¡Después de tres meses de espera, por fin me presento con otro capítulo!

Antes de comenzar, debería aclarar un par de cosas referidas a mi ausencia en este fic.

Hay algunos que sabrán sobre la razón del por qué me tardé tanto tiempo en volver a subir otro capítulo, pero entiendo que la gran mayoría de gente no esta enterada de esto. Básicamente comencé a publicar borradores de mis historias que están en votación, además de centrarme únicamente en mi otra historia que estaba a las puertas del final. Decidí enfocarme solo en esas dos cosas, y por esa razón es que pausé esta historia durante 3 meses. Ahora ese tiempo de espera finalmente acabó, en estos momentos esta es mi única historia vigente y el único proyecto que pienso trabajar. Eso significa que no habrá más interrupciones a partir de ahora, y que mi atención estará enfocada cien por cien sobre este fic.

Sé que mucha gente estará un poco enojada conmigo, debido a que en ningún momento publiqué o di algún tipo de aviso en FanFiction que esta historia estaba pausada. Para ser sincero, pensé que la espera sería mucho más acortada, y la idea de los borradores se me ocurrió en la mitad. El tiempo lentamente se fue extendiendo más y más, pero al final decidí que ya era tarde publicar algo al respecto. Por eso mismo, a partir de ahora informaré al instante por cualquier cambio inesperado.

Como ya no hay otras historias a las que deba enforcarme, el tema de los objetivos queda eliminado permanentemente. Aun así, pueden seguir dándole fav y follow, ya que eso es algo que en cierta forma me alienta para publicar con más regularidad.

Antes de comenzar, creo que veo correcto contestar las reviews que dejaron, a pesar de que ya haya pasado bastante tiempo:

Carlos29: La verdad es que lo había dejado en un capítulo algo delicado jajaja. Me alegro que el desarrollo presentado te haya gustado, solo puedo esperar a que el desenlace también te guste.

: Me alegra que el capítulo te haya emocionado tanto. Lamento que la espera haya tenido que ser tan larga para que puedas seguir leyendo.

Kishinoshi: Incluso yo sentí que estaba tardando con esa parte del desarrollo. No te preocupes, se vendrán más besos en poco tiempo.

Camilo Navas: Estoy de acuerdo contigo, y a la vez no. Siento que Rizevim tiene la misma creencia repugnante que Shalba y los demás, salvo que su actitud es algo más al estilo de un "bufón". En otras palabras, creo que es bastante parecido a Azazel, estando la diferencia en que sus pensamientos son claramente oscuros, y puede sentirse cada vez que él habla. Lo que quiero decir con esto es que me equivoqué a la hora de llevar la actitud del personaje, ya que actuó de una forma seria y prepotente, siendo más un OC que el mismo Rizevim, pero también hay que tener en cuenta que es igual o incluso peor que Shalba si es que hablamos de los pensamientos cubiertos de fascismo y racismo que tiene. Desafortunadamente, lo hecho, hecho está. Por suerte no es un personaje relevante en este fic, así que no te preocupes por él. Después, mencionaste el exceso de confianza en Tiamat. Créeme que ella se dará cuenta de esto, y se presentará de una forma bastante gratificante en el arco que está al porvenir.

Sin nada más que decir, veo la necesidad de comenzar con esto.

¡Disfruta!

"¡Es rápido!" Pensó Vali, se pudo presenciar como activaba su armadura y comenzaba a cambiar lentamente de apariencia hacia su segunda evolución. "¡No me dará tiempo…!"

Rizevim lanzaría su brazo imbuido en magia hacia el frente, generando una gigantesca explosión que cubrió gran parte del campo de batalla.

"¡AAAAAAHH!" Bikou, Vali y Arthur gritaron con impotencia al salir expulsados por la gran fuerza que había utilizado en el golpe.

Vali se levantó rápidamente, esperando lo peor.

El polvo se disipaba lentamente, dejando a la vista un sinfín de escombros y un enorme cráter.

En resumidas cuentas, el coliseo ya no existía.

El polvo continuó desapareciendo, y el primero que pudo verse fue a Rizevim con su brazo aun levantado.

Su expresión reflejaba justo lo que estaba sintiendo. Y eso era un desconcierto absoluto.

Allí estaba Tiamat parando su puño con una sola mano mientras lo miraba. Ahora esa aura violeta la rodeaba a ella. Con su otra mano estaba rodeando el cuello de Issei, asegurándose de que sus labios no se separaran.

FINAL DE ARCO- CAPÍTULO 47: NIEVE SANGRIENTA.

El cuerpo de Rizevim temblaba ante el gran dilema que estaba enfrentando.

Justo en frente de él, la dragona continuaba tomando su puño sin ningún tipo de dificultad mientras continuaba entregándole esa mirada completamente fría. Esa expresión gélida era un gran contraste de lo que estaba haciendo, debido a que Tiamat se había estado besando con Issei por una gran cantidad de segundos sin detenerse.

Los ojos de Rizevim se ensancharon en ese momento, ya que pudo sentir como los huesos de su mano estaban siendo pulverizados. El Demonio apretaría los dientes con gran fuerza mientras flexionaba sus piernas. El suelo se hundió poco después, ya que había utilizado todas sus fuerzas para impulsarse hacia atrás y separarse del agarre mortal de la dragona.

Rizevim se posó a la lejanía mientras se tomaba su mano rota y la comenzaba a girar al mismo tiempo que sus huesos se regeneraban a una enorme velocidad.

"¿Qué es lo que está pasando?" Pensó el Demonio, entregándole una mirada analítica a Tiamat. "El veneno de Samael tardaba un tiempo en destruir al afectado, pero ese tiempo ya debería haberse cumplido…" Concluiría, mirando la gran herida sangrante que manchaba todo el vientre de la dragona. "¿Quizás el efecto es más tardío porque es la Reina Dragona más poderosa?" Indagó, aunque le fue imposible encontrar una respuesta certera.

Issei finalmente abrió sus ojos. Esos mismos ojos se ensancharon a más no poder tras ver como Tiamat lo estaba abrazando del cuello para que no se escapara mientras estaba devorándole los labios. Aun así, esa situación no duraría por más tiempo. Especialmente porque Issei se fijó más que nada en aquella aura morada que la rodeaba por completo.

"¿Tiamat?" Un pequeño hilo de saliva conectaba su ya roto beso. "¿Te encuentras bien?" Los ojos del castaño se cubrieron de lagrimas al ver que la dragona estaba consciente.

Ella no le respondió, simplemente abandonó sus brazos con cuidado y se posó frente a él. Su mirada fijada únicamente en el sujeto que se encontraba analizando a varios metros de distancia.

"Hazte a un lado, yo me encargo." El tono de la dragona no sugirió una segunda opción. De hecho, era una orden rotunda.

"Pero, tu cuerpo…" Issei dejó bien en claro sus dudas, ya que podía ver como Tiamat se tomaba su abdomen sangrante. Era obvio que estaba en muy malas condiciones, aunque parecía que esa aura morada había contrarrestado el efecto del veneno.

"Tienes razón, me duele cada centímetro de mi cuerpo…" La seriedad de Tiamat se vería reemplazada por una sonrisa apenas visible.

"Pero…"

Tiamat cerró su mano en un puño lentamente.

Esa pequeña sonrisa se transformó en una gigantesca y salvaje mientras su rostro se decoraba con un gran rubor.

Todo era por culpa de las emociones tan placenteras y hermosas que estaban recorriendo dentro de ella por culpa de ese beso…

"¡Me siento increíble!" Sus ojos celestes brillaron con una intensidad tan impresionante que sorprendió al mismo Issei.

Sin mediar ninguna otra palabra, ella se lanzó a una velocidad impresionante, generando una gran línea de destrucción a su paso. Issei pudo notar de inmediato que la velocidad era considerablemente más lenta, y rápidamente lo atribuyó a todo el daño que había recibido su cuerpo.

"Da igual…" Rizevim la siguió rápidamente con un fuerte salto, extendiendo su brazo hacia atrás. "¡El veneno hizo su efecto, por lo que no serás capaz de resistir este impacto!" Gritó el hombre con una sonrisa cubierta de locura mientras se preparaba para el impacto directo.

