¡Aquí me presento con otro capítulo!

Espero que les guste este cierre de arco, ya que este fue el último que siguió hasta cierto punto el cannon. El próximo arco se irá deformando bastante en tan solo uno o dos capítulos respecto a los eventos principales de la historia original. Por lo menos, lo que respecta al seguimiento de Issei.

Dejando ese hecho de lado, tengo pensado este cierre de arco desde que lo comencé, así que espero que lo disfruten. Decidí dejar todo este capítulo para que Issei tenga interacciones con sus futuras amantes, además de comenzar a profundizar aun más la relación entre Ophis e Issei.

Antes de comenzar, me gustaría contestar algunas reviews:

Aby001: En primer lugar, me alegro mucho de que te haya gustado la pelea, ya que este confrontamiento era algo que ya se venia arrastrando desde casi el inicio de esta historia cuando revelaron al Caza Dragones. En realidad, la Triana se activó por otro tipo de emociones, el hecho de que él haya aceptado lo que siente por las chicas no tiene nada que ver, me gustaría aclarar eso en general para que todo el mundo lo sepa. Por último, he de aclarar que esas debilidades se presentaron principalmente porque es la primera vez que usa la evolución de su Balance Breaker, además de que estaba bastante debilitado en esos momentos.

Carlos118: En realidad, si que le atravesó el cuello, pero el tipo era tan duro que ni siquiera eso pudo abatirlo por completo. Eso es lo que quise remarcar en esa escena.

Corazón Cruel: En general, creo que la gente debe saber que siempre cuando insinuó una muerte prácticamente asegurada (salvo que sean los protagonistas), nunca hago que se salven de forma milagrosa, principalmente lo hago porque no me gusta mucho restarle importancia al significado de la muerte. En esta ocasión fue diferente, pero se explicará bien los detalles de como pudo sobrevivir, al igual de lo que pasó con Tiamat en aquel entonces. Además, si recuerdas bien, Azazel aparece en ese vistazo del futuro que hay al principio del prólogo, por lo que era obvio que no podía morir, si no sería un agujero en la trama impresionante.

Sin nada más que aclarar, viene siendo la hora de comenzar.

¡Disfruta!

"¿Querías hablar conmigo?" Le consultó el castaño, quien estaba afuera de su habitación de Kioto. Su mirada se enfocaba en la hermosa Ángel Caída que estaba frente a él.

"Ya sé que estás cansado, así que intentaré ser lo más concreta posible." Explicó Penemue, frunciendo un poco el ceño. "Es sobre lo que sucedió recientemente." Esas palabras hicieron que Issei la mirara con algo de confusión.

"¿Cuál de todo?" El protagonista se frotó el cabello con bastante incertidumbre.

Ciertamente, estos días habían sido bastante pesados en todo sentido.

"Sobre lo sucedido con Azazel." Aclaró la Cadre, cruzando sus brazos por debajo de sus pechos. "Lo cierto es que Ophis no intervino en su curación."

Esta revelación hizo que los ojos de Issei se contrajeran con unas dudas que pocas veces se habían visto en él.

"Espera, ¿entonces como demonios sobrevivió?" El castaño no tardó en preguntar con una incertidumbre que no podría describirse. "Además, ¿estás segura de eso?" Él agregó otra pregunta al final, sabiendo que sería imposible salvar al hombre bajo ninguna otra circunstancia. La única salvación presente en ese momento era la Diosa.

"Estuve todo el tiempo con él desde que te fuiste, y Ophis nunca se presentó en el lugar. La única que sabe esto es Tiamat, ya que ella puede sentir el aura de los suyos." Penemue respondió la segunda pregunta, dejando la primera para que Issei hiciera la verdadera pregunta.

En ese momento, el castaño encontró lo que la mujer estaba esperando.

"Un momento…" Issei se detuvo, mirando a Penemue con una intriga palpable. "¿Por qué les mentiste a todos acerca de su recuperación?"

"Solo mentí en quien había sido el responsable. Eso lo hice para protegerte." La respuesta de Penemue le pareció extraña en un principio, pero él se dio cuenta lentamente de lo que ella estaba insinuando.

"¿Eso quiere decir que yo lo curé?" Issei se señaló a si mismo con una incredulidad sin precedentes.

"Es lo mismo que sucedió con Tiamat cuando la besaste." Aclaró Penemue, recordando aquel momento. "Cuando sucedió todo eso me dijiste que mantuviera los acontecimientos en secreto por lo sucedido con Great Red y Ophis, por eso es que mentí acerca de su recuperación. Aunque aun no estoy tan segura de como pudiste hacerlo." Ella culminó, viendo como Issei bajaba su cabeza sin poder creer lo que le estaba diciendo.

"¿Tengo una habilidad así y ni siquiera sabía de su existencia?" Se preguntó el castaño mientras miraba sus manos.

"Antes te he hablado del Factor Curativo que reside en cada individuo. Ciertamente nunca esperé que tuvieras una habilidad tan sobresaliente y extraordinaria como esa, incluso podría rivalizar con la curación que posee Ophis." Afirmó la mujer, sin poder evitar sorprenderse ante sus propias palabras. "¿Tienes alguna idea de como podrías haber curado a Azazel? Después de todo, nunca vi que desprendieras algún indicio de tu magia." Ella concluyó, viendo como el castaño negaba con la cabeza.

