¡Aquí me presento con otro capítulo!

Para los que no están enterados, tuve que hacer algunas cosas y por esa razón es que el capítulo semanal se me retrasó un poco. De hecho, ya había avisado los motivos con antelación en el capítulo anterior, pero vuelvo a aclararlo por las dudas.

Recibí muchos comentarios respecto a lo sucedido en el anterior capítulo. Me alegra mucho ver que a todos les haya gustado como se desarrolló toda la escena. Sinceramente, me sorprendió un poco la gran cantidad de gente que comentó en Wattpad.

Por cierto, probablemente las actualizaciones de esta historia en Youtube se reanuden pronto al igual que comenzaré a hacer una traducción al ingles en la plataforma de FanFiction. Esto es un pequeño aviso, les haré saber con exactitud cuando llegue el momento.

Dejando de lado todo esto, es momento de contestar las reviews:

Aby001: Como dije anteriormente, me alegra mucho ver que la escena de los besos entre Penemue e Issei fue del agrado de todos. Aun así, remarcas un detalle bastante curioso que mucha gente a pasado por alto hasta ahora, y ese detalle son Matsuda y Motohama. Es bueno saber que la amistad representada entre ellos te haya gustado tanto, a pesar de que las interacciones entre ellos dos y el protagonista no se ven muy seguido debido a lo ocupado que siempre está Issei.

Carlos Cortes Espinoza: Me pone bastante contento saber que un lector que antes había abandonado la historia volvió y se sintió bastante conforme de como se está desarrollando todo. Me gustaría darte las gracias por todas esas palabras, pero, en lo personal, incluso yo mismo siento que las cosas se extendieron más de lo debido. Evidentemente tenía un desarrollo previo ya planeado, pero nunca esperé que tardaría tanto en llegar hasta ese punto, incluso es algo que me atormenta un poco. La realidad es que no debo dejarme llevar por esa sensación, ya que la historia fue planeada así, y hacer algunos cambios ahora haría que muchas cosas que suceden más adelante sean mucho más intrincadas o complicadas, incluso me vería obligado a cambiar gran parte de la historia. El lado bueno de esto es que ya aprendí a como utilizar este tipo de personajes que son "complicados" y no reconocen sus verdaderos sentimientos. Esta experiencia me ayudó mucho para crear un Issei mucho más innovador y mejorado cuando haga la nueva historia de IsseixRaynare que tengo pensado. Probablemente la gente que venga de este fic sentirá un gran cambio en él si es que también comienzan a leerlo. En esencia, creo que este Issei está bien para una historia que se desarrolla más a corto plazo, pero que no funciona tan bien cuando los eventos son tan largos y con el agregado de las grandes muestras de cariño que se desarrollan de por medio. En fin, creo que me enrede demasiado, así que espero que hayas podido entender medianamente a lo que quería llegar. De hecho, esta bueno explicar estas cosas no solo a ti, si no a toda la gente que está leyendo esto.

Javierteoriasfanfic: Muchas gracias por volver, y entiendo que no te haya gustado la idea de seguir la historia al día por temas de las actualizaciones, también soy de esos que le gusta tener las cosas ya medianamente hechas, o si no, que sean lo suficientemente largas como para que necesite varias horas para ponerme al día. Me alegra que te esté gustando el rumbo que está tomando la historia hasta ahora. Espero que te siga agradando en los futuros capítulos.

Habiendo contestado todas las reviews, es momento de empezar.

¡Disfruta!

La noche pasó con cierta tranquilidad para todos, a excepción de cierta Valquiria.

La hermosa albina se mostraba con una mezcla de preocupación e intriga, una expresión que se desencantaba más al primer sentimiento.

Ese rostro preocupado continuó vigente mientras miraba una puerta en concreto, debatiendo si debía entrar o no.

"Creo que se les fue un poco de la mano esto de disimular los 100 besos." Azazel llegó a su lado, mostrando su típica expresión relajada, aunque en esta ocasión se le podía ver una pequeña sonrisa divertida. "De seguro ninguno de los dos sabe que dos horas es un tiempo demasiado excesivo incluso para ese tipo de reto. Algo normal, si consideramos que ninguno de los dos a besado a alguien en su vida." Azazel se inclinó de hombros ante su tono despectivo tras sus palabras finales, logrando que Rossweisse le mirara con cierta inquietud.

"Pero es demasiado tiempo. Incluso se saltearon la cena." La Valquiria volvió a fijar su mirada en el picaporte. "Quizás ellos cumplieron el reto, pero las cosas se pusieron un poco caliente entre ellos y luego…" La Valquiria no pudo evitar sonrojarse ante la idea que estaba proponiendo.

