¡Aquí me presento junto con el inicio de este nuevo arco!

Como saben, ya no falta mucho para que esto llegue a su fin. Aun así, lo más probable es que este arco sea bastante largo porque correrán dos tramas diferentes al mismo tiempo. Como este es el anteúltimo arco, espero que realmente les agrade y pueden disfrutarlo hasta el final.

Como es costumbre, voy a contestar algunas reviews antes de comenzar.

Camilo Navas: En parte, creo que ya tengo a todos acostumbrados a que por cada cosa buena que pasa, siempre es compensada por una mala jajajaja. Pero no sientas lastima por Issei, de hecho, esto se convertirá más en un favor para él. Eso se verá con el transcurso de los capítulos.

Kishinoshi: Me suena tu nombre, pero para serte sincero, no puedo recordarte del todo, así que no sé si será tu primer review. En todo caso, te doy la bienvenida. Me pone feliz ver que la intriga y la emoción generada por el anterior capítulo se mantuvo tal y como lo había planeado. En mi mente había quedado bien, pero es obvio que es más importante saber como lo sienten todos ustedes también.

Carlos118: Si la primera confesión de amor te gustó, probablemente vas a caer rendido por lo que sucederá entre Issei y sus enamoradas más adelante. Por lo menos, yo ya lo tengo todo pensado, y creo realmente que les va a gustar mucho. Me alegra mucho ver que el odio a los Demonios sea profundo, ya que es exactamente lo que estaba buscando. Sin mucho más que decir, espero que este arco cumpla tus expectativas.

Y, después de tanto tiempo, por fin puedo poner el título de este capítulo…

¡Disfruta!

INICIO DE ARCO-CAPÍTULO 71: ¡VERDADERO DESPERTAR, EL SURGIR DEL CUARTO DIOS DRAGÓN!

Aunque todo aparentemente había resultado bien, se podía ver que Sirzechs no estaba muy contento con el resultado final.

"¡Bastardo, me la pagaras cuando volvamos a encontrarnos!" Exclamó Ddraig con una furia palpable desde el brazo de Issei, indicando que éste aún seguía con vida, aunque ya estaba agonizando.

"Me gustaría seguir hablando contigo, Ddraig. Desafortunadamente, tenemos muchas cosas que hacer." Declaró el Rey Demonio como si nada, para luego hacer un gesto a Serafall. "Encárgate de que nadie encuentre su cuerpo. Envíalo a la Doceava Puerta del Infierno."

Tras escuchar esto, se pudo escuchar como Ddraig le gruño con ira.

"¡¿Cómo dices, maldito?!" El estado histérico del dragón resonó en toda la sala.

"¡¿Acaso planeas encerrar nuestras almas en ese lugar?!" Sirzechs sonrió ante sus palabras.

"No me importa lo que suceda con el alma de Hyoudou, pero es importante que no vuelvas a conseguir otro portador. Por ese mismo te enviaremos allí para asegurarnos que eso no suceda." La sonrisa del Rey Demonio se ensanchó por lo que estaba a punto de decir.

"Después de todo, sabes bien que, si nosotros no podemos prevalecer en este mundo, no dejaremos que nadie más lo haga. Quitándote del medio, me aseguro que eso así sea y de esa forma todos compartiremos el mismo destino." Concluyó Sirzechs, ganándose otro gruñido por parte de Ddraig, quien se distrajo cuando Issei fue tomado por Serafall.

"¡Quítale las manos de encima, asquerosa Demonio!"

Una sonrisa macabra apareció en el rostro de la mencionada tras escuchar esas palabras. Ella hizo brillar un sello de papel y un círculo mágico muy extraño apareció en el suelo.

"Si tanto insistes…" Ella declaró, para luego reírse fuertemente cuando soltó el cuerpo casi inerte del castaño.

El circulo mágico se tragó el cuerpo de Issei, desapareciendo en el acto.

La sonrisa de Sirzechs volvió a su mirada un tanto molesta, llamando la atención de su hermana.

