¡Aquí me presento con la segunda parte de este capítulo triple!

Como dije en el capítulo anterior, cambié la clasificación. De momento no habrá lemon como tal, pero habrá algunas que otras escenas sexuales mucho más explicitas a partir de ahora. Cuando haya lemons, advertiré varias veces antes de que comience para que, a los que no le guste ese tipo de contenido, puedan saltearlo (a diferencia de mis otras historias, esta tendrá mucho contenido sexual cuando llegue el momento. Calculo que serán entr escenas lemon). Como dije, el contenido lemon todavía está a varios capítulos de llegar, por lo que les recomiendo que lean estos contenidos más "meticulosos", ya que todos tendrán un poquito de relevancia en la trama, aunque solo sea algo momentáneo.

Antes de comenzar, me gustaría contestar una review:

Camilo Navas: Me pareció curioso que en un principio pensé que a nadie le iba a gustar la pelea de gatas, pero al final le gustó a todo el mundo (por lo menos, hasta ahora). Igual no puedo negar que es una sorpresa agradable. Respondiendo a tu segunda pregunta, tengo pensado hacer un mini-harén para Vali, aunque con menos mujeres que Issei. Con respecto a tu última pregunta, Rossweisse será bastante importante, ya que ella no tendrá miedo en acercarse y confesarse a Issei. Eso será una revolución para el castaño, siendo que anteriormente pensaba que todas las mujeres lo veían como alguien que no valía la pena. Con esa nueva mentalidad y la ayuda de Rossweisse, va a hacer que Tiamat y Penemue terminen rendidas a él. O por lo menos, eso es lo que debería pasar, siempre y cuando no le suceda nada malo a Issei antes…

Angeluchiha: A Kuroka la hice así justamente para que pudiera encajar en el grupo de Vali, además de que sea alguien buena y este de parte del bando correcto cuando la trama se ponga realmente áspera. La cosa es que también tenía pensado hacer esto para que se relacionara amorosamente con Vali, así que no habrá nada con Issei.

sil-celestion-boos: Intentaré corregir esa irregularidad que estoy presentando. Entiendo que después de tanto tiempo sin actualizar, hace que el hilo de la historia se pierda.

Ahora sí, los dejo con el capítulo.

Disfruta!

"De nuevo en este lugar…" Pensó el castaño en voz alta, viendo la enorme recepción que pertenecía a Odín.

"Hablando de eso, ¿nunca pudiste echarle un vistazo a la ciudad, no es así?" Preguntó Rossweisse, recibiendo una negativa por parte del castaño.

"¿Qué es ese sonido?" Preguntó Tiamat, escuchando un sonido extraño proveniente desde el exterior.

"Permítanme darles la bienvenida a Asgard." Declaró la Valquiria con una sonrisa, utilizando un poco de su magia para que se abriera lentamente la ventana gigante mecanizada.

Los sonidos rápidamente se intensificaron, y se pudo distinguir que eran una gran cantidad de gritos perfectamente sincronizados.

Los cuatro salieron hacia el enorme balcón, haciendo que un gran brillo cubriera sus visiones por un corto segundo. Una vez que pudieron volver a abrir sus ojos, el castaño y sus dos acompañantes no pudieron evitar sorprenderse ante la vista.

A lo lejos, se podía ver unas enormes montañas que rodeaban por completo el sitio, mientras una enorme ciudad con arquitecturas bastante exóticas se alzaban como enormes edificios y pequeños locales. Desde la altura que se encontraban ellos permitía presenciar como la ciudad parecía un enorme círculo que miraba hacia un mismo punto. Todas esas estructuras miraban hacia el centro del enorme caudal de agua que ocupaba una gran cantidad de metros en el centro de la ciudad, solo siendo un poco tapada ante el enorme puente que había en el medio, unido al lugar donde ellos se encontraban. Hablando de eso, Issei alzó su mirada para estudiar el gran edificio con más intensidad, solo para pestañear con gran asombro.

"¡Fantástico!" Exclamó el castaño, viendo que el supuesto edificio era en realidad un enorme castillo, y como el resto de la ciudad, la arquitectura era muy peculiar.

Después de todo, era completamente dorado, y parecía una especie de pirámide construida a través de delgados rectángulos, en donde cada uno parecía poseer una habitación. Aunque el lugar donde estaban, era el rectángulo más grande y el exclusivo que sobresalía notoriamente de los demás, además de ser el único que poseía un balcón para salir al exterior.

Issei volvió a bajar rápidamente su mirada, viendo como todas las Valquirias hacían repeticiones al unísono, indicando que de ahí provenían los gritos de batalla. Era algo natural de escuchar, ya que había miles de ellas en el puente, formando hileras que llegaban hasta el final del puente.

Rossweisse se asomó por la barandilla y apoyó sus manos, mirando el entrenamiento de sus compañeras.

Al instante, todas las Valquirias abandonaron su entrenamiento, dando un paso firme y colocando una de sus manos en el pecho, generando un gran estruendo cuando sus manos chocaron contra sus armaduras.

"¡Larga vida al Reino!"

"¡Larga vida a Odín!"

"¡Larga vida a Göndul!"

"¡Larga vida a Rossweisse!"

Las declaraciones de todas las Valquirias hicieron que Issei se sorprendiera de sobremanera, especialmente por lo último que había escuchado.

La Valquiria simplemente saludo con una bella sonrisa en su rostro, haciendo que todas las Valquirias inclinaran su cabeza en señal de respeto, para luego continuar con su entrenamiento. Todo eso, con una sincronización que daba mucho miedo.

"Muy bien…" Comentó Rossweisse para sí misma, para luego darse la media vuelta. "Creo que es hora de comenzar." Declaró con una linda sonrisa, sin prestarle mucha atención al hecho de que Issei tuviera una expresión claramente agitada en su rostro.

CAPÍTULO 38: ¡LA PRÓXIMA REINA DE LAS VALQUIRIAS!

Rossweisse salió por la puerta principal acompañada de sus invitados, viendo como el gran grupo de Valquirias seguía entrenando. La Valquiria se dirigió rápidamente a la mujer que estaba en frente del ejército. Por lo que parecía ser, ella era la que indicaba las repeticiones a seguir, como si fueran una gran orquesta perfectamente sincronizada.

Issei tan solo observó desde lo alto de las escaleras como todas las mujeres hacían sus entrenamientos sin siquiera inmutarse, algo que realmente le impresionaba. Después de todo, es la primera vez que veía algo por el estilo.

Al ver que Ross se acercaba, la mujer de cabello castaño largo y ondulado se detuvo. Ella era una Valquiria bastante hermosa. Como parecía ser costumbre entre estas mujeres asgardianas, ella tenía una linda figura y su rostro era bastante bonito. Lo único que reducía un poco su belleza, era el hecho de que una gran cicatriz cruzaba por su ojo inexistente, que llegaba hasta su cuello.

"¡Continúen las repeticiones hasta nuevo aviso!" Exclamó la mujer, recibiendo un rápido "Entendido" por parte de todas las Valquirias, que no tardaron ni un segundo en retomar la marcha.

"Veo que trajiste a gente interesante, Ross…" Comentó la castaña, entregándoles una pequeña sonrisa a los tres invitados. "¿Te importaría presentarlos?"

"Ellos son Issei, Tiamat, y Penemue. Están aquí para recibir un entrenamiento especial por órdenes de Odín." Comentó la Valquiria, haciendo que la castaña fijara su mirada en Tiamat con gran sorpresa. "Chicos, ella es Göndul. La actual Reina de las Valquirias, y mi abuela." Concluyó, con una linda sonrisa ante sus últimas palabras.

"Nunca pensé ver a la Reina Dragona más fuerte en Asgard. Ni mucho menos imaginarme que quisiera recibir un Entrenamiento Dísir…" Comentó la ahora conocida como Göndul, haciendo que Tiamat posicionara una mano sobre la cabeza de Issei.

"En realidad, no me interesa el entrenamiento." Declaró la mujer, entregándole una mirada al castaño. "El que realmente quiere tomar el entrenamiento, es Issei. Yo estoy aquí junto con Penemue para asegurarnos de que todo salga bien."

"Aunque, también aprovecharemos para entrenar." Agregó Penemue, recibiendo un asentimiento por parte de Göndul.

"Así que, un hombre entrenando entre las Valquirias…" Pensó la castaña, entregándole una mirada al castaño. "Además de estar siendo acompañado por una de las entidades más fuertes que existen. Y obviamente, no puedo pasar por alto a ella…" Concluyó, fijando su mirada en Penemue.

