Capítulo XXII: 11 de mayo, 2003

Frankie, Bryan y Erik se dirigen hacia la salida del Centro de Convenciones. Bryan cargaba un par de bolsas en las manos; de golpe, un anciano le da un empujón a Bryan con el hombro cuando pasa a su lado.

-Dewey ¡espero que estés feliz!-le dijo Bryan a Erik con un tono de voz ligeramente tenso mientras caminaban.

-Pensé que lo estaría, pero no tanto-dijo Erik con su tono de voz calmado, su expresión indicaba que efectivamente estaba feliz después de todos los pensamientos que por fin logró sacar de su sistema.

-Busquemos a Reese y salgamos de aquí-dijo Bryan dándole algunas de las bolsas que cargaba a Frankie, luego hurgó en una de las bolsas y extrajo su celular-¿por qué está apagado mi celular?-se altera-¡¿sesenta y ocho mensajes?!-

-¿Hola?-dijo Jane, se calmó al oír a Bryan al otro lado de la línea-oh, hola, Hal... oh, no, estoy bien. Ahora, cariño, no quiero que te alteres demasiado, pero creo que deberías venir a casa ahora, porque estoy, bueno estoy... estoy por tener al bebé-

-¡¿Qué?! bien, bien, mantén la calma, tú también. Ponerte nerviosa sólo acelerará las cosas. Sólo relájate, haz tus respiraciones-le dijo Bryan mientras se reía entre dientes, y le preguntó a los chicos-¡¿dónde diablos está Reese?!-

-¿Qué pasa?-preguntó Frankie con un tono de voz preocupado.

-¡Tu madre va a tener al bebé ahora!

-¡¿Ves?! ¡¿era tan difícil?!-dijo Erik satisfecho ya que no le costó tanto que el bebé naciera en una fecha diferente a la de su cumpleaños.

-¡AAAARRRRGGGHHHH!-Jane aulló de dolor por las contracciones-ahora, Hal, no quiero que entres en pánico. Conduce con cuidado. No hay razón para apresurarse-añadió mientras bajaba al suelo.

-¿Apresurarse? vamos, me conoces mejor que eso-dijo Bryan en un tono despreocupado, luego dirigió su mirada a los chicos-¡encuentren a su hermano!-

-Entonces, voy a prepararme un té, y relajarme hasta que llegues.

-Buena idea. Ya sabes, la manzanilla siempre hace que me relaje-le dijo Bryan a Jane a través de su teléfono celular, luego comenzó a llamar o, más concretamente, a gritar-¡Reese! maldición, Reese, ¿dónde estás? estoy pensando en tomar la sexta avenida-

-¡Reese! ¿dónde estás?-Frankie y Erik también llamaron a su mejor amigo/compañero de trabajo por el nombre de su personaje.

-Aquí-respondió Justin mientras la cámara apuntaba hacia un estuche de contrabajo.

-¡¿Reese?!-exclamó Bryan con un tono de voz lleno de pánico al ver dónde había ido a parar.

-Estoy dentro del estuche gigante de violín-dijo Justin dentro del estuche.

-¡Maldición! sáquenlo de aquí-les dijo Bryan a Frankie y Erik. Ambos se acercaron rápidamente al estuche e intentaron abrirlo mientras Bryan seguía hablando con Jane a través de su teléfono celular-¿entonces es un sí al helado?-

-No, estoy bien. Vuelve a casa con cuidado-le dijo Jane del otro lado de la línea.

Bryan está desesperado por salir de la Exposición Nupcial lo antes posible. Se apresura a salir y se ve obligado a llevar el estuche de contrabajo al auto porque Frankie y Erik no pueden abrirlo para liberar a Justin.

Mientras Bryan y los chicos corren por el estacionamiento subterráneo, con el personal de la Exposición Nupcial corriendo tras ellos y se meten en el auto, Bryan y Frankie tiran el estuche en el maletero mientras Justin pide ir adelante desde el interior del estuche y Bryan es incapaz de encontrar sus llaves.

-Oh, no te imaginas el enorme bache que acabamos de pasa-le dijo Bryan a Jane mientras Frankie y Erik entran en el auto.

-Oye, Justin. Hay algo que no entiendo... y lo que no entiendo es ¡¿cómo diablos te las arreglaste para meterte ahí?! ¡¿huh?!-preguntó Frankie a su mejor amigo desde su lugar en el auto-¡vamos, papá!-

-¡No encuentro las llaves! ¿¡las llaves!? ¡¿dónde demonios están las llaves?!-dijo Bryan con un tono de voz alterado.

-Yo las tengo-dijo Justin desde el interior del estuche-¡ahora vámonos!-

Justo en ese momento los guardias de seguridad rodean el auto.

-¿Hal?-dijo Jane a través del teléfono celular.

-Cariño, ¿puedo llamarte después?-le preguntó Bryan a Jane al darse cuenta de que estaban en un gran problema.

Hace unas horas atrás…

Era domingo por la mañana, el bebé estaba a punto de nacer y Francis y Piama habían ido de visita a casa. Lois y Piama salieron al patio trasero con unas bebidas.

-Estamos tan contentos de que Francis haya decidido venir a visitarnos, ha pasado tanto tiempo-le dijo Lois a su nuera mientras sostenía dos vasos en sus manos-y que tú nos acompañes es un bono adicional-

-Bueno, hacerla feliz me hace feliz-dijo Piama mientras coloca los vasos en la mesa de picnic con Lois.

-¿Sabes? no creo que la habitación del bebé estuviera lista sin la ayuda de Francis. Hal tiene esa obsesión con las alturas-le dice Lois a Piama mientras observa la habitación del bebé a medio construir.

-No puedo alcanzarlo-dijo Francis desde el techo-papá, tienes que subir otro escalón-

-¡Me zumban los oídos!-gimoteó Hal poniéndose de pie en el primer escalón de la escalera y sosteniendo el martillo hacia Francis.

La escena se traslada a la sala de estar de la casa, Malcolm acaba de llegar a casa con Lloyd. Entra a la casa mientras se pone a revisar el correo.

-El médico me ha dicho que sólo tengo que llevar estos zapatos especiales dos años más. Después, sólo tendré que usarlos por las noches y los fines de semana-le dijo Lloyd a su amigo mientras tomaba una carta-¡santo cielo! ¡recibiste una carta de la Academia Martindale!-

-¿Qué es la Academia Martindale?-preguntó Malcolm mirando a Lloyd un poco confundido.

-Es la escuela privada más grande y avanzada que existe ¿sabes cuántos millones han gastado para asegurarse de que nunca hayas oído hablar de ella?

Malcolm lee la carta.

-Dice que he sido aceptado. Ni siquiera me he inscrito.

-Nadie se inscribe. Ellos te buscan-le explica Lloyd-esto es increíble. Malcolm, ¡entrarás en el programa! ¡te han elegido de por vida! espera, ¿en qué estoy pensando? no podrás ir. Eres demasiado pobre. Eres el chico más pobre que conozco. Argh, soy tan idiota. Estoy aquí describiendo ese Nirvana que nunca podrás experimentar, dando esperanzas de poder y éxito a un chico con una camisa de tres dólares... es decir, ¡mira este lugar!

-Lloyd, tienes que dejar de hablar-le dijo Malcolm mientras volvía a mirar la carta de aceptación.

-Está bien llorar, Malcolm. Las lágrimas son gratis-le dijo Lloyd dándole una palmadita en el hombro.

En la cocina, Hal y Lois están llegando a casa luego de ir a ver al doctor mientras el resto de la familia está almorzando sándwiches y algunos pretzels.

-Bien, todo el mundo. Acabo de volver del doctor, y todo está bien, pero el bebé es un poco más grande de lo esperado-anunció Lois mientras caminaba hacia la cocina.

-Así que, en lugar de tener al bebé en dos semanas como pensábamos, vamos a inducir el parto el jueves-les asegura Hal.

-¡¿El jueves?! ¡¿este jueves?!-exclamó Dewey con un tono de voz de incredulidad.

-¡No puedes hacer eso!-protestó Reese.

-Oh, ¿qué más da? son solo seis días antes de que nuestras vidas terminen…-dijo Hal sintiéndose un poco desilusionado.

-Hal-dijo Lois mirándolo seriamente.

-Y nuestras nuevas y más satisfactorias vidas comenzarán.

-Esto apesta-murmuró Dewey mirando su plato con su sándwich sin comer.

-Sé que esto es muy repentino, y todos tienen derecho a estar un poco molestos-dijo Lois.

-¿Un poco?-preguntó Dewey mirando a su madre.

-No me presiones-lo regaño Lois, luego miro a su esposo-Hal, ¿sabes qué? tengo una idea ¿por qué no te llevas a los chicos mañana y hacemos algo divertido? me vendría bien el tiempo a solas de todos modos, para ordenar la casa antes de que llegue el bebé-

-Puedo ayudarte a limpiar-se ofreció Piama.

-Bueno, tomará un poco más de tiempo, pero supongo que me vendría bien la compañía-le dijo Lois a su nuera.

-Hey, hay una exposición de autos en el Centro de Convenciones-le dijo Hal a los chicos.

-Sí, vamos a pasar todo el día mirando cosas geniales que nunca llegaremos a tener-protestó Malcolm.

-Oh, vamos, Malcolm-Lois trató de animarlo-si sólo miráramos cosas que podemos pagar, todo lo que veríamos sería basura-

-No seas aguafiestas. ¡Será genial!-dijo Hal con un tono de voz animado. Malcolm, en cambio, luce deprimido por la situación.

Por desgracia, al llegar al Centro de Convenciones Comunitario se encuentran con que la exposición de autos ya se ha ido y ahora es la sede de una Exposición Nupcial titulada "Festival de Novias".

-¡¿"Festival de novias"?!-exclamó Malcolm al ver el anuncio en la entrada del centro.

