¡Aquí estamos de nuevo para presentar el final de este arco!

Este capítulo tendrá una gran cantidad de cosas, va desde sorpresas, hasta un momento extremadamente reconfortante y emocionante al final. Estoy escribiendo todo esto incluso antes de empezar el capítulo, así que espero que todo quede realmente bien.

Después de esto, iniciará el último arco, y se vendrán como 3 capítulos seguidos de lemon. Aviso esto porque hay mucha gente que no le gusta las escenas de sexo. No se preocupen por ello, ya que siempre me encargo de tomar ciertas precauciones antes de que inicie el lemon.

Habiendo aclarado esto, es momento de contestar algunas reviews:

Aby001: Como siempre, es un gran placer para mi saber que esto te está gustando tanto. Espero que este final de arco también cuente con el suficiente nivel como para que lo disfrutes.

Carlos118: Desde estos momentos se da pequeños indicios de todo el poder que Issei contiene, y es obvio que será realmente poderoso. Espero que disfrutes este final de arco.

Diamants Proust: Si, lo recuerdo. Tú junto con Camilo Navas son las dos personas que me han apoyado casi desde el principio. De hecho, creo que tú lo hiciste incluso desde mucho antes, cuando la historia no tenía ni 10 capítulos. Evidentemente estoy muy agradecido por tu constante apoyo, y espero que lo que resta de esta historia esté al nivel de lo que esperas.

Sin nada más que responder, es momento de comenzar con esto.

¡Disfruta!

"No puedo creer que hayan cometido una locura tan grande…" Azazel cayó sobre uno de los asientos. Lo único que pudo hacer fue llevarse una mano al rostro tras la noticia que todos acababan de recibir.

"Después de todo lo sucedido, sabia que podrían ser un peligro…" Odín apretó con fuerza su barba al igual que sus dientes. "Pero nunca pensé que llegarían tan lejos. Esto nos matará a todos." El Dios concluyó sus ideas, diciendo algo que todos pensaban.

"¿Cuánto tiempo tenemos?" Yasaka por fin pudo salir del estupor, logrando que Michael se pusiera más serio de lo que ya estaba.

"Según los datos extraídos del Elysium, tendríamos un poco más de un mes antes de que Trihexa termine de romper la Cárcel Dimensional." Explicó el Ángel, ganándose una mirada silenciosa por parte de todos los presentes.

"Así que todo este teatro del Boosted Gear y la reunión solo fue una trampa para que ellos pudieran dañar el sello aprovechando que los Ángeles estaban ocupados en otra cosa y nadie monitoreaba la seguridad de la prisión…" Rossweisse pensó en voz alta, sus ojos reflejaban un desconcierto absoluto. "Pero la unión de Caídos y Demonios no parece ser una mentira…"

Antes de que ella siguiera con sus especulaciones, Penemue se levantó y creó un círculo mágico sin mediar palabra alguna.

"¿Penemue?" La Valquiria le consultó con extrañeza tras ver su accionar.

"No pienso quedarme aquí sin hacer nada. Ellos buscaron una masacre, entonces se la daremos." Fue la simple respuesta de Penemue, quien fijó su mirada en Michael. "Le diré a Tiamat, y esta vez no me importa lo que digas."

"¡Espera…!"

"¡SILENCIO!" El grito cubierto de furia por parte de la Cadre hizo que Michael se callara al instante.

Estaba seguro que nunca había visto a su hermana tan enojada como ahora.

"¡¿Acaso importa la Profecía ahora?!" Penemue lo fulminó con la mirada, obligando al Ángel a mirar hacia otro lado. "¡Issei ya está muerto!" El grito de la Cadre se ahogó un poco tras decir esas palabras, y sus ojos amenazaron con derramar lágrimas. "¡Ellos no tienen la Boosted Gear, y si la tuvieran, es imposible que tengan suficiente tiempo como para despertar todo su poder en tan solo un maldito mes!" Penemue logró recuperar su tono habitual, aunque estaba cubierto de rabia y odio. "¡Es imposible que un nuevo portador aparezca en tan poco tiempo! ¡Acepta de una jodida vez que ellos destruyeron el mundo! ¡No hay nada que podamos hacer, así que déjame matar a todas esas malditas basuras junto con Tiamat de una jodida vez!"

Todos se quedaron en completo silencio, lo único que se podía escuchar en aquella habitación era la respiración irregular de Penemue, debido a que había utilizado toda la fuerza de sus pulmones para despotricar contra Michael, quien parecía ser el más afectado.

Probablemente porque sabia que las palabras de su hermana eran una total verdad, y él simplemente no quería aceptarlas.

Al no recibir ningún tipo de respuestas, la Cadre simplemente bufó en desagrado y desapareció, dejando a todos con ese silencio incomodo en el lugar.

"Azazel…" El primero en romper el silencio fue Michael, pero el mencionado no pareció darle mucha importancia al llamado.

"Ni lo intentes. Yo también estoy de acuerdo con ella. Estamos todos condenados." Fue la sentencia final del Cadre, haciendo que Michael bajara su cabeza, al igual que Rossweisse y Yasaka.

"En ese caso, lo mejor sería que le diga toda la verdad a Tannin." Vali decidió hablar solo para anunciar su despedida, marchándose del lugar para ver al dragón que probablemente estaba muy enfadado.

"Tengo que buscar un nuevo alojamiento en el cual vivir, así que también me marcho." Azazel se despidió, siendo acompañado por Yasaka que hizo una pequeña reverencia.

El momento tenso aún seguía presente, aunque ahora solo se encontraban Odín, Rossweisse y Michael.

"¿Qué harás ahora?" El Ángel preguntó, preparándose para marcharse mediante un círculo mágico.

"No me interesa la venganza ni nada de eso. Solo quiero estar un tiempo con mis hijos. Hace semanas que no visito a Loki, y quiero tener la oportunidad de hablar seriamente con él, aunque sea una última vez." Aclaró el Dios, ganándose un asentimiento de Michael, quien se marchó.

Odín fijó su mirada en Rossweisse, quien estaba al borde del llanto.

