Vamos con otro capítulo!

Les traigo buenas noticias. Como eh terminado una de las tres historias que estaba publicando, eh decidido no agregar más y centrarme únicamente en las dos restantes hasta que las termine. Eso significa que las actualizaciones serán más constantes a partir del próximo capítulo!

Antes de comenzar con el capítulo, me gustaría contestar algunas reviews:

JavierteoriasFanfic: De nada, compañero. Puede que tengamos algunos gustos diferentes, pero no por eso te compartas como si todo lo que yo escriba este mal. Me cae bien la gente que respeta los gustos de cada uno, y por esa razón te eh contestado. Es una lástima que buenos creadores dejen sus historias, pero esa parte depende únicamente de ellos. Depende de su motivación de el por qué comenzó a escribir, y también de factores externos que pueden haber afectado. En mi humilde opinión, creo que la gran mayoría se retira por la primera opción. Es algo de lo que ya había hablado antes, pero lo vuelvo a recalcar: Si tienes una motivación pobre ante un objetivo grande, es muy difícil que lo completes. Muchos dicen que no puedo existir un objetivo grande si es un Fanfic, pero la realidad es muy diferente. Las grandes historias tienen mucha narrativa y trama bien planteada, hacer todo eso requiere una gran cantidad de palabras, y en lo personal, solo 1000 palabras me toman unos 40 minutos. Si nos ponemos en contexto, una historia de 100.000 palabras puede tomar hasta 100 horas de desarrollo (contando la corrección de faltas ortográficas, gramaticales, entre otros). 100 horas de puro desarrollo no es ninguna broma, independientemente si la historia sea buena o un desastre.

sil-celestion-boos imperial: ¡Espero que la espera haya valido la pena!

Carlos29: Creo que me entendiste mal. No quiero quitar los entrenamientos, solo quiero "achicarlos". Estoy practicando formas nuevas de desarrollo rapido para entrenamientos extensos, y dentro de poco se viene uno incluso mas largo que el del anterior arco. Por lo tanto, no debes de tener miedo que esta parte desaparezca. Siendo Issei tan débil, la única forma de sumarle una gran cantidad de fuerza bajo un contexto acertado, son los entrenamientos infernales. Si los quito, Issei seria un personaje roto sin sentido XD.

Shadow427: Me alegra que te haya gustado hasta ahora, y espero que este capítulo también sea de tu gusto!

Evilalejoplus: Gracias! Espero que continúe gustándote tanto hasta el final!

Camilo Navas: Nos vemos de nuevo, pero esta vez en otra historia, amigo! Como siempre, gracias por tu apoyo incondicional y espero seguir dentro de los estándares.

Hater Issei: Te entiendo perfectamente, a mí tampoco me gusta el Issei de la historia original. Es demasiado plano y la mayoría de sus motivaciones son bastante ridículas. Con las interacciones de Tiamat, es donde mejor puedo explotar la personalidad de Issei. Demuestro que él realmente quiere cambiar esa parte pervertida, y que todavía sigue teniendo los ideales de un humano, a pesar de ser un Demonio (un ejemplo, sucede cuando Issei se muestra reacio a matar). Obviamente, quiero convertirlo en un personaje súper roto, pero también quiero trabajarlo al máximo y lograr que el lector logre empatizar lo más posible con él. Espero que esta historia te siga gustando!

Me falto contestar una review. No lo hice porque no entiendo nada de portugués sinceramente. Si quieres volver a postear la pregunta, pero en español o inglés, me lo facilitarías demasiado!

Ahora si, comencemos!

Disfruta!

CAPITULO 14: LA BATALLA CONTRA LA IGLESIA: ¡ISSEI VS IRINA Y XENOVIA!

"Penemue, ese es mi nombre." Aclaró la mujer, arreglando su cabello. "¿Eres un repartidor?"

"¿Eh? Issei se froto el cabello con gran sorpresa. "¿Cómo lo supo?"

"Por eso." Penemue señalo el panfleto, haciendo que Issei la mirara con aun más sorpresa.

"¿Eso quiere decir que sabes acerca de los Demonios?" Issei susurro.

"Algo así…" Comentó la hermosa mujer, mirando a sus lados como si estuviera buscando a algo o alguien. "Conozco a alguien que le gusta hacer negocios con Demonios." Issei la miro con ligera intriga por sus palabras. "Bueno, por lo menos era así antes. Cuando él tenía 25 años, contrataba a mujeres Demonios para aprender a controlar su lujuria."

"Oye, ¿de casualidad es un tipo con un flequillo rubio?" Issei señalaría su cabello, para hacer énfasis en sus palabras.

Penemue fijo su mirada en Issei y le tomo fuertemente de los hombros, tomándolo completamente desprevenido. "¡¿Dónde está alojado?!"

"¡Tranquila!" Issei alzo sus manos en defensa. "De hecho, estaba en camino a su departamento. Puedes acompañarme si quieres." Comentó Issei con una sonrisa nerviosa.

"De acuerdo." Penemue lo soltó, para luego bajar un poco su cabeza. "Gracias."

SALTO DE LINEA.

Issei tocaría la puerta del departamento, para ser respondido por el sujeto casi al instante.

"Llegas justo a tiempo como siempre, mocoso." Comentó, la puerta entreabierta dejaba ver un poco su rostro y las cañas de pescar que llevaba en una de sus manos. "¿Hm?" Azazel miro al lado de Issei, viendo a una mujer un poco más alta que él con una mirada de pocos amigos. Manteniendo su expresión tranquila, Azazel cerró la puerta de golpe sin decir una palabra.

"¿Eh?" Issei pestañeo confundido.

Sin que pudiera siquiera apartarse, Penemue tiro la puerta de una patada, haciendo que Issei abriera los ojos como platos.