"¿Por qué estás tan enojado?" Rías le preguntó con mucha curiosidad, ya que todo había salido bien según su punto de vista.

"Es obvio que esta era la última opción." Respondió Sirzechs, llevando una mano a su mentón mientras recordaba la charla con Issei. "Además, aunque yo tenía su vida en mis manos, de alguna forma sentí que perdí contra él…"

Tras decir esas palabras, un silencio un tanto incomodo se presentó en el lugar.

Ese silencio fue roto de manera sorpresiva cuando el Rey Demonio se hizo una gran herida en su hombro, ganándose la conmoción de todos los que estaban en el lugar.

El Rey Demonio se tambaleó un poco hacia el frente, para luego mirar a sus subordinados.

"¿Qué esperan? Necesitamos simular la imagen de un campo de batalla lo antes posible." Declaró el hombre, usando un ataque mágico para romper el techo.

"No se ustedes, pero, aunque el mundo este condenado a acabar, aun quiero vivir estos últimos dos mil años. Y para eso, debemos crear una cuartada perfecta." Declaró el Rey Demonio con una sonrisa algo adolorida.

Mientras tanto, en un lugar completamente inhóspito…

"¡Mierda!" Ddraig maldijo con gran estrés al ver como habían sido transportados a un lugar muy raro.

Lo primero que pudo distinguir el dragón, era un desierto de sangre que se extendía por todo el lugar, junto a unas pequeñas montañas y otro tipo de elevaciones. Y gracias a eso, también pudo percatarse de que iban a una caída libre desde tan alto que sería capaz de matar con gran facilidad a Issei debido al estado en el que se encontraba. Pero eso era lo que menos le preocupaba al dragón.

"Incluso si sobrevive a la caída, las grandes heridas no tardaran en matarlo…" Pensó el dragón con gran preocupación.

Mientras el cuerpo de Issei dejaba una estela de sangre en su caída, Ddraig pensaba todas las alternativas por las cuales podría salvar a Issei. Después de todo, él sabía a la perfección que la salvación de Issei solo podía estar en sus manos.

Aun así, ¿qué podía hacer?

El dragón pensó con gran impotencia al mismo tiempo que veía como el cielo pálido del extraño sitio se veía cada vez más grande.

Él sabía muy bien que había una opción. El problema es que las probabilidades de éxito eran casi nulas, y además eso acarrearía una gran consecuencia para él.

"¡A la mierda!" Ddraig exclamó con los dientes apretados al mismo tiempo que el cuerpo de Issei explotaba por completo seguido de una fuerte luz carmesí que deslumbró todo el cielo.

"¡Las probabilidades de que pueda soportar un cuerpo de dragón son nulas, pero no hay mejor opción que esta!" Pensó el dragón mientras sudaba, dejando bien en claro cuál método había intentado para salvar a su portador.

La sangre de Issei comenzó a arremolinarse en el aire al compás de esa fuerte luz carmesí. En pocos segundos se pudo ver como un cuerpo comenzó a formarse alrededor de un tenue orbe blanco que se fusionaba con otro orbe más pequeño de color carmesí.

Así es, el alma de Issei y Ddraig se habían fusionado para llevar a cabo esta medida desesperada.

Finalmente, la nube de sangre espesa terminó convirtiéndose en un cuerpo normal justo antes de impactar contra el suelo, haciendo que la arena de color rojo se sacudiera un poco ante la repentina caída.

Ddraig abrió sus ojos sin poder creer lo que estaba presenciando.

"Su cuerpo se encuentra estable. Estoy seguro que no me estoy equivocando…" Ddraig tragó duro ante la anticipación.

"¿Eso quiere decir que su alma pudo soportar la transformación de Demonio a Dragón tan fácilmente?" Ddraig sabía que su portador guardaba más misterios de lo que creía, pero nunca pensó que Issei podría asimilar un cambio tan grande sin ningún tipo de contratiempos.

