Irise. Me disculpo por el retraso. Estoy de viaje, y tengo muchas ocupaciones en estos momentos, prácticamente me había olvidado de terminar y corregir el capitulo para actualizarlo. Fue gracias a unos cuantos mensajes que me recordaron qué tengo fieles lectores esperando y que ya me había retrasado mucho con la continuación. Así que muchas gracias por el apoyo. Tratare de no tardarme mucho para el próximo capítulo. Y sobre todo espero que les guste el hilo de los acontecimientos. Un fuerte abrazo.
Capítulo 15. La Ignorancia es un mal...
Sabía que ocurría algo extraño. Habían estado hablando más de la cuenta de ella, a donde quiera que fuera escuchaba los murmullos, sus compañeras de equipo habían estado evitandola y hablando de ella a sus espaldas. Y no se podía imaginar la razón pero se sentía incomoda, así que había salido del entrenamiento con rapidez sin siquiera entrar en los vestidores.
Había quedado con Jonathan para ir a Almorzar. Ya que Valery tenia una cita con su novio, aun si Tenia poco tiempo de conocer a Jonathan le resultaba agradable, bastante mono, de esos chicos con carisma que dejaba unos cuantos corazones rotos a su paso... Le causaba gracia las chicas que suspiraban por él ya que era obvio que era gay.
Jonathan ya estaba esperandola en su auto cuando llego a este. Apenas le vio le dirigió una sonrisa extensa.
-Hola Helga.
-Jhon ¿Llevas rato esperándome?
-algo. Pero vale la pena esperar por ti.
Helga se había acostumbrado a aquellos comentarios. Ya llevaba un mes de haberse conocido y parecía parte de su personalidad actuar con galanteria. Subieron al auto y antes de bajar el descapotable Helga se dispuso a buscar algo en su mochila.
-¿te encuentras bien? - preguntó Jonathan con preocupación - pareces enojada. No tienes buena cara.
Quizas estaba tratando con brusquedad en su mochila, hasta que encontró lo que buscaba, La franelilla que estaba usando, estaba sudada por causa del entrenamiento y no había podido cambiarse. Asi qué no lo pensó dos veces para hacerlo en el auto sin importar que el chico estuviese a su lado como si el mismo se tratara de otra de sus compañeras de equipo.
-Esta sucediendo cosas extrañas. Me están mirando más de lo normal... - No notó la expresion que tenia el otro cuando se quitó la camisa del entrenamiento dejando al descubierto su brasier, más concentrada en su explicación, lanzó la camisa sucia en el asiento trasero y se coloco la franelilla limpia siguiendo con su propio hilo de ideas sin siquiera mirar a su compañero - osea. Se que soy el centro de atención desde que Olga dijo en su estúpido programa que soy su hermana pero esto es ridículo. Se que hay otro chisme corriendo por ahí pero no logro saber de que trata...
Inclino su asiento hacia atrás para tener más espacio y así colocarse la falda y aprovechar para quitarse el short, dejando por unos segundos su ropa interior a la vista. Todo esto ignorando que el chico a su lado estaba en silencio siguiendo cada uno de sus movimientos.
-Se que tiene que ver algo con el estúpido de Anthony. escuche a las chicas hablando cuando creyeron que no había llegado. Voy a tener que hacerles frente a ver que rayos estan diciendo sobre mi ahora...
Helga entonces volvió a acomodar su asiento y esta vez si dirigió la mirada a su acompañante, percatandose en su boca semi abierta. Quizás no estaba acostumbrado a ver chicas de ningún modo en ropa interior... como era gay.
-¿Qué pasa?
-Ahm. Pues... - el chico movió la cabeza de un lado para otro para salir de su estupor - Quizás eh... Esto te de una idea, pero cuando venía hacia acá me encontré con un tal Anthony qué me amenazó. Dijo que era tu novio. Obviamente no le creí pero...
-¿Qué dices? - la rubia estaba impresionada - ¿Ese idiota anda diciendo qué es mi novio? Habrá que ser estúpido.
-Si. Eso me pareció. Obviamente no me lo tome enserio. Le dije que tu nunca le habías mencionado. Pero probablemente estaba celoso de mi y se sentía amenazado.
-Por favor - bufo ante el comentario del otro - Si nunca le he dado la minina razón para creer que entre los dos hay algo. Y ¿amenazado? ¿De ti?
-Bueno... - el tono burlon probablemente no le había caído nada bien - yo creería que soy un buen partido. ¿No?
-Ok. Si. admito que primero me liaria contigo, aunque seas gay, qué con alguien como él.
Jonathan le dirigió una mirada curiosa al preguntar.
-¿Como qué aunque sea gay?
Helga le devolvió la mirada con una ceja alzada.
-Que aun sabiendo que eres gay. Primero me lío contigo qué con él.
Se miraron por varios segundos, ambos muy serios. Obviamente él tratando de entender sus palabras, y ella preguntándose qué era lo que había dicho tan complicado. No le había ofendido ¿O si?
