¡Aquí me presento con otro capítulo!

Probablemente ya hemos llegado a uno de los momentos más esperados. Quitando ese hecho, espero que el resto del capítulo también sea de tu agrado.

Antes de comenzar, me gustaría contestar algunas reviews:

Aby001: Es increíble tener el placer de leer a alguien que sigue mi historia desde hace un año. Me alegro bastante de que todas las actualizaciones siempre te hayan dejado satisfecho, y espero que pueda ser así hasta el final. Para ser sincero, en el desarrollo de personajes es en lo que más me enfoco, y así que me alegra mucho que te esté gustando. Muchas gracias a ti por leer, ¡y espero que sigamos leyéndonos seguido!

Carlos 29: Creo que muchos piensan que la va a matar, pero digamos que Tiamat no llegaría a tal punto sin antes dar un aviso. Aun así, sé que dicha amenaza les va a gustar a todos (por lo menos, eso es lo que espero).

Camilo Navas: Muchas gracias por acompañarme durante tanto tiempo. ¡Espero que este capítulo cumpla tus expectativas!

Nagura: Un nuevo lector, por lo que veo. Es bueno saber que la obra sigue llegando a nuevas personas, y en especial que le guste el contenido. Espero que la continuación de la historia siga pareciéndote interesante. ¡Te mando un gran saludo!

Como ya contesté las reviews, viene siendo hora de comenzar.

¡Disfruta!

El tren finalmente había llegado a Kioto. Todos habían descansado lo suficiente durante su viaje, por lo que los alumnos se encontraban con una gran energía para comenzar este estupendo viaje.

Todos se veían muy emocionados, incluso los mismos profesores lo estaban, a excepción de una Penemue que se mantenía al margen de toda emoción mientras guiaba a sus alumnos de primer y segundo año hacia la posada con la ayuda de Azazel.

También había otra clase que pertenecía a otra academia que estaba repleta de profesores que aparentemente se dirigían a la misma posada. Los profesores y alumnos parecían estar muy contentos, en especial los profesores, quienes no paraban de ver a la hermosa Cadre.

Por lo visto, todo era felicidad.

Y el único que no estaba feliz era cierto castaño.

Issei no pudo evitar apoyarse sobre una pared de la estación al ver como varios de los profesores le entregaban miradas discretas, pero bastante obvias a su linda Cadre.

Por alguna razón, eso lo molestó, y sí que lo hizo.

"¿Quieren hacer un pequeño paseo por el bosque antes de ir a la posada?" Preguntó Kiba, viendo como todo el Club del Ocultismo asentía.

"Me niego." Fue la rotunda respuesta del castaño.

Todos lo miraron con cierta sorpresa, pero decidieron no presionarlo al ver que por algún motivo estaba bastante molesto.

"Entonces, nos vemos más tarde jefe." Declaró Gasper con una leve inclinación de cabeza antes de marcharse.

Al ver que Issei se quedó solo, Rossweisse no tardó ni un segundo en acercarse a él con esa aura llena de alegría que lo contagio un poco. Era increíble como con tan solo tenerla cerca hizo que ese extraño mal humor se dispersara de inmediato.

"Si no quieres ir a la posada todavía, ¿te gustaría dar una pequeña vuelta por la localidad con tu profesora?" Le preguntó la Valquiria con una sonrisa radiante, logrando que el castaño sonriera por primera vez desde que salió del tren.

"Suena divertido."

Issei dijo eso, pero no se esperaba que fuera tan divertido.

Era raro pensar que ir de un lugar a otro con una Valquiria tan emocionada con cada cosa que veía hacia que lo pasaran tan bien.

Ella era tan alegre que era imposible pasar un momento incomodo o aburrido con alguien tan energética y simpática.

Solo tuvo que pasar una hora para que Issei llenara su celular de fotos nuevas con la Valquiria. Varias de esas consistían en monumentos, parques, puertas espirituales, estructuras impresionantes, o simplemente una foto a los peces de los estanques.

"Hum, tengo que cuidar el dinero…" Se dijo la Valquiria a si misma tras ver como su billetera estaba casi vacía. "Eso que solo compré accesorios en descuento por 2 yenes…" Concluiría, sin poder evitar hacer un pequeño puchero.

"Oye, toma esto." Issei le extendió la mano con un objeto. La sorpresa de Rossweisse siempre estaba allí cuando le regalaban algo, pero esta vez se quedó sin palabras. "¡Espero que te guste!" Él exclamó con gran energía.

Rossweisse tomaría el marco lentamente. Sus ojos se cubrirían de lagrimas al ver que se trataba de una foto en donde estaba ella, sus dos mejores amigas, y el castaño.

Era la foto que se habían sacado en la feria, y los 4 tenían una gran sonrisa.

"¿Esto-Esto es para mí?" La Valquiria no pudo evitar lagrimear un poco al ver el marco de la foto, ya que sabía que hacer este tipo de cosas no eran baratas.

"Me gustaría hacer un recuerdo con todos. Quiero que este sea el nuestro." Declaró el castaño, sintiéndose un poco conmovido al ver la reacción de Ross. "Me gusta este, ya que el marco está basado en una de las mil puertas, además de que en esa foto todos estamos muy felices."

"Es hermoso…" Fueron las palabras de la Valquiria, quien no pudo evitar mirar a Issei con una sonrisa tan pura que sacudió su corazón. "¡Gracias por ser tan bueno conmigo!"

"Eso debería decir yo." Refutaría Issei mientras se frotaba el cabello con algo de nerviosismo. "De hecho, todavía me resulta bastante extraño que me pidieras ayudas con esas citas falsas, ya que siempre soy el que más resulta divertirse." La sonrisa de Ross decayó tras escuchar tal comentario.

"Eres una mujer increíble."

"Otra vez…" Rossweisse no pudo evitar murmurar por lo bajo al sentir como sus mejillas se calentaban, al mismo tiempo que la foto se apretujaba contra su pecho. "La realidad es que dudo mucho que la pases tan bien como yo."

"Tal vez tengas razón." Declaró el castaño con cierta gracia, ya que Rossweisse siempre demostraba una calidez y alegría bastante abrumadora que eran realmente insuperables.

"Cambiando de tema, creo que ya viene siendo la hora de volver." Afirmó la Valquiria, notando que habían pasado más horas de lo que pensaba.

"Tienes razón, todos deben estar preguntándose por nosotros." Declaró, comenzando a caminar junto a la hermosa albina.

"Por cierto, pude notar que algo te molestaba cuando llegamos…" Las palabras de Ross harían que Issei la mirara con ligera sorpresa.

"¿Tan fácil era darse cuenta?" El castaño se cuestionaría a si mismo por ser un libro abierto.

"¿Qué era lo que te molestaba? Quizás pueda ayudarte." Rossweisse se ofreció con su siempre condescendencia.

"Era sobre Penemue."

Issei no sabía la razón, lo dijo sin pensarlo.

Probablemente porque tenía una gran confianza hacia la Valquiria, una confianza que solo tenía con otras pocas personas más.

"¿Peleaste con ella?" Rossweisse se llevó las manos detrás de su cintura mientras inclina su cuerpo hacia adelante con bastante curiosidad.

"Je, creo que es medio imposible que ella y yo nos peleemos." Declaró el castaño con cierta gracia, ya que lo único que hacían cuando estaban juntos era entrenar o darse mucho cariño.

"Supongo que es cierto, ¿entonces?" Rossweisse insistió, inclinando su cuerpo un poco más hacia el frente.

