¡Me presento nuevamente con otro capítulo!

Como ven, quiero retornar la continuidad en las actualizaciones que perdí hace dos meses. Solo espero poder sacar unos 4 capítulos más en lo que resta de mes.

Quiero avisar que se ha cumplido una de las metas, y estoy bastante sorprendido que lo haya hecho tan rápido, para ser sinceros. Ahora, actualizaré el objetivo cumplido, y también dejaré los demás para que estén al tanto de cuanto falta para que se cumplan:

Wattpad: 14.133/20.000 lecturas. 1552/2.000 estrellas.

FanFiction: 146/150 favoritos. 153/200 seguidores. 162.540/200.000 palabras.

*Recuerden que cumpliendo uno de estos objetivos, significa un capitulo doble. Puede haber hasta capítulos triples o cuádruples si se acumulan los objetivos cumplidos.*

Ahora, quiero dar un aviso importante:

Después de haber hecho capítulos dobles por un tiempo, me he dado cuenta que podría mejorar un poco el sistema. A partir de ahora, los capítulos dobles se dividirán en dos, como si fueran un capítulo normal. Esto significa que tendrán un capítulo detrás del otro, como mucho con uno o dos días de diferencia. La idea de esto es poder actualizar la historia dentro del periodo semanal establecido. De esta manera, un capítulo llegará antes o dentro de 7 días, para que después el próximo se vea al día siguiente. De esta forma, no tendrán que esperar tanto para leer, y tendrán dos días consecutivos de lectura por parte de esta historia.

Si este concepto no se entendió muy bien, utilizaré este capítulo doble como un vivo ejemplo de cómo será a partir de ahora.

Debo decir que eh vuelto bastante motivado, así que no creo que las actualizaciones semanales vuelvan a retrasarse por un par de meses (hasta diciembre creo que me mantendré. A finales de ese mes quizás pause un poco las actualizaciones por el tema de las festividades, las vacaciones familiares, y todo ese asunto).

Ahora, es momento de contestar a las reviews:

Osamadeidarauau: Creo que eres otra persona nueva por aquí. Eso me complace, y me sorprende al mismo tiempo, ya que no eres de habla hispana. A pesar de ser brasileño, te invito a que dejes tus críticas, yo siempre encontraré la forma de comprenderlas. Un gran saludo para usted y su país!

Camilo Navas: Hace mucho que no nos veíamos la cara, y me complace verte por aquí nuevamente como no tienes idea, compañero. Antes de empezar, quiero agradecerte por haberme esperado esos casi dos meses que no actualicé esta historia. Pasando a la crítica, me alegra ver que el acercamiento entre Penemue e Issei esté funcionando, y me alegra aún más que te haya gustado el aspecto de Grigori, ya que fue algo que creé de 0 (teniendo como referencia a un castillo de Inglaterra). En realidad, tenía pensando abrir un nuevo concepto con Tiamat, y entiendo que no se pudo ver del todo en el anterior capítulo, aunque ahora terminará de cerrarse con la charla que tendrá la dragona con su viejo amigo, Tannin. Por último, la información sobre Penemue… A ver, tengamos en cuenta que Penemue en la obra original apenas es mencionada y apenas tiene un corto periodo en pantalla (mejor dicho, en la novela ligera, ya que todavía no sale en el anime). Con todos estos puntos, puedes darte cuenta que es un personaje completamente irrelevante en la obra original. El aspecto (ah excepción de sus pechos), su cara, su color de cabello, su color de ojos, su altura, su temperamento, su historia, casi todo fue inventado por mí para que encajara en mi historia. Básicamente, no puedes encontrar mucha información de ella, porque prácticamente no existe tal información XD. De hecho, el mismo caso es para Tiamat, aunque ella si cuenta con un poco más de información (también utilizando algunos fan-made para desarrollar el personaje, por lo que fue mucho más fácil crearla). Para mí, Penemue fue como crear un personaje casi desde 0, teniendo únicamente las bases para comenzar. Además, si te das cuenta, los fics de Penemue son casi inexistentes por esa misma razón.

Ahora sí, habiendo contestado las reviews, es hora de comenzar con la primera mitad de este capítulo doble!

Disfruta!

CAPÍTULO 22: DEPRESIÓN…

Como era costumbre, Tannin se encontraba en la cima de la montaña, espectando el entrenamiento de Issei que estaba a punto de comenzar. Aunque, algo raro estaba pasando con su cara.

