¡Después de estar un tiempo ausente, les traigo un capítulo triple!

Quiero avisar que este capítulo tendrá algunas escenas calientes. No será +18, pero lo roza bastante.

Les voy a dejar aquí mismo la actualización de los objetivos, y los que faltan por cumplir:

Wattpad: 12.021/20.000 lecturas. 1398/2.000 estrellas.

FanFiction: 138/150 favoritos. 146/150 seguidores. 143.940/200.000 palabras.

*Recuerden que cumpliendo uno de estos objetivos, significa un capitulo doble. Puede haber hasta capítulos triples o cuádruples si se acumulan los objetivos cumplidos.*

La verdad que hubo un subidón bastante impresionante de esta historia en ambas plataformas, a pesar de no haber actualizado recientemente. Es algo que me impresiono, y tengo que estar agradecidos con ustedes por ello.

Antes de comenzar, me gustaría contestar las más recientes reviews:

*Cof cof* No es que haya pasado un mes desde la última review posteada *cof cof*

Carlos29: Como siempre, muchas gracias por tu apoyo! Espero que después de tanto tiempo, también puedas disfrutar este.

Camilo Navas: Créeme que Penemue será mucho más peligrosa, es tan estricta que puede ser mortal. Me alegro que te haya gustado la pelea, ya que es algo que se trabajó casi en todo el capítulo. Espero que te guste el desarrollo que plantearé en su relación. Y para finalizar, espero que te guste el reencuentro entre Tannin y Tiamat.

Fhater of humanity: Si no me falla la memoria, eres un lector nuevo. Me alegra mucho que te esté gustando hasta el momento, y espero que este capítulo también sea de tu agrado.

Kazuma: Como le dije a Camilo, el anterior capítulo fue enteramente de la pelea, y realmente me alegra que mis lectores también les guste leer las batallas. Ya lo repetí mil veces, pero, al ser su género principal el de aventura, siempre intento hacer las batallas lo más entretenidas posibles, o por lo menos, lo que me permite hacer la escritura y mi habilidad literaria.

Shi'er: Bueno, aquí nos encontramos con otra persona que no ha leído las letras en negrita xD. Te confirmo que Ophis ya fue agregada al harén en los primeros capítulos, aunque no tengo pensando agregar ni una mujer más. Hacer que todas se vuelvan muy amigas, profundizar su relación con Issei, darle personalidades únicas y lindas es algo que se hace muy complicado mientras más mujeres sean. Más que nada por el desarrollo, ten en cuenta que una quinta mujer haría que esta historia tenga ocho capítulos más tan solo por integrarla, y la verdad que tampoco tengo ganas de escribir tanto xD. Para contestar tu pregunta, Issei sigue siendo un Demonio, y cuando se transforme en dragón, seguirá teniendo la armadura, aunque cambiara en algunos aspectos cuando Issei quiera más poder.

sil-celestion-boos imperial: Creo que todos quieren que Issei ya se tire a Tiamat xD. Desafortunadamente, todavía falta mucho para ese momento, aunque en este capítulo te daré una pequeña muestra del lado más íntimo de Tiamat.

Alex6163: Bueno, pues sí que lo haz esperado con muchas ganas xD. Supongo que después de un mes sin actualizar, ya no estarás tan enganchado, pero espero que lo disfrutes igualmente!

Después de haber contestado todas las reviews, solo me queda una cosa para decir…

Disfruta!

CAPÍTULO 21: ¡LA SEDE DE LOS ANGELES CAÍDOS!

"Abre la boca." Penemue le dijo a Issei, entregándole una lagrima de fénix para que se curara.

Issei se encontraba sin camisa sentado en el medio del prado en donde habían luchado, mientras que Penemue estaba arrodillada en frente suyo.

El castaño dio un gran suspiro cuando sintió que el dolor punzante de todas sus heridas desaparecía, especialmente en donde había sido atravesado en su abdomen.

Al ver que las heridas de Issei se curaron gratamente, Penemue colocó sus dos manos de inmediato en el pecho de este, haciendo que el castaño se pusiera un poco nervioso ante el toque tan repentino.

"Hmm…" Penemue apretó levemente los pectorales del castaño, para luego ir lentamente a su abdomen. "Su cuerpo está bien trabajado, pero sus músculos no están muy firmes. Eso quiere decir que no debe haber comenzado hace mucho…" Pensó, apretando con un poco de fuerza el abdomen de Issei. "¿Hace cuánto tiempo comenzaste a entrenar?" Ella quitó su mirada del torso tras su pregunta, alzando una ceja al ver que Issei tenía un pequeño sonrojo en su rostro. "Lo siento, veo que no estás tan acostumbrado a que te toquen el cuerpo." Concluyó, quitando sus manos.

"N-no te preocupes por ello." Comentó Issei, frotándose el cabello. "Respondiendo tu pregunta anterior, eh comenzado mi entrenamiento hace dos meses y medio, más o menos."

"¿Dos meses y medio?" Penemue se llevó una mano al mentón, murmurando para ella misma. "Pensé que hubieran alrededor de seis meses. Eso quiere decir que tuvo algún entrenamiento muy exhaustivo en algún momento…" Un brillo un tanto peligroso adornó sus hermosos ojos carmesí. "Eso puede facilitar algunas cosas…"

Issei tan solo pudo mirarla con una gota de sudor nerviosa, ya que no entendía exactamente de lo que estaba hablando, aunque sintió un pequeño escalofrió cuando escuchó sus últimas palabras.

"Aún tengo una pregunta que hacerte. Pero primero, me gustaría que conocieras a la otra persona que nos ayudará en tu entrenamiento." Al escuchar esto, Issei no pudo evitar emocionarse un poco.

¿Sería igual de fuerte que Penemue? Estaba ansioso de saberlo.

"Hablando de él…" Penemue alzó su mirada hacia la montaña cercana, haciendo que Issei hiciera lo mismo.

Los ojos de Issei se abrieron en shock cuando vio como un enorme dragón se alzó por encima de la montaña, en un imponente vuelo.

Finalmente, la enorme ventisca se detuvo cuando aterrizó en frente de los dos, colocando ambas manos en su cintura.

Issei pudo ver que tenía una apariencia muy musculosa, y un poco más humanoide que la forma de Tiamat y Ddraig. Su torso era completamente gris, mientras que sus brazos, cabeza, y espalda relucían un color violeta bastante llamativo. Sus ojos de color negro y sus cuernos y uñas de color dorado resaltaban su figura, dándole un aspecto imponente, si es que su altura en si no era algo en lo que preocuparse.

"¿Ya haz terminado tu pequeño juego, Penemue?" La voz retumbante hizo que Issei se impresionara aún más. "Lo siento si interrumpí, pero ya me estaba aburriendo." Finalizó, fijando atentamente su mirada en el joven Issei.

"No te preocupes." Contestó Penemue con sus ojos cerrados. "Hace poco terminamos el combate."

Tras escuchar eso, el enorme dragón esbozó una pequeña sonrisa, para que luego un gran brillo lo adornara, haciendo que su figura se volviera más y más pequeña.

Issei observó en shock como el dragón adoptaba una forma humana. Aunque se encontraba más en shock al saber que era realmente un dragón, debido a la historia que le había contado Tiamat sobre su especie.

"N-no lo entiendo." Issei se frotó el cabello con muchas preguntas. "Los dragones están al borde de la extinción. ¿Cómo es que…?" En ese momento, Issei ensanchó sus ojos con incredulidad.

"|¿Así que ya te diste cuenta, compañero?|" Le preguntó Ddraig, riéndose por la bajo ante la expresión perdida de Issei.

"¿Sabes de los dragones?" Penemue alzó una ceja con leve interés. "Como había escuchado que hace poco ingresaste al mundo de lo sobrenatural, pensé que no estarías al tanto de ello."

"Eso facilita mucho las cosas…" La voz fina y un tanto grotesca se desprendió entre el brillo, haciendo que ambos miraran atentamente al dragón. "Entonces, ya debes saber que soy Tannin, uno de los dos Reyes Dragones sobrevivientes." El brillo desapareció, para que se pudiera ver a un joven con ojos y cabello medio-puntiagudo de color purpura, un traje de color blanco y corbata purpura. Tannin se estaba agarrando la parte delantera de su cabello, haciendo que la belleza en su rostro sea bastante notable, al igual que su voz. Al igual que Tiamat, Tannin tenía una apariencia que rondaba los 25, quizás un poco más grande con unos 27.

"*Es bueno verte de nuevo, amigo mío.*" La voz de Ddraig resonó atravesó del guantelete, haciendo que Issei lo mirara con ligera sorpresa.

"Lo mismo digo, Ddraig." Comentó Tannin, cruzándose de brazos. "Haz cruzado tiempos mejores, pero siempre es genial poder tener una pequeña conversación con un amigo." Concluyó, entregándole una pequeña sonrisa. La sonrisa de Tannin se borró al instante cuando fijó su mirada en Issei. "Así que, ¿tú eres el portador de Ddraig?" Tannin lo estudió con la mirada por unos segundos.

"Preferiría que me llames Issei." Comentó el castaño, levantándose mientras extendía su mano. "No me siento cómodo cuando me llaman 'portador de Ddraig'. Es bastante incómodo."

Tannin observó seriamente su mano por unos segundos, hasta que finalmente la estrecho. "Seguiré llamándote portador de Ddraig, hasta que me demuestres lo que vales." Comentó el Rey Dragón con mucha seriedad, indicando que no sería nada fácil lograrlo.

"Hum, muy bien…" Contestó Issei, sin tener la intención de incomodar a sus maestros.

"Yo me encargaré de mejorar tu habilidad y tu control sobre la Sacred Gear." Penemue se señaló a sí misma, para luego señalar a Tannin. "Él se encargará de la parte que requiere la fuerza bruta. Más que nada será un entrenamiento de fortaleza y resistencia, no tanto de músculos." Finalizó, para luego mirar atentamente su pecho nuevamente. "Eso me recuerda a la pregunta que quería hacerte…" La Cadre lo miro atentamente a los ojos. "¿Quién fue tu Maestra anterior?"

"Eh, bueno…" Ambos miraron a Issei con una ceja alzada cuando vieron que se puso un tanto nervioso. "No sé si me creerán…"

"No tienen porqué creerte…" La mirada de los tres se dirigió hacia la cima del monte más cercano. "Las pruebas están aquí mismo." Declaró la mismísima Tiamat, sentada en la cima mientras tenía una enorme sonrisa orgullosa que remarcaba sus hermosos colmillos. El viento balanceaba su largo y sedoso cabello, dándole una apariencia de una verdadera Diosa.

Antes de que Issei pudiera siquiera pronunciar su nombre, Tannin salió disparado, al mismo tiempo que su cuerpo volvía a ser un dragón.

"¡TIAMAT! ¡LUCHEMOS!" Gritó el Rey Dragón fuertemente, volando a toda velocidad hacia su dirección, haciendo que Penemue tuviera que sostener a Issei para que no saliera volando.

Tiamat observó al dragón con una mirada aburrida, para luego desaparecer.

"¡Silencio!" Ordenó la hermosa mujer, al mismo tiempo que le daba un enorme puñetazo en su mejilla. El rostro de Tannin tembló como gelatina, mientras un enorme aro de explosión helado se desprendía del golpe, destruyendo todo a su paso. Finalmente, los ojos de Tannin se tornaron en blanco y lentamente cayó al suelo, mientras su cara seguía agitándose violentamente por semejante golpe que hubiera matado a cualquiera, de no ser él.

"¿Estas bien?" Preguntó Penemue, a un Issei que estaba ligeramente sonrojado al tener su rostro entre sus pechos.

No era su culpa que la Cadre midiera casi 2 metros.

SALTO DE LINEA.

Si Azazel casi nunca se sorprendía o se impresionaba, entonces se podía decir que esta vez fue una de las pocas veces que se pudo ver al líder de los Caídos con los ojos bien abiertos.

"¡¿Fue entrenado por Tiamat?!" Azazel golpeó la mesa, sin poder creer lo que estaba escuchando.

"Ah mi también me costó creerlo en un principio…" Comentó Sirzechs con tranquilidad, para luego esbozar una sonrisa nerviosa. "Aunque pude aceptarlo mucho más rápido, ya que la primera vez que la vi parecía querer matarme."

Azazel abandonó su mirada conmocionada lentamente, para después apoyar el codo en la mesa, mientras dejaba caer su rostro en su mano. "Lo que me estás contando es algo impresionante, no hay duda de ello. No solamente por el hecho de que estamos hablando de un Rey Dragón que casi no dio pistas de su paradero en los últimos dos mil años, siendo que apenas se vio una o dos veces para matar al portador de Ddraig. Y justamente, ese es el segundo punto que no puedo creerme…" Azazel alzó ambas cejas con una curiosidad inmensa. "¿Cómo es que Tiamat y el portador de Ddraig lograron amigarse?"

"No tengo la menor idea." Sirzechs se inclinó de hombros, haciendo que Azazel se llevara una mano al mentón. "Aunque se hayan conocido hace más de un mes, yo me enteré hace unos días, y no tuve la oportunidad de hablar con Issei. Lo único que sé, es que además de ser aprendiz y maestro, ambos sostienen una gran amistad entre ellos."

"¿Una gran amistad, eh…?" Pensó Azazel, frotándose el mentón con una sonrisa un tanto extraña en su rostro.

"De todas formas, estoy seguro que no viniste solo para avisarme qué clase de entrenamiento tendría el sequito de mi hermana, y la vida privada de Hyoudou." Sirzechs entrecerró sus ojos ligeramente. "¿Oh me equivoco?"

Azazel cerró sus ojos y se rio levemente ante la pregunta. "Como líderes de facción, ambos sabemos porque estamos aquí exactamente." Concluyó, esbozando una mirada seria por primera vez en la charla. "¿El mocoso ya sabe acerca de la Profecía?"

"Todavía no." Contestó Sirzechs, poniéndose serio. "Aun así, los Úngeles ya se han comunicado conmigo para que se lo lleven al cielo. Les dije que ahora mismo está en medio de un entrenamiento intensivo, así que vendrán a buscarlo cuando acabe."

"Estoy de acuerdo." Azazel asintió, bajando un poco su cabeza. "La carga para el mocoso será inmensa…"

"Pero tiene que saberlo." Comentó Sirzechs rápidamente. "La extinción de dos razas no es ninguna broma."

"No me hagas recordarlo…" Resopló Azazel con ligero disgusto.

SALTO DE LINEA.

"Ya veo, así qué has venido a ver cómo va todo…" Comentó Tannin ya en su forma humana con una gran sonrisa, viéndose que su mejilla estaba completamente hinchada.

"Si." Tiamat asintió, observando de lejos como Penemue parecía estar explicándole algo a Issei. "Me tranquiliza saber que tú confías en ella. Pero aun así, no bajaré la guardia." La dragona se cruzaría de brazos, mientras una mirada dura cruzaba por su rostro. "No pienso dejar solo a Issei."