Increíblemente, el anciano ni siquiera encontró fuerzas para sonreír como siempre lo hacía. Simplemente no podía encontrar más que amargura e impotencia en estos momentos. De todas formas, el Dios intentó reconfortar a su hija adoptiva cuando le dio un par de palmaditas sobre su cabeza.

"Lord Odín…" Rossweisse sollozó por lo bajo mientras abrazaba a quien era como su padre.

El Dios aceptó el abrazo con cuidado, para luego dar un gran suspiro.

"No sé como podremos anunciar esto en Asgard…"

FINAL DE ARCO-CAPÍTULO 78: ¡VOLVIENDO A CASA!

"¿Entonces vienes aquí a pedirme perdón como un cobarde después de que todo se haya ido al carajo?" Loki observó a su padre con una ceja alzada, dando a denotar su falta de empatía ante la situación tan crítica. "No creo que a estas alturas sirva de algo decirte esto, pero te lo dije." Concluyó, inclinándose de hombros.

"No vine a pedirte perdón, sé que eso es algo imposible de obtener. Solo quería pasar estos últimos momentos con mis hijos. Además, creo que ya no necesitas estar encerrado en este lugar luego de que se demostrara tu inocencia." Aclaró Odín, abriendo la puerta del recinto que mantenía prisionero a su hijo.

Loki miró la puerta por unos segundos, sin hacer ningún movimiento. Finalmente, el Dios volvió su mirada a Odín por un corto segundo y luego se burló de él con una pequeña risa.

"¿Qué caso hay en ser libre ahora cuando el mundo será destruido en tan solo dos meses o menos?" Loki le dio la espalda a su padre y se sentó frente a un tablero de ajedrez. "Creo que tampoco es necesario decírtelo, pero esto no fue solo culpa tuya, padre…" El lado más comprensivo de Loki hizo que Odín se sintiera un poco mejor consigo mismo. "Aun así, fueron todos unos grandísimos idiotas por dejar a Issei solo con los Demonios." Ahora, el Loki de siempre se encargaba de sermonearlo, haciendo que se sintiera aun peor.

"Era imposible pensar que ellos tenían una maldita mascara que ocultaba su verdadero rostro durante estos últimos mil jodidos años." Odín se intentó escusar con un gran suspiro, logrando que Loki se riera un poco.

"Supongo que tienes razón, pero ciertamente también se vieron ridículamente cegados por la posibilidad de una paz mundial que solo era un mero espejismo. Ahora, mira como esa mentira se cae a pedazos." Concluyó Loki mientras movía un peón, logrando que su padre cerrara sus ojos con cierta molestia.

Pero no estaba molesto con Loki. Estaba molesto consigo mismo, debido a que sabía muy bien que su hijo tenía razón en cada una de sus palabras.

"Tu actitud pedante no ha cambiado nada pese a estar encerrado durante meses…" Declaró el viejo de forma tardía, logrando sacarle una pequeña sonrisa a su hijo.

"No soy pedante, solo hablo con la verdad." Aclaró el Dios, posicionando su rostro a la altura del tablero para mirar mejor las piezas de ajedrez. "El problema es que a nadie le gusta escuchar la verdad en estos días."

"Tú…" Odín frunció el ceño tras lo escuchado, pero no pudo hacer otra cosa más que suspirar al no encontrar una forma de refutar las palabras de Loki. "…Supongo que tienes razón."

"Lamento interrumpir, pero realmente es importante…" Rosswell llegó a molestar una vez más a los Dioses, logrando que Odín lo mirara con bastante extrañeza.

"Ya te dije que no pude leer la carta, Rosswell. Entiendo que eso pueda ser importante, pero la realidad es que hoy estaré muy ocupado y las cosas están realmente compli…"

"Un momento, viejo." Loki interrumpió a su padre, ganándose el interés de los dos presentes.

El Dios se levantó de su asiento y se acercó a ellos, algo que llamó bastante la atención de Odín, ya que se veía bastante claro que Loki estaba muy interesado en la conversación, algo realmente raro en él.

"Ese problema que mencionas…" Loki se llevó una mano al mentón, recordando cierto evento. "¿Puede ser que haya sido ese increíble poder que se desató hace algunos días?" Los ojos de Odín se ensancharon lentamente ante lo escuchado.

"Si, no lo hemos eliminado. Solo estamos manteniendo una vigilancia lejana, y creemos que ya llegó a la puerta para cruzar a este Circulo." Aclaró Rosswell, logrando que los ojos de Odín se ensancharan aún más.

"¿Hace cuantos días ocurrió?" La pregunta de Odín llamó la atención de ambos, ya que notaron el tono bastante fuera de lo común que había utilizado.

El Rey de Asgard parecía estar bastante aturdido por alguna extraña razón.

"No habrán pasado más de 5 días. Ya sabes, el tiempo aquí es un poco relativo debido a que no hay…" Rosswell detuvo su explicación, ya que vio asombrado como las manos de Odín caían sin resistencia alguna.

"No puede ser…" El Dios dijo en un leve susurro, sus ojos temblaban ante el shock que acababa de recibir.

"¿Padre?" Loki lo observó con ligera confusión, para luego fijar su mirada en Rosswell. "En cualquier caso, ya no soy un prisionero. Si mi padre no quiere entrometerse en este asunto, dime a mi dónde…"

"¡TRAEMELO, DE INMEDIATO!" Incluso el mismo Loki se asustó un poco ante el arrebato de su padre, quien tomó a Rosswell por los hombros.

"Como usted desee." Respondió Roswell luego de salir de aquel pequeño aturdimiento, para luego desaparecer mediante un sello en su mano.

"¿Me puedes decir que demonios está sucediendo?" Le cuestionó Loki al mismo tiempo que se cruzaba de brazos.

"La muerte de Issei fue anunciada justo en el momento que ese extraño suceso comenzó…" Odín fijó su mirada en su hijo, viendo como este lucía algo sorprendido.

La sorpresa de Loki fue reemplazada por una sonrisa de lado, y finalmente mencionó las siguientes palabras:

"Ya veo. Yo tampoco creo en las coincidencias…"

Issei dio un gran estornudo, haciendo que casi se cayera del circulo mágico en el cual estaba parado para estar a la altura de la enorme doble puerta que yacía frente a él.

