¡Aquí vamos con otro capítulo!
Lamento la tardanza. Tuve muchas cosas encima el mes anterior por los estudios (además de que también tuve falta de inspiración de por medio), y se me dificultó un poco con las actualizaciones. Espero que sepan disculparme.
En esta ocasión, la historia completó una cantidad de objetivos inmensa. Habrá un capítulo cuádruple en esta ocasión.
Antes de continuar, me gustaría dejar todos los objetivos actualizados:
FanFiction: 208/250 favoritos. 211/250 seguidores. 282.301/300.000 palabras.
Wattpad: 44.308/60.000 lecturas. 5322/6000 estrellas.
*Recuerden que cada objetivo cumplido significa un capítulo doble. Pueden ser hasta capítulos triples o cuádruples si los objetivos logrados se acumulan. Un capítulo doble no consiste en hacer un capítulo el doble de largo, sino que permite una actualización más rápida, debido a que me centro únicamente en actualizar dicha historia hasta que cumpla con la cantidad de capítulos demandados*
Habiendo aclarado todo esto, viene siendo hora de contestar unas reviews:
Camilo Navas: Me alegro que esas cosas sean de tu gusto. Rossweisse tendrá una actitud muy diferente respecto a las otras dos mujeres del castaño, o por lo menos, eso es lo que tengo planeado. Quiero presentarla como una chica "normal", además de que continúe con esa actitud hasta el final (con Penemue y Tiamat se han visto varios cambios, debido a que Issei las encariño bastante, aunque los principales cambios se pueden ver en la dragona, y tal ves no tanto en Penemue). Eso no quiere decir que no tenga cambios, pero no serán tantos. Mientras tanto, solo espero que ella te siga gustando. ¡Un gran saludo!
Keo Namikaze: Primero que nada, me alegra mucho saber que es una de tus historias favoritas respecto a DxD. También se siente genial ver que Issei tiene un desarrollo mucho mejor que en el cannon, eso significa mucho. Y Tiamat, me pone muy feliz que te guste tanto su carácter tenebroso como su parte adorable y tierna. Respecto a lo último, todavía me falta mucho desarrollo para demostrar que esta Rossweisse puede ser mejor que la del cannon (o por lo menos, es a lo que aspiro). Solo espero que te siga gustando cuando llegue su propio arco y culmine su desarrollo como personaje.
Sin nada más que agregar, es hora de comenzar.
¡Disfruta!
¿Era extraño estar en una cafetería a las 11 de la noche?
Pues, sí que lo era.
Pero si eso parece extraño, entonces el hecho de que estuvieran jugando ajedrez en aquel lugar era aún más llamativo.
"¡Pum!"
El sonido violento del primer movimiento en el tablero resonó dentro de toda la cafetería, siendo un pequeño peón el que se puso dos casilleros al frente.
"¡Vamos, Valquirias!" Exclamó Rossweisse con una mirada completamente compenetrada en el juego. "¡Ganaremos esta guerra por la gloria de Asgard, y por Odín!" La mujer concluyó su discurso, algo que Issei vio con ligera gracia.
El castaño tan solo se dignó a mover su cabello, para luego tomar un pequeño trago de café. La Valquiria se puso visiblemente inquieta tras el movimiento. La mujer entrecerró sus ojos de inmediato y comenzó a pensar detenidamente acerca de su próximo movimiento.
"¡No dejen que los enemigos se infiltren en la retaguardia!" Exclamó, moviendo su caballo, en un intento de predecir el próximo movimiento del castaño. "¡Descuiden, compañeras mías! ¡Por mi honor como Reina de las Valquirias, y por el honor de Asgard, no dejaré que el sacrificio de ninguna de nosotras sea en vano!" Issei tan solo la observó en silencio, para luego hacer un movimiento con su peón.
Antes de que pusiera el peón en el lugar, pudo ver como Rossweisse se volvió a tensar. Issei volvió el peón a su posición original, para luego mover otro. De una forma curiosa, o hasta graciosa, Rossweisse respondió de la misma manera.
Issei sonrió ante esto, haciendo movimientos falsos un par de veces más, sin poder evitar sentirse abrazado ante la calidez y ternura que desprendían todos los gestos de la Valquiria.
"¿Te gusta mucho este juego?" Preguntó el castaño, por fin completando su movimiento.
"¡Yo…!" La sonrisa de Ross rápidamente desapareció, tapándose la boca en el mismo instante que se dio cuenta de como estaba actuando. "Hum, lo siento…" Ella se disculpó, bajando su cabeza con gran pena y vergüenza. "Es solo que me dejo llevar mucho por este juego…" La Valquiria no pudo evitar frotarse el hombro con gran timidez. "Por eso es que solo Lord Odín juega conmigo, he incluso a veces se burla de mi manera de actuar."
"A mí me parece bastante lindo." El comentario de Issei hizo que Rossweisse lo mirara con los ojos bien abiertos. "De hecho, Penemue también hace comentarios parecidos. Aunque solamente los hace en el principio de la partida."
"¡¿No te molesta?!" La Valquiria casi vuelca todas las piezas tras su reacción infantil.
Issei no pudo evitar reírse al ver el brillo que había en los ojos de Ross.
"La belleza de un movimiento no se refleja solo en su apariencia, sino en el pensamiento detrás de él." Las palabras del castaño dejaron aún más maravillada a Rossweisse. "Es algo que siempre me dice Penemue. Además de enseñarme a ser más inteligente, ella me demostró lo que existe más allá del tablero." Explicó el castaño, mirando a sus piezas. "Por eso comprendo a la perfección lo que sientes."
"¡Eso es genial!" Exclamó la Valquiria con una gran sonrisa. "¿Y qué es lo que ves en el tablero?" Preguntó, realmente curiosa por la respuesta.
"Hmmm…" Issei tarareó, fijando su mirada en sus piezas. "Ha diferencia de ti, que eres la reina, yo soy todos los peones. Los alfiles serían Gasper y Asia. Los caballos serían Xenovia y Kiba, mientras que las torres serían Koneko y Akeno." Ross no pudo evitar sentir gran curiosidad ante sus últimas palabras, ya que sabía sobre la verdadera posición de Akeno. "Todos nosotros nos encargamos de proteger a nuestro Rey, y también nos protegemos entre nosotros." Comentó, para luego fijar su mirada en la reina. "Pero si no damos abasto, siempre llega la reina, que se traduce como la salvación. Ellas son Tiamat y Penemue." Concluyó, para después darle una rápida mirada al tablero. "Ha veces, las piezas pueden cambiar de apariencia, pero siempre seguirán teniendo el mismo significado. Puede que el caballo se convierta en Azazel. Puede que la torre se convierta en Tannin. Puede que la reina se convierta en ti." Concluyó, fijando su mirada en la mujer. "Pero eso no cambia nada. Después de todo, todos seguimos apoyándonos y cuidando el uno del otro, sin importar que nuestra vida este en juego."