Los brazos de ambos colisionaron entre sí, logrando que Issei saliera volando a una velocidad impresionante por culpa de las corrientes de viento que se habían generado. Incluso Vali y los demás tuvieron que cubrirse a pesar de estar a una buena distancia.

Los ojos de Rizevim se ensancharon a más no poder cuando su brazo tembló como una gelatina, para luego explotar en mil pedazos.

La sonrisa salvaje de Tiamat volvió a hacer acto de presenciar tras lo acontecido, haciendo que inclinara su otro brazo hacia atrás. A pesar de la conmoción y dolor, Rizevim tuvo la suficiente reacción para contrarrestar ese ataque con su otro brazo, generando otra gigantesca onda de choque que alejó un poco a todos los presentes.

Nuevamente, su brazo terminaría explotando, aunque para este momento su otro brazo ya estaba completamente regenerado.

De esa forma, los choques de puños comenzaron a hacerse más y más rápido, a tal punto de que el polvo y e viento se inundó en una cortina de sangre. Sus brazos se movían tan rápidos que ni el mismo Vali podía verlos con claridad.

Un cráter comenzó a asentarse por debajo de ambos, haciendo que su batalla se trasladara en una especie de levitación sin que ninguno se dé cuenta.

Rizevim apretó fuertemente los dientes cuando un par de puñetazos atravesaron su torso. Aunque su regeneración sea instantánea, eso no le impedía retroceder un poco cada vez que sucedida.

"No importa que tan fuerte seas, o cuanto poder de voluntad tengas…" Pensaría Rizevim en voz alta, denotando una sonrisa macabra. "¡Tú cuerpo ya está a las puertas del colapso!"

La espalda de Tiamat se inclinó hacia atrás cuando recibió un fuerte puñetazo en el abdomen, haciendo que una gran cantidad de sangre saliera disparada por doquier.

"¡Se acabo!" Rizevim gritó su victoria antes de tiempo al pensar que Tiamat finalmente había perdido la conciencia.

Por lo tanto, su incredulidad fue indescriptible cuando vio como Tiamat volvió a recomponer su postura al mismo tiempo que sus ojos celestes brillaban con una intensidad sin igual.

La lluvia de puñetazos por parte de Tiamat se vio intensificada cuando su aura violeta fue decorada con una de color celeste.

El cuerpo de Rizevim comenzaría a inclinarse hacia atrás cuando se le hacia más y más difícil seguirle el ritmo, hasta que…

"¡AAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!" Tiamat gritó a todo pulmón, dándole un fuerte puñetazo que destrozó el brazo de Rizevim por completo, terminando su recorrido en su pecho.

"¡IM-IMPOSIBLEEEEEE!" Rizevim gritó a todo pulmón cuando salió despedido a una enorme velocidad por culpa del ataque.

Su cuerpo rodaría por el suelo mientras generaba unos enormes boquetes por el lugar donde caía, hasta que finalmente se estrelló contra unos escombros y quedó completamente enterrado dentro de ellos.

Nadie tuvo que esperar para saber cómo continuaría el combate, ya que un enorme brillo de color morado salió despedido de los escombros que los mandaría a volar.

"¡¿CÓMO?!" Rizevim gritó con gran rabia mientras corría de una forma errática hacia Tiamat. "¡¿CÓMO ES QUE AUN PUEDES ESTAR CON VIDA?!" Concluyó, generando un cráter cuando dio un salto para preparar su siguiente ataque.

Los ojos de Rizevim se cerraron con gran dolor cuando la dragona apareció enfrente suyo, propinándole un rodillazo que lo desestabilizó por completo.

"Tienes razón, puedo sentir como cada centímetro de mi cuerpo me está gritando para que me detenga…" Comentó, posándose por detrás del Demonio. "Pero…" Los ojos de Tiamat brillaron peligrosamente cuando le propinó un fuerte puñetazo ascendente que lo impulsó tan alto que lo envió a los límites de la barrera.

"Casi matas a Issei, y lo hiciste llorar…" Esas memorias harían que los dientes de Tiamat se apretaran con una rabia y peligro sin igual cuando tomó al Demonio de uno de sus brazos.

"Ese…" Los ojos de Tiamat brillaron con un hambre insaciable de venganza mientras lo hacía girar a una velocidad gigantesca gracias al agarre que tenía sobre él.

"¡ESE ES MOTIVO MÁS QUE SUFICIENTE PARA ROMPERTE EN MIL PEDAZOS!"

El sonido parecido a un cohete pudo escucharse cuando Rizevim descendió a una velocidad sin precedentes. No tardó ni un segundo en incrustarse en el suelo, y cuando lo hizo, todo el piso se resquebrajó y rompió en mil pedazos mientras el Demonio escupía una gran cantidad de sangre con sus ojos completamente en blanco.

Justo en ese momento, se pudo ver como Tiamat tenía una expresión que no se veía en ella desde que había conocido a Issei.

Una expresión cubierta de desagrado, asco, furia, y, sobre todo, deseo de sangre.

A partir de allí, todo comenzaría a moverse en cámara lenta.

El mismo impacto hizo que el cuerpo de Rizevim saliera expulsado entre los escombros. Pero justo cuando iba a caer nuevamente, un gran temblor se presentaría en el lugar cuando Tiamat aterrizó justo frente a él, haciendo que todos los escombros cercanos volaran aún más lejos.

"No me importa quien sea nuestro enemigo…" Murmuró, al mismo tiempo que todo el lugar a su alrededor comenzaba a congelarse.

"Incluso si es el Gran Rojo, encontraré la forma de destruirlo." Comentó, mirando la figura semiconsciente de Rizevim, quien aún se encontraba flotando por la inercia presentada del golpe anterior.

"¡CEPULTURA…!"

El puño de Tiamat se cerraría con una fuerza impresionante, liberando una explosión de viento gélido alrededor de todo su brazo.

"¡DE HIELOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!"

El puño impacto sobre el torso de Rizevim, que lentamente comenzó a iluminarse de un color celeste, levantando una onda de choque que se hacía progresivamente más grande.

Finalmente, la luz celeste se transformó en un gigantesco pilar de hielo que no paraba de ascender, viéndose como la figura de Rizevim comenzaba a desintegrarse lentamente mientras gritaba y agonizaba del dolor.

El pilar de hielo impactó sobre la primera barrera, donde esta misma se contrajo de una manera muy extraña para que luego comenzara a resquebrajarse, hasta que finalmente se partió en mil pedazos, haciendo que el ataque continuara su recorrido hasta llegar a la segunda barrera, destrozándola en el acto y atravesando unas nubes como acto final.

El gigantesco pilar se rompió en mil pedazos, y algo sorprendente sucedió.

La nieve comenzó a caer en aquel día tan caluroso.

Todos tenían la boca completamente abierta ante lo presenciado, incluso la mandíbula de Vali estaba temblando mientras presenciaba la postura triunfante de Tiamat, quien se encontraba con su brazo extendido hacia el cielo mientras su rostro permanecía ensombrecido.

"Tiamat…" Pensó Issei, sintiendo como un gran alivio recaía sobre todo su cuerpo. Un alivio que no sabía que necesitaba.

El castaño sonrió y comenzó a acercarse como podía, ya que extrañamente se sentía cansado, sumado al hecho de que su cuerpo estaba algo entumecido a pesar de que no había hecho la gran cosa en el día de hoy.

Su sonrisa lentamente abandonó su rostro, al presenciar como una figura se alzaba de los escombros y se lanzaba hacia la dragona a una enorme velocidad.

Issei no lo dudó ningún segundo, por lo que activó su Balance Breaker lo más rápido posible.

"¡Maldita perra!" El grito de Diodora hizo que Tiamat alzara su mirada, viendo como una gran espada hecha de magia estaba a pocos metros de incrustarse en su cuello.

"Mi cuerpo no responde…" Pensaría la dragona mientras sus ojos se ensanchaban ante lo que parecía ser su muerte.

Justo en ese instante, pudo notar como una figura carmesí se posaba en frente de ella, siendo Issei. Los ojos de Tiamat pestañearon con un horror sin igual al notar que ahora el castaño era el que estaba a punto de ser atravesado por el ataque punzante.

Issei cerraría fuertemente sus ojos mientras esperaba el impacto, sintiendo como el calor de la espada mágica ya estaba rozando su frente.