"¡Cuanta-Cuanta fuerza!" Exclamo el castaño con una pose extraña. Penemue pasó al lado de Issei con pasos furiosos.

"¡Azazel, Hijo de puta!" Gritó Penemue, tomándolo por la shukata con mucha fuerza.

"¡¿Ehhhhhh?!" La mente de Issei exploto al intentar descifrar lo que estaba pasando ahora mismo.

"Relájate, pareces una niña." Comentó Azazel con gran tranquilidad mientras alzaba ambas manos en defensa.

"¡¿Parezco una niña?!" Penemue despotrico con claro enojo. "¡Lo dice el idiota que volvió a dejar una pila de documentos y tareas sin resolver por doceava vez!" Penemue comenzó a zamarrearlo un poco, aunque al ahora reconocido Azazel no parecía afectarle. "¡No pienso hacer tus deberes de nuevo! ¡Vienes conmigo, ahora!" Penemue dejo de agitarlo y acerco su rostro al de él, fulminándolo con la mirada. "¿Me escuchaste?"

"¿Hm?" Azazel dejo de limpiarse el oído, entregándole una mirada pasiva. "¿Dijiste algo?"

Los ojos de Penemue brillaron peligrosamente. "Maldito…"

Al darse cuenta que Penemue tenía las intenciones de pegarle, su mirada se puso seria por primera vez hasta el momento. "¡Espera! No hagas ninguna estupidez." Al escuchar la respuesta inusual de Azazel, Penemue se sorprendió visiblemente. "¿Entendido?" Azazel desvió su mirada por un segundo hacia Issei, haciendo que Penemue lo mirara de reojo.

Penemue finalmente suspiraría, y dejaría a Azazel. "¿Cuál es el trabajo?"

"Es uno muy interesante." Azazel agito su shukata para arreglársela del zarandeo anterior. "Me encantaría explicarte, pero es mejor que lo hablemos en privado otro día."

Penemue miro a Issei por un segundo, haciendo que el castaño le entregara una mirada confusa. "Muy bien." Finalmente respondió. "Pero me instalare aquí para asegurarme de que hagas lo que debes hacer." Finalizo, con unos ojos que indicaban mucho dolor si se volvía a escapar.

"De acuerdo." Contestó Azazel, ignorando olímpicamente su mirada de muerte. "Ahora, iré con el mocoso a pescar." Azazel abrazo por el hombro a Issei, como si fuera su mejor amigo de toda la vida. "Mientras tanto, puedes arreglarme la puerta."

Penemue se cruzó de brazos y escupió al suelo. "Púdrete."

Azazel se rio por la actitud de la mujer. "Ah mi también me agradas."

SALTO DE LINEA.

"Gracias por acompañarme esta semana." Comentó Azazel, sentado muy cómodamente mientras esperaba que un pez picara.

"No hay problema, para eso me llama." Contesto Issei con una pequeña sonrisa.

"Hablando de eso…" Azazel lo miro de reojo. "¿No has escuchado hablar de nosotros antes, verdad?"

Issei lo miro con confusión ante la pregunta. "No, ¿Por qué lo dice? ¿Son algún tipo de empresa grande, oh algo por el estilo?" Preguntó el castaño con una ceja alzada.

"Algo así…" Respondió Azazel, parecía estar aún más relajado al ver que Issei no tenía ni idea de su identidad. "Yo soy el jefe, y Penemue es mi secretaria. Como siempre hay mucho trabajo, hay días que decido tomarme unas vacaciones."

"Ya veo…" Contesto Issei, para luego poner una mirada que desprendía sospecha. "Tiene pinta de ser un vago…" Issei pestañeo cuando una realización le golpeo. "Espera un segundo."

"¿Hm?" Azazel lo miro con una ceja alzada.

"¿Por qué vino a Kuoh?" Preguntó el castaño, frotándose el cabello. "Existen muchos lugares vacacionaros en todo el mundo, y este está muy lejos de ser uno de ellos."

"No estoy aquí por una casualidad." La respuesta de Azazel junto con su mirada misteriosa dejo a Issei con miles de preguntas. "¡Oh, enganchaste a uno!" Exclamo Azazel, haciendo que el castaño prestara atención y capturara el pescado, aunque cayó al agua en consecuencia de su distracción.

SALTO DE LINEA.

Issei aparecería a través de un círculo mágico morado en la cueva de Tiamat. El castaño tenía una mirada aburrida mientras tenia ambas manos en su nuca.

"Ese tipo a veces es un fastidio. Siempre tan misterioso…" Comentó Issei para nadie en particular.

"|¿De quién hablas?|" La voz de Ddraig resonó en la pequeña cueva.

"Si no te pasaras todo el día durmiendo cuando no estoy entrenando, lo sabrías." Issei fulmino el guantelete con la mirada tras sus palabras.

Ddraig se aclaró la garganta. "|Lo siento, compañero. La vida humana no me llama la atención en lo más mínimo.|"

"Me lo imaginaba…"

"|Pero si me dices su nombre, quizás pueda recordarlo…|"

"Un momento…" Issei se froto la barbilla mientras salía de la cueva. "Estoy seguro que esa mujer había dicho su nombre, pero no lo recuerdo por la situación tan bizarra…" Issei se paró en seco y ensancho los ojos a más no poder cuando vio que afuera de la cueva estaba Tiamat.

No pudo formular ni una palabra, solo pudo observar…

Tiamat estaba haciendo unos entrenamientos, visualizando a un oponente en frente suyo. Sus brazos y piernas se movían a un compás impresionante, junto con su pecho y caderas que hacían movimientos esplendidos. Sus ojos centrados y completamente sumergidos en su oponente imaginario hacia que el leve sudor que corría por su rostro le diera un reflejo increíblemente hermoso.

