¡Aquí me presento con esta última parte del capítulo cuádruple!
Antes de comenzar, me gustaría contestar algunas reviews:
Camilo Navas: Estoy contento de que te este gustando toda esta historia en general. Espero que siga divirtiéndote y pueda seguir leyéndote en el futuro. Ahora, solo espero que esos desarrollos de los que hablaste se desenvuelvan como tú esperabas, o de no ser así, que se desarrolle de una manera en la que estés conforme.
Natsu00: Hace un tiempo que no te leía, y es muy agradable volver a hacerlo. Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo anterior, y espero que los anteriores a ese también te hayan gustado. Después, dices que no te gusta como se están desarrollando las cosas entre Rossweisse e Issei, pero creo que fue un error de traducción, ya que veo que la redacción de tu review es un tanto extraña, por lo que deduzco que quisiste decir que estuvo bien (de no ser así, agradecería saber que es lo que no te pareció bien para corregirlo, si es que lo veo conveniente). Me gustaría aclarar que Tiamat y Penemue serán las que recibirán las confesiones, y no lo harán ellas (si, por más que sorprenda, Issei será el que de el gran paso). Respecto a la pregunta a cerca de cuanto falta para que se cumplan los 9 meses, debo decir que en el próximo habrá un pequeño dialogo en donde se dirá (aunque si no quieres esperar, podemos decir que van casi 6 meses). Después, no comprendo exactamente lo que insinúas entre Rías e Issei. Para finalizar, quizás haga algo de Yasaka en otro FanFic, pero antes se vendría uno que tengo pensado con Raynare (aunque falta una eternidad para eso, ya que tengo otros fics que están antes que ese). ¡Espero que disfrutes el desarrollo venidero!
Habiendo contestado todas las reviews, ya es hora de comenzar.
¡Que disfrutes!
En un lugar muy, muy lejano e inhóspito…
Un sitio completamente desconocido e inexplorado por casi todos los seres…
En aquel lugar tan alejado de todo se encontraba una enorme montaña que atravesaba las densas nubes que no dejaban ver la luz en ninguna parte, sin importar en que posición estuvieras. La montaña era tan alta que no se podía ver el final, algo muy llamativo a la vista, al igual que esa densa aura rojiza que rodeaba por completo toda la zona, dejando a entender la gran Densidad Mágica que había en aquel lugar, siendo un sitio muy sofocante y caluroso para vivir.
En resumidas cuentas, los débiles no tendrían ninguna oportunidad de sobrevivir en aquel lugar, ya que serían destruidos antes de que pudieran tocar el suelo.
Detrás de esa enorme montaña, se podía presenciar un enorme domo de color rosa que se encontraba protegido entre enormes muros naturales, formando una gigantesca cordillera que era imposible de atravesar, ya que, si recordamos, ante una Densidad Mágica tan alta, es imposible volar sin importar de quien se trate.
Es cierto, podría ser atravesada, pero muy pocos podrían ser capaz de realizar una escalada tan exhaustiva.
Dentro del gran domo rosado, se podía ver una pequeña habitación de un color blanco y completamente transparente. Numerosos círculos mágicos adornaban las paredes, unos círculos mágicos que parecían ser irrompibles. O eso es lo que pensaba el Dios que se encontraba atrapado dentro.
"Sencillamente impresionante…" Pensaría Loki, estudiando toda la estructura con gran fascinación. "Una construcción tan recurrente y simple que es imposible de atravesar o romper. Una obra maestra entre las cárceles…" Diría en voz alta, tocando las paredes, sintiendo como los círculos mágicos estaban encriptados en las paredes. "Una Cárcel Dimensional…" Concluiría el Dios para sí mismo, sin importar que le estuvieran observando.
"Y no es una cualquiera." Habló Odín, abriendo una pequeña rejilla para que él le pudiera escuchar. "Ni siquiera los Dioses Dragones podrían salir de aquí con tanta facilidad. De hecho, estoy seguro que les tomaría un par de años." Loki lo miró de reojo tras sus palabras.
"Supongo que tu…amigo, te dejó un buen regalo." Comentó el Dios, para luego seguir estudiando la estructura.
"Veo que dedujiste rápido de quien se trataba." Comentó Odín con cierta gracia, logrando que Loki hiciera un pequeño bufido.
"No hay otra persona que pueda crear este tipo de mecanismos." Explicó Loki. "De hecho, es bien sabido que gracias a él es que todos seguimos con vida."
"Antes de que acabara la Gran Guerra, Elohim me dio este pequeño regalo, diciendo que lo necesitaría más adelante." Explicó el Dios, recordando a su amigo ya difunto. "Nunca hubiera imaginado que su utilidad sería para encarcelar a uno de mis hijos." Concluyó, sin poder evitar ponerse serio.
"Pobre de ti…" Comentó Loki con leve burla. "Uno de tus hijos es un presunto criminal, y el otro es tan idiota como tú…" El Dios se pausó, alzando su mirada por un corto segundo. "Bueno, eras así de idiota hasta antes de la Gran Guerra." Concluyó el Dios, mirándolo de reojo con una pequeña sonrisa burlona. "Supongo que estos mil años de estrés y la casi desaparición de nuestro reino hizo que te volvieras alguien un poco más sabio, y no solo te sirvió para que tengas muchos más años de los que aparentas." Concluyó, sabiendo que Odín debería tener una apariencia física de 50, pero aparentaba casi unos 60.
Odín tan solo se dignó a reírse ante su declaración, recordando todo lo que había pasado en aquella época.
Finalmente, Loki miró hacia el cielo completamente oscuro y rojizo, mirando a la enorme montaña que no parecía tener fin.
"¿Estás de acuerdo en dejarme en mano de los Demonios? Recuerda que este es su territorio." Declaró el Dios, logrando que su padre se volviera a poner serio. "Este domo sin duda alguna es fuerte, pero si logran atravesarlo, estaré en problemas." Explicó, volteando su rostro para mirarlo. "Después de todo, no puedo hacer nada desde aquí dentro, y podrían teletransportarme a la Doceava puerta. En donde simplemente me moriría de hambre, o peor…"
"Fuiste tú el que invadió su territorio." Contestó el Dios con gran seriedad. "Tenemos mucha suerte de que hayan sido lo suficientemente amables para darnos esta pequeña zona para que te controlemos nosotros personalmente." Explicó Odín. "En resumidas cuentas, ningún Demonio puede entrar y salir sin nuestro permiso en este pequeño sitio." Concluyó, observando el gran domo.
"Espero que tengas razón…" Comentó Loki con indiferencia, volviendo a mirar hacia otro sitio.