Justo en ese momento, una katana rodeada de rayos se agitó con gran violencia, enviando una gran ola de aire combinada con magia y rayos.

Los ojos de Issei se abrieron de par en par cuando escuchó el grito de Diodora, viendo como este se tomaba la mano, o más bien, la mano que le faltaba.

"¡Buen trabajo rompiendo las barreras!" Exclamó Penemue a varios metros de distancia junto a Rossweisse y todos los demás. Su rostro se torció a una media sonrisa mientras colocaba su katana sobre su hombro.

"¡Penemue!" Issei gritó de gran alegría al ver que la Cadre y los demás se encontraban bien.

"¡Maldición, lo arruinaste todo!" Gritó Diodora mientras las lagrimas salían de sus ojos al mismo tiempo que se arrastraba por el suelo, dejando una imagen lamentable.

"¡Será mejor que te quedes quieto!" Rossweisse llegó al lado de Issei, trasportando a todos a través de su camino de hielo.

Diodora dio otro grito cuando sintió como sus piernas eran congeladas, cortesía de la futura Reina Valquiria.

"Tiempo sin verte, viejo." Vali llegó junto a sus dos acompañantes, entregándole una media sonrisa a Azazel, quien le respondió de la misma manera.

"Debo decir que es bastante extraño verte por aquí, Vali." Comentó el Cadre con aires de suficiencia.

"Tenía algunos asuntos personales que debía atender…"

Antes de que la conversación pudiera seguir, Issei se dio media vuelta al sentir como la dragona se apoyaba encima de él. En ese momento, Vali y los que habían presenciado todo lo sucedido se dieron cuenta que el aura violeta había desaparecido.

"Issei, estoy muy cansada…" Comentó la dragona, sus parpados pestañeaban con gran cansancio. "¿Puedo…dormir…aquí mismo?" Tiamat se desplomó sobre los brazos de Issei, haciendo que este la cargara en forma nupcial.

"¿Te encuentras bien?" La respuesta era obvia y la pregunta era estúpida, pero Issei no podía hacer otra cosa en estos momentos, más que reconfortarla.

"Solo necesito descansar, mañana estaré bien…" Ella concluyó, dando un gran bostezo mientras se acomodaba en el pecho del castaño.

Ella abrió sus ojos una última vez, entregándole una hermosa sonrisa, a pesar del cansancio que podía notarse en sus facciones.

"Primero, me salvaste de mí misma…" Comentó, acurrucándose aun más cerca de él mientras sus ojos se cerraban lentamente. "Ahora, volviste a hacerlo…" Esas fueron sus últimas palabras antes de caer en las puertas de la inconciencia.

"¡Eso debería decir yo!" Exclamó el castaño con gran entusiasmo. No se podía ver ya que en estos momentos estaba llevando el casco, pero sus ojos estaban cubiertos de lágrimas.

"Me gustaría saber que demonios sucedió, pero la realidad es que no tenemos mucho tiempo para hablar…" Comentó Penemue, viendo como varios enemigos estaban rodeándolos.

"Parece ser que se recompusieron del ataque anterior y la perdida de su líder…" Comentó Rossweisse, escuchando como Penemue chasqueaba su lengua.

"Aun así, la moral debe estar completamente diezmada." Analizó Sirzechs con una pequeña sonrisa, saboreando la victoria.

"Solo con verles las caras puedes darte cuenta de ello." Comentó Azazel mientras colocaba sus manos sobre sus bolsillos, estudiando cuidadosamente a los cientos de enemigos que estaban rodeándolos, aunque su siempre mirada despreocupada encubría ese hecho. "Estos tipos no harán ningún movimiento hasta que nosotros lo hagamos primero." Concluiría, recibiendo un asentimiento por parte de todos.

"¡Chicos!" Gasper gritó a la lejanía mientras se acercaba con todos los demás.

Rías, Kiba y Akeno habían recobrado la conciencia, por lo que estaban ayudando al medio vampiro para cargar con los demás.

"¿Ya se encuentran mejor?" El primero en preguntar fue Issei, quien dio un paso hacia el frente al ver que sus amigos parecían estar recuperándose.

"He tenido mejores días, pero no puedo quejarme." Comentó Kiba con algo de sarcasmo mientras esbozaba su típica sonrisa, aunque se notaba bastante agotado.

"Hermano, tengo que hablar contigo ahora mismo." Comentó Rías, estacionándose frente al mencionado mientras recostaba a Xenovia con cuidado.

"¿Qué sucede?" Sirzechs se mostró con una seriedad no demostrada hasta el momento.

"Cuando me enfrenté a Rizevim, él había mencionado algo acerca de un artefacto." Comentó la pelirroja, enseriando su mirada. "Lo más seguro es que nos hayan querido contener aquí y distraernos con el ataque mientras buscaban el objeto."

"Eso explicaría la razón al ataque al Distrito Comercial de hace un tiempo." Azazel miraría a Sirzechs, enseriando un poco su mirada. "¿Tienes alguna idea de lo que pueden estar buscando?"

"Conociendo a Rizevim, de seguro expandió casi todo su ataque alrededor de todos los distritos del Infierno para que no nos diéramos cuenta de que estaban buscando un fin tan especifico…" El Demonio se llevó una mano al mentón, pensando detenidamente.

"Si se trata de un objeto, lo más seguro es que se trate acerca de la época transcurrida contra Trihexa, ¿o quizás me esté equivocando?" El comentario de Issei pareció pasar desapercibido por todos, pero Sirzechs no lo pasó por alto.

"Un momento, la bóveda se encontraba en el Distrito Comercial antes de que se cambiara de lugar…" Los ojos de Sirzechs se ensancharon tras encontrar la revelación. "¡Si están buscando algo de esa época, no hay un mejor lugar que ese!" Tras escuchar la resolución, los ojos de Rías se ensancharon con horror.

"¡Pero la bóveda se encuentra en nuestra mansión!" Exclamaría la pelirroja con gran conmoción.

"Lo siento, pero necesitamos volver ahora." Declararía Sirzechs, entregándole una mirada a Serafall. "Serafall, tu vienes conmigo." Comentó mientras creaba un círculo mágico a sus pies. "Te dejo este lugar a cargo, Azazel." El Cadre simplemente asintió sin mucho interés.

"¡Espera, nosotros iremos…!"

"En esas condiciones no puedes hacer nada." Sirzechs la interrumpió. "Quédate bajo el cuidado de ellos hasta que todo termine." Rías ni siquiera rechistó, ya que reconoció al instante el tono mandón de su hermano que no dejaba lugar a una discusión.

La pelirroja solo pudo bajar su mirada con impotencia mientras Sirzechs desaparecía junto con Serafall.

"Muy bien, entonces…" Azazel rompió el silencio, esbozando una sonrisa perezosa. "Supongo que tenemos la posibilidad de acabar con todo el ejercito de los Antiguos Reyes Demonios de una vez por todas…" La mirada del Cadre se desviaría a cierto joven de cabello blanco. "¿No es así, Vali?" El tono que utilizó Azazel dejó en claro que sabía cosas que otros no.

Vali simplemente sonrió. No dijo ni una palabra, pero esa sonrisa dejaba más que en claro su respuesta.

"¿Qué haremos con ella?" Preguntó Issei, quien aun cargaba a una Tiamat inconsciente entre sus brazos.

"No te preocupes, yo la cuidaré." Respondió el Cadre, extendiendo sus brazos para atrapar a la dragona. "Ustedes también se quedarán conmigo hasta que todo esto termine." Concluiría, entregándole una mirada de reojo a todos los Gremorys.

"¿Y que hacemos con él?" La pregunta de Rossweisse hizo que todas las miradas se desviaran a cierto Demonio, logrando que este apretara fuertemente los dientes.

"Uh, pensé que se habían olvidado de mi…" Comentó Diodora con una sonrisa claramente forzada mientras se sostenía su brazo que no paraba de sangrar.

"Yo me encargo." Todos miraron hacia la voz con los ojos bien abiertos.

Los que parecían más sorprendidos eran Penemue, Azazel y Rossweisse, quienes conocían muy bien a la figura que se acercó al Demonio atrapado por el hielo.