"Bueno, no debería entrometerme en ello, pero…" Issei no pudo evitar hacer una pequeña pausa dramática por lo que estaba a punto de decir. "Pero últimamente me estoy dando cuenta que está recibiendo bastante atención de otros hombres."

"Ya veo…" Rossweisse parecía un tanto sorprendida en este punto. "¿Y eso te molesta?" Ella preguntó, ganándose una sonrisa un tanto falsa por parte de Issei.

"¡Solo quiero que encuentre un buen hombre, no quiero que se aprovechen de ella!" Exclamó el castaño a la defensiva tras notar que la pregunta se estaba dirigiendo a otro sector.

¡Él no estaba celoso!

¿Verdad?

"Uh…" Rossweisse no pudo evitar mirarlo con una expresión burlona. "¿Estas bromeando?" Issei no pudo evitar mirarla con gran confusión. "Entre todas las mujeres del mundo, ¿en serio crees que alguien podría aprovecharse de ella? En todo caso, sería todo lo contrario. Pero sabemos que ella no es ese tipo de persona." Declaró finalmente, logrando que Issei sonriera un tanto cabizbajo.

"Supongo que tienes razón. No se porqué le doy tantas vueltas a esto…" La Valquiria pudo notar al instante el tono un tanto depresivo del castaño.

"Será que él…" Ella pensó internamente. Si es que estaba sorprendida, claramente no se le notaba en el rostro.

"Siempre te preocupas mucho por Penemue y Tiamat…" Declaró la Valquiria, notando como Issei se detenía.

"¿Y eso está mal?" Issei no pudo evitar alzar una ceja con gran confusión.

Por supuesto que se preocupaba por ellas.

Ellas eran lo más importante que tenía en su vida, junto con la Valquiria y ahora cierta Diosa que también se estaba metiendo lentamente a esta ecuación.

"¿Quieres que te de un consejo?" Rossweisse dio unos pasos más para quedar en frente del castaño.

"¿Supongo…?" Más que una afirmación fue una pregunta, ya que Issei no lograba comprender lo que ella estaba pensando.

"Eres un hombre muy bueno, Issei. Me encanta ese lado tuyo." La Valquiria dijo con total sinceridad.

"Pero…" Sus ojos se abrieron, denotando su mirada penetrante.

"También debes preocuparte por ti mismo." Declaró la Valquiria, acercándose para posar una mano sobre el pecho de su futuro amante.

"¿Qué quieres decir con eso?" El castaño no pudo evitar alzar una ceja, y la respuesta fue aún más extraña.

"Shhhh…" Ross lo calló, para luego apoyar su oreja sobre el pecho del castaño. "Quiero hablar con el verdadero Issei, no con el cascarón."

Esa última palabra hizo que Issei ensanchara sus ojos ante semejante declaración.

¿Qué quería decir ella con eso?

"¡Oh!" Exclamó la Valquiria, apretando su oreja aun más contra el pecho del castaño mientras sonreía. "¡Él me dice que va intentar preocuparse por sus sentimientos!" Ella se separó levemente de él, entregándole una hermosa sonrisa.

"Vas a intentarlo, ¿verdad?" Ella inclinó ligeramente su cabeza a un lado, haciendo que se vea aun más hermosa, lo que parecía ser imposible.

"Yo…no entiendo exactamente…" Declaró el castaño completamente abrumado ante la belleza y la petición de la alegre Valquiria.

"Pero lo haré."

CAPÍTULO 54: ¡BESOS QUE DERRITEN!

"Así que a eso se debe el mal entendido…" El vaso de Azazel golpeó la mesa, derramando unas gotas de cerveza.

"¡Realmente lamentamos las molestias!" La mujer que aparentaba ser una Yokai agacharía su cabeza como señal de arrepentimiento, y los demás Yokais que estaban alrededor también hicieron lo mismo.

"Por lo visto, nos perdimos de mucho por estar fuera." Pensó Issei, quien estaba apoyado en la puerta junto con una Rossweisse que estaba bastante seria por lo acontecido.

En la mesa se encontraban Azazel, Penemue, aquella mujer que parecía representar a los Yokais, y una Serafall que estaba allí para representar a los Demonios, ya que el ataque reciente había sido hacia el grupo Gremory.

"Descuiden, podemos entenderlo." Declaró Serafall con una sonrisa. "Están pasando un momento muy delicado, así que es comprensible que actuaran de esa manera al notar nuestras presencias."

"¿Podrían darnos una descripción de los sujetos?" Preguntaría Penemue mientras invocaba una libreta y unos lentes.

"El único que estuvo involucrado y logró sobrevivir fue Seung." El mencionado dio un paso hacia el frente. Tenía una armadura al igual que los demás guardias, pero se distinguía bastante sobre los demás, y eso se debía especialmente a que tenía casi todo su rostro vendado, además de que le faltaba un brazo.

"Si no hubiera sido por la joven maestra, no la hubiera contado." Respondió el hombre con una voz extraña, ya que las vendas también tapaban su boca. Lo único que se podía ver era uno de sus ojos dorados. "Para ser sincero, el ataque sucedió tan repentinamente que no pudimos reaccionar a tiempo. El único sujeto que puedo recordar antes de caer inconsciente es un hombre con cabello oscuro y corto, tez blanca y lo último que recuerdo es la lanza que llevaba."

"¿Una lanza?" Penemue no pudo evitar ajustarse los lentes tras escuchar las últimas palabras, para luego comenzar a dibujar con una velocidad impresionante. "¿Era algo así?" La Cadre alzó su libreta, haciendo que Seung ensanchara su único ojo visible a más no poder.

"¡Es esa! ¡Es idéntica!" Exclamó el hombre.

"Es Cao Cao." Declaró Azazel mientras bebía cerveza. "Fueron atacados por la Brigada del Khaos." Culminó con tranquilidad, apoyando la mano en su mentón.

"No es algo extraño, ese grupo estuvo causando muchos problemas últimamente." Declaró Penemue mientras se quitaba los lentes. "Lo que realmente me parece raro es que alguien como Yasaka haya sido capturada por un grupo como ese. No es que la Brigada del Khaos sea débil, pero ella es tan fuerte como Odín, por lo que no debería haber sido complicado para alguien de tal calibre acabar con ellos." Concluiría la Cadre, haciendo que más de un Yokai bajara su cabeza.

"Es cierto que Yasaka-Sama es muy fuerte, pero eso no impide que sea muy débil en otros aspectos…" La mujer Yokai apretaría fuertemente sus puños.

"¿Qué quieres decir con eso?" Le consultó Serafall.

Issei y Rossweisse estaban completamente en silencio al igual que los guardias, ya que no querían interrumpir una conversación entre los representantes de cada Facción.

"Ella tiene una hija llamada Kunou. El grupo terrorista entró en la noche para buscarla directamente a ella. De esa manera, creemos que Yasaka no tuvo más opción que someterse a ellos para que no lastimaran a su hija." Explicó la mujer mientras que sus manos comenzaban a sangrar por la fuerza que estaba usando.

"Entonces tienen a su hija como prisionera para mantener a la madre a raya." Fue la conclusión que sacó Azazel. "Esto es más complicado de lo que pensé inicialmente." El líder de los Caídos enfocó su mirada en la mujer Yokai. "De casualidad, ¿sabes por qué actúan de esa manera, señorita…?" Azazel agitó su mano, indicando que no sabía su nombre.

"Mi nombre es Clara." Contestó la morena. "Y no, no sabemos que es lo que pueden estar planeando."

"Van tras la Puerta del Dragón."