"Basta de charlas superficiales, ya sabes bien porque estoy aquí." Aclaró Odín, entrecerrando sus ojos. "¿De qué hablaste con Hyoudou Issei?" Preguntó, logrando que Loki lo mirara de reojo.
"Solo le dije la verdad." Contestó el Dios con simpleza. "Quería llevármelo para asegurarme de que no se arme una catástrofe en el futuro."
"¿De qué rayos hablas?" Cuestionó el Dios, pensando que su hijo se había vuelto más loco de lo normal.
Loki se dio la media vuelta y se acerco lentamente a él, hasta que quedaron frente a frente, aunque eran separados por la pared transparente.
"Solo quiero evitar que el Ragnarök se convierta en un desfase." Concluyó, logrando que Odín arqueara sus dos cejas.
"El Ragnarök no existe. Después de la destrucción de los demás Reinos, quedó bien claro que solo era una profecía falsa." Concluyó el Dios, logrando que Loki largara una pequeña risa.
"El Ragnarök siempre ha sido verdad. Solo que nosotros nos enfocábamos en nuestro propio Reino, en nuestra propia cultura." Explicó el Dios, para luego entrecerrar sus ojos. "El apocalipsis es algo que no afecta solo a una cultura o sociedad, es algo que cambia a todo el mundo."
"No sé que habrás descubierto, pero intentar redirigir el Ragnarök a tu gusto tampoco puede ser bueno. Estarías rompiendo el destino y perjudicarías el Equilibrio Cósmico." Despotricó el Dios con enojo.
"El Equilibrio Cósmico no es más que un chiste." Declaró Loki, logrando que Odín lo observara con gran incredulidad tras sus palabras. "Lo único que existe es una balanza…" Declaró el Dios, alzando sus dos manos. "Una balanza que puede romperse por completo cuando se intenta equilibrar el mal y el bien, ya que el mal siempre será más pesado." Concluyó, dejando únicamente una de sus manos levantadas, graficando su teoría.
"Entonces, ¿solo buscas destruir el Orden Cósmico?" Preguntó Odín, mirándolo fijamente.
"¡Solo busco traerle paz a este mundo de locos!" Exclamó Loki, apoyando fuertemente sus dos manos en la pared, generando un pequeño temblor.
"Un asesino no puede hacer algo como tal." Odín le contradijo, logrando que Loki hiciera un pequeño bufido burlón ante esto.
"¿En serio crees que una mente conservadora podría lograr eso?" Cuestionó el Dios, haciendo que Odín se diera media vuelta mientras negaba con la cabeza.
"Antes eras un poco celoso y envidioso…" Comentó Odín con ligero pesar. "Pero después de la muerte de tu esposa, te has vuelto completamente loco…" El Dios tan solo cerró sus ojos cuando escuchó un fuerte golpe, siendo que Loki le había pegado a la pared con toda su fuerza.
"¡Eso no es verdad!" Gritó el Dios con gran rabia. "¡Tras la muerte de mi esposa, de la última persona que realmente me apreciaba, logré convertirme en alguien más comprensivo que cualquiera de todos los que están en este asqueroso mundo!" Loki comenzó a respirar con agitación tras su arranque de ira, comenzando a tranquilizarse.
"Tan comprensivo que buscas romper el Orden Cósmico…" Declaró el Dios, uniendo sus manos por detrás de su cintura.
"¿No puede existir el bien sin el mal?" Cuestionó Loki, alzando su mirada con una sonrisa burlona. "Cada una puede existir sin la otra. Lo mejor es que nosotros erradiquemos a la otra, antes de que ellos nos erradiquen a nosotros." Comentó Loki con una gran sonrisa un tanto maniática. "Así es como lo representa el Ragnarök. Por eso es que Hyoudou no debe ayudar a los Demonios. Porque, si lo hace, nosotros perderíamos."
Tras escuchar esas últimas palabras, Odín lo observó con gran confusión.
"Después de todo, la maldad de los seres no puede desaparecer por obra de magia." Concluyó Loki, refiriéndose al "cambio" de los Demonios en el último milenio.
"¿Acaso tú sabes cosas que yo no?" Cuestionó el Dios, mirándolo fijamente.
Loki tan solo cerró sus ojos con una pequeña sonrisa, cerrando la pequeña rendija, indicando que no quería hablar sobre ello con su padre.
"Esto es increíble, nunca pensé que se convertiría en esto…" Pensó Odín con gran lastima mientras veía como su hijo se sentaba frente a un tablero de ajedrez, comenzando a jugar solo.
"Lord Odín." El mencionado se dio media vuelta para ver a un chico de cabello blanco lacio y corto, mientras era acompañado por más hombres a sus espaldas. "El interior ya está controlado. Tememos que se presenten fluctuaciones en el exterior. No solo en la Onceava, sino en todos los demás sectores." Concluyó, alzando levemente su rostro, viéndose que su rostro tenía cierto parecido con alguien muy conocida, aunque su expresión, o más bien, la falta de ella, lo hacia ver como alguien un tanto temible.
"Si te refieres a la posibilidad de que vengan a rescatar a Loki, sinceramente la veo casi nula." Comentó el Dios, para luego poner una mano sobre su mentón. "Pero, lo mejor es estar cien por cien tranquilos sobre ello…" El Dios se frotó el mentón por unos segundos más, pensando detenidamente en que hacer. "Tienen mi permiso para patrullar todas las puertas. Asegúrense de que los Demonios no se enteren de esto, ya que no era parte del trato." Explicó el Dios.
"Muy bien." Contestó el hombre rápidamente, abandonando la reverencia. "Haré que cada uno haga un patrullaje general en cada sector una vez por semana. De esa manera, nos dividiremos el trabajo entre todos para no estar cansados, y para que siempre haya 8 personas cuidando los límites del domo." Concluyó, recibiendo un asentimiento por parte del Dios.
"Una cosa más." Declaró el Dios con gran seriedad, algo que el otro hombre no pasó por alto. "No deben entrar en la Doceava Puerta, a menos que se trate de una urgencia. Como ya sabes, ni siquiera tú podrías hacer algo en aquel lugar si son localizados por los monstruos." Aclaró el Dios, recibiendo un rápido asentimiento por parte del hombre.
"En ese caso, solo revisaremos las dos puertas que conectan al Onceavo y Doceavo sector." Comentó, recibiendo un rápido asentimiento por parte de Odín.
Justo cuando el Dios parecía que iba a marcharse, se detuvo.