"¿Tú?" Diodora le miró, para luego reírse a carcajadas. "¡Vamos, solo eres un estúpido mocoso!" Él intentó burlarse de Issei, aunque esas palabras no parecían surtir su efecto. "¡Te he investigado muy bien! ¡Se que no eres capaz de matar ni una misera mosca!" La sonrisa cubierta de locura del hombre desapareció por completo al ver los ojos oscurecidos de Issei cuando desmaterializó su casco.

"Supongo que tienes razón…" Comentaría, alzando su katana a lo más alto mientras la sostenía con ambas manos. "Pero, no voy a pasar por alto lo que le quisiste hacer a Tiamat y mis amigos." Concluyó, viendo como el rostro de Diodora se ponía completamente pálido.

"¡ESPERA, YO…!"

Esas fueron sus últimas palabras, ya que la katana descendió a una increíble velocidad, partiendo su cabeza en dos. Ese acto hizo que el filo se cubriera de sangre, al igual que gran parte de la armadura.

Issei alzó su mirada en un último acto, agitando la katana a un lado para manchar todo el suelo de sangre. Ese movimiento hizo que los enemigos más cercanos se alejaran un poco ante tal actitud monstruosa.

Incluso lo más cercanos a Issei parecían estar algo estupefactos por lo que había hecho. La que más parecía estar afectada era Penemue, aunque por razones completamente diferentes. El gran rubor en su rostro era una prueba de ello.

"¿Podrías darles un poco de su propia medicina, viejo?" El primero en salir de su estupor fue Vali, logrando que todos reaccionaran.

"Quieres que cree una barrera para que no escapen, ¿eh?" Azazel miró hacia los enemigos, viendo que muchos no parecían tener muchas ganas de seguir allí. "Supongo que puedo cumplirte ese pequeño favor." Concluyó, para luego incrustar sus manos en el suelo, comenzando a crear una gran barrera alrededor de todos los enemigos, quienes observaban esto completamente impresionados.

"Teniendo en cuenta que todos son mitad demonio, esta barrera será lo suficientemente resistente para que no puedan romperla." Comentó Penemue, para luego mirar a Azazel con su típica expresión seria. "¿Cuánto tiempo?" Le consultó, entrecerrando sus ojos mientras se aferraba a su katana con más fuerza.

Azazel la miraría, entregándole una sonrisa un tanto forzada por culpa del esfuerzo que estaba haciendo en estos momentos.

"Diez minutos. No, solo serán cinco si tenemos en cuenta que debo crear otra para protegernos."

"Cinco minutos…" Issei se pondría en frente de todos mientras los demás se acomodaban a su espalda, formando un grupo realmente peligroso. "Eso es más que suficiente." Concluyó, viendo como más de uno sonreía ante sus palabras.

El grupo comenzó a correr a una enorme velocidad, a excepción de Vali, quien se quedó parado en aquel lugar.

"¿Qué sucede?" Preguntó Azazel mientras creaba otra barrera para proteger a Tiamat y los Gremorys. "¿Acaso no quieres tener algo de acción?" La pregunta del Cadre salió con gran gracia, algo que, de hecho, si pareció hacerle gracia al albino, quien chasqueó su lengua para aguantarse la risa.

"Estoy seguro que si voy con ellos, podría matarlos por accidente ante lo que tengo pensado hacer." Vali le respondió, fijando su mirada en los enemigos que se encontraban en el otro extremo, quienes estaban comenzando a movilizarse contra ello, a excepción de algunos que estaban creando círculos mágicos.

Issei continuaba su paso acelerado mientras rebanaba cabezas y partía todos los cuerpos que se cruzaba. Era bastante curioso de presenciar, ya que Penemue iba a su derecha y los movimientos de ambos eran prácticamente idénticos.

Rossweisse iba justo detrás de ellos, deslizándose sobre el camino de hielo que iba creándose paulatinamente mientras arrancaba cabezas con sus guanteletes de hielo. Su mirada se desvió al dúo por un segundo, logrando que una sonrisa se dibujara en sus labios.

"Se nota bastante que ella lo entrenó…" Pensó, reconociendo con facilidad como los movimientos de Issei y Penemue eran idénticos.

Un poco más atrás de Rossweisse se encontraban Bikou y Arthur, quienes estaban haciendo su propia masacre mientras se internaban entre las filas enemigas, que no podían reaccionar adecuadamente ante los movimientos extremadamente mortales y la velocidad absurda de sus contrincantes.

"Supongo que ya es hora de divertirse un poco…" Vali cerró sus ojos mientras su sonrisa se ensanchaba un poco al mismo tiempo que comenzaba a levitar.

"Yo, aquel que despertará..."

Vali abrió sus ojos, viendo como todos los enemigos se acercaban en una enorme horda.

"Soy el Dragón Celestial que robo los principios de la supremacía de Dios."

Los puños del albino se apretaron con gran fuerza al sentir como la energía estaba empezando a desbordarse de su cuerpo.

"Envidio el "infinito" y persigo el "sueño"."

El cuerpo de Vali comenzaría a brillar.

"Yo me convertiré en el Dragón Blanco de la supremacía."

La gigantesca horda de enemigos se detendría en seco al sentir como una enorme cantidad de energía estaba siendo desprendida del cuerpo de Vali, sumado al intenso brillo que se hacia más y más grande, hasta el punto de formar una enorme figura amorfa.

"¡Te llevare a los limites más lejanos de la inocencia!"

El tono de Vali se mezcló por completo con el de Albión, al mismo tiempo que la figura extraña tomaba la forma completa de un gran dragón.

"¡JUGGERNAUT-DRIVE!"

El brillo finalmente se apagaría, haciendo que todos descubrieran sus miradas solo para que sus mandíbulas temblaran de miedo al ver un gigantesco dragón blanco frente a ellos.

El dragón agitó sus alas con gran fuerza una sola vez, creando una enorme corriente de aire que hizo retroceder a todos obligatoriamente. Ese simple movimiento de alas le permitió volar a toda velocidad hacia donde se encontraban sus enemigos.

El enorme dragón abrió un poco su boca, denotando como una gran esfera comenzaba a materializarse para el horror de todos.

"¿Saben algo?" La voz de Vali pudo escucharse, su sonrisa salvaje era más que evidente.

"¡En realidad, este lado parece mucho más divertido!"

Después de decir eso, la esfera se transformó en una especie de rayo azul que fue destrozando todo a su paso, incluyendo los cuerpos de los afectados que fueron desintegrados al más mínimo contacto.

"Es increíble, está exterminando tres cuartos del ejercito él solo." Pensó Azazel en voz alta mientras sostenía una sonrisa un tanto nerviosa en su rostro.

La sangre saltó sobre el rostro de Penemue después de rebanar la cabeza de una de sus víctimas. Su mirada se desvió hacia un costado, fijando su mirada en lo que serían sus próximas víctimas. Ella se acercó a una gran velocidad, pero justo antes de que pudiera matarlo, pudo escuchar algo que la paralizó por completo.

"¡Eres un monstruo!" Uno de los mitad-Demonios gritó con miedo, haciendo que la imagen de Ludmiel se posara en la mente de la Cadre por un segundo.

Su cuerpo se quedó completamente paralizado y sus ojos se ensancharon con un horror que nunca antes se había visto en ella.

Al ver que la mujer había dejado de actuar por algún motivo, los dos Demonios intentaron atacarla con sus hachas.

Issei pudo captar esto por el rabillo de ojo, por lo que rápidamente se lanzó para defenderla. Su katana chocó contra las dos hachas que se partieron a entrar en contacto. La mirada de Issei se torció en una de furia mientras alzaba su mano, creando un pequeño circulo mágico que arrojó una diminuta esfera de magia que explotaría a quemarropa.

El castaño se dio media vuelta, su mirada cambió a una de genuina preocupación al ver como la Cadre parecía estar temblando.

"¿Penemue, que sucede?" Issei se acercó con cautela, tomándola por el hombro.

"¿Yo soy un monstruo?" Penemue se llevaría una mano a su cabeza mientras temblaba con gran intensidad.

Issei pudo notar enseguida que se debía a las actitudes que tuvo en su pasado.