La mujer los estuvo mirando por unos pocos segundos, haciendo que un ambiente un tanto tenso se generara en el lugar. El castaño rápidamente miró a los lados, comenzando a sentirse levemente hostigado por las miradas que Göndul estaba cruzando entre ellos.

"Bueno…" La mujer se inclinó de hombros. "Las ordenes, son órdenes. Bienvenidos a Asgard." Finalizó la mujer, sacudiendo su mano como gesto de saludo.

"Antes que nada, debo decirte algo, abuela." Comentó Ross, haciendo que la mujer la mirara con intriga. "Lord Odín me ordenó que los entrenara personalmente. De esa forma, ellos serán mis primeros pupilo, antes de cumpla mis 20.021 años."

"¡Hmp, supongo que el viejo piensa en todo!" Exclamó la Reina de las Valquirias con una pequeña sonrisa, dándole una fuerte palmada en el hombro a Rossweisse, que solo se dignó a frotarse el sector golpeado con una sonrisa nerviosa.

"Ahora que lo pienso, ¿quién eres realmente?" La pregunta del castaño hizo que las 4 damas lo miraran. "Es decir, eres la Mano Derecha de Odín, también eres ovacionada y respetada por todas las Valquirias. Y ahora, el viejo te encarga que nos entrenes personalmente…" Comentó Issei, frotándose el cabello con gran curiosidad.

"Nuestro linaje proviene de las Dísir." Declaró Göndul, logrando la atención de todos. "Nuestra genética se ha ido diluyendo a lo largo de los años, pero nuestro cuerpo aún sigue teniendo genes divinos." La respuesta sorprendió inmensamente al castaño. "Las mujeres nacidas de nuestro linaje siempre estarán destinadas a ser Reinas Valquirias." Göndul se señaló a sí misma. "Yo soy la actual Reina, y una vez que Ross alcance sus 25 años físicos, ella será coronada como la próxima Reina de las Valquirias."

"¡Eso suena asombroso!" Exclamó el castaño, apretando fuertemente su puño. "¿Por qué nunca me contaste sobre eso?" Preguntó, haciendo que Rossweisse se frotara el cabello con vergüenza.

"Bueno, nunca hemos tenido mucho tiempo para hablar…" Comentó la Valquiria, haciendo que Issei se diera cuenta de que fue una pregunta muy tonta.

"¿Quieres saber alguna otra cosa?" Preguntó Göndul, viendo al castaño con una pequeña sonrisa divertida tras su reacción.

"Solo una…" Comentó el castaño, para luego ensamblar la expresión más confundida que se le haya visto hacer hasta ahora. "¿Cómo es que pueden ser nieta y abuela?" La pregunta hizo que Göndul y Ross se miraran entre sí con gran confusión. "Es decir, tu luces como de 30, y ella parece estar un poco más allá de los 20…"

"¡Oh, ya lo entiendo!" Exclamó Rossweisse, chocando las dos manos. "Tú eres un Demonio Reencarnado, por lo que todavía no debes estar muy acostumbrado a la vida Sobrenatural." Ross rápidamente se posicionó al lado de su abuela, esbozando una linda sonrisa. "Aunque parezca que solo hay 6 años de diferencia entre nosotras, en realidad nos llevamos más de 25.000 años." Finalizó, haciendo que Issei se frotara la mejilla.

"Es cierto, se me había olvidado ese detalle…" Se comentó a sí mismo, bajando levemente la mirada.

"¿Ya quieres comenzar, Ross?" Preguntó Göndul. "Pueden unirse a la formación cuando quieran."

"Antes de comenzar, ellas me comentaron que mezclaran el entrenamiento de Issei." Comentó la Valquiria, haciendo que Göndul alzara una ceja.

"¿Eso quiere decir que alternaran?" Preguntó la castaña.

"Si, pero no haremos muchas veces." Contestó Penemue. "Solo quiero agregarle unas enseñanzas básicas que aún no ha contemplado."

"Si Ross no ve problema en ello, entonces yo tampoco los tengo." La Reina de las Valquirias asintió con una pequeña sonrisa, para luego hacerles un gesto con su cabeza. "Ahora, únanse al grupo para iniciar las repeticiones."

Todos asintieron sin darle mucha importancia, bajando por las escaleras.

El castaño se sintió un poco más impresionado al ver el entrenamiento de cerca, ya que ninguna Valquiria se inmutaba ante su presencia.

"Por cierto, Valquiria…" Rossweisse miró sobre sus hombros tras ser mencionada. "¿Cuántas repeticiones son?" Preguntó, haciendo que la Valquiria le entregara una sonrisa inocente.

"No hay un número." Declaró con inocencia. "Hacemos las repeticiones hasta que el enorme reloj marque la hora 15." Concluyó, señalando en enorme reloj que había en el centro del castillo piramidal.

"Pero, son las 6 de la mañana…" Comentó el castaño, sin poder evitar ponerse pálido.

Varias horas más tarde…

"¿De qué sirve este ejercicio?" Preguntó el castaño, sosteniendo su katana de costado con sus dos manos mientras permanecía sentado, asemejando algún tipo de meditación.

"En este tipo de ejercicio no se mide tu fuerza, sino tu resistencia y, sobre todo, tu paciencia." Respondió Rossweisse, que se encontraba a su lado haciendo la misma postura. "En determinados combates, la paciencia puede llevarte a una victoria. Especialmente, si conoces los puntos débiles de tu oponente."

"De acuerdo, ¿Cuánto tiempo debo sostenerla?" Preguntó el castaño, mirando su katana.

Rossweisse tan solo se limitó a cerrar sus ojos con una sonrisa. "Hasta el atardecer."

"Genial, ¿y si mejor no la sostienes tú por mí?" Preguntó el castaño con los ojos en blanco.

Tiamat se encontraba siendo parte del ejercicio con su espada de hielo. Su mano tuvo un pequeño desliz, haciendo que la espada se cayera y generara un pequeño cráter acompañado de un gran estruendo, ganándose muchas miradas impactadas por parte de las Valquirias.

"Maldición, se me resbaló…" Comentó la dragona como si no fuera nada, tomando la espada nuevamente y poniéndose en posición, ignorando olímpicamente todas las miradas que se dirigían hacia ella.

Mientras tanto, un gran número de Valquirias miraban con los ojos bien abiertos a Penemue, que se encontraba en una postura de loto mientras sostenía su katana con un solo dedo, además de que cada cierto tiempo cambia de dedos y de mano con una habilidad y equilibrio impresionantes, denotando su gran nivel dominante sobre su arma.

Las horas en el reloj dorado pasaron rápidamente, logrando que la luz del día se apagara rápidamente. La hora marcada era la 21, y todas las Valquirias ya se habían marchado.

"Es algo molesto ser el único que no pudo tener el combate final…" Comentó el castaño desde las escaleras que conducían al castillo, siendo acompañado por Rossweisse. "Hubiera sido genial luchar contra una Valquiria…" Finalizó, recordando como todas las Valquirias lucharon, a excepción de Göndul y Rossweisse.

"Puedes cansarte, pero no dañarte." Comentó Ross, entregándole una mirada desaprobadora. "Recuerda que debes llegar en óptimas condiciones para enfrentarte a Loki."

"Lo sé, tienes razón…" Declaró el castaño con un pequeño bufido, para luego sentarse en las escaleras y mirar como Tiamat y Penemue estaban combatiendo entre sí.

"¡Oye, ¿Qué sucede?!" Exclamó la dragona con una gran sonrisa, chocando su espada contra la katana de Penemue numerosas veces, generando una gran cantidad de chispas.

Finalmente, las dos armas chocaron fuertemente, iniciando un pequeño forcejeo.

"Pensé que eras mucho más rápida…" Tiamat concluyó su idea, aprovechando que ambas se encontraban quietas.

Penemue tan solo sonrió ante sus palabras, reanudando el combate cuando desvió la espada de la dragona hacia un costado con su propia katana.

"¡Creía que solo nos estábamos divirtiendo!" Exclamó la Cadre, continuando el choque de ataques frenéticos. "¡Después de todo, ya me hubieras hecho trizas si tú también te lo tomaras más en serio!" Concluyó, haciendo que ambas chocaran fuertemente sus armas y comenzaran un pequeño forcejeo nuevamente.

La dragona no pudo evitar esbozarle una linda sonrisa.

Penemue le respondió el gesto, iniciando nuevamente los choques continuos.

"Se ve que se están divirtiendo…" Pensó el castaño con una sonrisa, viendo las sonrisas felices de ambas mujeres.

