Capítulo 1: Callejón Diagon

Martes, 18 de julio de 2051. Lugar: Casa de la Familia Ishigami. Centro de Londres.

Después de la fiesta del 08 de julio, donde Senku había conocido a esos niños tan peculiares, además de compartir con su amigo Taiju, al cual conocía prácticamente desde que se habían mudado a Londres, y también tras entretenerse aprendiendo muchas cosas del Ministerio de la Magia y algunas cosas sobre la Segunda Guerra Mágica, Senku había mantenido un contacto regular con Gen y Ryusui enviándose lechuzas para hablar. Sin embargo, él sentía que esto era bastante ineficiente, por lo que había solicitado a su papá que le consiguiera una mejor forma para comunicarse con sus amigos, lo que le había llevado a Byakuya Ishigami a conseguir con su Departamento de Misterios Mágicos unos cuadernos especiales que servían para comunicarse entre ellos en directo.

Senku los había mandado por lechuza a Ryusui, Gen y Taiju, con instrucciones específicas, incluyendo el horario en que podrían comunicarse, para poder mantener contacto siempre. Además, el viejo había considerado que Senku podría conseguir otros amigos de casas diferentes en Hogwarts y le había dado cinco cuadernos más en caso de que quisiera contactar con otras personas cuando estuviera en Hogwarts. "Es una molestia a veces" —pensó sonriendo con una sonrisa ladina, mientras sacaba su cuaderno de color verde esmeralda con una "S" grabada en él. Curiosamente, al escribir el nombre en el cuaderno en el renglón de Propietario, este tomaba un color relacionado con el color del aura del individuo (esto le había explicado Byakuya, aunque no había mencionado qué significaba el verde).

Gen Asagiri, Ryusui Nanami, Taiju Oki. —escribió Senku y esperó un poco, generalmente se escribían siempre a la misma hora: 10:00 horas. Lo normal era que sólo hablaran Gen, Ryusui y Senku, pues Taiju sólo aportaba algunas cosas y decía cosas como "cuenten conmigo". Aunque verdaderamente Senku sentía que ese chico no podría quedar en la misma casa que ellos, pero de igual forma le alegraba mucho tener cerca a alguien con quien se llevaba bien desde hacía algún tiempo.

Gen: Buenos días, Senku-chan, Taiju-chan, Ryusui-chan.

Taiju: Buenos días a todos, chicos.

Ryusui: ¿Qué tal han estado, muchachos?

¿De qué hablaremos el día de hoy?

¿Nuevas investigaciones mágicas de Senku?

¿Posibles contenidos de nuestras clases en Hogwarts?

¿Algún plan para hacer en los próximos días?

Senku: Hoy quisiera que definamos un día para ir a hacer las compras en el Callejón Diagon.

Taiju: ¡Me encantaría, Senku! ¡Vamos!

Gen: Es una excelente idea, Senku-chan. Ya se está acercando agosto y deberíamos ir a comprar los materiales que necesitaremos para nuestro primer año.

Senku: Byakuya dice que podemos ir todos con él, así que no sé si les parece bien que nos reunamos el 08 de agosto en El Caldero Chorreante.

También supongo que a sus padres no les molestará que alguien más los lleve a hacer las comopras.

Ryusui: ¡Excelente! Seguramente a mi madre no le molestará. Pero, por otro lado, tal vez mi padre me diga que debo ir con mi hermano Sai y con Francois.

Senku: Sí, sí, está bien, todos pueden venir, al viejo le encanta, pero traten de ser puntuales, porque hay que comprar muchas cosas ese mismo día.

Taiju: ¡Yo iré también Senku!

Gen: Me encanta esa idea, Senku-chan. Mis padres no tendrán ningún problema.

Senku: Entonces quedamos así, hasta luego, que debo revisar unas cosas.

Luego de eso, Senku dejó de escribir en el cuaderno, que automáticamente borró lo que se había escrito. Sin embargo, había una opción de escribir pidiendo que se reflejaran las conversaciones más recientes, lo que también, en definitiva, era muy útil para él. Sacó del cajón del escritorio en el que estaba sentado la carta que había recibido en vísperas de su cumpleaños número 11.

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA

Director: Neville Longbottom

(Orden de Merlín, Primera Clase,

Coordinador de El Ejército de Dumbledore,

Creador de las Olimpiadas de Herbología,
Vencedor en la Segunda Guerra Mágica).

Querido señor Ishigami:

Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.

Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 04 de enero.

Muy cordialmente, Xeno Houston Wingfield.

Director adjunto.

Esa carta la había recibido en diciembre, y evidentemente él y su padre habían respondido el 02 de enero sin falta confirmando que Senku asistiría a Hogwarts. En teoría él ya había cursado los dos primeros años en Mahoutokoro; sin embargo, Byakuya se había encargado de solicitar que reiniciaran sus estudios mágicos, para que pudiera conocer nuevas personas y tener compañeros de su misma edad con los que pudiera avanzar en sus conocimientos mágicos.

