Ducktales (2017) no me pertenecen, y este es un insignificante Fic.

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La varita mágica

Capítulo 3

Magica azotó la puerta de su cabaña con tanta fuerza al salir, que casi rompe el picaporte. Estaba muy alterada, pisoteando las malas hierbas que rodeaban su residencia, entrando en un estado de ansiedad que no había experimentado hace mucho tiempo. No desde que fue derrotada por Scrooge McDuck.

Todo comenzó esa tarde, justo después de sentir un territorio de bruja tan amplio e invasivo, que terminó cubriendo la mayor parte de su pantano. En ese preciso instante, dejó de sentir la magia de Lena, como si la niña en cuestión hubiese sido tragada por la tierra.

Esto no era una buena señal, esa mocosa ingrata era su reserva de emergencia mágica, y necesitaba estar pendiente de su localización. Era consciente que, cuando utilice la última alma maldita atrapada en su piedra mágica, iba a tener que utilizar a Lena para conseguir más poder.

¿Cómo logro desaparecer de repente? Podía rastrearla hasta el último lugar donde sintió su magia, pero toda la ciudad estaba bajo la influencia de un territorio de bruja bastante poderoso.

Desde su madre que no había experimentado un fenómeno semejante.

La mejor opción que le quedaba era escabullirse, evitar llamar la atención y encontrar a Lena, para asegurarse de que está en condiciones de ofrecerle su magia. Mientras la bruja no esté cerca y no se encuentre malhumorada, iba a salirse con la suya. Las desgraciadas eran terriblemente irritables, no creían en la venganza como ella, pero maldecían por siglos a los pobres diablos que se cruzaban por su camino.

Su madre fue bastante aterradora, y tuvo un historial de maldición bastante alto, pero nunca alcanzó a su hermano Poe, que consiguió usar sus maldiciones para condenar a miles de almas mortales, las cuales utilizaba como combustible para darle poder a sus hechizos.

Magica nunca quiso ser bruja, el conocimiento de conjurar se le hacía estúpido, ya que ella a diferencia de Poe, había nacido con magia en su interior. Su madre se jactaba de que era solo un experimento, una creación para guardar magia en su cuerpo, pero ella siempre se sintió superior a su progenitora. No era necesario para ella recitar hechizos, preparar brebajes o realizar tratos, podía usar magia libremente y hacer lo que quisiera...

…Pero era débil, y se cansaba rápido.

Hasta que su hermano creo aquellas joyas mágicas que le ayudaban a transformar las almas malditas en poder. Y jamás se arrepintió de sacrificar a otros por su bien. Nunca le importó quitarles la vida a otros para salir adelante, ni siquiera cuando su propio hermano se sacrificó para protegerla de McDuck.

No importa cuantas noches soñara con Poe, Magica jamás sacrificaría nada por nadie. Todos eran inferiores a ella y debían convertirse en peldaños para alcanzar su grandeza.

Lena iba a ser uno de esos peldaños para alcanzar su objetivo, no importa donde se esconda, ni que forma tome.

Cuando consiguió dejar el tren de sus pensamientos, salió directamente a buscar a Lena. La mocosa debía estar disponible para ser sacrificada y no iba a permitir que logre escapar de su influencia. Aun así, ella no tenía deseos de enfrentarse a una bruja, no era lo suficientemente temeraria como para buscar pelea. Aunque matarla sería sencillo para Magica si la tomaba por sorpresa, alguien con un territorio tan grande no iba a bajar la guardia fácilmente…

Que inoportuno ¿Qué clase de monstruo estaba rondando en Duckburg en ese momento?

(…)

Morgana empujó la puerta de un oscuro departamento, entrando a este sin mucha ceremonia, con Gladstone pegado a su espalda como una especie de lapa.

—¿Qué es esta pocilga a la que decidiste venir?— Gladstone miró con desconfianza a su alrededor y se encandiló un poco cuando la joven bruja encendió las luces. Al acostumbrar sus ojos, caminó con cuidado por el interior de aquel departamento, tratando de no tocar las manchas de tinta negra y sustancias viscosas esparcidas por el piso de aquella pequeña sala de estar.

—Mi departamento— Morgana suspiró molesta, revelando como había convertido aquel funcional espacio, en un verdadero caos, a tal punto que parecía haber sido vandalizado por una horda. Sus libros estaban apilados y desordenados sobre cada mueble y esquina de aquel recinto, las paredes estaban llenas de papeles con runas, hechizos y diagramas, como si fueran grafitis rasgados por un artista cocainómano, y por supuesto, la basura que se había acumulado por todo el suelo, por no limpiar en días.

—¿Cómo haces para dormir aquí?— Exclamó sorprendido Gladstone, mientras movía con sus patas palmeadas un vaso de fideos instantáneos lleno de cucarachas, para evitar pisarlo por error.

—No duermo mucho— Murmuró Morgana, mientras caminaba entre la basura, buscando los materiales que utilizaría para ayudar a Lena. Al parecer no había desempacado todas sus cosas, había cajas de mudanzas selladas con cintas, que comenzó a abrir para revolver su contenido.

—No duermes mucho ¿eh? ¿Hace cuanto estás despierta?— Gladstone estaba comenzando a plantearse limpiar aquel espacio, pero había tanto desorden que no tenía idea donde comenzar.

Morgana le miró con vehemencia, y luego comenzó a contar. Se quedó un poco taciturna por un momento antes de contestarle —Ya son más de tres días, debería intentar dormir después de esto—

—Esto es un desastre— El ganso ignoró casi por completo el grave problema de insomnio que estaba atravesando la bruja, porque se estaba exasperando por el desorden. Golpeo una pila de libros cerca suyo, que cayeron perfectamente apilados a su alrededor, gracias a su buena suerte —¿Por qué no contratas a alguien para que limpie?—

Morgana suspiró molesta mientras sacaba una caja de madera finamente tallada y barnizada, del interior de las cajas de cartón de la mudanza. Al parecer era lo que buscaba porque limpio bruscamente su mesa de café, para colocarla en el medio de esta y revisar su contenido.