Issei nunca habida tenido la posibilidad de verla así, y en estos momentos estaba realmente contento de poder presenciar la rutina de entrenamiento de su Maestra.

"… ¡Increíble!" Fue lo único que pudo decir Issei sin poder quitarle la mirada de encima. Especialmente de su rostro, ya que se veía realmente atractiva en estos momentos.

Tiamat extendió su mano una vez más al escuchar la voz del castaño. "¿Issei?" Preguntó Tiamat, observándolo con leve sorpresa. "Pensé que hoy te tomarías el día libre…" Concluyo la dragona, dándose completamente la vuelta y secándose el sudor del rostro, y acomodando su largo cabello en el proceso. Ella no se dio cuenta que le sumo un plus a su atractivo cuando lo hizo.

"¡Ah, sí!" Exclamo Issei, en un intento pobre de responder. Tiamat lo miro con ligera confusión, haciendo que el castaño se vea obligado a mirar hacia otro lado por tan linda expresión de la dragona. "Es mi día libre, y por eso había pensado en invitarte a salir."

"¿Estás seguro?" Preguntó la dragona, llevando ambas manos a su cadera. "Por mí, encantada. Pero no quiero que te agobies por mi presencia. Después de todo, nos vemos las caras todos los días."

"¿Qué? ¡Yo nunca me cansaría de verte!" Un pequeño sonrojo decoro el rostro de la dragona tras escuchar esas palabras. "¿No te gustaría ir a ver otra película?" Issei extendió su mano, Tiamat se llevó la mano al pecho, parecía estar pensando si aceptar o no. "Matsuda y Motohama estarán libres hoy, podrías conocerlos de una vez por todas." Concluyo el castaño con una enorme sonrisa dentuda.

"…" Tiamat permaneció en silencio por unos pocos segundos con su típica expresión seria, hasta que finalmente sonrió. "Está bien." La dragona tomo la mano de Issei con mucho cariño. Ese cariño fue respondido por Issei con una sonrisa incluso más radiante.

Justo cuando habían cerrados los planes, algo ocurrió.

"¿Eh, Akeno?" Issei se llevó su mano libre al oído.

"Issei, necesitamos que vengas ahora. Encontramos la ubicación de las exorcistas. Están con Kiba en un restaurante. Koneko te pasara la dirección por celular."

"De acuerdo." Issei asintió con seriedad. "Voy ahora mismo."

La llamada se cortó, dejando a Issei un poco nervioso al ver una pizca de decepción en la mirada de Tiamat.

"¡Prometo que cuando acabe todo esto, te llevare a donde tú quieras!" Exclamo con gran convicción, denotando una sonrisa tan centrada y certera que combinaba a la perfección con sus palabras.

"No te preocupes." Tiamat le dio un leve apretón en su tierno agarre. "Solo ten cuidado. Y si necesitas ayuda, no dudes en llamarme, ¿de acuerdo?"

"¡Lo prometo!" El castaño alzo su pulgar con una sonrisa dentuda, mientras desaparecía con un círculo mágico celeste cortesía de Tiamat.

Cuando finalmente se quedó sola, la dragona no pudo evitar pensar en la sonrisa de Issei. Oh más bien, sus numerosas sonrisas.

Ella se llevó ambas manos al pecho y una sonrisa amorosa decoro su rostro. "Ya no me queda ninguna duda. Su sonrisa es lo que más me gusta de él…"

SALTO DE LINEA.

"Espero haber llegado a tiempo." Issei llegó corriendo, parándose en frente de sus compañeros.

"Si." Contesto Koneko con simpleza. "Todavía no se han ido."

"¿Qué les parece si vamos ahora, antes de que Kiba haga algún desastre?" Preguntó Akeno con su típica sonrisa.

"De acuerdo." Issei asintió, siendo acompañado por las otras tres. "Supongo que la Presidenta ya sabe…" Comentó, antes de entrar al local.

"Así es." Akeno asintió. "No vino, porque quiere decidir qué hacer con Sona."

"Entonces, supongo que estamos aquí solo para sacar un poco de información…" Concluyó Issei, mirando a las dos encapuchadas con seriedad. Aun así, su mirada no tardó mucho en torcerse hacia Kiba. Tenía muchas cosas que preguntarle.

"¿Podemos sentarnos?" Preguntó Akeno, con su típica sonrisa condescendiente.

"Más Demonios…" La mujer que se le podía ver un pequeño flequillo verde suspiro. "De acuerdo. Quiero dejar las cosas bien claras desde ahora. No creo que pueda hacerlo con este Demonio rubio de aquí, ya que no escucha razones."

"Muy bien." Issei se sentó al lado de Kiba, dándole una mirada de reojo. El rubio apenas le importo la intromisión, solo tenía una cosa en mente. Oh más bien, un objetivo.

"Queremos saber cuántas espadas sagradas tiene Kokabiel en su poder." Habló Koneko con su típica apatía absoluta.

"¿Por qué debería responderles?" La mujer con el flequillo verde volvió a hablar. "Este es un asunto de la Iglesia, los Demonios no deben meterse en lo que no les incumbe."

"¿Es necesario que te haga recordar que este es territorio de nuestra ama?" Preguntó Asia con una sonrisa un tanto falsa en su rostro.

"Asia Argento." La otra niña finalmente hablo, con un tono bastante alegre y encendido, a diferencia de su compañera. "¡Eres una monja que se convirtió en hereje y se transformó en un Demonio Reencarnado!" La chica hablo con total naturalidad, sin notar que ese era un tema delicado, oh así lo vio Issei. "¿No te arrepientes de tus pecados? ¿Todavía no sientes un poco de devoción hacia Dios? ¿No te da vergüenza haberte convertido en un Demonio?"