Junto a la carta, estaba la lista con los artículos necesarios para iniciar su primer año de clases:

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA

UNIFORME

Los alumnos de primer año necesitarán:

— Tres túnicas sencillas de trabajo (negras).

— Un sombrero puntiagudo (negro) para uso diario.

— Un par de guantes protectores (piel de dragón o semejante).

— Una capa de invierno (negra, con broches plateados).

(Todas las prendas de los alumnos deben llevar etiquetas con su nombre.)

LIBROS

Todos los alumnos deben tener un ejemplar de los siguientes libros:

— El libro reglamentario de hechizos (clase 1), Miranda Goshawk.

— Una historia de la magia, Bathilda Bagshot.

— Historia de la magia contemporánea, Lorcan Scamander.

— Teoría mágica (Edición Actualizada), Adalbert Waffling, actualizado por Hermione Granger.

— Guía de transformación para principiantes, Emeric Switch.

— Herbología para principiantes: Utilizar las plantas con sabiduría, Neville Longbottom.

— Aprendiendo pociones con elegancia, Xeno Houston Wingfield.

— Animales fantásticos y dónde encontrarlos (Edición Actualizada), Newt Scamander, actualizado por Rolf Scamander.

— Generalidades de Defensa contra las Artes Oscuras: Una reseña de los aprendizajes de El Niño que Vivió, Ginny Weasley.

— Defendiéndote de bestias mágicas, Stanley Snyder.

RESTO DEL EQUIPO

1 varita.

1 caldero (peltre, medida 2).

1 juego de redomas de vidrio o cristal.

1 telescopio.

1 balanza de latón.

NOTA IMPORTANTE: Los alumnos también pueden traer una lechuza, un gato o un sapo. Los perros están prohibidos y se sancionará a los alumnos que intenten traer perros a escondidas.

SE RECUERDA A LOS PADRES QUE A LOS DE PRIMER SÓLO SE LES PERMITE TENER ESCOBAS PROPIAS EN CASO DE HABER APROBADO EL EXAMEN DE VUELO DEL PROFESOR STANLEY SNYDER.

Colocó esta lista nuevamente en su lugar y sonrió ladinamente: sería muy emocionante ir de compras mágicas en el Callejón Diagon.

Martes, 08 de agosto de 2051. Lugar: Casa de la familia Yamada. En algún lugar a las afueras de Londres.

Estaba soñando que ganaba el Mundial de Quidditch y todos la alababan, sonreía como desquiciada ante esa imagen, cuando…

—¡Feliz cumpleaños, Kohaku! —gritó Ruri ese día saltándole encima de su cama y despertándola—. Papá nos dejó todo preparado para ir a hacer nuestras compras el día de hoy al Callejón Diagon, dice que al salir de sus actividades en el Ministerio nos pasará buscando por El Caldero Chorreante. Así que iremos sólo con la tía Kujaku, que debe estar por llegar.

—Gracias, Ruri —le respondió Kohaku con flojera desperezándose, mientras veía a su hermana levantarse a abrir la ventana.

Decidió vestirse con un cómodo vestido color magenta hasta dos dedos por encima de la rodilla, un poco ceñido al cuerpo, con una cinta blanca en el medio amarrada en forma de lazo, además de colocarse unos cómodos zapatos deportivos para acompañar. Tomó un pequeño monedero y se lo colgó al hombro, después peinó un poco su cabello, dejándolo atado en una coleta alta.

Sí, ese día sería un excelente día para ella.

Después de alistarse y bajar las escaleras, llegó a la bastante amplia cocina de los Yamada, un lugar acogedor, pintado con tonos de gris, con varios armarios para guardar las cosas y una mesa cuadrada de cuatro asientos cerca de una enorme ventana que les permitía ver el campo. Vivían un poco en el medio de la nada, como muchas familias de magos y brujas, justo junto a un acantilado desde donde se veía una pradera que se perdía con la distancia y en la que se podían ver también muchos girasoles, que pertenecían a una granja cercana.

Se encontró a su tía en la cocina preparando el desayuno. Y pudo apreciar que había unos cuchillos picando ingredientes a su lado mientras ella con algunos movimientos de varita hacía encantamientos e iba juntando ingredientes para hacer mezcla para hot cakes. Fue preparando todo con movimientos de varita, lo cual divertía mucho a Kohaku, ya que le encantaba verla cocinar. Sorprendentemente, Kujaku Yamada era una excelente cocinera mágica, pero desde que trabajaba como profesora en Hogwarts tenía mucho tiempo sin cocinar para sus sobrinas.

—Buenos días, tía Kujaku.

—Buenos días, Kohaku. ¡Feliz cumpleaños! —contestó la mujer efusivamente, sin descuidarse mientras cocinaba con su varita—. Siéntate, cielo. Estoy terminando aquí. ¿Deseas un poco de té? —cuestionó, sin descuidar ni un segundo la faena que estaba realizando.

—Sí, por favor —respondió Kohaku. Después de esto, se sentó en la mesa y se quedó mirando los girasoles por la ventana, mientras su tía favorita (la única hermana de su padre) terminaba de cocinar.