"Una cosa más." Declaró el Dios, mirando sobre su hombro para observar al hombre. "No se metan en peleas que no sean consideradas como algo importante." Explicó el Dios con gran seriedad. "Si no es algo que pueda perjudicar a Asgard, manténganse al margen." Concluyó, haciendo que el hombre hiciera otra reverencia.
"Sabe que no necesita explicarme eso, Lord Odín." Dijo el hombre.
"Lo sé, pero nunca está de más…" Comentó el Dios con una pequeña sonrisa, para luego mirarlo mientras creaba un círculo mágico a sus pies. "Por cierto, tu hermana está realmente feliz en este tiempo, Rosswell." Declaró, logrando que el ahora reconocido como Rosswell le mirara con una leve expresión de sorpresa.
"Me alegra escuchar eso." Concluyó, profundizando un poco más su reverencia, sin poder evitar esbozar una pequeña sonrisa ante lo escuchado.
Odín tan solo sonrió al ver que Rosswell mostró algo de sus emociones, sacudiendo la mano como gesto de despedida.
En esos momentos, un sello mágico brilló intensamente en su mano, un sello que parecía de procedencia demoniaca.
Esa era la explicación de como podía teletransportarse dentro y fuera de las Doce Puertas del Infierno.
Roswell se dio media vuelta, volviendo a su típica silueta estoica mientras miraba a sus 8 compañeros y amigos. Quienes la gran mayoría poseían un arma diferente, desde un arco hasta una enorme oz con cadena.
"Señores, es hora de trabajar."
CAPÍTULO 43: CITA TRIPLE.
Issei se detendría en el enorme conjunto de departamentos que se encontraban dentro de la academia. El castaño no pudo evitar observar cada uno de los pisos, sintiendo que cada vez el edificio parecía ser más y más grande, probablemente era gracias al constante ingreso de las alumnas extranjeras.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando pudo ver como Penemue salió de uno de los tantos garajes que había en el lugar, llevando una gran moto negra con sus manos.
Issei no pudo evitar ver a la mujer con ligera admiración, ya que era la tercera vez que veía a la Cadre con prendas normales. Cada vez que se veía así, ella traía un aire de belleza muy diferente y exótico, algo que llamaba mucho la atención de Issei. Probablemente se originaba ese sentimiento en él, ya que ella utilizaba una vestimenta popular británica junto a un sombrero de paja bastante grande que le quedaba muy bien.
"¿Para qué quieres tu motocicleta?" Preguntó la Cadre, mientras se detenía en frente suyo. Esa pregunta hizo que Issei dejara de admirarla y volviera a la realidad.
"La necesitaremos, ya que deberemos actuar como alguien normal." Declaró el castaño, algo que Penemue pudo entender, pero eso solo encendió aún más su curiosidad.
"¿Ha donde iremos?" Preguntó, viendo como Issei se montaba en su motocicleta y la encendía.
"¿Recuerdas que te pedí ayuda ayer?" Preguntó el castaño, viendo que todo funcionara correctamente. "Bueno, la realidad es que necesito tu ayuda para juntarme con mis amigos, y las novias de mis amigos." Explicó, para luego frotarse el cabello con gran pena. "Ya sabes, sería incomodo si voy yo solo…" Issei no terminó la oración, pero Penemue lo entendió a la perfección.
"Bien, me servirá para salir de la rutina." Contestó Penemue, logrando que Issei le entregara una sonrisa agradecida. "Además…" Comentó, sentándose detrás de él, para luego abrazarlo por la espalda con mucho cariño. "Estoy seguro que será un poco divertido." Concluyó, posicionando su rostro por encima del hombro de Issei, quien no pudo evitar sonrojarse levemente ante el intenso y maravilloso olor que desprendía la Cadre.
"Ya que estamos aquí, también me gustaría agradecerte por ocultar mi motocicleta por aquí." Comentó el castaño, mientras comenzaba a moverse. "Fue de mucha ayuda, ya que pude evitar cualquier sospecha de mis padres."
"No es un problema." Contestó Penemue, cerrando sus ojos plácidamente mientras sostenía su sombrero con una mano, dejando que el viento ondeara su hermoso cabello negro con gran libertad.
Más tarde, en una cafetería…
El Dúo de Pervertidos se encontraban hablando con sus dos novias alegremente, en donde se podía ver como aun sobraban dos lugares.
Los cuatro abandonaron sus charlas cuando escucharon el resonar de una campana, logrando que todos miraran hacia la entrada.
No hace falta decir que los cuatro estaban muy impresionados, en especial Motohama y Matsuda, que sentían como sus mandíbulas caían sobre la mesa.
Allí se encontraban Issei y Penemue, ambos con unos vestimentas bastante casuales y lujosas que los hacían ver como unas personas extremadamente bellas. Probablemente era debido a que Penemue tiene una figura que no puede ser ocultada con ningún traje, mientras que Issei había abandonado su siempre aburrido traje de academia, por lo que ahora sus vestimentas negras ya no tan sueltas le hacia ver como un joven aun delgado, pero con un muy buen físico.
"¡Bienvenidos!" Una mesera rápidamente los atendió, viendo a los dos invitados extravagantes. "¿Quieren una mesa?" Preguntó, esbozando una tierna sonrisa.
"Estamos con ellos." Respondió Issei, señalando a sus amigos.
La mesera rápidamente inclinó su cabeza, yendo a atender a otros clientes.
Issei y Penemue se sentaron junto a sus amigos. Penemue rápidamente tomó una carta, evaluando los diferentes pedidos que podía realizar.
"Es bueno verlos de nuevo, amigos." Declaró Issei con una sonrisa, viendo a Matsuda y Motohama, quienes se sentaban a su costado.
Issei no pudo evitar mirar a sus amigos con confusión al ver la expresión un tanto idiota que estaban sosteniendo. Cuando iba a preguntar a Murayama y a Aika que es lo que estaba sucediendo, pudo ver que ambas jóvenes lo estaban mirando con una expresión muy parecida.
"¡Joder, Issei!" El castaño no pudo evitar escupir un poco cuando Matsuda le dio una gran palmada en la espalda. "¡Te vas por unos días, y te conviertes en todo un caballero!" Concluyó, riéndose de su amigo mientras continuaba dándole otras palmadas en la espalda, haciendo que Issei se pusiera un poco nervioso.
"Ese traje te queda muy bien." Comentó Motohama, ajustándose las gafas mientras le entregaba una sonrisa con un leve asentimiento.
"Por cierto, ¿cómo fue el viaje a Estados Unidos con tus padres?" Preguntó Aika, cruzándose de brazos con una pequeña sonrisa. "Nos dijiste que vendrías recién dentro de una semana, así que, ¿Qué sucedió?"
