¡Aquí me presento con otro capítulo!
Ya van más de 12mil estrellas en Wattpad. No puedo hacer otra cosa más que agradecer todo el apoyo que le brindan a este proyecto. Lo he dicho muchas veces, pero realmente disfruto hacer esto y espero continuar por mucho tiempo más.
Es hora de responder las reviews.
Diamants Proust: Sé que siempre estás allí, eres uno de los lectores más antiguos de esta historia, incluso me atrevería a decir que comenzaste a leerla antes de que llegara a los 10 capítulos. Me alegro ver que aun te siga gustando tanto después de todo este tiempo.
Dillan97: La realidad es que deben atravesar hasta lo imposible para por fin estar juntos, lo bueno es que ya falta poco para que Issei y ellas formalicen sus relaciones. Fue una buena deducción la que hiciste sobre lo que acontecerá en este arco, pero la realidad es que los sucesos serán mucho más diferentes de lo que todos piensan. Aunque fue un buen análisis el que hiciste sobre la actitud de los Demonios, digamos que ellos no se enfocan por completo en la supervivencia de su raza, si no es dominar sobre todos. Cuando a Sirzechs se le presentó la oportunidad de lograr ambas cosas, simplemente no pudo ignorarlo como buen Demonio que es.
Aby001: Ese final fue en parte para preparar a los lectores porque el primer lemon está bastante cerca. Lo más seguro es que el misterio del Dragón (es decir, Issei) se responderá en estos capítulos. En cierta parte sigue siendo él, solo que todo lo sucedido hizo que perdiera el control, y por eso ahora mismo parece una bestia.
Carlos118: Me pone contento ver que no soy el único que se emociona al por fin haber llegado a este momento, donde Issei por fin después de tantas cosas logra conseguir el que siempre debió ser su cuerpo original, el de un Dragón.
Sin nada más que contestar, es momento de comenzar.
¡Disfruta!
"Esa es toda la información que dispongo." Sirzechs terminó su explicación de los acontecimientos, viendo como Vali y Arthur se encontraban más centrados en observar la destrucción que a su historia.
"¿Qué opinas, Arthur?" El albino habló, llamando la atención del mencionado.
"Antes fui parte de la Facción de Héroes, y puedo decirte que están tan dementes como para buscar a Issei para matarlo debido a que él fue uno de los principales precursores de la muerte de su líder." Arthur bajó un poco su cabeza a causa de la pregunta que se le había formulado. "Aun así, me sorprende que hayan actuado justo en el momento que Hyoudou se encontraba tan mal…"
"La Ceremonia de Asgard fue un gran evento. Es casi seguro que nadie debe haber pasado por desapercibido tal acontecimiento." Sirzechs aclaró las dudas del rubio, logrando que este se tomara el mentón.
"Es cierto…" Fue su simple respuesta mientras que su mente intentaba encontrar otras posibles causas.
Esos pensamientos se detuvieron cuando Vali tomó su hombro, llamando la atención de los presentes.
"Lo hecho, hecho está. Lo que quiero saber ahora es más información. Tannin es un dragón y se encontraba cerca de los hechos, quizás él fue capaz de descubrir algo gracias al aura de Issei." Declaró el albino, ganándose un asentimiento por parte de Sirzechs.
"Tienes razón. También escuché que ellos tenían una especie de amistad, así que me gustaría que me ayudaran a trasmitirle este triste mensaje. Yo me encargaré de todos los demás, es mi responsabilidad como el líder de facción a la que anteriormente perteneció Issei." Declaró el Rey Demonio con pesar.
Vali tan solo asintió, dejando en claro que no le molestaba actuar de mensajero.
Finalmente, ambos se marcharon del lugar, dejando a un Sirzechs un tanto pensativo en el lugar.
"Creo que debería ser un tanto directo con Azazel…" Pensó el Rey Demonio, esbozando una pequeña sonrisa que no auguraba nada bueno.
Tanto Vali como Arthur llegaron al territorio del Rey Dragón. El rubio solo pudo mirar a su amigo con cierta preocupación, ya que se encontraba mucho más callado de lo normal.
"Vali, si necesitas hablar sobre esto, recuerda que siempre nos tendrás a nosotros para apoyarte." Arthur apoyó una mano sobre el hombro de Vali, quien bajó un poco su cabeza ante el acto.
"No te preocupes, estoy bien."
CAPÍTULO 72: ¡RETOMANDO EL CONTROL!
"Deberías haber visto como se desarrolló todo el combate. Estoy seguro que Issei sería capaz incluso de patearle el trasero a nuestro Padre si es que aun estuviera con vida." Azazel se rio con fuerza tras sus palabras, ganándose una sonrisa nerviosa de Michael.
"Sabes bien que no podemos abandonar nuestro puesto a menos que sean por cosas importantes." Declaró el Seraphim con una gota de sudor. "Por cierto, aun estoy esperando que mi estadía en este lugar sea realmente por algo importante." Concluyó, haciendo que Azazel le dirigiera una mirada cansada.
"Tan borde como siempre, ¿eh?" Declaró el Cadre, dando un pequeño suspiro. "En fin. Te convoqué aquí por esta katana. Como sabes bien, es el arma de Issei, y tiene una historia realmente misteriosa detrás." Las palabras del hombre hicieron que el Ángel mirara la katana enfundada sobre la mesa con gran curiosidad.
