Cap 3. Cielo e Infierno
Un desgarrador grito reventó contra los huecos pasillos, proyectando el eco hacia el resto de muros en la mansión, haciendo temblar las luces que figuraban en cada habitación y esquina de la residencia ducal para después perderse en la quietud. La sangre de la víctima ha saltado hasta el rostro seductor de la tercera dama del linaje Rainsworth que disfruta -como disfrutaría cualquier noble de una función sinfónica- de la tortura a la cual yace de espectadora. Break está manchado de sangre y debe reconocer que se puede apreciar más atractivo cuando en esas facciones usualmente relajadas aparece el brillo de un desquiciado que se excita con el aroma de la carne destrozada. El bastón negro está igual de sucio que las botas que el albino porta mientras el cuerpo tembloroso de su visitante luce incapaz de volver a levantarse.
Los golpes no cesan, no lo harán hasta que Sharon lo decida. Una lección debe aprenderse y fusionarse con el pecador. Aunque aquel hombre llore y ruegue compasión ninguno de ellos se la dará porque la falta cometida es grave.
Al fin la joven Rainsworth chasquea los dedos, una acción que es señal suficiente para que Break se detenga a la vez que el cuerpo de su presa cae estrepitosamente contra el lustroso piso, derramando la sangre que se estuvo albergando en su maltratada cavidad, apenas consiguiendo darle una mirada a la Ama y Señora del lugar, quien yace sublime ante la mirada adolorida del indefenso empresario que había llegado allí con erradas intenciones de sobornar la autoridad de la joven Contratista.
—Lamento haber llegado a esto pero usted me ha obligado a recordarle cuál es la manera en que el Abyss maneja las cosas —declaró, fulminando a su huésped con la potencia innata de sus iris rosas—. No puede venir a mi creyendo que por ser joven desconozco lo que cerdos como usted buscan lograr con propuestas mediocres de mercado. Ha subestimado mi capacidad de razonamiento del mismo modo que subestimó a mi gente.
— ¡S-Se equivoca! ¡Nosotros-!
Ni siquiera terminó de hablar cuando un nuevo golpe silenció cualquier mala excusa que hubiese planeado decir en su defensa, el filo del bastón del sirviente albino había actuado como mediador para arrancarle un primer diente antes de enviarlo una vez más al suelo.
—Me malinterpreta, querido. Nunca tuve la intensión de brindarle mi ayuda. —Frente a sus palabras, el empresario sintió al terror abordarle con cruel devoción—. Break.
Y el miedo se tragó aquella tambaleante compostura que había logrado mantener, pues la diversión enfermiza que se plasmaba en la sonrisa de Mad Hatter prometía un espeluznante final para su insignificante existencia. Xerxes avanzaba poco a poco, volviendo aún más tortuosa la sensación de impotencia en el hombre cuya cordura se consumía entre el miedo a morir, aquel único ojo rubí que se descubría de entre los largos cabellos blancos reafirmaba el dolor multiplicado en sus aún abiertas heridas sangrantes.
—No... por favor... —La figura de Break lo cubrió en su totalidad.
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Al transcurrir las horas hasta llegada la media noche, Reim Lunettes ya retornaba a su habitación luego de una ardua labor en los pasillos de la mansión Rainsworth sin esperarse que una puerta cercana a él fuese abrirse de golpe, tan sólo para mostrarle a un Xerxes Break con una apariencia deplorable. Los elegantes pliegos de ropa estaban manchados de sangre en toda su longitud y él caminaba tranquilamente en alguna dirección específica, ignorando deliberadamente a su desafortunado espectador, quien no pudo evitar interrogar a gritos sobre su desagradable apariencia de aquellos momentos.
— ¿¡Qué ha sucedido!?
— ¿Oh? ¿Todavía estás aquí? —cuestionó el albino con genuina curiosidad, dedicándole una mirada que no mostraba signos de incomodidad alguna por figurar como un muerto viviente en aquel silencioso pasillo sumergido en la oscuridad de la noche.
— ¡Por supuesto! Hace algunos segundos que he terminado mi turno pero, dejando eso de lado, ¿qué te ha sucedido?
Reim ajustó sus anteojos nervioso y se tomó la libertad de aproximarse hacia el hombre albino, verificando más de cerca la apariencia del otro, quien desvió la mirada un instante en su búsqueda por articular la mejor excusa disfrazada de broma. Y una sonrisa se asomó por sus labios al encontrarla sin mucho esfuerzo.