"Oye, no está mal matar para defenderte, o para defender a tus seres queridos. Sé que lo sabes a la perfección." Issei intentó consolarla acariciándole la cabeza. En un principio parecía funcionar, ya que el temblor de la Cadre disminuyó y su mirada se enfocó en él. "Eso ya pasó hace mucho tiempo, has cambiado mucho desde entonces." La expresión de Issei cambió a una de completa seriedad. "Estoy seguro que Ludmiel no estaría contenta si te viera en un estado tan penoso."

Penemue pareció reaccionar tras sus palabras, el brillo intenso en sus ojos y el cambio en su expresión eran una prueba de ello.

Entonces, Issei supo que tenía que hacer una cosa más para asegurarse de que ese pasado no volviera a molestarla.

Una sonrisa dentuda apareció en su rostro mientras le frotaba el cabello con energía.

"Además, si alguna vez tienes problemas con eso…" Los ojos de Penemue se iluminaron al ver como Issei se señalaba a si mismo. "¡Yo siempre estaré a tu lado para ayudarte!"

La expresión de Penemue se iría relajando lentamente, hasta que finalmente se transformó en una pequeña sonrisa.

"Lamento haberte preocupado, y gracias."

"¿Ya terminaron de hablar?" Cuestionaría Rossweisse, posándose no muy lejos de ellos mientras derribaba a varios enemigos con sus lanzas de hielo. "Es un poco agotador tener que vigilar sus espaldas."

"¡Lo sentimos!" Exclamó Issei, uniéndose rápidamente a la Valquiria para ayudarle contra los enemigos.

Penemue miró a los dos por un corto segundo, su expresión típica en ella volvió.

"Es cierto…" Pensó, dándose media vuelta mientras apuntaba la katana hacia el enemigo más cercano que pensaba atacarla por la espalda.

La sonrisa de la mujer volvió a su rostro cuando se movió a una velocidad sorprendente, propinándole una gran patada en el rostro que lo mandó al suelo. Ella colocó un pie sobre su pecho para que no pudiera levantarse, al mismo tiempo que su katana se alzaba por los cielos.

En ese momento, una sonrisa salvaje y bastante aterradora apareció en su rostro cuando la katana descendió a toda velocidad, atravesando el cráneo del medio demonio sin ningún tipo de problemas.

Ella se dio la media vuelta en un movimiento que pocos pudieron captar, partiendo en dos al enemigo que se encontraba más cercano a su posición.

Su velocidad extrema comenzó a verse como numerosos destellos electrizantes mientras avanzaba entre las filas enemigas, matando y despedazando a todo lo que se cruzaba en su camino.

Finalmente, Penemue detuvo su andar con su katana extendida, viéndose como alguien que se encontraba detrás de ella perdía la cabeza.

"¡Penemue, cuidado!" Gritó Issei, aunque rápidamente tuvo que correr su atención cuando tuvo que bloquear un ataque.

La seriedad de la Cadre seguía vigente a pesar de que muchos enemigos estaban rodeándola por completo mientras se acercaban a paso lento. De hecho, esa seriedad se transformó en una diminuta sonrisa que puso nervioso a más de uno.

Justo cuando los enemigos estaban a punto de lanzarse, Penemue cambió la posición de su katana.

"¡BAILE DE LAS 11 EMPUÑADURAS SANGRIENTAS!"

El movimiento de la katana fue tan rápido que nadie pudo presenciar nada. Lo único que se pudo presenciar fueron los cambios de postura de Penemue mientras los órganos de sus enemigos eran atravesados y cubrían todo el escenario de sangre.

"Es cierto…" La Cadre volvió a pensar, una enorme sonrisa acompañaba su rostro mientras la briza agitaba su cabello y el rubor en su rostro era la pincelada final que le otorgaba un aspecto hermoso.

"¡Yo ya no estoy sola!"

Cuatro minutos.

Solo se necesitaron cuatro minutos para que el campo de batalla volviera a cambiar de una forma tan drástica. Ahora, la temática principal no era el hielo, la nieve que aun seguía cayendo, o el destrozo y escombros que había en cada rincón del lugar.

Ahora, la temática central del espectáculo era la cantidad de sangre enfermiza y los cuerpos que manchaban todo el sitio de un color rojo.

"Esto es una completa masacre…" Pensó Azazel, mirando todo lo que había a su alrededor. "De alguna forma, todo lo acontecido me hizo recordar a una época pasada." Concluiría, claramente refiriéndose a la Gran Guerra.

El ejercito que era de miles paso a ser solo de unos cientos, y actualmente ni siquiera podría confirmarse que hubiera cien enemigos con vida.

El desastre era tan grande, que todos los Demonios restantes se encontraban juntos mientras huían completamente despavoridos, aunque la posibilidad de huir era prácticamente inexistente.

Principalmente si hay un enorme dragón que te está persiguiendo desde los cielos…

"¡¿HA DONDE CREEN QUE VAN, MALDITOS?!" Issei gritó a todo pulmón desde la cabeza del Juggernaut Drive, mientras comenzaba a preparar una esfera mágica en cada mano.

Después de las palabras de Issei, Vali se detuvo en seco, y la primera en comenzar a descender fue Rossweisse, quien creaba un enorme camino de hielo mientras se iba deslizando sobre el como si estuviera patinando.

Detrás de ella apareció Issei, quien dio un pequeño saltó para separarse del camino de hielo al mismo tiempo que juntaba sus dos manos, creando una gran bola de magia rojiza.

"¡DRAGON SHOT!"

El grito de Ddraig se escucharía por encima de los gritos desesperados, arrasando y pulverizando a todo lo que se cruzaba en su camino.

Justo después de ese instante, se pudo ver como Penemue saltó por encima del camino de hielo, cortando por la mitad a un Demonio, para luego pararse justo en frente de otro. Ella inclinó su katana hacia el frente por puro instinto, viendo como el filo estaba rozando la nariz de su contrincante, mientras que el resto del ejercito se encontraba a las espaldas de este.

Al ver que el hombre se quedó completamente inmóvil al igual que los demás, las facciones de Penemue se torcieron lentamente en una sonrisa.

Justo en ese momento, una pequeña cantidad de rayos comenzó a emerger de su katana, culminando en un estallido de rayos violetas que generaron una gran aura alrededor de todo su cuerpo, al mismo tiempo que el filo de su arma se tornaba de un fuerte y cegador color morado.

"¡CREPÚSCULO SANGRIENTO: MILLAR DE RAYOS!"

Los movimientos de Penemue se sincronizaron a la perfección con su katana, arrojando un sinfín de corrientes de aire en forma de imbuidas con magia y rayos.

Lo curioso es que esta energía no solo colisionaba contra sus enemigos, sino que los atravesaba por completo.

De esa forma, todos los cuerpos partidos cayeron completamente inertes al suelo, acabando por completo al ejercito demoniaco.

"Esto fue mucho más fácil de lo que pensaba." Comentó Penemue, colocando la katana sobre su hombro mientras el aura de rayos desaparecía lentamente.

"Eso no es del todo cierto." Comentó Vali, llegando al lado de la mujer junto con todos los demás. "Todavía faltan los que se encuentran en los demás distritos." Comentó el joven, quien ya había vuelto a su apariencia normal.

"No te preocupes, recuerda que el foco del ejército se había centrado en este lugar para mantenernos a raya." Comentó el castaño.

"Y eso es lo que me parece un poco extraño." Azazel se metió en la conversación al mismo tiempo que la barrera comenzaba a desaparecer. "¿Por qué Rizevim se abstendría de involucrarse en la búsqueda de su objetivo principal?" La pregunta del Cadre hizo que todos sembraran esa misma duda.

"No lo sé, ni tampoco me importa." Comentó Arthur de una manera cortante. "Lo único importante aquí es que ya está muerto."

"Eso me hace recordar, ¿por qué estaban persiguiendo a Rizevim?" Preguntaría Rossweisse, fijando su mirada en Vali con gran interés.

"No era solo a Rizevim…" Fue su vaga respuesta mientras se frotaba el cabello, finalizando con un pequeño suspiro. "Es mucho para explicar, y no tengo ganas de hacerlo hoy."

"Puedo entenderte." Comentó Bikou, posándose al lado de su amigo. "En definitiva, hoy fue un día bastante agotador."

"Ni que lo digas…" Rías se metió en la conversación, dando un gran suspiro cuberito de cansancio.

Antes de que alguien más pudiera decir algo, se pudo ver como un gran holograma apareció en el lugar.