"¡Jajajajaja!" Para su propia suerte, Azazel la interrumpiría con su risa antes de que terminara la frase. "Eso es imposible." La Valquiria no pudo evitar mirar al Cadre con cierta sorpresa, ya que el tono del hombre había cambiado radicalmente.

"¿Qué quieres decir con eso?" Rossweisse no pudo evitar preguntar, notando la mirada inusualmente seria que tenía Azazel.

Una seriedad que se transformó en algo que podría catalogarse como tristeza. Una tristeza que empatizaba con otra persona.

Y esa persona era cierto castaño, que para estas alturas era como un hijo para él.

"Sé como lo trata Penemue, y también puedo ver con los ojos que el mocoso la mira. Es más que simple admiración." El hombre aclaró. "El problema es lo que siente Penemue." Esta ultima aclaración hizo que Rossweisse le mirara con cierta intriga. "Ella ve a Ludmiel en él, aunque no de la misma forma, por supuesto. La idea es que también lo ve como una especie de hermano menor al que debe cuidar y educar, algo que no hizo correctamente con la niña que te mencioné." Azazel se acercó un poco a Rossweisse, para luego mirar a la puerta que conducía al comedor. "Cualquiera podría decir que quizás ella también tiene algún tipo de interés amoroso por él, pero no es así. Conozco bastante bien a Penemue, y sé a la perfección que nunca se ha interesado en un hombre. Todo este tiempo que llevo junto a ella también me ayudó a entender que nunca buscaría algo así por su falta de interés en ello." Azazel no pudo evitar dar un pequeño suspiro mientras comenzaba a marcharse. "Me siento mal por el mocoso. Especialmente porque sé todo lo que tuvo que afrontar en el pasado, pero estoy seguro que encontrara a otra mujer que pueda entregarle ese amor que viene anhelando desde siempre." Azazel no pudo evitar sonreír tras pensar en Tiamat, ya que sabía a la perfección que esos dos en cualquier momento podrían forman una relación mucho más íntima.

Aun así, toda esta conversación no desconcertó a la Valquiria.

De hecho, había logrado un efecto contrario.

En el rostro de Rossweisse se podía notar un entendimiento ante una pregunta que tenía una respuesta sin confirmar.

Ahora, esa respuesta no dejaba lugar a dudas.

"Mis sospechas en ese momento eran ciertas, Issei está enamorado de ella…" La Valquiria recordó esa charla que había tenido con Issei cuando llegaron a Kioto. "No solo eso, después de las palabras de Azazel, incluso puede que Issei también esté enamorado de Tiamat."

La Valquiria fijó su mirada en la puerta, tomando el picaporte.

"Pero es solo una suposición, ya que no puedo tomar esa última afirmación sin dudar." Ella pensó, haciendo que sus ojos brillaran. "Después de todo, Azazel dice conocer a la perfección como es que se siente Penemue, y lo cierto es que no sabe que lo que siente es mucho más grande de lo que piensa." Concluyó, para luego girar el picaporte lentamente.

"Obviando todo eso…" Los ojos de la Valquiria se entrecerraron con un destello peligroso en sus ojos. "Si esos dos están haciendo algo indebido en un viaje escolar, créanme que conocerán mi peor lado." Concluyó, abriendo la puerta de golpe.

"¡ALTO AHÍ!" Rossweisse gritó a todo pulmón mientras señalaba a la nada misma.

La mirada de la Valquiria fue un completo hazmerreir al descubrir que ambos aún seguían con la ropa puesta. De hecho, lo que le pareció más extraño fue que una Penemue muy ruborizada se encontraba besando sin parar a Issei mientras permanecía subida sobre su regazo.

En ese preciso momento, la mente de Rossweisse se quedó completamente en blanco.

No sabía si era por el hecho de que habían pasado 2 malditas horas y aún seguían besándose, o si era por la segunda opción.

Esa segunda opción eran los hermosos ojos carmesí de Penemue, que se encontraban completamente nublados.

Pero no era de lujuria.

No había ni una pizca de eso en sus ojos.

Sus ojos se encontraban así porque estaban siendo invadidos por el sentimiento interior de aquella mujer.

Un sentimiento que simplemente podría catalogarse de una forma.

Sus ojos…

Sus hermosos ojos estaban emitiendo el amor más puro que puede sentirse hacia una persona.