"¿Yo dije eso?" Se preguntó el castaño a si mismo mientras se señalaba, recibiendo una mirada muy profunda y penetrante por parte de Penemue al segundo. "¡Oh, si! ¡Lo dije!" Exclamó con gran nerviosismo, entendiendo lo que estaba sucediendo.
"Fue increíble escucharlo, ya que ellos nunca te llevaban." Comentó Matsuda, mientras se miraba con Motohama. "Espero que no te hayan regresado por crear algún tipo de problemas." Se burló Motohama.
"Terminaron el trabajo antes de tiempo." Penemue contestó por él, logrando que todos la miraran, mientras Issei daba un suspiro de alivio al pensar que se había salvado.
"Veo que tienes un buen ojo para la ropa, ¿lo conseguiste en algún negocio de Estados Unidos?" Preguntó Murayama, viendo el traje que Issei llevaba en estos momentos.
"De hecho, Penemue me lo compró." Afirmó el castaño, logrando que todos desviaran su atención drásticamente.
Todos miraron a Penemue por unos pocos segundos, en donde se vio como un aura de belleza y paz absoluta rodeaba a la Cadre mientras giraba una pagina y continuaba leyendo con total tranquilidad, moviendo un mechón de su cabello hacia un lado.
"Es cierto…" Comentaron los cuatro al mismo tiempo, cortando el silencio que ellos mismos habían creado.
Issei no pudo evitar alzar una ceja, ya se había extrañado ante tal reacción.
Los cuatro fijaron una mirada penetrante en él mientras unas sonrisas cubiertas de complicidad se formaban en el rostro de ellos.
"¿Qué tipo de relación tienes con la profesora?" Preguntaron los cuatro al mismo tiempo, logrando que Issei se pusiera visiblemente nervioso.
Aunque no pudo encontrar una rápida respuesta, ya que sintió como una cálida y suave mano tomó a la suya, llevándola hasta la mitad de la mesa. El castaño alzó su rostro, sin poder evitar ensanchar sus ojos ante la gran belleza que trasmitía el rostro de Penemue.
"Él es mi Dragoncito."
Esa respuesta hizo que Issei pusiera cara de palo, mientras que todos los demás casi se mueren ante la revelación.
Justo cuando todos iban a comenzar a gesticular palabras ante lo escuchado, Penemue soltó la mano de Issei, ocultando su pequeña risa detrás de la carta.
"Solo estaba bromeando." Contestó, volviendo su mirada a un café en particular que estaba en la lista. "Solo es como un hermano pequeño para mí." Concluyó, logrando que todos rieran ante su travesura, incluso el mismo Issei, aunque todavía padecía un pequeño rubor en sus mejillas.
Después de esa pequeña broma, todo continuó con gran normalidad.
Las charlas iban y venían, en donde Penemue no participaba mucho y siempre se mantenía seria, aunque se veía que se estaba divirtiendo. Probablemente porque estaba junto a Issei, y cualquier tiempo de caridad que tuviera junto a él siempre era muy agradable para ella. Lo cual sea dicho, tampoco era muy difícil, ya que a nadie le gusta trabajar durante todo el día, y todos los días.
Las horas pasaron y por fin llegó el segundo café, en donde todos estaban a punto de marcharse para ir al cine.
"Al final tenías mucha razón, Issei." Comentó Murayama, mirando con gran amor a Matsuda. "Él es un gran hombre…" Comentó, logrando que Matsuda se sonrojara levemente ante las palabras de su novia, aunque aceptó rápidamente estrechar sus manos con ella.
"Hugh, que melosos…" Comentó Aika con cierto repelús ante lo visto, aunque no le desagradaba del todo. "Procura que nunca nos convirtamos así en público, Motohama." Comentó la mujer, logrando que el mismo se ajustara las gafas con su sonrisa característica.
"Eso no será un problema." Contestó, demostrando que ambos tenían un gran entendimiento sobre el otro cuando apenas cruzaron sus miradas.
Algo que Issei no pasó por alto, y no pudo evitar sonreír al ver a sus amigos del alma tan felices.
De todas maneras, era un momento demasiado meloso, y digamos que Issei se sentía ligeramente incomodo ante esto.
Aunque él no era el único…
"¿Ya follaron?"
La pregunta repentina de Penemue hizo que todos escupieran sus cafés, mientras que Penemue continuó tomando con mucha sutileza, como si no hubiera dicho nada extraño.
"¿No-no crees que esa es una pregunta un poco intensa?" Cuestionó Issei, quien no podía evitar el temblor de su ceja ante la situación tan bizarra.
"¿Por qué?" Preguntó la Cadre, alzando una ceja con inocencia. "Es otra forma muy sana de representar el amor que se tiene una pareja." Contestó Penemue, dejando bien en claro que no le parecía para nada extraño.
"Definitivamente estas en lo cierto…" Pensó Issei con una sonrisa vacilante en su rostro. "¡Pero no puedes ir preguntando eso a personas que recién estás conociendo!"
"Bueno…" Penemue se inclinó de hombros mientras cerraba sus ojos. "No es necesario que contesten." Concluyó, restando importancia al asunto.
Todos se quedaron unos pocos segundos en un silencio un tanto incomodo, hasta que Matsuda vio su reloj y ensanchó sus ojos.
"¡Maldición!" Gritó, levantándose de su asiento repentinamente. "¡Debemos salir ahora, o no llegaremos a tiempo!" Concluyó, logrando que todos se levantaran de sus asientos.
Todos se fueron en dos vehículos diferentes para no ir tan apretados, en donde Matsuda y Motohama casi se volvieron locos cuando se enteraron que Issei tenía una motocicleta propia.
Issei dio una escusa rápida, diciendo que se lo había regalado una prima que vivía muy lejos, algo que sus amigos dudaron enormemente, pero decidieron no presionar más el asunto por trivialidades.
"Ahora que lo pienso, estamos en problemas…" Comentó Motohama con gran seriedad.
"¿Qué sucede?" Preguntó Matsuda con una ceja alzada.
El sudor lentamente comenzó a aparecer en el rostro de Motohama. "No pensé que Issei vendría acompañado, así que solo encargué 5 boletos…"
"Oh…" Comentó Issei con los ojos en blanco, mientras tres puntos suspensivos aparecían sobre la cabeza de todos.
"Hay una solución." Declaró Penemue, viendo como el grupo la miraba con gran atención. "Solo necesito que me dejen sola un momento. Soy amiga del gerente." Comentó, logrando que todos se miraran entre sí con gran sorpresa.