Tannin no pudo evitar mirarla con sorpresa. "Veo que tú y el portador de Ddraig se llevan muy bien." Una sonrisa dentuda se dibujó en su rostro. "Me alegra saber que después de dos milenios lograste encontrar a alguien que te ayudara."

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Tiamat tras sus palabras. "Tienes razón… Tuve mucha suerte." Comentó la dragona con mucho cariño, haciendo que Tannin se sorprendiera aún más cuando vio que en su rostro había un pequeño sonrojo.

Finalmente, Tannin simplemente se dignó a sonreír, ya que no quería molestarla con preguntas íntimas. "Si te hace tan feliz, no creo que deba preocuparme de que el mocoso sea un Demonio."

"La Lagartija Subdesarrollada se encargó de silenciar la Corrupción Demoniaca. De hecho, se parece mucho más a un Dragón, que a un Demonio." Comentó la dragona con cierta gracia en sus últimas palabras.

"Bueno, eso está por verse…" Comentó Tannin con una sonrisa subjetiva. "Si realmente es como un Dragón, entonces podrá soportar la segunda parte del entrenamiento de Penemue."

"¿Su método es peligroso?" Tiamat preguntó al instante al escuchar que Issei podría salir lastimado.

"Es muy peligroso." Declaró el dragón como si no fuera nada. "Pero está bien. No puedes esperar mejorar radicalmente con un método convencional."

"Te digo desde ya que si algo me huele mal, intervendré de inmediato." Amenazó Tiamat, entregándole una mirada asesina a Penemue. "Y si ella sobrevive a mi ataque, es solo porque tendré la consideración que es tu amiga."

"Más que amiga, es una conocida." Contestó el dragón rápidamente. "Igual, no te preocupes demasiado." Comentó con tranquilidad. "Conozco a Penemue y a Azazel hace bastante tiempo. Son buenas personas, a pesar de ser Ángeles Caídos."

Tiamat entrecerró sus ojos con gran sospecha, mirando fijamente a Penemue. "Si tú lo dices…"

"¿Qué es lo que crees que necesitas para volverte más fuerte? ¿Qué es lo que utilizaras? ¿Cómo lo lograras?" Las preguntas de Penemue tomaron por sorpresa a Issei.

"Bueno… Para volverme más fuerte necesito entrenar. En cuanto a lo que utilizaré, será mi Boosted Gear. Y lo lograré, explotando el mayor potencial de mi Sacred Gear." Contestó Issei, frotándose el cabello al ver que las respuestas no parecían haberle gustado a Penemue.

"Así qué, ¿crees que todo tu poder gira alrededor de tu Boosted Gear?" Preguntó Penemue, recibiendo un asentimiento por parte de este. "¿Eso quiere decir que te conformas en ser el Sekeryutei más débil?"

"¡¿Qué?!" Issei ensanchó sus ojos. "¡Por supuesto que no!"

"Escúchame bien, porque solo lo diré una vez." Penemue dio un paso hacia delante, haciendo que el castaño la mirara con mucha atención. "No importa que seas el Sekeryutei. No importa que tengas uno de los poderes más temidos en la historia. No importa lo que piense la gente sobre ti. No importa nada de eso. Si quieres ser alguien sin importar quien seas ahora mismo, entonces siempre debes tener en cuenta tres cosas para fortalecerte." Penemue alzó tres dedos para hacer énfasis en sus palabras, recibiendo un rápido asentimiento del castaño.

"Mente, corazón, y cuerpo." La respuesta descoloco completamente a Issei, ya que no entendía a que se refería.

"Mente: Tienes que descubrir tú mismo como superar lo que parece insuperable." Issei pestañeó con gran sorpresa tras sus palabras. "Para lograrlo, siempre tienes que estar con la mente en frio y pensar hasta romperte la cabeza. Algo que nunca se ha conseguido hasta ahora, algo que no tiene antecedentes… Ese algo es lo que tú mismo encontraras para convertirte en alguien más fuerte." Penemue se acercó un poco a su rostro, asegurándose de que la escuchara bien. "Escúchame bien: Aunque nunca se haya descubierto o creado ese algo, no significa que tú no puedas lograrlo." Concluyó, colocando un dedo en su frente, para luego recibir un gran asentimiento por parte del castaño.

"Corazón: Porque a pesar de que le estés metiendo cerebro al asunto, tienes que creer que es posible. Tienes que intentarlo, intentarlo, y volver a intentarlo aunque parezca imposible. No importa que no logres visualizar el final del camino, tienes que seguir avanzando." Penemue apoyó la mano en el hombro de Issei, apretándolo suavemente. "Porque si no crees en ti, si no crees en tu propio potencial, entonces, ¿quién lo hará?" Issei esta vez ni siquiera asintió, solo se dignó a mirarla completamente maravillado por sus palabras.

"Por último, cuerpo: No sirve de nada tener una mente y un corazón fuerte si tú cuerpo no cumple las expectativas a lo que aspiras lograr. Si tú cuerpo no está en sintonía con tu espíritu, entonces no hay nada que puedas hacer. Por eso, nada de escusas, nada de ser el Sekeryutei…" Penemue le hundió un dedo en el pecho del castaño para hacer énfasis en sus siguientes palabras. "Tú cuerpo no es algo que sea obra del destino. Tú cuerpo lo forjas tú mismo."

Al ver que Issei no contestaba, Penemue lo miró de forma penetrante. "¿Entendiste?"

Al escuchar su pregunta, Issei asintió rápidamente, para después ponerse un poco serio.

"Como recién estas empezando con tu entrenamiento, te ayudaré a alinear estos tres puntos. Aunque habrá un momento en que ya no pueda ayudarte más, y tendrás que seguir buscando respuestas por tu propia cuenta." Issei simplemente asintió ante sus palabras. "Para comenzar, me gustaría que me dijeras cuál es tu arma cuerpo a cuerpo favorita, o si hay alguna que te gustaría utilizar."

"¿Arma cuerpo a cuerpo…?" Issei se llevó una mano a su mentón, para luego ver la katana de Penemue y recordar los diversos entrenamientos y peleas que tuvo contra usuarios de espada. "¡Me gustan las espadas!" Concluyó, esbozando una pequeña sonrisa.

"¿Cuál clase?" Preguntó la Cadre, haciendo que Issei se frotara el cabello al no encontrar una respuesta. "¿Más ligeras? ¿Más pesadas? ¿Grandes? ¿Pequeñas?" Agregó, logrando que Issei entendiera.

"¡Me gustaría una espada ligera!" Exclamó con una gran sonrisa.

"¿Por qué?" Preguntó, viendo si realmente había pensando su respuesta.

"Bueno… Como espadachín, me gustaría moverme muy rápido y ser muy ágil." Contestó, no muy seguro de su respuesta, aunque rápidamente se enteró que había respondido correctamente cuando Penemue le sonrió.

"Buena elección…" Penemue asintió satisfecha, para luego materializar una espada de madera. "Ten. Es una katana." La Cadre explicó, arrimándole el arma.

"Uh, gracias…" Contestó, tomando la espada de madera de una forma muy extraña.

"Para comenzar con el entrenamiento, empezaremos con tu habilidad y el control sobre la Sacred Gear." Aclaró Penemue con gran simpleza, cerrando sus ojos.

"Espera, ¿podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo?" Preguntó el castaño, completamente impresionado.

"Por supuesto." Contestó la Cadre como si fuera lo más natural del mundo. "Solo tienes que activar tu Balance Breaker."

Después de sus palabras, Issei rápidamente se rodeó de un color rojo, tomando su armadura.

"¿Y ahora qué?" Preguntó el castaño emocionado.

"Ahora, tienes que aguantar con la armadura todo el tiempo posible. Ni siquiera puedes quitártela para dormir."

"De acuerdo. Espera, ¡¿QUÉ?!" Los ojos de Issei saltaron de sus cuencas al escuchar lo que debía hacer. "P-pero apenas puedo aguantar unos minutos con la armadura puesta…"

"Necesitas aumentar tu control, y como no estarás en combate, la armadura aguantara por más tiempo. Solo no uses magia, y aunque estés completamente exhausto y a punto de desmallarte, no la desactives." Penemue le dirigió una mirada un tanto fría, haciendo que el castaño diera un paso hacia atrás. "Créeme que el castigo será mucho peor que el cansancio mental acumulado. Por lo tanto, procura acumular mucho más cansancio que castigos por tu bien." Concluyó, haciendo que Issei casi se atragantara con su propia saliva.

"No llevamos ni un día juntos, y ya sé que ella es mucho más exigente que Tiamat…" Pensó el castaño con miedo.

"Ahora, respecto a la habilidad…" Penemue desenvaino su katana, poniéndose en pose de combate. "Te enseñare mi postura y los diversos ataques que puedas manejar en estos momentos. Cuando lo hayas perfeccionado, tú mismo buscaras la forma de combinar tu postura de lucha con la postura de la katana. Te digo que no será algo muy fácil, pero si logras combinar dos estilos diferentes te volverás alguien monstruoso. No por la fuerza o habilidad, sino por el nivel." Concluyó, recibiendo un asentimiento del castaño.

"Ahora, nos enfocaremos en un entrenamiento regular que duré desde la madrugada hasta la hora del almuerzo. Después de ello, Tannin se hará cargo de la segunda parte." Penemue entrecerró ligeramente sus ojos, aferrando aún más el agarre en su espada. "¿Entendido?"

"¡Si!" Issei contestó rápidamente, intentando imitar la postura de Penemue.

"Iré a ver de lejos." Tannin observó a Tiamat con ligero asombro. "No quiero estorbar durante su entrenamiento." Finalizó, desplegando sus alas mientras se dirigía a la montaña, siendo seguida por Tannin.

Varias horas más tarde…

"Creo que voy a vomitar…" Comentó Issei, mientras su cara se ponía cada vez más blanca. No solo eran ganas de vomitar, sino que también tenía un mareo muy intenso, junto con un dolor de cabeza que no era muy fuerte, pero lograba ser muy molesto.

"Es normal. Es uno de los síntomas que aparecen cuando tus reservas mágicas están rozando su límite constantemente." Explicó Penemue, tomando un pedazo de carne de la fogata, colocándolo en su plato con mucha sutileza. "Pero es solo eso, un síntoma. Puedes estar tranquilo, porque no vomitaras. Solo es una mera sensación." Aclaró, llevándose un bocado a su boca, cerrando sus ojos con satisfacción. "Ahora, aprovecha a descansar y no te sobre esfuerces."

Una pequeña cantidad de saliva salió en la comisura de los labios del castaño al ver la comida, al mismo tiempo que rugía fuertemente. "Hablando de eso… No eh comido nada en todo el día."

Issei iba a tomar la parte de su comida, pero fue interrumpido por Penemue cuando le pegó con la funda de su katana.

"¡Au! ¡¿Qué fue eso?!" Preguntó el castaño, mientras se frotaba la majilla por el golpe.

"Rompiste tu Balance Breaker unas cuatro veces, por lo que solo recibirás un quinto de tu comida." Contestó Penemue con una mirada oscura en su rostro, haciendo que Issei comenzara a sudar como loco.

"… ¿Este es el castigo?" Pensó el castaño, mientras sus ojos temblaban ante lo escuchado.

Penemue procedió a cortar un pequeño pedazo de la bestia para entregárselo, pero la armadura de Issei se rompió en el momento justo, haciendo que la Cadre mirara por unos pocos segundos a Issei, para luego entregarle la comida a Tannin, que se encontraba llegando junto con Tiamat.

"No-no puede ser…" Pensó el castaño, mientras una enorme aura depresiva lo rodeaba por completo.

Su rostro completamente abatido cambio rápidamente, volviendo a ponerse su armadura.

"¿Ya estás listo para la segunda parte del entrenamiento?" Preguntó Tannin, devorando toda la comida a una rapidez impresionante, haciendo que Tiamat pusiera sus ojos en blanco.

"Solo dame unos segundos…" Comentó el castaño, cerrando profundamente sus ojos mientras trataba de contener el inmenso dolor de cabeza que tenía en estos momentos.

"De acuerdo." Contestó el dragón, sentándose en frente de la Cadre. "Oye, todavía no me has contado el motivo de que ustedes estén rondando por aquí."

"Azazel estuvo persiguiendo a Hyoudou por varias semanas. Mientras que yo estoy intentando cumplir algo que se me encomendó hace mucho tiempo." Contestó Penemue, sin querer darle mucha más información de la necesaria.

"Lo entiendo, todo el mundo tiene sus secretos." Comentó el dragón con simpleza, mientras usaba una pequeña astilla para limpiarse los dientes.

"Ahora que recuerdo, ¿por qué tú, Penemue y Azazel se llevan tan bien?" Preguntó Issei, haciendo que todos lo miraran por su pregunta. "Después de todo, sé que los dragones le tienen un gran odio a las Tres Facciones por la guerra que se liberó en contra de ellos."

"A mi también me gustaría conocer esa historia." Aclaró Tiamat, sentándose en el regazo de Issei.

"Bueno…" El rostro de Tannin se puso serio de inmediato. "Digamos que… esos tiempos fueron complicados…" Tannin alzó su mirada, recordando vívidamente todo lo ocurrido en aquella época.

"La Gran Guerra entre las Tres Facciones se vio interrumpida por Albión y Ddraig. Como ya sabes, el conflicto obligó a las facciones a unirse contra ellos. Gracias a la ayuda de Dios, lograron contener una parte del alma de ambos en diferentes Sacred Gear. Un tiempo después de haber unido fuerzas contra un enemigo en común, las Tres Facciones continuaron su guerra, haciendo que una gran cantidad de Demonios murieran en este trayecto de la guerra gracias a las armas sagradas, en donde el antiguo Rey Demonio fue una de las víctimas. En poco tiempo, se disparó otra enorme batalla en tan solo unos pocos días después de lo ocurrido. Esa batalla fue nombrada como 'el inicio del apocalipsis'. Hoy en día es altamente conocida, porque fue en donde los Dioses Dragones batallaron entre sí. Uno de ellos quería la destrucción de todo, mientras que los otros dos intentaban impedírselo. Al ver esto, gracias a la ayuda de Dios y los otros dos Dioses Dragones, lograron contener a Trihexa y sellarlo en una prisión dimensional gigantesca. Desafortunadamente, Dios murió al sellar a un oponente miles de veces más superior a él. Al ver el enorme peligro que representaban los dragones, las Tres Facciones hicieron las paces y acabaron la guerra, formando una tregua para acabar con todos los dragones que representaran una amenaza. Así fue como surgió el asesino de dragones, Brand. Aun así, su increíble habilidad no era suficiente para matar a los Reyes Dragones."

Al escuchar la última parte, Issei no pudo evitar mirarlo con gran confusión. "Un momento… Tiamat me había dicho que con la ayuda de Brand y las otras facciones habían eliminado a dos Reyes Dragones."