Tannin miró a Tiamat como si estuviera loca, para luego limpiarse el oído con su dedo meñique. "Perdona, creo que escuche mal…" Comentó el dragón, para luego alzar una ceja. "¿Qué fue lo que dijiste?"

"Yo…" La vos te Tiamat se escuchó como un susurró, mientras no podía contener sus movimientos inquietos por la charla tan embarazosa. "Yo… estoy en celo… por Issei…"

"Pero, tenía entendido que tú y el portador de Ddraig no eran pareja." Aclaró Tannin rápidamente, intentando entender la situación.

"Y no lo estamos." Contestó Tiamat al instante.

"Tiene que ser algún tipo de error…" Comentó Tannin, frotándose el cabello mientras pensaba una posible solución. "¿Haz entrado en Periodo de Apareamiento con tu anterior pareja?"

"No…" Tiamat bajó su cabeza, recordando el pasado. "Nunca eh entrado en un Periodo de Apareamiento directamente."

"Entonces, quizás tus sentimientos te estén jugando una mala pasada." Comentó el dragón.

"¿Me estás diciendo que me estuve tocando en la cama de Issei por más de cinco horas, solo por culpa de mis sentimientos?" Preguntó Tiamat, para luego taparse la boca rápidamente al darse cuenta que dijo algo que no debería haber dicho.

"¡Espera, ¿qué?!" Tannin ensanchó sus ojos con completa incredulidad. "¡¿Por más de cinco horas?!" Al ver que Tiamat comenzó a avergonzarse demasiado, el dragón decidió desviar esa información para otro momento. "Pero, no lo entiendo… El Período de Apareamiento de una dragona comienza cuando tienen una pareja. Además, tú ni siquiera estuviste en celo con tu expareja." La conversación comenzó a tornarse bastante pesada para la hermosa mujer, haciendo que bajara aún más su cabeza, mientras comenzaba a temblar. "Entonces, ¿Cómo es que apareció ahora, sin un motivo aparente? ¿Por qué es que estas en celo con Issei, si ni siquiera es tu pareja?"

"¡SERÁ PORQUE ISSEI ME GUSTA MUCHISIMO MÁS!" Tiamat volvió a taparse la boca tras su arrebato, haciendo que Tannin la mirara con gran sorpresa por la confesión tan abierta. Un enorme sonrojo se disparó en el rostro de la dragona, mientras intentaba taparlo con sus manos. "él es sumamente cariñoso… y, creo que el acercamiento que hemos tenido… ha sido… demasiado para mi…"

Tannin se llevó una mano al mentón, pensando detenidamente. "¿Y cómo te encuentras ahora?" Preguntó el dragón.

"Estoy bien, por ahora." Contestó la dragona, comenzando a controlar su sonrojo.

"Muy bien…" Tannin asintió, sin quitarse la mano del mentón. "Supongo que la relación que construyeron ustedes dos es bastante especial para que haya despertado ese lado tuyo con tan solo tenerlo cerca." Tannin miró atentamente a Tiamat, encontrando una respuesta. "Creo que lo mejor que puedes hacer es alejarte para calmar tu libido."

"¿Alejarme?" Preguntó Tiamat, claramente reacia a hacerlo.

Tannin observó como Tiamat se llevó una mano al pecho, indicando que la dragona había sentido un gran pinchazo en su corazón.

"Lo siento, fue una idea tonta." Tannin descartó la posibilidad rápidamente, viendo que su amiga iba a salir muy lastimada si tomaba ese camino. "Entonces, supongo que solo te queda una opción…" Comentó el dragón, mirándola con mucha seriedad. "Tendrás que explicarle el Periodo de Apareamiento."

"¡¿Explicárselo?!" Tiamat pestañeo con suma incredulidad. "¡¿Estás loco?! ¡Si le explico cómo funciona, también deberé decirle que…!"

"Solo miente." Tannin la interrumpió, haciendo que Tiamat lo observara atentamente. "El no necesita saber que el Periodo de Apareamiento se activa cuando esta junto a su pareja. Simplemente invéntate otra cosa."

Tiamat bajó levemente su cabeza, mientras ponía una mano en su mentón. "Ya veo…" Ella Asintió, ya imaginándose como debía contárselo.