"Los ataques ya fueron controlados." Comentó Sirzechs, para luego esbozar una pequeña sonrisa. "Me alegra ver que todos están bien."

"¿Qué sucedió en nuestro hogar?" Rías preguntó prácticamente de inmediato, haciendo que todos prestaran especial atención.

"Por lo visto, habían intentado entrar con un grupo reducido para no llamar la atención." Comentó el Demonio, la seriedad volviendo a su rostro. "Estoy seguro que no esperaban toparse con Grayfia, ya que fue la única que se quedó en la mansión."

"Eso es un alivio…" Rías bajó su mirada y volvió a suspirar.

"De momento, me gustaría que todos descansaran para ponernos al día de lo sucedido en la mañana. Llamaré a los demás Jefes de Facciones para que estén al tanto de la reunión." Declaró el Rey Demonio, para luego entregarles una última sonrisa antes de que la comunicación se cortara.

"¡Muy bien, ya escucharon!" Issei casi se cae cuando Azazel le entregó a Tiamat sin previo aviso. "¡Todos vayan a descansar, que mañana será un día jodido!" Concluiría, antes de desaparecer en un circulo mágico.

"Por lo menos podrías haberme ayudado con los inconscientes…" Rías no pudo evitar poner los ojos en blanco al ver como el Cadre desapareció sin dejar rastro alguno. "Issei, ¿podrías ayudarnos?"

"¡Por supues…!"

"Lo siento, pero tengo que hablar con él." Vali lo interrumpió, logrando que Issei le mirara con genuina confusión.

Rías se quedaría mirando entre ambos por unos pocos segundos, hasta que finalmente asintió.

"¡Nos vemos más tarde, jefe!" Exclamó Gasper con una sonrisa justo antes de desaparecer, logrando que Issei alzara su mano para despedirlo.

"¿Jefe?" Bikou mencionó la palabra de una forma retórica, logrando que Issei se pusiera un poco nervioso.

"Es una larga historia…" Él le respondió, frotándose el cabello apenado.

"No se molesten, pero me gustaría hablar con él a solas." Declaró el albino, tomando por el hombro a Issei mientras lo arrastraba ante la sorpresa y confusión del mismo.

Penemue se mantuvo totalmente al margen, aunque su mente estaba yendo a mil por hora en estos momentos.

"¿Tendrá algo que ver con ese poder mágico?" La Cadre no pudo evitar entrecerrar sus ojos con sospecha ante el recuerdo de la enorme columna de magia morada que se alzaba hasta las nubes.

"Estoy segura que eso no fue obra de Vali ni de Rizevim…"

El portador de Ddraig y el portador de Albión se detuvieron sobre unos escombros, observando la gran destrucción que había causado la batalla.

El silencio fue lo que reinó entre ambos, por lo que Issei no pudo evitar sentirse cada vez más incómodo, especialmente porque Vali parecía no estar prestándole ni la más mínima atención.

Justo cuando el ambiente entre ellos estaba a punto de convertirse en algo tenso, los labios del albino se movieron.

"Sabes que ella está viva de milagro, ¿verdad?" Él cuestionaría, mirando de reojo a la mujer que estaba siendo cargada por el castaño.

Issei ni siquiera dijo algo al respecto, solo bajó su mirada con cierto recelo para ver el rostro de la dragona que parecía estar durmiendo con mucha tranquilidad.

"¿Recuerdas lo que sucedió? ¿Recuerdas lo que hiciste?" Vali continuó con sus preguntas.

"¿Qué quieres decir?" Issei alzó su mirada, denotando una curiosidad y confusión genuinas que Vali pudo notar.

"Por lo visto, tampoco tienes ni idea…" Vali volvió su mirada hacia el frente, entrecerrando sus ojos. "Creo que ese acto pasó un poco desapercibido por todos. Es algo normal, si consideramos que nadie es capaz de medir con exactitud la cantidad de magia que expulsaste cuando entraste en un estado…" El albino bajó su mirada, mostrándose muy dubitativo. "Ni siquiera sabría como describirlo…"

"¿De que demonios estás hablando?" El castaño se mostró aun más confuso, ya que no comprendía nada de lo que estaba sucediendo.

"*Supongo que como también tienes ciertos rasgos de dragón, pudiste sentir la magnitud de la energía.*" Issei levantó su guantelete al escuchar la voz de Ddraig. "*En definitiva, tus dudas son ciertas. Esa energía provino desde dentro de Issei, pude verlo con mis propios ojos.*"

"*Como lo sospechaba…*" Las alas de Vali se materializaron sin previo aviso, haciendo que ambos portadores se miraran con cierta intriga, debido a que los dos dragones parecían estar metiéndose en una conversación muy seria. "*Eso significa que esa energía no era tuya, sino de Hyoudou. Pero eso tampoco tiene mucho sentido, estamos hablando de que ningún ser vivo podría tener semejante nivel de poder. Especialmente si es un mero Demonio Reencarnado, sin ofender.*" Albión agregó la última palabra rápidamente, aunque Issei no pareció mostrarse ofendido en ningún momento.

De hecho, tenía una gran cantidad de dudas en estos momentos.

"Un momento, ¿de que energía están hablando?" Issei sentía que su mente estaba a punto de reventar en estos momentos.

"*De hecho, me resulta bastante curioso…*" Ddraig pareció ignorar por completo a su portador y continuó hablando con Albión. "*Esa cantidad de poder podría rivalizar con nosotros en nuestros mejores días.*"

Eso último escuchado paralizó tanto a Issei como a Vali, quienes se quedaron mirando con los ojos bien abiertos.

"*Por eso es que todo esto me resulta tan extraño…*" Comentó Albión, dejando unos segundos de silencio. "*¿También sabias que podías trasmitir esa energía a través de un beso?*" Issei salió de su estupor para reemplazarlo por un sonrojo. "*No solo trasmitiste tu energía, sino que también detuviste el avance del veneno. En resumidas cuentas, eres una caja cubierta de misterios, muchacho.*"

"De hecho, no recuerdo nada de lo que sucedió…" Comentó Issei, intentando recordar lo que sucedió en ese momento. "Mi mente estaba completamente enfocada en ella, en que se estaba muriendo. Supongo que quizás mi inconsciente sabía que podía salvarla si la besaba, aunque eso es muy rebuscado…" Issei entrecerró sus ojos en un gran esfuerzo para encontrar una respuesta valida, aunque era imposible en estos momentos.

"En resumidas cuentas, sus instintos actuaron por encima de la razón a causa de la desesperación…" Pensó Vali mientras se sostenía el mentón. "¿Eso quiere decir que ella se salvó mediante dos milagros?" Vali miró el cuerpo inconsciente de Tiamat, para luego fijar su mirada nuevamente en el castaño.

"¿Por qué me miras así?" Le cuestionó, sintiéndose ligeramente incomodo ante la mirada analítica de su rival.

"Entonces, no sabes nada acerca de lo que sucedió, y por lo que veo sería imposible que vuelvas a… ¿utilizarlo? ¿Activarlo?" El albino intentó encontrar la palabra correcta, pero no necesitó buscar más, ya que Issei parecía haberlo entendido.

El castaño cerró sus ojos, y su rostro se puso mucho más serio que de costumbre.

Pasaron unos pocos segundos, y nada ocurriría.

"Lo siento." Issei simplemente se inclinó de hombros, indicando que le resultaba imposible encontrar la fuente de energía.

"No te preocupes. De una forma u otra, esto es un gran descubrimiento y te convierte en alguien mucho más interesante de lo que eras." Vali sacó su conclusión, para luego mirar a su rival con una pequeña sonrisa. "No te preocupes, mantendré todo lo acontecido en secreto. También les diré a mis compañeros que no abran la boca."

"Uh, está bien…" Fue la simple respuesta de Issei, ya que esa promesa era algo bastante trivial bajo su punto de vista.

Hubo un momento de silencio entre ellos nuevamente. Aunque está vez Issei no se sintió incomodo en ningún momento.

"Creo que ya es hora de marcharme, Hyoudou Issei." Declaró, mirando de reojo al mencionado.

"¡La próxima vez que nos veamos, tengamos un pequeño combate amistoso!" Exclamó el castaño, entregándole una sonrisa dentuda.