"Hombre, creo que alguien está hablando de mi…" Declaró Issei con una tonta sonrisa en su rostro mientras se frotaba la nariz.

"Deja a un lado tus estupideces y salgamos de aquí de una maldita vez. Estoy harto de ver arena roja todo el tiempo." Bufó Ddraig con cierta molestia, logrando que Issei se riera un poco.

"Siempre eres tan directo en estas situaciones…" Comentó el castaño, para luego mirar a la puerta con bastante curiosidad.

Issei caminó alrededor de toda la puerta, mirándola con extrema confusión. Después de todo, no sabía cual parte era la salida o la entrada.

¿Por qué?

Bueno, eso era bastante simple de explicar: era una jodida doble puerta gigante que se encontraba flotando en la nada después de la enorme destrucción que él mismo ocasionó.

Issei se detuvo a pensar que eso era algo curioso, debido a que había golpeado la puerta numerosas veces con sus ataques, pero ésta no había sufrido daño alguno.

"¿Sabes como funciona esto?" Issei por fin se detuvo, mirando a la enorme puerta con muchas dudas.

"Hasta aquí llega mi conocimiento sobre este lugar, mocoso." Aclaró el dragón, dando a entender que contaba con la misma información que Issei.

"Hum, de acuerdo…" Issei lo dijo no tan convencido, para luego intentar abrir las puertas con una de sus manos.

Su expresión cambió radicalmente al notar que no se estaba moviendo ni un centímetro. El joven no se rindió y utilizó sus dos manos, para luego activar su Balance Breaker en su última evolución, y aun así seguía sin moverse ni un centímetro.

Repetidas imágenes de Issei golpeando y atacando la puerta con diferentes ataques altamente destructivos se presenció por unos cortos segundos.

"¡¿Pero que mierda es esta puerta?! ¡Ya desearía que las pentágono sean tan jodidamente duras!" Gritó Issei con rabia contenida al mismo tiempo que intentaba regular su respiración.

"Cálmate, compañero." Ddraig lo apoyó con tranquilidad. "Aun podemos usar ese poder tuyo si es necesario. No creo que pueda soportar un choque tan poderoso." Aclaró el dragón con una sonrisa.

"Lo sé, pero era la último que quería hacer. Me habías dicho que no debía agotarme innecesariamente…" Issei se puso realmente serio por primera vez ante lo que estaba aconteciendo.

"¿Crees que esto es innecesario?" La pregunta de Ddraig hizo que su portador se detuviera a pensar por un segundo.

"Supongo que tienes razón…" Fue la respuesta de Issei, quien alzó su mirada para enfocarla en la enorme puerta.

Su Balance Breaker desapareció, y justo cuando iba a usar su extraño poder, pudo escuchar como alguien lo llamó.

"¡Oye!" Issei alzó su mirada, viendo con ligero asombro como un hombre estaba a varios metros de altura mientras posaba sobre un círculo mágico.

"Eres el tipo de la otra vez…" Issei lo reconoció al instante, logrando que Rosswell se cruzara de brazos.

"Lamento que nuestro primer encuentro haya sido tan conflictivo. Pero no es momento de hablar sobre ello." El hombre misterioso volvió a abrir sus ojos, enfocando una mirada completamente seria en Issei.

"Lord Odín quiere hablar contigo lo antes posible."

Tras escuchar esas palabras, Issei supo que era su día de suerte.

"Entonces, ¿qué estamos esperando?"

Mientras tanto, en otro lugar del Infierno…

"Como era de esperarse, todos se esfumaron como ratas…" Declaró Tannin, quien se encontraba sobrevolando uno de los Distritos del Infierno junto con una Tiamat que lucía más seria de lo normal.

"Si tan solo nos lo hubieran dicho en ese mismo momento…" La dragona se quejó con cierto recelo mientras observaba el sitio completamente vacío.

"Yo también estoy enojado, pero en parte puedo entender porqué lo hicieron." Aclaró Tannin, para luego convertirse en su forma de dragón. "En todo caso, me gustaría destruir absolutamente todo lo que esté relacionado con ellos." Agregó el dragón con una mirada fría. "¿Quieres unirte?" Tannin desvió su mirada a su última amiga dragona, quien se quedó en completo silencio.

Finalmente, la respuesta llegó cuando la mirada seria de Tiamat se transformó en una expresión bastante depresiva.

"Lo siento, pero solo me interesaba matarlos. Pero si huyeron, solo me queda…" Tiamat bajó aun más su mirada, logrando que Tannin se pusiera algo triste por lo que estaba sufriendo su amiga.

"Solo quiero estar sola, avísame si encuentras alguna pista de su paradero."

Esas fueron las últimas palabras de la dragona antes de quedarse en silencio. Tannin la estuvo mirando por un par de segundos, notando como la dragona estaba haciendo todo lo posible para ocultar su corazón destrozado.

Era realmente frustrante verla así, y desearía no poder entenderlo. Es lo que él deseaba, pero desafortunadamente siempre supo que Issei era esa luz y la esperanza que más amaba en su vida.

Ahora que se había ido, esa luz y esperanza se habían desvanecido casi por completo…

"No te preocupes, lo entiendo." Tannin volvió a mirar hacia el frente, siendo incapaz de seguir enfrentando el rostro triste de su amiga. "Te avisaré si encuentro algo de utilidad. Pero intenta descansar estos días, la muerte de Issei aún es muy reciente."

"Ni siquiera un millón de años podría hacer que me sienta mejor…" Tiamat susurró por lo bajo con gran melancolía.

Obviamente no era su intención que Tannin la escuchara, pero aun así lo hizo. De todas formas, el dragón no dijo nada al respecto.

Unas horas más tarde…

"El viejo casi se muere del susto." Dijo Issei con ligera gracia, quien llevaba un gran abrigo por el clima extremadamente frio del lugar.

"Me sorprende que te hayas amigado tanto con mi padre en tan pocos meses." Declaró Loki como si nada.

Ambos se encontraban jugando al ajedrez en aquel recinto que anteriormente aprisionaba al Dios. En esta ocasión este lugar servía como una sala de espera hasta que Odín volviera a recogerlos.

