Cap 5

Pasaron dos semanas desde que el joven Gatuno empezó a trabajar. Era domingo, su día libre, y estaba sentando en el patio trasero mirando su celular. Estaba escribiendo con alguien por mensajes, su amigo y compañero de clases, Boberto. Quería verlo en persona para tener una charla en persona con él por dos motivos.

La primera era para que lo ayudara a encubrirlo. Resulta que tanto Darwin como Anais le preguntaban donde se iba después de la escuela y porque volvía a tan tarde. Él sabía que un día llegaría este momento. Así que les decía que tenía que reunirse con algunos compañeros para un trabajo escolar o para que lo ayudaran con ciertos temas de alguna materia. Pero sabía perfectamente que no siempre podría usar esa escusa.

La segunda era para ver si podía tener un poco de Ayuda. Tanto escolar como… ¿cómplice? Si, tal vez esa era la palabra correcta que buscaba. Necesitaba que alguien apoyara tales afirmaciones que él les decía a sus hermanos para que se lo creyera y que no estaba mintiendo, aunque lo último era verdad. El rezaba interiormente que Boberto lo ayudara con esto.

Deja el celular a un lado y se puso a mirar el patio. Mas bien al único árbol que había en él. Pero solo pensaba en lo que había conseguido. En los primeros tres días de trabajo, hasta que llego su paga, estuvo algo feliz. Tenía dinero ganado a través de su esfuerzo. Decidió guardarlo en un cajón secreto que nadie sabía, incluso ni su hermano Darwin con el que compartía todo sabía, que estaba debajo de su cama bajo unos pisos de manera.

Recordó cuando se hizo tal… defecto en su piso. Se estaba ocultando debajo de su cama de su hermana pequeña cuando por accidente puso en la lavadora su muñeco favorito… quien diría que una pequeña niña de 7 años tenía semejante fuerza para hacer un hueco sobre el colchón de su cama y el piso al mismo tiempo. Solo con recordarlo le dio escalofríos. Cuando intento arreglarlo, se percató que podía esconder cosas allí. Así que lo arreglo… a su manera. Ahora tenía un lugar secreto que el solamente sabía.

Después de la segunda semana, de hecho, ayer cuando tuvo su pago completo por la semana entera que trabajo, rebotaba de alegría. Obviamente tuvo más dinero que la semana anterior. Así que rápidamente se lo guardo. Eso sí, cuando venía a su casa. Tuvo que resistirse en no gastarlo en algo cada vez que pasaba por una tienda. A veces se preguntaba como su madre se resistía a la tentación de gastar su dinero por… bueno, por gastar. ¿se debía por ellos? ¿por su familia? Si, lo más probable era por eso.

Fue sacado de sus pensamientos cuando escucho el timbre de su celular. Vio que el mensaje era de Boberto diciendo que podía reunirse después del almuerzo en una cafetería en el centro comercial. Que era justamente donde se había juntado con Larry. Que extraña coincidencia.

Nicole: ¡Gumball, es casi hora de almorzar!

Gumball: ¡ya voy!.- le contesta el mensaje y fue directo hacia la cocina. Veía a su madre revolviendo una olla. Notando que la mesa del comedor estaba vacía. Se asoma para ver la sala notando a su padre y hermanos mirando la televisión. se encogió de hombros y se acercó a su madre. se para a su lado haciendo que ella lo viera, él la ignoro y se asoma para ver el contenido. - ¿estofado?

Nicole: sip.- levanta el cucharon sorbiendo un poco. – mmmm, ¿tú qué opinas? - le tiende el cucharon y el probo un poco.

Gumball: creo… que le falta un poquito más de sal.

Nicole: lo sabía. – murmuro y, antes de que ella pudiera pensar, vio como su hijo le tiraba un poco de sal a la olla y lo revolvía. Saca de nuevo el cucharon, lo prueba y le tiende un poco a ella. Ella sorbio un poco y sonrió. – si, ahora está mejor.

Gumball: ¡ja! Soy un chef. - ella se rio un poco.

Nicole: okey, señor cocinero. Porque no esperas con los demás hasta que termine.

Gumball: Naa.- ella lo ve que se dirigía a un estante.- te ayudare.- agarra 5 platos dejándolo a un lado y coloca los cubiertos en la mesa del comedor. Luego fue por los vasos y todo mientras lo observaba su madre con una sonrisa. Fue al refrigerador agarrando una jarra de agua y dos sobres de jugo. Uno de manzana y otro de naranja. - eeemmm…- esconde rápidamente sus manos detrás de su espalda y ve a su madre que arqueaba una ceja. - ¿izquierda o derecha?