-ah - dijo entonces entendiendo - ¿tu crees que soy gay?
-Pues si. Obviamente. ¿No?
Entonces por primera Vez surgió una duda en Helga. ¿Podría ser...? Las palabras de Valery insistiendo que el chico no era gay volvieron a su mente. No podía ser.
La sonrisa pícara del rubio le hizo dudar.
-¿No eres gay? - parecía enigmático mientras negaba sin dejar de sonreír - Oh - entendió entonces su situación, miró al frente mientras pensaba lo que aquello implicaba - ¿Y me acabas de ver las bragas?
-Si - aceptó sin ápice de vergüenza - Y los pechos. Lo que por cierto. Te agradezco.
Sabía que lo estaba diciendo en broma, ya que su tono era jocoso. Pero Helga sentía que el enojo se comenzaba a apoderar de ella, apretó el volante para mantener las manos en su lugar, tratando de controlarse.
-¿Entiendes que ahora tendré que matarte no?
El otro se movió un poco más incómodo en su asiento, Sintiendo quizás el aura asesina y poniéndose a la defensiva. Podría ponerse feo esto.
-Yo-yo-yo jamás te dije que fuera gay. Supongo que no me imagine que asumirías algo así... No quería engañarte Hel. En serio.
-Bajate.
Jonathan miró con horror a la chica.
-¿Qué? No no. Sabes que no fue mi intención yo...
-Bajate - tenía los dientes apretados - ¡AHORA!
Jonathan no necesito que volviera a decirlo. Se bajó del auto con prisas temiendo por su vida. Helga casi arranca antes que cerrará siquiera la puerta y el chico tuvo que alejarse de un salto. Mirando como la rubia se alejaba.
Helga se sentía avergonzada. Se había prácticamente quitado la ropa ante Jonathan. Había pensado tanto que el chico era gay qué ni siquiera se fijaría en su cuerpo, luego de aquello no sabía si podría confiar en él, mas por la vergüenza de ser tan ingenua que por otra cosa, paso una semana antes de que pudiera perdonarle, el chico constantemente mandaba mensajes pidiéndole disculpas, aunque sabía que él en realidad no había hecho nada malo, ella lo asumió, no le había engañado tampoco. Hasta Valery se lo había dicho y ella no lo había creido. Ella sola se había engañado así misma. No pudo ver lo que estaba frente a sus ojos.
Un año y medio después.
Scarlet: ¿Estas ocupado?
Helga había decidido escribir aquel mensaje. Tan acostumbrada a su confidente personal. Agradeció el hecho que contestara tan rápido.
GreenEyes: para ti nunca.
Ni siquiera hacia falta un saludo para comenzar a hablar como si estuvieran continuando con una conversación que ya estaba en el aire.
Scarlet: me siento tan confundida en estos momentos. Necesito a alguien que sea objetivo y me de su punto de vista con lo que acaba de ocurrir.
GreenEyes: uhm. Tratare de ser objetivo entonces. Aunque creo que digas lo que digas me sentiré tentado de estar de tu lado.
GreenEyes esta escribiendo...
GreenEyes: Pero quizás hablarlo te haga sentir mejor.
Sonrió. Estaba acostada en su cama y solo leyéndolo se sentía más calmada. Después del chasco que había ocurrido donde se había avergonzado a si misma revelando que aun podría sentir algo por Arnold había sentido que la relación con Green se volvería algo incómoda, se alegro al ver que aquel no sería el caso. Habían vuelto a conversar como si aquello no fuera ocurrida. Era un alivio de verdad.
Scarlet: Que raro que sabes como ponerme de mejor humor, a veces creo que me conoces mejor que otras personas.
GreenEyes: yo opino lo mismo de ti.
La rubia pensó un rato en la mejor manera de explicar la situación sin causar un mal entendido. Se sentía avergonzada con lo que había ocurrido aquel día, primero su extraño encuentro con Arnold, lo había repetido muchas veces en su mente, estremeciendose ante la idea de su cercanía y de sus palabras. Y luego el aun más extraño encuentro con Jonathan, no sabía cuál de los dos había sido más inesperado para ella.
Scarlet: Sabrás que normalmente ignoro lo que los demas opinan de mi. He sido parte del ojo publico por tanto tiempo que prefiero no prestar atención a lo que otros puedan pensar de mi. Pero creo que ahora me siento rebasada.
GreenEyes: pues si que entiendo tu filosofía. Y me parece acertada. ¿Temes qué piensen mal de ti?
Scarlet: temo que tu precisamente puedas pensar mal de mi... me agradas. Mucho. No me importan los demás, pero si la opinión de las personas que aprecio.
GreenEyes: no entiendo. Sabes lo que pienso. Y digas lo que digas no creo que cambie lo que siento por ti.