-Es lo más patético que he oído nunca para una exposición de autos-afirma Reese.

-No, la exposición de autos fue aquí la semana pasada-les dijo Hal a los chicos.

-Salgamos de aquí-dijo Malcolm.

-No, acabo de gastar quince dólares en estacionamiento ¡Vamos a entrar!

Mientras tanto en la casa Wilkerson, Lois, Francis y Piama estaban limpiando la cocina.

-Sé que es tu quinto hijo, pero aun así, debes sentirte un poco emocionada-le dijo Piama a Lois mientras limpiaba la mesa de la cocina.

-Claro, todo hijo es emocionante-comentó Lois mientras iba a rociar limpiador en la mesa de la cocina, luego dirigió su mirada a Piama-no es que quiera apresurarte con algo así-si tan solo supiera que la joven no tenía planeado embarazarse porque, a fin de cuentas, ella odiaba a los niños, Lois dejó de hablar por un momento apenas dio un quejido de dolor-¡oh! ¡vaya!-

-¿Estás bien?-preguntó Francis con preocupación a su madre.

-¡El bebé empezó a patear como loco! es casi como si algo le hubiera molestado...-respondió Lois mientras colocaba las manos en su vientre, pero detuvo su frase cuando vieron a la abuela Ida de pie fuera de la ventana cargando una enorme bolsa-¡mamá!-

-¿Vas a abrir la puerta o me echo en el césped a alimentar a los gusanos?

-Oh, genial. ¿Quién abrió las puertas del infierno?-murmuró Francis dejando de lado su tarea de limpieza, Lois va a abrirle a Ida, mientras él y Piama la siguen.

-Mamá, esto es una sorpresa. ¿Qué haces aquí?-le preguntó Lois.

-Me voy a mudar-respondió simplemente Ida mientras deja caer su bolso y entra.

-¿Qué quieres decir con "me voy a mudar"?

-Son familia, cuidaran de mí.

-Esto es ridículo-intervino Francis-tienes un condominio, es más agradable que esta casa-

-Se incendió-dijo Ida.

-Oh, yo... mamá, no puedes simplemente... ¡¿cómo que se incendió tu casa?!-preguntó Lois, mientras hablaba, la abuela Ida deja caer su cigarrillo aún encendido en el apoyabrazos del sofá y enciende otro.

-Fueron los vecinos ¿no?-preguntó Francis.

-Es un misterio.

-¿Por qué no vas y te quedas en casa de Susan?-sugirió Lois-ella tiene cuatro dormitorios extra, y una antena parabólica-

-¡Tu hermana debería meter la cabeza en una lata de frijoles!-reclamó Ida.

-¿Qué? ella siempre ha sido tu favorita. Es la única a la que llamaste cuando papá murió-dijo Lois.

-Ella ya no es mi favorita. Me llamó amargada. Luego me colgó ¡a mí!-dijo la anciana haciendo énfasis en esa palabra-o tal vez yo le colgué ¿a quién le importa? aun así ¡que se pudra en el infierno!-

-Mamá, no podemos pagar tu alojamiento-le explicó Lois.

-No pueden pagar mi alojamiento pero pueden contratar una sirvienta-comentó Ida sarcásticamente, refiriéndose a Piama.

-No soy una sirvienta, Ida. Mi nombre es Piama. Soy la esposa de Francis-dijo la joven sintiéndose un poco ofendida.

-Dile a la sirvienta que no me hable-le dijo Ida a Lois quien da un suspiro.

En el Centro de Convenciones, Hal y los chicos recorren la Exposición Nupcial; en un pequeño escenario, una banda de bodas interpreta como música de fondo un cover de "Celebrate", originalmente del grupo Kool & The Gang.

-Sé que no he estado en muchos lugares ¡pero estoy bastante seguro de que este es el lugar más aburrido de la tierra!-le dijo Reese a su padre mientras caminaban.

-¿De qué estás hablando, Reese? ¿sabes qué tipo de trabajo artesanal hay detrás de estos velos de encaje, eh?-preguntó Hal mientras se acercaba a una percha con algunos velos de novia para tocar la tela.

-Así que... ¿papá? me preguntaba. ¿tienen algún tipo de ahorro guardado?-preguntó Malcolm colocándose detrás de Hal que volvió la mirada hacia él y se rió. Indicando que no tenían dinero o ahorros que pudiera guardar.

-¡Oh, tendré que decirle ese chiste a tu madre!

-No, lo digo en serio. ¿Y si surgiera algo, como un gasto grande e inesperado? ¿estás preparado para algo así?-le preguntó Malcolm.

-No te preocupes por esas cosas, hijo. Las cosas tienen una manera de arreglarse solas.

-Pero...

-Vamos, chicos, son jóvenes, están en una Exposición Nupcial. Deberían estar divirtiéndose como nunca-dijo Hal, pero los chicos no parecían impresionados-¿Dewey? ¡Dewey!-

Mientras tanto, Dewey estaba hablando con el encargado de los reflectores que estaba conectando unos cables a un panel de control.

-¿Para qué son esos cables?-preguntó el niño.

-¿Ves ese gran reflector de ahí arriba?-le dijo el encargado de los reflectores mientras lo señalaba-estoy a cargo de ese cachorrito ¿te gusta?-

-La verdad es que sí. Quisiera contarte una pequeña historia.

De vuelta en la casa Wilkerson, Lois, Francis y Piama están sentados alrededor de la mesa de la cocina mientras la abuela Ida cambia las fotos de los Wilkerson por las suyas propias.

-¿Vas a dejar que se salga con la suya?-le preguntó Francis a su madre. Lois no respondió-lo vas a hacer, ¿verdad?-

-Es mi madre. Ya sabes como soy con ella-le dijo Lois a su hijo mayor.

-Ok, si eso es lo que quieres. Esa mujer puede ser una de las primeras personas que tu nuevo bebé verá cuando llegue a este mundo-finge que es Ida acunando al bebé mientras fuma un cigarrillo-sonriéndole. Acunándolo en sus brazos-

-Está bien. Tiene que irse-dice Lois decidida, luego se acercó a la anciana-mamá, hay algo importante que tengo que decirte-

-¿Qué es?-le preguntó Ida quien dejó de acomodar sus fotos y se volteó para ver a su hija.

-¡Eres una madre horrible! ¡siempre fuiste una madre horrible!-gritó Lois enfadada comenzando a llorar-¡toda mi infancia, me acosaste y me ignoraste, trivializaste mis sentimientos en nada más que pura rabia hacia mi hermana, hasta el punto en que no valía nada comparado con ella!"

-Bien, ahora ella es la que no vale nada. Tengo todo el derecho a cambiar de opinión pero solo porque tu hermana me repugna más de lo que tú haces ¡no te da derecho a hablarme así!-la contradijo Ida.

-¡Te hablaré como se me dé la gana, anciana odiosa! ¡vete de aquí! ¡vaya! no sé cómo he podido reunir las fuerzas para hacerlo ¡pero me siento bien! ahora, no te lo estoy pidiendo, ¡te lo estoy ordenando! ¡vete de mi casa!

-No.

-¿Qué?

-Ya me oíste, dije que no.

-¿Cómo que "no"? ¡no tienes elección!

-¿Qué vas a hacer, levantarme y echarme? ¿vas a echar a una anciana a la calle, enfrente de tus vecinos?

-Me parece bien-dijo Francis mientras intentaba sacar físicamente a Ida de la casa-tú te lo buscaste, viejo monstruo. No tienes ni idea de lo bien que me hace sen...-fue interrumpido cuando sorpresivamente, Ida lo toma por los genitales y lo incapacita.

En la Exposición Nupcial, Dewey se dirige a un operador de reflectores, a un acordeonista y a un operador del sistema de sonido.

-Atención, damas y caballeros. Es su día de suerte. Se estarán dando clases de baile de la gallina cada diez minutos en el Pabellón de la Academia de Baile Fielding-anunció un presentador mientras Dewey camina hacia él.

-Disculpe, ¿puedo hablar con usted un momento?

Por otro lado, un chef estaba sirviendo rebanadas de pastel. Reese se pone delante de la gente que estaba esperando.

-Oye, ¿puedes traerme una rebanada con una flor?-le preguntó Reese.

-Estoy hablando con un cliente de verdad ahora mismo.

-Soy un cliente-dijo Reese.

-¿Ah sí? ¿te vas a casar?-le preguntó el Chef.

-¿Por qué? ¿le gusto a alguien?-Hal y Malcolm se acercan por detrás, comiendo trozos de pastel. En eso, un hombre de traje se acerca a Reese.

-Oye, ¿cuánto mides? ¿un metro setenta?

-Sí-respondió Reese.

-Perfecto. Tengo una tienda de smokings, uno de mis modelos no se presentó. Te daré veinte dólares si te paseas por la sala con un smoking y repartes mis tarjetas-le ofreció el hombre.

-¡Piérdete!-dijo Reese tratando de alejar al hombre en smoking.

-¿Veinte dólares?-dijo Hal con la boca llena de pastel-¡él lo hará! ¿necesitan mi talla?-

Reese accede, pero arroja las tarjetas a la basura al instante. Pasa casualmente junto al Chef quien seguía repartiendo rebanadas de pastel.

-Oiga señor ¿quiere un pedazo de pastel?-le dijo el Chef a Reese.

-Claro ¿Me da una rebanada con una flor?

-No. Te daré una con una flor y una pequeña abejita en ella-Reese tomó el plato y miró su smoking, ya con una idea en mente, comenzó a usar el smoking para socializar con los demás visitantes.

En la casa Wilkerson, Lois está desesperada por echar a su madre e intenta llamar a la policía. Ahora estaba mirando por la ventana de la sala de estar con Piama y Francis detrás de ella, los tres esperando a que llegara la patrulla mientras la abuela Ida está dormida en el sofá, entonces Lois se acerca a despertarla.