Todo el enojo de Rossweisse desapareció en un instante al notar tal acontecimiento.

Ese enojo fue reemplazado completamente. Ahora estaba cautivada.

Pero no era solo por lo que desprendían esos hermosos ojos carmesí.

Esas lagrimas que no paraban de desbordar por sus ojos demostraban un derramamiento de felicidad indescriptible.

En ese momento, ella no se pudo evitar preguntar…

"¿Cómo es que un beso hacia que Penemue se convirtiera en la mujer más feliz del mundo?"

En ese momento, el beso de ambos se cortó y lograron captar la presencia de la Valquiria.

Algo normal, si tenemos en cuenta que había gritado como una desquiciada cuando entró al comedor.

Entonces, ese momento de felicidad y amor puro se cortó de raíz como si nunca hubiera existido.

"¿Algo anda mal?" Issei no pudo evitar alzar una ceja al notar que Rossweisse estaba señalándolos.

"Eh…yo…cena…" Fue lo único que dijo Rossweisse, logrando que Penemue frunciera sus cejas en confusión.

"¿Cena?" Pronunciaría la Cadre. "Si es por eso, no te preocupes. Iremos a comer cuando terminemos el reto." Ella concluyó, acomodando sus caderas, preparándose para continuar el beso con el castaño.

"¿Qué dijiste?" Justo antes de que sus labios volvieran a unirse, fueron interrumpidos por la pregunta de la Valquiria. "¿Cuántos van?" Rossweisse hizo clara alusión al conteo de besos.

En ese momento, tanto Penemue como Issei se miraron con una expresión que casi hace caer de espaldas a la albina.

"¿Tú llevas la cuenta?" Más que una afirmación fue una pregunta, ya que la Cadre no tenía ni la menor idea de cuantos besos llevaban.

"Hum, ¿supongo que unos 60?" Issei no pudo evitar frotarse el cabello con duda. "¿O 70? Para ser sincero, ya perdí la cuenta." El castaño no quiso admitir que nunca llevó la cuenta en primer lugar.

"Eso es imposible." Fue la rotunda respuesta de una aturdida Rossweisse. "Simplemente es imposible que se tarden más de dos horas en darse 100 besos." La Valquiria apretaría fuertemente sus puños. "¡Es completamente absurdo!"

"¿Dos horas?" Ambos inclinaron la cabeza hacia un lado, y en esta ocasión, Rossweisse no pudo evitar caerse de espaldas.

"¡Da igual el reto, vayan a dormir de una vez!"

CAPÍTULO 55: ¡EL ENTRENAMIENTO FINAL!

Penemue cerró la puerta corrediza de su dormitorio. Su rostro no reflejaba ningún tipo de emociones, a pesar de que su figura se apoyaba contra la puerta como si estuviera abrumada por algo.

Pasaron unos pocos segundos para que ella se sonrojara a niveles impensados, especialmente si hablamos de ella.

"Perdí el control." Se dijo a si misma mientras miraba a ningún punto en concreto. "No sé en que momento, pero…" Penemue no pudo evitar llevar una mano a su pecho, denotando una mirada muy dulce.

"No puedo negar que fue grandioso."

Ajena a todo esto, Issei se encontraba fuera de su dormitorio. El castaño también se encontraba pensando en todo lo ocurrido, aunque su reacción parecía ser muy diferente a la que tuvo la Cadre.

La sonrisa tonta que tenía en su rostro era prueba de ello.

"¡Sabia que un beso podía ser genial!" Exclamó Issei en sus pensamientos.

Era normal que pensara esto, ya que la experiencia con sus anteriores besos no había sido exactamente "dulces".

"Supongo que ella tendrá algún don especial para que se haya sentido tan especial." Issei abrió la puerta, para luego frotarse el cabello. "O quizás simplemente lo disfrute porque se trataba de ella…"

Antes de que siguiera pensando acerca de sus emociones, su mirada se quedó completamente estática al fijarlo en un punto en concreto.

Dentro de su cama, había una figura que estaba completamente cubierta por las sabanas. Una figura que claramente era una mujer.

Issei simplemente miró esto, para luego frotarse el cabello.

El castaño volvió a abrir la puerta para salir del dormitorio, para luego cerrarla con cuidado para no despertar a la mujer.

Issei miró de un lado a otro, para luego poner sus ojos en blanco.

"¡Yo no me equivoque de habitación, tu lo hiciste!" El castaño exclamó a todo pulmón cuando volvió a entrar.