"Lo único que hice fue llorar en sus heridas…" Issei contestó con clara incredulidad, aun sin poder creer todo lo que le estaban contando.

"Llorar, y con Tiamat fue un beso…" Penemue se llevó una mano al mentón, para luego asentir. "Esa es suficiente información. Por lo visto tu habilidad se desprende a través de tus fluidos." Declaró la mujer, segura de sus palabras. "Aun así, debería haber consumido parte de su magia. Algo en lo que puedo encontrar un hueco en esta incógnita, ya que para curar a Tiamat debería haber desprendido una cantidad de magia equivalente al poder que ella tenía en esos momentos. Es cierto que estaba muy débil, pero aun sigue siendo la Reina Dragona más poderosa…" Penemue dijo esto último en sus pensamientos, ante la mirada de un confundido Issei quien intentaba adivinar lo que estaba pensado.

"¿Penemue?" La voz del castaño despertó a la susodicha cuando pestañeo un par de veces.

"Si Great Red y Ophis querían que mantuvieras oculto este poder, será mejor que lo sigas haciendo." Ella explicó, recibiendo un rápido asentimiento por parte de Issei. "En cuanto a mí, todo esto me genera mucha curiosidad. Investigaré en todos tus lazos sanguíneos para ver si es que hay algún linaje en tu familia que nadie explotó por ser humanos."

"Es cierto, Tiamat me había explicado que este tipo de habilidades se transmiten por la sangre familiar, así como sucede con varios Demonios de Clase Alta." Declaró el castaño mientras se veía sus manos. "Pero no importa como lo vea, me resulta extremadamente extraño que mi familia pudiera ocultar un poder tan grande durante siglos…"

Sin saberlo, Penemue estaba pensando exactamente lo mismo que él. Pero la realidad es que esa era la forma más sencilla de encontrar una respuesta clara.

"No pienses mucho en ello. Ve a descansar." La Cadre calmó las preguntas que se avecinaban en la mente de Issei, ya que era en vano que se pusiera a indagar sobre tal cosa. "Estos días fueron realmente duros para todos."

"Ni lo digas…" Contestó el castaño mientras se frotaba el cabello con una sonrisa nerviosa. "Fue muy amable por parte de Yasaka dejar que nos quedemos un día más y regalarnos esos boletos para la fiesta de esta noche. Creo que deberíamos agradecerle adecuadamente."

"En estos momentos todos están agradecidos con todos." Penemue se inclinó de hombros, restándole importancia al gesto de la mujer de nueve colas.

"Supongo que tienes razón…" Issei le entregó una sonrisa, logrando que la Cadre le respondiera con el mismo gesto.

"Descansa bien." Ella alzó su mano como gesto de saludo antes de marcharse, algo que fue correspondido por el castaño quien le deseo lo mismo.

Issei se metió en su habitación obscura sin prestar mucha atención a nada. El hombre estaba demasiado cansado como para poder procesar o pensar más cosas.

La realidad es que estos días habían sido muy complicados. Lo más seguro es que habían sido los más complicados que había tenido desde que se introdujo en el Mundo Sobrenatural.

Issei se dejó caer sobre el futón mientras recordaba todo lo sucedido. Su mente se detuvo momentáneamente en Ophis, pensando el motivo del porqué la Diosa no había aparecido en estos días.

¿Quizás ella se había enojado con él al pensar que había olvidado su promesa una vez más?

De todos modos, le resultó extraño pensar en ella justo cuando estaba a punto de caerse dormido.

Sus manos se aferraron a las sabanas sin su consentimiento mientras las olfateaba de una manera un tanto graciosa.

De hecho, ahora que lo pensaba, era realmente extraño que el olor de Ophis aun siguiera impregnado en su cama cuando habían pasado varios días desde la última vez que ella durmió con él.

"Hola."

La respuesta llegó en ese mismo instante cuando Issei abrió los ojos de golpe, sintiendo como su piel desnuda rozaba contra otra piel bastante suave. Sus ojos pestañearon varias veces para asegurarse de que no estaba soñando.

Ophis dejó recaer su cuerpo semidesnudo sobre el torso del castaño cuando inclinó su cabeza tiernamente hacia un lado al notar que el hombre no le había respondido su saludo.

"¡¿Por-por qué estás en mi cama en topless?!" Issei por fin pudo reaccionar justo cuando un enorme estallido carmesí se presentó en sus mejillas.

El hecho de que Ophis se haya sentado a horcajadas sobre él tampoco ayudó demasiado. Su mirada tierna e inocente contrastaba bastante con sus hermosos pechos al descubierto, las bragas violetas que llevaba puesta, además de las sabanas que acobijaban su bella figura de una manera bastante caliente.

Ella se inclinó de hombros de una forma que desprendía una gran cantidad de lindura a su alrededor.

Para culminar, su faceta inocente se presentó con su respuesta:

"Hace mucho calor."

FINAL DE ARCO-CAPÍTULO 62: ELLAS SON TODO LO QUE QUIERO.

"¡Entiendo que quieras hablar conmigo, pero no era necesario que te metieras en mi cama!" Acusó el castaño sin mucha compostura, aunque la situación se encontraba más relajada gracias a que Ophis se había colocado un sostén, aunque ella aún seguía sentada sobre su abdomen.

