¡Aquí me presento con otro capítulo!
Espero que disfruten este final de arco. En este capítulo se dará lo que muchos estaban buscando, y me refiero a la declaración de amor. También habrá muchos eventos realmente locos que darán unos cambios gigantescos para los dos últimos arcos que se vienen.
Sin nada más que agregar, me gustaría contestar las reviews:
Carlos118: Me da mucho placer leer que a todos en general les ha gustado esta pelea, ya que eso implica que mis deseos de trasmitir por qué me ha encantado hacer esta batalla pudo lograr llegar a todos. Para ser sincero, cuando pensé en hacer esta historia ya tenía pensado este combate, y que todo terminaría después de que Issei lo aplastara con su poder de dragón, pero luego pensé que sería mejor alargarlo y que Tiamat, Penemue y Ophis los salvaran para luego exiliarse, pero finalmente me quedé con esta idea final, que creo que dentro de todas las posibilidades fue la mejor. Espero que el comienzo del romance sea de tu agrado.
Aby001: La idea de usar esas dos técnicas no marca solo su crecimiento, sino también quienes lo han entrenado, y en parte quise demostrar ambos conceptos. En cuanto al tiempo, no te preocupes, por lo general siempre me tomo las cosas con calma para que salgan lo mejor posible según mi criterio (spoiler: no termina siendo tan así en este preciso capítulo xD).
Dillan97: Veo que están todos muy emocionados esperando este momento. Solo digo que tengan cuidado porque aún hay dos arcos por delante y pueden pasar ciertas cosas. Por lo menos los problemas emocionales de Issei ya no estarán presentes en estos momentos, pero se abrirán otros conflictos que pueden complicar las cosas para nuestro protagonista.
Javierteoriasfanfic: Nos vemos después de un tiempo. Claramente siento lo que dices, y me disculpo por eso, ya sé que 70 capítulos es demasiado e incluso yo lo considero un error, pero para mi defensa, no tenía pensado que todo podría extenderse tanto. No se si estarás leyendo esto inmediatamente después de que salga el capítulo, pero en tal caso me complace decirte que el momento de romance por fin a llegado. Como sabes, me gusta formalizar las parejas cerca del final, pero he pensado en lo que me has dicho, y en parte es cierto que después no se ve mucho más. Por eso tengo pensado hacer varios capítulos especiales para satisfacer a los lectores como tu que quieren ver un desarrollo mucho más profundo a la "panorámica futurista" de la relación, por decirlo de alguna manera. Lo atenderás mejor cuando los capítulos extras lleguen.
Habiendo respondido todas las reviews, ya es momento de comenzar.
¡Disfruta!
La enfermería de Asgard estaba en completo silencio debido a que solo se encontraban dos pacientes en aquel lugar.
La vista borrosa y confundida de uno de los pacientes comenzó a esclarecerse entre toda la penumbra de su inconciencia. El primer destello de luz que obtuvieron sus ojos fue el techo blanco.
"¿Qué…?" Issei intentó moverse, pero la palabra intentó era clave.
Sus dientes se apartaron con fuerza cuando sintió como le dolía cada fibra de su cuerpo, en especial el brazo que había intentado mover.
"¿Qué demonios?" Issei se miró a si mismo con cuidado, y allí pudo darse cuenta que su brazo izquierdo estaba sobre un tipo de maquina completamente enyesado, mientras que el resto de su cuerpo tampoco parecía estar muy bien.
"De alguna forma sabía que esto terminaría mal…" Pensó el protagonista con una mirada aburrida tras levantar un poco las sabanas, viendo que casi todo su cuerpo estaba vendado, en especial su abdomen.
"Si hago un poco de fuerza, siento que voy a morirme joder." Pensó Issei con los ojos en blanco tras recordar que un pedazo de hielo no precisamente pequeño había perforado su abdomen. "¿Me pregunto por qué será…?" Se dijo retóricamente.
Sus deducciones de que tan hecho mierda estaba se detuvieron tras sentir como un dedo golpeaba su hombro expuesto.
"¿Ya estás despierto?" Ophis preguntó, sin detener su acción.
"Ehh… ¿Supongo que sí?" Respondió Issei con una mirada en blanco tras las acciones extrañas de la Diosa.
"Me alegro." Ella dijo, deteniéndose para entregarle una diminuta sonrisa. "Ya ha pasado un día desde tu victoria. De seguro los demás ya están por llegar."
"Es cierto, ¿Cómo está Rossweisse?" Preguntó el castaño con clara preocupación.
"Ella está bien. Bueno, dentro de lo que significa estar bien…" Declaró la Diosa con ciertas dudas, logrando que Issei la mirara confundido. "Cuando te internaron, ella armó un gran alboroto para quedarse a tu lado. Incluso Penemue y Tiamat tuvieron que sacarla a la fuerza para que no interrumpieran tu tratamiento."
"Jejeje, me imagino la situación." Issei no pudo evitar reírse.
Era muy bueno ver que todo había vuelto a la normalidad para la Valquiria.
Entonces, en ese momento se percató de algo importante.
"Un momento, ¿tuvieron que internarme?" Preguntó Issei con los ojos bien abiertos.
"Casi pierdes tu brazo, pero hicieron un gran trabajo." Ophis alzó su pulgar, logrando que Issei sudara levemente.
"Sabes, en un principio pensé en preguntarte porqué no me curaste. Pero teniendo en cuenta todo lo que ya has hecho por nosotros sería demasiadas exigencias…" Declaró el castaño cuando se frotó el cabello.
"Mi curación puede acarrear contra efectos muy negativos a cualquiera que no sea yo, así que no era buena idea. Y con respecto a ayudar a Rossweisse, sinceramente no tienes porqué darme las gracias." Ella aclaró con un simple inclinar de hombros.
"No digas eso. El hecho de que hayas decidido meterte en un plan B tan peligroso y rebuscado es más que suficiente para agradecértelo. Por suerte no tuvimos que llegar tan lejos…" Issei dio un pequeño suspiro de alivio ante el último punto, sin percatarse que la mirada de Ophis se endureció un poco.
"Cuando todo comenzó…" Issei alzó su mirada tras escuchar como la Diosa comenzó a hablar. "No tenía adonde ir, y me perdí en el vacío que había dentro de mi. Recuerdo que en mis primeros años no entendía nada acerca de mí, lo único que podía entender era esa nada infinita que se expandía dentro de mi y eso fue lo único real que me quedaba por sentir."
"Ophis…" Issei dijo con tristeza en su voz tras escuchar sus palabras, pero la Diosa no se detuvo allí.
"Yo estaba confundida. Lo único que siempre hacia era mirar a todos lados solo para encontrar miradas de miedo y desaprobación. Entonces, esas cosas me hacían preguntarme: ¿Quién soy? ¿Qué es lo que tengo aparte de negatividad? Porque no puedo justificar la manera en la que todos me miran. Siempre estuve perdida, vacía y sola." Ophis apretó un poco sus manos, demostrando una mirada más seria de lo normal.
"Pero aún así, nunca detuve mi búsqueda. Siempre busqué la manera de sanar, de sentir. Quiero liberar la soledad que guardé durante todo este tiempo. Eliminar ese vacío que aún no se ha ido. Yo quiero sanar, yo quiero sentir, yo quiero estar cerca de eso real que he estado intentado encontrar por tanto tiempo: Un lugar donde pertenecer." Ophis se llevó una mano a su pecho, sintiéndose un poco extraña tras comunicar sus pesares a una persona.
"Nunca me conoceré si no hago esto. Y nunca sentiré nada más que el vacío hasta que mi soledad haya sanado. Nunca seré nada, hasta que me enfrente a mi misma. Yo me enfrentaré, me romperé y me reconstruiré a mi misma estando cerca de ti, estando cerca de ellas." Ophis finalizó, y en ese momento no pudo evitar parpadear con cierto asombro al sentir como la mano de Issei acariciaba sus mejillas.
Él estaba haciendo eso para quitar las lagrimas que salieron sin su consentimiento.
De hecho, ella misma se vio las manos con sorpresa al sentir que algo salía de sus ojos.
"Si te causa dolor, ¿por qué me dices todo esto?" Issei le consultó con cuidado mientras seguía reconfortándola con sus caricias.
"Porque Rossweisse pasó por lo mismo." Issei no pudo evitar sorprenderse ante semejante respuesta. "Puede que no haya recorrido por el mismo camino que el mío, pero ambas tuvimos que enfrentar a un mismo enemigo: la soledad." Ophis bajó un poco la cabeza y cerró sus ojos para sentir aun más las caricias sobre su mejilla. "Pero ahora que lo pienso, quizás ella lo tuvo más fácil ya que siempre estuvo junto a ese Dios, además de que antes de que Thor la aislara, ella tenía a más personas. Probablemente conozca otra sensación aparte de la soledad, cosa que yo nunca he experimentado…"
"Eso no es cierto." La declaración de Issei hizo que Ophis lo mirara con gran sorpresa.
El protagonista ensanchó su sonrisa ante la reacción de la mujer, para luego posar su mano sobre su cabeza.
"Después de todo, has demostrado tener mucha empatía." Él concluyó al mismo tiempo que comenzó a acariciar su cabeza, logrando que Ophis ensanchara sus ojos ligeramente.
"¿Empatía?" Ella se mostró dudosa, pero aun así prestó mucha atención.
"Empatía es la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás. Es cierto que en este caso ambas pasaron por cosas parecidas, pero el hecho de que puedas reflejar tus problemas en ella y que sientas pesar por ello te convierte en una mujer maravillosa. Te convierte en alguien que es mucho más que una simple nada. De hecho, te convierte en alguien mucho mejor que muchas personas." Issei le entregó una sonrisa dentuda tras sus palabras y le revolvió el cabello, logrando que la Diosa parpadeara con mucha incredulidad.
"¿Es eso cierto?" Ella pensó en voz alta, haciendo que Issei se detuviera.
"¡Por supuesto! ¡Eres un encanto!" Él exclamó con una sonrisa dentuda, y en esta ocasión Ophis no se sorprendió, ella se sonrojó.
"¿Te gusta como soy?" Ella atrapó la mano de Issei con las suyas, entregándole una vista bastante tierna al castaño.
"Por supuesto que sí. Puede que hayamos tenido algunos problemas cuando nos conocimos, pero siempre pensé que eras alguien encantadora." El respondió sin dudarlo, logrando que el sonrojo de Ophis incrementara aún más.
En esta ocasión, ella no dijo una palabra. Solo se acercó a él y recostó su cabeza sobre el hombro del castaño con una ternura sin igual.
Fue una acción bastante linda, por lo que Issei no pudo evitar sonreírle con cariño.
FINAL DE ARCO-CAPÍTULO 70: EL OCASO DEL MAÑANA.
"Incluso Great Red necesita comer para mantener su existencia. Así que abre la boca." Ophis pinchó los palillos sobre los labios de Issei, logrando que este sudara.
"Lo entiendo, pero vuelvo a repetirte que puedo hacerlo por mi mismo, en serio." Issei intentó convencer a la Diosa, pero ella sostenía una mirada completamente inmutable y eso solo indicaba que no iba a ceder.
Finalmente, Issei no tuvo otra opción más que aceptar el gesto de la Diosa, y los minutos pasaron.
Los primeros rayos de luz se hicieron presentes, y con ellos llegaron dos nuevas visitas.
"¡Ya estás despierto!" La mirada preocupada de Tiamat cambió al instante tras ver a Issei.
Ella corrió para abrazarlo con fuerza, pero fue detenida en el aire por Penemue justo en el último segundo.
"¿Ya olvidaste la condición en la que se encuentra?" Declaró la Cadre con una mirada de pocos amigos, haciendo que la Dragona se frotara el brazo con ligera vergüenza.
"Tienes razón, lo siento." Ella se disculpó, ganando una sonrisa por parte de Issei y un resoplido de Penemue.
Tiamat se sentó a su lado y tomó su mano con mucho cuidado.
"Felicitaciones, lo hiciste." Ella le entregó una gran sonrisa radiante que fue respondida por Issei al instante.
"Si no hubiera sido por ustedes, nunca hubiera podido llegar tan lejos." Issei se sinceró con ambas mujeres que lo miraban con orgullo.
Ante esa vista que lo rodeaba, la sonrisa de Issei se suavizó un poco.
"Sé que lo he dicho muchas veces, pero gracias por tomar tanto de su valioso tiempo en ayudarme con mi entrenamiento." Declaró Issei, haciendo que Penemue le entregara una sonrisa.
"Te has convertido en un guerrero formidable, Issei." Declaró la Cadre, llamando la atención de todos. "Incluso pudiste dominar la técnica de Tiamat y la mía en un momento tan complicado y decisivo como ese…" Penemue cerró sus ojos y se cruzó de brazos, ensanchando un poco más su sonrisa.
"Estoy muy orgullosa de ti."
Siendo que Issei siempre se había caracterizado por ser una persona muy insegura de si mismo, debía decir que esas palabras le dieron un vuelco de seguridad y satisfacción que pocas veces había sentido en su vida.
Lo más probable es que se debía especialmente a quien se lo había dicho. Después de todo, Penemue no era una persona que se caracterizaba por dar halagos, ni mucho menos.
