¡Aquí me presento con un nuevo capítulo!

Antes de decir cualquier otra cosa, quiero darles un agradecimiento de corazón ya que llegamos a los 300 seguidores en FanFiction. Esto para mi es algo increíble, ya que es la única historia en esta plataforma que atravesó los 200 seguidores y favoritos, y ahora vuelve a romper esa cifra. Me alegra mucho ver que esta historia tiene tanto apoyo, y espero que sigamos rompiendo cifras personales hasta que esto llegue a su fin, e incluso después de ello.

Realmente gracias a todos, especialmente a los que comentan y revisan, ya que siempre están allí y los llevo bastante presentes. Eso se debe a que siempre tiran tantas buenas vibras que me impulsan un montón para continuar con esto todo el tiempo.

Así es, hice una nueva portada y la imagen quedó recortada xD. Por suerte en Wattpad no se nota mucho, pero en FanFiction es otra cosa completamente diferente. Principalmente porque la mitad del rostro de Ophis está recortado. De momento lo dejaré así, pero la próxima portada que haga intentaré mejorar esos detalles para que no vuelva a suceder.

De seguro se leerá otro capítulo tranquilo, parecido al anterior. Tengo pensado hacer un par de interacciones entre Issei y sus mujeres, además de ciertas apariciones. En general, creo que será un capítulo tranquilo y gracioso, funcionará más que nada como transición.

Espero que este nuevo arco les guste, ya que estará repleto de emociones desde el principio hasta el final.

Sin alargarme mucho más, me gustaría comenzar a contestar las reviews:

Carlos118: Como ya dije en capítulos anteriores, el tema del trauma se sobre extendió por mi culpa, ya que los acontecimientos terminaron siendo más largos de lo normal, y esa parte lo hace ver un tanto forzado, pero desafortunadamente no puedo cambiar algo que ya estaba anteriormente planeado, porque según yo podría cambiar totalmente el desenlace y el dramatismo que está a punto de llegar, y lo cambiara para mal. Lo de la fiesta en el anterior capítulo lo sentiste apresurada porque así lo fue. Tenía pensado hacer una cosa más, pero al final decidí recortarlo al ver que el capítulo se estaba haciendo muy largo. Creo que en parte ya se está revelando lentamente los poderes ocultos que tiene Issei, y la que más está metida en todo esto es Penemue (Ophis y Great Red no cuentan, ya que Dios prácticamente les contó todo lo que iba a suceder). Eso sí, todo tendrá un antes y un después en este arco referido a muchísimas cosas, por eso digo que este punto de la trama va a ser totalmente crucial.

Sin nada más que decir, es momento de comenzar.

¡Disfruta!

Los ojos de Issei se abrieron lentamente con cierta pesadez. Su mano chocó con fuerza sobre la molesta alarma para hacerla callar antes de que siquiera pudiera decir una palabra. Su mano bajó y volvió a rodear la cintura de la dragona durmiente por puro instinto. Sus ojos se abrieron un poco más al notar como Tiamat se acurrucaba aun más en él mientras continuaba durmiendo.

Issei alzó su mano con cuidado para darle un par de palmadas sobre su hermoso cabello celeste para que siguiera durmiendo un poco más. Aun faltaba más de una hora para ir a la Academia, así que podían seguir durmiendo un poco más. Especialmente después de ver el rostro de la dragona, quien parecía estar teniendo un lindo sueño gracias a que él estaba cerca otra vez.

La Academia…

En esos momentos, la mirada de Issei se puso un poco seria.

Recordó que aun no había hablado mucho con Rías, y el problema residía en que la final del Rating Game se llevaría dentro de muy poco. Eso era un problema, ya que Asia aún seguía internada por el fuerte golpe que recibió en su cabeza. Aún faltaba un día para el torneo, pero dudaba mucho que ella se pudiera recuperar por completo.

"Supongo que le preguntaré." Issei se inclinó de hombros para restarle importancia al hecho.

"Habían sido dos semanas muy tranquilas, hubiera deseado que se tardara más tiempo en llegar…" Los comentarios de sus padres a través de la puerta hicieron que el castaño frunciera el ceño.

Allí estaban de nuevo, hablando mal de él justo en frente de su habitación.

Había ocasiones en la que sospechaba que ellos lo hacían a propósito.

Pero antes de que realmente pudiera molestarse por eso, pudo sentir como dos manos tomaron sus mejillas con una delicadeza absoluta.

Issei bajó su mirada y justo cuando lo hizo, pudo sentir como unos labios humedecían su frente.

En ese momento ya había dejado de escuchar todo lo que estaban diciendo sus padres.

"Buenos días." Tiamat dio un tierno bostezo mientras se recostaba más sobre su cuello.

De alguna forma, el día que tenía un comienzo de mierda terminó transformándose en una mañana bastante agradable para Issei.

El castaño sonrió para responder tal gesto cariñoso. Su mano se deslizó sobre la mejilla de la dragona, quien ahuecó su rostro sobre su toque con mucho amor mientras le entregaba una de sus muchas preciosas sonrisas.

Después de deleitarse ante semejante hermosa y radiante mujer, Issei finalmente le respondió:

"Buenos días."

INICIO DE ARCO-CAPÍTULO 63: FANTASÍAS SEXUALES.

Issei se cruzó de brazos con una sonrisa de satisfacción tras ver su gran obra maestra. Frente a él yacía una gran escultura de un monstruo de color verde justo en frente de la entrada al viejo edificio de la Academia.

"Estoy seguro que esto dará bastante miedo." Issei se frotó la nariz con su típica sonrisa tonta en su rostro.

Su atención se desvió hacia la entrada del Club al ver como Rías salía junto con un hombre que él no conocía. Aun así, estaba seguro que lo había visto en algún lugar.

"Buen trabajo, Issei." Su ama lo felicitó al ver su trabajo.

"Como nuestro club fue elegido para representar la fiesta de este fin de ciclo, prometo que haré todo el esfuerzo posible para que sea una buena caza de brujas sin igual." Declaró con gran convicción al mismo tiempo que colocaba ambas manos en su cintura.

"No me cabe duda de eso." Rías le devolvió la sonrisa, para luego ver el viejo edificio a medio decorar. "Es increíble lo rápido que pasa el tiempo. Ya estamos a punto de terminar este año…" Ella concluyó con cierto tono nostálgico.

"Tiene razón, pasaron muchas cosas…" Issei observó el edificio con la misma reacción que Rías, aunque él se notaba mucho más nostálgico al recordar todas las cosas que había vivido en estos 8 meses.

Sus inicios en el mundo Sobrenatural.

El día que conoció a Tiamat, y su largo entrenamiento junto a ella.

El momento en que salvó a su ama del matrimonio arreglado, y así pagando su deuda.

La batalla contra Kokabiel.

El día que conoció a Penemue, y el entrenamiento brutal que recibió de ella.

Su primer encuentro con Vali.

La lucha contra el Dios Loki.

Las citas falsas con Rossweisse.