"Es culpa de tu olor." Ella se escusó, e Issei solo pudo responder de la mejor manera ante tan extraña declaración.

"¿Qué?"

"Tu olor emite una gran sensación de calidez y confort que se transforma en un gran sentido de pertenencia." Issei atinó a confundirse aun más tras la supuesta explicación. "El sentido de pertenencia vendría a ser tu hogar. Tú eres mi nueva casa, por así decirlo." Ella intentó aclararse, algo que Issei pareció entender, más o menos.

Al ver que su explicación no había sido lo suficientemente clara, Ophis decidió resumir y comparar el sentimiento de pertenencia con algo mucho más simple.

En ese momento, ella recordó los dulces.

"Tu aroma es deliciosa, y eso la hace irresistible." Ella chocó el puno sobre su mano, estando completamente segura de que ahora si había logrado ser lo suficientemente clara.

En otro lugar un poco lejano, cierta dragona de cabello celeste dio un gran estornudo cuando se separó de las mantas de cierta habitación para no ensuciarlas.

"¿Alguien está hablando de mí?" Tiamat negó con su cabeza para restarle importancia a esos hechos.

Ella se acurrucó en las frazadas mientras unos lindos sonidos se desprendían de sus labios, como si estuviera disfrutando mucho estar frotándose contra esas frazadas.

"Issei volverá hoy, así que debo preparar algo realmente genial." Se dijo para si misma mientras continuaba jugando en la cama del castaño.

"Creo que lo entiendo, pero no deja de ser muy extraño." Pensó Issei para si mismo, para luego recordar porqué es que Ophis estaba aquí en primer lugar.

Ophis se apartó del castaño al notar que este quería levantarse. La Diosa le siguió con su mirada cubierta de curiosidad mientras él abría el armario.

"Antes dijiste que querías hablar, sé lo que buscas." Declaró el castaño con una sonrisa dentuda cuando levantó una caja bastante grande entre sus brazos.

"¿Lo sabes?" Ophis se sentó sobre el futón con una mirada aun más curiosa al ver la gran caja.

"No me olvide de la apuesta que habíamos hecho, solo estaba esperando el momento para entregártelo." Issei dejó caer la caja de diseño peculiar justo en frente de una Ophis que estaba cada vez más intrigada. "¡Me costó todo el dinero que me quedaba, así que espero que te guste!" Exclamó con una sonrisa dentuda, para luego abrir la caja.

El rostro estupefacto de Ophis se iluminó por un color dorado de una forma bastante graciosa cuando la caja reveló todo su contenido interior. Allí había una gran cantidad de chocolates de diferentes sabores y formas, cubiertos con un envoltorio dorado que remarcaba su alta calidad.

Ophis casi se cae de espaldas ante tan grata y asombrosa sorpresa, logrando que Issei se riera por lo bajo ante las payasadas de la Diosa.

Lo ojos de la dragona se iluminaron ante el color dorado del envoltorio cuando tomó algunos chocolates entre sus manos. Su rostro sorprendido no para de brillar mientras miraba con un impacto sin igual a todos esos tesoros sagrados.

Ella estuvo unos segundos así, hasta que finalmente se llevó el chocolate a la boca con envoltorio y todo.

"¡Espera, tienes que quitarle eso!" Exclamó Issei mientras intentaba quitarle la gran cantidad de chocolates que la Diosa se había metido a la boca.

De hecho, era una vista bastante graciosa, ya que ella parecía una ardilla que llevaba una gran cantidad de nueces en su boca.

Después del gran altercado, Ophis por fin pareció tranquilizarse. Aunque su rostro aún seguía reflejando esa alegría silenciosa que la hacia ver un poco linda a los ojos del castaño.

"Ahora que ya te tranquilizaste, me gustaría hablar por lo que realmente estoy aquí." Declaró Ophis con una expresión que indicaba no negar su afirmación.

"De hecho, tu fuiste la que se puso como loca…" Issei pensó para si mismo mientras una gran gota de sudor rodaba por detrás de su cabeza.

"Es sobre el amor."

Cualquier pensamiento distraído que rondaba en la mente de Issei se esfumó por completo cuando escuchó la última palabra.

"¿Qué sucede con eso?" Issei se mostró bastante interesado, ya que realmente quería saber la razón de su interés en ese asunto.

En su cabeza no cabe el hecho de que una Diosa sin emociones podría estar interesada en algo tan profundo y problemático como lo es este sentimiento.

"Cuando escuché tu charla con Azazel, pude darme cuenta que era algo muy serio, y, de hecho, parecía afectarte mucho al principio. Es algo que no pude comprender, ya que podía entender que esa charla y esa palabra estaba involucrada con Tiamat, Penemue y Rossweisse." Ophis parpadeó con una confusión genuina mientras daba pequeños saltitos para acercarse más a él.

"Siempre los veo tan felices cuando están juntos, ¿entonces por qué hay algo de ellas que te molesta?"

Ophis dejó explotar su curiosidad ante la pregunta.

En un principio, Issei se sorprendió. Pero ahora que lo pensaba con más detenimiento, era entendible que ella asimile sus reacciones como algo doloroso.

Después de todo, el amor ciertamente siempre fue algo bastante doloroso para él.

Pero eso ya había quedado atrás.

O por lo menos, era lo que pensaba ahora.

Issei le sonrió a la Diosa, logrando que esta misma parpadeara varias veces cuando sintió como su cabeza era palmeada repetidas veces.