"Es una buena filosofía, pero es algo bastante curioso lo que me cuentas." Comentó la Valquiria, haciendo que Issei alzara una ceja. "Mencionaste a un Rey, siendo que el Rey no puede defender a sus compatriotas, solo puede dar órdenes y organizarlos. En resumidas cuentas, es el que se encarga de la estrategia."
"El Rey es Rías. Es alguien que debo proteger a toda costa, especialmente ahora que los Rating Games están a la vuelta de la esquina." Contestó el castaño, mirando al Rey. "Estaré de acuerdo en cualquier cosa que diga, siempre y cuando no me obligue a abandonar a uno de mis amigos."
"Oh…" Comentó la Valquiria con cierta suficiencia. "Es la primera vez que veo a un peón rebelde."
"¡No soy un rebelde!" Exclamó Issei con los ojos en blanco. "Mejor sigamos jugando, porque se está haciendo tarde." Concluyó, viendo como Rossweisse movía otra pieza.
"¡Vamos, no dejemos que su rebeldía se contagie en nuestras filas!"
CAPÍTULO 40: LAS TRAGEDIAS DE LA GRAN GUERRA.
"¡No puedo creer que no haya podido ganar ni una vez!" Exclamó Ross, frotándose el cabello con frustración mientras se adentraban en los pasillos del castillo de Asgard.
"No es tu culpa. Penemue me ha enseñado muy bien." Contestó Issei, para luego mirar hacia el techo. "De hecho, creo que no hay nadie que sea mejor que ella…" Estas ultimas palabras encendieron la curiosidad de Rossweisse.
"¿Cuántas veces has jugado con ella?" Preguntó, haciendo que Issei se frotara el mentón.
"Como era parte de mi entrenamiento, fueron muchas veces…" Contestó el castaño, claramente dubitativo. "Supongo que debe rondar las quinientas veces."
"¿Y cuantas veces has ganado?" Rossweisse agregó otra pregunta, demostrando aún más curiosidad.
"¿Contando la vez que ella estuvo distraída?" Preguntó, recibiendo un rápido asentimiento por parte de la Valquiria. "Una."
La respuesta de Issei hizo que ambos se detuvieran.
"¿Solo una vez?" Cuestionó Rossweisse, genuinamente impresionada.
"Ya te lo dije, ella es la mejor en ese juego." Finalizó Issei, tomando el picaporte de la puerta.
"¡Espera!" Rossweisse se puso en frente de él, interrumpiéndolo de una manera muy sorpresiva.
"¿Qué sucede?" Preguntó el castaño, al ver como la Valquiria movía tímidamente sus manos por detrás de su cintura.
"Quería darte esto." Issei no pudo evitar impresionarse cuando la mujer hizo sus dos manos hacia el frente, mostrándole una hermosa flor plateada que cabía a la perfección en sus dos manos. "Es un Ranvar Plateado. Una flor que solamente crece en Asgard. Se convierte en una rosa brillante cuando cae en Midgard."
"Gracias…" Respondió el castaño sin disimular su asombro. "Pero, ¿por qué me das esto?"
"Bueno, estos días que estuve junto a ti y las chicas a sido muy divertido…" Contestó, sin poder evitar bajar su mirada con un pequeño sonrojo avergonzado. "Aunque todo haya comenzado por la práctica, he terminado disfrutando mucho todas las veces que fuimos a las ferias y a otros sitios, como ese café-manga tan peculiar." Issei no pudo evitar reírse tras recordar esa visita.
"Demonios, nunca pensé que me cruzaría al fan de Magical Girl en aquel lugar. Casi me muero de un infarto…" Comentó Issei, sin poder evitar recordar aquella escena en donde Rossweisse se reía mientras que el sujeto lo estaba atormentándolo con un sinfín de preguntas.
Ambos se rieron por unos pocos segundos más, hasta que retomaron la conversación.
"Solo quería decir que me he divertido mucho." Continuó la Valquiria, haciendo que Issei la recibiera con una sonrisa dentuda. "Solo quedan dos días antes de que nuestros caminos se separen, así que solo quería hacerte ver lo agradecida que estoy." Finalizó, haciendo una pequeña reverencia como señal de agradecimiento.
"¡Deja eso!" Issei agitó sus manos violentamente, haciendo que Ross lo mirara con ligera sorpresa. "No creo que la futura Reina de las Valquirias deba hacer ese tipo de cosas." Explicó. "¡Nos vemos mañana!" Concluyó, abriendo la puerta y despidiéndose con un rápido saludo.
Ni bien la puerta se cerró, Rossweisse no pudo evitar mirar a la nada, mientras su mirada parecía hacerse un poco deprimente.
"La futura Reina…" Se susurró para si misma, sin poder evitar dar un gran suspiro al final.
Ni bien entró en la habitación, Issei encendió la luz por puro reflejo, llevándose una vista completamente encantadora.
"¡Hug! Penemue, apaga la luz…" Tiamat se encontraba acostada de espaldas. Las mantas que cubrían su cuerpo estaban tapando menos de la mitad de su cuerpo, por lo que su hermoso trasero era completamente visible, y se veía aun más sensual con esas pequeñas bragas celestes. El rostro de la dragona estaba hundido en la almohada, por lo que apenas se pudieron escuchar sus balbuceos.
"Cállate…" Penemue se escuchó igual de mal, ya que la Cadre también tenía la almohada hundida en su rostro, aunque era porque la estaba abrazando fuertemente. Su cuerpo estaba completamente al descubierto, pero su pijama blanco la cubría por completo. O por lo menos eso intentaba, ya que el enorme escote que se presentaba, a causa de estar apretándose contra la almohada, era imposible de ocultar.
A pesar de tener una vista jodidamente caliente, a Issei no se le cruzó ningún pensamiento obsceno. De hecho, solo había podido mirarlas con cariño y diversión tras escuchar el balbuceo de ambas mujeres.
"Lo siento, ya la apago." Comentó el castaño, apagando la luz.
"Issei, ven a la cama…" Tiamat volteó su rostro, en donde se podía ver que estaba más dormida que despierta.
Issei simplemente se acercó sin hacer mucho ruido y se recostó lo más suavemente posible. No pudo evitar sonrojarse cuando las dos mujeres saltaron sobre él, abrazándolo de ambos lados.
Ese sonrojo pasó rápidamente a una molestia, ya que podía escuchar como su inquilino parecía estar divirtiéndose demasiado con la situación presentada.
Al día siguiente…
Issei iba caminando entre las calles transitadas de Asgard, y estaba visiblemente sorprendido. Después de todo, todas aquellas Valquirias que lograba reconocer se encontraban comprando y divirtiéndose en diferentes puestos, en donde algunas de ellas estaban acompañadas por sus prometidos, o por lo menos, eso aparentaban.