El momento en el que casi se le parte el corazón al pensar que Tiamat moría. Si, ese mismo momento en el que conoció a Ophis.

Y finalmente estaban todos los acontecimientos de estas dos últimas semanas.

Realmente habían sido muchas cosas…

Eran tantas que no podrían ser enumeradas tan sencillamente, ya que millones de recuerdos felices y otros no tan felices decoraban su mente con un brillo que no podría ser apagado jamás.

Pero lo que sin duda más recordaba, fue todos esos momentos que pasó junto a las mujeres que amaba.

Esos momentos, esos precisos momentos…

La simple idea de olvidarse de ellos hacia que se quisiera reír a carcajadas.

Olvidarlas era mucho más de lo que podría describirse cuando uno estudia el significado de la palabra imposible.

"Issei." La voz de Rías lo despertó de sus tan ansiados recuerdos. "Este es mi primo Sairaorg. Él quería hablar contigo, y, por cierto, él es el rey contra quien nos enfrentaremos en la final." Esas palabras lograron que Issei mirara al hombre con un interés creciente.

"Me hubiera gustado conocerte antes, Hyoudou. Pero es evidente que, entre tantos problemas, las cosas se complicaron un poco." Aclaró el hombre con una sonrisa, inclinando su mano hacia el frente.

"Si, seguro. Para mi también es un placer conocerte." Comentó Issei con una sonrisa amistosa cuando inclinó su mano para aceptar el saludo del hombre.

En el momento en que sus manos se encontraron, la expresión de Issei cambió radicalmente.

"Para serte sincero, estoy tan emocionado por nuestro encuentro que no pude aguantarme las ganas de venir a saludarte." Declaró Sairaorg con una sonrisa un poco más afilada, justo en el momento en que el apretón de manos comenzó a convertirse en algo un poco violento. "Ya estoy cansado de enfrentarme a gente que no me llega ni a los talones, ya que eso no es para nada divertido. Espero mucho de ti en este enfrentamiento, Sekiryuutei." Él concluyó, desprendiendo un brillo peculiar de sus ojos.

"Dalo por hecho." Issei le respondió con una sonrisa desafiante. La expresión de Sairaorg cambió un poco al ver como Issei le devolvía el fuerte apretón de manos sin una pizca de miedo en sus ojos.

En ese momento, una sonrisa muy terrorífica decoró el rostro del Demonio.

"Hyoudou Issei…" El hombre apretó con más fuerza la mano del mencionado. "Te estaré esperando en el campo de batalla." Concluyó, emitiendo un aura muy amenazante.

Finalmente, Sairaorg volvió a su expresión habitual cuando soltó la mano del castaño, marchándose del lugar con un simple saludo de su mano.

"Por un momento pensé que iba a armar algún tipo de alboroto." Dijo Rías con un gran suspiro al final que no sabía que estaba conteniendo.

Issei se miró su mano mientras se la sobaba para calmar el dolor que aun persistía del apretón que tuvo hace un segundo.

"Ese tipo es fuerte, compañero." Pensó Issei para sus adentros, sonriendo levemente.

"Debo admitir que estoy un poco emocionado, socio." Declaró Ddraig con un claro tono altivo en sus palabras.

Rías sonrió un poco al ver que Issei parecía estar bastante emocionado ante el encuentro reciente.

"Hablando de la final, mi hermano celebró una reunión hace poco." La pelirroja obtuvo la atención del castaño tras decir esas palabras. "Debido a todos los altercados que sufrimos hace poco, las fechas se retrasaron un poco y se llevaran a cabo este sábado."

"Es decir que tenemos 5 días a partir de ahora." Declaró Issei, recibiendo un asentimiento por parte de Rías.

"Socio, deberías hacerle caso al consejo de Penemue y tomar estos días con algo de calma." El guantelete se materializó, logrando que Issei y Rías lo miraran. "Estoy contento de tener a un portador tan dedicado como tú, pero de nada sirve sobre exigirte en vano." Concluyó el dragón.

"Lo entiendo." Issei asintió. "Solo tomaré los entrenamientos mañaneros en estos días para dominar mi nueva evolución."

"Me gustaría que pasara más tiempo conmigo en estos días, pero es cierto que lo necesito lo más poderoso posible para este enfrentamiento. Después de todo, no será nada sencillo." Pensó Rías, viendo como Ddraig e Issei seguían hablando de su nuevo poder adquirido con bastante emoción.

Rías alzó su mirada, para luego dar un gran suspiro interno.

"Después de los Rating Games lo haré, ya no me van a quedar más opciones. Solo espero que mi hermano no siga preguntando acerca de los avances que estoy teniendo con el Sekiryuutei." Rías bajó su cabeza en señal de derrota.

"Aunque lo cierto es que ya le mentí, así que realmente no hace mucha la diferencia al castigo que recibiré si él se entera. Aun así, sigo pensando que haberme enfrentado a la furia de esa loca hubiera sido mucho peor." Rías abrió sus ojos con una mirada muy seria.

"Así es, fue la mejor opción desligarme de él por estos días así ella no me mataba…"

Varías horas más tarde, en la Residencia Hyoudou…

"¡Eres la mejor, Penemue!" Issei saltó sobre la Cadre para darle un gran abrazo, logrando que la mujer sonriera mientras se sonrojaba un poco.

"Ni lo menciones." Fue la respuesta de Penemue, quien aceptó el abrazo con mucho gusto. "De hecho, yo también tengo muchas ganas de saber cuanto has mejorado con ese nuevo poder que obtuviste."

Mientras tanto, una Ophis bastante metida en la conversación los estaba mirando de lejos con una expresión bastante graciosa en su rostro. Ella le dio otro bocado a su chocolate al mismo tiempo que la mirada se profundizaba entre ellos dos.

Principalmente, ella se enfocaba en el abrazo, y el hecho de que Issei tuviera casi toda su cara hundido entre los pechos de la Cadre.

Por alguna razón, eso hizo que se sintiera algo extraña, y no era un sentimiento que fuera agradable.

Así es, ella estaba celosa.

"Empezaremos mañana antes de la Academia." Ella afirmó, para luego dar un rápido saludo antes de abandonar el lugar. "Asegúrate de dormir bien, porque no voy a contenerme."

"Me ofendería si lo hicieras." Respondió el castaño con una sonrisa dentuda, haciendo que otra leve sonrisa apareciera en el rostro de la hermosa Cadre.

"Ahora, veamos cual será el trabajo de hoy…" Comentó Penemue mientras materializaba unos lentes y unos cuantos papeles justo antes de desaparecer.

Issei voleó su mirada, solo para confundirse al instante por lo que estaba viendo.

Ophis estaba sentada en el sofá mientras hacia unos movimientos bastante raros con sus manos sobre sus senos. Una línea bastante curiosa se dibujó entre la distancia que cubría sus manos y su pecho.

Todo esto era acompañado por el chocolate que colgaba de su boca, dándole una apariencia bastante dulce.