"El amor es más que una palabra, es un sentimiento. En primer lugar, quiero que me prometas que no hablaras con ninguna de las tres acerca de lo que voy a decirte." Él dijo, recibiendo un rápido asentimiento por parte de Ophis.

Issei se acomodó en el futón para sentarse al costado de Ophis. El protagonista alzó su rostro hacia las tablas del techo mientras pensaba detenidamente en busca de una explicación que sea fácil de entender ante la mirada paciente de la Diosa.

"Si tuviera que explicar el amor de una forma en que puedas entenderlo, diría que es un gran sentimiento de apego y afecto hacia una persona, un tumulto de esas dos emociones que se transforma en sentimientos realmente fuertes que suelen ser incontrolables. Esos tumultos extraños que se arremolinan dentro de uno se unen para formar una sola sensación, que sería el amor." Issei se detuvo para mirar a Ophis, asegurándose que la Diosa había entendido.

Cuando ella asintió, el castaño continuó con su explicación.

"Ese sentimiento hace que aprecies tanto a la otra persona que te hace querer compartir la vida con ella." Issei bajó su mirada un tanto triste por lo que estaba a punto de decir. "Pero a veces las cosas no salen tan bien como uno espera. Así como el amor puede traerte tanta felicidad gracias a esa persona que está a tu lado, también puede traerte un gran dolor por diferentes motivos, aunque el más conocido es el rechazo, es decir, la idea de que esa persona no quiera compartir su vida contigo de una forma tan intima y afectiva por el hecho de que ya tiene otra persona u por otras razones." Issei terminó su explicación, esperando haber sido lo más claro posible.

Eso pareció resultar, ya que Ophis no tenía esa pizca de confusión en sus ojos cuando alguien le explicaba algo por primera vez.

Aun así, se podía presenciar que otras dudas estaban atormentando su mente.

"Aunque ahora sé como funciona, sigo sin entenderlo." Ella aclaró, llamando la atención del castaño. "Ustedes están casi todo el tiempo juntos, y siempre se muestran una gran cantidad de afecto el uno por el otro…"

"Pero no es el tipo de afecto o cariño que quieres brindarle a esa persona cuando estás enamorado de ella." Issei la interrumpió, sabiendo a donde iba a ir su pregunta. "Solo digamos que ese tipo de calidez que buscas es mucho más profundo y complicado que una relación normal." Issei concluyó, trabándose un poco en sus últimas palabras ya que lo había improvisado demasiado rápido.

Lo que él no sabía es que la explicación pareció convencer enormemente a la dragona, quien lo miró con un lindo brillo en sus ojos.

"¡Eso suena increíble!" Ella exclamó cuando apretó sus dos puños mediante un gesto bastante tierno. "Si entendí bien, ellas son todo para ti…" Los ojos de Issei se ensancharon ligeramente ante semejante declaración.

"¿No es así?"

Issei alzó su mirada mientras pensaba en esas palabras.

¿Por qué se había enamorado de ellas, siendo que su corazón estaba cerrado con un sinfín de candados para que no volvieran a lastimarlo?

Esa fue la pregunta que surgió en este momento.

Era cierto que ya había aceptado que las amaba, pero nunca se había replanteado el hecho de que sus muros autoimpuestos fueron atravesados sin que él se diera cuenta.

La primera memoria resultó llegar en cierta pelirroja.

Ella lo había revivido, pero no lo había hecho por lastima, o por simple bondad. Lo había hecho por su Sacred Gear.

Después estaban las demás del club, que nunca presentaron una mínima preocupación real hacia él. Quizás la única había sido Asia, pero esa amabilidad distintiva de la monja desapareció con ella cuando murió en esa iglesia.

Después de eso, ya no quedaban más mujeres que estuvieran cerca de su círculo. La única era su madre, y en primer lugar esa su madre, y en segundo lugar…

¿Realmente podría llamarle madre o mujer?

Entonces, otra pregunta surgió en su mente:

Él siempre se había preocupado por cada una de ellas…

Pero…

¿Quién se preocupa por Hyoudou Issei?

La respuesta era simple.

Esos tres rostros sonrientes tan hermosos como el reflejo de una noche estrellada que surgieron en sus pensamientos le hicieron sonreír sin su propio consentimiento.

¿Por qué se había enamorado de ellas?

No era necesario indagar más en busca de una respuesta porque ya era demasiado obvia.

"¿Issei?" Ophis inclinó su cabeza hacia un lado al notar que el hombre se había quedado callado con esa sonrisa en su rostro.

Issei volteó su rostro para mirarla. Su sonrisa se intensificó a una tan pura que sonrojó un poco a la Diosa.

"Ellas son todo lo que quiero en esta vida."

El silencio se presentó entre ambos mientras Ophis asimilaba esa frase.

"Ya veo…" Ella rompió el silencio.

Issei se volteó cuando dejó la caja de nuevo en el armario al notar como una pequeña mano lo tomaba del hombro.

Cuando sus ojos se cruzaron con los de Ophis, pudo sentir como su piel se erizaba ante la mirada profunda que le estaba entregando la Diosa.

"¿Tú me amas?"

Decir que Issei estaba confundido ante semejante declaración era poco.

De hecho, su mente no podía procesar tal pregunta.