—Es culpa de la señorita, me pidió que le ayudara con sus clases de pintura y ya te imaginarás el desastre que se desató.
— ¿¡Ah!? —La expresión incrédula de Lunettes se afianzó sofocado con la sorpresa provocada por aquel desfachatado gesto pero no tardó mucho en comprender (por la siguiente sonrisa que le dedicó Xerxes), la verdadera cara de sus palabras. Ajustó una vez más sus anteojos, sus manos repentinamente tensas—. ¿Cómo está ella?
—Fue a tomar una ducha mientras yo traía a sus aposentos algo dulce para calmar la ansiedad que sufrió —respondió sin borrar un instante su sonrisa—. Ahora mismo debería estar meditando lo sucedido bajo la regadera.
—Ya veo...
—Por lo tanto, Reim-kun, si quieres ir a verla este es el momento indicado —comentó el albino esta vez formando una expresión picara en su cara, cuya insinuación hizo al joven mayordomo sonrojarse furiosamente a la vez que retrocedía con espanto, pues aún le desconcertaba que Break se mofara de él a causa del cariño especial que tenía por su señora. No importaba cuánto se burlara de sus intenciones con la tercera dama, sus principios como caballero le impedían cruzar la línea hacia las deshonras de estatus.
— ¿¡Qué estás diciendo!?
— ¿Oh? ¿No quieres? —cuestionó esta vez con fingida sorpresa.
— ¡Eso no tiene nada que ver! ¡No puedo espiarla justo cuando requiere de privacidad!
— ¿Ehh~ ? ¿No es eso algo excitante? Yo ya lo he hecho, no te imaginas lo linda que luce cuando está perdida en sus pensamientos mientras es mojada por el agua.
—¡Break! —exclamó el joven mayordomo poniéndose mucho más colorado, quizás no hubiese visto nunca el cuerpo de su ama pero podía imaginar detalles de este que nunca en su vida se atrevería a externar por su propia boca.
Realmente le ponía furioso que aquel albino tuviera la osadía de sobrepasarse con la señorita Sharon aún con la confianza que ésta le tenía, pero lo que más le molestaba era que se atreviera a revelarle a él -que tenía sentimientos por ella- sobre la intimidad que solían compartir. Break y Sharon eran cercanos y esa cercanía les había llevado a tener una relación más allá de ama-sirviente, a la cual se suponía todos debían estar sujetos, excepto Kevin Regnard, un famoso asesino que la segunda dama Shelly Rainsworth; difunta madre de Sharon recogió por algún desconocido motivo alejado de la injustificada compasión que mostró hacia él al verlo tan solo, tan herido.
— ¿Acaso no buscabas una oportunidad para tenerla entre tus brazos?
—Eso es irrelevante — espetó bajando la mirada, su rostro serio volviéndose severo en cuestión de segundos—. No pretendo forzar mis sentimientos en ella, mucho menos cuando se encuentra en un estado emocional delicado.
—Humm~ bueno, yo no soy quien para obligarte —dijo Xerxes mientras se giraba sobre sus talones en dirección inicial, restándole importancia a la expresión depresiva que había ocupado el rostro de Reim—. Sea que quieras verla o no, ella me ha pedido enviarte a su habitación si te encontraba aún por el recinto, más vale que ocultes tus emociones o estas acabarán jugándote sucio, créeme, lo sé por experiencia. Caer en la tentación es sumamente fácil.
Reim observó a Xerxes marcharse y desaparecer por los largos pasillos a medida que caminaba, no tuvo las fuerzas para responderle o negarle nada, su corazón estaba hecho un desastre justo ahora que miles de pensamientos perturbaban su cabeza. No era ni siquiera culpa de Break el que se encontrase entre la espada y la pared cada vez que rozaban el tema, desde el principio fue consciente del error que cometía al darse esperanzas con una mujer de la categoría a la cual pertenecía la tercera dama.
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Esquivo y tímido, Reim abrió una diminuta rendija en la recamara de Sharon Rainsworth, esperando que su voz llamándola la incitara corresponder pero no hubo indicios de ruido o su bella voz, la joven no parecía estar presente aún en sus aposentos, así que Lunettes tuvo al fin la confianza de entrar por completo hacia el interior del cuarto. Una vez en el sitio adecuado se tomó la libertad de admirar sus alrededores, la habitación de su ama estaba conformado por vistosos lienzos de tela de un puro color blanco, muebles de la más alta calidad y varios adornos de cristal como perfumes y figuras de imponentes corceles.
