¡Aquí me presento con otro capítulo!

Después de unas vacaciones bastante agradables, ya vuelvo aquí para seguir actualizando esta historia. No actualicé entre esas dos semanas ya que realmente quería desconectar de todo, y eso también cuenta para esto. Pero la espera ya se acabó, ya que regresé con muchas ganas de continuar con esto.

Como prometí anteriormente, cambié un poco el estilo de narración en este capítulo para intentar mejorarlo. Si ven o sienten que antes estaba mejor que ahora, solo háganmelo saber para que vuelva a ser como antes.

En esta ocasión, prefiero contestar las reviews de una manera más general, ya que todas llegan a un mismo punto. Aun así, intentaré responder las dudas por separado que cada uno planteó además de lo principal.

Entiendo que ya la gente este un poco cansada de esperar el desenlace romántico, incluso yo me estoy cansando jajaja. Pido disculpas de antemano una vez más, ya que, como dije antes, tenía pensado hacer este desarrollo lento y pesado, pero definitivamente se me fue de las manos y terminó siendo más pesado que otra cosa. Para suerte de todos, puedo decirles que el trauma de Issei no será suficiente para detener a cierta mujer que estará completamente convencida de querer estar junto a Issei y lo intentará hasta lograrlo, y todo eso sucederá en este arco (evidentemente estamos hablando que esta mujer es una de las 4 parejas que se presentan en la historia. En lo personal me gusta crear cierta discordia con otras mujeres que no sean las protagonistas, aunque por lo general prefiero ahorrarme el drama de que se emparejen con ellas o que simplemente sea un lio que no dure más de medio capítulo). Si mi mente no se vuelve loca, esto debería suceder sobre el final del arco, por lo tanto, todos aquellos que estén esperando únicamente ese momento les digo que quizás lo mejor sería esperar un par de capítulos para que cuando vuelvan puedan leer el contenido que estaban esperando sin estresarse por esperar más tiempo (entiendo que puede sonar un tanto controversial, pero creo que sería la mejor opción). También me ahorraré cualquier tipo de contenido caliente y/u amoroso en este arco hasta el momento relevante para que las casi 500mil palabras de esta historia no siga alargándose innecesariamente. Probablemente la próxima vez que vean un contenido caliente sea directamente un contenido por completo explicito y con una clasificación redonda a +18. Y para zanjar este tema, no, Issei no se confesará solo cuando terminé una batalla por el mundo sobrenatural o por el antagonista más poderoso o por otra cosa del estilo, y como dije anteriormente, Issei no será el que se confesará en primer lugar.

Por último, me gustaría decir que este arco es completamente diferente a lo que se desarrolla en el original, por lo que no habrá batalla contra Sairaorg. Por esa misma razón no necesito mostrar ningún momento en el que el sequito de Rías haya entrenado, creo que con hacer una pequeña mención de cómo se han desenvuelto o que es lo que harán ya es más que suficiente. Además, ciertamente ya habían tenido un entrenamiento bastante duro antes, el problema es que son personajes que están en un seguidísimo plano constantemente y por esa razón siempre me enfoqué en el desarrollo de Issei. Después de todo, realmente dudo que la gente disfrute leer algo que podría considerarse bastante irrelevante, ya que de allí los únicos personajes que valdrán algo la pena son Gasper y Rías, y ellos aún no han llegado al momento clímax de sus participaciones.

Habiendo respondido todas estas dudas, creo que ya es momento de comenzar.

¡Disfruta!

Issei se encontraba sentado en su cama con una expresión bastante pensativa en su rostro. De cerca se podía presenciar que esos pensamientos lo estaban atormentando un poco.

"¿Por qué tienes esa cara arrugada?" Ophis apareció por arte de magia como en todas sus apariciones.

La Diosa colocó su mano sobre la cabeza de Issei y le dio un par de palmaditas sobre su cabeza con bastante ternura.

