¡Aquí me presento con un nuevo capítulo!
Han subido un par de reviews en las que todas van al mismo punto, así que me gustaría encerrar toda esa discusión en un solo apartado:
Después de leer y pensar detenidamente sobre las razones, también me he detenido a pensar que este último capítulo fue más forzado de lo que hubiera querido establecer con respecto a todo lo que aconteció con Issei. Aun así, creo que está dentro de la delgada línea de lo tolerable (especialmente porque se explica la condición de Rosswell desde antes). Ahora bien, es donde viene lo más importante, y es lo que vendrá en los próximos capítulos, o más bien, lo que hubiera venido. El problema es que el proceso de Issei hubiera seguido siendo forzado y tendría que haber estado varios días haciendo un recorrido bastante largo para escapar del lugar, pero viendo lo visto, lo mejor es cortar todo eso momento y poner lo que realmente es coherente, y eso sería que Rosswell le comente rápido esto a Odin debido a que es algo de bastante importancia, y no simplemente esperar innecesariamente para que el Dios visite a Loki. Digamos que no recortaré por completo la trama que sigue a Issei, pero eliminaré gran parte de ella que podría ser considerada únicamente como "Relleno" o "Extra-drama" que realmente no aportaría mucho.
Aviso que no hago esto debido a que me haya sentido forzado a hacerlo. Siempre les doy atención a mis lectores y lo que comentan, especialmente si es para agregarle alguna mejora a la obra. Es cierto que muchas veces no haré mucho caso a ciertas cosas que dicen debido a que casi siempre esos cambios que buscan son más que nada por gustos propios, los cuales yo no comparto (como, por ejemplo, crear un emparejamiento mucho más rápido). Pero en este caso, debo decir que estaba equivocado. De hecho, estoy muy agradecido de que me hayan hecho ver ese error antes de que ya sea demasiado tarde y tenga que integrar todo ese relleno de drama forzada. Aun así, no pienso cambiar los eventos que vendrán lejos de Issei, por lo que de todas formas tendrán que esperar un poco para el reencuentro, pero no tanto como hubiera sido planeado anteriormente.
Eso era todo lo que quería aclarar. Nuevamente, gracias a todas esas personas que siempre buscan aportar algo con una crítica constructiva y siendo completamente objetivos. Esas son las reviews que más me ayudan a aprender de mis errores, e incluso, también me ayudan para anticipar otros problemas como el que estaba a punto de acontecer.
Ya aclarado todo esto, viene siendo hora de comenzar.
¡Disfruta!
CAPÍTULO 75: ¡LA VERDAD SOBRE LA MUERTE DE ISSEI!
Como era costumbre, la gran morada del Dios y Rey de los Asgardianos lucía en completa armonía. Las Valquirias subían y bajaban de las escaleras del gran ostentoso castillo sin hacer mucho ruido. Muchas de ellas se detenían a saludar con una reverencia a Odín y su Reina Valquiria, quienes se encontraban juntos en el pasillo que llevaba a la habitación de Rossweisse.
"¡Vamos, Lord Odín!" La Valquiria exclamó con ojos quejumbrosos. "¡Hace algunos días que no pudo reunirme con Issei o mis amigas por estar haciendo mi trabajo! ¡¿Por qué me está reteniendo aquí justo en mi día libre?!" Ella resopló, permaneciendo con los brazos cruzados.
Al ver que Odín permanecía en completo silencio, la Valquiria no pudo evitar alzar una ceja.
"Ni siquiera pude verlos porque las clases de natación terminaron la semana anterior…" Al ver que la Valquiria no iba a detener sus quejas, su padre adoptivo decidió entregarle la respuesta.
Aún no habían llegado, pero quizás era mejor que ella lo supiera ahora…
Lo más probable es que el Dios haya pensado eso cuando se arrodillo frente a ella de una manera bastante dramática a los ojos de Rossweisse.
La Valquiria tan solo tomó la carta que le extendió el viejo con bastante confusión, ya que hace mucho tiempo que no lo había visto con una expresión tan seria y oscura.
Rossweisse comenzó a leer en silencio la carta, haciendo que todo el sitio quedara en completo silencio.
Su expresión comenzó a cambiar lentamente mientras más leía la carta, hasta que su rostro se transformó en una expresión que solo podía explicarse de una manera.