Azazel retiró la katana lentamente, revelando un acero completamente oxidado con una empuñadura bastante degastada. No hizo falta más de un segundo para que Michael se diera cuenta de que algo extraño había pasado.
"Por tu mirada, estoy seguro que sabes bien que la katana de Issei no lucía así." Declaró Azazel, fijando su mirada en el arma. "Es cierto que antes estaba oxidada, pero la parte del filo y la empuñadura se encontraban impecables. Incluso estoy seguro que la katana había cambiado una vez más durante el combate, pero no pude presenciarlo correctamente y como no permitieron gravar la batalla me es imposible afirmarlo. Aun así, no me fue difícil sacar la primera conclusión luego de inspeccionarla." Azazel alzó su mirada, agudizándola bastante.
"Por lo visto, esta katana cambia y se vuelve completamente inservible si es que no se encuentra cerca de Issei."
Los ojos de Michael se ensancharon un poco ante tal revelación.
"Un momento, ¿eso quiere decir que no es una katana ordinaria?" Le preguntó el Ángel, fijando su mirada en el arma con aun más curiosidad.
"Por lo que me dijo Penemue, es un arma que fue creada por nuestro Padre para entregársela a la persona adecuada. Después de ver los diferentes cambios que a sufrido en las manos de Issei, estoy seguro que esto tiene un gran misterio encapsulado." Los ojos de Azazel se entrecerraron por lo que estaba a punto de decir.
"No importe por donde lo mire, todo me dice a gritos que esta katana es una Sacred Gear. Incluso podría ser una Longinus."
Michael lo miró por un corto segundo, para luego enfocar su mirada en el arma una vez más.
"Entiendo, ¿pero que quieres que haga?" Declaró, sintiéndose confundido al ser llamado por Azazel solo para que él le contara todo esto.
"Para mi opinión, el que sea una Sacred Gear solo es la punta del iceberg. Necesito que me traigas toda la información posible de esta arma." Afirmó el Cadre, logrando que Michael lo mirara con gran sorpresa. "Necesito saber como fue creada, donde, que materiales, que energía, necesito todo." Concluyó, ganándose una mirada seria de Michael.
"Sabes que no puedo hacer eso." Declaró el Ángel con firmeza.
"Y tu sabes bien que esta puede ser la última conexión que nuestro padre nos envió. Quizás esta katana guarde un mensaje mucho más importante de lo que nos imaginamos." Aclaró Azazel, aunque esas palabras no parecieron hacer cambiar de opinión al Ángel.
Ambos se quedaron mirando el uno al otro sin mediar palabra, hasta que finalmente uno pareció ceder.
"Todo me dice que solo haces esto por tu afición, pero te mentiría si dijera que no tengo curiosidad." Declaró Michael, levantándose del asiento.
El Ángel lo estudio con la mirada por un corto segundo, para luego volver a su sonrisa habitual.
"Muy bien, tú ganas. La única condición que impongo es que la información recaudada volverá a Elysium y todo recuento de ella será destruido tras finalizar la investigación." Culminó el Ángel, recibiendo una sonrisa por parte de Azazel.
"Por mí, esas condiciones son más que tolerables." Azazel se levantó de su asiento, estrechando la mano con Michael.
Justo cuando ambos iban a discutir un poco más sobre el asunto, un círculo mágico sorpresivo apareció justo frente a Azazel.
"¿Sirzechs?" Azazel declaró con una mirada atónita ante tal interrupción inesperada.
Esa mirada cambió radicalmente al ver en la condición herida y la destrucción que se alzaba sobre las espaldas del Rey Demonio.
"¡¿Qué demonios sucedió?!" Exclamó el Cadre, exigiendo una respuesta.
"Por donde debería empezar…" Pensó Sirzechs en voz alta, optando por una mirada triste. "Creo que debería ser lo más conciso posible. De hecho, aprovecharé ahora al ver que ambos lideres de Facción se encuentran juntos. Fuimos atacados." Ambos se miraron entre si tras escuchar las palabras de Sirzechs.
"¿Necesitan refuerzos? ¡Iremos ahora mismo!" Exclamó Michael con completa seriedad.
"No te preocupes, logramos contenerlos lo suficiente y se marcharon ni bien tuvieron la oportunidad. Después de todo, su objetivo era muy claro…" Sirzechs apretó los dientes y agachó su mirada tras esas palabras, algo que alarmó a los presentes.
"¿Qué es lo que buscaban?" El que preguntó fue Azazel, quien se mostraba muy serio ante la situación complicada.
"Estaban buscando el momento donde Issei se viera más vulnerable…" Los ojos de Azazel se ensancharon lentamente tras escuchar esas palabras. "Supongo que lo estuvieron siguiendo durante todo el día al saber que se encontraba débil. Entonces, la Facción de Héroes no dudó en atacar cuando vio que él se encontraba en el Inframundo…"
"¡¿Dónde está el mocoso?!" Azazel prácticamente le gritó, sin dejar que terminara de narrar lo sucedido.
"Azazel…" Fue lo único que pudo decir Michael al ver la condición en la que se encontraba el Cadre.