"¿Por qué no hay nadie entrenando?" No pudo evitar pensar, viendo como todas las guerreras de Asgard simplemente se estaban divirtiendo. "Quizás Ross esté por aquí…" Justo después de pensar eso, el castaño chocó fuertemente contra una mujer, quien ni se inmutó, a diferencia de Issei que cayó al suelo de una manera estrepitosa.
"¿Estás bien?" Preguntó la mujer, dándole la mano.
"Si. Fue mi culpa, estaba distraído…" El castaño se disculpó, aceptando la mano de la mujer.
"¡Oh, eres tú!" Exclamó Göndul, haciendo que Issei se sorprendiera ligeramente.
"Si no mal recuerdo, eres la abuela de Rossweisse." Comentó el castaño, sacudiéndose la suciedad.
"¿Qué haces por aquí?" Cuestionó la mujer, sin poder evitar alzar una ceja. "Pensé que estarías entrenando con mi nieta."
"En realidad, la estoy buscando." Contestó Issei, viendo a las Valquirias. "Me levanté un poco más tarde y no encontré a nadie en la concentración. De hecho, estoy viendo que todas las Valquirias se encuentran por aquí."
"Eso es porque es su día libre." La respuesta sorprendió al castaño.
"Pensé que las Valquirias nunca tenían ese tipo de cosas…" Comentó con genuina curiosidad, mientras se frotaba el cabello.
"Solo hay dos días en donde todo Asgard festeja." Declaró la mujer. "Hoy se cumplieron 1.002 años desde el final de la Gran Guerra. Es una conmemoración a nuestra victoria, y, sobre todo, a nuestra supervivencia." Esto último llamó aun más la atención del castaño.
"Ahora que lo pienso, todos hablan de la Gran Guerra como un evento catastrófico..."
"¿Y te preguntas como todo puede ser tan tranquilo?" La mujer concluyó el pensamiento de Issei, recibiendo un asentimiento por parte del mismo. "Eso sucede solo porque escuchaste el punto de vista de las Facciones menos golpeadas por la guerra. Obviamente, no puedes tener el punto de vista de las Facciones que se extinguieron, pero te diré algo…" Explicó, posicionando una mano sobre el hombro de Issei, al mismo tiempo que acercaba su rostro. "Trihexa no solo extinguió a numerosas razas, sino que destruyó por completo a una gran cantidad de Reinos." Esta declaración hizo que Issei se sobresaltara.
"Espera, cuando dices Reinos, te refieres a…" Göndul asintió, confirmando las sospechas de Issei.
"Mundos enteros fueron destruidos." Göndul alzaría una de sus manos, creando diferentes ciudades con su magia. "Helheim, Nifleheim, Svartalfheim, Jotunheim, Alfheim, Vanaheim, Babilonia, Nun…" Una gran sin fin de ciudades continuaban apareciendo, hasta que finalmente llegó a una muy peculiar. "Incluso el Valhalla." Concluyó para luego mirarlo fijamente. "De las creencias Vikingas, solo sobrevivieron dos Reinos."
"Espera un momento, ¿el Valhalla no suponía un tipo de mito muy importante?" Preguntó, intentando recordar más acerca de la mitología.
"Las Valquirias originalmente residíamos en ese lugar para entrenar a los santos y mejores guerreros vikingos de la historia." Explicó la actual Reina de las Valquirias. "Desafortunadamente, con la llegada del Siglo 10, nuestros creyentes fueron decayendo enormemente, y terminamos devorados por el cristianismo, tal y como sucedió con los Dioses Griegos. En el comienzo del siglo 11 ya no llegaban más guerreros, por lo que el Valhalla había perdido gran parte de su utilidad, solo serbia para seguir entrenando con los guerreros actuales. Cuando finalmente llegó la Gran Guerra, Trihexa destruyó por completo al ejercito del Valhalla, llevándose consigo a todos los guerreros santos y un gran numero de nuestras Valquirias. En esa batalla murió Ragnar tras salvar a su hija, mientras que la Reina Valquiria de esa época me salvó a mí." Göndul se llevó la mano a su rostro, tocándose la gran cicatriz que recorría todo su ojo. "Ella se llamaba Sigrdrifa, era mi hija y la madre de Rossweisse." Tras escuchar la declaración final, Issei no pudo evitar ensanchar sus ojos. "Ragnar era el esposo de Sigrdrifa, y él sacrificó su vida para salvar a su hija, quien sabía que, si se perdía el último resquicio de la sangre divina Dísir, no habría más Reinas Valquirias en el futuro, ya que yo ya no puedo tener más hijos. Aunque si me lo preguntas a mí, eso solo fue una escusa para salvar a Rossweisse, ya que siempre se caracterizó por amar mucho a sus hijos."
"Espera, ¿eso significa que Rossweisse tiene un hermano?" Preguntó, recibiendo un asentimiento por parte de la mujer.
"En esa época, el tenía solo tres años. No pudo soportar todo lo que había vivido, y estuvo desaparecido por una gran cantidad de años." Göndul recuerda como Ross se había sentido devastada tras la desaparición de su pequeño hermano. "Cuando todos lo dábamos por muerto, él apareció en Asgard hace 300 años. Su actitud es algo fría, y no recuerda el nombre ni el rostro de nadie aunque los vea cien veces, eso se debe a los traumas que vivió." Explicó, para luego esbozar una pequeña sonrisa. "Solo puede recordar rostros y nombres muy importantes, así como el de su hermana, Lord Odín, o el mío."
"¿Y dónde se encuentra ahora?" Preguntó el castaño con gran intriga, ya que nunca había oído hablar del hombre.
"Rosswell es el último guerrero vikingo de la historia. Su deber es proteger a Asgard de cualquier problema, y resolverlos antes de que comiencen. Es un trabajo muy problemático, ya que siempre tiene que trabajar muy lejos de Asgard, por lo que nunca está presente." Concluyó, para luego cruzarse de brazos. "Si Rossweisse es la mano derecha de Lord Odín, Rosswell es su sombra."
"Hum, lo haces sonar como alguien muy fuerte…" Comentó el castaño, aún más intrigado.
"Se dice que Rosswell terminó en las manos de un dragón muy poderoso, ya que todos sus movimientos vikingos están combinados con la técnica de los dragones." Explicó la mujer. "No sé si será verdad, pero sea quien sea, lo ha criado muy bien, y se ha convertido en un muchacho bastante fuerte, aunque aun sigue siendo bastante inferior a su hermana. Después de todo, la rama Dísir solo corre por las mujeres."
"Un dragón muy poderoso..." Pensó Issei, frotándose el mentón. Poco después, sus ojos se ensancharon cuando una posible respuesta cruzó por su mente. "Espera, no habrá sido…"
"Hablar de lo sucedido hace tanto tiempo me hace sentir algo vieja…" Pensó Göndul en voz alta, sin poder evitar dibujar una mirada nostálgica. "¿Quién diría que ahora estaría tan preocupada por Ross?" Esta última declaración hizo que el castaño la mirara con cierta alerta.