Tenía miedo. Miedo de lo que había pasado aquel día y le tenía confundida. ¿Acaso a ella no le gustaba Green? Ciertamente sentía que le gustaba, qué quería conocerlo a ver donde le llevaba la situación, pero de pronto un día le habían revelado lo que pensaba de su ex novio y al siguiente había dos chicos más en esa ecuación... ¿Qué debería pensar?
Scarlet: me siento confundida en estos momentos, el que creía que era mi mejor amigo me ha confesado sus sentimientos esta tarde.
Listo. Dijo el primero de sus problemas. No sabía cómo lo tomaría. Se ofendería. No sabía en que punto Green veía la relación que tenían a distancia.
GreenEyes: en realidad no me sorprende, creo que difícilmente alguien pudiese estar contigo sin enamorarse. Pero aquí lo importante sería... Es tu amigo. ¿Él te gusta?
Lo sabia. era una persona demasiado madura como para decir comentarios fuera de lugar. Lo estaba tomando muy seriamente siendo Objetivo.
Scarlet: en realidad... No lo se. Yo jamás he pensado en él como una pareja potencial.
GreenEyes: ya veo... ¿Te preocupa que pudiera molestarme por eso?
Scarlet: me preocupa que creyeras que te he estado coqueteando y también a él. Y lo vieras como traición
GreenEyes esta escribiendo...
GreenEyes: no me estas traicionando. Ambos sabemos que somos amigos por el momento. Sabes que me gustas. Pero nuestras situaciones se han complicado. Entendería si te gustara otra persona.
Scarlet: jeje. Eres muy permisivo ¿no? Seguro que te gusto?
GreenEyes: me gustas. Me gusta tu forma de ser. Y me gustaría conocerte en persona. Pero soy realista y se que aun nos separa un trecho. No podría reclamarte nada.
Scarlet: tienes razón. La mayor parte del tiempo lo tienes. Pero igual me siento culpable.
GreenEyes: ¿por qué te sientes culpable? ¿Es que sucedió algo con él?
Había acertado. Helga suspiró y se dio valor para revelarlo.
Scarlet: si pasó algo. Estabamos hablando, discutiendo y de pronto.. Me besó.
GreenEyes esta escribiendo...
GreenEyes: te beso contra tu voluntad?
Scarlet: podría decirse que si. Ciertamente no lo esperaba.
Scarlet: pero no era que no pude evitarlo. Soy fuerte. Nadie puede obligarme a hacer algo, supongo que lo deje porque me sorprendí... Muchísimo. Jamás lo había imaginado, él me agrada, pero nunca sentí esa chispa ¿sabes? simplemente no me imagine que estaría enamorado de mi.
Listo. ¿Qué pensaría de ella? Si Green le dijera que una amiga le había besado, creería que podría sentirse molesta y quizás algo traicionada. No sabía si él pensaría lo mismo de ella.
GreenEyes: bien. Admito que eso me pone celoso. Pero no lo culpo porque yo hubiese hecho lo mismo en su lugar.
Scarlet: pues no tienes de que preocuparte. Lo he estado pensando y luego de ese beso qué fue extraño de por si... Ni siquiera me imagino en una relación con él.
GreenEyes: admito que me alivia muchísimo saber que no te gustó el beso... Por favor. Dime que lo golpeaste.
Scarlet: jajajaja. Lamento decepcionarte. Pero es un buen amigo. Bueno, Creía que era un buen amigo. Y quería preguntarte... no quiero terminar nuestra amistad. No hace mucho tiempo hablamos de como rechazar a una persona, esta vez quisiera rechazarlo pero no quiero entristecerle.
GreenEyes: creeme que quisiera decirte en estos momentos que le mandes a la mierda. Pero si dices que es un buen amigo. Supongo que merece una oportunidad y siempre que sepa aceptar tu desicion.
Scarlet: Supongo que uno no manda en el corazón. Es lo que he estado pensando todo este tiempo. Si se enamoro de mi. Por cualquier loco motivo... El amor no se puede controlar. Te lo dice alguien que vivió enamorada del mismo niño por mucho tiempo.
GreenEyes: lo entiendo.
Scarlet: me siento confundida y cansada.
GreenEyes: no hay forma de rechazar a alguien sin lastimarlo. Así que la pasará mal, eso seguro. Pero deberias decirle que no lo ves de otra forma y si es un buen amigo lo entenderá. No te preocupes por eso.
GreenEyes: ¿Qué tal si descansas y mañana ves si puedes tomar una desicion al respecto?
Scarlet: tienes razón... Mejor voy a dormir. Hablamos otro día si? Gracias.
Helga sintió un peso menos sobre sus hombros. Al menos la extraña sensación que había sentido de estar engañando a Green su cuasi novio... Relativamente hablando... Se había desvanecido gracias a Sus palabras comprensivas. Obviamente no había podido hablarle del casi beso qué había tenido con Arnold, ni tampoco sus palabras que le hacían estremecer donde le confesaba que había leído sus poemas y... Debía olvidarlo, no creía poder mencionarlo nunca de todas formas. Sobre todo sabía que algo así no volvería a pasar, Arnold y ella no tenían ninguna razón para volver a verse, además que seguramente el chico comenzaria a salir con Valery... Lo del día anterior había sido un malentendido para los dos. No habría razón para que volviera a repetirse.