-Mamá, despierta-le dijo Lois mientras la sacudía levemente.

-¡Llévate a los niños! ¡sólo déjame vivir!-exclamó Ida despertándose de golpe.

-Recuerda, no quería hacer esto.

-¿Hacer qué?-preguntó Ida, se oyen unos golpes en la puerta.

-Es la Policía. ¿Ves a lo que me has obligado?-respondió Lois mientras Ida se levantaba del sofá-en efecto, he llamado a la policía contra mi propia madre. Han venido para sacarte de aquí-

-¿Cómo pudiste hacerme esto? después de todo lo que he hecho por ti, ¡somos familia por el amor de Dios!-exclamó Ida alejándose, fingiendo que estaba enfadada con Lois, la puerta se abre, y dos agentes de policía estaban de pie en el marco de la puerta de la casa-bien, están aquí. Son ellos, sáquenlos de aquí-

-¡¿Qué?!-exclamó Lois.

-Me han estado robando ¡Los quiero fuera de mi casa!-le dijo Ida a la policía fingiendo una historia sobre que ella era la dueña de la casa y su familia solo la estaba invadiendo.

-¡Un momento, no, esta es MI casa!-se defendió Lois.

-Señoras, tranquilicémonos-les dijo uno de los agentes.

-Tengo la escritura. Está en la caja de seguridad del Banco Federal. Número 24866, pueden comprobarlo-les dijo Ida a los oficiales.

-¡No, yo tengo la escritura! Está... ¡sí! está en una caja de zapatos, debajo de mi cama...-Lois intentó justificarse pero al no encontrar un buen pretexto tuvo que decir la verdad-bueno, no sé dónde puede estar ¡pero esta es MI casa!-

-¡Niña tramposa y desagradecida! no ha hecho más que mentir desde el día que la recibí-Ida desvió la mirada hacia Francis-y su novio se cree muy rudo ¿Cuán rudo se piensa que es como para golpear a una anciana?-se aferró al oficial de policía y finge estar asustada.

-Vieja sucia... ¡esto es lo que ella hace! tienen que detenerla-dijo Francis sacudiendo al oficial de ´policía por la camisa-¡tienen que detenerla!-Francis estaba ahora tendido en el suelo, con el oficial de policía sujetándole las manos a la espalda y un bastón en la cabeza-como les decía, es una mujer muy astuta. Y si la conocen tan bien como yo, también sospecharían de su historia-

-Y el lunes, cuando abra el banco, quien realmente tenga la escritura puede ir a buscarla. Luego se solicita una orden judicial, y todo el asunto se puede arreglar en un plazo de seis a ocho meses-les dijo la mujer policía a Ida y Lois.

-¡Ya puede levantarse, señor!-dijo el policía que tenía a Francis tirado en el suelo-y si le hace daño a un solo cabello de la cabeza de esa señora, volveré. Sin cargo-amenazó.

Cuando la policía se fue, todos se sentaron a comer, Lois, Francis, Piama e Ida estaban tomando sopa de vegetales.

-Pásenme los panecillos-pidió Ida, Francis tomó un panecillo, arrancó un trozo, lo enrolló, lo lamió y se lo arrojó-¿crees que eso me molesta?-dijo con un tono desafiante mientras se metía el pedazo de panecillo a la boca-adivina por qué tu sopa sabía diferente cuando volviste del baño-

Sale de la cocina mientras a Francis le entran arcadas. Una vez que Ida estuvo fuera de su rango de audición, Lois, Francis y Piama hicieron una lluvia de ideas.

-Tiene que haber alguna manera de deshacerse de ella-dijo Francis.

-Bueno, ya sabemos que no se quema-comentó Piama queriendo aportar algo al tenso ambiente.

-Afrontémoslo, estamos estancados con ella-dijo Lois admitiendo su derrota.

-¡No puedes rendirte! ¡puedes hacerlo!

-Lo siento, no sé qué hacer. Es demasiado poderosa.

-Cada monstruo tiene su debilidad-les recordó Francis a su madre y su esposa-Frankenstein tiene fuego, Drácula su cruz ¡tiene que haber algo a lo que la abuela le tenga miedo!-luego de escuchar a su hijo decir eso Lois tuvo una idea.

De vuelta en la Exposición Nupcial, Hal se miraba al espejo, probándose unas insignias florales.

-Dime cuál te gusta. Sé sincero-le dijo Hal a Malcolm, que estaba detrás de él.

-Papá, sólo quiero saber. ¡¿Tienes algún tipo de plan financiero?! ¡¿algún plan sobre algo?!-le preguntó Malcolm ignorando lo que decía su padre.

-Malcolm, te lo digo por última vez. Deja de preocuparte por el dinero-le dijo Hal mientras recogía sus bolsas.

-Oye, yo hago tus impuestos. Sé lo que ganan tú y mamá. Sé lo que gastan y me hice una idea de lo que cuesta tener un hijo-Hal se detiene, toma un puñado de caramelos de un tarro y los mete en su bolsa-van a tener al menos setenta dólares de pérdidas cada mes. Para cuando el bebé empiece la escuela, tendrán una deuda de dieciocho mil dólares. Y ahí es donde van a recortar gastos, y estarán en bancarrota.

-Ya surgirá algo-se limitó a contestar Hal.

-¡No puedes seguir diciendo eso!-exclamó Malcolm.

-Está bien. Soy un fracaso como padre. Soy un pésimo proveedor ¡¿es eso lo que querías oír?!-le dijo Hal enfadado.

-No. Pero tengo una forma de solucionarlo-Malcolm sacó una carta de su bolsillo.

-¿Qué es esto?

-Es de la Academia Martindale. Es una increíble preparatoria. Pero está en Londres-dijo mientras le entregaba la carta a Hal-me ofrecieron una beca completa. Matrícula, alojamiento, todo. Si no estoy en casa, puede que lo logres. Estoy totalmente dispuesto a hacerlo-

-¡De ninguna manera! ¡no puedes irte!

-Pero yo...

-¡Malcolm, eres nuestra única esperanza!-gritó Hal mientras Dewey se acercaba y le daba un globo a Hal.

-Sujeta esto-le pidió Dewey.

-Claro-Dewey se aleja-ahora, déjame explicarte algo. Cada vez que tu madre o yo decimos que algo surgirá o que las cosas saldrán bien, ese es nuestro código para decir "Malcolm pensará en algo". Te necesitamos. La familia sólo es familia mientras todos estemos juntos-mira a su alrededor-¿dónde está Dewey?-

De repente, las luces se apagan y un reflector ilumina a Hal mientras Dewey habla por un micrófono al tiempo que el acordeonista toca una música triste.

La escena vuelve a la cocina de la casa Wilkerson donde también se encuentra Abe.

-¿Y bien? ¿qué deseas que haga por ti?-le preguntó el padre de Stevie a Lois.

-Bueno, es... es un poco difícil de decir, Abe. Um, tiene que ver con mi madre-le dijo Lois tratando de expresar sus palabras con delicadeza.

-Oh, sé cosas sobre las madres-dijo Abe mientras se reía-cada vez que la mía viene a cenar los domingos, siempre trae pie de nuez con crema batida auténtica. Y ella sabe que esa es mi única debilidad-

-Nuestra abuela es más o menos así. Salvo que es un saco arrugado de odio, que sólo se mantiene viva por la decadencia y la destrucción-le dijo Francis.

-La queremos fuera de casa. Y ella se niega a irse. Y se me ocurrió esta idea. Verás, es una horrible intolerante. Quiero decir, le aterroriza... la gente de color-le explico Lois.

-Oh. ¿Qué? ¿quieres que yo...? oh, ya veo... p-p-porque yo... quieres que yo... bueno, supongo que yo... ¿en serio?

-Yo lo haría, pero no tengo suficiente color. Sólo la incómodo-dijo Piama.

Más tarde, Abe y el resto de sus compañeros de póker aparecieron en la casa, ahora estaban reunidos en la mesa de la cocina siguiendo el plan de Lois para asustar a Ida.

-Muchas gracias por venir. Sé que esto es un poco raro-les agradeció Lois.

-En realidad, estoy un poco emocionado. Esto es un poco como cuando hice "Antología de Spoon River" en la universidad-dijo uno de los compañeros de póker de Abe.

-¿Tenemos que escuchar esa historia otra vez?-le preguntó su amigo un poco molesto.

-Se agotaron las entradas para ambas funciones.

La abuela Ida sale de la habitación de Hal y Lois y cerró la puerta tras ella mientras abría otra caja de cigarrillos.

-Cuatro almohadas en una cama. Por eso no puedes alimentar a tus hijos...-se quejó Ida intentando sacar un cigarrillo con sus manos temblorosas, pero se detuvo al ver a Abe y a sus compañeros de póker y dio un grito ahogado.

-Oh, hola, mamá. Me gustaría que conocieras a algunos de nuestros amigos-dijo Lois sentada en una silla.

-Encantada de conocerla, señora. Si me disculpa, necesito usar su baño-dijo Bryan mientras caminaba pasando al lado de Ida.

-Le he contado a Abe todo sobre ti-dijo Lois mientras Abe se levantaba e intentaba hablar como un Gangsta.

-Bienvenida... al barrio, yo yo. Ponte a bailar. Para representar... eh... no se puede tocar eso.

-Abe... cálmate-dijo Francis.

La puerta principal se abre y Steve llega con otros dos hombres.

-¿Hola? ¿alguien está decente? usé mi llave de repuesto para entrar. Espero que no te moleste.

-Para eso la tienes. Así que puedes venir cuando quieras-le dijo Lois, luego volvió a mirar a Ida-mamá, estos son nuestros vecinos. Steve vive al lado. Malik está al otro lado y Trey vive cruzando la calle-

-¿Por qué? Lois, lo dices como si estuvieras... rodeada-dijo Malik riendo.

Steve le quitó el cigarrillo a Ida, quien estaba a punto de encenderlo pero no podía debido al temblor de sus manos.