Eso él lo sabía muy bien, y es por eso que se sintió realmente contento.
"¡Muchas gracias, maestra!" Exclamó Issei con una sonrisa dentuda, logrando que Penemue le respondiera con un asentimiento.
"¡Yo también estoy muy orgullosa!" Exclamó Tiamat, apretando un poco su mano para trasmitirle el cariño que sentía por él. "De hecho, no sabes lo feliz que me sentí al ver como usabas mi habilidad."
La Dragona alzó su mirada y esta se perdió en sus recuerdos un tanto lejanos cuando conoció a Issei.
"Recuerdo cuando te la mostré por primera vez. Recuerdo que tus reservas mágicas eran realmente pobres y estabas muy lejos de poder lograr algo así…"
"En lo personal, no creo que nada sea imposible." Una sonrisa retadora adornó el rostro de Issei tras decir esas palabras, algo que confundió a Tiamat. "Por esa misma razón, será mejor que estés preparada para cuando logre superarte."
"¿Ehhh?" Ella se burló con su mirada. "¿Aun sigues creyendo que puedes ganar esa apuesta? Eres muy testarudo."
"Me pregunto quien me habrá hecho de esta manera." Issei se inclinó de hombros, logrando que Tiamat se riera.
"¿Me estás diciendo testaruda?" La dragona frunció su lindo ceño para fingir enfado.
"Me gustaría continuar hablando contigo, pero tenemos muchas cosas que hacer. Ya sabes, mañana es lunes y creo que todos nosotros tenemos que dar ciertas explicaciones. En especial tú, Issei." Declaró la Cadre volviendo a su típica expresión seria, logrando que Issei se pusiera un poco nervioso.
"Ahora que lo recuerdo, puede que este en serios problemas."
"Por lo que sabemos, tu ama fue humillada por su primo. Lo más probable es que ahora este más irritante que nunca." Afirmó la Cadre, ganándose una mirada de Tiamat.
"Espera, aun quiero hablar de él acerca de…"
"No hay tiempo para eso." Penemue la tomó del cabello y la jaló hacia la puerta ante la mirada atónita de Issei y la despreocupada de Ophis.
"Nos vemos cuando salgas del hospital." La mujer cerró la puerta, y en ese momento un silencio se presentó entre Issei y Ophis.
Un silencio que no duró mucho tiempo.
"¡Auch!" Issei se quejó cuando los palillos con fideos golpearon su mejilla.
"Abre la boca." Ordenó la Diosa con su típico tono estoico.
"¡Oye…!" Tiamat se quejó cuando se tomó su cabello maltratado. "¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Solo quería hablarle acerca de lo que vi ayer!"
"Lo sé, por eso te saqué." Respondió Penemue como si nada, ganándose la atención de Tiamat. "Es raro que yo lo diga, pero estoy de acuerdo con Azazel. Issei apenas acaba de despertar de una batalla en la que estuvo a punto de morir y su cuerpo esta realmente lastimado. Lo mejor es que no llenemos su cabeza de preguntas y que descanse hasta que pueda recuperarse."
"Pero…" Tiamat bajó su cabeza con ligera tristeza.
Penemue observó esto, sintiendo cierta empatía por la Dragona.
"Entiendo que quieras decirle acerca de su posible parentesco con los Dragones. Pero es mejor mantenernos en silencio por el momento." Penemue se acercó a ella y le posicionó una mano sobre el hombro.
Tiamat alzó su mirada, y su sorpresa se hizo visible cuando Penemue le entregó una pequeña, pero cálida sonrisa.
"Puedo ver que estás muy emocionada ante la idea de que Issei pertenezca a la misma especie que tú. Solo te pido que esperes un poco más. Además, aun no sabemos que tipo de procedimiento deberíamos hacer." Ella le explicó, y la dragona pareció entender.
"Veo que están aquí desde temprano." Comentó Dulio, quien apareció con una bata de doctor. "¿Cómo está mi cliente especial?"
"Él ya despertó." Respondió Penemue, ganándose un asentimiento por parte del Ángel.
"Muy bien, eso es bueno. Necesitaré hacerle un par de diagnósticos y explicarle ciertas cosas, así que necesitaré estar solo por unos minutos." Ambas mujeres asintieron y se marcharon.
En cuanto a Ophis, fue un poco difícil que la convencieran, pero finalmente Issei la logró convencer cuando dijo que mañana le compraría unos dulces.
Dulio le dijo como había sido el procedimiento y la razón por la que lo habían llamado. Issei tuvo que asustarse un poco por esto último, ya que el Ángel le había aclarado que él era el mejor medico del mundo y de no ser por él su brazo se hubiera perdido por completo. También le relató diferentes incisiones, tratamientos mágicos y demás cosas que tuvieron que hacerle a su cuerpo para que pudiera soportar las numerosas operaciones.
En ese momento, Issei se dio cuenta que había estado mucho más jodido de lo que pensaba, y si no hubiera sido por la ayuda de Dulio, quizás su cuerpo no tendría la posibilidad de recuperarse al máximo.
"Bueno, eso es todo…" Declaró el Dios, desmaterializando su tableta de diagnósticos. "Solo me queda una cosa más por decirte. Debido a la condición de tu cuerpo, la posibilidad de usar tu Sacred Gear es prácticamente nula. Tendrás que esperar a que tu cuerpo se recupere por completo y eso tardará alrededor de 2 meses."
Dulio ajustó sus gafas, poniendo una mirada seria por primera vez en toda la conversación.
"Eso significa que no harás ninguna actividad física en los siguientes dos meses."
Esas últimas palabras hicieron que los ojos de Issei se ensancharan en shock.
"¡Pero…!"
"No hay peros." Dulio le interrumpió. "Ahora mismo puedo darte de alta, pero ciertamente tu cuerpo no podría aguantar una sobrecarga en tal estado. En el peor de los casos, podrías llegar a morir." Declaró el hombre con gran seriedad, e Issei no tuvo más opción que aceptar lo dicho por el hombre.
Al ver que el protagonista entró en razón, Dulio sonrió.
"Tengo que hacerte unas últimas revisiones. Pero puedo asegurarte que en unas horas serás libre de irte." Declaró el hombre, ganándose un asentimiento por parte de Issei.
"Lo entiendo, gracias por todo."
Después de despedirse del Ángel, los minutos pasaron en donde Issei estaba completamente estático.
Antes de comenzar con lo sobrenatural, el castaño no era una persona la cual le gustaba moverse mucho. De hecho, estaba más que feliz mientras tuviera que moverse lo menos posible.
Por esa misma razón era bastante gracioso ver como todo ese sentimiento de ocio había cambiado completamente en él y ahora no podía evitar sentirse estresado simplemente por estar quieto y sin nadie con quien hablar.
Para su suerte, eso cambió rápidamente cuando la puerta se abrió. Y en esta ocasión, no estaba Penemue para detener lo que estaba a punto de suceder.
"¡Issei!" Rossweisse lloró y saltó en la cama para darle un gran abrazo, haciendo que Issei ensanchara sus ojos ante tal acto repentino.
"¿Ross?" Fue lo único que pudo decir mientras continuaba aturdido.
"Veo que por fin despiertas." Declaró Vali, apoyándose contra la puerta al mismo tiempo que permanecía con los brazos cruzados.
"Pensé que no recibiría más visitas por hoy." Pensó Issei en voz alta con una sonrisa.
"La realidad es que estuve bastante ocupada, pero sentí que yo debía venir después de…bueno.. todo lo que…" Rossweisse no pudo evitar ponerse bastante tímida al mismo tiempo que se separaba de él y desviaba su mirada numerosas veces. "Solo quería agradecértelo…"
"No hay nada que agradecer, sabes que siempre voy a apoyarte." Fue la simple respuesta de Issei, quien le entregó una sonrisa dentuda, logrando que la hermosa mujer se sonrojara aún más.
Pero antes de que esa conversación pudiera poner más nerviosa a la Valquiria, Issei recordó ciertas cosas claves.
"Por cierto, ¿el viejo ya arregló todo el tema del matrimonio para que lo rompiera?" La pregunta de Issei hizo que Rossweisse volviera a su expresión de siempre.
"¿Te refieres a Lord Odín? Ya le pedí que hiciera todo eso. Él quería venir a verte, pero como dejaste a Thor sin brazos e invalido…" Rossweisse se quedó lentamente en silencio, viendo como los ojos de Issei se ensanchaban ligeramente.
"Mierda…" Fue lo único que pudo decir. "Es decir, no me arrepiento de nada. Pero entiendo a la perfección que debe ser algo duro para él. Aunque sea un completo idiota, sigue siendo su hijo." Agregó Issei como una ocurrencia tardía, recibiendo un asentimiento por parte de la Valquiria.
"No te preocupes por eso. Lord Odín entiende las circunstancias más que nadie, y en parte está agradecido contigo por darle una lección de realidad a Thor." Ella intentó confortar al protagonista, algo que pareció funcionar.
Al ver que su cometido había funcionado, la Valquiria continuó explicando.
"Para serte sincera, ya debo marcharme. Aun tengo que hablar con Tiamat y Penemue todo lo sucedido últimamente. Necesito su aprobación." Issei tan solo pudo mirarla con gran confusión, pero ni siquiera tuvo tiempo para preguntar, ya que Rossweisse le dio un rápido beso en la mejilla antes de desaparecer mediante un círculo mágico.
"Un momento, ¿por qué necesita consultar estas cosas con Tiamat y Penemue?" Issei no pudo evitar preguntarse esto en voz alta, ganándose una pequeña risa burlona por parte de Vali.
"Aunque hayas pasado tanto tiempo rodeado de mujeres, aun no puedes entenderlas ni un poco." Agregó el albino con gracia, para luego abrir sus ojos. "O simplemente no quieres entenderlo."
"¿Qué demonios significa eso?" Issei no pudo evitar alzar una ceja ante la insinuación "poco evidente" de su rival.
"Solo digo que sigues siendo un tarado." Vali se acercó y se sentó a su lado, ganándose una mala mirada por parte de Issei.
"¿Acaso viniste solo para insultarme?" Se quejó el protagonista, haciendo que el albino sonriera.
"De hecho, quería felicitarte. Has hecho un gran trabajo allí." Declaró Vali con una sonrisa.
"Jeje, estoy seguro que ahora puedo derrotarte. Si tan solo pudiera usar mi Sacred Gear…" Declaró Issei con aires de suficiencia.
"Aún sigues siendo muy inferior, Issei." Declaró Vali como si nada, ganándose la atención de Issei. "Pero, espero que te recuperes rápido para tener una verdadera batalla entre nosotros." Concluyó, logrando que el protagonista le sonriera.
"Cuenta con eso." Issei alzó su mano para estrecharla con Vali.
Varias horas más tarde…
Tiamat, Penemue y Rossweisse se encontraban en uno de los tantos Spa que había en Kuoh, donde las delicadas toallas cubrían sus hermosos cuerpos. Las dos primeras se encontraban relajándose mientras que la última se encontraba más seria de lo normal.
"No es que me disguste estar con ustedes, pero hoy no tengo mucho tiempo y mañana será un día muy agitado…" Aclaró Penemue, para luego abrir sus ojos y enfocar su mirada en la Valquiria.
"Así que me gustaría que nos dijeras porque nos convocaste tan urgentemente aquí, Rossweisse."
"Ha decir verdad, yo también estoy muy intrigada." Declaró Tiamat, quien enfocó su mirada en la mencionada.
"Tranquilas, esto no tomará mucho de su tiempo. De hecho, seré lo más directa posible." Declaró la Valquiria de forma solemne, para luego arrojar la bomba sin rodeos.
"Estoy enamorada de Issei."
Ambas mujeres la miraron con los ojos ligeramente ensanchados ante su declaración.
"No solo eso. Quiero estar con él, y haré todo lo posible para lograrlo." Concluyó la Valquiria sin vacilar, logrando que sus dos amigas quedaran aún más atónitas.
"De acuerdo. Pero, ¿por qué nos dices esto a nosotras?" Penemue fue la primera en salir del asombro, aunque aún se veía bastante sorprendida.
"No se hagan las tontas, saben perfectamente porque se los estoy diciendo." Aclaró Rossweisse al instante. "Sé a la perfección que ustedes dos están tan enamoradas de él como yo. Por esa misma razón quería avisarles, ya que también las considero mis mejores amigas y no me gustaría que se creara algún conflicto entre nosotras." Tras estas palabras, Tiamat se reiría fuertemente.
Ese hecho fue una acción que llamó la atención de las otras dos mujeres.
"¡No te preocupes! ¡De hecho, puedo asegurarte que estamos muy felices de que hayas decidido esto!" Aclaró la dragona con una sonrisa dentuda en su rostro.
"Como ya te había dicho antes, sabemos que Issei está algo herido por sus vivencias del pasado y por eso mismo estábamos buscando a alguien para que sea feliz. Y para serte sincera, creo que tú eres más que perfecta." Declaró la Cadre, entregándole una sonrisa a la Valquiria.
"Un momento… ¿Entonces no van a enojarse o molestarse?" Preguntó Rossweisse con bastante asombro.
"Por supuesto que me molesta." Respondió Tiamat al instante.