"¿Qué sucede con ella? "Preguntó, ganándose una pequeña mirada por parte de Göndul.
"Ser la futura Reina Valquiria atrae a cierta gente problemática." La mujer entrecerró sus ojos, denotando una gran molestia. "Todos esos problemas se pueden simplificar en tres palabras: soberbia, avaricia y desprecio."
"¿De qué estás hablando?" Preguntó Issei, aun más preocupado tras escuchar esas palabras.
"Olvídalo, no es que puedas hacer algo ahora…" Comentó, desviando por completo el tema, aunque Issei aun parecía querer indagar sobre ello. "Eso no importa, siempre y cuando ella sea feliz. Y por lo visto, ahora ella te adora y te has convertido en su mejor amigo." Explicó con una sonrisa, y esta vez sirvió para tranquilizar las preocupaciones del castaño. "últimamente ella siempre estaba muy amargada, así que muchas gracias por volver a hacerla sonreír."
"Bueno, a decir verdad, ella no es la única que se la a estado pasando bien…" Comentó el castaño con ligera incomodes ante los halagos, para después sobresaltarse ligeramente cuando la voz de Tiamat resonó en su oreja a través de un pequeño circulo mágico.
"Issei, ¿Qué estás haciendo en ese lugar?" Preguntó la dragona. "Hace media hora que te estamos esperando en las montañas."
"¡¿En las montañas?!" Exclamó, por fin entendiendo la razón de no encontrarlas en ningún lugar. "Espera, ¿Cómo sé dónde…?" Los ojos de Issei se pusieron en blanco cuando escuchó como Tiamat se quejó levemente, pareciendo que estaba teniendo una pequeña pelea con Penemue.
"Escúchame, portador de Ddraig." La voz fría y contundente de Penemue hizo que Issei se congelara. "Si no llegas aquí en 10 segundos, me encargaré de asar tus alas de murciélago en una enorme hoguera sin cortártelas."
"¡Pero, pero…!" Gritó Issei con el rostro completamente pálido, haciendo que Göndul se vea muy entretenida por lo que estaba sucediendo.
"¡Cálmate!" Exclamó la dragona. "Recuerda que tenemos nuestro Pacto Familiar. Solo concéntrate y teletranspórtate donde estoy yo." Finalizó, haciendo que Issei cerrara fuertemente sus ojos.
"Ya se me había olvidado esa habilidad." Pensó, para después irse en un circulo mágico. Su movimiento fue tan rápido y desesperado, que ni siquiera pudo despedirse de Göndul.
La mujer solo se dignó a observar con una sonrisa en donde antes se encontraba la figura de Issei.
"Supongo que su llegada puede traer lindas sorpresas en el futuro. Y no solamente él, también están esas dos mujeres…" Pensó en voz alta, recordando que Issei estaba siendo acompañado por una Reina Dragona y la Legitima Heredera de Dios.
"Sin duda alguna, es un trio muy curioso…"
Varias horas más tarde…
Penemue y Tiamat iban caminando detrás de Issei y Rossweisse, mientras ambos parecían estar hablando alegremente.
"Mañana ya es el último día." Declaró la Cadre, recibiendo un asentimiento por parte de la dragona. "¿Recuerdas el plan?"
"¿Crees que funcionará?" Preguntó Tiamat, no muy segura del plan.
"No tengo dudas. Especialmente, después de la apuesta que me mencionaste." Respondió Penemue, haciendo que la dragona se inclinara de hombros.
"Si tú lo dices…"
"¡Esta vez quiero ir a un restaurant!" Exclamó la Valquiria, haciendo que el castaño se frotara el cabello.
"De acuerdo. Conozco algunos en Kuoh." El rostro de Issei se puso ligeramente pálido. "El problema es que son muy caros." Pensó. "Si no hubiera sido por el regalo de Azazel, no sé como hubiera atravesado todo esto."
"En ese caso, yo…" Rossweisse no terminó de hablar, ya que la puerta del castillo se abrió, denotando a un hombre rubio y alto, con un cabello extremadamente largo y una barba un poco desalineada. Su atuendo consistía en uno muy parecido al de Odín, aunque ostentaba aún más lujo.
Issei no pudo evitar impresionarse ante la presencia y el cambio del ambiente que generó el hombre con tan solo su presencia. El hecho de que era tan alto como Penemue y que sus músculos eran los más impresionantes que había visto, agrandaba aún más su imagen.
Aunque esa aura no era algo imponente. Más bien, solo era algo desagradable, y que producía un gran temor.
"Mira a quien tenemos aquí, te estaba buscando." Declaró el hombre, fijando su mirada en Rossweisse con una sonrisa un tanto extraña. "Aunque, por lo visto, llego en un mal momento." Concluyó, viendo como estaba siendo acompañado por Issei.
"Eh, Th-Thor…" Ross se vio increíblemente nerviosa, algo que llamó la atención de las otras dos mujeres presentes. Al ver como Penemue y Tiamat lo miraban, el Dios las miró con una sonrisa un tanto curiosa, aunque su mirada se detuvo principalmente en la dragona.
"Así que, es cierto que la Reina Dragona esta cuidando al pequeño Demonio Reencarnado…" Comentó, en donde sus ojos tuvieron un destello maligno por un corto segundo. "Esto es interesante."
Tiamat y Penemue tan solo alzaron la ceja, mientras que Rossweisse se veía muy incomoda ante el comentario, ya que había descubierto a la perfección las verdaderas intenciones del Dios.
Después de todo, ella lo conocía muy bien…
"Espera, ¿eres el hijo del viejo?" Thor no pudo evitar entregarle una mala mirada tras el prefijo. "¿Por qué dijiste que estabas muy ocupado como para ayudarlo, si te encuentras aquí en estos momentos?" Cuestionó el castaño, algo que hizo enfurecer un poco más al Dios.
"Si, estoy muy ocupado." Contestó el Dios con una voz sebera, haciendo que Issei se pusiera muy nervioso. "Hoy voy a Midgard para alquilar un hotel y un par de putas para emborracharme y follar durante tres días seguidos." Declaró el Dios, cruzándose de brazos. "¿Tienes algún problema con eso?"
"¡Por supuesto que no hombre, relájate!" Exclamó el castaño, alzando sus dos manos como defensa.
"Una cosa más…" Declaró el Dios, mirándolo fijamente. "En mi presencia, no te atrevas a llamar con un termino tan despectivo a los Dioses. No es correcto que alguien inferior se crea un igual." Issei estaba a punto de contestarle, pero Rossweisse se interpuso entre ambos.
"Dijiste que me estabas buscando." Intervino la Valquiria, con una clara sonrisa falsa en su rostro. "¿Qué es lo que deseas?" Preguntó, haciendo que Thor se distrajera.
"Solo quería recordarte que mañana tienes unas lecciones muy importantes. Como no se encuentra mi Padre, yo me encargaré de supervisar tu aprendizaje en el futuro papel que desempeñaras." Declaró el Dios, haciendo que la Valquiria bajara su mirada.