"¿En serio conoces al generante?" Preguntó Issei con gran sorpresa ante lo escuchado, sabiendo que Penemue no interactúa con ningún humano.
"Somos amigos íntimos." Contestó la Cadre mientras guiñaba su ojo, logrando que Issei entendiera el verdadero plan de la mujer.
"Muy bien, entonces nosotros deberíamos ir adelantándonos." Declaró el castaño mientras se dirigía a la sala, sin permitir que sus amigos le recriminaran por no esperarla, aunque no parecía escuchar sus quejas.
Penemue rápidamente miró en varias direcciones, viendo que había pocos guardias en el lugar. Ella se dirigió al baño más cercano sin generar ningún tipo de sospechas.
El guardia que recaudaba las entradas dejó pasar a los 5 con una sonrisa, para luego mantenerse firme en la entrada.
El hombre parecía estar tranquilo, pero esa tranquilidad se vio algo rota cuando sintió una fuerte briza que paso a su lado, por lo que rápidamente miró, sin encontrar nada. Finalmente se inclinó de hombros, sin ver que la Cadre se había ocultado detrás de una de las puertas.
Penemue asomó su rostro levemente, viendo que ya no estaba mirando en su dirección. Ella ingresó con gran sigilo, logrando que el guardia no se enterara de que había alguien a sus espaldas.
"Miren, es ella." Comentó Motohama en un susurro, viendo como Penemue los estaba buscando con una mirada mientras se acercaba lentamente entre las diferentes filas.
"Realmente la dejaron entrar." Pensó Murayama en voz alta con gran sorpresa. "La profesora tiene muchos contactos." Concluyó, en donde los demás parecían pensar lo mismo.
Todos, menos Issei, que sabía a la perfección lo que había hecho.
El castaño alzó su mano, logrando que Penemue lo viera.
Ella rápidamente se acercó a él, viéndose que todas las butacas estaban completamente llenas.
"Un momento, ¿Dónde se va a sentar?" Se preguntó Matsuda, viendo como Penemue parecía no tener asientos libres.
"Logré convencerlo." Comentó la Cadre, mientras pasaba entre los cuatro amigos de Issei. "Lo malo es que ahora le deberé un favor."
Los ojos de los 4 se agrandaron, y la expresión de Issei se torció a una de estupefacción cuando sintió como Penemue se sentaba en su regazo, inclinándose levemente hacia un lado para no taparle la vista.
"Mierda, ¿Cómo puede oler tan bien?" Pensó Issei mientras cerraba sus ojos, abrazando por la cintura a la Cadre, quien no parecía para nada sorprendida ante tal acto.
De hecho, se le veía bastante cómoda con su acción.
Matsuda y Motohama se miraron con sus novias, para después mirar a Issei y Penemue nuevamente.
"Bueno, en realidad, no es la gran cosa…" Pensaron los cuatro al mismo tiempo, aunque no pudieron evitar pensar que la relación de ambos parecía ser bastante cercana.
Después de todo, era extraño ver como Penemue aceptaba que las manos de Issei le rodearan su cintura con total tranquilidad.
Como era de esperarse, Matsuda y Motohama eligieron una película romántica para ver junto con sus novias.
No es que Issei estuviera molesto, pero realmente le aburrían este tipo de películas.
Lo que él no sabía, es que a Penemue tampoco le gustaba ese tipo de temáticas.
De hecho, solo le gustaba las películas que hablan de historia.
Después de que pasaran casi dos largas horas de aburrimiento, Issei estaba a punto de quedarse dormido.
Justo cuando comenzó a cabecear por el sueño, sufrió un pequeño escalofrió en todo su cuerpo cuando sintió como Penemue recostó su rostro en el hombro de Issei, girando un poco su cuerpo para apoyarse con aun más comodidad.
"¿Penemue?" Le susurró Issei, para después darse cuenta que ella estaba completamente dormida.
Esto hizo que él sonriera, ya que su expresión parecía estar excesivamente relajada mientras su rostro reposaba sobre el hombro del hombre que amaba.
Issei posicionó una mano sobre la cabeza de la Cadre con mucho cuidado para no despertarla, para después comenzar a acariciarla.
Penemue se recostó aun más en su hombro por puro instinto, sin poder evitar esbozar una pequeña sonrisa.
"Desearía poder dormir siempre contigo…" Dijo, logrando que Issei se pusiera un poco rígido.
Él giró disimuladamente su mirada, viendo que Motohama no parecía haber escuchado nada.
"Ha salvo…" Issei no pudo evitar dar un suspiro interno, ya que sabía como reaccionaba la gente normal cuando se trataba de dormir con alguien del sexo opuesto.
Todavía lo recuerda muy bien cuando Rossweisse los vio, aunque también es cierto que la reacción de la Valquiria había sido un tanto exagerada.
Después de unos pocos minutos, en donde Issei la estuvo tratando con la mayor calidez y cariño posible para que no se despertara, la película finalizó, haciendo que todos comenzaran a marcharse en gran silencio y con calma.
"Supongo que ya no tengo sueño…" Pensó Issei con ligera sorpresa al enterarse que Penemue le había quitado por completo el sueño, y eso que solo le había estado mirando mientras le acariciaba el rostro.
"¿Esta dormida?" Le susurró Motohama, viendo como Issei la estaba tratando, junto con los otros tres.
"Si, intentaré llevarla con cuidado." Comentó Issei, levantándose lentamente mientras la cargaba como si fuera una princesa.
Los cuatro observaron como Penemue se recostaba en el pecho de Issei por puro instinto mientras esbozaba una pequeña sonrisa. Algo que les impresionó mucho, ya que no la vieron sonreír en ningún momento.
Cuando llegaron afuera, Issei no tuvo más alternativa que despertarla, algo que Penemue no recibió con buen humor al principio, pero rápidamente lo aceptó, sabiendo que iba a ser imposible ir con la motocicleta de otra manera.
Finalmente, los amigos se despidieron, con un amistoso saludo. Los hombres se dieron unas fuertes palmadas en la espalda, mientras que las jóvenes se saludaban como podían con la mujer, ya que era demasiada seria en todo asunto y momento.
Los cuatro montados en el carro observaron como Issei se marchaba en su motocicleta sin antes dar un fuerte bocinazo como despedida, abandonando el sitio con una gran derrapada que hizo reír a más de uno.
"Saben, recién me di cuenta que fuimos unos tontos…" Declaró Matsuda, viendo como la figura de Issei se desvanecía rápidamente. "Nunca nos dimos cuenta de que, quizás, a Issei le incomodaría mucho hacer una salida así. Después de todo, era el único sin novia…"
"Quizás tengas razón, pero aprendimos algo importante…" Declaró Aika con una sonrisa mientras ajustaba sus gafas.