"Solo te advierto que esto no será fácil." Al escuchar las palabras de Tannin, Tiamat lo miró atentamente. "Por lo que me has contado, duermes con él siempre que puedes. Si te pones en celo cuando estés acostado con él…" Tannin no pudo evitar reírse un poco ante la posible situación. "Solo espero que tengas la fuerza de voluntad suficiente para controlarte, o ambos estarán enredados el uno con el otro hasta el próximo día." Comentó el dragón con suma gracia, que solamente ayudó para sonrojar ferozmente a Tiamat tras imaginarse la situación.

"No te preocupes, yo puedo manejarlo." Comentó la dragona con suma seriedad, aunque su rostro serio se vio totalmente opacado por su enorme sonrojo. En realidad, en vez de entregar confianza, esa imagen de ella daba bastante ternura.

Tannin se percató de esto último, por lo que no pudo evitar sonreírle. Realmente se sentía muy feliz de ver a su amiga después de tantos años, y verla tan feliz. Es cierto que podría estar infinitamente más feliz con cierto castaño como amante, pero dejaría esa discusión únicamente para ellos dos. En estos momentos, solo podía estar agradecido con Issei por haber logrado que Tiamat se recuperara al cien por cien, e incluso, tener la oportunidad de verla muchísimo más feliz que cuando estuvo con su anterior pareja.

De hecho, ahora que pensaba en el castaño, no puedo evitar recordar algo muy importante.

"El mocoso apenas despertó la Boosted Gear, por lo que sus atributos de dragón aún deben estar en crecimiento…" Pensó el dragón, viendo como Issei y Penemue se ponían en posición de ataque. "Eso quiere decir que su olfato aún no está en su mejor condición…" Una gran sonrisa bastante preocupante decoró el rostro de Tannin. "Eso significa que dentro de unos días, Tiamat no será la única que deberá tener una fuerza de voluntad férrea para evitar aparearse…"

"Para cerrar esta primera parte de tu entrenamiento, me gustaría que logres pegarme aunque sea una vez con tu espada." Comentó Penemue, mientras afirmaba su agarré en su katana.

"¿Golpearte una vez? Pero, no llevas esa túnica ultra-pesada…" Comentó el castaño, viendo que las posibilidades no eran demasiado altas. Además, sabía que si se sobre exigía aunque sea un poco, la armadura se rompería.

Al escuchar esto, Penemue bajó su mirada por un corto segundo, pensando en una solución. No quería que Issei tuviera dudas a estas alturas, ya que estaban muy apretados con el tiempo. "Si logras golpearme, no solo terminaras la primera parte del entrenamiento. También haré lo que tú quieras." Comentó Penemue, pensando que las consecuencias no serían para nada graves.

En esos momentos, Issei alzó su mirada con gran sorpresa. "¿Lo que yo quiera?" Después de eso, una sonrisa un tanto infantil apareció en el rostro del castaño mientras movía sus dedos como si fuera un viejo verde.

Al ver esto, Penemue no pudo evitar mirarlo con ligero asco. "Pensé que no pediría algo por el estilo. Supongo que sus deseos no son tan diferentes al de esos idiotas…" Pensó Penemue, recordando a Baraqiel y los demás.

"¡Muy bien!" Issei detuvo sus movimientos extraños al instante, poniéndose completamente serio. "Haré que me dejes tocarlas…" Comentó el castaño, entrecerrando sus ojos con gran decisión.

"¿Por qué todos los hombres que me cruzo son iguales?" Penemue dio un pequeño suspiro interno ante la idea de que Issei tocara sus pechos. Aun así, ella le restó importancia rápidamente, ya que por lo menos había logrado que las dudas desaparecieran de su cabeza.

Issei miró hacia atrás por un corto segundo, viendo como Tiamat se marchaba junto con Tannin, y en esos momentos recordó las enseñanzas de la dragona.

"Ella me enseñó que debo utilizar la experiencia a mi favor. Es obvio que Penemue lleva luchando por mucho más tiempo que yo. Pero eso no significa nada cuando estamos hablando de un solo golpe…" Pensó el castaño detenidamente, mirando como el viento hacia ondear el hermoso cabello de la Cadre. "Lo más probable es que ella se piense que simplemente la batiré como un duelo normal…" Issei fijó su mirada en la katana de Penemue, para después esbozar una pequeña sonrisa. "Creo que ahí es donde sacaré la ventaja que necesito. Aunque debo ser muy preciso, porque solo funcionara una vez…"

Issei procedió a ponerse en postura de ataque, haciendo que una gran cantidad de flancos sean percibidos por Penemue con una simple mirada.

