¡Hola! Debo reconocer que me ha puesto muy feliz ver que algún había alguiente que quiere leer mi historia, por ese nuevo review habemus capítulo nuevo, no me que más que simplemente agradecer a toda esa gente que alguna vez le gustó leer esto.

Quinn se encontraba intranquila, esa noche Santana había salido con Brittany, se merecían una noche para ellas, Santana había estado demasiado pendiente de Quinn, con el miedo a una posible recaída, de cualquier cosa, ya que Quinn se había propuesto dejarlo todo, el alcohol, el cannabis y lo demás por supuesto, la latina había sido de mucha ayuda, le ayudaba en sus momentos de peor ansiedad, junto con Britt le cocinaban sus comidas favoritas, a veces la invitaban a salir, lo cual hacía a Quinn sentirse un poco mal porque sentía que no tenían mucho tiempo a solas las dos enamoradas, pero Britt era una chica muy empatica y simpática, entendió todo a la perfección y lo importante que era Quinn para su novia, así que se metió en la tarea y rápidamente se hizo muy amiga de la rubia también, su interés por su bienestar era muy genuino y no lo hacía solo por Santana. Esa noche la rubia les juró que estaba bien, que se quedaría en casa, que salieran, que cualquier cosa ella llamaría, que no pasaba nada, que se merecían salir y pasar tiempo a solas, la latina no lucia muy convencida pero terminó aceptando, a Quinn le estaba yendo bien con las terapias y todo lucia favorable, quizás darle un poco de confianza era positivo para ella, las chicas salieron no sin antes repetir por enésima vez que cualquier cosa no dudara el llamar, que había comido hecha en la nevera, que si no le provoca que pidiera lo que quiera pero delivery, al cerrarse la puerta se concentró en la tele, estaba viendo un partido del Ángel City FC vs Orlando Pride, ver mujeres jugar al fútbol se había convertido en su nueva afición, pues si, debía buscar cosas que hacer y que ocupar su mente, mientras bebía cerveza sin alcohol y comía galletas saladas.

Esa noche en particular, su ansiedad no estaba siendo calmada por nada, "si es que no un cigarrillo me puedo fumar" pensó, ya su terapeuta le había dicho que dejar todos los vicios de golpe no sería nada fácil, pero ella insistió que podía, su empuje por estar bien rápido para recibir a Rachel como una persona nueva y sana le animó a tomar esa decisión, desde aquella primera llamada desde el centro de rehabilitación, pensar en ella le alegraba el corazón, le llenaba de esperanza.

Flashback

Quinn se encontraba con Ivana, en plena sesión cuando su celular empezó a vibrar, normalmente cuando eso sucedía lo ignoraba, por respeto y para aprovechar su tiempo con ella, pero esta vez algo le decía que debía contestar, miró a la terapeuta con una expresión de miedo y duda.

—¿Es ella? — Preguntó la terapeuta.

— Puede ser… — Dijo la rubia en un hilo de voz… Casi pidiendo permiso para contestar.

—Anda ya, contéstale, todo estará bien — Al decir esto Quinn salió rápido de la oficina para contestar el teléfono, una vez hecho se escuchó un silencio por unos segundos, que parecieron eternos.

—Quinn… Mi amor… — Esas fueron las primeras palabras que escuchó de Rachel desde que despertó ese día en el hospital. Sus ojos se aguaron al instante.

—Rachel… Yo… — La voz se le entrecortó y los sollozos le complicaban hablar — Te he extrañado muchísimo…

—Por favor no llores mi amor… Todo esto ha sido mi culpa, no quiero hacerte sufrir más… — La morena también se rompía por dentro y las lágrimas comenzaban a salir.

—No, no… Rachel escúchame, basta de esa narrativa, ha sido culpa de ambas, ya éramos así incluso antes de conocernos, solo tenemos que sanar…

—Siempre tan asertiva… Siempre he pensado que eres demasiado buena para mi… Siempre supe que gané en la vida desde que conseguí que te enamoraras de mi — Soltó una risita para aligerar el momento.

—Tonta —Dijo la rubia contagiándose un poco de esa sonrisa — Yo también gané en la vida contigo, aunque casi lo arruinamos — Ambas rieron — Cuéntame ¿Te tratan bien en ese lugar?

—Si, creo que me lo imaginaba peor, pero no está nada mal, he tenido días buenos y malos, ya sabes lo que dice "un día a la vez" hay gente aquí que me hace sentir que no estoy tan mal, gente entra y sale de aquí a cada rato, que no se logran recuperar… Eso me aterra muchísimo… — La rubia pudo sentir el miedo en la voz de la morena.

—Tranquila princesa, ese no será tu caso, creo que hemos actuado a tiempo, te amo, estamos juntas en esto, yo estoy yendo a terapia, mi evolución considero que ha sido favorable, aferrándome a la idea de verte otra vez y que finalmente podamos estar bien… Juntas.

—Juntas… Prometo no defraudarte, ya me tengo que ir, otros quieren usar el teléfono y ya llevo rato haciéndoles gestos de que se esperen que esto es importa — La risa nuevamente se hizo presente — Te amo mi rubia, te llamaré nuevamente pronto ¿Vale?