"¿Cuánto tiempo más crees que tardará en convocarlos?" Le preguntó Issei con mucha curiosidad, ganándose un inclinar de hombros por parte de su nuevo compañero de juegos.

"Debido a todo el revuelo que se armó en tu ausencia, digamos que las cosas se complicaron bastante. Quizás tarden un poco más de lo previsto." Respondió el Dios, moviendo un caballo ante la atenta mirada de Issei.

"Me parece una completa locura lo que hicieron los Demonios…" Comentó Issei ante la atenta mirada de Loki, quien se mostró bastante curioso por la actitud del castaño, ya que no mostraba ningún tipo de odio cuando hablaba de ellos, algo que le resultaba completamente ilógico.

Ambos estuvieron unos pocos segundos en silencio hasta que Issei hizo su siguiente movimiento.

"Aun así, no creo que realmente sea una locura. Quiero decir, ya sabes…Los Demonios son malvados, pero no locos." Issei culminó su idea, logrando que Loki lo mirara de reojo.

"Supongo que no eres tan idiota como antes si es que también lo pensaste." Declaró Loki con una media sonrisa, logrando que Issei sonriera nerviosamente tras recordar el pasado un tanto complicado que ellos dos tenían.

"Creo que debería haber prestado más atención a tus palabras, lo siento por eso…" Aclaró Issei con una sonrisa algo decaída, ganándose un gesto de mano por parte de Loki.

"Realmente no me interesa el pasado. Además, eras un simple mocoso que no tenía idea de nada." Issei intentó refutar sus palabras, pero la realidad es que nada salió de su boca ya que no encontró una respuesta correcta. "Quizás aun sigues siendo un mocoso, pero ahora eres alguien inteligente. De hecho, no puedo culparte en nada…" Loki se detuvo justo antes de agarrar un peón.

"Después de todo, yo también fui un peón en todo este juego…" Esas últimas palabras del Dios llamaron mucho la atención de Issei.

"¿Qué quieres decir?" Preguntó el castaño con bastante interés mientras veía como Loki movía su reina.

"Ophis fue la que me dio toda la información." Tras escuchar esas palabras, los ojos de Issei se ensancharon a más no poder. "En un principio pensé que me lo había dicho porque era necesario que no estuvieras en el bando de los Demonios, pero ahora me doy cuenta que siempre estuve equivocado. Ella me lo dijo solo para ponerme como un objetivo más. Como otro paso que debías atravesar para seguir creciendo hasta convertirte en lo que eres hoy." Loki alzó su mirada, esbozando una sonrisa ante la mirada atónita de Issei. "Y ella seguro hizo todo esto bajo las ordenes de ese Dios muerto. Es increíble como alguien que ya falleció hace mil años pueda influenciar sobre el destino de una forma tan impresionante, y todo eso creando un simple plan…"

"Ahora puedo entender cuando Penemue dijo que la mente es el arma más filosa que puede tener una persona…" Comentó Issei, reconociendo que todas las palabras de Loki eran bastante ciertas.

"¿No te parece muy paradigmático ver como la entidad más bondadosa del mundo es capaz de crear un plan tan maquiavélico y retorcido con el único fin de manipular el futuro? Para serte sincero, nunca he respetado a nadie. Solo he respetado a mi esposa, pero debo admitir que ese viejo se lo ganó." Concluyó, esperando el siguiente movimiento de Issei.

"Estoy de acuerdo contigo, pero aun quedan muchas preguntas inconclusas sobre esta Profecía. Después de todo, no es una mentira, pero está lejos de ser una verdad. Digamos que es una mentira a medias, y aun falta mucho por descubrir." Issei tomó su reina, y la posicionó en un lugar crítico.

"Jaque mate."

Loki observó el tablero con bastante incertidumbre.

"Impresionante, no he logrado ganarte ni una sola vez hasta ahora…" Declaró el Dios con genuina sorpresa.

"Digamos que tuve una buena maestra…" Declaró Issei, quien se frotaba el cabello con una sonrisa tonta en su rostro.

"Lamento interrumpir, pero Lord Odín los está llamando." Rosswell hizo acto de presencia, haciendo que ambos se levantaran de sus asientos.

"Prepárense para volver a Asgard."

En otro lugar completamente distante…

"¿Y bien? ¿Qué era eso tan importante de lo que estabas hablando, viejo?" Preguntó Azazel con un tono un tanto aburrido, como si no tuviera tiempo para estar allí.

El hombre mayor se froto su enorme barba mientras daba una pequeña sonrisa y miraba a sus tres invitados.

"Ahora mismo lo veras, Azazel."

"No entiendo porque me llamaron, si es una reunión de tres líderes de facción, ¿Me lo podrías explicar, Odín?" declaró Vali con clara impaciencia mientras permanecía cruzado de brazos.

"Considero que esto es algo que también te concierne, mocoso." Dijo el viejo.

Un hombre que aparentaba unos 25 años apareció detrás de Odín, mientras daba una pequeña reverencia.

"Ya están viniendo, señor."

"Buen trabajo, Rosswell." Asintió Odín hacia al ahora identificado Rosswell, dirigiéndole una sonrisa satisfecha.

Justo en ese momento, un círculo mágico apareció entre los invitados y los locales, saliendo de él dos hombres.

Los invitados se sorprendieron al ver al primer hombre.

"¿Qué significa esto, Odín? Declaró Michael con una mezcla de confusión y seriedad en su mirada.

"Tranquilo, Michael. No vengo con las mismas intenciones de hace unos meses." Declaró Loki con una sonrisa burlona que reflejaba su típica actitud pedante.

"No me refería a mi hijo, si no a..." Odín no terminó de hablar, ya que todos observaron como el joven peliblanco tenía los ojos bien abiertos, algo que los extraño bastante, a excepción de Odín quien dio una pequeña sonrisa.

"¿Pasa algo, Valí?" Preguntó Azazel, optando por una mirada bastante seria.

"Esa energía... la conozco muy bien." Dijo Vali mientras señalaba al hombre que se encontraba detrás de Loki, con una capucha que no dejaba ver su rostro.

Ante la respuesta de Vali, los invitados observaron con extrañeza al encapuchado.

El sujeto de túnica marrón le brilló los ojos de un color violeta, para después proceder a quitarse la capucha lentamente.