"No es nada, solo estaba un poco preocupado." Declaró el castaño con una leve sonrisa al ver como Ophis se preocupaba por él.

"Rossweisse se despidió muy apurada y lucía bastante alterada." Respondió Issei, recordando como la Valquiria había salido disparada hacia Asgard por algo que le había comentado Odín.

"No creo que debas preocuparte por ahora, ella es fuerte." Fue la simple respuesta de Ophis que en un principio funcionó para calmarlo.

De hecho, sus palabras le llevaron a recuerdos bastantes recientes.

"Hablando de gente fuerte, ahora recuerdo que casi todos mis oponentes fueron de la Brigada del Khaos, y todos terminaron muertos o encerrados." Comentó el protagonista, ganándose la atención de Ophis.

"¿Ha que quieres llegar con eso?" La Diosa dejó de acariciar la cabeza de Issei para inclinar su rostro con bastante interés.

"Bueno, siento que debo disculparme contigo…" Él aclaró, frotándose el cabello con cierto nerviosismo. "Tú habías convocado a todas esas personas por tantos años con gran esfuerzo para que te ayudaran a recuperar tu hogar cuando llegara el momento, y siento que tus planes se arruinaron por completo por mi culpa."

"¿Te refieres a ellos? La realidad es que casi todos nunca estuvieron de acuerdo con mis planes, por lo que nunca me molestó lo que sucedió." Ophis se inclinó de hombros, indicando lo poco que le importaba ese asunto.

"Además, ellos nunca supieron el verdadero motivo por el cual cree la Brigada del Khaos. Solo puedo decir que todo salió tal y como lo dijo Elohim, asi que ya no deberías de pensar más en ello. En fin, solo queda la última prueba antes de que eso suceda…" Esto solo pudo oírse en los pensamientos de Ophis, en donde la Diosa parecía estar algo satisfecha al ver que todo lo meditado estaba yendo como se había planeado desde un principio.

"Oye, ¿Estás bien? Hace unos segundos que te quedaste mirando a la nada…" Declaró el castaño mientras agitaba su mano en frente del rostro de la Diosa.

"Oh, sí. Solo estaba recordando la última vez que me reuní con Elohim y Great Red. Es increíble que un Dios tan débil pudiera tener un poder tan increíble como para predecir que nacerías dentro de 1000 años." Respondió la Diosa como si nada, llamando la atención del joven.

"Hablando de poderes, hay algo que quiero preguntarte." El comentario de Issei se ganó la atención de Ophis, quien lo miró atentamente. "Hace poco desarrollé un estilo de curación que literalmente apareció de la nada."

Issei no pudo evitar ponerse serio por la pregunta que estaba a punto de hacer. "Como Dios les contó exactamente todos los acontecimientos que vendrían en el futuro, me preguntaba si es que él habló sobre este desarrollo, ya que parece ser que soy el especial centro de atención en su Profecía."

"Él dijo que preguntarías esto." Esa no era una respuesta que él hubiera esperado.

¿Con que tanta exactitud pudo descifrar el futuro?

Ahora que lo pensaba mejor, debe haber sido una gran carga tener que arrastrar un poder tan semejante a sus espaldas.

"Él también me dijo que no te dijera nada al respecto. Me dijo que no te hicieras más preguntas al respecto. Me dijo que no usaras ese poder hasta que comprendieras por completo su procedencia. Y, por último, me dijo que seas paciente para que Great Red y yo te expliquemos todo cuando sea el tiempo correcto." Culminó la Diosa, logrando que Issei se confundiera bastante.

"Aun no comprendo la razón de ocultarme todo esto si es que supuestamente soy una pieza fundamental en todo esto."

"El futuro no es algo con lo que se pueda jugar. Por lo general, las predicciones tan exactas son las capaces de salvar el mundo, o destruirlo. Mientras menos personas sepan de ello, mejor será para todos." Fue la respuesta contundente de Ophis, que llamó bastante la atención de Issei.