"Esto es increíble…" Rossweisse se sentó a su lado, ganando la atención de Issei. "Decían que la Reina Dragona estaba completamente loca, y que era imposible razonar con ella." Declaró la Valquiria mirando a Tiamat, para luego desviar su mirada a Penemue. "Y con Penemue, decían que se había vuelto muy oscura y fría después de la Gran Guerra. Una mujer que ya no era capaz de sonreír. Y mírala ahora…" Concluyó, sin poder evitar inclinar sus hombros al final.

"La gente cambia…" Comentó el castaño, ganándose la atención de Ross. "Bueno, no todos. Es más, ni siquiera estoy seguro si ellas cambiaron realmente…" Continuó, mientras sus ojos reflejaban la figura de ambas mujeres. "Ellas solo necesitaban ayuda. Porque, la verdad es que siempre fueron así de geniales, y siempre lo serán." Finalizó, sin poder evitar sentirse muy feliz al ver que las dos mujeres se llevaban muy bien, además de que la alegría ya adornaba por completo sus rostros, a diferencia de cuando las había conocido.

Rossweisse solo pudo impresionarse tras escuchar todo la pasión que transmitía cada una de sus palabras. Y no solo eso, ya que su mirada también transmitía una gran cantidad de aprecio a aquellas dos mujeres.

De alguna manera, ella sintió un poco de envidia…

"¿Las quieres?" Preguntó la mujer, recibiendo un rapado asentimiento por parte del castaño.

"He pasado muy poco tiempo con ellas, pero todos esos recuerdos que tengo junto a ellas son los mejores momentos de mi vida. De hecho, decir que las quiero es poco…" Comentó, bajando su cabeza por un corto segundo, meditando la respuesta. "No sé cómo puedo explicar el cariño que les tengo… Yo diría que ellas dos son todo lo que necesito." Una pequeña sonrisa apareció en el castaño tras sus propias palabras. "Si, eso es lo que significan para mí." Finalizó, alzando nuevamente su mirada para ver como Penemue y Tiamat seguían divirtiéndose.

Rossweisse se quedó mirando por unos pocos segundos más la expresión del castaño, en donde podía ver claramente la pasión y el cariño que desprendía de sus ojos.

Parecía derramar tanto amor por ellas, que daba a entender que sus palabras se quedaban cortas…

De hecho, no había ninguna palabra que pudiera describir lo que Issei sentía por ambas mujeres…

"Ya veo…" Rossweisse finalmente respondió, viéndolo con una pequeña sonrisa. "¿Por qué te empeñas en entrenar tan duro?" Preguntó la Valquiria, llamando la atención del castaño. "No creo que sea solamente para derrotar a Loki…" Comentó la mujer, haciendo que Issei alzara su mirada al cielo.

"¿Para volverme más fuerte?" La respuesta del castaño sonaba más como una pregunta, logrando que la Valquiria comenzara a reír.

"Oh, mírenme, soy Hyoudou Issei, el portador de Ddraig. Entreno para hacerme más fuerte y demostrar que soy un hombre." La Valquiria intentó imitar el tono de un hombre para burlarse del castaño, haciendo que Issei sudara levemente.

"Espera, ¡no!" Exclamó el castaño, agitando sus manos para hacer énfasis en sus palabras. "¡Yo no busco ser más fuerte para demostrar que soy un hombre!" Explicó. "Solo quiero volverme más fuerte para lograr ser de ayuda a la gente que me importa cuando me necesiten. Ese es mi principal deseo." La respuesta del castaño sorprendió levemente a Ross. "En este mundo, siempre ocurren muchos problemas. Por eso, yo no quiero ser una carga para mis seres queridos." Issei apretó fuertemente su puño. "Quiero poder luchar junto a ellos, e incluso salvarles la vida si es necesario. Sé que será una tarea casi imposible, pero eso no me detendrá." Issei apretó aún más fuerte su puño, bajando levemente su mirada. "Todo esa gente es mi razón de ser, es el motivo por el cual me siento vivo. Si las pierdo… Simplemente, yo… Ya no existiría Hyoudou Issei…" Después de un segundo de meditar sus propias palabras, el castaño no pudo evitar alzar su mirada con ligera sorpresa. "A-aunque, ¿desear eso me hace menos hombre?" Preguntó el castaño tras recordar las palabras de Ross, sin poder evitar frotarse el cabello con una sonrisa avergonzada.

"En realidad, es todo lo contrario…" Comentó la mujer, saliendo de su sorpresa. "Eso te hace más hombre que cualquiera." Concluyó la Valquiria con una bella sonrisa, haciendo que Issei se sorprendiera por sus palabras.

"¿Ya podemos irnos a nuestras habitaciones?" Preguntó Tiamat, quien se iba acercando junto con Penemue.

"¿Ya acabaron?" Preguntó el castaño, levantándose de un salto.

"Fue muy divertido, pero hoy quiero cenar y acostarme temprano." Declaró Penemue, quitándose el sudor de la frente con su mano.

"Estoy de acuerdo." Comentó la dragona, para luego esbozar una pequeña sonrisa. "Especialmente en lo de acostarse temprano…" Concluyó, caminando junto a Penemue e Issei en dirección al castillo.

Rossweisse tan solo observó con sorpresa como los tres caminaban con una gran ambiente a su alrededor, como si hubiera estrellas que rodearan las figuras de los tres.

"Dragona dormilona…" Comentó Penemue, haciendo que Tiamat se cruzara de brazos y le entregara una mirada juguetona.

"¿Quieres seguir entrenando?" Preguntó. "Porque a mí no me molesta ponerme un poco más seria."

"¡Se nota que se divirtieron hoy!" Exclamó el castaño con una gran sonrisa dentuda mientras colocaba sus manos por detrás de su cuello. "¡Deberían haber visto sus rostros! ¡Ambas se veían hermosas!" Exclamó el castaño con una pequeña risita dentuda, sin percatarse como ambas mujeres apartaron sus rostros con un rubor intenso.

Rossweisse continuó mirando la interacción de esos tres, sin poder evitar sentirse extrañamente conmovida por lo que estaba viendo.

"¡Oye, Valquiria!" Exclamó el castaño con una mirada extrañada tras llegar a la entrada. "¿Nos dirás cuáles son nuestras habitaciones?" Preguntó, haciendo que Rossweisse se sobresaltara levemente.

"¡Oh, sí! ¡Lo siento!" Exclamó con un leve sonrojo. "¡Ahora voy!" Gritó, subiendo rápidamente las escaleras, para entrar junto con ellos.

Una hora más tarde…

Penemue se encontraba acostada con su típico pijama blanco. Ella estaba sentada, acurrucada de una forma un tanto tierna mientras hablaba con el castaño, quien estaba apoyado en la puerta de salida. El cabello de la Cadre estaba rodeado con una toalla, indicando que se había bañado recientemente.

"¿En serio no te gusta?" Preguntó el castaño, cruzándose de brazos. "Incluso tiene un baño bastante amplio…" Concluyó, haciendo que Penemue negara levemente con la cabeza.

"No es el lugar, soy yo." Respondió la Cadre, tapando la mitad de su rostro con sus rodillas. "Cada vez que visito un sitio desconocido, no puedo evitar sentirme algo incomoda. Especialmente si me tengo que quedar sola." Concluyó, sin poder evitar dar un pequeño suspiro al final.

"No te preocupes, no sucederá nada." Contestó el castaño con una sonrisa, recibiendo una mirada un tanto desconfiada por parte de la Cadre. "Si tienes algún problema, puedes venir a verme." Declaró, tomando el pomo de la puerta. "Después de todo, mi habitación está al lado." Finalizó, dando un rapado saludo antes de marcharse, recibiendo un asentimiento por parte de la Cadre.

Justo cuando Issei se iba a marchar, pudo percibir como Rossweisse llegaba desde el pasillo.

"¡Oh, Issei!" Exclamó la Valquiria con una sonrisa, acercándose rápidamente al castaño. "Justo te estaba buscando."

"¿Ha mi?" Preguntó el castaño, señalándose.

"Quería saber si las habitaciones les parecieron acogedoras." Ross contestó la duda del castaño, haciendo que este le sonriera.

"Están perfectas." Respondió el castaño. "Penemue tiene algunos problemas, pero es algo personal. Supongo que en un día se le pasara." Concluyó, recibiendo un asentimiento algo dubitativo de la Valquiria.

"Si tú lo dices…" Comentó, para luego mirar hacia las escaleras más cercanas. "Antes de irme a ver como se encuentra Tiamat, me gustaría pedirte un favor." El castaño no pudo evitar alzar una ceja ante la propuesta.