Ruri entró también a la cocina poco después, iba vestida con un vestido similar al de Kohaku, pero que llegaba justo hasta la rodilla, haciéndola parecer un poco mayor, a pesar de tener apenas 12 años de edad y estar por iniciar su segundo año en Hogwarts.

—Ya estoy lista también, tía Kujaku —saludó esta vez Ruri, sentándose en el asiento que se encontraba frente a su hermana—. Hoy debo comprar también regalos para mi grupo de amigo. Prometimos comprar regalos de 3 galeones por el regreso a clases. ¿Crees que después de las compras puedas llevarnos a Sortilegios Weasley?

Kujaku repentinamente se paralizó al oír el nombre de esa tienda.

—Puedo dejarlas e irme a la Heladería Little Brown, luego las pasaría buscando 40 minutos después, pero no más que eso —les dijo—. No quiero que Fred Weasley me vea, es el insufrible dueño actual de Sortilegios Weasley, su padre era un bromista muy conocido, George Weasley, pero créanme que Fred es insufrible, insoportable, es una escoria.

—¿No salías con él antes, tía? —preguntó inocentemente Ruri, haciendo que Kujaku casi se cayera de la impresión mientras servía el primer lote de hot cakes.

—No hablemos de eso, chicas, no se preocupen —dijo con mucho cariño su tía—. Ahora, a comer la cumpleañera…

Con un movimiento de varita, los hot cakes de Kohaku salieron volando hacia ella, posándose justo en frente haciéndola maravillarse cuando vio los diseños de animales que había hecho su tía en su comida. Sólo pensó que sería muy poco para su apetito.

—Quiero otro plato de hot cakes después de este, tía —dijo la pequeña Kohaku, sonando algo caprichosa, mientras probaba el primer bocado de su comida. Ruri no pudo evitar reírse.

Martes, 08 de agosto de 2051. Lugar: Callejón Diagon.

Entraron al Callejón Diagon con Byakuya desde muy temprano para aprovechar bien el día y hacer las compras. Senku estaba muy emocionado viendo todos los artículos mágicos que era posible observar en las diferentes tiendas por las que iban pasando, pero tenían que ir en primer lugar a Gringotts, que era el banco de los magos y brujas de Londres, ya que necesitarían dinero para las compras que realizarían. Lamentablemente, por temas de seguridad, Taiju no podía entrar con ellos, ya que sus padres le habían dado el dinero anteriormente, así que Byakuya le dio unos sickles para que fuese a comer un helado.

Como parte de la historia del Banco Gringotts, Senku había leído que este había sido destruido durante la Segunda Guerra Mágica porque Harry Potter y sus amigos habían incursionado para robar uno de los horrocruxes de Lord Voldemort (también conocido como El Señor Tenebroso), quien había sido considerado uno de los magos oscuros más temibles de todos los tiempos. Después de ello, su reconstrucción había demorado más o menos dos años, pero habían reforzado la seguridad para las cámaras y, especialmente para las bóvedas, ya que las bóvedas pertenecían a los magos de familias más adineradas y con mayor linaje mágico.

Llegaron frente a los duendes y estos pidieron las llaves de las respectivas bóvedas o cámaras (según fuese el caso) de los presentes. Byakuya entregó su llave, y lo mismo Gen, Ryusui y Sai, en el caso de Gen esto fue acompañado por una nota firmada por sus padres.

—¿Tienen sus propias cámaras? —cuestionó Senku.

—Yo no, Senku-chan~. Yo tengo un límite de gasto~ —explicó sonriente Gen, aunque no parecía tan alegre por ello.

—Nosotros sí, aunque nosotros tenemos bóvedas, de las que están al fondo, protegidas por dragones y muchas maldiciones, en realidad; incluso, nuestra familia tiene sus propios dragones protegiendo nuestras bóvedas. Por otro lado, Ryusui también tiene que comprar las cosas de Francois, así que él probablemente saque más dinero que yo —explicó Sai.

Era curioso recordar también los datos históricos en la medida en que Senku veía trabajar a los duendes, ya que después de la Segunda Guerra Mágica muchas familias de larga trayectoria mágica habían sido destruidas e, incluso, habían perdido todo lo que tenían. Muchas de estas familias se habían disuelto (incluso muchas habían muerto) con la muerte de Lord Voldemort. Esto había hecho que el dinero que tenían guardado en Gringotts fuese entregado a las autoridades del Ministerio de la Magia, permitiendo la restauración de la mayoría de los lugares destruidos, además de la asignación de recursos a los aurores para buscar algunos magos oscuros que habían contribuido con El Señor Tenebroso.

Después de eso, el duende revisó todas las instrucciones y les asignó otro duende para que los llevara a revisar sus respectivas bóvedas y cámaras. El trayecto en el carrito que los transportaba era bastante rápido y se sentía como ir en una montaña rusa, lo que le gustó muchísimo a Senku. Los demás parecían percibir como algo normal el trayecto por el banco, lo que le hizo suponer que habían ido en varias ocasiones, cosa que demostraba que estaban más metidos en los negocios de sus padres de lo que pudiera percibirse a simple vista. Poder, sí, esa idea era bastante útil para Senku y para alcanzar los objetivos que se había propuesto como mago: quería revolucionar el mundo mágico con sus ideas tecnológicas.