Suspiró considerando hermoso cada pequeño rincón, hipnotizado por el aroma floral del ambiente hasta que el crujir del candado en la puerta le obligó salir de su estupor para mirar en dirección a la puerta, descubriendo la figura de Sharon cubierta por una bata de baño. Tenía el cabello mojado, sus facciones parecían resaltar debido a los restos de agua todavía recorriendo su piel y el brillo en sus ojos penetraba hasta el último tejido de los ojos de Reim, quien atónito por el rumbo de sus pensamientos se obligó desviar la mirada mientras una fuerte concentración de calor se instalaba en sus mejillas.
— ¿Me llamó, Sharon-sama? —dijo fallando miserablemente en impedir que temblara su voz, Sharon sonrió ante esto aunque Reim esperaba que su sonrisa hubiese sido causada por otra cuestión.
—Si, esperaba que me ayudaras en una investigación que Break y yo planeamos llevar a cabo. ¿Me brindarás tu ayuda?
— ¿Investigación, dice?
—Han ocurrido algunos problemas en el Mercado Negro y me gustaría averiguar el principal autor de este suceso. Dudo que cualquiera de las casas ducales principales estén relacionadas pero es necesario adentrarse a las ramas para señalar un sospechoso, ya que eres bueno en el ámbito gracias al entrenamiento que recibiste de Rufus-sama, me gustaría que te infiltraras en el sistema un segundo. Por supuesto, no tendrás ningún problema ya que Break se aseguró de bloquear en nuestro computador cualquier entrada turbulenta de usuarios indeseados.
—Ya veo, entonces... —Reim se detuvo en seco cuando vio a Sharon caminar hasta el armario y deslizar la bata fuera de su cuerpo, debido a esto se obligó arrancarse los lentes para enseguida proponerse limpiarlos, de esa manera no enfocaría su mirada a seguir los movimientos de la tercer dama— ...n-no hay forma de negarme a cumplir sus demandas. Le aseguro que su confianza está en buenas manos.
—Te lo agradezco, Reim-san.
—Si no tiene nada más que decirme, me retiro —concluyó a la vez que apresuraba el paso a la salida pero fue detenido por el agarre superficial de un par de dedos, inevitablemente se paralizó al sentir el calor emanando de las pequeñas extremidades y la humedad aún instalada en estos. No quería pensar en nada más que en marcharse pero su cerebro comenzó a poner ideas nada decentes en su cabeza. Iba a enloquecer si se quedaba ahí.
—Te comportas tan vergonzoso cuando estás a solas conmigo. Te aseguro que no es mi intención provocarte incomodidad. —La voz de la joven Rainsworth se sintió como un ronroneo sugerente y Reim comprendió que era ahora o nunca, sus principios le impedían tomar una situación así como ventaja pero sus deseos sobornaban todo su raciocinio—. Si existe algo que pueda hacer por ti, no dudes en decírmelo, siempre te apoyaré.
— ¡Discúlpeme! —exclamó tirando de su traje sujeto para luego salir de esa habitación de un par de sencillos movimientos, tales que dejaron atrás el sonido hueco de la puerta al cerrarse.
Sharon se notó sorprendida pero se dejó reír también, pues su allegado mayordomo siempre le habia parecido excesivamente tierno. Tal y como lo apostó Break, él no cedería con tanta facilidad a una petición indecorosa. Había perdido. Por segunda vez en la semana Xerxes le ganó dos euros de plata en su apuesta semanal.
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Después de volver a la recamara de su ama con una cacerola de dulces y té (además de vestir un traje limpio), Xerxes la encontró en su cuarto cinematográfico personal, uno que yacía conectado a la habitación con ayuda de una puerta camuflada con los muros blancos. El espacio estaba oscuro, iluminado por nada más que la pantalla plana de let estampada en la pared en donde era presentado un espectáculo sexual que él ya había visto de forma más personal, claro que la filmación poseía varios retoques digitales a considerar que lo volvían una obra maestra. Su señora se encontraba justo delante, sentada en un sillón forrado de hule negro. Y ella, vestida con nada más que su discreta pijama, dejaba apreciar el volumen de sus carnosas piernas y suave escote mostrando su clavícula. Xerxes no podía dejar de pensar en lo hermosa que era ella cuando se permitía estar libre de sus extravagantes vestidos cuyos diseños parecían sacados de la época Victoriana*.