Vali simplemente sonrió, para luego darse la media vuelta.

"Es una promesa." Finalmente él respondió, alzando su mano como gesto de despedida.

Los minutos pasaron, Vali se despidió de todos los demás y se marchó junto con sus amigos. Rossweisse también terminó por marcharse, antes dejando en claro que debía informar a Odín sobre todo lo que había sucedido.

Entonces, Penemue fue la única que quedó en aquel campo completamente destruido. Su mirada se fijó de inmediato en el castaño, quien estaba en la misma posición que antes mientras continuaba sosteniendo a la dragona inconsciente, aparentemente observando el paisaje.

"¿Todo está bien?" Penemue se acercó, viendo como Issei no movía ningún musculo.

"En realidad…" El cuerpo de Issei comenzaría a temblar con gran intensidad. "Siento como si todo mi brazo se estuviera quemando."

"Eso es porque usaste tu verdadero poder en un cuerpo inconsistente."

Tanto Penemue como Issei se quedaron completamente paralizados al presenciar la figura que se encontraba frente a ellos.

Definitivamente era una vista bastante peculiar, ya que dicha entidad parecía ser una mujer de veintitantos años que se encontraba flotando al revés. Eso hacia que su largo cabello negro lacio descendiera hasta el suelo, mientras que sus ojos purpuras intensos brillaban con la tonalidad de lo que podría definirse como un vacío infinito. Su figura poseía unos pechos esbeltos y un trasero que sobresalía de su figura, podría decirse que su figura estaba un nivel por debajo de Rías. Sus muslos y medias negras pudieron notarse con facilidad al igual que sus bragas purpuras, ya que, al encontrarse de cabeza, el vestido a pieza completa de color negro y café que llevaba la dejaba completamente expuesta. Como último, llevaba un pequeño lazo en su cuello de color purpura, y parecía no llevar ningún tipo de calzado.

Ha simple vista, ella era una linda jovencita.

Entonces, ¿por qué es que ambos habían reaccionado de tal manera?

Eso se debía principalmente a que Penemue reconocía a la perfección de quien se trataba, mientras que Issei no pudo ignorar la gran cantidad de poder que desprendía dicha mujer.

"Por fin pude conocerte, hermano." Comentó la extraña mujer con una diminuta sonrisa mientras levitaba alrededor de un Issei completamente inmóvil.

"¿Hermano?" Penemue, Issei e incluso el mismo Ddraig se preguntaron a que demonios se refería con eso.

"Llevo esperando tu nacimiento por más de mil años." Ella se detuvo sobre su espalda, apoyándose en él. "Me gustaría poder hablar un poco más contigo, pero él ya viene, y no tengo ganas de verlo." La mujer se apretó un poco más a Issei abrazándolo del cuello, para luego susurrarle unas palabras finales en su oído. "Nos vemos mañana."

Justo después de decir eso, ella desapareció sin dejar rastro alguno, logrando que tanto Penemue como Issei despertaran de su parálisis.

"¿Quién demonios era?" Issei giró su cabeza lentamente para hacer frente a Penemue, su tez pálida se encontraba aun más pronunciada de lo normal, algo que debería ser imposible.

"Ophis Ouroboros…" Fue la simple y cortante respuesta de la Cadre, ya que no podía procesar todo lo que estaba sucediendo.

Como si todo lo acontecido recientemente hubiera sido poco, una gigantesca grieta se abrió, logrando que Issei apretara fuertemente los dientes al sentir una cantidad de energía y presión mágica completamente absurda.

Poco después, el cuerpo de un inmenso dragón de color carmesí comenzó a emerger de la fisura, llevando un vuelo bastante lento ante la mirada completamente atónita de los dos espectadores.

"Ese es… ¿Gran Rojo?" Penemue apenas pudo encontrar las palabras. "Por…¿Por qué dejó la Brecha Dimensional?"

"La fuente de poder que irradió el mocoso…" Ddraig pensó para si mismo, sudando a mares. "No lo había pensado, pero era muy probable que dicha energía podría llamar la atención de estos dos…"

"Hum, ¿quizás está solo de paso?" Issei intentó encontrar una respuesta que no le involucrara a él.

Esa hipótesis se rompió en mil pedazos cuando la cabeza del dragón giró lentamente hacia donde estaban ellos.

"¿Puede…puede ser que esté mirando hacia acá?" Se preguntó Issei con una sonrisa muy temblorosa.

"De hecho, no está mirando hacia acá…" Penemue miró a su amado, comenzando a sudar. "Te está mirando únicamente a ti…"

Justo en el momento que las cosas se estaban poniendo realmente mal, un gran brillo decoró a todo el dragón, quien desapareció poco después.

"Hum, ¿Qué demonios?' Fue lo único que pudo decir Issei.

"¿Se marchó?" Se preguntaría Penemue, expulsando un gran suspiro de alivio que no sabía que estaba conteniendo.

"No lo veo, pero siento como si su aura estuviera acercándose." Comentó el castaño mientras se frotaba el cabello con gran confusión.

Ese hecho hizo que Penemue se alarmara bastante.

Sus sospechas se respondieron cuando un par de pasos se hicieron audibles. Ambos miraron hacia el frente, denotando como un hombre que rondaba entre unos treinta y cuarenta se acercaba a ellos.

Lo que más se distinguía de el era su largo cabello tan rojo como la sangre, al igual que sus ojos. Su vestimenta consistía en un traje formal de color carmesí, a excepción de la camisa expuesta que era de un color blanco.

El hombre se acercaba lentamente con una mirada completamente seria mientras permeancia con sus manos en sus bolsillos. Sus ojos estaban enfocados únicamente en Issei, le daba completamente igual la mujer que se encontraba a su lado.

El Gran Rojo se detuvo al notar como Penemue se puso en frente de él mientras tenía su katana levantada en su contra. El hombre observó completamente estoico como la Cadre estaba temblando bajo su postura.

"Solo quiero hablar con él." Gran Rojo intentó entrar en razón con ella, pero Penemue no pareció entender.

"¡No voy a dejar que te le acerques!" Ella rugió, haciendo que todo su cuerpo explotara con un aura de rayos violetas mientras su katana imbuida en su poder iba directo al cuello del hombre.

Los ojos de Penemue se ensancharon a más no poder tras presenciar como su katana se partía en mil pedazos cuando entró en contacto con el cuello de Gran Rojo. El mencionado simplemente la miró con desdén, para luego alzar una de sus manos.

Penemue e Issei observaron completamente paralizados como los dos dedos del hombre se unían, para luego deslizarse en un chasquido.

Un fuerte chasquido que generó un cráter sin precedentes. Issei pudo mantenerse en vuelo gracias a estar alejado de la zona de impacto inicial, pero Penemue no tuvo la misma suerte.

La Cadre se encontraba enterrada en algunos escombros mientras yacía completamente inconsciente.

"¡Penemue!" Issei gritó completamente alarmado, y rápidamente comenzó a descender para ir a ayudarla.

O ese era su plan…

"Dije que solo quiero hablar." Issei se quedó completamente congelado al sentir como el aliento del hombre se deslizaba sobre su cuello.

"Bien…" Issei asintió lentamente.

"¿Quieres hablar? Entonces, hablemos."

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Bueno, en realidad no, les dejé la escena final más abajo.

Volviendo al tema principal, estoy seguro que en estos momentos hay una cantidad de dudas explotando dentro de sus mentes. Todo se responderá en el próximo arco, que, dicho sea de paso, el arco que se viene ahora será el último que corra con cierta correlatividad al cannon, además de que probablemente sea el más largo porque se vendrán muchísimas cosas.

¡Ahora sí, les dejo con la parte final de este arco!

En el pasillo oscuro de la residencia Hyoudou, Tiamat se apoyó contra la puerta de la habitación del castaño mientras se aferraba al peluche que le habían regalado hace poco por su cumpleaños.

Su rostro dibujaba una expresión que podría considerarse como incomoda o apenada. Probablemente se debía a todos los pensamientos que rondaban dentro de su cabeza.

Su rostro se alzó tras ver como una figura subía de las escaleras. Esa persona era Issei, quien solo se encontraba con su ropa interior mientras llevaba una toalla sobre su hombro, su cabello mojado indicaba que recién salía de la ducha.