La parada más cercana fue la de la familia Asagiri: cámara número 1411. El chico de cabello bicolor bajó con el duende, quien le explicó que sólo podía tomar 100 galeones para sus compras; sin embargo, había mucho dinero en la mesa principal y en otras mesas secundarias y paredes. Gen lloriqueó un poco, seguramente pensando que podría haber comprado otras cosas, pero sus padres lo habían limitado.

Seguidamente, fueron hasta la cámara de los Ishigami, la cual era una de las más recientes ya que Byakuya y él tenían poco tiempo en Londres. La cámara tenía una cantidad considerable de dinero, pero esta no era tan exagerada como en la cámara de los Asagiri. Byakuya y Senku bajaron.

—¿Quieres comprar alguna mascota o algo en especial, hijo? —preguntó ilusionado Byakuya mientras tomaba algunos galeones, sickles y knuts para las compras. El uso del dinero mágico de Londres era algo que le llamaba la atención a Senku, pero prefería no gastar demasiado.

—No necesito nada de eso, viejo —respondió Senku—. Y ya tengo una lechuza, es suficiente con eso.

—Te compraré entonces algunos artículos divertidos en Sortilegios Weasley —indicó introduciendo más galeones con alegría. Definitivamente el viejo nunca cambiaría, amaba gastar dinero en tonterías para Senku.

La siguiente parada fue la Bóveda SN, perteneciente a Sai, en donde el chico bajó tranquilamente, el duende insertó la llave, pero posteriormente apareció un panel con runas que Senku desconocía, en donde Sai hizo unos movimientos raros con su varita tocando las runas. Después de logar acceder, el chico de 13 años sólo tomó 75 galeones de una forma muy responsable, a pesar de que la bóveda estaba abarrotada de dinero y Senku consideró que probablemente tenía el doble o triple que los Asagiri (incluso, la bóveda era enorme).

—Sai ama la aritmancia y las runas, no les extrañe que tenga este tipo de cosas —contó Ryusui al oído a Gen y Senku.

Finalmente fueron a la Bóveda Drago, que tenía un dragón enorme en todo el frente, lo que asustó un poco a Gen y este se abrazó a Francois. Ryusui, con toda la emoción que pudiera tener un niño fanático de los dragones, simplemente bajó a su bóveda con confianza y acarició al dragón como si de un perrito se tratara.

—Buen chico, pediré que te aumenten tu suministro de alimentos, sigues tan agradable como siempre —le dijo con cariño al dragón, mientras lo abrazaba, y el dragón le correspondió con un extraño gesto. Senku sólo pudo pensar en lo mucho que le daba miedo Ryusui por su actitud hacia ese dragón, tratándolo como si fuese un perrito y, más aún, la absurda forma de corresponder que tenía el dragón.

Él tomó una bolsa y metió cantidades absurdas de dinero que Senk apenas y pudo estimar, había más de 500 galeones en la bolsa que tomó Ryusui y eso era bastante dinero, incluso considerando todo lo que había que comprar para ir a Hogwarts.

—¡Ya estamos listos! ¡Empecemos nuestras compras! —exclamó con emoción el rubio, y su hermano sólo pudo palmearse la cara al ver esa actitud.

—Primero iremos a buscar a Taiju, que nos debe estar esperando en la Heladería Little Brown, y después debemos comprar los baúles que llevarán con sus cosas a la escuela, también buscaremos un carrito para transportar todo mientras hacemos las compras —explicó simplemente Byakuya, mientras el duende se ponía en marcha para volver a la superficie.

Kujaku había decidido llevar a las niñas a Madame Malkin, en donde Kohaku podría comprar las túnicas para su primer año en Hogwarts, además le ofreció una túnica de gala a ambas como regalo personal de tía, ya que habría un baile en navidad, lo cual había pasado a ser una tradición desde la llegada de Neville Longbottom a la dirección. Muchos decían que al director le gustaban los bailes tras su experiencia con bailes de navidad durante sus propios estudios en Hogwarts, pero lo cierto era que esta tradición no llamaba mucho la atención de Kohaku, así que sinceramente le daba igual.

En El Caldero Chorreante, Kujaku se había encontrado con una señora y su pequeña hija, porque como profesora de Hogwarts tenía que apoyar a los hijos de muggles durante las compras. La señora y la niña se mantuvieron muy calladas siguiendo a Kujaku, Kohaku y Ruri, por lo que no pudieron enterarse demasiado sobre ellas, pero se veían agradables a simple vista.

