¡Aquí vamos con otro capítulo!

Para empezar, debo decir que se han cumplido tres objetivos, por lo que habrá cuatro capítulos seguidos de este fic, e intentaré postearlos a todos en un margen de 10 días como máximo.

Hablando de los objetivos, aquí les dejo los nuevos y los que aún están por cumplirse:

Wattpad: 25.893/30.000 lecturas. 3173/4000 estrellas.

FanFiction: 171/200 favoritos. 180/200 seguidores. 214.616/300.000 palabras.

*Recuerden que cumpliendo uno de estos objetivos, significa un capitulo doble. Puede haber hasta capítulos triples o cuádruples si se acumulan los objetivos cumplidos.*

Antes de comenzar, me gustaría contestar las reviews:

Angelgrex: Después de atravesar el arco de Cao Cao en Kyoto, se vienen arcos creados casi desde cero por mí. Solo diré que en el inicio de uno de esos 4 arcos propios habrá muchas confesiones entre los personajes principales. Hasta ahora se desarrolló lento, pero el próximo arco será bastante más rápido, y creo que los demás también los serán. Me alegra mucho que te haya gustado tanta esta historia, y espero que siga agradándote!

Kazuma: Muchas gracias, me alegra que te haya gustado el capítulo 29!

Camilo Navas: Bueno, de hecho, Rías ni siquiera podrá quejarse porque Issei la pondrá contra las cuerdas xD. Es algo que verás ahora, pero como ya se viene insinuando desde antes, hace tiempo que el castaño está abandonando su ignorancia gracias a las enseñanzas de Penemue. Issei le inculcará todos los valores necesarios en el Reino Familiar, además de que vi como un movimiento perfecto volver a los orígenes del protagonista, y la primera futura amante que conoció en aquel lugar.

aNish199: Creo que no lo había mencionado con anterioridad por acá, pero soy una persona que le encanta los emparejamientos lentos, y se ve reflejado en todas mis obras actuales. Me encanta forjar una gran sinergia entre la/s mujer/es del protagonista, antes de que finalmente se unan. Siento que con todos los eventos que va sucediendo a lo largo de la historia, hace que la relación sea mucho más creíble, y sobre todo, mucho más esperada (este último punto es mi favorito). Pero bueno, es algo personal, así que no sé qué es lo que opinaras tú o los demás. Digamos que son los gustos de cada uno. Por lo visto, te has quedado completamente maravillado con Tiamat, ya que siempre la mencionas a ella xD.

Ya había contestado una de estas reviews en mi capítulo anterior, pero decidí volver a hacerlo, ya que sentí que no di la información realmente deseada. Espero que ahora estén todos conformes, especialmente el que hizo la consulta.

Sin más dilación, comencemos.

Disfruta!

Issei abrió sus ojos con dificultad, solo para mirar de un lado a otro al descubrir que estaba en un lugar completamente obscuro.

"¿Dónde estoy?" Se preguntó el castaño, que no tuvo mucho tiempo para buscar una respuesta, ya que unas manos se posaron en sus hombros.

Unas manos tan delicadas, que era imposible olvidarlas…

Issei se dio la media vuelta rápidamente, entregándoles una sonrisa al instante a las dos mujeres que más quería en este mundo.

Tiamat y Penemue lo abrazaron, algo que Issei respondió al instante, mientras miraba la gran foto de su cumpleaños sobre las cabezas de la Cadre y de la dragona, sin poder evitar ensanchar su sonrisa ante el recuerdo.

¿Cómo es que lograron hacerlo feliz en tan poco tiempo?

Era algo que él todavía estaba intentando comprender, pero realmente no le importaba.

No le importaba, siempre y cuando ellas estén cerca de él…

La mirada del castaño se torció a una vista incrédula cuando la foto se prendió en llamas, y se quemó prácticamente al instante. En ese momento, la mirada de Issei se mezcló en una gran cantidad de horror y odio cuando Tiamat y Penemue se transformaron en Raynare, que le entregaron una sonrisa espantosa, y procedieron a decir:

"¿Morirás por mí?"

Issei se levantó de golpe, mientras respiraba muy agitadamente, y un gran sudor cubría todo su rostro. Él rápidamente se tomó la cabeza, en un pobre intento de lidiar con lo que estaba sintiendo su cuerpo ahora mismo.

"Hmm…" La voz de Tiamat se escuchó mientras asomaba su rostro por debajo de las sabanas. "No me dejes…" Comentó la dragona dormida mientras se acurrucaba aún más en Issei con un rostro que parecía estar bastante herido.

Al ver esto, Issei dejó su sueño de lado por un momento, y procedió a acomodarle el cabello que cubría el rostro de la dragona.

"No iré a ningún lado." Le susurró. "Solo haré el desayuno. Espérame en la cama."

Una pequeña sonrisa apareció en la dragona tras sus palabras, y dijo algo que tomó un poco desprevenido al castaño:

"Te quiero mucho, Issei…"

Issei se le quedó mirando por unos pocos segundos, hasta que finalmente le sonrió. "Yo también, Tiamat." Le devolvió el sentimiento, sin poder controlarse cuando le dio un beso en la mejilla.

Cuando la dragona se ponía así, era demasiado tierna como para poder resistirse a ella.

"Vuelvo en un minuto." Afirmó el castaño, levantándose de la cama, y haciendo que Tiamat frunciera el ceño cuando sintió que la calidez habitual la abandonaba.

Aun así, no fue lo suficientemente fuerte como para despertarla. Probablemente, por las palabras que le había entregado el castaño.

Issei comenzó a bajar las escaleras, para luego apoyarse en la barandilla y tomarse fuertemente el estómago, debido a que el sueño que tuvo aun lo estaba atormentando.

"Mierda, hay viene de nuevo…" Pensó, mientras sus ojos comenzaban a temblar y formaban lágrimas, que no tardaron mucho en caer. "Siempre que estoy con ellas soy muy feliz, y me alegra mucho ver que la actitud fría ya se ha desvanecido en ellas, aunque Penemue sigue siendo tan seria, pero en muchas ocasiones me demuestra sus sentimientos, y su sonrisa." Issei no pudo evitar apretar aún más fuerte su estómago cuando las sonrisas más hermosas de ambas mujeres pasaron por su cabeza. "Mierda, sus sonrisas… Me pongo tan feliz de tan solo recordarlas…" Issei apretó los dientes cuando las lágrimas comenzaron a caer más rápido. "Aun así… Aun así, esta sensación sigue viniendo de vez en cuando… Una sensación de dolor y vacío insoportable…" Pensó, apoyando su frente en el barandal. "Primero empezó con Tiamat, ¿y ahora también se suma Penemue? Es como una especie de precio que debo pagar por ser tan feliz. Ahora que ellas dos me hacen tan feliz, estas sensaciones desagradables se volvieron el doble de fuertes cada vez que aparecen…"

"*¿De nuevo con tus penas, compañero?*" Preguntó Ddraig con un claro tono preocupado, recibiendo un asentimiento forzoso por parte del castaño. "*Esto es culpa de tu trauma. Tus emociones de dragón son bastante problemáticas bajo estás circunstancias.*"

"¡¿Pero, que tienen que ver ellas dos con Raynare?!" Exclamó el castaño con bastante fastidio, golpeando el barandal con fuerza. "¡Raynare era una maldita zorra, mientras que Tiamat y Penemue son las mujeres que más aprecio en esta vida!"

