¡Aquí me presento con la última parte de este capítulo triple!

Con el capítulo anterior, he sumado más de 350k de palabras. Sé que a muchos le da igual esto, pero es algo muy importante para mí, ya que esta historia se a transformado en la más larga que he hecho hasta el momento. Es cierto que no tengo gran variedad ahora mismo, pero dudo mucho que logren superarla, en especial si tengo en cuenta lo que todavía falta para terminarla.

Antes de comenzar, me gustaría contestar una review:

Carlos29: Me alegro mucho que te haya gustado el capítulo anterior. Eres una persona que no leía desde hace un tiempo, así que es bueno poder verte de nuevo. Me alegra que el cambio de planes a último momento respecto a el entrenamiento de Issei no haya quedado tan raro a tus ojos. ¡Espero que continúes disfrutando de esta historia!

Sin nada más que agregar, comencemos.

¡Disfruta!

En un lugar algo desolado se presentaba una destrucción bastante grande. La gran cantidad de escombros y arboles destrozados, junto con el enorme cráter que parecía hundirse en la tierra generaba una gran impresión ante los ojos lejanos que miraban desde lo alto de una montaña. Para ser más concreto, se trataba de tres personas: dos Demonios y un Dragón.

"¿Estás bien?" Preguntó Issei, viendo como Gasper se tambaleó hacia un lado.

"Si, solo estoy un poco mareado…" El vampiro casi se cae de espaldas después de decir eso, pero Tannin lo tomó justo a tiempo.

"Será mejor que te apoyen durante la batalla. Asegúrate de tener a Kiba o Xenovia cerca." Comentó el castaño con ligera preocupación tras ver la condición en la que se encontraba su amigo.

"Conque pueda subirme a la espalda de alguien ya será suficiente. Me darán el suficiente ángulo y altura para hacer bien los ataques." Declararía el medio vampiro con una pequeña sonrisa, intentando recomponerse de la mejor forma posible. "Bueno…por lo menos, los pocos ataques que podré realizar." Concluyó, colocándose sobre la espalda de Issei mientras apuntaba con su mano hacia el frente.

"Antes de ir a la batalla, déjame darte un último concejo." Gasper miró al castaño con atención. "Piensa dos veces antes de atacar. No lo estoy diciendo por el hecho de que puedas lastimar a tus propios compañeros." Gasper le observó con ligera confusión tras lo escuchado. "Lo que quiero decir es que a veces es mejor analizar bien el campo de batalla. Como puedes moverte, como podría moverse el enemigo, como podrías defenderte y como ellos podrían defenderse. La idea real de una batalla no es el que tenga el ataque más fuerte, aunque eso por lo general siempre funciona…" Comentó el castaño mientras se frotaba la mejilla con una leve sonrisa avergonzada tras sus últimas palabras.

Su mirada cambió drásticamente tras decir sus siguientes y últimas palabras:

"Lo más importante es tener los ojos bien abiertos. Eso es lo que decide una batalla."

Gasper no pudo evitar mirarlo con aun más confusión, ya que no había entendido del todo sus palabras.

"Sé que ustedes saben esto más que nadie…" Comentó Tannin, acercándose al dúo. "Pero no dejen que nadie diga lo que puedan o no hacer." Afirmaría, dándole una fuerte palmada en el hombro a Issei, para luego desordenar el cabello de Gasper. "¡Ustedes son los únicos que saben cuáles son sus propios límites!"

"Hablando de eso, ¿no vendrás con nosotros?" Cuestionaría el castaño, viendo como la sonrisa dentuda de Tannin cambió radicalmente.

"Aunque las cosas estén mejor, no pienso pisar el Territorio de los Demonios, con la excepción de que se trate de una emergencia." Concluyó el dragón con gran seriedad, dejando bien en claro que nunca podría perdonar a los Demonios. "Exceptuando a ustedes dos que son casos especiales, solo entreno Demonios por el pedido de Azazel."

"Hum, lo entiendo…" Fue la simple respuesta del castaño, sintiéndose un poco mal de que Tannin no fuera a ver sus progresos.

Tannin pareció captar su mirada, por lo que este sonrió.

"Aun así, ¡los estaré animando!" Exclamaría, cruzándose de brazos. "¡Buena suerte!"

Gasper e Issei alzaron sus pulgares con una sonrisa dentuda para despedir al Rey Dragón.

CAPÍTULO 46: DISRUPCIÓN DIVINA: ¡EL COMIENZO DEL VERDADERO DESPERTAR!

Penemue llegó mediante un círculo mágico hacia una mesa considerablemente grande que estaba a la intemperie. Había muchos aperitivos, además de un círculo mágico carmesí gigante que en estos momentos se encontraba completamente vacío.

Alrededor había una gran cantidad de estructuras que parecían concentraste únicamente en escenarios para los Rating Games, aunque también había ciertos comercios.

"Lamento la tardanza." Se disculpó la Cadre, sentándose al lado de Azazel y Rossweisse.

"Qué extraño, tu no eres de llegar tarde…" Comentaría el Cadre, captando la atención de la mencionada.

"Tuve que ayudar a Tiamat con unos problemas. No es anda grave, solo se quedó levantada durante todo el día y se estaba muriendo del sueño." Contestó la Cadre.

"Ya me preguntaba porqué no estaba aquí." Diría Sirzechs, ganándose la atención de todos los que se encontraban allí.

No eran muchos, pero sin duda eran gente muy importante.

Azazel, Rossweisse, Penemue, toda la familia Gremory y Serafall.

"Mi hermana ganó el primer combate!" Exclamaría la representante de la familia Sitri con mucha emoción. "¡Espero que tu hermana haga lo mismo! ¡Estoy muy ansiosa por ver el enfrentamiento de ellas dos!"

"Hablando de enfrentamiento…" Comentó el patriarca de los Gremory, viendo el enorme circulo mágico. "¿Aun no comenzaron?" Cuestionó el hombre, logrando que su hijo sonriera.

"De hecho, ya comenzó hace unos pocos minutos." Contestó, haciendo que todos miraran el circulo mágico cuando apareció una enorme pantalla, en donde se podía ver como Issei iba corriendo junto con todo el sequito Gremory, a excepción de Rías que parecía haberse quedado atrás.

Gasper iba montado en la espalda de Xenovia, mientras que el castaño llevaba una vestimenta un tanto extraña, y la túnica que llevaba solo hacía que resaltara aún más. Además de que su cabello parecía más revuelto de lo normal.

"¿Issei no se ve un poco extraño?" Pensó Rossweisse con una mirada confusa, viendo como la túnica grande parecía apretarse un poco en la zona de su pecho.

Al principio del campo de batalla, se podía ver como Rías estaba sentada en uno de los muchos escombros que habían puesto para crear el escenario del combate.

Lo extraño de la pelirroja es que poseía una gorra que le tapaba a la perfección los ojos, además de la túnica ajustada que llevaba su cuerpo, que denotaba sus senos. Aunque fuera ajustada, no era tan grande como la de Issei, por lo que permitía una movilidad mucha mejor.

Las manos de Rías tuvieron un pequeño movimiento, y poco después pudo escucharse un par de sonidos a sus espaldas.

"¿En serio pensaste que este plan podría funcionar?" Cuestionó una mujer que estaba ligeramente encubierta como todas las demás, aunque se podía ver el rostro de cada una. "Quizás no hubiera sido tan malo, si es que no lo hubieras explicado en la cara de nuestro amo."

Rías se levantó lentamente y se dio la media vuelta. Su cabello largo se agitó violentamente, obligándola a sostener su gorra para que no se le cayera.

"Nueve."

Eso fue lo primero que pensó mientras ajustaba su gorra y miraba a las mujeres que se encontraban frente a él, acercándose lentamente.

"Ocho peones. La restante es difícil adivinar."

Las mujeres dejaron de caminar, quedándose a pocos metros de la pelirroja. Un silencio muy incomodo se presentó en el ambiente, ya que ninguno de los dos bandos hacia un solo movimiento.

Finalmente, la primera en moverse fue Rías, quien corrió rápidamente hacia un costado, siendo perseguida de inmediato por las nueve mujeres. Ocho de ellas le siguieron por el suelo, mientras que una se subió sobre los escombros para perseguirle.

Rías siguió corriendo entre los pilares y los escombros, hasta que se vio obligado a dar un gran salto lateral para esquivar un ataque cuerpo a cuerpo, generando un gran impacto a sus espaldas. Se agachó inmediatamente después para esquivar un puñetazo, para luego dar una gran voltereta hacia atrás, esquivando a otra contrincante.