"¿Tú también lo notaste?" Preguntó Motohama, ajustándose las gafas.
"¿De qué están hablando ustedes dos?" Preguntó Murayama con una mirada aburrida, sabiendo que sus amigos ya habían comenzado con sus pensamientos conspiranoicos.
"Bueno, creo que esos dos estuvieron muy cercanos en algunas oportunidades. Especialmente durante el cine…" Declaró Motohama, ajustando sus gafas.
"No lo sé, amigo…" Declaró Matsuda, sabiendo a donde quería ir Motohama. "Penemue debe tener una gran cantidad de pretendientes. Ya sabes, ella y Tiamat son las profesoras más populares de la academia, y con razón…"
"De hecho, ni siquiera sabemos si tiene un novio…" Declaró Murayama, a lo que Motohama no pudo evitar esbozar una gran sonrisa.
"Issei no lo sabe, pero yo pude escuchar algo…" Comentó, haciendo que todos lo miraran con atención. "Cuando Penemue se durmió, ella le dijo que desearía dormir siempre con él." Esta declaración hizo que todos se miraran con gran sorpresa.
"¿Crees que Issei tiene alguna oportunidad con la profesora?" Cuestionó Matsuda con gran emoción, ya que quería hacer citas triples oficiales con sus mejores amigos.
"Tal vez, pero será mejor esperar el momento indicado." Declaró Motohama, ajustando sus gafas. "Algo me dice que ambos deben atravesar una circunstancia muy importante para declararse."
"¿Una circunstancia importante?" Cuestionó Murayama, sin poder evitar alzar una ceja.
Evidentemente, Motohama no sabía que estaba completamente en lo cierto.
"Ya sabes, Issei aun no está graduado y eso podría traer muchos problemas."
Aunque, obviamente no era la circunstancia que él estaba planteando…
Finalmente, Matsuda arrancó el carro y todos se marcharon.
Mientras tanto, Issei y Penemue ya habían llegado a la academia, en donde se dirigían a la habitación de la Cadre.
"No fue tan divertido como esperaba, pero estuvo bien conocer a los dos amigos que siempre te estuvieron apoyando." Comentó la Cadre, entregándole una pequeña sonrisa.
"Si, sabía que no tendrías ningún problema con ellos." Declaró Issei con una sonrisa dentuda, mientras se frotaba el cabello.
"Nos vemos mañana en la academia." Concluyó la Cadre, cerrando la puerta sin antes dar un saludo, un saludo que Issei respondió.
Issei estaba dispuesto a irse mediante un circulo mágico, pero se vio sorprendido cuando Penemue volvió a abrir la puerta y le entregó un fuerte abrazo, logrando que su rostro se intensificará en un rubor intenso.
"¡Muchas gracias por invitarme!" Exclamó, mientras una sonrisa emergía en su rostro.
Issei tan solo pudo contestar al abrazo tan repentino, ya que se había quedado sin palabras.
Unos minutos más tarde, en la habitación de Issei…
Los padres de Issei finalmente habían llegado al hogar, en donde los dos ni siquiera prestaron atención a Issei y fueron directo con Tiamat, preguntándole si es que había ido a clases y no le había causado ninguna molestia indebida durante su estadía fuera del país, en donde la dragona obviamente apoyó a su amado, logrando que sus padres se quedaran tranquilos de momento.
Después de la cena, Tiamat ayudó a Issei con su tarea de química, teniendo una relación bastante normal mientras permanecían a los ojos de sus padres, ya que la señora y el señor Hyoudou solo lo veían como una interacción entre alumno y maestra.
Finalmente, tocó la hora de irse a dormir, en donde Issei se acostó sin poder evitar pensar en cierto abrazo que le dio Penemue.
"No pensé que le haría tanta ilusión algo tan simple…" Pensó el castaño con una pequeña sonrisa, recordando la felicidad que había expresado cuando lo abrazó. "Supongo que podría aprovechar mi tiempo libre para salir más con ella. De hecho, deberíamos de salir con Tiamat también." Pensó, sin poder evitar esbozar una gran sonrisa ante su último pensamiento. "¡Estoy seguro de que sería muy divertido!"
Desde el pasillo, se pudo ver como una extraña figura abrió una puerta lentamente, y comenzó a moverse en los pasillos como si fuera un ladrón, poseyendo un gran sigilo para no despertar a los padres de Issei.
"Sería interesante llevarlas a un parque de atracciones…" Pensó Issei, sin poder evitar recordar a Rossweisse tras sus palabras.
Issei colocó sus manos por debajo de su almohada, sin poder evitar mirar el techo con gran curiosidad. "Me pregunto cómo estará ella ahora…"
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio como su puerta se abrió aparentemente sola. Su expresión se torció a una divertida después de que la puerta se cerrara, sin dejar nadie a la vista.
En unos pocos segundos, cierta dragona emergió del suelo y posicionó su mentón sobre el borde de la cama con una sonrisa atrevida.
"¡Buenas noches!" Exclamó, saltando a la cama mientras hacia todo lo posible para hacerle cosquillas a Issei, quien estaba esquivando todos los asaltos de una manera magistral.
Las sabanas volaron rápidamente, y comenzaron a pegarse con las almohadas, mientras risitas silenciosas salían de ambos.
Al día siguiente…
Issei se encontraba en el viejo edificio de la Academia Kuoh. Era muy temprano, por lo que apenas estaba comenzando a llegar gente para las clases.
Algo extraño en Issei era que llevaba puesto una venda negra en sus ojos que cubría por completo su visión.
"¿Estás seguro que con hacer solo esto ya puedo desarrollar mis sentidos de Dragón?" Preguntó el castaño a su inquilino, recibiendo un pequeño bufido indicando que si era así.
"[Ya te has adaptado muy bien a mi poder y te desarrollaste espléndidamente.]" Explicó el dragón mientras sonreía. "[Si repites este procedimiento un par de días, tú olfato evolucionará y podrás sentir no solo los olores característicos de cada Dragón, sino también las auras de ellos.]" Explicó el dragón.
"Si, recuerdo esa sensación." Comentó Issei, recordando aquella vez que pudo ver el aura de Tiamat cuando quedó atrapado en el Reino Familiar.
"[Además de eso, el sentido sensorial de los dragones te ayudará en algo muy importante.]" Declaró Ddraig, ganándose la atención de Issei. "[Cuando logres desarrollarlo, podrás sentir cuando una dragona se encuentra segregando sus feromonas.]" Explicó el dragón, haciendo que Issei alzará una ceja.