"*Como te dije la primera vez, es algo que debes descubrir por tu cuenta.*" Comentó el dragón con seriedad. "*Pero, no debes dejar que te supere. Después de todo, podrías sufrir colapsos mentales aún mayores en el futuro. Es muy peligroso, ya que podrías activar tu Juggernaut Drive por mera desesperación y furia.*"

Issei dejó de temblar, y dio un gran suspiro. "Tienes razón…" El castaño alzó su mirada, pegando su frente fuertemente contra la barandilla, deteniendo sus lágrimas. "Aun así, te aseguro que encontraré la respuesta de lo que me atormenta."

"Estoy seguro que sí." Comentó el dragón para sí mismo, para luego alzar su mirada. "La pregunta es, ¿en qué momento será? Y, si es que esa sensación incrementará aún más con posibles llegadas de otras mujeres que ame..." Ddraig cerró sus ojos con tranquilidad, cruzándose de brazos. "Pero viendo su carácter y personalidad creciente, dudo que logre enamorarse de más de cuatro mujeres." Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del dragón cuando abrió sus ojos. "Ahora que lo recuerdo, cuatro mujeres es el promedio de las esposas que tiene un Dragón. Quizás, solamente este deseando que sean cuatro para que tenga otro punto similar con los dragones." Concluyó, para luego reírse de sus propias palabras.

"¿Qué estoy diciendo? Él es un Demonio Reencarnado, no un Dragón."

CAPÍTULO 30: ¡NUEVAS ENSEÑANZAS EN EL REINO FAMILAR!

Issei entró en el viejo edificio de la Academia, para ver como su Presidenta estaba sentada en el escritorio, que ahora, en realidad pertenecía a Azazel, debido a que él era el que los estaba instruyendo. Sacando eso de lado, se podía ver que la pelirroja tenía un rostro para nada simpático.

"¿Sabes lo que pasó con los sellos de la habitación prohibida?" La pregunta rápidamente aclaró la causa de su estado de humor.

"De hecho, por esa razón te pide que vinieras antes de clases." Comentó el castaño, poniendo sus manos en los bolsillos y apoyándose contra la puerta.

"¿Me estás diciendo que fuiste tú?" Rías frunció el ceño. "¡Te había dicho estrictamente que…!"

"Nunca me dijiste que había un niño encerrado allí." La interrumpió el castaño, haciendo que Rías apretara ligeramente los dientes.

"¡No cambies de tema!" Exclamó la pelirroja, golpeando el escritorio.

"¡No!" La confrontó al instante. "¡Tú no cambies de tema! "Elevó su tono de voz, claramente molesto, haciendo que Rías se sorprendiera por una actitud que pocas veces, o nunca, había visto en Issei. "¿Cómo puedes tener a alguien encerrado durante años?"

"Mira…" Rías dio un pequeño suspiro, calmándose por completo. "Es algo difícil de entender…"

"Por eso te estoy preguntando." El castaño insistió, pisando con impaciencia.

"Su Pieza está mutada, y eso hace que sea diferente a nosotros. Es peligroso." Explicó Rías, haciendo que el castaño alzara una ceja. "No evolucionó como cualquier Demonio Reencarnado lo haría, y no podemos ayudarlo por esa razón."

"¿Es peligroso porque es diferente a nosotros?" Preguntó Issei, para luego hacer otra pregunta. "¿Qué es lo que hay de diferente? ¿Qué sea un niño que le asusta hablar con su propia sombra? ¿Qué le hayan hecho creer que es peligroso para todo el mundo? ¿Qué tenga un poder un poco problemático a diferencia de nosotros?" Issei no pudo evitar volver a fruncir el ceño. "¿Solo por eso lo encerraron? ¿Siquiera intentaron hacer algo antes? ¿Intentaron entenderlo?"

"Nosotros no entendemos muy bien los problemas humanos. Por eso somos Demonios." Explicó Rías con el ceño fruncido.

Al escuchar la respuesta, Issei no pudo evitar alzar ambas cejas.

"Y según tú, ¿qué es lo que nos hace diferentes?" Preguntó, haciendo que Rías ensanchara sus ojos.

"¡Maldición!" Pensó la pelirroja, dándose cuenta que había hablado de más cuando fue hostigada por las preguntas.

"Eso no importa. Es más, ¿en qué momento te has convertido en un preguntón?" Preguntó la Presidenta, desviando el tema.

Issei simplemente dio un paso adelante, y la miró seriamente. "Me empecé a hacer preguntas, porque las respuestas son necesarias para entender los contextos." Concluyó, pasando al lado de Rías. Por lo visto, la joven no había descubierto el verdadero significado detrás de sus palabras. Si se hubiera dado cuenta, se hubiera enterado que estaba más lejos de lo que pensaba de poder manipular al castaño nuevamente.

"¿A dónde vas?" Preguntó la pelirroja, curiosa.

"Iré a ver como se encuentra." Fue la simple respuesta de Issei, haciendo que Rías frunciera el ceño.

"Te lo prohíbo. Pondremos sellos de nuevo. Es alguien muy peligroso." Ordenó, solo para ensanchar los ojos cuando Issei continuó avanzando, sin darle importancia a sus palabras. "¡Issei, soy tu ama! ¡Debes acatar todo lo que te diga!"

"¡Si nadie lo va a ayudar, yo lo ayudaré Rías!" Gritó el castaño, haciendo que el cuerpo de la joven se estremezca al escuchar que Issei no le dijo Presidenta, y el escalofrió solo aumentó con la mirada de reojo que le entregó su sirviente.

"Está bien, lo entiendo." Contestó Rías rápidamente. "Pero no hay necesidad de que te pongas así." Issei tan solo suspiró ante lo escuchado.

"¿'No hay necesidad'?" El castaño negó con la cabeza con clara decepción. "No debí gritarte, lo siento. Pero, tus palabras son demasiado… punzantes." Issei lo dijo de la mejor manera que se le ocurrió, debido a que tampoco quería hacer enojar a Rías.

Mientras le dejara a Gasper en sus manos, no había necesidad de crear un conflicto entre ellos.