"Su postura aún tiene algunos errores." Pensó la Cadre, para luego mirarlo fijamente a los ojos. "Pero eso no importa ahora. Sé que no es algo que vaya a dominar de la noche a la mañana."

La briza recorrió libremente entre ellos, haciendo que el silencio que había en el momento se palpara aún más en el aire.

Después de unos pocos segundos, Issei ensanchó sus ojos repentinamente y dio un gran salto hacia el frente, que generó un cráter en su anterior posición.

Penemue le vio llegar con bastante facilidad, ya que su velocidad no había mejorado mucho desde la primera vez que se enfrentaron. Y bueno… también hay que tener en cuenta que ella es ridículamente fuerte para ser un Cadre.

Penemue esquivó la estocada con mucha facilidad, haciendo su cuerpo hacia el costado y levantando su brazo. De esa manera, la espada de Issei pasó por debajo de su axila.

Penemue giró su katana sobre sí misma, para luego darle una fuerte estocada al castaño en el abdomen que volvería a atravesarlo.

No obstante, Penemue nunca sospechó que todo iba segundo el plan de Issei.

El castaño no había desviado la mirada de la katana en ningún momento, esperando el segundo preciso.

Penemue pestañeó con ligera sorpresa cuando Issei utilizó su propia mano para agarrar la katana, haciendo que el guantelete se dañara de sobremanera, mientras desviaba el ataque hacia una dirección en donde no pudiera dañarle. Cuando la Cadre intentó moverse, se dio cuenta que Issei aún continuaba tomando firmemente la katana. Cuando quiso soltarla, ya era demasiado tarde.

Issei torció su mano, haciendo que el ataque de la espada de madera se re direccionara y golpeara las costillas de Penemue en un fuerte impacto.

La cámara lenta finalmente desapareció, haciendo que una fuerte ventisca se disparara en todas direcciones por los ataques tan rápidos y poderosos. Fue casi como una batalla del Viejo Oeste, reemplazando los revolver por espadas.

El rostro de Issei se tensó visiblemente cuando sintió como la sangre escurría sin parar de su mano. Pero eso no impidió que se borrara la sonrisa de su rostro. "Gane." Declaró, con gran convicción.

"No me imaginé que utilizarías una técnica tan rastrera…" Declaró Penemue, aunque su sonrisa indicaba que no estaba enojada por ello. "Si no tuvieras tu armadura, te hubiera cortado la mano."

"Eso funcionó precisamente por la armadura." Aclaró Issei rápidamente, separándose de ella mientras hacía desaparecer su armadura y se tomaba la mano ensangrentada. "Mierda, no siento los dedos…" Comentó, con una pequeña mueca de dolor.

Penemue le tomó la mano sin previo aviso, viendo el gran y profundo corte que tenía en la mitad de su palma. "Tendría que haber dicho tres golpes…" Comentó a nadie en concreto, mientras le colocaba una lágrima de fénix para curar la herida.

Penemue volvió a separarse, dando un par de pasos hacia atrás. Issei notó su nerviosismo, por lo que no pudo evitar alzar una ceja.

La Cadre se abrazó a si misma por debajo de sus pechos y miró hacia otro lado. "Si quieres… Ya puedes tocarlas…" Comentó, mientras un sonrojo aparecía en su rostro y sus cejas temblaban.

Nunca había dejado que ningún hombre la tocara bajo ni un parámetro, y debía decir que esto era algo vergonzoso y hasta humillante para ella. Pero una promesa era una promesa.

"¡¿En serio?!" Issei se acercó rápidamente a ella, haciendo que las cejas de Penemue temblaran aún más.

"Solo te pido que… seas… gentil. Son… demasiado… sensibles…" Comentó la Cadre con gran timidez, haciendo que Issei la mirara con gran asombro.

Nunca se imaginó que pudieran ser sensibles…

Cuando los segundos pasaron, y no sintió las manos de Issei sobre su cuerpo, la mujer cerró fuertemente sus ojos y grito:

"¡¿Es que no vas a tocarlas?!"

