Aquí va otro capítulo!
Acelere muchísimo los eventos que suceden al principio de DxD, porque sería una lectura pesada si les contara absolutamente todo tal cual con pequeños cambios. Probablemente, cuando Asia se incorpore a la familia Gremory, todo comenzara a ir un poco más lento, ya que muchos cambios bastantes grandes comenzaran a verse a partir de ese punto.
Este capítulo es para terminar de introducirlos al "mundo", más que otra cosa.
Si alguien se lo pregunta, la primera waifu aparecerá e capítulos más.
Que lo disfrutes!
"Si no despiertas, te matare. Si no despiertas, te cortare en pedazos…"
El reloj fue estrellado fuertemente contra la pared de forma repentina, cortesía de Issei.
Issei daría vuelta en su cama aun estando sentado, con una postura de karate, mientras observaba a todo su alrededor con una expresión helada en su rostro.
"*Diría buenos días, pero no pareces estar de buen humor.*" La voz en la mano de Issei hizo que el joven se calmara visiblemente.
Issei miro a su alrededor con una mirada aburrida, sintiendo que esto ya lo había vivido antes. "Creo que amanecer vivo es bastante reconfortante…"
"*Menos mal que te estaban siguiendo tus aliados, sino no estarías aquí en estos momentos.*"
Issei simplemente se frotaría el cabello y daría un gran suspiro de cansancio. "Genial. Dos días, dos intentos de hacerme desaparecer…"
Issei miraría a su maleta de la escuela atentamente por varios segundos. Para luego fruncir levemente el ceño.
"Creo que are algo al respecto..." Pensaría el pelicastaño.
CAPITULO 1: LA MONJA.
"¡Nos vemos luego!" Exclamaría Issei, mientras se ajustaba sus zapatos y apoyaba la maleta detrás de su hombro.
"Lo que digas, adiós." Resonaría la voz del padre de Issei, haciendo que el pelicastaño negara con la cabeza disgustado.
Issei saldría de su casa, para luego mirar hacia la ventana de su hogar y asegurarse de que sus padres no lo estaban viendo. De forma repentina, Issei salió corriendo a la dirección completamente opuesta a la Academia Kuoh.
"|¿Estás seguro de esto, compañero?|" La voz de Ddraig resonaría dentro de Issei.
Issei tan solo daría una pequeña sonrisa, para luego hablar telepáticamente con su compañero. "Mis padres no se darán cuenta, ya que no les importa mucho mis resultados académicos y demás asuntos que me rodean. Si falto uno o dos días a la Academia no se darán cuenta."
"|Me alegra mucho que hayas decidido entrenar tan pronto.|" Mencionaría Ddraig con un tono algo emocionado.
Por cómo era Issei, el dragón nunca se esperó que se tomara todo el asunto tan en serio. Pero si lo pensaba bien, había algo muy importante que estaba en juego, e Issei lo sabía MUY bien.
Issei seguiría corriendo a toda velocidad hacia un parque cercano, mientras su rostro se enseriaba por las palabras de Ddraig. "Ya intentaron hacerme desaparecer dos veces, y la tercera es la vencida. Pero no se llevaran mi vida, sino una derrota."
"|Me gusta como piensas, compañero.|"
SALTO DE LINEA.
"¿Estás seguro que esto servirá?" Pensaría Issei, mientras apretaba fuertemente los dientes por hacer unas elecciones con una barandilla que se encontraba en el parque.
"|Si aumentas tu resistencia, fuerza, velocidad y demás atributos, podrás despertar la Sacred Gear a voluntad en poco tiempo. Pero requerirá mucho más esfuerzo dominarla por completo.|" Respondería Ddraig con un tono sabio en sus palabras.
Issei caería al suelo agotado, mientras respiraba agitadamente. "Me basta con despertarla. No quiero que me maten solo por tener esta cosa dentro de mí. Sin ofender."
Ddraig se reiría internamente, haciendo que Issei se confundiera un poco.
"¿Qué es tan gracioso?"
"|Nada, es solo que todos mis portadores se sienten especiales cuando logran despertar mi poder, y tú eres el primer portador que parece no gustarle la idea de ser el Dragón de la Dominación.|"
Issei negaría con la cabeza, para luego secarse el sudor y abrir su maleta. En el interior había una gran cantidad de sándwiches y dos botellas de agua, pero ningún libro. "Yo no soy el Dragón de la Dominación, tú lo eres." Issei tomaría una botella de agua para darle un gran sorbido.
"|Ya llevas dos horas ejercitándote. Deberías tomarte un pequeño descanso, ya que tu cuerpo no está acostumbrado a entrenarse de esta manera.|" Diría Ddraig con un tono un tanto preocupado, haciendo que Issei diera una pequeña sonrisa burlona.
"¿Me estás diciendo que el cuerpo de un Demonio es bastante débil?"
"|No si lo entrenas adecuadamente. Aunque no se compara ni en lo más mínimo con el cuerpo de un Dragón.|" Respondería el dragón, con claro tono de orgullo en sus últimas palabras.