—Te dije que no me acompañaras ¿Por qué me seguiste?— Ella estaba irritada, pero su voz seguía siendo lacónica, como si no estuviera del todo en aquel lugar.

Gladstone no pudo evitar notar lo ajena que se encontraba Morgana ¿Sería efecto de aquel "territorio de bruja" que mencionó Quackfaster?

—Se te ve alterada desde que hiciste ese despliegue de poderes en el Money Bin ¿Estas segura de que no te desmayaras de repente por el esfuerzo?— Gladstone estaba acostumbrado a ver personas como Fethry que descuidaban su salud a favor de sus episodios de insomnio, donde sus mentes no podían parar de pensar y se perdían en su rumiación. Estaba seguro que si no la vigilaba, la pobre iba a terminar desmayándose por el cansancio.

—Te preocupas demasiado— Morgana suspiró derrotada al sentir su estómago gruñir. Ya sea por el desgaste o por las horas en las que no ha probado bocado, parecía estar hambrienta —Voy a comer algo—

Gladstone simplemente rechistó y trató de no seguir quejándose. Miró preocupado a Morgana, reconociendo los síntomas de la depresión y comenzó hablar lentamente, mientras la seguía a lo que parecía ser una cocina, la cual estaba un poco más ordenada que el resto de la casa —¿Te dije que tengo un primo llamado Fethry?—

—Seh, tu primo tiene un nombre simpático— Morgana le enseñó un paquete de burritos para microondas, que iba a calentar para llevar a cabo su almuerzo tardío —¿Quieres uno?—

—Si, por favor— Gladstone se sentía bastante hambriento de repente, pero luego despabiló y exclamó molesto —No me entretengas con comida, estoy tratando de ayudarte moralmente aquí—

—Bueno, soy toda oídos, solo déjame calentar la comida— La joven pata replica lacónicamente, mientras abre el microondas para colocar la comida adentro y comenzar a calentarla.

—Eres exasperante— Protestó por lo bajo Gladstone, pero trató de concentrarse —Fethry paso muchos años completamente solo, encerrado en un laboratorio submarino, y nadie en nuestra familia parecía importarle…—

—…— Morgana no se molestó en interrumpirlo mientras contaba la historia de su primo, al menos hasta que la alarma del microondas comenzó a sonar. Le pasó un burrito recalentado envuelto en una servilleta de papel, al cual Gladstone tomó sin mucha ceremonia, mordiéndolo con avidez. Ella no tardó mucho en comer el suyo, casi tragándolo en tres bocados. Al parecer estaba más hambrienta de lo que aparentaba, porque comenzó a calentar un par más mientras hablaban.

—…Cuando regresó a su casa y trató de volver a su vida en la superficie, noté que le costaba trabajo organizar su espacio, siquiera se molestaba en limpiar o en su aseo personal, ni mencionar los periodos en los que no podía dormir— Gladstone continuo con su historia, mientras terminaba de tragar aquel burrito. Morgana sacó un par de latas de jugo de su refrigerador, y le entregó una para que beba.

—¿A qué quieres llegar con eso?— Cuestionó la bruja mientras abría su lata, y comenzó a beber mirándolo de reojo. Gladstone la miró con cierta vehemencia, y finalmente decidió decirle lo que pensaba de ella.

—La mayoría de las brujas pierden la cabeza al hacerse ermitañas, y nadie, siquiera mi tío, sabía de tu existencia… Al menos hasta hace unas semanas, lo que significa que te aislaste voluntariamente— La señaló con completa desconfianza, frunciendo su ceño con preocupación —¿Dónde estuviste todo estos años?—

—Encerrada en mi cuarto— Respondió con sequedad Morgana, como si no hubiera nada extraño en su situación, pero reformuló la respuesta después de reconsiderarlo —Tal vez… Fueron demasiado años de aislamiento—

—Y ahora te estas obligando a tratar con gente, gente con problemas de vida o muerte ¿Cómo lo estás manejando?— Gladstone cruzó sus brazos al exponer su punto, habiendo presenciado el mismo comportamiento en su primo.

—Hasta ahora creo que bien, a pesar de mi aislamiento, cuidar de mi abuelo y de mi madre me ha ayudado a mantenerme cuerda, solo que a veces no puedo… Aún me cuesta trabajo parar de pensar, en ciertos periodos yo…— Morgana comenzó a masticar otro burrito, mientras observaba con atención al ganso que intentó no mirarla a los ojos, entreteniéndose con las múltiples runas que adornaban la pared de la cocina.

Ella continuó hablando de forma criptica, como si estuviera a miles de kilómetros de aquel lugar. Gladstone tuvo la abrumadora sensación de estar parado frente a un abismo, que le separaba por completo de Morgana, a pesar de que podía extender su mano y tocar su hombro con facilidad.

—…Hay demasiado conocimiento en mi cabeza… Estoy recordando permanentemente, y las horas del día no me alcanza para asimilarlo— La bruja frunció el ceño, parecía hasta consternada al revelarle semejante información. Gladstone no sabía qué hacer con esto, estaba bastante confundido.

¿Qué quería decir que estaba recordando? ¿Las runas y los símbolos escritos eran partes de esos recuerdos?

Ella se veía un poco avergonzada por aquella revelación, por lo que Gladstone trató de levantar su moral.

—¿Sabes? Fethry está mejorando. A pesar del daño mental por los años de aislamiento, su nuevo trabajo preservando los arrecifes de coral le ha ayudado a conectar su amor con el mar, y tratar con gente— Gladstone tenía ganas de animar a la joven, que parecía verse mucho más abrumada de lo que aparentaba. Era terrible como alguien más joven que él, pareciera envejecer de golpe ante la perspectiva de no controlar su propia mente —Tal vez si sales más y te dedicas ayudar a personas como Lena, puedas usar tu enorme cerebro de bruja ¿Quién sabe? Hasta puede ayudarte asimilar todo ese conocimiento que te desborda—

Morgana le miró por un momento, tomándose su tiempo para contestarle. El silencio incomodo se instaló entre los dos. Gladstone estaba preocupado de haberla ofendido con la sugerencia que le hizo, pero la agotada bruja restregó sus ojos debajo de sus gafas, como si estuviera tratando de detener un dolor de cabeza incipiente.