Sumado al hecho de que Ophis lo miraba con claros ojos impacientes, no tuvo otra opción más que dar una respuesta apresurada.

"Yo-yo no lo sé…" Issei respondió vacilante, y pudo presenciar como esa respuesta pareció desanimar un poco a la Diosa. "¿Por qué me preguntas eso?" Rápidamente intentó distraer la tensión entre ellos con esa pregunta, algo que pareció resultar.

"El amor deja una marca de unión sin igual en las personas que coparten ese sentimiento. Ellas quieren estar siempre juntas y apoyarse en todo lo que sea. Ellas se demuestran mucho cariño e incluso afectos que aun no puedo comprender, pero sé que son increíbles." Ophis dio diferentes divagaciones que Issei no consideró como una respuesta. "Por eso quiero que me ames." Ella culminó, bajando su cabeza con cierta tristeza. Algo que alarmó a Issei, ya que nunca la había visto de esta manera, y sentía que esto era su culpa.

Pero, aún seguía sintiendo que ella no había respondido a su pregunta.

Cuando el castaño la rodeó con su brazo para reconfortarla, pudo sentir como la Diosa recostó la cabeza sobre su hombro.

Ella alzó su rostro, haciendo que los ojos de uno se clavaran en el otro.

"Yo ya no quiero estar sola como antes."

Esas palabras hicieron que el mundo de Issei se detuviera por un segundo.

Ahora podía entender todo con una claridad absoluta.

Después de todo, el sentimiento de soledad era algo que él también conocía muy bien.

Y por lo visto, ella lo estuvo sufriendo en silencio por toda su vida por el simple hecho de que le tenían miedo.

Él fue el primero en aceptarla tal y como era, por lo que era completamente normal que ella tuviera miedo de volver a estar sola una vez que probó el dulce sabor de estar junto a alguien.

Las lagrimas de Ophis nunca llegaron a rodar por sus mejillas, ya que pudo sentir como el abrazo de Issei se reforzaba sobre su cuerpo. Sus hermosos ojos violetas brillaron con una felicidad palpable tras presenciar la gran sonrisa dentuda que le estaba entregando el castaño.

"¡No seas tonta!" Ese simple comentario hizo que la mujer se confundiera. "¡No necesitas que me enamoré de ti para que sigamos siendo cercanos!" El continuó, para luego señalarse con la mano.

Un gesto que aceleró el corazón de Ophis a niveles desmedidos por algo que ni siquiera ella misma podía entender.

"¡Siempre estaré contigo, sin importar lo que pase!"

"¡Nunca más vas a estar sola!"

Ophis lo miró por unos pocos segundos sin mediar palabras, incluso parecía no estar respirando. Un hecho que preocupó un poco al castaño.

"¿Ophis?" Los ojos de Issei fueron a su propio pecho al sentir como una pequeña y delicada mano se entrelazaba con la suya.

"¿Lo dices en serio?" Ella preguntó con un tono bastante más vivo a lo usual.

Un tono que representaba toda su esperanza.

"¡Tienes mi palabra!" Issei asintió sin dudarlo ni un segundo mientras sostenía la mano de Ophis con cariño, logrando que la Diosa bajara su mirada con un leve sonrojo.

Ella volvió a mirarlo poco después, notando como el castaño seguía con esa sonrisa dentuda que trasmitía esperanza y felicidad a todo su ser.

En ese momento, su mente comenzó a debatir intensamente ante un Issei que era completamente ajeno a todo esto.

El simple hecho de que Ophis lo estuviera mirando con tanta seriedad hizo que su sonrisa cubierta de confianza se transformara en una vacilante.

"¿Qué sucede?"

"No es suficiente." Ella dijo, para luego tomar ambas mejillas de Issei con sus manos.

Issei no pudo evitar sentirse un poco intimidado ante la mirada profunda y perforadora de la Diosa.

Ella abrió sus labios para decir una palabra que sin dudas no esperaba.

"Ámame."

"Eh, no puedes pedírmelo así por que si…" Issei no pudo evitar poner los ojos en blanco ante la propuesta tan fuera de lugar.

Ese pensamiento se profundizó cuando Ophis infló sus mejillas con un puchero tan lindo que podría matar de ternura hasta al ser más malvado del mundo.

"No voy a rendirme hasta que me ames." Las palabras de Ophis fueron arrastradas con una cantidad de convicción que dejaban en claro que no iba a rendirse ni en un millón de años con su cometido.

"De acuerdo, pero primero tenemos que dormir. Estoy realmente cansado." Al saber que sería imposible hacerla cambiar de opinión, Issei hizo toda la fuerza posible en sus mejillas para poder hablar, ya que la Diosa lo estaba agarrando realmente fuerte.

En un principio ella se mostró reacia, pero logró convencerla cuando dijo que podía quedarse a dormir con él.

En los momentos que se encontraba acariciando el largo y sedoso cabello de la Diosa se estaba preguntando en que parte había fallado en su explicación.

"Estúpido mocoso." Comentó Ddraig para si mismo mientras reía. "¿Acaso es tan difícil pensar que quizás Ophis se haya enamorado de ti después de todo lo que hiciste por ella?" El dragón rio con más fuerza tras sus últimas palabras.

Primero fue la Reina Dragona completamente loca que quería exterminarlo.

Después fue una Cadre que se caracterizaba por su extrema frialdad.