"Hum, pero, aun no veo tus alas…" El comentario de Issei hizo que Penemue le mirará directamente a la cara con los ojos bien abiertos.

"Espera un momento… ¿siempre te referiste a mis alas?" Preguntó la Cadre, comenzando a sentirse muy culpable por haber pensado que Issei tenía problemas con su libido.

"Por supuesto que sí." Comentó el castaño con gran simpleza, para después sonrojarse levemente. "¿Qué pensabas que había pedido?"

"Yo…" Penemue finalmente bajo su cabeza, dando un pequeño suspiro. "Lo siento." Susurró por lo bajo, haciendo que Issei mirara hacia otro lado mientras se frotaba el cabello.

"No te preocupes…" Comentó el castaño, para después ensanchar ligeramente sus ojos cuando vio como una enorme cantidad de plumas se dispararon por el aire.

Issei las observó completamente maravillado, acercándose aún más a ella. Penemue inclinó sus alas hacia adelante, dándole permiso a Issei para que las tocara.

"Son asombrosas…" Pensó el castaño en voz alta, haciendo que Penemue se sonrojara levemente. Issei comenzó a acariciarlas delicadamente, asombrándose por el tacto. "¡Son muy suaves!"

"¿Qué es lo que ves en ellas?" Preguntó Penemue, haciendo que el castaño la mirará con extrañeza tras esa pregunta. "Quiero decir, son de color negro. Refleja toda la impureza que existe en mi alma…" Penemue no pudo evitar bajar su cabeza con cierto dolor. "Las alas puras son mucho mejor…"

"¿Y eso que más da?" Penemue no pudo evitar alzar su mirada con gran sorpresa tras lo comentado por Issei. "Desde el primer día que las vi, sentí que estas alas eran geniales. Su color tan oscuro como la noche combina a la perfección con tu cabello. Su suavidad, refleja la sensibilidad de tu piel. Y lo más importante, ellas son parte de ti. Creo que por eso las hace tan increíble, porque ellas se encargan de reflejarte a ti misma, y no estoy diciendo que te refleja como un Ángel Caído, sino que te refleja como Penemue. Ese reflejo es lo que te hace única, y es lo que hace que estas alas sean tan hermosas. No sé porque tienes tanto odio hacia ellas."

Penemue no pudo evitar llevarse una mano a su pecho tras sus palabras. "No me gustan, porque estas alas me hacen recordar quien soy…" La Cadre miró con una mirada nunca antes vista por Issei. Una mirada que parecía anhelar una respuesta. "Yo soy como tú, odio a los Ángeles Caídos. Me odio a mí misma…"

Issei la miró con gran conmoción tras sus últimas palabras, para luego ponerse serio lentamente. "… ¿Quién dijo que yo odio a los Ángeles Caídos?"

Penemue no pudo evitar burlarse por un segundo ante la pregunta. "Cuando fuiste a Grigori, se notaba a leguas la repulsión que nos tienes."

"¿Y eso te preocupa?" Preguntó el castaño, haciendo que Penemue bajara un poco la cabeza. Finalmente el castaño sonrió, posicionando una mano encima de la cabeza de la Cadre. Penemue levantó su cabeza con gran confusión tras su acto.

"Es cierto, yo odio a los Ángeles Caídos…" Issei posicionó su mano en el mentón de Penemue, obligándola a que le siguiera mirando a la cara. "Ellos me hicieron muchas cosas imperdonables. Pero, para mí, Penemue nunca dejará de ser Penemue."

Penemue no pudo evitar pestañear con gran confusión tras sus palabras. "¿A qué te refieres?" Preguntó.

"Me refiero a que me da igual que seas un Ángel Caído, me da igual que tus alas sean impuras, me da igual lo que has hecho en el pasado. Penemue siempre seguirá siendo Penemue. No importa si eres un Ángel Caído, o un Demonio, o incluso una dragona. Yo siempre te recordaré como la mujer que me ayudó, como la mujer que confió en mí para su última misión, la mujer con la que siempre comparto algunas partidas en el ajedrez. Siempre te recordaré como Penemue, y me da igual que seas un Ángel Caído. Yo te quiero tal y como eres."

Penemue tan solo pudo abrir y cerrar su boca, sin poder encontrar una respuesta ante tan bellas palabras. Ella llevó su otra mano al pecho cuando sintió como las sensaciones que revolvían su estómago y la dejaban sin aire estaban comenzando a llenarla más de lo que podía manejar.