Ante esto, Azazel, Vali y Michael cambiaron su expresión a una de completo shock al ver de quien se trataba.

"A pasado un tiempo, amigos." Dijo Issei, terminando de quitarse la capucha por completo.

"¿I-Issei…?" Azazel fue el primero en actuar cuando dio varios pasos hacia adelante.

El joven supuestamente muerto observó a quien había sido como su padre adoptivo con una pequeña sonrisa compresiva.

"Sabes bien que no soy fácil de matar, Sensei." Declaró el castaño, para luego abrazar a Azazel, quien correspondió el abrazo al instante.

Por primera vez, todos pudieron ver como el Cadre más despreocupado y apático del mundo derramó unas pocas lagrimas en silencio mientras le daba unos fuertes golpes en la espalda como saludo de reencuentro.

"¡Maldito mocoso! ¡¿Acaso sabes todo lo que tuvimos que pasar por tu culpa?!" Azazel se quitó esas lagrimas traicioneras para separarse de Issei y entregarle una gran sonrisa dentuda.

"Ni siquiera quiero imaginármelo, pero deben saber que realmente no fue mi culpa." Declaró Issei con seriedad.

"Me gustaría preguntarte exactamente como es que sigues con vida, pero la realidad es que eso no importa ahora. Hay mucha gente que está sufriendo por tu perdida, incluso Tiamat se desmayó por varios días." Declaró Vali, dando un paso hacia el frente.

Es obvio que el albino quería mostrarse serio tras decir semejantes palabras, pero era imposible que se le escapara esa sonrisa de su rostro al ver que su amigo y rival se encontraba vivo.

"Sabía que podía ocurrir algo como eso después de todo lo que aprendí sobre los dragones." Issei caminó hacia Vali, entregándole una mirada de completa preocupación. "¿Ella se encuentra bien?"

"Ya está mejor, pero realmente no sé si decir que ella se encuentra bien." Aclaró Vali con seriedad, y esta vez sí pudo ocultar su sonrisa. "Issei, tu significabas mucho para ella. Temo que esté sufriendo más que nunca en estos momentos." Concluyó, ganándose una sonrisa algo decaída de Issei.

"Lo entiendo, supongo que fui un idiota antes…"

"Tuviste que volver de la muerte para entenderlo." Declaró Azazel, dándole una fuerte palmada en la espalda para que el ambiente triste desapareciera.

Después de todo, no había ningún motivo por el cual estar triste.

"Realmente me alegra que estés vivo, Hyoudou." Michael fue el que habló en esta ocasión, quien posaba con su sonrisa habitual, aunque en esta ocasión se lo veía más agraciado. "Todos los Ángeles se sintieron abatidos cuando se enteraron sobre tu muerte. Sabes, fuiste un gran ejemplo para ellos, especialmente en aquella batalla contra la Facción de Héroes."

"Gracias por sus palabras, pero creo que es mejor mantener esto como un secreto." Aclaró Issei con un leve inclinar de cabeza, ganándose la mirada confundida de la gran mayoría que se encontraba en el lugar.

"Por lo visto, el Sekiryuutei es mucho más inteligente que casi todos los Lideres de Facción. Debo decir que lo criaste muy bien, Azazel." Loki por fin habló, haciendo que todos lo miraran con especial atención. "Se supone que el Sekiryuutei está muerto. No sabemos que planean exactamente con el Trihexa, pero es obvio que tendremos una gran ventaja si llegamos con una fuerza que ellos obviamente no esperan." Aclaró el Dios, logrando que todos entendieran el significado de aquellas palabras.

"Por eso es necesario que solo los sujetos más influyentes sepan sobre esto. Lo he estado hablando con mi hijo, y es cierto que es imposible que los Demonios hayan intentado liberar al Trihexa por un simple acto de locura." Comentó Odín con seriedad, ganándose el asentimiento de la gran mayoría en el despacho.

"No me parecería mal firmar una reunión con todos dentro de unos días, pero ahora realmente necesito algo de tiempo." Comentó Issei mientras se colocaba la capucha, ganándose la atención de todos. "Ya saben, hay mucha gente que está sufriendo por mi culpa."

"Lo siento Hyoudou, pero no podemos atrasar más lo…"

"Pueden ser 9 días."

Todos se dieron la vuelta con gran asombro al ver como un gran circulo mágico apareció sobre sus espaldas. La voz dejó a entender que era cierta Diosa.

"¿Ophis?" Vali miró el circulo mágico con mucha confusión.

"Serán 9 días para la reunión. Ni más, ni menos. Todos los Lideres de Facción y las entidades más poderosas estarán allí para concretar el plan final y revelar la verdadera Profecía." El circulo mágico desapareció tal como apareció, dejando a todos helados.

"¿Pero qué…?" Fue lo único que pudo decir Odín, intentando digerir todo lo que acababa de ocurrir.

"En realidad, lo más seguro es que Ophis sepa todo lo que está pasando. Ella me lo a confirmado repetidas veces cuando estaba conmigo." Aclaró Issei, quien lucía un tanto sorprendido ante la intromisión repentina de la Diosa.

"¡Entonces eso te deja en libertad por un par de días!" Exclamó Azazel, posando una mano sobre la cabeza de Issei, quien lo observó con cierta confusión. "¿Sabes lo que significa, mocoso?" La sonrisa picara que se dibujó en el rostro de su mentor hizo que el castaño se sonrojara un poco.

"Lo entiendo, pero primero me gustaría hacer otra cosa…" Aclaró Issei, ganándose un golpe en la espalda por parte de Azazel.

"Entonces, deja que te acompañe." Si, definitivamente él estaba disfrutando uno de los mejores días de su vida.

"Si ya te marchas, déjame decirte una cosa." Vali dio varios pasos hacia el frente, quedando cara a cara con Issei.

Ambos se miraron serios por varios segundos, hasta que el albino finalmente sonrió.

"No sabes lo feliz que estoy al ver que sigues con vida, amigo." Vali alzó su puño, logrando que Issei le entregara una sonrisa muy similar.

"No pensaba morir sin antes tener nuestro combate." El castaño chocó su puño con su amigo y rival, quien solo ensanchó su sonrisa ante semejantes palabras.