"Eso es cierto." Comentó Tannin rápidamente. "Pero es una información a medias. No me extraña, siendo que la pequeña tonta se aisló en una cueva por casi dos milenios." Tannin se burló, recibiendo un pequeño gruñido de la dragona que rápidamente se tranquilizó cuando Issei acarició su cabeza. "Aunque Brand haya sido un invento bastante impresionante con una Sacred Gear muy peligrosa, no estaba ni cerca de derrotar a Dos Reyes Dragones."

"Entonces, ¿cómo lo logró?" Preguntó Tiamat con un pequeño sonrojo, al sentir las caricias constantes en su cabello.

"Un traidor." Fue la simple respuesta que tenso a todos, debido a la mirada que tenía Tannin. "Un traidor de nuestra propia sangre…" El dragón apretó ligeramente sus puños tras recordar. "Ese bastardo se llamaba Samael. Se unió a los Ángeles Caídos cobardemente para que no lo mataran, al mismo tiempo que entregó un veneno que era capaz de matar incluso a la Diosa Dragona más débil, Ophis. Ese veneno, fue conocido como 'La Sangre de Samael'." Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del dragón tras recordar como lo había matado.

"Cada uno de mis hermanos luchó con rabia y completamente enardecidos contra las facciones. Ellos pensaban que todos los dragones serían una presa fácil debido a su temperamento, pero las cosas resultaron un poco diferentes. Después de todo…" Tannin señaló su propia cabeza con una sonrisa astuta. "De todos los dragones que existieron, yo fui el único que siempre tuvo la mente en frio, sin contar a Great Red." Explicó con gran orgullo.

"Cuando el ataque comenzó, planifique mi contraataque desde las sombras, calculando fríamente cuales eran los hilos que debía destruir. Finalmente, primero me encargué de Samael, y todos sus venenos. Me aseguré de destruir todas las sustancias y los almacenes, por lo que si queda alguna inyección, ya se debe haber perdido hace mucho tiempo…" El dragón se cruzó de brazos, inflando su pecho de orgullo. "Al descubrir que los almacenes habían sido completamente destruidos, los primeros en querer retirarse fueron Penemue y Azazel. Al ver que los dos sujetos más fuertes de su facción no continuaban en la guerra, los Ángeles Caídos terminaron por retirarse. Luego de eso, Los Ángeles y Demonios intentaron atacarme para matarme, pero ni siquiera el tal Brand pudo hacerme un rasguño." Tannin cerró sus ojos con una pequeña sonrisa, recordando como había terminado la guerra.

"Finalmente, Los Demonios fueron los últimos en rendirse y me entregaron un extenso terreno para que el tratado funcionara." Tiamat abrió su boca, pero Tannin levantó el brazo rápidamente. "Sé lo que estás pensando. Yo también estaba muy enojado, y quería matarlos a todos. Pero les había prometido a Penemue y Azazel que no exterminaría a las facciones cuando me entregaron mas de la mitad de las ubicaciones de los almacenes que contenían el veneno."

"Espera, ¡¿traicionaron a su propia gente?!" Preguntó Issei con los ojos bien abiertos.

"Créeme, niño. La guerra es horrible." Contestó Penemue con simpleza. "Azazel y yo estuvimos de acuerdo en que todo debía acabar de una vez por todas. Ambos estábamos hartos, y por esa razón es que encontramos una solución. De esta manera, los dragones no fueron completamente extinguidos, y las facciones no sufrieron más bajas innecesarias." La Cadre se defendió, haciendo que Tiamat e Issei la miraran con ligera sorpresa.

"Por esa razón es que nos llevamos bien." Ambos miraron a Tannin tras sus palabras. "Ah pesar de ser un dragón, a mí no me apasionan exageradamente las batallas, no me dejo controlar por mis emociones, y me gusta vivir tranquilo. Mientras que Penemue y Azazel no dejan que sus gustos más retorcidos se apoderen de ellos, a pesar de ser Ángeles Caídos." Concluyó el dragón, esbozando una pequeña sonrisa.

"Suficiente charla." Penemue interrumpió la conversación, haciendo que todos la miraran. "Es hora de que reanudes tu entrenamiento." Comentó con mucha tranquilidad, para luego dejar su pequeña tasa encima de su plato.

Tannin chocó fuertemente sus puños con una sonrisa un tanto preocupante, según Issei. "¡Vamos allá!"

SALTO DE LINEA.

"¡Pensé que esto sería mucho más simple!" Gritó Issei fuertemente, mientras corría a toda velocidad con una enorme roca atada a su cintura.

Mientras tanto, se pudo ver como Tannin Iba volando detrás de él, utilizando uno de sus dedos para arrojarles pequeños ataques mágicos, que terminaban convirtiéndose en enormes explosiones.

Al estar en un descampado, por lo menos se aseguraban de no destrozar mucha naturaleza, aunque el sitio parecía que iba a quedar completamente infértil tan solo en unos dos o tres días.

Varias horas más tarde…

Finalmente, el entrenamiento con Tannin había finalizado. Algo que impresionó un poco al castaño, ya que terminaron a una hora bastante más temprana de lo que pensaría, aunque las ocho de la tarde no es que sea poco para él. De hecho, en parte estaba agradecido de poder descansar un par de horas.

"Sin lugar a dudas, estar corriendo todo el tiempo por tu vida hace que el mareo pase a un segundo plano…" Susurró el castaño, apoyándose contra un árbol mientras daba un gran suspiro. Su armadura estaba muy sucia, al igual que su rostro. "Incluso hubo algunas veces que pensé que moriría…"

Issei siguió avanzando hacia la fogata, para luego ver con ligera sorpresa como Penemue había traído una gran mesa de madera, junto con una gran cantidad de libros y papeles. La Cadre estaba sentada tranquilamente en la punta, bebiendo de un té con suma delicadeza.

"¿Qué estás haciendo?" Preguntó el castaño, sentándose en la otra punta.

"Trabajando." Fue la simple respuesta de Penemue, mientras leía un libro y firmaba ciertos papeles. "El orden en Grigori no se mantendrá solo."

"Pero, ¿tanta cantidad de trabajo?" Pensó el castaño con los ojos bien abiertos. "Pensé que en los mandatarios habían muchos más Cadres…"

"Así es." Penemue asintió, mientras le ponía tinta a su pluma. "El problema es que nadie hace nada. El único que hace algo de vez en cuando es Azazel, y en estos momentos está demasiado relajado. No me queda otra opción que hacerlo yo misma."

"Pero, ¿eso no te parece mal?" Preguntó el castaño, acercando un tablero de ajedrez que estaba al frente suyo.

"No puedo esperar mucho de un par de inútiles que únicamente piensan en sexo y armar guerras." Estas declaraciones hicieron que Issei recordara a Kokabiel. "Recuerda, Hyoudou." Penemue alzó su mirada, dejando la pluma a un lado. "Hay veces que es mejor estar solo, que mal acompañado." "Dicho esto, la alta y hermosa mujer se levantó de su asiento, sentándose al lado de Issei. "Ahora, ¿te gustaría jugar una partida?"

Aunque había sido una pregunta, Issei pudo ver como sus ojos brillaron intensamente, ansiando que la respuesta fuera positiva. De hecho, se veía bastante tierna, para ser alguien tan seria.

Esto hizo que Issei se sintiera mucho más cómodo, al ver que ella no siempre iba a verlo como su alumno. Y, además de ello, era imposible negarse a tal propuesta con esos hermosos ojos carmesí que brillaban suplicantes en la oscuridad.

"Muy bien…"

"¡Soy las blancas!" Exclamó la Cadre rápidamente y con una pizca de emoción, haciendo que el castaño la observara con genuina sorpresa.

Ni bien terminaron de posicionar sus piezas, Penemue dejó que sus alas más negras que la noche brotaran de su espalda, haciendo que el castaño las admirara por segunda vez. Estaba seguro que esas alas eran incluso más maravillosas que las del mismo Azazel…

"En esta batalla, volvemos a ser puras, queridas mías." Declaró Penemue con una seriedad bastante adorable, mientras adelantaba un peón hacia el frente.

"¿Qué quiere decir con eso…?" Se preguntó el castaño internamente, para luego ensanchar ligeramente sus ojos al encontrar la respuesta. "¡Claro, la pureza de sus alas!"

"Puedes quitarte la armadura si quieres." Las palabras de Penemue hicieron que Issei volviera a la realidad. "Inicialmente te dije que no quería que te la quitaras, pero sé muy bien que en los primeros días será imposible que la mantengas activa incluso cuando duermes. Por lo menos, seré comprensiva hasta el séptimo día." Comentó, acariciando delicadamente sus alas mientras esperaba ansiosamente que moviera.

"Sería genial que tuviera esos ánimos no solo cuando jugara…" Pensó el castaño, sonriendo genuinamente ante los actos bastante lindos de la Cadre.

Varios días más tarde…

"¡Por fin!" Exclamó Issei con alegría, viendo que después de una semana por fin podía comer aunque sea un poco de comida al mediodía.

Como era costumbre, Tiamat se encontraba sentada en su regazo, comiendo junto a él. La primera vez, Tannin y Penemue lo pasaron por desapercibido. Pero ahora, el dragón no podía evitar preguntarse qué es lo que estaba sucediendo entre los dos, ya que Tiamat nunca fue alguien que se caracterizó por demostrar tanto su lado más cariñoso.

El castaño le dio una gran mordida al trozo de carne, para que luego su rostro se pusiera un poco violeta. "Esta quemado…" Pensó, buscando agua de inmediato. "Supongo que no es muy buena cocinando." Concluyó, para luego sorprenderse un poco cuando vio que Penemue estaba mucho más distante de lo normal.

Estuvo mirándola por unos pocos segundos, viendo como su rostro no podía ocultar una tristeza, mientras su mirada se perdía en la nada, probablemente por culpa de un recuerdo distante.

Penemue volvió en si después de unos segundos, para luego mirar a Issei tras sentir su mirada.

El castaño se puso visiblemente nervioso, aunque logró desviar rápidamente la mirada para no molestar a la Cadre.

Después de unos pocos segundos, el castaño volvió a mirarla de reojo. "Supongo que cada uno tiene sus propios problemas…" Pensó, mientras le sacaba una diminuta sonrisa a Tiamat debido a que le comenzó a acariciar su largo y bonito cabello.

Ese mismo día, en la noche…

Habían pasado una gran cantidad de horas, e Issei finalmente había concluido con su entrenamiento. Últimamente le estaba yendo mejor con el tema de su Balance Breaker, aunque ahora se complicaría considerablemente, sabiendo que debía tenerla puesta incluso mientras dormía.

"Por suerte, en este lugar también hay un arroyo. No podría vivir con esta suciedad encima…" Se dijo el castaño a sí mismo, mientras avanzaba entre los árboles. La noche reinaba en la arbolada, haciendo que la visión en el sitio sea casi escaza, aunque eso no era problema para un Demonio.

Issei se detuvo abruptamente tras escuchar unos sonidos extraños. El castaño se quedó inmóvil por unos pocos segundos, hasta que pudo distinguir que tipo de sonidos eran.

Al distinguirlo, el castaño no pudo evitar ensanchar sus ojos lentamente. "¿Son… sollozos?" Pensó, yendo lentamente hacia la dirección del sonido.

Issei se ocultó detrás de un árbol, para luego ensanchar sus ojos a más no poder cuando vio a Penemue.

Ella estaba completamente a solas, mientras miraba a la luna sin pestañear. La luz de la susodicha hacia que su figura se viera majestuosa por la noche, aunque las lágrimas que estaban corriendo por su rostro decaían un poco su imagen.

Issei tan solo se dignó a observar como la Cadre posicionó ambas manos en su pecho mientras cerraba fuertemente sus ojos, dejando que las lágrimas cayeran en silencio.

Al ver esto, Issei se dio rápidamente la vuelta.

"|¿No piensas ayudarla?|" Preguntó Ddraig, extrañado por la actitud de su compañero.

"No es asunto mío. No me gustaría molestarla por meterme en sus asuntos." Contestó Issei, haciendo que Ddraig sonriera.

"|¿Y en qué momento te empezaste a preguntar por eso?|" La pregunta de Ddraig hizo que Issei se detuviera en seco, para luego mirar sobre su hombro como Penemue seguía allí, llorando, completamente sola.

El castaño apretó fuertemente los puños, para después dar media vuelta y dirigirse hacia ella.

Los ojos de Penemue se abrieron de golpe tras escuchar un sonido extraño, volteando rápidamente su mirada. "¡¿Quién anda ahí?!" Ordenó la Cadre, secándose rápidamente las lágrimas de su rostro.

"Soy yo." Fue la simple respuesta de Issei, acercándose un poco más a ella. Al hacer esto, Penemue se alejó por puro instinto. "Lo vi todo. No tienes por qué ocultarlo." Al escuchar esto, la Cadre no pudo evitar mirar hacia otro lado. "Si quieres, podemos hablar sobre ello."

"No lo entenderías." Fue la respuesta cortante de la mujer, viéndolo ferozmente a la cara. "Déjame sola."

Issei bajó su mirada por un corto segundo, para luego mirarla seriamente. "Tienes razón, probablemente no lo entendería. Pero no debes contarme nada, solamente déjame apoyarte. Déjame liberarte." Comentó el castaño, acercándose lentamente hacia ella, mientras desvanecía su armadura.

"¿Liberarme?" Penemue se rio. "¿En serio piensas que puede ser tan simple hacer…?" Ella ensanchó sus ojos a más no poder cuando sintió que algo cálido la rodeaba por completo. Ella miró como Issei había obligado a que su rostro terminara en el pecho del castaño, mientras que su otra mano le rodeaba por la espalda, encerrándola en un cálido y fuerte abrazo.

Penemue intentó liberarse en un principio, pero rápidamente desistió y dio un gran suspiro. "… ¿No es necesario que te cuente nada?"

"No." Contestó Issei rápidamente. "Está bien así…"

Las manos de Penemue se levantaron vacilantes, para que luego rodearan la espalda de Issei con mucha fuerza. Ella dio un gran suspiro sollozante, mientras dejaba que las lágrimas brotaran nuevamente de su rostro. Sus alas emergieron de su ser, rodeando por completo a ambos en un abrazo tan cálido y perfecto que parecía una obra de arte retratada.

Ella no tardó en acurrucarse aún más en el abrazo, mientras se aseguraba de que su rostro se hundiera lo más posible en el pecho del castaño para que él no pudiera ver su llanto. Fue un intento bastante desesperado, ya que ella no había pensando como Issei podía sentir que su remera era completamente humedecida por dichas lágrimas.

"Yo también tengo mis propios problemas, y sé muy bien que llorar solo no desahoga el daño que siente tu corazón." Issei comenzó a acariciar su cabeza, sintiendo como Penemue se aferraba aún más a él por el gesto. "En un principio quería irme, pero simplemente no podía dejarte sola. Apenas nos conocemos hace unos días, pero ya me has ayudado mucho desinteresadamente, y me gustaría hacer algo por ti. No me importa que no me digas lo que haya sucedido, solo me importa ayudarte ahora mismo. No tengas miedo de apoyarte en mí. No tengas miedo de liberarte. No tengas miedo de ser tu misma." El castaño bajó un poco su cabeza, dándole un beso en la frente. "Yo simplemente me dignare a escucharte, cada y todas las veces que lo necesites."

