"Yeppppppppppp", exclamó alegre Pinkie Pie. No solo ella, todas las demás ponis se encontraban radiantes al ver a Fluttershy sana y salva. Apoyándose en Twilight, emergieron juntas de la gran humareda que se desprendía del lugar donde había caído el Gallo Dragón Titanicus.

Pronto se encontraron y comenzaron a darse abrazos de felicidad, regocijándose por el éxito de su misión y por el hecho de que todo hubiera salido bien.

"¡Gracias!, ¡gracias!", decía la agotada pegaso mientras escuchaba los elogios de sus amigas.

"Eso fue increíble, no, fue fantástico, no, ¡fue Fluttertástico! HIPPPP", Pinkie Pie proclamaba emocionada, haciendo estallar más bombas de confeti.

En ese momento, Fluttershy repentinamente empezó a toser.

"¿Amiga, estás bien?", preguntó una preocupada Applejack al ver su tos repentina.

"Sí, solo es el humo de hace un momento", respondió Fluttershy con calma, aunque con una voz ronca.

"Oh cielos querida, todo lo que tuviste que pasar, tener que soportar el aliento de esa bestia", expresó Rarity afligida, lanzando una mirada recelosa al cuerpo caído del enorme gallo dragón.

"Lo siento chicas, pero Fluttershy necesita descansar", interrumpió Twilight. "La llevaré al tren para que descanse en uno de los vagones médicos, y además revisaré su estado de salud."

"No es necesario, Twilight, estoy bien", afirmó Fluttershy. Sin embargo, pronto la pegaso se tambaleó debido a un repentino mareo, siendo sostenida rápidamente por Twilight.

Las demás ponis realmente se preocuparon en ese momento.

"Por supuesto que no lo estás, querida. Necesitas cuidado de inmediato", exclamó Rarity golpeando su casco contra el suelo.

"No te preocupes por nosotras, terroncito. Ahora nos haremos cargo de todo", dijo Applejack junto a Pinkie Pie, ambas con expresiones de confianza.

Fluttershy pareció que protestaría una vez más, pero luego agachó la cabeza y simplemente dijo: "De acuerdo"

"Entonces no hay tiempo que perder, me llevaré a Fluttershy... pero antes", dijo Twilight agitando su cuerno en dirección al Gallo Dragón Titanicus.

"Espera, Twilight, él está bien... ¿verdad?" preguntó Fluttershy mirando preocupada el enorme cuerpo caído de la criatura.

"Sí, solo está inconsciente y debemos asegurarnos de que siga así", dijo Twilight, y al encender su cuerno comenzó a canalizar un hechizo para mantener al Gallo Dragón Titanicus dormido. Unas enormes orejeras de textura suave aparecieron y se colocaron en la cabeza del Gallo Dragón. La criatura se agitó un poco, pero luego sus extremidades se estiraron hasta adoptar una postura más relajada.

"Eso será suficiente por ahora. Applejack, estás a cargo. Las veo en un momento", dijo Twilight antes de marcharse con Fluttershy hacia el tren.

Las ponis observaron con preocupación cómo sus dos amigas se alejaban. Applejack también estaba pensando en Rainbow Dash en ese momento. Entonces, dijo: "Bien, chicas, ya escucharon a Twilight. ¡A mover esos cascos!"

El trabajo era lo único que podía distraer a Applejack de la gran preocupación que empezaba a crecer dentro de ella, un presentimiento inquietante al mirar el horizonte en dirección a donde estaba Rainbow Dash. Pero no podía decirlo, tenían que completar la misión que habían planeado entre todas. Así que cada una, siguiendo las instrucciones de Applejack, comenzó a repartirse las tareas y asegurarse de la captura del temible Gallo Dragón Titanicus.

No pasó mucho tiempo antes de que completaran su labor. Rarity había tejido una enorme red pegajosa alrededor del Gallo Dragón con una viscosa sustancia blanca. Esta sustancia había sido preparada por Applejack, quien utilizó la sabia de pino que habían encontrado entre los suministros y varios ingredientes de cocina que Pinkie Pie había llevado consigo. Aún no le quedaba claro a Applejack cómo Pinkie Pie había traído tantos insumos, suficientes para hacer un banquete completo.

Con sus tareas terminadas, ambas ponis decidieron dirigirse hacia donde estaba Pinkie Pie, quien no se encontraba muy lejos...