"¡Ya es suficiente!" Issei golpeo fuertemente la mesa, llevándose la mirada de los que estaban alrededor, aunque poco pareció importarle.

"No me importa…"

"¿Eh?" Issei miro a Asia con los ojos bien abiertos tras escuchar su respuesta.

"Haberme convertido en Demonio, fue lo mejor que me haya pasado en mi vida. Al diablo con Dios." Una mirada un tanto tétrica adorno el rostro de Asia, haciendo que Issei y la exorcista más pequeña se sobresaltaran un poco.

"¿Por qué le preguntas eso a un Demonio, Irina?" Preguntó la exorcista mayor. "¿Ya te olvidaste los efectos de la Corrupción Demoniaca? No existe ningún Demonio que sea 'correcto'."

"¡Pero, Xenovia!" Exclamo Irina con un tono quejumbroso. "¡Recuerda que sus actitudes cambiaron en este último milenio, incluso dicen que la Corrupción Demoniaca a desaparecido en la generación post-guerra!"

"Son eso, simples rumores. No lo sabemos con certeza…" Xenovia los volvió a observar, aclarándose la garganta. "En fin, lárguense. No tenemos nada de qué hablar con Demonios."

"No me iré, hasta que me entreguen esas espadas." Kiba finalmente habló, recibiendo la atención de todos.

"No pienso darle dos Espadas Sagradas a un Demonio." Contesto Xenovia, apretando ligeramente su puño, indicando que todo podía llegar a salirse de control.

"¿No hay alguna forma de entablar una conversación sin querer matarnos todo el tiempo?" Preguntó Akeno, tapando su sonrisa con la mano.

La respuesta a su pregunta llegó en forma de un enorme rugido, producto del estómago de ambas exorcistas.

"¡Hmmm, Xenovia! ¡Me muero de hambre!" La exorcista más pequeña se arrojó a la mesa mientras un aura de muerto comenzaba a rodearla. Mientras tanto, Xenovia intento mantenerse seria, pero el enorme sonrojo de vergüenza que tenía en su rostro solo hizo que fuera más fácil burlarse de ella.

"¡Esto-Esto no estaría pasando, si no te hubieras gastado todos nuestros fondos en ese estúpido cuadro!"

"Supongo que podemos hablar, mientras comemos." Akeno saco una billetera de su bolsillo, denotando una gran cantidad de yenes. "¿Qué dices, Kiba? ¿También tienes hambre?" Preguntó, con una mirada más seria de lo normal.

"De acuerdo." Respondió Kiba. "Esta última semana no eh comido muy bien…"

SALTO DE LINEA.

"No puedo creer que hayamos aceptado un soborno por parte de los Demonios." Comentó Xenovia, finalmente con la capucha abajo mientras comía con gran apetito.

"¿Han disfrutado la comida?" Preguntó Akeno, con claras intenciones de conseguir la información que venían a buscar.

Xenovia se limpió los labios y la observo seriamente. "Kokabiel ya tiene todos los fragmentos de la Excalibur." Todos la miraron con ligera sorpresa ante su respuesta. "Las únicas dos partes que le faltan son las que tenemos nosotras."

"¿Por qué volvió a Kuoh? Si ustedes le están siguiendo, no veo la necesidad de que ese tipo volviera." Preguntó Issei con gran interés.

"Como ya deben estar enterados, Kokabiel está buscando iniciar una Guerra. Otra Guerra que sea exactamente igual a la que hubo hace mil años." Xenovia retiro un objeto completamente vendado de su espalda, haciendo que todos los demonios se sintieran ligeramente incomodos por el débil aura que emanaba. "Kokabiel busca reparar la Excalibur y adueñársela, con el fin de hacer enojar a los Ángeles. Su segundo objetivo, es la hermana del Maou y la hermana de la actual Leviathan para hacer que los Demonios también participen."

"¡Espera un momento!" Issei protesto. "¿Por qué razón un Ángel Caído, con una posición tan elevada, tendría tantas ganas de iniciar una Guerra? ¡No tiene sentido!"

"Eso es muy simple." Irina contesto con simpleza, haciendo que Issei le prestara especial atención. "Eso es, porque su Pecado Original es la Guerra."

"¿Pecado Original?" Issei se preguntaría internamente, sin encontrar una respuesta.

"Entonces, ¿por qué no solucionamos este problema ahora mismo?" Kiba se levantó de su asiento, extendiendo su mano. "Denme los fragmentos."

"¿Acaso eres sordo?" Xenovia frunció levemente el ceño. "Como dije antes, los Demonios no tienen nada que ver en los asuntos de la Espada Sagrada. Además…" Una pequeña sonrisa aparecería en el rostro de Xenovia. "¿Por qué debería otorgarle los fragmentos restantes a alguien que es mucho más débil que yo?"

"¿Quieres probarlo?" Preguntó Kiba con una pequeña sonrisa.

"¿Un enfrentamiento?" Xenovia se levantó del asiento con una sonrisa. "De acuerdo. Sera una pelea de 2 contra 2." Ella extendió su mano. "Si ustedes ganan, pueden pedir lo que quieran."

"¿Y si ustedes ganan?" Preguntó Kiba, observando la mano con los brazos cruzados.

"Tu querida ama se marchara de Kuoh con sus perros." Todos se sorprendieron ante la respuesta, exceptuando a Kiba. "Si alejamos a uno de sus objetivos, puede que Kokabiel se replantee sus planes."

"Me parece bien." Kiba estrecho la mano de la exorcista, recibiendo una mirada atónita de sus compañeras.

"¡Kiba!" Exclamo Akeno, era obvio que desaprobaba su actitud pedante.

"¿Y bien?" Xenovia observo a todos con una sonrisa. "¿Quién será el otro?"