... Arnold...
Arnold se sentía furioso y dejo caer el teléfono a su lado con aquel último mensaje.
La habitación se encontraba a oscuras. Solo iluminada por la luz de la pantalla del teléfono, qué se apago un minuto después de estar inactivo.
El desgraciado de Jonathan no solo había interrumpido el momento en que estaba hablando con Helga, sino que además se atrevió a besarla y declararse.
Recordó el momento que creyó que un segundo más y podría besarla, lo había visto en sus ojos, y había observado los labios entreabiertos, la chica por un autoreflejo que quizás ni siquiera había notado había humedecido su labio inferior y Arnold había estado a cero coma de besarle. Pero...
-Estúpido Jonathan.
Sabía que el chico sería una patada en el trasero. Con su cara de niño bonito. Por su interés en Helga. No le sorprendió enterarse que estaba enamorado de ella, lo sabia. No era normal esa adoración qué sentía por la chica y esa necesidad constante de seguirle a donde fuera. ¿Desde cuándo estaba planeando su movimiento? Y ahora Helga estaba confundida. Quizás hasta pensara en darle una oportunidad ya que la competencia real de Jonathan (Green) se encontraba supuestamente en otro país. Y ella creía que Arnold estaba detrás de Valery aunque había confesado su interés el día anterior.
Le extrañó que Helga no hubiese comentado a GreenEyes el gran detalle de su ex en su casa. Pero suponía que era demasiada información, y lo de su ex había pasado a un segundo plano ante la idea de su mejor amigo declarándose. Lo que seguramente le había causado más confusión.
Era momento de actuar. Debía hacer algo rápido. GreenEyes o Arnold. Alguno debía trazar el límite de una vez por todas de ese niño bonito.
Su teléfono sonó anunciando un nuevo mensaje. Cuando vio el remitente su mundo se tambaleó un poco.
Mensaje nuevo de Valery.
Aquel era otro asunto qué debía resolver también antes de que se complicara más.
Se había levantado con la desicion de tomar un poco de cereal y leche de la nevera sin hacer mucho ruido, tendría que conformarse con una cena escuálida esa noche, todo con tal de no tener una conversación incomoda con ella, quien muy probablemente le inundaría a preguntas.
Asi qué con sus habilidades de ninja, abrió la puerta, se fue sin ningún tipo de calzado a la cocina, mientras se movía de forma sigilosa, no supo si fue solo por cuestión de suerte... O mala suerte que cuando iba de vuelta a su habitación con su botín en las manos, la puerta de Olga se abrió de forma inesperada.
-Oh Helga aquí estas - en ella, luciendo una mascarilla de aguacate, y su bata de dormir de seda estaba la susodicha mirándole de forma acusatoria mientras se apoyaba en el marco de la puerta, le vio cruzarse de brazos mientras hablaba, no le extrañaría qué hubiese estado con la oreja pegada a la puerta esperando a que ella saliera del recinto a buscar comida. Aparentemente si que la conocía muy bien - qué casualidad encontrarte por aquí... Justo quería hacerte unas cuantas preguntas.
Lo que le faltaba. Los interrogatorios de Olga tenían la fama de ser sumamente efectivos. Solamente había querido comer algo en su habitación para no dormir con el estómago vacío. Pero se tendría que conformar con comer en la mesa, con su hermana al lado sacándole hasta la última gota de información pertinente.
-Ponte derecha - le reclamo la mayor, la misma tenía una pose impecable como siempre.
Helga acomodó su postura de inmediato. Porque... Nadie aguantaba a su hermana cuando no le hacían caso. Sino se sentaba bien le esperaba veinte minutos por lo mínimo de la importancia de una buena postura y ahora no tenía la paciencia para ello.
-Entonces hermanita... ¿Se puede saber que estaba haciendo Arnold en nuestra casa?
Helga suspiró y miró su plato con resignación. Le esperaba una larga noche.
Arnold había dormido mal aquella noche.
Y no tenía que ver nada por las heridas que había sufrido el día anterior. Helga era muy buena enfermera y había dado en el clavo con el tratamiento, había sentido dolor a causa de su ojo lastimado, pero se tomó los medicamentos que le había indicado la rubia lo cual fueron efectivos.
Se miró en el espejo. Había dormido sin camisa solo con la parte inferior del pijama y se le estaban formando moretones qué él día anterior no había podido apreciar. Su ojo aun se mostraba morado pero estaba menos inflamado, y bajo todo esto portaba una expresión decidida. Lo había pensado casi toda la noche y por fin había tomado una desicion.
-Bueno Green es hora. Prepárate para desaparecer.