—Están listos los dulces que me pidió, señorita —informó Break inclinándose con sutilidad hacia ella, quien con una sonrisa ligera agradeció la taza de té y el plato de pastel que sostuvo enseguida con sus manos.
—Es un excelente trabajo —dijo ella haciendo referencia al video pornográfico que se encontraba revisando, en donde el rostro sonrojado de Alice se apareció en la pantalla, gimiendo y suplicando por más placer—. Me pregunto si la relación de Alice-san con Oz-sama habrá mejorado.
—No tenga la menor duda al respecto, señorita. Estoy seguro de que ahora disfrutan de una relación mucho más íntima.
—Es lo que espero, aunque... siendo franca, me pone un poco triste.
— ¿Por qué?
—Es decir, ha sido Alice-san quien ha venido hacia nosotros en busca del despertar de sus deseos sexuales pero, al final, es Oz-sama quien es el único beneficiado.
—Bueno, es lo natural, después de todo el propósito de Alice-kun desde el principio fue mejorar este interés hacía él.
Sharon dejó escapar una sonrisa de resignación, aceptando finalmente el orden impuesto de las circunstancias, pues este sentimiento de pertenencia hacia su hermana menor pasajera no le correspondía habitar en su corazón.
—Es cierto, por un momento olvidé mi verdadero objetivo por culpa de mis sentimientos.
—Nuestro objetivo —enfatizó Xerxes tendiéndose sobre el sillón para luego reposar su cabeza sobre las piernas de su señora a quien sonrió traviesamente, arrancando de los labios de la tercer dama un gesto cómplice—. Es muy egoísta de su parte que me excluya con tanta facilidad de sus estrategias.
—Lo lamento, Xerxes-nii.
—Descuide, no me molesta en lo absoluto su sentido de responsabilidad. Me gusta.
—Por la Voluntad del Abyss*, eres un caso en verdad extraordinario.
Dicho esto, Sharon se permitió bajar el rostro al nivel de su sirviente, entregando a esos labios un corto beso, cuyo anonimato fue rellenado por el grito acalorado de la joven mujer protagonizando en la pantalla plana del lugar. Cuando los pares de labios se separaron, una sonrisa se formó en las facciones del hombre albino con anticipación.
—Hablando de la Voluntad, tal parece que ha sido elegido un nuevo modelo como gobernante. No he podido verificar a cuál familia pertenece pero debe tratarse de una muy humilde. Según la información que Reim ha podido recolectar hasta ahora, el sujeto figura tratarse de una joven sencilla con trastornos extravagantes.
—Ya veo, han elegido a una huérfana.
—No del todo pero sin duda se trata de una bastarda.
—Los actuales pilares del Abyss parecen estar sedientos de sangre y no quiero que nos dejen atrás. Intenta actualizarte sobre eso, no podemos ignorarlo si queremos avanzar.
—Así se hará, Lady Sharon.
Volvieron a besarse, esta vez perdiéndose completamente en el calor del contrario. Con un gemido entusiasmado, Sharon buscó a tientas el control remoto con el que manipulaba la pantalla con la intención de detener el video, cambiando el canal a uno sin señal, perfecto para comenzar a reproducir un género de música apropiado para lo que harían, todo mientras aún atendía el frágil libido de su amante. Las manos de Xerxes comenzaron a recorrer el cuerpo de la Rainsworth por encima de la tela del pijama, adentrando los dedos en sus bordes sin llegar a adentrarse bajo la misma pero luego se levantó de donde se encontraba para manipular las piernas de su ama, abriéndolas contra su entrepierna y entorno a su cintura mientras la muchacha se entretenía mordiéndole los labios y tirando de sus cabellos albinos. En este punto Xerxes la tenía acorralada, así que Sharon sonrió con lujuria antes de cachetearlo cruelmente, el cual el albino recibió con gusto sin romper la postura en que se encontraban.
—Eres un insolente. ¿Qué te da el poder para seducirme así? Con las herramientas adecuadas podría recordarte cuál es tu lugar.