Rías continuó corriendo, desplazándose entre los pilares y escombros, utilizándolos a su favor para esquivar los ataques mágicos que provenían desde arriba, a la vez que intentaba mantener la distancia de las ocho mujeres que lo seguían detrás, aunque no parecía ser para nada sencillo.

Después de correr por ese pasillo por varios segundos, Rías se detuvo abruptamente al ver que había llegado a una especie de coliseo un tanto maltrecho que tenía un gigantesco techo. Más allá del coliseo no había nada, lo que indicaba el final del campo de batalla.

Ella volteó su rostro al ver como las nueve mujeres caían a sus espaldas.

"Creo que ya terminó el juego del gato y el ratón." Dijo la que aparentaba ser un Alfil con una sonrisa de suficiencia, mientras hacía que un círculo mágico brillara de su mano, al mismo tiempo que las demás compañeras hacían lo mismo. "¡El ratón ya fue atrapado!"

Todas las mujeres posicionaron sus manos en el suelo, creando un gigantesco circulo mágico que cubrió todo el coliseo, haciendo imposible el escape.

"Así que ya habían preparado esto antes…" Pensó Rías, mirando de un lado a otro sin una pizca de preocupación, algo que confundió a las nueve muchachas.

La mirada de Rías finalmente se posicionó en sus enemigas, esbozando una pequeña sonrisa.

"Tienes razón, el ratón ya fue atrapado." Comentó Rías, logrando que las nueve mujeres ensancharan sus ojos al notar que la voz de la pelirroja era demasiado grave para ser el de una mujer. "Pero yo no soy el ratón…" Comentó, alzando su mano, haciendo aparecer un guantelete de color rojo.

El circulo mágico que habían creado para retener al supuesto Rey enemigo se rompió en mil pedazos, y fue reemplazado al instante por otra barrera mágica mucho más fuerte que desprendía una energía carmesí.

La supuesta pelirroja se quitaría la gorra, revelando unos ojos de color marrón.

"Ustedes son el ratón." Concluyó, quitándose una gran cantidad de prótesis de goma debajo de su gabardina, haciendo que sus senos falsos desaparecieran.

"Un momento, ¿eso no es trampa?" Cuestionó Serafall con una mirada confusa en su rostro.

"El límite de objetos mágicos son dos, pero esto no tiene nada que ver con eso. Ninguna regla dice que no puedas vestirte como quieras." Afirmó Sirzechs, algo impresionado por lo que estaba presenciando. "Es la primera vez que veo algo así…"

"De igual manera…" El rostro del alfil cambiaría a una sonrisa engreída. "¡Eres uno solo!" Exclamaría, agitando su mano hacia el frente, haciendo que sus compañeras se pusieran en posición, la gran mayoría defendiéndola mientras que otras se disponían al ataque.

"Al no tener un reconocimiento merecido, ellas piensan que no has progresado nada desde que luchaste contra Raiser…" Pensó Penemue, mirando la pantalla. "Demuéstrales quien eres en realidad."

Issei colocó su codo hacia el frente mientras extendía su otra mano, ambos puños se encontraban ligeramente abiertos mientras que el dedo pulgar permanecía completamente libre.

Cuando sus piernas se separaron ligeramente y su cintura cayó un poco, finalmente completó la postura, haciendo que una figura imaginaria de Tiamat se posara a su lado, exactamente con la misma postura.

La primera mujer se abalanzó sin dudarlo, intentando darle un fuerte puñetazo, a lo que Issei esquivó dando un giro de 360 grados hacia un costado, para luego utilizar sus manos para desviar y bloquear los demás ataques, sus puños se abrían justo en cada momento para atrapar y desviar los golpes con una precisión y velocidad alucinante. Sus brazos se movían con total libertad al igual que el resto de su cuerpo. La figura imaginaria de Tiamat hacia exactamente los mismos movimientos, dando a entender que Issei había dominado la técnica por completo.

Los bloqueos y desvíos lograban transformar la batalla en una especie de baile.

Así es, Issei estaba haciendo bailar a su propio rival sin que siquiera se diera cuenta.

Finalmente, el castaño dio otro giro de 360 grados para posarse detrás de ella, y no hace falta decir que la expresión del peón en estos momentos era de puro estupor, ya que no comprendía nada de lo que estaba sucediendo. Cuando Issei se posó en su espalda, le dio un fuerte empujón que terminó de desequilibrar a la mujer, haciendo que mordiera el suelo de una forma bastante cómica.

Otro peón se unió a la batalla de inmediato, pero Issei detuvo el ataque con su antebrazo sin la necesidad de darse media vuelta. La mujer intentó atacar repetidas veces, logrando que Issei se volteara y atrapara cada uno de los golpes con sus manos, hasta que finalmente rompió su defensa cuando apartó sus dos brazos, dándole una fuerte patada que generó un enorme torbellino. El peón rodó por el suelo hasta terminar a los pies del alfil, quien mirada todo esto con gran asombro.

"¡¿Qué es lo que está sucediendo?!" Pensó mientras su cuerpo temblaba. "¡Ni siquiera activó su Balance Breaker!" Concluyó, viendo como tres peones se le acercaban en tres direcciones diferentes, siendo evadidas y repelidas por el castaño.

Una de esas mujeres intentó propinarle un golpe en el rostro que Issei esquivó dando un paso hacia el costado, para luego darle un golpe en su codo. El daño no pareció afectarle mucho a la mujer, aunque su expresión cambió radicalmente cuando Issei unió el pulgar con su puño, logrando que un sonido espeluznante se escuchara en el hueso. Ella ni siquiera tuvo la libertad de gritar, ya que salió volando un segundo después del impacto, generando un fuerte sonido que se asemejaba a un chasquido.

El otro peón intentó atacarlo por la espalda, pero Issei atrapó su puño y se volteó rápidamente, atrayéndola con su agarre, al mismo tiempo que le propinaba un fuerte puñetazo en su hombro. El tiempo se detuvo allí mismo de nuevo, los ojos de la mujer se ensancharon con gran dolor, y un segundo después se volvió a escuchar ese horrible chasquido, desmoronando por completo los huesos en la zona del impacto. Ella gritó con gran dolor cuando fue enviada lejos por el golpe.

Issei se agacharía rápidamente para esquivar un golpe, haciendo que la peluca se quedara en el aire. El castaño se tomó la libertad de volver a colocársela en ese mismo momento, para después darse la media vuelta y propinarle un fuerte golpe con su dedo pulgar en el medio del pecho a la mujer, logrando que esta ensanchara sus ojos con horror, para luego salir volando.

"Si…" Pensaría la Cadre, para luego sonrojarse levemente. "El cabello largo le queda muy bien…"

"¡Basta de juegos!" Rugió el alfil, haciendo sus dos manos hacia el frente para crear enormes círculos mágicos. "¡Veamos si puedes esquivar esto!" Concluyó, apretando los dientes con rabia cuando vio como Issei la miraba sin siquiera una pizca de preocupación.

Los dos disparos mágicos se lanzaron rápidamente, Issei nuevamente entró en posición. La mano desnuda de Issei se embulló de poder mágico.

"¡¿Pero qué?!" Todas gritaron con gran conmoción, viendo como Issei desviaba los dos ataques mágicos como si no fueran nada.

La mujer no se dejó amedrentar y arrojó una gran cantidad de ataques más, en donde todos terminaron exactamente iguales. El coliseo lentamente se fue despedazando por cada ataque, generando diversos huecos a los alrededores por las explosiones, incluso el mismo techo comenzó a caer.

"Aun no has visto todo…" Murmuraría la mujer, creando un pequeño circulo mágico en frente suyo.

Los ojos de Issei se ensancharon ligeramente cuando numerosos círculos mágicos aparecieron a sus costados. En ese momento, todo se volvió cámara lenta para el castaño, quien se llevó su mano hacia la cintura, o más correctamente, hacia la funda de su katana.

Issei desenfundó su katana y bloqueó todos los ataques mágicos mediante el mismo desenvaine, para luego crear una barrera mágica en frente suyo, logrando que se generara una gran explosión cuando otro ataque mágico mucho más grande le atacó desde el frente.

Issei salió volando del humo y los escombros. Los peones vieron esto como una apertura, por lo que se lanzaron rápidamente hacia el ataque. Las 8 mujeres llegaron al mismo tiempo, dirigiendo su puño en diferentes direcciones.

Los ojos de todas se ensancharon a más no poder cuando el castaño creó un círculo mágico por debajo de sus pies, deteniendo los ataques frontales con su katana y utilizando su otra mano para crear una barrera a su espalda, cubriendo absolutamente todos los impactos.