"Tendré que trabajar sobre ello…" Ophis asintió para si misma cuando dejó de hacer esas cosas extrañas, volviendo su atención en un Issei que se encontraba con una mirada en blanco por lo que acababa de ver.

"¿Por qué siento como si estuviera haciendo una especie de comparación?" Él se preguntó con una gran gota de sudor rodando por su cabeza.

"Issei." La Diosa se acercó al hombre, para luego abrazarlo posesivamente. "Hoy quiero que juegues con Ophis." Ella comentó con seriedad, aunque el brillo adorable en sus ojos le hacía ver completamente lo opuesto a una persona seria.

"De acuerdo, ¿qué quieres hacer?" Issei le preguntó, dándole leves palmaditas en la cabeza que ella pareció aceptar con gusto.

"Esto de ser profesora no es lo mío…" Tiamat interrumpió la conversación entre ambos cuando irrumpió desde el segundo piso, teniendo una clara expresión agotada y aburrida en su rostro.

"Ya tenemos otro participante." Declaró la Diosa cuando materializó un juego de mesa, logrando que tanto Issei como Tiamat le miraran bastante extrañados. Aunque cada uno tenía una diferente razón para ello.

"¿En que momento acepté jugar con ella?" Se preguntó la Reina Dragona con una mirada en blanco.

"¿De donde sacaste eso?" La otra pregunta fue dirigida por el castaño, quien no se encontraba mucho mejor que Tiamat.

Y la respuesta que recibió hizo que se sintiera mucho peor.

"Fui a una tienda y lo tomé prestado." Fue la simple respuesta de Ophis, quien observó con completa inocencia como Issei casi se caía de espaldas.

"Aun hay muchas cosas que debes aprender…" Comentó Issei en una pose derrotada mientras que Ophis inclinaba su cabeza hacia un lado, sin comprender lo que había hecho mal.

Varias horas más tarde…

Después de varios minutos de explicación por parte de Issei, las dos mujeres por fin parecieron entender como funcionaba el juego y comenzaron a divertirse.

Las horas pasaron, prepararon diferentes aperitivos para acompañar el juego y el resto del día.

Como los padres de Issei casi siempre llegaban tarde, nunca tuvo que dar una explicación acerca de Ophis. Aun así, la Diosa le había dicho que modificó sus recuerdos para que pensaran que era una prima lejana del castaño.

Ese era otro motivo más por el cual tenía que seguir enseñándole cosas. Ella ya había dejado de intentar matar a todo lo que le molestaba, pero todavía tenía la tendencia de manipular a las personas bajo su antojo.

Era cierto que los padres de Issei no se merecían ser protegidos, pero también era cierto que se debía comenzar a controlar esas acciones antes de que Ophis comenzara a jugar con los recuerdos de todos los seres que la rodean por antojo propio.

Después de una larga y extensa conversación sobre lo que es correcto e incorrecto, Ophis por fin pareció comprender lo que había hecho mal.

Finalmente, todos se fueron a dormir justo unos minutos antes de que llegaran los padres de Issei.

Como era costumbre, el joven escuchó desde su habitación como sus padres siempre se quejaban de una cosa u otra cada vez que regresaban. Por lo general, él siempre estaba involucrado de alguna manera.

"¿Aun sigues prestando atención a las cosas que dicen?" Tiamat no pudo evitar fruncir el ceño al ver la expresión un tanto abatida de su futuro amante.

"No. O por lo menos, creo que no es de esa manera…" Issei se explicó vagamente, sentándose al borde de la cama ante la mirada atenta de la dragona, quien ya se encontraba completamente acobijada.

"Si no es eso lo que te molesta, ¿entonces que es?" Ella preguntó con gran curiosidad.

"Bueno, digamos que no he tenido una infancia precisamente agradable." Declaró el castaño con una risa seca. "En cierto modo, puede parecer extraño lo que voy a decirte…" Issei se mostró un tanto incomodo tras sus últimas palabras.

Pero esa incomodidad se esfumó por completo cuando sintió como una mano se entrelazaba protectoramente con la suya.

"Sabes que siempre voy a comprenderte, sin importar qué." Tiamat le entregó una sonrisa cubierta de cariño que relajó visiblemente al castaño.

"Tengo suerte de haberte conocido." Declaró el castaño con una sonrisa al sentirse completamente apoyado por la dragona. "Como explicarlo sin que suene tan raro…" La expresión de Issei cambió radicalmente tras esas palabras. "Para hacerlo simple, supongo que siempre quise crecer lo más rápido posible para tener una familia, una verdadera." Ese comentario impresionó a Tiamat, aunque también la confundió.

Al ver que no había sido del todo claro, Issei continuó su historia.

"No sé exactamente a que edad me di cuenta, pero desde ese momento supe que no era normal ser tratado con tanta frialdad y disgusto por parte de tus propios padres. Después de ese momento, no veía la hora de poder crecer lo más rápido posible para tener mi propia familia. En un principio, fue por eso que mi interés a las mujeres llegó, aunque en esos momentos era un acto que solo estaba cubierto por la inocencia…" Aclaró el castaño al mismo tiempo que se frotaba el cabello un tanto apenado, recordando todo lo que sucedió después de leer ciertas revistas de mujeres. "En un principio solo me interesé en el sexo opuesto porque sabía que solamente podía tener hijos si era con una mujer, aunque por supuesto que todavía no tenía todos los verdaderos conocimientos acerca de ello." Issei se río entre dientes tras recordar como imaginaba que una cigüeña traería a sus hijos cuando él y su novia estuvieran de acuerdo con formar una familia.

"Eso suena muy dulce." Declaró Tiamat con una pequeña risita, imaginándose algo parecido al castaño. Lo único que difería en su imaginación es que la novia de Issei era ella de pequeña.

El ambiente divertido se fue apagando a medida que la expresión de Issei cambiaba. Incluso Tiamat comenzó a sentirse un poco mal por la mirada decaída de su amado.

"En resumen, yo quería formar una familia. Mi propia familia. Siempre imaginé que tendría unos bebes hermosos a los que cuidaría con toda mi alma, a diferencia de mis padres que nunca lo hicieron. Yo sería un padre ejemplar, criaría a unos hijos maravillosos, y…" Issei se pauso en ese momento. Tiamat pudo ver como sus puños se apretaron, por lo que pudo entender que las siguientes palabras que saldrían de sus labios eran un poco difíciles de decirlas.

Por lo menos, lo era para él.

"Y vivir junto a una pareja de ensueño que me ayudará a criar a nuestros hijos." Él concluyó, para luego sonreír.

"Supongo que eso es todo."

"Es un sueño muy bonito, Issei." El castaño se dejó llevar por las palabras de la dragona cuando le abrazó por la espalda, haciendo que se acostara junto a ella. "Espero que no tardes tanto tiempo en encontrar a esa mujer de ensueño." Issei no pudo evitar reírse ante esas palabras, algo que a Tiamat no le pareció para nada gracioso.

Especialmente porque pudo sentir que era una risa cubierta de sarcasmo.

"¿Acaso dije algo gracioso?" Ella le cuestionó con el ceño fruncido.