"Ahora que me dices esto, recuerdo que el holograma de Dios había dicho que una de sus predicciones para salvar al mundo casi lo termina condenando por completo. Pero, lo cierto es que había sido bastante vago en la descripción de esos eventos. De hecho, solo hizo una pequeña mención a ello." Declaró el castaño, recordando aquel día en el que ascendió al cielo para poder estar al tanto sobre la profecía que lo involucraba de primera mano.

"Por esa razón es que no puedo decirte nada. Si un solo evento llega a transformarse, ese simple hecho podría desencadenar la perdición de todos los reinos. Especialmente cuando ya hemos llegado a este punto." Declaró la Diosa con algo de seriedad, lo que era raro de ver en ella.

Issei pareció comprender al instante toda la explicación de Ophis y sus motivos por el cual no le decía nada acerca de ello. Aunque su mente curiosa no pudo evitar divagar en las últimas palabras de la mujer.

¿Qué quería decir ella cuando afirmaba que habían atravesado un punto en el cual era imposible el retorno?

"Por lo visto, tu presencia en las noches siguientes será algo bastante común, Ophis." Declaró Tiamat, quien hacia acto de presencia.

"¿Acaso es una molestia?" La Diosa le preguntó sin poder evitar alzar una ceja.

"Por supuesto que no." Tiamat le sonrió entre dientes cuando se sentó a su lado y le tomó el hombro con cariño. "Todo a sido más divertido desde que te tenemos cerca. He de admitir que al principio estaba un poco asustada, pero ahora siento que eres una más de nosotros, y puedo asegurarte que Penemue y Rossweisse piensan lo mismo."

Una pequeña sonrisa apareció en Ophis ante las palabras tan amables de la mujer que pertenecía a su misma especie.

"Gracias por aceptarme."

CAPÍTULO 64: ¡REVOLUCIÓN DEL SEKIRYUUTEI!

El camino hacia la Academia después de un arduo entrenamiento junto a Penemue parecía ser bastante refrescante para Issei. El castaño iba acompañado por sus cuatro mejores amigas mientras hablaban entre si con un aire alegre a su alrededor. La única que no parecía muy metida en la conversación era Ophis, quien se encontraba montada en la espalda de Issei mientras sostenía la maleta del hombre sobre su cabeza con ambas manos, dándole un aspecto bastante peculiar.

Los únicos que no parecían estar tan compenetrados en la conversación era el mismo Issei y cierta Valquiria que tenía una cara para nada común en ella.

El castaño no pudo evitar entrecerrar sus ojos al notar esa expresión seria y amargada que decoraba el rostro de Rossweisse, quien había estado extrañamente callada durante todo el trayecto hacia la academia.

"Algo está pasando…" Pensó el único hombre del grupo para sus adentros.

Antes Ophis había dejado en claro que Ross era lo suficientemente fuerte para encargarse de cualquier problema que tuviera. Pero que ella haya vuelto de esta manera solo indicaba que los problemas no se habían solucionado en lo más mínimo.

Mientras pensaba en lo que podría estar molestando a la Valquiria, el tiempo pasó tan rápido que no se dio cuenta que ya se encontraban dentro de la Academia. Solo pudo percatarse de ello gracias a Ophis, quien se bajó de su espalda y le entregó la maleta para despedirse.

"Escucharon eso, dijeron que un nuevo inspector iba a revisar la Academia por el resto de la semana. Algunas ya lo vieron, y dicen que es muy guapo."

"¿Eso es cierto? Quizás por eso convocaron esa reunión en el gimnasio."

"Probablemente vayan a presentarlo ya que supuestamente no es solo guapo, sino que tiene un gran reconocimiento y respeto por lo bien que hace su profesión."

"¡Eso suena increíble!"

Issei escuchó las diversas conversaciones de las alumnas, logrando que su rostro se pusiera serio.

De alguna manera, tenia una muy mala espina acerca de todo esto.

"¿Un inspector?" Preguntó Tiamat con cierta intriga. "No había oído nada al respecto."