Ambas no pasaron por alto esa mirada decaída de la dragona.
"Si Issei consigue una pareja, sé que las cosas no podrán ser igual como antes. Sé que todo será mucho más difícil entre tú, yo e Issei. Probablemente una de las cosas que más extrañe es dormir junto a él. Si, eso me dolería mucho, pero…" Tiamat alzó su mirada, entregándole una linda sonrisa.
Esa sonrisa parecía tener la intención de ocultar ese dolor como siempre lo hacía…
Pero Rossweisse pudo ver muy fácil a través de esa sonrisa falsa.
"¡Mientras mi mejor amiga y la persona que más amo en este mundo puedan ser eternamente felices, ese dolor solo es una pequeña astilla clavada con la que tendré que lidiar!"
Rossweisse se quedó unos segundos en silencio, para luego mirar a Penemue.
"… ¿Tú piensas lo mismo?" Ella le preguntó, recibiendo un asentimiento por parte de la Cadre.
Rossweisse no pudo evitar dar un pequeño suspiro, para luego darse la media vuelta.
"Me alegro que todo haya terminado bien entre nosotras." Declaró la Valquiria mientras salía del Spa, pero su mirada se endureció justo cuando les entregó una última mirada a esas dos mujeres que eran sus mejores amigas.
Entonces, un último pensamiento cruzó por su mente en esos momentos:
"¡Pero una vez que pueda estar junto a Issei, me aseguraré de que todos seamos felices juntos!"
En la noche de ese mismo día…
Después de que Dulio le diera de alta, el primer lugar objetivo para Issei fue el apartamento de cierta Cadre que le había pedido ir a visitarla lo antes posible.
"Por suerte mis piernas no recibieron tanto daño…" Issei pensó con alivio cuando tocó el timbre.
Penemue le invitó a entrar, y su sorpresa no se hizo esperar al ver que Azazel también se encontraba en el lugar.
"Si ambos están aquí, supongo que esto es más serio de lo normal." Comentó Issei a los dos presentes.
"No es nada serio." Azazel agitó su mano con desdén para despreocuparlo. "Primero que nada, me gustaría felicitarte por lo que has hecho. En realidad, estoy seguro que no eres del todo consciente del gran logro que realizaste." Aclaró Azazel al final, ganándose una sonrisa tímida por parte de Issei.
"Vamos, no es para tanto…" Él se frotó el cabello, intentando desmeritar su gran logro.
"En fin, ciertamente no he venido aquí solo para felicitarte." Declaró el Cadre, fijando su mirada despreocupada en la mujer. "Penemue tendrá que irse por 3 días. Por lo visto, los Dioses Griegos quieren una embajadora que pertenezca a las Facciones Bíblicas para saber si los humanos comenzaron a enfocarse en las creencias de antaño una vez más."
"¿Los Dioses Griegos? Ahora que lo mencionas, había escuchado de Penemue que ellos se habían encerrado por mero capricho desde que sus creyentes desaparecieron…" Issei comentó para si mismo, recordando esa charla un tanto lejana que había tenido con Penemue.
"Ha lo que a mi respecta, son como unos niños caprichosos." Declaró Penemue. "Desde ese momento siempre exigen estos tipos de reuniones para saber sobre el mundo exterior, y no salen de su estúpida montaña flotante por nada del mundo. Incluso ni siquiera ayudaron en la batalla contra el Trihexa. Son unos jodidos descerebrados." La Cadre escupió al final con gran fastidio.
"Desafortunadamente, eres la única embajadora que acudió a su llamado estos últimos mil años. Conociéndolos bien, no querrán a ninguna otra persona a menos que realmente no haya otra opción." Declaró Azazel como si nada, ganándose un chasqueo de lengua por parte de Penemue.
"¿Embajadora preferida? Tal vez sea así, ya que ese estúpido viejo depravado siempre intenta sobrepasarse conmigo cada vez que voy. Solo te advierto que todos ellos se volvieron más y más débiles con el pasar de los años, por lo que, si hace algo extraño, voy a hacerlo pedazos." Declaró la mujer con un tono solemne.
"Ya, ya…No creo que sea tan idiota para provocarte de más." Azazel se rio, para luego enfocar su mirada en Issei. "Básicamente hicimos esta reunión para que te enteraras que ella estará fuera por los siguientes tres días. También estoy aquí porque quería pedirte un favor."
Estas últimas palabras llamaron la atención de Issei.
"¿Y de que se trata?" Preguntó el protagonista con interés.
"¿Puedes prestarme tu katana por unos días?" Esa petición sorprendió bastante a Issei. "Verás, noté en este último mes que esa arma tuya es mucho más especial de lo que pensaba, incluso siendo un regalo del mismísimo Dios. Por esa razón es que quiero estudiarla."
"Sabía que esto pasaría en algún momento." Penemue no pudo evitar dar un pequeño suspiro cuando se cruzó de brazos. "De hecho, me parece sorprendente que te hayas tardado tanto tiempo en pedírsela." Ella concluyó, enfocando su mirada en Azazel.
"Hubiera sido muy descortés pedírsela mientras entrenaba como loco. Por ese motivo creo que este momento es más que oportuno." El Cadre dio sus razones, aunque Penemue continuó entregándole esa mirada de pocos amigos.
Azazel solo pudo dar un pequeño suspiro ante esto.
"¡Muy bien, muy bien!" Azazel bufó. "¡Prometo tratar a la katana como una reina!"
Penemue pareció bajar sus sospechas tras esas palabras, y su mirada suavizada lo demostró.
"De acuerdo, confió en ti." La Cadre le hizo un pequeño asentimiento a Issei, indicando que no habría problemas.
Issei le respondió el gesto y rápidamente invocó su katana con funda incluida, entregándosela a Azazel.
"Prometo que esta en buenas manos, mocoso." Declaró Azazel con una media sonrisa.
"Entonces, creo que ya debería irme." Issei fijó su mirada en Penemue, entregándole una pequeña sonrisa. "¡Qué tengas buen viaje!" El protagonista extendió su mano para estrecharla con la Cadre, por lo que su sorpresa fue grande cuando ella le jaló del brazo y le encerró en un fuerte abrazo.
"Ten cuidado." Fueron sus simples palabras mientras lo abrazaba con más fuerza, logrando que Issei sonriera ante el cariño que le demostraba aquella mujer que aparentemente carecía de emociones, según la opinión de muchos.
Azazel tan solo asintió ante la vista, sintiéndose feliz al ver como dos de sus personas preciadas se llevaban tan bien.
Ese lindo momento se rompió después de unos cuantos segundos en el que Penemue le despidió con un beso en la mejilla ante la vergüenza de Issei y la carcajada de Azazel.
"Esta escena me hizo recordar viejos momentos…" Declaró el Ángel Caído con cierta nostalgia al recordar a Ludmiel.
"Azazel, sabes que eres una de las personas en las que más confió." Esas palabras tomaron por sorpresa al Cadre, quien vio como Penemue lucía una expresión bastante preocupada.
"Por favor, cuídamelo."
Azazel se vio un tanto sorprendido por esto, pero finalmente sonrió.
"No te preocupes, no dejaré que le hagan ningún rasguño. O bueno, por lo menos, no más de los que ya tiene."
Mientras tanto, con Issei…
"¡Ya regresé!" Gritó Issei, para luego optar por una mirada aburrida. "Bueno, no es que alguien me esté esperando en esta casa de todos modos…" Concluyó para si mismo, subiendo las escaleras con cierta dificultad.
El protagonista recostó su cabeza sobre la almohada con mucho cuidado, sintiendo como todo su cuerpo por fin se relajaba.
"¿Así que así se siente estar hecho mierda? La verdad que no se lo deseo a nadie…" Pensó Issei con los ojos en blanco, ya que en estos momentos se sentía como un anciano de 80 años.
Esos pensamientos un tanto tristes se desviaron por completo cuando sintió como alguien se metió por debajo de sus sabanas sin su consentimiento.
En ese momento, el recordó algo crucial.
"Es cierto, desde hace tiempo que siempre hay una persona que espera por mi…"
Ese pensamiento alegre del castaño se volvió realidad cuando una hermosa cabellera celeste y un rostro maravilloso que cegaba con su felicidad se hizo presente.
"¡Por fin dormimos juntos de nuevo!" Tiamat ronroneó con gran alegría cuando se acurrucó a su lado con gran cuidado, asegurándose de no lastimarlo.
Al día siguiente…
Al final, Issei no pudo librarse de la Academia y tuvo que ir debido a que sus padres estaban de viaje de negocios y por obvias razones no estaban al tanto de su condición actual.
Además de eso, realmente debía ir para solventar ciertos "problemas".
De alguna forma pudo ahorrarse las explicaciones con Matsuda y Motohama, afirmando que era una historia muy larga y que prefería contarla cuando tuviera ganas. O en un idioma que los lectores entiendan: básicamente no se le ocurrió una mentira lo suficientemente convincente para todo lo que le había pasado, y, por lo tanto, huyó de cualquier tipo de debate.
Finalmente, las horas pasaron y la Academia había terminado. Issei de alguna forma pudo arreglarse en todas las clases, aunque él sabía a perfección la razón por la que había venido.
En estos momentos, él estaba hablando con esa razón, mientras que eran espiados por dos hombres muy conocidos a lo lejos.
"¿De qué estará hablando con Rías?" Se preguntó Matsuda, quien se encontraba oculto detrás de una pared junto con Motohama.
"No tengo la menor idea, supongo que serán cosas del club o algo así." Contestó el gafas, para luego enfocar su mirada en el calvo.
"¿No crees que Issei estuvo afrontando muchos problemas últimamente?" Le consultó Motohama, recibiendo un rápido asentimiento por parte de Matsuda.
"De hecho, me siento mal por él…" Ambos amigos bajaron su cabeza, sintiendo bastante empatía por Issei.
Pero eso no duró mucho más tiempo, ya que Motohama no tardó en alzar su mirada mientras un foco se encendía sobre su cabeza.
"Oye…" Una sonrisa un tanto extraña emergió en el cuatro ojos. "¿Y que dices si…le damos algún tipo de ayuda con cierta profesora que le tiene mucho aprecio?"
En un principio Matsuda se vio bastante sorprendido por las palabras de su amigo, pero rápidamente optó por una sonrisa igual a la suya.
"Me parece una excelente idea…" Declaró el calvo, para que luego ambos comenzaran a reírse de una manera extraña al mismo tiempo que ocultaban sus rostros lentamente por detrás de la pared.
Ajeno a todo esto, Issei continuaba su disculpa con Rías, e increíblemente todo estaba yendo muy bien.
Incluso era algo sospechoso…
"¡Ya te dije que no te preocuparas, lo entiendo a la perfección!" Exclamó la Pelirroja con una sonrisa, para luego mirar a Issei con cierta vergüenza. "De hecho, debo ser yo la que se disculpe por esas cosas que dije la última vez que nos vimos."
"¡No se preocupe por eso, Presidenta!" Exclamó Issei con una sonrisa. "Estoy seguro que estabas igual de alterada que yo, aunque cada uno tenía sus propias preocupaciones."
"Entonces, ¿está todo bien entre nosotros?" Preguntó Rías con una sonrisa.
"¡Por supuesto!" Exclamó Issei con una sonrisa, alzando su mano para estrecharla con la de Rías, pero su sorpresa fue clara cuando ella lo recibió con un beso en la mejilla.
Una sorpresa que evidentemente no le pareció muy agradable.
"¡Aun así, quiero que me lo compenses, aunque sea un poco!" Exclamó Rías con una linda sonrisa. "¡Mañana, después de clases!"
Issei sabía que no podría librarse tan fácilmente de todo el asunto. Pero si solo debía salir con ella, entonces realmente no era un problema, por lo que no tardó en asentir.
Mientras tanto, Matsuda y Motohama se habían infiltrado en los casilleros de las profesoras con una vestimenta oscura de dudosa procedencia.
"¿Estás seguro que este es su casillero?" Le preguntó Matsuda, quien estaba intentando abrir el cerrojo con un clip.
"No me cabe dudas. Eso creo…"
"¡¿Cuál de las dos?!" El calvo se quejó, pero justo en ese momento logró abrir el casillero, notando que había bastantes peluches.
"Wow, no esperaba que la señorita Penemue tuviera ese tipo de gustos…" Declaró Motohama con genuina sorpresa al ver el casillero tan colorido.
"Ya sabes, muchas veces a las mujeres duras les gusta ser así en secreto." Le respondió el calvo como si nada mientras colocaba una carta de amor en el casillero.
"Bien, solo queda esperar hasta el miércoles cuando regrese."
Ambos salieron al pasillo en puntitas de pie, y al asegurarse de que nadie los había descubierto, los dos se entregaron una sonrisa dentuda y un pulgar alzado.
"¡Misión de hacer feliz a Issei: cumplida!"
Una hora más tarde…
"¡No puedo creer que el bastardo de Sirzechs nos haya retenido una hora! ¡Estuve a un suspiro de darle la paliza de su vida!" Resopló Tiamat con claro fastidio mientras abría su casillero, siendo acompañada por Rossweisse.
"Bueno, entiendo que estén un poco alterados. Después de todo, Issei desafió las ordenes de Rías para rescatarme." Declaró la Valquiria, quien veía todo este escándalo como algo bastante normal.