Aunque eso no significaba que le seguía teniendo en el mismo pedestal de siempre…

"Lo entiendo, tienes razón." Contestó Rías con una sonrisa. "Yo también lo siento. Supongo que debería haberme esforzado más." Issei tan solo sonrió ante sus palabras, al pensar que la pelirroja se había dado cuenta de su error.

Finalmente, Issei desapareció de su vista, haciendo que la sonrisa de Rías se borrara y se tomará la cabeza con fastidio.

"Casi arruino todo…" Susurró por lo bajo, frotándose el cabello. "Pero, ¿qué demonios le pasó a Hyoudou?" Ella se mordió el pulgar. "¿Por qué cambió tan repentinamente? Antes era mucho más manipulable." Pensó, para luego ponerse muy seria. "Será mejor que actué lo más rápido posible. De lo contrario, podría no llegar a tiempo debido a que Issei perdería toda su ignorancia." Eso fue lo que pensó, aunque ya ahora ni siquiera podía hacer algo al respecto.

No porque no fuera atractiva, sino porque Issei ya tenía a dos hermosas y maravillosas mujeres a las que amaba con todo su ser, aunque todavía no quiso darse cuenta de ello…

Una hora más tarde…

Issei estaba sentado en su silla con gran aburrimiento. Solamente se dignó a mirar como todos sus compañeros estaban con sus padres, menos él, debido a que estaban demasiado 'ocupados' como para atenderlo. Las primeras veces que sucedió en sus otras escuelas sentía una gran vergüenza, pero actualmente, esa vergüenza había sido reemplazada por fastidio.

El castaño no pudo divagar mucho más en sus pensamientos, ya que alzó su mirada con bastante sorpresa al ver a Tiamat y Penemue entrando, saludando a los otros padres, y al profesor. Finalmente, ellas se detuvieron al lado de él, y ambas le entregaron una pequeña sonrisa. En el caso de Penemue, apenas era distinguible.

"¿Qué hacen aquí?" Preguntó el castaño con bastante intriga. "Hoy no tenemos clases normales. Ustedes dos no tenían que venir." Explicó, haciendo que se confundiera aún más cuando las dos mujeres extendieron un poco más su sonrisa.

"Verás, como nosotras tenemos 25 años, y una está viviendo contigo…" Comentó Penemue.

"Pensamos que sería buena idea inscribirnos como tus tutoras. De esa manera, no estarás solo." Tiamat completó la idea de la Cadre.

De un segundo al otro, el rostro de Issei se iluminó con gran dramatismo mientras unas lágrimas cómicas salían de su rostro.

"¡Son las mejores!" Exclamó, abrazándolas a ambas fuertemente.

Esto hizo que todos lo miraran con incertidumbre. Aun así, ninguno de los tres se jactó de las miradas, ya que estaban muy compenetrados en el abrazo tan cariñoso.

Después de unos pocos minutos, el profesor y los padres se posaron al frente del salón, mientras todos escuchaban atentamente lo que iba a decir.

"Antes de empezar con la clase de arte, nos gustaría que todos compartieran sus deseos una vez que sean adultos." Comentó el profesor, haciendo que Issei pusiera sus ojos en blanco, porque ya tenía 18 años, y técnicamente, ya era un adulto. Aunque entendía que el hombre se refería a un deseo aún más a futuro. "Para empezar, comenzaremos con las damas."

El profesor fue nombrando a las niñas una por una, haciendo que el castaño comenzara a sudar más y más ante las mismas respuestas:

"¡Cuando sea mayor, quiero casarme con alguien guapo y alto que tenga mucho dinero!"

Algunas agregaban diversos estudios universitarios, o terciarios, pero toda conclusión era la misma.

"¿Todas las chicas de mi salón son tan materialistas?" Pensó el castaño en voz alta, haciendo que Aika lo escuchara.

"No todas." Comentó la joven, ajustando sus gafas con una sonrisa. "Algunas ya piensan realmente que quieren que le depare el futuro, no sueños de princesas y toda esa mierda." Concluyó, haciendo que Issei asintiera.

Aun así, era preocupante ver que tantas mujeres de su grado parecían tener poco cerebro… De hecho, probablemente él también no tendría mucho cerebro, si es que nunca se hubiera internado en el Mundo Sobrenatural, así que tampoco podía quejarse…

También comenzó a pensar si Penemue y Tiamat eran materialistas, por alguna extraña razón. Él no sabía por qué ese pensamiento cruzó por su mente, aunque rápidamente lo respondió con una negativa, ya que las actitudes de las mujeres parecían ser completamente opuestas al materialismo. De hecho, Penemue se baña en dinero, y nunca ha visto que se comprara cosas fuera de lo común, salvo ese traje de mucama, que únicamente se lo compró para él. Eso último hizo que una sonrisa cruzara por su rostro ante el recuerdo.

"Hyoudou Issei." El castaño despertó de su sueño infundido cuando escuchó al profesor decir su nombre. "¿Cuál es tu deseo en el futuro?" Preguntó el hombre, alzando una ceja. En ese momento, sintió que muchas miradas se posaron en él, principalmente las de Matsuda, Motohama, Tiamat y Penemue.

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del castaño. "Bueno… Mi primer deseo, es vencer a Tiamat en un combate y ganar la apuesta. Mi segundo deseo, es salvar a todos los que pueda, e intentar reescribir la Profecía del Apocalipsis. Y, mi tercer deseo, es lograr triunfar en la batalla contra Vali por mí mismo, sin ayuda alguna…" Pensó, negando levemente con la cabeza. "Pero, obviamente, no puedo decir eso, o me tomarían como un loco. Lo único que sé, es que todos esos deseos con llevan a un mismo y único sentimiento…" Issei alzó su mirada, y le entregó una sonrisa al profesor. "Mi deseo para el futuro, es ser feliz."

Todos sonrieron ante su respuesta, incluso el mismo profesor asintió varias veces.

"Algo conciso, pero muy práctico." Comentó el profesor. "Me agrada. Espero que tengas suerte con ello." Concluyó, para luego mirar a Matsuda. "¿Y tú, Matsuda?"

Después de que todos expresaran sus deseos, finalmente comenzó la clase de arte. Y nuevamente, Issei tenía que hacer una escultura, aunque en vez de usar hielo, esta vez era otro material.

"Piensa en algo que te gusta."

Issei recordó las palabras de Tiamat, por lo que alzó sus manos en la escultura que simplemente se asemejaba en una bola de barro en esos momentos. Él cerró profundamente sus ojos, y dejó que su mente fluyera.

"Algo que me guste…" Pensó, frunciendo ligeramente el ceño. "Ya hice a Tiamat, asa que, esta vez…" La mente del castaño comenzó a inundarse con recuerdos junto a Penemue:

Su siempre mirada seria.

Sus lágrimas.