Al sentir el pequeño beso en su frente, el llanto silencioso de Penemue dejo de ser silencioso, sintiendo como su pecho comenzaba a quemarle de una forma tan hermosa por semejantes palabras. Ella respondió a esas hermosas palabras, abrazando aún más a Issei con sus alas, haciendo que ambos se quedaran aún más apretados, si eso era posible.

Entre tantas emociones y llantos, solo pudo encontrar una palabra para decirle al castaño…

"Gracias…"

SALTO DE LINEA.

"¿Ya te sientes mejor?" Le preguntó el castaño, viendo como Penemue estaba sentada a su lado.

"Si…" Contestó, levantándose mientras se sacudía su pequeño short. "¿Te apetece jugar al ajedrez?" Preguntó la Cadre, mirándolo atentamente.

"¿Ah estas horas?" La pregunta de Issei hizo que Penemue lo mirara con confusión. "Son las once de la noche. Estuvimos tres horas aquí."

"¿Tres horas?" Penemue pestañeo con ligera sorpresa ante la información.

¿Tanto había disfrutado el momento, que no se dio cuenta del paso del tiempo?

"Pero, ¿qué más da?" Preguntó la Cadre, esbozando una pequeña sonrisa burlona. "No es tan tarde, ¿o acaso quieres decirme que eres un pequeño bebé que no puedo aguantar tanto tiempo despierto?"

"¡¿Qué?!" Issei no pudo evitar mirar en varias direcciones, mientras buscaba una respuesta. Cuando finalmente la encontró, el castaño fijo su mirada en Penemue, sobresaltándose cuando la mujer le guiño el ojo repentinamente. Issei no pudo evitar mirar hacia otro lado con un pequeño sonrojo, mientras que Penemue se tapó la boca para ocultar su pequeña risita.

Al escuchar que se estaba riendo, Issei no pudo evitar mirarla con atención. "¿Lo ves?" Penemue dejó de reír tras escuchar al castaño. "Eres mucho más dulce cuando estas liberada."

Penemue no pudo evitar bajar su mirada, mientras un tenue sonrojo se apoderaba de sus mejillas.

Issei tan solo pudo sonreír de lado al ver la reacción tan tierna de Penemue.

Por lo visto, ella era mucho más que una simple mujer estricta y trabajadora.

SALTO DE LINEA.

"¡Si bajas el ritmo, estas muerto!" Exclamó Tannin en su verdadera forma, mientras arrojaba ataques mágicos que rozaban la roca de Issei, generando explosiones y enormes nubes de polvo por doquier.

"¡Lo sé, maldición!" Respondió el castaño, corriendo a toda velocidad, como si se tratara de la maratón de su vida.

Ninguno de los dos se había percatado que dos miradas los estaban observando desde la cima de una pequeña montaña.

"Qué raro verte por aquí." Fue la simple declaración de Tiamat mientras observaba atentamente a su futuro amante.

"No tenía mucho papeleo, así que aproveché la oportunidad de observarlo." Contestó, teniendo la misma mirada que Tiamat.

"Se ve que ha mejorado. Me alegra verlo." Agregó la dragona, sin siquiera dirigirle una pequeña mirada a la Cadre.

Al notar la incomodidad en el ambiente, Penemue no pudo evitar dar un pequeño suspiro. "¿Acaso estaremos así para siempre?" Preguntó, sentándose al lado de Tiamat.

Esta se apartó un poco de ella, dirigiéndole una mirada de pocos amigos. "Puede que no estés bajo el control del Pecado Original, y que Tannin tenga bastante confianza contigo." La dragona entrecerró sus ojos con sospecha. "Pero no ganaras mi confianza tan fácilmente. Sigues siendo una asquerosa caída, y eso no cambiara nunca."

"Créeme, lo es más que nadie." Al escuchar su respuesta, Tiamat no pudo evitar mirarla con ligera sorpresa, aunque no se vio visiblemente. "Y es algo que me molesta, pero no tengo otra opción. Mis propios errores me han llevado a este camino, y ahora estoy pagando las consecuencias."

"Todo el mundo a cometido errores, no puedo recriminarte nada al respecto." Declaró la dragona, mirando a Issei. "Pero él me ha enseñado que debes aprender a convivir con ellos, en vez de lamentarte toda tu vida."

"Hyoudou Issei…" Penemue sonrió levemente al recordar lo que ocurrió ayer. "Sin duda alguna, es un muchacho bastante extraño e interesante." Al escuchar sus palabras, Tiamat no pudo evitar mirarla con intriga. "Tú que lo conoces mejor, ¿Qué lo hace actuar tan deliberadamente? ¿Por qué ayuda a personas que no merecen ser ayudadas?"

"Son unas buenas preguntas…" Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de la dragona mientras apoyaba el mentón en sus rodillas. "Él tiene un don para comprender el dolor de las demás personas. Y, sinceramente, no sé porque decidió ayudarme en nuestro primer encuentro. Supongo que existen personas como él, que simplemente se centran en curar el corazón de las personas."

"No existen personas como él." Contestó Penemue, haciendo que Tiamat la mirara con ligero asombro. "Solo existe él."

Al escuchar sus últimas palabras, la sorpresa de Tiamat aumento un poco más, aunque finalmente sonrió. "Tienes razón. No existe otra persona tan buena, amable, feliz, considerada y cariñosa como lo es él."

"Estoy totalmente de acuerdo." Declaró la Cadre, llevándose una mano a su pecho. "Incluso ayudó a alguien como yo…"

"No te confundas." Declaró la dragona, levantándose de su asiento. "Puede que Issei sea un hombre único, pero no ayudaría a gente que no merece su atención."

Penemue no pudo evitar mirarla con gran sorpresa ante sus palabras, para luego cerrar sus ojos con una sonrisa. "En serio… ¿en qué momento esta conversación tensa se convirtió en una tan animada?" Al escuchar esto, Tiamat no pudo evitar sonreír.

"Bueno… Quizás no seas tan mala como pensé en un principio." Declaró la dragona.

"Lo mismo digo." Contestó, levantándose. "Pensé que solamente eras muy cercana a Hyoudou, pero veo que eres una mujer bastante comprensiva."

"Más o menos…" Contestó la dragona, ladeando un poco su cabeza.

"Bueno, debo continuar con el trabajo." Declaró la Cadre, palmeando su trasero para quitarse la tierra.

Ambas se miraron fijamente por unos segundos, para después entregarse una pequeña sonrisa.

Quizás, tan solo quizás… Tiamat había encontrado una nueva amiga.

Mientras tanto…

"*¡Corre más rápido, mocoso!*"

"¡Cierra el pico, maldita Lagartija Subdesarrollada!" Issei prácticamente le gritó a su guantelete, haciendo que Ddraig riera fuertemente.

Nunca se había divertido tanto con uno de sus portadores, y debía admitir que era una sensación muy agradable.

Una semana más tarde…

"¡¿Mañana tendremos un día de descanso?!" Exclamó el castaño con mucha felicidad, transmitiéndosela a su dragona cuando la abrazo fuertemente de forma inconsciente. Obviamente, no pudo ver que una sonrisa bastante alegre adornó el rostro de Tiamat, que parecía no querer separarse de su regazo.

"Así es." Penemue asintió. "Por lo tanto, ya puedes ir quitándote la armadura."

"¡Genial!" Exclamó el castaño con una gran sonrisa, desvaneciendo su armadura. "Pero, ¿Dónde iremos?"

"Ya es hora de que utilices una katana de verdad." Penemue alzó su mirada, mirando fijamente al castaño. "Iremos a mi habitación para que escojas una."

"Una katana de verdad…" Issei no pudo evitar que se le erizara la piel, ya que llevaba más de dos semanas entrenando con una espada de madera, y ya quería sentir como era una real.

Después de que pasará la emoción, el castaño no pudo evitar sorprenderse a volver a pensar en las palabras de la Cadre. "¡Espera un segundo! ¡¿Eso significa que vamos a Grigori?!"

"Por supuesto." Penemue volvió a asentir, mientras comía tranquilamente.

De nuevo, la emoción se palpó en el cuerpo de Issei con un pequeño escalofrió, ya que solo había oído que Grigori era una gran fortaleza, pero nunca había visitado el sitio.

"Yo iré con él." Las palabras de Tiamat prácticamente sonaron como una orden, haciendo que Penemue la mirara.

"No veo problema. Solo intenta no asustar demasiado a los Ángeles Caídos." Contestó Penemue, para luego mirarla fijamente. "Aunque te advierto que podrías llegar a sentirte un poco incomoda por los hombres."

Tiamat tan solo la miró con una sonrisa afilada, indicando que quizás traería algunos problemas.

Aun así, a Penemue no pareció importarle. De hecho, Issei estaba seguro que pudo ver una pequeña pizca de satisfacción en sus ojos.

De alguna manera, eso le hizo pensar que quizás no se llevaba tan bien con sus compañeros Caídos…

SALTO DE LINEA.

"Nos volvemos a ver, mocoso." Comentó Azazel con una pequeña sonrisa astuta en su rostro, haciendo que Issei pusiera sus ojos en blanco.

"¿Qué haces aquí? Pensé que supervisarías los entrenamientos de mis compañeros." Preguntó el castaño.

"Lo hago." Declaró el Caído, mirando sus uñas. "Pero este día necesito volver a Grigori. En el comienzo del próximo mes hay un evento especial para nuestra raza."

"¿Un evento especial?" Preguntó Issei con gran interés.

"Así es." Azazel asintió. "Conmemoramos el nacimiento del primer Ángel Caído. Es un evento sin precedentes, en donde todos los Ángeles Caídos viajan por un pequeño barco, mientras observan los fuegos artificiales que caen sobre Grigori."

Issei tan solo se imaginó como Penemue iba montada en un pequeño barco con todos los Caídos muy apretados, por lo que no le resultó muy genial.

"Hablando de eso…" Azazel fijó su mirada en Penemue con una sonrisa burlona. "¿Ya conseguiste pareja, o faltaras como todos los años?" Al escuchar esto, Penemue no pudo evitar mirar hacia otro lado con ligera molestia, mientras que Issei la miró con ligera confusión.

"¿Conseguir pareja?" Issei se llevó una mano al mentón, para luego imaginar a Penemue en una pequeña barca junto a un hombre. El castaño no pudo seguir imaginando la situación, ya que la Cadre le jalo de la manga.

Issei entendió el gesto al instante, por lo que se puso en puntillas mientras Penemue bajaba su rostro para susurrarle al oído.

"Utilizas una barca decorada para rodear Grigori junto a alguien. Es un gran número de barcas, y el viaje inicia dentro de la única cueva que se encuentra."

Azazel pestañeo un par de veces con genuina sorpresa al ver el gesto de Penemue. Esto hizo que sonriera, ya que parecía llevarse bien con alguien, aparte de él mismo.

"Bueno, si por algún motivo extraño llegas a ir, estaría bueno verte con un vestido de sirvienta. Estoy seguro que te quedaría genial." Declaró el líder de los Caídos, para luego mirar hacia otro lado y reír cuando Penemue le gruño, claramente en desacuerdo con esa idea.

"¿Penemue con traje de sirvienta?" Se preguntó Issei, en voz alta, haciendo que ambos le miraran.

El traje ajustado en sus pechos, su cintura débilmente marcada, y todo su cabello negro profundo junto con sus ojos rojos carmesí…

Simplemente, era una combinación perfecta…

La sonrisa boba de Issei desapareció casi al instante cuando sintió que Penemue lo estaba perforando con la mirada.

"¿Crees que ese vestido me quedaría bien?"

"Bueno…" El castaño se llevó una mano al mentón, pensando detenidamente. "Definitivamente no es un tipo de atuendo que podría ir con tu personalidad… ¡Y por eso creo que te quedaría genial!" Exclamó el castaño, chasqueando sus dedos con una gran sonrisa.

Él se sorprendió levemente cuando vio que Penemue desvió su mirada hacia otro lado con un pequeño sonrojo en su rostro.

Azazel tan solo observó toda la interacción con una sonrisa en su rostro.

"Por lo visto, incluso encontraste más de lo que estabas buscando…" Pensó el astuto líder, mientras miraba como Penemue e Issei hablaban con total naturalidad. "Solo espero que pueda ayudarte con eso…" Concluyó, esbozando una mirada muy seria al final.

"Ya estoy lista." Tiamat apareció junto a Tannin, mientras estiraba sus brazos, indicando que se había despertado recientemente.

"Sin duda alguna, ella es…" Pensó Azazel, entrecerrando sus ojos. "Veo que los rumores sobre su belleza absoluta entre los dragones no es ninguna broma. Un cuerpo muy voluptuoso, junto con una belleza natural impresionante…" Azazel estudió a la dragona con la mirada, para luego esbozar una sonrisa un tanto misteriosa. "Solo espero que esos idiotas no se dejen llevar tanto, o podrían terminar muriendo."

"¿No vendrás?" Preguntó la dragona, fijando su mirada en Tannin.

"No quiero reunirme con los asesinos de mi especie." Contestó el dragón, inclinándose de hombros. "Lo hubiera hecho si el portador de Ddraig iba solo, pero estoy seguro que tú serás muy buena compañía."

"Tienes razón." Contestó la dragona, sonriendo levemente para luego darle un fuerte golpe en el hombro como despedida, haciendo que los ojos del dragón se ensancharan de sobremanera por el dolor.

"Mocoso, estas rodeado de personas muy especiales, ¿no te parece?" Preguntó Azazel, acercándose al castaño.

"Tú no eres la excepción." Contestó Issei rápidamente, haciendo que Azazel sonriera.

SALTO DE LINEA.

Un círculo mágico apareció en medio de una zona que era una completa llanura, sin ningún tipo de fauna y flora alrededor, a excepción de las pequeñas piedras que se encontraban en la costa, marcando el territorio justo antes de la enorme cantidad de agua que se alzaba en frente suyo, que corría libremente en un círculo, dejando una gran expansión de tierra en el centro con ciertas elevaciones.

Azazel, Penemue, Issei y Tiamat aparecieron a través del círculo mágico, viendo el sitio completamente descampado. Lo único que resaltaba era una cueva bastante grande que conectaba la mini isla del centro a donde estaban ellos ahora. Probablemente, de esa cueva es donde salía ese pequeño arroyo, aunque el método es imprevisible.

"¿Dónde estamos?" Se preguntó el castaño, viendo en todas direcciones. El cielo ya no era de un color violeta, por lo que estaba seguro de que se encontraban en el plano mortal.

"Estamos en Inglaterra, mocoso." Contestó Azazel, comenzando a avanzar hacia la cima de la cueva. "Aquí es donde se encuentra Grigori."

"¿Eh?" Issei no pudo evitar confundirse. "Pero, yo no veo nada…"

"Todavía no atravesaste la barrera mágica." Contestó Penemue, tomando de la mano a Issei para luego jalarlo hacia adentro, haciendo que cerrara sus ojos cuando sintió como una especie de briza espesa atravesó por su cuerpo.