Esa expresión era la mezcla de desesperación, angustia y, sobre todo, de conmoción.
Una conmoción tan fuerte que la obligó a caer de rodillas mientras sus ojos permanecían tan abiertos como platos.
Odín volteó su rostro al escuchar como alguien subía por las escaleras, resultando ser Penemue, Azazel y Michael.
La expresión de la Cadre era la más afectada, y al ver como su amiga estaba de rodillas, ella simplemente no pudo soportarlo.
Penemue comenzó a correr mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas y se detuvo a pocos pasos de Rossweisse. Ella tan solo la miró sin pizcas de emociones, denotando que aún no había salido de su conmoción. Al ver la condición de su amiga, Penemue se arrodilló y la abrazó con mucha fuerza para intentar reconfortarla.
Pero era evidente que eso nunca podría arreglar lo que se rompió dentro de ella…
Rossweisse correspondió el abrazo, pero aún no mostraba indicios de responder adecuadamente. Finalmente, la Valquiria abandonó el abrazo de su mejor amiga y se separó de sus brazos, metiéndose en su habitación sin mediar palabra.
Penemue solo pudo observar con gran dolor mientras sus lágrimas caían sin parar. Ella se tomó el rostro en un pobre intento para que su llanto se detuviera, pero era imposible. Los hombres que estaban a sus espaldas la miraron con gran tristeza. El primero en actuar fue Azazel, quien colocó una mano sobre su hombro para intentar calmarla, aunque sabía que eso era imposible.
Rossweisse avanzó en su habitación mientras veía las diferentes fotos que se había tomado con Issei y sus amigas en las paredes. Las primeras lagrimas emergieron de sus ojos, y esa conmoción inexpresiva se transformó en un llanto desgarrador cubierto de furia cuando arrancó el collar de su cuello que le había regalado Issei, para luego arrojarlo al suelo con mucha rabia e impotencia.
La Valquiria se arrojó sin fuerzas a su cama y ahogó todo el llanto y el dolor en la almohada, dejando que el sufrimiento extremo la dominara por completo.
Después de que hayan pasado varias horas de lo acontecido, la Valquiria aún seguía en su cama, pero ya no estaba llorando. Su llanto fue reemplazado por una mirada completamente apagada y perdida que solo se fijaba en el techo. Ella había estado así durante toda la última hora.
Esa expresión sin vida cambió un poco cuando uno de los peluches que estaba en la estantería cayó sobre su rostro. Ella apartó el peluche con una de sus manos, viendo que era uno de los tantos regalos que se había llevado de la feria cuando estuvo con Issei.
Rossweisse se sentó en la cama, su mirada perdida se recuperó un poco al ver la cantidad de juguetes, fotos, y diferentes peluches que tenía en muchas estanterías que rodeaban su habitación.
Todavía le parecía increíble que hubiera podido conseguir tantas cosas tan lindas solo saliendo unas pocas veces a la feria. Ese pensamiento le sacó una pequeña sonrisa sin su consentimiento, aunque su expresión volvió a cambiar, y está vez optó por una bastante deprimida.
Ella se levantó y se acercó a una de las estanterías. Su mano se dirigió automáticamente a uno de los tantos peluches.
"Esto es para ti."
El recuerdo de Issei dándole el primer regalo en aquella primera vez que fueron juntos a una de sus tantas citas falsas hizo que sus ojos se iluminaran.
Ella dejó con cuidado el conejo morado en su lugar, para luego tomar una de las tantas fotos que estaban repartidas sobre el mueble. Allí se podía ver la primera vez que ella y su amado cenaron juntos. Fue el mismo día que ella recibió ese lindo peluche como regalo.
Ese simple recuerdo desencadenó otro más grande. Fue aquel momento en donde se subieron a la última atracción de la noche, una noria. Fue realmente divertido para ambos, especialmente por la gran cantidad de fuegos artificiales que se dispararon al cielo justo en el momento que llegaron a lo más alto.
Rossweisse dejó la foto con cuidado, para luego desviar su mirada a su mayor tesoro que antes había desechado por pura impotencia.
"¡ROSSWEISSE!"