Nicole: emm… ¿izquierda? – ve el sobre que sostenía con su mano izquierda.

Gumball: pues manzana será. - ella negó con la cabeza por lo infantil, aunque se rio por eso. Mientras el preparaba el jugo vio a su madre apagar el fuego de la cocina. Él se le acerca y le tiende el plato haciendo que ella le sonriera y empezara a servir. Luego fue con el siguiente mientras su primogénito lo dejaba en la mesa del comedor mientras avisaba a los demás que ya estaba la comida. Vio como todos los demás se sentaron y Gumball dejaba los platos a cada uno de ellos. Cuando llego el suyo espero a su madre que se sirviera el de ella. El, mientras sostenía su plato con la mano izquierda, agarro la jarra de jugo con la derecha. - ¿vamos? - ella asintió, pero antes de irse al comedor, le da un beso en la mejilla sorprendiéndolo.

Nicole: gracias por ayudarme, cariño. - dijo y fue hacia el comedor perdiéndose el rubor que tenía Gumball en este momento.

Gumball: si…- rápidamente niega con la cabeza para sacar el rubor de su cara. - (tengo… tengo que dejar de pensar de esta manera). - pensó… pero no negaba que le gusto la muestra de cariño.

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En el centro Comercial de Elmore. Gumball estaba sentado en la cafetería mientras esperaba a su compañero de clase. Estaba tomando un refresco, el mismo que tomo cuando esperaba a Larry cuando le preguntaba si podía ayudarlo. Estaba algo nervioso… ¿su amigo apoyaría su plan y mentirle a su hermano por él? Obviamente no sabía lo que sucedería. Solo esperaba que todo saliera bien.

?: mis escáneres me indicas que estas nervioso. - él se sobresaltó y casi derrama la bebida en sus pantalones del susto. - lo siento, no quería asustarte. - vio como su amigo se sentaba frente de él.

Él era un robot elegante, blanco con apéndices en lugar de las manos y un altavoz, que se ilumina cuando habla. A su izquierda "de oído", hay un botón que borra su memoria y lo auto reinicia. En el medio de la cabeza tiene un ojo, que puede grabar vídeo y audio. Le dio varios recuerdos cuando era niños las cosas que hacían… aunque aún lo asustaba cuando entraba su "modo de combate" como él lo llamo. Ya que se transforma un robot gigante… ¿tenía alguna tendencia como lo autobots de Transformers? el gatuno no estaba muy seguro de eso.

Gumball: no, está bien, Boberto. No te escuche llegar. - eso también era cierto… de seguro pesaba más que él. ¿Cómo se las arregló sin que él lo notara? Tal vez estaba más distraído de lo que él creía.

Boberto: ¿Qué necesitas?

Gumball: bueno… necesito que me ayudes.

Boberto: ¿en qué materia?

Gumball: ¿materia? - dijo levantando una ceja.

Boberto: ¿no es para ayudarte con algo de la escuela?

Gumball: nonononono… aunque tal vez puedas ayudarme con matemáticas otro día.

Boberto: no hay problema… ¿entonces para que me necesitas?

Gumball: está bien… escucha, quiero que lo que vallas a escuchar sea solo entre nosotros. ¿sí?

Boberto: ¿es algo malo?

Gumball: no, creo que no.

Boberto: "creo que no" no es algo que debas utilizar para pedir ayuda a alguien. Pero escuchare. ¿en que estas metido?

Gumball: no es nada, lo juro de corazón. - dio un suspiro y apoya sus brazos en la mesa. - quiero que… mientas por mí.

Boberto: ¿mentir por ti? No estoy entendiendo mucho. Creo que lo mejor será que empieces desde el principio.

Gumball: si, supongo que tienes razón. Para empezar, tengo un trabajo. – el asintió lentamente. – y mi familia no lo sabe.

Boberto: ni si quiera tus hermanos.

Gumball: no, ni mis padres, sí. Es algo que me gustaría mantener en secreto por un tiempo.

Boberto: ¿están mal financieramente?

Gumball: más o menos… debido a mi padre con sus compras.

Boberto: no me sorprende. - el joven gatuno parpadeo varias veces.

Gumbal: ¿De verdad?

Boberto: una vez lo vi comprarle un vagabundo un sándwich algo rancio por más de 40 dólares… pensé que lo hacía por ayudarlo o porque es un idiota. Sin ofender.