Green desaparecería aquel día, había decidido que lo mejor era borrar su existencia del planeta y así Arnold por fin tendría el camino completamente libre para acercarse a Helga sin impedimentos. Ya había colocado los cimientos el día anterior, sentía que podría lograrlo.
Su teléfono sonó entonces. Y un mensaje nuevo apareció en su usuario universitario. Miró extrañado el nombre desconocido en la peticion del mensaje. El mensaje había llegado directamente a su buzón.
ReyRojo te ha enviado un mensaje privado.
Sintió curiosidad. No esperaba un mensaje de otra persona que no fuera Scarlet.
El mensaje era corto. Conciso. Y cuando lo abrió se sintió impactado. Definitivamente no se imagino que el contenido podría perturbarlo de aquella manera.
"Se quien eres... Y sino quieres que le revele tu identidad, desaparece de su vida.
Att. ReyRojo"
... Helga...
Agradeció qué era domingo y no tendría que levantarse para ir a la universidad aquel día. Es mas no deseaba levantarse.
Se cubrió la cabeza con la cobija, para poder huir del rayo de sol que se colaba a través de la cortina. ¿Podría seguir acostada otro rato para ver si conciliaba el sueño? La noche anterior no había dormido casi nada.
Se revolvió un poco de un lado a otro.
-Hel... - unos ligeros golpes en la puerta se dejaron oír - debo ir al estilista. Me harán una nueva imagen para mi programa especial. Nos vemos luego. Te deje panqueques.
-Ok. Gracias! - contestó la menor con resignación escuchando su estómago rugir ante la posibilidad de comer. El no dormir en la noche solo hacia qué él hambre se alborotara mucho más, había estado pensando en Arnold, en Jonathan, luego de nuevo en Arnold... Y así había pasado su noche sin haber podido descansar.
Se sentó en la cama mientras escuchaba la puerta principal cerrándose. Salió entonces y fue en búsqueda del desayuno.. Olga lo había dejado en la mesa. Con unas flores recientes adornando el centro, un zumo de naranja y un pequeño tazón con frutas picadas. Levanto la tapa del plato sobre la mesa y le devolvió la sonrisa a la carita feliz que se encontró en sus panqueques hecho con sirope de chocolate. Sabia que Olga había esperado levantarle el ánimo con esto y sintió ternura... Sería una excelente mamá. También llevaba eso en su sangre. Como todo lo demás.
Entonces se sentó a comer, tratando de no pensar, lo cual resultaba imposible.
"joder Helga en serio no te das cuenta?"
Las palabras de Jonathan junto con las de su hermana rebotaban en su cabeza, con esta última había estado hablando por al menos dos horas del asunto, antes de decidir que se iría a dormir, Olga le había relatado con lujos de detalles los momentos en los que se había percatado que su amigo estaba, al parecer dicho de alguna manera, "loco" por ella. Y ella tan solo había sido una ingenua todo ese tiempo.
"Helga. Es tan obvio que le gustabas a Jonathan. Todo el mundo lo sabía, yo pensaba que solo querías ignorarlo porque no sentías lo mismo"
Valery, Phoebe, Olga y al parecer el resto del planeta tierra Sabía que Jonathan estaba interesado, había sido algo así como un secreto a voces y el haberse enterado hasta ahora le hacía sentir muy ignorante y un poco traicionada.. ¿Por qué nadie lo había siquiera mencionado? Ok. Si le habían hecho bromas al respecto. Pero para ella solo había sido eso... bromas, jamás se lo había tomado en serio.
-¿Por qué tuve que gustarle a Jonathan? - se pregunto arrancando de una la sonrisa en su panqueque y metiéndolo a su boca - Si soy amargada, caprichosa, odiosa, esto no tiene sentido. ¿Por qué le gustaría a alguien?
A su cabeza llego de nuevo la imagen de Arnold..
Por una parte estaba el Arnold adolescente que había terminado su relación con ella y por el otro lado se encontraba el Arnold, que Oh Dios mío ya era todo un hombre y le había acorralado contra la pared el día anterior y por un segundo...
Jugó un rato con el tazón de frutas revolviendolo con el tenedor.
El día anterior.
-¡voy a matarte!
El grito y La expresión furiosa hizo que el otro se pusiera a la vanguardia, pensó Helga, ya que Arnold, que horas antes había sido atacado de forma sorpresiva por Jefferson, había logrado esquivar sin mayor esfuerzo a Jonathan.
El menor entonces rodeó la mesa para poner distancia entre ambos.
-¿se puede saber... Que rayos le ocurre?
La pregunta de Arnold fue dirigida a Helga. La rubia miró la situación medio resignada.
-Quién sabe.
-Mald%# hijo de... - Jhon estaba enloquecido diciendo malas palabras mientras trataba de alcanzarlo - ¿Qué le hacías a Helga?
-Helga, ¿esta todo bien? - la rubia mayor se había acercado a paso rápido a ella. Quizás estaba sorprendida de que el otro estuviera sin camisa y muy herido.
-Supongo que es una larga historia.