La mujer misteriosa no tuvo otra opción más que despertarse tras semejantes gritos. Su rostro se descubrió lentamente, rebelando un largo y sedoso cabello de color negro.

"Que ruidoso." Ophis se quejó mientras sostenía la sabana con sus dos manos, solo dejando a la vista la mitad de su rostro, que sostenía una mirada un tanto adormilada y molesta.

"¿Ophis?" Issei no pudo evitar mirar a la Diosa con estupor. "¿Cómo encontraste mi dormitorio? Y lo más importante…" Issei no pudo evitar poner sus ojos en blanco. "¡¿Qué demonios haces en este lugar?!"

"Pude encontrar el lugar gracias a tu olor." Ella contestó, para luego dar un lindo bostezo. "Y vine porque quería estar contigo."

"¿No recuerdas que te había dejado bien en claro que no podías venir aquí sin invitación?" Issei la señaló acusadoramente, logrando que Ophis mirara hacia otro lado con un rostro desentendido.

"No sé a lo que te refieres. Yo puedo ir a todos los lugares que quiera." Esa respuesta definitivamente sonaba a una caprichosa. Un tono que Issei no pasó desapercibido.

Pero, ahora lo recordaba.

Ella era la maldita Diosa del Infinito.

No tenía emociones, por lo que era más que obvio que ella no se sometería a unas reglas que bajo su punto de vista sean simplemente molestas.

Después de todo, ya había perdido la cuenta de cuantas personas había querido matar en ese pequeño tiempo que pasaron juntos. Personas que, por cierto, no se merecían algo como eso.

Salvo Rías, aunque esa era una excepción que Issei aun no tenía en cuenta.

Después de reflexionar sobre todo esto, el castaño finalmente tomó una decisión.

"Solo no te acostumbres a esto." Fue lo único que atinó a decir mientras se acercaba a la cama.

"Buen chico." Ophis asintió con vigor.

"No soy un perro." El castaño se quejaría mientras se sentaba al borde del colchón.

"Tienes razón." Fue la respuesta de Ophis, quien extendió sus brazos de una forma bastante dulce hacia donde estaba él. "Ahora, ¿puedes perdonarme y pasar un tiempo conmigo, por favor?" Concluyó, agitando sus dedos de una forma tierna para que Issei se acercara.

El castaño simplemente pudo sonreír ante tal acto.

"Esa actitud está mejor." Issei asintió en aprobación, para luego entrelazar sus manos con las de Ophis, quien observó esto con un brillo especial en sus ojos.

Era curioso verla, ya que siempre tenía una reacción diferente cada vez que se encontraba a su lado.

En estos momentos era cuando se olvidaba que ella no tenía ningún tipo de sentimientos.

O eso es lo que decía la historia…

Esos pensamientos pasaron a un segundo plano cuando él se metió entre las sabanas. No tardó mucho tiempo en darse cuenta que Ophis estaba con una ropa interior purpura. Eso no era lo único, ya que el olor de la Diosa se había impregnado en sus sabanas, un olor fuerte a lavanda que estaba incitándolo para caer dormido.

Issei no pudo evitar ruborizarse un poco al enfrentar esta nueva experiencia, aunque en ningún momento se sintió incómodo.

Después de todo, sabía que Ophis no tendría ninguna intención extraña.

Por esa misma razón es que él le respondió su lindo abrazo, preparándose para dormir juntos.

Al día siguiente…

Los ojos de Issei y Ophis se abrieron tras escuchar como la puerta era abierta. El único que tuvo una reacción por esto fue el castaño, quien no pudo evitar ponerse nervioso.

Esos nervios aumentaron aun más tras notar que se trataba de Rossweisse, quien los miraba con una expresión indescifrable.

"Hum, ¿hola?" Fue lo único que dijo Issei mientras se frotaba el cabello con pena.

"Ni siquiera voy a preguntar." Fue la frase solemne que salió de la boca de Rossweisse. Sus ojos más fríos que la nieve daban a relucir lo que estaba sintiendo ahora mismo.

"¿Qué sucede?" Ophis le preguntó a la Valquiria, notando que parecía estar algo molesta.

"¿Es una broma?" Rossweisse se cruzó de brazos para entregarle una mirada desaprobadora. "No debería enojarme con Issei, ya que estoy segura que te dejó bien en claro que no podías venir aquí…" Rossweisse no pudo evitar atragantarse a escuchar como pasos apresurados se acercaban como una estampida a la habitación.