Se despidieron diciéndose lo mucho que se amaban.

Fin del flashback

Se maldijo por ser tan débil, todo por ese creciente ataque de ansiedad que le estaba dando, se dirigió a su estudio para ponerse a pintar, pero no se sentía realmente inspirada, o eso creía. Tecleo rápidamente un número en su celular y presiono la tecla de llamar.

—Se que no son horas y me disculpo por eso… — Fue interrumpida inmediatamente.

—¿Estás bien Quinn? ¿Qué pasa? Puedes llamarme cuando quieras, te lo he dicho — Dijo la voz de Ivana al otro lado del teléfono.

—Si… Bueno no, es decir… Estoy teniendo mucha ansiedad y no me logro calmar, necesito una copa…

—Sabes que yo no te he dicho que no bebas pero… ¿Realmente la necesitas Quinn? Yo creo que no — Dijo su terapeuta.

—Me metí a mi estudio a pintar pero realmente no estoy inspirada… No dejo de sobrepenaar cosas, no me logro concentrarme — Dijo con desesperación.

—Haber Quinn ¿Qué te parece si pintas eso? Es decir, sobre cómo te sientes ahora misma, úsalo a tu favor, al final para eso es el arte ¿No? — Soltó como sugerencia — O podemos quedarnos aquí al teléfono hablando todo lo que necesites.

—Quizás termine siendo un cuadro no muy bonito — Rió un poco.

—El arte no tiene que ser bonito pero seguro que eso ya tú lo sabes — Respondió la doctora.

—No si al final además de una excelente terapeuta también eres un erudito del conocimiento artístico ¿No? — Ambas soltaron una risa, ya la rubia se estaba tranquilizando un poco.

—Pues a pintar, que estoy deseando analizar psicológica y rebuscada mente tu obra de arte — Ambas mujeres siguieron hablando un poco más, hasta que la rubia colgó y se dispuso a comenzar una vez tuviese más claro lo que iba a hacer.

Pasó la noche drenando en el lienzo, cómo hacía mucho tiempo que no hacía y atrás había quedado esa ansiedad que le caló hasta el fondo hasta el punto de pensar en que recaería.

Después de la llamada de ese día, Rachel pasó los siguientes días de buen humor y bastante cooperadora con su rehabilitación e incluso la de otros, las llamadas se hicieron habituales, los días más oscuros, trabaja en su música y en las visitas de sus compañeros fueron capaces de terminar un nueva canción, la cual pautarían como el su regreso a la escena musical.

Tres meses después…

El salón estaba decorado con globos rosados y habían mesas con bocadillos para los presentes, en el centro de rehabilitación se celebraba que se había dado de alta a varios pacientes del centro clínico, entre ellos Rachel Berry que se distraía charlando con Martina, una chica con ascendencia italiana, que también estaba dada de alta de aquel sitio, ella llevaba más tiempo ahí cuando Rachel ingresó, tratándose una fuerte dependencia al oxicodona, en la cual cayó cuando tuvo un grave accidente automovilístico, le recetaron el medicamento cuando ya tenía antecedentes de crear dependencia a otras sustancias.

—Estoy muy feliz por ti Marty, ya queda poco para recuperar tu vida — Dijo la morena mientras empacaba su guitarra en el estuche correspondiente, mientras esperaba que sus amigos fueran a por ella en la furgoneta de la banda.

—Reintegrarse no es tan fácil, nadie se va a querer tatuar con una tatuadora que le tiemblan las manos. — Dijo con un poco de pesimismo mirando fijamente a la morena, tenía unos ojos oscuros báñate penetrantes.

—¡Si ya no te tiemblan y lo sabes! Ya te dije que te visitaré y puedes hacerme uno a mí para que ganes confianza — Dijo la cantante intentando animar a su amiga, mientras desviaba su mirada a sus maletas para continuar su tarea.

—¿Te imaginas que mi tatuaje en la mismísima Rachel Berry me salga mal? No me perdonaría arruinar ese cuerpo hermoso — Dijo acercándose a la morena — Rachel yo… Yo sé que tienes una novia y que la amas, pero necesito decirte esto — Dijo mirando fijamente a los labios de la morena para luego mirarle a los ojos — No pude evitar desearte con todo mi ser…

—Tengo que irme, ya han llegado mis amigos — Se paró rápidamente Rachel — Eres una gran amiga y de seguro que mantenernos así es lo mejor, te veo luego, te escribiré — Se despidió de su amiga y puso rumbo a la salida, sus padres la esperan en la ciudad, Blaine y Sam ya estaban afuera para llevarla a casa, pero a quien más quería ver era a ella.

Hasta aquí el capítulo, lo siguiente que vendrá… Solo les puedo adelantar que se viene el reencuentro, nuestras personajes queridas han cambiado un poco, pero claro después de pasar por algo así, si es que hasta yo soy una persona diferente a la que comenzó a escribir esta historia hace AÑALES, pero bueno, nos estamos leyendo. Saluditos.