"Entonces…" Issei tomó una de sus alas y comenzó a acariciarla. "Deberías comenzar a quererte a ti misma. Después de todo, sería un desperdicio odiar a unas alas tan hermosas."

Penemue bajó su cabeza con un enorme sonrojo en su rostro mientras temblaba levemente por la sensación agradable de cosquilleo que le estaban trasmitiendo sus alas.

La Cadre finalmente miró sus alas, para luego encerrar a Issei en un fuerte abrazo con ellas. El castaño se vio un poco sorprendido, ya que no se esperaba ese movimiento por parte de ella.

"En serio… Discúlpame por haber pensado mal de ti en aquel momento…" Comentó, apoyando su mentón en el hombro del castaño. "Para serte sincera, a mí tampoco me agradan mucho los Demonios, pero también siento que no puedo verte como parte de esa raza. Sin duda alguna, eres alguien muy especial." Comentó, apretando aún más el abrazo con sus alas.

Una gran sonrisa entre dientes adornó el rostro del castaño. "Pues, yo no soy el único especial, ¿sabes?" Comentó, correspondiéndole el abrazo.

Al día siguiente…

Issei se encontraba ya sin su armadura, sentado junto a Tannin alrededor de la fogata. Apenas había comenzado el día, pero la neblina indicaba que era un día con una temperatura bastante delicada.

Aun así, el castaño parecía estar mucho más concentrado en otra cosa en estos momentos.

La pierna de Issei se agitó impacientemente. "Ya debería de haber empezado mi nuevo entrenamiento…" Comentó el castaño, para luego mirar hacia atrás, buscando una persona en concreto. "¿Por qué tarda tanto?"

"Es extraño…" Comentó Tannin, poniéndose un poco serio. "Ella nunca llega tarde…"

Al escuchar esto, Issei no pudo evitar mirar al dragón con cierta preocupación. "¿Crees que le habrá pasado algo?"

Justo después de esa pregunta, un sonido se escuchó detrás de ellos. Issei rápidamente miró hacia atrás para recibir a Penemue con una sonrisa, pero su gesto cayó al instante cuando vio el rostro de la Caída.

Penemue tenía unas terribles aojaras en sus ojos, su rostro se veía ligeramente demacrado, además de las marcas perforadoras que habían dejado sus lágrimas, indicando que había estado llorando por mucho tiempo.

Al ver esto, Issei y Tannin se levantaron al instante con gran preocupación.

"Lamento la tardanza." Comentó Penemue con su estoicismo de siempre, algo que solo preocupó más a Issei y Tannin. "Hoy no eh dormido muy bien." Explicó, para luego sentarse en la mesa cercana y tomar un libro.

Issei se acercó lentamente a Tannin, haciendo que el dragón le susurrara al oído. "Ni siquiera te ha dado las siguientes instrucciones de tu entrenamiento…" Comentó con suma seriedad. "Su cuerpo claramente está aquí, pero su mente está muy, muy lejos."

"¿Qué le habrá pasado para verse así?" Preguntó el castaño con gran preocupación, haciendo que Tannin lo mirara fijamente.

"No lo sé." Tannin cerró sus ojos con sinceridad. "Ella nunca me ha contado nada. Incluso tú eres más cercano a ella." Tannin posicionó una mano en el hombro del castaño, mirando atentamente a la mujer. "Abandonamos el entrenamiento por hoy. Con esa actitud, no podremos hacer mucho."

El rostro de Issei se puso muy serio, apartándose de Tannin. El dragón lo vio con gran curiosidad tras este movimiento, tomándolo de la mano.

"¿A dónde vas?" Preguntó el dragón con una ceja alzada.

Issei lo miró, haciendo que el dragón se sorprendiera por su mirada. "Tú mismo lo dijiste. Yo soy más cercano a ella. Intentaré ayudarla."

Tannin lo observó con ligera sorpresa, para después ponerse serio. "Buena suerte." Comentó el dragón, recibiendo un asentimiento del castaño mientras lo soltaba.

Tannin desplegó sus alas, marchándose para dejar a los dos solos, esperando que todo se solucionara pronto.

Penemue se encontraba mirando atentamente las hojas que debía firmar. Ella todavía ni siquiera había mojado la pluma. La mujer finamente lo hizo, para que después una pequeña gota de tinta cayera sobre la hoja.