La tercera fue la Futura Reina de las Valquirias, quienes juntos jugaban un pequeño y divertido juego de citas falsas que terminó convirtiéndose en algo más sin que ninguno de los dos se dé cuenta.

¿Y ahora fue la segunda entidad más poderosa del mundo, la Diosa Dragona del Infinito? ¿Esa misma que siempre se caracterizó por su falta de emociones?

Ddraig estaba cada vez más ansioso de poder presenciar lo que sucedería cuando esas cuatro logren atrapar a su socio.

De hecho, estaba replanteándose seriamente si su ansiedad debería dirigirse hacia las damas.

La simple incógnita de no saber si es que todas ellas podrían lidiar con la libido monstruoso de Issei lo estaba llenando de diversión.

Después de eso, tuvo que regañarse a sí mismo.

De tanto estar con Issei, quizás lo pervertido se le haya contagiado un poco.

Varias horas más tarde…

Issei se despertó de golpe cuando diferentes prendas cayeron sobre su cabeza. Antes de que pudiera preguntarse que estaba sucediendo, pudo escuchar la voz de cierta Cadre.

"Ponte esto, ya casi es hora de que salgamos." Declaró Penemue, quien veía al dúo con su típica expresión apática.

Issei miró a su reloj cercano, notando que había estado durmiendo por más de 11 horas. Como si fuera una especie de misil, el joven se levantó lo más rápido posible y se dirigió a vestirse sin antes dar un rápido saludo a Penemue, quien tan solo asintió con su cabeza.

"Y en cuanto a ti…" La Cadre volvió su mirada a una Ophis que se tallaba los ojos. "¿Puedes explicarme qué demonios hacías acostado con él?" Le preguntó, cruzándose de brazos.

"Dormir." Ophis la miró como si fuera la respuesta más obvia del planeta, logrando que Penemue diera un suspiro.

"No sé porqué intento razonar contigo…" La Cadre se frotó el puente de la nariz con algo de irritación.

El rostro confundido de Ophis fue decorado con varias prendas que lucían bastante caras, logrando que su cara quedara sepultada bajo tanta tela.

"¿Qué es esto?" La Diosa se quitó la ropa y la miró con gran curiosidad.

"Es para que lo uses." Fue la corta respuesta de Penemue.

"Tú también vendrás con nosotros."

En otro lugar no muy alejado de la posada…

Se podía presenciar como había un tumulto de gente concentrada en un único lugar, aparentemente bailando. A lo lejos se podía ver un gran escenario en donde se encontraban Yasaka y Kunou, junto con un Azazel y Dulio que habían llegado como invitados. Esos dos eran los encargados de distribuir las diferentes canciones mientras que Yasaka les daba diferentes indicaciones de cual debían reproducir.

A simple vista se podía ver que los dos hombres tenían bastante experiencia con estas cosas. En especial Dulio, algo curioso, ya que era difícil imaginarse a un Ángel bailando y pasándosela tan bien como lo hacia él.

Yasaka miró hacia el horizonte con cierta sorpresa al ver quienes se acercaban. O más bien, por cómo iban vestidos. La Reina Yokai le palmeó el hombro a Azazel, haciendo que el Cadre alzara su mirada para saber quien se estaba acercando. Su expresión fue un poco similar a la mujer, aunque esa sorpresa fue reemplazada por una de sus típicas sonrisas.

"Por lo visto, quieren llamar un poco la atención." Pensó Azazel, viendo como tres siluetas se hacían más y más presentes entre la multitud que lentamente comenzó a ver a los recién llegados con cierta admiración.

Issei llevaba puesto una chaqueta de cuero negra que se ajustaba a su cuerpo, por lo que su físico era bastante sencillo de distinguir. Sus vaqueros negros ajustados con una cadena lo hacían ver bastante bien mientras caminaba entre la multitud, charlando junto con sus mejores amigas.

Hablando de ellas, cierta Diosa Dragona se encontraba siendo cargada en la espalda del castaño. Su vestimenta también resaltaba mucho, ya que llevaba una falda negra recortada que dejaba ver una de sus piernas casi por completo. Su camisa era de un color oscuro transparente que dejaba visible gran parte de su torso, a excepción de la zona de sus pechos que era cubierto por un sostén floreado de color violeta que dejaba visible un gran escote. Y aunque parezca curioso, lo que más se distinguía de su atuendo era ese hermoso lazo de color morado suave que tenía en su cabello, sumado a los auriculares que parecían estar manteniéndola en armonía mientras se abrazaba con fuerza al castaño ante la envidia de muchos.

La otra mujer de cabello oscuro del grupo que iba caminando junto a él también llevaba puesto una chaqueta, aunque esta estaba abierta a causa de sus enormes pechos, que resaltaban gran parte de su figura. Pero Penemue siempre se aseguraba de mantenerse lo más reservada posible, por lo que una camisa negra bastante tensa se encontraba debajo de su chaqueta de cuero asegurando que no se dejara nada a la vista. Su vestimenta oscura era acompañada por una falda negra que era acompañada por unas medias negras y unos tacones rojos.

A su otro costado iba una sonriente Valquiria que llevaba puesto un hermoso kimono de color negro que era decorado con un sinfín de flores de diferentes colores y tamaños. Tal como Ophis, Rossweisse no veía nada malo en mostrar un poco de su cuerpo, siempre y cuando sea un lugar donde sea decente hacerlo, y por esa misma razón es que llevaba un pequeño escote que se agrandaba por momentos a causa de los pasos que daba.