Contestó Helga como si se tratara de algo normal que ambos rubios estuvieran jugando al gato y al ratón al rededor de la mesa.
-Jhon. Es vergonzoso ¿Podrías parar? Lastimaron a Shortman y yo le ayude con las heridas, no hagas show de esto.
Quizás fue el tono calmado y agotado con el que hablo lo que hizo clip en el cerebro de Jonathan para detenerse.
-¿por que... Le tratas con tanta familiaridad?
La pregunta fue hecha en un tono molesto y los ojos le acusaban de alguna forma. Sin embargo Helga no se inmutó.
-Ya vuelvo. Comportate. - se marchó. Dejando a los presentes sin saber que hacer o decir. Unos segundos pasaron antes de que Jonathan hablara con malas maneras.
-¿Qué rayos haces tu aquí?
Arnold sonrió con suficiencia.
-Ya escuchaste a Helga. Es Una historia muuuuuy larga.
Jonathan Parecía que iba a continuar con la persecución, Cuando Helga regresó al salón llevando consigo una bolsa.
-Ten - paso al lado de Jonathan ignorandolo y se la aventó a Arnold, junto con una camisa, ambas cosas rebotaron en su pecho y el rubio logró agarrarlos antes de que se cayeran al suelo - Te aconsejo que te tomes los medicamentos cada ocho horas por tres días, comienza esta noche. Evitará que lo pases mal. Tu - señaló a Jonathan - a mi habitación. Ahora.
No sabía si Helga lo había dicho intencional. Pero a Jonathan no le pareció desagradable la idea de irse a la habitación de la chica. Así que Arnold le vio caminando en aquella dirección como quien estaba acostumbrado a eso. No sin antes dirigirle una última mirada de odio. Admitía qué estaba un poco sorprendido ya que el otro hasta ese momento se había mostrado bastante agradable y no le había demostrado tanta aversión.
La rubia se despidió de Arnold con una última mirada y siguió a su amigo, cerró la puerta detrás con cuidado y levantó una mano dirigiendo el dedo a su boca para indicar que guardara silencio mientras escuchaba como el rubio finalmente se iba. Pasaron unos cuantos minutos yJhon no detuvo sus movimientos en ningún momento quizas tratando de controlar la protesta que deseaba salir de su boca.
Le miró,sabiendo que no vendría una conversación fácil, parecía un león enjaulado en aquel momento. Sus ojos avellanas, lucían más verdes qué de costumbre. Lo que era una indicación de que estaba furioso de verdad.
-Antes que digas cualquier cosa, no pasó nada con él. Solo Le estaba ayudando a curar las heridas ya que tuvo un... accidente.
-¿No pasó nada? - Jonathan sonrió con ironía - te tenia acorralada contra la pared Helga. Era claro que estaba pasando "algo"
-Te digo que no estaba pasando nada. Solo estábamos hablando.
-¿ah si? - Jonathan entonces se acercó a ella y coloco una mano contra la puerta tras de ella. Tomando asi la posición que Arnold había tenido anteriormente - por lo que nosotros también podríamos conversar de esta manera. Ya que no significa nada.
Helga le observó un momento. Parpadeando sin comprender. Ciertamente si estaban cerca. Pero no era diferente a otras veces que lo habían estado. Su rubio amigo era muy cariñoso y era normal que a veces invadiera su espacio personal, no le parecía raro. A pesar que sus rostros estaban a unos veinte centímetros de distancia y sus pechos casi se tocaban, no sentia incomodidad alguna.
-Bueno, si eso quieres. Si que podríamos conversar así. Por mi no hay problema.
Paso un minuto en donde ambos se observaban sin reparos sosteniéndose la mirada. Helga notó una vez más qué su amigo era muy guapo, en extremo, ya lo sabia, pero a esa distancia podía apreciar mejor el marrón con tintes verdes en sus ojos, sus labios pequeños y carnosos, el cabello cayendo en su frente... Ya sabia que él bien podria haber sido un actor.
Había estado esperando que Jhon continuara con la conversación cuando ocurrió algo que si que le tomó por sorpresa. Definitivamente no esperaba que las mejillas y orejas del otro tomaran un tinte rosa. Se separó de ella como si hubiese notado por primera vez su cercanía, pasándose una mano por el rostro y luego por su cabello.
¿Acaso había sentido vergüenza?
-¿Jhon estas bien?
-Joder Helga - volvió a mirarla. Se había alejado solo un poco y ahora parecía frustrado - ¿En serio no te das cuenta? ¿De verdad no sientes algo? ¿Ni un poco?
-¿algo? - le miro sin comprender - ¿algo como qué?
-Tu... ¿Por qué eres tan inocente? - esta vez le había mirado directamente y Helga pudo apreciar mejor que sí que tenía las mejillas sonrojadas. Lo que no dejó de parecerle impresionante - será una de las cosas que me gustan de ti.
Helga se detuvo bruscamente. Esto se estaba poniendo algo extraño.