Esos pensamientos fueron llevados a un segundo plano al ver como Issei se levantaba lentamente. Sus dos brazos habían vuelto y su cuerpo parecía completamente curado, por lo que no tenía ningún problema para ponerse de pie.

Pero había algo muy mal, y Ddraig fue capaz de notarlo al instante.

Antes de que el dragón pudiera hablar con su portador, pudo ver como una figura humanoide se acercó lentamente a su posición.

En ese momento, Ddraig prestó atención a que en realidad no se encontraban entre medio de unas montañas.

Esto era una especie de madriguera, y la gran cantidad de huesos de diferentes especies en su mayoría irreconocibles lo confirmaba.

"Esa basura dijo que nos enviaría a la Doceava Puerta…" Ddraig se puso serio de inmediato al ver como la figura humanoide se aclaraba, dejando ver a una especie de hombre lobo de cabello blanco bastante delgado.

Su figura parecía estar algo demacrada, además de que su pelaje apenas cubría ciertas partes de su cuerpo.

"Esa forma…" Ddraig entrecerró sus ojos cuando pudo reconocerlo. "No hay ninguna duda."

El hombre deshilachado de mediana edad dio varios pasos hacia adelante, hasta quedar a varios metros de Issei.

"Veo que esos estúpidos Demonios me trajeron más alimento. Hace un tiempo que no lo hacían." Declaró el sujeto, para luego ver hacia el cielo blanco con gran disgusto.

"Socio, no hay forma de que puedas detenerlo." Su inquilino comenzó a redactarle en su mente con una seriedad absoluta. "Si las historias que escuché son reales, ni siquiera tu Segunda Evolución podría con él. Tenemos que escapar a la primera opción que se nos presente."

La seriedad de Ddraig fue reemplazada a una mirada cubierta de confusión al ver como Issei se ponía de pie, y se quedaba quieto en el lugar con la mirada ensombrecida.

"¿Compañero?"

"Me tratan como su basurero para todas estas escorias." Pensó el hombre en voz alta, para luego cruzarse de brazos con unos ojos que reflejaban sus deseos de sangre. "Pero algún día saldré de este lugar y cuando lo haga, ustedes serán los primeros a los que devoraré."

Las manos de Issei hicieron un sonido extraño cuando las apretó con fuerza, ganándose la atención de su enemigo una vez más.

"Pero primero, aceptaré sus ofrendas con gusto." El hombre demacrado estacionó su mirada en Issei, entregándole una sonrisa salvaje.

"Después de todo, ya me dio hambre."

"¡Compañero, reacciona!" Ddraig le gritó con gran fuerza para intentar que su portador saliera del transe en el que se encontraba, pero no funcionó.

Justo cuando iba a gritarle de nuevo, el sitio blanco en el que se encontraba cambió a un color oscuro que emanaba una presión absoluta. Y justo en ese momento, diversos sellos aparecieron alrededor de Issei que comenzaron a romperse lentamente.

En esa situación tan particular, Ddraig solo pudo sudar.

Solo dos veces en su vida pudo sentir una energía y aura que aplastara a la suya por completo.

Esta era la tercera vez.

"¿Qué es esta presión…?" El dragón apenas pudo pensar.

El sujeto lo miró con ligero interés cuando el guantelete apareció en su mano, viendo como los sellos que lo rodeaban comenzaban a romperse aún más rápido.

Hasta que…

Las gemas del guantelete cambiaron a un color carmesí, haciendo que todo el diseño cambiara de un color rojo a uno negro. Y en ese momento, los sellos se rompieron en mil pedazos.

Los ojos del hombre se ensancharon con un asombro absoluto cuando salió despedido ante una gran ráfaga de energía oscura que lo mandó varios metros hacia atrás.

Las paredes de la madriguera se destruyeron por completo y una enorme cantidad de escombros salieron volando por doquier. Toda esa destrucción fue acompañada por una extensa onda de choque que fue creada junto a un enorme arco de luz tan negro como la noche que golpeó al cielo. Un acto que no paso desapercibido por todas las entidades del lugar, ya que pudieron sentir un incremento de poder abismal incluso desde las diferentes puertas.