Gumball: no, no me ofende ya que incluso pienso eso de él algunas veces… (incluso mis compañeros piensan eso de mi padre, ¿eh?). – suspiro de decepción al enterarse tal revelación. – bueno, como decía. Tengo un trabajo que mi familia no sabe. Y como mi madre es la única que trabaja en la familia me gustaría ayudarla. Me entere que esta retrasada con algunos pagos. Y con el dinero que gane la ayudare con sus cuentas pendientes. Pude convencerla de que me dé el dinero para que yo valla y page las cuentas. Y con eso la ayudare con mi dinero con lo que le falte para que este al día.

Boberto: ¿no se dará cuenta una vez que vea la factura?

Gumball: no, ya que llega cansada del trabajo y solo se dispone a hacer la cena y se va a dormir. - el asintió un poco.

Boberto: sí. Pero cuando vea la próxima Factura por pagar vera que el monto no es el mismo de siempre. Tal vez sospeche por eso.

Gumball: mmmmm… ya vere cuando llegue el momento. Como mi padre pagaba las facturas y por allí gastaba el dinero en cualquier estupidez. Tal vez no se dé cuenta… espero.

Boberto: tal vez funcione, sí. ¿y en que caigo yo en esto?

Gumball: bueno, mis hermanos están empezando a sospechar por que llego tarde a casa. Ya que mi horario de trabajo es después de la escuela hasta el anochecer. Y algunas veces me preguntaron y les dije que tenía un trabajo escolar con algunos compañeros… pero como eh usado esa mentira varias veces…

Boberto: puede que pregunten a los compañeros que mencionaste y vean que no has tenido ningún proyecto escolar. – termino por él

Gumball: sí. Si llego a decir que tengo un trabajo contigo. Ellos te preguntarían y tú les podrías mentir para que sea más creíble. ¿entiendes?

Boberto: si, puedo entender.

Gumball: así que… ¿me ayudarías con esto?

Boberto: si, claro. – dijo encogiéndose de brazos robóticos haciendo que el gatuno lo vea algo asombrado.

Gumball: ¿en serio? ¿Así de simple?

Boberto: sí. No estás haciendo nada malo. Al contrario, es algo bueno lo que haces. Además, es solo mentir un poco para que no te molesten y puedas trabajar tranquilo.

Gumball: ¡oh, gracias hombre! – prácticamente salto un poco de alegría.

Boberto: pero no creo que funcione por mucho tiempo tu plan. – su alegría se esfumo de golpe.

Gumball: gracias por matar mi estado de ánimo. ¿Por qué lo dices?

Boberto: para empezar. Darwin está el mismo grado que nosotros, pero en distinta salon. Sospechara del porque tenemos que juntarnos todos los días para un proyecto escolar mientras que él ni sus compañeros no tienen ninguno. – Gumball se golpeó la frente contra la mesa

Gumball: mierda, tienes razón.

Boberto: bueno… por suerte le pediste ayuda a la persona indicada. - el solo lo ve arqueando una ceja. - puedo hacer una buena excusa del porque nos juntamos tan seguido.

Gumball: ¡¿en serio?! ¡¿Cómo?!

Boberto: aparte de robot, soy una computadora. Pienso mucho más rápido que cualquier persona en este mundo. Así que se me será fácil encontrar una mentira con altas probabilidades de éxito.

Gumball: ¡excelente!... (espera… ¿entonces hace trampa en los exámenes para sacar buenas calificaciones?... ugh, que suerte tiene) – pensó para sí mismo, pero no lo reprocharía. Después de todo lo está ayudando con esto. - no sabes cuando te lo agradezco, Boberto.

Boberto: no hay problema. ¿eso es todo?

Gumball: si, solamente era eso. De nuevo, gracias, amigo. - el asintió y se levantaron de la mesa. - no sabes lo agradecido que estoy con esto, Boberto.

Boberto: estás haciendo algo bueno para tu familia, Gumball. Así que está bien que pidas algo de ayuda, incluso si ellos no lo saben. Te avisare por mensajes que mentira le dije a Darwin o a tu hermana para que sea más creíble y tú lo confirmes. O viceversa.

Gumball: está bien. Muchas gracias de nuevo. - el robot asintió y se marchó del lugar. Mientras que Gumball tomo otra dirección. Se iba más tranquilo. Ahora tenía una preocupación menos que tener y podría estar trabando tranquilamente… por saber cuánto tiempo.

Espero que les haya gustado, como siempre pronto el próximo. Bye bye