"¿Y eso que demonios me importa?" Preguntó el castaño, logrando que Ddraig se riera.
"[Te importa mucho, compañero.]" Declaró el dragón. "[Cuando una dragona expulsa sus feromonas, significa que esta extremadamente excitada. En otras palabras, sabrás en que momento Tiamat comenzará a verse afectada por su Época de Apareamiento.]" Concluyó el dragón, para después ponerse ligeramente serio. "No puedo decirle que esas feromonas solo pueden ser sentidas por el dragón que ellas elijen como pareja, o si no podría cagarla." Pensó para si mismo, recordando como Tiamat lo amenazó si se le decía a Issei cómo funcionaba la Época de Apareamiento realmente.
"Eso me permitiría escapar a tiempo para asegurarme de que las cosas no se compliquen…" Pensó el castaño en voz alta, recordando como las pocas veces que sucedió algo extraño con Tiamat, ella por lo general lograba tener el suficiente autocontrol para alejarse de él y no violarlo. Aunque también recuerda que resistirse era extremadamente complicado para ella.
"Es una habilidad muy útil." Concluyó el castaño con una sonrisa.
"[No tan rápido, compañero.]" Alertó Ddraig, logrando que Issei alzara una ceja ante la confusión. "[Las feromonas pueden hacer que tú también pierdas el control, aunque en mucho menor medida. Siempre debes mantener la cabeza fría, sin importar cuantas veces reaccione tu libido.]" Explicó el dragón, dejando bien en claro que Issei iba a tener problemas con su mini-Issei si es que llegaba a oler las feromonas.
"Entonces, ¿realmente me serviría aprender esto?" Pensó Issei con una gran gota de sudor, ya que no estaba seguro de proceder.
"[Esta habilidad se desarrollará tarde o temprano, ya que está en tus genes gracias a mí.]" Declaró el dragón con seriedad. "[No te preocupes. Ya te dije que las feromonas te afectaran en mucho menor medida.] Explicó, para luego suavizar su voz. "[Escúchame bien. Si realmente quieres a Tiamat, entonces no tendrás ningún problema en escapar de esas situaciones.]" Concluyó el dragón, sabiendo que Issei nunca sería capaz de hacerle algo a Tiamat en contra de su voluntad.
Aunque bueno, ella no estaba actuando precisamente "en contra de su voluntad", pero Issei no sabía eso.
"Ahora que lo pienso…" Comentó el castaño, desviando el foco principal. "¿Los dragones no tienen ningún tipo de…?" Issei estuvo pensando la palabra correcta, sin saber exactamente como describir lo que quería preguntar. "¿Hormonas?" Concluyó, algo que hizo estallar una carcajada en Ddraig, logrando que Issei se sonrojara de vergüenza por su pregunta tan tonta.
"[ ¡Por supuesto, todos los malditos machos tienen hormonas!]" Aclaró el dragón, sin creer que esa haya sido una pregunta real. "[Si te refieres a los efectos de estas, digamos que no tienen uno como tal. Siguen siendo muy parecido a los humanos.]" Explicó el dragón con una pequeña analogía, para que sepa cuanto alcance tenían. "[Eso sí, debes recordar que los humanos tienen su olfato mucho menos desarrollado que cualquier ser sobrenatural. De hecho, los dragones cuentan con el segundo mejor olfato de todo el mundo, quedando solo por detrás de los Nekomatas.]" Finalizó el dragón, haciendo que Issei alzara una ceja.
"¿Y que tiene que ver el olfato?" Preguntó Issei, sin poder encontrar ninguna relación.
"[Bueno, es una interesante pregunta…]" Comentó Ddraig entre risas.
"Nuestros disparos blancos tienen una esencia." La voz de Azazel hizo que Issei se quitara las vendas, viendo como el Cadre hacia un gesto un tanto divertido con su pelvis, logrando hacer más énfasis en sus palabras. "Lo que Ddraig intenta decir es que, ese olor puede ser muy tentador para algunas mujeres." Explicó el Cadre, sentándose al lado de Issei mientras cruzaba sus piernas. "Ahora, imagina como se sentiría una mujer que puede oler esa fragancia con una intensidad 15 veces mayor al de un humano." Concluyó, viendo como el rostro de Issei gesticulaba de diferentes formas, logrando que el Dios se riera levemente.
"Por eso…" Comentó el Cadre, levantándose. "Siempre debes asegurarte de estar bien limpio, hombre." Concluyó el hombre, extendiendo su puño en un gesto final, para luego abandonarlo con un rápido saludo. "Nunca sabes cuándo llegará el momento."
Issei tan solo se quedó mirando como el Cadre se marchaba después de agarrar su maletín, logrando que la habitación estuviera en un intenso silencio por varias horas.
"… ¿Cómo es que la conversación llegó hasta este punto?" Se preguntó el castaño internamente con los ojos en blanco.
El castaño le restó importancia rápidamente a lo que acababa de suceder, dando un pequeño salto mientras colocaba su maletín sobre su espalda, sabiendo que las clases comenzaban en menos de media hora.
Justo cuando iba a salir, Rías abrió la puerta, haciendo que ambos se miraran con ligera sorpresa.
"Es ella…" Pensó el castaño, recordando todas las palabras de Loki.
"¿Sucede algo?" Preguntó la pelirroja, viendo como Issei se le quedó mirando intensamente.
"No es nada…" Comentó Issei mientras se frotaba el cabello con una sonrisa. "Solo es que las palabras de Loki me están atormentando un poco…"
"Oh, es cierto." Comentó Rías. "Recuerdo que habían tenido una pequeña charla antes del combate." Rías se colocó un dedo sobre su mentón, recordando los eventos. "Simplemente ignora esas palabras." Concluyó, inclinándose de hombros. "Solo eran palabras de un pobre hombre desesperado por escapar. No dejes que te engañen tan fácilmente." Aclaró su ama, restándole gran importancia a las palabras de Loki.
"Si, tienes razón." Comentó con una pequeña sonrisa, para luego pasar al lado de ella. "Tengo prisa, lo siento, presidenta." Declaró, yéndose rápidamente, algo que extraño levemente a Rías.
"¡Vamos!" Exclamó la pelirroja con un pequeño puchero. "Justo cuando quería pedirle que nos bañáramos juntos…" Se susurró a si mismo con ligero fastidio, para luego volver a sonreír. "Bueno, tendré otra oportunidad más tarde…"
"[¿Compañero?]" Cuestionó Ddraig, viendo como Issei se había alejado rápidamente del sitio. Algo extraño en él.