El sujeto se levantó del suelo al instante al mismo tiempo que cubría su rostro por la fuerte ventisca que estaba generando su oponente.

"¿Pero que demonios es este niño?" Fue lo único que pudo pensar al ver como una enorme cúpula de energía oscura rodeaba al protagonista, lo que hacía imposible poder ver lo que le estaba sucediendo. Solo era capaz de presenciar como su figura era rodeada lentamente por una especie de armadura.

Y así como todo el caos emergió, este de la nada desapareció, dejando un silencio absoluto en aquel sitio abandonado por todos.

El sujeto se descubrió el rostro lentamente, observando a Issei con una seriedad absoluta al ver su nueva apariencia. En realidad, él no había cambiado, era esa armadura oscura con gemas rojas lo que había hecho que se viera diferente. El hombre pudo distinguir que un aura corrosiva se desprendía como hilos a través de la armadura. Otra cosa que le erizó la piel fue ver como Issei alzó su rostro, denotando unos ojos carmesíes que brillaban a través del casco.

El silencio se apoderó entre ellos, como si ambos estuvieran esperando que el otro dijera algo o intentara atacarle.

Y así pasó, el primero en hacer un movimiento fue Issei, quien alzó su mano.

Los ojos del hombre se ensancharon a más no poder tras ver como el brazo de Issei se agitó a su dirección, enviando una enorme ráfaga mágica de color negro que desintegraba todo a su paso.

El hombre dio un salto hacia atrás y no tardó en crear una gran barrera. Cuando el ataque impactó, el sujeto no pudo evitar ensanchar sus ojos en shock al ver que había logrado contener el ataque, pero su círculo mágico fue destrozado por completo.

Issei comenzó a caminar hacia el frente mientras el aura corrosiva lo rodeaba con gran hostilidad.

El hombre lo miró con atención, para luego dar un de pasos hacia el frente.

"Es la primera vez que tengo ligero interés en saber quién es o que es una de mis víctimas." Él aclaró con seriedad, deteniéndose a unos pocos metros de Issei.

El protagonista le respondió con una respiración bastante extraña, para luego alzar su mano hacia su posición.

"¡AAAAAHHHHHHHHH!" El sujeto gritó con gran energía mientras implementaba toda su fuerza y reflejos para esquivar y contener los diferentes ataques mágicos diminutos, pero absurdamente destructivos que fueron disparados hacia su dirección.

Él creó un último circulo mágico, viendo como este era destrozado por completo ante el choque del ataque.

"Si ese es todo su poder, puedo acabarlo con mucha facilidad si uso mi verdadera forma…" Pensó el hombre mientras el polvo se disipaba lentamente.

Su mirada sorprendida apareció debido a una razón bastante clara.

"¿Desapareció?" Pensó el hombre, viendo que Issei no estaba en su anterior posición.

No pasó ni un segundo más para que el protagonista apareciera a su lado, propinándole un fuerte golpe en su mejilla que generó un enorme cráter, además de que le destruyó la dentadura por completo.

"¡No lo vi moverse…!" Fue lo único que pudo pensar, sintiendo con gran dolor como todo su rostro temblaba como gelatina por el enorme impacto que había recibido.

El sujeto dio varias vueltas en el aire, hasta que finalmente rodó por el piso e hizo un aterrizaje algo forzoso. Él no tardó en responder a dicho ataque, arrojando un gigantesco orbe mágico que creo en cuestión de segundos.

El campo de batalla tembló cuando el ataque impactó contra el suelo, creando una enorme explosión a varios metros a la redonda.

"No creo que eso haya sido suficiente para detenerlo." Pensó el hombre, estacionándose a varios metros del páramo destruido.

Ciertamente, él estaba en lo correcto. Pero desde luego nunca pensó que Issei podría escabullirse por detrás sin que se diera cuenta.

El sujeto escupió un poco de sangre cuando todo el sitio tembló, producto de Issei quien lo había agarrado del cuello sin previo aviso.