Ella pudo sentir como un gran escalofrió recorrió todo su cuerpo al memorar uno de los recuerdos más recientes y poderoso que yacía entre ellos. De hecho, sentía como si Issei la hubiera llamado realmente cuando tomó el collar entre sus manos.
"¡SALTA!"
Rossweisse presionó el collar contra su pecho por varios segundos al mismo tiempo que lagrimas silenciosas se deslizaban por su rostro.
Finalmente, la mujer cambió su expresión devastada y la reemplazó por una de completa decisión cuando volvió a colocarse el collar con suma delicadeza.
Todos los besos que ellos compartieron recorrieron por su mente de una forma fugaz, haciendo que su expresión seria se endureciera aún más mientras apretaba el collar con su mano.
Antes de que pudiera seguir reflexionando, algunas personas entraron por la puerta. La primera en acercarse a ella fue Penemue, quien la abrazó por la espalda. Ambas mujeres se quedaron en silencio, notándose a simple vista que ya se encontraban mejor, aunque de seguro por dentro estaban sufriendo más que nadie.
Azazel se apoyó a la pared junto con Odín mientras observaban como ambas mujeres se apoyaban. Incluso aunque todo sea tan triste, ese pequeño momento hizo que se dibujara una sonrisa en ambos.
Mientras tanto, Michael se mantenía al margen de todo, pero también se mostraba algo contento al ver que Penemue podía soportar ese dolor, ya que tenía personas en las que apoyarse. Era natural que se preocupara por ella, porque, aunque hayan pasado tantas cosas entre ellos, ella seguía siendo como una hermana para él.
Varias horas más tarde…
En estos momentos, todos se encontraban en el despacho de Odín. Rossweisse ya se le podía ver mucho más calmada al igual que Penemue, pero sus expresiones oscuras hacían evidente que estaban atravesando por una gran depresión.
"Sé que aún no están bien. Demonios, incluso yo todavía siento como si el mocoso estuviera entre nosotros…" Azazel explicó, dando un pequeño suspiro al final. "Pero, debemos dejar ese dolor en un segundo plano."
Al escuchar esto, todos lo miraron con gran atención.
"¿Cómo puedes pedirnos que olvidemos todo esto?" Le cuestionó Penemue con un tono claramente molesto.
"No estoy hablando de olvidarlo." Aclaró el Cadre al instante, para luego oscurecer su mirada. "Estoy hablando de venganza."
Todos se quedaron en completo silencio tras escuchar esas palabras.
"Ya sabía quienes fueron los que lo asesinaron, y, sobre todo, sé en donde se encuentran." Esas palabras hicieron que Penemue lo agarrara de su camisa con gran fuerza, arrastrándolo por gran parte de la mesa para acercarlo a ella.
"¡¿Por qué no me lo dijiste desde un principio?!" Ella le gritó en la cara con bastante furia.
"Espera, ¿eso significa que sabes donde se oculta la Facción de Héroes?" La atención de todos se desvió a Michael tras hacer esa pregunta.
"De hecho, de eso mismo quería hablar." Azazel fijo su mirada como pudo en Penemue. "Si podrías soltarme, te lo agradecería."
Penemue lo liberó, esperando con atención lo que el hombre tenía que decir.
"En primer lugar, no te lo comenté porque sabía que en el estado que te encontrabas ayer hubieras intentado matar a todos sin siquiera formular un plan antes." Aclaró Azazel, para luego fijar su mirada en Michael. "Y para contestar tus dudas, simplemente diré que los Demonios nos mintieron acerca de quien fue su verdadero asesino." Tras escuchar estas palabras, todos se quedaron bastante asombrados.
Un sinfín de preguntas se presentaron en el aire, pero fue solo una la que reinó entre ellos.
"Entonces, ¿Quiénes fueron?" La pregunta la hizo Odín, a lo que Azazel solo pudo dibujar una sonrisa amarga.
"¿Por qué crees que los Demonios nos mentirían en primer lugar?" El Cadre le contestó con otra pregunta, y esa cuestión fue más que suficiente como para que todos encontraran la respuesta. "Por lo visto, Sirzechs tenía pensado desde un principio adueñarse de la Boosted Gear, pero el problema fue que Issei resultó ser incontrolable. Por eso lo traicionó, y robó la Sacred Gear para tenerla en su poder." Aclaró el hombre, dibujando una mirada seria por lo que estaba a punto de decir. "Ahora todos los Ángeles Caídos también están vinculados con ellos. Después de todo, no solo les prometió la salvación, también les comentó acerca de la profecía y todos los deseos que podrían cumplir si ambas facciones se unieran con un mismo objetivo."