Penemue observó la gota atentamente, y lentamente, sus ojos empezaron a temblar. La gota de color negro comenzó a transformarse en una gota de color roja. En una gota de sangre.

Numerosos gritos comenzaron a escucharse en la cabeza de la Cadre, mientras el sonido de la carne cortándose por el metal se escuchaba en todo momento. La visión comenzó a tornarse borrosa, al mismo tiempo que su pulso comenzaba a temblar demasiado, haciendo que la pluma manchará toda la hoja.

Los gritos fantasmales se intensificaron aún más, y después de unos segundos, pudo escuchar el susurro de una niña…

"Her-hermana…"

El rostro ensombrecido de la niña rubia apareció en su mente por una fracción de segundo, mientras una gran cantidad de sangre emanaba por su boca.

"¡PLOMP!"

El tablero de ajedrez cayó fuertemente a su costado, haciendo que la Cadre despertara de su larga pesadilla.

"¿Quieres jugar?" Preguntó el castaño, recibiendo un pequeño asentimiento por parte de la Cadre.

Los primeros movimientos comenzaron. Issei la observó en todo momento, viendo que su expresión estaba bastante decaída, algo que no pudo pasar por alto.

El castaño siguió jugando con ella durante todo el día, esperando que en algún momento dijera algo. Pero ni una palabra salió de sus labios. El silencio que hubo durante todo el día fue bastante matador para Issei, mientras que Penemue ni siquiera le tomó importancia, y de seguro se debía a que tenía sus pensamientos en otra parte. De hecho, eso se vio reflejado en el juego, ya que Issei no solo le ganó por primera vez, sino que ganó absolutamente todas las partidas.

Por respeto a su intimidad, Issei no quiso preguntarle nada, pero estaba comenzando a quedarse sin tiempo, y el hecho de que Penemue se levantara para irse a Grigori sin siquiera cenar solo fue el punto de inflexión a lo que llegaría más tarde.

El castaño rápidamente se levantó y la siguió entre la oscuridad. "¿Quieres caminar un rato?" Preguntó. Penemue se detuvo para mirarlo. Sus hermosos ojos carmesí brillaron intensamente en la noche absoluta mientras le observaba fijamente.

Después de estar pensándolo un poco, Penemue terminó aceptando.

Issei se unió rápidamente a ella y fueron a caminar por el borde del arroyo.

La caminata fue larga y silenciosa, hasta bastante tensa y tediosa para nuestro protagonista. Ya estaba harto de la situación tan cortante e incómoda, por lo que por fin decidió hablar.

"¿Cuándo te iras?" Preguntó, caminando a su lado.

"Creo que ya es muy tarde." Fue la simple respuesta de Penemue, dando a entender que ya quería marcharse.

"Entonces…" Issei dio varios pasos adelante, poniéndose en frente de la Cadre. "¿Planeas irte sin más, y no decirme lo que te está ocurriendo?" Preguntó el castaño, impidiendo el paso de Penemue.

La Cadre miró hacia el arroyo por unos segundos tras la pregunta de Issei con una melancolía que no era ni un poco normal en una persona común. De hecho, podía verse que era enfermiza.

Al ver que no recibía respuesta, Issei apretó ligeramente los dientes. "No es que sea un metiche, ni tampoco quiero saber de tu vida porque sí." Una mirada muy preocupada adornó el rostro del castaño. "Realmente estoy muy preocupado por ti, desde el fondo de mi corazón. Quiero ayudarte, quiero poder hacer algo por ti." Comentó, solo para ver que Penemue aun seguía completamente inmóvil con la misma mirada desgarrada que tuvo durante todo el día. Ella aún continuaba mirando el agua, pareciendo que no había escuchado ni una palabra de Issei.

El rostro del castaño se puso completamente serio, decidido a tirar su última carta. "¿Recuerdas cuando me abrazaste aquel día?" Penemue ensanchó ligeramente los ojos tras el recuerdo. "Dije que podrías llorar todo lo que quisieras cuando estés a mi lado. El problema es que no puedo ayudarte, si no te ayudas tú primero." Comentó el castaño con firmeza, haciendo que Penemue lo volviera a mirar nuevamente.