"Pero, habíamos quedado con Lord Odín que me vería obligada a hacerlo solo cuando faltara un día para mi cumpleaños…" Comentó por lo bajo, haciendo que Thor diera un paso al frente.
"Como dije antes, yo soy el que está a cargo ahora. No puedes desobedecer." Declaró el Dios, haciendo que la Valquiria bajara aún más su mirada.
Issei estuvo a punto de intervenir, pero Penemue le tomó el hombro. El castaño giró su mirada, viendo como la Cadre negaba con su cabeza, indicando que no se metiera en asuntos que no entendía.
"Además, es en vano retrasarlo." Thor se inclinó de hombros. "No importa cuánto tiempo esperes, sabes muy bien que nadie te pedirá matrimonio." Concluyó, solo para ver como unas pequeñas lagrimas comenzaban a aparecer en los ojos de la Valquiria. Esto hizo que el Dios se palmeara el rostro y diera un gran suspiro. "Si lo haces, le enviaré mi martillo al Sekiryuutei como una pequeña ayuda." Esto hizo que Ross lo mirara por unos cortos segundos, para después asentir.
"De acuerdo." Declaró, recibiendo un asentimiento por parte del Dios.
"Confió que el mocoso no será tan inútil, y podrá levantar el Mjolnir." Concluyó, mirando a Issei, para luego fijar su mirada en las otras dos damas. "Primero empezaré por ella. Es el banquete más grande…" Pensó, fijando su mirada en Tiamat por un corto segundo. "Fue un placer conocerlas, damas. También estuvo bien conocer al portador actual de Ddraig." Finalizó, haciendo una cortés reverencia.
El Dios desaparecería mediante un circulo mágico, sin antes entregarle una mirada a Rossweisse, obligándola a mirar hacia otro lado.
"¿Estás bien?" Preguntó Issei, posicionando una mano sobre el hombre de la Valquiria.
Rossweisse rápidamente cambió su expresión y le entregó una gran sonrisa.
"Entonces, ¿donde iremos?" Preguntó con gran emoción, desviando el tema nuevamente.
Esto hizo que Issei sonriera tras recordar las palabras que Rossweisse le había dicho ayer:
"Aunque todo haya comenzado por la práctica, he terminado disfrutando mucho todas las veces que fuimos a las ferias y a otros sitios, como ese café manga tan peculiar."
"Tengo un lugar muy bueno en mente." Contestó el castaño, logrando que los ojos de Ross se iluminaran con gran ímpetu.
Mientras tanto, Penemue y Tiamat se miraron entre sí. Sus miradas completamente serias, sospechando muchas cosas.
Una vez que ambos se marcharon a cenar y se despidieron de las dos mujeres, ambas entraron al castillo, encaminándose hacia la habitación.
"Todo esto es muy raro, ¿no crees?" Cuestionó Penemue, recibiendo un asentimiento por parte de Tiamat.
"Issei también se dio cuenta, pero prefirió distraerla de sus preocupaciones en vez de meterse en ellas." Contestó la dragona. "De seguro busca que Rossweisse le cuente sus problemas ella misma."
"Conociendo a Issei, si ella no le cuenta en un determinado tiempo, comenzará a presionar e indagar mucho en ello." Declaró la Cadre, sin poder evitar sonreír al recordar como ella misma se había comenzado a enamorar de él. "Lo digo por experiencia propia."
"Dejémoslo en sus manos." Declaró la dragona. "Si necesita un pequeño empujón, le ayudaremos con gusto." Finalizó, recibiendo un asentimiento por parte de la Cadre.
"Además, no es buena idea que se meta con los asuntos de un Dios con su estado de poder actual." Aclaró la Cadre, abriendo la puerta de su dormitorio. "Especialmente con uno como Thor."
"Yo podría encargarme de que no le moleste hasta el momento indicado." Declaró la dragona con plena confianza, mientras una sonrisa un tanto malvada se dibujaba en su rostro.
"Preferiría no meterme en problemas con Asgard." Declaró la Cadre con una gota de sudor nerviosa. "Grigori podría salir muy afectada por ello." Concluyó.
"Eres muy aburrida…" Comentó la dragona con un pequeño puchero mientras miraba hacia otro lado.
"¿Vas a entrar o no?" Preguntó Penemue, quitándose su ropa y quedando en topless.
"Dame 5 minutos." Respondió, observando a la ventana más cercana.
Penemue tan solo se dignó a mirarla con extrañeza, para luego inclinarse de hombros.
"Como quieras." Respondió, colocándose su pijama blanco. "No hagas ruido cuando entres." Finalizó, cerrando la puerta.
Tiamat se dirigió a la ventana y observó al cielo estrellado, sin poder evitar dibujar una sonrisa un tanto decaída.
"Que molesto es sentir las emociones 10 veces más fuerte que cualquier otra especie…" Pensó, acomodándose aun más en la venta. "Nunca pensé que me molestaría tanto ver como Issei sale con otra mujer en todas las noches sin que me invite a mí también." Continuó sus pensamientos, optando por una sonrisa un tanto burlona. "¿A esto se conoce como celos?" Ella se burló de si misma ante la pregunta.
Después de todo, ese sentimiento siempre se había mezclado con odio, locura y furia en su pasado.
Es la primera vez que ese sentimiento se reflejaba de una manera tan pura en su cuerpo…
Sus debates internos fueron interrumpidos cuando sintió una presencia detrás de ella. La dragona giró su mirada, viendo que se trataba de alguien un tanto peculiar.
"Pensé que te habías ido a Midgard." Comentó, sin darle mucha importancia. "¿Qué quieres, Dios?"
"Es lo que iba a hacer. Pero no podía pasar por alto la presencia de una mujer de tu calibre en este lugar." Declaró Thor, haciendo que Tiamat lo mirara de reojo. "Seré conciso y directo." Comentó el Dios, entrecerrando sus ojos con cierta malicia. "Quiero que seas mi mujer a partir de ahora." Tiamat no pudo evitar expulsar una pequeña carcajada burlona, para luego darse vuelta y mirarlo fijamente.
"¿Te has vuelto loco?" Cuestionó, sin poder evitar mirarlo como si fuera un completo idiota.
Thor simplemente se acercó mientras reía, para luego posicionarse al costado de su oído.
"Creo que sí." Contestó en un susurro, un susurro completamente malicioso, al igual que sus intenciones. "Después de todo, tengo pensado matar a ese mocoso que tanto proteges si no me dejas estar contigo…" Comentó, haciendo que Tiamat ensanchara sus ojos.
"¿Me estás amenazando?" Thor no pudo evitar sorprenderse ligeramente, ya que la mujer parecía estar mínimamente afectada ante sus palabras.