"Fue un error haber trasmitido este mensaje tan relevante a los Demonios…" Comentó Michael, sintiéndose como un completo idiota.
"No es tu culpa. Nuestro padre lo decidió así, y tu solo hiciste lo que debías hacer. Nadie creería que los Demonios estuvieron actuando durante todos estos siglos hasta que encontraran una oportunidad de salvarse y dominar el mundo." Aclaró Azazel, aunque eso no hizo sentir mucho mejor a Michael.
Un silencio un tanto incomodo se presentó en el lugar, que no tardó en ser roto cuando Penemue se puso de pie.
"¿Qué haces?" Azazel le entregó una mirada discreta, sabiendo como estaba pensando su amiga ahora mismo.
"No pienso quedarme aquí, voy a matarlos." Aclaró Penemue, haciendo que Azazel diera un gran suspiro.
"Por eso mismo es que esperé hasta hoy para decírtelo. Antes de que hagas una estupidez, escúchame con atención." Aclaró el Cadre, entregándole una mirada que indicaba que no estaba bromeando. "Los Demonios Supremos y Cadres harán una reunión dentro de 5 días para discutir sobre el plan. Allí llevarán la Boosted Gear. Ese es el momento perfecto para tenderles una emboscada." Al escuchar esto, todos lo miraron con gran atención.
"¿Y como es que tú sabes todo esto?" Rossweisse planteó la pregunta que todos estaban pensando, logrando que Azazel sonriera un poco.
"Sirzechs piensa que aun sigo siendo arrastrado por mi Pecado Original, y por eso me comentaron cada uno de sus planes. Solo fueron cautelosos con Penemue." El Cadre respondió la pregunta, para luego continuar con el plan. "Aunque queremos venganza, es importante no confrontar a la familia principal, ya que, según la Profecía, los Demonios Gremory serán muy importantes para lograr detener al Trihexa. Creo que no hace falta decir que esto no solo será una media venganza, ya que debemos enfocarnos en recuperar la Boosted Gear bajo cualquier tipo de medios." Las palabras finales parecieron convencer a todos, a excepción de cierta Cadre.
"¿Los dejaremos vivos después de lo que hicieron?" Preguntó Penemue con una ceja alzada.
"Debes controlarte, la Profecía…"
"¿La Profecía?" Penemue le interrumpió. "¿Acaso debo hacerte acordar como terminó la última Profecía que nuestro Padre hizo? Intentamos anticiparnos como ahora, y todo terminó en un desastre. De hecho, es un milagro que todos sigamos con vida." Los ojos fríos de Penemue hicieron que todos en la sala se pusieran bastante nerviosos, a excepción de Rossweisse, quien no pudo evitar entender los motivos de su mejor amiga.
"Eso es cierto, pero eso no significa que deba pasar de nuevo." Michael se levantó de su asiento, elevando un poco su tono de voz, algo que sin duda sorprendió a los presentes. "Dios nos encomendó esta última oportunidad para que la vida continúe su camino. Incluso se sacrificó para que pudiéramos seguir adelante…" Michael frunció el ceño por las siguientes palabras que iba a decir. "¿Acaso quieres manchar la última voluntad que nuestro padre dejó sobre nuestros hombros?"
Esas palabras golpearon a Penemue, aunque no pareció demostrarlo. Lo único que hizo fue chasquear su lengua y mirar hacia otro lado.
"Hagan lo que quieran…" Dijo en un tono bajo.
"Entonces, ¿cómo deberíamos actuar?" El que preguntó fue Odín, ganándose la atención de todos.
"Creo que la señorita Yasaka también debería saber la verdad…" Comentó Michael, esperando la respuesta de los otros dos Líderes de Facción.
Pero antes de que llegara la respuesta de alguno de ellos, Rossweisse les interrumpió.
"Un momento. Creo que antes de seguir con esto, me gustaría saber como se encuentra Tiamat…" Las palabras de Rossweisse se apagaron lentamente al notar como los ojos de Azazel y Penemue se ensanchaban a más no poder.