Issei fue el único que reaccionó a tiempo, cargando a Ophis a una velocidad vertiginosa para luego abrir el armario y empujar a las dos mujeres al anterior. Para su mala suerte, él terminaría tropezándose, terminando atrapado entre sus dos amigas en un espacio que era bastante reducido.

"¡ISE, OE ISE!" Matsuda gritaría a todo pulmón mientras abría la puerta de par en par.

La sonrisa de ambos amigos desapareció al notar que su mejor amigo no estaba en ningún lado.

"¿Dónde diablos se metió?" Motohama no pudo evitar preguntarse al presenciar el lugar vacío.

Mientras tanto, Issei se encontraba encerrado en medio de ambas mujeres en una situación que podría ser catalogada como algo incomoda.

De hecho, esa definición se quedaba bastante corta.

Rossweisse estaba apretada a su costado derecho, sus senos estaban cubriendo gran parte del brazo de Issei. Eso era lo menos sobresaliente de tal situación, ya que la Valquiria se encontraba besando forzosamente su cuello al no poder apartarse de él. De hecho, los intentos de separarse solo hacían que el beso se trasladara a varias partes de su cuello.

Por más curioso que pareciera, Rossweisse era la que obtuvo la situación menos comprometedora.

Eso se veía con facilidad, solo con ver el rostro completamente ruborizado de Ophis dejaba todo a la mente.

La Diosa no pudo evitar cerrar sus ojos con fuerza al notar como los dedos del castaño se introdujeron dentro de sus bragas, haciendo que el contacto físico sea demasiado para ella.

Sus ojos se volvieron a abrir, denotando una expresión que Issei nunca pensó ver en ella.

"¡Huaw…!"

Issei no pudo evitar ensanchar sus ojos a más no poder tras el gemido de Ophis.

"¿Escuchaste eso?" Matsuda desvió su mirada al armario.

"Si, creo que vino de ahí dentro." Fue la respuesta de Motohama, quien se ajustó las gafas.

Justo en ese momento llegó Penemue, quien observó todo lo que estaba ocurriendo desde la entrada, y los dos muchachos no se habían percatado de su presencia.

"¡¿Pero que hace?!" Issei no pudo evitar poner los ojos en blanco, ya que cuando intentó alejar su mano de la intimidad de Ophis, ella se aferró a su brazo con sus dos manos y comenzó a mover sus caderas de una forma bastante…subjetiva, para decirlo de alguna manera.

La mano de Matsuda se acercó peligrosamente al armario, pero justo antes de que pudiera abrirlo, una mano se posó sobre su hombro.

"¿Profesora?" Fue lo único que dijo el calvo al notar que Penemue lucia un tanto rara hoy.

"¿Por qué ese barbijo?" Motohama fue el que aclaró esa "rareza" en el aspecto de la Cadre.

"Por si no lo sabían, Issei está en la enfermería." Los dos hombres se miraron preocupados. "Desde ahora les digo que no podrán visitarlo, ya que es una gripe muy contagiosa."

"Uh, eso es un gran problema…" Matsuda no pudo evitar frotarse la calva con algo de irritación.

"¿Por lo menos no se perderá todo el viaje?" Motohama le preguntó, notando como la Cadre negaba con la cabeza.

"Es una gripe un poco peligrosa, por lo que no estará recuperado hasta el último día. Por lo menos podrá ir a la playa." Fue la respuesta de Penemue.

"Por lo menos es algo." Matsuda no pudo evitar dar un suspiro. "¿No podremos ir a visitarlo en ningún momento?"

"No es necesario que se preocupen por él." Penemue ajustó el barbijo que tenía puesto. "Créanme que su cuidado está en buenas manos." Ella se señaló a si misma, dejando bien en claro quien era la que lo estaba cuidando.

Una pequeña bombilla misteriosa se encendió sobre la cabeza de ambos amigos, quienes le entregaron una enorme sonrisa cubierta de complicidad.

"¡Confiamos en que usted lo hará a la perfección!" Exclamaron ambos al mismo tiempo con gran energía, algo que confundió bastante a la Cadre. "¡Si nos disculpas!" Los dos amigos hicieron una profunda reverencia antes de salir corriendo a toda velocidad, como era común en ellos.

Penemue se fijó en la estela que ellos habían dejado, sintiéndose aún más confundida.

"Por alguna razón, siento que malinterpretaron mis palabras…" Se dijo a ella misma mientras bajaba un poco su barbijo para revelar sus labios.

"Da igual…" La Cadre descartó lo recién ocurrido con un inclinar de hombros. "Más importante…" Ella dirigió su mirada al armario, para luego abrirlo de golpe.