Issei se levantaría del suelo y cerraría su maleta, para después comenzar a correr en el parque. "Eso suena genial. Pero desafortunadamente soy un demonio, y no me queda otra que sobre exigir mi cuerpo para lograr resultados rápidos."
Ddraig sonreiría para sí mismo, al ver como su portador estaba sobre exigiéndose demasiado. "Tal vez fue bueno que el mocoso sea un flacucho don nadie, porque ahora que despertó su poder no le queda otra que entrenar para controlarlo, sino su vida penderá de un hilo." Pensaría Ddraig para sí mismo con una sonrisa complacida, para después ponerse serio. "Hablando de ese hilo… parecía que aquella demonio ya quería revelarle a Issei su verdadera identidad." Finalmente, se inclinaría de hombros con una expresión apática. "Supongo que deberá esperar uno o dos días más."
SALTO DE LINEA.
"No vino a la escuela, y ni siquiera paso por el camino hacia ella."
Rías, Akeno y Kiba mirarían seriamente a Koneko por la resiente información.
Los cuatro demonios se encontraban en el club del Ocultismo, en el viejo edificio de la escuela.
"¿Pensamos en lo peor?" Preguntaría Kiba, mientras se frotaba su hombro con una mirada seria.
Akeno se recostaría aún más en el sofá, mientras observaba a Kiba, que se encontraba en el otro. "No lo creo." Respondería la demonio con su típica sonrisa sadomasoquista.
Rías asentiría ante las palabras de Akeno, mientras veía unos papeles que tenía encima de su mostrador. "Akeno tiene razón. La casa de Issei se encuentra cerca de la Academia Kuoh. No creo que los Ángeles Caídos se hayan querido adentrar tanto en mi territorio."
"Entonces, ¿Qué propones?" Diría Kiba con una sonrisa, sin prestar demasiada atención al tema. Ni siquiera conocía al chico, por lo tanto no le importaba mucho ese asunto.
Rías miraría a Koneko con una sonrisa. "Koneko, necesito que vigiles la casa de Hyoudou Issei mañana a primera hora. Si ves que no sale hacia la escuela, intenta infiltrarte en la casa y descubre si está allí. Si no está, simplemente abra muerto." Diría Rías mientras se inclinaba de hombros por sus últimas palabras, volviendo a sus papeles.
Akeno simplemente se reiría de una forma un tanto extraña, mirando a Rías. "Es una lástima. Justo cuando tenías la posibilidad de agregar a alguien más en tu sequito…"
Rías apoyaría su mano en el mostrador, con una expresión un tanto decaída. "Es una gran incorporación para mi sequito, teniendo en cuenta que se llevó mis ocho piezas de peón. Hablando de eso, es muy extraño que su alma nunca se haya vinculado al cien por ciento con las piezas demoniacas…"
"Ahora tendremos que encontrar su tumba para extraer las piezas de su cuerpo, si es que realmente murió." Diría Koneko con su típico tono vacío, mientras comía un chocolate.
Rías dejaría los papeles sobre la mesa, dando un suspiro de cansancio. "Es una molestia que la vinculación no haya resultado como esperaba. Por culpa de eso, no puedo rastrearlo con mis piezas…"
"Sin duda, es un espécimen muy curioso." Diría Akeno mientras se relamía los labios.
SALTO DE LINEA.
Issei seguiría corriendo por el enorme parque. Había pasado alrededor de una hora y seguía corriendo sin parar, aunque iba a una velocidad bastante moderada.
Una gran cantidad de sudor caía por su rostro, pero aun así su expresión facial se veía muy tranquila. Eso era gracias a que estaba hablando con su compañero interno.
"Oye, ahora que me entro la duda, antes dijiste que los casos de un Demonio sin la Corrupción Demoniaca eran escasos, ¿tienes idea si hay algún otro con vida que sea como yo? Digo, después de todo, me dijiste que te encerraron hace un milenio y a lo mejor conoces a alguno…"
"|Vanishing Dragon…|"
Issei frenaría en seco al notar como la voz de Ddraig tenía un tono mucho más serio de lo normal.
"|No sé si ya habrá despertado, pero existen probabilidades de que sea un Demonio o un Ángel Caído. Por lo que ambos serian casos especiales entre respectivas especies. No obstante, eso no significa que ustedes se hagan amigos…|"
Al notar el ambiente tenso que se había generado por la última pregunta entre los dos, Issei se vio obligado a cambiar de tema, mientras retomaba su trote distraídamente.
"|Hablando de Albión, me dijiste que su pelea fue hace un milenio. Entonces, ¿Cuántos años pueden vivir los seres sobrenaturales?|"
"|Hmmmmm… No sé con exactitud cuántos años tengo. Pero los dragones fueron la primera especie sobrenatural en poblar este mundo. Primero surgió Gran Rojo, y luego de un tiempo nacimos Albión y yo. Calculando los tiempos, creo que tengo alrededor de unos doscientos mil años.|"
Como había prevenido, la conversación nuevamente había cambiado a un ambiente tranquilo. Pero Issei no se esperó semejante respuesta.