"De hecho, no he tenido noticias de ella en estos días. Tampoco ha asistido a la academia…" Aclaró Azazel, temiendo lo peor.
"Por lo que sé, ella dijo que quería volver al Reino Familiar para rememorar viejos recuerdos y saber como se encontraban unos amigos." Aclaró Penemue, sintiéndose como una basura, ya que en todo momento se preocupó solo por su tristeza, y nunca pensó en la dragona o la Valquiria.
"Siendo un dragón, el shock emocional recibido podría desencadenar la Caída del Dragón." Aclaró Odín con mucha preocupación, sabiendo lo que esa enfermedad desencadenaba.
"Eso no puede ser, ya que ella ya lo sufrió y pudo recuperarse. Pero, eso no impide que su mente sea un desastre…" Aclaró Penemue con una preocupación sin igual.
Rossweisse se levantó de su asiento mediante un salto.
"¡Tenemos que ir al Reino Familiar ahora mismo!"
En un lugar inhóspito…
Todo a su alrededor se encontraba completamente borroso, y lo único que podía distinguir con cierta claridad era la arena roja que se transportaba a través de la leve briza.
"¿Pero qué…?" Issei se levantó lentamente mientras se tomaba la cabeza con fuerza.
Pero en ese momento, se dio cuenta.
Había una gran bolsa al frente suyo que estaba repleto de alimentos. Y no solo eso, su cuerpo había sido tratado con nuevas vendas.
"Dale las gracias a ese Asgardiano que te derrotó." Todas las dudas del castaño se disiparon cuando Ddraig habló. "Por lo visto, lograste convencerlo de que no eras alguien malvado. Aunque aun sospechan un poco de ti."
"Bueno, eso es un comienzo." Issei sonrió entre dientes cuando se sentó en la espesa arena, tomando diferentes alimentos como frutas y panes.
"Ahora que por fin tenemos tiempo para hablar, me gustaría hablar contigo sobre todas las cosas que están sucediendo." Aclaró el dragón, ganándose un asentimiento por parte de Issei mientras disfrutaba de una manzana.
"En primer lugar, y lo más importante, debes preguntarte como es que sigues con vida." Eso sin duda llamó la atención de Issei, por lo que detuvo el masticar de su boca al instante. "Para serte sincero, lo lógico hubiera sido que mueras. Pero no podía dejar que eso pasara. No, si es que podía hacer algo para evitarlo." Aclaró el dragón, ganándose una mirada confusa por parte de Issei.
"¿Y que fue lo que hiciste?" Preguntó con mucha curiosidad.
"Como sabrás, tu cuerpo estaba realmente jodido. Habías perdido demasiada sangre, por lo que la única opción que tenía era reemplazar cada parte de tu cuerpo a la de un dragón y de esa manera poder reestablecer todo el daño que te habían hecho." Respondió el dragón, haciendo que Issei mirara a una de sus manos.
"Ahora que lo dices, me siento mucho más fuerte y resistente que antes…" Aclaró el joven, apretando con fuerza sus puños. "Pero, ¿no se supone que eso era algo imposible?"
"Era la única opción. Además, debo confesarte algo." Esto último llamó mucho la atención de Issei, ya que el tono de Ddraig se escuchaba mucho más solemne que antes. "Para lograr reemplazar cada parte de tu cuerpo no solo requiere a un dragón muy poderoso que te ayude, sino que también necesitas mantener tu alma dentro de la reconstrucción, y eso es imposible hacerlo si no se incluye a más de 1 dragón en el proceso. Pero, digamos que mi caso, o más bien, nuestro caso, es bastante especial." Al escuchar esto, Issei solo pudo sentir aun más curiosidad de como su amigo lo había salvado. "Al estar trabajando en la reconstrucción desde adentro de tu cuerpo, tengo ciertas ventajas y eso mismo es lo que me ayudó a mantener tu alma dentro del nuevo cuerpo. Aunque digamos que hay una pequeña cosa negativa de todo esto, y eso es el hecho de que me vi obligado a unir mi alma con la tuya para lograr hacerlo." Ese último comentario hizo que Issei se pusiera de pie al instante.