Los tres encerrados cayeron rodando al suelo, dejando una imagen que sería bastante graciosa para cualquiera. Pero digamos que Penemue no era exactamente la persona a la que deberías intentar hacer reír.

"¿Me pueden explicar que demonios está sucediendo?" La mujer miraría entre los tres, fijando su mirada amenazadora en una Ophis quien no pudo evitar tener un gran escalofrió.

"¡Ellos dos…!" Rossweisse se levantó de un saltó para explicarse.

"Tú guarda silencio." Penemue le entregó una mirada de muerte a la Valquiria, haciendo que esta rápidamente se arrodillara ante ella.

"Si, señorita." Ella contestó mientras temblaba levemente.

"Pobre de ella…" Ophis pensó que sería inteligente dejar ese pensamiento como eso, un simple pensamiento.

Esto de experimentar el miedo era algo completamente nuevo para ella, pero parecía que era el sentimiento que mejor estaba aprendiendo a controlar de momento.

No era algo extraño, ya que ese sentimiento estaba estrictamente ligado a la línea de pensamiento del futuro, su futuro.

Si hacia enojar a Penemue, sentía que no habría futuro para Ophis, es decir, no habría futuro para ella misma.

Era una forma de pensar bastante curiosa, pero al final era algo valido.

Finalmente, la conversación continuó con más tranquilidad.

Aun así, se podía notar que Penemue todavía estaba un poco enojada con cierta Diosa del Infinito.

"¿Por qué siempre tiene que hacer lo que le plazca? Es decir, si, es la segunda deidad más poderosa, pero es demasiado…" Penemue se sujetó la sien con clara irritación.

"No puedo argumentar nada ante eso." Issei se inclinó de hombros, para luego mirar a la Cadre con extrañeza. "Por cierto, ¿estás enferma?"

"¿Enferma? Oh, claro…" Penemue se sujetó el barbijo que aun tenía puesto. "De hecho, esto fue un plan que ideé en el momento que vi que estabas en aprietos. En realidad, debería estar agradecida con Ophis, ya que me ayudó a encontrar una salida creíble de tu situación actual."

"¿De mi situación?" Issei no pudo evitar señalarse con gran confusión.

"Hablaremos de esto un poco más tarde." Penemue miraría a varios lados, descubriendo que comenzaba a haber muchos ruidos dentro de los dormitorios, indicando que estaban comenzando a levantarse. "Espérame en tu habitación, y no salgas de ahí bajo ninguna circunstancia."

"Entendido." Aunque no comprendiera lo que estaba pasando, sabía que dudar de la palabra de la Cadre sería una estupidez.

"Nos vemos luego." Ella le entregó un rápido saludo, para luego marcharse del pasillo.

Issei iba a levantar su mano para despedirla, pero no pudo hacerlo, ya que una Rossweisse que parecía bastante alarmada le tomó del brazo y lo jaló hacia adentro de la habitación.

"¿Qué diablos sucede?" Issei tuvo que frotarse el brazo con algo de dolor, ya que Ross le había agarrado realmente fuerte.

"¡Tienes que ayudarme!" Ella exclamó completamente alarmada, logrando que Issei alzara una ceja. "¡Ophis está…!" Rossweisse se quedaría a media explicación, ya que un sonrojo enorme le impidió seguir hablando.

"¿Sucede algo con Ophis?" El castaño desvió su mirada a la Diosa, quien simplemente se inclinaba de hombros.

"Nada en particular." Ella contestó con normalidad. "Solo quiero que me vuelvas a tocar ese lugar."

"¿Ese lugar?" Issei se puso rojo sin remedio al entender lo que estaba exigiendo. "¿No te referirás a…?"

"¡Le dije que no puede hacer tal cosa, pero ella simplemente no me escucha!" Exclamó la Valquiria con lágrimas cómicas en sus ojos.

"Ophis, ella tiene razón." Issei contestó con calma.

Aunque no había pasado mucho tiempo con ella, sabia bastante bien que Ophis siempre escuchaba mucho más a una persona que le hablaba bien, a otra que simplemente se la pasaba gritando.

Aunque, para defensa de Ross, ciertamente esta ocasión ameritaba ese elevado tono de voz.

"¿Entonces no puedes acariciarme en mi vagina?" Ophis inclinó su cabeza hacia un lado tiernamente.

Una ternura que no reflejaba nada lo que estaba preguntando en estos instantes, y Rossweisse e Issei se vieron visiblemente afectados ante las palabras tan directas de la Diosa.