—La razón por la que me aislé era para evitar exactamente eso, entrometerme y empeorar la situación de los seres mágicos— A pesar de su revelación, Morgana no parecía estar del toda segura sobre aquella decisión en ese momento, porque agregó derrotada —Sin embargo, hay situaciones como las de Lena, que parecen ser imposibles de ignorar—

—Sabía que ese consejo de Fethry sobre ayudar a la gente, iba a serte útil, yo también siento que estoy mejorando con eso— Gladstone no pudo evitar ser engreído, sintiendo como podía demostrarle a su tío que era algo más que un niño consentido por su buena suerte. Luego de aquel momento orgullo, señaló el desastre en el que se encontraba su departamento, y volvió a reclamarle histérico —Pero antes de ser una heroína, deberías empezar a limpiar este basurero que llamas departamento—

Morgana miró a su alrededor, comprobando nuevamente el desastre que le rodeaba, y suspiró con cierta calma al evaluar aquellas palabras.

—Después de solucionar el problema de Lena— La joven bruja murmuró, desanimada por tener que ordenar y limpiar su espacio. El ganso la miró con cierta incredulidad, como si estuviera seguro de que no cumpliría con ese cometido.

—Voy a contratar a alguien para que limpie tu casa, no tengo confianza que puedas cuidar de ti misma— Gladstone se cruzó de brazos como si nada pueda hacerle cambiar de opinión.

—Te preocupas demasiado— Replicó Morgana con cansancio, lo cual Gladstone descartó de inmediato mientras abandonaba la cocina para revisar el resto de la sala de estar. Siendo tan curioso como siempre, terminó topándose con una caja bastante grande, llena de cintas magnéticas.

—Hace siglos que no veía unas de estas ¿Por qué tienes tantas?— Exclamó emocionado el ganso mientras revisaba las caratulas de cada cinta, comprobando que la mayoría era música de los años ´80.

—Eran de mi abuelo…— Ella apartó la caja de las manos de Gladstone, rozando sin querer sus largos dedos. Tratando de ignorar aquel ligero contacto, el ganso le dedicó una mirada exasperada. La bruja parecía arrepentirse por su arrebato, y suspirando derrotada, le acercó la caja en un intento de hacer las paces —Puedes quedarte con una—

Gladstone trató de reprimir la emoción por el gesto, y no pudo evitar sentir un poco más de simpatía por Morgana. Nunca le habían regalado algo voluntariamente, no sin su suerte involucrada.

—No tengo donde escucharla— Comentó Gladstone, mientras tomaba una de las tantas cintas. Afortunadamente, encontró una con la banda de rock que solía escuchar su madre en su juventud, la vieja cinta rezaba "Queen" con un marcador color azul.

—La reproduciré para ti en el auto, con tu suerte seguro más adelante encontraras algo para oírla— Ella le hace señas para salir de aquel lugar, al parecer ya estaba lista para continuar con la larga noche que les esperaba.

Gladstone sintió un poco de euforia ante la desinteresada oferta, y no entendía el porqué. La joven bruja no parecía notar como su cara calentaba por la sensación de ser reconocido, y estaba agradecido por eso. Era como si pudiera bajar su guardia a su lado y no necesitaba empujar su suerte para conseguir que le notara.

No entendía porque la conversación le había dejado un mejor sabor boca, a pesar de lo problemático que era su situación actual…

—Por cierto, tienes idea como puedo hacer funcionar esto— Morgana detiene los pensamientos de Gladstone, enseñándole un flamante y elegante smartphone, con una mirada aburrida.

(...)

Gyro finalmente se había relajado ante el claro avance de sus inventos. Al fin podía estar tranquilo al ver como adelantaron todo el trabajo que se había atrasado, y no pudo evitar sentirse en deuda con Morgana por la ayuda prestada. De repente, la ansiedad lo invadió al ver todos los libros que había dejado la bruja en su laboratorio, la cual había perdido todo el día culpa de ellos dos.

—¿Ella no estará molesta por perder su tiempo con nosotros? Hay personas que por menos han dejado de hablarme— Gyro le dedicó a Fenton una mirada preocupada. Nunca se le dio bien relacionarse con las demás personas, revolcándose en su ego y una actitud altanera ante de los demás, se había ganado a pulso la antipatía de sus allegados.

Sin embargo, desde su perspectiva, aquella bruja era una persona confiable y quería mantener un trato cordial con la susodicha. Apenas la conoció, había protegido a Boyd de ser desmantelado y salvó la vida de Fenton, sin pedir nada a cambio. Además, les había prestado su ayuda ese día, una vez más, sin recibir ninguna retribución.

Realmente no estaba acostumbrado a estar rodeados de personas tan nobles y desinteresadas, pero llegó a la conclusión que solo Fenton podría haber trabado amistad con alguien así.

Se parecían demasiado.

—No te preocupes, por lo que comentó Huey sobre Lena, estará bastante ocupada en las próximas horas— Fenton no terminó de decir esto que recibió una llamada a su smartphone, la cual parecía ser de Morgana según el identificador. Según tenía entendido, le había regalado un teléfono para mantenerse en contacto, pero la bruja se había negado a usarlo hasta entonces.

—Finalmente estás usando el teléfono que te dí— Al atender la comunicación, Fenton parecía estar orgulloso de Morgana. Gyro suspiró agradecido de que al fin la bruja estaba dándole oportunidad a la tecnología en su vida, ya que en más de una ocasión le había ofrecido un dron para limpiar su desastroso departamento. La voz de la joven pata podía oírse suavemente desde el otro lado de la línea, hasta escuchó un gruñido de exasperación y cambió de inmediato el tema:

"¿Tienes acceso a una fragua?"

Fenton se quedó mudo por un momento, miró a Gyro con cierta duda y colocó el altavoz de su teléfono para continuar hablando con la bruja.

—Tenemos una fragua en el laboratorio, Gyro la usa para moldear las piezas de Gizmoduck— Tal como expresó Fenton, no poseían una fragua tradicional, pero cumplía con la función de una.