"Utilizó una barrera mágica para retomar su posición en el aire y cubrir los ataques que venían desde esa dirección al mismo tiempo…" Pensó Rossweisse con ligera sorpresa. "Realmente aprende muy rápido."

"Sabía que podría darnos muchos problemas, pero esto es una locura..." Pensó el alfil, sin poder evitar sudar ante la presencia del castaño, viendo como todas sus compañeras volvían rápidamente a sus posiciones.

"Fue divertido, pero si me tomo más tiempo me temo que la presidenta se enojará mucho conmigo." Comentó Issei, quitándose la peluca.

"Todavía podemos defendernos mientras algunas se encargan de romper la barrera, ya que no parece ser muy fuerte." Estudió la mujer. "Puedo enviar a algunas…" Sus pensamientos fueron rápidamente cortados cuando vio la condición de algunas compañeras, quienes estaban severamente dañadas. "En las condiciones actuales, no podemos llevar a cabo ese plan…" La mujer se presentó con dudas por unos segundos, para luego apretar fuertemente sus puños. "¡Ataquen todas, ahora!" Gritó, alzando sus dos manos mientras hacía aparecer un círculo mágico gigante.

Issei simplemente sonrió ante la vista. Sus brazos volvieron a tomar posición, al mismo tiempo que se rodeaban de un aura carmesí. Sus piernas se afirmaron al suelo mientras eran cubiertas por esta misma aura. La sonrisa de Issei se ensanchó aún más, a la vez que esa aura carmesí comenzaba a transformarse en una gran armadura.

Él vio como sus enemigas corrían rápidamente hacia su posición. El aura carmesí explotó en una enorme ráfaga mientras su brazo se flexionaba hacia atrás.

Su gran sonrisa fue cubierta progresivamente por su casco.

Su brazo se flexionó hacia el frente, uniendo nuevamente el pulgar con su puño. El chasquido se escuchó junto con las siguientes palabras:

"¡Welsh Dragon Balance Breaker!"

La sonrisa orgullosa de Penemue desapareció totalmente cuando la pantalla se apagó justo en el momento del impacto.

"¿Qué sucedió?" Cuestionaría Rossweisse con gran duda.

"Esto no es normal." Sirzechs se levantó de su asiento con ligera preocupación. "Ni siquiera se escuchó el derribo de las piezas de Diodora. Estoy seguro que al menos una debió haber caído con ese golpe." El Demonio fijó su mirada en Serafall, quien tenía un rostro decepcionado por perderse uno de los mejores momentos. "¿Puedes comunicarte con Ajuka? Dijo que estaba en el Distrito Comercial."

"Algo esta generando una gran interferencia." Aclaró Serafall, teniendo un pequeño circulo mágico en su oído. "No puedo hablar con nadie."

Todos se miraron entre sí con ligera desconfianza por lo que estaba sucediendo.

"Esto no me da buena espina…" Afirmó Azazel, encendiéndose un cigarro mientras dejaba caer su barbilla sobre su mano.

Ajenos a todo lo que estaba sucediendo, el grupo Gremory había logrado derribar a las piezas restantes de Diodora sin mucha dificultad gracias al plan de Issei, debido a que los superaban por cantidad, y ni hablar de calidad.

El grupo se adentró rápidamente hacia unos pasillos mientras se acercaban al escondite de Diodora, viendo como a un par de metros se cernía una enorme puerta.

"¡Oigan!" Exclamó Issei, logrando que todos se detuvieran y se dieran la media vuelta.

"¡Issei! Dirían todos con una gran sonrisa al ver a su compañero completamente ileso, o eso aparentaba, ya que no se podía ver mucho por culpa de su gruesa armadura.

"¿Cómo resultó?" Preguntó Gasper.

"Pan comido." Issei le entregó una sonrisa dentuda mientras alzaba su pulgar. "Pero ahora tendremos el verdadero enfrentamiento…" Culminó, poniéndose serio de golpe.

"Issei tiene razón." Afirmaría Rías, apoyando una mano sobre la puerta. "Tuvimos suerte de que nos tocara Diodora en la primera ronda, ya que tiene el sequito más débil. Pero el sigue siendo un Demonio de Clase Alta, y su fuerza podría estar al nivel de Raiser. Alguien que no pudimos ganar la primera vez." Rías no pudo evitar impresionarse cuando Issei colocó una mano sobre la puerta.

"Pero esta historia es completamente diferente." Comentó el castaño, viendo a todos sus compañeros. "Ahora somos muchos más, y todos hemos incrementado nuestros poderes." Todos sonrieron ante sus palabras.

"Issei tiene razón." Rías miró a su sequito con una gran sonrisa. "Esta vez, ¡la Familia Gremory ganará!"

"¡Por supuesto!" Gritaron todos, entrando a la sala.

Todos observaron el lugar, viendo que se trataba de otro pasillo muy largo que conducía a otro coliseo, en donde Diodora se encontraba al final, sentado en un trono.

Todos se pusieron en posición cuando Diodora se levantó de su asiento y comenzó a aplaudir lentamente.

"Debo admitir que me engañaron por completo." Diodora se detuvo tras bajar las escaleras, alzando sus dos manos para hacer énfasis en sus siguientes palabras. "¡Ha sido magnifico!" Exclamaría el hombre con su sonrisa característica.

"Entonces, ¿admites que estás contra las cuerdas?" Cuestionó Rías con una ceja alzada, dando varios pasos hacia el frente.

"presidenta…" Issei intentó detener lo que él consideraba una imprudencia, pero Rías detuvo su habla cuando alzó su mano.

"¿Por qué no te rindes y haces esto más sencillo para todos?" Rías se detuvo a unos pocos metros de Diodora, cruzándose de brazos.

"Uh, no tergiverses mis palabras, señorita Gremory." Diodora abriría sus ojos ligeramente. "Yo nunca dije que iba a rendirme. De hecho, ustedes son los que están a mi merced."

"¿Qué?" Rías no pudo evitar alzar una ceja ante la admiración loca del hombre.

"De hecho, ya que estas aquí presente, estamos a momento de cambiar la apuesta." Rías lo miró con gran curiosidad tras lo escuchado.

"¿Qué quieres decir con "momento"?" Cuestionó la pelirroja con seriedad.

"Solo quiero poner una condición que nos beneficie a los dos." Comentó, para luego mirar a Asia. "Si me entrega ahora a Asia Argento, prometo que ninguno de ustedes morirá." La sonrisa de Diodora se ensanchó de una manera peligrosa, haciendo que su sonrisa amable fuera cambiada a una mucho más enferma.

"Así que por fin sacas tus verdaderas intenciones…" Dijo Rías, sonriendo levemente. "Pero debo hacerte recordar de varias cosas. La primera es que no puedes matar a nadie, a menos que quieras quedar descalificado. La segunda, es que no estás en posición de negociar. Por si no lo sabías, estás completamente solo." Concluyó, fulminando al hombre con su mirada.

Todos miraron a Diodora con gran confusión cuando se cubrió el rostro y comenzó a reír por lo bajo.

Antes de que alguien pudiera preguntar que le parecía tan gracioso, el hombre se descubrió el rostro y comenzó a reír como un completo desquiciado.

"¿Qué demonios te parece tan gracioso?" Cuestionó Rías, algo enojada por lo que estaba sucediendo.

"¡Dices que acabaron con todos, pero aun les faltan unos 15.000 más!" Gritaría el hombre con pura locura, logrando que Rías ensanchara sus ojos en shock.

"¡¿Te has vuelto completamente loco?!" Rías le amenazó, dando un paso hacia atrás.

Diodora apagó su risa casi de inmediato, entregándole una sonrisa sepulcral a la pelirroja.

"Se terminó el tiempo para negociar." Dijo el hombre, alzando su mano, logrando que un sello de una serpiente brillara en ella.

Issei ensanchó sus ojos a más no poder, lanzándose a una enorme velocidad hacia donde estaba Rías.

"Ahora, muere." Dijo el hombre, haciendo que Rías ensanchara sus ojos a más no poder.

En esos momentos, Rías pudo ver como una enorme grieta comenzaba a abrirse justo en frente de ella que la estaba arrastrando sin previo aviso.

Ella cerró fuertemente sus ojos, esperando su final, pero pudo sentir como alguien le tomaba un brazo justo en el último instante.

Sus ojos se abrieron con gran conmoción tras ver como Issei la arrojaba fuera de la brecha.