En la tienda de Madame Malkin, Kujaku había empezado a hablar efusivamente de lo mucho que adoraba los bailes con unas mujeres que se encontraban con sus hijos haciendo compras, mientras veía cómo Madame Malkin III (la nieta de la primera Madame Malkin y actual propietaria de la tienda) tomaba unas medidas a Kohaku para posteriormente hacer un movimiento con su varita e ir atrás para preparar las túnicas de su sobrina. La señora muggle que estaba con ella parecía interesada en la conversación, pero no participaba demasiado.

—¡Te ves hermosa, Kohaku! ¡Te tomaré una foto! —dijo Kujaku haciendo aparecer una cámara con su varita y tomándole un montón de fotos a su sobrina—. ¡Esto es tan emocionante!

—Se ve que usted es una madre muy orgullosa —expresó hablando por primera vez la señora con la que andaban, quien había visto maravillada cómo Kujaku había hecho aparecer la cámara—. ¿Ves, Suika? Tú también tendrás estas habilidades más adelante, tienes que estudiar mucho —le dijo a su hija, que estaba sentada junto a ella—. Mi hija, Suika, entrará a Hogwarts este año —explicó a las otras niñas y señaló una pequeña niña de lentes quien miraba a los lados con temor.

—¡JA! ¡Eso es genial! —exclamó Kohaku acercándose, ya que habían terminado de tomarle las medidas—. Yo soy Kohaku Yamada, aunque tengo apellido japonés, mi familia es de Londres —explicó después—. Voy a empezar el primer año también, es un placer conocerte —dijo tendiéndole una mano a la más pequeña, quien la tomó con alegría—. Y ella no es mi madre, es mi tía Kujaku, no tiene hijos porque dice que no ha llegado el dueño de su destino. —Kujaku no pudo evitar colocar cara de desdicha ante ese comentario, haciendo reír a las niñas. Y es que su tía parecía no tener ninguna suerte con el "destino", a pesar de ser profesora de Adivinación.

—Mi nombre es Suika Kamiya, también tengo apellido japonés, aunque mi familia es británica… jeje… que coincidencia tan interesante —se presentó Suika con nerviosismo—. En mi familia nunca hubo magos, seré la primera bruja de la familia —explicó posteriormente.

—Para mí también es un placer conocerte, Suika. Yo soy Ruri Yamada —se presentó Ruri también—. Mi mejor amiga también es de origen muggle, como tú, aunque en su familia hay otro mago, que fue a Hogwarts hace algunos años —explicó con alegría—. Actualmente iniciaré mi segundo año en Hogwarts.

—Oh, que interesante. —La pequeña parecía genuinamente interesada cuando Ruri se presentó—. ¿Y qué tal es la escuela?

—Pues… —Ruri colocó el dedo índice en el mentón antes de empezar a explicar— hay cuatro casas: Gryffindor, la de los valientes; Slytherin, la de los astutos; Hufflepuff, la de los leales; y Ravenclaw, que es donde estoy yo, la de los inteligentes. Aunque muchos dicen que más bien somos unos estirados —se burló un poco de su propia casa, viéndose grácil a pesar de esa actitud jocosa.

Siguieron hablando un poco y conociéndose, hasta que salió Madame Malkin con unas cajas ya con todo preparado.

—¿Desean algo más? —preguntó la madame.

—No, para nada.

Kujaku tomó las compras de sus sobrinas y se dispusieron a salir, en ese momento iban entrando a la tienda un señor de cabello blanco con una sonrisa muy alegre junto con seis niños que parecían hablar muy entretenidos. Lo que más sorprendió a Kohaku fue notar que uno de los niños tenía unos ojos rojos muy extraños, con una mirada penetrante que la intrigó, y un cabello blanco con las puntas verdes que le recordaba a un cebollín.

Después de buscar a Taiju en la heladería y de terminar de comprar la ropa, los artículos escolares y los libros (en donde Senku había "abusado" de la buena fe de su padre para comprar diez libros extra, bajo la premisa de que requería una distracción adicional para sus momentos de "ocio"), Byakuya los llevó a Ollivander, y les explicó que las varitas de aquí eran muy diferentes a las de Japón, pues allá predominaban otro tipo de materiales, aun así él tenía una varita exótica, incluso para los japoneses. Esto se debía a que el núcleo de la varita de Byakuya era de pluma de cola de ave de trueno y era un núcleo que no solía elegir a un mago con facilidad, porque, sí, como sonaba, la varita era la que elegía al mago.

Durante sus años en Mahotokoro, Senku no había tenido varita propia, ya que la costumbre en Japón era que la varita eligiera al mago después de los 10 años de edad, lo cual era bastante ceremonial, como muchas costumbres japonesas. En cambio, los británicos tenían la costumbre de comprar su varita desde el primer año de Hogwarts y eso sin ninguna ceremonia de gran importancia.

Entraron a la tienda, que tenía una apariencia bastante lúgubre, y en ella se encontraba un señor bastante mayor en una escalera recorriendo diversas estanterías llenas de cajas alargadas.

—Buenas tardes, mi buen señor —saludó Byakuya—. Vengo a traer a estos niños para comprar su primera varita —explicó.