"Entonces, más te vale que arreglemos cuentas de una vez por todas cuando esto termine." Declaró Vali, ganándose un rápido asentimiento por parte de Issei.

"No te preocupes, así será." Esas fueron las últimas palabras de Issei antes de que desapareciera mediante un círculo mágico.

"Supongo que también debemos avisarle a Yasaka…" Declaró Odín de manera tardía, ganándose un asentimiento por parte de todos.

De todos, menos de Vali, y eso fue algo que nadie pasó desapercibido.

"¿Lo notaste, Vali?" Las alas de Albión hicieron acto de presencia.

"Es imposible no notarlo." Declaró Vali, para luego tomarse el mentón. "No solo el aura de Issei y Ddraig estaban más fusionadas de lo que deberían, sino que también su aura era mucho más fuerte que antes, y estoy seguro que estaba intentando ocultarlo." Concluyó el albino, logrando que todos se sorprendieran ante tal revelación.

"Ya veo, creo que este Sekiryuutei de la Profecía es mucho más interesante de lo que podríamos haber imaginado…" Pensó Loki con una sonrisa.

En un lugar oscuro de Kuoh…

El silencioso cementerio se alzaba terroríficamente en la noche, por lo que no había ningún alma presente en aquel lugar.

O eso es lo que se pensaba inicialmente.

"¿Estás seguro de esto, Issei?" El hecho de que Azazel haya utilizado su nombre sin ningún tipo de apodo daba a entender que esto era mucho más serio de lo que parecía.

"No me importa que esto rompa las reglas." Issei apretó sus puños con fuerza al ver como dos figuras entraban al cementerio.

"Ellos necesitan saber la verdad más que nadie."

Las dos figuras se posaron sobre una tumba y colocaron un par de flores a la par de otras que eran idénticas, indicando que venían bastante seguido a este lugar.

Ambos se agacharon frente a la tumba y la miraron en silencio. En la oscuridad de la noche, se pudo leer ese pequeño gravado que indicaba de quien era la sepultura.

"Hyoudou Issei"

Matsuda y Motohama juntaron sus manos e iniciaron un rezo en silencio. Ese rezo duró varios segundos, hasta que finalmente abrieron sus ojos.

"Lo sentimos mucho, Issei…" Declaró Motohama con una voz ronca.

"Fuimos tus mejores amigos, pero nunca nos dimos cuenta que sufrías una enfermedad terminal, incluso después de presenciar todas esas pistas tan obvias…" Matsuda apretó los dientes con fuerza, recordando todos esos días que Issei faltó a la Academia o volvía muy lastimado.

"¿Esa fue la mentira que se inventaron?" Los dos se dieran vuelta al instante tras reconocer esa voz, y prácticamente se congelaron al instante al ver que frente de ellos yacía un Issei sonriente y completamente vivo.

Siendo Matsuda y Motohama, su primera reacción fue muy fácil de intuir.

"¡UN FANTASMA!" Los dos gritaron completamente horrorizados y le arrojaron las flores a la cabeza, haciendo que Issei se quejara.

"¡No soy un fantasma! ¡Soy yo, soy yo joder!" Gritó Issei con los ojos en blanco, para luego tocarse el pecho. "¡¿Lo ven, lo ven?! ¡Mis manos no atraviesan mi cuerpo!"

Los dos amigos pararon de llorar y arrojarle tierra cuando se dieron cuenta de que era verdad.

Ambos se acercaron con cierta incertidumbre y comenzaron a tocarle el pecho de la misma forma.

No tuvieron que pasar muchos segundos para que los dos gritaran su nombre y se abalanzaran sobre el como si fueran unas niñas lloronas.

"No hay nada mejor que la verdadera amistad." Pensó Azazel con una media sonrisa tras ver todo ese acto desde la cima de un árbol cercano.

Después de varios minutos de estar tranquilizando a sus mejores amigos, Issei por fin pudo explicarles como demonios es que seguía con vida. También se vio obligado a contarles todo acerca de lo sobrenatural, que para estar alturas ni siquiera dudaron de él después de todo lo que estaba pasando. En parte se sintieron muy furiosos al saber todo lo que había sufrido Issei por culpa de los Demonios, pero rápidamente se calmaron cuando les dijo que tenía muchos más recuerdos buenos que malos desde que reencarno como Demonio. También entendieron que las posibilidades de reunirse con Issei serían incluso más bajas que antes, y que el mundo estaba algo complicado en estos momentos.

Obviamente le obligaron a explicar todas sus aventuras cuando les contó que poseía una Sacred Gear muy poderosa en su interior, por lo que estuvieron hablando por aproximadamente dos horas.

Finalmente, Issei se vio obligado a despedirse y les prometió que iría a visitarlos cuando las cosas se tranquilizaran un poco.

Matsuda y Motohama lo entendieron prácticamente al instante, y le desearon la mejor de las suertes a su amigo que ahora era una especie de superhéroe mundial secreto bajo sus ojos.

"¿No crees que fue algo cruel de tu parte no haberles dicho que el mundo podría acabarse en poco menos de 2 meses?" Le preguntó Azazel, quien iba junto a un Issei encapuchado en una caminata que no parecía tener rumbo.

"El mundo no se acabará. Además, ellos no tienen la necesidad de soportar ese peso." Fue la simple respuesta de Issei, ganándose un asentimiento de acuerdo por parte de Azazel.

Probablemente sea por el hecho de que él se encontraba muy metido en la conversación, pero recién ahora pudo enterarse hacia donde se dirigían.

"Mocoso espera un…" El Cadre intentó hablar, pero se detuvo al ver que Issei dejó de caminar de forma abrupta.

Azazel siguió la mirada de Issei, y este se dio cuenta que estaba mirando una residencia. Estaba mirando una ventana, para ser más precisos. Una ventana que revelaba a una familia muy feliz que estaba jugando con su pequeña niña de 4 años.

Era completamente normal, pero lo malo comienza cuando te das cuentas que esos padres sonrientes y felices que estaban jugando con la niña eran los padres de Issei.

Azazel no dijo nada, lo único que hizo fue mirar la escena en silencio al mismo tiempo que la lluvia comenzaba a caer.