—¿Para que necesitas una fragua Macawber? Espero que no vayas a forjar una espada o algo así, no estamos en la edad oscura— Bromeo Gyro sin poder evitarlo, y luego tapó su pico para evitar jadear de emoción, al ver que Fenton lanzó una risita descontrolada. Definitivamente su sentido del humor era bastante malo, pero le gustaba sacarle una de esas risotadas tontas.

"¿Está Gyro contigo? Escuchen, necesito construir algo para Lena y necesito mucha precisión" Morgana sonaba un poco más segura que de costumbre, al parecer había adquirido un poco más de confianza para hablar con ellos "Forjaremos algo por primera vez en la historia, pido humildemente me presten sus habilidosas manos hasta su suerte del principiante para lograrlo ¡Por favor!"

Gyro no pudo evitar tragar saliva ante el desafío, y Fenton lucía muy determinado ante esas palabras. Era curioso escuchar un discurso tan motivador, pero el pato ya estaba aceptando sin dudarlo un solo instante ¿Qué le pedirá la bruja que construyan?

—¡Cuenta con eso Morgana! ¡Podemos hacer lo que sea!— Al parecer Fenton se olvidó hasta de su cansancio, al igual que Gyro. La curiosidad quemaba sus dedos, y estaba emocionado por descubrir qué tipo de tecnología iban a probar.

"No es justo que suenes tan noble de repente y des discursos motivadores. Se supone que eres la estoica del grupo" Escucharon la voz de otra persona cerca de la bruja, y Fenton miró un poco incomodo al pollo. Al parecer no reconocía quien era, pero Gyro le restó importancia.

—Te responsabilizo, solo evita que el laboratorio explote— Dio luz verde, haciendo que el pato salte de emoción.

—La fragua está disponible Morgana, solo dinos que construirás— Fenton respondió a la petición casi de inmediato, y miró a Gyro con una sonrisa reservada, como si pudiera leerle la mente —Tienes interés en que tipo de tecnología manejan las brujas ¿verdad?—

—La magia no suele mezclarse con la ciencia, pero estaría mintiendo si dijera que no estoy curioso al respecto— Gyro dijo esto, sintiendo que era la oportunidad perfecta para comparar las mejoras de la armadura de Gizmoduck a los efectos mágicos.

"Perfecto, entonces prepárense, porque construiremos una varita mágica" Reveló Morgana antes de cortar la llamada.

—…—

—¡QUÉ!—

—…—

Aún consternado por la conversación, Fenton le dedicó una mirada vehemente a su novio, que parecía estar recuperándose de la extraña situación en la que se vieron envueltos. Considerando que trabajaban con McDuck, esto era cosa del día a día.

Sin embargo, el científico estaba preocupado por otra cosa, mucho más increíble que la construcción de una varita mágica.

—Es extraño que el sobrino afortunado este con ella ¿Cómo se habrán conocido?— Gyro reconoció el tono remilgado de Gladstone, sin ningún problema. Tan solo esperaba que no estuviera siendo irritable con la pobre amiga de Fenton. Sabía a ciencia cierta como el ganso sacaba tanto a Donald como a McDuck de sus casillas.

—¿Sobrino afortunado? Eso es lo de menos, me alegra mucho que este conociendo a más personas a parte de nosotros, la pobre ha estado sola durante gran parte de su vida y me preocupaba que no pudiera encajar con otras personas— Ponderó Fenton, obviando la mala cara que le estaba haciendo Gyro. El pollo no tenía muy buena opinión sobre Gladstone, y no sabía quién, en su sano juicio, querría tratar con ese sujeto.

—Si, pero ¿El señor afortunado? Hay mejores partidos— Protestó Gyro, mientras sopesaba que, en algún futuro cercano, tendría que lidiar con Gladstone en una cita doble. La sola idea estaba dándole dolor de cabeza.

—Apenas se han conocido, y no sabemos qué relación tienen— Fenton comentó esto con soltura, y le dedicó la mirada marca "María Cabrera" para evitar que sea desagradable, cuando realmente quería serlo —Te pido por favor que seas amable con él y no lo insultes delante de ella—

—Pero ni siquiera conoces al sobrino afortunado, es lo que llamaría Donald, un grano en el trasero— Gyro no sabía si esa era la expresión, pero tuvo que callarse cuando su novio le plantó un beso en su pico.

—…— Gyro rompió el beso y sonríe derrotado. El pollo estaba molesto con esto, pero le era difícil no ceder a las peticiones de Fenton —Esta bien, pero cuando lo conozcas estoy seguro de que te arrepentirás—

—Ya quemaré ese puente— Y Fenton le volvió a besar, evitando cualquier posible protesta.

(…)

Al llegar finalmente al Money Bin, McDuck sintió que no podía enfadarse por el desastre ocasionado en su biblioteca, al ver que los padres de Lena estaban tan felices de verla a sana y salva.

Sin embargo, no podía negar que estaba molesto con Huey y Webby, no podía poner en palabras lo preocupado que estaba de que no consultaran esta terrible situación con él, antes de hacer un hechizo que pudiera hacerles un daño irreparable a todos ellos y a la pobre Lena. Pero no había tiempo para regaños, la joven Violet, parecía ser la más afectada. No había parado de llorar desde que llegaron sus padres, disculpándose por haber huido de su casa, con su hermana a cuestas.

McDuck no puedo evitar recordar un poco a Della, ante esa muestra de rebeldía e impulsividad de la pequeña colibrí.

Pero eso no era nada comparado con la llegada de Morgana. Estaba junto a su sobrino Gladstone, llevando a cuestas una caja de madera y una mirada cansada y ojerosa, detrás de sus gruesas gafas y una voz lacónica, carente de energía. Su burbujeante sobrino contrastaba demasiado con ella, haciendo que fuera inevitable subestimar a la joven pata.

Y eso no era una buena señal.

Ella era un misterio, a pesar de que su apellido le era conocido. Se presentó como una bruja desde que la conoció y se quedó cerca de Fenton, Gyro, y aquel extraño pato disfrazado de purpura, amigo de Launchpad. No sabía nada acerca de su procedencia ni de su aquelarre, y pronto aplicaría como agente de SHUSH. Debía admitir que era preocupante, pero curioso, que una joven tan afable cargue con un título tan oscuro y arcaico, así que era interesante ver de primera mano cómo resuelve un conflicto como este.