"Entonces, Applejack dio un brinco y golpeó al gallo dragón directamente en el pico, haciéndolo caer de costado. Rarity se avalanzó hacia sus garras y liberó a Twilight, pero justo en ese momento un rayo de fuego las alcanzó por detrás. El gallo dragón se había levantado furioso, buscando venganza, y las acorraló entre las llamas. Pero entonces, la valiente Fluttershy se lanzó directo a la bestia, embistiéndola en su punto débil ¡y la derrotó de una vez por todas!", aclamaba Pinkie Pie en voz alta desde lo alto de una gran roca.

"Pinkie Pie, ¿qué estás haciendo?", preguntó una molesta Rarity. Se suponía que su amiga debería estar vigilando si se acercaba algún enemigo. En cambio, la encontraron dando un discurso a un público inexistente.

"Hola, chicas. Solo estoy preparando la increíble historia que le contaré a Rainbow Dash cuando vuelva, sobre cómo derrotamos al temible gallo dragón titanicus", respondió alegre Pinkie, dando saltos sobre la roca y haciendo exageradas expresiones al hablar.

"Pero no fue así como sucedió", dijo algo molesta Applejack.

"¡Exacto! Mientras más increíble, ¡mejor!", respondió Pinkie Pie, sacando un bloc de notas de su melena y comenzando a escribir sus últimos disparates sin prestarles más atención.

Rarity y Applejack estaban demasiado cansadas como para reprender a su amiga por eso.

"Bueno, querida, Applejack y yo pensamos que sería mejor regresar al tren y ver cómo está Fluttershy. Ya han pasado varios minutos y Twilight aún no ha regresado", dijo Rarity.

"Uhmmmp, no es necesario. Ellas ya vienen para acá", respondió Pinkie Pie sin siquiera mirarlas, mientras corregía muy concentrada su escrito.

Efectivamente, así era. Ambas ponis se volvieron y vieron a la distancia a Twilight y Fluttershy volando en su dirección.

"Uff, qué alivio. Fluttershy se ve totalmente recuperada", exclamó Applejack.

"Y con un nuevo corte de melena", agregó Rarity, quien había notado una pequeña trenza en la cabellera de su amiga pegaso.

Entonces, las orejas de Pinkie Pie percibieron algo más en el aire. Rápidamente se puso de pie, alzó la vista y a la distancia notó un punto arcoíris que se acercaba velozmente. Con una sonrisa acompañada de un relincho de alegría, Pinkie Pie empezó a dar brincos apuntando hacia el horizonte.

"¡Es Rainbow! ¡Es Rainbow! ¡Ya viene!", exclamó entusiasmada la poni rosa.

Las demás ponis se voltearon nuevamente y vieron que desde la dirección opuesta venía Rainbow Dash en su característico vuelo ágil.

"¡Aquí, Rainbow Dash! ¡Aquí!", Pinkie Pie comenzó a hacer señas hacia su amiga que se acercaba. El entusiasmo pronto se contagió a las otras ponis, y también comenzaron a hacer gestos para llamar su atención.

Sin embargo, Rainbow Dash repentinamente aceleró su vuelo a máxima velocidad. A esa distancia, lo único que las ponis notaron desde abajo fue la estela arcoíris que dejó a su paso antes de desaparecer en una línea recta al otro lado del firmamento. Entonces, un golpe sordo resonó detrás de ellas y después un estallido. Applejack, Rarity y Pinkie Pie no entendían lo que había sucedido. Cuando se voltearon a mirar atrás, solo vieron en el aire a Fluttershy, tan impactada por lo que había pasado que simplemente no podía articular palabra.

Una gran humareda de polvo comenzó a levantarse no muy lejos, en el otro lado del tren.

Pinkie Pie bajó de la gran roca y se reunió con las otras ponis. Sin embargo, nadie decía nada. Una temblorosa Fluttershy descendió del cielo y se unió al grupo. Pero aún así, nadie lograba articular palabra. A lo lejos, la polvareda comenzó a alejarse, pero los sonidos de piedras chocando y estallidos seguían acompañándola.

"¿Qué está ocurriendo?" preguntó una aturdida Rarity, cuya mente no quería aceptar lo que estaba presenciando.

"Rainbow Dash atacó a Twilight y ahora están peleando", dijo Applejack mecánicamente. Las otras ponis se miraron entre ellas, confundidas y atemorizadas por esta verdad, aunque podían verla aconteciendo en ese momento. En efecto, una dura pelea estaba en su apogeo al otro lado del Tren de la Amistad, lejos de la vista de sus amigas.