"Vámonos, Issei…" El Cadre apoyó una mano sobre el hombro de Issei, quien tan solo se quedó en silencio viendo esa escena por un momento más, hasta que finalmente asintió.

El silencio continuó incluso cuando se fueron de aquel lugar, lo único que los acompañaba era ese paraguas que Azazel había materializado para que no se mojaran. Ambos continuaron de esa manera, hasta que finalmente llegaron al destino final.

Azazel observó en silencio como Issei se alejaba de él, posándose frente a la tan reconocida fuente que le había traído tantas pesadillas.

"Aquí fue donde todo comenzó…" Issei observó la fuente con cuidado, recordando todas las cosas que había atravesado hasta ahora.

Sus momentos desgarradores, sus momentos depresivos, sus momentos tristes, sus momentos cubiertos de alegría, sus momentos donde reinaba el verdadero amor, sus momentos de verdadera amistad.

Era una mezcla de emociones, pero sin duda alguna solo reinaba una sobre todas ellas.

Eso era la realización.

La realización de sentirse realmente feliz.

Cuando Issei volteó para mirar a Azazel, la lluvia se detuvo a la par que su sonrisa brillaba con gran intensidad, algo que asombró enormemente al Cadre.

"Aquí fue donde todo comenzó, y no importa cuanto lo piense. Siempre que lo recuerdo, solo pienso en todo lo que tuve que sufrir para conocer a cada uno de ustedes." Issei se cruzó de brazos, haciendo que su sonrisa dentuda brillara más. "Probablemente haya muchos que se preguntan si esto realmente valió la pena." Issei se detuvo por un segundo, viendo al cielo nocturno.

"¿Y sabes cuál es mi respuesta?" Issei enfocó su mirada en la luna por unos cuantos segundos, para luego mirar nuevamente a Azazel.

Esa enorme sonrisa en su rostro solo hizo que el Cadre se asombrara aun más de lo que ya estaba.

"Cada mes, cada día, cada hora, cada minuto…"

"Y cada maldito segundo que he estado con ustedes valió mil veces más que todo ese sufrimiento."

Los ojos de Azazel brillaron en aquella noche, sintiendo cada palabra del hombre que era como su hijo.

Finalmente, el Cadre volvió a su actitud de siempre y comenzó a reír, algo que Issei obviamente esperaba y lo respondió ensanchando aún más su sonrisa.

"¿Acaso quieres hacerme llorar otra vez, mocoso?" Se burló Azazel, para luego dibujar una sonrisa calmada. "Fue bueno escuchar eso. Pero ahora mismo tienes que pagar ese momento de facilidad que te brindaron ciertas mujeres. ¿Sabes a lo que me refiero?" Una mirada picara apareció en el rostro de Azazel al final.

"Lo entiendo. De hecho, creo que ya hice todo lo que tenía que hacer aquí." Declaró Issei, volviendo a su expresión habitual.

"Por lo que sé, tu próxima parada es el Reino Familiar. Tiamat dijo que se quedaría allí y no quería que nadie la molestara por unos días." Declaró Azazel, logrando que Issei se pusiera un poco serio.

"Gracias por decirme su ubicación, aunque ya me lo imaginaba." El rostro de Issei cambió radicalmente cuando un pequeño sonrojo se dibujo en su rostro. "Sabes, realmente intentaré controlarme, pero creo que las cosas pueden descontrolarse un poco…"

"No te preocupes, no pienso arruinar tu noche." Azazel lo interrumpió, dejando bien en claro con sus palabras que entendía a la perfección lo que quería decir Issei.

"¡Gracias por acompañarme!" El castaño hizo una pequeña reverencia, ganándose un saludo cansando por parte de Azazel.

El Cadre vio en silencio como Issei desaparecía, un acto que le obligó a alzar su rostro, y finalmente se despidió de aquel lugar con unas últimas palabras.

"Buena suerte, mocoso."

En el Reino Familiar…

Issei salió de la cueva que pertenecía a cierta dragona. Su mirada se notaba algo confundida al ver que ella no se encontraba en aquel lugar. El castaño cerró sus ojos y se concentró para encontrar su aura.

"Esta en las aguas termales." Issei abrió sus ojos, fijando su mirada en el cielo nocturno que se encontraba completamente opacado por una gran tormenta que estaba a punto de caer. "Supongo que quiso calentarse un poco por culpa de estas temperaturas tan bajas…"

Justo cuando iba a comenzar su caminata hasta aquel lugar, algo o alguien prácticamente lo atropelló de manera completamente intencional, haciendo que este cayera al suelo.

La pequeña dragona lloró de felicidad y le daba diversos golpes en el pecho, haciendo que Issei se riera un poco ante la actuación de su amiga familiar.

"Lo entiendo, lo entiendo. Yo también te extrañé." Issei le dio un par de palmaditas sobre su cabeza, logrando que la pequeña dragona se calmara un poco. "Has crecido mucho desde la primera vez que nos vimos." Comentó Issei con cierto asombro al ver que esa pequeña ahora era casi tan grande como él.

Esa observación hizo que la dragona expulsara aire por su nariz de una forma un tanto curiosa, indicando que estaba orgullosa de si misma. Eso hizo que Issei se riera un poco mientras continuaba dándole palmaditas en su cabeza.

"Es bueno verte de nuevo, pero necesito ir con Tiamat ahora mismo." Declaró Issei cuando se levantó del suelo, ante la atenta mirada de la dragona. "Pero si quieres, podemos hacer una pequeña carrera hasta llegar a ese lugar." Esa propuesta pareció gustarle mucho, ya que ella comenzó a volar a toda velocidad sin siquiera entregarle una respuesta a Issei, haciendo que el joven pusiera los ojos en blanco.

"¡Oye! ¡Ni siquiera me diste tiempo para prepararme!" Exclamó con una leve sonrisa en el momento que comenzó a correr, internándose en el bosque en un santiamén.

Ajena a todo esto se encontraba Tiamat, quien estaba sentada al borde de las aguas termales naturales. Sus pies descalzos rozaban con el agua constantemente mientras sostenía una mirada completamente apagada. Era imposible saber que es lo que ella estaba pensando ahora mismo, pero quizás era mejor no saberlo.

