CAPÍTULO 22:
EL PRINCIPIO DE UNA RELACIÓN
Hina no se podía sacar de la cabeza lo que Sakura le había dicho, era como una pequeña vocecilla que la alentaba a hacerlo, pero también la aterraba.
Ahora se daba cuenta de cuan diferentes eran los sentimientos que había tenido por Naruto de los que siente por Sasuke, no negaba que también fue duro confesarse, pero cuando lo hizo una parte de ella sabía que sería rechazada, en cambio ahora, aunque aún tenía miedo toda ella anhelaba que fuera correspondida.
Entre más pensamientos llegó a la mansión Uchiha, pero justo cuando iba a tocar la puerta se frenó. Tocó con su mano la entrada y con delicadeza puso su frente sobre la puerta para luego suspirar y susurrar el nombre de Sasuke.
—¿Hinata? —la voz detrás de ella hizo que diera un pequeño salto y volteara a ver al dueño de esa voz que desde hace varios días le quitaba el sueño.
Hinata intentó parecer tranquila, pero a simple vista se podía notar su nerviosismo.
Después de la charla que Sasuke había tenido con Hanabi sus sentimientos por Hinata era aún más fuertes, si aquellos idiotas del consejo creían que podían controlar su destino estaban equivocados, no dejaría que nada se interpusiera entre ellos.
—Hanabi vino a buscarte, quería saber que tal estabas—dijo él.
Le había hecho prometer a la Hyuga menor que no le diría nada a Hinata sobre el posible compromiso que estaban tramando los viejos del clan. No quería que ella se preocupara por eso, ya encontraría una manera de lidiar con esos molestos ancianos. Por lo menos, ahora sabía que tanto Hanabi como el padre de la chica no participan en ese plan.
—¿Ya se ha ido? —preguntó ella logrando un asentimiento por parte de él. —Me gustaría poder haber hablado con ella—dijo con un suspiro.
—Pues dile que venga mañana, esta también es tu casa—dijo como si nada, pero los orbes de la chica se agrandaron y sus mejillas se sonrojaron.
Cuando Sasuke notó la reacción de Hinata fue consciente de lo que había dicho y una ola de vergüenza lo inundó por completo, pero todo aquello pasó a segundo plano cuando sintió los brazos de Hinata en su cintura y su rostro en su pecho.
—Gracias—dijo feliz.
Sasuke no recordaba lo que sentía la calidez hace mucho, pero ahora mismo el calor que irradiaba la piel de Hinata lo envolvía por completo. Como un tonto solo puso apretarla entre sus brazos, no quería soltar. Nunca.
Pero lastimosamente un carrasposo tosido llamó la atención de la chica.
—¿Interrumpimos algo? —dijo Kiba mientras fulminaba a Sasuke con la mirada, aunque él tampoco se quedaba atrás, ya que quería destrozar al chico perro por cortar su momento con Hinata.
De mientras Naruto, detrás del castaño intentaba aguantar la risa, ya que le encantaba ver en aprietos a su mejor amigo. Además, estaba más que claro que acababan de interrumpir algo y aunque lo sentía también estaba muy feliz, ya que se podía notar el acercamiento entre Sasuke y Hinata.
Con delicadeza ella se separó de Sasuke, sin querer sus manos se tocaron y sus miradas se encontraron logrando que ella apartara su vista avergonzada.
Kiba al ver aquello soltó un largo suspiro, no le gustaba para nada la relación que se formaba entre su mejor amiga y el exvengador, pero como le había hecho entender Shino, debía respetar la decisión de Hinata si eso le hacía feliz. Además, después de su amor no correspondido por Naruto sabía que Hinata se merecía algo mejor y a diferencia del atolondrado rubio Sasuke también tenía sentimientos por su amiga.
—Venga Kiba será mejor que nos vayamos, está claro que lo interrumpimos—dijo Naruto con otra socarrona sonrisa logrando avergonzarlos.
—Maldito dobe—susurró Sasuke.
A Kiba no le gustaba, de verdad que no le gustaba, pero no quería que Hinata volviera a repetir los mismos errores que con Naruto. No quería que solo lo viera a la distancia sin hacer nada. Sabía que luego se arrepentiría de lo que estaba a punto de hacer, pero al ver como Hinata miraba a Sasuke simplemente no se podía quedar callado, tenía que hacer algo.
—Uchiha, si Hinata te gusta deberías declararte—dijo Kiba sin tacto para luego marcharse de allí logrando que el silencio inundara la entrada de la mansión, ni si quiera se podía oír el cantar de algún pájaro o el sonido del viento.
Naruto por un momento también se quedó de piedra con las palabras del castaño, ni él se había atrevido a llegar a tanto. Parecía que el Inuzuka podía ser bastante imprudente, incluso más que él.
—Yo también me voy—dijo el rubio para luego desaparecer de allí.
Ninguna de los dos supo cuánto tiempo quedaron en completo mutismo, pero la primera en reaccionar fue la Hyuga.
—Perdona a Kiba-kun, solo estaba diciendo tonterías—se apresuró a decir Hinata totalmente avergonzada.
—No fueron tonterías—la interrumpió. —Lo que dijo el Inuzuka es cierto —aclaró.
Ella pestañeó un par de veces tratando de procesar lo último que Sasuke había dicho, sin pensarlo demasiado estiró su mejilla con fuerza esperando que despertara de su sueño, pero el dolor que sintió la hizo ver lo que estaba pasando, Sasuke se le acababa de confesar.
—Al menos podrías darme una respuesta—dijo tratando de no parecer muy osco.
—Me gustas—dijo bajito haciendo que él se acercara.
—¿Qué has dicho? —dijo peligrosamente cerca de ella.
—¡Sa-sasuke-kun también me gusta! —dijo más fuerte. —Sé que no está bien porque soy su guardiana, sé que debería ser imparcial, pero Sasuke-kun me gusta—dijo sincera.
La arrogante y enorme sonrisa en el rostro del chico solo logró que el acelerado corazón de Hinata latiera a una velocidad aún mayor. Pero ella tampoco pudo evitar que en su cara se formara una sonrisa, aquello era totalmente nuevo para ella.
Los dos se miraron por unos segundos más sin decir nada, pero detrás de ambos se pudo escuchar la risa de dos personas haciendo que ambos se giraran. Para que luego el cuerpo de Naruto y Kiba cayeran sobre el suelo.
—¿Nos estabais espiando? —dijo Sasuke cabreado.
—No me puedes culpar—dijo Kiba apartando el cuerpo de Naruto del suyo para luego levantarse y sacudir el polvo de sus ropas. —Por como mirabas a Hinata creí que querrías acabar con su pureza cuanto antes, estaba preocupado—dijo consiguiendo avergonzarla.
—¡Kiba-kun! —le riñó. —¡No todos los chicos son así! —dijo ella, pero ninguno de los presentes dijo nada a favor de esas palabras, solo haciendo que las mejillas de Hinata se colorearan, estaba claro que aún era demasiado ingenua.
—¿Entonces ahora salen juntos? —dijo Naruto intentando aligerar la vergüenza de la peliazul.
—¿No está claro? —dijo Sasuke poniendo su mano buena en la cintura de la chica. —Hinata es mía—declaró.
Notas de la autora: Espero que les guste, muchas gracias por el apoyo, ya nos leemos.