-Permíteme-Steve le enciende el cigarrillo, luego ella lo toma y retrocede topándose con Trey, horrorizándola.

-Vaya, hola. ¿Quién es esta bella dama? ¿qué harás más tarde? porque me gusta ese carro que llevas-Ida grita y sale corriendo hacia la habitación de Hal y Lois, todos se ríen y empiezan a festejar que su plan funcionó.

En la Exposición Nupcial, continuando por donde nos habíamos quedado, las luces se apagan y un reflector ilumina a Hal al tiempo que el acordeonista toca una música triste.

-Damas y caballeros, por favor dirijan su atención al hombre con el globo y escuchen la siguiente historia desgarradora-dijo el presentador mientras le entregaba su micrófono a Dewey.

-Hola. Me llamo Dewey. Y el hombre con el globo es mi papá, Hal-habló Dewey por el micrófono.

-¿Dewey? ¡¿dónde estás?!-lo llamó Hal.

-Verán, soy el más pequeño de cuatro hermanos. Y siempre me tocó la peor parte de todo. Nunca he tenido una ducha caliente, o una cama para mí solo. Soy la tercera persona en usar ropa interior. Y sin embargo, nunca me he quejado.

-Dewey, ¿de qué se trata todo esto?-exclamó Hal casi gritando.

-Incluso cuando mis padres decidieron tener otro bebé, me alegré de compartir lo poco que tengo. Y entonces me dijeron que iban a inducir el parto. Y eligieron un día muy interesante para hacerlo ¿Recuerdas qué día escogieron, papá?

-¡Dewey!-Hal lo llama una vez más.

-¿Qué día escogiste, papá?-preguntó Dewey levantando la voz.

-Este jueves, ahora baja de... ¡donde quiera que estés!-respondió Hal ahora frustrado.

-De todos los días que podrías haber elegido, elegiste este jueves ¿hay algo interesante este jueves, papá?

-¡¿Podrías terminar con esto?!

-¿Algo en lo que puedas pensar, que pueda pasar este jueves?

-Ok, Dewey, ¡¿cuál es el problema con el jueves?!-preguntó Hal exasperado.

-¡Es mi cumpleaños!-gritó Dewey haciendo que el público soltara una exclamación.

-No es tu... ¡oh, por Dios!

-Bueno, damas y caballeros, esa es la historia del niño que perdió su cumpleaños-finalizó Dewey en voz calmada-si tienen alguna idea o comentario, a mi papá le encantaría escucharlos-

-Bueno, yo tengo algunos comentarios-dijo una mujer del público.

-Este sería un buen momento para una de esas ideas de las que hablábamos-murmuró Hal a Malcolm esperando que pudiera encontrar una manera de salir de aquella embarazosa situación.

-No tengo nada-dijo Malcolm encogiéndose de hombros.

En la habitación principal, Lois se reúne con Ida, quien está preparando su equipaje.

-Mamá, ¿a dónde vas?-le preguntó Lois a la anciana al entrar en la habitación.

-No puedo creer que vivas así. Preferiría dormir en una estación de autobuses o en un basurero.

-Bueno, obviamente no puedo hacer nada para que cambies de opinión, pero tengo el corazón roto-dijo Lois fingiendo estar afectada por la decisión de su madre-acabas de llegar. Yo...-no pudo terminar la frase porque se le escapó un gemido de dolor.

-¿Qué te pasa?-preguntó Ida mirándola.

-Nada. Todo está perfectamente bien-respondió Lois adolorida, para luego volver a la sala de estar-Francis, tienes que escuchar con mucha atención. Estoy teniendo una contracción, estoy entrando en labor de parto-

-¡¿Qué?!-exclamó Francis, casi gritando.

-Tengo que ir al hospital. Y tú tienes que sacar a tu abuela de aquí ¡ya!-le ordenó Lois.

Piama se acercó a Ida cuando ésta salió de la habitación con su bolso.

-Vamos Ida, déjame ayudarte-le dijo amablemente la joven.

-¿No tienes que hacer la danza de la lluvia o algo así?-preguntó Ida apartándola mientras caminaba con su bolsa.

-Adiós, mamá. Me alegro de verte. Buen viaje-se despidió Lois llorando desconsoladamente-no olvides llamarnos cuando llegues a... ¡donde sea!-justo cuando Ida está a punto de irse, se le rompió la fuente.

-Quizá pueda quedarme unos minutos más-dijo Ida de repente mientras descargaba el equipaje.

Lois entra en labor de parto, Francis y Piama están limpiando el piso de la cocina mientras Abe y sus compañeros de póker se amontonan alrededor de Lois.

-Las contracciones comenzaron a las 3:27-dijo Abe mientras Trey está tomando notas.

-Oh, éste sabe decir la hora-comentó Ida sarcásticamente con una lata de Coca-Cola en la mano, suena el teléfono de la cocina y Lois lo atiende.

-¿Hola?-dijo Lois, se calmó al oír a Hal al otro lado de la línea-oh, hola, Hal... oh, no, estoy bien. Ahora, cariño, no quiero que te alteres demasiado, pero creo que deberías venir a casa ahora, porque estoy, bueno estoy... estoy por tener al bebé-

-¡¿Qué?! bien, bien, mantén la calma, tú también. Ponerte nerviosa sólo acelerará las cosas. Sólo relájate, haz tus respiraciones.

-¡AAAARRRRGGGHHHH!-Lois aulló de dolor por las contracciones-ahora, Hal, no quiero que entres en pánico. Conduce con cuidado. No hay razón para apresurarse-añadió mientras bajaba al suelo.

-¿Apresurarse? vamos, me conoces mejor que eso-habló Hal en un tono despreocupado, luego dirigió su mirada a los chicos-¡encuentren a su hermano!-

-Entonces, voy a prepararme un té, y relajarme hasta que llegues-dijo Lois mientras era llevada a la sala de estar, Francis rápidamente quitó todo lo que estaba encima del sofá para que así su madre pudiera sentarse.

-Buena idea. Ya sabes, la manzanilla siempre hace que me relaje-le dijo Hal a su esposa a través de su teléfono celular, luego comenzó a llamar o, más concretamente, a gritar-¡Reese! maldición, Reese, ¿dónde estás?-vuelve su atención a su conversación telefónica con Lois-estoy pensando en tomar la sexta avenida-

-¡Reese! ¿dónde estás?-Malcolm y Dewey también comenzaron a llamar a su hermano viendo en dónde podría estar.

-Aquí-respondió Reese mientras la cámara apuntaba hacia un estuche de contrabajo.

-¡¿Reese?!-exclamó Hal con un tono de voz lleno de pánico al ver dónde había ido a parar.

-Estoy dentro del estuche gigante de violín-dijo Reese dentro del estuche.

-¡Maldición! sáquenlo de aquí-les dijo Hal a Malcolm y Dewey. Ambos se acercaron rápidamente al estuche e intentaron abrirlo mientras Hal seguía hablando con Lois a través de su teléfono celular-¿entonces es un sí al helado?-

-No, estoy bien. Vuelve a casa con cuidado-le dijo Lois recostada en el sofá de la sala con un vaso de agua en una mano.

-Claro que sí. Cariño, ¿puedes esperar un segundo?-dijo Hal, luego comenzó a patear el estuche de contrabajo en un intento de abrirlo.

-Hey ¡¿qué creen que están haciendo?!-dijo un hombre al ver lo que pasaba, Hal rápidamente levantó el estuche de contrabajo.

-¡Chicos, corran!-Hal está desesperado por salir de la exposición. Se apresura a salir, y se ve obligado a llevarse el estuche de contrabajo al ver que no pueden desbloquearlo para liberar a Reese mientras sigue hablando por teléfono-los chicos también te mandan saludos-

-¡Hey! ¡hey tú! ¡vuelve aquí!-le dijo el dueño de la tienda de smokings a Hal-¡no puedes huir con mi smoking de seiscientos dólares!-

Mientras Bryan y los chicos corren por el estacionamiento subterráneo, con el personal de la Exposición Nupcial corriendo tras ellos y se meten en el auto, Bryan y Frankie tiran el estuche en el maletero mientras Justin pide ir adelante desde el interior del estuche y Bryan es incapaz de encontrar sus llaves.

-Oh, no te imaginas el enorme bache que acabamos de pasar-le dijo Bryan a Jane por su celular mientras Frankie y Erik entran en el auto.

-Oye, Justin. Hay algo que no entiendo... y lo que no entiendo es ¡¿cómo diablos te las arreglaste para entrar ahí?! ¡¿huh?!-preguntó Frankie a su mejor amigo desde su lugar en el auto-¡vamos, papá!-

-¡No encuentro las llaves! ¿¡las llaves!? ¡¿dónde demonios están las llaves?!-dijo Bryan con un tono de voz alterado.

-Yo las tengo-dijo Justin desde el interior del estuche-¡ahora vámonos!-

Justo en ese momento los guardias de seguridad rodean el auto.

-¿Hal?-dijo Jane a través del teléfono celular.

-Cariño, ¿puedo llamarte después?-le preguntó Bryan a Jane al darse cuenta de que estaban en un gran problema.

Lois está acostada en el sofá teniendo otra serie de contracciones alterando a Abe, Steve, Trey, Malik y Brian.

-Estas contracciones vienen muy seguidas ¡AAAAARRRRGGGHHHH!-gritó Lois mientras aullaba de dolor.

-Lois, ¡tienes que dejar de hacer eso! ¡en serio me estás asustando!-le dijo Abe con un tono de voz alarmado. Él y sus amigos empezaron a hablar a la vez.

-¿En serio crees que volverás a ver a tu esposo?-preguntó Ida parándose detrás de ella.

-¡Mamá!-arremetió Lois.

-Es un hombre ¿no es así? ya se cansó de ti ¿para qué necesita quedarse?-dijo Ida mientras bebía un trago de whisky.