Issei le sonrió levemente antes de ser absorbido por completo. La brecha se cerró tan rápido como se abrió, dejando anonadados a todos por lo que habían presenciado.

"Eso…" Rías tenía sus ojos bien abiertos ante lo presenciado.

"Eso era la Brecha Dimensional, no hay forma de que salga vivo de allí…"

"En efecto." La voz desconocida haría que todos alzaran su mirada.

Ninguno pareció reconocerlo.

Ninguno, a excepción de Rías, quien no podía creer lo que estaba viendo.

"Pensaba que deshacerme de la hermana de Sirzechs era mejor opción, pero la realidad es que el Sekiryuutei era un enorme dolor de cabeza para el futuro." Dijo el hombre de mediana edad mientras descendía lentamente con sus pares de alas demoniacas, hasta quedar al lado de Diodora.

"Rizevim Livan Lucifer…" Fue lo único que dijo la pelirroja, logrando que el resto de su sequito se quedara congelado.

"Buen trabajo, Diodora. Ahora, déjame el resto a mí." Dijo el penúltimo Rey Demonio Original, fijando su mirada en sus próximas víctimas.

"Solo no mates a Asia. Recuerda nuestro trato." Dijo Diodora, dando varios pasos hacia atrás.

"No te preocupes." Dijo el hombre, mirando a la pelirroja. "Es momento de que los verdaderos Demonios tengan una seria charla con los cobardes." Concluyó.

"Genial…" Comentó Penemue mientras se levantaba de su asiento, viendo como unas enormes barreras mágicas cubrían el sitio por completo. "Esto de nuevo, y son muchos más que antes." Dijo la Cadre, viendo la cantidad de enemigos que comenzaron a aparecer.

"También crearon otra barrera con el poder de Ophis en el campo de batalla." Diría Azazel, mirando de reojo como se alzaba otras barreras más pequeñas dentro de las que se habían creado recientemente.

"Si no acabamos rápido con esto, ellos podrían morir…" Pensaría Rossweisse con gran preocupación.

Los numerosos enemigos comenzaron a rodearlos, haciendo que Azazel y Penemue chocaran espaldas.

"Oye, ¿esta vez podrías participar?" Preguntaría Azazel con una sonrisa. "Ya sabes, para recordar los viejos tiempos…"

"Creo que no tengo otra opción." Contestó la Cadre con una diminuta sonrisa.

En un lugar completamente distante e inhóspito…

Issei salió expulsado hacia la dicha Brecha Dimensional. Sus ojos se ensancharon con gran asombro cuando su cuerpo se encontró flotando a la deriva. Su rostro giró de un lado a otro, viendo que era todo completamente verde. Solo veía ciertas nubes condensadas de un color verde más fuerte a las lejanías.

Issei intentó hablar, pero se llevó una gran sorpresa cuando ni una palabra salió de su boca. El castaño se tomó la garganta al instante tras lo anterior, ensanchando sus ojos a más no poder.

"¡No puede respirar!" Pensó completamente alarmado.

Issei activó su guantelete para intentar hablar con Ddraig, pero la conexión entre ellos se veía obstaculizada por culpa del lugar donde se encontraban.

"¡¿Pero qué mierda es este lugar?!" Se preguntó internamente, tomando su cuello con sus dos manos, sintiendo que no podía aguantar por más tiempo.

En esos momentos, el sello celeste en su mano brilló intensamente sin que se diera cuenta.

Tiamat yacía durmiendo con gran comodidad en la cama de Issei, hasta que el sello en su pecho brilló con gran intensidad, haciendo que los ojos de la dragona se abrieran de golpe.

Issei no pudo evitar sorprenderse cuando Tiamat apareció sobre él y lo abrazó fuertemente, creando una burbuja de magia que los cubrió a los dos, logrando que el castaño volviera a respirar con gran agitación. No tuvo mucho tiempo para recuperar el aliento, ya que Tiamat le tomó rápidamente de sus mejillas y las comenzó a jalar fuertemente.

"¡¿Qué demonios estás haciendo en la Brecha Dimensional?! ¡¿Tienes idea de lo asustada que me puse cuando me enteré?!" Exclamaría la dragona con una linda expresión en su rostro mientras continuaba estirando sus mejillas.

"Bueno es una larga historia, solo puedo decir que el Rating Game se transformó en otra cosa completamente diferente, y definitivamente peligrosa." Comentó el castaño con ligera dificultad, ya que Tiamat aun lo sostenía de sus mejillas. "Es demasiado para explicar. Lo mejor es que loe veas por ti misma."

En esos momentos, la dragona dejó de jugar con las mejillas de Issei y miró de un lado a otro, para la curiosidad del castaño.

"¿Qué estás esperando?" Preguntó el castaño con ligera impaciencia.

Tiamat lo miró, para luego frotarse el cabello ligeramente avergonzada.

"La verdad es que solo pude entrar aquí por nuestra conexión. No tengo idea de como funciona este lugar, y por ende no tengo idea de como salir…" Comentó, generando un pequeño silencio incomodo entre ambos.

"… ¿Eso significa que estamos atrapados?"

"Mira el lado bueno. Tienes mucho tiempo para explicarme qué demonios está sucediendo."

De vuelta en el Infierno…

Rossweisse bloqueaba numerosas estocadas con sus guanteletes de hielo mientras se deslizaba a través del hielo. Sus ojos se entrecerraron ligeramente cuando vio como un gran circulo mágico se depositó a sus espaldas. Todos los sujetos encapuchados concentraron una gran cantidad de magia, enviando un fuerte ataque mágico.

Rossweisse dio un paso hacia adelante, para luego dar un giro de 160 grados, golpeando a todos los enemigos que se encontraban al frente y construyendo un gran muro de hielo con sus pies, haciendo que el ataque mágico impactara con gran fuerza, generando una gran explosión que destruiría casi por completo el hielo.

Rossweisse miró hacia abajo, viendo como Sirzechs y su familia estaban defendiéndose mientras acababan con numerosos enemigos gracias a sus poderes de la Destrucción. Su mirada se estacionó en Penemue y Azazel, quienes estaban acabando a todos los enemigos cercanos con ataques a larga y corta distancia, turnándose con gran precisión. Rossweisse desvió su mirada por última vez, y en esta ocasión pareció verse preocupada tras fijar su mirada en el campo de batalla que utilizaba el Rating Game.

Esa expresión no duró mucho tiempo, ya que le propinaron otro gran ataque mágico que terminó destrozando el hielo por completo. Ella detuvo su caída de inmediato cuando creó más hielo, deslizándose sobre él como si estuviera patinando mientras cargaba numerosos ataques mágicos y se los arrojaba a los enemigos circundantes.

Rizevim observó con desdén como Kiba caía al suelo inconsciente con grandes daños en su cuerpo.

"¡Kiba!" Exclamó Rías mientras se tomaba su hombro que no paraba de brotar sangre.

"Esto es lo que ganan por respaldarse con Demonios falsos. Me dan una gran lastima." Declaró el hombre, fijando su mirada en Gasper, quien apenas se mantenía consciente sobre la espalda del rubio.

"Sabes bien que la creación de las Piezas Malvadas era lo mejor para que los Demonios no terminaran desapareciendo." Comentó Rías, apretando fuertemente los dientes.

Rizevim la miró por un corto segundo, aunque no dijo ni una sola palabra. Solo la observó con esa mirada que indicaba un gran desprecio hacia su persona.

"¿Eso crees?" Cuestionó, alzando una de sus manos mientras creaba un gran circulo mágico hacia donde se encontraba todo el sequito inconsciente de la pelirroja. "Veamos si tus tan increíbles Demonios Reencarnados pueden soportar, aunque sea un ataque serio de mi parte." Concluyó, logrando que una gran cantidad de rayos violetas comenzaran a emerger del circulo mágico plateado, indicando que estaba cargando una enorme cantidad de magia en aquel ataque, algo que alarmó mucho a Rías.

Rizevim no pudo evitar enarcar una ceja cuando vio como Gasper se puso de pie. Aunque no le dio mucha importancia, ya que apenas podía moverse.

"Un vampiro…Para ser sincero, creí que los humanos los habían exterminado a todos hace 8 años. Es algo curioso, he de admitir." Comentó, entrecerrando sus ojos ligeramente. "Pero una raza que no pudo contra la escoria humana, es incluso peor que la misma escoria." El circulo mágico se agrandó aun más, generando más rayos violetas. "Puede que intentes asemejarte a los Demonios, pero nunca dejaras de ser una basura que tiñe de suciedad y mugre a la pureza de nuestra raza." Culminó, cerrando su puño.