Él nunca pensó que podría ver al siempre despreocupado Azazel tan asustado.
Sirzechs abrió su boca, pero la cerró al instante. Su mirada decayó al suelo, un acto que claramente no significaba nada bueno.
Un acto que casi detiene el corazón de Azazel, quien se comenzaba a preparar para esperar lo peor.
"Issei…Issei fue un gran muchacho hasta su último suspiro…"
Un silencio tormentoso se presentó en la habitación. Un silencio que no duró mucho tiempo, ya que se pudo escuchar como Azazel caía sobre la silla, luciendo una expresión completamente perdida.
"Creo que será mejor dejarte solo un momento para que logres digerir esto." Declaró Sirzechs con impotencia, para luego cortar la conexión.
"Azazel…" Comentó Michael con mucha tristeza, pero el Cadre ni siquiera respondió.
Lo único que hizo fue apoyar los codos en la mesa y agarrarse el rostro con una frustración sin igual.
"Vete, quiero estar solo." Fueron las implacables órdenes del hombre, a las que Michael no pudo rechazar.
"¡MALDICIÓN!" Tannin rugió con una rabia sin igual cuando rompió una montaña completa de un solo golpe.
"¡MALDITOS HIJOS DE PUTA!" El dragón rugió con aun más enojo cuando arrojó otro puñetazo al suelo, destruyendo gran parte del bosque en el que se encontraba.
"¡CUANDO LOS ENCUENTRE, VOY A CONVERTIRLOS EN POLVO!" Tannin gritó al cielo con una ira sin igual, haciendo que todo el sitio temblara a causa de su poder descontrolado.
"Supongo que, por su reacción, no tiene la menor idea de lo que sucedió." Declaró Vali, quien se encontraba en el aire sobre un círculo mágico junto a Arthur, quienes veían al enorme dragón estallando completamente en colera.
"Eso solo puede significar que Issei ni siquiera debe haber tenido tiempo para reaccionar al ataque. Esto me lleva a la conclusión que ya no hay lugar en donde buscar más pistas." Declaró el rubio, viendo como Tannin seguía gritando y arrojando poderosos ataques mágicos que se perdían en el cielo del Inframundo.
"Eso no es del todo cierto." Declaró Vali, llamando la atención de Arthur. "Aún hay una persona que puede saber algo." El albino bajó su mirada, recordando a cierta mujer.
"Si no mal recuerdo, Tiamat tenía un sello de conexión muy fuerte con Issei."
Los ataques de Tannin se detuvieron de repente, ganándose una mirada sorprendida por parte de ambos.
"Tiamat…" Declaró el dragón, ensanchando lentamente sus ojos.
"¡Tiamat!" Exclamó Tannin con una preocupación y miedo más que palpables.
Su mirada se fijó en ambos hombres al instante.
"¡Rápido, tenemos que ir con ella!" Exclamó el dragón, haciendo que Vali y Arthur se miraran extrañados.
Mientras tanto, en un lugar desconocido…
"¿Qué demonios hace el idiota de Azazel que ni siquiera contesta mis llamadas?" Pensó Penemue con cierto disgusto. "Issei tampoco me contesta. Y eso que quería hablar con él antes de irme a dormir…" Pensó la Cadre un tanto decaída.
Esa expresión volvió a la habitual cuando se acercó a la ventana de su habitación.
"No es que importe mucho. Mañana ya estaré en casa otra vez." Ella pensó con una imperceptible sonrisa.
Nunca pensó que tendría tantas ganas de volver a ese lugar que llamaba hogar.
"Ahora que ambos vamos a tener un poco de tiempo libre, me pregunto si seguiremos con las clases de cocina." Un rubor creciente cruzó por sus mejillas tras recordar a su tan amado castaño.
Era increíble como su mal humor podía ser borrado en segundos con tan solo recordarlo…
"¡RRROOOOOOARRRGGG!"
"¡Issei, reacciona!" Ddraig gritó tan fuerte como sus pulmones le permitieron, pero solo fue recibido con otro fuerte rugido del dragón que continuaba destruyendo todo a su alrededor con diversos rayos y ataques mágicos.
"¡Issei, detente! ¡Te estás haciendo daño a ti mismo!" Ddraig continuó gritando muy alarmado.
"¡Issei!"
Los ojos del protagonista se abrieron repentinamente cuando pensó haber escuchado la voz de su hermano dragón.
"¿Ddraig…?" Fue lo único que salieron de sus labios al ver que se encontraba en un lugar en donde solo reinaba la oscuridad.
Los segundos pasaron, y la voz de Ddraig no volvió a escucharse. Los numerosos recuerdos de lo sucedido recientemente comenzaron a golpearlo con fuerza.
"¿Eso significa que estoy muerto?" Los dientes de Issei se apretaron con fuerza tras llegar a esa reflexión.
"Después de todo lo que hice por ellos, me pagan de esta manera. Al final, me utilizaron al igual que ella…" Los puños de Issei se apretaron con fuerza cuando las memorias de Raynare y lo sucedido recientemente lo golpeaban con fuerza.
"Tendría que haber escuchado todas esas advertencias de los Demonios desde un principio, y entonces todo esto no hubiera sucedido…" Issei se lamentó con gran pesar mientras sentía como un gran odio lo alimentaba.