"¿Eh? ¡Por supuesto que no!" Issei se escusó al instante al notar que Tiamat se había enojado un poco. "Solo pensé que no necesito buscar nada, ya que ese sueño desapareció hace un tiempo." El castaño aclaró lo más rápido que pudo, viendo como la mirada de Tiamat cambiaba notoriamente.

En esta ocasión, ella parecía algo preocupada por él.

"Pero no te preocupes, ya tengo nuevos sueños que debo cumplir…" Él declaró, para luego apretar un poco más el abrazo para acercarse más a la dragona, logrando que esta apoyara su cabeza sobre su pecho. "Por ejemplo, aun tengo que superarte." El comentó con gran convicción, y en esta ocasión la que se burló fue Tiamat.

"Sigue soñando." Comentó la Reina Dragona entre risas, logrando que Issei se riera un poco.

Justo en ese momento, el castaño se quedó en silencio para ver como ella se reía con los ojos cerrados mientras acurrucaba su cuerpo sobre él.

"Además, no necesito encontrar a ninguna mujer…" Pensó para si mismo, enmarcando una sonrisa amorosa en su rostro.

Él castaño abrazó con aun más fuerza a la dragona, logrando que esta arrullara con mucho gusto mientras se preparaba para dormir junto con su tan amado castaño.

Issei le dio una última mirada a esa hermosa reina que tenía entre sus brazos antes de caer en lo mas profundo de sus sueños.

"¿Por qué debería buscar una mujer de ensueño cuando estoy junto a alguien que es mucho más preciosa que un simple deseo?"

En el día siguiente…

Los ojos de Tiamat se contrajeron cuando los primeros rayos de luz habían comenzado a emerger sobre la Residencia Hyoudou.

Aunque ese no era el motivo por el cual su respiración era pesada.

Sus ojos se abrieron lentamente, su agitación fue acompañado por un enorme rubor que era seguido por una estimulación bastante grande justo en donde estaba su entrepierna.

De hecho, era curioso que ningún accidente como este hubiera pasado entre ellos después de haber dormido juntos por tanto tiempo, especialmente si es que siempre estaban tan cerca el uno del otro como lo hacían ellos.

El rostro de Tiamat se hundió en el pecho del castaño para ahogar un gemido contenido que emergió cuando el muslo de Issei se frotó con fuerza sobre su intimidad.

Issei también se mostraba algo inquieto en sus sueños, ya que la dragona estaba derramando una fragancia bastante singular a causa de su excitación creciente.

En resumidas cuentas, Issei había vuelto a activar ese botón sensible sin que este se diera cuenta, el problema es que ahora podía sentir ese aroma distintivo del limón en el área.

El problema no era el olor.

El problema es que esa fragancia siempre sirvió para llamar al macho dragón del que la hembra estaba enamorada.

Y eso tenía pinta de que iba a seguir siendo así, por lo menos hasta que Issei haga algo al respecto sobre la Época de Apareamiento que estaba atravesando Tiamat desde hace varios meses.

Pero de pronto todos saben que él no haría nada al respecto.

Por lo que, en estos momentos, esta situación solo podía traducirse en problemas.

Después de todo, Tiamat apenas parecía dentro de sus cabales en estos momentos, y sería realmente extraño que pudiera contenerse por mucho más tiempo.

"Issei, tu pierna…no…" Ella intentó hablar, pero su mente fue hundida lentamente en el placer de estar siendo tocada por el hombre que amaba tanto, aunque esto fuera un simple accidente.

Los intentos de separarse de la dragona no llegaron muy lejos, ya que su cuerpo colisionó fuertemente contra el de Issei una vez más.

Ese acto, y el creciente aroma singular de la mujer, hizo que el castaño se despertara.

"¿Tiamat?" Issei la miró confundido al ver el enorme rubor que tenía en su rostro.

Esa reacción no duró tanto tiempo, ya que un fuerte jadeo se presentó cuando sintió un aliento helado sobre su cuello.

Esto le estaba resultando bastante conocido, como si lo hubiera vivido antes.

Y esa idea terminó de cerrarse en su mente cuando escuchó a Tiamat.

"Mio."

Sus colmillos se hundieron por una segunda vez en el cuello de su amado, despertando una oleada de fragancias mucho más poderosa que antes, como si ese hecho hubiera hecho que el apetito sexual de la dragona despertará hasta unos límites inimaginables.

Parecía ser que el hecho de marcarlo como suyo la ponía realmente caliente.

"Tranquila, todo estará bien…" Issei intentó calmarla de alguna manera mientras le daba pequeñas palmaditas en su cabeza. Ese simple hecho hizo que la dragona clavara sus colmillos aún más profundos mientras apretaba su cuerpo contra el de su amado.

Era obvio que ella se estaba hundiendo aun más en ese mar de lujuria, por lo que intentar tratarla bien para razonar con ella era una estupidez.

Aun así, Issei no quería tratarla mal bajo ninguna circunstancia. Incluso sabiendo que ese hecho podría terminar en un acto bastante desafortunado para él.

"O afortunado, depende de como lo veas." Ddraig se rio dentro de la mente de Issei, logrando que este se sobresaltara.

"¡Ddraig, ayúdame!" Pensó el castaño alarmado al sentir como sus sentidos también estaban siendo afectados por culpa del fuerte aroma que estaba desprendiendo la dragona.

"Eso es imposible." Respondió el dragón con gracia. "¿Recuerdas cuando te dije que aprender a usar tus propios sentidos de dragón podría ser contraproducente y aun así no me escuchaste? Creo que solamente te queda intentar disfrutar lo que está a punto de suceder." Concluyó el dragón, viendo como el castaño cerraba sus ojos con fuerza cuando su erección palpitante chocó fuertemente contra la pelvis de la dragona, haciendo que esta emitiera un gemido ahogado cuando finalmente se separó del cuello del castaño.

Aunque aun estaban en ropa interior, lo cierto es que el mar de fluidos que estaba derramando la dragona allí abajo no ayudaba a que la situación mejore.

"¡Deja de estar jodiendo y has…!" Issei no pudo terminar de despotricar contra su socio, ya que unos dedos se posicionaron sobre su boca.

Los ojos de Issei se enfocaron en los de Tiamat. No estaba seguro si es que podía verla con claridad, ya que la mujer tenía sus ojos nublados por la pasión y la lujuria.

"No hables con nadie más, solo céntrate en mi en estos momentos." Ella dijo con una voz bastante exaltada, acercándose lentamente a su rostro. "Tu sueño de tener una familia aun no a desaparecido, ¿verdad? Lo he visto en tus ojos." Ella se detuvo a pocos centímetros de su rostro, esperando su respuesta.

"¿Ha que quieres llegar con esto?" Issei le consultó con claro nerviosismo, viendo como Tiamat desviaba su mirada por un corto segundo.

Estuvo seguro que sus ojos brillaron con una gran indecisión, como si ella realmente no quisiera decir nada de lo que estaba a punto de decir.