Issei giró su mano lentamente hasta tenerlo frente a frente. El sujeto le dio un gran golpe en el rostro, haciendo que una enorme onda de choque sacudiera todo el lugar. Sin duda alguna había usado todas sus fuerzas, por lo que su sorpresa fue indescriptible al ver que Issei no se había movido ni un centímetro.

El hombre pensó en liberarse al instante al ver que no le había hecho daño, pero ya era demasiado tarde para intentar escapar.

Issei alzó su mano libre y la cerró en un puño, para luego darle un fuerte golpe en el rostro a su oponente que creo otra gran onda de choque. Pero él no se detuvo allí, ya que continuó dándole una gran cantidad de puñetazos en que le deformaban cada vez más la cara.

Después de aparentemente haberse cansado de la tortura, Issei reforzó su agarre en el cuello del hombre, haciendo que este escupiera una gran cantidad de sangre. Acto seguido lo arrojó lejos, haciendo que su oponente generara dos grandes olas de arena por lo rápido que se movia.

Finalmente, el sujeto logró detener su andar de forma abrupta, creando una gran destrucción por detrás de él.

"¿Cómo…?" Fue lo único que pudo pensar cuando cayó de rodillas y tosió una gran cantidad de sangre.

Este no tardó en alzar su mirada, viendo que Issei lo estaba viendo desde la lejanía mientras su aura parecía volverse más y más inestable.

"Supongo que no tengo otra opción." Él pensó, levantándose del suelo al mismo tiempo que su cuerpo comenzaba a cambiar de una forma grotesca, hasta que se convirtió en un gran lobo de cabellera plateada.

"No puedo controlar esta forma adecuadamente, pero no creo que ahora importe no desintegrarlo para poder comérmelo…" Pensó el enorme lobo, para luego asombrarse ante lo que estaba viendo.

Eso se debía que el aura de Issei se volvió aún más alocada, hasta el punto de que su cuerpo comenzó a estirarse y cambiar de una forma que aparentaba ser bastante dolorosa para su cuerpo.

Pero eso no fue realmente lo que le asombro.

Lo que le dejó completamente conmocionado fue ver la forma tan grande y poderosa que había conseguido Issei.

"¿Un Dragón con esta energía?" Pensó el lobo, viendo como un gran dragón completamente oscuro con rayas violetas y de ojos rojos se posaba a varios metros de él. "Pero esta energía…Es mucho más que un simple dragón." Pensó en shock.

"¡RRRROOOAARRGGG!"

La arena se elevó unos momentos tras el fuerte rugido de Issei, quien poseía una voz prácticamente irreconocible en esa forma.

Issei bajó su mirada, y su gran cuerpo pareció destensarse mientras miraba a su presa. Su objetivo también se quedó en su posición sin mover un musculo, esperando que Issei hiciera el primer movimiento.

Después de unos pocos segundos, las patas del enrome dragón oscuro se flexionaron, y acto seguido desapareció sin dejar ni un rastro.

"¡¿Por dónde?!" El lobo pensó exaltado, viendo en todas direcciones en busca de su enemigo.

Sus ojos apenas pudieron captar como un borrón negro se dirigía a toda velocidad hacia su posición, generando una enorme línea de destrucción a su paso.

El gran lobo no lo dudó ni un segundo y creó un gran circulo mágico frente a él. Issei continuó corriendo a su posición sin importarle en lo más mínimo la enorme esfera de magia que estaba creando en su hocico.

"¡TOMA ESTO!"

El lobo rugió con una energía absoluta, haciendo que un sonido extraño se escuchara justo antes de arrojar su ataque mágico, que destrozó por completo el lugar donde se encontraban. Issei continuó corriendo hacia el frente y fue tragado por el ataque prácticamente al instante, sin dejar rastro alguno. Aun así, su oponente no se confió y continuó dándole energía a su ataque para asegurarse de matarlo.