"¡Eso significa que si fallabas…!" Exclamó el castaño muy alarmado, logrando que Ddraig riera.
"Ya sabía que te ibas a preocupar y enojar, por eso estaba pensando si debía decírtelo." La risa de Ddraig se detuvo, optando por una mirada muy seria. "Estás en lo cierto. Si fallaba, yo moriría contigo. Incluso ahora, mi alma se encuentra completamente unida a la tuya." Aclaró el dragón, para luego cerrar sus ojos.
"¿Sabes lo que eso significa, mocoso?"
Issei cayó sobre su trasero, sin poder creer lo que estaba pasando.
"Es tal y como decía la Profecía, soy el último Sekiryuutei…"
"Y antes de que me salgas con tus estupideces, he de aclararte que nunca te hubiera dejado aquí tirado bajo tu propia suerte, incluso si esa posibilidad de salvarte era tan remota. Tú fuiste el único Sekiryuutei que realmente me agrado. Eres más que mi portador, eres mi hermano. Por esa razón, nunca sería capaz de dejarte morir, sin importar que eso haya hecho que la Sacred Gear se fusionara contigo." Aclaró Ddraig, para luego sonreír. "Además, tampoco me hubiera gustado estar dando vueltas sin rumbo en un lugar como este."
"Ddriag, solo puedo agradecerte…" Aclaró Issei, logrando que el dragón se riera.
"Eso debería decir yo. Has sido un gran amigo, mocoso." Aclaró el dragón con una media sonrisa. "Por cierto, este cambio trajo bastantes contras para mí. La principal es que mi poder se ha fusionado con el tuyo, aunque aun puedes utilizarlo por separado como lo usabas antes. El segundo problema es que solo puedo comunicarme contigo. Por lo que siempre tendré que utilizarte como mi mediador cuando quiera decir algo." Aclaró el dragón, recibiendo un asentimiento por parte de Issei.
"Ahora que lo pienso, si hubieras hablado, estoy seguro que ya no estaríamos encerrados en este lugar…" Aclaró Issei, viendo la densa arena roja del enorme desierto que parecía no tener fin.
"Hablando de eso, me gustaría contarte más sobre este lugar." Comentó Ddraig, aprovechando el momento para explicarle como funcionaba el sitio. "Las Doce Puertas del Infierno son conocidas por encontrarse en un lugar muy remoto. El cielo blanco en realidad son almas condenadas que no pueden escapar del sitio, ya que no pueden desaparecer por la enorme cantidad de Densidad Mágica en el lugar, ni tampoco pueden ir hacia el Cielo. La posibilidad de volar o teletransportarse a este lugar es sencillamente imposible. La alta Densidad Mágica es más grande que el mismo Elysium, por lo que solo los que tienen un sello especial pueden acceder aquí. Eso, o entrando por la Brecha Dimensional, lo cual veo realmente difícil." El dragón acabó su explicación, viendo como Issei tomaba de una botella, para luego arrojarla a la bolsa.
"No sé como funciona la Brecha Dimensional, así que lo único que me queda es avanzar hasta la Onceava Puerta, que es donde se encuentra Loki." Aclaró Issei, comenzando a desabrochar su cinturón.
"Creo que es la única forma posible para escapar de este lugar. Aunque debo serte sincero, no sé cómo funcionan exactamente las puertas, y no sé que tan lejos estamos de ellas. Lo único que sé, es que no encontramos en el circulo más peligroso donde yacen bestias extintas. Eres mucho más poderoso gracias a que ahora eres un dragón, pero será mejor que no tomes este lugar a la ligera y vayas con cuidado. Incluso Vali podría tener algunos problemas en este lugar." Al escuchar esto, Issei asintió.
El dragón se encerró bajó sus propios pensamientos, recordando todo lo que había sucedido cuando apenas llegaron al lugar.
"Es obvio que solo la fusión de mis poderes y el suyo no sería capaz de generar tanta cantidad de energía. Me gustaría comentarte sobre ello, pero lo cierto es que ni siquiera yo tengo idea de lo que te está ocurriendo." En ese momento, los ojos del dragón se ensancharon un poco. "Lo más probable es que su alma sea más que un simple dragón ordinario…"
Ddraig dejó sus pensamientos de lado al escuchar como Issei daba un grito.