-Si no vas a tener la decencia de ahogarte con los humos de tu propia bilis ¿puedes al menos llevarte tu veneno a casa de la tía Susan?-dijo Francis acercándose con enfado a su abuela.

-¿Ella me pidió que viniera? ¿acaso te llamó?

-¡No!

-No, claro que no ¡Ella sólo quiere verme sufrir!-le dijo Ida a Francis para luego mirar a Lois recostada en el sofá-¿te imaginas cómo se está riendo de mí, sabiendo que ahora, estoy atrapada contigo como mi favorita?-

-Toc, toc-dijo Craig entrando a la casa-Lois, necesito que me prestes una percha. Se me cayó un sándwich debajo del asiento del auto-ve a todos reunidos en la sala-¿qué está pasando aquí?-

-Lois está en labor de parto y Hal no está aquí-le explicó Piama.

-¡He soñado con este momento! esto es lo que vamos a hacer. Voy a llevarte en brazos hasta mi camioneta. Tengo una de las tres sirenas originales de "Stansky y Hutch" puedo hacer ese viaje en siete minutos exactos.

-¡Estás diciendo tonterías! sólo se usaron dos sirenas en toda esa serie, y las dos están en el Smithsoniano-objetó Steve no muy convencido de las palabras de Craig. Esto lleva a que todos se distraigan y comiencen a discutir mientras Lois se pregunta dónde están Hal y los chicos.

Mientras tanto, en el estacionamiento del Centro de Convenciones, Bryan y los chicos corren hacia el auto después de perder cuarenta y cinco minutos en la oficina de seguridad, Justin ya está fuera del estuche de contrabajo y vestido con su propia ropa.

-¡Vamos! su madre está en labor de parto. Acabamos de perder cuarenta y cinco minutos en la oficina de Seguridad-dijo Bryan en su papel de Hal mientras caminaban rápidamente de vuelta al auto.

-Qué suerte la nuestra. Solo tuvimos que lidiar con un policía aspirando a sargento-dijo Justin abriendo la puerta delantera del co-piloto y entró en el auto seguido por su mejor amigo y Erik.

-Creo que te hizo orinar en ese frasco sólo porque podría...-dijo Erik pero ninguno, ni Frankie ni Justin, le estaban prestando atención en ese momento. De hecho, Frankie todavía estaba intrigado en saber cómo Justin terminó atrapado dentro de un estuche de contrabajo.

-Justin-dijo Frankie en un tono más calmado acercándose a su mejor amigo quien se encontraba en el asiento delantero del auto.

-¿Eh?-Justin reaccionó y dirigió su mirada hacia el otro actor sentado al otro lado del asiento trasero.

-No me contaste cómo diablos hiciste para quedar atrapado dentro de ese estuche-dijo Frankie.

-Bien, acerca de eso...-contestó Justin mientras comenzaba a contarle a su mejor amigo lo que había sucedido.

*Flashback*

Justin está contando un chiste a un grupo de gente.

-Y entonces dije: "¿Te alegra que no haya dicho banana?-todos se ríen, pero entonces el dueño del smoking se acerca a él.

-Hey. Encontré esto en la basura-dijo el hombre mostrando sus tarjetas de presentación.

-¿Podemos hablar de esto más tarde? estoy con unos amigos-le dijo Justin.

-Dame el smoking-le exigió el dueño de la tienda.

-¿Qué? No. Me gusta este smoking. Es mío.

-No es tuyo, ahora devuélvemelo o llamo a seguridad.

-Hey, ¡estoy por ahí!-gritó Justin distrayendo al hombre y luego salió corriendo.

-¡Hey!-el hombre eventualmente se percata de esto y corre tras él. Justin sigue negándose a devolver el smoking y termina atrapado en un estuche de contrabajo.

*Fin del flashback*

-Chicos, esta vez sí que se pasaron de la raya-les dijo Bryan enojado luego de que Justin terminara de hablar con su mejor amigo-ahora, voy a llevar a su madre al hospital, y no voy a escuchar ni una palabra más de ustedes hasta que volvamos con el bebé-

No obstante, como Hal está desesperado por llegar a casa lo antes posible, pone el auto en la marcha equivocada y choca.

De vuelta en la sala de estar de la casa Wilkerson, Lois intenta reprimir sus aullidos de dolor, Piama está sentada a su lado y Francis se acerca apresuradamente con el teléfono de la cocina en la mano.

-Ok. El doctor Kerr se va a reunir contigo en el hospital, los chicos están preparando tu maleta, y Craig está limpiando su auto para hacerte espacio-le dijo Francis a su mamá, en ese momento, entra Craig cargando una enorme pila de cajas de pizza y algunos papeles.

-¡Dos viajes más y estaremos listos!-anunció. Abe y sus compañeros de póker salen, todos cargados con maletas.

-¿Qué hacen con todas esas maletas?-les preguntó Piama.

-Te dije que no necesitaba dos vestidos de verano-le reclamó Brian a Trey.

-Oye, a mí no me mires. Cuando vuelo, llevo una maleta de mano. Eso es todo-le contestó Trey, generando otra discusión.

-Estoy lista para ir al hospital-anunció Ida quien ya estaba lista para irse.

-¡¿Qué?! tú no vas a ir al hospital-dijo Francis acercándose a ella.

-¿No voy? entonces tú no irás.

-¿Tanto quieres ir al hospital?-preguntó Francis provocando a la anciana que tenía enfrente-¡te mandaré al hospital!-

-Yo te mandaré a TI al hospital-respondió Ida enfatizando esa palabra.

-¡Nadie va a ir al hospital! es demasiado tarde-anunció Lois entre el dolor que estaba sufriendo por las contracciones haciendo que todos a su alrededor dejaran de discutir-que alguien llame a los paramédicos ¡voy a tener al bebé aquí!-

Mientras tanto, en el hospital, Hal es ingresado en la sala de traumatología, donde se niega a calmarse y le sostienen la cabeza con un casco ortopédico.

-Chicos, llámenme un taxi. Y luego llamen al Dr. Kerr y díganle que su madre está en labor de parto. Está en el libro, luego llamen a la Triple A.

-Papá, cálmate-le dijo Malcolm.

-¡No pienso calmarme!-suena el celular de Hal-¿hola?... ¡¿hola?!... ¿oh? ¿hola, Lois?... ¡¿QUÉ?! ¡cariño!-

-Señor, deje de moverse-le pidió una enfermera mientras le arrebataba el teléfono celular.

-¿Qué está pasando, eh?/ ¿qué dijo?-preguntaron Malcolm, Reese y Dewey al unísono.

-¡Mi esposa está en casa y va a tener a nuestro bebé ahora mismo! ¡tengo que llegar a casa con ella!-gritó Hal exasperado.

-¡¿Va a tener al bebé en casa?!

-Señor, usted no irá a ninguna parte en la forma en que se encuentra-le dijo el doctor Herz a Hal, luego dirigió su mirada a la enfermera-dale diez miligramos de Diazepam-

-¡Déjeme salir de aquí, estoy bien!-gritó Hal dando vueltas, en eso ve que se le acerca una aguja-¡espera! ¿qué es eso? ¿qué... qué es eso? ¿qué hace eso?-cae inconsciente por unos segundos, para luego despertar e incorporarse-¡tengo que ir a casa con ella!-

-Dale diez más. Lo quiero inmovilizado-le indicó Herz a la enfermera, luego él, Malcolm, Reese y Dewey se alejan de Hal-¿por qué no me acompañan, niños? tenemos todo tipo de revistas divertidas en la sala de espera ¿les gusta "Highlights"? ¿"Goofus y Gallant"?-

-No queremos leer revistas estúpidas, nuestra mamá va a tener un bebé-dijo Malcolm.

-Estoy seguro de que ella está siendo muy bien cuidada, y tu padre también. Así que no tienen nada que hacer, sólo relajarse y esperar a que alguien venga a buscarlos-les dijo el doctor Herz con voz calmada.

-Pero tenemos que hacer algo. Todo esto es culpa nuestra-dijo Dewey en tono alterado.

-Obviamente están muy afectados, jovencitos. Y francamente, no tengo ni idea de cómo tratarlos, por eso no estoy en pediatría-dijo el doctor Herz-ahora, vamos a la sala de espera, como les dije. Si no quieren ver las revistas, seguramente hay una silla en la que pueden dar vueltas-

En el pasillo del hospital, Reese y Dewey se toman un momento para reflexionar sobre lo horribles hijos que son mientras Malcolm mira los folletos recortados en el boletín del pasillo del hospital.

-Somos los peores hijos del mundo. Mamá tenía razón-dijo Reese admitiendo lo obvio.

-De verdad somos unos pequeños trolls malvados que no tenemos absolutamente ninguna consideración por nada que no seamos nosotros mismos. Y destruimos cualquier cosa que nos rodea. Tenemos suerte si no terminamos en prisión o muertos-dijo Dewey con un tono de voz decepcionante. Malcolm se acercó con un trozo de papel.

-Esto es lo que vamos a hacer. Hay una clase que empieza aquí dentro de diez minutos. Se trata de cómo ser padres primerizos. Vamos a tomarla.

-¿Qué?-preguntó Reese a su hermano menor arrebatándole el papel y mostrándoselo a Dewey para que lo lea.

-Vamos a aprender cómo ayudar. Aprenderemos a portarnos bien por una vez.

-¡Qué bien!-dijo Dewey ahora más animado.

-Sí. A este bebé no lo van a dejar caer de cabeza todo el tiempo-dijo Reese con un tono decidido mientras él y Dewey se levantaban del suelo.

-Sí... espera ¿qué?-dijo Dewey un poco confundido por lo que dijo Reese. Luego de eso, se dirigieron a la clase.

De vuelta a la casa Wilkerson, los compañeros de póker de Hal llevan a Lois al dormitorio, la colocan en la cama mientras Craig se encarga de encender la computadora y hace una búsqueda en Google, todos hablan a la vez.