Todos los guardias pusieron sus lanzas encima de la garganta de los dos invitados inesperados que aparecieron a través de una brecha.

"Que molestos." Declaró Arthur mientras enfundaba a su espada Caliburn, indicando que no buscaba pelea.

"¿Por qué siempre nos tienen que apuntar con armas cada vez que aparecemos?" Declararía Vali con gracia al mismo tiempo que se cruzaba de brazos.

"Eres parte del grupo terrorista más buscado entre todas las Facciones, ¿cómo esperas que reaccionen?" Le dijo Azazel cuando se inclinó de hombros, para luego dar un leve asentimiento a Clara, indicando que el albino y el rubio no eran una amenaza.

"Entonces, ¿qué demonios haces aquí?" Penemue le miró con gran sospecha, ganándose una inclinación de hombros por parte de Vali.

"En realidad, no venía por este tema, pero ya que estamos…" Declaró el albino.

Algunos de los guardias dieron varios pasos hacia atrás tras ver como Vali les entregó una mirada. Este mismo simplemente sonrió y se acercó a la mesa, sentándose en la única silla que estaba libre.

"Como sabrán, existen varias divisiones dentro de la Brigada del Khaos. Digamos que ahora solo existe mi grupo y el de Cao Cao, que son conocidos como la Facción de Héroes. Se mucho sobre ellos gracias a Arthur, ya que antes de unirse a mi grupo pertenecía al suyo." Fue la explicación que brindó el albino. "Digamos que ese grupo está compuesto únicamente de humanos muy talentosos con Sacred Gears muy poderosas. Su principal objetivo es extinguir a las demás Facciones, ya que consideran a los seres sobrenaturales como el cáncer de este mundo." Vali se levantó de su asiento, para luego mirar a Azazel. "Aun así, no son estúpidos y conocen bien sus límites. Saben que Yasaka es inmortal gracias a que su magia y alma es la única que está atado a un plano espiritual." Issei no pudo hacer otra cosa más que mirarlo con gran confusión, algo que Vali pareció captar. "En resumidas cuentas, es la única entidad que se le puede matar físicamente, pero no espiritualmente. Eso haría que tarde o temprano su apariencia física volviera a moldearse gracias a su magia y alma que permanecen atados."

"Eso ya lo sabemos, ¿pero que tiene que ver la Puerta del Dragón en todo esto?" Clara no pudo evitar mostrarse bastante impaciente ante todo el embrollo del albino. "La Puerta del Dragón tiene la posibilidad de abrirse una vez cada diez años para invocar a Great Red, ¿Qué sentido tiene eso en el plan de ese hombre?"

"¿Todavía no te diste cuenta?" El comentario de Penemue haría que todos la miraran. "Abrir esa puerta requiere una gran cantidad de poder mágico, poder mágico que solo Tiamat, Tannin y Ophis poseen." Los ojos de la gran mayoría se ensancharon con horror tras comenzar a entender a donde iba todo esto. "Yasaka no tiene dicho poder. Si la someten a abrir esa puerta, su magia será consumida hasta que no quede nada en ella. Todos sabemos que el agotamiento excesivo de magia te deja inconsciente, pero si te quedas sin una pizca de ella, te mueres. Sin magia, la inmortalidad de Yasaka sería vencida." Fue la respuesta contundente de Penemue.

Un silencio mortal se presentó en toda la habitación.

"No-no puede ser…" Dijo Clara, sintiendo como sus lágrimas estaban amenazando con salir.

"No te preocupes, nosotros nos encargaremos." Declaró Azazel, ganándose la mirada de todos. "Después de todo, somos aliados." Concluiría con una mirada relajada en su rostro.

"¡Muchas gracias!" Todos los guardias y la misma Clara inclinarían su cabeza con mucha felicidad al recibir el apoyo de todos.

"Tenemos 13 días para prepararnos, ya que ese día será en la que la Puerta del Dragón finalmente pueda abrirse. Encontrar su paradero sería algo imposible, a menos que se muestren directamente." Penemue dio su punto de vista acerca del asunto, girando su bolígrafo mientras pensaba sin parar.

"Yo me encargaré de eso." Declaró Azazel con una sonrisa misteriosa. "Voy a llamar a unos amigos." Penemue asintió al comprender a quienes se refería.

"¿Qué sucederá con los Demonios?" Consultó Serafall, ganándose la atención de todos.

"Para ser sincero, ninguno cuenta con el nivel suficiente para enfrentarse a un grupo tan peligroso. El único que podría ayudarnos es Issei." Declaró el Cadre, ganándose un asentimiento por parte de Serafall.

"Antes de irme, me gustaría decirte que este es un pequeño contratiempo comparado a lo que podrías llegar a enfrentarte." El comentario del albino llamó la atención del castaño, ya que claramente esas palabras eran dirigidas a él.

Antes de marcharse a través de la brecha, Vali le entregó una mirada muy seria.

Eso dejaba bien en claro que no estaba bromeando.

"Ten cuidado, Brand Caíngelmon está muy cerca…"

Esas palabras resonaron en su cabeza tras ver como el albino desaparecía.

"El Cazador de Dragones…" Penemue no pudo evitar apretar su bolígrafo, ya que sabía que ese hombre era muy peligroso. "Aun no está preparado para enfrentarlo." Su mirada preocupada se dirigió a Issei, quien aun estaba absorbiendo toda la información.

Ajenos a todo esto, se encontraban Asia y Xenovia juntas mientras tomaban un café.

"¿Qué sucede, Xenovia?" Preguntaría la exmonja al notar que el rostro de la espadachina había estado muy serio durante toda la mañana.

"Es sobre el plan de Rías." El comentario hizo que la curiosidad de Asia se encendiera aun más. "No es mala idea alejar a Tiamat, pero…"

"¿Pero?" Asia dejó el café sobre su mesa mientras la miraba con un interés absoluto.

"Creo que no entendieron bien lo que les advertí a ellos cuando intenté acercarme a Issei en aquel entonces." Xenovia no pudo evitar fruncir el ceño tras sus propias palabras. "Es cierto que Tiamat había sido la que me había golpeado hasta dejarme al borde de la muerte, pero Penemue…" Xenovia no pudo evitar temblar ante el recuerdo. "Todavía se me viene a la mente esa mirada. Estoy segura que si Tiamat no hubiera estado allí, esa mujer me hubiera destruido con sus propias manos…"

"¿Eso es cierto?" La mirada de Asia se transformó en una de completa preocupación. "Quizás deberíamos avisarle a la presidenta…"

Xenovia pareció pensar en esa idea por varios segundos, hasta que finalmente llegó a una conclusión.

"No creo que sea necesario. Ha diferencia de Tiamat, Penemue no está tanto tiempo con Issei, por lo que es imposible que se entere de los planes nocturnos."

Mientras tanto, una Rías se mostraba algo feliz en la academia, ya que cada vez faltaba menos para comenzar la siguiente parte de su plan.

"¡No puedo esperar para que sea medianoche!" Pensó la pelirroja con un entusiasmo malicioso mientras hacia la evaluación de química.

Esa alegría se le escurrió del cuerpo al sentir como una mirada demasiado amenazante estaba cayendo sobre ella.

"¿Quién…? Rías alzó su mirada, y en ese momento no pudo evitar sudar.

Allí se encontraba Tiamat, sentada en su escritorio con sus piernas cruzadas. Todo parecía normal en ella, pero si mirabas mejor, te darías cuenta que eso estaba lejos de ser así.