—Hoy no, señorita. Usted tiene la culpa por ser tan descuidada.
—Cerdo.
Xerxes se limitó a sonreír con remarcada malicia ante el denigrante insulto para inclinarse sobre el cuello de su ama dispuesto a repartir besos de arriba abajo y de izquierda a derecha con devoción y ruidos obscenos que lanzaron a mente de Sharon rodar mientras se frotaba contra la erección despierta de su sirviente favorito, sabiendo bien que se humedecía por el rudo trato; sin duda alguna le quedarían marcas oscuras dentro de poco.
—Onee-chan, ¿puedo reclamarte como mía esta noche también? —le susurró Break contra el oído, provocándole un involuntario estremecimiento—. ¿Quizás debería tratarte como mi puta? ¿Qué prefieres, pequeña? —Sharon jadeó como primera respuesta, sintiendo que su cuerpo sufría un subidón de temperatura extrema, pues siempre le había prendido ser denigrada en la cama aunque no pretendía ceder esta noche—. Jeje, tan ansiosa, niña…
—Xerx-nii… —murmuró, deteniendo el corazón de Break en el instante que se percató de la expresión que se dibujaba en el rostro juvenil de su reina—. Sólo obsesiónate conmigo como siempre lo haces. Por esta ocasión no te controlaré, haz lo que tú quieras.
—Sharon…
La voz del hombre albino tembló mientras besaba la boca de su protegida y continuaba desnudándola desesperadamente, apenas recordando que la única manera de romper la nula distancia que todavía los separaba era conectando sus pieles, crear una fricción tan enloquecedora que crease un calor con el que podían alimentar su infinita lujuria. Break no se dio cuenta el momento en el que terminaron en igualdad de condiciones sobre la alfombra de la aquella sala oscura, probablemente la propia Sharon lo había ayudado a deshacerse de sus molestas ropas, no lo sabía, pero la sensación deliciosa de perforar su vagina fue suficiente para que su consciencia volviera a medias. Sharon gritó cuando él comenzó a moverse dentro y fuera de ella, una vez más embelesada por la placentera sensación que destruía al mundo únicamente para volverlo a reconstruir entre una bruma de goce impresionante. No importaba cuántas veces tuvieran sexo, siempre sería tan satisfactoria como la primera vez.
Cuando comenzaron aquello, ninguno se hubiese imaginado que la quemadura que les causaban otros cuerpos no podría compararse nunca a la que experimentaban estando juntos.
Sharon recuerda el día que Kevin Regnard llegó a la mansión. Huyendo del mundo al que había pertenecido y también de quienes gobernaban por encima, por azares de las circunstancias fue que entró en el jardín de la mansión Rainsworth durante esa última persecución, encontrándose frente a frente con su madre y principal cabeza del ducado entonces, Shelly Rainsworth, quien al ser encontraba en un momento tan delicado en la fuente no pudo reaccionar de manera adecuada y sólo lo invitó irse con ella a su escondite. A partir de ese momento formaron una especie de amistad que la joven que era Sharon entonces no conseguía develar, más la forma en que este hombre albino pronto se había relacionado con ella forjó matices de color exuberantes dentro de aquel edificio. Fue casi como amor a primera vista, sólo que no concretaron su unión hasta que Sharon Rainsworth se adueñó del puesto principal, apoyándose en Break para repartir su autoridad y también, ¿por qué negarlo? Los conocimientos adquiridos del coito.
Las mujeres del linaje no sólo eran bellas y codiciadas, también agraciadas de sabiduría, misma que no podían evitar compartir con el universo precediéndoles sin importar las adversidades.
—Break… —gimió mientras se acomodaba en el regazo de su sirviente con la intención de preparar la siguiente ronda. El aludido le besó las manos antes de alzar su mirada hacia el perfecto rostro de su amante, igual a un devoto frente a su imagen religiosa.
—A sus órdenes, señorita.
— ¿Te quedarás conmigo cada vez que surquemos el cielo y debamos sumergirnos en el infierno?
—Pero, ¿cómo osa hacer una pregunta como esa? —Break volvió a entrar en esa cavidad húmeda y calurosa, sujetando los redondos glúteos de la tercera dama casi con codicia—Sabe que si, le pertenezco, ¿o no? Cada petición suya yo la cumpliré sin importar lo que me cueste.