-Relájate. Los paramédicos llegarán pronto y sabrán qué hacer-le dijo Francis a Lois mientras ella asiente.

-No te preocupes, Lois. Acabo de buscar en Google la palabra bebé-le dijo Craig sentándose frente a la computadora de la habitación-veamos, veintiocho millones de resultados. Tiene que haber algo útil-

-Craig, deja eso, no la necesitamos-dijo Lois-Trey es doctor-

-Oh no, Lois. Soy dentista-le explicó Trey.

-Pero tienes formación médica, ¿no?-preguntó Lois escandalizada.

-Sí, pero me dediqué a la odontología específicamente porque... bueno, esa zona de ahí abajo, cuando la miro, me da un ataque de risa. Me pasa desde la secundaria.

-¡Oh, por el amor de Dios!-exclamó Abe asqueado.

-No creo que sea el único-dijo Trey, suena el timbre, Piama corrió a abrir la puerta principal.

-Los paramédicos están...-Piama abrió la puerta y vio que solo era Lloyd.

-Hola ¿está Malcolm en casa?-le preguntó Lloyd a la joven.

-No, y...-Piama intentó explicarle, pero Lloyd entra en la casa.

-Sólo necesito usar sus apuntes para mis trabajos de Bioquímica.

-La verdad este no es un buen momento-le dijo Piama mientras caminaban por la cocina hacia el pasillo, Ida está preparando un sándwich .

-¿No vas a saludar a tu propia abuela?-le preguntó Ida a Lloyd desde la mesa de la cocina.

-No soy Malcolm. Ya hablamos de esto antes-le explicó Lloyd, a pesar de ser un mal momento se niega a irse y se pone a trabajar en la habitación de los chicos.

-¡Oh, Dios! ¡este bebé está presionando mucho el cuello de mi útero!-gritó Lois mientras daba aullidos de dolor.

-Bien bien, parece que todo está bajo control aquí. Piama y yo volveremos al rancho-dijo Francis mientras salía de la habitación.

-¡¿De qué estás hablando?!

-De nada, ¿crees que estoy huyendo? ¡¿crees que estar aquí mientras mi propia madre da a luz es tan intensamente incómodo que me he inventado una excusa falsa para escapar?! ¡no es ni un poco cierto!

-Ok, ropa para bebés, nombres para bebés. Camioneros vestidos como...-dijo Craig aún frente a la computadora, se detiene al leer la última frase y hace un sonido de asco.

-Disculpen, ¿alguien puede ayudarme a encontrar los apuntes de Bioquímica de Malcolm?-preguntó Lloyd entrando en la habitación con Piama quien corría tras él-los necesito para mi tarea-

-¡Sal de aquí, Lloyd! estoy en labor de parto ¡estoy a punto de dar a luz!-gritó Lois, pero a Lloyd no pareció importarle mucho.

-Es una tarea realmente importante-le dijo a Lois con un tono de voz serio.

De regreso al hospital, Malcolm, en nombre de sus hermanos, le cuenta a Fran, la instructora de la clase de paternidad, sus fechorías y la razón por la que quieren asistir.

-En resumen, nos sentimos muy mal. Es por eso que de verdad queremos tomar esta clase-dijo Malcolm terminando su explicación.

-¡Dios mío! deberían sentirse muy mal, ¡son unos niños horribles!-les dijo Fran.

-¡Ese es nuestro punto!-dijo Reese.

-Bueno, supongo que todos merecen una segunda oportunidad. Muy bien, pueden tomar la clase-accedió Fran.

-¡Gracias! ¡sí!-dijeron los tres al mismo tiempo.

En la primera lección, a través de un diagrama, los chicos aprenden sobre la mastitis y cómo el bebé puede vomitar una sustancia parecida al queso cottage después de succionar una obstrucción en los senos de sus madres.

-Ahora, acompáñenme por aquí-pidió amablemente Fran concluyendo la lección, todos se levantaron y se movieron a otra área.

-Como si necesitara otra razón para odiar el queso cottage-murmuró Dewey.

-He estado divagando un poco, pero ¿acaso dijo que la leche sale de esas cosas?-preguntó Reese un poco confundido.

-Reese, para eso sirven-explicó Malcolm señalando lo obvio. De repente, Reese se da cuenta de algo.

-¡Dios mío! ¡Las mujeres son las vacas de las personas!

Una vez grabada esa escena, Frankie, Justin y Erik pueden salir de la sala para tomarse unos minutos de descanso e intentar digerir toda la información que han recibido en esa lección.

-¡Ok! es oficial, chicos. Nunca volveré a mirar los pechos de la misma manera-exclamó Justin una vez que él, Frankie y Erik salieron de la primera lección del curso de paternidad.

-¿Qué más da para qué sirven?-le preguntó Frankie a su mejor amigo mientras se alejaban.

-Los hombres no... no hacen eso ¿verdad? y, sólo por suponer, si lo hicieran, sonaría raro. Al menos para mí.

-En realidad, sí lo hacen... en casos muy extremos...

-¡No digas más!-gritó Justin mientras se tapaba los oídos en un intento de evitar tan perturbadora información, ya tenía más que suficiente con su impactante realización.

-No es como si succionarlos o lamerlos hará que salga leche. Sólo sucede cuando las mujeres tienen bebés-le explicó Frankie a su amigo-¿nunca le has hecho eso a una chica antes o al menos has intentado pellizcárselos?-

-No ¡eso es… raro!-dijo Justin sintiendo un escalofrío recorrerle la espina dorsal.

-No lo es, de hecho se siente un tanto agradable-Frankie simplemente respondió en un tono de voz calmado mientras ambos continuaban caminando por aquel pasillo del hospital.

-¿Quién te lo hizo para que lo digas con tanta tranquilidad?

Frankie prefirió no responder a esa pregunta y simplemente siguió caminando, Justin en cambio no volvió a insistir sobre ese tema y reanudó su caminata junto a su mejor amigo, mientras ambos caminaban, no pudo evitar bajar la mirada a su pecho, Frankie se percata de esto y sus ojos se dirigieron hacia los de Justin.

-¿Sabes? Es como frotarlos suavemente, pero mejor.

Ahora Justin deseaba tocar sus propios pezones con desesperación y frotarlos más que nunca, pero decidió esperar hasta volver a casa.

Mientras tanto, Hal está recostado en la camilla, aún inconsciente, en su estado de inconsciencia, comienza a tener fantasías.

-¡Ya voy, Lois!-murmuró Hal débilmente mientras se deslizaba fuera de la camilla-¡ya voy, Lois!-

En el sueño, Hal se escapa del hospital, lo llevan en la parte delantera de un autobús, corre por la calle, pasa por un parque y entra en una casa que se parece a la suya.

-Ya llegué, Lois. Ya estoy conti..." dijo Hal una vez que abrió la puerta de la habitación, sólo para encontrar a un luchador de sumo en su cama y la de Lois acompañado de unos pingüinos.

La escena se trasladó de nuevo a la casa Wilkerson, en la habitación principal donde los preparativos del parto están en marcha.

-Ten, traje unas toallas para poner debajo de tus rodillas-le dijo Piama a Lois volviendo al dormitorio llevando unas toallas en sus manos.

-Oh, no uses las toallas buenas, Piama-le dijo Lois.

-¿Qué sabe ella de toallas? ¡en su aldea las personas se secan echándose tierra en la espalda!- comentó Ida.

-Gracias, Piama. Muchas gracias-le agradeció Lois a la joven mientras tomaba las toallas. Ida se sienta en la cama junto a Lois.

-Estoy segura de que los paramédicos vendrán a buscarte muy pronto, y antes de que lo hagan, hay algo que quiero que sepas. Tu padre tenía una familia secreta-

-¡¿Qué?!-exclamó Lois.

-Esa camarera zorra de Manitoba. No era más que una guarra. Y los niños que salieron de ella...

-¡¿Qué?! mamá, ¡¿por qué me lo cuentas ahora?!-preguntó Lois confundida.

-Por si mueres, no quiero que pienses en él como un hombre decente. Pero no se lo digas a tu hermana, deja que se pudra en su ignorancia. Solo se lo digo a mi favorita-dijo Ida mientras daba unas palmaditas en la espalda de Lois, se oye un fuerte golpe, Francis comienza a trabajar en la pared de la habitación.

-¡¿Qué estás haciendo?!-le preguntó Lois a su hijo mayor.

-Construir me tranquiliza, ¿de acuerdo? ¡todos estamos tratando de encontrar la manera de sobrellevar esto!-le contestó Francis.

-Sí, Francis. Estoy intentando sobrellevar este embarazo ¡DANDO A LUZ!-gritó Lois con un tono de voz sarcástico. Lloyd entra en la habitación en ese momento.

-Disculpe, estoy trabajando en silencio. Agradecería que tú también trabajes en silencio.

-Tengo que salir...-murmuró Hal en sueños. Hal tuvo otra fantasía, esta vez se encontraba encerrado en una perrera-tengo que salir-

-Hola, ¿cómo estás?-le dijo un hombre a Hal mientras se reía.

-Tienes que sacarme de aquí-dijo Hal con voz temblorosa mientras sujetaba la puerta de la jaula para perros-no pertenezco aquí, tengo que volver a casa-

-No te preocupes, amiguito. Estarás bien-lo tranquilizó el hombre-siempre y cuando alguien te reclame en las próximas seis horas-

-¡¿Seis horas?! espera, ¿qué pasará entonces? ¡¿qué pasará entonces?!-gritó Hal mientras el hombre se marchaba de la perrera. Malcolm, Reese y Dewey se acercan a verlo-¡oh, chicos! ¡chicos!- exclamó en tono nervioso pero emocionado mientras se reía-¡por aquí! ¡elíjanme, ¡por favor!-

-Wow, miren a este perro-dijo Dewey mientras se acerca a la jaula de Hal.