Issei se levantó de su asiento, sin decir una sola palabra, solo miro a Kiba y a las exorcistas con seriedad.

"Muy bien." Comentó Xenovia, sin reprochar.

SALTO DE LINEA.

Todos se encontraban afuera del restaurant, en una Dimensión alterna para llevar la pelea a cabo sin problemas.

"Antes de comenzar." Xenovia desenfundaría su espada, mirando a Kiba con gran seriedad. "¿Por qué quieres llevarte los fragmentos de Excalibur?"

La mirada de Kiba se torcería en una llena de odio, siendo algo que tomo por sorpresa a Issei. "Esas espadas son la personificación de mis secuestradores, de lo que me hicieron a mí y a mis amigos. Quiero esas espadas, para destruirlas."

"…Ya veo." Las vendas de la espada cayeron, revelando un aura sagrada bastante fuerte a su alrededor. "Pero, como dije antes, no tiene caso entregarle estas espadas a alguien más débil que yo."

Kiba entrecerró sus ojos con una mirada maliciosa. "Eso está por verse…" Amenazó, haciendo que aparecieran una gran cantidad de espadas a su alrededor. "Mi habilidad viene del odio que le tengo a mis secuestradores. Mi odio incrementa más y más con tan solo tener que verlas o recordarlas." Tomó una de sus espadas, fulminándola con la mirada. "Usare este odio para destruir a la Excalibur, a la gente que estuvo involucrada en el experimento, y todo aquel que intente interponerse en mi camino de venganza. No parare, hasta acabar con todos."

"Por esa razón es que Kiba estuvo persiguiéndolas…" Pensó Issei en voz alta, permaneciendo con las manos en los bolsillos. "Supongo que no puedo seguir enojado con él por haber desafiado las ordenes de la Presidenta…"

"¡Que te parece si comenzamos nuestro combate, Issei!" Irina se quitó la túnica y le quito sus vendas a la espada, desvelando un hermoso rostro de una joven de pelo y ojos castaños claros. Ella asemejaba tener la edad de Issei.

"¡Oh!" Issei se sobresaltó. "¡Yo te conozco!" El castaño la señalo descaradamente. El rostro de Irina se ilumino por un segundo al escuchar sus palabras. "… ¿Quién eras?" Se llevó una mano al mentón, dejando a Irina al borde del llanto.

"¡¿No te acuerdas de mí?!" Gritó, claramente ofendida. "¡Fuimos mejores amigos cuando éramos niños!"

Issei chasqueo los dedos. "¡Es cierto, ahora lo recuerdo!" El castaño se cruzó de brazos, activando su guantelete. "Pero antes pensaba que eras una hombre… Veo que has cambiado bastante." El castaño se llevó la mano al mentón, estudiando su cuerpo. "Aun así, no le llega ni a los talones a Tiamat…" Issei pestañeo, completamente sorprendido por sus pensamientos. "¡¿En qué demonios estoy pensando?!"

"¡Ohhhhh! ¡¿Quién diría que nuestro recuentro sería tan triste?!" Irina se abrazó a si misma mientras unas pequeñas lagrimas salían de su rostro. "Haz sucumbido a tu lado más oscuro y te uniste a los Demonios, ¿Qué te ha pasado, Issei?" Ella lo señalo con la espada que aparentaba ser un látigo. "¡Pero no te preocupes! ¡Me encargare de exorcizarte y estoy segura que terminaras En el cielo, porque Dios perdona a todos!" Irina junto sus manos rápidamente y alzo su mirada al cielo, rezando. "¡¿No es así, Dios?! ¡Por favor, apiádate de esta alma pecadora!"

". . ."

"Qué chica más rara…"Pensó Issei en voz alta, mientras una gota de sudor nerviosa caía por su cabeza.

"¿Rara?" Preguntó Irina. "¿Es raro que admire a Dios? ¡Cierto!" Ella se palmeo su rostro, como si hubiera encontrado la mayor respuesta del universo. "¡Eres un Demonio! ¡Es natural que las oraciones y la fe sean raras para ti!" Irina le señalo nuevamente con su arma, con el ceño fruncido. "¡Arrepiéntete de tus pecados, Hijo del Diablo!"

". . ."

"Déjame pensarlo…" Dijo Issei con una sonrisa astuta. Nadie se había dado cuenta que en todo este tiempo, su guantelete estuvo parpadeando en verde.

"¡¿En serio?!" Un brillo decoro los ojos de Irina. "¡En ese caso, te daré un minuto para pensarlo!" Exclamó, con una sonrisa muy alegre.

"Gracias." Respondió Issei, mientras su guantelete seguía parpadeando.

Su conversación fue interrumpida cuando una enorme explosión se sintió en el lugar. Todos miraron completamente sorprendidos el enorme cráter que había dejado Xenovia. Kiba parecía haber escapado del rango por los pelos, observando atentamente a su contrincante que estaba en el centro del cráter.

"Hay una razón por la que la Excalibur Destructíon, es llamada la Espada Sagrada de la destrucción." Explico Xenovia, apuntando la enorme espada hacia Kiba.

"Solo una parte de las siete tiene tanto poder…" Pensó Kiba en voz alta, un tanto sorprendido. "Destruir las siete va a ser una batalla cuesta arriba." Concluiría, con una sonrisa falsa en su rostro.

"No puede ser… Logro concentrar tanto poder en tan solo un segundo…" Comentó Akeno, siendo la que parecía estar más sorprendida, junto con Asia.

"¿Por qué se sorprenden tanto?" Pensó Issei, con una ceja alzada. "No fue la gran cosa…"

"Veamos que es más fuerte." Kiba materializo una gran espada. "Si tu Espada Sagrada, o mi espada Demoniaca."