Esos pensamientos se disiparon cuando un pequeño copo de nieve cayó sobre su nariz. Ella lo tomó con cierta delicadeza, para luego ver como la tormenta de nieve comenzaba a caer en el bosque de una manera muy pacifica, entregando una vista muy hermosa.

Tiamat extendió sus manos juntas y observó en silencio como todos esos copos de nieve caían sobre ella.

"Antes la nieve eran las cenizas de mis pesadillas…" Pensó la dragona en voz alta, recordando todo su pasado. "Pero cuando conocí a Issei, esas cenizas se transformaron en un hermoso recuerdo de la primera vez que me sentí tan feliz después de tanto tiempo." Los ojos de Tiamat reflejaron como los copos de nieve caían lentamente.

"Ahora que él se fue…" Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de la dragona.

Era una sonrisa cubierta de melancolía y tristeza.

Pero también había felicidad en ella.

"Aunque ahora se haya ido, esos recuerdos siempre permanecerán. Por eso es que la nieve no volverá a ser un recuerdo tortuoso nunca más. Porque siempre recordaré todos esos momentos que tuvimos juntos…" Tiamat cerró sus ojos cuando su voz se apagó.

Era normal que lo hiciera, ya que había estado aguantando el llanto desde que Issei había fallecido. La promesa que se había hecho a si misma de nunca más volver a llorar la estaba atormentando más que nunca.

Pero eso no le importaba.

Ella continuaría firme.

Lo haría por ella misma.

Lo haría por Issei.

Lo haría para no manchar todos esos recuerdos tan preciosos que nunca serían borrados de su memoria.

No importa que su corazón se esté partiendo de la agonía.

Ella continuaría firme hasta el final.

Y obviamente, nunca esperó que esas murallas tan resistentes e impenetrables que ella msima se había encargado de construir meticulosamente alrededor de su corazón serían destruidas por un simple grito.

"¡MIERDAAAAAA!"

El grito fue seguido de una explosión que fue captado por Tiamat, quien rápidamente abrió sus ojos y llevó su mirada hacia atrás, viendo como algo o alguien salió volando hasta estrellarse contra un árbol.

El polvo no dejaba ver exactamente quien era, pero eso no impidió que ella se congelara por completo.

Después de todo, era imposible que no reconociera esa voz.

El polvo comenzó a disiparse mientras se escuchaba la tos de esa persona que era claramente un hombre.

Los ojos de Tiamat se ensancharon como platos al mismo tiempo que se ponía de pie lentamente.

"¡Usar ataques mágicos es trampa! ¡Nunca dijimos nada acerca de eso!" Issei emergió lentamente del polvo, entregándole una mala mirada a la dragona familiar que volaba sobre los árboles.

Ella simplemente se burló con un bufido, pero no tardó en abandonarlo. Después de todo, sabía a la perfección que ellos dos necesitaban privacidad.

"Esa pequeña…" Issei se quejó mientras se quitaba la suciedad, sin percatarse de la mujer que lo estaba mirando en completo shock.

Cuando escuchó un paso, justo en ese momento se dio cuenta que no estaba solo.

Issei giró su rostro, viendo como su tan linda y amorosa dragona lo estaba mirando con los ojos bien abiertos. Su mano temblorosa estaba cubriendo su boca al ver lo que ella catalogaría como un milagro.

Pero Issei siendo Issei, respondió de la manera que todos se hubieran esperado.

"¡Cuánto tiempo!" Exclamó Issei con una sonrisa dentuda cuando alzó su mano en gesto de saludo.

Esa sonrisa tonta cambió lentamente al ver como la dragona daba el primer paso hacia el frente.

Pero no era porque ella había dado ese paso. Esa reacción de debía únicamente a esas lagrimas silenciosas que comenzaron a rodar por las mejillas de tan hermosa mujer.

Después de mil años, después de tanto tiempo, Tiamat por fin volvió a llorar.

Pero no era un llanto de tristeza u odio.

Ella no pudo contener sus lagrimas porque nunca se sintió tan feliz en toda su vida.

Ella continuó acercándose lentamente a Issei, quien tan solo se quedó en el lugar, entendiendo perfectamente como se sentía aquella mujer que amaba tanto.

Ella lentamente alzó su mano temblorosa hasta que por fin estuvo lo suficientemente cerca para tocar el pecho de Issei. Tiamat se acercó aun más y apoyó todo su cuerpo sobre el suyo para luego abrazarlo lentamente mientras sus lagrimas no paraban de caer.

Issei simplemente se quedó allí, sonriéndole de la mejor forma posible para intentar reconfortarla.

Ella tan solo lo miraba sin decir una palabra. El silencio era increíble a pesar de que sus lagrimas no paraban de caer.

Finalmente, ella se acercó aún más.

Probablemente fue por pura emoción. Pero la realidad es que Tiamat no podía controlarse. No podía controlar todos esos sentimientos de completamente conmoción y felicidad que se arremolinaban en todo su cuerpo que le estaban nublando la mente.

No podía controlarse, y ella tampoco quería hacerlo.

Por eso mismo es que sus labios tímidos terminaron uniéndose con los de él.

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Lamento la demora, estuve bastante ocupado estos días. De todas formas, creo que podré traer el próximo capítulo bastante rápido.

Puede que hayan notado un tanto acelerado ciertos diálogos, y la realidad es que sí. Lo hice para no alargarme mucho más con este capítulo. Después de todo, creo que todos en general buscaban este final más que nada.

El próximo capítulo será puramente sentimental y sexual. Ya lo dije al principio de este capítulo, pero lo vuelvo a decir por las dudas. Debo agregar que, aunque no te guste el lemon, deberías darle una oportunidad, ya que siempre me enfoco más que nada en el tacto amoroso y no tanto en lo demás (si no te gusta el sexo en general, entonces no puedo pedirte que lo leas xD). En cualquier caso, sería una lástima que deban saltearse gran parte de los siguientes capítulos por eso, pero en fin, también entiendo a la perfección que no todos poseemos los mismos gustos.

Espero que hayan disfrutado el capítulo.

¡Que tengan un buen fin de semana!