Es mi primera historia me disculpo de antemano si tengo errores de ortografía.

Bleach no me pertenece


P.O.V. ????

"Cómo vas con tú entrenamiento de Bringer Light.". El adulto mayor le pregunto al joven Ichigo.

"Me sigo estrellando por qué no puedo ver bien donde piso, tienes algún consejo.". habló desde el piso y desde espaldas con algunos moretones

"Eso es simplemente a eso se llama visión de túnel, algunas personas experimentan situaciones de estrés extremo, peligro o ansiedad. En tu caso sería el último. Los detalles periféricos se vuelven menos visibles y el enfoque se concentra en el centro del campo visual. O me equivoco en algo.".

"Eso es correcto como la evitó.".

"Imagina un campo visual amplio y abierto en lugar de permitir que se reduzca a un túnel. Visualiza colores, formas y detalles a tu alrededor para mantener la sensación de amplitud. Haz un esfuerzo consciente para observar tu entorno en su totalidad, prestando atención a los detalles periféricos.".

"Eso es más simple decirlo que hacerlo.".

"Y solo necesitás experiencia. Además creo que ya te golpeaste lo suficientemente por un día, ven y descansa.".

Me levante de inmediato, desenfunde mi katana y la clavo en el suelo.

"Soul Will: Naga fang.". La tierra y las rocas se empezaron a calentar, repentinamente surgió una criatura reptiliana que parecía nacer del mismo magma.

Con movimientos ágiles, la criatura comenzó a enroscarse en torno a la espada, escalando con destreza hacia la mano de su amo.

"Últimamente has mejorado mucho en tu habilidad para manipular.". Le comentó a la persona mayor.

"Sí, a veces me sorprendo a mí mismo. Por cierto, siempre he tenido curiosidad por algo. Si tú y yo nos parecemos tanto, debe ser increíble la habilidad que tienes.".

"Ah, tienes mucha curiosidad, ¿verdad? Pues creo que... no te lo diré.".

"Eso no es justo.".

"Bueno, la vida rara vez lo es. A estas alturas de tu vida, deberías saberlo mejor que nadie.".


P.O.V. Ichigo

Con un parpadeo lento, mis párpados pesados finalmente se abrieron, revelando un mundo borroso y confuso. El destello de las luces blancas pareció penetrar mi mente adormilada, causando una punzada de incomodidad en mis ojos.

Un dolor constante resonaba en algún lugar profundo. Traté de moverme, pero mi cuerpo se sintió como si estuviera envuelto en algodón.

"/-/-/-/-/.".

El sonido amortiguado de voces flotó hacia mí, pero las palabras eran incomprensibles.

Sin previo aviso, la puerta se abrió con un chirrido arrepentido y enérgico. Emergió un hombre de estatura imponente, con una piel bronceada. Sus gafas de cristales rectangulares y montura de pasta negra resaltaban en su rostro, acentuando su apariencia intimidante. Su cabello negro estaba hábilmente trenzado hacia atrás, y unas cejas gruesas junto con un frondoso bigote dominaban su expresión. Vestía una camiseta blanca ceñida, sobre la cual llevaba un delantal azul.

Sostenía en una de sus manos un botiquín grande. Sin perder tiempo, se apresuró hacia mi lado y, con movimientos precisos, abrió el botiquín. En un instante, un estetoscopio se encontró en sus manos, listo para ser utilizado.

Comenzó a examinarme, desde mi pecho hasta mi estómago con una precisión meticulosa. Cada toque provocó un destello de dolor debido a la presión ejercida, pero me encontré incapaz de articular una palabra. Solo en ese instante, mi conciencia se despertó completamente y me percaté de que tenía una máscara de oxígeno asegurada en mi rostro.

Un murmullo tranquilizador se filtró a través de la máscara, acompañado por la voz de la persona que me atendió.

"No te preocupes, estamos del lado de la señorita Kuchiki. Te trajimos aquí después de tu enfrentamiento.".

Las palabras fueron como un bálsamo para mi mente agitada. Aunque el dolor y la confusión seguían presentes, la mención de Rukia resonó con un sentido de alivio. Suspiré a través de la máscara de oxígeno, permitiendo que la información se hundiera en mi mente.

"Soy Tsukabishi Tessai. Has estado aquí durante aproximadamente veinte horas, no deberías estar despierto. Tu cuerpo ha sufrido un daño interno significativo y, para empeorar las cosas, una cantidad considerable de sangre ha ingresado a tus pulmones.".

"No voy a volver a dormirme hasta saber cómo están mis amigas.".

"Hasta donde yo tengo conocimiento, ambos jóvenes están bien. Se les ha aplicado el procedimiento habitual de cambio de recuerdos, joven Kurosaki.".