Sus bellas sonrisas…

Y, finalmente, recordó la primera vez que la vio en el Bosque Maldito, junto con el primer enfrentamiento que tuvieron…

Su túnica negra que cubría completamente su cuerpo…

Lo recordaba a la perfección…

Incluso, tuvo que reconocer que se veía bastante hermosa cuando hacia su postura de combate con su katana…

Issei abrió sus ojos de par en par cuando muchos jadeos se presentaron en el salón. Él bajó su mirada, viendo que había hecho la figura de Penemue con un detalle perfecto. Era exactamente igual que ella cuando se enfrentaron aquella vez.

Penemue pudo observar la escultura desde lejos, por lo que no pudo evitar pestañear varias veces con gran sorpresa. En ese momento, Tiamat le susurró algo al oído. Las palabras de la dragona habían hecho que Penemue bajara un poco su rostro para intentar tapar el pequeño sonrojo que se dibujó en sus mejillas.

De seguro Tiamat le había dicho como es que Issei obtenía esa inspiración y talento cuando pensaba en algo que le gustaba mucho.

"¡Oye Issei!" Exclamó Matsuda, sacando una revista porno. "¡Haz una de estas para mí!" El calvo señalo la imagen de una mujer desnuda, y poco después fue golpeado en la cabeza por Murayama.

Varios minutos más tarde…

"Es muy bonita." Comentó Penemue, sosteniendo la pequeña estatuilla de una manera muy delicada con sus dos manos, como si fuera a romperse con un simple soplido. Aunque era casi imposible de presenciar, ella estaba sonriendo.

Los tres estaban detrás de un árbol en el patio, un poco alejado de los demás.

"¿Qué puedo decir?" Comentó el castaño, frotándose el cabello con una sonrisa. "Intento hacer lo mejor que puedo."

"Yo también tengo una." Agregó Tiamat, alzando sus manos, y haciendo que un pequeño círculo mágico apareciera y dejara caer la estatuilla de ella.

"¿Aun lo conservas?" Preguntó Issei, bastante sorprendido ante la revelación.

"¡Por supuesto que sí!" Exclamó la dragona con una hermosa sonrisa, mientras apretaba la estatuilla contra su pecho. "¡Es un regalo tuyo, después de todo!" Concluyó, haciendo que Issei se volviera a frotar el cabello ante sus palabras tan sinceras.

Un tiempo más tarde…

Una gran cantidad de muchedumbre fue corriendo hacia el gimnasio cuando una supuesta 'idol' había llegado a la Academia Kuoh. Issei fue prácticamente arrastrado por sus dos mejores amigos, aunque para ser sincero, tenía leve curiosidad.

Después de enterarse que era la hermana de Sona, de nombre Serafall, no pudo evitar impresionarse un poco de ver a otro Maou, especialmente, que pareciera tan joven, y además, tener una actitud bastante infantil, al mismo tiempo que seductora, ya que atraía incluso a las mujeres con su forma de ser. Algo un tanto extraño según Issei, aunque tampoco le intereso demasiado.

Después de todo, estaba mucho más compenetrado en otra imagen…

"¿Cómo es que les puede gustar tanto?" Pensó el castaño con una sonrisa, mientras veía hacia el exterior como Tiamat y Penemue estaban debajo de un árbol, hablando muy emocionadas de sus propias esculturas. "Quizás, debería hacerles un regalo…" Concluyó, aumentando un poco más su sonrisa al ver como ambas mujeres parecían llevarse muy bien. Después de todo, estaban casi todo el tiempo juntas.

"¡Oye Issei!" Matsuda le gritó. "¿Me estas escuchando?" El castaño no pudo evitar mirarlo confundido.

"Estábamos discutiendo si es un cosplay perfecto." Explicó Motohama, ajustando sus gafas. "Yo creo que es perfecta. Pero él dice que sería perfecta, únicamente si Serafall fuera más pequeña."

"Creo que está bien…" Fue la simple respuesta de Issei, haciendo que Motohama le entregara una sonrisa triunfante a Matsuda, que solo se dignó a apretar los dientes en defensa.

En el Reino Familiar…

Gasper se quedó observando el exterior de la cueva con mucho asombro. Era algo natural, siendo que no salía de ese cuarto en años, además de que nunca había visitado el Infierno. Los colores que presentaba el bosque donde vivían los Familiares eran extremadamente distintos a los bosques que podían verse en la tierra.

El vampiro se dio media vuelta para ver como Issei preparaba una pequeña fogata mientras sacaba unas cajas de jugo y unos sándwiches de su mochila. Gasper no pudo evitar mirarlo con bastante curiosidad, ya que una mirada bastante sentimental se apoderaba de él.

"¿Qué sucede?" Preguntó, haciendo que Issei lo mirara por un corto segundo, para luego mirar nuevamente el interior de la cueva.

"¿Sabías que este lugar estaba cubierto de hielo antes?" El castaño respondió con otra pregunta, haciendo que los ojos de Gasper se iluminaran. "Ese hielo no era natural. Era generado por mi primera Maestra. Digamos que no le gustaba mucho convivir con otros, y que además era bastante territorial en ese entonces." Comentó, para luego reírse un segundo al recordar cómo se conocieron. "De hecho, cuando entre a la zona por una discusión que tuve con Ddraig, fue cuando la conocí, y ella obviamente quería matarme. Aunque, también tenía sus propios motivos para desear mi muerte… O mejor dicho, la muerte de Ddraig." Gasper no pudo evitar sentarse a su lado cuando escuchó la historia, esperando que le contara más, algo que el castaño notó. "Digamos que me salvé de milagro. Y, después de eso, ella me dejó ir, aunque después de ver su rostro… ver que ella estaba tan sola…" Issei recordó el rostro inexpresivo de Tiamat en aquella ocasión, aunque no pudo ocultar la gran soledad que transmitían sus hermosos ojos celestes. "Entonces, decidí quedarme un par de días con ella. Tiamat no negó que estaba muy agradecida ante tal hecho, por lo que decidió entrenarme como muestra de su gratitud." Issei le dio un par de sándwiches a Gasper, que comenzó a comerlos inconscientemente mientras seguía escuchando la historia. "Al final, esos días se transformaron en un largo mes por cierta circunstancia. Ella me enseñó a luchar, y aprovecharme de los defectos de mis contrincantes, además de darme mis primeras orientaciones en el mundo sobrenatural, y contarme diferentes lecciones para que aprendiera a sobrevivir en este mundo." Issei estrujó la caja de jugo, y luego la tiró al fuego. "Aunque en ese entonces ya había pasado un tiempo desde mi reencarnación, sentí que recién en esos momentos fue donde me instalé en el mundo Sobrenatural, y que es lo que realmente significaba ser parte de ello." Issei se levantó, siendo rápidamente seguido por Gasper.

"¡¿Y cuál fue esa circunstancia que habías mencionado anteriormente?!" Preguntó, bastante emocionado de escuchar ante la idea de escuchar otra gran historia.