"¿De qué trata?" Preguntó, haciendo que Rossweisse bajara su mirada con gran vergüenza, algo que solo intensificó la curiosidad de Issei.

"No sé si lo recuerdas, pero la primera vez que nos vimos, Lord Odín había hablado sobre mi soltería…" Comentó, haciendo que una pequeña bombilla se encendiera sobre la cabeza del castaño tras recordar esa charla que, bajo su punto de vista, fue un poco graciosa. "Yo… me preguntaba si me podrías ayudar a comportarme adecuadamente…" Explicó, haciendo que Issei alzara ambas cejas. "Es decir… creo que ningún hombre se me acerca por mi actitud… y… he tenido pocas citas… pero siempre son un desastre…" Rossweisse se aferró fuertemente a la falda cortada de su armadura. "Han pasado miles de años desde la última vez…" Los ojos de la Valquiria comenzaron a temblar, indicando que estaba a punto de llorar.

Issei tan solo pudo frotarse el cabello con algo de lastima ante lo mencionado por la mujer.

"Pero, ¿por qué estás tan apurada en conseguir uno?" Preguntó el castaño. "Es decir, entiendo que puede ser muy frustrante estar miles de años sola, pero…" Issei no pudo evitar sudar levemente cuando Rossweisse alzó su mirada con un rostro visiblemente dañado ante sus últimas palabras, en donde unas lágrimas amenazaban en recorrer sus mejillas.

"La cague…" Fue lo único que pudo pensar el castaño tras ver semejante expresión devastadora.

"No solo es la frustración." Declaró la Valquiria, haciendo todo lo posible para no llorar. "Cuando las Valquirias cumplimos 25 años físicos, se nos considera como guerreras de elite. Si alguna Valquiria no consigue casarse antes de esa edad, es considerado como una gran deshonra." Explicó, secándose las lágrimas que estaban amenazando rodar por su rostro, optando por una mirada mucha más calmada. "Yo estoy solo a unos pocos meses de llegar a esa edad. Por eso estoy tan preocupada."

"Ahora te entiendo perfectamente…" Pensó el castaño en voz alta, frotándose el mentón. "Pero, me temo que estás eligiendo a la persona equivocada." Comentó con una sonrisa nerviosa, haciendo que Ross pestañeara con gran incredulidad. "Verás, soy un completo inútil en todo lo que se refiere a este tema. Deberías encontrar a alguien que realmente te sirva como ayuda y que tenga experiencia, o por lo menos que no sea completamente inservible para las relaciones amorosas…" Concluyó, bajando su mirada con cierta tristeza al escuchar sus propias palabras.

Después de todo, no le gustaba nada recordar esa parte de su pasado…

"¡Espera! ¡¿Lo dices en serio?!" la pregunta de la mujer sorprendió al castaño. "Quiero decir, ustedes tres se llevan demasiado bien. Lo pude notar con solo observarlos por unos segundos." Comentó la Valquiria, claramente refiriéndose a la relación de Issei con Penemue y Tiamat. "¡Estoy segura que podrías ayudarme!" Exclamó, apretando fuertemente los puños con brillos en sus ojos.

"Hmmm, no lo sé…" Comentó el castaño, sin estar tan seguro de la idea.

"Oh, lo entiendo…" Comentó la Valquiria, haciendo que una pequeña aura depresiva la rodeara. "Lo más probable es que a Tiamat y Penemue no les guste la idea…"

En esos momentos, el castaño no pudo evitar mirarla con gran confusión.

¿Por qué necesitaría la aprobación de ellas?

La pregunta se respondió por si sola en cuestión de segundos, haciendo que la expresión del castaño cambiara radicalmente.

"¡Wow, wow, wow!" Issei agitó rápidamente sus manos, haciendo que los llantos silenciosos de Rossweisse desaparecieran. "¡Ellas dos se merecen a alguien mucho mejor! ¡Evidentemente no somos pareja, y tampoco voy a tener una!" El sudor comenzó a correr por el rostro del castaño. "¡Es más, ni siquiera pienso en enamorarme!"

Tras las palabras del castaño, el aura depresiva de Rossweisse comenzó a transformarse en una llena de energía y felicidad, hasta que finalmente lo abrazó fuertemente.

"¡¿Eso significa que me ayudaras?!" Preguntó la Valquiria, sin poder evitar frotar su mejilla con la del castaño.

"Si tanto insistes…" Comentó el castaño con los ojos en blanco, al ver la actitud notoriamente infantil de la Valquiria cuando se hablaba de parejas.

"¡Es una promesa!" Exclamó con gran alegría, separándose mediante un pequeño salto. "¡Entonces, nos divertiremos mañana a la noche!" Concluyó, esbozando una sonrisa bastante preciosa, haciendo que el castaño se frotara el cabello ante semejante energía deslumbrante.

"De acuerdo…" Finalmente, Issei le sonrió. "Espero ser de ayuda, Valquiria."

"Puedes llamarme Rossweisse, o simplemente Ross." Comentó la Valquiria, ya con una actitud mucho más normal.

"Entendido, Ro…"

"¡Dejen de hacer tanto ruido!"

Issei y Rossweisse vieron como Penemue abrió la puerta, claramente fastidiada por la gran charla energética que estaban teniendo justo en frente de la puerta de su cuarto.

En vez de disculparse, Ross se fijó en el pijama de la Cadre, específicamente en el gran escote que sobresalía por encima de este por culpa de sus enormes senos. Además de que su cabello ahora suelto y mojado le daba un aspecto bastante erótico.

"¡Oye, Penemue!" Exclamó la Valquiria, alzando un dedo incriminatorio. "¡No puedes andar abriendo así las puertas sin sostén, especialmente sabiendo que hay un hombre en el otro lado que no es tu esposo!"

Issei, quien estaba intentado calmar a Penemue, tan solo pudo ver a Rossweisse, justo al mismo tiempo que la Cadre giraba su mirada hacia la Valquiria.

Penemue optó rápidamente por una mirada aburrida, y la miró así por unos pocos segundos.

Rossweisse no pudo evitar sentirse ligeramente incomoda, por lo que comenzó a ver entre Penemue e Issei.

"¿Qué?" La Valquiria finalmente rompió el silencio, solo para poner sus ojos en blanco cuando Penemue dio un fuerte portazo, cerrando la puerta con llave.

Los dos se quedaron viendo la puerta en silencio por algunos segundos, hasta que Rossweisse finalmente habló.

"Iré a ver como se encuentra Tiamat."

"Bien."

Ambos se separaron sin mediar muchas palabras, Issei se fue a la puerta de al lado, mientras que Rossweisse subió por las escaleras.

"Por cierto, antes dijiste que no tenías pensado enamorarte…" Las palabras de Ross hicieron que Issei se detuviera. "Desafortunadamente, no podemos controlar lo que siente nuestro corazón." Esas fueron sus últimas palabras, dejando a un Issei dubitativo por varios segundos.

El castaño entró y cerró la puerta, dando varios pasos al frente, para luego caer rendido a la cama matrimonial.

"¿Cómo es que mi cuerpo puede estar tan tenso?" Se preguntó, para luego sentarse a los pies de la cama. "Oh, es cierto. Estuve sosteniendo mi katana por más de 5 horas sin mover un dedo…" Concluyó, mirando a su arma, quien se encontraba apoyada en un rincón.

Issei se quitó rápidamente la ropa, quedando únicamente en ropa interior. Justo antes de acostarse, el castaño no pudo evitar alzar una ceja al ver la puerta del baño.

"Ahora que lo pienso, ¿por qué hay un ruido de un secador desde que llegue?" Se preguntó, solo para dar un rapado giro con las sabanas para cubrirse cuando vio cómo se abría la puerta.

El ruido del secador se intensificó, y los pelos celestes balanceándose con gran libertad le daban un aspecto completamente majestuoso a la dragona, que se encontraba con una ropa interior negra. El color era algo novedoso, ya que solía usar siempre el blanco.

"¿Tiamat?" Preguntó el castaño con los ojos en blanco. "¿Qué haces en mi habitación?"

"Como siempre dormimos juntos, no veo el problema…" Contestó la dragona, apagando el secador y dejándolo a un lado. "¿Puedes arreglarme el cabello?" La dragona plantó la interrogante, solo para ver como el castaño se levantaba rápidamente y se sentaba a los pies de la cama.

"¿Cómo tengo que hacerlo?" Preguntó el castaño, obviamente sin tener idea en como debía tratar un cabello tan largo.