"¿Pero? ¿Por qué...?" Pinkie Pie no terminó su pregunta, ya que una inesperada agitación su cola atrajo su atención y la de sus amigas.

Entonces, una sombra oscura cayó sobre la gran roca detrás de ellas. Una leve polvareda se elevó y pronto emergió de ella la infame figura de un poni de melena rosada y armadura. Era Vainilla, con una mirada inyectada de una oscuridad tan profunda como la otra figura de sombras que lo acompañaba.

Ambas presencias amenazadoras observaron a las espantadas ponis.

"¿Applejack, qué hacemos?" preguntó Pinkie Pie, notando el creciente peligro que se aproximaba.

"Yo... yo..." tartamudeó Applejack.

"¿Applejack?"


Mannah revisó rápidamente a su alrededor. Frente a él estaban los enemigos de su nación, aquellos que habían puesto a prueba el juramento milenario hecho por sus predecesores.

"Campesinos y pueblerinos" penso para si mismo, esos eran los enemigos a los que enfrentaría. Mannah casi estaba tentado a escupir tinta en ese momento, pero no lo hizo. Aquella sería una conducta muy grosera e impropia para alguien como él. Él era realeza, descendiente directo de los primeros caballeros del orden originales. A diferencia de los otros que habían sido seleccionados entre los muchos de sus propias razas, Mannah podía presumir que al menos un miembro de su familia había pertenecido a aquel excelso grupo en su respectiva generación.

Este era el motivo del gran reconocimiento que recibía de su propia gente y también de la causa de la gran rabia que sentía dentro de sí.

Él no había deseado ser un Caballero del Orden.

Siempre el hijo menor de cada generación de su familia había sido elegido como portador del elemento de la aceptación. Solo él había sido elegido siendo el mayor. Él había aspirado a ser miembro del consejo de Cunabula igual que su padre y sus otros antepasados a los que admiraba tanto.

Aquel sueño no duró. Aceptar aquel destino fue la prueba más dura que vivió en su juventud. Le causó una profunda herida en su corazón. Pero esta herida, en vez de sanar con el tiempo dándole sabiduría y comprensión, le dejó una cicatriz que le causaba una rabia y pena que no era capaz de reconocer.

Esta misma rabia, que brotaba de su subconsciente, era la que alimentaba el hechizo que ahora utilizaría contra sus enemigos. Antes habia pensado dar un discurso a sus oponentes para hacerles entender la desesperacion a la que las enviaria. Pero ahora, despues del impase con Morrigan, eso ya no le importaba en lo mas minimo.

"¡MAREAS DE DRAKEN!" exclamó Mannah, liberando un torrente de agua turbulenta que se elevó hasta el cielo.


Un torrente de agua comenzó a levantarse como un muro delante de las ponis, convirtiéndose rápidamente en un remolino negro que comenzó a engullir todo a su alrededor.

Applejack estaba teniendo un mal día. Por la mañana, la abuela Smith se había despertado con un fuerte dolor de cabeza después de haber bebido sidra la noche anterior, a pesar de las advertencias de Applejack y Big Mac. Cuando fue a revisar el gallinero, descubrió que varias gallinas habían escapado, quizás asustadas por los fuegos artificiales de la noche. Se cayó en un charco de lodo dos veces antes de poder ir al tren, así que tuvo que bañarse tres veces antes de salir. Mucho antes, descubrió que Applebloom había usado su viejo vestido de la Gran Gala del Galope y lo había arruinado por completo. Por cierto, esa potra se fue tan temprano en el primer tren que solo dejó una nota. Ella amaba mucho a Applebloom, pero con cada día que pasaba, parecía que su hermana menor crecía más y más... y se alejaba de ella, de su familia y de la granja de sus padres.

Una roca empujada por la fuerza de aquel terrible remolino golpeó la cara de Applejack, causándole un fuerte dolor. Un dolor que su amiga Rainbow Dash habría usado para sacarla de su aturdimiento y luego gritarle: "¿QUÉ ESTÁS HACIENDO, APPLEJACK?"

Applejack miró a su alrededor. Todas sus amigas estaban atrapadas por el fascinante terror del remolino de agua que se levantaba frente a ellas. Eran incapaces de moverse o apartar la mirada, como una presa acorralada por una serpiente. Aquellas confiables y experimentadas ponis se habían convertido en potras asustadas, totalmente indefensas ante el desastre. Estaban a un paso de cerrar los ojos y nunca más volver a abrirlos en sus vidas.