Los segundos pasaron, y cuando pensó que por fin había logrado derrotarlo…

En ese momento, supo lo equivocado que estaba.

Los ojos del lobo se ensancharon en completa incredulidad cuando vio como una gigantesca mano emergió entre el enorme tumulto de energía destructiva. La sorpresa solo incrementó aun más tras ver como la mano se acercaba lentamente hasta llegar al círculo mágico, atravesándolo como si nada. Los ojos del lobo se ensancharon aun más cuando vio como su círculo mágico comenzaba a derretirse mientras el rostro tenebroso del dragón hacia acto de presencia entre la condensada y vasta energía.

El dragón continuó avanzando como si nada hasta que uso sus dos grandes manos para tomar el rostro del enorme lobo. Este intentó alejarlo poniendo aun más fuerza a su ataque mágico, pero de nada sirvió, ya que Issei ni se vio afectado.

El rostro del lobo comenzó a hacer sonidos extraños, y en pocos segundos su cara comenzó a deformarse debido a que el agarre de Issei era tan fuerte que le estaba destrozando el cráneo.

Finalmente, el ataque mágico cesó en una enorme explosión que generó una gigantesca onda de choque junto a un gran cráter. El lobo salió volando y rodando por el piso de una forma que aparentaba ser bastante dolorosa, hasta que finalmente su rostro se incrustó en el suelo, generando una gran línea a su paso. El cuerpo del lobo cayó sin mera reacción mientras su cabeza estaba clavada en la arena, como si se tratara de un avestruz.

Aunque parecía que la batalla por fin había terminado, el lobo se levantó de la nada y comenzó a correr a toda velocidad, aprovechando el hecho de que estaba bastante lejos de Issei por lo sucedido recientemente.

"¡No hay forma en la que pueda derrotarlo!" Se exclamó a si mismo, sus intentos de huir eran más que claros. "¡Tengo que escapar ahora que tengo la oportunidad!"

El gran lobo continuó corriendo a toda la velocidad que podía utilizar, convencido de que podría escapar. Por eso mismo su conmoción era difícil de describir al ver como el rostro tenebroso del enorme dragón apareció a su derecha de la nada.

Issei le atacó con su ala antes de que siquiera pudiera reaccionar. Los ojos del lobo se ensancharon en shock al sentir como la mitad inferior de su cuerpo se desprendía de la parte superior, para luego salir rodando varios metros, dejando todo el lugar manchando de su sangre.

El gran lobo abrió lentamente sus ojos, sintiendo que ya ni siquiera podía caminar. Eso fue un hecho cuando volteó su mirada, viendo que su cuerpo había sido partido a la mitad. Su mirada adolorida y casi sin vida volvió a Issei, viendo como éste se detuvo a varios metros de él mientras lo miraba con un aura aterradora y monstruosa a su alrededor.

"¿Quién…quien eres?" El lobo le dijo sus últimas palabras, vomitando una gran cantidad de sangre en el progreso.

Issei se detuvo a mirarlo por varios segundos, su mirada denotaba que el uso de vocabulario no estaba disponible en su mente ahora mismo.

"Ya veo, ni siquiera puedes contestarme." Pensó el lobo, escupiendo más sangre.

El enorme dragón oscuro alzó su rostro hacia el cielo pálido y abrió su boca. La arena y los escombros de alrededor comenzaron a levitar y girar alrededor de él al mismo tiempo que una pequeña esfera se hacia más y más grande.

Los ojos del lobo miraron sin emoción alguna como un ataque de una magnitud nunca antes vista para él se hacia más y más grande, generando grandes temblores en los alrededores.

La atmosfera del sitio cambió por completo de un color blanco a un color morado. Eso no fue lo único, ya que numerosos rayos cargados de energía se hacían presentes alrededor del enorme ataque que estaba creando un sinfín de anomalías muy raras a su alrededor.

Antes de recibir el fuerte ataque, el lobo cerró sus ojos, ya completamente resignado a su muerte.