Después de todo, sus hermosos ojos celestes estaban clavados en Rías.

Si una mirada podría matarte, de seguro Rías ya estaría muerta.

"¿Por qué me está mirando de esa manera?" La pelirroja no pudo evitar sudar frio sin parar al sentir como una presencia gélida comenzaba a hostigarla en todas direcciones.

Una hora más tarde…

"Nos vemos más tarde, suerte con lo de hoy." Akeno se despediría de los vestidores, sin antes guiñarle un ojo a su ama.

"Espero que esta noche salga todo según lo planeado…" Pensó Rías en voz alta mientras se colocaba su blusa.

Ya habían terminado las clases, y ahora ella se había quedado completamente sola en los vestidores.

O eso pensaba, ya que el ruido de la puerta hizo que la pelirroja mirara en aquella dirección mientras cerraba su casillero.

"Por fin estás sola." Declaró Tiamat con una sonrisa amistosa, haciendo que Rías se sintiera incomoda.

Después de todo, la dragona nunca le había entregado una sonrisa. De hecho, podría decir que ella siempre le dirigía una mirada cubierta de asco.

"¿Por qué estás en los vestidores?" La Gremory le preguntó, sintiéndose un poco inquieta.

Esa inquietud se transformó en miedo cuando Tiamat se apoyó sobre la puerta, haciendo que se congelara. El hielo se expandió en un abrir y cerrar de ojos sobre todos los casilleros y el suelo, creando una especie de refrigerio. El único trozo de carne que había dentro era Rías, y Tiamat era la carnicera.

La pelirroja no pudo evitar mirar con horror como sus pies habían quedado congelados, por lo que le era imposible moverse, sin importar cuanto lo intentara.

Su mirada se alzó con terror cuando escuchó los pasos que lentamente se acercaban a ella.

Tiamat continuaba con esa sonrisa amistosa, y tal cosa solo ayudaba a empeorar el ambiente.

"Alguien me dijo que te estuviste metiendo con alguien a quien quiero mucho." La dragona se detuvo frente a Rías, haciendo que los ojos de su víctima se ensancharan.

"¿Quién-Quien te lo dijo?" Rías no pudo evitar temblar del miedo.

"¿Acaso eso importa?" Tiamat no pudo evitar inclinar su cabeza a un lado mientras colocaba una mano sobre su cintura. "Yo que tú…" Tiamat tomaría el mentón de Rías, para luego susurrarle al oído: "Me preocuparía por mí misma."

"No-no puedes simplemente mantener a todas las mujeres alejadas de Issei." Rías intentó defenderse, y eso pareció funcionar, ya que Tiamat se alejó de su oreja para poder mirarla mientras fingía interés en sus palabras. "Eso esta mal. ¡No lo estás protegiendo, solo estás haciendo que él nunca pueda conocer el amor!"

Rías no pudo seguir hablando, ya que una estaca de hielo pasó a su lado, destrozando un casillero por completo y dejando un profundo corte en su mejilla.

"Ya veo…" Tiamat comenzó a caminar alrededor de la pelirroja mientras esta aún seguía completamente paralizada por lo que acababa de suceder. "¿Crees que voy a creerme semejante estupidez?" La pelirroja pudo sentir como el aliento gélido de la dragona le golpeaba por detrás de su cuello.

"¿Qué quieres?" De alguna forma, Rías encontró suficiente valor para volver a dirigirle la palabra.

"Ahora si siento que estamos llegando a algo." Comentó la dragona con un tono bastante alegre.

Una alegría enfermiza que haría estremecer hasta al más grande psicópata.

La dragona giraría sobre si misma como si estuviera bailando hasta finalmente estar frente a Rías. Ella no tardó ni un segundo en tomarla del mentón. Sus labios se acercaron peligrosamente a los suyos.

"Solo quiero que no vuelvas a hacer eso." Ella dijo, comenzando a acariciar el mentón de la pelirroja. "¿Puedes hacerlo?"

La dragona no recibió una respuesta clara. Solo pudo sentir como la cabeza de Rías asentía. Era lo único que podía hacer, ya que ella estaba realmente aterrada.

"¡Muy bien!" Tiamat la soltó con un pequeño cantico mientras le daba la espalda.

Rías la miró con gran asombro, y era obvio la razón de su reacción.

"¿Eso es todo?" Ella pensó aliviada, tras sentir que la dragona se había conformado con tan solo una promesa.

"Por cierto…" El comentario de Tiamat hizo que Rías mirara su espalda, notando como la dragona se había quedado completamente quieta.

"Si llego a descubrir que rompiste tu palabra…"

Tiamat dio un giro tan rápido al que Rías ni siquiera pudo reaccionar.

Los pies de la pelirroja finalmente se liberaron, aunque la forma no había sido para nada agradable. El hecho de que haya escupido una gran cantidad de saliva cuando la mano de Tiamat comenzó a ahorcarla era prueba de ello.

Rías apenas pudo abrir sus ojos, notando una expresión que Tiamat no había presentado hasta ahora.

Una expresión de furia contenida que prometía asesinar de la manera más cruel posible a todo aquella que intentara lastimar a esa persona que le importa tanto.

"Voy a apretarte el cuello de esta manera…" La dragona comentó, haciendo que el cuello de Rías se viera más pequeño cuando su mano se apretó con aun más fuerza, haciendo que Rías escupiera sangre. "Y cuando estés a punto de morirte por asfixia…" Las manos de Rías intentaron quitar el agarre de la dragona en vano. "Voy a arrancarte la cabeza."

Una sonrisa completamente sádica adornó sus rasgos faciales al mismo tiempo que sus ojos celestes brillaban hambrientos de sangre.

"¿Lo entendiste?" Tiamat apretó aún más su cuello.

Rías intentaba hablar, pero intentar era la palabra clave, ya que parecía estar ahogándose con su propia sangre.

"S-si…" Rías por fin pudo hablar, cayendo de rodillas al suelo cuando Tiamat la soltó.

"¿Tanto costaba decir una simple palabra?" Tiamat se burló de ella mientras colocaba ambas manos sobre su cintura, gozando como Rías tocia sangre sin parar. "¡Vamos! ¡Apenas usé un poquito de mi fuerza!" Ella se rio de una forma un tanto aterradora. "¿Me vas a decir que no pudiste soportarlo?"

La dragona se dio media vuelta, haciendo que todo comenzara a descongelarse.

"En todo caso…" Tiamat abrió la puerta, deteniéndose en ese momento. "Espero no tener que venir a hablar de nuevo contigo."

El ruido de la puerta cerrándose hizo que Rías alzara su mirada con una clara expresión de dolor mientras no paraba de toser.

"¿Y ahora que voy a hacer?"

Volviendo a Kioto…

El día había empezado bastante fuerte, pero todo continuó con normalidad. La posada era un gran lugar y además tenían la posibilidad de hacer algunos amigos de viaje gracias a que los alumnos de la otra Academia también estaban allí.

Aunque, a decir verdad, hacer nuevas amistades era la última prioridad del castaño, quien aun se encontraba muy pensativo respecto a las palabras de Vali.

Para su suerte, Matsuda y Motohama habían hecho todo lo posible para distraerlo de sus preocupaciones, y al final del día parecían haberlo logrado.

En ese momento, no sabía que una preocupación mucho más grande atormentaría su mente.

Los dos amigos del castaño iban junto a sus novias mientras hablaban con gran energía. Issei tan solo los escuchaba con una sonrisa, hasta que finalmente se toparon con un profesor de la otra Academia.