"Doscientos mil-Espera, ¡¿QUÉ?!" Issei gritaría en su mente, frenando en seco mientras tenía una expresión de completo shock en su rostro.
"Si sigo tu lógica, ¡¿Cómo demonios es que mi ama sigue estando en la misma escuela?!"
|"Los seres sobrenaturales tienen un periodo donde su envejecimiento se reduce casi por completo. Es a partir de los 21 hasta la muerte. Probablemente, cuando cumpla 21 tendrá que volver al Infierno, eso oh comenzar a borrar memorias como loca.|"
Issei pondría ambas manos en sus rodillas, respirando agitadamente. El pelicastaño se sentó en un banco cercano para descansar, mientras hurgaba por su maletín en busca de comida y agua. "Entonces, teniendo en cuenta que todos los seres sobrenaturales tienen la misma esperanza de vida, ¿con cuántos años se puede ver un ser sobrenatural físicamente hablando?"
"|Yo podría ser un buen ejemplo de eso. Teniendo en cuenta que tenía una apariencia de 40 años cuando morí, puedo decir que cada 5000 años míos es un año humano. Aunque, obviamente esos 5000 años es MUCHO TIEMPO, sin importar que seas un ser sobrenatural oh no. Ahora, ¿lo entendiste?|"
Issei dejaría su botella a un lado mientras se frotaba la mejilla extrañado. "Creo que si…"
|"Lo más probable es que todos se sigan reuniendo en esa Academia en un futuro, porque no es casualidad de que en todas las escuelas, justo tu ama este en esa.|"
Issei se froto el cabello con confusión al no entender exactamente a que se refería Ddraig con esto último, pero rápidamente ensancho los ojos cuando una realización le golpeo muy fuertemente.
"¡Espera un segundo!... si ahora soy un demonio, eso quiere decir que… ¡MIERDA! ¡¿CÓMO CARAJO LES VOY A EXPLICAR AH MIS PADRES?!"
"|Me preguntaba en que momento te darías cuenta…|" Diría Ddraig con un tono divertido en su voz.
SALTO DE LINEA.
"¡Ya me voy!"
Koneko observaría desde lejos como Issei salía de su casa con su típica expresión estoica, aunque cambio un poco su cara al ver que Issei miro hacia su casa con un aura misteriosa y se marchó en la dirección contraria de la Academia Kuoh.
"Por lo menos está vivo. Sera mejor que lo lleve a la Presidenta antes de que la suerte se le acabe." Pensaría Koneko, mientras comenzaba a seguirlo desde cerca. "Pero antes, me gustaría saber que está haciendo exactamente."
Issei seguiría corriendo con una sonrisa en su rostro, sin darse cuenta de su espía.
"Pensé que hoy me dolería todo, ¡pero me siento fantástico!" Exclamaría Issei con una sonrisa un tanto boba en su rostro.
"|Menos mal que te indique los estiramientos adecuados, oh sino estarías tirado en tu cama como un muerto en estos momentos. También, deberías agradecerle a tu cuerpo demoniaco. Me pregunto en qué punto tu mejoría excesiva se ralentizará…|" Exclamaría el dragón con una voz deductiva.
Issei simplemente incrementaría su sonrisa, mientras comenzaba a correr con mayor velocidad. "Mientras más dure el crecimiento rápido, mejor. Ser un demonio tiene sus ventajas…"
"¿Qué demonios está haciendo?" Pensaría Koneko, mientras lo seguía con rapidez.
3 HORAS MAS TARDE…
"Mierda, ya estoy completamente agotado…" Pensaría Issei, mientras se secaba el sudor del rostro y trataba de regular la respiración.
Issei se encontraba en el mismo parque, sentado en una de las bancas que daban a la calle.
"|Es normal que estés cansado. Estuviste corriendo por 3 horas casi sin descansos.|"
Issei simplemente sonreiría nerviosamente, y posteriormente se pondría a comer un sándwich.
"Hacer todo esto me deja completamente hambriento." Pensaría Issei, para luego darle una gran mordida al sándwich con una sonrisa tonta en su rostro.
"¡Auch!"
Issei dejaría su comida a un lado, al ver como una chica que iba vestida de monja se tropezó al subir en la vereda.
Issei dejaría su sándwich en la maleta para ofrecerle ayuda. "¿Estas bien?" Preguntaría Issei con un tono ligeramente preocupado, mientras extendía una de sus manos.
La joven miraría a Issei con una sonrisa mientras aceptaba el gesto de ayuda. "Si, estoy bien. Es que soy muy torpe."
Issei tan solo incrementaría su sonrisa. "No hay problema."
Issei se arrodillaría rápidamente para juntar las cosas que se le habían caído a la joven, haciendo que se sorprendiera un poco por el gesto tan gentil del muchacho.
Issei se levantaría del suelo con todas las pertenencias de la monja con una sonrisa amistosa. "Esto es tuyo."