"Bueno, es otra larga historia…" Comentó Issei, acercándose al bosque. "Verás, había un tipo llamado Raiser…"

Issei continuó contando su historia, mientras se internaba en el sitio junto con el medio vampiro.

Varias horas más tarde…

"¿Ella sigue volviendo a esa oscura cueva, a pesar de que ya vive contigo?" Preguntó Gasper con ligera incredulidad, mientras iba observando toda la vegetación en general. El vampiro llevaba una gran cantidad de frutas en la mochila, indicando que habían estado recolectando alimentos para la noche.

"Yo tampoco lo entendía en un principio. Pero, cuando volví a la cueva, fue como una revelación para mí." Issei se detuvo, entregándole una sonrisa que sorprendió a Gasper. "Después de todo, en ese lugar fue donde abandonó su soledad, y donde vivió sus primeros momentos felices después de mucho tiempo. Por suerte, yo tengo a Matsuda y Motohama, pero aun así, volver a ese lugar me dio un golpe de nostalgia bastante grande, siendo que apenas pasaron unos pocos meses desde la última vez que estuve allí."

Gasper se detuvo por un corto segundo, para después asentir con una sonrisa. "¡Creo que lo entiendo!"

"Seguro que lo entiendes." Contestó el castaño, mirando hacia el frente al escuchar un movimiento extraño. "Después de todo, tú pasaste por circunstancias muy parecidas a las mías y a las de ella."

Antes de que Gasper pudiera decir algo más, sus ojos se abrieron de par en par cuando unas bestias felinas comenzaron a acercarse al dúo, con intenciones para nada amigables. El vampiro no era tonto, y pudo captar esas intenciones, pero…

"No se acerquen…" Susurró por lo bajo. "No quiero hacerles daño…"

Los ojos de Gasper se agrandaron cuando un brillo carmesí intenso se apoderó del ambiente por un corto segundo, para después ver como Issei daba varios pasos hacia el frente con su Balance Breaker activado.

El castaño ensombreció su mirada y agachó su rostro, haciendo que un aura carmesí bastante imponente lo rodeara por completo.

Las bestias comenzaron a retroceder con miedo ante la presencia tan poderosa, y huyeron rápidamente.

Al ver esto, Issei deshizo su armadura y lo miró con ligera preocupación. "¿Estas bien?" Le preguntó.

Gasper no pudo evitar bajar la mirada con tristeza. "Lamento ser una molestia…"

Al escuchar sus palabras, Issei se acercó y le colocó una mano en su hombro, haciendo que el vampiro alzara su mirada.

"Estás aprendiendo, no eres ninguna molestia." Contestó, haciendo que una pequeña sonrisa apareciera en el rostro del vampiro. "Este lugar es bastante hostil, así que si se acercan a ti con malas intenciones, no tengas miedo de darles una paliza. Después de todo, ¡ellos se lo están buscando!" Exclamó el castaño, alzando un pulgar como respuesta.

Gasper no pudo evitar volver a bajar su mirada. "Pero, yo no quiero dañar a…"

"¡No hay problema!" El castaño le interrumpió, sumando una sonrisa dentuda a su pulgar levantado. "¡En ese caso, yo te protegeré!"

Al escuchar esas palabras, una gran sonrisa apareció en el vampiro.

Cuando siguieron su paso hacia el bosque, Issei no pudo evitar detenerse por un corto segundo para decirle unas últimas palabras sobre el asunto:

"Aun así, habrá momentos en donde yo necesitaré que me protejas." Gasper no pudo evitar ensanchar sus ojos ante sus palabras. "No solo yo, estoy seguro que encontraras a más personas valiosas para ti que correrán peligro y deberás protegerlos, o que ambos se cubran la espalda, depende de la situación. Así es el mundo donde vivimos, y si no te adaptas a él, podrías arrepentirte en el futuro." Concluyó, sin siquiera mirarlo a la cara, para después seguir avanzando.

Gasper se quedó reflexionando ante sus palabras unos pocos segundos, antes de volver a seguirlo.

Unas horas más tarde, de nuevo en la cueva.

La única luz presente era el de la fogata, ya que la oscuridad se había cernido sobre el enorme bosque de los Familiares.

"¡Wow, la del pelo negro es asombrosa!" Exclamó Gasper, mientras comía con un gran brillo en sus ojos.

"Su nombre es Penemue." Comentó el castaño con gracia, imaginándose cómo reaccionaría la Cadre si es que hubiera escuchado a Gasper en estos momentos.

La charla sobre su segunda Maestra fue interrumpida con un pequeño gruñido, seguido de un fuerte bulto que golpeó el pecho de Issei y lo tiró al suelo. Gasper no pudo evitar saltar con miedo, para luego ver que se trataba de una pequeña dragona.

"¡Oh, eres tú!" Exclamó el castaño, acariciando la cabeza de la pequeña con alegría. "¡Ya se me hacía raro que no aparecieras en todo el día!" Gasper no pudo evitar mirar la interacción entre ambos con bastante asombro. "No debes temerle, ella es una amiga." Comentó el castaño, haciendo que la pequeña dragona dirigiera su mirada al pequeño vampiro.

Ella intentó acercarse, pero Gasper dio varios pasos hacia atrás, debido a su condición.

"¿Por qué tienes miedo?" Preguntó el castaño, haciendo que ambos lo miraran, en especial, Gasper. "Ella no va a hacerte daño. Entonces, ¿por qué tú deberías? ¿Tienes miedo hacerlo por accidente?" Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Issei cuando el vampiro asintió. "En ese caso, yo ya debería de haber muerto hace mucho tiempo." El castaño se levantó y se cruzó de brazos. "Ellos te hicieron creer que no puedes controlar tu poder, de hecho, no puedes hacerlo, pero tú eres él único que decide si debe activarlo o no. Cuando lo activas, lo haces simplemente para poner un escudo entre tú y esa persona, debido a que desconfías de esa entidad, y de ti mismo." Issei le entregó una gran sonrisa entre dientes. "¿No crees que es momento de cambiar eso?"

Gasper lo miró con cierta desconfianza por varios segundos, para luego asentir.

Él cerró fuertemente sus ojos cuando la pequeña dragona comenzó a olfatearlo. Finalmente, abrió sus ojos de golpe gracias a que la pequeña estaba insistiendo con su hocico que le acariciara la cabeza. El vampiro simplemente alzó su mano y la recostó sobre la cabeza de la dragona, para que luego ella misma se recostara sobre el regazo de Gasper y comenzara a dormir plácidamente.

"Lo vez." Comentó el castaño, sentándose al lado suyo. "No es tal malo."

Gasper simplemente asintió con una gran sonrisa.