Justo cuando comenzaba a resignarse a su tortuoso destino, una voz idéntica a la suya le habló.
"¿Crees que lamentarse ahora servirá de algo?"
Issei miró en todas direcciones, pero no pudo ver a nadie.
"¿Quién eres? ¿Dónde te escondes?" Issei exigió saber, mirando en todas direcciones.
"¿Quién soy? Ya respondí a esa pregunta cuando nos conocimos por primera vez." Una sombra muy extraña de color roja hizo acto de presencia, dejando muy confundido a Issei.
"¿Ya nos hemos encontrado antes?" Preguntó Issei con bastante extrañeza, ya que no recordaba haber visto alguien con esa forma tan poco común.
"A partir de ahora, yo haré las preguntas." Declaró la figura, dejando a Issei aun más perplejo. "¿Quieres salir de aquí?" Tras escuchar esa pregunta, el castaño enfocó su atención por completo en ese ser. "Por tu cara, veo que quieres hacerlo. Pero no será fácil." La forma humanoide se acercó a Issei, hasta finalmente estar frente a él.
"Para lograrlo, tendrás que saldar cuentas contigo mismo. Tendrás que controlar todo aquello que te atormenta. Ese sentimiento inútil que te está llevando a tu final. Si quieres enfrentarte a eso, si quieres enfrentarte a tus propios miedos, lo único que debes hacer es tocarme."
En un principio, Issei se mostró muy dudoso, pero viendo que no había otra mejor opción, él accedió casi al instante.
No podía dejar que todo terminara de esta manera después de lo que ellos le hicieron. Y se tenía una forma de vivir, iba a tomarla para acabarlos.
Justo cuando su mano tocó la entidad, Issei aseguró que pudo ver una sonrisa en lo que aparentemente era su rostro.
"Buena elección."
Esas fueron las palabras que comenzaron todo.
De un segundo para el otro, Issei ya no se encontraba en ese sitio completamente oscuro y sin rastros de vida. Ahora se encontraba en un lugar lleno de árboles con diversos caminos.
Un sitio que Issei reconoció prácticamente al instante.
"¿Este es el parque de Kuoh?" Issei se preguntó con bastante sorpresa cuando comenzó a avanzar por el camino, hasta que finalmente llegó a un lugar muy conocido para él.
Un lugar que no le traía buenos recuerdos, pero eso ahora no era lo más importante. Lo que realmente importaba era la silueta que estaba frente a la fuente, una silueta que Issei reconoció al instante.
"No-no puede ser…" Pensó Issei con los ojos ensanchados por la conmoción de verla. "Yo-yo te maté con mis propias manos…" Los recuerdos tortuosos y cubiertos de lamento y odio cruzaron su mente tras recordar como asesinaba a Raynare con sus propias manos.
Issei se acercó lentamente en un estado de completo asombro. Un asombro que lentamente comenzó a reemplazarse ante la rabia y oído incontrolable.
"Si no hubiera sido por ti…" Issei susurró por lo bajo mientras se acercaba a Raynare, quien se encontraba de espaldas.
"¡Si nunca hubieras aparecido, nada de esto hubiera pasado!" Issei exclamó con furia contenida cuando colocó una mano sobre el hombre de la mujer.
Él no pudo verlo, pero sintió como una sonrisa descarada y espantosa cubrió el rostro de Raynare tras escuchar sus palabras.
Y en el momento que intentó golpearla, su figura se esfumó y el lugar en el que estaba fue reemplazado por una extensa carretera. Los ojos de Issei no solo se ensancharon ante ese cambio brusco de escena, sino que también se vio bastante asombrado al verse conduciendo su motocicleta.
Él no tuvo mucho tiempo de pensar acerca de lo acontecido, ya que una enorme cantidad de ráfagas mágicas comenzaron a caer sobre sus espaldas a una gran velocidad que destrozaban por completo la zona donde colisionaban, dejando un abismo negro a su paso. Issei intentó escapar mediante el vuelo, pero se dio cuenta que no podía despegar su cuerpo de la motocicleta, por lo que solo le quedaba una opción.
Los dientes de Issei se apretaron con fuerza y comenzó a conducir a toda velocidad con la moto mientras una enorme cantidad de ataques mágicos devastadores se acercaban más y más hacia su posición, devorando todo a su paso.
Justo cuando comenzó a alejarse un poco, pudo sentir como el tiempo se ralentizaba al presenciar una mujer al costado de la carretera que él conocía muy bien.
"¡Tiamat!" Issei gritó con horror al ver que la sonriente dragona no iba a tardar en ser absorbida por la nada misma.
el intento de cambiar la dirección para ir a buscarla fue tan brusco que la moto terminó dando un vuelco, haciendo que Issei saliera despedido de ella.
El protagonista esperó chocar contra el áspero asfalto, pero su sorpresa fue más que evidente cuando el impacto fue menos doloroso de lo que esperaba. Él abrió sus ojos, sorprendiéndose aun más al ver que se encontraba en medio de un desierto.
"¿Qué es lo que prefieres?"
Issei desvió su mirada, viendo que esa extraña entidad estaba entre dos baños portables. En ambos baños se podía ver que estaba escrito la palabra "venganza" y la palabra "cariño".