Se quedo mirando un rato al otro no sabiendo que decir.
-Tu también me gustas Jhon.
El chico aprovecho su altura para acortar la distancia en un segundo. No se dio cuenta sino hasta que sujetó sus caderas e inclino su rostro hacia ella. Su cuerpo si qué se tensó esta vez, más porque no esperaba esa cercanía tan repentina. Con dos de sus dedos levantó su mentón. Y ese acto si que le pareció más... Intimo.
-No quiero gustarte así Hel ¿sigues sin verlo? - Esta vez lucía más decidido. Helga reconocía la aptitud que usaba cuando deseaba coquetear. - quería que vieras por tu cuenta que yo soy mejor. Arnold no te conviene.
Normalmente se abstenia de coquetear con otras chicas cuando Valery y ella estaban cerca, pero lo había visto actuando y lo que más le impactaba es que esta vez iba dirigido a ella.
-¿Qué se supone que estas haciendo? - preguntó Helga sin poder moverse. Su espalda había chocado nuevamente con la pared pero esta vez si estaba a la defensiva.
Jonathan había apoyado una mano en su cintura mientras sus dedos que habían sujetado su mentón ahora jugueteaban con el mechon qué se había zafado de su coleta.
-¿No es obvio? Ya te lo dije Helga. Me gustas. En serio me gustas - le miro con intensidad y le hizo sentir aún más confundida.
-No juegues Jonathan. No es divertido.
-Jamás jugaría contigo Helga. Hel. Por favor. ¿En serio no puedes pensar en mi como tu pareja?
-Pareja - repitió la palabra como si fuera algo extraño para ella - Jonathan tu eres mi amigo.
Se detuvo, indeciso.
-Me importas demasiado Helga. Soy tu amigo. Y quiero que seamos más. Eres la persona con la que quiero estar siempre. Y deseo que seas solo mía. Verte con ese... Helga por favor... Él no te merece. Te dejo ir. No es lo que crees. ¿No debería tener yo una oportunidad para enamorarte siquiera? ¿No merezco una oportunidad?
Helga creía que aquello era un sueño. Tantas cosas pasaron por su cabeza. Cosas para nada agradables.
-¿Querías ser mi amigo... Para acostarte conmigo? Esto lo planeaste?
Jonathan salto separándose de ella luciendo impresionado con sus palabras.
-¿Qué? No Hel. No lo entiendes. Soy tu amigo porque me pareciste la persona más genial del mundo. Obviamente la más atractiva también, pero siempre quise tu amistad. ¿No entiendes que me termine enamorando de ti a medida que te conocía más? No quiero solo acostarme contigo... Quiero mi vida contigo.
Aquello era demasiado.
Jonathan no solo se le estaba proponiendo mirándole como si fuera la mujer más especial del mundo. Sino que... Acaso le estaba proponiendo... Pasar su vida juntos como... Casarse? ¿Hablaba en serio? Estaba comenzando a sufrir un ataque de algo... De pánico muy probablemente. Prácticamente se dirigió a la cama por inercia. Y se sentó muy lentamente tratando de asimilar la situacion.
-Tu.. Hablas en serio - sus propias palabras parecían subrealista.
Jonathan acercó la silla para sentarse frente a ella y sujeto sus manos. Aún temblaba un poco por el nerviosismo, podía sentir el temor en sus ojos.
-¿Puedes culparme de haberme enamorado de ti? Solo lamento que no sientas lo mismo... Pero si pudieras darme solo una oportunidad... - Las palabras parecieron perderse.
Aun trataba de entender la situación cuando sintió la mano ajena en su mejilla. Y como comenzaba a acercar más su rostro al de ella. No podía decir que había sido inesperado. Porque ciertamente él le había dado el tiempo suficiente para reaccionar. Se había acercado casi a cámara lenta solo que para ella seguía siendo poco tiempo para hacer cualquier cosa más que asimilar lo que estaba pasando y cuando sintió los labios ajenos, se dejó besar.
Y no solo eso. Unos segundos después le Parecía que Jhon estaba bebiendo de ella con desesperación. Sujetando su rostro con ambas manos mientras tomaba sus labios. Mordisqueando. Probando. Si le hizo sentir un estremecimiento, fue más por la pasión y anhelo qué desplegaba el otro por ella que por el beso.
Cuando le escucho gemir y fue consciente del hecho de que... El que la tenía medio recostada en la cama y le estaba besando era Jonathan, tuvo que colocar una mano en su pecho y le separó. Y Aunque el otro puso algo de resistencia al principio no fue difícil. Cedió ante su petición muda de alejarlo.
-Yo... Esto no... Jamás creí...
-¿quieres pensarlo? Puedo darte el tiempo que necesites, debió sorprenderte, me iré para que lo asimiles, pero por favor. Por favor. Piénsalo ¿si? - el chico entonces tomó sus manos y le dio un beso en sus dedos. Le dirigio una mirada intensa y sin decir nada más se levantó de la cama y se retiró.