En la Academia Kuoh…

"Ya lo traje de vuelta, como lo prometí." Dijo Issei, mientras se encontraba apoyado en el borde de la terraza del viejo edificio, junto con Rías.

"Si, y veo que las cosas salieron bien, ya que él parecía feliz." Fue la simple respuesta de la pelirroja, mientras miraba las estrellas. "¿Cuánto tiempo crees que necesita?"

"Si todo va según lo planeado, en unas pocas semanas podrá estar en Kuoh." Contestó el castaño.

"Ya veo…" Rías bajó su mirada, mirándolo por un corto segundo. "Issei, ¿qué piensas del amor?"

El castaño no pudo evitar mirarla con bastante incertidumbre tras el tema. "Bueno, eso es bastante repentino…" Issei se frotó la mejilla, pensando detenidamente. "Supongo que… ¿Puede ser bueno y malo?" Más que una respuesta, fue una pregunta, dejando bien en claro que no tenía ni idea sobre ello. "Es decir, yo tuve muy malas experiencias, al igual que tú. Pero, creo que si escoges a la persona correcta, podría ser algo…" Issei alzó su mirada, y aunque no sabía el motivo, la imagen de Penemue y Tiamat se le cruzaron por un corto segundo. "Indescriptible…" Fue la respuesta, algo que sorprendió a Rías, ya que notaba la profundidad en aquella palabra.

"Supongo que tienes razón…" Contestó Rías, para después sonreír. "¿De qué tipo de mujer te gustaría enamorarte?"

"¿'De qué tipo'?" Issei no pudo evitar repetir la pregunta, pensando detenidamente. "Bueno, en lo personal, no me gusta nada pensar en ese tipo de cosas por lo que me sucedió. Pero, supongo que mis pensamientos siguen siendo como antes… Creo." Issei no pudo evitar alzar una ceja, ya que no había pensado en el amor hace varios meses. "Siempre me han gustado mucho las mujeres que tienen un excelente físico…" Aunque la respuesta era bastante obvia, Issei comenzó a dudar de sus propias palabras, debido a que estaba dándose cuenta que hace mucho tiempo que no sentía ningún tipo de atracción física hacia las mujeres, a excepción de casos puntuales. Eso no quiere decir que se haya vuelto menos hombre, simplemente siente que sus gustos habían cambiado, ¿o no lo habían hecho?

Todo era muy confuso para él, ya que los rostros y las personalidades de Tiamat y Penemue era algo que él podría considerar algo atractivo ahora, pero el cuerpo de ellas dos también eran de infarto, y no era un tonto para pasar eso por desapercibido.

Pero, comienza lo raro cuando solo puede pensar en ellas dos, como si no existieran más mujeres en el mundo, debido a que la dragona y la Cadre no tenían punto de comparación en ninguno de los aspectos que pensó anteriormente.

¿Por qué ellas dos eran tan hermosas?

¿Por qué ellas dos eran tan perfectas?

Si, era muy extraño…

"¿Te parezco atractiva?" Preguntó Rías, sin darse cuenta que Issei estaba muy sumido en sus pensamientos para responderle con sinceridad.

"Si." Fue la simple respuesta del castaño, mientras continuaba pensando en Tiamat y Penemue.

"¿Qué parte?" Preguntó, realmente interesada en la respuesta.

"¿Físico, personalidad, o carácter?" Preguntó el castaño, entrecerrando los ojos mientras una imagen mental de su linda dragona sonriendo aparecía en su mente.

"Hem… ¿Físico?" Preguntó Rías, genuinamente asombrada de que Issei estuviera siendo tan directo, ya que no parecía ese tipo de persona.

"El trasero." Fue la respuesta inmediata del castaño, recordando el grande, suave, blando, y bien formado trasero de Tiamat.

Aunque la dragona tenía pechos más grandes y mucho mejores que los de Rías, seguía pensando que su trasero era algo francamente inigualable. Algo así como los pechos de Penemue.

"¿El trasero?" Rías no pudo evitar preguntarse internamente mientras se miraba. "Pensé que mis pechos eran mucho mejor que mi trasero…" Concluyó, genuinamente asombrada ante la respuesta del castaño.

"¿Te gustaría cenar hoy?" Preguntó Rías, haciendo que por fin Issei se despertara de sus pensamientos. "Es decir, somos amo y siervo, y no hemos interactuado casi nada entre nosotros. Y, ya hace varios meses que te has unido a la nobleza…"

"Para mí, ustedes son mis fieles camaradas." Contestó el castaño con una pequeña sonrisa. "Aunque ya no te debo la vida, nada hubiera sido posible sin ustedes, por lo que no necesitamos interactuar con nosotros para llevarnos bien, porque ya lo hacemos." Issei se volvió hacia la luna, sin poder evitar sonreír. "Pero, tienes razón. No estaría mal una cena en mi casa. Estoy seguro que mis padres no se molestaran." Concluyó, haciendo que una gran sonrisa apareciera en el rostro de la pelirroja.

"¡Nos vemos en una hora entonces!" Exclamó con felicidad, despidiéndose del castaño, que simplemente le respondió con un saludo.

"Supongo que debería irme también…" Se dijo a sí mismo, poniendo sus manos en los bolsillos y saliendo de la terraza.

En la residencia Hyoudou…

"¡Papá, mamá!" Gritó Issei, viendo que no había nadie en la casa.

"Maldición…" Pensó el castaño con ligero fastidio. "Por lo menos, podrían avisarme cuando se toman esos viajes laborales…" Concluyó, para luego mirar hacia las escaleras, y esbozar una pequeña sonrisa.

"Por lo visto, Tiamat aún está con Penemue…" Pensó en voz alta, sin poder evitar ensanchar su sonrisa. "Es increíble ver como ambas se han vuelto tan cercanas. Especialmente para ellas, que siempre han estado tan solas…" Finalizó, para luego ver la gran cantidad de material que había sobrado de la academia, aun estando encima de la mesa. "Antes de hacer la cena, quizás debería hacer ese regalo…" Pensó, tomando el material guardado en la bolsa, mientras tomaba su álbum de fotos y subía a la habitación para comenzar a trabajar.

Una hora más tarde…

"Huele muy bien…" Comentó Rías con una sonrisa, entrando a la residencia Hyoudou.

"Gracias." Issei agradeció, guiándola a la cocina.

"¿Estas solo?" Preguntó Rías, viendo que no había nadie.

"Mis padres se fueron de viaje, y Tiamat aún está con Penemue." Respondió el castaño, solo para ver como Rías se detenía.

Eso es mucho mejor para mi…" Pensó con un tono astuto, mientras le entregaba una pequeña mirada a su bolso. "¿Me dices donde está el baño?"

"Si, es por acá." Contestó el castaño, guiándola.

Issei se sentó, sirviendo la comida en ambos platos, solo para mirar a Rías con bastante asombro cuando volvió a la cocina.