"Oye." Azazel llamó a Yasaka, logrando que la mujer le mirara con cierto interés. "Prepara las mejores canciones. Haré que esos cuatro se mueran en la pista." Él concluyó, dejando ver una sonrisa afilada en su rostro.

Yasaka se tapó su risita con una mano mientras que Dulio miraba a los dos con un gran signo de interrogación sobre su cabeza.

Al final, los cuatro pasaron gran parte de la noche con mucha diversión. En un principio, fue difícil hacerle entender a Ophis que debía bailar, y después fue más difícil explicarle como debía bailar. Al final, Issei logró hacer que ella entendiera cuando dijo que siguiera los movimientos de la gente más cercana. Ese fue un punto bastante gracioso, ya que en ocasiones ella se acercaba de más a él y terminaba creando ciertas situaciones un tanto comprometedoras, o así era como lo clasificaba Rossweisse.

También era cierto que algunos hombres intentaron acercarse de más a alguna de las tres mujeres al ver que solo eran acompañadas por Issei. Los resultados siempre fueron más graciosos que incomodos, ya que Ophis ni siquiera escuchaba lo que decían a causa de que casi siempre llevaba puesto los auriculares, mientras que Rossweisse siempre estaba pegada a Issei para evitar esos contratiempos y Penemue simplemente los rechazaba con una frialdad que incluso te hacia sentir algo de lastima por ellos.

Finalmente, la noche acabó, y antes de marcharse, todos chocaron una copa ante la luz de la luna.

Después de haber pasado dos semanas horrendas y muy duras, sin duda alguna este era un gran golpe de aire fresco para terminar la estadía en Kioto.

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

En realidad, no, falta la corta escena final con Tiamat así que quédense hasta el final.

Volviendo al capítulo, espero que todo esto les haya gustado. Aquí quise hacer más que nada un cierre de arco tranquilo y feliz después de la gran cantidad de emociones que casi todos los personajes principales habían tenido que afrontar, en especial Issei. También aproveché esto para hacer el acercamiento más profundo que tendrán Issei y Ophis, ya que, como pudieron ver, ella realmente lo quiere. Ahora que ella estará más cerca, prepárense para varios momentos graciosos en los próximos capítulos que la tendrán como protagonista.

El próximo arco será mucho más corto que este, ya que se enfocará más que nada en un hilo, y no habrá tantos como fue el caso de este (ya saben, Rating Game, entrenamiento, batalla contra los héroes, y la batalla contra Brand). La verdad que estoy muy emocionado en empezar a escribirlo, ya que las ideas que llevo arrastrando sobre este arco estoy seguro que les encantará a todos.

Sin nada más que agregar, les dejo con el verdadero final.

¡Hasta la próxima!

Issei cerró la puerta de su casa con cuidado, ya que eran altas horas de la noche y no quería despertar a nadie.

Por lo tanto, su sorpresa fue bastante evidente cuando las luces se prendieron de un segundo al otro.

"¡Bienvenido de vuelta!" Exclamó la dragona con una hermosa sonrisa, logrando que la sorpresa de Issei se transformara en alegría.

"Estoy en casa." El castaño se frotó el cabello con una sonrisa dentuda, para después cambiar su expresión a una bastante curiosa cuando su olfato mejorado pudo captar un aroma bastante delicioso que provenía de la cocina.

Estaba seguro que tampoco se necesitaba de su olfato para poder sentir esa fragancia.

"¿Preparaste algo?" Issei no pudo evitar mirar a la dragona con los ojos ligeramente ensanchados ante la sorpresa.

"Quería darte una buena bienvenida, ya que apenas nos pudimos ver en estas dos semanas." Aclaró la mujer cuando le tomó de la mano con entusiasmo.

Issei se dejó arrastrar por la emoción de Tiamat mientras atravesaban la sala de estar.

"¿Y mis padres?" Le cuestionó justo cuando ambos se sentaron uno en frente del otro, teniendo los platos ya preparados con la comida.

También había varias velas y otro tipo de decoraciones.

Se podía ver a leguas que la dragona le había puesto bastante esmero.

"Relájate, me aseguré bastante bien de que este día duerman como nunca en sus vidas." Por alguna razón, las palabras y la sonrisa que tenía Tiamat hicieron que un pequeño escalofrió recorriera por su cuerpo.

"Supongo que no hay problema entonces…" Declaró con una leve reverencia para agradecerle por la comida.

Cuando llevó el primer bocado dentro de sus labios no se impresionó de que sea algo exquisito. Después de todo, ella solo cocinaba cosas deliciosas.

La cena fue entretenida para los dos, ya que ambos compartieron sus experiencias en estas dos semanas. O más bien, Issei fue el que más habló, ya que se notaba con mucha facilidad que Tiamat no había hecho casi nada divertido en esos días.

Aunque la tranquilidad y felicidad entre ambos siempre era algo que casi se podía tocar, la realidad es que los dos sabían muy bien que la cena solo era el comienzo.

Tanto Issei como Tiamat estaban muy impacientes para el siguiente paso. Y eso se demostró cuando los platos ni siquiera fueron lavados, ya que ambos fueron al dormitorio lo más rápido posible.