"Tiamat, Loki, Vali, Tannin, e incluso tú me advirtieron sobre los Demonios." Pensó el castaño, iniciando una conversación interna con Ddraig. "Simplemente ya no puedo entregarles mi confianza abiertamente. Aunque también puede ser que este siendo paranoico, pero observaré con más cuidado a partir de ahora."
"[Es extraño que pienses de esa manera ahora…]" Comentó Ddraig con cierta curiosidad, ya que Issei siempre había sido alguien muy confiado.
"No me asusta lo que dijo Loki, o por lo menos, no en mayor parte…" Explicó el castaño, recordando toda la charla. "Eso de que no puedo salvar a las especies ya condenadas me parece una estupidez. Después de todo, las Profecías sirven para evitar presagios desastrosos, ¿no te parece?" Cuestionó el castaño, para luego entrecerrar sus ojos. "Lo que me estuvo rompiendo la cabeza fueron uno de sus tantos delirios…" Comentó, recordando una parte concreta de la charla. "Él siempre se refirió a que todos los Demonios sabían su destino, o eso dejó a entender. Algo que no puede ser así, ya que solo Sirzechs debería saber acerca de esa profecía…"
"[¿Y por qué crees en esas palabras, y en las otras no?]" Preguntó el dragón, muy interesado en el razonamiento que estaba tomando Issei.
"No es que crea o no, es solo cuestión de lógica." Aclaró el castaño, recordando todas las cosas que aprendió hasta ahora. "Desde un principio, ellos me dejaron ser entrenado por personas que pertenecían a otras Facciones, que, si te lo recuerdo bien, todas las Facciones siempre tuvieron una gran tensión entre ellas, que incluso se lleva presentando después del Tratado de Paz." Declaró el castaño, poniendo sus manos en los bolsillos. "¿No te parece extraño que en ese momento se hayan arriesgado tanto a perderme solo para que yo recibiera el mejor entrenamiento posible?" Cuestionó Issei, para luego alzar una ceja. "También puede ser un factor contradictorio, pero no deja de ser jodidamente extraño. Quizás este siendo un poco conspiranoico…" Concluyó el castaño, logrando que un pequeño silencio se presentara entre él y su inquilino.
"[Entonces, ¿Qué harás?]" Preguntó Ddraig, logrando que Issei se inclinara de hombros.
"De momento, solo me mantendré al margen." Contestó el castaño, cerrando sus ojos. "No quiero tener problemas innecesarios solo por unas sospechas que aun no tienen pruebas palpables." Issei se detuvo en frente de la puerta, mirando el enorme establecimiento. "Aunque está claro una cosa. Yo antes pensaba que los Demonios se habían convertido en una buena especie, ya que ahora revivían humanos, incluso me dieron una segunda oportunidad. Pero, ya no pienso de la misma manera." Concluyó, logrando que su mirada decayera un poco. "Ya entiendo mejor el Mundo Sobrenatural. Sé a la perfección que mi presidenta solo me revivió porque poseía una Sacred Gear. Eso no es un acto de bondad, y mucho menos un acto de caridad. Simplemente eres revivido mediante un contrato en el que no tienes palabra…" Explicó Issei, para luego dar un gran suspiro. "Ellos claramente no son buenos, pero tampoco se pueden considerar como malos. En parte, solo hacen eso para asegurar la supervivencia de su especie, debido a que han quedado en la cuerda floja después de la Gran Guerra." Concluyó el castaño, para luego recordar a cierto medio-vampiro. "Pero hay ciertas actitudes pasadas que me hacen inclinarme un poco hacia un lado…" Finalizó, ingresando a paso lento dentro de la academia.
Por lo visto, Ddraig había quedado muy conforme ante lo escuchado, ya que no le hizo ninguna otra pregunta.
Unos minutos más tarde…
"¡Hoy anunciaremos a una nueva profesora!" Todos se encontraban en el enorme gimnasio, escuchando atentamente el comunicado del director, quien era el mismo Sirzechs.
Todos estaban prestando atención, a excepción de alguien quien aún tenía bastantes dudas en su cabeza.
"También cuando me encerraron tres días en el Reino Familiar…" Pensó el castaño mientras tenía una mano sobre su mentón. "Pero eso no puede considerarse como un acto malvado, ya que fue un castigo justo por no haberles ayudado cuando debía…" Issei continuaba con sus especulaciones no tan sanas, sin enterarse de como un rostro muy conocido se posaba en el micrófono.
Después de unos pocos segundos, Issei reaccionó a las palabras de Sirzechs, logrando que pestañeara un par de veces.
"Espera, ¿una nueva profesora?" Se preguntó internamente. "Por algún motivo, esto me trajo un gran déjà vu…" Balbuceó, mientras se frotaba la cien intensamente.
"¡Mi nombre es Rossweisse!" Exclamó la Valquiria, logrando que Issei abriera sus ojos en shock. "¡Seré la nueva profesora de natación!"
"Ah, así que esto era…" Comentó el castaño con los ojos en blanco mientras fijaba su mirada en Ross, quien estaba saludando a los alumnos con una sonrisa radiante que desprendía mucha energía.
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Después de cuatro largas, muy largas partes, por fin termina este capítulo cuádruple. De hecho, fueron tan jodidamente largas que en total llegan a más de 37.000 palabras. Básicamente el capítulo cuádruple se convirtió en un capítulo séptuple.
El próximo capítulo será sobre la piscina. Prepárense para lo que se viene que será bastante intenso.
Si me da espacio (que lo veo muy posible), también agregaré la anteúltima escena entre Issei y sus amadas antes de que comience el Rating Game.
Si todo sale según lo esperado, solo faltan dos capítulos para que inicie la batalla.
Por último, me gustaría saber a quién de las tres elegirían para que Issei tenga su primer lemon. Tengo pensado hacer el primer lemon de cada una por separado, y por eso quiero saber las opiniones, probablemente elija a la que mejor salga puntuada como primera escena +18. Para los que se preguntan, no agregué a Ophis entre ellas tres, ya que ella tendrá un desarrollo mucho más lento (ya saben, la falta de sentimientos, y luego la falta de comprensión de estos hará que Ophis tarde un tiempo en darse cuenta de lo que quiere. Además de que, evidentemente, ella aparecerá por primera vez en un punto ya bastante avanzado en la trama).
¡Creo que ya no me queda nada más que decir, así que les mando un gran saludo a todos!
¡Muchas gracias por leer!
Cantidad de palabras del capítulo cuádruple: 8367+14222+6474+8141= 37.204 palabras.