Supuso que podía evaluarla poniendo un poco de presión, de todas formas, para McDuck las crisis forman el carácter.

—¿Quién va a explicarme que estaba pasando en este lugar?— McDuck golpea el suelo con su bastón, llamando la atención de los recién llegados.

La joven pata le miró de repente, sus ojos negros adornados con unas enormes y oscuras ojeras, parecían escudriñar su rostro. Acomodó sus gafas caídas para apartar su mirada y comenzar hablar con una voz profunda pero solemne.

—Disculpen por no hablar antes, señor McDuck, y señores Sabrewing tengo entendido— La joven pata se acercó a los padres de Lena y Violet para ofrecer su mano, y estrechar las suyas con firmeza. Los hombres parecían ansiosos de hablar con ella, ya que, según lo que presenciaron los niños, había salvado la vida de Lena.

—Déjenme presentarme, soy Morgana, bruja de las pesadillas—

McDuck carraspeo al escuchar aquella presentación, molesto del poco tacto de Morgana, pero los hombres no parecían estar molestos por aquella situación. Supuso que deben pensar que era como Lena, no muchos tienen el conocimiento que poseía sobre la magia. Miró al otro lado de su habitación, como su sobrino Gladstone observaba con cierta ansiedad aquella reunión. Era extraño que estuviera tan nervioso, siendo que aquella situación no le concernía.

—Y él es Gladstone, hijo de Gander y sobrino de McDuck— Morgana sonó extremadamente arcaica y formal en aquella presentación, McDuck se sintió un poco incómodo, como si la joven no encajara del todo en su época —Nosotros hicimos un trato, para salvar la vida de Lena—

¿Un trato? ¿Cómo que un trato? ¿En qué problema se metió el inconsciente de Gladstone?

—Muchas gracias, pero no tenemos idea que le ha pasado— Dijo de repente uno de los padres de Lena, mirando con preocupación a ambos jóvenes.

—De repente la pobre enfermó y se debilitó, n-no pudimos hacer nada para ayudarla— La pareja de aquel pobre hombre estaba más emocional, mientras Violet abrazaba a la pata pekinés con fuerza. Morgana asintió levemente, miró a Gladstone con una expresión de preocupación, pero aclaró su garganta antes de comenzar hablar.

—Ya que ella está a salvo en el círculo que tracé, explicaré su situación y una solución permanente de su estado— Morgana invitó a los padres a sentarse al lado de la niña, atrapada en aquel circulo mágico.

—Estas escogiendo tus palabras con cuidado, bruja— McDuck comentó con algo de saña, esperando perturbar a Morgana para muestre sus cartas. Sin embargo, la diferencia con Magica era palpable. Mientras la otra mujer parecía amar el sonido de su voz y se irritaba con facilidad, la concentración de la bruja era como un láser y no parecía caer en la provocación.

—Lena experimentó una disociación mágica, perdiendo gran parte de está hasta el punto de morir, porque siente que "está en deuda" con ustedes— Morgana frunció el ceño antes de continuar, al ver como los padres de la joven palidecieron ante la desagradable noticia —Obviamente ella no les debe nada, ustedes la aman desinteresadamente, se nota a simple vista, pero su magia está atada a los lazos, las relaciones y la amistad, por lo que siempre intentará compensarlos por proporcionarles los medios para funcionar—

—Estas diciendo que… Su magia la abandona porque nos quiere demasiado ¡Eso es estúpido!— Violet estaba histérica, la miró desafiante, esperando que la contradiga. No había visto a la jovencita fuera de sus cabales, siendo la más calmada de todos.

—Violet, deja que la experta termine de explicar la situación— Dijo uno de los padres de la niña, un poco preocupado de su vocabulario. La joven colibrí no parecía conforme con aquella exposición, y estaba lista para desestimar todo lo que diga Morgana.

Una vez más, se parecía bastante a Della.

—Hay una solución, bastante práctica y permanente, puedo afirmar— Morgana decidió ir al punto, y miró a la familia con cierta calma.

—¿Es algo peligroso?— Preguntó Lena de repente, mirando a la bruja con cierta preocupación —No quiero que mi familia sufra algún peligro—

—No es peligroso, no al menos para ti o tu familia— Dijo sin dudarlo Morgana, mientras agregaba con vehemencia —Voy a construirte una varita mágica, que te acompañara por el resto de tu vida…—

—¡Suficiente!— McDuck golpeo el piso con su bastón, y no dudó en protestar ante semejante revelación. Era imposible lo que estaba planteando hacer la joven bruja. Hacía siglos, no, milenios que no se construía una varita mágica.

Y aun si tenía éxito, darle un objeto mágico de tal envergadura a una niña era demasiado peligroso ¿No había una solución menos drástica? Por la expresión de la joven bruja, parecía ser la mejor opción, suponiendo que desearan que Lena lleve una vida normal.

McDuck suspiró con cansancio. Hacerse viejo no es para débiles.

—Morgana, antes de que hagas la varita vamos a mi despacho, para hablar en privado— El pato recuperó la compostura, y le hizo una señal a la bruja para que lo acompañe hacia el elevador. Al ver que su sobrino intentaba seguirlos, lo detuvo sin dudarlo —¿Sabes lo que significa en privado, Gladstone?—

—Vamos tío Scrooge, no ves que la niña está muriendo, ella nos necesita— Exclamó su sobrino, sinceramente preocupado. McDuck se conmovió un poco verlo interesado en alguien más que en sí mismo, pero se mantuvo firme en su decisión.

—Gladstone— Morgana detiene las protestas del ganso, y le entrega la caja que estaba cargando, no sin antes extraer de esta un sombrero puntiagudo viejo y raído —Ve con Fenton y Gyro, te alcanzaré en un momento después de hablar con el señor McDuck—

—Pero…—

—Será mi futuro empleador, considera esto una entrevista de trabajo— Replicó la bruja con un tono impasible, antes de que Gladstone llegue a protestar.