"Muchas gracias." Diría la monja con un leve sonrojo mientras hacia una pequeña reverencia.
Issei simplemente agito su mano con desdén, indicando que no era nada. Estaba a punto de volver a su banca, pero noto que la monja parecía tener un rostro confundido mientras observaba en varias direcciones.
"¿Pasa algo?" Preguntaría Issei, mientras cerraba su maleta, sin antes retirar uno de sus sándwiches.
La joven bajaría su cabeza avergonzada por la pregunta del pelicastaño. "Bueno, es que… soy nueva por aquí y no sé dónde estoy…" Diría con un sonrojo de vergüenza en su rostro.
Issei le daría una sonrisa entre dientes, extendiendo el sándwich hacia ella. "Si quieres te puedo ayudar. No sería una molestia, ya que tengo todo el día libre."
"¿Lo dices en serio? ¡Muchas gracias!" Exclamaría la monja, mientras aceptaba el sándwich de Issei con una gran sonrisa.
"Hyoudou Issei, ¿por qué estuviste ausente dos días en la Academia?"
"Mierda." Fue lo único que pudo pensar Issei, mientras comenzaba a sudar de forma excesiva.
Issei giraría su rostro como un robot, para ver que la mascota de su Academia estaba mirándolo con su típica inexpresión en su rostro.
La expresión congelada de Issei cambiaria a una muy confundida al ver a Koneko. "¿Koneko? ¿Por qué no está en la Academia?"
Koneko tomo rápidamente la mano de Issei y lo comenzó a arrastrar hacia la Academia. "Vámonos ahora, antes de que el director de expulse por vandalismo."
"¿Por vandalismo?" Pensaría Issei con los ojos en blanco. Rápidamente miraría a la monja con una leve expresión de culpa. "Lo siento, pero no podré ayudarte. Pregúntale a alguien de aquí por indicaciones. De seguro te ayudaran."
La monja tan solo sonreiría y asentiría, para luego mirar el sándwich de Issei y darle una pequeña mordida.
"Está muy bueno." Pensaría la monja con un rubor en sus mejillas.
SALTO DE LINEA.
"Koneko, ¿me puedes explicar que está pasando?" Preguntaría Issei, mientras intentaba liberarse de su poderoso agarre.
Koneko lo soltaría y le miraría fijamente a los ojos, haciendo que Issei se ponga un poco serio. "Lo que hice fue evitar que mataras a esa monja."
"¡¿Qué?!" Issei pondría los ojos en blanco ante la respuesta.
Koneko entrecerraría los ojos. "Puede que esa monja pertenezca a la Facción de los Ángeles, y meterías en problemas a la Presidenta si la mataras sin aviso alguno."
Ante la respuesta de Koneko, Issei ensancharía sus ojos con sorpresa. "¿Sabes de las Facciones? Un momento, estas en la Academia Kuoh y la mujer que me reencarno esta allí…" Issei señalaría a Koneko con los ojos bien abiertos. "¡Eres un Demonio!"
Ante el grito de Issei, todos alrededor mirarían al chico confundidos, para luego continuar con sus cosas.
Koneko le taparía la boca rápidamente mientras miraba a los lados. "No sé cómo te enteraste de las Facciones, pero ya mismo vendrás conmigo." Susurraría por lo bajo.
Issei tan solo asentiría, al ver que la pequeña alvina no parecía ser peligrosa. Además, lo más seguro era que la llevara con esa tal Presidenta y tenga la posibilidad de conocer a la mujer que lo reencarno.
Aunque ya no era humano, Issei estaba muy agradecido con ella por darle otra oportunidad de vivir.
SALTO DE LINEA.
"Ya estamos aquí, Presidenta." Koneko pasaría a la sala de estar, haciendo una leve reverencia a Rías, mientras se sentaba en un sillón tranquilamente.
"Ya estaba comenzando a pensar que no tuvimos suerte…" Pensaría Rías en voz alta.
"Nunca imagine que la Presidenta del club del Ocultismo fuera un demonio…" Diría Issei, mientras entraba en la sala de estar y miraba en varias direcciones, quedando asombrado por la limpieza del lugar.
Akeno, Kiba y Rías mirarían a Koneko con una ceja alzada.
"No sé cómo, pero él ya lo sabe todo. Me lo dejo bien en claro cuando nos dirigíamos a la Academia." Respondería la alvina con su típica expresión, mientras tomaba una caja que estaba en la pequeña mesa de madera, comenzando a sacar diferentes dulces.
"Bueno, supongo que eso nos ahorra las presentaciones más complicadas…" Mencionaría Kiba, mientras hacia un gesto con su mano a su lado. Issei captaría enseguida la intención de Kiba y se sentaría al lado del pelirrubio.
Issei movería sus piernas entusiasmado mientras miraba a todos los presentes. "Koneko ya me menciono su pieza, ¿me pueden decir cuáles son las suyas?"
Nuevamente, todos, menos Koneko, mirarían a Issei sorprendidos por su conocimiento.
"¿Cómo es que sabe tanto?" Pensaría Rías, con el ceño ligeramente fruncido.