Justo antes de que el ataque mágico fuera disparado, Gasper alzó su mirada, denotando un ojo carmesí que tenía forma de reloj. El reloj comenzó a girar fuertemente cuando levantó sus dos manos, indicando que había activado la Evolución de su Balance Breaker.

Los ojos de Rizevim se ensancharon cuando un gran área oscura y rojiza lo rodeó por completo, destruyendo el circulo mágico en menos de un segundo. El Demonio no pudo evitar apretar fuertemente sus dientes cuando utilizó todas sus fuerzas para mantenerse de pie, al mismo tiempo que un enorme cráter se creaba a lo largo de todo el dominio que había ejercido el vampiro.

"¡presidenta, ahora!" Exclamaría Gasper, cayendo de rodillas tras sentir como sus últimas energías se agotaban rápidamente.

"Aun no lo controlo por completo…" Pensó Rías, inclinando su mano hacia atrás. "¡Pero eso no importa ahora!" Concluyó, haciendo que una gran magia condensada de color rojo oscuro fuera arrojada con gran fuerza hacia Rizevim, quien observó esto con gran sorpresa.

Justo antes de que pudiera impactarlo, Gasper cayó desmayado al suelo y el dominio del espacio y tiempo desapareció, logrando que Rizevim pudiera moverse justo a tiempo.

Rizevim observó como el ataque mágico pasó de largo e impactó contra una de las columnas más cercanas. Ni siquiera pudo presenciarse una explosión, ya que la magia de la Destrucción lo embulló por completo y lo hizo desaparecer sin dejar rastro alguno.

Rías chasquearía la lengua, comenzando a respirar muy agitadamente.

"Por un momento pensé que se te complicaría un poco." Diodora se burló, logrando que Rizevim le entregara una mala mirada.

"Solo es otra pieza que debo eliminar antes de que resulte ser molesto, así como el Sekiryuutei…" Afirmó, mirando a Gasper por un corto segundo, para luego volver su mirada en Rías. "¿Ahora lo entiendes, Rías Gremory?" Preguntó el hombre, acercándose lentamente a la mujer. "Los Demonios Reencarnados no sirven para nada, solo manchan nuestra pureza. Solo arruinan nuestra especie." Comentó mientras desviaba diversos ataques mágicos de la pelirroja sin siquiera despeinarse. "Los Demonios no deben mezclarse con otras especies, ni mucho menos pedir ayuda a esas… cosas." Dijo con un tono despectivo, deteniéndose enfrente de Rías, deteniendo su puñetazo con solo una mano. "Esas "cosas" no sirven para nada. Solo acaparan nuestro mundo, todo aquello que nos pertenece." Concluyó, para luego tomar del cuello a la mujer, alzando por los aires lentamente. "Mientras nosotros perdemos el tiempo por estas riñas estúpidas, ellos siguen arrastrándose y manchando nuestros Reinos."

"¡Puede que sea cierto…!" Exclamó Rías con gran dificultad, intentando zafarse del agarre en vano. "¡Pero esa escoria que mencionas sirve mucho más viva! ¡Ellos son buenos esclavos!"

Rizevim arrojó lejos a Rías y negó con su cabeza varias veces, dándole la espalda.

"Tienes el mismo pensamiento que el de tu hermano. Todos rebajándose frente a las otras especies, actuando bajo su merced y ocultando nuestra propia Naturaleza para seguir con vida." Rizevim se detuvo, fijando su mirada en Rías. "Ustedes no me dan asco, solo me dan lastima." El hombre entrecerraría sus ojos con gran desaprobación. "Y hacer que un Demonio sienta lastima de su propia especie es algo completamente repulsivo y lamentable."

"El único lamentable y repulsivo aquí eres tú, Rizevim." Comentó Rías mientras se levantaba con dificultad, frotándose el cuello.

"Es lo que diría alguien que se ha quedado sin argumentos." Rizevim se daría media vuelta, mirándola cara a cara.

"Y dime, ¿cómo crees que puedes eliminar a todas las demás especies sin un verdadero ejercito?" Cuestionó la pelirroja, viendo con ligera sorpresa como el hombre sonrió ante su pregunta.

"No necesito ningún ejército. Solo necesito a una entidad y un objeto. Por eso estoy aquí." Comentó el hombre, logrando que Rías lo mirara con extrañeza.

"¿A qué te refieres?" Cuestionó Rías, logrando que Rizevim frunciera sus labios.

"Casi me voy de la lengua. Es hora de acabar con esto." El hombre se acercó con una enorme velocidad, tomándola del cuello nuevamente.

Antes de que pudiera hacer algo más, Rizevim recibió un pequeño ataque mágico sobre su mejilla, haciendo que su rostro se contorsionara.

Su rostro se movió lentamente hacia el origen, fijando su mirada en Gasper, quien había recuperado la conciencia hace un segundo.

"Primero, saquemos la basura." Comentó el hombre, enterrando a Rías en los escombros mediante un gran uso de fuerza, logrando que la pelirroja se quedara incrustada en ellos quedando en un estado de inconciencia.

Rizevim se dio la vuelta lentamente, quedando frente a frente con Gasper, quien apenas podía mantenerse en pie.

"Comenzaré contigo…" Dijo, acercándose lentamente.

En la Brecha Dimensional…

"Ahora entiendo todo…" Comentó Tiamat, estando sentada en el pequeño orbe mágico que había creado. "Por lo que dijo ese Demonio, son un ejercito de 15.000. También pudiste ver que tenía el sello de Ophis…" La dragona se frotaría el mentón. "No cabe duda que se trata de la Brigada del Khaos."

"Entonces, ellos…" Pensó Issei en voz alta, agitando su pie con gran impaciencia.

Tiamat entendió como se encontraba, por lo que se levantó y le colocó una mano sobre su hombro, brindándole su apoyo.

"No te olvides de que Penemue y Rossweisse están allí. De seguro lograran contener el ejercito el tiempo necesario." Comentó con una linda sonrisa, logrando que Issei se relajara un poco. "También debes tener en cuenta una cosa…" Comentó la dragona, optando por una mirada seria. "Un ejercito tan grande no sirve solo para atacar un punto. Lo más probable es que todo el Infierno esté siendo atacado ahora mismo. Deben haber aprovechado los Rating Games para infiltrarse mientras las defensas estaban bajas, además de que pudieron quitarte del medio de un ataque sorpresa. Lo más probable es que el objetivo principal era neutralizarte, o usar de rehén a la Gremory. También pueden ser las dos cosas…" La dragona comenzó a sacar conclusiones ante la atenta mirada de Issei.

"Entonces, ¿crees que Gasper y mis otros compañeros estarán bien?" Preguntó esperanzado, una esperanza que rápidamente se apagó cuando Tiamat le miró con gran seriedad.

"Penemue y Rossweisse pueden ser muy fuertes, pero veo difícil que tengan suficiente poder para defenderse a si mismas mientras tienen que hacer de niñeras." Explicaría, logrando que Issei comenzara a sudar.

"Entonces, tenemos que salir lo antes posible…"

"No es que quiera ser pesimista al respecto, pero cabe la posibilidad de que nos quedemos atrapados por siempre." Aclaró Tiamat con cara de palo, ya que Issei no se había dado cuenta en la peligrosa situación que se encontraban.

"Pues, supongo que este es su día de suerte."

Los dos miraron hacia donde provenía la voz, asombrándose por la presencia que se encontraba a pocos metros de ellos.

Allí había tres hombres. Dos que eran completamente conocidos. El desconocido era rubio y llevaba un par de lentes.

"¿Vali?" Issei no pudo evitar observar al trio con gran interés mientras se movían en una burbuja muy similar a la de ellos.

"Esperaba que nuestro reencuentro fuera pronto, pero nunca pensé que nos veríamos en un lugar como este." Afirmó Vali con una sonrisa mientras se cruzaba de brazos.

"No sentí tu presencia…" Dijo Tiamat con ligera desconfianza.

"Eso es porque nos encontramos en la Brecha Dimensional." Comentaría el hombre que utilizaba lentes. "Ha pesar de lo que sucedió hace tiempo, este lugar aún sigue teniendo una concentración mágica impresionante que obstaculiza gran parte de las habilidades motoras y sensoriales. Eso incluye tu olfato." Explicó, ajustando sus gafas.

"Volviendo al tema, ¿me pueden explicar como demonios terminaron encerrados en este lugar?" Preguntó Vali, quedando a pocos centímetros de la burbuja que contenía a Issei y Tiamat.