"Si quieres recorrer tu camino de venganza, entonces tendrás que olvidar a esas personas que siempre te apoyaron de corazón. Nunca podrás volver a ellas, sin importar cuanto lo intentes." La entidad hizo una pequeña pausa dramática, para luego continuar.
"Tal y como sucedió hace un momento."
Issei solo pudo guardar silencio ante lo escuchado. Él observó ambos baños por unos pocos segundos, hasta que finalmente se acercó.
Lo único que hizo la entidad fue observar como Issei entraba en el baño que tenía grabado la palabra "cariño".
Issei miró el interior con cierta confusión al ver que era un baño normal. El castaño se giró para abrir la puerta, y esta vez no se sorprendió tanto al ver que en realidad ahora estaba en el baño de un vagón. Sus ojos fueron a las ventanas, viendo que en el exterior no había paredes ni terreno, solo una especie de tormenta morada.
Eso solo podía significar una cosa.
Él se encontraba en un tren que viajaba entre mundos.
Issei salió del baño, y lo primero que vio le hizo hervir la sangre.
Allí se encontraban Rías y todo su Sequito, a excepción de Gasper. Todos lo miraron con un aire de superioridad y burla impresionantes, lo que solo sirvió para que Issei se enojara aun más, si es que eso era posible.
"¡Maldita perra!" Issei intentó darle un fuerte golpe, pero su puño atravesó la figura de Rías, como si ella se tratara de un simple fantasma.
Al ver esto, el protagonista intentó activar su guantelete para volar todo el tren, pero su sorpresa fue más que notoria cuando se dio cuenta que no podía utilizar ninguno de sus poderes.
Reacio a continuar observando los rostros de esas personas que lo traicionaron y utilizaron, Issei corrió hacia el otro vagón. Cuando lo atravesó, solo pudo atinar a sorprenderse otra vez al ver quienes estaban allí.
"Te estábamos esperando, Issei." Comentó Vali con su típica sonrisa, siendo acompañado por todo su grupo.
"¿Muchachos? ¿Qué hacen aquí?" Issei los miró en completa confusión.
"Acércate, necesitamos hablar." Le dijo Vali, haciendo que este se acercara hasta quedar frente a frente.
"¡Antes que eso...!" Issei intentó hablar, pero Vali le interrumpió cuando alzó su mano.
"Sé lo que quieres pedirnos, no vamos a hacer eso." Al escuchar la respuesta, Issei solo pudo molestarse.
"¡Pero…!"
"No nos interesa nada de eso. Lo único que nos interesa es la seguridad de todos nosotros." Declaró Vali, interrumpiendo una vez más a Issei. "Creo que deberías entenderlo más que nadie, ya que tú me lo enseñaste. Primero siempre debemos buscar la seguridad de los demás antes que nuestro propio bienestar y egoísmo." Vali se reclinó sobre su asiento, mirando con atención a Issei.
"¿No crees que ahora mismo estás siendo muy egoísta? Sabes bien que dejarse llevar por las malas emociones y pensamientos no es bueno para alguien que comparte ciertas características de dragón."
Issei simplemente bufó con ira, apartándose del grupo.
"¡Esas son puras mierdas!" Exclamó, acercándose al otro vagón.
La sonrisa de Vali cambió a una mirada seria tras escuchar la respuesta.
"Solo nos preocupamos por ti, Issei."
Tras escuchar esas palabras, el castaño se detuvo por un corto segundo, pero aun así retomó su andar.
La sorpresa ya era habitual para él tras presenciar que en el próximo vagón se encontraba Gasper, quien aparentemente lo estaba esperando.
"¡Jefe, me alegra que estés bien!" Gasper lo abrazó con fuerza, luciendo muy feliz.
"¿Gasper?" Issei respondió el gesto con cierta estupefacción.
"Jefe, se que quieres justicia ahora mismo. Pero eso no te hará bien, recuerda que hay mucha gente que ahora estará llorando por ti." Los ojos de Issei se suavizaron un poco tras escuchar esas palabras. "No dejes que esos malos pensamientos te alejen de nosotros. Tú no necesitas la venganza, y nunca necesitaste algo como eso." Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro del albino.
"Lo que necesitas siempre ha estado contigo desde que comenzaste tu aventura."
Los ojos de Issei se ensancharon un poco ante tales palabras. En un principio él no le respondió, pero lentamente volvió a sonreír.
Esa sonrisa que siempre lo caracterizaba tanto.
Issei posicionó una mano sobre la cabeza de Gasper, ensanchando aún más su sonrisa.
"Gracias."
Fue lo único que dijo, para luego ver como Gasper comenzaba a desaparecer en partículas justo antes de entregarle una gran sonrisa.
Issei observó a su alrededor, viendo que todo el sitio había vuelto a cambiar. En esta ocasión tampoco le costó reconocer el lugar en donde estaba, aunque no había ido muchas veces al sitio.
"El castillo de Grigori." Se dijo a si mismo, saliendo por una de las puertas.
Su rostro se movió de un lado a otro, notando que el lugar estaba lleno. Pero no eran Ángeles Caídos, eran Demonios.
Issei los observó con bastante asco y comenzó a correr para despegarse de la multitud. Empujó a unos cuantos de ellos, quienes lentamente comenzaron a reconocerlo.