"Supongo que el Trihexa solo le habrá enseñado la parte más básica del sexo, pero dejó de lado todo lo demás. De otra forma, no puedo entender esta pregunta." Fueron los pensamientos del castaño, quien no podía evitar sentirse algo abrumado ante la situación actual. "Lo siento, pero eso es imposible."

"Pero, se sintió tan bien…" Ophis bajó su cabeza con cierto recelo.

"Ese acto puedes hacerlo tu misma." Rossweisse decidió intervenir en la conversación, notando que Issei estaba bastante incómodo.

"¿Yo puedo?" Ella volvió a alzar su mirada con gran esperanza.

"Así es." Rossweisse asintió con una sonrisa, aunque su sonrojo tan solo incrementó al estar instruyendo a la Diosa a cosas tan sucias, según su punto de vista.

"En ese caso…" Ophis puso cara de palo, y de un segundo a otro su mano bajó hasta la parte posterior de sus bragas.

"¡No!" Rossweisse gritó a todo pulmón para detenerla, logrando que la Diosa se tapara los oídos con los ojos en blanco.

"¿Ahora qué?" Ella no pudo evitar mirar a Rossweisse con un pequeño puchero.

¿Por qué no podía disfrutar libremente de este nuevo placer descubierto?

"¡No es algo que debas hacer frente a otros! ¡Tienes que hacerlo cuando estés sola!" Exclamó la Valquiria a todo pulmón.

"¿Por qué?" Ophis le preguntaría con su típica expresión, logrando que Rossweisse se jalara de su cabello cuando su paciencia rozó el límite.

"Porque es de mala educación." La respuesta de Issei hizo que los ojos de Ophis brillaran en comprensión.

"Lo entiendo." Ophis asintió de inmediato, ganándose una mirada realmente confusa por parte de Rossweisse.

"¿Cómo es que pudo convencerla con tan pocas palabras?" La Valquiria no pudo evitar mirar entre los dos con ojos cansados. "Supongo que ellos dos se entienden mucho más de lo que aparentan…"

"Quiero un dulce." Ophis jaló la manga del castaño para llamar su atención.

"Te lo daré si te portas bien y no vuelves a venir sin invitación." Aclaró el castaño.

"Trato." Fue la única palabra de Ophis, quien sonrió levemente.

Rossweisse se mantuvo al margen de esa pequeña conversación. Ella no pudo evitar cruzarse de brazos con una sonrisa tras lo presenciado.

"Si, ellos dos definitivamente se entienden a la perfección…"

Un momento más tarde…

Issei estaba viendo todas las fotos recientes que se había tomado con sus viejos y nuevos amigos. Esos recuerdos le sacaron una sonrisa mientras continuaba mirando su celular.

Ese momento acabaría cuando la Cadre entró a su dormitorio.

"¿Estás listo?" Penemue se colocó frente él para extenderle la mano.

"¿Para qué exactamente?" Issei demostró sus dudas mientras aceptaba el gesto para levantarse.

"Supongo que querrás participar en la batalla que está al porvenir." Fue la respuesta de la Cadre, viendo como el castaño se ponía serio. "Para tu información, ellos no son un enemigo semejante a los que te has estado enfrentando recientemente. Rizevim no entra en esa ecuación, ya que directamente no tuviste una pelea con él."

"Lo entiendo." Issei asintió, para luego mostrarse un tanto curioso. "¿Pero no crees que esto es un tanto exagerado? Es decir, tengo entendido que no volveremos hasta el último día…" Penemue le dirigió una mirada más seria de lo normal, como si estuviera meditando si debía decir algo o no.

"Escucha, esta es la realidad." Las palabras de la Cadre hicieron que el castaño le prestara especial atención. "Lo primero, estoy segura que el poder actual que tienes no podría ayudarnos con ellos, solo serías un estorbo. Lo segundo, y lo más importante según mi criterio…" Los ojos de Penemue brillaron levemente mientras se cruzaba de brazos. "¿Cuántas veces has ganado una batalla?"

"¿Ha que viene esa pregunta?" Issei no pudo evitar alzar una ceja.

"Solo responde." Fue la contundente respuesta de la Cadre.

"Bueno, la primera pelea relevante que tuve fue contra Raiser…"

"¿Consideras una pelea de entretenimiento como algo real?" Issei no pudo evitar mirar con cierto sobresalto a la alta y pálida mujer.

"Entonces, contra Kokabiel…"

"Si no hubiera sido por Vali o Tiamat, estarías muerto."