—¡Bienvenidos a Ollivander! Oh… ¿tú eres Sai Nanami? Estuviste aquí hace dos años. Una combinación curiosa, cerezo, pelo de cola de unicornio, 30 cm. Una varita muy curiosa justamente por el cerezo, ya que eres inglés y fue hace tres generaciones que los Nanami vivieron en Japón —saludó al mayor.

—Parece que recuerda todas las varitas —dijo Sai sonriente.

—Así es, recuerdo absolutamente todas las varitas que he vendido. ¿Qué te trae por aquí? ¿Algo sucedió a tu varita? —preguntó, aun sin voltear a ver a los otros niños y con notoria preocupación.

—Mi hermano inicia este año en Hogwarts —contestó Sai, quien parecía algo avergonzado por llamar la atención.

Fue en este momento en que Ollivander volteó a ver al rubio y se interesó de inmediato. De forma que tomó unas medidas al brazo de Ryusui, teniendo en cuenta la distancia del hombro al dedo y del codo a la muñeca, pero también, de forma curiosa, midió de en lugares extraños como alrededor del cuello o de la axila a la rodilla. Todos los demás lo miraban con extrañeza.

—Tengo otra varita de cerezo que podría probar. Son muy respetadas en Japón —explicó, yendo a buscar entre las cajas y sacando una varita—. No hay dos varitas Ollivander iguales, pero siempre es posible encontrar combinaciones que se parezcan a las de la familia.

Entregó la varita a Ryusui, quien la tomó en su mano, pero el hombre se la quitó de inmediato, asegurando que no era la varita adecuada para él.

—¡Sai y yo no nos parecemos! ¡Yo soy la persona más ambiciosa del mundo! —gritó con emoción Ryusui.

El señor Ollivander vio la actitud del muchacho y, de inmediato buscó otra caja, entregándola para que él probara. Pero nuevamente cuando intentó levantarla, de inmediato se la quitó. Así que buscó nuevamente entre las cajas, y encontró finalmente una.

—Probemos con esta, nogal negro, fibra de corazón de dragón, 34 cm, flexible —explicó Ollivander entregando la varita.

Apenas Ryusui la tomó en sus manos, el hombre empezó a aplaudir.

—¡Maravilloso! Eres un cliente increíble, el nogal negro es una madera muy extraña y tengo pocas en mi colección. Habla mucho de tu instinto, se nota que eres una persona perspicaz y capaz de reconocer grandes negocios —explicó con emoción. Y Ryusui se hinchó de orgullo.

—¡Así es! ¡Seré el dueño de todo! ¡Es mi deseo!

—Deseo=Justicia.

—Ahora es el turno de Francois —indicó Ryusui llevando a la pequeña al frente y posicionándola ante el hombre.

El hombre repitió el procedimiento, midiéndola rápidamente. Después de un momento miró fijamente a la pequeña niña, que parecía muy madura a pesar de su edad. Después corrió a buscar rápidamente una varita y la miró fijamente.

—Siento que este año hay varias personas que no son tan ordinarias. Hace un momento estuvieron aquí dos niñas, que curiosamente llevaron unas varitas bastante poderosas, la más pequeña fue elegida por una varita de sauce, inusuales, pero suelen elegir magos con ligeras inseguridades, de núcleo de pelo de cola de unicornio, 21 cm, elástica, una varita rara, pero interesante; y la otra niña, que parecía que en sus ojos turquesa brillara la determinación, roble rojo, núcleo de pluma de fénix, 29 cm, flexible, definitivamente parecía que la chica estuviera destinada a ser una duelista —explicó sonriente—. Así que… me arriesgaré contigo, pequeña, vid, núcleo de pelo de cola de unicornio, 24 cm, apenas un poco flexible. Siento que… puedo esperar grandes cosas de ti —señaló entregando la varita a Francois, quien la levantó con suavidad y Ollivander aplaudió—. ¡Es perfecta!

—¡Francois es la mejor! —exclamó emocionado Ryusui—. Y quiero conocer a esa chica con potencial para duelista… ¡es mi deseo!

—Deseo=Justicia —secundó Francois, aun con la varita en la mano, pero después procedió a guardarla.

—Ahora, mi turno~ —canturreó Gen—. Soy Gen Asagiri, mi familia es la familia…

—¡Oh, los legilimantes!

Ollivander repitió el procedimiento de tomar las medidas rápidamente, esta vez parecía mucho más emocionado que con Ryusui y Francois. Corrió a buscar entre las cajas, intentando encontrar la varita perfecta para Gen, y seleccionó una rápidamente.

—En tu familia… es común el núcleo de corazón de fibra de corazón de dragón, pero, por tu cabello tan extraño, no es común ver a alguien con dos tonos diferentes en el cabello y esa mirada de que es imposible engañarte… pienso que… es posible… cedro, pues nunca se puede engañar a un portador de cedro, núcleo de pelo de cola de unicornio, 30 cm, elástica, es una muy buena varita para alguien que podría llegar a hacer grandes cosas. —El hombre parecía habla solo mientras veía la varita.

Entregó la varita a Gen y este la levantó, haciendo que de inmediato Ollivander aplaudiera.