Kiba corrió hacia Xenovia con la intensión de cortarla en mil pedazos, pero la mujer se movió mucho más rápido que él y logro esquivarlo sin problemas, dando un gran salto hacia atrás.

"¡Aun no!" Kiba clavo profundamente su espada en la tierra, haciendo que una enorme cantidad de espadas salieran hacia su dirección.

"Es una lástima…" Xenovia cerró sus ojos, cargando una gran cantidad de magia sagrada en la espada.

Cuando las múltiples espadas estaban a punto de llegar a su destino, Xenovia agito su espada en dirección a Kiba, creando un pequeño ataque mágico sagrado muy condensado con forma de D, que destruyo todas las espadas y atravesó el camino sin ningún problema.

Kiba pestañeo con incredulidad cuando vio que el ataque estaba a punto de golpearlo. El rubio materializo otra espada para tener más posibilidad de defenderse, pero todo fue en vano. Las Espadas Demoniacas de Kiba no tardaron ni más de dos segundos en romperse, recibiendo el impacto de lleno.

"¡AAAAAAAGHHHH!" Kiba grito con gran dolor, siendo arrastrado por la gran fuerza del ataque, hasta que finalmente se estrelló con el restaurant y genero una pequeña explosión en el lugar.

"¡Kiba!" Gritaron todos sus amigos, alarmados por la fuerza del ataque.

Issei se quedó en el lugar, aun con los brazos cruzados, mientras que Asia fue a socorrer al inconsciente Kiba, que yacía con graves heridas en todo su cuerpo, en especial en donde impacto el ataque.

"Parecía una especie de corte mágico extraño, pero resultó ser un mero ataque mágico destructivo, como el Dragon Shot." Pensó Issei, analizando cuidadosamente el ataque. "Si hubiera concentrado ese ataque a un nivel más preciso, quizás…" Issei pestañeo con ligera sorpresa al encontrar algo interesante. "Un momento… ¿las espadas son capaces de crear cortes mágicos? Puede que se logre, pero necesitaría concentrar magia sin un hechizo previo, tal como me enseño Tiamat la última vez. Eso sería muy interesante…" Concluiría, sintiendo una pequeña necesidad de practicar con espadas.

"Solo quedas tú." Issei despertó de sus pensamientos tras escuchar a Xenovia. "¿Qué harás? No creo que quieras enfrentarme, después de lo que viste."

"*¡Todo listo, compañero!*" Ddraig habló en la mente de Issei, haciendo que el castaño sonriera.

"Gracias, Ddraig." Pensó, observando que el guantelete ya había dejado de parpadear.

"¡Espera, Xenovia!" Exclamo Irina, haciendo que la mencionada la mirara con una ceja alzada. "¡Issei está pensado entregarse a la gracia de Dios!"

"¿En serio?" Xenovia miro a Issei con los ojos bien abiertos. "Sin duda alguna, es muy interesante ver a un Demonio aceptar a Dios."

"Ah, ¿eso?" Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Issei. "Solo estaba bromeando."

"¡¿Qué?!" Gritó Irina, apunto de llorar. "¡¿Cómo puedes burlarte del Señor?!"

"Era de esperase." Comentó Xenovia, preparándose para darle una gran estocada con su espada. "Aunque seas un Demonio, no perdonaremos esa ofensa." Un aura dorada muy amenazante rodeo por completo el cuerpo de Xenovia, mientras la punta de la espada apuntaba al pecho de Issei. "Descuida, prometo no atacarte con todo mi poder. Matarte solo nos daría problemas innecesarios." El suelo comenzó a agrietarse peligrosamente, haciendo que todas las presentes la miraran con asombro, incluso su compañera.

El único que no parecía sorprendido, era Issei. El castaño aún continuaba con sus brazos cruzados, su sonrisa se torció en una mirada seria mientras la miraba atentamente.

"¡Prepárate!" Gritó Xenovia, elevando la espada sobre su hombro, haciendo que una ventisca se elevara a su alrededor.

"¡Espera, creo que no es necesario llegar tan lejos!" Exclamo Irina, en completo desacuerdo.

"Esto le enseñara a no burlarse de Dios."

Xenovia hizo un pie hacia adelante, con claras intenciones de arremeter en contra de Issei, pero algo muy extraño sucedió.

Justo cuando la exorcista hizo su espada hacia adelante para comenzar el ataque, un enorme temblor se presentó en el lugar, junto con un impacto sordo que resonó en todo el lugar. Los ojos de Xenovia se agrandaron a más no poder y su boca se abrió abruptamente, vomitando una gran cantidad de sangre en el proceso.

"Regla número uno: Nunca debes subestimar a tu oponente bajo ninguna circunstancia. Eso es lo que me enseño mi Maestra." Comentó Issei con una sonrisa. Su expresión casual se veía totalmente opacada, gracias a que su mano estaba completamente hundida en el abdomen de Xenovia.

Irina solo pudo ensanchar sus ojos en shock ante lo presenciado.

Issei finalmente se apartó lentamente, dejando a Xenovia para que retomara el aire.

Xenovia dejó caer su espada por el dolor y se aferró fuertemente a su estómago, mientras un grito opacado por la falta de aire salía de sus labios. Sus ojos temblaban mientras parecía estar retorciéndose de dolor solo por un golpe.

"¡¿Xenovia, estas bien?!" Irina rápidamente llego a ayudarla, con gran preocupación.

Cuando parecía que había controlado el dolor porque había dejado de gritar, la preocupación de Irina aumento aún más cuando Xenovia cayó de rodillas al suelo.

"¡¿Qué fue eso?!" Pensó Xenovia, sus ojos temblando de dolor. "¡Ni siquiera vi cuando se movió!"

"¡Xenovia!" Irina la ayudo a ponerse de pie.