"¡Mierda!" Exclamaría el castaño para la sorpresa de los tres hombres. "¡Tenemos que volver al Infierno de inmediato!" Issei apretó fuertemente sus puños para haces énfasis en sus siguientes palabras. "¡Una de las Facciones de la Brigada del Khaos nos está atacando!" En ese momento, los ojos de Vali se entrecerrarían con gran interés.

"¿Quién?" El rubio preguntó con gran apuro notándose en su voz.

"Él dijo que fue enviado aquí antes de que pudiera ver de quien se trataba. Lo más seguro es que el orquestador se trate de un Demonio. Después de todo, Diodora era un Demonio." Comentaría Tiamat, ganando la atención de los tres hombres.

"¿Cuál era el Distrito?" Preguntó el hombre de lentes, uniendo las dos burbujas.

"El Distrito Bélico, donde crean todos los escenarios para los Rating Games." Contestó Issei al instante, viendo como el hombre clavaba el mandoble al suelo con aun más profundidad, haciendo que este comenzara a desplazarse mucho más rápido.

"Esto tomará un tiempo." Contestó Vali, viendo que Issei tenía una clara expresión de impaciencia en su rostro. "La Brecha Dimensional es un lugar en donde el tiempo reina, pero carece de espacio. Es realmente complicado encontrar una posición concreta, debido a que depende de muchos factores." Una pequeña sonrisa aparecería en el rostro de Vali. "Por suerte, Arthur a dedicado gran parte de su vida a investigar este sitio. Es descendiente del Rey Arturo y fue criado por magas, así que tiene mucho conocimiento sobre el tema."

"Solo espero que no sea la Alianza de Héroes…" Comentó el rubio con seriedad, aunque su mirada se denotaba bastante irritada.

"¿Alianza de Héroes?" Preguntó el castaño con gran curiosidad.

"Es otra Facción de la brigada." Contestó Bikou, apoyando el bastón sobre su hombro. "Él pertenecía a esa Facción, pero digamos que por ciertos desentendidos los terminó abandonando."

"¿Desentendidos?" El hombre su burló, riendo levemente. "Creo que los humanos podemos ser una especie igual de competente que los sobrenaturales. Pero es completamente ridículo pensar en extinguir a todas las razas por el simple hecho de menospreciarnos."

Vali observó a Tiamat por unos pocos segundos, viendo como la mujer permanecía seria en todo momento, como si estuviera evaluando algo.

"¿Es tu primera vez en la Brecha Dimensional?" Cuestionó Vali, llevándose un asentimiento por parte de la dragona.

"Pero, es extraño…" Dijo la dragona, mirando el sitio. "Siempre me decían que en este lugar solo había magia, y ciertamente la hay, pero no está ni de cerca a lo que yo me imaginaba."

"Arthur lo dijo." Comentó el castaño. "Había dicho que la Brecha Dimensional había cambiado recientemente."

"No tan reciente, en realidad." Comentó Arthur, mirando de reojo a los dos pasajeros. "Antes este lugar era una gran nube de magia. Había tanta cantidad que daba miedo, o así lo mencionan en los libros." Arthur no pudo evitar ponerse muy serio, aferrándose al mandoble con aun más fuerza. "Todavía era muy pequeño, y apenas lo recuerdo. Hace aproximadamente 19 años, mis madres llegaron y dijeron que casi toda la magia de la brecha se había esfumado. Ellas estaban muy asustadas…"

"¿Por qué deberían de tener miedo?" Cuestionó el castaño, sin poder evitar alzar una ceja.

"Una cantidad de magia tan gigantesca…" Tiamat no pudo evitar ensanchar sus ojos a más no poder. "Eso podría significar el nacimiento de un nuevo Dios Dragón…" Pensó la dragona en voz alta para el gran interés de Issei.

"Pero al final, nada sucedió." Comentó Vali, viendo como Arthur se detenía. "Ya debería haber aparecido hace varios años, y no hubo ninguna pizca de ese supuesto Dios Dragón. Solo quedará como uno de los misterios más grandes a resolver."

"Ya hemos llegado." Comentó Arthur, alzando su mandoble por los aires, mientras le colocaba un liquido extraño al filo. "Prepárense para salir." Concluyó, para luego bajar su mandoble con gran fuerza.

Unos momentos más tarde, en el Infierno…

Gasper intentó propinarle un fuerte puñetazo al Demonio, quien agarró el ataque sin una pizca de dificultad.

Rizevim no pudo evitar sonreír al ver la expresión desolada que el medio vampiro tenía en estos momentos.

Después de haber contemplado esa expresión, el hombre alzó a Gasper por los aires, para luego estamparlo con una fuerza absurda contra el suelo, generando una pequeña cortina de polvo.

Cuando el polvo finalmente desapareció, Rizevim observó como Gasper aún seguía apenas consciente. Su mirada se desvió por un corto segundo hacia el resto del sequito, quienes estaban realmente lastimados y completamente inconscientes.

"Quizás tú eres el único que valga un poco la pena…" Pensó el hombre en voz alta mientras lo alzaba del suelo.

Gasper apenas podía mantener sus ojos abiertos mientras todo su cuerpo temblaba de dolor.

Rizevim utilizó aun más fuerza en su mano, logrando que la muñeca de Gasper hiciera un sonido horrible. El medio vampiro no pudo evitar cerrar sus ojos con gran dolor al sentir como su mano se rompía.

"No te preocupes, ya acabaré con tu sufrimiento." Comentó Rizevim con una sonrisa bastante maliciosa.

Cuando alzó su mano para darle el golpe final, el Demonio pudo observar como una brecha se habría a pocos metros del campo de batalla, estando varios metros en el aire.

Diodora también se fijó en ello, acercándose rápidamente a Rizevim.

La expresión de Gasper se reemplazaría por una enorme sonrisa dolorosa mientras un par de lágrimas corrían por su rostro.

"¡Issei!" Exclamaría el medio vampiro, viendo como el castaño era el primero en salir de aquella brecha, acompañado por tres hombres que no conocía.

"Ese mocoso…" Pensaría Rizevim muy irritado al ver a Vali, quien parecía estar entregándole una mirada de muerte.

La expresión de Rizevim y Diodora cambiarían drásticamente cuando otra figura comenzó a emerger de la brecha.

Los ojos de Gasper se ensancharon de gran impresión al ver de quien se trataba.

"¡Es la señora mala!" Exclamó, viendo como Tiamat veía el páramo lleno de enemigos.

"Déjenmelo a mí." Más que una petición, fue una orden de la dragona, quien veía a los numerosos enemigos que se situaban alrededor del coliseo, y no eran pocos. "Hace mucho tiempo que no me divierto." Concluiría, esbozando una sonrisa que haría retroceder a Vali y los demás, a excepción de Issei, debido a que ese lado suyo no le presentaba ninguna molestia.

"Solo asegúrate de no hacerles sufrir tanto." Comentó el castaño a su lado, viendo como Tiamat le entregaba una pequeña mirada.

"Lo intentaré, pero no prometo nada." Concluyó con una pequeña sonrisa mientras se tronaba los puños.

"Ese cabello…" Murmuraría Rizevim.

"¿Es quien creo que es?" Cuestionaría Diodora, entregándole una mirada a Rizevim.

"Así que no eran solo rumores…" El Demonio miraría a su ejército, apretando ligeramente los dientes. "¡No se metan en esta pelea! ¡Yo me encargo!" Exclamó, ajustando algo que tenía por debajo de su manga.

"Pero, señor. Son solo unos pocos." Comentaría uno de los súbditos, dejando bien en claro que no tenía ni idea de quienes se trataban.

En ese momento que los sujetos desviaron su mirada para mirar a su líder, Tiamat desapareció en menos de un segundo.

El súbdito que había hablado solo pudo sentir como una rápida ventisca pasó cerca suyo antes de que gran parte de su cuerpo se reventara en mil pedazos.

Todos se alarmaron al ver el enorme manchón de sangre en el que se había convertido su compañero, pero no pudieron hacer nada. Fueron siendo destrozados uno por uno a una velocidad vertiginosa, ni siquiera Rizevim o Vali podrían seguirla. Lo único que podían presenciar eran ciertos destellos celestes que iban de un sitio al otro.

En poco tiempo el coliseo se tiño de sangre, y todos los enemigos habían sido casi eliminados en su totalidad en cuestión de segundos.

Rizevim y Diodora dieron vuelta su mirada rápidamente al sentir como una gran ventisca pasó a sus lados, solo para cruzarse con Tiamat, quien estaba aplastando el cráneo de los dos hombres que estaban custodiando los cuerpos inconscientes del sequito Gremory y la misma Rías.