"Desearía tener la mitad de tu paciencia…" Tiamat no pudo evitar suspirar, pero su atención fue llevada lejos al ver como Rossweisse estaba leyendo una carta.
"¿Qué es eso?" La dragona se acercó con curiosidad, pero antes de poder leer algo, Rossweisse la guardo en su bolsillo.
"Lo siento, tengo que adelantarme ahora." La Valquiria salió corriendo con una gran sonrisa, algo que extraño bastante a Tiamat.
"¡Sé que es falso, pero esta oportunidad es perfecta!" Ella pensó para si misma cuando finalmente llegó a la puerta del gran edificio.
Ya había pasado un tiempo, por lo que no había nadie rondando por los terrenos de la Academia, todos estaban en sus respectivos clubes.
Y cuando vio a Issei caminar solo con una gran carreta cubierta de decoraciones, supo que no había una mejor posibilidad que esta.
"No puedo creer que la fiesta del cierre de año será mañana." Issei se detuvo, viendo como las pocas nubes en el cielo transitaban con calma.
"La Academia pasó realmente rápido. Lo más seguro es que tengo esa sensación por todo el tiempo que estuve haciendo otras cosas…" El protagonista se dijo a si mismo mientras frotaba su cabello, recordando como comenzó toda su aventura.
Issei se perdió mucho entre sus recuerdos, por lo que no se pudo percatarse de como cierta Valquiria se acercaba a él. Por esa misma razón, su sorpresa fue absoluta cuando unos brazos lo rodearon por la espalda y le encerraron en un lindo abrazo.
Issei se dio cuenta al instante de quien era gracias al olor tan distintivo de la mujer, pero eso solo hizo que se confundiera aún más.
"¿Rossweisse?" Issei indagó al instante, aunque no tardó en responder el abrazo cuando juntó su mano con las de ella.
Ross apoyó su mentón sobre la cabeza del castaño mientras lucía muy feliz.
"Si, quiero." Fueron las únicas palabras de la mujer, y eso solo confundió aún más a Issei.
"¿Perdón?" Él preguntó, sin entender nada de lo que estaba pasando.
Rossweisse se separó de una forma repentina, para luego girar hasta estar al frente de él de una manera bastante bonita, revelando una carta de amor entre sus manos.
"Quiero tener una cita contigo."
Esas palabras hicieron que el cerebro de Issei dejara de funcionar.
En ese cortocircuito, su mente fue capaz de procesar unas pocas palabras.
"Algo anda mal..." Se dijo a si mismo en voz alta, pero Rossweisse no pareció importarle.
"¡Nos veremos mañana después de clases!" Ella le entregó una gran sonrisa, haciendo que Issei por fin reaccionara. "¡Te estaré esperando en la plaza!"
Rossweisse se fue sin dar tiempo a Issei para explicarse, o más bien, entender qué demonios estaba sucediendo.
El castaño se quedó mirando en donde antes se encontraba Rossweisse mientras una ventisca silenciosa lo acompañaba.
Finalmente, su cerebro fue capaz de formular la pregunta clave.
"¿Qué-qué acaba de pasar…?" Él pensó con cara de palo.
"¡Hm!" Ddraig asintió para si mismo con mucha emoción. "¡Parece ser que esto va a ponerse muy interesante!"
En la noche…
"Oye, ya pasó un tiempo desde la última vez que fuimos al Reino Familiar…" Comentó Tiamat mientras daba círculos con su dedo sobre el pecho vendado del protagonista.
Como era costumbre, ambos estaban acostados en la misma cama.
"¿Quieres volver? Pensé que ese lugar te traía malos recuerdos." Declaró Issei con cierta sorpresa en sus palabras.
"Para ser sincera, solo puedo recordar los buenos momentos que pasamos juntos." Ella Dijo con gran sinceridad. "Además, no solo quiero volver para revivir esos primeros y bellos momentos. También quiero saber como están nuestros amigos dragones que estuvieron junto a nosotros cuando estabas entrenando."
"Es cierto, hace mucho tiempo que no vamos allí…" Issei se mostró un tanto preocupado al pensar en cómo estarían los 3 dragones. "Desafortunadamente, no voy a poder ir. Hice una promesa con la Presidenta y para ser sincero, también me gustaría participar en el festival. Ya sabes, estuvimos un buen tiempo para decorar todo el Club y tengo pensado disfrutarlo, aunque sea un poco."
"Muy bien, lo entiendo." Ella asintió y aprovechó para acurrucar su rostro sobre el pecho del castaño.
Ella cerró sus ojos, para luego decir sus últimas palabras.
"Les enviaré un saludo de tu parte."
En otro lugar de Kuoh, Rías se encontraba sentada en su mostrador mientras veía todo el lugar completamente decorado. Como era costumbre, ella reflejaría una expresión completamente satisfecha al ver su trabajo culminado.
Pero evidentemente, eso no era así.
De hecho, ella permanecía con una expresión bastante molesta al mismo tiempo que se frotaba la mejilla por alguna extraña razón.
"Si no fuera por ese idiota…" La pelirroja no pudo evitar escupir con gran veneno mientras ciertas memorias del anterior día volvían a atormentarla.
"¡PLAF!"
El ruido de la bofetada resonó por toda la mansión Gremory junto con el grito de Rías mientras caía al piso con la silla incluida.
Ella alzó su rostro, temerosa al ver como su hermano estaba viéndola con una expresión que nunca antes había visto en él.
"Solo tenías un trabajo…" Sirzechs dijo en silencio con una cara siniestra y cubierta de colera.
"¡SOLO TENIAS UN MALDITO TRABAJO!" El Rey Demonio alzó su mano para volver a pegarle, haciendo que la pelirroja cerrara sus ojos con mucho miedo.
Pero finalmente, el golpe nunca llegó.
La respiración irregular de Sirzechs era lo que más se escuchaba, indicando que estaba intentando retomar la calma.
"Pero lo que más me molesta, es que me hayas mentido." El Rey Demonio volvió a sentarse para tomar su rostro con una frustración sin igual. "Habías dicho que te acercaste a él, que ya lo tenías bajo tu control. ¿Y ahora me encuentro con todo esto? ¿Cómo mierda me lo vas explicar?"
El silencio se apoderó de la habitación mientras que la familia Gremory observaba esto en completo silencio.
Al no recibir una respuesta de la temerosa Rías, Sirzechs se enojó aún más.
"¡DIMEEEE!" El Demonio partió la mesa de un solo golpe, haciendo que su hermana se cubriera el rostro con mucho miedo.
"¡Prometo arreglarlo! ¡Solo dame tres días, no, incluso menos!" Ella lloró, en un intento desesperado de ganarse el perdón de su hermano. "¡Prometo que lo arreglaré!"
"Hasta el festival." Rías alzó su mirada aturdida tras escuchar las palabras de su hermano.
"Te doy tiempo hasta el festival." Él se aclaró, sosteniendo el rostro siniestro en todo momento.
"¡Si! ¡Prometo que…!"
"Pero te advierto…" Sirzechs alzó su mano para señalarla, interrumpiéndola en el proceso.
"Si me fallas de nuevo, las consecuencias serán graves."
Tras recordar esas últimas palabras, el dolor de cabeza que tenía Rías se profundizó.
"¡¿Por qué es tan complicado seducir a un maldito descerebrado?! ¡Incluso estoy segura que si no hubiera sido por la amenaza de esa dragona loca hubiera sido todo más fácil!" Rías dio un gran suspiro, sabiendo que lamentarse por el pasado no traería nada bueno.
"Tome una mal decisión. Si le hubiera dicho a mi hermano en aquel entonces sobre la amenaza, probablemente quizás no estaría en esta situación ahora mismo. En la actualidad, lo más seguro es que tome mis palabras como una escusa y otra mentira para intentar salvarme." Rías dio un gran suspiro, para luego ponerse muy seria.
"Supongo que no tengo otra opción más que ir con todo…"
Al día siguiente…
Después de hacer gran parte del camino hacia la Academia, Tiamat pudo notar que Issei estaba algo distante.
"¿Acaso hay algo que te preocupe?" Preguntó la Dragona con la intención de descubrir que le estaba pasando.
"¿No crees que Rossweisse está actuando un poco extraña?" Issei le contestó con otra pregunta, haciendo que Tiamat se confundiera ante lo escuchado. "Quiero decir, ella me hizo una broma un tanto extraña ayer…" Issei se explicó al instante, ganándose aun más la atención de la mujer.
"¿Qué tipo de broma hizo?" Le preguntó la dragona con bastante interés.
"Bueno, ella me pidió una cita." Issei no pudo evitar sentirse algo apenado tras decir eso.
La Dragona se vio algo sorprendida en un principio, pero su expresión cambió rápidamente.
"Si me lo preguntas a mí, no creo que sea una broma." Fue la simple respuesta de Tiamat, llamando la atención de Issei.
Antes de que pudiera responderle, la mujer agitó su mano y se despidió de él.
"Me gustaría seguir hablando, pero tengo que preparar unas cosas antes de la clase." Dijo la dragona con una linda sonrisa mientras entraba por el portón a paso acelerado.
"¿Ahora las dos están bromeando conmigo?" Issei no se pudo evitar preguntarse con los ojos en blanco.
"¡OE, ISEEEE!"
El castaño fue abordado por sus dos amigos cuando lo abrazaron por el cuello, haciendo que este se tambaleara un poco por su condición.
"Te notamos algo exaltado, ¿sucede algo?" Preguntó Matsuda con su tonta sonrisa.
"Está sucediendo algo extraño. Ayer apareció Rossweisse con una carta de amor que supuestamente la entregue yo, diciendo que aceptaba tener una cita conmigo…" Declaró el castaño, demostrando su confusión en cada palabra.
En ese momento, las expresiones de Matsuda y Motohama cambiaron por completo.
"¡Mierda, sabía que ese no era su casillero, idiota!" Matsuda recriminó a Motohama al instante, ganándose una mirada extrañada de Issei.
"¡Tienes que ver el lado bueno! ¡El resultado terminó siendo exitoso de todos modos, y encima el premio se adelanta un par de días!" Exclamó Motohama un tanto histérico, haciendo que el calvo se detuviera de inmediato.
Mientras tanto, Issei parecía comprender a la perfección lo que estaba sucediendo ahora mismo.
"Ahora que lo dices, tienes toda la maldita razón…" Comentó Matsuda entre murmullos al mismo tiempo que se frotaba el mentón.
Pero ambos no pudieron continuar con sus conclusiones, ya que un Issei muy enfadado emergió detrás de ellos.
"¡Ustedes…!" Exclamó Issei mientras movía su única mano de una forma extraña, como si quisiera estrangularlos. "¡¿Qué mierda hicieron?!"
"¡Vamos, hermano!" Matsuda le dio una fuerte palmada en la espalda. "¡No es para tanto!"
"De hecho, deberías estar agradecido." Aclaró Motohama al mismo tiempo que se ajustaba las gafas. "Conseguiste una cita con una mujer hermosa."
"En realidad, estoy seguro que por su reacción debe habérselo tomado todo a broma…" Issei iba a seguir hablando, pero un mensaje hizo resonar su celular.
Sus dos amigos miraron sobre su hombro con interés, y en ese momento hubo reacciones múltiples.
"¡Espero esta tarde con ansias!"
El problema no era el mensaje de Rossweisse, sino la foto. En ella se podía ver que estaba guiñando un ojo y estaba acostada en ropa interior, por lo que su enorme escote estaba a la vista.
El pobre Matsuda salió volando por la hemorragia nasal, los lentes de Motohama se partieron y el protagonista cayó de espaldas al suelo.
Definitivamente no iba a ser una tarde normal para Hyoudou Issei.
Evidentemente, estuvo nervioso y confundido durante todas las horas, por lo que en ningún momento recordó el deber que tenía con Rías.
Eso solo se hizo más evidente cuando la Academia terminó.
Issei salía rumbo a la plaza sin saber que hacer realmente, hasta que la llamada de Rías lo distrajo.
"¿Issei, en donde estás?" La voz de la pelirroja hizo que el castaño se estresara más de lo que ya estaba.
"Lo siento, lo olvidé por completo. De hecho, surgió algo de vida o muerte ahora mismo." Issei lo describió como él sentía la situación ahora mismo, pero Rías solo pareció importarle un detalle.
"¡¿Qué?! ¡¿Me vas a dejar tirada cuando ya quedamos?!" Ella se escuchaba realmente molesta.
Justo cuando Issei le iba a responder, cierta Valquiria lo abrazó con gran fuerza, ganándose la atención de la gente que pasaba por el lugar.
"Lo siento, tengo que irme." Issei cortó la llamada justo cuando Rías iba a comenzar a quejarse nuevamente.
Y justo en ese momento, pudo darse cuenta el hermoso vestido que había escogido Rossweisse para este acontecimiento.
"¡Después de tantos años esperando, por fin tengo una cita real!" Ella arrulló con gran cariño mientras le entregaba todo su afecto con ese abrazo, haciendo que Issei se sintiera un poco abrumado.
"¡Espera, tengo-tengo que decirte que esa carta es una farsa!" Issei le dijo a la mujer de inmediato, ganándose una linda sonrisa por parte de la Valquiria.