El castaño pestañeo varias veces con ligera confusión, para después ensanchar sus ojos en completo shock.

En la parte superior de la cueva, en donde no existía nada, ahora había un enorme puente en forma de D boca arriba, teniendo una arquitectura bastante fantástica que se mezclaba con el color oscuro brillante de la cueva. Pequeños faroles rodeaban todo el puente, lo que debía cubrirlo con una hermosa luz en las noches.

Eso no fue ni un poco sorprendente, si lo comparamos a lo que había detrás de dicho puente. En la costa de la pequeña isla, se alzó una enorme muralla de unos 10 metros de alto, esculpida de un color blanco brillante. Por si fuera poco, dentro de la imponente muralla, había un enorme castillo de una apariencia extremadamente gótica que se extendía a lo largo de casi toda la Isla, acoplándose a la perfección con los pequeños desniveles de esta, creando una estructura maravillosa. En las pequeñas torres de los castillos, se podía ver como una gran cantidad de Ángeles Caídos volaban con total libertad, aunque parecían estarse divirtiendo, mas no vigilando.

Azazel se dio media vuelta, apoyando una de sus manos en el puente mientras esbozaba una media sonrisa. "Bienvenidos a la Sede de los Ángeles Caídos. Bienvenidos a Grigori." Comentó con un tono un tanto orgulloso, haciendo que el castaño se impresionara aún más tras sus palabras.

"Debo admitir que ha sido muy ingenioso crear una barrera para mantener alejado a los humanos." Declaró Tiamat, atravesando la barrera, viéndose como si estuviera atravesando una especie de briza violeta que apareció repentinamente.

"Es un domo mágico bastante grande, por lo que es un poco complicado controlarlo." Comentó Penemue, comenzando a subir el puente junto a los demás. "O eso era antes, ya que con las nuevas tecnologías, pudimos construir unos dispositivos en la cima de cada torre que le da al domo la energía mágica necesaria para mantenerlo. Ahora, solo debemos depositar una parte de nuestras reservas mágicas, a diferencia de antes que nos veíamos obligados a turnarnos para mantener el domo estable."

Issei se acercó un poco a Tiamat, haciendo que la dragona se pusiera ligeramente seria. Sentía que estaba algo incómodo con todos los Ángeles Caídos que pasaban a su alrededor, y era completamente entendible porque se sentía de esa manera.

"Este castillo fue construido durante la Gran guerra, ya que el número de Caídos creció exponencialmente debido a la guerra." Azazel comenzó a contar la historia, poniéndose un poco serio. "Ya sabes… El tema de la matanza indiscriminada, violaciones, saqueos… Todo los pecados que puedes cometer durante una guerra, ese mismo punto fue el que atrajo a muchos Ángeles al lado oscuro."

"El Pecado Original…" Comentó el castaño, recibiendo un asentimiento de Azazel.

"De hecho, habíamos recibido a tantos Agiles Caídos, que estábamos completamente sobrepoblados. Pero, el Dragon Emperador Blanco y el Dragón Emperador Rojo decidieron convertir la sede en su centro de pelea, y digamos que no termino muy bien. Las bajas fueron masivas."

"Nunca me habías hablado sobre eso…" Issei vio al guantelete con ligera desaprobación.

"*Como si fuera a recordarlo. Para lo que a mi concierne, los Ángeles Caídos eran como pequeñas hormigas en aquella época. Cuando estas en medio de una gran pelea, nunca te centraras en no dañar a las hormigas.*" Ddraig rápidamente se defendió, aunque claramente le daba igual la situación. Solamente no quería quedar tan mal a los ojos de su portador.

"Hm…" Issei se frotó la nuca, comprendiendo medianamente a su compañero.

Azazel se rio fuertemente tras su comentario, para luego negar con la cabeza. "Supongo que tiene bastante lógica…" Declaró el líder, para luego hacer un leve asentimiento como saludo a los guardias de la enorme puerta de acero, que rápidamente le devolvieron el gesto y comenzaron a girar unas palancas que se encontraban afuera, abriendo lentamente la puerta gigantesca.

"¿Por qué tienen unas murallas?" Preguntó el castaño, sabiendo que fácilmente podrían ser penetrados desde el aire.

"Le pedimos a un humano que lo construyera. Hubiera sido raro si le decíamos que no queríamos murallas." Contestó Azazel, esperando que las enormes puertas terminaran de abrirse.

"¿Y el humano…?"

Azazel interrumpió a Tiamat, sabiendo lo que iba a preguntar.

"Lo matamos junto a sus trabajadores para que esta construcción nunca saliera a la luz."

"Me lo imaginaba…" Contestó la dragona con ligero desprecio, aunque no podía decir nada al respecto. Después de todo, ella no era el mejor ejemplo de moralidad.

"Pero, ¿por qué?" Preguntó el castaño, claramente sorprendido ante las declaraciones, y claramente no era una sorpresa agradable.

"Ni siquiera yo estaba en mis cávales en esos momentos." Aclaró Azazel, haciendo que Issei alzara una ceja.

"¿Qué quiere decir con eso?" Se preguntó el castaño internamente.

Las puertas finalmente terminaron de abrirse, pudiendo verse diferentes locales pequeños de comida, vestimenta, armas, y demás cosas en los lugares libres que había dejado el castillo.

Al notar que el número de Caídos en el lugar, Issei prácticamente se acurrucó en Tiamat. Está vez, Azazel y Penemue pudieron ver su incomodidad, aunque prefirieron no hablar al respecto, por ahora…

"Esas alas negras…" Pensó el castaño, mientras en su cabeza se repetía la imagen de Raynare y Kokabiel.

Todos los enemigos reales que había tenido hasta el momento…

Todos los que hilaron los hilos desde las sombras…

Todos ellos eran Ángeles Caídos…

No le gustaba ser prejuicioso, pero no podía olvidar todo lo ocurrido. Especialmente, si se encuentra en medio de una multitud de estas entidades.

Sus dudas e incomodidades fueron disipadas cuando a dragona apoyó una mano sobre su cabello, haciendo que el castaño la mirara con ligera confusión.

"No te preocupes." Comentó con una voz tan dulce, que sacudió la mente del castaño por completo. "Yo estaré a tu lado, siempre."

Al ver esto, Penemue y Azazel tan solo pudieron sonreír. Por lo visto, se habían preocupado en vano.

"Iré a ver como se encuentran los anillos." Penemue se acercó a Azazel, jalándolo de la camisa bruscamente. "Creo que no necesito decirte esto, pero no dejes que ninguna Caída se lo lleve, o las consecuencias serán graves." Escupió con cierto veneno al final.

Azazel tan solo miró hacia otro lado con una cara de póker. "¿No puedes abandonar el trabajo aunque sea por un minuto? ¿Es que estás enamorada de las tareas, o algo así?" Preguntó, haciendo que Penemue expulsara un pequeño "¡Hmp!" De sus hermosos labios, al mismo tiempo que miraba hacia otro lado y lo soltaba.

Una vez dejado en el suelo, Penemue le dirigió una mirada neutra a Issei, para luego levantar y agitar su mano sin mucha energía, despidiéndose.

Esto hizo que Issei sonriera, ya que se había vuelto mucho más abierta a él en estos últimos días, si tenemos en cuenta que en la primera semana ni siquiera lo saludaba cuando se marchaba.

Los tres se pararon en frente de las puertas del castillo, siendo recibido por un hombre bastante robusto, de un color de cabello negro corto, junto con unos ojos de color violeta bastante intensos.

"Él solo abre sus ojos cuando ve a una mujer irresistible…" Pensó Azazel, dando un pequeño suspiro. "Será genial ver que reciba un poco de su propia medicina."

Los tres se acercaron rápidamente al sujeto, viéndose como Azazel extendía su mano para saludarle con una gran sonrisa en su rostro. Aun así, él no se sorprendió cuando le ignoró completamente y fue directo hacia donde estaba Issei y Tiamat. O, para ser más concretos, fue directo a la dragona.

"Aun no sé quiénes son, pero es un gran placer recibirlos…" El sujeto extendió su mano, pasando a pocos centímetros del rostro de Issei, diciéndole indirectamente que se quitara del camino. "Mi nombre es Baraqiel, espero ser su guía."

"|Cuando dijo SU guía, claramente se refiere solamente a Tiamat.|" Ddraig comentó en la mente de Issei, haciendo que el castaño se pusiera visiblemente nervioso ante la situación.

Tiamat miró la mano del sujeto sin ningún tipo de expresión. Pasaron los segundos, y una ventisca un tanto incomoda pasó a su alrededor.

Al ver que Tiamat ni siquiera le dio la mano, Baraqiel se la tomó en un rápido movimiento, para luego besársela respetuosamente.

Después de esto, hubo tres reacciones:

Issei ensanchó sus ojos como loco, viéndose claramente molesto por lo que hizo el sujeto.

Tiamat tan solo alzo una ceja, mientras comenzaba a formarse una vena en su cien.

Mientras tanto, Azazel solo se dignó a palmearse el rostro, esperando que comenzara la fiesta.

"Está más que claro que tu Pecado Original es la lujuria, por eso dejaré pasar este acto solo por esta vez." Aclaró Tiamat, frotando su mano en contra de la manga de Baraqiel con asco.

"¡Además de hermosa, también es inteligente!" Exclamó Baraqiel con ligera sorpresa. "¡En ese caso, permíteme demostrarle todo lo que he aprendido en estos años!"

"No creo que esa sea la mejor manera de iniciar una conversación…" Issei interrumpió, poniéndose en frente de Tiamat con ligera molestia. Apenas había entrado a Grigori, y ya había un viejo lujurioso que le caía mal.

Al ver esto, Baraqiel lo observó con cierta gracia, como si fuera a impedir lo que estaba por hacer. "¿Sabes algo, mocoso? Soy un Cadre, y por esa razón casi siempre cumplo mis deseos. Puede que ella no se vea muy convencida ahora, pero lo lograré. Así que, lárgate." Ordenó el ahora presentado Cadre, alzando su mano. "Si no lo haces, simplemente te quitaré del camino."

Azazel sabía muy bien la actitud de su compañero. Por lo tanto, sabía lo que iba a hacer ahora. Y por lo tanto, estaba esperando ansiosamente lo que estaba a punto de ocurrir.

Baraqiel movió su mano rápidamente para quitar a Issei del medio. No es que fuera un golpe ni nada por el estilo. Simplemente era eso, un empujón.

El problema, es que intentó empujar a la persona más preciada que tenía esa hermosa mujer con la que intentaba hablar.

El empujón ni siquiera llegó a Issei, ya que el hombre tosió una gran cantidad de saliva cuando repentinamente se vio suspendido en el aire, cortesía de Tiamat que lo estaba ahorcando con una sola mano.

Baraqiel tan solo pudo toser aún más cuando su cuello se vio aún más apretado por la delicada mano de aquella hermosa dragona. La mirada helada que perforaba su alma no le permitía pensar con claridad. Solo quería alejarse lo más pronto posible de tan temida mujer.

"Si le pones un dedo encima, te mato." Las palabras frías de Tiamat hicieron que Issei y Azazel tuvieran un gran escalofrió, al mismo tiempo que agradecían a muerte no ser el extremo receptor.

Baraqiel tan solo pudo seguir tosiendo, aunque de alguna manera encontró las fuerzas para asentir, haciendo que Tiamat lo soltara.

El Cadre cayó al suelo como si fuera un costal, mientras tosía sin parar e intentaba reincorporarse.

"¡Cuanta fuerza!" Pensó el Cadre en completo shock, ya que nunca había sido sometido tan fácil con mera fuerza bruta.

Tiamat se arrodilló en frente de él, volviendo a su mirada neutra. "Por cierto, soy virgen, y hace poco he tomado la decisión de morir virgen por temas personales. Y si no fuera así, nunca me entregaría a asquerosos idiotas como ustedes. Hazlo saber a todos los imbéciles de aquí, porque no volveré a tener la paciencia que tuve contigo." Declaró la dragona con una voz tranquila, aunque sus palabras reflejaban todo lo opuesto.

"¡E-entendido!" Exclamó el Cadre entre jadeos, ya que aún no había recuperado el aliento.

"*Me lo veía venir…*" Comentó Ddraig a nadie en concreto.

SALTO DE LINEA.

Penemue aterrizó en una de las 8 torres, para luego observar a un anillo del tamaño de un balón de futbol y otro que estaba en su interior del tamaño de una pelota de tenis. Ambos anillos dorados giraban a una gran velocidad mientras levitaban, expulsando un pequeño rayo hacia el cielo que se unía a la barrera.

"Hm…" Penemue frenó el anillo más grande con su mano, viendo que la roca que tenía incrustada brillaba con gran intensidad. "Todavía tienen una gran cantidad de magia. Por lo menos, si pueden hacerse cargo de una cosa."

"Oh…" Un sujeto de estatura pequeña salió entre las sombras, teniendo una sonrisa un tanto repugnante en su rostro. "¿Sabías que estaba aquí? Bueno, en realidad no es ningún misterio, si tenemos en cuenta que estamos hablando de ti…" Comentó, estudiando el cuerpo de Penemue.

"Como siempre, parece ser que nunca te haces cargo del Departamento de Negocios, Tamiel." Penemue lo miro de reojo, frunciendo ligeramente el ceño.

El ahora conocido Tamiel finalmente detuvo sus ojos en sus pechos, incrementando un poco más su sonrisa. "Y tú también sigues estando tan caliente como siempre, mi querida Penemue."

"Deja de decir estupideces. Recuerda que la paciencia no es uno de mis dones." Declaró Penemue de forma cortante, extendiendo sus alas para dirigirse a la próxima torre.

"Siempre tan borde… ¿Por qué niegas tanto tu verdadera naturaleza? ¿Por qué no te dejas llevar? Eres igual que nuestro líder." Finalmente, Tamiel se inclinó de hombros con una sonrisa normal. "Ustedes dos terminaran muriendo si continúan aparentando ser Ángeles…"

Al escuchar esta última parte, Penemue se detuvo al instante, para luego mirarlo de reojo. "Es cierto, ya no somos Ángeles, pero tampoco somos idiotas que se dejan llevar por sus deseos más terribles y mundanos." La Cadre miró hacia el frente, para luego entregarle unas últimas palabras. "Para lo que a mí respecta, ustedes serán los que morirán tarde o temprano, si continúan con esa actitud tan egocéntrica." Concluyó, para luego volar lejos.

Tamiel la observó marcharse, para luego poner una mano en su rostro con una pequeña sonrisa.

"Y pensar que nadie pudo tomar tu cuerpo por esa estúpida humana… que desperdicio."

Dentro del castillo…

"No hay manera…" Pensó el castaño, viendo como el interior del castillo rompía el esquema rotundamente a la imagen que entregaba desde el exterior, teniendo ascensores y unas escaleras centrales que llevaban al segundo y tercer piso. En el primer piso, debajo de estas mismas escaleras, se encontraba una puerta. Entre medio de las escaleras, un enorme estandarte digital de una ala negra se alzaba con gran imponencia. Después, una gran cantidad de muebles y decoraciones modernas provenientes de Inglaterra quedaban a la vista, pareciendo un Museo exhibicionista bastante glamuroso.