Curioso que la suerte de su sobrino no les afectó en ese momento, otra cosa más que McDuck tenía que tener en cuenta a la hora de tratar con Morgana. Protestó por lo bajo mientras la guiaba hacia su despacho, al ver la actitud que estaba adoptando la mocosa insufrible. Estaba seguro de que esta conversación no iba a ser del todo agradable.

(…)

Lena se quedó mirando a Gladstone preocupada, pero el ganso simplemente le guiñó el ojo junto con una sonrisa cómplice, y salió de la biblioteca directo al laboratorio, acompañado por Huey, que estaba deseoso de hablar con Fenton.

—Esto es demasiado sospechoso— Violet volvió a protestar al ver como los habían dejado relativamente solos en aquel lugar. Quackfaster parecía estar en su mundo, volviendo a colocar los libros que usaron en sus respectivos lugares, mientras Webby parecía estar alucinando ante la noticia.

—¡Escuchaste eso Lena! ¡Tendrás una varita mágica!— La joven patita parecía más entusiasmada por la noticia que la misma Lena. Obviamente no le preocupaba que tan poderosa se volvería, nunca le tuvo miedo en el pasado, cuando estaba bajo la influencia de Magica, y mucho menos ahora.

—Si, eso es increíble…— Lena no podía evitar sentirse preocupada ante la noticia ¿Una varita mágica que la acompañará por el resto de su vida? ¿Qué quiso decir con eso Morgana?

—No puedo creer que estes de acuerdo con esto Lena— Violet estaba cada vez más ansiosa, lo cual no estaba ayudando para nada con sus nervios. Webby no parecía entender la preocupación de la joven colibrí, porque por alguna razón decidió confiar en Morgana —Estoy segura que esto es una trampa—

Lena estaba sintiéndose incapaz de explicarle a su hermana porque no debía temerle a la bruja. Los ojos de Morgana no mentían, ella era la única en este mundo que podía ayudarla. Sin embargo, estaba segura de que, si aceptaba la varita, su vida se volvería más complicada de lo que ya era.

La magia, una vez más, estaba tomando control de su existencia.

—Morgana es… Ella puede ayudarme en esto— Lena miró a su familia un poco asustada ante la revelación, no puede explicar que es la bruja para ella, que es lo que realmente ve detrás de esa cara cansada y esa actitud impasible —Aunque debo admitir que la varita me preocupa un poco, sinceramente no quiero parecerme a Magica—

—Por eso no debes aceptar su ayuda, es obvio que no sabe lo que hace…—

—¡Ja!— Quackfaster protesto y le dedicó una mirada llena indignación a Violet —No esperaba que fueras tan irracional niña ¿Escuchaste una palabra de lo que dijo la bruja?—

—Si, la escuche de principio a fin ¿Realmente le crees?— Violet se cruzó de brazos, adoptando una actitud desafiante.

—Es una bruja, las brujas no mienten, no cuando hay un trato en juego— Explicó con sequedad Quackfaster, mientras dejó el resto de los libros en sus respectivas vitrinas.

—Magica miente todo el tiempo— Replicó molesta Violet.

—Magica no es una bruja— Lena reveló esto con un poco de tranquilidad, mientras Quackfaster asiente de acuerdo, para sorpresa de Violet —No al menos una como Morgana… Dudo que haya alguien en el mundo como Morgana—

Lena se abrazó a sí misma, sintiendo escalofríos sin poder evitarlo. El territorio de Morgana estaba afectándole también, era demasiado amplio e influyente para poder estar con la guardia baja, y no llenarse del miedo que irradiaba. Tal vez también estaba influyendo en Violet, por eso estaba demasiado ansiosa.

—¿Confías en ella?— Violet cambió su actitud al mirar a su hermana a los ojos. Lena tomó sus manos con cuidado y trató de transmitir un poco de consuelo con ese gesto.

—Es difícil de explicar, yo siempre supe que Magica nunca haría algo a favor de mis intereses, pero se siente diferente ahora— Lena sabía que la varita la ayudaría, pero tenía miedo en su interior. Estaba segura que se volverá más poderosa apenas acepte aquel objeto mágico.

—Aunque digas que confías en ella, todo mi cuerpo dice que Morgana es peligrosa ¿Eso es normal?— Violet trató de racionalizar su animadversión, y lucía bastante preocupada al respecto. Era entendible para la pata pekinés aquella actitud, su hermana no era cerrada de mente, ni mucho menos indecisa, pero estaba frente a algo que apenas podía entender.

Lena tampoco podía decirle abiertamente porque ella le temía y respetaba a Morgana. No le correspondía. Ni siquiera sabía cómo expresarlo en palabras que los mortales de carne y hueso pudieran comprenderlo.

—Si, es normal, porque estas preocupada por mí y mi bienestar, yo también estaría muerta de preocupación si estuvieras en mi lugar— Lena sonrió, sintiéndose un poco más tranquila ante esa perspectiva, apretando la mano de Violet con fuerza para transmitirle algo de confort —Si no confías en Morgana, te pido que confíes en mí, todo estará bien—

Esperaba que esto sea suficiente para Violet. Tal vez, en un futuro cercano, podría compartirle lo que realmente piensa sobre aquella bruja.

(…)

Morgana estaba un poco distraída al acompañar a McDuck hasta su oficina. Un poco nerviosa, jugueteo con el sombrero que había sacado de la caja de madera, planteándose si debía usarlo o no. Al entrar aquella oficina, le dedicó una mirada superficial a la famosa moneda mágica del pato, resopló molesta y decidió desplomarse en una silla, cerrando ligeramente sus ojos en señal de cansancio.

Necesitaba dormir, y de manera urgente.

Era increíble como dejó pasar más de tres días sin descansar sus ojos, pero ahora que estaba forzando su territorio en la ciudad, el cansancio cayó en su cuerpo como una bolsa de piedras húmedas.

Al menos pudo hacerse una idea donde se encontraba Magica. Se estaba acercando, a pesar de sus dudas, al Money Bin. Por suerte, si puede decirse así, era la única criatura mágica que estaba interesada en acercarse a ella. El territorio asustó a la mayoría de los seres sobrenaturales que podrían intervenir o presenciar el ritual de Lena.