Un suspiro de alivio escapó de mis labios mientras mis ojos seguían fijos en Tessai. La información que había compartido traía un respiro de esperanza en medio de mi confusión.

Tessai, con su destreza palpable, extrajo una jeringa y un frasco del cual emanaba un líquido misterioso. Observé con una mezcla de intriga y aprehensión mientras preparaba la inyección con cuidado meticuloso. En ese momento, mi mente se llenó de preguntas sin respuesta. ¿Cómo había logrado sobrevivir? Los recuerdos eran como fragmentos rotos, centelleantes en mi mente, y el último enfrentamiento con Sora se convirtió en un rompecabezas confuso.

Sus palabras rompieron mis pensamientos. "Me disculpo si esto llega a doler."., dijo Tessai, y su voz tranquila me grabó que estaba en manos de alguien experimentado. "Es un tranquilizante especial para los Shinigami.".

Sentí un cosquilleo de nervios mientras observaba la jeringa acercarse, mi piel se erizó ante la expectativa de la inyección. Pero, a pesar de mis dudas, me aferré a la confianza en Tessai y su experiencia. Si alguien sabia lo que hacia, era el.

La puerta se balanceó una vez más, y a través de ella se asomaron dos figuras. Primero, un joven de cabello rojo intenso, con el ceño fruncido en una expresión de preocupación. Vestía una sencilla camiseta blanca que realzaba el contraste con su cabello. Detrás de él, una niña pequeña con una camiseta y una falda, su cabello recogido en dos coletas que dejaban caer mechones que enmarcaban su rostro.

"Aún está despierto.". Anunció el joven.

"Jinta, no grites cuando tengamos pacientes.". Reprendió una voz más calmada.

"Disculpa, Tessai. La señorita Rukia quería saber si podría pasar.". Explicó el joven, mostrando una mezcla de obediencia y ansiedad.

"Díganle que ya le he administrado medicina y que necesita descansar tanto como sea posible.". Respondió Tessai con seriedad.

"Mi familia debe de estar muy preocupada.".

"Lo siento, pero soy solo un médico. La persona encargada del encubrimiento es...". Empezó Tessai.

"Ese sería yo. Urahara Kisuke, es un gusto. Y es mejor que sigas el consejo de Tessai, no querrás empeorar las cosas.". Interrumpió una voz nueva.

Todos se giraron hacia la puerta, y allí estaba un hombre alto con cabello corto de color beige. Un mecanismo en su frente llamaba la atención, pero era su atuendo lo que realmente lo hacía destacar: un kimono verde, un sombrero a rayas blancas y verdes que ocultaba sus ojos y un abrigo de tonalidad más oscura que resonaba en armonía. Su presencia irradió una sensación de alguien arrogante.

Una oleada de pesadez y somnolencia me envolvió, consciente de que pronto volvería a caer en la inconsciencia. Pero estaba bien, lo necesitaba de todas las formas. En medio de ese torbellino, sentí un pequeño destello de alivio. Me reconfortaba saber que todo había sido solucionado, y aunque el sueño me reclamara una vez más, me abandoné a él con gratitud.


Mis párpados se alzaron con cautela, enfrentándose a una luz perforada mi conciencia. El destello luminoso tuvo una molestia en mis ojos, un recordatorio de la vulnerabilidad que mi cuerpo había experimentado. La máscara de oxígeno ya no cubría mi rostro, y me hallaba tendido sobre un futón extremadamente cómodo. A pesar de que mi cuerpo seguía adolorido, el dolor había cedido su intensidad.

La confusión me envolvía, sin saber cómo reaccionar en este momento. ¿Gritar, tal vez? La idea cruzó mi mente fugazmente.

"¡Alguien está...! Cof, cof, cof, cof.". Mis palabras se vieron interrumpidas por un ataque de tos que arañó mi garganta, irritado con violencia.

Mi ruido pareció llamar la atención, ya que escuché los pasos que se dirigieron hacia donde me encontré.

"Ichigo, gracias al cielo estás bien.". Rukia fue la primera en aparecer.

"Creo que 'bien' es exagerar, al menos estoy despierto", respondí con esfuerzo, dejando escapar un suspiro.

"Déjame llamar a Tessai.". dijo Rukia con preocupación.

Antes de que pudiera dar un paso más, la detuve con inquietud. "Espera, ¿cuánto tiempo he estado dormido?.".

"Poco menos de tres días.". Respondió Rukia con sinceridad, observando cómo la noticia caía sobre él.

"Vaya... y mi familia, ¿qué les dijeron?.". Expresé con una mezcla de frustración y preocupación.

