¡Aquí me presento con un nuevo capítulo a la lista!

Como dije, quiero adelantar todos los capítulos posibles ahora que tengo mucho tiempo libre, así que seguro estarán viendo algunas actualizaciones bastantes seguidas respecto a las anteriores.

No tengo mucho de que hablar sobre este capítulo, solo puedo decir que esta historia llegó a más de 600mil palabras, teniendo casi el doble de longitud que mi segunda historia más larga. Es un trayecto realmente impresionante, y estoy muy contento de todas las emociones que pude atravesar junto con ustedes en todos estos capítulos, en cada palabra. No creo que pueda llegar a las 700mil, pero ya es una cantidad alucinante y solo puedo agradecer a todos los lectores fieles que están leyéndome en este momento, recuerden que no sería lo mismo sin ustedes.

Dejando el sentimentalismo a un lado, vamos a comenzar con las reviews:

Carlos118: Con el enojo de Ross quise demostrar un enfoque un tanto diferente a la furia y estremecimiento habitual que siempre demostraba para hacer ver que realmente estaba enfadada. Obviamente, si no lo viste así, significa que fallé en ese sentido. También debo sincerarme y decir que no me enfoqué mucho en ese punto y probablemente por culpa de eso ese momento quedó algo simple. Espero que el regreso de Ophis sea de tu agrado.

Ahora sí, les dejo con el capítulo.

¡Disfruta!

Tiamat se detuvo enfrente de la habitación de Rossweisse. Sus ojos se desviaron hacia la ventana más cercana, viendo que apenas estaba amaneciendo. La dragona no hizo esperar más su acción y golpeó la puerta un par de veces, y no tardaron muchos segundos en atenderla.

"¿Los desperté?" Preguntó Tiamat con un leve sonrojo al ver como Issei se estaba terminando de colocar su camisa, siendo él quien había abierto la puerta.

"No te preocupes, hace casi una hora que estamos despiertos." Issei fue quien le respondió, pero Rossweisse no tardó en unirse a ellos.

"Fue un poco complicado dormir sabiendo lo importante que es este día." Aclaró la Valquiria con una sonrisa un tanto tensa, algo que Issei y Tiamat captaron, pero decidieron no decir nada al respecto.

"Primero fui a ver a Penemue. Ella también no podía dormir, aunque se debe más que nada al punto de reunión." Comentó la dragona, algo que Rossweisse y Issei entendieron al instante.

"Supongo que es normal. Debe ser bastante extraño para ella volver al lugar que una vez fue su hogar." Rossweisse se detuvo en la puerta, pensando en sus propias palabras. "Voy a acompañarla para saber como se encuentra. Nos vemos dentro de unos minutos." La Valquiria se despidió con un rápido abrazo que le entregó a Issei y Tiamat, para luego desaparecer mediante un círculo mágico.

Eso hizo que Tiamat e Issei se quedaran completamente solos, viendo el lugar vacío en donde antes estaba Rossweisse.

"Sabía que le gustaba los peluches, pero no a tal punto…" Declaró Tiamat para retomar la conversación, viendo la gran cantidad de peluches que había en diferentes estanterías.

"Si, incluso yo me sorprendí un poco. Estuve los últimos 3 días aquí, e incluso aun me parece un poco raro." Issei se frotó el cabello tras su comentario, para luego mirar a la dragona con cierta incomodidad. "Por cierto, quiero disculparme contigo. Sé que he estado mucho tiempo enfocado en las demás en estos últimos días, pero quiero ser equitativo con todas."

"Relájate, lo entiendo a la perfección." La dragona colocó una mano sobre su hombro, haciendo que Issei la mirara con atención. "Además, creo que ella era la que necesitaba más atención sobre todo en estos días, y creo que también te diste cuenta de ello." Ella agregó al final, a lo que Issei asintió casi de inmediato.

"Lo sé, ella se encuentra muy tensa por todo lo que está a punto de ocurrir." Issei cerró la puerta con cuidado, para luego bajar su mirada con pesar. "Ya vivió una guerra mortal que se llevó a sus padres y casi la deja sin hermano. Ahora estamos a punto de atravesar por otro conflicto igual o incluso peor que el anterior…" Issei no pudo seguir hablando, ya que un dedo se posó sobre sus labios.