"En estas instancias, solo puedo preguntarme…" Pensó el lobo, solo para ver como el dragón baja su cabeza para apuntarle con la gigantesca esfera mágica.

"¿Cómo es que los malditos Demonios lograron contener a este monstruo?"

"¡DRAGÓN SHOT!"

"Oye, ¿estás teniendo algunos problemas?" Le preguntó Vali, viendo como Arthur estaba sudando por estar sosteniendo la burbuja de contención.

Así es, tanto él como el rubio habían ido a la Brecha Dimensional con el afán de lograr entender mejor como funcionaba el extraño lugar.

"No sé qué estará sucediendo, pero la brecha se encuentra con una gran cantidad de anomalías en estos momentos." Declaró el rubio, haciendo que Vali lo mirara con interés.

"¿Y que significa eso exactamente? ¿Quiere decir que Great Red está cerca?" Preguntó el albino, ganándose una rápida negativa por parte de Arthur.

"Puede que sea Great Red, pero es muy poco probable. Este tipo de fluctuaciones solo se debe a una gran fuente de poder que esté distorsionando la dimensión en la que pertenecemos." Declaró el rubio, llamando aún más el interés de Vali.

"¿Crees que tenga algo que ver con el encierro de Trihexa?"

"De momento no se me ocurre otra opción más lógica. No creo que Great Red esté aumentando o disminuyendo su poder por gusto. De seguro el hecho de que el sello que lo mantiene cautivo se este deteriorando crea este tipo de anomalías extrañas." El rubio dedujo, recibiendo un asentimiento por parte de Vali.

"En todo caso, creo que seria mejor salir. Es peligroso seguir aquí si la brecha se encuentra en este estado." Declaró el albino.

"En eso estamos de acuerdo. El problema es que no sabría decirte con exactitud en que espacio saldríamos." Advirtió Arthur, ganándose un inclinar de hombros por parte de Vali.

"Eso no importa, no existe un lugar realmente peligroso para nosotros." Aclaró el albino como si nada, recibiendo un asentimiento por parte de su amigo.

Ambos salieron de la Brecha Dimensional sin esperarse la gran sorpresa que se estaban a punto de llevar.

Los ojos de Vali y Arthur se ensancharon a más no poder tras ver una gran destrucción frente a sus ojos.

"… ¿Qué demonios sucedió aquí?" Vali dijo por ambos, viendo como la Mansión Gremory estaba hecha pedazos, además de que se encontraban muchos Demonios heridos.

"Será mejor que nos larguemos, no es de nuestra incumbencia." Declaró el rubio, viendo toda la destrucción del lugar.

Vali se quedó observando por unos segundos más, y justo cuando iba a tomar las palabras de su compañero, pudo escuchar algo que le heló la piel.

"¡Issei! ¡Issei! ¡¿Por qué…?!" Gasper lloraba sin parar mientras se cubría el rostro, intentando asimilar todo lo que había sucedido.

Al escuchar el nombre de Issei, Vali no pudo temer otra cosa que no sea lo peor. Después de todo, sabía que la condición de su rival no era precisamente buena en estos momentos.

"¡Oye, Vali…!" Arthur lo llamó, pero solo se resignó al ver que su líder no lo escuchaba.

La gran mayoría de Demonios se asustaron al ver la llegada del Dragón Emperador Blanco, aunque éste apenas les prestó atención. Lo único que le importaba era hablar con el medio vampiro.

"Oye, niño…" El albino lo llamó con autoridad, logrando que Gasper alzara su rostro, aunque en ningún momento detuvo su llanto. "¿Qué sucedió aquí? ¿Dónde está Issei?"

El albino solo pudo sorprenderse cuando tuvo que cubrirse de un golpe que iba directo a su rostro.

"¡Maldito! ¡Ustedes lo mataron! ¡La Brigada del Khaos aprovechó la situación!" Exclamó Gasper con una gran furia, intentando asestarle otro golpe que Vali detuvo sin inconvenientes.