"Mi nombre es Kiba Yuto, soy el caballero." Se presentaría Kiba con una pequeña sonrisa amistosa, mientras inclinaba su mano.
"No sé porque, pero la cara de este tipo no me gusta mucho…" Pensaría Issei con una leve mueca, mientras estrechaba la mano del caballero.
"Mi nombre es Akeno Himejima, y soy la reina. Es un placer conocerte, Hyoudou." Se presentaría Akeno con su típica mirada atrevida, haciendo que Issei se sonrojara un poco y pusiera cara de idiota, pero rápidamente sacudiría su cara y pondría una expresión seria.
"Recuerda lo que prometiste. Será difícil, pero lo cumpliré." Después de ese pensamiento, Issei dio una sonrisa amistosa y saludo gentilmente a la reina.
Finalmente, Rías se levantó de su escritorio y puso una de sus manos en el pecho, haciendo que Issei tuviera una cara de idiota por un segundo, pero rápidamente la corregiría.
"Mi nombre es Rías Gremory, y soy el rey. Por lo tanto, tu eres mi siervo." Respondería la pelirroja, mientras todos extendían sus alas de murciélago, Issei incluido. "Bienvenido a mi familia." Diría Rías, mientras ensanchaba un poco más su sonrisa, para que luego sus ojos tuvieran un brillo ligeramente peligroso.
Antes de que Rías pudiera decir otra palabra, Koneko se levantó rápidamente de su asiento.
"Me encontré a Hyoudou hablando con una monja sin que tuviera ganas de matarla. Quiere decir que de alguna forma no sufrió la Corrupción Demoniaca." Exclamaría Koneko rápidamente, interrumpiendo a Rías.
Todos mirarían a Issei con los ojos bien abiertos ante la declaración.
"Está bien. Gracias por avisarme, Koneko." Diría Rías, haciendo que Koneko se volviera a sentar en el sillón. Rías se sentaría en su escritorio mientras se ponía una mano en su mentón. "Se supone que la Corrupción Demoniaca sucede en un cien por ciento cuando se trata de humanos… pero tú sabes mucho sobre las Facciones, y además de eso no tienes Corrupción Demoniaca… eso solo me lleva a pensar que-"
"*¡Efectivamente, señorita Gremory!*"
La voz gruesa que provino de la mano de Issei hizo que todos miraran al joven algo extrañados, ah excepción de Rías que tenía una sonrisa algo triunfal en su rostro. Como si se hubiera sacado la lotería.
"Nunca pensé tener al Sekeryutei bajo mi servidumbre, pero es una grata sorpresa saberlo."
La risa maniaca de Ddraig se escucharía por toda la sala, y estaba vez todos tuvieron que confundirse y sorprenderse por ello, incluido Issei.
"*¿Servidumbre? ¡Nunca serviré a un demonio, ni a un Ángel, oh Ángel Caído! ¿Acaso te olvidaste de como dejaron a nuestra especie después de la Guerra Santa? Al único que escuchare será a mi compañero.*"
"Oye Ddraig, no me habías hablado de esto…" Pensaría Issei un tanto incomodo por la situación.
Rías simplemente se inclinaría de hombros con una sonrisa.
"Como digas. De igual forma, fue culpa de los dragones que su propia especie terminara de esa manera. Aunque también debo agradecerles, porque si no hubiera sido por las constantes peleas de dragones que había en todas las regiones, la Guerra Santa no hubiera terminado en buenos términos respecto a las Tres Facciones."
"*¿Batallas? Solo se unieron cuando la batalla entre el Dragón del Apocalipsis, Gran Rojo y Ophis casi destruye toda la existencia. De lo contrario, hubieran seguido con sus guerrillas estúpidas de dominación mundial. Es más, si no hubiera pasado la Revolución Demoniaca en esos tiempos, estoy seguro que los demonios hubieran seguido luchando por el poder, pero las incontables y masivas bajas que se realizaron a sí mismos los volvió ridículos como especie. Y mira como terminaron ahora, siendo más dóciles y pequeños que unas simples cucarachas." Diría el dragón con un tono desafiante y divertido en su voz.
Rías bajaría su mirada y apretaría fuertemente los dientes por lo que menciono el dragón. Por lo visto, la había aplastado totalmente en la discusión verbal.
"Oye Ddraig, vamos a calmarnos. Por favor." Reprendería Issei con el ceño fruncido, ¿tan necesario era recurrir a algo que paso hace más de mil años? Está bien que como seres sobrenaturales puedan vivir mucho más tiempo. Pero mil años son mil años, y aunque sea una parte efímera en su LARGA vida, aún sigue siendo una cantidad de tiempo absurdamente gigantesca, ¿Es necesario que te diga cuantos son 1000 años en días?
"*Esta bien, compañero. Es solo que me dio un poco de coraje…*" Mencionaría Ddraig, un tanto arrepentido por dejarse llevar en el calor del momento.
"No te preocupes, seguro lo entenderán." Diría Issei con una sonrisa comprensible.