"No es una amenaza, solo un aviso." Aclaró rápidamente el Dios, separándose del oído de la dragona. "Prometo tratarte como mi mujer más importante, y te haré sentir como una verdadera Reina." Declaró, tomando la mano de la dragona, quien tan solo observó el gesto sin una mínima expresión en su rostro. "Vamos, sé que eres virgen. Debes tener mucha curiosidad de como se siente navegar entre las estrellas. Yo puedo hacerte sentir de esa manera, e incluso llevarte aún más allá." Concluyó con una gran sonrisa confiada. "Vamos a mi habitación." El Dios se dio media vuelta, cometiendo su peor error.
"El peor error de todo Dios arrogante, siempre será su exceso de confianza…" El comentario de Tiamat salió de sus labios con una sonrisa completamente tétrica.
El Dios se sorprendió cuando la dragona utilizó su mano que estaba siendo agarrada por Thor, flexionándola hacia atrás y colocándosela en la mitad de su espalda, para luego realizar un rápido tacle que lo tiro al suelo en cuestión de un segundo al otro.
Tiamat rápidamente movió su mano sobre su cintura y la piso con su pie, para luego tomar su otra mano y mantenerla estirada, mientras la dragona yacía parada encima del Dios.
Thor simplemente se río de la situación. "Vamos, deja de jugar…" Los ojos de Thor se ensancharon con enorme sorpresa cuando se dio cuenta de algo. "¡No siento las piernas!" Pensó, mirando de reojo como Tiamat estaba pisando su cintura. "Ella esta pisando un punto nervioso…"
"La última vez que me divertí fue en mi pelea contra el Dragón Emperador Blanco y ese Cadre que ni recuerdo su nombre…" Comentó la dragona, tensando aun más el brazo de Thor, estando a punto de dislocarlo. "Pero, tú viniste como voluntario, ¡eso es fantástico!" El Dios simplemente se río, aunque el sudor en su rostro indicaba que se estaba poniendo nervioso ante la actitud sádica creciente de la dragona.
"Entonces, dices que le harás algo a Issei si no voy contigo…" Comentó, tomando uno de sus dedos delicadamente, mientras aun lo mantenía inmóvil. "Me amenazaste, así que, yo también te amenazaré a ti…" Comentó con una expresión sádica y completamente oscura en su rostro.
De un segundo al otro, Tiamat giro el dedo índice del Dios hacia atrás, haciendo que un sonido desagradable se escuchara, y que Thor ensanchara sus ojos y apretara los dientes ante la oleada intensa de dolor repentina.
"Si tocas a Issei, o te atreves a amenazar a Penemue…" Tiamat rompió otro de los dedos del Dios, haciendo que la expresión del mismo se tensara aun más. "Romperé todos los dedos de tu mano, uno por uno…" Comentó, para luego pisarlo con aun más fuerza, acercándose al oído del Dios. "Luego, te romperé los dedos de tus pies. Cuando ruegues que me detenga, dislocaré tus codos y tus hombros. Después seguiré con tus rodillas, convirtiéndolas en pure." Declaró, quebrándole otro dedo, haciendo que un pequeño grito ahogado se escuchara por parte del Dios. "Luego, te arrancaré uno de tus dientes por cada grito que hayas hecho. Cuando finalmente me aburra de tu estúpida miseria, te cortaré las extremidades, una por una…" Comentó, haciendo que en uno de sus dedos apareciera una gran uña hecha de hielo que parecía ser muy filosa. "Te obligaré a estar consciente cuando finalmente llegue a tu cabeza, y hunda mis filosas uñas en tus ojos, para luego arrancarte la cabeza." Le amenazó, alejándose de su oreja, para luego sentarse encima de su espalda. "Aunque creo que tu amenaza aun sigue siendo mejor…" Comentó inocentemente, haciendo que el Dios la mirara de reojo. "¡Ya sé!" La dragona chasqueó sus dos uñas de hielo, para luego esbozar una sonrisa que hizo tragar profundo al Dios. "Mejor sería comenzar en la parte de tu cuerpo con la que estas más orgulloso, ¿verdad?" Comentó, haciendo que sus ojos gélidos brillaran de una manera espeluznante al mismo tiempo que agitó sus dos uñas de hielo violentamente. "Te cortaré las bolas."
Estas últimas palabras hicieron que el Dios sudará inmensamente.
"¡De acuerdo, maldición!" Gritó el Dios. "¡No les pondré un dedo encima a ninguno de ustedes!" Exclamó, sorprendiéndose inmensamente cuando la dragona ya no estaba sobre su espalda, y se encontraba parada en frente suyo mientras lo miraba desde arriba.
"El piso es el lugar donde pertenecen todos ustedes." Concluyó la dragona, para luego darse la media vuelta. "No te olvides con quien estás hablando, Dios miserable." Concluyó, marchándose.
El Dios tan solo observó como la Reina Dragona entró en una habitación, para luego levantarse del suelo.
"¡Por los Dioses!" Exclamó, completamente sorprendido. "¡¿Cómo es que ellos dos pueden convivir con una mujer completamente loca?!" Se cuestionó, arreglando sus tres dedos rotos con su otra mano, apenas mostrando una pequeña expresión de dolor. "Ellas dos son de las mujeres más peculiares y hermosas que he conocido, pero no pienso arriesgar mis bolas por ellas." Concluyó, marchándose del lugar mediante un círculo mágico.
Mientras tanto, en Kuoh…
"Hmmm…" Issei pensaría cuidadosamente mientras miraba la carta. "Nunca he ido a este lugar, las elecciones son un tanto extrañas." Pensaría, sin darse cuenta que Rossweisse lo estaba mirando fijamente.
Después de unos pocos segundos, los ojos de Issei se ensancharon ligeramente.
"¿Quizás este…?" Se preguntó en voz alta.
"¿Quieres que te lo compre?" Preguntó la Valquiria, levantándose de su asiento y sentándose al lado del castaño.
"Hm, tal vez este sea mejor…" Issei miró otra selección, sin darle mucha importancia a las palabras de Ross.
"¿Quieres que te lo compre?" Volvió a preguntar la Valquiria con una tierna sonrisa, acercándose un poco más al castaño.
"O tal vez este…" Volvió a pensar en voz alta, señalando una hamburguesa que parecía ser de las más caras del menú.
"¿Quieres que te lo compre?" En estos momentos, el castaño no pudo evitar poner sus ojos en blanco. Él observó a la mujer, que parecía demasiada esperanzada con la idea de comprarle algo.
"Bueno, si tu quieres…" Comentó el castaño con una sonrisa nerviosa al ver el enorme resplandor que rodeaba a Rossweisse.
¿Cómo es que comprarle algo de comida podría hacerle tan feliz?
Sin duda alguna, ella era una mujer muy simple…
Después de que la mesera llegara y ambos tomaran su pedido, estuvieron charlando alegremente. Rossweisse no pareció darse cuenta que se había sentado demasiado cerca de Issei, mientras que a él directamente no parecía molestarle.