No ocurriría eso hoy, no lo permitiría.

"¡TODAS CORRAN!" gritó Applejack a todo pulmón. Sus amigas despertaron del trance y, al ver la retirada de Applejack, la siguieron a toda velocidad.

Corrió, Applejack corrió. Sus amigas corrían a su lado, casi a la misma velocidad. Incluso Fluttershy corría. Sentía que se alejaban del remolino. Agradecía a las estrellas poder ser una poni de cuatro patas y que también lo fueran sus amigas. Un estruendo se escuchó detrás de ellas, como si la marea chocara contra un acantilado. Applejack no volteó. No lo haría hasta llegar al tren.

El tren ya estaba cerca de ellas, pero...

Applejack vio con pánico que todas las puertas de los vagones estaban cerradas.

¿Cómo entrarían? ¿Saltaría sobre el tren? ¿Rompería una ventana? La poni granjera estaba al límite de su pensamiento. Ya no sabía qué hacer, ya no sabía qué más pensar. ¿Tendría que sacrificarse?

"Twilight, lo siento..." pensó Applejack, escuchando el estruendo del agua acercándose nuevamente por detrás. Ya no había tiempo. Applejack se voltearía y enfrentaría la furia de la ola, rogando a los cielos que sus amigas pudieran soportar el impacto detrás de ella.

Entonces un milagro, un resplandor asomó por una de las puertas de los vagones. ¿No lo había notado? Parecía entreabierta.

Applejack, sin dudar, gritó: "¡SIGANME!"

Frenando apenas entró al vagón abierto, todas la siguieron como flechas. Applejack se quedó en la puerta, asegurándose de que todas hubieran ingresado. Luego, echó una última mirada afuera.

Una terrible ola tan alta como dos establos se aproximaba como un muro negro hacia ellas, destrozando todo a su vista.

Applejack cerró la puerta y cerró los ojos, abrazándose con sus amigas.

...

Un silbido. Nada más.

Silencio y un tambor intenso.

Más silencio y un tambor que seguía resonando.

Todo oscuro. Abre los ojos y todo está oscuro. El tambor aún resuena, pero a lo lejos...

...

Applejack escucha cómo su corazón se calma. Había esperado escuchar un estruendo o un golpe sordo, algo así como si un toro te embistiera. Ella sabía de eso. Pero no sintió nada.

Repentinamente, Applejack se asusta... ¿acaso ella...?

Examina su nariz, su lengua y muerde su casco. Todo está normal. La abuela Smith solía decirle que bastaba revisarse así para saber si estabas vivo. Pero ella solía equivocarse a veces...

Extiende sus cascos al aire... hay una capa elástica a su alrededor... se siente antinatural.

Un escalofrío la recorre, luego un aire helado la envuelve. Una luz intensa brota de un extremo...

"Applejack... Applejack..." escucha una voz lejana. Le es familiar... como la de su madre.

"Applejack... Applejack..." escucha otra voz. Como la de su padre...

Applejack tiene miedo, realmente tiene mucho miedo. No estaba lista... no lo está. Nunca lo estuvo, pero... ¿realmente podría ser...?

"¿Papá? ¿Mamá?" responde con un susurro imperceptible hacia la intensa luz.

Entonces es jalada hacia afuera por una fuerza irresistible.

...

Dentro de uno de los vagones médicos del tren, una desorientada Applejack mira a su alrededor. Allí están Pinkie Pie, Rarity y Fluttershy, totalmente sanas e íntegras, con expresiones de felicidad.

"¿Eh? ¿Qué?" balbucea la poni granjera.

"Tranquila, la desorientación es un efecto normal al usar las cápsulas de aislamiento contra impactos Averages. Pasará en unos minutos. Es posible que no escuches bien por un tiempo, pero también será temporal", explicó Magazine Doublereport mientras revisaba a Applejack con unos complicados artefactos médicos.


"Saludos, chicos", una voz mental se dirige a todos los caballeros del orden en su sala de guerra.

"Hola, Balor", responde Morrigan desde su asiento, dirigiendo su mirada al orbe dorado suspendido en la sala.

Sobre todos ellos se encuentra Balor de Cunabula, portadora del elemento de la magia, recién despertada.