"¿Y eso que más da? ¡Si no quisieras divertirte conmigo, no hubieras venido!" Ella dijo muy feliz.
Issei no pudo contestar nada ante eso, porque en parte, ella tenía bastante razón.
Rossweisse se separó y continuó entregándole esa hermosa sonrisa.
"¡Siempre quise ir a un karaoke desde que existen! ¿Qué te parece si vamos a uno para divertirnos?" Ella le consultó con bastante interés.
"No tengo dinero…" Fue lo primero que se le ocurrió decir a Issei, quien aún se veía bastante abrumado por todo lo que estaba pasando.
"No te preocupes. Ya me dieron mi primer salario como la Reina de las Valquirias, y me gustaría gastarlo pasando el rato contigo." Ella le tomó de la mano con delicadeza, asombrando un poco a Issei.
Rossweisse comenzó a caminar, por lo que Issei no tuvo otra opción más que seguirla.
"¿Alguna vez has ido a uno?" Ella le preguntó con interés.
"No realmente." Fue la respuesta de Issei, quien aún no parecía responder acorde a lo que estaba sucediendo.
"¡Eso es genial!" Ella cantó con alegría. "¡Entonces ambos podemos disfrutar esta nueva experiencia al máximo!"
"S-si…" Fue la seca respuesta de Issei.
En un principio, Issei no estaba muy cómodo y seguro con todo lo que estaba pasando. Pero tras escuchar como la Valquiria cantaba con alegría canción tras canción, el protagonista fue absorbido lentamente por la atmosfera alegre que rodeaba a su hermosa amiga.
El tiempo pasó, y la noche comenzó a asomarse en Kuoh mientras ellos dos continuaban divirtiéndose, comiendo diferentes cosas un tanto costosas, jugando a algunos videojuegos un tanto complicados, y cantando. Pero lo extraño de todo esto es que Issei no había cantado ni una vez, y Rossweisse no hizo caso omiso a esta situación.
Issei aplaudió con una sonrisa cuando la Valquiria por fin terminó de cantar. Ella se veía un tanto agitada, pero eso no iba a hacer que dejara de divertirse.
El protagonista terminó sus aplausos de manera repentina cuando Rossweisse le arrojó el micrófono, agarrándolo de milagro.
"No cantaste en todo el día. Creo que va siendo momento para que te liberes un poco." Ella comentó, sentándose a su lado mientras bebía de una caja de jugo.
"En realidad, no soy bueno cantando. Ya sabes, mi voz no está hecha para este tipo de cosas…" Issei intentó explicarle, pero se dio cuenta que era difícil hacerla entrar en razón cuando vio que ella le entregó una sonrisa cubierta de complicidad.
"¿Acaso te da vergüenza?" Ella se burló un poco de él, pensando que era muy lindo al ver como se apenaba ante sus palabras.
Rossweisse miró a la pantalla. Ella estuvo pensando en silencio por unos pocos segundos, pero finalmente tomó la decisión de dejar el control al costado del sillón rojo.
"No creo que debas ser tan tímido respecto a ello." Ella insistió, mirándolo detenidamente. "Después de todo, tienes una linda voz. Y tus labios…"
Issei la miró con confusión tras su última declaración, y esa confusión se transformó al instante en otro sentimiento cuando Rossweisse se montó sobre él.
"Tus mejillas también." Ella acarició las mejillas del protagonista con delicadeza, ganándose un sonrojo por parte de este.
La misma Rossweisse comenzó a sonrojarse un poco por lo que estaba haciendo. Tampoco ayudaba el hecho de que mientras más lo veía, más se acercaba a su rostro.
"De hecho, todo lo que tiene que ver contigo es muy lindo, me encanta…" Ella dijo al final al mismo tiempo que sus ojos se cerraban lentamente, estando a punto de besar al castaño.
Issei se quedó completamente paralizado al ver como el rostro de Rossweisse se acercaba más y más, hasta el punto de que sus labios estaban a punto de rosarse.
Pero justo en ese momento, Issei la empujó hacia un lado de una forma brusca, dejando a Rossweisse con una mirada confundida en el sillón.
"¡Lo siento, tengo que ir al baño!" Issei utilizó la escusa más sencilla para escapar lo más rápido de allí, encerrándose en el baño y dejando a la Valquiria sola.
Ross se acomodó de nuevo en el sillón y se frotó el cabello con cierta preocupación y tristeza.
"¿Quizás me apresuré demasiado?"
Issei colocó la mano sobre el grifo mientras corría agua sin parar. Aun así, no estaba usándola en lo más mínimo. Su mirada permanecía un tanto perdida mientras el agua caía sin parar.
"Eso no estuvo bien, mocoso." Ddraig hizo acto de presencia, denotando su inconformismo ante la situación anteriormente presentada.
"No pude evitarlo, yo…" Issei se miró al espejo, viendo su reflejo.
Justo en ese segundo, la figura de Raynare apareció por un corto segundo. Y, como si fuera por puro instinto, Issei rompió el espejo con un fuerte puñetazo que resonó en todo el lugar.
El ruido de los cristales cayendo se mezcló con el agua, y el silencio se presentó después de unos pocos segundos ante un Issei que respiraba con clara agitación.
"No es que quiera pelear contigo ahora, pero ya estoy harto de esto." Declaró Ddraig con un suspiro. "Te entendí cuando ni siquiera querías aceptar lo que sentías. Te entendí cuando sepultaste ese sentimiento hacia ellas por miedo a que te rechazaran."
La mirada de Ddraig se enserió de sobremanera, y su voz se volvió un poco más ronca.
"¿Qué escusa utilizaras ahora?"
"Esto no es parecido a lo que sucedió antes. No tengo miedo, solo estoy confundido. Muy confundido." Issei intentó explicarse mientras veía su mano temblando. "Pasó todo tan repentino…"
"Te estás mintiendo a ti mismo de nuevo." Las palabras fulminantes de Ddraig hicieron que Issei ensanchara sus ojos.
"Estás confundido porque una de las mujeres que más amas acaba de dejar en claro que está interesada en ti. Eso es algo que contrasta por completo con todo lo dicho por Raynare." Ddraig explicó, optando una mirada distante por lo que estaba a punto de decir. "Después de todo, ella te había dejado bien en claro que eras una basura y que nadie sería capaz de amarte. Pero ahora está pasando exactamente lo contrario. Simplemente estás confundido porque tu mente esta buscando una escusa para que no te hagas ilusiones y evites volver a quebrarte."
Issei tomó uno de los trozos de vidrio y se quedó mirando su propio reflejo bastante consternado a causa de las palabras de Ddraig.
"Yo...yo solo creo que está haciendo esto porque la salve…"
"¿Esa es tu nueva escusa?" Ddraig le preguntó con seriedad, para luego dibujar una sonrisa dentuda.
"Si tan seguro estás, ¿por qué no la enfrentas?"
Issei pudo ver en su reflejo como sus ojos se ensancharon sin su consentimiento.
"…No lo sé."
"¿Acaso tienes algo que perder?" Ddraig le preguntó como si nada. "Si esto es un simple malentendido, se arreglará muy rápido y fácil."
"Pero…"
"Pero si no es un malentendido, eso quiere decir que ella realmente te ama." Ddraig interrumpió a Issei. "Ya has vivido bajo tu propio miedo por mucho tiempo, y estoy seguro que en ningún momento de planteaste la idea de que Raynare estaba equivocada."
En esos momentos, la revelación golpeó con gran fuerza a Issei.
Ddraig no pudo evitar sonreír con orgullo al ver que el protagonista comenzó a endurecer su mirada lentamente.
Y en ese preciso momento decidió darle la última ayuda para que se enfrentara a sí mismo.
"Entonces, ¿qué harás?"
Issei permaneció en silencio mientras observaba su reflejo en el cristal, hasta que finalmente lo dejó caer.
"Como tu dijiste, no pierdo nada intentándolo."
Sin estar al tanto de toda la conversación profunda entre los dos individuos que se consideraban como hermanos, Rossweisse se mantuvo en el mismo lugar mientras su mirada preocupada se profundizaba por cada segundo que pasaba.
Para su suerte, Issei finalmente llegó.
"Issei…" Ella intentó hablar, pero no dijo nada más al ver como el protagonista se dirigió a donde estaba ella y se sentó a su lado.
Al ver que el silencio incomodo estaba apoderándose entre ellos, la Valquiria comenzó a ponerse muy nerviosa.
"Siento lo de antes. Olvídalo y has como si todo eso no hubiera…"
"Soy yo el que debe disculparse." Issei la interrumpió, sorprendiendo a Rossweisse por sus palabras.
Issei por fin la miró a la cara, y en ese momento ella pudo sentir como le estaba trasmitiendo una gran cantidad de inseguridades y preguntas.
"En vez de irme como un cobarde, deberíamos haber aclarado todo esto desde un principio." Aclaró Issei, bajando su cabeza con pena tras recordar lo que había hecho.
"¿Qué quieres decir con eso?" Ella indagó con bastante curiosidad.
"Entiendo que te sientas muy agradecida por haberte salvado del matrimonio arreglado, pero no quiero que me lo pagues de esta manera." El puño de Issei se apretó junto con sus dientes por lo que estaba a punto de decir.
"No quiero que te obligues a hacer esto conmigo…" Él lo dijo como un susurro, pero Rossweisse estaba lo suficientemente cerca como para escucharlo.
La Valquiria se vio bastante impactada por todo lo que le dijo Issei. Pero esa expresión cambió lentamente a una sonrisa que dejaba en claro que lo comprendía.
"¿Eso quiere decir que estás pensando que hago esto solo por obligación?" Issei no pudo evitar mirarla con gran conmoción cuando ella se rio dulcemente.
"¿Me-me estoy equivocando…?" Decir que Issei estaba abrumado ahora mismo era poco.
Rossweisse se volvió a reír de esa manera tan dulce, para luego contestarle.
Una respuesta que lo descolocó por completo.
"Por supuesto que sí."
Por alguna razón, su corazón comenzó a latir muy rápido, y un sinfín de emociones increíbles comenzaron a dominar su cuerpo. De hecho, estaba seguro que si esto seguía así, podría comenzar a flotar por lo bien que se sentía.
"Pero…no puedo entenderlo…" Issei intentó buscar una respuesta clara en su cabeza, pero apenas podía pensar por lo que estaba pasando.
"Supongo que es difícil entender algo tan complejo para un corazón tan lastimado como el tuyo." Le respondió Rossweisse, quien lentamente comenzó a montarse sobre el castaño.
Issei no pudo evitar sonrojarse y sentirse completamente abrumado por el genial calor que le trasmitía el cuerpo de la Valquiria, incluso cuando aún tenían sus prendas puestas.
Rossweisse apoyó su mano lentamente sobre su pecho, y su mirada cubierta de ternura y amor se profundizo aún más.
"Desde que nos conocimos, fuiste muy importante para mí. Incluso mucho más de lo que tu o yo podíamos o queríamos comprender en aquel entonces." Ella le explicó mientras usaba su otra mano para abrazarlo por el cuello con mucho cariño. "Cuando me enteré lo lastimado que te dejo esa mujer, solo quería ayudarte a subsanar todo ese dolor. En esos momentos, quería ayudarte como tu amiga. Pero ya es imposible para mi seguir pensando igual."
Issei estaba en completo silencio. Solo podía sentirse agradecido al escuchar cuanto se había preocupado Rossweisse por su bienestar.
Pero nada en el mundo lo había preparado para las siguientes palabras de la Valquiria.
"Eso es así, porque no quiero ayudarte como tu amiga. Porque desde que me salvaste, por fin soy libre. Soy libre de poder abrazar todos estos sentimientos que siempre mantuve enterrados. Fue increíble sentir como el dolor fue reemplazado por frustración, enojo, alegría, y muchas otras emociones que por fin pudieron salir cuando salté a tus brazos en aquella ocasión." Los ojos de Rossweisse se suavizaron, demostrando una gran cantidad de amor y cariño nunca antes visto en ella. "Y cuando por fin pude abrazarte, ese dolor también se convirtió en otra cosa más que estaba ocultando inconscientemente desde los primeros momentos en que pude conocerte…"
Rossweisse se detuvo por un corto segundo, asegurándose de que Issei pudiera asimilar sus siguientes palabras:
"Ese sentimiento es amor."
En un principio, Rossweisse pensó que Issei no había escuchado sus palabras con claridad, ya que él ni siquiera había reaccionado. Pero supo lo equivocada que estaba cuando los ojos del castaño comenzaron a formar lágrimas.
"Esa es mi respuesta." Ella continuó su discurso, acercando un poco más su rostro al de Issei. "Yo no hago esto porque me sienta en deuda contigo. Yo, en serio, en serio…" La voz de Rossweisse se ahogó un poco cuando de sus ojos también comenzaron a emerger lágrimas.
"En serio te amo. Te amo demasiado. Por eso…"
Sus cuerpos se pegaron casi por completo, y sus narices chocaron.
"Por eso déjame sentir tus labios como aquella vez, por favor…"
Parecía ser que el habla se había esfumado en Issei, pero tuvo la suficiente reacción como para asentir.