"¿Ya despertaste?" El castaño le entregó una gran sonrisa dentuda. "Me alegro, pero tu cuerpo todavía no está al cien por cien, por lo que no debiste levantarte de la cama." Él le regaño mientras se le acercaba.

"Es que yo…" Ella bajó su cabeza mientras un tenue sonrojo se expandía alrededor de sus mejillas. "Ahora que ha pasado todo, no puedo estar tranquila. Necesito hablar contigo." Concluiría, alzando su mirada.

"Oh, ya veo…" Fue la simple respuesta de Issei, él no pudo evitar sonreír al ver como la dragona se aferraba a su peluche de dragón. "¿De qué quieres hablar?"

"Solo quería decirte que lo siento mucho." La dragona bajó aun más su cabeza, sus ojos denotaban un gran arrepentimiento. "Por mi culpa las cosas terminaron complicándose de más. Prometo que la próxima vez no me confiaré sin importar que tan débil sea mi oponente." Los ojos de Tiamat se ensancharon un poco al sentir como una mano acariciaba su cabeza.

"Mientras lo entiendas…" Declaró el castaño, entregándole una sonrisa tranquilizadora. "Entonces, ¿vamos a dormir?" Issei abrió la puerta, pero no pudo avanzar mucho más, ya que sintió como Tiamat le tomó del hombro con ligera timidez.

Algo que era muy raro en ella, y eso Issei lo sabía muy bien.

El se dio media vuelta, notando que el rostro apenado de la dragona se había intensificado al igual que su sonrojo.

Era raro verla con esta faceta, pero no podía negar que su lado tímido lucia hermoso.

"No…" La palabra apenas fue audible para el castaño, quien no pudo evitar mirarla con gran confusión.

"¿No quieres dormir?" Fue la primera respuesta que se le vino a la cabeza.

"No me he disculpado por todo todavía…" Ella alzó su rostro, haciendo un contacto visual directo que sorprendió un poco a Issei. "Aun recuerdo lo que hiciste para que pudieras salvarme."

"Ah, eso…" Ahora Issei también se encontraba apenado, aunque a una escala mucho menor. "Solo fue..."

Issei se puso a pensar en la respuesta, pero rápidamente encontró que su mente estaba completamente vacía.

Entonces, una pregunta se formuló dentro de él…

Si no tenía idea de que el beso podía salvarla, ¿entonces por qué lo hizo?"

"¿Supongo que mi instinto me dijo que podía salvarte de esa manera?" Más que una respuesta, era una pregunta. De todos modos, Tiamat estaba demasiado compenetrada en sus preocupaciones como para notarlo.

"¡No es eso a lo que me refería!" El arrebato de Tiamat hizo que Issei se sobresaltara un poco.

"Entonces, ¿a que quieres llegar?" Le preguntó, sin poder evitar alzar una ceja.

La dragona volvió a bajar su mirada, su rubor aumentó hasta niveles inimaginables.

"…"

"…"

"…"

"So…"

Issei simplemente enarcó aún más su ceja.

"¿Qué?" El castaño acercó aun más su oído para escucharla mejor, algo que puso más nerviosa a Tiamat.

"…"

"…"

"Beso…"

"¿El beso?" Issei no pudo evitar sonreír al notar como Tiamat parecía estar esforzándose tanto solo para decir unas palabras.

La dragona dio un gran suspiro, armándose de valor para sus siguientes palabras.

"Perdón por robarte tu primer beso…" El peluche se apretó fuertemente entre sus senos después de decir esas palabras.

"¿Eh?" Issei alzó ambas cejas después de escuchar la disculpa.

Esa confusión en su rostro se transformó lentamente en una sonrisa, que después se convirtió en algo que claramente Tiamat no esperaba.

"¡Jajajajajaja!"

La carcajada del castaño hizo que la dragona lo mirara con los ojos bien abiertos, sin poder creer lo que estaba presenciando.

"¿No…no estás molesto?" Le preguntó ella, sin poder evitar sonreír al ver que se había preocupado en vano.

"¿Bromeas? ¡Como podría estar enojado por algo como eso!" Issei se quitó una lagrima, para luego mirarla con una sonrisa. "Creo que no lo entiendes…"

"¿Qué es lo que no entiendo?" La dragona no pudo evitar inclinar su cabeza a un lado.

"Podría haber seguido viviendo sin mi primer beso, y no habría ningún problema." Issei se inclinó de hombros, quitándole toda la importancia. "Va lo mismo con mi primera vez, realmente no me interesa en lo más mínimo." Issei cruzó sus brazos por encima de su pecho, inflándolo de orgullo. "¡Demonios, incluso me da completamente igual si no me enamoro nunca!"

"No entiendo…" Tiamat no pudo evitar mirarlo con gran confusión. "¿Ha que quieres llegar con todo esto?"

Al escuchar la pregunta que estaba esperando, la sonrisa tonta de Issei cambió radicalmente, denotando una mirada sincera y cálida.

"Solo estoy diciendo que podría vivir sin todas esas cosas. Pero…"

Los ojos de Tiamat se ensancharán cuando las manos de Issei comenzaron rodearla, encerrándola en un hermoso abrazo.

"Yo no podría vivir sin ti…"

Eran unas simples palabras…

Entonces…

¿Cómo es que unas 6 palabras podrían significar tanto?

¿Cómo es que una oración tan pequeña hizo que su corazón se acelerara hasta el punto de casi explotar?

¿Cómo es que siempre podía hacerla tan feliz?

¿Cómo es que siempre podía llevarla al borde de las lagrimas cada vez que estaban juntos?

¿Cómo podría…?

¿Cómo podría no amarlo tanto?

"Issei…" Fue la única palabra que salieron de sus hermosos labios mientras ahuecaba su rostro en el cuello del hombre que amaba con tanta locura.

"¿Ya no te sientes culpable?" Él le susurró al oído, viendo como la dragona movía un poco su cabeza en señal de asentimiento. "Entonces, vayamos a dormir. Ambos necesitamos descansar, porque mañana será un día realmente agitado." Concluyó, separándose de Tiamat, quien no lucía muy feliz al sentir que su calor se había esfumado.

"Realmente será un día muy agotador…" Los pensamientos de Issei hizo que entrecerrara sus ojos mientras cerraba la ventana, dejando un pequeño hueco en donde justo entraba la luna.

Issei se dio media vuelta, viendo como Tiamat ya estaba esperándolo para dormir.

"Ahora que lo pienso, ella podría haber dejado de venir a mi habitación para siempre." Ese pensamiento hizo que se tomara el pecho cuando sintió un tirón realmente doloroso. "Solo se encuentra viva gracias a un milagro…" Los pensamientos que atormentaban su cabeza lo distrajeron tanto de la realidad, por lo que no se había dado cuenta que ya llevaba un tiempo mirando a Tiamat.

"¿Qué sucede?" La pregunta de la dragona trajo a Issei nuevamente a la realidad, logrando que este se frotara el cabello con cierto nerviosismo.

"Lo siento, estaba pensando en lo de hoy…"

"Ya no te preocupes por eso…" Tiamat retiró las sabanas hasta por detrás de su cintura, para luego hacer algo que conmovió al castaño.

La luz de la luna golpeó todo el cuerpo de Tiamat, dándole un aspecto completamente angelical. Esa belleza solo se vio intensificada cuando ella alzó sus dos manos y le entregó una preciosa sonrisa que hizo denotar a sus lindos colmillos.

"¡Ven a mis brazos!"

Ahora sí, este es el final.

Tengo pensado hacer las semifinales de los Rating Games, aunque los haré a mi manera para que sean algo diferentes e innovadoras.

Probablemente noten a una Ophis que difiere mucho con las personalidades demostradas en otros fics, y creo que esta primera impresión de ella ya lo dejó bastante claro. Eso sí, seguirá teniendo su peculiaridad de no tener sentimientos, ya que es la esencia del personaje además de que será una premisa muy importante en este fic, una importancia que se verá explayada mucho más a futuro.

Como última cosa para decir, prepárense para el siguiente beso que no tardará mucho tiempo en aparecer. Bueno, en realidad no sería uno, ya que las cosas se van a salir un poco de control.

Sin nada más que decir, solo me queda desearles un buen día.

¡Hasta pronto!