"Gracias, creo que ya puedo continuar." Respondió Xenovia, tomando la espada del suelo.

"De-de acuerdo." Contestó Irina, no muy de acuerdo con la idea de continuar el combate.

"Irina, iremos con todo." Xenovia fijo su mirada en Issei.

"¿Las dos a la vez?" Issei se cruzó de brazos. "Me pregunto qué tan fuerte serán con ataques combinados…"

Xenovia entrecerraría sus ojos. "Parece no molestarle en lo más mínimo que ambas ataquemos al mismo tiempo." Pensó. "Irina." La joven la miró atentamente. "Primero, intentemos marearlo para luego atacarlo."

Irina tan solo asintió, estando de acuerdo con el plan.

Ambas saldrían corriendo a una gran velocidad hacia Issei, pasando a solo unos centímetros de tocarlo. Repitieron varias veces la secuencia, pasando muy cerca de él, haciendo que el cabello del castaño se agitara en varias direcciones debido a la gran velocidad. Aun así, había algo raro.

"¿Qué?" Las cejas de Irina temblaron cuando paso cerca de Issei nuevamente. "No se está moviendo en lo absoluto. ¿Acaso no puede vernos? ¿Ese golpe fue solo suerte? No, no puede ser eso."

Xenovia frenó de la nada a unos pocos metros de Issei y extendió su brazo, arrojando la espada a una enorme velocidad. La exorcista ensancho sus ojos en shock cuando la espada traspaso el cuerpo de Issei, aparentemente.

Irina se posiciono justo a las espaldas de Issei, y utilizo la longitud de su látigo en su beneficio para atinarles varios golpes de lejos, que terminaron teniendo el mismo resultado que el anterior. Todos los ataques traspasaron el cuerpo de Issei, como si fuera una ilusión.

"¡¿Pero qué…?!" Exclamó Irina, deteniendo sus ataques. "¡Los ataques lo atraviesan como si nada!"

"Ese guantelete…" Pensó Xenovia con detenimiento. "Estoy segura de haberlo visto antes en algún lado- ¡Aghh!" Xenovia gritó de dolor cuando Issei apareció de la nada y le dio un golpe en el rostro.

Xenovia dio varios pasos hacia atrás mientras se tapaba el rostro y su cuerpo temblaba de dolor.

"¿Es en serio?" Preguntó Issei, aun con su puño extendido. "Estoy seguro de que no usé mucha fuerza…" Se dijo a sí mismo, mirando su mano con una ceja alzada.

"De nuevo no pude verlo…" Pensó Irina, aferrándose aún más a su arma mientras lo observaba con incredulidad. "¡Definitivamente no fue cosa de suerte!"

Xenovia finalmente dejo de dar pasos hacia atrás, aunque su cuerpo continuo temblando levemente. La sangre comenzó a escurrirse entre sus manos, y cuando se descubrió el rostro se pudo ver que su nariz sangraba demasiado.

Xenovia comenzó a suspirar, con la idea de acostumbrarse al dolor.

"¡Maldito!" escupió con furia. "¡Ahora veras!" Ella extendería su mano hacia un costado, y cerraría sus ojos. "Pettra, Bashrius, Ryounishius, y Santa María. Les ruego que escuchen mi clamado." Después de decir esas palabras, un círculo mágico dorado aparecería, de donde comenzaría a salir una espada de color azul que se encontraba encadenada. "Y con esta espada de castigo, ¡permíteme la libertad!" Xenovia tomo la espada, rompiendo todas las cadenas en el proceso. "Espada sagrada, Delandall."

"¿Delandall?" Se preguntó Issei con una ceja alzada.

"Es una Espada Sagrada encima incluso de la mismísima Excalibur." Contesto Xenovia.

"Ya veo, suena interesante." Contesto Issei, llevándose una mano al mentón.

"No lo tomas en serio, ¿eh?" Preguntó Xenovia, para luego ensanchar sus ojos peligrosamente. "¡Te saldrá caro!"

Xenovia intento darle una gran estocada, justo al mismo tiempo que Irina le ataco con su Espada sagrada.

Issei giro sobre sí mismo a una gran velocidad, y se agacho levemente, posiciono sus manos a la perfección, y atrapo a las dos espadas antes de que pudieran tocar su cuerpo, generando un pequeño cráter a sus pies.

"¡¿Con la mano desnuda?!" Pensó Xenovia, completamente incrédula.

Irina no tuvo ni tiempo de protestar, ya que Issei intento hacerle una patada lateral que esquivo de un salto. Su patada continúo como si fuera la aguja de un reloj, hasta llegar a Xenovia. Ella también pudo esquivarlo de un pequeño salto. Issei pego un pequeño salto y giro sobre sí mismo, terminando de pie mientras sus brazos permanecían cruzados en X.

"¡AAAAHHHHHHHHHHHH!" Issei extendió sus brazos bruscamente hacia los lados, creando una enorme ventisca junto a una brillante luz roja.

Las dos mujeres salieron volando a una enorme velocidad sin previo aviso, debido a la enorme ventisca.

"¡¿Pero qué mierda?!" Pensó Xenovia mientras se cubría el rostro de todos los escombros que habían salido volando tras semejante explosión de poder.

Irina termino estrellándose en contra del restaurant, mientras que Xenovia pudo reincorporarse cuando finalmente la ventisca imparable cedió.

Xenovia se puso de pie, mientras que Irina se reunió con su amiga lo más rápido posible. El polvo finalmente comenzó a disiparse, haciendo que ambas ensancharan sus ojos en shock por lo que estaban presenciando.

Una delgada aura carmesí rodeaba la armadura que ahora protegía a Issei. El castaño aun permanecía en la misma posición de siempre, esperando sus próximos movimientos.