Rukia tomó una pausa antes de responder, visiblemente nerviosa. "Verás, en cuanto a eso, te reemplazamos temporalmente con un Gigai y un Gikon.".

"Entiendo lo que es un Gigai, pero ¿qué es ese 'Gikon'?." Pregunté, confundido por el término.

"Los Gikon son almas artificiales, creadas por científicos Shinigami. Su propósito es permitir que el alma artificial tome el control de un Gigai si es necesario.". Explicó Rukia.Ichigo frunció el ceño ante la expresión preocupada en el rostro de Rukia.

"¿Por qué siento que hay algo más, algo que no me estás diciendo?.". Rukia suspiró, reconociendo finalmente.

"Bueno, resultó que la personalidad de esa alma artificial era... cómo decirlo... un pervertido total y no cooperaba mucho conmigo.". fruncir aún más mi ceño, con un destello de alarma en sus ojos.

"Por favor, dime que no ha hecho algo embarazoso frente a mis compañeros y de mi familia.".

Rukia esbozó una sonrisa incómoda. "Solo diré que tu expediente académico está impecable, pero estás en la cuerda floja.".

"Sabes, no me importa en este momento. Estoy tan agotado que la escuela es lo último en lo que pienso.". Expresé con cansancio.

Rukia parecía abrumada por la culpa, sus palabras cargadas de arrepentimiento. "Perdón, todo esto es culpa mía. Si hubiera hecho mi trabajo correctamente desde el primer día, nada de esto estaría sucediendo.".

"Lo que pasó, pasó. No podemos cambiarlo. Además, también fue mi decisión reemplazarte.". argumenté, tratando de aliviar su sentimiento de culpabilidad.

En ese instante, la voz de Tessai resonó en la habitación, sorprendiendo tanto a Rukia como a mí. "El joven Ichigo ha despertado. Eso es una maravillosa noticia.".

Asentí con una sonrisa leve, aunque los dolores en mi torso me recordaban a la realidad. "Sí, aunque aún siento dolores en mi torso.".

Tessai no pareció desconcertado por mi afirmación. "Una mejora interesante, considerando que, en palabras de la señorita Rukia, tenías una herida gigante perforando tus órganos.".

Las palabras resonaron en mi mente. "¿Cómo rayos sigo vivo después de eso?.". Los recuerdos de la emboscada eran como fragmentos borrosos que se resisten a formar una imagen coherente.

El hombre de cabello rubio se adelantó, con una presencia que irradiaba autoridad y experiencia. "Creo que yo sería el mejor para explicarte, Kurosaki-san. Mi labor involucra limpiar cualquier rastro de los ataques de los Huecos, vigilar la presencia de almas plus en la zona y, por supuesto, la venta y alquiler de equipos.".

Sus palabras se dirigieron a mí mientras Jinta y Ururu, dos niños, llevaban una antigua televisión hasta la habitación.

"¿Qué sabes sobre cómo funcionan las Zanpakuto?.". Indagó Urahara, mi curiosidad estaba en aumento.

"Purifican a los Huecos y guían a las almas hacia la Sociedad de Almas.". contesté, recordando lo que había aprendido de Rukia.

"Es correcto, todas pueden hacer eso, pero tienen una función adicional.". explicó mientras encendía el televisor.

La pantalla cobró vida, revelando una escena en la que yo estaba en el suelo, aparentemente derrotado y herido. Era una imagen que evocaba la muerte. Pero entonces, algo cambió. Mi cuerpo reaccionó, mi mano agarró un arma de madera y un brillo verde se materializó.

"Soul wild.". Murmuré, apenas capaz de pronunciar las palabras.

Una explosión de energía siguió mis palabras, y ante mis ojos, una auténtica espada apareció en mis manos. Mi posición en el suelo ya no era la misma. Ahora, me encontraba erguido, un espectro de lo que había sido, con un desagradable agujero en mi torso. Mi mirada se fijó en una dirección y, en un instante, desaparecí, dejando solo destellos de un verde brillante en mi lugar.

La atención regresó a la habitación cuando el hombre continuó. "Esto es lo que capturó una de mis cámaras de vigilancia de almas. Lamentablemente, la que estaba cerca del departamento de tu amiga se perdió durante la primera pelea. Sin embargo, con el testimonio de Rukia, sabemos que tu Zanpakuto no solo te curó, sino que también te permite usar dos elementos diferentes. Definitivamente, tu Zanpakuto pertenece a la clase más rara, el tipo especial.".

"Mmm, agradezco, supongo, aunque sinceramente no sé cómo afrontar este asunto.". admití con franqueza, sintiéndome un tanto desconcertado por la magnitud de su declaración.