Y en ese momento, los ojos de ambos se cerraron.
Y por fin…
Por fin sus labios se sellaron en un beso cubierto de una pasión y amor sin igual.
Quizás había sido por puro instinto, pero Issei la abrazo por la espalda con fuerza para apegarse más a ella, algo que Rossweisse recibió con mucho gusto.
Sus labios continuaron fusionados en todo momento, y las lagrimas no paraban de brotar de sus rostros. Ninguno de los dos tenía la mínima intención de separarse hasta que pudieran trasmitir todo ese amor y cariño que se tenían mutuamente.
Todo ese amor y cariño que había estado encapsulado en ambos durante tanto, tanto tiempo…
La mano de Rossweisse se aferró con fuerza a la camisa del protagonista mientras continuaba el beso con aun más fervor. Mientras tanto, Issei respondió ese gesto cuando su mano se desplazaron a la cintura de su amante para acomodarla de una mejor manera sobre él. Ese gesto hizo que Rossweisse estuviera más arriba que Issei, pero incluso ese accionar estaba lejos de ser suficiente para que sus labios se separaran.
Finalmente, sus labios se separaron mediante un sonido raro después de estar conectados un largo minuto. Un delgado hilo de saliva conectaba sus bocas al mismo tiempo que ambos hacían todo lo posible para recuperar el aire perdido cuanto antes.
"Eso…eso fue asombroso." Issei por fin volvió a hablar, sintiéndose como nunca antes después del beso.
"Este beso me gustó mucho más que el primero." Aclaró Rossweisse, apoyando su frente con la de Issei.
Ambos estuvieron en silencio un par de segundos más. No porque no había un tema de conversación, sino que querían recobrar el aire lo más pronto posible.
"Ross, yo también te amo. Realmente te amo." Agregó Issei, por si el largo y pasional beso no había sido suficiente prueba de ello.
Issei pudo sentir como Rossweisse lo abrazo por la espalda con mucha fuerza.
"No sabes lo feliz que me hacen esas palabras. Pero, me gustaría que lo demostraras como hace unos segundos." La Valquiria volvió a acercar sus labios a los de Issei, entrando en un constante roce.
"No pienso hacerte esperar." Fueron las últimas palabras de Issei, quien unió sus labios con los de Rossweisse nuevamente.
Las manos de Ross apretaron la espalda de Issei mientras hacia unos pequeños gemidos bastante tiernos, ya que Issei estaba estimulando la cintura de la mujer con su propia mano sin que este se dé cuenta.
Pero antes de que su beso tuviera la intensión de romper el récord del anterior, un hombre bastante furioso abrió la puerta de golpe.
"¡¿Qué demonios le hiciste a mi baño, maldito mocoso?!" El hombre gritó con clara furia, sin importarle que ambos se estuvieran besando hace un segundo.
"Oh, eso…" Issei solo pudo frotarse el cabello tras recordar lo que había hecho.
"¡No se irán de aquí hasta que me paguen!" Amenazó el hombre de mediana edad, señalando a los dos.
Issei iba a decir algo al respecto, pero no pudo hacerlo debido a que Rossweisse se levantó rápidamente y le tomó del brazo.
"¡Vámonos!" Ella exclamó con gran alegría, sorprendiendo bastante al castaño.
El hombre fue empujado contra la puerta por culpa de la Valquiria, haciendo que una gran vena apareciera en su sien.
"¡No escaparan! ¡Muchachos!" El hombre de mediana edad gritó, llamando la atención de dos sujetos bastante fornidos que custodiaban la salida.
Al ver que una mujer alegre estaba arrastrando a un chico aparentemente más joven que ella a una gran velocidad, ambos supieron que estaban tratando de escapar.
Los guardias se pusieron en medio para intentar detenerla. Ellos no sabían que estaban cometiendo un grave error.
Después de todo, Ross no podía controlarse muy bien cuando estaba muy contenta.
Esos hombres lo aprendieron de la manera difícil cuando la Valquiria le dio un puñetazo a uno de ellos. El golpe fue tan fuerte que el pobre hombre salió volando y arrastró al otro con él, haciendo que ambos se estamparan contra el suelo. Ese acto les dio vía libre a Rossweisse e Issei para escapar, quienes no desaprovecharon la oportunidad.
"¡Malditos inútiles!" El hombre se quejó con el rostro rojo por la colera. "¡¿Les pago solo para que una mujer los derribe como si nada?!"
Rossweisse corrió mientras reía ante las palabras del dueño. Toda esa felicidad que desprendía era tan contagiosa que terminó llegando a Issei, quien no pudo evitar reír por las travesuras de la Valquiria que en muchas ocasiones siempre se veía tan estricta.
Después de correr por varios minutos tomados de la mano, por fin se alejaron lo suficiente como para descansar.
"Jeje, todo esto fue muy divertido." Ella se rio mientras retomaba el aliento.
"Es cierto, pero creo que ya deberíamos irnos." Declaró el castaño, viendo que la noche estaba haciendo acto de presencia.
La Valquiria siguió su mirada, sorprendiéndose un poco al ver que había pasado mucho más tiempo de lo que pensaba.
"Supongo que el tiempo pasa muy rápido cuando te diviertes…" Ella agregó como un comentario tardío, para luego frotarse el cabello con nerviosismo. "Lo siento, sabía que querías ir al festival."
La pena de Rossweisse cambió a asombro cuando sintió como una mano se posó sobre su hombro.
"No te preocupes." Issei contestó al instante. "Es cierto que quería ir, pero sin duda esto fue mucho más divertido…y emocionante." Esto último lo dijo con un pequeño sonrojo.
"Si, yo también lo creo." Ella contestó con una hermosa sonrisa, posando su mano sobre la de Issei. "Me gustaría quedarme más tiempo contigo, pero mañana es el acto del cierre de año escolar, así que me gustaría que ambos estuviéramos descansados."
"Lo entiendo perfectamente." Issei asintió al instante, y justo cuando iba a despedirse, sintió como la Valquiria se aferró con aun más fuerza a su mano.
"Entonces, hum…" Ella desvió su mirada con un rubor en su rostro que la hacía ver muy linda.
Ella volvió a enfocar su mirada avergonzada en Issei, ruborizándose incluso más.
"Supongo que ahora somos pareja, ¿no?" Finalmente ella encontró el valor para decirlo.
En un principio, Issei tuvo que reconocer que se sintió un poco extraño al escuchar que esas palabras provenían de una de las mujeres que más amaba. Se sintió extraño, pero eso no significaba que no se sintiera feliz al escucharlas. De hecho, todo lo contrario.
Eso lo demostró cuando una gran sonrisa se dibujó en su rostro.
"Me encantaría." Issei le dio un pequeño apretón cálido a su hombro, indicando que realmente estaba encantado con esto.
El rubor de Rossweisse se hizo un poco más tenue cuando una hermosa sonrisa emergió de su rostro.
"En ese caso, me gustaría que nos despidiéramos como tal…" Ella dijo, dando un paso hacia adelante.
Issei solo pudo sonreír ante esto, imitando la acción de la Valquiria.
"Aun sigo sin entender que puedes ver en un hombre como yo…" Issei la abrazó por la cintura y la Valquiria le rodeó el cuello con sus manos.
"Tienes que entender que no me importa lo que piensen los demás o lo que pienses tu mismo acerca de ti. Lo único que importa es lo que yo piense, y para mi eres sumamente especial..."
Ambos no tardaron en unir sus labios bajo la calle completamente vacía, o eso es lo que ellos pensaban.
"Ahora lo entiendo todo…" Pensó Rías con un aura siniestra, quien les había estado siguiendo desde que les vio por casualidad mientras corrían.
La pelirroja pareció algo disgustada y enojada en un principio, pero su sonrisa malvada no tardó en emerger de su rostro.
"Esta noche voy a hacer que la olvides por completo, Hyoudou."
Mientras tanto, en el Reino Familiar…
Tiamat se podía ver muy feliz mientras comía uno de los frutos originarios del lugar.
"¡Hace mucho tiempo que no probaba uno de estos!" Ella exclamó con una linda sonrisa cuando se relamió los labios a causa del dulce sabor azucarado.
Ella se detuvo frente al enorme rio de agua caliente que recorría del volcán. Ese lugar le trajo varios recuerdos cuando se bañaba junto a Issei. También recordó la primera vez que su cuerpo reaccionó cuando pudo verlo casi completamente desnudo.
Ese último punto no era algo que realmente quería recordar, el tenue pero notorio sonrojo en su rostro lo dejó bien en claro.
"Creo que podría tomarme un baño antes de ir a buscarlos y visitar mi cueva." Ella se dijo con tranquilidad mientras se quitaba la ropa.
De vuelta en Kuoh…
Issei caminaba por los adentros de la Academia en la oscuridad ya acentuada de la noche. Se lo veía visiblemente nervioso, y las razones eras más que obvias.
"Ella me invitó aquí a solas después de lo que paso. Estoy seguro que debe estar muy enojada…" Issei no pudo evitar pensar con cierta incomodidad al pensar que seria fuertemente regañado por la pelirroja.
Issei ingresó al Viejo Edificio, viendo que las decoraciones aun estaban en su sitio, aunque algunas estaban tiradas o rotas.
Cuando finalmente llegó al despacho principal, sus ojos se ensancharon ante la vista.
"¿Presidenta?" Fue lo único que pudo decir al ver que la pelirroja se encontraba en ropa interior.
"Por fin llegas. No te preocupes, no estoy enojada." Ella palmeó el asiento libre del sillón, indicando que quería que se sentara al lado suyo.
Al principio, Issei lo dudó un poco, pero al final accedió. Después de todo, solo le parecía extraña su vestimenta, pero a sus ojos, hace mucho tiempo que ninguna mujer llamaba su atención a menos que sean sus enamoradas.
"Ha decir verdad, solo me siento un poco triste de que me estuvieras ignorando todos estos meses." Ella dijo con falso dolor, algo que Issei pudo captar al instante.
"¿De que diablos está hablando?" El protagonista no pudo evitar fruncir el ceño.
"Pero entiendo que no te fijes en mi si no soy más directa. Por esa misma razón es que te he invitado aquí, a solas…" Issei comenzó a entender adónde iba todo esto, y la idea obviamente no le agradaba.
"Ahora que estamos solos, me gustaría demostrarte cuando te amo..." Ella apoyó sus pechos sobre su hombro de una manera sensual y liberó su sostén, quedando en toples.
La sonrisa de Rías incrementó al ver que el cuerpo de Issei se puso mucho más rígido tras su accionar.
"Sé que no te encuentras muy bien, así que prometo hacerlo con cuidado." Ella dijo al final, empujando a Issei para tirarlo sobre el sillón.
"Espera…" Issei intentó hacerla entrar en razón, pero no pudo ya que ella colocó uno de sus dedos sobre sus labios.
"No te preocupes, esto te encantará." Ella le entregó una sonrisa seductora cuando deslizó su mano por su abdomen, hasta introducirla por debajo de su ropa interior.
Ese fue el acto que colmó el vaso.
La imagen del beso con Rossweisse pasó por su mente un corto segundo, y ese segundo fue más que suficiente para que su expresión cambiara a una de completa furia.
"¡¿PERO QUE CREES QUE HACES?!" Issei la empujó con una gran fuerza, ganándose un grito de Rías, tirándola al suelo en el proceso.
"I-Issei…" La pelirroja intentó hablar, pero se encontraba tan aturdida al ser rechazada de tal manera que no podía reaccionar adecuadamente.
Issei se levantó sin perder tiempo y camino a la salida, pero antes de irse le entregó una mirada a Rías, quien aun estaba en el suelo.
"Escucha, yo amo a otras mujeres. Tú no me interesas en lo más mínimo." Issei cerró sus ojos por un corto segundo, para luego dar un pequeño suspiro. "Me hubiera gustado aclarar esto de una mejor manera, pero realmente te excediste al hacer todo esto. Espero que lo entiendas, y que no vuelvas a hacer esta locura nunca más."
Al ver que Rías no decía nada, Issei volvió a enojarse.
"¡¿Quedó claro?!"
Rías tan solo pudo asentir vacilante ante tal declaración.
Siempre había sido deseada por todos los Demonios debido a su alta posición y su belleza. No podía explicar lo mancillada que se sentía al ser rechazada tan rotundamente por uno de sus propios siervos.
Después de unos segundos de que Issei se fuera, la pelirroja por fin pudo reaccionar, y su mente solo funcionó lo suficiente como para que pudiera procesar su situación actual.
"Estoy acabada…"
Mientras tanto, en el Reino Familiar…
"Ya veo, así que ella se hizo varios amigos." Declaró Tiamat con una sonrisa, quien estaba charlando con los padres de la pequeña dragona.
"¡Gru bru, vi var!" Exclamó el dragón macho, logrando que Tiamat sonriera.
"¿Ella les habló de nosotros? Espero que no nos haya difamado." Ella bromeó, recibiendo unas cuantas negativas por parte del dragón, quien se vio bastante gracioso ante los ojos de la dama.
"Relájate, solo estaba bromeando." Ella se rio, para luego colocar sus manos sobre su cintura. "Por cierto, ¿cuidaron bien de mi casa mientras estuve fuera?" En esta ocasión, la dragona fue quien asintió varias veces, ganándose una sonrisa entre dientes por parte de Tiamat que reflejaban sus hermosos colmillos.