"Hola, ¿podría hacerles una pregunta?" Indagaría el hombre rubio con lentes mientras se frotaba el cabello con cierta timidez.

Ciertamente, el sujeto era bastante apuesto.

"¿Qué se le ofrece?" El que habló fue Issei.

"Seré directo. Me preguntaba si su profesora de cabello negro tiene pareja." La pregunta del hombre hizo que la mente del castaño se nublara por completo.

"No." Su respuesta fue automática, una respuesta que pareció alegrar al hombre.

"Genial, entonces supongo que podría divertirme un poco en estas dos semanas." Comentó el hombre con alegría, para luego colocar un dedo sobre sus labios. "¡Que este sea nuestro pequeño secreto!" Concluyó, guiñándoles un ojo, para luego marcharse.

"Issei, ¿estás bien?" Le preguntaría Matsuda al notar que el castaño se mostraba bastante abrumado por alguna extraña razón.

"Si, lo estoy…" Él respondió, para luego comenzar a caminar.

"¿Ha donde vas?" Le preguntaría Motohama. "Tenemos que ir a cenar."

"No tengo hambre. Me iré a dormir." Fue su respuesta cortante que no dejaba lugar a discusión.

Todos se miraron entre sí, sus preocupaciones eran más que evidentes.

El primero en quitar esa expresión de su rostro fue Motohama. De hecho, todos le miraron con una ceja alzada al notar como ajustaba sus gafas con una sonrisa astuta.

"¿Qué estás tramando, cariño?" Aika no pudo evitar mirarlo con mucha sospecha y curiosidad.

"Vamos a hablar con ese tipo." Respondió el hombre con una pequeña risa final. "Quiero saber cuando irá a buscar a Penemue…"

Los tres se miraron entre sí, ya que no podían descifrar exactamente lo que él estaba pensando.

Solo tuvieron que esperar un par de segundos para que unas lamparillas se encendieran sobre sus cabezas mientras chocaban sus puños tras comprender tal maravilloso plan.

Issei se colocó las mantas e intentó dormir en su solitario y vacío dormitorio.

En un principio parecía estar relajado.

Parecía…

Los ojos del castaño se arrugaron mientras cambiaba de pose.

Ese acto se repitió varias veces más, hasta que finalmente comenzó a rodar como si fuera un gusano.

"¡Ahhh, es imposible!" Exclamó el castaño dramáticamente mientras arrojaba las mantas lejos.

Issei se sentó, sobándose el rostro con cansancio y algo de… ¿tristeza?

Issei no pudo evitar reírse de si mismo mientras dejaba caer su cabeza sobre la almohada.

"Esto es gracioso. Ni siquiera puedo pasar una noche a solas sin que la extrañe tanto…" Issei se palmeó el rostro, pensando en cierta dragona. "Y eso no es lo único que me molesta." El castaño no pudo evitar fruncir el ceño al recordar a ese profesor rubio.

Finalmente terminaría dándose una fuerte cachetada en un intento de tranquilizarse para poder dormir.

Sin que los padres del castaño fueran conscientes, la dragona se había escabullido una vez más a la habitación de Issei, y parecía estar teniendo los mismos problemas.

Aunque, al final, Tiamat lucia mucho más cómoda mientras se aferraba a las sabanas con mucha ternura.

Era algo normal si sumamos dos constantes.

Esas dos constantes serían el olfato muy desarrollado de los dragones y las sabanas que tenían el olor de su amado. El resultado era una dragona medianamente satisfecha.

Habría que ver si esa conformidad perduraría en los próximos días.

Al día siguiente…

Los eventos del día transcurrieron con completa naturalidad. Issei estuvo junto a sus dos amigos en casi todo momento mientras se tomaban fotos de los diferentes lugares turísticos como recuerdo.

Mientras tanto, Penemue estaba siendo arrastrada por Rossweisse a una gran cantidad de lugares. La Cadre permanecía seria en todo momento, aunque si la conocieras bien, podías darte cuenta que ella se estaba divirtiendo a su manera.

Finalmente, la hora de los baños termales llegó. Como era de esperar, Issei, Matsuda, Motohama y Kiba eran los únicos hombres en la sauna, ya que los profesores se habían bañado más temprano y los hombres de la otra academia debían bañarse más tarde.

El castaño se separó un momento para hablar sobre todo lo sucedido ayer con Kiba. El rubio afirmó que no había nada de lo que preocuparse, ya que sería muy raro volver a verlos antes del día en que la puerta por fin pueda utilizarse.

Matsuda y Motohama siempre eran de las típicas personas que disfrutaban de los baños, pero en esta ocasión se veían bastante apurados para salir junto al castaño. Algo que Issei no pudo evitar catalogar como raro.

"¿Ha que se debe tanto apuro?" Issei no pudo evitar preguntar a sus compañeros cuando salieron de los vestidores solamente con un pantalón puesto y una toalla que colgaba de sus hombros.

"Pensábamos que sería bueno armar un juego antes de irnos a cenar." Declaró Motohama con una sonrisa.

"Ya sabes, el Juego del Rey." Comentó Matsuda mientras hacia una pose ridícula.

"¿El Juego del Rey?" Issei no pudo evitar llevar sus dos manos por detrás de su cabeza tras los numerosos recuerdos que le llegaron. "Recuerdo que antes siempre jugábamos a ese juego para regalarnos revistas entre sí." Issei no pudo evitar reírse un poco avergonzado, ya que el contenido de dichas revistas siempre tenía a una mujer desnuda como portada.

"¡Pero esta vez será diferente, un verdadero y grandioso Juego del Rey!" Motohama se ajustó sus gafas cuando brillaron con misterio y astucia. "También irán nuestras novias. Solo Necesitamos algún integrante más. Por eso le dijimos a las chicas que vayan a buscar a Rossweisse, ya que ella parece disfrutar mucho de estas cosas." Concluyó el gafas con una sonrisa extraña.

"Además es buena onda." Agregó Matsuda en una ocurrencia tardía.

"Parece buena idea…" Justo en ese momento, Issei se dio cuenta de algo. "Un momento, ¿por qué estamos yendo al sector de las mujeres?"

"Necesitaríamos a otro integrante, y tu te llevas muy bien con Penemue." Le explicaría Motohama, ganándose varios asentimientos por parte de Matsuda, indicando que estaba muy de acuerdo con su amigo.

"No es mala idea, pero creo que a ella no le interesan este tipo de…" Issei detuvo su conversación al notar que la puerta que guiaba al pasillo estaba entreabierta.

Los tres hombres se asomaron, notando que en pasillo había dos personas hablando.

En ese momento, Issei pudo sentir como su corazón se sobresaltó como nunca antes.

"¿Qué es lo que quieres?" Le preguntó Penemue, quitando la toalla de su cabeza, haciendo que su hermoso y húmedo cabello oscuro cayera libremente.

"Bueno, como puedo decirlo…" El profesor rubio se vio un tanto avergonzado mientras se frotaba el cabello. "Desde el día que llegamos aquí, me he fijado en ti. Creo que eres hermosa y me gustaría pasar los siguientes días del viaje junto a ti."

Era una declaración más que obvia, y los tres espías parecían estar bastante sorprendidos ante lo presenciado. Especialmente Issei, quien no pudo evitar llevar una mano a su pecho cuando comenzó a sentir una sensación de molestia por alguna extraña razón. Sus dos amigos se dieron cuenta de su reacción, pero decidieron permanecer en silencio.

El silencio entre el rubio y la Cadre comenzaría a ser un tanto incómodo. En especial por los ojos carmesí de la mujer que brillaban con un desinterés absoluto.