—¡Otra varita que encuentra a su compañero ideal! —expresó emocionado.

—¡YO QUIERO! —chilló Taiju con emoción, haciendo que todos rieran ante las ocurrencias del niño.

—Parece ser que eres un niño muy activo —se burló ligeramente Ollivander, procediendo a tomar las medidas de Taiju.

Después de un momento midiendo lo mismo que en los casos anteriores, miró fijamente al chico, quien sonreía alegremente. De repente pareció tener un chispazo de inspiración y corrió hacia las estanterías buscando rápidamente una varita en específico.

—Alerce, núcleo de fibra de corazón de dragón, 35 cm, elástica. Es una varita bastante fuerte y, al mismo tiempo, sólo se adaptaría a una persona considerada y agradable, capaz de entregar todo por sus amigos. Me parece que esta varita será perfecta para ti, pequeño —explicó entregándole la varita a Taiju, quien la levantó levemente y, de inmediato, Ollivander aplaudió—. ¡Excelente! —Taiju se mostró también muy emocionado.

—¡SENKU! ¡TENGO MI VARITA POR FIN! —chilló lloriqueando Taiju y abazando a Senku.

—Ya-ya, grandulón, cálmate un poco —dijo Senku intentando quitárselo de encima, lo que fue infructífero para él, pues Taiju estaba realmente feliz ante el hecho de tener su propia varita por fin.

Finalmente volteó hacia Senku, quien lo miró fijamente, mientras rascaba su oído con el meñique.

—Quiero una varita poderosa —explicó sin ningún tipo de filtro ante la exigencia—. No me conformaré con cualquier cosa.

Ollivander se sorprendió, pero su mirada empezó a reflejar un fuego poderoso. Así que inmediatamente tomó las medidas del chico y se dispuso a buscar varitas en las diversas cajas que tenía. Senku mantuvo su mirada de determinación y veía fijamente las acciones del sujeto. Probó con dos varitas inicialmente y de inmediato se las quitó al pequeño, ni siquiera explicó la composición de dichas varitas, pues sabía que se trataba de un cliente complicado.

—¿Será que pruebo con esa? —habló, como para sí mismo, el hombre, mirando una caja colocada en una repisa alta—. Lo haré, pero te advierto, muchacho, la madera de la que está hecha esta varita no tolerará su uso para cualquier actividad mundana, es una varita que espera de ti grandes cosas y que siempre querrá nuevas y estimulantes experiencias. Yo… no me he topado con alguien que sea digno de esta varita —comentó esta vez dirigiéndose a Senku.

Luego subió en la escalera para buscar rápidamente la caja que estaba mirando y la bajó rápidamente para sacar de ella una varita amarillenta, con una madera que parecía barnizada y brillaba mucho.

—Esta varita puede quemarse si "se aburre" del dueño, chico. Debes tener mucho cuidado y asegurarte de darle las mejores aventuras. Sicómoro, núcleo de pluma de fénix, 28 cm, flexible —dijo entregándosela a Senku, quien apenas la levantó y Ollivander inmediatamente aplaudió—. Definitivamente un cliente difícil, aunque… es extraño… porque curiosamente los fénix no suelen tener dar dos plumas en su cola. Generalmente es sólo una. Y este fénix dio dos plumas, una cosa bastante curiosa, pues estos casos excepcionales muchas veces son… enemigos —expuso con interés el hombre—. Es curioso, porque esto sucedió ya con El Señor Tenebroso y Harry Potter.

—Ya… ya… pues eso no me importa. Si tendré un enemigo, tendré que encargarme de superarlo y ya, no le daré importancia a ello —dijo con fastidio, rascándose el oído con el meñique, pero Byakuya tuvo un ligero cambio de semblante durante esa conversación.

Senku sospechó que se trataba del incidente del orfanato en lo que estaba pensando, por lo que prefirió llamar la atención de todos hacia la salida, para continuar su camino.

Después de haber terminado de comprar todas las cosas, por fin su tía las había dejado en Sortilegios Weasley junto con Suika, para que compraran lo que quisieran. Kohaku estaba muy emocionada por todos los artículos mágicos para hacer bromas y decidió comprar todo lo que su presupuesto le permitiera. Ruri sólo se enfocó en comprar regalos para su grupo de amigos, que estaba conformado por dos niños: Kinro y Kirisame. Y Suika compró cosas interesantes como orejas extensibles, algunos caramelos de la verdad y unas pociones de amor, ya que consideraba que estos artículos serían útiles para ella.

—Ahora debo hacer la fila para pagar —expresó Kohaku con aburrimiento, más para sí misma, porque las chicas estaban aún revisando más cosas increíbles de la tienda y probablemente la alcanzarían cuando estuviera a punto de pagar.