Issei se quitó toda su ropa, quedando únicamente en ropa interior. Su rostro se volteó para poder ver como Tiamat ya estaba esperándolo en la cama.

"Te extrañé mucho." Ella confesó mientras alzaba las sabanas, dejando ver su hermosa figura que solo era tapada por su ropa interior. "Así que no me hagas esperar más."

"Aunque suene un poco raro, no fue fácil estar todos estos días sin dormir contigo." Declaró Issei cuando se sentó al borde de la cama ante la atenta mirada de Tiamat. "Pues, la diferencia era bastante grande." Le confesó, logrando que Tiamat alzara una ceja.

"¿De que diferencia estás hablando?" Ella le preguntó, sin poder entender.

Esas dudas se despejaron cuando Issei la acobijó entre sus brazos e hizo que su cabeza se apoyara sobre su pecho. La dragona tuvo que usar bastantes fuerzas para contener un suspiro placentero, pero el alivio que sintió cuando por fin volvió a estar en los brazos de su amor secreto era algo que su rostro no pudo ocultar.

La sensación de calor y amor era tan grande que no podía con ello.

"¿Ahora entiendes a lo que me refiero?" Consultó Issei, recibiendo un débil asentimiento por parte de la dragona quien cerró sus ojos lentamente.

El olor, el tacto, el amor, el cariño, la felicidad…

Esa era la diferencia.

Con un acto tan banal y simple, ella se sentía más viva que nunca.

"Issei…" Ella ronroneó por lo bajo, llamando la atención del castaño.

"Dime." Él le contestó con una delicada sonrisa cuando comenzó a darle pequeñas caricias a su mejilla.

Issei siempre tenía un cuidado bastante singular cuando la acariciaba, pero en esta ocasión se sentía aun más profundo. Era como si la estuviera acariciando como si fuera lo más importante que tiene en la vida. Esos toques tan delicados y pausados la hacían sentir muy especial.

Amaba sentirse de esa manera.

Amaba el simple hecho de poder estar cerca de él.

Amaba todo de él.

Issei bajó su mirada al notar como la dragona enrollaba sus piernas con las suyas mientras no paraba de ronronear con una pasión que antes no había escuchado en ella.

La dragona abrió sus ojos lentamente mientras tomaba una de las manos de Issei. Ella la guio lentamente a su pecho, hasta que finalmente se estacionó sobre su escote.

Los ojos de Issei se ensancharon un poco al notar como el sello sobre el pecho de la dragona comenzó a brillar con fuerza, haciendo que todos sus sentimientos y alegría se trasmitieran a través de su conexión.

En un principio, Tiamat pensó que quizás él se abrumaría cuando recibiera todas sus sensaciones, pero la que terminó abrumada fue ella.

Issei sonrió un poco al ver como los ojos de la dragona se ensanchaban, ya que él también había compartido su enlace con ella.

"Es curioso que tengamos exactamente las mismas emociones." El comentó con una pequeña risa.

"Uh, esto…" Tiamat no pudo evitar dar un pequeño suspiro cuando se dejó abrazar por todas las hermosas sensaciones.

El enlace apneas era capaz de compartir toda la felicidad que se estaban trasmitiendo entre ambos.

"Esto es grandioso." Tiamat concluyó, cerrando sus ojos para poder procesar mejor toda esa alegría que la estaba inundando.

También se podía sentir una pizca de tristeza y remordimiento, pero estaban tan excluidos que ni siquiera entraban en cuenta.

Tiamat pudo sentir como su cuerpo se derretía cuando Issei utilizó su brazo libre para abrazarla y atraerla más hacia él. Ese acto solo fue la frutilla del postre cuando sintió como le besaba la frente, un acto que le trajo escalofríos alrededor de todo su cuerpo.

Por alguna razón, Issei estaba siendo más apegado de lo normal. Pero lo cierto es que a ella no le molestaba.

De hecho, era todo lo contrario. A ella le encantaba.

Solo hacía que lo amara más y más.

Los labios de Issei se separaron de su frente en lo que podría haber asegurado que fue una eternidad.

"Buenas noches." Él dijo, tomando su cintura para que se acurrucaran aun más, un gesto que pareció agradarle mucho a la dragona quien movió sus caderas en contra de su voluntad.

La dragona colocó sus dos manos sobre la mano de Issei para apretarla con fuerza sobre su pecho.

El sello que los mantenía atados brilló con aun más fuerza cuando la dragona por fin terminó de acomodarse en él.

Y como si fuera arte de magia, el sueño comenzó a dominarlos mucho más rápido que en estas dos semanas.

Antes de que cayera rendida a sus sueños más profundos y felices, ella logró sonreír y decir unas últimas palabras.

"Buenas noches."

Antes de irme, me gustaría dar otras palabras de agradecimiento a priXVIII por crear nuevos Fanarts.

Y en esta ocasión, ¡fueron para Ophis!

Ya lo dije varias veces, pero voy a hacerlo todas las veces que sea necesario: muchas gracias por traerme unos dibujos tan hermosos. Realmente me emociona el hecho de que alguien me dedique este tipo de cosas. Sinceramente no sé como expresarlo en palabras, solo puede decirte gracias.

Si quieren ver más acerca de él, pueden buscarlo por Twitter. Vale la pena, ya que tiene una gran cantidad de Fanarts bastante grandiosos.