Entonces, la respuesta finalmente llegó:

"Lo siento, pero no me interesas en lo más mínimo."

El hombre se mostraría bastante sorprendido al recibir un rotundo rechazo sin que aquella mujer no haya tenido ninguna suavidad con sus palabras.

"Pero, me dijeron que no tenias novio." El rubio insistió. "Me refiero a tener varios días de placer, ya sabes, nada amoroso."

"¿Cuál palabra no entendiste?" La Cadre no pudo evitar cruzarse de brazos de una forma intimidante, logrando que el hombre se sintiera bastante incómodo. "No me interesas en lo más mínimo. No busco tener ninguna relación amorosa, ni mucho menos carnal. Además, estamos en un viaje escolar. Me das asco." Concluiría, escupiendo la última palabra con cierto veneno.

El rubio tan solo pudo apretar los dientes ante tal humillación.

"¡De acuerdo, ya lo entiendo!" Exclamó el hombre, comenzando a marcharse. "Por lo menos podrías haber sido un poco más amable, perra." El hombre pensó con una vena marcada en la sien.

Por algún motivo, Issei dio un suspiro silencioso al ver como todo había resultado.

Aun así, no era momento para relajarse.

Especialmente cuando tus dos amigos te dan una tremenda patada en el culo para que ruedes dentro del pasillo hasta estar en frente de la hermosa Cadre.

"¡Hug! ¡Esos malditos…!" Issei se frotó el trasero mientras se levantaba, y en ese momento se dio cuenta.

Se dio cuenta que estaba en frente de una Penemue que lucia bastante consternada al verlo.

En ese momento, la mente de Issei se quedaría completamente en blanco, ya que no tenía idea de como hablarle a la mujer por lo que había presenciado recientemente.

Pero…

Definitivamente no se iba a esperar semejante desenlace.

¿Cuál era ese desenlace?

Esa respuesta era fácil de averiguar al ver como Penemue lo había abrazado con tanta fuerza por un motivo que todos desconocían.

"¡¿Escuchaste todo?!" Ella exclamó mientras lo abrazaba con aun más fuerza. "¡No lo acepté! ¡nunca aceptaría a nadie! ¡Jamás!"

Issei pudo notar como el tono de Penemue lucia algo desesperado, como si estuviera buscando una especie de perdón cuando ella realmente no había hecho nada malo.

Y, en cualquier caso, todo lo que acababa de suceder no era de su incumbencia.

Eso fue lo que pensó cuando le devolvió el abrazo, haciendo que la hermosa mujer dejara de temblar.

"¿Por qué te pones así?" Issei no pudo evitar reírse un poco mientras la confortaba con acaricias en su cabello, ese simple hecho hizo que Penemue se aferrara aun más a él. "Escuché que te negaste. Y si no lo hubieras hecho, eso es algo que no me incumbe." Él le explicaría mientras le daba un par de palmaditas en la cabeza, haciendo que la escena sea bastante tierna a ojos de Matsuda y Motohama, quienes aún estaban espiando.

"Ahora que lo recuerdo, siempre dices que, si yo soy feliz, tu también eres feliz…" Penemue no pudo evitar hundir su rostro en el cuello del castaño cuando se ruborizó, ya que sabía que había actuado de una manera extraña.

Ella tenía razón.

Siempre le había dicho que, si ella era feliz, él también lo sería.

Siempre lo había pensado de esa manera.

Pero, ahora…

Algo había cambiado…

"¡Él me dice que intentará preocuparse por sus sentimientos!"

¿Fueron por esas palabras de Rossweisse?

"…"

"…"

"…"

"No."

Penemue no pudo evitar apartar un poco su rostro tras escuchar la palabra.

"¿Cómo dices?" La Cadre indagó, notando como el castaño se separaba de ella para enfrentarla cara a cara.

Penemue era muy difícil de impresionar.

Realmente lo era…

Pero nunca hacia visto un rostro tan serio y cubierto de convicción por parte de Issei.

Es como si él estuviera descubriendo un lado suyo completamente nuevo.

"Dije que no." El afirmó, para luego aclararse. "No me gustaría que tuvieras una pareja."

Sin duda alguna, Penemue estaba aturdida en estos momentos.

"¿Qué sucede?" Ella le preguntó al mismo tiempo que comenzó a acariciar su mejilla, sabiendo que algo estaba pensando.

En ese momento, la expresión de Issei volvió a ser una mucho más habitual en él. En este caso, era un rostro que representaba estar avergonzado.

"Lo he pensado, y no me gustaría…" Fue la respuesta del castaño quien empezó a frotarse su mejilla con un dedo. "Pienso que, si sucede eso, nosotros no podríamos pasar tanto tiempo juntos como siempre lo hacemos. Me aterra la idea de distanciarme de ti…" El castaño confesó, para luego bajar su mirada, estando apenado de si mismo. "Sé que es algo egoísta, olvida lo que dije…"

Los ojos de Issei no pudieron evitar ensancharse cuando los labios de Penemue besaron su mejilla.

"Tontito." Dijo la Cadre mientras tomaba el mentón de Issei para hacer que la mirara.

En ese momento, Issei sintió un gran escalofrió por las grandes emociones que su cuerpo no fue capaz de manejar.

Esa reacción se debía a que Penemue estaba muy cerca, y su sonrisa era una mezcla de dulzura y cariño.

Algo que nunca había visto en ella.

Y ese escalofrió volvió a su cuerpo cuando la Cadre volvió a abrazarlo con fuerza, aunque esta vez lo hizo con mucha más delicadeza.

"No tengas miedo." Ella apretó su mejilla contra la de él de una forma bastante amorosa mientras le susurraba al oído.

"Nunca voy a alejarme de ti, sin importar lo que suceda."

Matsuda y Motohama miraron esto con una sonrisa, sintiéndose muy orgulloso de su amigo. El problema es que unos pasos comenzaron a escucharse, por lo que ellos se pusieron en alerta de inmediato. En especial al ver como se trataban de sus novias y Rossweisse, quien parecía bastante emocionada ante la idea de jugar con sus alumnos.

Ambos se tensaron de inmediato y se levantaron, para luego cargar sus pulmones a máxima potencia.

"¡QUÉ BUENOS ES VERLAS YA POR AQUÍ!" El grito de los dos hombres hizo que Penemue e Issei se separaran con gran sobresalto, mientras que Rossweisse les dirigió una mirada confundida que rápidamente se transformó en una sonrisa.

"¡Me alegra ver esa emoción!" Exclamó la Valquiria mientras apretaba sus dos puños con alegría, evidentemente no entendiendo lo que estaba pasando.

Mientras tanto, Aika y Murayama les alzaron el pulgar a los dos hombres, haciendo que estos asintieran, dejando en claro que la primera parte del plan había sido un éxito.

"Ahora falta la parte más interesante…" Pensaron los cuatro al mismo tiempo con gran misterio.

Un momento más tarde…

Todos se encontraban en uno de los pequeños salones. Estaban sentados alrededor de una pequeña mesa redonda mientras agitaban los palillos que habían dentro de un vaso.

"¿Qué haces aquí?" Penemue fijó su mirada en cierto hombre, logrando que este le sonriera descaradamente.

"Escuché que querían jugar, y parece ser algo divertido." Fue la simple respuesta de Azazel. "Además, eso es algo que debería preguntar yo." Culminó, entregándole una mirada divertida a la Cadre, quien no pudo evitar desviar su mirada.