Finalmente, la cuenta llegó, y cuando Rossweisse pagó, Issei pudo distinguir que su billetera se había quedado completamente vacía, algo que le extraño bastante.
"¡Eso estuvo delicioso!" Exclamó la Valquiria, saliendo del local junto con Issei, aunque este se quedó un poco por detrás. "¿No piensas lo mismo?" Preguntó, dándose media vuelta para mirar al castaño.
"Oye, ¿cuánto dinero te queda?" Issei desvió el tema, haciendo que el rostro de la Valquiria se tensara levemente.
"Bueno, la verdad es que hoy gasté mis últimos ahorros." Respondió con una risa forzada mientras se frotaba el cabello. "Como soy la futura Reina Valquiria y estoy en constante formación, digamos que pertenezco a la tierra de nadie y no tengo un trabajo realmente fijo. Es complicado…" Concluyó, sin poder evitar bajar su mirada con cierta pena.
"¿Y pagaste mi comida sabiendo que te quedarías sin un centavo?" Cuestionó el castaño, alzando una ceja mientras se cruzaba de brazos.
"¡No te preocupes por eso!" Exclamó la Valquiria rápidamente, agitando sus manos para hacer énfasis en sus palabras. Sus brazos bajaron lentamente, sin poder evitar bajar su mirada y sonreír tímidamente. "Era una forma de agradecerte…" Comentó, para luego apretar fuertemente sus manos. "Después de todo, hoy será el último día…"
"Ah, así que es eso. "Comentó el castaño entre risas, haciendo que Rossweisse le entregara un ceño fruncido.
"¡Oye!" Exclamó, señalando incriminatoriamente. "¡No te burles de mi buena acción!"
"¿En serio gastaste todo tu dinero en mí?" Volvió a cuestionar mientras paraba de reír, extendiendo una de sus manos. "Déjame comprobarlo."
"Míralo con tus propios ojos." Declaró la Valquiria con un pequeño bufido, entregándole su billetera.
Al abrirla, Issei observó que estaba completamente vacía, solo había un par de tarjetas y demás cosas que parecían ser varios documentos falsos, ya que obviamente Rossweisse no vivía en Midgard.
"¿Ahora lo ves?" Preguntó Rossweisse con gran seriedad, para luego confundirse cuando Issei no quitaba su mirada de la billetera.
"Nunca pensé que esta travesía contigo me llegaría a entretener tanto." Las palabras del castaño solo hicieron que la Valquiria se confundiera aun más. "No eres la única que esta agradecida." Comentó, pasando a su lado mientras colocaba una mano en su bolsillo y colocaba varios billetes dentro de la billetera. "Muchas gracias por todo." Concluyó, entregándole la billetera.
Issei siguió caminando, mientras que Rossweisse comenzó a mirar la cantidad de dinero que le había dado, sorprendiéndose por lo que estaba viendo.
"Un momento, me diste cinco veces el valor de lo que compramos hoy…" Comentó la Valquiria con los ojos bien abiertos.
Como sabía que ella no aceptaría algo como eso, Issei se dio media vuelta y alzó una de sus manos.
Rossweisse no pudo evitar ensanchar aun más sus ojos cuando Issei le entregó una radiante sonrisa. Quizás había sido solo su imaginación, pero estaba segura que en ese momento, un aura lo rodeó por completo.
Un aura que solo ella podía ver…
Un aura cubierta de calidez y cariño…
"Ya me disté tu regalo, este es el mío." Concluyó, para luego mostrarle el pulgar alzado.
Issei simplemente se dio media vuelta y continuó caminando, mientras colocaba las manos en sus bolsillos.
Rossweisse solo pudo mirar su billetera una vez más, para luego bajar su cabeza.
"Gracias…" Susurró para ella misma, mientras un pequeño sonrojo se dibujaba en su rostro.
"Entonces, ¿ya regresamos?" Preguntó el castaño con una gran sonrisa.
Rossweisse simplemente sonrió y corrió rápidamente a su lado, demostrando que estaba encantada junto a su presencia.
"¡Si!"
Al día siguiente…
Penemue abrió lentamente sus ojos, para luego sentarse en la cama y realizar un gran estiramiento.
Su mirada rápidamente se dirigió al lugar donde siempre había alguien en estos últimos días, pero se dio cuenta que dicha persona no se encontraba allí.
"Oye, oye…" Susurró la Cadre, zarandeando a Tiamat para que se despertara.
"Después te quejas…" Susurró por la bajo la dragona, abrazando con aun más fuerza la almohada. "¿Qué quieres?"
"¿Sabes dónde está Issei?" Preguntó la Cadre, haciendo que Tiamat se sentara en la cama mientras daba un gran bostezo.
"Dame un segundo…" Comentó, cerrando sus ojos, al mismo tiempo que el sello de vinculación familiar entre ella y el castaño brillaba intensamente por arriba de sus senos. "Él está en las montañas. Creo que empezó a entrenar un poco antes." Comentó la dragona después de unos segundos.
"Lo más probable es que se sienta un poco culpable por haber llegado tan tarde ayer…" Pensó la Cadre en voz alta, levantándose de la cama mediante un pequeño salto. "¿Esta en el lugar que solemos ir?" Preguntó, recibiendo un rápido asentimiento por parte de la dragona. "Tú ve a buscar a Rossweisse. Dijo que podía estar media hora con nosotros antes de marcharse." Declaró, quitándose el pijama y materializando su típica ropa de combate, aunque en esta ocasión no llevaba su túnica ultra-pesada. "Recuerda, no tengas miedo de dañarlo." Tiamat simplemente asintió, aunque su rostro cambió a uno ligeramente serio tras las palabras escuchadas.
"Durante los primeros entrenamientos no fue tan molesto, pero ahora que lo quiero tanto, me es difícil lastimarlo…" Pensaría la dragona, frotándose el cabello con gran molestia.
Mientras tanto, en las montañas de Asgard…
Una respiración helada recorrió entre los labios del castaño mientras exhalaba e inhalaba con gran calma. Sus ojos estaban cerrados, mientras tenía la armadura colocada. Uno de sus brazos estaba flexionado hacia atrás, indicando que estaba preparando un ataque.
Después de unos pocos segundos, su puño se rodeó de una energía carmesí bastante delgada, indicando que estaba concentrando su magia en la mano.
"Sepultura de hielo…"
Susurró por lo bajo, expulsando un fuerte puñetazo hacia el frente. La magia contenida salió expulsada de su puño, creando una fuerte ventisca en forma de un remolino rojizo. Pero solo era eso, un remolino.
Issei no pudo evitar suspirar mientras cerraba y abría su mano.
"Utilicé la mitad de mi magia, pero solo pude crear algo de viento…" Pensó en voz alta. "Aunque eso es un progreso." Concluyó con una pequeña sonrisa.
"Veo que estás practicando la manipulación mágica." Declaró Penemue, haciendo que Issei se sobresaltara ligeramente ante la llegada inesperada de la Cadre.