Intentó llegar al final de la fila, pero en ese momento un chico de extraño cabello puntiagudo, de color blanco y con las puntas verdes, se paró frente a ella, impidiéndole colocarse en el puesto de la fila que ella iba a tomar. La rubia se molestó muchísimo y quiso jugarle una broma al chico para hacerlo salir de la fila, por lo que activó un detonador trampa rápidamente, pero de forma que no fuese perceptible que ella lo había hecho y vio al chico saltar inmediatamente, muy asustado. Pero él no fue el único asustado, ya que otras personas se quitaron del camino. Ella ya había escondido la evidencia de lo que había hecho.

—¡¿Qué fue eso?! —gritó el chico al que había asustado saliendo por fin de su estupor, lo que hizo que Kohaku empezara a reír, pero ya se había adelantado en la fila y estaba cerca de pagar.

—Senku-chan~, ¿qué ocurrió? —oyó decir a otro chico, pero prefirió no voltear, porque no quería ser descubierta.

—¡Por favor, la niña que hizo activar un detonador trampa, acérquese al gerente! —escuchó decir de una voz estruendosa, seguramente porque utilizaba un hechizo amplificador de sonido, proveniente de un hombre pelirrojo, de más de 40 años, que estaba parado mirándola con diversión. Actuó como si no fuese con ella e intentó ignorarlo—. ¡Te estoy viendo! ¡No me hagas ir ante ti! —Ella volteó a verlo y, definitivamente, seguía mirándola con diversión.

No le quedó de otra que acercarse, ante la mirada de obstinación de todos los que habían sido víctimas de la broma. Ni siquiera buscó a Ruri con la mirada, porque sabía que si lo hacía probablemente terminaría en problemas.

—Sí, fui yo —admitió Kohaku, parándose frente al pelirrojo.

—Un placer, me encantan las personas que disfrutan y hacen bromas. Soy Fred Weasley, dime tu nombre, pequeña —se presentó el hombre.

—Yo soy Kohaku Yamada —se presentó ella con nerviosismo. Y el hombre la miró con sorpresa.

—¿Eres familia de Kujaku Yamada? —cuestionó, y Kohaku se preocupó por eso.

—Eh… bueno… sí.

—¡Increíble! ¡Te dejaré todo lo que has comprado gratis! Pero tienes que prometer que le dirás a tu tía que me mande una lechuza —le dijo guiñándole un ojo.

—Oh, está bien, no creo que sea difícil —le respondió Kohaku, aunque en el fondo sentía que probablemente su tía la mataría cuando le dijera, pero… tenía que aprovechar ese beneficio.

—Pensé que sería más difícil. No volví a verla desde la última vez que salimos… es decir, le dije que estaba divorciándome y ya ella de inmediato pensó que sólo estaba mintiéndole y que vivía con mi esposa. Sí, aun vivo con mi esposa, pero realmente estoy divorciándome. —Algo le decía a Kohaku que ese hombre era un mentiroso de primera y que realmente sólo quería una amante, pero le siguió el juego para poder tener todos sus artículos de broma gratis.

—Un momento… ¿ella nos juega una broma y la premian dándole sus cosas gratis? —reclamó el chico de cabello blanco con verde, que ahora parecía estarse tornando blanco con marrón acercándose—. ¡Me parece completamente injusto! —Parecía bastante enojado por la broma.

—Ey, fue sólo una broma —indicó Fred Weasley, esta vez defendiendo a Kohaku, quien le sacó la lengua con malicia al pequeño, haciéndolo enojarse más.

—Te aseguro que me vengaré de esto, leona —amenazó el chico, quien ahora tenía el cabello blanco con rojo.

—¡Ey! ¡No soy una leona! —reclamó ella, pero ya el chico iba saliendo de la tienda. Pero tenía que reconocer que había sido muy divertido jugarle esa broma.

Y así termina el oficial primer capítulo de esta historia.

Sé que hay otras cosas que prometí actualizar, pero muchos debieron quedar medio intrigados con este AU después de leerse el fanfic SaiSuika que publiqué que es parte de este AU, así que, bueno, ya saben.

Como saben, los personajes de Dr. Stone no me pertenecen, sino que pertenecen a Inagaki y Boichi, yo sólo los utilizo para mis fines en estos fanfics. Los personajes de Harry Potter, por otro lado, son propiedad de J. K. Rowling, y bueno, los traigo a colación porque, como habrán notado, la historia está ambientada en una versión del futuro de Hogwarts.

Espero que los que conocen de Harry Potter hayan disfrutado de este capítulo y puedan dejarme comentarios, que me motivan a seguir escribiendo e incluso me motivan muchas veces a seguir adelante para intentar no dejarme llevar por las adversidades.

Este capítulo estaba escrito hace mucho tiempo, pero sinceramente quería escribir al menos cinco antes de publicarlo, la cuestión es que no ha "dado certo" (como dirían aquí en Brasil jeje) y pues quería subir algo, especialmente porque tengo ganas de escribir algo SaiSuika relacionado con este AU para el cumpleaños de Suika (09/09).

Vamos a ver qué tal me va esta semana y cómo están mis ánimos posteriormente.

¡Los amo! ¡Nunca duden que leo cada comentario y realmente sin ellos muchas veces no sabría cómo hacer para retomar el ánimo de escribir!