La dragona le posicionó un gran peine en su mano. "Solo hazlo con cuidado y cariño." Contestó, logrando que Issei se sonrojara cuando la mujer se sentó en su regazo. "Asegúrate de que no me tire." Finalizó, moviendo delicadamente sus manos hacia atrás para que el castaño tenga una mejor vista de su cabello.

Issei hizo caso a los acatos de la dragona, tratando su cabello con gran cuidado. Tiamat cerró sus ojos con un muy leve rubor mientras sentía como las manos del castaño trabajaban su cabello un poco húmedo con gran cariño.

"¿Qué es este olor? ¿Es su cabello?" Pensó el castaño, inclinando su cabeza hacia adelante involuntariamente. "Huele genial…" El castaño volvió a abrir sus ojos, viendo la piel desnuda de la dragona. Issei posicionó una mano sobre el hombro desnudo de Tiamat, haciendo que la mujer tuviera un pequeño espasmo ante el contacto repentino. "Huele muy bien, tiene una piel hermosa y suave, su figura es superior al de una maldita diosa…" Pensó, sin poder evitar cerrar sus ojos con empatía. "Y… Aun así…Su prometido jugó con ella solo para tener el poder de su lado…"

La dragona abrió sus ojos con un pequeño sonrojo cuando Issei posicionó el mentón sobre su hombro.

"¿Ya terminaste?" Preguntó, intentando disimular el hecho de que se estaba ruborizando.

"Sí…" Contestó con cierta tristeza, algo que llamó la atención de la dragona. "¿En serio no quieres…?" La pregunta del castaño hizo que Tiamat alzara una ceja.

"¿Querer qué?"

"Ya lo hablamos antes…" Comentó el castaño. "Eres una de las mujeres más hermosas que he conocido. Deberías darle alguna oportunidad a algún hombre." Tiamat tan solo frunció ligeramente el ceño por lo que estaba escuchando. "Entiendo que lo hecho por tu ex prometido fue mucho para ti…" Issei no pudo evitar bajar su mirada con gran tristeza. "¿Pero estas segura de quedarte sin nadie por culpa de él?" Preguntó, irguiéndose nuevamente y retomando el arreglo de su cabello.

"Issei, ya te dije que no volvería a enamorarme." Contestó la dragona, con claras intenciones de terminar la conversación.

"Desafortunadamente, no podemos controlar lo que siente nuestro corazón…" Issei repitió las palabras de Rossweisse, haciendo que Tiamat se tensara por un segundo.

"Eso es cierto…" Comentó Tiamat después de un segundo de silencio. "Pero no quiero hacerlo, porque tengo miedo de que me rechacen. Mucho miedo…" Concluyó, sin poder evitar esbozar una pequeña sonrisa. "Pero, te equivocas en una cosa." Tiamat no pudo evitar sonrojarse por lo que estaba a punto de decir.

"Yo no estoy sola. Te tengo a ti…"

Tiamat pudo sentir como el castaño detuvo el movimiento del peine por un segundo, para luego continuar.

"Tienes razón. Sabes que siempre puedes contar conmigo." Contestó el castaño con una sonrisa, logrando que la dragona sonriera.

Pero eso solo fue durante un segundo, ya que su rostro se puso muy serio de repente.

"Por eso, si es que alguna vez llegas a tener una pareja…" La voz de la dragona sonaba por lo bajo, algo que sorprendió levemente al castaño.

"¡Hmp!" El castaño se burló. "Ya te dije que no voy a tener nin…"

"¡Escúchame!"

El arrebato de Tiamat sobresalto notoriamente al castaño, sorprendiéndose inmensamente por la reacción tan repentina.

"Si alguna vez llegas a tener pareja, intenta conversarla de que puedes dormir conmigo…" Comentó, haciendo que el castaño se sorprendiera aún más. "Antes, siempre decía de broma que si tenías una novia ya no podría dormir más contigo. Pero la verdad es que me puse a pensarlo detenidamente…" El castaño pudo ver como la dragona apretó fuertemente sus puños. "¡Y no quiero eso!"

Issei tan solo pudo permanecer completamente estupefacto por las palabras de Tiamat, hasta que finalmente comenzó a reír.

"¡Oye, no te burles!" Exclamó la dragona con un pequeño puchero, mirándolo de reojo.

"¡De acuerdo, de acuerdo!" El castaño dejó de reír, sin poder evitar seguir sonriendo. "Te prometo que si alguna vez tengo una novia, la convenceré." Declaró, sin poder evitar sonrojarse un poco por lo que estaba a punto de decir. "Para ser sincero, no lo haría solo por ti. Después de todo, creo que a mí también me dolería no poder dormir junto a ti…" Concluyó, haciendo que un leve rubor apareciera en el rostro de Tiamat. "Además, ya no te divertirías entrando a hurtadillas a mi cuarto cuando mis padres están en casa." Finalizó, sin poder evitar hacerlo con un tono subjetivo.

"Tienes razón." Contestó la dragona entre pequeñas risas.

"Por cierto, ¿a qué te referías cuando dijiste que tenías miedo?" La pregunta del castaño hizo que la dragona bajara su cabeza por un corto segundo, para luego alzarla nuevamente.

"Sé a la perfección que tengo un cuerpo de infarto, no soy tonta…" Comentó, sin poder evitar dibujar una sonrisa amarga en su rostro. "Pero, tengo miedo de que no me amen, de que me vuelvan a utilizar, o que me rechacen." Tiamat no pudo evitar dar un pequeño suspiro, mirando al techo. "Después de todo, todos con los que eh estado terminan diciendo que soy una loca desquiciada…" Tiamat no pudo evitar morderse el labio inferior. "¿Quién se enamoraría de una loca?"

"Tienen razón, estás un poco loca…" Comentó el castaño, haciendo que la visión de la dragona se ensombreciera con clara tristeza. "Pero eso es una parte de ti, y es adorable." Los labios de Tiamat se torcieron en un asombro. "Al igual que tu simpatía, tus gustos, tu actitud…" Issei tuvo un pequeño flash back de aquella primera vez que se sintió completamente rendido ante ella.

Ella solo necesitó hacer una cosa para lograrlo…

"Y sobre todo, tu sonrisa…"

Tras escuchar esas palabras, Tiamat no pudo evitar poner las dos manos sobre sus senos, debido a que su corazón latió alocadamente.

"¡Cada parte de ti es adorable, el problema es que ellos no se tomaron el tiempo para descifrarlo!" Finalizó el castaño con gran seguridad, esbozando una sonrisa que Tiamat nunca podría olvidar.

La sonrisa del castaño se cayó por completo cuando la dragona giró su rostro.

Ella tenía sus ojos vidriosos, y un enorme rubor en su rostro que le daba un aspecto divino…

Un rostro tan bello y hermoso que Issei sería incapaz de olvidar…

"¿En serio… en serio pienses eso de mí?" La pregunta de Tiamat se escuchó por lo bajo, intentando disimular que su voz estaba a punto de quebrarse.

De alguna forma, Issei salió de su estupor y le alzó el pulgar, entregándole una sonrisa dentuda.

"¡Por supuesto!" Exclamó con plena confianza y seguridad, solo para ser sorprendido cuando la dragona le abrazó con una enorme fuerza, tirándolo a la cama.

"Por favor…"

Tiamat se acurrucó todo lo posible en Issei.

"Por favor…"

La voz de la dragona sonaba muy temblorosa, al mismo tiempo que su rubor aumentaba cuando sentía como los brazos del castaño rodeaban su cuerpo con gran cariño.

"…"

"…"

"Por favor…"

"…"

"…"

"Nunca me dejes sola…"

Al ver que Tiamat ocultaba su mirada en su pecho, Issei sabía que estaba a punto de llorar. Y, obviamente, la dragona no quería ser vista de tal manera.

Por lo que solo se dignó a sonreír, para luego besar su frente, logrando que el cuerpo de Tiamat ardiera de emoción ante tal gesto tan amoroso.

"Lo prometo." Contestó, solo para incrementar un poco más su sonrisa cuando la dragona hundió su rostro aún más en su pecho por la respuesta.

"¿Issei?"

Tanto el castaño como la dragona salieron de su pequeña fantasía impuesta por culpa de la voz de cierta Valquiria. Quien aún se encontraba afuera.

"¿Puedo entrar?" La pregunta hizo que el castaño pusiera sus ojos en blanco.

"Estoy jodido…" Fue lo único que pudo pensar, justo antes de arrastrar a Tiamat por debajo de las sabanas, para sorpresa de la dragona.

"Ahora estoy un poco ocupado…" Contestó con una sonrisa, acomodándose en la cama. "¡Que escusa de mierda!" Se maldijo internamente, haciendo que una sonrisa vacilante apareciera en su rostro.