—Y me lo has demostrado muchas veces —admitió ella mordiéndole el labio inferior de modo que lo obligó acercarse a besarla de vuelta mientras ella le rodeaba el cuello con sus brazos—. Sólo quería escucharte decirlo. Ahora. —Sharon se elevó sobre su figura y se dejó caer con fuerza de manera rítmica, arrancándole un gemido alargado a su sirviente—. ¿Podemos continuar esto?
—Usted es insaciable, Ojou-sama —se rió Xerxes respondiendo al abrazador movimiento sin soltarla de las caderas.
— ¿Te atreves a decírmelo a mí cuando no has dudado tomar cuantas personas vienen a mi consultorio?
—Sólo hago lo que usted me ordena, mi señora. Realmente me basta su cuerpo cuando se trata de intimidad.
—Mentiroso —se mofó la heredera del linaje esta vez obteniendo impulso de los hombros firmes mientras su amante se tomaba un ligero descanso del constante movimiento, entretenido con el rebote de sus pequeños senos sobre su fino cuerpo.
—No miento, aunque disfruto ver el placer de otros, sin usted en el esquema no lo disfrutaría tanto. Créame por favor, una vez lo intenté.
— ¿Ah, sí? ¿Con quién? —se interesó la joven aristócrata logrando una posición que agilizaba la penetración sin interrupciones, lo cual le hizo difícil a Xerxes concentrarse en la conversación.
—Con… con su… joder, Sharon.
—Continua, Xerx-nii —se burló la chica de los jadeos que su amante ya no era capaz de contener.
—Con… maldición, si, así…
—No estás respondiendo a mi pregunta, Break. ¿Deberíamos probar con un ejercicio sencillo primero? Ya que no pareces coordinar tu lengua con tu cerebro.
—Que diabólica —le reprendió apenas articulando las palabras correctamente.
—Dime, ¿con quién intestaste superarme?
—Joder, yo… no me acuerdo, ya no…
—Así es —dijo Sharon con altanería incrementando la velocidad. Y ya que siempre le había gustado dominar, cada vez que montaba el miembro de su sirviente conocía cuáles eran los movimientos adecuados a ejercer para quitarle incluso el habla, por ello fue que se inclinó también sobre su pecho para juguetear con sus pezones sin frenar el vaivén de sus caderas, después de todo la sensación hacía que Break se perdiera.
—Creí habías dicho que… no me controlarías…
—Es tu culpa, Xerx-nii —volvió a reír Sharon reincorporándose con la saliva de su reciente trabajo deslizándose por su barbilla—. Y además, no especifiqué cuántas rondas re dejaría gobernar.
Break se rió de su propia ingenuidad pero no se molestó en volver a replicar, pues ciertamente no se quejaba de que su ama fuera así de engañosa, había sido un buen maestro ya que ciertamente él también era así, sólo que el alumno tarde o temprano superaría. Finalmente alcanzaron juntos el orgasmo, por lo que se dejaron descansar un rato sobre la cómoda superficie. De un momento a otro, Xerxes rodeó a su protegida en un abrazo posesivo que sirvió para que la joven se relajase mientras maquinaba su siguiente juego. Sin que nadie en el universo se percatase de ello, dos entidades de la depravación habían acordado un pacto de sangre que no se rompería aún si el abismo mismo se desplomaba sobre el ducado Rainsworth, siendo la noche aquella que los resguardaría en secreto para la sociedad y para el mundo.
The End.
*Se supone que la historia de Pandora Hearts se desarrolla precisamente en la Era Victoriana de Inglaterra que fue gobernada por la reina Victoria I la cual consta entre los años 1837 y 1901.
*"Por la Voluntad del Abyss" será una expresión usada por los integrantes del Bajo Mundo cuando algo les sorprende o intriga. De hecho, el asunto de las Cadenas y Contratistas estarán basadas precisamente a una creencia colectiva entre la sociedad criminal.
Notas Finales: Y bueno, no le presten mucha atención a la trama, pues sólo quise usarla para rellenar huecos dentro de cada lemmon. Lo cierto es que pretendía hacer un shortfic pero ha habido un cambio de planes, así que lo dejaré en threeshot ya que me dio por escribir el lemmon de estos dos a último minuto. Lo siento si esperaban porno de más personajes, veré que tal me va en el futuro porque por el momento colocaré la etiqueta de Complete.