"Pero, después la pelea contra Vali."

"Tiamat te volvió a salvar."

"¡La batalla contra Loki no recibí ni una ayuda…!"

"¿Estás contento de haber derrotado a un Dios que apenas podía sostenerse en pie?"

"¡En la invasión…!"

"¿Acaso hiciste algo notorio en la invasión, además de matar a mitad demonios que no tenían ni siquiera Sacred Gears?"

"¡Yo…!" Los labios de Issei se cerraron al notar que no tenía ninguna otra cosa más con la que argumentar.

El castaño bajo su mirada y sus puños se apretaron con gran irritación.

"Yo…" Volvió a decir con un rostro ensombrecido. "Yo no lo había pensado de esa manera…"

Su mirada se alzó al notar como Penemue le reconfortaba con unas caricias sobre su cabeza.

"No te preocupes por eso, ya que esa es la razón por la que haremos este entrenamiento." Aclaró la Cadre con una pequeña sonrisa. "No te equivoques, has progresado mucho en todo este tiempo. Solo digo que te falta un paso más para lograr hacer frente a enemigos que realmente sean peligrosos, como será el caso de unos días."

"Entonces, ¿qué se supone que deba hacer?" El animo de Issei había llegado hasta las nubes tras lo escuchado.

Sin duda alguna, Penemue sabía que interruptores presionar para que su estudiante se encendiera.

"¿Recuerdas mi enseñanza principal?" Le preguntó Penemue, dejando de acariciar su cabeza.

"Corazón, mente y cuerpo." Declaró el castaño en un santiamén, logrando sacar una sonrisa en los labios de Penemue.

"¡Eso es!" Ella le dio un pequeño golpe en su frente. "Como te dije antes, ya tienes un gran corazón desde el momento en que te conocí, así que no necesitamos indagar en eso. Nos centramos en tu mente y cuerpo, los cuales han mejorado exponencialmente. Pero aun no están dando el 100 de su capacidad." Issei no pudo evitar mirarla con confusión tras lo escuchado.

"Pero, ¿antes no me habías dicho que ya había llegado a mi limite?" Indagó con grandes dudas.

"Solo llegamos al limite de lo que estábamos explorando." Ella aclaró. "Entrené a tu mente para que pueda diseñar buenas estrategias antes y durante un combate a muerte, pero aun no la usaste para crear tu propio estilo." Esto hizo que el castaño pestañeara con ligera sorpresa. "Está bien que lleves a cabo todas nuestras enseñanzas y lo lleves al campo de batalla, pero debes encontrar tu propio estilo con todo lo que yo y Tiamat te enseñamos. Y hablando de eso, aun ahí una última cosa que me gustaría enseñarte durante este entrenamiento, algo que antes no podrías haber aprendido por el poco desarrollo en tu cuerpo." Penemue se señaló con cierto orgullo. "Estoy hablando de mi velocidad."

"Mi propio estilo y velocidad…" Issei se dijo a si mismo de una forma bastante pensativa. "Eso suena bastante complicado."

"De hecho, lo será. No tenemos mucho tiempo." Respondió la Cadre con más seriedad de lo normal. "Para llevar a cabo este tipo de aprendizaje necesitas someterte a batallas en las que sientas que en cualquier momento puedes morir." Los ojos de Issei se ensancharon a más no poder tras escuchar las palabras de la mujer.

"¡¿Eso significa que deberé luchar contra ti?!" El castaño no pudo evitar ponerse pálido ante la idea. "¡¿Qué sucede con mi condición física antes de llegar al combate?!"

"No te preocupes, me aseguraré de no lastimarte tanto los últimos días." Ella aclaró, una aclaración que evidentemente no puso más contento al castaño. "Mientras te enfrentas a mí, tendrás que buscarte a ti mismo para crear tu propio estilo, al mismo tiempo que te sometes a una experiencia de muerte continua. El entrenamiento será en las montañas de Asgard, y comenzará ahora mismo."

Issei no pudo evitar tragar con una palidez absoluta mientras observaba como los ojos de Penemue brillaban con un destello rojo bastante peligroso.

"Espero que estés preparado, porque este será el peor entrenamiento al que te hayas sometido."

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

¡Como siempre digo, espero que les haya gustado!

Prepárense para los siguientes capítulos, ya que estarán repletos de acción constante.

Antes de irme, me gustaría felicitar a los hermanos argentinos por ser campeones del mundo.

¡Sin nada más que decir, les mando un gran saludo!

¡Nos vemos con otro capítulo en navidad!