Issei se detuvo en una de las barandillas, y justo cuando estaba dispuesto a luchar contra ellos para asesinarlos, pudo detectar algo por el rabillo del ojo que lo dejó sin palabras.
"¿Penemue?" Issei bajó su mirada al primer piso, viendo como la Cadre se dirigía hacia la salida entre toda la multitud de Demonios.
Unos Demonios intentaron agarrarlo cuando estaba de espaldas, pero fallaron cuando Issei saltó desde la barandilla al primer piso.
"¡Atrápenlo!" Gritó uno de ellos, y en ese momento todos los Demonios se enteraron de la presencia de Issei.
Todos, menos Penemue, quien siguió caminando hacia la salida como si nada hubiera pasado.
Issei corrió para intentar alcanzarla, pero diversos Demonios se pusieron en su camino. En ese momento no se dio cuenta, pero Issei activó su guantelete sin darse cuenta y empujó a los dos hombres con una fuerza sobrehumana que los mando a volar.
Pudiendo activar su guantelete, podría asesinar a todos sin ningún problema. Pero eso no estaba en su mente ahora mismo.
Lo único que sus ojos veían era la figura de Penemue que se alejaba más y más.
Issei comenzó a correr entre los diversos Demonios, esquivando y golpeando a todo lo que se le atravesara en su camino con una habilidad y poder sobresaliente.
Issei corrió y corrió, hasta que finalmente usó la cabeza de uno de los Demonios para dar un gran salto, estando a pocos metros de la Cadre.
"¡Penemue!" Issei gritó con la intención de llamar su interés, algo que pareció funcionar cuando ella volteó su rostro tras abrir el enorme portón del castillo.
Pero justo cuando iba a abrazarla, ella desapareció frente a sus ojos, al igual que todo a su alrededor.
Issei no pudo evitar gritar al presenciar que se dirigía hacia una caída sin final, aparentemente.
El protagonista cayó en un suelo invisible entre la oscuridad, haciendo que escupiera un poco de saliva. Él se puso rápidamente de pie, viendo como diversos Demonios aparecían entre la oscuridad y lo rodeaban por completo.
Issei miró en todas direcciones mientras activaba su guantelete en silencio.
Cuando los Demonios se acercaron lo suficiente, todos formaron un perímetro alrededor de su objetivo. Esa acción creó un ambiente muy pesado que fue acompañado por un silencio atronador.
Issei se quedó completamente inmóvil al igual que los demás, hasta que abrió su mano, revelando un diminuto orbe.
"¡DRAGON SHOT!"
Una gran cantidad de Demonios fueron pulverizados al instante, y los cientos restantes se abalanzaron sobre Issei, comenzando una batalla.
Y justo en ese momento, todo alrededor de Issei se paralizó, incluso él mismo. Lo único que se pudo distinguir entre tanta confusión fue un brillo bastante singular que desprendieron los ojos del protagonista.
"Es momento de que recuerdes."
Issei volvió en si mismo y ahora se encontraba frente a Azazel.
"Vamos, es tu turno." Declaró el Cadre, dejando a entender que estaban jugando a una partida de ajedrez.
"¿Por qué estamos jugando?" Le preguntó Issei, quien no tardó mucho tiempo en darse cuenta que se encontraban en la sala de estar de su club.
"Estoy aquí para guiarte, creo que aun eres capaz de recordar las enseñanzas que te brindó Penemue a través de este juego." Declaró el Caído con una sonrisa relajada, logrando que Issei frunciera el ceño.
"¿Así que tú también vas a darme sermones de lo que debo hacer?" Él preguntó, no muy convencido de las ideas que pretendía Azazel.
"Ya sabes que no soy como los demás, eso me da mucha flojera." Declaró el Cadre, inclinándose de hombros. "Por mí, puedes hacer lo que te plazca, mocoso." Issei tuvo que admitir que no esperaba esa respuesta, pero viniendo de Azazel era algo muy común.
"Pero…" Issei prestó especial atención cuando el hombre se puso un poco serio. "Recuerda que yo siempre te apoyaré con cualquier decisión que tomes. El problema es que, si sigues este camino, ni siquiera recordaras nuestras charlas y mis enseñanzas."
"No digas eso." Issei sonrió. "Nunca voy a olvidar todo lo que me enseñaron, ni mucho menos todo lo que me has enseñado tú."
Azazel tan solo sonrió ante sus palabras. El Cadre se puso de pie, para colocar una mano sobre la cabeza de Issei.
"En ese caso, confió en que tomaras la decisión correcta, mocoso." Concluyó el Caído, sacando una pequeña risa por parte de Issei.
"No te preocupes." El protagonista comentó, viendo como Azazel y todo a su alrededor comenzaba a desaparecer, incluso él mismo.
"Prometo que siempre tendré en mente todas las cosas que me has enseñado."
Después de que todo el mundo fue decorado por una completa oscuridad, una voz pudo escucharse entre la sombra infinita.
"Es momento de que recuerdes."
La misma frase se escuchó una vez más, seguida de numerosas imágenes que relataban e ilustraban todos los momentos importantes que había pasado Issei junto a sus seres queridos. Las imágenes pasaban muy rápidas como recuerdos fugaces, pero era la suficientemente claro como para ver a todas esas personas que siempre estuvieron apoyándolo.