"Yo tampoco. Es claro que todo esto es bastante repentino." Declaró Penemue al mismo tiempo que cruzaba sus brazos bajo sus pechos.

Issei la miró por un corto segundo.

Penemue era una mujer que se caracterizaba por ser alguien muy dedicada a su trabajo. Por lo tanto, le resultaba bastante curioso el hecho de que ni siquiera ella supiera acerca de la llegada de este supuesto inspector.

Pronto llegaron Matsuda y Motohama para cortar ese hilo de pensamientos deductivos.

Las tres profesoras se separaron del castaño cuando se les asignó una posición completamente diferente por obvias razones.

Issei se detuvo entre medio de toda la multitud de mujeres junto a Matsuda y Motohama. Gasper no tardó mucho tiempo en unirse a él.

Los 4 hombres reunidos alzaron su mirada al ver que el padre de Rías se colocaba frente al micrófono.

En ese mismo instante, Issei supo que algo extraño estaba sucediendo.

Después de todo, Sirzechs era el director de la Academia, mientras que Zeoticos podría considerarse el dueño de dicho establecimiento.

No es que ese hecho fuera extraño, lo que realmente llamó la atención de Issei es que ese hombre se haya tomado las molestias de asistir a algo de tan menor categoría para los Demonios.

"Como dueño de la Academia, me complace decir que tendremos un nuevo inspector muy cualificado entre nosotros durante lo que resta de esta semana." Declaró el padre de Rías con su típica sonrisa, haciendo que algunos murmullos comenzaran a esparcirse entre las alumnas.

"Este hombre está vinculado a muchos círculos sociales y familias realmente importantes, así que espero y deseo que no le creen ningún problema durante su corta estadía en la Academia Kuoh." Zeoticos se aclaró la garganta, dejando tiempo para que esas palabras se hundieran tanto en los profesores como los alumnos.

"Aclarado todo esto, me gustaría presentarles al inspector Lucius Almighty."

Diversos aplausos comenzaron a oírse en todo el gimnasio cuando un hombre muy musculoso con más de dos metros de altura subió al escenario, dando diversos saludos de agradecimiento que iban especialmente dirigidos hacia las alumnas.

"¿Lucius Almighty? Eso tipo lo he visto en algún lugar antes y estoy seguro que no tenía ese nombre…" Pensó el castaño con una ceja alzada mientras continuaba aplaudiendo.

Lucius se acercó al micrófono y aclaró un poco su garganta antes de comenzar a hablar.

"Como ya saben, mi nombre es Lucius. Estaré aquí por un par de días para inspeccionar todos los edificios y…"

El hombre continuó hablando, pero Issei ya no parecía escucharlo.

Después de todo, esa voz había hecho que recordara quien era ese hombre.

Nunca podría olvidar ese tono tan pedante que caracterizaba al Dios del Trueno.

"¿Qué demonios hace Thor en la Academia?" Se preguntó el castaño con mucha confusión.

"No sabía que incluso los Dioses usaban seudónimos. Me parece algo completamente ridículo." Comentó Tiamat por lo bajo con los ojos en blanco.

"Eso es todo, espero que nos llevemos bien." El ahora reconocido con su verdadera identidad terminó su discurso, recibiendo diversos aplausos de la gente.

En esta ocasión, Issei no aplaudió. Lo único que hizo fue desviar su mirada a cierta persona.

Cuando vio que Rossweisse no parecía para nada contenta ante la presencia del Dios, sabía a la perfección que este sujeto estaba involucrado de forma directa con lo que la estaba molestando.

Y efectivamente, ese mal presentimiento no hacia nada más que aumentar.

Algunas horas más tarde…

"Como ya estamos cerca del fin de ciclo y no tuvimos muchas pruebas de natación a causa de la inserción tan tardía de la materia, haremos un pequeño examen en sus pruebas de capacidades." Todos estaban escuchando atentamente a la profesora Rossweisse que estaba en su bañador mientras leía una libreta.