"Hum, está bien…" Comentó desde el otro lado, respetando la intimidad del castaño. "Solo quería preguntarte si sabes dónde está Tiamat." La pregunta hizo que la dragona asomará su rostro por debajo de las sabanas, siendo cubierta nuevamente por Issei. "Ella no estaba en su habitación…"

"¡Oh, sí!" Exclamó con una sonrisa nerviosa. "¡Nos olvidamos de decirte que a ella le encanta dar un paseo en por la noche!" Concluyó.

"Hum, bien…" Contestó la Valquiria con algunas dudas, pero decidió creer en la palabra del castaño, marchándose.

"¡Ha salvo!" Pensó Issei internamente, sin poder evitar dar un silbido.

"¿Por qué no le dijiste la verdad?" Tiamat volvió a asomar su rostro por debajo de las sabanas, mientras se acomodaba en el pecho del castaño para dormir.

"Cuando la conozcas un poco más lo entenderás perfectamente, créeme…"

"De acuerdo, pero ahora que ya se fue…" Tiamat no pudo evitar abrazarlo fuertemente. "¿No quieres jugar un poco?" Preguntó, haciendo que el castaño le entregara una mirada picara.

"Así que, por eso querías acostarte tan temprano, ¿eh?" Preguntó, haciendo que un pequeño sonrojo de vergüenza se presentara en el rostro de la dragona. "Está bien. Pero habrá nuevas reglas." Al escuchar esto, Tiamat no pudo evitar mirarlo con gran interés. "No valen las cosquillas en los pies. Y lo más importante…" La mirada de Issei se escureció de sobremanera. "¡No puedes asfixiarme más con tus pechos!"

"¡Pero…!"

"¡Eso es trampa!" Issei interrumpió a Tiamat, haciendo que la dragona diera un gran bufido.

"Le quitas lo divertido a la vida…" Balbuceó por lo bajo, sonando muy adorable. "Muy bien..." Contestó al final, sin poder evitar esbozar una sonrisa un tanto traviesa. "De todas formas, te ganaré."

Un gran semblante desafiante adornó la figura del castaño. "Eso está por verse…" Contestó, solo para que ambos empezaran a reír, metiéndose por debajo de las sabanas y generando un pequeño alboroto.

Una hora más tarde…

"Por fin se quedó dormida…" Pensó Issei con leve gracia mientras acariciaba el cabello de Tiamat, quien se encontraba durmiendo plácidamente en su pecho.

Justo cuando estaba a punto de dormirse también, pudo sentir unos movimientos extraños por debajo de las sabanas, algo que lo alertó levemente. Su rostro se sonrojó casi al instante cuando pudo distinguir como el cuerpo caliente y bien formado de una mujer pasaba sobre su figura.

Finalmente, la mujer asomó su rostro entre las sabanas, viéndose que se trataba de la Cadre.

"¿Penemue?" Cuestionó el castaño con cara de palo. "¿Cómo has entrado sin hacer ningún tipo de ruido? Y lo más importante, ¿por qué estás aquí?" Las preguntas del castaño hicieron que Penemue diera un pequeño bostezo mientras se recostaba cuidadosamente en la otra mitad del pecho del castaño que no estaba siendo usada por Tiamat.

"No podía dormir." Fue la simple respuesta de Penemue, quien tan solo cerró sus ojos y se acomodó aún más sobre el cuerpo de Issei, haciendo que este se sonrojara levemente. "Este lugar me da escalofríos. Espero que no te moleste si duermo contigo por esta semana."

"No, lo entiendo…" Contestó el castaño con una sonrisa nerviosa.

"Mmm…" Penemue ronroneó mientras se acurrucaba más y más, hasta que finalmente sonrió. "Buenas noches…"

Unos pocos segundos pasaron, y el castaño tenía sus dos manos alzadas en el aire, sin saber qué hacer en esta situación.

"Aunque dije eso…" Pensó con un pequeño sonrojo. "Es la primera vez que duermo solo con ropa interior junto a Penemue, y es ligeramente incomodo…" El castaño no pudo evitar mirar el enorme busto de la Cadre por un corto segundo, viendo que estaba presionando fuertemente contra su pecho. "Maldición, su temperatura es extremadamente caída y reconfortante…" Pensó, cerrando fuertemente sus ojos. "¿Todos los Ángeles Caídos son así?" Se cuestionó, haciendo un pequeño movimiento hacia la derecha, quitándose un poco de encima a Tiamat, ya que ambas mujeres estaban prácticamente encima de él.

"Pero no me desagrada…" Pensó con una pequeña sonrisa. "De hecho, es muy cómoda." Concluyó, sintiendo como Tiamat le abrazaba por la espalda en su estado de somnolencia.

Era bastante lindo ver que ella quería seguir estando lo más pegada a él, incluso estando dormida…

Unas horas más tarde…

Era plena noche, y los tres se encontraban durmiendo plácidamente. Issei habida encontrado la forma de poder mirar hacia un costado sin que ninguna de las dos mujeres se despertara. De hecho, podría decirse que los tres tenían el sueño bastante pesado.

Aunque todo parecía bastante normal, se pudo ver como el castaño estaba haciendo pequeñas muecas, mientras movía sus brazos por debajo de las sabanas hacia el frente.

El rostro de Penemue comenzó a sonrojarse levemente, mientras su respiración se hacía más errática.

Finalmente, la Cadre abrió sus ojos, en donde se la podía ver notoriamente confundida y abrumada por una sensación de éxtasis que no debería estar allí, ya que no estaba teniendo ningún sueño sucio.

"¿Qué es esta sensación?" Se preguntó internamente la Cadre, para luego ensanchar sus ojos a más no poder. "¡¿Qué es…?!" Ella no pudo terminar sus pensamientos, ya que tuvo que contener un gemido repentino.

Debajo de las sabanas, se podía ver como Issei tenía sus dos manos juntas, y estaba haciendo algún tipo de repetición, como si tuviera un arma. El problema es que estaba frotando sus manos con gran fuerza en los pechos de la Cadre.

Penemue hizo todo lo posible en resistir las estimulaciones para saber que rayos estaba ocurriendo.

"¿Issei?" La mujer logró susurrar en voz baja, solo para morderse el dedo índice cuando sintió una gran oleada de placer. "¡¿Por qué se siente tan bien?!" No pudo evitar gritarse internamente, genuinamente sorprendida ante la reacción de su cuerpo.

El castaño tan solo murmuró un par de cosas, de lo cual solo se pudo escuchar "katana", y eso fue suficiente información para Penemue.

"Está dormido…" Pensó la Cadre, entrecerrando ligeramente sus ojos mientras se mordía el dedo con aun más fuerza, al mismo tiempo que su rubor llegaba al nivel más alto. "Solo tengo que voltearlo…"

Penemue lo tomó delicadamente de los hombros para que no se despertara. Aun así, el castaño seguía haciendo los movimientos, por lo que no había terminado.

"Solo… tengo que… voltearlo…"

Ella comenzó a frotarse los muslos en contra de su voluntad.

"Solo… tengo…"

Penemue abrió su boca de una forma lasciva, haciendo que un gran suspiro ahogado cubierto de placer se escuchara en toda la habitación.

"Solo…"

Justo cuando la Cadre reafirmó su agarre en los codos del castaño, ella lo miró fijamente al rostro.

"Solo…"

Él estaba durmiendo como un ángel, mientras una diminuta sonrisa estaba en su rostro.

"Penemue…" Murmuró el castaño, haciendo que los ojos de la Cadre se abrieran de par en par mientras se ponían más y más vidriosos.

"¡Solo lo necesito ahora mismo!"

Penemue desabotonó su pijama blanca de un fuerte tirón con sus manos, haciendo que sus senos quedaran completamente expuestos. Estos rebotaron con gran energía al ser liberados, desatando todo su tamaño, siendo completamente majestuosos. Sus peculiares pezones invertidos y su cuerpo completamente sudado entregaron una vista más que apetecible.

Ella tomó rápidamente las manos del castaño y se las llevó a sus pechos, dando un gran suspiro lleno de placer.

Ella se acurrucó aún más cerca de Issei y le susurró al oído.

"Basta de repeticiones." Los labios de Penemue se movieron seductoramente. "Ahora, quiero que muevas tus brazos en círculos, dando apretones leves en ocasiones."

Como si se tratara de un robot, Issei acató rápidamente la orden, y sus manos comenzaron a deslizarse a través de la suave y cremosa piel de la Cadre. Sus senos eran tan gigantescos y acolchonados, que las dos manos del castaño se hundieron casi por completo en ellos.