Rías llevaba puesta una vestimenta negra bastante extravagante. Una tela que actúa como collar en su cuello desprendía una pequeña tela lineal que cruzaba sobre su sostén, y terminaba uniéndose a otra tela igual de delgada un poco más arriba de su ombligo. De ahí, se desprendían diferentes pliegues que dejan al descubierto su ombligo, además de que otros dos sujetadores se encargaban de sujetar las largas medias transparentes. El vestido también contaba con unas bragas, que, al igual que el sostén, estaban vinculadas al vestido, haciendo que todo sea uno. Una gran parte de la tela era bastante transparente, a excepción de los lugares claves.

"¿Cómo me veo?" Preguntó, girando sobre sí misma, haciendo que Issei pudiera ver que otro sujetador salía desde su nuca hasta sus bragas y que actuaba como un encaje, sosteniéndola.

"¿Es una lencería?" Preguntó el castaño, sin poder evitar alzar una ceja. "¿Por qué trajiste eso?"

Al escuchar la pregunta del castaño, Rías pudo sentir como su plan se rompía lentamente. "Bueno… Simplemente, quería mostrártelo, porque pensé…"

Issei agitó su mano con desdén. "No es tan malo, pero realmente me incomoda verte de esa manera." Issei encontró la forma más amable de decírselo, sin mencionar que le daba asco. Probablemente, ese asco hacia el cuerpo de las mujeres se había creado cuando se prometió a si mismo que nunca volvería a caer en deseos lujuriosos. Bueno, eso pensaba él, ya que se le ha visto pensando un par de veces de una forma no tan santa sobre Tiamat y Penemue, aunque los casos han sido bastante escasos. Eso último solo hace que sea más gracioso que alguien como Rías pensara que podría llamar su atención, si ni siquiera las dos mujeres que considera más hermosas han tenido muchos efectos sobre él.

"¿Puedes cambiarte?"

"Eh… Por supuesto, solo quería mostrártelo." Comentó Rías con una sonrisa bastante nerviosa en su rostro, viendo que nada había resultado como quería.

"No me gustan ese tipo de vestimentas desde hace bastante tiempo. No es algo que se deba por ti, es algo personal." Aclaró el castaño al final, haciendo que la pelirroja no se sintiera tan mal. "Si es que buscas impresionar a algún hombre que te gusta, quizás deberías de hablar con Akeno sobre ello, que lo tiene más claro." Issei dedujo, debido a que no encontraba otra explicación para que Rías se mostrara en esos atuendos.

Finalmente, Rías se cambió y dio un gran suspiro, antes de arrojar la lencería al bote de basura que estaba en la sala de estar. Su plan había fallado, pero también se dio cuenta que había ido demasiado rápido, y que no conocía los gustos actuales de Issei, por lo que, lo mejor sería actuar con más cautela a partir de ahora.

Ambos cenaron juntos, en lo que le pareció un gran progreso a Rías, ya que Issei parecía estar bastante conforme con su presencia, además de que parecía no molestarse con las pequeñas incitaciones de ella.

Lo que Rías no sabía, es que Issei era muy malo en esos temas por culpa de su trauma en el pasado, que le hacía creer que ninguna mujer podría interesarse en alguien como él. Por lo tanto, no le estaba respondiendo a nada. Simplemente estaba siendo cortes.

Unas pocas horas más tarde…

Rías finalmente se había marchado, e Issei ya había terminado los regalos a las dos mujeres.

Hablando de eso…

Issei miró hacia la puerta cuando escuchó que era abierta, y rápidamente se dirigió allí para ver a Penemue y Tiamat, que parecían estar hablando muy felices entre ellas.

"¡Bienvenida!" Exclamó el castaño, con una gran sonrisa entre dientes, también dándole un rápido saludo a Penemue, quien se lo respondió con su poca energía de siempre, aunque la sonrisa en su rostro indicaba que estaba bastante feliz en estos momentos.

"¿Cómo ha resultado todo?" Preguntó Tiamat, palmeando el rostro del castaño con sus dos manos.

"Todo bien." Contestó Issei con un poco de esfuerzo debido a las manos de la dragona. "¿Ustedes?"

Tiamat se separó, sin poder evitar reírse. "Le estuve ayudando a cocinar un poco." Comentó, mirándola con un rostro lleno de gracia. "¡Deberías haberla visto, casi incendia todo su apartamento!" Exclamó, haciendo que un gran sonrojo de vergüenza se disparara en el rostro de la Cadre.

"Por eso es que siempre pido comida…" Susurró con ligera timidez mientras desviaba su mirada a un costado, haciendo que ambos se rieran.

"Antes de que te vayas, déjame darte un regalo." Declaró el castaño, haciendo que Penemue lo mirara con gran curiosidad.

Issei sacó una estatuilla de la bolsa, en donde estaba ella, Tiamat y él. "Esto es cuando festejamos mi cumpleaños." Declaró, viéndose que las tres figuras estaban exactamente con la misma pose en aquella foto. "Como te gustó tanto la escultura que te hice, pensé que esto sería buena idea." Finalizó, entregándosela.

Penemue la recibió con sus dos manos abiertas, haciendo que un gran brillo se desprendiera en sus ojos carmesí cuando vio que la expresión llena de sentimientos de los tres estaba perfectamente plasmada.

Una hermosa sonrisa cubrió el rostro de Penemue mientras apretaba la escultura contra sus pechos. "Es muy lindo. Gracias." Agradeció con gran sinceridad, haciendo que el castaño le entregara una sonrisa dentuda como respuesta.

"Para ti también tengo una, Tiamat." Comentó, sacando la última de la bolsa y entregándola. "De esa forma, no tendrás que preocuparte si se descongela." Concluyó, viendo como un brillo recorría en sus ojos, muy similar al de Penemue.

"Lo apreciaré mucho, enserio…" Declaró la dragona con una hermosa sonrisa en su rostro, haciendo que Issei alzara ambos pulgares en respuesta.

Al día siguiente…

Issei abrió sus ojos cansinos, solamente para ver como un enorme bulto se alzaba sobre sus propias caderas. Las sabanas se hicieron hacia atrás, revelando a la hermosa dragona mientras estiraba su cuerpo y daba un pequeño bostezo.

"Qué raro que estés despierta." Issei se burló, recordando que Tiamat casi nunca suele despertarse tan temprano en la mañana.

Ahora que lo pensaba bien, esta costumbre que había adquirido Tiamat de dormir con él era bastante agradable. Es raro pensar que la necesidad de dormir juntos en esa cueva por el frio se volvió algo tan rutinario en el futuro, aunque no haya una verdadera necesidad en la actualidad.

"No puedo evitarlo." Contestó la dragona, arreglando el cabello que tapaba su rostro. "Es demasiado cómodo y caluroso." Fue su simple respuesta que hizo que el castaño negara con su cabeza, divertido.