Finalmente, una imagen de Azazel, Tannin, Matsuda, Motohama, Vali, Ddraig y Gasper permaneció por más tiempo. Todos ellos alrededor de Issei, y todos se encontraban muy felices.
Y el que más felicidad resultaba, era él.
"Recuerda la amistad."
Volvió a escucharse la voz.
La imagen de sus mejores amigos desapareció mediante partículas que volvieron a ordenarse, presentando una imagen que paralizó el corazón de Issei por segundos.
Esa imagen era de Tiamat, Penemue, Rossweisse y Ophis que estaban abrazándolo con un amor y cariño que incluso él podía sentirlo, a pesar de que todo esto era falso.
"Recuerda el amor."
La voz resonó mediante un último eco, haciendo que Issei volviera nuevamente a su batalla contra los Demonios.
Issei rodó por el suelo, esquivando todos los ataques, para luego levantarse de un salto. El protagonista le propinó varios golpes a todos los que se encontraban a su alrededor, hasta que finalmente inclinó su mano hacia el frente.
"¡DRAGÓN SHOT!"
Todo el sitio se cubrió de un polvo que le negaba la posibilidad de mirar más allá. Issei se quedó completamente inmóvil, esperando atentamente a los ataques de los Demonios que aún estaban con vida.
Por lo tanto, grande fue su incredulidad cuando fue recibido con un puño gigante que lo mando a volar contra un árbol, destrozándolo en el proceso y haciendo que escupiera sangre.
Issei se levantó lentamente, viendo como Tannin lo miraba con una sonrisa de suficiencia.
"¿Qué sucede, Issei?" El dragón le habló mientras se reía, intentando darle otro puñetazo que Issei esquivó por los pelos.
El protagonista se levantó con dificultad, viendo como el gran dragón se aproximaba lentamente hacia él.
"¿Acaso hay algo que te distraiga?" Declaró Tannin, deteniéndose a pocos metros de Issei. "¡No debes tener tu mente distraída durante un combate!" El dragón rugió con autoridad, intentando pisarle, pero Issei logró esquivarlo cuando dio un salto.
"¡Por aquí!" La entidad le gritó, llamando su atención.
Al ver que Tannin estaba comenzando a crear un Dragon Shot gigantesco, Issei no lo dudó y corrió hacia la entidad.
La forma humanoide se arrojó en un charco enorme, e Issei hizo lo mismo al instante al ver que Tannin estaba a nada de arrojarle su ataque.
El mundo dio un giro de 360 grados en donde Issei volvió a emerger del agua, pero en esta ocasión se encontraba frente a la Academia.
"Es momento de acabar con esto." Declaró Rías con una sonrisa maligna, siendo acompañada por todo su sequito, a excepción de Gasper.
Issei no lo dudó e intentó materializar su guantelete, pero no pudo hacerlo.
"¿Necesitas el odio?"
La voz volvió a resonar dentro de la cabeza de Issei, haciendo que este mirara en varias direcciones.
"La respuesta está en tu mano."
Al escuchar eso, Issei abrió su mano, viendo como siete piezas de peón estaban allí, que lentamente se convirtieron en partículas.
"¡Mátenlo!" Issei no tuvo suficiente tiempo para procesar lo que había sucedido, ya que fue atacado repentinamente por sus excompañeros.
Él los esquivaba sin muchos problemas, sorprendiéndose de sí mismo ante la gran fuerza, reflejos y velocidad que tenía sin siquiera usar su guantelete.
Issei atrapó la espada de Kiba entre sus manos y le dio un fuerte golpe que lo dejó inconsciente, para luego arrojar la espada hacia Xenovia. Él no se detuvo allí, ya que se deslizó a una gran velocidad para derribar a todos sus oponentes con suma facilidad.
Pero justo cuando pensó que todo había terminado, sus excompañeros se unieron en una masa extraña que se convirtió en un monstruo gigante con dos cuernos. En esta ocasión, su enemigo era mucho más poderoso y sus golpes no parecían hacerle daño.
El monstruo abrió su boca y comenzó a arrojar una gran cantidad de ataques mágicos, obligando a Issei a cubrirse detrás de la Academia, viendo con asombro como esta comenzaba a cambiar hasta que se convertía en un peón gigantesco.
Issei intentó contrarrestar con sus ataques mágicos propios, pero el cuerpo del monstruo se los tragaba como si nada. El protagonista apretó los dientes cuando numerosos ataques mágicos rozaron su cuerpo, obligándole a esconderse detrás de la estructura una vez más.
Issei se miró a si mismo, viendo que su torso estaba completamente expuesto, además de que tenía ligeros cortes en los extremos de su cuerpo.
"¡Utiliza esto!"
El grito de la entidad fue seguido por una gran cadena que cayó sobre las manos de Issei.
El castaño pudo distinguir al instante que esa cadena estaba atada al enorme peón, por lo que no dudo y tiró fuertemente de ella.
La estructura inferior del peón se destrozó por completo, y la gran pieza cayó lentamente sobre el gigantesco monstruo. Issei no pudo evitar gritar cuando el suelo se rompió ante la caída de la gran estructura.