Como si ella quisiera mantener todas esas palabras enterradas en lo más profundas de su corazón para que nunca salieran a la luz.

Finalmente, ella le volvió a mirar.

Esa pizca de inseguridad en sus ojos había desaparecido cuando sus caderas volvieron a frotarse contra su erección.

"Forma una familia conmigo."

Issei se quedó completamente estático tras esas palabras.

Nada surgió en su mente en aquellos momentos, por lo que solo pudo atinar a responder con ese vacío.

"¿Eh?" Fue lo único que salió de sus labios.

Esa confusión tormentosa se convirtió en un gruñido cuando sintió como su erección cubierta se frotaba sobre el abdomen de la dragona.

"Más…" Issei la miró con gran confusión, ya que no había llegado a escucharla.

Su enfoque ensombrecido solo hacia que se preocupara aún más.

"¿Qué dijiste?" Con esa pregunta formulada, el joven pudo sentir como los brazos de la mujer se aferraban con fuerza sobre su espalda, encerrándolo en un abrazo mucho más sentimental y poderoso que hace un segundo.

"¡No lo soporto más!" Ella gritó cuando volvió a alzar su mirada, chocando su nariz con la del castaño que se había sorprendido bastante tras su arrebato.

"¡No lo soporto más!" Ella volvió a gritar con una voz entrecortada, sintiendo como todas sus emociones contenidas estaban emergiendo de su cuerpo sin su consentimiento por culpa de su estado.

"¡No quiero que estés con otra mujer cuando yo estoy lejos!"

"¡No quiero que todo ese amor que siempre derramas sobre mi se apague cuando deba alejarme por culpa de tu relación!" Su tono sufrió un cambio bastante drástico en ese momento. Se sintió como si ella se hubiera roto de tan solo imaginar como él se alejaría de su lado cuando por fin encontrara a alguien.

"¡No quiero que seas feliz si eso me rompe el corazón!"

"¡No quiero engañarme a mi misma si sé que nunca seré feliz si no puedo estar cerca de ti!"

"¡Ya no quiero engañarme más!"

"¡Por favor, ayúdame!"

Ella por fin terminó de gritar. Su respiración agitada se profundizó aun más mientras intentaba recuperar el aire perdido, viendo como el castaño estaba completamente aturdido ante semejantes palabras.

De hecho, no eran solo por sus palabras…

Ella tenía sus hermosos ojos celestes muy húmedos, indicando que estaba a punto de llorar.

Nunca pensó verla en tal estado.

En ese momento él supo que no debía dejar corromperse por ese aroma lujurioso que lo estaba arrastrando.

En su cabeza no cabía posibilidad de que ella solo estaba siendo honesta consigo misma. Solo estaba siendo arrastrada por su propia condición, y por ese mismo motivo es que estaba a punto de llorar.

Porque ella se sentía culpable.

Para él, era impensable que alguien como Tiamat estuviera a punto de llorar por la simple razón de que lo deseaba hasta la medula, y que ella había ocultado todos esos sentimientos hacia él durante tanto tiempo que la estaban matando por dentro.

No, no era posible.

Era imposible que una mujer tan hermosa y perfecta se enamorara de alguien como él.

Y por esa razón debía actuar, antes de que pudiera lastimarla.

Pero…

Las manos de Issei se aferraron a la espalda de la dragona con más fuerza, en vez de hacer lo contrario.

Su mente tenía claro lo que debía hacer, pero lo cierto es que su corazón no.

Después de escuchar esas palabras, en su interior deseó que todo fuera real. Y aunque no lo creyera, la situación actual no ayudaba a que pudiera pensar con coherencia.

"Por favor…"

Tiamat se acercó a lentamente a sus labios al mismo tiempo que acercó una de las manos de Issei para que se aferrara a su trasero.

"Por favor…"

El aliento gélido de la dragona golpeó muy cerca sobre él, y eso era normal, teniendo en cuenta que sus labios ya se estaban rozando.

"Por favor, acéptame."

Justo antes de que Tiamat pudiera acercarse más, alguien la jaló fuertemente del cabello. Ella gruñó con dolor cuando volteó su mirada, viendo como una Ophis estaba allí con una mirada completamente inexpresiva.

"¿Ella salió debajo de las sabanas?" Issei la miró con los ojos en blanco al notar ese detalle. "¿En que momento se metió en la cama, y por qué no me percaté de ello?" Volvió a preguntarse, para luego ver como Ophis mirara entre él y Tiamat, quien estaba haciendo todo lo posible para volver a acercarse a Issei.

"¿Qué demonios estaba sucediendo?" Ophis fijó su mirada en Issei, para luego taparse la nariz con su mano libre. "¿Y que es ese olor tan fuerte?"

"¡Mantenla aquí todo el tiempo que puedas!" Issei por fin pareció reaccionar cuando comenzó a vestirse rápidamente ante la mirada impotente de Tiamat quien no podía soportar ver como su amado se escapaba del lugar.

"¿Por qué debo hacer eso?" La Diosa preguntó, para luego mirar con los ojos en blanco a Tiamat cuando recibió un gruñido por parte de esta.

"¡Suéltame, ahora!" Exclamó con rabia contenida.

"¿Oh qué?" Un aura mortífera rodeó a la Diosa, logrando que Tiamat chasqueara la lengua.

"Ella está enferma, por decirlo de alguna manera. Solo necesito mantenerme alejado por un tiempo hasta que se sienta mejor. Solo asegúrate de que se mantenga en la casa para que no cree problemas." Afirmó el castaño cuando terminó de ponerse su calzado. "Supongo que no le importara a Penemue si empiezo el entrenamiento unos 30 minutos antes." Concluyó, para luego desaparecer mediante un círculo mágico.

Tiamat volvió a gruñir por lo bajo cuando se llevó su mano a su intimidad que se sentía completamente abandonada y vacía.

"Así que estás enferma. ¿Puedo ayudarte con eso?" La pregunta de Ophis hizo que Tiamat la mirara por unos pocos segundos.

Ambas compartieron un silencio bastante cortante mientras no desviaban sus miradas.

"Supongo que con tu ayuda podría aliviarme más rápido…"

Unos momentos más tarde…

"Gracias por ayudarme hoy." Declaró el castaño, volviendo a su hogar junto a Penemue, quien tan solo asintió ante lo mencionado por él.

"Hum…" La Cadre no pudo evitar arrugar la nariz por el fuerte olor que había. "Incluso llega hasta aquí. No sabía que una dragona en celo podría resultar tan molesta." Declaró la mujer, tapándose la nariz con una de sus manos. "¿Cómo haces para convivir con esto?"

"La realidad es que no ha pasado casi ninguna vez. Y cuando sucede, siempre intento separarme de ella lo más rápido posible antes de que suceda algo malo." Respondió Issei, sintiéndose un poco incomodo ante el fuerte olor a limón que claramente lo estaba llamando. "Aunque a mi no me resulta tan molesto. Quizás sea porque mis sentidos de dragón hacen que reaccione de manera diferente." Ese comentario se ganó una mirada por parte de Penemue.