"No tuve otra opción, ella era realmente insistente." Penemue respondió, recordando como Rossweisse le atormentó alrededor de unas 50 veces para que jugara con ella.

"Ahora que estamos todos reunidos, ¡es momento de comenzar!" Exclamó el calvo con una sonrisa dentuda.

El juego empezaría bastante calmado, en especial cuando hablamos de este tipo de juego.

El Rey siempre proponía que x número contara una historia emocionante o hiciera retos bastante superficiales. Todo continuó así por un buen tiempo, hasta que el Rey finalmente le tocó a Matsuda, quien se puso serio de inmediato.

El calvo alzó su mirada para fijarla en Motohama, quien se encontraba sentado al lado del castaño.

Su amigo pareció comprenderlo con tan solo la mirada, por lo que también se puso serio de inmediato.

"¡Bien, yo soy el rey!" Exclamó el calvo, volviendo a su típica sonrisa tonta.

"Será mejor que me preparé para lo peor." Motohama se burló mientras se quitaba las gafas y comenzaba a limpiarlas con su dedo.

Matsuda miró con atención uno de los lentes, notando como iluminaba el numero del palillo del castaño, siendo el 1.

El calvo desvió su mirada lo más disimuladamente posible hacia su derecha, notando como Penemue estaba a su lado. La Cadre parecía algo aburrida mientras sostenía su palillo sin ninguna intención de ocultarlo.

Una risita un tanto maliciosa apareció en el calvo, logrando que todos lo miraran con cierta confusión.

"¿Por qué no subimos un poco el nivel?" Propuso Matsuda, para luego golpear su mano fuertemente contra la mesa.

"¡EL NUMERO 1 Y EL NUMERO 3 TIENEN QUE BESARSE 100 VECES!"

"¡¿Q-QUÉ?!" Issei no pudo evitar saltar al notar que él había sido uno de los mencionados.

"¿Tú eres el 1?" Preguntó la Cadre con tranquilidad.

"Si." Fue la simple respuesta del castaño mientras tenía las intenciones de matar a su amigo, pero rápidamente se dio cuenta de algo. "Espera…" Issei giró su rostro de una forma robótica para volver a enfrentar a la Cadre. "No-no me digas que…"

"Yo soy el 3." Penemue mostró su palillo, y en esta ocasión no pudo evitar sonrojarse un poco.

"Pero-pero esto es ridículo…" Declaró Issei.

"¡Las ordenes del rey son absolutas!" Matsuda exhaló una gran cantidad de aire por su nariz tras lo comentado. "Pero como soy un emperador benevolente, acepto que se vayan a otra habitación para hacerlo, si es que eso les parece más cómodo."

Issei parecía tener las intenciones de hablar, pero Penemue le interrumpió antes de que pudiera hacer algo.

"De acuerdo. Vamos al comedor, ya que estarán usando el otro para este día." Comentó la Cadre, tomando de la mano al castaño, quien no pudo decir nada.

"¿Esto estará bien?" Pensó Rossweisse con cierta preocupación, viendo como la puerta se cerraba.

"Estos mocosos..." Azazel no pudo evitar reírse internamente al notar como Matsuda y Motohama lo habían planeado todo.

Issei y Penemue se sentaron uno al frente del otro. El nerviosismo era más que evidente, especialmente en el castaño.

"Ahora que lo pienso, esto no es malo." Declaró el castaño con un leve sonrojo. "Solo debemos estar un tiempo para que ellos piensen que cumplimos el reto. Quizás unos 20 o 30 minutos."

"Es lo que había pensando en un principio." Confesó Penemue, para luego sonrojarse un poco. "Pero esto es solo un juego. No creo que esté tan mal, ¿verdad?"

"¿Penemue?" Issei no pudo evitar mirarla con gran estupefacción tras sus palabras. "Es cierto que es un juego, pero tú todavía nunca besaste a nadie. No me gustaría robarte eso." Comentó el castaño con completa sinceridad.

"Je…" Ella se rio, logrando que Issei la mirara con mucha confusión. "Supongo que por esa misma razón es que quiero que lo hagas."

"¿Qué quieres decir con eso?" Issei no pudo evitar ponerse un poco tenso ante semejante declaración.

"Antes te había dicho que solo podía hablar contigo sobre como se siente tener tu primer beso. Me siento igual ahora." Ella cerró sus ojos, demostrando que estaba completamente segura de lo que hablaba. "Creo que eres el único con el que podría tener esta experiencia. Simplemente quiero experimentar esa sensación por mí misma, especialmente después de lo que me dijiste en el vagón…" Ella afirmó con completa sinceridad.

"Uh, sabía que tenías curiosidad. Pero no hasta este punto." Issei no pudo evitar sentir que todo esto era un poco extraño.

Después de todo, Penemue siempre había sido una mujer que casi nunca mostró ningún tipo de interés hacia el sexo opuesto. Especialmente si es que solo hablamos de besarse.

Y ahora, ella le estaba pidiendo algo como esto…

"Aunque…" Issei salió de sus pensamientos al notar como Penemue se movía tímidamente en su asiento, una vista que nunca creería ser capaz de ver.

Ella alzó su mirada, denotando un brillo triste en sus hermosos ojos carmesí.

"Puedo entender si es que no quieres besarme…"

"¡No es eso!" El grito de Issei le impresionó incluso a él mismo.

"Entonces, ¿vamos a hacerlo?" Le preguntó, sin poder evitar desviar la mirada con cierta pena.

"Lo haremos, aunque creo que cien besos en una locura…" Declaró el castaño más para si mismo que para ella.

"Entonces, empecemos." Penemue reunió mas coraje de lo que pensaba para decir esas dos simples palabras.

Pero algo curioso y gracioso sucedió, ya que ambos se quedaron mirando por varios segundos sin decirse ni una palabra.

"Hem, Penemue…" Comentó el castaño con una gota de sudor. "Tienes que acercarte un poco." Él le dijo, notando que había por lo menos unos 5 metros de distancia entre ellos.

"¡Oh, lo siento!" Ella rápidamente se disculpó y comenzó a arrastrar la silla de una forma bastante cómica.

"Nunca pensé verla tan avergonzada, aunque no puedo decir que me desagrada." Pensó el castaño con ligera gracia.

Después de todo, siempre pensó que no habría otra persona más tímida que él para tratar sobre estos temas.

"¿Ahora que hago?" Le preguntó Penemue con su rubor aun vigente, sintiendo como sus rodillas chocaban con las de Issei por la cercanía.

"Inclínate hacia mí." Declaró el castaño mientras hacía lo mismo.

Penemue simplemente asintió, y ambos comenzaron a acercar sus rostros.

Justo cuando estaban a punto de besarse, la nariz y frente de ambos chocaron, haciendo que se apartaran con ligero dolor.

"¿Qué pasó?" Ella no pudo evitar abrir uno de sus ojos, demostrando una confusión absoluta.

"Me olvidé que debemos girar nuestros rostros para hacerlo." Issei no pudo evitar sonrojarse de vergüenza, ya que supuestamente estaba haciendo de profesor y ni siquiera pudo hacer bien lo que en esencia era lo más simple.

"De acuerdo." La Cadre asintió.

Ambos se acercaron de nuevo. El mismo resultado gracioso sucedió una vez más, ya que ambos inclinaron su rostro hacia el mismo lado.

"¡Espera, espera!" Exclamó el castaño mientras se frotaba la frente. "¡No tiene que ser los dos al mismo lado!"

"Hug, lo siento…" Declaró Penemue, quien se encontraba igual de adolorida que el castaño.