"¡Sabía que podía confiar en ustedes!"
Unos cuantos minutos más tarde…
"Lo siento, hermano." Rías se arrodilló frente a Sirzechs, quien se encontraba sentado en su escritorio. "Lo arruiné todo."
"Hmmm…" El tarareo relajado del Rey Demonio fue acompañado por el sonido de sus dedos golpeando sobre la madera.
Los segundos de suspenso y silencio fueron mortíferos para Rías, quien estaba realmente aterrada.
Finalmente, las palabras de su hermano se hicieron escuchar, y era algo que francamente ella no esperaba.
"Levántate." Dijo Sirzechs como si nada, ganándose una gran sorpresa por parte de Rías.
"¿Eh?" Fue lo único que pudo decir Rías, quien había alzado un poco su rostro para poder verlo.
"Dije que te levantaras." Declaró de nuevo el Rey Demonio, para luego enfocar su mirada hacia la ventana.
"Espera, ¿no estás enojado conmigo?" Le consultó Rías con bastante asombro al mismo tiempo que se ponía de pie.
"Por supuesto que lo estoy. Pero lo he estado pensando bastante…" La mirada de Sirzechs se tenso un poco. "Y francamente, con el que más estoy enojado, soy yo mismo."
Decir que esas palabras habían sorprendido a Rías era muy poco.
"No-no lo entiendo…" Fueron las simples palabras de Rías, quien buscaba una respuesta.
"Por el afán de que el Sekiryuutei se convirtiera en una maquina de poder inalcanzable, deje que lo entrenaran una gran cantidad de personas. Me cegué por el potencial tan destructivo que podría alcanzar, y ese fue mi mayor error." Contestó el Demonio, dando un gran suspiro. "Creo que sabía a la perfección que esto podría suceder, pero lo ignoré por completo. Después de todo, era obvio que no solo instruirían a Issei para convertirse en un monstruo del combate, sino que también lo harían mucho más inteligente, y mientras más inteligente sea alguien, más difícil es manipularlo." Agregó Sirzechs, para luego cerrar sus ojos. "Además, siempre me mentí a mi mismo diciendo que ninguna de las mujeres que lo rodeaba podía llegar a interesarse por él. Bueno, aun creo que ese punto era cierto, pero nunca conté conque Issei ayudaría a Rossweisse para liberarla de su matrimonio arreglado. Y principalmente, que ella podría estar tan interesada en él todo este tiempo…" El Rey Demonio dio otro gran suspiro, para luego sonreír.
"Bueno, ¿qué se le puede hacer?" Sirzechs se inclinó de hombros con indiferencia.
"Entonces, ¿qué hacemos ahora?" Le preguntó Rías, poniéndose bastante seria.
En ese momento, una mirada sombría adornó el rostro de Sirzechs.
"No hay nada que podamos hacer. Es cierto que no hay mejor momento que este, pero no podemos desviarnos al otro plan si cuenta con la protección constante de Tiamat. Ella nos mataría apenas se enterará de lo que estuviera pasando." Declaró el Demonio, ganándose una mirada derrotada por parte de todos.
A excepción de cierta Sitri.
"De hecho, no está todo perdido." Todas miraron a Sona con bastante interés tras sus palabras.
"La realidad es que su conexión cuenta con una gran debilidad."
"Es cierto, el sello…" Rías recordó aquella vez que Issei les había comentado acerca de dicha debilidad.
"¿De que sello hablas, hermana?" Sirzechs preguntó con mucha curiosidad.
"En la batalla contra Kokabiel, Issei nos reveló por accidente que su conexión con Tiamat tiene una gran debilidad, y esa es su sello en la mano derecha." Explicó la pelirroja. "Si no recuerdo mal, su conexión se rompe al instante si pierde el brazo."
En un principio, Sirzechs estaba bastante sorprendido ante la nueva información, pero esa expresión cambió casi al instante por una sonrisa misteriosa.
"En ese caso, quizás tengamos una oportunidad…" Declaró Sirzechs al mismo tiempo que se frotaba el mentón.
"Creo lo mismo que el Rey Demonio, pero es muy arriesgado." Declaró Sona, llamando la atención de todos. "Según palabras de Issei, la conexión se corta al instante y eso técnicamente no le debería dar margen a Tiamat de saber donde se encuentra. Pero eso no significa que ella no vaya a buscarlo."
"Es cierto, no había pensado en eso…" Declaró Rías mientras se tomaba el mentón.
"Pero sabemos que los Dragones se caracterizan por ser una especie muy pasional." En está ocasión, el que habló fue Sairaorg. "Por lo que tengo entendido, Issei es muy importante para esa dragona. Lo más probable es que no pueda soportar el corte de la conexión suponiendo que eso supondría su muerte."
"En parte, comparto lo que dices, pero es sabido que las posibilidades no son fijas." Sona retomó la palabra, ganándose la atención de todos. "Quizás pueda repartirse en un 50 50." Concluyó, para que luego todos se quedaran en silencio al escuchar como Sirzechs se reía por lo bajo.
"Por lo visto, ninguno de ustedes recuerda que ninguno tendrá esperanzas de sobrevivir una vez que llegue el Apocalipsis." Declaró el Rey Demonio, haciendo clara mención a Trihexa. "En lo personal, creo que la posibilidad de un 50% se ve mucho mejor que el 0." Concluyó el hombre, para luego mirar a todos con gran seriedad.
"¿No creen todos lo mismo?"
Los Demonios presentes se miraron por varios segundos. En un principio se mostraron un tanto dudosos, pero rápidamente estuvieron de acuerdo con las palabras de su Rey.
"Entonces, ya sabemos lo que debemos hacer…" Declaró Sirzechs, levantándose de su asiento.
Justo en ese momento, una mirada oscura adornó su rostro.
"Tráemelo, hermana."
Mientras tanto, en la Residencia Hyoudou…
"Parece que Tiamat aun no volvió." Pensó el protagonista en voz alta al ver que la casa estaba en completo silencio.
Por esa misma razón no se espero que cierta Diosa Dragona apareciera justo detrás de él, dándole una palmada tierna en la cabeza.
"¿Ophis?" Issei se dio la vuelta para recibir a la Diosa con gran interés. "No te he visto desde lo del hospital. ¿Está todo bien?' Él le preguntó con genuina preocupación, ganándose un rápido asentimiento por parte de la inexpresiva mujer.
"No te preocupes, todo está saliendo según lo planeado." Issei se confundió un poco ante el juego de palabras un poco raro.
Ophis bajó un poco su cabeza, logrando que Issei sintiera la situación aún más extraña.
"Pero…" Ella dijo con un tono que demostraba preocupación, algo que llamó mucho la atención del protagonista.
La Diosa Dragona alzó su rostro y tomó la mano de Issei con delicadeza, haciendo que este se sorprendiera bastante ante el gesto.
"Solo quiero que recuerdes esto." Ophis parecía bastante seria al respecto, así que Issei le entregó toda su atención. "Pase lo que pase, recuerda que siempre estaré a tu lado, aunque estemos lejos."
Issei ni siquiera tuvo tiempo de responderle, ya que, así como apareció, la Diosa se desvaneció en un círculo mágico.
"En serio, hay veces que me es imposible entender lo que piensa…" Declaró el castaño para nadie en concreto.
Antes de que intentara entender las palabras encriptadas de la hermosa Diosa, un círculo mágico que funcionaba como comunicador le distrajo.
"¿Presidenta?" Fue lo único que dijo, y frunció el ceño al recordar lo sucedido recientemente.
"No es nada relacionado a lo sucedido hace poco." Ella aclaró al instante. "Surgió algo muy urgente, y mi hermano quiere que nosotros vayamos al Infierno."
"¿Es alguna amenaza?" Issei no tardó en ponerse serio tras escuchar las palabras de su ama.
"Si, pero parece que no estamos del todo seguros acerca de ello. Por eso mi hermano no quiere alertar a todos y solo llamó a los Demonios más importantes para preguntarnos que pensábamos al respecto." Declaró Rías, dejando en claro que no quería ninguna otra visita no deseada.
Issei lo pensó por un corto segundo, pero al final asintió.
"De acuerdo, ahora mismo voy."
Unos minutos más tarde, en el Inframundo…
"Creo que debo disculparme contigo de nuevo. Sé que me tenias mucha confianza para el Rating Game…" Declaró Issei, viendo como Gasper estaba esperando junto a todos los demás del sequito.
"Ya dije que no te preocuparas, en serio." Contestó el medio vampiro con una sonrisa. "Entiendo a la perfección tus razones. De hecho, me hubiera encantado ir contigo para ver esa batalla." Esto último lo dijo con mucha energía, sacando una sonrisa al protagonista.
"Es una lastima que no la hayan grabado. Incluso yo tengo ganas de revivir todo ello, ya que pasó tan rápido que apenas recuerdo algunos detalles." Declaró el castaño, para luego recordar cierto momento del enfrentamiento. "Ahora que lo pienso, ¿qué diablos fue ese poder que surgió de mi cuerpo?"
Al estar centrado en sus propias preguntas, Issei no pudo notar como la expresión de Gasper cambiaba a una más triste.
"Tannin tenía razón, tengo que tomarme los entrenamientos mucho más en serio si no quiero ser salvado siempre por Issei." Los puños del medio vampiro se apretaron un poco ante el recuerdo de como lo humillaron en su batalla.
Mientras tanto, todos los demás se encontraban muy en silencio, algo que era bastante inusual en ellos. Incluso estaban muy serios, pero ninguno de los dos se dio cuenta de ello.
"Andando, mi hermano está esperando en el salón principal con todos los demás." Rías hizo acto de presencia cuando abrió la puerta, logrando que todos se pusieran serios.
Todos siguieron a su ama en silencio mientras se adentraban en la gran mansión de la familia Gremory.
"¿Puedes decirme exactamente lo que está sucediendo?" Le cuestionó Issei con mucha curiosidad.
"Lo sabrás cuando lleguemos." Fue la seca respuesta de Rías, quien ni siquiera le dirigió una mirada.
"Veo que el Sekiryuutei volvió a tus filas, primita." Sairaorg apareció cuando doblaron por el largo pasillo, llamando la atención de todos.
"¿Tú también fuiste convocado?" Le preguntó Issei con ligera sorpresa.
"Digamos que tengo una especie de tarea especial, ya que soy el único de Demonio que puede realizarla adecuadamente." Declaró el Demonio con una sonrisa, posándose al lado de todos.
"¿Una tarea especial?" Gasper indagó con mucha curiosidad. "¿De qué…?"
Una gran explosión se presentó en el pasillo antes de que pudiera terminar la pregunta, alarmando a todos.
"Genial, ya nos están atacando…" Declaró Kiba con gran seriedad cuando invocó su espada demoniaca.
"¡Mierda!" Fue lo único que pudo decir Issei cuando dio varios pasos hacia atrás, rompiendo por completo su yeso cuando activo su guantelete.
El protagonista cerró con fuerza uno de sus ojos al notar un dolor agudo en todo su brazo que se extendió a lo largo de su cuerpo.
"Perfecto, no podré hacer mucho en estas condiciones…" Pensó con bastante preocupación mientras veía como Gasper y Sairaorg se posicionaban frente a la gran cortina de polvo que había generado la explosión.
La mirada de Issei se enserio, sabiendo lo que debía hacer.
"Creo que será mejor llamar a Tiamat para que nos de una mano…" Eso es lo que había pensado, pero justo antes de terminar sus deducciones, pudo observar algo que lo descolocó por completo.
Hubo otra gran explosión justo detrás de Gasper que lo aturdió un poco, pero eso no fue lo que le impresionó. Lo que realmente lo dejo sin habla fue ver como Sairaorg le daba un golpe contundente en la nuca para dejarlo inconsciente.
"¡¿Pero qué…?!" Al estar tan centrado en lo que acababa de ver, no se percató de como Kiba se acercó a peligrosamente.
Los ojos de Issei se ensancharon en completo shock cuando una gran cantidad de sangre salió disparada por doquier, debido a que su brazo derecho había sido amputado por completo.
Tiamat se encontraba viendo la cueva después de mucho tiempo mientras disfrutaba de unas frutas.
Su expresión contenta cambió lentamente al notar algo extraño en la conexión que tenía con el hombre que amaba.
"¿Qué…?" Sus palabras se atragantaron de inmediato al sentir como la conexión se perdía por completo mientras un gran sentimiento de desolación y desconcierto comenzaban a llenarla.
"No…" Ella intentó teletransportarse a su ubicación, pero no pudo encontrarlo.
"No…" Ella llevó una mano a su pecho y comenzó a frotar su sello con la intención de que volviera a brillar, pero este comenzó a desvanecerse.
En ese momento, una gran cantidad de sentimientos negativos comenzaron a nublar su mente por completo.
"¡Noooo!" Ella dio un grito desgarrador mientras su cuerpo temblaba por completo, llamando la atención de los dos dragones que estaban cerca.
"¡NOOOOOOOOOOO!"
Su último grito de completa desesperación fue acompañado por la desaparición completa del sello.