"¡¿Pero que demonios?!" El muchacho observó a su mini-Issei, quien era mucho más grande de lo que recordaba. "¡¿Ddraig, que me hiciste?!" Al escuchar eso, Ddraig se rio por lo bajo.
"Relájate, solo te hice un pequeño favor. Como podía modificar las partes de tu cuerpo, pensé que te agradaría reemplazar tu pene de 10 centímetros a uno de 35."
"¡¿QUÉ?! ¡¿ESTA COSA CRECE HASTA LOS 35?!" Los ojos de Issei casi se salen de sus cuencas ante tal revelación. "¡¿CÓMO SE SUPONE QUE LO HAGA CON ELLAS CUANDO VUELVA?!"
"Ooohhh…" El tono de Ddraig sonó bastante juguetón. "Así que, sí que piensas usarlo, ¿verdad?"
Esto tomó un poco desprevenido a Issei, pero él no pudo negar lo que sentía.
"La realidad es que después de todo lo que pasó, me di cuenta que solo estar junto a ellas no es suficiente." Aclaró el castaño, frotándose el cabello con algo de vergüenza. "Pero, para ser sincero, aún tengo cierta inseguridad sobre lo que debería hacer. Sé que primero tengo que ir con Tiamat porque ella es una dragona y debe encontrarse muy mal ahora…"
"Voy a serte sincero." Ddraig interrumpió las divagaciones de Issei, logrando que este le prestara total atención. "La Época del Apareamiento de los Dragones no comienza a sí porque sí. La realidad es que solo comienza solo cuando la dragona tiene pareja y se siente muy atraída hacia ella." Aclaró el dragón, logrando que Issei se sintiera bastante confundido.
"Pero, Tiamat no tiene ninguna pareja…"
"¿En serio eres tan tonto para no darte cuenta?" Aclaró el dragón con una sonrisa cubierta de suficiencia. "Lo que ella sentía por ti era tan grande que incluso su cuerpo comenzó a actuar de esa manera, sin importar que en realidad no sean pareja."
Decir que Issei estaba impresionado ante tales palabras era poco.
Fue una sorpresa que se transformó en una felicidad y alivio absoluto, y su rostro sonriente lo demostraba.
"Ella debe haberse sentido muy mal durante todo ese tiempo…" Él aclaró, su sonrisa disminuyó un poco tras sus palabras.
"Pero eso no importa ahora. En un principio no quería meterme en esto ya que era algo que ustedes dos debían solucionar. Pero escuchando tus dudas restantes, pensé que lo mejor sería darte un último empujoncito para que te decidieras." Comentó el dragón viendo como Issei se colocaba la bolsa sobre su espalda.
"Gracias, Ddraig. Siempre me ayudas…" Aclaró Issei con mucha sinceridad, demostrando el aprecio que le tenía al que era como su hermano.
"No te preocupes. Solo asegúrate de no decirle nada de esto a Tiamat, ya que si ella se entera que te dije la verdad…" Un pequeño escalofrió recorrió por toda su espalda tras recordar la amenaza que le hizo la dragona hace varios meses.
"¡Relájate, tu secreto está a salvo conmigo!" Exclamó Issei con una sonrisa dentuda mientras comenzaba a encaminarse hacia la tenue luz azul del horizonte que indicaba la posición de la Onceava Puerta.
"Ddraig, ¿puedo hacerte una última pregunta?"
"Sin miedo, hermano."
"Entiendo que querías ayudarme, ¿pero era necesario que sea tan grande?"
"Quiero que seas mi mejor portador bajo todos los ámbitos, mocoso."
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Espero haber respondido todas las dudas que se tenían sobre Issei y las Doce Puertas del Infierno hasta el momento. Si aún persisten ciertas dudas, no duden en planteármelas. Quizás no fui del todo claro con las respuestas (principalmente porque no quería aburrir con tanta explicación), así que también pueden preguntar acerca de ello para hacer una pequeña expansión sobre ello. En resumidas cuentas, contestaré todo lo que te preguntes, solo debes preguntar.
Sin nada más que agregar, es momento de despedirse.
¡Nos vemos pronto con el próximo capítulo!
(Solo estamos a 3 capítulos de lo que todos esperan)