"Es obvio que no podremos ganarle en una batalla cuerpo a cuerpo." Xenovia dio su punto. "¡Irina!" Irina asintió seriamente, tras saber lo que planeaba su compañera.

Ambas comenzaron a crear pequeños círculos mágicos. La cantidad era tal, que terminaron tapando su figura por completo.

"¡AAAAHHHHHHH!" Ambas gritaron fuertemente, liberando una gran cantidad de pequeños ataques mágicos que iban hacia un solo objetivo.

Issei continúo cruzado de brazos. Lo único que hizo fue materializar su casco.

Todos los ataques comenzaron a impactar en contra de Issei, aunque su armadura no parecía recibir ni el más mínimo rasguño.

Justo cuando el ataque mágico se detuvo, Xenovia apareció al lado de Issei de la nada, cargando el mismo ataque que le hizo a Kiba en su espada.

"¡Veamos si tu armadura aguanta esto!" Gritó, arrojándole el ataque, que era visiblemente mucho más fuerte que el anterior.

Issei tan solo observo como el ataque se acercaba hacia él, para luego fruncir el ceño.

"¡¿Crees que soy idiota?!" El castaño Gritó, desviando el ataque con su mano como si no fuera nada. Aun así, su guantelete se había sido dañado bastante.

Irina ensancho sus ojos cuando vio que el ataque se dirigía hacia su posición, esquivándolo por los pelos. La niña observo la explosión causada mientras las gotas de sudor comenzaban a adornar su rostro.

"Menos mal que lo esquivaste."

"¡Ahhhh!" Irina dio un gran grito, completamente aterrada cuando vio que Issei estaba casi pegado a su espalda. La pequeña sonrisa en el rostro del castaño no era acorde a la situación. "¡No me asustes así!" Volvió a gritar, liberando una gran cantidad de estocadas, siendo todas esquivadas por Issei sin ningún tipo de problemas.

"¡No dejes que se escape, Irina!" Ordeno Xenovia, corriendo rápidamente para acudir a su amiga y comenzando a realizar diversas estocadas sin fin por la espalda, rodeándolo por completo.

Aun así, eso estaba muy lejos para ser suficiente.

Las dos mujeres estaban atacando a una velocidad que ni siquiera sus expectantes podían seguir bien. De todas formas, Issei movía su cuerpo de un lado a otro, se agachaba y balanceaba de un lado a otro, esquivaba todo eso sin ningún tipo de problema. Esquivaba absolutamente todos sus ataques con una rapidez fuera de lo normal, y lo más increíble, era que podía esquivar las estocadas de Xenovia sin la necesidad de siquiera mirarla.

Después de estar unos segundos así, el rostro de Issei se puso serio y desapareció de la nada, haciendo que Irina golpeara a Xenovia con su látigo y ambas quedaran enredadas por completo.

"¿Se rinden?" Ambas alzaron sus miradas, para ver como Issei observaba desde el cielo.

"¡Irina, distráelo mientras preparo el ataque!" Susurro Xenovia, antes de desatarse.

Issei bajo al suelo y las observo, viendo que aun tenían ganas de luchar. "No tengo mucho más tiempo para alargar esto. Tenemos que compartir la información con la Presidenta." Pensó Issei, creando una pequeña bola de energía carmesí en su mano.

"¡Ahora, Irina!" Gritó Xenovia, haciendo su espada hacia atrás, cargando el mismo ataque poderoso de la última vez.

"¡Aquí voy!" Irina se abalanzo a una gran velocidad, aunque la cosa no salió como esperaba.

Issei se abalanzo hacia ella cuando estaba a mitad de camino, recibiendo una fuerte patada en el pecho que le hizo toser una gran cantidad de sangre.

Irina salió volando en dirección a Xenovia, por lo que se vio obligada a tirar su espada y tomar a su amiga para no caer junto a ella.

"¡¿Estas bien, Irina?!" Xenovia sonrió al ver que Irina abrió sus ojos, pero su sonrisa se esfumo al instante cuando vio que Issei estaba en frente de las dos, con un pequeño orbe mágico apuntándole a sus cabezas.

"Bajen sus cabezas." Fueron las simples palabras del castaño.

Las chicas no tuvieron otra opción más que obedecer…

"¡DRAGON SHOT!"

La voz de Ddraig fue acompañada de una enorme vibración chirriante, junto con un gigantesco estruendo que no parecía tener final.

Las exorcistas tenían sus ojos abiertos como platos tras escuchar tan enorme explosión. Y la más impresionada de todas era sin duda Irina, ya que ella estaba presenciando lo que había causado dicha explosión.

"... Ya recuerdo." Xenovia volteo su rostro, para ver como el restaurant había desaparecido sin dejar rastro. "Ese guantelete, solo lo tienen los portadores del Dragón Gales…"

¡FINAL DEL CAPITULO!

Pensaba hacer esta pelea mucho más corta, pero me gustó la idea de demostrar la gran diferencia de poder que existe entre este Issei y el original. Y lo mejor de todo esto, ¡es que lo obtuvo con entrenamiento puro y duro!

Cabe recalcar que los ataques no lo "atravesaban". Si hay alguien que no lo entendió, les quedara bien claro en el próximo capítulo.

La próxima pelea, será contra Kokabiel. Por obvias razones será de un capitulo completo, ya que las peleas principales necesitan ser siempre las más vistosas, según mi punto de vista. De hecho, quizás termine siendo de más de un capitulo, ya que trae muchas sorpresas.

Después de superar el arco de Kokabiel, es donde Issei tendrá el acercamiento con su segunda Waifu. ¿Cuál será el contexto? Lo averiguaran cuando llegue el momento.

¡Espero que hayan disfrutado este capítulo, y esta batalla!

¡Un saludo!

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