Pero, si te enfocabas más en todos los alumnos, podías ver que Issei la estaba mirando de una manera mucho más profunda que los demás. Como si intentara encontrar la respuesta a algo que lo está molestando bastante.

"No quiero ser muy exigente por el poco tiempo que hemos estado juntos, así que solo me gustaría que por este año continúen con los trabajos típicos en la piscina que veníamos haciendo hasta ahora. Lo único que les pido ahora es que participen, aunque sea en el 70% de las siguientes actividades…" Rossweisse continuó explicando, pero Issei ya no parecía escucharla.

El castaño cerró sus ojos mientras posaba las rodillas por debajo de su mentón.

Por lo visto, ya había tomado una decisión.

En los siguientes minutos, todos se habían metido en la piscina y se estaban divirtiendo con una gran alegría.

Todos, a excepción de una persona.

Issei se mantuvo sentado afuera de la piscina con una expresión completamente apagada mientras se mantenía ajeno a toda la diversión.

"Ya sé que no te gusta el agua, pero recuerda que ahora debes participar." Rossweisse se sentó a su lado, logrando que Issei la mirara de reojo. "Si quieres incluso puedes meterte con esa ropa. Entiendo que muchas chicas de aquí podrían tornarse en algo muy molesto por el físico que estás ocultando."

"Eso no me importa." Fue la simple respuesta de Issei, logrando que Ross le mirara con cierto asombro.

"¿Entonces por qué no te metes?" Ella preguntó, logrando que Issei la mirara por un corto segundo.

"No pienso entrar a la piscina hasta que me digas lo que te está molestando, y porque ese tipo vino a la Academia." Rossweisse se sorprendió bastante ante las palabras del castaño, ya que no había tardado nada en darse cuenta en que algo le había molestado.

¿Tan fácil era darse cuenta de ello?

"Eso no importa." Rossweisse volvió a su expresión habitual, aunque se le podía notar un poco más solemne. "Será mejor que entres a la piscina antes de que comience a ponerte notas negativas."

"Ya dije que no me meteré hasta que me digas lo que está pasando." Issei volvió a insistir, logrando que Rossweisse se fastidiara bastante.

"Lo que está pasando no es algo de tu incumbencia." La Valquiria se levantó del suelo con una clara expresión molesta en su rostro.

"No sigas preguntando y has tus deberes. De lo contrario, no me molestaré en tener que darte clases extras." Ella culminó, para luego apartarse de Issei con clara molestia en sus pasos.

El castaño tan solo se dignó a mirarla por unos pocos segundos, para que luego su mirada se enfocara nuevamente en el agua.

"No importa si no quieres decírmelo. Encontraré la forma de descubrir lo que está sucediendo."

Unas cuantas horas más tarde…

Issei terminó de colocar una de las tantas decoraciones exteriores del Viejo Edificio de la Academia. En el lugar también se encontraban Gasper, Kiba y Koneko en algunos sectores cercanos, haciendo sus propios trabajos.

Las demás también se encontraban ayudando, solo que se encargaban de la decoración interior.

Issei bajaba lentamente de las escaleras, adornando por una expresión un tanto conflictiva.

"¿Qué es lo que te atormenta, socio?" La voz de Ddraig resonó por dentro de su cabeza, haciendo que Issei sonriera con pena.

"¿Es tan fácil notarlo?" Se preguntó en su charla interna con Ddraig, escuchando como el dragón hacia un gesto de tono para indicarle que así era.

El protagonista bajó su mirada, su rostro tornándose mucho más serio en el proceso. "Lo que me preocupa es que no pueda descubrir el problema de Rossweisse antes de los Rating Games…"

"¿Es eso? ¿Estás bromeando, mocoso?" Issei no pudo evitar parpadear un par de veces ante la declaración de su socio y hermano.