Rías daría un suspiro de cansancio, haciendo que Issei la mirara un poco avergonzado.
"Tranquilo, no es necesario que te disculpes. No eres el que dijo todas esas palabras después de todo." Declararía Rías con una sonrisa amable, haciendo que Issei le diera una sonrisa.
"Gracias, presidenta."
Rías tan solo negaría con la cabeza, para después mirarlo seriamente. "Escúchame bien, como ahora eres parte de mi sequito, deberás unirte al Club del Ocultismo. También tendrás que hacer algunos encargos como Demonio que piden los humanos y demás cosas que subirán nuestra reputación como demonios."
Issei tan solo asentiría en comprensión. "Ddraig ya me había hablado acerca de estas cosas, así que ya tengo alguna idea de que trata."
Rías tan solo asentiría satisfecha por la respuesta de Issei. "Eso es muy bueno, porque ahorra muchas explicaciones. Ahora, me gustaría hacerte una pregunta…"
Issei la miraría un tanto intrigado. "Cualquiera que usted quiera, Presidenta."
Rías frunciría levemente el ceño. "¿Por qué faltaste dos días a la Academia? ¿No te das cuenta como se pondrán tus padres si se enteran?"
Issei simplemente se reiría secamente, haciendo que todos lo miraran extrañados.
"¿Mis padres? Ellos están mejor mientras más lejos me mantengo de casa. No me soportan mucho porque siempre quisieron una hija, y de alguna forma esa frustración fue cayendo en mí durante estos años. Aunque de todas formas me toleran."
Todos tendrían un pensamiento en común. "¿Me toleran?"
Ante la respuesta de Issei, todos se mirarían con un silencio un tanto incómodo.
Issei sonreiría nuevamente, rompiendo con el ambiente incomodo que se estaba generando. "Y con respecto a la primera pregunta, estoy intentando despertar mi Sacred Gear voluntariamente para tener posibilidad de defenderme."
"Ya me lo imaginaba…" Pensaría Koneko con su típica expresion mientras lo miraba de reojo y comía un chocolate tranquilamente.
"Entiendo tu preocupación, pero no puedes faltar a la Academia por eso. Especialmente, porque aquí estas más seguro con nosotros. Y además, esta Academia es territorio de la Familia Gremory y Sitri. Nadie se atreverá entrar aquí sin permiso, a menos que quieran tener muchos problemas. Especialmente, si estamos hablando de otras Facciones." Explicaría/reprendería Rías seriamente.
Issei bajaría un poco la cabeza avergonzado. "Lo entiendo. No faltare mañana."
Rías sonreiría por la respuesta de Issei. "Bien, ya puedes irte. No tiene caso que ingreses en las clases ahora. Mañana quiero que estés aquí después de clases."
Issei simplemente asentiría de acuerdo.
SALTO DE LINEA.
"Creo que ya sé porque me daba la espina de que iba odiar a este tipo." Pensaría Issei, mientras sus ojos parecían estar vacíos y un aura depresiva lo rodeaba por completo.
Issei estaría viendo como Kiba estaba completamente rodeado de mujeres, mientras el pelirrubio tenía una sonrisa nerviosa en su rostro por el gran tumulto que se había generado en la salida de la Academia Kuoh.
"¿Cómo demonios? Apenas es el quinto día de escuela y ya está rodeado de mujeres, ¡ese bastardo…!" Motohama apretaría los dientes con grandes celos, mientras veía como Kiba estaba rodeado de mujeres.
Matsuda se ajustaría los lentes con una mirada muy seria. "Concuerdo con Motohama. Solo por tener una cara linda ya es mejor que nosotros…"
Issei se daría media vuelta y comenzaría a caminar como un zombi hacia el viejo edificio de la escuela. Ante esto, sus dos amigos lo mirarían un tanto preocupados.
"¿Todavía estas un poco enfermo?" Preguntarían ambos al unísono.
Issei daría vuelta su rostro con una sonrisa falsa. "No es eso. Hoy me uní a un Club y tengo mis responsabilidades."
Matsuda y Motohama se mirarían entre sí con la ceja alzada.
"¿Un Club?" Preguntaría Motohama realmente confundido.
Matsuda sonreiría ávidamente. "Probablemente se inscribió en el Club de Kendo. Ya sabes, hay muchas mujeres bonitas en aquel lugar."
Motohama empezaría a llorar cómicamente. "¿Es en serio? ¿Y él no nos invitó siendo sus mejores amigos?"
Matsuda daría una sonrisa de lado y sus lentes brillarían, indicando que tramaba algo. "Yo tengo algo mejor que eso. Encontré un hueco en la pared de sus vestidores."
Motohama adquiriría un brillo peligroso en sus ojos, mientras se ponía increíblemente serio. "Ilústreme con su gran conocimiento, señor."
SALTO DE LINEA.
"Bueno… esto puede ser un problema." Diría Rías con una mano en su mentón, mientras observaba seriamente como Issei no podía crear un círculo mágico.