"Relájate. Recuerda que la Brigada del Khaos no es una organización conjunta." Declaró el albino, intentando calmar a Gasper. "Además, tampoco ganaría nada atacando a los Demonios, principalmente porque es la Facción a la cual pertenece Issei, quien considero como un amigo." Aclaró al final, logrando que Gasper se calmara por completo, aunque eso no detuvo su sollozo.

"Vinieron de la Brigada del Khaos… Yo ni siquiera pude verlos porque me habían noqueado apenas al comenzar el ataque… Y ellos, ellos…" Los ojos de Gasper comenzaron a llorar con más fuerzas.

"¡Ellos mataron a Issei!"

Tanto Vali como Arthur se quedaron sin palabras tras escuchar semejante declaración.

El primero en reaccionar fue el rubio, quien miró a su amigo y líder con preocupación, ya que sabía cuánto estima le tenía a Issei.

Aunque por fuera Vali no pareció inmutarse, su rostro más pálido de lo normal y puños apretados hasta el punto de sangrar dejaban bien en claro como se sentía en estos momentos.

"Si no les molesta, me gustaría contarles todos los detalles personalmente." Tras escuchar esa voz, ambos se dieron la vuelta para enfrentarse cara a cara con Sirzechs, quien también lucia bastante lastimado.

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Si, un capítulo algo más corto de lo normal, pero creo que este es un buen punto como para dejarlo. Probablemente el próximo capítulo se enfoque más que nada en la muerte de Issei y la trama que comenzará a construirse entre las Facciones. Lo más seguro es que vean a Issei un tanto desplazado en ciertos capítulos, pero siempre tendrá unos pequeños momentos en cada uno de ellos.

Ahora que revisé el capítulo, también me percaté de que muchas cosas aun no fueron del todo aclaradas. Pronto se verán estas respuestas en los capítulos venideros. Por eso les pido que tengan un poco de paciencia, ya que hay muchos misterios respecto a las Doce Puertas del Infierno, debido a que he hablado muy poco de ellas hasta ahora, pero Ddraig se encargará de contestar todas las dudas (o eso espero). Solo les voy a aclarar desde ya que la distribución y forma del Infierno es completamente diferente a la obra original, aunque de eso ya se habrán dado cuenta desde hace mucho, a menos que no sepas muy bien como esté construido el Infierno en DxD. En cualquier caso, siempre fueron cambios pensados específicamente para este momento. Lo entenderán en el próximo capítulo.

Sin mucho más que agregar, viene siendo hora de despedirse.

¡Que tengan un buen día!

Ajenos a todos los problemas y la guerra venidera que estaba a punto de llegar, Ophis y Great Red se encontraban flotando en la Grieta Dimensional sin rumbo alguno. La Diosa Dragona estaba sobre la cabeza de su "hermano" que se encontraba en su forma de dragón, como era habitual en él.

"No te lo dije antes, pero gracias por dejar que las cosas siguieran como debían ser." Declaró el dragón macho. "Sé que en estos días Issei se volvió una persona muy importante para ti, al igual que esas mujeres. Puedo ver que te aflige mucho toda la situación actual."

"Solo me molesta tener que verlas sufrir a ellas. Sé que Issei volverá pronto, pero aun así…" Ophis no pudo evitar hacer un lindo puchero por todo lo que estaba sucediendo.

"Probablemente se preocupen por ti al ver que desapareciste." Declaró el Dios Dragón, ganándose un inclinar de hombros por parte de Ophis.

"Creo que estarán más centradas en lidiar con su propio dolor en estos días." Respondió la Diosa Dragona, optando por una mirada inocente.

"Ya me imagino la reacción que tendrán los lectores cuando Issei vuelva y Tiamat se entere que el aún sigue con vida. Ella será la primera en enterarse, se reencontraran en el Reino Familiar y tendrán tres noches nevadas pero muy apasionadas… ¡Auch!" Ophis se frotó la cabeza con un leve puchero al ser golpeada por Great Red, quien se notaba bastante enfadado.

"¡No spoiles de esa manera!"