Issei intentó levantarse, pero Tiamat lo detuvo con sus suaves manos presionando contra su pecho.

"Quiero devolverte el favor de ayer." Comentó la dragona, entregándole una bella sonrisa. "Déjame hacerte el desayuno."

Issei se recostó en la cama y sonrió. "Muy bien, es todo tuyo."

Tiamat bajó las escaleras en completa ropa interior, sin importarle el hecho de lo que eso significaba, ya que los padres de Issei no estaban, y todas las cortinas estaban cerradas.

Si extrañaba algo de su vida pasada, era el hecho de poder pasearse desnuda en su forma humana por todos lados sin que nadie le dijera nada. Después de todo, así eran los dragones.

Mientras Tiamat esperaba a que se calentara el agua, ella se observó en el espejo que había en la sala de estar, por lo que no pudo evitar tomar la estatuilla donde estaban los tres juntos y ponerla en el espejo, viendo que ella era exactamente igual. Ella estuvo así por un corto segundo, hasta que visualizó algo extraño en el tacho de basura gracias al espejo.

"¿Qué es esto?" Se preguntó la dragona en voz alta, retirando el traje de lencería que Rías había usado la noche anterior. "¿Es algún tipo de ropa interior?" Se preguntó, mirándola con más detalle, sorprendiéndose levemente por los detalles de esta. "Hm… Me gusta." Concluyó con una pequeña sonrisa.

Issei se apresuró a atarse el cinturón, sin poder evitar mirarse al espejo.

"Tengo mucho dinero para comprarme más ropa, pero me he acostumbrado mucho a usar la ropa de la academia…" Pensó el castaño con una pequeña gota de sudor nerviosa.

"¡Issei, ¿te llevó el desayuno o vienes?!"

"¡Ahora bajo!" Contestó rápidamente, poniéndose el calzado a la velocidad de la luz, para luego descender las escaleras con la misma rapidez. El castaño no pudo evitar poner una expresión tonta mientras olfateaba el dulce aroma de la comida.

"Espero que te guste." Declaró la dragona con una gran sonrisa, poniendo una bandeja sobre la mesa.

Cuando la vio, los ojos de Issei casi se salen de sus cuencas.

"¡¿Q-Q-Q-QU-QU-QUÉ?!" Issei la señaló descaradamente, haciendo que Tiamat se mirara a sí misma.

"Ah, ¿esto?" Se preguntó, señalando la lencería que llevaba puesta. "Es una ropa interior que vi en la basura. Me pareció bastante linda como para tirarla." Comentó con total inocencia. "Aunque, debo decir que me queda bastante ajustada." Ella llevó la mano a la parte superior de su gigante escote, donde sus senos estaban amenazando con explotar la tela. Los ojos de Issei no pudieron evitar detenerse en ese mismo lugar, ya que estaba tan apretado que los pezones de la dragona estaban completamente moldeados en la tela. "Aunque, debo decir que me aprieta mucho más aquí." Ella se dio la media vuelta, señalando su trasero, donde el rostro de Issei se puso completamente rojo al ver como la tela estaba hundida en medio de sus nalgas casi por completo. "Especialmente, por culpa de este sujetador." Concluyó, sacando el delgado sujetador entre su trasero, para luego soltarlo, y hacer que su culo se bombeara de una forma increíblemente atrapante e hipnótica.

Y si, lo obvio tenía que suceder…

"¡WOAAAAAH!" Issei gritó y voló, estrellándose contra las escaleras después de la enorme cantidad de sangre que salió de su nariz.

"¡Issei!" Gritó Tiamat con gran preocupación, acudiendo rápidamente a él.

"¿Estas bien?" Le preguntó la dragona, cargándolo amablemente, mientras dejaba que su rostro descansara en sus senos. Ella solo se preocupó aún más al ver que el rostro inconsciente de Issei estaba completamente pálido por el derramamiento excesivo de sangre.

Issei pareció querer despertar, pero solamente tuvo fuerzas para decir un par de palabras, y fueron las siguientes:

"No pude resistir el estilo Neutrón…"

"Y así, fue como el mocoso tuvo un derramamiento nasal después de meses…" Comentó Ddraig para sí mismo con mucha gracia.

¡FINAL DE LA PRIMERA PARTE!

*¡Easter Egg al final!*

Hice la parte final y toda la corrección del capítulo con un par de copas de más. Por eso, si es que notan algo extraño, o que la corrección no está muy bien hecha, se debe mayormente a eso. Pero no estoy borracho, solo alegre.

En el próximo capítulo tengo pensado hacer un time skip, y ya ponerme de una vez por todas con la reunión de la paz. Así es, este será un tratado de paz, no un tratado de alianza, como había sido en el cannon (o eso creo, puede que la memoria me falle en estos momentos por obvias razones). Aun tengo pensado hacer un par de cositas importantes antes de eso, pero creo que ya en la siguiente parte, por lo menos todo este mambo tendrá una pequeña introducción, para cuando llegue la tercera parte, hacerla enteramente de la batalla, al igual que la cuarta, si es que se alarga mucho. Después de todo, la batalla contra Vali tendrá dos fases, y se debe sumar lo que sucede anteriormente con Gasper, que dicho sea de paso, también hay cambios. Después de todo, ya verán en el capítulo siguiente que el Gasper de mi historia será muy, pero que muy diferente al del cannon. Ahora, sé que me estaré salteando muchas interacciones entre los compañeros Demonios de Issei, pero la verdad, ¿a quién le importa? Eso sí, haré pequeños diálogos entre los personajes que hagan referencia a esas cosas. Por ejemplo, en como reaccionaron Penemue y Tiamat cuando Xenovia casi se viola a Issei.

Sin nada más que decir…

Ah, no espera, tengo un par de cosas más para decir:

"¡Lord Odín, es una carta de los Ángeles!" Una hermosa y voluptuosa mujer de largo cabello plateado y ojos azules suaves con una armadura blanca y negra irrumpió en la habitación.

"¿Los Ángeles?" Se preguntó Odín, que yacía sentado en el escritorio. "Que extraño, no nos comunicamos desde lo ocurrido con Trihexa…" Susurró para sí mismo, para luego extender su mano. "¡Dame la carta, Rossweisse!"

La ahora reconocida como Rossweisse rápidamente acató su orden y se la entregó.

El Dios leyó la carta, sorprendiéndose por su contenido, para luego esbozar una sonrisa. "Interesante… ¡Muy interesante!" Exclamó, golpeando fuertemente el escritorio, haciendo que la valquiria lo mirara con gran confusión. "¡Prepárate, Rossweisse! ¡Me acompañaras a una reunión dentro de dos semanas!"

Ahora sí, es momento de despedirse.

Espero que les haya gustado esta primera parte!

Un saludo!