"Probablemente le parece bueno porque ella lo está llamando a él con ese olor. Lo más seguro es que no se da cuenta que es una fragancia bastante lasciva." Pensó la Cadre para sí misma. "Por cierto, ya busqué entre tus registros familiares. Y como esperaba, no encontré nada que haga referencia a esa nueva "peculiaridad" que descubriste."

"Quizás debería preguntarle a Ophis sobre ello." Comentó Issei con calma, para luego detenerse junto en frente de las escaleras.

"¿Por cierto, donde está ella?"

"¿En este lugar se siente bien?" Ophis recorrió su mano sobre los muslos de Tiamat, quien asintió al instante cuando pequeños gemidos comenzaron a emerger de sus labios.

"¿Por qué ella es tan sensible?" Pensó la Diosa con cara de palo al mismo tiempo que acariciaba los muslos de la dragona.

Mientras tanto, Tiamat estaba haciendo su propio trabajo acariciando sus pechos desnudos con sus propias manos.

"¡Allí se siente bien!" La Reina Dragona ronroneó por lo bajó, sintiendo como su cuerpo estaba calentándose bastante. "¡De hecho, fue buena idea pedirte ayuda! ¡Todo está yendo más rápido de lo habitual!" Ella cerró sus ojos con fuerza cuando comenzó a masajearse los senos con más fuerza.

"¡Siento que ya viene!"

"¿Qué es lo que viene?" Una interrogante apareció sobre la cabeza de Ophis. Por la misma intriga no se dio cuenta que elevó un poco sus manos, logrando que todo el cuerpo de Tiamat se tensara.

"… ¿Eh?" La Diosa volvió a mirar el lugar donde había tocado, siendo su trasero.

"¿Este es su punto más sensible?" Ella se preguntó, para que luego se iluminara una lamparita sobre su cabeza.

Tiamat no pudo evitar voltear la mirada cuando sintió que las manos de Ophis abandonaban su trasero.

"¡¿Por qué te detienes?! ¡Ya estaba cerca!" Ella aulló con desprecio.

"Tengo una idea." Fue la simple respuesta de la Diosa.

"¿Cuál?" Tiamat la miró con curiosidad, solo para ponerse un poco nerviosa al ver como Ophis alzaba su mano con un brillo peligroso en sus ojos.

"Oye, no estarás pensando en…"

"¡PLAAAAAFFF!"

"¡UUUUUUUUUUUNNGGG!"

"¿Qué diablos fue eso?" Penemue miró hacia la habitación con algo de preocupación.

"¿No crees que deberíamos ir?" Cuestionó Issei con el mismo sentir de la Cadre.

"Iré yo sola. Es peligroso que subas allí ahora." Contestó la mujer pálida cuando comenzó a subir por las escaleras.

"Ten cuidado." Dijo Issei, un poco nervioso ante toda la situación.

Penemue abrió la puerta de la habitación de golpe. Ese simple hecho hizo que se sonrojara por el fuerte hedor lujurioso que emergió desde adentro. Pero su rubor no surgió solo por eso, también fue a causa de la escena que estaba en frente de ella.

De hecho, era una escena bastante bizarra.

Ophis estaba acostada detrás de una Tiamat que estaba en topless. De la entrepierna de la dragona se desprendía una gran línea húmeda de fluidos que se habían esparcido por gran parte de las sabanas donde dormía su tan amado Issei, mientras que su trasero tenía una marca bastante roja en una de sus mejillas.

"¿Qué mierda estaban haciendo ustedes dos?" Penemue las miró con cierto asco.

"Cumpliendo un favor." Fue la simple respuesta de Ophis, quien se sentó sobre la cama.

"Ufff, ahora me siento mucho mejor." Tiamat gimió con una sonrisa cubierta de placer mientras olía las sabanas de una manera bastante sugerente.

"Realmente eres asquerosa cuando entras en celo." Declaró Penemue con los ojos en blanco al ver lo que estaba haciendo su amiga. "¿Por qué tienes que oler las sabanas donde te corriste de esa manera?"

"Porque mis fluidos están mezclados con el olor de Issei."

Mientras ambas mujeres discutían, Ophis se posó lentamente al lado de Penemue.

"Además, tu no puedes decirme nada. ¿Acaso no recuerdas como casi lo violaste porque solo te tocó un poco los pechos?"

Ophis alzó su mano, mirando entre ella y el trasero de Penemue con bastante intriga.

"Eso puede ser cierto, pero tú no estuviste muy lejos de hacer eso cuando fuimos a la piscina, no sé si recuerdas que solo por untarte un poco de protector solar en el culo te volviste completamente loca. Además, yo no me convierto en una jodida bestia lasciva cuando me pongo un poco caliente."

Ophis finalmente asintió para si misma con seguridad cuando un brillo peligroso emergió de sus ojos violetas.

"¡Oye, sabes que es una condición delicada…!" La dragona se quejó con un gran sonrojo de vergüenza por lo escuchado.

"Yo soy una Ángel Caída, ¿acaso no recuerdas que mi apetito sexual es igual de grande que el tuyo? Eso no es excusa para…"

"¡PLAAAAFFF!"

Los ojos de Penemue se ensancharon a niveles astronómicos cuando su trasero fue golpeado con tanta fuerza que le obligó a gemir de sorpresa.

Tiamat solo pudo abrir y cerrar la boca con los ojos bien abiertos ante lo presenciado, mientras que Ophis volvió su mirada a su mano.

"Que extraño…" Pensó la Diosa, cerrando y abriendo su mano. "Su reacción fue mucho más tranquila que la de Tiamat…"

Ophis dejó de divagar en sus estudios cuestionables cuando toda su piel se erizó.

Por alguna extraña razón, una de las entidades más poderosas del mundo tuvo el presentimiento de que podía morir allí mismo.

Probablemente, esa aura negra asesina que se alzaba detrás de ella era la causa.

Ophis alzó lentamente su cara inocente, hasta que finalmente se estacionó en el rostro ensombrecido de Penemue.

"Oye…" El cabello de su rostro finalmente dejó de cubrir sus ojos, denotando una mirada vacía que prometía muerte absoluta.

El rostro de Ophis se puso pálido cuando vio las venas que Penemue tenía sobre su sien, pareciendo que estaban a punto de explotar. Tampoco servía de nada ver esos labios fruncidos que expresaban una molestia sin igual.

"¿Qué demonios crees que estás haciendo, maldita enana bastarda de mierda?"

"¡Up!" Fue lo único que pudo decir Ophis cuando una mano se apretó firmemente sobre su cabeza.

"¿Te gusta golpear el culo de los demás?" Penemue escupió con sus venas aun marcadas y esa mirada vacía. "Entonces…" Una sonrisa macabra apareció en el rostro de la Cadre, haciendo que la misma Tiamat tuviera un gran escalofrió por todo su cuerpo.

"Quizás también debería adherirme a ese pasatiempo tan ridículo para desestresarme."