"Todo saldrá bien." Tiamat lo reconfortó con su clásica mirada cubierta de dulzura y cariño que siempre era dirigida exclusivamente hacia él.

Issei se le quedó mirando por un par de segundos mientras tomaba su mano con cuidado, admirando la hermosa y cálida mujer que estaba frente a él. Ese momento no duró mucho tiempo, ya que Issei se acercó para abrazarla con fuerza, un gesto que Tiamat aceptó con mucho afecto, algo que se demostró cuando ella comenzó a frotar su mejilla contra la de él, como era habitual en ella cada vez que se abrazaban.

"Tienes razón." Fueron las únicas palabras de Issei, quien se separó un poco para verla a los ojos, y la dragona hizo lo mismo.

Ambos continuaron abrazados mientras se miraban sin parar. Issei la miró profundamente a sus hermosos ojos celestes que reflejaban todo lo que habían pasado juntos, siempre acompañados de esa amistad, amor y cariño que los había mantenido unidos en todo momento.

Era curioso que pudiera recordar y ver todo eso con tan solo mirarla a los ojos, y ella parecía estar sintiendo lo mismo.

Los ojos de Issei brillaron ante la figura de la mujer tan maravillosa que lo hacia sentir tan feliz con tan solo mirarla.

"¿Qué?" Tiamat fue la primera en salir de ese pequeño trance, esbozando una leve sonrisa burlona al ver como Issei se había quedado mirándola completamente en silencio.

Definitivamente, ella nunca esperó una respuesta tan sincera y concisa por parte de Issei.

"Te amo."

Antes de que ella siquiera pudiera responder, pudo sentir como sus labios se juntaron con los de Issei. Ella ni siquiera se resistió, solo aceptó todo ese amor con gran felicidad. Sus labios no tardaron mucho tiempo en comenzar a devorarse entre sí, buscando desesperadamente una forma de poder trasmitir todo el amor y sentimiento mutuo que había entre ellos, pero ambos sabían que eso era imposible.

Eran demasiado amor y pasión. Era tanto lo que contenían, que era simplemente imposible trasmitirlo con un simple beso.

Aun así, ese beso tan largo y profundo los hacia sentir más conectados y contentos que cualquier otra pareja.

Las manos de Tiamat se aferraron débilmente sobre la camisa de Issei, mientras ambos seguían demostrándose ese amor infinito sin parar.

Finalmente, sus labios se separaron con calma, pero ambos continuaron abrazados. Tiamat dejó que sus emociones la dominaran y ahuecó su rostro en el hombro de su amante, cerrando sus ojos para sentir su calor y olor como a ella tanto le gustaba.

Y ahora, ella podía acariciarlo y sentirlo sin tener miedo a decir las siguientes palabras:

"Yo también te amo."

CAPÍTULO 82: ¡EL PLAN DE DIOS!

Issei se detuvo en frente de la gran estructura de color blanco a la cual había entrado una vez para saber sobre aquella profecía. Le parecía curioso volver a Elysium después de aquella vez, pero sin duda alguna la que más estaba afectada ante las vistas era Penemue, y la razón era bastante obvia.

Issei la miró en silencio por un corto segundo, viendo como la Cadre miraba de un lado a otro con calma. Esa calma disfrazaba muy bien todos los sentimientos encontrados con los que se estaba enfrentando en estos momentos.

"¿Quién diría que alguien como yo volvería a este lugar?" Azazel se rio de si mismo mientras avanzaba hacia el salón, llamando la atención de todos. "Empezaremos pronto, así que no se distraigan tanto con el paisaje." Agregó el Cadre al final, observando de reojo como Penemue estaba más compenetrada en el sitio de la reunión que la reunión en sí.

"Adelántense, los alcanzaré enseguida." Comentó Penemue, viendo como Issei, Tiamat y Rossweisse estaban esperando su respuesta.

Sus dos mejores amigas asintieron sin rechistar, pero el caso de Issei fue diferente, quien solo atinó a quedarse a su lado mirándola con bastante atención. La Cadre no tardó mucho tiempo en darse cuenta de como era mirada, por lo que su interés fue desviado a su amado.

"¿Qué sucede?" Ella le consultó con una ceja alzada.

"¿Qué se siente estar de vuelta después de tantos siglos?" La pregunta directa de Issei la tomó un poco por sorpresa, y no se molestó en ocultarlo.