Una vez que la cabeza de ambos estalló, el cuerpo de Tiamat se manchó de sangre. Ella volteó lentamente su mirada, viéndose como la mitad de su rostro y cabello estaba cubierta de sangre. La mirada de la dragona se fijó al instante en Gasper. Rizevim pareció entender esto, por lo que rápidamente creo una espada de magia y la apuntó al cuello de Gasper.

"No te muevas." Advirtió, mientras el sudor recorría por todo su rostro.

Tiamat lo observó por un corto segundo, para luego sonreír. Y justo cuando sonrió, ella desapareció y volvió a aparecer en un santiamén en el mismo lugar, aunque estaba vez tenía a Gasper en sus manos.

Rizevim terminó chocando contra el suelo con una enorme contundencia cuando recibió un fuerte golpe descendente en la mejilla que no pudo presenciar. Mientras tanto, Diodora salió volando con un agujero en su abdomen, chocando contra un pilar y derrumbándolo en el proceso, siendo enterrado por los mismos escombros.

"¿Puedes moverte?" Preguntó la dragona, dejando al vampiro en el suelo.

"Creo que no tendría problema con eso." Comentó Gasper con una sonrisa adolorida.

"Bien." Tiamat asintió. "Llévatelos lo más lejos posible. No me gustaría matarlos por accidente." Declararía, recibiendo un rápido asentimiento por parte del vampiro, quien comenzó a cargar a todos los inconscientes sobre sus hombros, ante la atenta mirada de Rizevim que comenzaba a recomponerse lentamente.

El Demonio escupió una gran cantidad de sangre y algunos dientes. El sonido hizo que Tiamat volviera a fijarse en el hombre, quien no parecía estar nada contento. Los ojos celestes de la dragona se engulleron de un brillo gélido, alertando al hombre.

Los ojos de Rizevim se ensancharon cuando recibió un fuerte golpe en su abdomen que mandó a volar todos los escombros del lugar. El Demonio no pudo evitar vomitar una enorme cantidad de sangre, pero lejos de verse abrumado por el dolor intenso, el hombre intentó atrapar a la mujer con sus dos manos, quien se agachó en un movimiento extremadamente rápido.

"¡Eso es!" Exclamó la dragona con una sonrisa tenebrosa. "¡Diviérteme más!" Tiamat terminó su arrebato con un fuerte puñetazo en el rostro de Rizevim, quien escupió una gran cantidad de sangre junto con unos dientes, generando otro gran choque en todo el campo de batalla.

Los ojos en blanco de Rizevim volvieron en si lo suficientemente rápido para que volviera a contratacar, pero solo terminó pegándole al aire nuevamente, debido a que Tiamat se había desplazado a sus espaldas sin poder seguirla.

"¡Aunque me destruyas, me aseguraré de que tú vengas conmigo!" Rugió el hombre, dándose la media vuelta rápidamente.

"¡Esas palabras solo lo hacen más interesante para mí!" Exclamaría la dragona, cargando un puñetazo mucho más fuerte que los anteriores.

Rizevim pareció hacer lo mismo, dando un gran grito.

Una enorme columna de polvo sumado a un gigantesco temblor se alzó por gran parte del coliseo, al mismo tiempo que una gran cantidad de escombros salían volando por tal impacto.

Issei, Vali, Bikou y Arthur se estacionaron entre la cortina de polvo, viendo como desaparecía lentamente.

Gasper estaba observando todo desde el borde de la barrera junto a sus compañeros inconscientes. Cuando la cortina de polvo finalmente dejó ver a los dos oponentes que se estaban abatiendo, los ojos del medio vampiro se ensancharon a más no poder por alguna razón.

Tiamat aun continuaba con su puño extendido, aunque dicho puño estaba atravesando por completo el abdomen de Rizevim, quien no pudo evitar escupir una gran cantidad de sangre. El hombre se tambaleó hacia atrás y se separó de la dragona, quien lo miraba con una sonrisa.

"¿Eso es todo?" Cuestionó. Su sonrisa fue reemplazada por una expresión confundida cuando todo a su alrededor comenzó a ponerse borroso.

Seguido de eso, la dragona escupió una gran cantidad de sangre y se llevó su mano a la zona en donde había sido golpeada. Ella bajó lentamente su mirada, viendo que había una enorme mancha de sangre en todo su abdomen.

"¿Qué…?" Issei no pudo terminar de formular su pregunta, ya que estaba completamente impactado ante la vista, y las personas que lo acompañaban parecían estar igual.

Rizevim aun permanecía encorvado y temblando del dolor, pero tuvo la suficiente fuerza como para alzar su mirada y entregarle una sonrisa arrogante, abriendo su puño.

Arthur vio la aguja que se deslizaba por debajo de su manga, y la pequeña gota violeta que caía al suelo.

"No puede ser…" Comentó Arthur completamente atónito. "El Veneno de Samael." Issei no pudo evitar mirar al rubio completamente horrorizado, para luego volver su mirada a Tiamat, quien estaba comenzando a temblar y respirar con gran agitación.

"Ese veneno…" Comentó Vali, sin darse cuenta como unas lagrimas comenzaban a aparecer en el rostro del castaño. "Ese veneno de encarga de consumir la energía vital de un dragón rápidamente, hasta que…" Issei apretaría fuertemente los dientes, mientras las lagrimas comenzaban a correr por su rostro. "Muere…" Concluyó el albino, viendo como Tiamat caía de rodillas al mismo tiempo que volvía a vomitar sangre.

Vali no pudo evitar ensanchar sus ojos cuando sintió como Issei pasó por su costado.

Tiamat volteó su mirada, estaba completamente ensordecida y mareada, pero podía distinguir la figura de Issei a duras penas. Podía ver como corría hacia ella mientras las lagrimas no paraban de rodar por sus mejillas.

"Issei…" Pensó, apoyando una de sus manos en el suelo, sintiendo como todo su cuerpo se adormecía rápidamente. "¿Qué haces? Ni siquiera has activado la armadura…" Concluyó.

Issei extendió su mano con la intención de alcanzarla, pero justo antes de que pudiera llegar, un gran circulo mágico apareció enfrente.

"Muere." Pensó Rizevim con una mirada oscura mientras tenía un brazo elevado.

En ese momento, todo se tornó en cámara lenta para los ojos de Tiamat, debido a que sabia muy bien que Issei no podría soportar un ataque de tal magnitud si no usaba su Sacred Gear.

Vali apareció por arriba de Issei con su guantelete, salvándolo justo en el último momento cuando rompió el circulo mágico de un fuerte puñetazo.

Vali arrastró rápidamente a Issei hacia atrás, quien ya estaba cargando a la dragona en sus brazos. Rizevim pareció intentar intervenir, pero no pudo hacerlo debido a que se vio obligado a esquivar un corte mágico enviado por el bastón de Bikou.

"¡Pagaras por lo que le hiciste a mi hermana!" Rugió Arthur, cortándole el brazo a Rizevim, que pudo tener la suficiente velocidad para esquivar el golpe mortal.

Vali rápidamente se reuniría con sus camaradas, viendo como Rizevim estaba apenas manteniéndose en pie. El albino desvió su mirada por un corto segundo, sintiendo cierta empatía al ver como Issei continuaba llorando sin parar mientras sostenía a Tiamat.

"Issei, no existe una cura. Será mejor que te despidas mientras puedas…" Declaró el albino, enseriando su mirada cuando Issei negó ferozmente con la cabeza. "No es que quiera ser frio, pero debes calmarte…"

"¡No!" Gritó entre lágrimas, entregándole una mirada devastada a la dragona, quien lo miraba con sus ojos un tanto apagados. "¡No puedes morir! ¡No puedes!" Exclamaría, haciendo un esfuerzo sobrehumano para sonreír, aunque sus lágrimas no paraban de brotar. "¡Todavía tenemos muchas cosas que hacer! ¡Podemos viajar a otras ciudades! ¡Podemos ir a un parque de diversiones! ¡Todavía tenemos que ver a la pequeña dragona en el Reino familiar, hace mucho tiempo que no la vemos y estoy seguro que nos estará extrañando!" Issei cerraría fuertemente sus ojos. "¡Todavía no hemos terminado esa apuesta! ¡No puedes irte!" Concluyó entre sollozos.

A pesar de no haber escuchado nada de lo que dijo por la sordera, Tiamat alzó lentamente su mano ante la mirada conmocionada del castaño. Ella depositó su mano en su mejilla, y le entregó una pequeña sonrisa.