Todo el cuerpo de Ophis tembló cuando Penemue la levantó con su mano, hasta que sus caras estuvieron frente a frente.

La sonrisa de Penemue se profundizó con una sed de sangre insaciable.

"¿Quieres ser la primera voluntaria?"

"…"

"¿No crees que estás tardando mucho tiempo en bajar?" Preguntó una Rossweisse muy preocupada, que había llegado hace unos minutos a la Residencia Hyoudou.

"Estoy un poco preocupado, además estoy seguro que escuché un par de golpes." Declaró Issei, sin poder evitar fruncir el ceño. "Ya fue suficiente, iré a ver que demonios sucede." Issei comenzó a subir, siendo seguido rápidamente por Rossweisse.

Justo cuando estaban a punto de abrir la puerta, esta se abrió de una forma repentina. De ella salió una Penemue con una sonrisa satisfecha en su rostro que dejó a los dos confundidos.

"¿Todo está bien?" Cuestionó la Valquiria.

"Por supuesto que sí. Nunca me sentí tan bien en toda mi vida." Declaró la Cadre mientras se marchaba escaleras abajo.

Después de unos segundos ambos vieron como una Ophis salía de la habitación a paso lento ante la mirada confundida de los dos.

"¿Por qué caminas como un pingüino?" Dijeron los dos al mismo tiempo con una enorme gota de sudor corriendo por sus cabezas.

"Me castigaron." Fue la simple respuesta de Ophis quien pasó entre ambos. Los dos no pudieron evitar poner los ojos en blanco al ver que el trasero de la Diosa estaba siendo cubierto por dos almohadas.

"Por cierto…" Ophis se detuvo, mirando a Issei de reojo. "Tiamat me dijo que quería hablar contigo. En privado."

Issei miró hacia dentro de su habitación, viendo como la dragona estaba sentada en su cama. Su cara reflejaba un claro estado de incomodidad.

Definitivamente estaba nerviosa.

Era algo extraño, ya que ella casi nunca expresaba sentimientos que estén vinculados con la inseguridad.

"¿De que quieres hablar?" Preguntó el castaño, cerrando la puerta para que nadie pudiera escuchar.

De alguna manera sintió que eso haría las cosas más sencillas.

"Ya sabes bien de lo que quiero hablar." Tiamat no pudo evitar bajar su cabeza con cierta pena. "De vuelta perdí el control y te dije unas cosas…"

"¿Eso sucedió?" Tiamat alzó su mirada con bastante sorpresa para ver como Issei se frotaba la mejilla con falsa confusión. "¿Pasó algo esta mañana? Solo sé que faltaste a la Academia porque estabas un poco enferma." Declaró Issei, aun sosteniendo esa falsa confusión en su rostro.

Tiamat pudo comprender lo que Issei estaba haciendo, por lo que una gran sonrisa no tardó en aparecer en su rostro. Lo siguiente que hizo fue abalanzarse hacia sus brazos con una felicidad impresionante.

"¡Gracias, tenía mucho miedo!" Ella exclamó al mismo tiempo que frotaba su mejilla contra la del castaño.

Issei aceptó el afecto de la dragona, aunque hubo algo que lo confundió, y esta vez era confusión de verdad.

¿De que tenía miedo?

Eso era un tanto ridículo según su punto de vista.

Cualquier hombre se sentiría muy alagado y feliz de que una mujer tan maravillosa como ella le dijera todas esas cosas.

¿Quizás tenía miedo de que él pensara que todas sus palabras habían salido directamente de su corazón y no que fueran inducidas por su estado controversial?

Issei al final se inclinó de hombros, pensado que podría ser esa última opción.

Realmente no es que le importara mucho de todos modos, ya que ella parecía estar bastante feliz en estos momentos.

Finalmente, ambos se separaron un poco, compartiendo una sonrisa dentuda.

"Prometo que a partir de ahora tendré más cuidado con ese tipo de cosas. Realmente no quiero que nuestra relación se vea afectada por lo que pueda decir o hacerte cuando estoy en celo." Ella dijo, sin poder evitar sentirse un poco avergonzada.

"No te preocupes, lo entiendo perfectamente. Es algo que no puedes evitar, así que sería muy estúpido enojarme contigo." Aclaró el castaño, alzándole un pulgar para que la dragona se sintiera mejor.

"Eso si…" La sonrisa de Issei pasó a ser un tanto vacilante. "Para la próxima vez, intenta no hacer esas cosas en mi cama. Ya sabes, es un poco raro…" Él declaró mientras se frotaba el cabello.

"Oh, lo entiendo…" Tiamat bajó su cabeza con un furioso sonrojo decorando su rostro. Algo que, a los ojos de Issei, era bastante lindo, ya que había tenido muy pocas oportunidades de verla así.

"¡¿QUÉ?!"

Un gran grito provino desde el exterior, haciendo que Issei y Tiamat se miraran entre si con gran confusión.

"¿Qué fue eso?" Indagó Issei con una ceja alzada.

"Creo que era la voz de Rossweisse." Comentó Tiamat, volviendo a su expresión habitual. "Deberíamos bajar para saber que está pasando."

Obviamente, ninguno de los dos se esperó semejante propuesta que había hecho la mismísima Ophis.

El ruido del jabón cayendo dentro del baño fue lo que se escuchó, y en ese momento se pudo presenciar como el castaño estaba sentado en el inodoro mientras limpiaba el cabello de cierta Cadre con un producto bastante costoso.

A sus costados, se encontraban Tiamat y Ophis con una regadera mientras se limpiaban. A diferencia de ellos dos que llevaban unas toallas, ellas se encontraban en su ropa interior.

"Esto me recuerda a cuando nos bañamos aquella vez…" Pensó Penemue con una diminuta sonrisa mientras se acomodaba en el regazo del castaño.

"Es cierto, eso fue bastante divertido." Declaró Issei con cierta gracia tras recordar todo lo que había sucedido ese día.

"¡¿Ustedes dos se bañaron juntos antes?!" El rostro de Rossweisse emergió cuando la cortina que tapaba la ducha se corrió un poco, denotando el rostro muy sonrojado de la Valquiria.

"No pienses nada extraño, Valquiria sucia." Declaró Tiamat con gracia mientras limpiaba el rostro de una Ophis que lucia bastante relajada. "Issei y yo también nos bañamos muchas veces juntos, pero solo lo hacemos por diversión, una diversión sana. Bueno…sana bajo lo que tu misma consideras sano…" Concluyó la dragona cuando se inclinó de hombros.

"¡Pero…!" Rossweisse se quejó, pero fue interrumpida al instante por alguien.

"Si no quieres escuchar este tipo de conversaciones, entonces no tendrías que haber venido con nosotros." Declaró Penemue, dirigiéndole una mirada un tanto peligrosa. "Si sigues molestando, destruiré esa cortina que te está cubriendo." La Valquiria no pudo evitar dar un pequeño grito al mismo tiempo que su rostro se sonrojaba a más no poder.