Cuando pensó que por fin había logrado una reacción en la Cadre, Penemue pasó a su costado y le susurró al oído:

"Recuerdo ese día perfectamente. También recuerdo cuando te dije que este problema no era asunto tuyo…"

Penemue pasó a su lado, cerrando sus ojos mientras la ventisca hacia que su cabello se agitara violentamente.

Issei tan solo pudo quedarse ahí parado, con su expresión seria que fue decayendo lentamente en una triste, mientras se ponía las manos en los bolsillos y se iba hacia la dirección opuesta.

SALTO DE LINEA.

Issei se dejó caer en su bolsa de dormir sin mucha energía. El castaño miró al cielo, viendo como la noche parecía ser aún más notoria gracias a las nubes que transitaban.

Issei se quedó varios segundos allí, simplemente, pensando. Pensando en todo lo que había pasado recientemente.

"*¿Estas bien, compañero?*" Como era costumbre, Ddraig siempre aparecía en los momentos más delicados para el castaño, intentando apoyarlo.

Aunque esta vez, el dragón no recibió ninguna respuesta. Issei simplemente se quedó mirando el cielo nocturno por unos segundos más…

Pronto, esa oscuridad deslumbrante le sirvió como una ventana a su alma inquieta…

Los recuerdos con Penemue golpearon fuertemente su cabeza.

Su linda y sincera sonrisa...

Sus hermosas alas de color negro. ..

Su siempre seriedad, y su aura imponente de trabajadora. ..

Su imponente y hermosa figura…

Sus hermosos ojos brillantes carmesí… Esos mismos ojos que han llorado más de lo que deberían en tan poco tiempo…

Esto hizo que los recuerdos de cuando ella lo abrazó fuertemente volvieran a él.

Recordó sus lágrimas de desahogo...

Recordó las horas que pasaron juntos. ..

Recordó cuando ella le guiño el ojo. ..

Recordó cuando ella se sonrojó por primera vez…

Unas pocas horas pasaron…

Eran muchos recuerdos. Eran todos muy agradables, pero dolorosos al mismo tiempo. Eso hizo pensar al castaño…

¿Por qué no pueden tener un momento agradable y ya?

Las últimas palabras que le dirigió Penemue antes de marcharse hoy volvieron a su cabeza tras hacerse esa pregunta.

Finalmente, Issei alzó su mano, para luego apretar fuertemente el puño y esbozar una pequeña sonrisa.

"¿Sabes algo, Ddraig?" El dragón se vio sorprendido por el cambio de actitud tan repentino del castaño. "Siempre dices que soy alguien muy obstinado, y que no sé cuándo rendirme… Tienes toda la razón. No iré nunca hacia atrás, no hasta conseguir todo lo que quiera." Concluyó, levantándose de un salto.

Ddraig tan solo pudo sonreír, viendo que se había preocupado innecesariamente.

SALTO DE LINEA.

La habitación de Penemue estaba completamente silenciosa. En ella, la Cadre dormía tranquilamente sobre su cama, o es lo que debería estar haciendo.

La almohada estaba completamente empapada por culpa de sus lágrimas, que no habían parado de salir durante toda la noche. Los ojos de Penemue estaban un poco rojos por el llanto, y si no fuera por sus lágrimas, sería imposible adivinar que estaría tan triste en estos momentos.

Si, incluso en momentos como este, ella siempre intentaba mantener esa actitud inmutable…

Mantener esa actitud le permitía cerrar sus sentimientos, y por eso es que siempre lo hacía…

Incluso, lo hacía con alguien como Issei, que fue la única persona que vio su verdadero llanto…

Penemue finalmente se sentó en el borde de la cama sin siquiera secarse las lágrimas. Ella dirigió su mirada al reloj, viendo que eran las 1 de la mañana.

"Iré a tomar un café…" Se dijo a si misma sin muchos ánimos.

Al pensar que nadie estaría por los corredores a esta hora, Penemue salió con su pijama completamente blanco que cubría todo su cuerpo.

La mujer abrió la puerta, y se fue hacia las escaleras. Cuando dobló para bajarlas, su mirada se llenó de sorpresa.

La luz entraba por una de las ventanas, pegando perfectamente en el cuerpo de Issei. El castaño llevaba su katana sobre su hombro. La luz nocturna le daba un toque divino, y su mirada completamente seria solo ayudó a deslumbrar aún más ese hecho.

"Tenemos que hablar."

¡FINAL DE LA PRIMERA PARTE!