"Tus lagrimas me lastiman mucho más que este dolor…" Comentó, quitándole las lagrimas con el movimiento de su mano, que cayó completamente inerte tras esa acción.

Issei miró como la dragona había cerrado sus ojos, haciendo que su expresión optara por una sonrisa, o más bien, por una expresión cubierta de completa desesperación.

Simplemente no podía procesar todo lo que estaba sucediendo.

El prefería creer que era una broma.

¡No quería creerlo!

"No…" Susurraría por lo bajo mientras sus lagrimas continuaban cayendo, su expresión cambió de una aparente sonrisa a una de completa devastación. "No…" Volvió a decir mientras la abrazaba con aun más fuerza, ante la mirada comprensiva de las tres personas que lo estaban defendiendo en este momento.

"Su confianza es la que la llevó al final…" Comentó Rizevim con una sonrisa satisfecha, viendo como Tiamat estaba a punto de morir. "Y a ti, será tu camino lo que te llevará al final." Concluyó, fijando la mirada en su nieto. "Primero mataste a mi hijo, el último verdadero Rey Demonio que existió en estas tierras. Ahora, matas a toda tu familia solo porque tu pequeña basura metió sus narices en donde no debía…" Rizevim entrecerró sus ojos con gran desdén. "Eres una vergüenza para nuestra familia, y para los verdaderos Demonios…" Concluyó, viendo como Vali se reía.

"Ustedes nunca fueron mi familia." Comentó el albino con una mirada fría. "Y el único que da vergüenza aquí, eres tú, abuelo." Concluyó, haciendo que Rizevim apretara fuertemente sus dientes.

"¡El Penúltimo Rey Demonio Original no tolerara tus insolencias por más tiempo!" Gritó con gran rabia, expulsando una enorme cantidad de poder que impresionó hasta al mismo Vali.

"Esa energía…es demasiado." Pensó Vali mientras se cubría el rostro, viendo como un sello aparecía en la mano de Rizevim. "¿Por qué siempre tengo que enfrentarme a tus irresponsabilidades, Ophis?" Concluiría, viendo como el Demonio regeneraba todo su cuerpo al instante.

Rizevim finalizó su grito, generando una pequeña ventisca final. El hombre fijó su mirada en su nieto con una sonrisa arrogante.

"Aunque te haya prestado una gran cantidad de poder, sabes que eso no será suficiente contra mí, ¿verdad?" Cuestionó el albino con una sonrisa confiada.

"Lo sé, pero solo necesito hacer tiempo. Y este poder es perfecto para ello." Vali y los demás no pudieron evitar mirarlo con gran curiosidad ante lo escuchado.

"¿Tiempo para qué?" Se preguntaría el albino internamente, para luego mirar nuevamente hacia atrás tras escuchar los murmullos de Issei, incluso el mismo Rizevim observó al castaño solo para deleitarse de su miseria.

"No…" Se escuchaba por lo bajo mientras continuaba mirándola.

"Esto es malo." Pensaría Ddraig en el espacio mental con gran preocupación, viendo como la mente de Issei estaba completamente destrozada. "Si continua así, no tardará en activarse…" Concluyó, esbozando una mirada triste.

Una gran cantidad de energía carmesí comenzó a brotar del cuerpo del dragón, indicando que Issei estaba a punto de activar un nuevo poder. Uno altamente destructivo para el oponente, y para sí mismo.

Ddraig ya estaba resignado, por lo que su sorpresa fue aún más que gigantesca cuando la energía dejó de brotar de su cuerpo abruptamente.

"¡¿El Juggernaut Drive no se activa?!" Los ojos ensanchados del dragón se ensancharon aun más al sentir como una enorme energía morada se desplegó a sus espaldas.

El dragón se dio media vuelta, viendo como todo el espacio mental se inundaba de un poder desconocido.

Issei abrazó con aun más fuerza a Tiamat, acariciando su mejilla mientras la acercaba más a sus labios.

Un pensamiento se cruzó por su cabeza.

Fueron todos esos momentos que se sintió tan bien junto a ella…

"¡No voy a dejarte!"

Ese fue el último pensamiento que se cruzó por su cabeza, antes de fundir sus labios con los de la dragona.

Todos tuvieron que aferrarse lo más fuerte al suelo cuando una enorme corriente de poder morada emergió del castaño.

Penemue y Rossweisse observaron el enorme arco de poder violeta que llegaba hasta el cielo, que hacía temblar a todo el inframundo.

"¡¿Qué es este poder?!" Se preguntaron las dos al mismo tiempo con gran conmoción.

Todos detuvieron sus batallas, viendo el enorme arco de luz violeta que se veía a kilómetros.

Vali observaba a Issei con una expresión indescifrable. Era completamente normal, debido a que era el único que podía sentir verdaderamente el poder que estaba emitiendo Issei, y era por lo menos dos veces más fuerte que él en su máximo poder.

La mente de todos estaba en blanco. Solo podían presenciar el acontecimiento con gran asombro.

Finalmente, el arco de luz se tranquilizó y se canalizó alrededor de Issei, quien no había separado sus labios ni por un segundo de la dragona. Sus lagrimas aun caían de su rostro, y sus ojos estaban cerrados. Era claro que no se había dado cuenta de lo que estaba sucediendo.

Vali se descubrió lentamente su rostro, manteniendo esa mirada indescifrable en su rostro, y podría decirse que sus amigos estaban de igual manera.

Gasper observaba a Issei con los ojos bien abiertos mientras se cabria el rostro, ya que la gigantesca ventisca producida llegaba incluso hasta allí.

La mirada de Rizevim se relajó lentamente, viendo como todos parecían estar muy impactados por lo que estaba sucediendo.

"Muy bien…" Dijo Rizevim, haciendo que Vali volviera su mirada a él.

Todo alrededor de Rizevim se puso completamente negro, en donde todos estaban completamente inmóviles, mientras que el Demonio corría lentamente hacia un solo objetivo.

"Me aseguraré de matar a dos pájaros de un tiro." Pensó, preparando un golpe con todas sus fuerzas, dirigiéndose hacia Issei y la inconsciente Tiamat, quienes aún tenían sus labios unidos.

Vali pareció ser el único en seguir la velocidad de Rizevim, por lo que apretó fuertemente los dientes y comenzó a correr tras él, extendiendo su mano en un pobre intento de alcanzarlo.

"¡Es rápido!" Pensó, viéndose como activaba su armadura y comenzaba a cambiar lentamente de apariencia hacia su segunda evolución. "¡No me dará tiempo…!"

Rizevim haría a su brazo imbuido de magia hacia el frente, generando una gigantesca explosión que cubrió gran parte del campo de batalla.

"¡AAAAAAHH!" Bikou, Vali y Arthur gritaron con impotencia al salir expulsados por la gran fuerza que había utilizado en el golpe.

Vali se levantó rápidamente, esperando lo peor.

El polvo se disipaba lentamente, dejando a la vista un sinfín de escombros y un enorme cráter. En resumidas cuentas, el coliseo ya no existía.

El polvo continuó desapareciendo, y el primero que pudo verse fue a Rizevim con su brazo aun levantado.

Su expresión reflejaba justo lo que estaba sintiendo. Y eso era un desconcierto absoluto.

Allí estaba Tiamat parando su puño con una sola mano mientras lo miraba. Ahora esa aura violeta la rodeaba a ella. Con su otra mano estaba rodeando el cuello de Issei, asegurándose de que sus labios no se separaran.

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Sé que ahora mismo tendrán muchas preguntas, todas se irán resolviendo en los próximos capítulos así que les pido que no sean impacientes. Si tienen alguna duda que les gustaría resolver de inmediato pueden comentarla, y yo se las responderé. Solo quiero dejar en claro que hay una explicación para todo, a pesar de que los actos finales parecen ser bastante incongruentes.

Como se pudo ver, Issei dio un gran indicio de su poder oculto a diferencia de las veces anteriores, que solo era una pizca. Es evidente que esto traerá varias dudas a los que presenciaron todo esto, y el verdadero origen de Issei se irá descubriendo poco a poco a partir de ahora.

Espero que les haya gustado el capítulo, ya que nuevamente no me sentí tan cómodo escribiendo ciertas escenas. Supongo que es un miedo natural, ya que busco encontrar la mejor forma de desarrollar los sentimientos y explicaciones, y digamos que este capítulo tuvo muchísimo de eso. Especialmente con la parte de la Brecha Dimensional, siendo que es lo que me genera más dudas.

Ya no queda nada más de lo que hablar, así que me despido.

Cantidad de palabras: 16170+15591+10567=42327 palabras.