"¡No, por favor!" Rossweisse lloró, para luego volver a cubrir su rostro detrás de las cortinas.

Issei apoyó su mentón sobre el hombro de la Cadre mientras se reía de forma silenciosa. Penemue colocó una mano sobre el cabello del castaño. Ella miró a Tiamat, y ambas se sonrieron divertidas por la actitud de la Valquiria.

Mientras tanto, Ophis parecía estar pensando otras cosas.

De hecho, su mirada estaba demasiado centrada.

Parecía ser un pensamiento más que profundo e importante para ella.

"Me robaron el regazo de Issei." Ella pensó con un hermoso puchero.

Unos momentos más tarde…

Todos se encontraban en la sala de estar, llevando únicamente unas toallas que cubrían sus cuerpos, y en el caso de Penemue, también tenía otra para cubrir su cabello.

Las tres damas de aspecto más adulto se encontraban sentadas juntas en la mesa del centro, mientras que Issei estaba sentado en el sillón junto con una Ophis que lucía más que satisfecha al haber recuperado su preciado lugar en el mundo: el regazo de su castaño.

"Ten, un regalo." Ophis materializó unos auriculares para dárselos al castaño, quien aceptó el regalo con dudas.

"¿De donde lo obtuviste?" Él le cuestionó mientras lo tomaba con cierta sospecha.

"No robé. Le pedí algo de dinero prestado a Penemue para que me ayudara a comprarlo." Declaró la Diosa con calma.

Issei fijó su mirada en Penemue, quien asintió como respuesta.

"En ese caso, muchas gracias." Issei le dio un par de palmaditas en la cabeza, logrando que una linda sonrisa apareciera en el rostro de Ophis cuando llevó una paleta de helado a su boca.

Ambos se colocaron los auriculares y comenzaron a escuchar una música suave, mientras que las otras tres mujeres estaban teniendo una charla bastante peculiar.

"¿Sabes?, siempre me pregunté cuales serían las fantasías sexuales de una Bestia Lasciva como tú." El comentario de Penemue hizo que Tiamat gruñera por lo bajo.

"No me llames de esa forma." Declaró un tanto fastidiada e incómoda. "Y aunque mis actitudes sean un tanto extrañas, lo cierto es que los dragones no tenemos tantas fantasías sexuales. Siempre nos vemos mucho más influenciados por nuestro poder."

"¿Eso que significa?" Rossweisse preguntó con bastante curiosidad, algo que sorprendió un poco a Tiamat y Penemue, ya que era raro verla tan receptiva en estos temas.

"Cuando hablamos de poder, hablamos de sometimiento." Aclaró la dragona. "Es decir que el dragón mas fuerte es el que domina las relaciones más íntimas entre ellos."

"Eso quiere decir que si tuvieras que hacerlo…" Penemue hizo el comentario, y sus dos amigas acompañaron el pensamiento.

Fue bastante gracioso ver como un globo surgió de sus cabezas y se convirtieron en uno, demostrando que todas habían pensado lo mismo.

Allí se encontraba una Tiamat con su camisa blanca desabrochada, dejando sus pechos desnudos expuestos. Sus pantalones y bragas no estaban allí, ya que se encontraba cabalgando a un Issei que se encontraba con una especie de correa y mordaza negra mientras Tiamat gemía y reía con un placer sin igual.

"De acuerdo, eso es un poco extraño…" Declaró Penemue, sintiéndose un poco extraña por el pensamiento tan repentino.

"¿Extraño? ¡Vamos!" Tiamat se rió, para luego entregarle una mirada zorruna a la Cadre. "Tu y yo sabemos muy bien que también preferirías actuar de esa manera. Tu actitud te delata bastante."

"De hecho, me gustaría hacer exactamente lo contrario." Ese comentario hizo que Tiamat y Rossweisse abrieran su boca a más no poder. "El hecho de que me domine…" Penemue se imaginó como Issei estaba arriba de ella mientras le entregaba todo de si, bombeando dentro de ella con tanta fuerza que la volvía loca.

"Solo de pensar eso hace que me caliente un poco…" Ella admitió con una mirada fantasiosa.

"De acuerdo, eso si que no lo esperaba…" Declaró Rossweisse.

La Valquiria se sintió un poco hostigada cuando la mirada penetrante de Penemue y Tiamat se fijaron en ella. Ellas dos se quedaron sin decir una palabra en los siguientes segundos mientras la miraban sin despegar sus ojos de encima de la Valquiria, por lo que la mujer se sintió aún más incómoda.

"¿Qué?" Rossweisse se movió sobre su asiento con clara incomodidad.

"Aun falta que nos digas tu fantasía." Declararon ambas al mismo tiempo.

"¡Pero-pero yo no tengo ese tipo de pensamientos lujuriosos!" Rossweisse agitó sus dos manos con clara vergüenza.

Ambas mujeres se miraron entre sí, para luego volver a mirarla. Sus ojos gritaban que no le creían ni una palabra.

Antes de que Rossweisse pudiera ponerse aún más incómoda, un círculo mágico diminuto de color blanco apareció sobre su oreja.

"Esperen un momento, tengo una llamada." Declaró la Valquiria, levantándose del lugar para ir hacia un lugar más privado.

Penemue y Tiamat vieron como la Valquiria subía las escaleras, ambas mujeres sosteniendo un rostro sin expresión.

"¿Ella acaba de huir?"

Penemue asintió ante la insinuación de su amiga.

"Si, definitivamente se escapó."

Rossweisse se tomó el oído para poder escuchar con más claridad.

"¿Me necesita para algo, Lord Odín?" Le consultó la futura Reina Valquiria con seriedad.

Después de todo, estos días solo recibía una llamada del viejo cuando se trataba de algo sumamente importante.

"Solo quiero que escuches." Declaró Odín, girando sobre su silla para mostrar un rostro completamente serio y con el ceño fruncido, algo muy raro en él.

"De primera mano voy a decirte que esto no va a gustarte, así que será mejor que te prepares…"

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

¡Espero que les haya gustado!

Como pudieron ver, fue un capítulo pasajero para introducir lo que será el verdadero conflicto en este arco. Probablemente muchos ya saben de lo que va a tratar. De hecho, ya hubo algunas personas que lo dejaron bastante claro en los comentarios.

Tengo pensado hacer un desarrollo un tanto singular antes de meterme de lleno en el conflicto, así que espero que eso también les guste.

Intentaré traer el próximo capítulo lo más pronto posible, ya que, según mis cálculos, no será tan largo como este. Probablemente se vean ciertos cambios de redacción en estos, ya que quiero seguir mejorando ciertas cosas para que la lectura sea más agradable. No será la gran cosa, pero puede que resulte más cómodo para todos. En cualquier caso, pueden decirme que vuelva atrás si es que no se sienten tan cómodos con ello.

Y antes de irme, me gustaría agradecer una vez más a todas esas personas que me ayudaron a llegar a los 300 seguidores en FanFiction.

Sin nada más que agregar, va siendo hora de despedirse.

¡Que tengan un excelente día!