Issei tendría un aura depresiva, mientras se apoyaba en una pared. "Ddraig ya me lo había dicho. La cantidad de reservas mágicas en mi cuerpo son casi nulas."
Rías simplemente negaría con la cabeza un tanto divertida, mientras pensaba una manera de completar los encargos sin la necesidad de que Issei utilice un círculo mágico.
"¡Ya se!" Rías chasquearía los dedos con una sonrisa.
Ante esto, Issei saldría de su depresión y la miraría atentamente.
"Podemos utilizar un método más convencional, como ir casa por casa."
Issei rápidamente negaría la cabeza con gran desaprobación. "¡No, no, no, no! ¿Qué sucederá con mi entrenamiento?"
"Oh, tienes razón…" Rías miraría hacia el techo, mientras buscaba una posible solución.
"*¿No puedes prestarle la bicicleta de afuera? De esa forma realizaría los encargos rápidamente, y de paso también haría un buen calentamiento. Mataríamos dos pájaros de un tiro.*"
La voz de Ddraig resonó en la habitación, y ambos jóvenes tuvieron que estar de acuerdo con esa idea.
"Está bien, pero ten cuidado. Esa bicicleta es de Akeno." Advertiría Rías, mientras le entregaba unos panfletos a Issei.
"¡No te preocupes!" Exclamaría Issei con una gran sonrisa entre dientes, para después salir rápidamente del lugar.
Rías cambiaría su sonrisa a una mirada seria. Puso uno de sus dedos en el oído y un pequeño círculo mágico salió de él.
"Necesito que vigiles a Issei. No tiene magia suficiente para usar círculos mágicos y puede que le suceda algo en el camino. Los clientes son los de siempre."
Una voz conocida resonaría por el círculo mágico. "Como ordene, Presidenta."
SALTO DE LINEA.
Issei iría a una gran velocidad en la bicicleta, pero parecía no estar cansado en lo absoluto. Por lo visto, los efectos del entrenamiento se comenzaron a presenciar mucho más rápido de lo normal. Aunque, por supuesto, él no era alguien muy normal que digamos.
"|Compañero, ¿por qué sigues sus órdenes sin reprochar?|"
Ante la pregunta de Ddraig, Issei pondría un rostro pensativo. "Es cierto que ahora quiero despertar mi Sacred Gear para poder defenderme. Pero también le debo mucho a la Presidenta por reencarnarme, y creo que esta es una buena forma de pagarle. Supongo que cumplir con mis servicios la ara feliz, y de esa manera me sentiré feliz también." Issei sonreiría. "Además, ella no parece ser una mala persona, a pesar de ser un demonio. Al igual que todos los demás, parecen ser personas en las que puedo confiar."
Ddraig bajaría su cabeza mientras pensaba detenidamente en las palabras de su portador. "|Tengo que estar de acuerdo contigo. Sus actitudes me sorprendieron por completo.|"
Issei incrementaría su sonrisa al ver que su compañero pensaba lo mismo.
Ddraig frunciría el ceño al no comprender ciertas cosas. "Aun así, en todo este tiempo, ¿justo después de la Guerra Santa dominan sus instintos? Y que lo hayan hecho junto con los Ángeles Caídos me parece aún más extraño… hay algo que no cuadra del todo en esta historia."
"Por cierto Ddraig, hay algo que me ha estado atormentando desde que me contaste la esperanza de vida de los seres sobrenaturales."
Ante la duda de Issei, Ddraig saldría de su pequeño mundo y prestaría atención a Issei.
"¿Cómo es que lograste tener tantos portadores, si solo estuviste sellado por mil años?" Preguntaría Issei con genuino interés.
Ddraig se reiría un poco por lo bajo, debido a la curiosidad de su portador. "|Eso es simple. Todos mis portadores siempre son humanos, y nunca se han convertido en demonios. Eso, y otros factores, hacen que mi número de portadores sea algo levado para hablar de solo un milenio. Obviamente, tú eres el primer portador que se convierte en un demonio. Y aprovechando que estamos hablando de esto, también te diré que las mujeres sobrenaturales son extremadamente 'infértiles', porque solo pueden tener entre uno a tres hijos en toda su larga vida. También existe la posibilidad de que un hombre sobrenatural preñe a una humana, pero eso está muy mal visto y sucede una vez cada muchísimo tiempo. Y si, antes de que preguntes, si alguien es mitad humano y mitad 'algo', seguirá teniendo un periodo de vida normal, a menos que se involucre con alguna Facción."|
Issei chiflaría con sorpresa. "Wow Ddraig. Tienes todo el conocimiento del mundo, pero supongo que es normal si viviste tantos años. Me pregunto qué tan inteligente serán los que vivieron tantos años…"
"|Tener el conocimiento absoluto no te hace más inteligente. Solo hace que nadie en el mundo pueda llamarte ignorante.|" Exclamaría Ddraig con un claro tono sabio en sus palabras.
La conversación con Ddraig se vería repentinamente interrumpida, cuando todo el ambiente cambio drásticamente.