Rukia tomó la palabra a mi lado, su tono de voz indicando la gravedad del tema que estábamos discutiendo. "Ichigo, esto es sumamente serio. Muy pocas Zanpakuto han sido clasificadas como de tipo especial. Normalmente las categorizamos en tipos de asalto, que son excelentes para el combate cuerpo a cuerpo; tipos elementales, que manejan o generan un solo elemento, ni tres ni dos, sino solo uno; y tipos Kido, que pueden ejecutar hechizos únicos mediante el Reiryoku del usuario, como ataques devastadores, barreras defensivas e incluso curaciones tanto para el usuario como para sus aliados.". explicó Rukia mientras mostraba uno de sus famosos dibujos, representando a tres animales caricaturizados portando distintos tipos de espadas.

"Gracias por la explicación, señorita Kuchiki. Siguiendo con el tema, las espadas de tipo especial tienen dos o todas las características mencionadas previamente, o en algunos casos, ni siquiera manifiestan ninguna de estas características y realizan algo inesperado.".

Reflexioné por un momento antes de continuar, "Entonces, por lo que entiendo, mi espada resulta ser extremadamente rara y gracias a eso estoy con vida. Sin embargo, aún tengo una duda. ¿Cómo es que me volví tan competente al usarla? Fue la primera vez que la empuñé y, por lo poco que recuerdo, parecía un experto en su manejo. Aunque soy consciente de mis habilidades, en ese momento parecía ser una persona completamente diferente.".

"Esa es una pregunta complicada. Mi teoría principal, la más convincente, sería que tu Zanpakuto tomó parcialmente el control de tu cuerpo.".

"Disculpa, pero no logro entender del todo a qué te refieres.".

"Permíteme explicarlo. Cada espada de cada Shinigami tiene vida propia, y esto incluye a la tuya. Son un reflejo de nosotros mismos, de nuestro potencial. Y lo más importante es que entienden cómo funcionan sus propios poderes, ya que son una manifestación de esos poderes.".

Asentí, aunque aún me sentía confundido. "De acuerdo, entonces supongo que le debo a mi Zanpakuto un gran agradecimiento por salvar mi vida.".

"Ichigo, ¿te importaría si te hiciera algunas preguntas al respecto? No es todos los días que nos encontramos con un Zanpakuto de tipo especial.". exclamó Urahara con entusiasmo.

"Recuerdo muy poco, la verdad", respondí con sinceridad.

"¿En el momento en que te desmayaste, notaste que alguien te hablara?", preguntó Urahara.

"Recuerdo una voz tenue", dije.

"¿Has tenido sueños muy vívidos o has soñado con alguien o algo con frecuencia?", inquirió.

"De hecho, últimamente he estado soñando con una especie de valle árido", compartí.

"Es interesante, creo que tu Zanpakuto está tratando de comunicarse contigo. ¿Recuerdas si había alguien contigo en esos sueños?", cuestionó.

"Nunca presté mucha atención a mis sueños. Apenas puedo recordarlos", admití.

"Lamento escuchar eso, pero eso puede cambiar. Si lo deseas, puedes venir aquí para entrenar solo...", ofreció Urahara.

"Aprecio la oferta, Urahara, pero todos los recursos que teníamos los destinamos a la compra de Kon y al servicio médico para Ichigo. No tenemos los fondos para pagar por ayuda adicional", declaró Rukia antes de que la propuesta de Urahara llegara a su fin.

"Entiendo", respondió Urahara, retrocediendo un poco por el repentino cambio de dirección.

"Joven Kurosaki, sería mejor que duermas aquí esta noche para estar seguros", interrumpió Tessai, rompiendo el tenso ambiente que se estaba formando.

"Creo que eso es lo más sensato. Será mejor que cuides de ti mismo. Vendré por ti temprano mañana. Dejé a tu copia idiota demasiado tiempo sola", dijo Rukia mientras se levantaba y salía.

"Sería mejor que nos vayamos también. Ichigo necesita descansar, y lo mismo va para ti, Kisuke", comentó Tessai a los dos pequeños asistentes que tenía.

"Pero es una clase especial. No se ven muy seguido.". exclamó el rubio, expresando su emoción infantil.

Con solo una mirada autoritaria, Tessai logró que él la calmara y se levantara para salir de la habitación.

"Descansa todo lo que necesites, Ichigo.". fueron las últimas palabras que escuché antes de que desaparecieran de mi vista. Enseguida, todos los demás abandonaron la habitación.

Había sido un día, o más bien una semana, terrible. Estaba vivo gracias a poseer una espada extremadamente rara.


"Tu eres como yo.".

"Tienes un gran potencial.".

"Todo en este mundo necesita un nombre.".

"Dime, ¿te odias a ti mismo?.".


De cualquier manera, le daré las gracias si tengo oportunidad.