Al no soportar la idea de perder a Issei, la Dragona se desmayó casi al instante.
"¡Vi var!" Los dos dragones gritaron con gran preocupación y se acercaron a ella de inmediato para saber lo que le pasaba.
Ambos intentaban moverla para despertarla, pero no lo hacía.
El tono de piel de Tiamat se tornó muy pálido, su respiración se volvió inestable y mucho sudor comenzó a cubrir su cuerpo. Esto solo hizo que los dos dragones se preocuparan mucho más mientras intentaban despertarla de todas las formas posibles.
Issei se tambaleó hacia el frente, para luego caer al suelo en un estado semiconsciente.
"Ki-Kiba…" Fue lo único que salió de sus labios al ver como el rubio sonreía descaradamente.
"El trabajo ya está hecho." Declaró el Demonio con clara satisfacción en sus palabras.
"Buen trabajo, Kiba." Declaró Rías con una sonrisa de suficiencia al mismo tiempo que creaba un círculo mágico para detener el sangrado en el brazo amputado de su víctima, y en ese momento Issei pudo enterarse de que todo había sido una trampa desde un principio.
Pero, aun así, había una gran duda que rondaba en su cabeza.
"¿Por-por qué…?" Fue lo único que sus labios pudieron decir mientras luchaba por quedarse consciente.
"Habías prometido que lucharíamos. ¿Acaso sabes lo decepcionado que me sentí cuando nunca llegaste?" Sairaorg se posó a su lado con los brazos cruzados. "Me encanta derrotar, humillar e incluso matar a mis oponentes. Pero cuando esas personas no son capaces de presentarte siqiuera una mínima resistencia…" La mirada del Demonio se endureció de sobremanera.
"¡¿Tienes idea de lo aburrido que se vuelve?!" Gritó el hombre, aplastando la espalda de Issei con su pie, haciendo que este escupiera una gran cantidad de sangre y perdiera su guantelete.
"Cálmate, recuerda que lo necesitamos con vida." Declaró Rías con seriedad.
"¿Y que hacemos con el enano?" Cuestionó Sairaorg, quien enfocó su mirada en Gasper.
"Después me encargo de él cuando terminemos con este asunto." Contestó Rías de una manera tan indiferente hasta el punto de ser enfermiza.
"De acuerdo, yo llevaré a este." El hombre asintió de acuerdo, cargando a Issei como si un costal de papas se tratase.
"¡Mal-maldito…!" Issei intentó maldecirlo, pero fallo estrepitosamente cuando escupió sangre.
"Ahórrate el aliento, lo necesitaras." Declaró Sairaorg con una risa mientras iban camino hacia el salón principal.
Cuando Rías abrió la gran puerta, la luz hizo que Issei no pudiera distinguir con claridad, pero cuando entraron se asombró al ver una gran cantidad de Demonios muy importantes.
Finalmente, Sairaorg lo arrojó como basura entre medio de dos guardias con lanzas, haciendo que este escupiera sangre. El protagonista se puso lentamente de pie, y su mirada sostenía una expresión combativa que no contrastaba con su cuerpo que apenas podía estar de pie.
Issei comenzó a sudar al notar como los dos Demonios colocar sus lanzas sobre su cabeza.
"No hagas ningún movimiento estúpido, o te lamentaras." Declaró Sirzechs, quien hacia acto de presencia entre algunos Demonios.
El Rey Demonio se posó a varios metros de Issei mientras todos los demás lo observaban con suma atención, formando un gran circulo alrededor de Issei.
"De seguro debes estar preguntándote la razón de hacerte esto, y eso es muy simple. Seré breve" Declaró Sirzechs como si nada. "Ya debes estar al tanto de la Profecía del Apocalipsis, así que ya debes saber lo que eso conlleva. En lo personal, no me gustó mucho la idea de ocultar nuestro tortuoso destino a mis camaradas, y por esa razón se los compartí de inmediato, aunque supimos mantener bien el secreto. Siempre estuvimos pensando en un plan para intentar sobrevivir a la extinción, pero nada nos convencía. Nada, hasta que tú te uniste a nosotros."
"Pura mierda de Demonio."
Todos miraron al brazo restante de Issei tras escuchar esas palabras.
"Ya me preguntaba cuando aparecerías…" Declaró Sirzechs con una sonrisa enfermiza al escuchar a Ddraig.
"Sabia que no se podía confiar en basuras como ustedes, ¿pero hacerle esto a mi portador? ¿Querer jugar con los hilos del destino? ¡Cayeron demasiado bajo, remiendo de especie!" Ddraig escupió con gran veneno, ganándose la risa de Sirzechs.
"Todo sea para sobrevivir y dominar. Estuvimos ocultando nuestra verdadera naturaleza por demasiado tiempo con el fin de que llegara este momento, pero Hyoudou se nos fue de nuestro control. Si todo hubiera resultado como planeábamos, esto no tendría que haber terminado de esta manera." Explicó el Rey Demonio con un inclinar de hombros.
Sirzechs dio un par de pasos hacia el frente, estando a solo unos pocos metros de Issei.
"Como sabes, la Boosted Gear es esencial para lograr detener este futuro distópico para nuestra raza." Culminó el Rey Demonio, haciendo que Issei apretara los dientes.
"Si querían ayuda, solo tendrían que haber sido más sinceros conmigo…" Issei intentó seguir hablando, pero las lanzas en su cuello no lo permitieron.
"¿Acaso prestaste atención a lo que te dije?" Le preguntó Sirzechs, volviendo a su posición original. "Todo sea para sobrevivir y dominar. Nosotros no solo queremos prosperar, también queremos dominar sobre todas las demás razas. Ese es nuestro objetivo, y dudo que quieras someter a las otras Facciones porque sí." Concluyó el hermano de Rías, para luego alzar un dedo mientras incrementaba su sonrisa.
"Pero aun hay una opción en la que todos somos felices…"
"¡No lo escuches, compañero! ¡Ya fuiste capaz de ver lo rastreros que pueden llegar a ser!" Escupió Ddraig con gran veneno, haciendo que la sonrisa de Sirzechs vacilara un poco.
"Ahora mismo estoy hablando con Hyoudou, así que cierra el pico." Declaró el Demonio con cierto enojo, para luego continuar. "Quizás no sepas acerca de esto, pero las Sacred Gears se pueden extirpar mediante un método poco convencional. El problema es que solo puede hacerse si su portador es consciente y esta de acuerdo con dicha extracción." Explicó Sirzechs, volviendo a su sonrisa habitual.
"Básicamente te estamos proponiendo un plan más allá de la muerte. Es cierto que deberemos encerrarte en nuestro reino por precaución, pero te daremos todos los lujos que nos pidas." Sirzechs junto sus dos manos, ensanchando un poco su sonrisa.
"Lo único que te pido a cambio, es la Boosted Gear."
La mirada de Issei se ensombreció. En los siguientes segundos no respondió a la propuesta, hasta que finalmente tosió un poco de sangre. Justo en ese momento, el protagonista dijo una palabra por lo bajo que fue escuchados por todos.
"No…"
La sonrisa de Sirzechs se transformó en una mirada confundida tras lo escuchado.
"¿Perdón?" Dijo el Demonio bastante confundido. "Creo que no lo has entendido bien. Solo debes entregarnos la Boosted Gear y a cambio nosotros te daremos todo lo que quieras. Es mucho mejor que morir, ¿no te parece?"
"Dije que no." En esta ocasión, Issei no tardó en responder y su tono se escuchó más que claro.
"Pero, no lo entiendo…" La sonrisa de Sirzechs desapareció por completo. "¿Acaso eres consciente de la opción que estás tomando?"
"Eso mismo que dijiste, alguien como tú no sería capaz de entenderlo…" Declaró Issei por lo bajo, pero esta vez alzó su mirada para enfrentarlo.
"No me importa todo lo que tengas para ofrecerme. No me importa si yo no respondo de la manera que tu quieras. Ni siquiera me importa lo que pienses de mí, porque todo lo que tu eres es lo que yo no soy." Declaró Issei con claro veneno en sus palabras, aunque Sirzechs no pareció comprenderlo por completo.
"Lo siento, pero con esas palabras tan ridículas nadie es capaz de comprenderte." Aclaró el Rey Demonio, impaciente ante la idea de poner fin a esta disputa ridícula.
"Es normal que no lo entiendan…" Issei se rio secamente, para luego presionar su cuello sobre las lanzas, propinándole cortes poco profundos.
"¡Prefiero estar muerto que vender a un amigo! ¡Prefiero ser un cadáver a verme obligado a dejar todas mis personas preciadas!" La ira de Issei se transformó en una sonrisa peligrosa cuando enfocó su mirada en Sirzechs, dando otro paso más adelante sin importar que se hiciera más daño.
"¡Así que, cuando todo este hecho, solo asegúrate que este bien muerto porque este cadáver volverá de la tumba para arrancarte cada centímetro de tu piel!"
Nunca iba a reconocerlo, pero Sirzechs sintió como se le erizó la piel ante tal amenaza.
El Rey Demonio pudo volver a reaccionar después de unos segundos, y lo primero que hizo fue dar un profundo suspiro.
"No tiene caso intentar dialogar con un loco…" Se dijo más que nada para si mismo, pero esas palabras hicieron que la sonrisa de Issei se ensanchara.
"Dices que estoy loco. Yo digo que me tienes miedo."
Sirzechs sintió como el sudor frio corrió por su rostro tras escuchar esas palabras.
El salón se mantuvo en un silencio incomodo por unos pocos segundos, hasta que el Rey Demonio volvió a hablar.
"¿Esas son tus últimas palabras?" El hombre le preguntó.
Él espero por una respuesta que nunca llegó, obligándole a cerrar sus ojos con gran decepción.
"Muy bien." Sirzechs volvió a abrir sus ojos, denotando que estaban carentes de emociones.
"Ya saben que hacer."
Los ojos de Issei se agrandaron cuando sintió como ambas lanzas atravesaron por completo sus pulmones, generando un sonido metálico espeluznante en todo el lugar.
Issei vomitó una gran cantidad de sangre y cayó de rodillas. Los guardias retiraron las lanzas, produciendo otro sonido repugnante de cortar carne, una acción que agitó su cuerpo con cierta violencia.
El castaño volvió a vomitar una gran cantidad de sangre y cayó al suelo en un sonido sordo mientras la sangre no paraba de emerger de sus orificios.
Issei movió su cabeza con las pocas fuerzas que le quedaban para ver como su sangre comenzaba a generar un gran charco a su alrededor. Intentó mover su mano para levantarse, pero su cuerpo finalmente se rindió ante los daños mortales que había recibido.
Issei enfocó su mirada en la nada mientras sentía como su vida se desvanecía lentamente.
"¡ISE, OE ISEE!"
"Yo soy el Dragón Gales, Ddraig. Voy a hacer todo lo posible para ayudarte en tus primeros días dentro de lo Sobrenatural."
"Te quiero mucho, Issei."
"No sé cuándo, pero estoy seguro que llegaras lejos, mocoso."
"¿Puedes quedarte a dormir conmigo esta noche?"
"No voy a llamarte por tu nombre hasta que te ganes mi respeto, Sekiryuutei."
"¡Quiero ser tan fuerte como el jefe para poder proteger a todos mis seres queridos!"
"¿Crees que soy un encanto?"
"En serio, en serio te amo…"
Los recuerdos se reflejaron con gran fuerza en su memoria mientras sus ojos perdían lentamente la vida, hasta que…
Hasta que finalmente los cerró.
¡FINAL DEL CAPITULO!
Este cierre deja muchas cosas para el próximo arco, y probablemente sean muchas preguntas y asuntos sin cerrar. Algunas cosas pueden parecer raras o incongruentes en estos momentos, solo te pido que esperes al siguiente capítulo en donde se responderán todas esas pequeñas cosas que no se trataron demasiado sobre este final de arco.
Supongo que todos sabían en parte que iba a terminar de esta manera, la pregunta era en que momento y cuando, supongo que ahora esa ya es una duda menos que responder.
No diré mucho de que irá el próximo arco, pero puedo decirles que se dividirá en dos tramas distintas que irán avanzando al mismo tiempo. Creo que puede ser un arco largo, pero dudo que sea el más largo hasta ahora.
A partir de ahora es donde inicia el comienzo del final, por así decirlo.
Centrándonos de nuevo en este capítulo, he de decir que estuve muy ocupado hace unos pocos días y apenas tuve tiempo para escribir. Lo que ven ahora lo hice en 4 días, así que realmente me volví un poco loco con esto. Incluso acorté un poco ciertos diálogos y escenas, pero aun así me terminó quedando un capítulo exageradamente largo. De hecho, no recuerdo la última vez que hice un capítulo de más de 16.700 palabras.
Probablemente siga estando un poco ocupado en los siguientes días, pero intentaré no atrasarme de nuevo con la actualización. A menos por supuesto que sea tan largo como este, pero creo que no se me va a ir tanto la cabeza otra vez. Especialmente porque ya no quiero hacer capítulos que rebasen las 10mil palabras, a menos que sea por cumplir ciertos objetivos como hacíamos antes.
Sin mucho más que decir, me voy despidiendo.
¡Los espero en el próximo arco!