Ambos abrieron sus ojos, encontrando sus miradas al instante. Miradas, que, por cierto, se encontraban realmente cerca debido a que sus cuerpos aun estaban inclinados hacia el frente.

Los dos se estuvieron mirando por un par de segundos mientras se frotaban la frente, hasta que comenzaron a reír por sus payasadas.

"Lo siento, me pediste que lo hiciera, pero la realidad es que tengo casi la misma experiencia que tu en esto." Comentó el castaño con gracia.

"No te preocupes." Ella dijo, divertida. "En un principio estaba muy nerviosa, pero resulta que hacer esto contigo es divertido. O por lo menos, intentar hacerlo." Concluyó, sin poder evitar dirigirle una mirada cubierta de complicidad.

"Si, creo que esa sería la palabra clave." Issei se reiría entre dientes.

Justo en ese momento, ambos volvieron a enfocarse en el otro.

Sus sonrisas lentamente se pagaron mientras se miraban con una intensidad muy diferente a lo que era en un principio.

Esa timidez había desaparecido por completo con tan solo pasar ese pequeño momento gracioso.

Ambos comenzaron a acercarse sin decir ni una palabra.

Sus labios se acercaron lentamente, hasta que finalmente se encontraron en lo que pareció una espera eterna.

Ellos se besaron de una manera completamente tímida.

Sus labios no tardaron mucho tiempo en separarse.

Había sido un beso realmente corto.

Estaba bien, ya que era solo un juego, y debían terminar rápido.

Entonces…

¿Por qué se estaban mirando con una pasión incontrolable?

En ese momento que sus labios se habían unido, no sabían que había pasado, pero simplemente se habían vuelto locos.

La prueba de eso no tardó en llegar cuando el silencio de un segundo se cortó de raíz cuando la silla en donde estaba Penemue cayó de una manera estrepitosa al suelo.

La Cadre se montó encima del regazo de su amado y lo abrazó del cuello con un deseo que había estado conteniendo en su corazón por mucho tiempo.

Issei ni siquiera se resistió cuando sus labios chocaron con una fuerza y pasión que sencillamente eran desproporcionales a cualquier demostración de amor que se haya visto.

Ese deseo desatado de estar con el otro era los que los había vuelto locos.

La llave fue ese primer beso.

Que, a diferencia de este, ahora se podía presenciar como sus lenguas estaban escarbando lo más profundo del interior de sus bocas, en un intento de trasmitirle todo eso que sentían al otro.

Sus dientes chocaban, dejando bien en claro la inexperiencia de ambos en este tema. Pero eso no importaba.

Lo único que importaba era poder abrazar y sentir al otro.

Lo único importante era trasmitirle todo ese amor que había estado sellado dentro de ellos por tanto tiempo.

Un amor tan fuerte que incluso estaba haciendo que Penemue comenzara a llorar.

Ese sentimiento de felicidad era tan fuerte que simplemente no pudo soportarlo, y no le importaba.

Lo había estado soportando por tanto tiempo, que ya no le importaba ser un desastre de emociones ahora mismo.

Solo quería que este momento durara para siempre.

En el caso de Issei era algo similar.

Aunque en su mente, estaba haciendo una comparación.

Después de todo, su sabor era a frutilla, exactamente igual que Rías.

Entonces…

¡¿Cómo podía ser tan jodidamente diferente?!

¡¿Cómo es que podía amar tanto este beso siendo que el otro le dio un asco inconmensurable?!

Oh, si…

La respuesta era simple…

Este placer y toda esta pasión desbordante e incontrolable se debía a que es Penemue.

Era una respuesta bastante concisa, pero a la vez era tan clara que daba miedo.

Por Rías no siente nada.

Por Penemue lo siente todo.

Esa era la conclusión.

Todos esos pensamientos cruzados entre ambos sucedieron en un mismo beso.

Un mismo beso que finalmente fue roto cuando se quedaron sin aire, haciendo un sonido un tanto extraño cuando se separaron.

Ambos estuvieron mirándose sin decir una palabra mientras hacían todo lo posible para recobrar el aliento.

Issei la había tomado de las mejillas sin siquiera darse cuenta. Solo podía ver como la hermosa mujer que estaba apoyando su frente con la suya estaba haciendo todo lo posible para recuperar el aliento mientras sollozaba sin parar.

Eso lo conmovió por completo.

Hace mucho tiempo que no veía llorar a Penemue.

Ahora lo volvía a hacer, pero no era un llanto cubierto de tristeza.

Sus lagrimas eran una forma de expulsar toda esa felicidad que no podía contener dentro de su cuerpo que no paraba de arder.

¿Cómo es que un beso podría sentirse tan jodidamente bien?

Tanto Issei como Penemue pudieron sentir que esa pregunta se estableció en el fondo de su mente, pero estaban muy centrados en otra cosa como para prestarle atención a su mente que estaba hecha un desastre ahora.

Una vez recuperado el aliento, sus labios no tardaron ni un segundo para volver a unirse, demostrando incluso más intensidad que el anterior.

Eso hizo que las lagrimas se Penemue se pronunciaran aun más, al igual que el fuerte ardor incontrolable que estaba quemando a su pecho.

Pero no era una quemadura dolorosa.

Era todo lo contrario.

Simplemente se sentía tan bien que no podían ni querían parar.

Y en estos momentos, eran cuando sus verdaderos sentimientos no podían evitar desbordarse.

Ella no lo decía con palabras, no se lo expresaba abiertamente.

Pero la intención era más que clara.

"¡Puedo mentirme a mi misma, pero la realidad es que sé muy bien que no quiero ver como tu corazón se cura gracias a otras mujeres mientras yo solo estoy mirando!"

"¡Yo quiero ser una de ellas!"

"¡Quiero amarte!"

"¡Quiero acariciarte!"

"¡Quiero besarte!"

"¡Quiero que nuestro cuerpo y alma se vuelvan uno!"

"¡Quiero ser tu mujer!"

"¡Te amo tanto que me estoy volviendo loca!"

Era como si ella quisiera trasmitir todas esas palabras con su beso.

"¡Puaj!" Ambos se separaron después de un largo minuto, comenzando a retomar todo el aire faltante.

Issei la miró con atención, notando como sus hermosos ojos carmesí estaban nublados ante las sensaciones que apenas podía controlar. Pudo sentir como sus lagrimas caían sobre sus manos sin parar, sumado a su aliento pesado que lo golpeaba constantemente debido a que sus bocas estaban en constante roce.

Ambos cerraron sus ojos e hicieron el mayor esfuerzo para recobrar el aire más rápido y acabar con este "juego" lo antes posible.

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Por fin llegó el momento del beso con Penemue. Espero que les haya gustado como lo desarrollé, ya que en ciertas ocasiones se me complicó un poco explayar ciertos momentos, mayormente porque quise hacerlo lo más sentimental posible.

También hubo bastante cambios en la trama de este arco como pudieron evaluar, aunque aun seguirá habiendo cierta correlatividad con el cannon, por lo menos hasta la batalla contra Cao Cao. Lo que se vea a continuación de eso va a ser completamente nuevo.

Probablemente me vaya a tardar más de una semana en traer el próximo capítulo, ya que tengo que hacer un par de cosas.

Aun así, eso no significa que no preste atención a sus comentarios o reviews. Si tienen alguna duda, critica, o simplemente quieren comentar algo, no duden en hacerlo ya que siempre los leo.

Les mando un gran abrazo, y espero que nos veamos dentro de poco.

¡Un saludo!