Helga escucho la puerta cerrándose y no supo cuanto tiempo había estado en la misma posición, tratando de asimilar lo que había ocurrido, ciertamente se sentía como si un huracán hubiese pasado por aquella habitación.
Arnold
"Se quien eres... Y sino quieres que le revele tu identidad, desaparece de su vida."
El mensaje le había dejado inquieto y había desembocando en otro problema. Enserio que pensaba terminar con el tema de GreenEyes de una vez por todas antes que las cosas se salieran de control, pero al parecer... Ya esto estaba fuera de control, alguien que conocía a Helga sabía quién era él. ¿Como era eso posible? Su mayor preocupación era que Helga descubriera su identidad... Pero una tercera persona... ¿Como había ocurrido algo así?
Por un momento pensó que se trataría de una broma. Pero ¿quién podría saber que ellos estaban conversando? Scarlet era muy cuidadosa, había querido mantener sus identidades en total secreto. ¿Como entonces...? Se encontraba sumamente confundido.
Había pensado terminar con su cuenta de Green, eliminarla, pero este desconocido, debía descubrir quien era, pero primero era necesario averiguar si en serio conocía su identidad o estaba mintiendo.
"GreenEyes: ¿a que te refieres? ¿No te habrás equivocado de persona? No me estoy escondiendo de nadie.
Era una provocación, fingía ignorancia con la intención que él revelara la información con la que contaba, Quizás ni siquiera le conocía... Pero esa remota posibilidad fue devastada con su siguiente mensaje desde el primer momento.
"ReyRojo: pues si que deberías preocuparte Shortman , porque te aseguro que una vez Scarlet averigüe tu identidad, no querrá volver a acercarse a ti en su vida. Así que te aconsejo. Dejala en paz y desaparece."
Arnold quedo atónito.
Sabía perfectamente quien era él... Eso ya estaba claro y él ahora si que estaba arruinado. Aquella persona detrás del nombre de ReyRojo, tenía pleno conocimiento de su situación y sabía que definitivamente Helga no debía saber de quien se trataba porque eso le traería graves problemas.
Y eso reducía considerablemente la cantidad de personas que tuviese tales conocimientos del pasado de ambos y que al mismo tiempo quisiera separarlos.
Una imagen vino a su mente casi de inmediato. La figura de Rey era obviamente masculina, así que era de esperar que a la tercera vez que leyó aquel mensaje de advertencia ya le hubiese colocado un rostro a ese ReyRojo.
Un chico de rasgos agradables, cabellera rubia y ojos avellanas le hablaba...
"dejala en paz y desaparece"
Podría ser...?
Jonathan no había esperado declararse de esa manera. Hubiese querido tomarse su tiempo, ir poco a poco, pero encontrarse con Arnold a unos centímetros de distancia de Helga le había enloquecido por completo. ¿Cómo se atrevía? Su declaracion después habia sido fruto de los celos y ya no había vuelta atrás. Así que escribió aquel mensaje de advertencia. Si Arnold era inteligente se retiraría de su camino. Debía saber que no tenía oportunidad con Helga de ningún modo.
Había tenido dos grandes rivales que sentía que obstaculizaban su camino para conquistar el corazón de la rubia. Por un lado estaba el ex novio, Arnold, por quien la chica había sentido casi un amor obsesivo por la mitad de su vida, y por otro lado había estado ese amigo secreto, el cual había averiguado se llamaba GreenEyes y le tenía ilusionada, parecía que no tendría ninguna posibilidad... Pero eso había cambiado en tan solo unos minutos.
Primero se había enojado, porque Arnold había logrado enamorar a Helga no una sino dos veces, pero luego que se había puesto a analizar la situación... Había comprendido que prácticamente el otro ya estaba perdido.
Era como si el cíelo le estuviese dando una oportunidad al permitirle semejante revelación.
Obviamente habia tenido ayuda para averiguar la identidad misteriosa y fue una fortuna que sus dos grandes rivales se trataran de la misma persona. Debía saber que lo único que podía hacer ahora era retirarse dignamente, Helga jamás le Perdonaría ser engañada de esa forma.
-Sería tan fácil decírle a Helga quien es su querido amigo secreto - murmuró mirando el mensaje en su computador el que había mandado bajo el nombre de aquel seudónimo, esperaba una respuesta, pero se imaginaba que el chico quizás seguía demasiado impresionado, preguntándose como había averiguado su identidad. - qué suerte tienes Arnold - sonrió de medio lado - suerte que no quiero causarle una molestia imnesesaria a ella.
Solo debería desaparecer de su vida. Le estaba dando la oportunidad de retirarse. Tanto GreenEyes como Arnold Shortman ya no tendrían cabida en el mundo de Helga y una vez que ellos volvieran a desaparecer, todo podría volver a la normalidad, igual y como era hace unos meses atrás. Sin amigo secreto y sin ex novio revoloteando constantemente al rededor de ella.
Fin capítulo 15.