"Si, aunque no hay nada que pueda hacer si mis reservas mágicas son tan ridículas…" Comentó el castaño, frotándose el cabello con una risa nerviosa.
"¿Te lo enseñó Tiamat?" Preguntó la Cadre, acercándose al castaño mientras recibía un asentimiento por parte del mismo. "Entonces, es natural que a ella le parezca tan sencillo. Después de todo, un Rey Dragón nace con una cantidad absurda de magia, además de que ya aprende a controlarla pocos años después de obtenerla." El comentario de la Cadre confundió un poco al castaño. "En realidad, lo más complicado de la manipulación mágica, es poder controlarla a voluntad. Y no me refiero a materializarla, sino a crear el vinculo entre tu cuerpo y la energía mágica que liberas al exterior. Necesitas que la magia este vinculada a la perfección con tus músculos para poder hacer un ataque destructivo. Y por lo que veo, el hecho de tener unas reservas mágicas tan pequeñas te facilitó mucho el trabajo." Explicó, para luego materializar su katana. "También, hay otros que vinculan la magia con ciertos objetos. Por ejemplo…" Penemue agitaría violentamente su katana. "Yo vinculo mi magia a mi katana." Comentó, para luego fijar nuevamente su mirada en Issei. "Aunque esta vinculación es mucho más complicada que la primera. Pero, ese no es el caso cuando hablamos de ti."
"¿A qué te refieres?" Preguntó Issei con gran curiosidad.
"Al tener la Boosted Gear, cuentas con la habilidad Transfer. ¿Recuerdas cuando te expliqué todas las variantes que puedes utilizar con la transferencia?" Respondió Penemue. "A mi me llevó mas de 8.500 años poder controlar mi magia de esa manera, pero tú puedes hacerlo desde el día 1. Es una gran ventaja, y debes aprovecharla." Concluyó, dando varios pasos hacia el frente.
"Cuando tengas suficiente magia, podrás hacer este tipo de ataques sin entrenamiento alguno." Declaró, colocando su mano sobre su katana. "Este es mi ataque más fuerte."
Penemue deslizó lentamente su mano sobre el metal de la katana, logrando que la espada obtuviera un color violeta muy brillante que parecía estar a punto de explotar. Unos rayos violetas comenzaron a ser expulsados del metal, generando unos chirridos insoportables, ya que no paraban de salir a una enorme velocidad.
Issei tan solo pudo cubrirse el rostro ante el brillo tan intenso, mientras que Penemue agarraba la katana con sus dos manos.
"CREPÚSCULO SANGRIENTO: MILLAR DE RAYOS."
Penemue agitó tan rápido la katana que Issei apenas pudo distinguir dichos movimientos.
El brillo rápidamente se apagó, haciendo que el castaño pudiera ver con claridad.
Los ojos de Issei se fijaron en una docena de corrientes de viento hechas de magia y rayos que iban en forma de directo hacia una montaña, y con una velocidad que era muy difícil de seguir.
Aunque estuviera a millas de distancia, el ataque no tardó nada en llegar. Issei solo entrecerró sus ojos cuando vio que los ataques mágicos desaparecieron en la montaña, pareciendo que esta no había sufrido ningún daño.
De un segundo al otro, la mitad de la montaña se destrozó en pequeños cubos, que fueron rápidamente desintegrados por los rayos que aun lo rodeaban, haciendo que los ojos de Issei se ensancharan en shock.
El castaño no tuvo otra opción más que cubrirse el rostro cuando las ráfagas de tan inmenso ataque llegaron hasta donde estaba él. Diferentes avalanchas fueron causadas en las montañas más cercanas, aumentando el impacto visual que había dado el ataque.
Las avalanchas fueron detenidas rápidamente cuando unas enormes murallas de hielo se posicionaron frente a ellas, sorprendiendo ligeramente al castaño.
"Veo que se estaban divirtiendo sin nosotras." Comentó Tiamat, llegando a la acción junto con Rossweisse, quien le dio un pequeño golpe en la cabeza a Penemue.
"¡Ten cuidado con tus acciones!" Exclamó la Valquiria con el ceño fruncido. "¡Recuerda que Asgard está muy cerca!"
"Este ataque no requiere tanto poder mágico como el que intentabas utilizar. Aun así, te falta bastante para lograr usarlo." Penemue ignoró olímpicamente a Rossweisse mientras se frotaba el sector golpeado. "Quizás ahora solo puedas crear unas tres corrientes mágicas, y te desmayarías." Ross tan solo se dignó a hacer un pequeño puchero al ver que no le estaba prestando atención. "Al ser el Boosted Gear, las Evoluciones te brindaran un gran aumento de poder, y eso influye en tus reservas mágicas." Explicó la Cadre, para luego agitar su mano con desdén. "Pero aun falta para eso, así que será mejor que vayas paso por paso." Concluyó, dejándole bien en claro a Issei que dejara de concentrarse en la manipulación mágica, aunque sea de momento.
"Lo entiendo perfectamente." Issei asintió, para luego sonreír levemente. "Además, ella me dijo que ya controlo los dos factores necesarios para lograrlo. Por ende, no hay razón para seguir entrenando eso." Pensó, llegando a una buena conclusión.
"Ahora, lo importante es que aprendas a como despertar la Habilidad Definitiva de tu Balance Breaker." Comentó la Cadre, haciendo que Issei prestara especial atención.
Después de todo, había estado esperando este momento durante toda la semana.
Volver a utilizar el Explosion…
Penemue enserio su mirada más de lo normal, fijando su mirada en Tiamat.
"Ella es la única que puede ayudarte con eso." Comentó, haciendo que Issei fijara su mirada en Tiamat con gran sorpresa.
"¿Y cómo es que puede ayudarme?" Preguntó el castaño, viendo como una sonrisa bastante subjetiva aparecía en el rostro de la dragona tras la pregunta.
Penemue fijó su mirada en Issei, cruzándose de brazos.
"Tendrán un combate."
¡FINAL DE LA PRIMERA PARTE!
Si todo va según lo planeado, en el capítulo siguiente habrá dos combates, y será el final de este arco. Quizás me tome más de un capítulo, ya que no sé con exactitud cuanto duraran las dos peleas. Además de que me saltearé la pelea que tendrán los Gremorys y Sitris contra Loki, ya que no habrá mucha diferencia a la obra original. Si pondré ciertos momentos para entender como se desarrollará la pelea, ya que este Loki estará completamente exhausto, y como es que las cosas se les complicaran a los demás por la ausencia momentánea de Issei. Después, la pelea entre Issei y Loki será muy diferente. En realidad, ahora que lo estoy escribiendo por aquí, me doy cuenta que hay muchos más cambios de los que pensaba.
Sinceramente, no tengo mucho más que decir, solo espero que les haya gustado este capítulo.
¡Nos vemos en la próxima!
¡Un gran saludo!