El enfrentamiento contra Magica se estaba volviendo inevitable, y realmente no le apetecía confrontar a un miembro de la familia De Spell, considerando lo culpable que se sentía al respecto de la caída en desgracia de su familia. Tal vez Lena pueda pelear contra ella cuando tenga su varita, aunque no sabía en qué estado estaba su relación. La magia de por si era complicada, pero las personas con magia solo complican más las cosas.

Al menos nadie más iba a interferir. La idea de tener pocos testigos le resultaba atractiva, mantener su territorio todo el tiempo tenía esa ventaja, pero una vez que se desmaye, su influencia se caerá y Lena será como una especie de faro mágico, para casi todo el mundo sobrenatural.

Le confiaría su protección a Fenton, era el más adecuado para cuidarla hasta que se despierte…

—¿Qué tanto estás murmurando?— Protestó de repente McDuck, sacando a la joven bruja de sus cavilaciones. Morgana miró con cierta incertidumbre a uno de los hombres más ricos del mundo, que se encontraba con los brazos cruzados, esperando una respuesta coherente de su parte.

—Un conjuro— Mintió con un rostro impasible, esperando que el pato compre aquella declaración, mientras trataba de colocarse su horrible sombrero puntiagudo en su cabeza. McDuck solo rechistó, obviamente no le creyó, era demasiado astuto.

—Necesito que seas concreta al respecto ¿Por qué una varita mágica?— El pobre pato estaba preocupado, tal vez al verla tan cansada o por su idea tan temeraria.

Decir la verdad no lastimaría la sensibilidad de McDuck. Había rumores de que la mansión de su familia estaba encantada para mantener a sus padres con vida, y era obvio de que el pato había estado en contacto con magia para vivir por tantos años…

…Como arrancar una bandita, diría su padre.

—La magia está a punto de extinguirse en nuestro mundo, hace siglos ha dejado de ser un recurso renovable y simplemente se ha degradado con el paso del tiempo, Lena estará a salvo con una varita ante este déficit— Morgana podía especular la posibilidad de que otros universos no compartían su crisis mágica, pero enviar a Lena a otra dimensión para salvar su vida, no solo era peligroso, sino cruel y egoísta.

McDuck se le quedó mirando sorprendido, pero suspiró derrotado, como si le hubiese confirmado algo que sospechaba. Morgana no estaba demasiado feliz de compartir este tipo de cosas, pero estaba impresionada de que este hombre ya este al tanto de la situación en la que estaban. La familia McDuck no dejaba de superar sus expectativas.

—Entonces no era una corazonada, la magia simplemente está desapareciendo…— Murmuró el pato mientras miraba hacia fuera del Money Bin, desde el ventanal que daba hacia la solitaria calle.

—Era inevitable que sucediera, el tabú se ha roto incontables veces, haciendo la situación insostenible…— Morgana le dedicó una expresión impasible cuando McDuck se volteó a mirarla con aprensión. No entendía porque el pato se veía tan culpable, nada de esto era su culpa. La magia se había convertido en un recurso escaso y no renovable mucho antes de que él naciera.

—…Tal así, que Lena será la última criatura mágica que nacerá en este mundo— Por eso necesitaba la varita, no iba a sobrevivir en un mundo que perdió casi toda su magia, sin un respaldo al menos.

McDuck chasqueo la lengua, se lo notaba molesto, mientras murmuraba por lo bajo —La última y la más poderosa, que desafortunada coincidencia—

Morgana no iba a contradecirlo, el caso de Lena era bastante excepcional, aun desde su conocimiento. Tener tanto poder mágico trae aparejado mucha soledad y hasta tristeza a los portadores, esperaba que su familia y amigos puedan hacer que su carga sea más ligera.

—Conocí a un antepasado tuyo, Macawber fue un pistolero bastante particular que lidió con una situación parecida a esta— McDuck se le notaba melancólico, tratando de buscar en el rostro de la bruja a su viejo amigo —Era un buen hombre, uno muy valiente, un poco solitario pero decidido… Sé que eres la indicada para ayudar a Lena, confío en tu juicio al igual que confíe mi vida a tu antepasado—

—¿Un pistolero?— Morgana recordó la historia, y trató de no estremecerse ante los rumores que corrían en su familia sobre el trato de su antepasado con McDuck. Después de eso, nadie quiso contactar con el pato.

—En la época de la fiebre del oro, viajar por el desierto se volvió demasiado peligroso, por los demonios y espíritus errantes— McDuck parecía estar muy feliz de compartir sus aventuras con ella, tal vez por el parecido que tenía con su viejo compañero de andanzas —Él estaba acompañando a una jovencita para llevarla a su hogar, y nos protegió antes de continuar con su viaje… yo nunca supe si cumplió con su misión, ambos simplemente se esfumaron en el desierto—

Ahora la culpa invadió a la bruja. McDuck pasó vaya saber cuántos años, cargando con una muerte que era inevitable. Tenía que hacerse, el pistolero cumplió con la misión de proteger su preciada carga, como todos los Macawber en algún momento deben cumplir. La oscuridad lo había exigido, y ellos le debían todo a la oscuridad.

—Él lo logró…— Morgana miró a McDuck con cierta culpa, mientras comenzó a explicarle lo que haría con el arma de su antepasado para salvar la vida de Lena.

No imaginó que el pato saliera disparado a detener a Fenton, antes de que comenzará con el proceso de forjado. Ella estaba dispuesta a perseguirlo, pero algo más llamó su atención, demandando toda su concentración en ese instante.

Al parecer no había calculado bien el tiempo que tenían entre manos.

(…)

Fenton estaba un poco consternado al ver el arma guardada en la caja de madera que habían llevado Gladstone y Huey al laboratorio. Era bastante vieja, había visto mejores días y no parecía que pudiera volver a usarse, debido al óxido. Junto a esta había un papel con un boceto muy apresurado e instrucciones para escribir un par de runas en la varita una vez forjada.

—No me sorprende que quiera fundirla, es una reliquia de mal gusto— Expresó Gladstone mirando al arma con disgusto. Fenton dio un respingo al darse cuenta que estaba allí, y vio como Huey le dedicaba una sonrisa de disculpa por su estridente tío.