Issei hizo una gran frenada con la bicicleta, mientras miraba en varias direcciones apretando los dientes.
"¡Mierda! Es esta atmosfera de nuevo… ¡Y sé que no puede significar nada bueno!" Pensaría el pelicastaño, bajándose rápidamente de la bicicleta.
"Me costó un tiempo encontrarte, pero por fin pude hacerlo."
Issei se daría la media vuelta rápidamente. "¡¿Quién está ahí?!"
Issei vería nuevamente las alas negras, haciendo que frunciera el ceño y de forma automática, su brazo se ilumino de un color rojo.
"¡Boost!"
Issei se miraría el brazo con los ojos bien abiertos al ver que había activado su Sacred Gear con tan solo pensarlo en una fracción de segundo. Además de ese extraño sonido que le hizo sentir mucho más fuerte.
Una mujer de alas negras estaría bajando lentamente del cielo, hasta tocar el suelo. "¿Una Boosted Gear? Veo que no has estado perdiendo el tiempo en estos cuatro días, pero un juguetito como ese no será suficiente para ganarme."
La mujer ensancharía los ojos al sentir como algo frio y metálico estaba rozando la superficie de su cuello.
"Lamento interrumpir tu gran entrada, pero no le aras daño a Hyoudou."
La mujer miraría de reojo hacia atrás con una pequeña sonrisa. "Supongo que tú eres otro esclavo de esa Gremory, ¿oh me equivoco?"
"Mi nombre es Kiba Yuto, es un placer conocerte." Diría Kiba, mostrando una sonrisa condescendiente.
"Oh, llego el Príncipe Azul." Diría Issei, mostrándose totalmente reacio a aceptar ayuda de Kiba.
"¿Príncipe Azul?" Pensaría Kiba con los ojos en blanco.
"Mi nombre es Kalawarner, ¿y me arias el favor de bajar tu espada? No vine con la intención de luchar, solo de advertirles."
La espada de Kiba apretaría aún más el cuello de Kalawarner, haciendo que la mujer perdiera su sonrisa y un pequeño hilo de sangre bajara por su cuello.
"Creo que aun puedes hablar sin necesidad de cortarte." Respondería Kiba, aun sosteniendo su sonrisa condescendiente.
Kalawarner nuevamente sonreiría y procedería a explicar. "Estamos con un grupo de Ángeles Caídos en la Iglesia abandonada de Kuoh, justo a las afueras de su territorio."
"¿Y eso qué?" Pensaría Issei con una ceja alzada.
"Hoy llego una de nuestras nuevas compañeras, y tenía rastros de demonio en sus pertenencias. Rápidamente le preguntamos si se había cruzado con alguien y si le habían intentado hacer daño, y menciono al chico de cabello castaño." Declararía Kalawarner, señalando a Issei.
Kiba tan solo negaría con la cabeza. "¿Y cómo puedes saber que fue él?"
Ante esa pregunta, Kalawarner le dio una sonrisa maliciosa a Issei. "Porque la monja nos explicó muy bien su físico, y casualmente tenemos a otra chica que también lo conoce muy bien."
Issei bajaría la cabeza y apretaría fuertemente los puños. "Yuuma…"
La mujer se cruzaría de brazos, mirando de reojo a Kiba. "Solo les digo que no se metan en nuestros asuntos, y de esa forma evadiremos circunstancias indeseadas."
Kiba retiraría la espada con una sonrisa amable. "Seguro fue un mal entendido."
Kalawarner daría una sonrisa de lado. "Si, un mal entendido…" Después de esas palabras, se elevaría por los cielos y desaparecería con un círculo mágico, haciendo que todo el ambiente volviera a la normalidad.
Kiba desapareció su espada y cambio su sonrisa a una mirada un tanto preocupada al ver la expresión de Issei.
Issei dejaría de apretar sus puños. Recogería su bicicleta y comenzaría a andar.
"Iré a realizar los encargos." Menciono Issei, con la mitad de su rostro ensombrecido.
FINAL DEL CAPITULO!
Decidí hacer algo diferente respecto a la edad de los seres que no son humanos.
Quizás me pase un poco con la cantidad de años, si quieres que lo ajuste un poco puedes mandarme una review y lo tendré en cuenta para cambiarlo en el próximo capítulo (Si hago el ajuste, quizás sean varios años de diferencia, pero siempre vivirán mucho más que un humano).
Antes de que pregunten, Ophis y Trihexa nacieron un tiempo después que Gran Rojo. Especialmente Ophis, si consideramos lo pequeña que es en la historia original (oh por lo menos, la edad que aparenta). El problema es que me veo obligado a cambiarle su aspecto de niña a una mucho más adulta (Quizás unos 23 oh 24 años en apariencia física), porque sería ilógico que aparentara una edad tan temprana, siendo que lucho contra Trihexa hace mil años. Solo te aviso sobre esto para que no te veas sorprendido cuando Ophis sea descrita como una mujer madura y no una niña en su primera aparición.
Cantidad de Palabras: 6036 palabras.