-Es el perro más feo que he visto en mi vida-señaló Reese.

-¿En qué se revolcó? voy a vomitar-dijo Malcom, señalando lo feo que es Hal-oh, miren este-

-No, no. Por favor, vuelvan-suplicó Hal a sus hijos pero ellos son incapaces de entenderlo-por favor, por favor, ¡por favor!-

-¿Alguien puede callar a este perro?-le preguntó Malcolm al encargado de la perrera. Dewey se acerca a la jaula de Hal y pregunta si pueden quitarle el collar y ponérselo a un perro más cool haciendo que Hal aúlle como uno.

De vuelta a la realidad, Hal gime en su camilla de hospital, luego ladra, inconscientemente consigue liberar sus manos.

-Muy bien-dijo Hal mientras se levanta, el casco ortopédico hace ruido, a continuación se desabrocha el resto de las correas, se levanta de la camilla de hospital y sale corriendo.

En la clase de paternidad, para la segunda lección, la gente se reúne en un círculo pasándose un bebé de juguete mientras hablan de sus mayores miedos, ahora es el turno de Reese, pero manipula el muñeco de forma incorrecta y lo zarandea de un lado a otro.

-Mi mayor miedo es no ser un buen hermano mayor. Los bebés nacen tontos, y realmente cuentan contigo-explico Reese mientras la instructora lucía enfadada-tocarán cosas que no deben-aplasta la cabeza del muñeco-se comerán cualquier cosa. Diría que la mitad de nuestros Legos han pasado por este niño-señala a Dewey con el muñeco.

-Probablemente más-dijo Dewey. Reese le rompe la cabeza al bebé, la cual se desprende y los demás participantes se quedan boquiabiertos.

-¿Puedo tener un nuevo bebé?-preguntó lanzando la cabeza del muñeco al aire.

Por otro lado, en el patio trasero de la casa Wilkerson, mientras Lois y Francis están dentro de la habitación aullando y gritando. Todos los demás esperan de pie fuera.

-¡Lois, suéltalo! ¡o al menos tómale la mano!-dijo Piama en el interior de la habitación.

-Dicen que el parto es lo más doloroso que puede sufrir una persona-le contó Trey a Ida, quien está fumando un cigarrillo, mientras señalaba la pared de la habitación aún recubierta en plástico.

-Con un poco de rubor, podrías aparentar. No tienes por qué juntarte con los demás, ¿sabes?-sugirió Ida señalando ligeramente la cara de Steve con su cigarrillo encendido. Steve no pudo evitar sentirse insultado pero intentó mantener la compostura ante el comentario racista de la anciana.

-Ok ¿sabe qué? esta es la cuestión, señora. Somos mejores que usted. Cada uno de nosotros, en todos los sentidos. Yo soy más inteligente que usted. Más educado, y contribuyo más a la sociedad. Tengo una familia que me ama. Vivo en una casa grande, conduzco un buen auto y gano más dinero en un año de lo que usted probablemente haya ganado en toda su vida-replicó Steve enojado.

-Gran cosa ¡eres un traficante de drogas!-le dijo Ida, sin entender el punto. Steve la asusta y sale corriendo.

Dentro de la habitación, Lois seguía tendida en la cama, gimiendo y sollozando.

-Oh, Hal, ¡¿dónde estás?!-exclamó Lois.

-¡Los paramédicos llegarán en cualquier momento, sólo resiste!-le dijo Francis a su madre.

-No puedo resistir, no funciona así ¡este bebé vendrá ahora!-dijo Lois decidida.

-Lois, no pujes hasta que tengas al menos diez centímetros de dilatación-le sugirió Trey.

-¡Bueno, echa un vistazo si quieres!

-Bueno, yo... yo... me encantaría echar un vistazo a tu boca" se ríe entre dientes. La abuela Ida entra furiosa en la habitación a través de la pared recubierta con plástico.

-¿Sabes que esos animales están ahora mismo en tu patio? andan de un lado para otro como si fuera África. Cuando ésta sea mi habitación, ¡no se acercarán a menos de seis metros de la puerta!- sentenció Ida, miró a Trey, gruñó y salió de la habitación de Hal y Lois.

-¡No puedo creer que aún esté aquí! ¡es increíble que mi hermana haya elegido este día para pelearse con ella! ¡no puedo creer que vaya a tener que mudarme a la habitación de los chicos!-protestó Lois.

-Cálmate-le dijo Piama a su suegra poniéndole una toalla fría en la frente-¿tu hermana sabe que su madre se está muriendo?-

-¿De qué estás hablando?

-¿Sabe tu hermana que tu madre tiene una enfermedad mortal que ha estado ocultando, y que quizás esta sea su última oportunidad de hacer las paces?-dijo Piama dándole el teléfono a Lois-con tu madre. Que se está muriendo-

Ida atiende el teléfono suponiendo que es la policía quien le va a devolver su rifle. Tras una breve charla Ida decide marcharse cuando Susan la llama para aclarar el malentendido entre ellas.

-¡¿Dónde están los paramédicos?! ¡estas contracciones están demasiado cerca de la hora!-exclamó Trey empezando a impacientarse.

-Francis, este bebé va a nacer en cualquier momento. Quiero que hagas algo por mí-dijo Lois mirando a su hijo mayor.

-¿Qué quieres que haga?

-¡Quiero que asistas el parto!-le pidió Lois.

-¡¿Qué?! ¡no!

-¡Puedes hacerlo! ¡ya lo has hecho antes! ¡atiendes partos de animales de corral todo el tiempo!

-¡No eres un animal de corral!-exclamó Francis.

-Francis, tu padre no está aquí, eres la única persona en la que confío-suplicó Lois.

-¡Ni siquiera te caigo bien!-le dijo Francis.

-¡Pero te adoro, por eso vas a hacer esto!

-¡No! ¡no puedes obligarme!-protestó Francis.

-¡Francis, tu madre te está pidiendo ayuda!-le dijo Piama a su esposo con un tono de voz serio.

-Francis, puedes hacerlo. Sabes que puedes. Ahora, vas a meter tus manos dentro de mami ¡y sacar a este bebé!-le ordenó Lois. Francis accede a regañadientes, viéndose obligado a ayudar a Lois en el parto, ya que los paramédicos no llegarán a tiempo.

De vuelta a la clase de paternidad, los chicos practican ahora el cambio de pañales como parte de su próxima lección.

-¡Toallita! ¡crema! ¡listo!-dijo Reese.

-¡Sí!-los tres chocan los cinco y celebran su victoria.

-Número uno-dijo Malcolm.

-¡En su cara!-alardeó Dewey a las otras parejas, Malcolm se rió.

-Esto no es una competencia; estamos aprendiendo a cuidar a nuestros bebés-dijo una mujer.

-¡Esas son palabras de perdedores!-le dijo Reese.

-Vamos a ser los mejores hermanos mayores de la historia. Hemos aprendido a cambiar pañales y somos los mejores en la bañera-dijo Dewey a sus hermanos.

-Estoy tan feliz de haber memorizado todos los productos químicos domésticos comunes que pueden ser venenosos para el bebé-dijo Reese sintiéndose orgulloso de sí mismo.

-¿Sabes? Todas estas cosas que los padres tienen que hacer. Todas las comidas, los baños, los pañales, la seguridad y los horarios. Eso me hizo darme cuenta ¡Mamá nunca hizo nada de eso!-dijo Malcolm dándose cuenta de que Hal y Lois se negaron a enseñarles todas las cosas que a ellos les enseñaron en clase mientras crecían.

-Hay una botella de esto en nuestra cabecera-dijo Reese levantando una botella de un anaquel.

-No me sorprende que saliéramos como salimos-dijo Dewey dándose cuenta también de que esa era la razón por la que se convirtieron en delincuentes.

Por otro lado, Hal (quien está alucinando) entra en la habitación de una anciana que él cree que es Lois.

-Oh, Lois. ¡Te encontré! he perdido al bebé.

-Todo está bien. El bebé está bien, Hal-le dijo la Lois imaginaria en aquella cama de hospital cargando al bebé en brazos.

-Cariño, soy el peor esposo del mundo-dijo Hal llorando-¡no puedo creer lo terrible que soy!-abrazo a la anciana-¡no puedo creer que te hice pasar por esto sola! ¡desearía haber estado allí!-

-Estuviste ahí, Hal-lo tranquilizó la Lois imaginaria.

-¿Estuve?

-Somos una parte del otro. Donde quiera que vaya, tú estás allí. Siempre estás conmigo.

-Te amo-dijo Hal para luego comenzar a besar a la anciana.

-¡Dios mío! ¿qué está haciendo ese hombre?

Hal imaginó que era Lois quien estaba hablando.

-¡¿Qué?!-dijo Hal confundido.

-¡Quiten a ese enfermo de encima!-gritó el esposo de la anciana.

-¡¿Qué?! Lois ¿estás...?

-¡Que alguien llame a la policía!

Un doctor, Malcolm, Reese y Dewey entran y se horrorizan ante lo que está haciendo su padre.

-¡Papá!-exclamó Malcolm.

-¡Dios mío!-dijo Reese entre sorprendido y asqueado.

-¡¿Qué demonios estabas haciendo?!-le preguntó Malcolm. Hal salió de su alucinación y vio a los chicos allí de pie con el esposo de la anciana y otro familiar. Luego vuelve a mirar hacia la cama y ve que "Lois" es en realidad otra mujer mayor y grita.

De regreso a la casa Wilkerson, Francis está dentro de la habitación asistiendo el parto. Abe, Steve, Trey, Malik, Lloyd y los amigos del póquer estaban fuera escuchando lo que pasaba allí.

-¿Puedes ver la cabeza?-preguntó Trey a Francis, tapándose la cara con la camisa.

-Todavía no-respondió Francis.