Era bastante tierno, se parecía a Donald cuando hacía esos gestos.

Gyro se cruzó de brazos ante la llegada del ganso y le miró con exasperación —No es que me importe pero ¿Qué haces aquí exactamente, sobrino afortunado?—

Fenton pensó para sus adentros que Gyro debería esforzarse en aprender los nombres de los sobrinos de su jefe, pero debía admitir que también estaba curioso por la presencia de Gladstone allí.

—Estoy aquí para asegurarme de que no arruinen el trato que tengo con Morgana, Lena no va a salvarse al menos que hagan bien su trabajo— Gladstone sonó un poco tajante ante la pregunta de Gyro, pero Fenton podía entender la posición en la que estaba. Él también tuvo que hacer un trato con la bruja anteriormente, y sabía que el ganso no iba a poder esquivar su responsabilidad de este.

—Me resulta extraño tu actitud abnegada, sin ofender, pero no sueles preocuparte por nada, y mucho menos en ayudar a los demás— Gyro le miró con cierta molestia, haciendo que Fenton trate de detenerlo, aclarando cada vez más fuerte su garganta. Completar la varita de Lena era prioridad, su vida estaba en juego, y luego dejaría que su compañero sea todo lo desagradable que quiera.

Gyro dejó de juzgar a Gladstone por un momento, para mirar preocupado a Fenton que estaba tratando de llamar su atención —¿Estas bien Fenton? Parece que te duele la garganta—

—Estoy bien, gracias— Fenton no sabía cómo estaba sonriéndole a los dos hombres en ese momento, pero estaba seguro de que se veía como su madre cuando se exasperaba —¿Comenzamos con el proceso? Tardaré unos pocos minutos en derretir el metal del arma—

Por lo poco que sabía de la relación entre ellos dos, tenía entendido que no era del todo buena. Gyro era buen amigo de Donald, y a ninguno de los dos les agradaba Gladstone. La buena suerte del ganso solía afectar de forma casi absurda a la del marinero, pero también al rendimiento de los inventos del científico, lo cual hacía pasar mucha vergüenza delante de McDuck cuando estaban cerca de él.

Fenton se preguntaba como le afectaría la suerte de Gladstone, porque al parecer Morgana no parecía tener dificultades en manejarlo.

—Nunca he visto trabajar la fragua, este es el momento perfecto para tomar notas sobre métodos antiguos de fabricación— Huey detuvo el derrotero de sus pensamientos mirándolo con entusiasmo, había sacado una libreta para tomar notas. El pato le dedicó una sonrisa cómplice al niño, y comenzó a equiparse con el equipo de protección, para comenzar con el proceso.

—¿La armadura de Gizmoduck fue hecha de cero aquí?— Huey preguntó entusiasmado, al ver los gruesos guantes de Fenton manipular unas enormes pinzas, para llevar el arma al interior de la incandescente fragua.

—Claro, aunque las aleaciones necesitan temperaturas un poco más altas para trabajar, como esto es hierro común, será muy rápido y fácil derretirlo— Fenton sonó extremadamente seguro, confiando en las palabras de Morgana y en su habilidad. Estaba listo para fundir el metal, cuando de repente McDuck irrumpió en el laboratorio.

—¡Fenton! ¡Aleja esa reliquia de la fragua!—

Fenton estaba cubierto con el equipo para trabajar en la fragua, y agradeció que su cara estuviera detrás de las gafas protectoras, porque estaba realmente molesto. McDuck era su jefe, es cierto, y no podía contradecirlo. Pero salvar a Lena era prioridad, y contaban con poco tiempo.

—Con todo respeto señor McDuck, esto le pertenece a Morgana y ella decidió usarlo ayudar a Lena— Fenton estaba jugándose su carrera y su trabajo, pero había prioridades. La niña hasta hace unos momentos estaba desvaneciéndose, y no creía que un objeto oxidado valga más que su vida.

—No lo entiendes, esa reliquia le perteneció a alguien demasiado importante, no pueden simplemente destruirla…— McDuck parecía descorazonado, pero fue detenido por Gladstone.

—Tío Scrooge esto es para ayudar a Lena, Morgana fue pariente del dueño de esta reliquia, y solo por eso estoy seguro de que esa persona hubiese sacrificado su pertenencia en favor de salvar a otra persona—

Fenton se quedó sorprendido al escuchar esto. Al parecer el altruismo de Morgana había impresionado al sobrino de McDuck mucho más de lo que esperaba.

—Es lo único que queda de él… Pero supongo que tienes razón, era demasiado abnegado para su propio bien— McDuck suspiró derrotado, pero asintió levemente —Adelante Fenton, pero no te atrevas a desperdiciar un solo ápice de ese material—

Fenton no esperó mucho más para comenzar con el proceso, dejando que McDuck vea con dolor como el arma oxidada pasaba a tener un color rojo incandescente. De repente su smartphone comenzó a sonar insistentemente, y ocupado con el proceso, le pide a Huey que responda.

—¿Hola?— El pequeño niño escuchó la orden al otro lado para activar el altavoz, y la voz de Morgana resonó en todo el laboratorio.

"Fenton, deja que Gladstone te ayude a armar la varita, la probabilidad de que explote es demasiado alta para que lo hagas tú solo, entrégasela a Lena apenas hayas terminado, y no dudes en usar la armadura de Gizmoduck cuando lo hagas"

—¿Morgana? ¿Qué está pasando?— Fenton estaba alarmado al escucharla, no tenía idea que sería tan peligroso para que le pida usar su armadura en ese momento.

"Magica esta aquí, voy a comprarles todo el tiempo que pueda" La comunicación se cortó de repente, sin mucha más explicación. Fenton miró a Gyro con los ojos como platos, pero espabiló casi de inmediato, para dirigirse a Gladstone y darle las indicaciones a seguir mientras prepara el molde de la varita.

(…)

TBC

N/A 1: No se enfaden por las relaciones o posibles parejas que se puedan llegar a formar en este fanfic, no busco atacar a nadie del fandom con esto, ni a imponer nada, solo escribo lo que se me ocurre. Saludos cordiales.