Aun así, el interior estaba bastante silencioso, siendo que era un lugar bastante espacioso.

"¿Dónde están los demás?" Preguntó Tiamat, mirando a sus alrededores.

"En sus habitaciones, probablemente." Contestó Baraqiel, para luego dar un pequeño suspiro. "Azazel, ¿por qué no me dijiste que esta mujer era la Reina Dragon? Me hubiera horrado el sufrimiento…"

"Porque te conozco muy bien." Contestó Azazel rápidamente. "Cuando vez a una mujer de su calibre, simplemente no escuchas nada. En serio, deberías por lo menos intentar controlar un poco ese lado tuyo. Solo un poco." Agregó el Caído, dando un pequeño suspiro de fastidio al final por la actitud de su compañero.

"Sabes que es imposible luchar contra mis deseos…" Contestó Baraqiel, entregándole una pequeña sonrisa.

"Es imposible, si no tratas de luchar contra ellos en primer lugar." Refutó Azazel rápidamente, haciendo que Issei y Tiamat le observaran con una ceja alzada.

"|Parece ser que esta algo molesto. Es curioso, ya que tenía entendido que es muy difícil lograr eso.|" Comentó Ddraig en la mente de Issei con suma curiosidad, recibiendo un asentimiento de Issei.

"¡Oh, vamos! ¡¿Ya comenzaras otra vez con tu moralidad?!" Preguntó Baraqiel, cruzándose de brazos.

"Ya aprendí que es en vano discutir contigo." Declaró Azazel, con un tono ligeramente burlesco mientras abría la puerta que se encontraban entre las escaleras del primer piso.

Al abrir la puerta, los invitados pudieron observar como la pequeña sala estaba rodeada de numerosas librerías, mientras que en el centro, había una gran mesa de mármol en donde había numerosos asientos. En ellos, se encontraban algunos Caídos.

"Entonces, ¿hoy no te gustaría tener un poco de acción, Shemhazai?" Preguntó un hombre calvo bastante musculoso, que tenía un tamaño aproximado al de Baraqiel.

"Hoy ya tendré sexo con Sahariel. Pero si él quiere, podemos hacer un trio." Comentó la mujer que tenía una apariencia voluptuosa muy similar a la de Raynare, mientras esbozaba una sonrisa un tanto sucia en su rostro.

"Yo no tengo problemas, Armaros." Contestó el enano del grupo, esbozando una gran sonrisa.

"Ya me preguntaba que hacían aquí reunidos…" Comentó Azazel a nadie en concreto, negando con su cabeza.

"Oh, es el jefe." Comentó la única mujer del grupo con un tono cantico en su voz. Su mirada se fijó por un corto segundo en Issei, lamiéndose los labios.

Esto hizo que el castaño tuviera un gran escalofrió, mientras que Tiamat sintió como se le erizó la piel.

La Caída fue absorbida en una enorme incomodidad cuando sintió que la dragona le estaba perforando con la mirada, por lo que rápidamente desvió sus intenciones mundanas hacia otro lado por mero instinto.

"Fue buena idea traerla…" Pensó Azazel, fijando su mirada en Tiamat, esbozando una pequeña sonrisa.

"Bueno, ¿qué te trae por aquí? Yo diría que es incluso más raro verte a ti en este lugar, ¿no te parece?" Preguntó Sahariel, mientras no dejaba de mirar a Tiamat de una forma un tanto enfermiza, y él no era el único.

"Primero que nada, ella es Tiamat, la Reina Dragón." Esto hizo que todos ensancharan sus ojos en shock. "Por lo tanto, no intenten seducirla, a menos que quieran llevarse una paliza de su parte. Y créeme, solo sería una paliza si es que tienes suerte." Declaró Azazel, sentándose con su siempre sonrisa en su rostro. "El otro es Hyoudou Issei. Como ya sabrán, es el aprendiz de Penemue."

"Uhhh… debe haber sido difícil para ti, ¿verdad cariño?" Preguntó la Caída, haciendo que Issei volviera a sentirse un poco incómodo por el nombre.

"Esa mujer es siempre tan estricta, tan seria… es impresionante que sigas vivo." Comentó Armaros con una pequeña sonrisa.

"Si… Es un desperdicio de mujer. Si no tuviera ese carácter tan repulsivo, entonces estaría a nivel de Gabriel." El comentario de Sahariel hizo que Azazel golpeará su rostro contra la mesa.

"… ¿Qué?" Pensó Tiamat, alzando una ceja.

"|Por lo visto, Gabriel es un punto sensible para Azazel.|" Comentó Ddraig en la mente del castaño, con gran curiosidad al ver la reacción muy poco común del líder.

"Volviendo al tema…" Azazel aclaró su garganta, apoyando la mano en su mentón con una pequeña sonrisa. "Hyoudou se quedará aquí por un día. Por favor, háganse cargo de que las mujeres no intenten nada con él, o tendrán que enfrentarse contra Tiamat." Todos asintieron ante la declaración de Azazel.

"Un momento, ¿entonces este tal Hyoudou Issei es el portador de Ddraig?" Se preguntó Baraqiel, para luego esbozar una pequeña sonrisa burlona. "Teniendo semejante poder, ¿cómo es que no pudiste derrotar al Cadre más débil de todos?" Preguntó, haciendo que todos se rieran levemente.

"Yo… Bueno, es solo que…" Issei apretó fuertemente su puño en su rodilla, temblando levemente. Su temblor se disipó notoriamente cuando sintió como la mano cálida de Tiamat se entrelazó con la suya. "Soy el portador más débil, supongo…"

"¿El más débil? Eso debe ser bastante duro, ¿verdad?" Se preguntó Baraqiel, haciendo que Issei se sintiera aún más incómodo.

"Una estrella no se genera de un día para el otro…" Las palabras de Azazel hicieron que Issei le observara con gran sorpresa. "Puede que él sea el más débil ahora, pero estoy seguro que logrará grandes cosas." Azazel posicionó una mano en su hombro, apretándolo levemente. "Lo importante no es quien eres, sino lo que harás. Lo único que espero, es poder presenciar con mis propios ojos como consigues la grandeza." Finalizó, esbozando una gran sonrisa.

El castaño sintió como sus pelos se pusieron de punta tras semejantes palabras. Lo único que pudo hacer, es entregarle una gran sonrisa como agradecimiento.

Luego de eso, Azazel observó a Tiamat, y la dragona le recibió con una pequeña sonrisa mientras asentía.

Sin lugar a duda, se había ganado el respeto de ambos con esas palabras.

"Hyoudou… No, Issei. No tienes que fijarte en lo que digan las masas, solo céntrate en lo que quieres conseguir. Y si necesitas algún tipo de apoyo, recuerda que yo tengo plena fe en tus futuros logros."

Unos aplausos se escuchar tras las palabras de Azazel, provenientes de los Caídos que le estaban escuchando, mientras chiflaban con suma impresión ante lo escuchado.

"¡Bueno, bueno!" Azazel aplaudió, apoyando ambas manos en su mentón. "Ya basta de sentimentalismos. Es hora de hablar de negocios…"

Tiamat e Issei salieron del sitio, dejando a Azazel solo junto con los demás. Justo cuando se les ocurrió la idea de indagar un poco entre el enorme castillo moderno, Penemue apareció en frente de ellos.

"Ya es el momento." Fueron las simples palabras de la Cadre, haciendo que ambos la siguieran.

Después de subir por el ascensor y llegar al piso más alto, los tres se frenaron en frente de una puerta, donde tenía gravado la palabra "Secretaria".

"Esperare aquí afuera." Declaró Tiamat, apoyándose en la pared mientras se acomodaba el cabello.

Penemue e Issei tan solo asintieron, entrando a la habitación.

El castaño no pudo evitar sorprenderse un poco, ya que parecía una habitación bastante normal, bastante simple. En resumidas cuentas, bastante aburrida.

Lo único que llamaba la atención en este pequeño cuarto era la gran cantidad de espadas, lanzas, katanas, y entre otras armas cuerpo a cuerpo que tenía colgadas en las paredes, o colocadas ordenadamente en armarios especiales.

"Por allí están todas las katana." Declaró la hermosa Cadre, señalando un armario cercano. "Elige la que más te guste."

Al escuchar que podía elegir cualquiera, Issei no pudo evitar tragar mucha saliva.

El castaño se acercó rápidamente a la sección, viendo y tocando una por una a todas las katanas que estaban en su rango de visión. Los diseños eran fabulosos, y había algunas que eran incluso más grande en estatura que la misma Penemue.

"¿En serio puedo elegir cualquiera?" Preguntó el castaño, un tanto incrédulo ante semejante regalo.

"Por supuesto. Pero elige bien, porque solo te daré una." Contestó la Cadre con su seriedad habitual, mientras seguía cada movimiento de su aprendiz con su mirada.

"¿Tu qué opinas, compañero?" Preguntó Issei, haciendo que Ddraig se aclarara la garganta.

"*Teniendo en cuenta el conocimiento que adquiriste en los entrenamientos recientes, las katanas tan grandes te ayudarían en espacios abiertos, pero aun así tienen muchas contras, y todas ellas están dirigidas a la maniobrabilidad. Lo único largo que sea rentable es una lanza, pero no entrenaste para ello.*" Explicó el dragón con una voz bastante técnica, sintiéndose bastante feliz de que su portador lo tenga en cuenta en una decisión tan importante.

"Tienes razón…" Comentó Issei, pasando de las katanas grandes, mirando a las más pequeñas. "Las más pequeñas tampoco son una opción. Penemue me enseñó que una katana distribuye el peso a la perfección, por lo que sería muy desaprovechase escoger una de ese tamaño…" Ddraig tan solo asintió internamente ante las palabras de su portador.

"*Entonces, eso reduce tus posibilidades en un tercio.*" Comentó el dragón, viendo que solo quedaban cuatro de las doce katanas como posible elección.

Issei pasó su mano por la empuñadura de cada una, haciendo pequeñas muecas. "¡Demonios, todas se sienten geniales!" Exclamó el castaño, revolviéndose el cabello con frustración.

Ah todo esto, Penemue no le quito su mirada de encima. Aunque no lo demostraba visiblemente, ella estaba orgullosa de que haya podido distinguir cual es el arma más apropiada para él.

Aun así, ella estaba esperando otra cosa…

"Hm…." Issei se cruzó de brazos y cerró sus ojos profundamente. "¿Cuál puede ser… cuál puede ser?" Pensó con gran intensidad.

Sin que se diera cuenta, se concentró tanto en su elección que todo alrededor se volvió negro.

Entonces, sucedió…

"¡¿Eh?!" El castaño abrió sus ojos abruptamente cuando vio como un destello violeta cruzó por sus ojos, que iba en dirección hacia la derecha. Issei torció su cuello hacia la dirección prácticamente al instante, viendo como había un balde metálico repletó de armas viejas y oxidadas.

Al ver como Issei camino lentamente hacia el balde, hizo que la expresión facial de Penemue diera indicios de cambios por primera vez.

El castaño pudo sentir por un corto segundo esa energía violeta nuevamente dentro del balde, por lo que comenzó a revolver entre todas las armas oxidadas.

Después de haber sacado a casi todas del balde, solamente quedo un arma. Para ser más precisos, una katana.

Issei se levantó del suelo y la miró fijamente, haciendo que Penemue arqueara ambas cejas ante lo presenciado.

"¿Quieres esa? Su filo está completamente deteriorado, al igual que su empuñadura. Su acero también está completamente oxidado, por lo que no tiene renovación." Penemue le advirtió, poniendo ambas manos en su cadera. "Recuerda que solo puedes escoger una, y no habrá segunda oportunidad."

Al escuchar esto, Issei dudo por un segundo, aunque finalmente la tomo de su empuñadura.

Los ojos del castaño brillaron con decisión al sentir que la empuñadura encajaba a la perfección con su mano, por lo que no dudo ni un segundo en quitarla del balde.

Después de eso, los tres en la habitación no pudieron evitar sorprenderse cuando Issei alzó la espada por los aires, ya que una sustancia densa de color violeta rodeó al arma por un segundo, para que después se pudiera ver que su filo y la empuñadura se habían recuperado por completo.

Finalmente, el castaño apoyo el acero de la katana en su mano, pasando sus dedos por la superficie oxidada, por lo que el toque no era muy agradable. Aun así, no le importo.

"Definitivamente, quiero esta." Comentó el castaño con una sonrisa muy decidida en su rostro.

Penemue se le quedó mirando por un par de segundos, ya habiéndose recuperado de la sorpresa anterior. "… ¿por qué?"

La sorpresa desconcertó al castaño, aunque logro hallar una respuesta. "Bueno… No sabría decirte." Issei la miró directamente a la cara con una expresión completamente inocente. "Solo sentí que me llamaba."

Penemue meditó la respuesta por un corto segundo, para que después esbozara una pequeña sonrisa. "Lo sabía. Eras tú."

"Eh… ¿Si?" Fue la única respuesta que se le ocurrió al castaño, ya que no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo.

"¿Sabes por qué alguien como yo estaba buscando un aprendiz?" La pregunta de Penemue hizo que Issei ensanchará ligeramente sus ojos. Ahora que lo pensaba detenidamente, ella no tendría como hobby entrenar a inexpertos, ni en sueños.

"Veo que recién te percatas de ello…" Penemue cerró sus ojos, aun manteniendo esa linda sonrisa. "Esta fue la última misión que se me encomendó. Encontrar el portador de esa katana." Penemue se acercó a Issei, posicionando ambas manos en sus hombros. "Hyoudou, esa katana que tienes en tus manos… fue creada por mi padre."

Ni siquiera Ddraig pudo permanecer impune después de escuchar semejantes palabras.

"¡E-es-espera!" Exclamó el castaño, completamente incrédulo. "¡¿Con tu padre, te refieres a Dios?!"

"Así es." Penemue asintió con gran orgullo. "En esos momentos, la Gran Guerra ya había pasado a un segundo plano, y habíamos acabado con los Dragones Celestiales. Además…" Penemue bajó su mirada con gran remordimiento. "Yo… había logrado despegarme de mi Pecado Original recientemente." Issei notó al instante el dolor en sus palabras, pero decidió que no era el momento de fijarse en eso.

"Todo estaba relativamente tranquilo, y las facciones estaban a punto de firmar la paz. En esos momentos, Padre apareció en mi habitación y me entregó esta katana. Él me dijo que debía buscar un aprendiz que pudiera despertar esta arma, y que solamente un Demonio Reencarnado podría utilizarla…" Comentó la Cadre, para luego bajar su mirada con ligera tristeza. "Nunca supe porque me encomendó esta misión. Lo único que sé, es que aquella vez fue la última vez que lo vi…"

"*Los detalles tan precisos, encomendando una última misión justo el día antes de su muerte… No hay manera…*" Comentó Ddraig, completamente en shock.