Issei cayó de pie y rápidamente se percató que estaba rodeado de unas llamas rojas que llegaban hasta un punto que sus ojos no eran capaces de distinguir. En lo que si estaba seguro es que podía ver la gran figura de Ddraig detrás del fuego.
"Voy a preguntártelo una última vez." La entidad pasó a su lado, captando toda la atención de Issei.
El protagonista bajó su mirada, viendo como la última pieza de peón aparecía entre sus manos.
"¿Necesitas el odio?"
Después de todo lo que atravesó en este extraño lugar que parecía ser el purgatorio, Issei finalmente pudo comprender lo que realmente anhelaba.
"No." Su respuesta estaba cubierta de seguridad cuando dejó caer la pieza de peón, y una sonrisa en su rostro se hizo vigente al sentir que finalmente era libre.
"Entonces..." La entidad se transformó por completo, optando por un cuerpo que Issei estaba seguro de haberlo visto en uno de sus sueños.
Era esa persona casi idéntica a él que había visto por un corto momento durante su enfrentamiento contra Cao Cao.
Issei ni siquiera pudo hacerle una pregunta, ya que pudo ver como la katana que siempre había usado se materializaba en su mano.
"Acaba con la fuente de tu odio." Declaró el desconocido, señalando hacia un punto en concreto.
Allí se abrieron las llamas, revelando a una Raynare atada en un poste. Solo podía llorar por clemencia, ya que su boca estaba cubierta por las telas que la mantenían amarrada.
Issei se acercó lentamente a ella, haciendo que esta ensanchara sus ojos con horror.
Issei no escuchó sus gritos ahogados, solo alzó su mano y le clavó la katana profundamente en su pecho.
En ese momento, el castaño cayó de rodillas, sintiéndose más ligero que nunca antes en su vida al ver como las partículas de Raynare se desvanecían entre las llamas.
"Felicidades." El desconocido posicionó una mano sobre el hombro de Issei, para luego mostrarle una sonrisa.
"Ya eres libre."
El mundo se distorsionó de una forma impresionante cuando numerosos recuerdos junto a sus enamoradas y mejores amigos lo golpearon por una última vez.
"¡RRRRRRROOOOOOOOOARRRRRGGGG!"
Ese fue el último rugido del gigantesco dragón, ya que este desapareció de la nada al igual que todos los ataques mágicos que estaban siendo disparados de su cuerpo.
Entre toda la destrucción, se pudo ver como una figura permanecía de rodillas mientras grandes heridas cubrían gran parte de su cuerpo.
La figura no tardó en ponerse de pie, para luego mirar al cielo pálido del sitio.
"Jamás sería capaz de olvidarlos."
Esas fueron las últimas palabras de Issei en aquel día, quien comenzó a buscar un refugio para recuperarse.
Sin darse cuenta, él dejó un rastro de sangre junto a 8 piezas de peón.
¡FIN DEL CAPÍTULO!
Digo que contestaré todas las preguntas, pero lo único que hago es generar más jajaja. Desde ahora solo voy a decirles que tardo o temprano se contestaran estas dudas.
Probablemente todos se encuentran un tanto confundidos por lo que le sucedió a Issei en este capítulo. Esto quizás puede ser algo que nunca se responda del todo claro en lo que aun queda de historia, pero digamos que la entidad en realidad es el alma de Issei, y al ser un alma mucho más poderosa que cualquier otra, pudo ayudar a que Issei saliera de su subconsciente mediante esos recuerdos y desafíos. Digamos que lo hizo entrar en razón, ya que su poder y su odio habían hecho que perdiera el control sobre su propio cuerpo. Básicamente, había entrado en un estado de locura sin control.
En el próximo capítulo se verá como reaccionará Penemue a la muerte de Issei.
Sin nada más que agregar, nos vemos dentro de poco.
¡Un saludo!
"¿La fuente de poder desapareció?" Se preguntó un hombre mientras sudaba, siendo acompañado por otros más.
"Lo más seguro es que luchó contra una de las dos bestias que gobiernan la puerta superior." Declaró otro, quien no se encontraba mucho mejor.
"Eso significa que ahora mismo debe estar debilitado. Tenemos que acabarlo ahora que contamos con esta oportunidad." Declaró otro hombre mientras se ajustaba las gafas.
"¿No deberíamos esperar a Rosswell?" Preguntó uno de ellos, recibiendo una negativa por parte del hombre que parecía tener más experiencia.
"El capitán se encuentra muy por debajo de esta puerta encargándose de otras posibles molestias. Es cierto que puede ser arriesgado ir sin él, pero necesitamos encargarnos de este trabajo antes de que sea demasiado tarde." Comentó otro, quien tenía un arco de hielo entre sus manos.
"En ese caso, será mejor ponernos en marcha ahora mismo. Seven, tú te quedaras." Declaró el hombre que parecía ser el segundo al mando. "Más te vale no hacer nada extraño, Loki." Concluyó, dirigiendo su mirada hacia la prisión en donde se encontraba el Dios.
Loki ni siquiera le respondió, toda su atención estaba enfocada en lo que acababa de suceder.
Intentaba encontrar una respuesta lógica, pero ninguna de las posibilidades parecía lo suficientemente coherente desde su punto de vista.