Penemue se tapó la boca con una mano mientras el castaño seguía tratando con su gran punto débil.

"Es como… si me estuviera prendiendo fuego…" Pensó, mientras sus ojos se llenaban de placer. "Oh Dios, es tan bueno…" Las caderas de Penemue comenzaron a presionarse fuertemente contra la entrepierna del castaño, haciendo movimientos pélvicos muy sugerentes. "Sus manos se sienten demasiado bien…" Ella cerró fuertemente sus ojos, presionando su cavidad en la cintura del castaño lo más fuerte posible. "¡Todo mi cuerpo se siente demasiado bien!" Gimió internamente, mientras sentía como un orgasmo la golpeaba con gran fuerza.

Ella separó un poco su cintura de la del castaño, viéndose como sus bragas negras estaban completamente mojadas, en donde unos hilos hechos de liquido algo espeso conectaba la cintura de ella con la de Issei.

Ella abrió sus ojos, y lo primero que vio, fue el rostro del castaño, ligeramente agitado por todo lo que estaba sucediendo.

Sus ojos se ensancharon ligeramente cuando sintió como la pequeña erección de Issei la golpeó justo por debajo de su entrada.

"Ya… no puedo aguantarlo más…" La Cadre se acercó al oído del castaño, mientras apretaba fuertemente su cuerpo desnudo contra el suyo. "Él me vuelve loca solo con tocarme un poco…" La respiración de Penemue se tornó incluso más agitada mientras rodeaba sus piernas alrededor de las piernas del castaño.

"Lo he estado ignorando hasta ahora, pero ya no puedo… Soy una Ángel Caída."

Las manos de Penemue lentamente se movieron hacia las mejillas de Issei, dándole una acaricia bastante gentil y amorosa.

"Especialmente, cuando mi cuerpo está rozando el de la persona que yo…"

"…"

Las caderas de Penemue comenzaron a moverse lentamente sobre la erección del castaño, causando un roce muy placentero.

"…"

"…Que yo amo tanto…"

Las caderas de Penemue comenzaron a moverse aún más rápido, haciendo que Issei hiciera pequeños gestos.

"Te…amo…"

Esta vez no fue un pensamiento…

"Te amo…"

Ella lo estaba susurrando en su oído.

"Te amo…"

El movimiento de caderas se intensificó un poco más, haciendo que algunos sonidos bastantes lascivos comenzaran a escucharse.

"¡Te amo!"

Ella no pudo evitar decirlo con más fuerza, mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.

"¡Te amo!"

"¡Te amo!"

Ella cerró fuertemente sus ojos, dejando fluir todo ese llanto que tenía contenido.

"¡Quiero ser tu mujer!"

"¡Quiero que me beses hasta dejarme sin aliento!"

"¡Lo deseo tanto!"

Esas fueron las últimas palabras sinceras que salieron de sus labios, antes de acurrucar su rostro en el cuello de Issei mientras seguía llorando. El movimiento de caderas se había detenido, y se pudo ver como las sabanas se mancharon aún más que hace unos segundos…

Una hora antes del amanecer…

"¿Por qué estoy soñando esto…?" Se preguntó el castaño, estando en la cama junto a la Caída.

Penemue se encontraba tomándolo de las mejillas con sumo cariño, mientras su cuerpo cálido y sudado se presionaba fuertemente contra el suyo.

Los movimientos pélvicos de Penemue rozaban fuertemente contra su erección, haciendo que Issei apretara fuertemente los dientes.

"¡¿Por qué todo se siente tan real?!" Pensó, sintiendo como todo su cuerpo se sentía extremadamente caliente por el contacto que estaba teniendo con Penemue.

Los ojos del castaño no pudieron evitar ensancharse ligeramente cuando vio como unas lágrimas salieron disparadas del rostro de la Cadre.

"¿Está llorando?" No pudo evitar preguntarse, ya que no podía ver bien su rostro. Probablemente era a causa de que ella estaba muy cerca y que era un sueño.

"¡Te amo!"

El castaño no pudo evitar sentir un gran escalofrió cuando esas palabras salieron de sus labios, acompañando de una voz que estaba cubierta por el llanto.

Sonaba como si ella se estuviera desahogando…

Justo en ese momento, Issei abrió sus ojos de par en par. Rápidamente se relajó al saber que había despertado.

Aunque esa expresión calmada no duró ni más de un segundo.

¿Por qué esta todo tan mojado?" Eso fue lo primero que pensó al sentir la humedad de las sabanas, solo para comenzar a ponerse violeta cuando finalmente se dio cuenta.

Frente a él, estaba Penemue dormida con un rostro completamente ruborizado, mientras respiraba agitadamente. Las sabanas se habían corrido hacia atrás, por lo que sus senos estaban completamente expuestos. Y allí estaban sus dos manos, aferradas fuertemente a los dos enormes montículos…

Issei pegó un gran salto de la cama, cayendo de rodillas en el suelo, logrando que ambas mujeres se despertaran por el enorme ruido.

"¡LO SIENTO!" Gritó, chocando fuertemente su frente contra el suelo, generando un leve temblor.

Tiamat rápidamente se giró, y vio en las condiciones que se encontraba su amiga.

Penemue se sentó y gateó por la cama, sin importar que sus pechos aun estuvieran expuestos.

"¡Espera, Issei!" Exclamó la mujer con ligero terror en su rostro por lo que ella misma había hecho. "¡Yo…!" La mujer se detuvo cuando Issei levantó su cabeza, ya que se podía ver su pequeña erección, aunque su ropa interior no debajo nada a la vista.

Las dos mujeres se ruborizaron ferozmente, por lo que Issei miró a su entrepierna y rápidamente se tapó con sus dos manos.

"¡LO SIENTO!" Volvió a gritar, corriendo directo al baño.

Issei cerró fuertemente la puerta, haciendo que un silencio bastante incomodo se presentara entre las dos mujeres, viendo atentamente hacia el baño.

Cuando el agua de la ducha comenzó a correr, ambas se miraron finalmente.

"Creo que tienes muchas cosas para explicarme…" Comentó Tiamat, sin poder evitar dibujar una sonrisa pícara en su rostro.

"Yo…" Penemue se cubrió sus pechos rápidamente con su pijama, mientras sus ojos comenzaban a temblar. "Él me toco dormido, y no pude controlarme…" Dijo por lo bajo, mientras unas lágrimas comenzaban a salir de su rostro. "Me-me aproveché de él…" Tiamat no pudo evitar dar un suspiro cuando vio como la Cadre comenzó a llorar.

"Relájate…" Comentó Tiamat, acercándose a ella y dándole un pequeño abrazo. Sin duda alguna, el gesto de la dragona sorprendió a Penemue. "Esta en tu naturaleza, y es difícil combatir contra ella." Declaró con delicadeza, dejando bien en claro que la apoyaba. "Sé cómo se siente, créeme. Yo también estuve a punto de hacer algo una vez…" Penemue le devolvió el abrazo, dejando de llorar cuando se sintió consolada.

"¿Cómo hiciste para soportarlo?" Le preguntó la Cadre, apoyado su mentón en el hombro de la dragona para relajarse.

"Lo primero que debes hacer, es no ignorar tu libido creciente. Si lo haces, creo que ya comprobaste lo que ocurrirá…" Comentó, sin poder evitar sonreír burlonamente por lo que había presenciado. "Cuando se presenta una excitación muy grande en mi cuerpo, por lo general me tengo que dar placer hasta que mi cuerpo se relaje. Tardo toda una noche con eso, y a veces más."

"¿Dices que debo estar todo un día despierta para quitarme todo ese ardor que siente mi cuerpo?" Preguntó con gran asombro, ya que antes nunca había necesitado tanto tiempo.

"Bueno, yo estoy en Época de Apareamiento, y en mi caso es mucho más complicado mantenerme cuerda en situaciones comprometedoras. Quizás tú no necesites tanto tiempo…" Comentó, separándose de Penemue.

"Quizás si lo necesite…" Declaró Penemue, bajando levemente su rostro con algo de vergüenza. "Me he dado cuenta que mi libido ha aumentado mucho desde que estoy con Issei." La Cadre no pudo evitar abrazarse a sí misma. "Creo que el hecho de estar siempre tan cerca de él, y no poder hacer nada… Eso es lo que me está volviendo loca…"

"Nunca habías pensado en tener sexo. Pero ahora que amas tanto a alguien, las cosas comienzan a cambiar. Especialmente si eres una Caída bastante especial, como tú." Concluyó, sin poder evitar hacer un pequeño bufido divertido al ver como Penemue se sonrojo de vergüenza por sus palabras.