"¿Sabes? En lo personal me encantaría que tuviéramos un enfrentamiento contra ese tipo, ya que su aura es realmente impresionante. Pero…" Ddraig se aclaró la garganta, para luego continuar:

"Puedo entender que tengas otro objetivo mucho más importante que una pelea que no te aportará nada, quizás solo te eleven tu rango demoniaco, pero nada más. Recuerda que el único que al final decide eres tú." Culminó el dragón con bastante seriedad en sus palabras finales.

"Lo entiendo, ¿pero como se supone que le diga eso a Rías?" Issei se frotó el cabello mientras continuaba la charla con su hermano dragón.

"Como dije antes, esa decisión solo depende de ti."

"Pero…"

"Escucha." Ddraig lo interrumpió antes de que siguiera hablando.

Su tono era bastante inusual, por lo que Issei se sorprendió un poco.

"Toda tu vida tus propios padres te hicieron entender a donde es que nunca llegarías. Aun así, en tu interior el fuego siguió creciendo en la espera de romper todas esas cadenas que ellos te impusieron. Ahora, ese fuego a crecido a tal punto de liberarse de todo tipo de opresión. No dejes que esa llama se apacigüe por tu condición de sirviente. Especialmente porque ya no le debes nada a esa mocosa."

"Ddraig…" Fue lo único que pudo decir Issei ante semejantes palabras del dragón, logrando que este sonriera.

"Este momento requiere que abandones esa personalidad insegura e indecisa que te persigue a todas partes. Este es el momento de convertirse en un verdadero hombre, Issei. Porque si no es ahora, quizás más adelante ya sea demasiado tarde." Ddraig terminó su discurso mientras le daba tiempo a Issei para que pudiera asimilar todas sus palabras.

El dragón no pudo evitar sonreír con orgullo al ver como su portador bajó su mirada por un corto segundo, pero luego alzó su rostro con una seguridad y convicción sin igual.

"Así me gusta." Dijo Ddraig con un asentimiento cubierto de emoción tras presenciar la actitud de su socio.

"Es momento de que tomes tus propias decisiones sin importar lo que digan o hagan los demás."

Los ojos de Ddraig brillaron llameantes cuando apuntó a decir sus últimas palabras:

"El único que puede decidir su propio destino es uno mismo."

Issei apretó su puño con fuerza al mismo tiempo que asentía, indicando que estaba de acuerdo con las palabras de Ddraig.

Y como si fuera el destino, ella apareció.

"Buen trabajo, Issei. La parte trasera ya casi está completa." Rías llegó y se posó al lado del castaño, admirando las vistas. "Solo quería decirte que ya terminamos por hoy. Recuerda acomodar las cosas antes de irte."

"Ya lo sé." Issei asintió con una leve sonrisa cuando agarró la carreta cubierta de objetos festivos.

"Antes de que te vayas, hoy tendremos una reunión para decidir nuestra estrategia frente a Sairaorg y sus sirvientes." Rías elevó un poco su voz para avisarle a Issei, debido a que este ya se había alejado un poco.

"Oh, sí. Sobre los Rating Games…" Issei se detuvo en seco, logrando que Rías lo mirara con confusión.

Él volteó su rostro lentamente para entregarle una sonrisa, para después largar la bomba:

"Yo no creo que vaya."

Rías se quedó completamente estática ante semejante declaración. Ella finalmente pudo concebir esas palabras cuando Issei volvió a retomar su marcha para guardar los materiales en el gimnasio.

"¡Espera!" Rías dio un paso al frente con una clara mirada alterada. "¡¿Qué diablos significa eso?! ¡¿Es algún tipo de broma?! ¡Porque desde ahora te digo que no me agrada!"

"No es ninguna broma, es tal y como lo escuchaste." Declaró Issei sin siquiera detenerse a mirarla.

"De todos modos dije que no estoy seguro. Quizás si vaya." Él se inclinó de hombros al final, indicando que realmente no le importaba mucho lo que estaba diciendo.