-¡Ni siquiera estás mirando!-gritó Lois.

-¿Está empezando a coronar?

-Sí... ¡sí! dios, no puedo creer que esté viendo... ¡esto! ¡me voy a morir!-exclamó Francis con asco.

-¡Si la cabeza está coronando completamente, está bien pujar!-le indicó Trey, Lois emite un gruñido mientras comienza a pujar, Francis desvía la mirada y cierra los ojos conmocionado. Ida entra por la puerta de la habitación con sus maletas.

-Si alguien llama, estaré en casa de tu hermana. No, no te preocupes, yo misma sé cómo salir.

-Vamos, Lois. ¡vamos!" la alentó Piama.

A pesar del asco que le da a Francis haber metido las manos dentro de su madre, por fin saca al bebé y éste empieza a llorar.

-¡Oh! ¡oh! ¡lo tengo! ¡oh, Dios mío!" llama a los chicos afuera de la habitación-¡lo tengo!-

-¡Sí!-festejaron todos desde fuera de la habitación.

-Ponlo en su pecho-dijo Trey mientras Francis envuelve al bebé. Lois le quita el bebé a Francis y lo envuelve en sus brazos como puede debido a que está recostada en la cama.

-Hola, bebé. ¡Hola! hola, bebé-Lois saluda a su nuevo bebé, llorando y con una sonrisa en la cara, luego vuelve a levantar la mirada hacia su hijo mayor-¡oh, gracias, Francis! esto es lo más bonito que has hecho por mí, estoy tan orgullosa de ti. Ya puedes ir a vomitar-

Cuando Francis sale de la habitación, todos los que están fuera aplauden y ven cómo Francis corre por el jardín agarrándose el estómago.

-¿Y bien? ¿es un niño o una niña?-pregunta Abe.

-Es un precioso y sano...-contesta Trey, pero justo cuando iba a decir si el nuevo bebé es niño o niña, las sirenas de la ambulancia lo ahogan.

Abe y sus amigos vitorean y se abrazan.

-Muy bien ¿quién va a tener el bebé?-preguntó uno de los paramédicos al entrar en la habitación, sólo para descubrir que Lois ya ha dado a luz a su nuevo bebé. El paramédico dirigió su mirada a su compañero-te dije que no debíamos parar por un café-

Más tarde, en la habitación de Hal y Lois, Hal ya no traía su casco ortopédico, él y los chicos están de vuelta en casa. Hal estaba sentado en la cama con Lois, mimando a su nuevo hijo.

-Había olvidado lo pequeños que son-le dijo Hal a Lois mientras miraba al bebé con una sonrisa en la cara.

-Había olvidado lo bien que huelen-dijo Lois también sonriendo. Malcolm, Reese y Dewey entraron a la habitación.

-Muy bien, entrégamelo-dijo Reese mientras Dewey le quitaba el bebé a Hal.

-Son las cinco y media, es hora de que el bebé tome su baño de esponja-dijo Malcolm.

-Mira que lleno está este pañal-comentó Dewey mientras acunaba al bebé en sus brazos-¿cuándo fue la última vez que lo cambiaste?-

-¿Ya pensaron en un nombre al menos?-le preguntó Malcolm a sus padres.

-Lo pensé... Jamie-respondió Lois, sin embargo el sexo del bebé sigue sin definirse.

-Suena bien-dijo Dewey, a quien le gustó el nombre del bebé.

-Volveremos cuando tus ubres estén listas-le dijo Reese a su mamá mientras él, Malcolm y Dewey iban al baño.


De vuelta en casa esa misma noche, Justin estaba recostado en su cama repasando mentalmente la conversación que había tenido con Frankie mientras estaban en el hospital. Sus ojos se dirigieron de nuevo a su pecho, ya que habían terminado de grabar las dos partes del último episodio de la quinta temporada y durante todo el viaje de vuelta a casa, hizo todo lo posible por contener sus ansias de querer probar estimular sus propios pezones como Frankie le había dicho, algo que en cierto modo lo llenaba de ansiedad, curiosidad pero a la vez intriga, la forma en que su mejor amigo le había explicado el asunto y lo bien que se sentía al estimular los pezones de un hombre, lo llevó a pensar y tener dudas de si el chico ya había practicado esto con alguien más, o si alguien ya se lo había hecho antes. Su sangre se calentó por los abruptos celos que sintió ante la sola idea de pensar que Frankie ya había recibido ese tipo de toqueteos con alguien que no fuera él, e inconscientemente, eso le llevó a pensar en... ¿cómo se llamaba aquella chica que solía juntarse con él? Reagan ¿cierto? sea cual fuera su nombre, le daba igual, le inquietaba pensar que tal vez ella había sido la primera en estimular los pezones de su amigo de aquella forma, aunque por otro lado, lo dudaba mucho, ya que Frankie no se atrevió a responderle cuando se lo preguntó.

Descartó esos pensamientos por ahora y pasó a lo que realmente quería hacer, lenta pero tímidamente al principio, llevó una de sus manos a la parte superior de su camiseta, justo donde estaban sus pezones, apenas los dedos de su mano derecha movieron la tela de su camiseta, rozando la protuberancia debajo de ésta, un escalofrío recorrió su espalda, sintiéndose incómodo al principio. La sensación no se parecía en nada a lo que Frankie describió, tal vez estaba haciendo algo mal, pero no dejaría que eso lo detuviera.

Desesperado por encontrar la misma sensación y el mismo placer que había experimentado su mejor amigo, Justin decidió llevar su mano derecha nuevamente a su pezón derecho, lo pellizcó, lo apretó y lo frotó un poco haciendo que un suave jadeo saliera de su garganta, dándole a entender que se sentía bien cuando lo frotaba, pero apenas se le escapó aquel jadeo, llevó su mano libre a su boca, cubriéndola, su mirada se elevó hacia la puerta de la habitación rogando que no hubiera nadie cerca. Esperó unos minutos y tras comprobar que no había nadie cerca y ningún otro sonido venía del exterior, reanudó su experimentación.

Rápidamente Justin se quitó su camiseta y la arrojó a un rincón de la habitación, se acostó boca arriba en la cama y movió sus manos hacia su pecho, dejando que sus dedos se deslizaran sobre su torso y sus pezones provocando que gimiera y arqueara un poco la espalda ante la sensación No pudo evitar comenzar a crear imágenes de Frankie en su mente, imaginando que era él quien estaba acariciando su torso desnudo, jugando con sus pezones, estimulándolos y haciéndolo sentir tan bien. Sus pulgares comenzaron a juguetear con ellos mientras emitía algo que podía sonar como un gruñido de determinación y un gemido de placer, el calor corría a través de su cuerpo, aumentando y extendiéndose sobre él con cada toqueteo en sus pezones.

-J-joder...-Justin no pudo contener aquel gemido en el que pronunció el nombre de su mejor amigo-Frankie... aah~... Frankie... maldición, n-no te detengas... ¡por favor~! eres tan bueno, esto se siente bien…-

Estaba tan inmerso y concentrado en su juego previo que no escuchó los pasos que se aproximaban a su habitación, la puerta se abrió y su hermano mayor se asomó a través de ésta.

-¿Justin? ¿estás ocupado? mamá nos está llamando para...-Lorne dejó de hablar cuando vio a su hermano menor recostado a un lado de la cama, jadeando y con sus manos jugueteando con sus propios pezones, también pudo notar un bulto que comenzaba a formarse en sus pantalones-¡¿qué crees que estás haciendo?!-

El menor salió de su propia nube de placer y auto experimentación cuando se dio cuenta de que su hermano estaba parado fuera de su habitación con la cabeza asomada a la puerta.

-¡NADA!-gritó Justin, rápidamente tomó una de las mantas de su cama para ocultar su pecho desnudo avergonzado, pero era demasiado tarde, su hermano ya lo había visto, así que corrió hacia la puerta de su habitación y la bloqueó apoyando la espalda para evitar que su hermano entrara-dios, Lorne ¡¿qué no sabes tocar la puerta?!-

-Como sea, no me importa lo que estabas haciendo hace unos minutos, ¡pero ten en cuenta que tarde o temprano lo voy a averiguar!-le gritó Lorne desde el corredor-por cierto, solo vine a decirte que mamá nos está llamando para ayudarla a poner la mesa y me mandó a buscarte porque se le hizo raro que no salieras de tu habitación, tonto-

-Dile a mamá que ahí voy ¡solo dame un segundo!-dijo Justin, esperó a que su hermano se alejara de su habitación y una vez que se fue, dio un profundo suspiro, se alejó de la puerta y comenzó a buscar su camiseta, por suerte, su hermano no llegó a ver lo que estaba haciendo porque pudo evitar que lo hiciera, pero ¿y si hubiera sido uno de sus padres? como su padre, por ejemplo, ¿cómo hubiera reaccionado si lo hubiera encontrado en ese tipo de situación? No habría tenido idea de cómo explicárselo.

Una vez que encontró su camiseta, Justin se la colocó y salió de su habitación para ayudar a su madre y hermano a poner la mesa para la cena.


Lo sé, este es quizás el capítulo más largo que me haya tocado escribir del fanfic hasta la fecha, 12.010 palabras sin contar esta nota de autor, y les aviso que aún hay muchos más que son igual o casi más largos que éste por redactar, además de que el que le sigue a este estará dividido nuevamente en dos partes, y les prometo que será el último que verán dividido en dos partes.

En fin, espero que este capítulo les haya gustado, y me disculpo por lo largo que es pero quería escribir las dos partes del último episodio de la cuarta temporada en un mismo capítulo para no tener que divirlo en dos partes como haré con el siguiente. Además, no falta nada para que se acerque el clímax de la historia, pero van a tener que esperar un poquito más, intentaré hacer que valga la pena pero no prometo nada.

Un saludo, nos vemos pronto en la primera parte del próximo capítulo.

N3k00-Ch4N.