"Entonces, no ignoraré esa sensación de ardor y vacío nunca más…" Respondió la Cadre, mientras se tocaba la parte inferior de su abdomen con un pequeño sonrojo. Después de todo, allí es donde sintió ese gran vacío, y sabía la razón perfectamente.

"Habiendo resuelto este tema…" Tiamat se sentó en frente de ella, mirándola con gran atención. "¿Cómo te sentiste cuando fuiste tocado por él?" Preguntó con mucho interés.

"Hm, no-no sé cómo explicarlo…" Comentó con un pequeño tartamudeo. "Solo sentía que todo mi cuerpo estaba en llamas, pero no me estaba quemando. Era una sensación de calidez que abrazaba todo mi cuerpo…" Intentó explicar, para luego tocarse el pecho, presionando fuertemente. "Especialmente, aquí…" Comentó con un gran sonrojo. "Poder sentir su cuerpo a través del mío, me hizo sentir como si estuviera en un sueño, y…" El sonrojó de la Cadre se intensificó. "No pude contenerme. Mientras me dejaba absolver por toda la pasión y el placer, empecé a susurrarle un par de cosas…"

"¿Y cuáles fueron?" Preguntó la dragona. Sus piernas se movían, indicando que estaba muy entretenida por la historia.

Penemue no pudo evitar bajar su mirada con un gran rubor en su rostro.

"…"

"¿En serio tengo que decírtelas?"

Mientras tanto, el castaño se encontraba en el baño, recién salido de la ducha. Él estaba mirando a su pequeño amigo, quien seguía igual de firme como gran parte de la noche.

"Incluso me di una ducha helada para relajarme…" Pensó, solo para fruncir el ceño cuando los recuerdos de él tocando los pechos de Penemue volvieron a su mente. "Pero aun siento como si los estuviera tocando…" Issei no pudo evitar dar un gran suspiro de frustración. "¡No puedo salir así!" Exclamó, frotándose el cabello con gran frustración.

"*¡Solo encárgate de eso!*" La voz de Ddraig se hizo presente a través de su mano, haciendo que Issei se cubriera la entrepierna con un gran sonrojo.

"¡¿D-Ddra-Ddraig, me estabas viendo?!" Exclamó el castaño con los ojos en blanco.

"*¡Por favor! ¡Llevo viviendo contigo desde que naciste!*" Exclamó el dragón. "¡¿Crees que es la primera vez que veo una erección tuya?!*"

"Hum, tiene mucha razón…" Pensó el castaño en voz alta, quitándose las manos, para luego mirar nuevamente a su miembro rebelde. "Pero si hago eso, estaría rompiendo mi promesa…" Declaró con gran seriedad.

"*¿Te refieres a la promesa que hiciste antes de morir?*" Preguntó Ddraig, sin poder evitar burlarse con un pequeño bufido. "*Escúchame, mocoso. Una cosa es ser un completo pervertido idiota y con severos problemas mentales, a ser alguien que simplemente tiene una erección porque se excitó con algo completamente comprensible.*" Explicó el dragón, para luego ponerse serio. "*Es una reacción completamente natural, Issei. De hecho, ya me estaba preocupando al ver que tu cuerpo casi ni reaccionaba cada día que dormías con Tiamat…*" Issei simplemente se frotó el cabello, recordando todas las veces que estuvo en una situación un poco comprometida con Tiamat y Penemue.

"En realidad, ya lo sabía…" Issei no pudo evitar suspirar. "Solo es que…cada vez que pienso en ellas de esa manera…" Issei no pudo evitar bajar su mirada con tristeza. "No puedo evitar sentirme mal…" Issei se frotó la nuca, sin poder evitar dar un suspiro. "¿Crees que verlas solo a ellas como mujeres atractivas tenga algo que ver?"

"*Seguramente…*" Ddraig decidió responder la pregunta, pero no zanjarle la duda por completo.

"Si le digo la razón de porqué solo las ve atractivas a ellas dos, seguramente no me va a creer. Solo espero que deje de engañarse a sí mismo, porque está sufriendo…" El dragón concluyó sus pensamientos, sin poder evitar preocuparse por el castaño. "Aunque, a decir verdad, no creo que deje de sufrir cuando acepte que está enamorado de ellas…"

Ddraig no pudo evitar cerrar sus ojos, cuando vio que el castaño se tomó el miembro para comenzar.

"En ese momento, si lo intentaré ayudar. Quizás pueda convencerlo de hacer algún movimiento. Y si no me escucha con el tiempo, simplemente romperé mi promesa y le diré que Tiamat está enamorada de él…"

En la habitación, Penemue estaba acomodando todas las sabanas mojadas.

"Ayúdame a cambiar esto, antes de que aparezca Rossweisse." Comentó la Cadre, logrando que Tiamat alzará una ceja.

"¿Por qué?" Preguntó con un tono ligeramente burlón. "¿Te da vergüenza que vea todo lo que te corriste?" Penemue le entregó una mirada afilada por lo escuchado.

"No." Fue la simple respuesta de la Cadre, para después seguir ordenando. "Cuando la conozcas un poco más lo entenderás perfectamente, créeme…"

Tiamat no pudo evitar tener un pequeño Déjà vu en esos momentos.

Varios minutos más tarde…

El castaño salió únicamente con una toalla rodeándole la cintura, sorprendiéndose ligeramente cuando vio todo mucho más limpio. En la cama, ambas mujeres estaban sentadas en el borde de la cama, hablando tranquilamente.

Tiamat y Penemue dejaron de charlar cuando vieron que el castaño finalmente salió.

Issei no pudo evitar abandonar el contacto visual con Penemue. Él se acercó lentamente mientras se frotaba el brazo, para luego arrodillarse frente a la mujer y hacer una gran reverencia.

"Lo siento…" Issei no pudo evitar sentirse como un idiota, ya que la disculpa sonaba súper pobre.

Los ojos del castaño se abrieron con gran sorpresa cuando sintió como dos hermosas y suaves manos lo tomaron de la mejilla.

Issei no pudo evitar sonrojarse cuando Penemue lo abrazó con mucho cariño, poniendo su rostro justo en medio de su enorme escote.

"No te preocupes, fue un accidente…" La voz dulce y amorosa de Penemue hizo que el castaño se relajara por completo, cerrando sus ojos para escuchar mejor los latidos de su corazón.

En vez de terminar el abrazo, la Cadre apoyó su mentón encima de la frente del castaño, cerrando sus ojos y disfrutado el momento.

Tiamat tan solo pudo ensanchar su sonrisa con gran ternura, al ver el lindo momento entre ambos.

Desafortunadamente, ese lindo momento no dudaría más de 5 segundos…

"Issei, ya es hora de…" Rossweisse se detuvo al instante al ver la situación.

Allí estaba Issei, solamente con una toalla cubriéndolo…

Penemue en un pijama bastante revelador(a sus ojos), abrazando al castaño…

Y Tiamat solo con una ropa interior…

La mirada de Rossweisse cambió lentamente a de una incrédula a una llena de furor.

"¿Me pueden explicar lo que está sucediendo?" Preguntó con el ceño fruncido, mientras un leve sonrojo se dibuja en su rostro al pensar en lo que estuvieron haciendo durante toda la noche.

Penemue e Issei simplemente se miraron entre sí con una mirada inocente, para luego mirar nuevamente a Rossweisse.

Mientras tanto, Tiamat simplemente se inclinó de hombros.

"¿Dormir?" Contestó la dragona.

FINAL DE LA SEGUNDA PARTE!

Bueno, definitivamente se me ha ido mucho la cabeza con este capítulo. Después de todo, fue mucho más largo de lo que pensaba.

Espero que les haya gustado esa pequeña introducción al contenido sexual explicito que he dado. Como dije anteriormente, habrá más de estas (igual no serán muchas, porque quiero reservar todo lo mejor para el lemon). Algunos se preguntaran en donde se ve el punto más explícito, digamos que la masturbación fue mucho más explicada en detalles, a diferencia de antes que siempre estaba cubierta por una cosa u otra.

En el próximo capítulo se notara los primeros avances notables entre la relación de Rossweisse e Issei, además de que se irá descubriendo más de su pasado. En un principio, quería desarrollar todo su acercamiento en un solo arco, pero al final pensé que lo mejor sería dividirlo en dos. Eso no lo hace más largo, de hecho, me facilita bastantes cosas, y hace que los arcos avancen incluso más rápido de lo que esperaba.

Sin nada más que decir, nos vemos en la tercera y última parte de este capítulo triple!

Un gran saludo!