"¿Pero que rayos?" Rías no pudo evitar agarrarse el cabello con ligera frustración cuando Issei desapareció de su vista.

"¿Acaso él está jugando conmigo? Solo espero que esa actitud no nos vaya a perjudicar este sábado." Comentó la pelirroja con bastante preocupación.

La idea de perder la oportunidad de poder alzarse como la Demonio joven más poderosa...

De tan solo pensarlo, hacia que su ceño se frunciera como nunca antes.

Issei llevaba la carretilla con tranquilidad en el atardecer del día. Su expresión calmada cambió cuando escuchó un pequeño grito junto con una especie de golpe.

El castaño no perdió el tiempo y asomó su rostro por la pared trasera del gimnasio para ver lo que estaba pasando.

Su piel no pudo evitar erizarse por lo que estaba viendo.

Frente a él se encontraba un Thor que tenía su mano extendida hacia el costado del rostro triste de Rossweisse para acorralarla contra la pared.

"¿Estás diciendo que no me quieres aquí?" Thor se burló de ella mientras sujetaba su mano contra la pared con fuerza para que ella no se escapara.

"¡Vamos, solo serán unos pocos días!" El hombre arrulló con una risa entre dientes, logrando que la Valquiria bajara su mirada con aun más tristeza.

"Pero se suponía que estaría tranquila hasta mi cumpleaños, y aún faltan varios días para el sábado." Ella dijo en un tono bajo, intentando de no hacer enojar al Dios.

"Solo son unos pocos días ¿eso cambia en algo?" Thor dio su risa animada, para luego obtener una sonrisa completamente espantosa.

"Además, recuerda que no podrás volverte a escapar de mi cuando llegue ese día. Así que simplemente estoy siendo amable para que comiences a acostumbrarte a tu nueva vida." El Dios apretó con mucha fuerza la mano de Rossweisse, haciendo que ella cerrara sus ojos por el dolor incesante.

"No sé que demonios está pasando aquí, pero será mejor que te detengas ahora." Thor miró sobre su hombro, distinguiendo unos ojos brillantes que parecían estar soportando las intenciones de matarlo allí mismo.

"Issei…" Rossweisse dijo con claro asombro en su tono.

"Oh…" El Dios alzó ambas cejas al ver al recién llegado, para luego sonreír. "¿Qué tenemos aquí? ¿Un héroe?" Thor claramente se burló.

"No soy ningún héroe, pero tu serás hombre muerto si es que no la sueltas ahora mismo." Aclaró Issei, afilando aún más su mirada.

Al escuchar eso, la sonrisa de Thor desapareció por unos segundos.

Ambos se mantuvieron completamente estáticos hasta que la sonrisa del Dios volvió a su rostro.

"Yo te recuerdo. Eres el Sekiryuutei, tuvimos la oportunidad de hablar una vez." Declaró el hombre, ganándose un asentimiento por parte de Issei.

"Yo también lo recuerdo." Dijo Issei, sin apartar la mirada del Dios.

"También recuerdo que venias con la Reina de los Dragones Tiamat, y para serte sincero…" Thor ensanchó un poco más su sonrisa cuando soltó la mano de Rossweisse. "Lo último que quiero es meterme en problemas con ella por tratar a su protegido como un saco de boxeo."

"Si, ella da un poco de miedo a veces, especialmente cuando está enojada." Declaró el castaño con una sonrisa de lado al ver como Thor se reía.

"Muy bien, muy bien. Me iré…" Thor le dio una pequeña palmada en el hombro a Issei, y justo en ese momento los ojos del Dios brillaron con un peligro inminente.

"Pero no podrás mantenerme alejado por mucho más tiempo. Así son las Leyes de Asgard." Él concluyó, para luego desaparecer mediante un círculo mágico celeste.

"¿Qué demonios le pasa a este tipo? Ya me daba mala espina desde esa primera vez que me lo crucé…" Issei se dijo a si mismo sin darse cuenta como una Rossweisse lo estaba mirando con una expresión muy seria.