"Por lo visto, no has perdido la sabiduría a pesar de los años encerrado, Dragón Emperador Rojo." Declaró Penemue con una pequeña sonrisa.

"¿Qué está sucediendo?" Se preguntó el castaño bastante sobresaltado, ya que estaba recibiendo demasiada información en muy poco tiempo.

"Es algo que solamente yo y los seres de máximo rango entre las Tres Facciones sabemos. Como aun no has hablado con Michael, no estarás enterado de quien fue realmente Dios, y que tan importante fue, es, y será. Pero, prefiero que lo veas con tus propios ojos cuando llegue el momento."

"Muy bien, en ese caso…" Issei se separó de Penemue, agitando fuertemente la katana. "¡Prometo que la dominaré a la perfección antes de despedirnos!"

Las últimas palabras rebotaron en la cabeza de Penemue, tomándola completamente por sorpresa.

"¡Antes de despedirnos!"

Las palabras volvieron a sonar, haciendo que la Cadre sintiera un pequeño pinchazo en su corazón.

Issei la observó con gran extrañeza cuando ella bajo un poco su cabeza con cierta tristeza, preguntándose si había dicho algo que no debía.

Ese mismo día, en la noche.

"Nunca me habías dicho que era una katana." Comentó Azazel, estudiando el arma con su mirada.

"No te lo dije, porque sabía que ibas a querer estudiarla." Contestó Penemue, cruzándose de brazos.

Azazel solo le sonrió ante la declaración. "Me conoces muy bien."

"Bueno, será mejor que vayas a dormir." Penemue le dijo a Issei, haciendo que el castaño le hiciera una pequeña mueca de fastidio. "sé que quieres probarla, pero ya es muy tarde. Prometo que mañana te mostraré un par de técnicas." Declaró la Cadre, haciendo que una sonrisa apareciera en el rostro de Issei.

Finalmente, Penemue alzó su mano e hizo su típico saludo poco energético, despidiéndose del castaño, para luego cerrar la puerta de su habitación.

"Síganme. Les guiare a sus habitaciones." Comentó Azazel, haciendo un gesto con su cabeza.

Tiamat e Issei rápidamente lo siguieron, bajando por las escaleras.

"¿Qué te pareció Grigori?" Preguntó Azazel, mirándolo de reojo.

"Es un lugar bastante interesante. Aunque su gente, es un poco…" Issei se frotó el cabello con nerviosismo, ya que no encontraba una palabra que no ofendiera.

"Complicada." Azazel contestó por el castaño, haciendo que este asintiera energéticamente. "Entiendo a lo que te refieres. Pero no es su culpa. Al ser un Ángel Caído, está en su naturaleza comportarse de esa manera, especialmente, porque casi todos los Caídos que quedan vivos actualmente, cayeron debido al Pecado de la lujuria."

"Lo entiendo…" Comentó Issei, frotándose el mentón. "Pero, ¿ustedes dos no están siendo controlados por esos pecados, verdad?"

Al escuchar esto, Azazel no pudo evitar mirarlo con cierto interés. "Así es. Penemue y yo logramos despegarnos de nuestro Pecado Original, aunque de una manera muy diferente. Yo adquirí una ambición mucho más fuerte que mi propia lujuria, siendo la investigación de las Sacred Gears. Aun así, para despegarte del Pecado Original, no basta con tan solo tener una ambición más poderosa que el mismo pecado en sí. También necesitas una gran fuerza de voluntad. Por eso es que se considera casi imposible que un Ángel Caído logré controlar su naturaleza." Azazel se detuvo en un pasillo, mirándolo con gran interés. "Pero, ¿Cómo sabias que nosotros ya no estábamos bajo esa influencia?"

"Bueno, Ddraig me había explicado algunas cosas sobre el Pecado Original, y con las actitudes tan diferentes me hice a la idea de que ustedes dos eran algo fuera de lo normal entre esta especie." Comentó el castaño, frotándose el cabello con una sonrisa.

"Ya veo…" Azazel se apoyó contra una puerta, esbozando una pequeña sonrisa. "Para que sepas, haz tenido mucha suerte de tener esa referencia. Nosotros dos somos los únicos que han logrado despegarse de los deseos mundanos. No por nada es casi imposible."

Tras la conversación, a Issei le vino un pequeño recuerdo cuando Penemue parecía muy herida después de recordar cómo logró despegarse de su Pecado Original.

"Por cierto, ¿Cómo es que Penemue consiguió liberarse?" La pregunta del castaño hizo que incluso la misma Tiamat prestará especial atención a la conversación.

Al escuchar la pregunta, el rostro de Azazel se torció en uno muy serio, algo casi imposible viniendo de él. "Creo que eso es algo que solamente ella puede responderte. Solamente te diré que existen peores pecados que otros, y ella cayó en el peor de todos poco después del inicio de la Gran Guerra."

"Para que digas eso, debe ser un tema muy delicado." Comentó Tiamat, recibiendo un asentimiento de Azazel, mientras que el castaño bajaba su cabeza, mostrando gran preocupación por la Cadre.

"¡En fin!" Exclamó Azazel, abriendo la puerta. "Esta será tu habitación, Issei. Es una cama bastante espaciosa, así que estoy seguro que dormirás mucho mejor que en el bosque."

"¡De eso no cabe duda!" Exclamó el castaño, reamente feliz de poder dormir en algo más cómodo que una bolsa de dormir.

"Tiamat, tu habitación es la del frente." Comentó el Caído, haciendo que la dragona bajara un poco la cabeza.

"En realidad, me gustaría dormir junto a él…" Comentó, haciendo que Azazel la mirara con los ojos ligeramente ensanchados.

"… ¿Hacen eso todo el tiempo?"

"¡Espera, no es lo que estás pensando!" Issei agitó sus manos rápidamente, haciendo que Azazel lo mirara atentamente. Realmente esperaba una explicación sobre esto.

"No es que seamos pareja, ni nada por el estilo…" Comentó Tiamat, frotándose su brazo con ligera incomodidad.

Issei siempre iba a ser su punto sensible.

"Solo dormimos juntos porque nos sentimos bien el uno con el otro. Nos sentimos cálidos y protegidos." Tiamat finalmente alzó su rostro, viendo que Azazel tenía una sonrisa pícara en su rostro. Esto hizo que la dragona bajara su mirada al instante con un sonrojo imperceptible. "Puedes pensar lo que quieras, pero es la verdad…"

"No, está bien. Les creo." Aclaró el líder, haciendo que Tiamat e Issei se sorprendieran un poco. "Es normal sentirse seguro al lado de la persona que más aprecias." Declaró, para luego hacer un pequeño gesto con su mano en señal de despedida. "No creo que nos veamos mañana, así que buena suerte."

Issei y Tiamat le devolvieron el saludo antes de que cerrara la puerta.

Azazel se quedó pegado a la puerta por unos pocos segundos, cruzado de brazos mientras una sonrisa no paraba de extenderse en su rostro.

"Solo les gusta dormir juntos…" Se susurró a sí mismo, para luego cerrar sus ojos y comenzar a marcharse. "Ni siquiera ustedes mismos se creen esa mentira."

Tiamat se acurrucó en el pecho de Issei, esbozando una dulce sonrisa. "Por culpa del entrenamiento, hace mucho tiempo que no dormimos juntos." Comentó, frotando su rostro en contra del pecho desnudo del castaño.

"Tienes razón. Los días han sido un poco duros, aunque ya estoy comenzado a acostumbrarme." Contestó Issei, rodeando la cintura de Tiamat con una de sus manos, encerrándola en un fuerte abrazo.

Al sentir el cálido abrazo, Tiamat le devolvió el gesto y se apretó aún más al cuerpo del castaño, posicionando su rostro en el centro del pecho con una sonrisa complacida en su rostro.

"Buenas noches…" Le deseo la dragona, cerrando sus ojos con gran felicidad.

"Buenas noches…" Issei le devolvió el saludo, posicionando su mentón sobre el cabello de Tiamat, mientras le acariciaba la espalda.

SALTO DE LINEA.

"¡Ya es hora de marcharse!" Penemue irrumpió en la habitación, para luego ensanchar ligeramente sus ojos cuando vio como Tiamat se sentó encima de la cintura del castaño, mientras se tallaba los ojos.

"No necesitas ser tan ruidosa…" Declaró con un poco de mal humor, mientras acomodaba su largo y sedoso cabello celeste.

"¡Perfecto!" Exclamó el castaño con una gran sonrisa, sentándose repentinamente y tomando a Tiamat justo por arriba de su trasero, haciendo que la dragona diera un pequeño quejido de sorpresa, mientras sus mejillas se sonrojaban levemente por el contacto y el acercamiento tan repentino.

Por suerte para ella, Issei estaba muy concentrado en las palabras de Penemue como para darse cuenta.

"Es hora de utilizar esa katana…" Issei apretó fuertemente los puños, observando el arma.

Penemue tan solo se dignó a mirar hacia otro lado con un pequeño sonrojo. Puede que ella sea una mujer bastante estoica, pero es difícil no sentirse un poco incómodo cuando vez a dos personas algo cercanas hacia ti, montada una encima de la otra, en la misma cama, utilizando únicamente su ropa interior.

No se la podía culpar, cualquiera pensaría en algo sucio en esos momentos.

Varias horas más tarde.

"Nada mejor que un buen baño después del entrenamiento…" Pensó Penemue, quitándose por completo un vestido transparente que llevaba, quedando únicamente con una pequeña braga de color negro, y sus icónicas vendas blancas ajustadas en sus pechos.

Justo cuando se metió en el arroyo, observó como Tiamat emergió del agua, cerca de ella. La dragona estaba completamente desnuda, siendo ayudada por su cabello y el agua, que se encargaban de tapar sus partes más íntimas.

"No sabía que te bañabas aquí…" Comentó Penemue, mirándola de reojo.

"Tengo que mantenerme cerca, por si las dudas." Contestó la dragona con simpleza, apoyándose en una roca que sobresalía del arroyo.

"¿Aun sigues desconfiando?" Preguntó Penemue, cruzándose de brazos y cerrando sus ojos.

Al escuchar esto, Tiamat bajó levemente su cabeza, pensando en sus palabras.

Finalmente, los segundos pasaron sin que ninguna de las dos se dirigiera otra palabra.

El ambiente no era agradable, pero tampoco era tenso. Simplemente, estaban allí.

"Ahora que te veo con más detenimiento, ¿cómo lo haces?" Tiamat decidió romper el silencio con una pregunta, haciendo que Penemue la observara con una ceja alzada.

"¿Ah que te refieres?"

"Ya sabes… ¿No es muy incómodo para tus pezones llevar unas vendas tan ajustadas?" Penemue miró a Tiamat con los ojos ligeramente ensanchados tras su pregunta, ya que claramente no esperaba una pregunta por el estilo. Especialmente, viniendo de alguien como Tiamat.

"Bueno… La verdad es que cuando comenzaron a crecer sin parar, es donde comencé a utilizaras." Penemue se miró sus pechos, para luego tocárselos levemente. "En un principio fue muy molesto, pero a medida que pasó el tiempo, mis pechos siguieron creciendo, y mis pezones terminaron hundidos en ellos. Por esa razón es que no se ven a través de la tela." Penemue aclaró sus sospechas, haciendo que la dragona se le acercara con gran curiosidad.

"Ya veo… ¿En algún momento vuelven a salir?" Preguntó con gran interés.

Tras esa pregunta, un pequeño sonrojo apareció en el rostro de Penemue. "… Solo cuando me caliento demasiado."

"Wow…" Fue la simple respuesta de la dragona, para luego mirar firmemente a sus pechos. "Pero, ¿por qué quisiste vendarlos? Digo, no creo que te haya molestado tanto ir sin sostén. Además, no tienen pinta de ser tan grandes…"

Al escuchar esto, Penemue tan solo sonrió.

"Mi estilo de combate se basa en movimientos muy rápidos y precisos…" Comenzó a explicar, mientras desenredaba sus vendas lentamente. "Al ser una kunoichi, tener unos pechos tan grandes obstaculizan mis movimientos…" Continuó, agarrando firmemente la punta de la venda. "Por esa razón es que los aprieto a tal grado de parecer la mitad de su tamaño." Concluyó, quitando por completo las vendas.

Los ojos de Tiamat se agrandaron de sobremanera cuando los pechos de Penemue revotaron libremente, cayendo por debajo de su ombligo. Sus dos montículos poseían una firmeza abrumadora a pesar de su tamaño, y eso es lo que más le impresionó a la dragona. Cada pecho parecía un almohadón circular que estaba a punto de explotar por la gran cantidad de algodón que tenían en su interior. Eso hacía que, incluso de espaldas, sus dos montículos sean distinguibles sin mucha dificultad.

¿Ya dije que eran muy grandes?

"Nunca quise tenerlos de este tamaño, pero simplemente sucedió." Aclaró la Cadre, sentándose en el agua con una pequeña sonrisa.

Tiamat se sentó a su lado, mirando al cielo con aun el estupor en la piel. "Si combinamos la firmeza y su volumen, creo que tienes los mejores pechos del mundo…"

Al escuchar esto, Penemue solo pudo reírse. "Lo dice la mujer con el trasero más codiciado por todos."

"¡Oye…!" Exclamó la dragona, para luego reírse junto a ella.

"Estas charlas de chicas son bastante extrañas. Aunque no puedo negar que son divertidas." Comentó Penemue, cerrando sus ojos con satisfacción.

Después de escuchar sus palabras, Tiamat la observó detenidamente por unos pocos segundos.

"¿Sabes qué? Creo que me iré…"

"¿Eh…?" Penemue la miró con gran sorpresa tras sus palabras.

Tiamat miró al cielo con una pequeña sonrisa en su rostro. "En estas dos semanas, me he dado cuenta que puedo confiar en ti. De hecho, he disfrutado bastante las dos charlas que hemos tenido. También eh hablado mucho con Tannin, y me dijo que eres una gran mujer. No tengo por qué seguir teniendo esa desconfianza contigo." Tiamat fijó su mirada en Penemue, entregándole una sonrisa mientras alzaba su mano. "Te daré una oportunidad, y creeré en ti."

Penemue observó la mano por un corto segundo, para luego mirarla a ella nuevamente. "Eso significa mucho, viniendo de la Reina Dragón." La Cadre estrechó su mano con Tiamat, haciendo que ambas se entregaran una linda sonrisa.

"Eso sí, vendré a visitar a Issei muy seguido." Declaró Tiamat con cierta seriedad.

"Lo sé. Ustedes dos están muy unidos. De hecho, lo cuidas demasiado." Comentó Penemue con una pequeña sonrisa pícara, haciendo que Tiamat se pusiera un poco nerviosa.

Nuevamente, habían tocado su punto sensible.

"… ¿Tanto se nota?" Más que una pregunta, fue un simple susurró por parte de Tiamat.

"Por supuesto, aunque él no parece darse cuenta." Comentó Penemue con cierta picardía.