"Issei, te agradezco que me ayudaras. Pero no vuelvas a hacer algo tan imprudente. Amenazar a un Dios tan importante como Thor podría significar el inicio de una guerra con Asgard." Aclaró la Valquiria, logrando que Issei le prestara toda su atención.

"¿Por qué te estaba haciendo esto? ¿Qué tiene que ver esa ceremonia con tu cumpleaños?" Issei hizo todas las preguntas, dejando bien en claro que no les había tomado importancia a las palabras de Rossweisse, algo que pareció enojarla bastante.

"¡Ya te dije que te mantuvieras fuera de todo esto!" Ella le empujó de una manera un tanto brusca para poder escapar de él.

"Pero, solo quiero ayudar…" Comentó Issei mientras extendía su mano en vano para alcanzar a la Valquiria.

"No puedes." Ella se detuvo, para luego mirar a Issei con una mirada muy triste. "Por favor, entiende. Solo te estoy alejando de todo esto por tu propio bien. Nunca me perdonaría si te sucede algo por mi culpa."

Esas fueron sus últimas palabras antes de desaparecer mediante un circulo mágico, dejando a un Issei allí parado con las palabras en la boca.

Aun así, la claridad de su mente y su objetivo no podría ser derribado tan fácil.

De hecho, no existía nada ni nadie que pudiera detenerlo ahora.

Más tarde, en la Residencia Hyoudou…

Issei se encontraba acariciando el cabello de Tiamat y Ophis, quienes se encontraban acurrucadas sobre él mientras reposaban su rostro sobre sus pectorales desnudos.

Su mirada parecía algo seria mientras continuaba con sus caricias, ya que aun no había conciliado el sueño como ellas dos.

"¿Estás seguro de haberlo llamado, socio?" La voz de Ddraig resonó dentro de su cabeza, logrando que Issei asintiera levemente.

"Como tengo tan poco tiempo para que Rossweisse decida hablar por su cuenta, pensé que tomar un plan B no sería mala idea. Como ese viejo siempre está ocupado, lo mejor que pude hacer fue llamarlo para tener una reunión este viernes." Issei se explicó, para luego bajar su mirada con cierta sospecha.

"Ahora que lo pienso, él sonaba mucho más apurado y ajetreado de lo normal, de hecho, prácticamente me cortó la llamada antes de que pudiera hacerle alguna pregunta."

"Me da el presentimiento de que esto tiene algo que ver con esa tal ceremonia." Declaró Ddraig, recibiendo un asentimiento por parte de Issei.

"Estaba pensando lo mismo. Por lo visto, es algo realmente importante para Asgard si es que están todos tan alterados." Comentó Issei, para luego llevarse una mano al mentón. "Por cierto, ¿tú de casualidad no sabes nada?"

"El hecho de que pienses que me involucraba con rituales ridículos de seres inferiores cuando aún estaba con vida me ofende." Aclaró Ddraig con un tono relajado.

"Debía suponerlo…" Pensó Issei con una gota de sudor nerviosa.

Justo en ese momento, Ophis llevó la mano de Issei sobre su cabeza inconscientemente. Esa acción hizo que la sonrisa volviera a aparecer en su rostro, y, por consiguiente, ese gesto tan adorable fue acompañado por una sonrisa del castaño.

El protagonista frotó el cabello de la Diosa, logrando que esta diera un pequeño suspiro de alivio cuando se recostó aun más sobre su pecho.

"Duerme bien, Diosa del Apetito Infinito."

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

¡Espero que les haya gustado, y estén atentos que el próximo capítulo llegará dentro de muy pocos días!

Recuerden que si no les agradó mucho los pequeños cambios que hice en la narración, solo tienen que decirme para que vuelva a ser como antes. Esto lo hago principalmente para que los momentos en los que hablan los personajes se distingan con más facilidad.

Sin mucho más que decir, es momento de despedirse.

¡Nos vemos dentro de muy poco!