"Él es… muy inocente." Declaró con gran nerviosismo, bajando ligeramente su cabeza con un gran rubor en su rostro.

"Nunca imaginé que la vería de esta manera…" Pensó Penemue con bastante sorpresa. "Definitivamente, debe querer mucho a Hyoudou. Más de lo que me puedo imaginar."

"… ¿Podemos cambiar de tema?" Penemue se sorprendió visiblemente cuando notó como la mirada de Tiamat estaba bastante decaída.

En ese momento, fue cuando ella se dio cuenta que no era un simple nerviosismo de enamorada. Algo mucho más profundo ocurría por detrás y no tenía pinta de ser nada agradable.

Aun así, por respeto a la intimidad de su nueva amiga, decidió dejarlo de lado lo más rápido posible, y continuar con una charla casual.

Al día siguiente…

Issei estaba mirando la cima de la montaña en donde usualmente Tiamat le observaba, viendo que ahora solo Tannin se encontraba en aquel lugar.

"¿Ya la extrañas?" Preguntó Penemue, desenfundando su katana.

"No es eso." Comentó el castaño, para después mirarla con una sonrisa. "De hecho, quería agradecerte." Al escuchar esto, Penemue no pudo evitar mirarlo con cierto interés. "Ella ha tenido un gran problema de confianza debido a todo lo que vivió. Que ella se haya marchado tranquila, indica que está comenzando a confiar un poco más en la gente nuevamente." Explicó el castaño, para luego apuntar su katana hacia Penemue. "Es algo que me pone muy contento."

La Cadre se quedó pensando durante un corto segundo en las palabras de Issei, hilando al instante que su problema de confianza tendría que ver con algo de su pasado, y lo más probable es que ese algo es lo que la haya marcado para siempre, y por esa razón es que no quiere confesarse al castaño.

Aun así, esos eran temas personales, y como ella no contaba los suyos, no iba a obligar a nadie a hacerlo. De hecho, se sentiría muy mal si lo hiciera.

"Volviendo al tema principal, me gustaría mostrarte algunas nuevas habilidades." Comentó Penemue, para luego poner una mirada muy seria. "Presta atención."

El agarre en su arma se intensifico notoriamente, al mismo tiempo que la espada se imbuía de electricidad.

Justo después, unas palabras de desprendieron de sus labios.

"¡BAILE DE LAS 11 EMPUÑADURAS SANGRIENTAS!"

Exclamó, haciendo que once estocadas salieran disparadas hacia el frente con una velocidad casi imperceptible para el castaño. Fueron tan rápidas, que las estelas de rayos residuales marcaron once puntos diferentes.

Al ver esto, Issei la miró con ligera sorpresa. "Ahora que lo recuerdo, ese ataque me lo habías hecho a mí en nuestro combate amistoso."

"Lo recordaste…" Penemue asintió, para luego mirarlo con gran seriedad. "Este ataque no son 11 estocadas sin fundamento. Cada ataque esta designado a un área vital en concreto que se encuentran en el torso de cualquier persona: Los dos primeros a los pulmones, el tercero al hígado, el cuarto al estómago, el quinto al páncreas, el sexto y séptimo a los riñones, el octavo al intestino grueso, el noveno al intestino delgado, el décimo a la vejiga, y el onceavo al corazón. Los rayos introducidos a través de la herida se encargan de quemar y destruir los órganos, provocando una muerte instantánea."

Al escuchar esto, el rostro de Issei se tiño de un color blanco. "Es-estas diciendo que si no hubiera esquivado ese ataque, yo…"

"Por supuesto que no." Aclaró Penemue al instante. "Mi objetivo no era matarte, por eso desvié la trayectoria de los ataques a un lugar en donde no hubieras corrido tanto peligro, aunque para serte sincera, no esperaba que los esquivases" La Cadre se aclaró la garganta. "En fin. Aunque parezca un ataque asombroso, es algo inútil. Solo sirve si tienes una precisión absoluta, y sabes en qué posición se encuentran dichos órganos. Además, también debes estar seguro de que tu oponente no pueda esquivarlos, porque si no será en vano." Penemue sacudió la katana, quitando las pocas partículas de electricidad que aun rondaban. "En resumidas cuentas, es un ataque que creé para matar en masa a la gente que sea más débil que yo, y únicamente tiene ese fin. A lo que quiero llegar con esto, es que debes crear una técnica, pensando en cómo la utilizaras, y contra quien lo harás." Penemue posicionó ambas manos en su cadera, mirándolo fijamente. "¿Queda claro?" Issei asintió rápidamente.

"Muy bien." La Cadre asintió. "Primero debes dominar a la perfección la postura. Cuando recién hayas logrado eso, es donde podrás comenzar a pensar sobre tus técnicas."

"Un momento… Yo no tengo ni una afinidad elemental, ¿cómo se supone que cree técnicas?" Preguntó el castaño con gran curiosidad.

"No necesitas una afinidad elemental para crear técnicas. En lo único que te ayuda, es en la variedad que podrías llegar a utilizar." Al ver que Issei estaba un poco distraído, Penemue dio un pequeño suspiro. "Pero como dije, primero céntrate en dominar tu postura, Hyoudou."

"¡Ah, sí!" Contestó rápidamente el castaño, entrando en postura de combate nuevamente.

SALTO DE LINEA.

"La reconstrucción de la Academia va según lo esperado. Por lo visto, las clases iniciaran dentro de un mes." Pensó Tiamat, entrando al hogar de los Hyoudou.

El lugar estaba completamente a oscuras, por lo que encendió la luz.

"Ya llegue…" Comentó, para luego estirarse mientras iba al segundo piso. "No hay alguien que me esté esperando, de todos modos…" Se dijo a sí misma, mientras daba un pequeño bostezo un tanto adorable.

Estaba comenzando a pensar que la Lagartija Subdesarrollada le había estado contagiando su pereza de alguna forma.

"Por suerte los padres de Issei están de viaje. No me gustaría dar explicaciones de mi visita repentina." Tiamat se frotó el cabello con cierta somnolencia, para luego tomar el picaporte de su habitación.

Justo cuando estaba a punto de abrirla, ella dirigió su mirada a la habitación de Issei, y los lindos recuerdos comenzaron a inundar su mente.

Su mano vacilo por un segundo, y finalmente se rindió ante la tentación.

Tiamat juntó sus dos manos mientras un sonrojo se hacía presente en su rostro. "Supongo que no le molestará si duermo en su dormitorio…"

Mientras tanto, en un lugar lejano.

"Ya es tiempo de darse un baño." declaró Penemue, enfundando su katana.

"Hum, ¿ya acabamos?" Se preguntó el castaño con ligera sorpresa, ya que no se sentía ni un poco agotado.

"Así es." Penemue asintió. "Tomate un baño antes de almorzar. No soportaría tenerte al lado con un mal olor."

"¡Si!" Contestó Issei en pose de soldado, para luego ver como Penemue se marchaba del sitio. "Qué extraño…" Pensó el castaño. "Ella no suda ni una gota en el entrenamiento." Esto hizo que Issei se planteara una gran pregunta en su cabeza. "¿Qué tan fuerte es realmente?"

SALTO DE LINEA.

"*¿Cómo te sientes, compañero?*" La pregunta de Ddraig dibujó una sonrisa en el rostro de Issei.

"Me siento genial." Contestó el castaño, haciendo algunos estiramientos en su hombro. "Es el único momento en el día que puedo quitarme la armadura sin tener algún tipo de repercusión… ¿eh?" El castaño pestañeo con ligera sorpresa tras darse cuenta de algo muy interesante.

"*Hasta que te diste cuenta, mocoso.*" Comentó Ddraig con cierta gracia, para que luego Issei se viera todo el cuerpo y frotara fuertemente su cien.

"No siento ningún tipo de cansancio por llevar tantas horas puesta la armadura…" Issei alzó su puño, para luego apretarlo fuertemente. "Los resultados están llegando más pronto de lo que pensaba. Apenas llevamos un poco más de dos semanas aquí."

"*Recuerda que la Caída mencionó un segundo entrenamiento, así que no te alegres demasiado.*" Declaró el dragón con cierta seriedad, para luego sonreír. "*Aun así, buen trabajo.*"

Al escuchar las últimas palabras, Issei solo pudo sonreír. "Gracias, amigo."

La charla se vio rotundamente interrumpida cuando Issei atravesó un árbol, ya que vio algo que casi hace que sus ojos salieran disparados El castaño saltó al arbusto más cercano y asomó su cabeza, denotando como las venas en sus ojos estaban muy marcadas ante lo que estaba presenciando.

El sol le pegaba en todo el cuerpo a Penemue, mientras su rostro sonrojado se dejaba llevar con leves gemidos de placer. La túnica transparente aun rodeaba su cuerpo, pero estaba entreabierta, dejando que ambas manos entraran en dirección hacia sus pechos, mientras se los acariciaba lentamente con gran entusiasmo. Ella estaba arrodillada en el borde del arroyo, dejando que toda esa oleada de placer pudiera escapar a través de sus toques sutiles y sumamente agradables, dejándose llevar por la hermosa sensación que despegaba por su pecho, y transitaba alrededor de todo su cuerpo en un circuito circular que no parecía tener fin. Sus bragas negras completamente empapadas y pegajosas no lograban contener tanta cantidad de fluidos, haciendo que la arena se humedeciera.

"¿Ella… se está… tocando?" Issei rápidamente sacudió su cabeza, para asegurarse de que lo que estaba viendo era real.

"*Es algo normal, compañero. Está en su naturaleza. Es algo que necesita hacer con cierta regularidad para poder continuar controlándose a si misma.*" Comentó Ddraig con un tanto de gracia, al ver la reacción de su portador.

"… Lo entiendo." Contestó el castaño, para luego esbozar una pequeña sonrisa y apartar su mirada. "Yo aún tengo que cumplir aquella promesa, así que no dejaré que esta situación me haga flaquear." Ddraig asintió con gran satisfacción, al ver que Issei aun recordaba la promesa que hizo cuando murió aquella vez. "Además, creo que sería una falta de respeto hacia ella. Digo, no creo que le guste ser obligada a hacer ese tipo de cosas." Comentó el castaño, dándose media vuelta para marcharse.

"*Por su carácter, tiene pinta, compañero.*" Comentó Ddraig.

Issei apoyó una de sus manos sobre un árbol, para luego detenerse en sus pensamientos.

El rostro sonrojado y sudado de Tiamat pasó por su mente durante un segundo.

"Me pregunto… ¿Cómo se vería Tiamat en esta situación?"

"*¿Te imaginaste a Tiamat tocándose?*" Preguntó Ddraig con un claro tono burlón.

Al escuchar esto, Issei continuó caminando como si nada hubiera pasado. "No sería capaz de imaginarme algo como eso."

"*Por supuesto que sí. No te hagas el santo conmigo.*" Comentó el dragón con mucha gracia.

"Ya te dije que no."

"*Si lo hiciste.*"

"No lo hice."

"*Si lo hiciste.*"

"No lo hice."

"*Si lo hiciste."

"No lo hice."

"…"

"…"

"…"

"…"

"…"

"…"

"…"

"…"

"…"

"…"

"…"

"*Si lo hiciste.*"

"Cierra la boca."

"¡ISSEI!" El gemido de Tiamat se escuchó por toda la casa.

La dragona asomó su rostro entre las sabanas de castaño, su cara estaba completamente sonrojada y sudada. Su respiración errática hacia que su pecho subiera y bajara con gran intensidad, mientras abrazaba fuertemente la almohada de Issei, poniéndola en su nariz.

Sus piernas estaban entrelazadas en la almohada, mientras frotaba su cuerpo con gran intensidad en contra de ella.

Todo su cuerpo tenía una delgada capa de sudor, dándole un aspecto que dejaría a cualquiera sin aliento. Era increíblemente hermosa, y al mismo tiempo, era sexy como el infierno.

"Te quiero tanto…" Comentó entre jadeos. "Me estoy volviendo loca…" La parte inferior de su cuerpo se sacudió aún más mientras apretaba aún más el agarre contra la almohada, dejándose llevar por las oleadas inmensas de placer que golpeaban en la zona prohibida de su cuerpo por el simple roce.

Sus ojos se pusieron vidriosos por el placer mientras dejaba que su mente se inundará en sus deseos más profundos.

"¡Ahhhhh! ¡Hummmmm! ¡Issei, no te detengas!" Gimió con gran emoción, haciendo que la cama comenzara a agitarse bruscamente, dando la impresión de que estaba a punto de quebrarse.

En esos momentos, Tiamat beso fuertemente la almohada cuando sintió como algo increíble se acercaba, haciendo que su mirada se inundara de placer como nunca antes.

Su espalda se retorció de una manera extraña tras la abrumante sensación, y aun así no fue suficiente para detenerla. Ella concluyó su beso con la almohada y la abrazó aún más fuerte, mientras jadeaba y posicionaba su rostro encima de esta.

Aun así…

Aunque ella pareciera muy feliz…

Sus ojos…

Sus hermosos ojos celestes reflejaban una soledad absoluta…

Ella no quería fantasear con Issei, ella quería que todo esto fuera real.

Quería que él acariciara cada centímetro de su cuerpo.

Quería que él le dijera cosas hermosas al oído.

Quería que él la besará.

Ella…

Ella solo quería convertirse en uno con su amado…

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Primero que nada, quiero disculparme por el retraso. Primero llegaron mis vacaciones en familia, después tuve un par de problemas, y luego tuve una gran falta de producción. Las primeras dos son entendibles, pero quiero darme una gran patada a mí mismo por la tercera. No hay escusa por haberme ausentado casi dos meses en esta historia, y sinceramente solo me queda esperar su perdón.

Ahora, volviendo a lo nuestro, espero que les haya gustado el capítulo!

En la parte final dejé un par de cosas bastante elevadas de tono, indicando el comienzo del fan service fuerte.

En el próximo capítulo tengo pensando afianzar la relación entre Penemue e Issei por completo. Quizás el entrenamiento completo lleve unos dos o tres capítulos más para finalizarlo (creo que serán dos).

Espero que les haya gustado Grigori, espero que les hayan gustado las primeras impresiones al Pecado Original, espero que les haya gustado la escena caliente, espero que les haya gustado todo en general. Y si no es así, hazme una crítica para saber qué puntos necesitaría cambiar o mejorar.

Sinceramente, hay mucho de qué hablar en este capítulo, pero no quiero sobre extenderme mucho tampoco. Solo espero que estas 18mil palabras hayan sido bastante entretenidas.

Lo último que diré, es que apuré ciertos diálogos, y espero que no se vean tan forzados a la hora de la lectura.

Sin más que decir, nos vemos en la próxima!

PD: Espero que la escena caliente de Tiamat no me cueste una subida a Ficción M, porque intente no ser tan explícito. Aunque a la hora de la verdad, es algo muy complicado de manejar con este tipo de escenas subidas de tono. Solo espero que deba subirlo a Ficción M, únicamente cuando por fin sucedan las partes que son verdaderamente lemon.

Cantidad de palabras: 18.600 palabras.