"No lo sé, es raro." Penemue le entregó la respuesta más sincera posible. "Tengo muchos recuerdos de este lugar. Buenos recuerdos…" La Cadre fijó su mirada en una de las viviendas más cercanas, y una imagen de ella hablando junto con Gabriel y su Padre apareció en su mente por unos cortos segundos.

"Me hablaste de tu pasado como Ángel Caída, pero nunca me hablaste de cuando aun eras un Ángel." Issei la tomó de la mano, haciendo que Penemue volviera su atención a él. "Me gustaría escuchar algunas de esas historias cuando todo esto termine." El comentario de Issei hizo que la siempre estoica e impasible Penemue sonriera.

"Quizás algún día, pero debo advertirte que esas historias son realmente aburridas." Penemue se agachó un poco para poder estar a la misma estatura. "Para serte sincera, antes siempre creía que era feliz. Supongo que lo era, pero…" Penemue acercó un poco más su rostro, haciendo que su tez pálida dibujara un tenue sonrojo. "Ni de loca era tan feliz como lo soy ahora. Porque están ellas, y, sobre todo, porque estás tú…"

"Que coincidencia." Comentó Issei con una leve sonrisa, una sonrisa que reflejaba cariño, algo que aceleró el corazón de la Cadre. "Después de todo, también conocí la cúspide de la felicidad desde que estoy junto a ustedes."

"¿Cuál es esa cúspide de felicidad?" Penemue tomó sus hombros con delicadeza, algo que Issei aceptó con completo encanto.

"¿Quieres que te lo demuestre?" Issei le respondió con otra pregunta, recibiendo un leve asentimiento por parte de su amante.

La sonrisa de ambos incrementó un poco cuando la mano de Issei acarició la mejilla de la mujer, haciendo que ella se apoyara ante el gesto tan gentil y cariñoso. Tanto Issei como Penemue cerraron sus ojos lentamente, hasta que sus labios se fundieron en un suave pero profundo beso.

Las manos de la Cadre rodearon en cuello de su amado y lo abrazo con cuidado y delicadeza, un gesto que Issei correspondió a su manera cuando la abrazó de la cintura, atrayéndola aún más a él.

Sus labios continuaron unidos por lo que pareció una eternidad, debido a que la eternidad era lo que necesitaban para continuar demostrando el cariño y amor que se tenían el uno al otro. Desafortunadamente, ni la misma eternidad es infinita, por lo que tuvieron que separarse cuando el aire comenzó a faltar.

"¿Ahora lo entiendes?" Declaró Issei, llevando una mano sobre su mejilla una vez más.

"No hay felicidad más grande que poder amar y ser amada. Sobre todo, cuando se trata de nosotros." Penemue acarició la mano sobre su mejilla con afecto, para luego entregarle un último beso que tan solo duro un segundo, pero fue lo suficientemente sensitivo como para que ambos se derritieran un poco ante el calor y el sabor del otro.

Finalmente, Penemue se separó un poco de Issei y su mirada se enfocó una última vez en el lugar que una vez fue su hogar. Ese pequeño rastro de remordimiento que quedaba en su corazón desapareció por completo cuando Issei tomó su mano, haciendo que sus dedos se entrelazaran.

"Creo que ya deberíamos entrar."

"También lo creo."

Un momento más tarde…

"Me alegra ver que sigues con vida, Hyoudou." El comentario de Yasaka dibujó una leve sonrisa en Issei.

"Es bueno volver a verla también, señorita Yasaka." Declaró el joven con un leve inclinar de cabeza, mostrando respeto.

"No es necesario que hagas eso. Por lo que sé, derrotaste a Thor en su máximo poder, por lo que ya eres más fuerte que yo." Declaró la mujer Yokai, sacudiendo su mano con desdén para que dejara de inclinarse.

"No lo creo, señora. Sería exactamente igual de bruto que Thor si pensara que la posición de las personas únicamente se basa en el poder." Aclaró Issei con una sonrisa condescendiente. "Sin ofender, viejo." La formalidad de Issei cayó por los suelos cuando habló con Odín, haciendo que el anciano dejara de frotar su barba.

"No te preocupes, mocoso." Declaró el Dios con una sonrisa de lado.

"Lamento la tardanza. Tuve que inventar muchas escusas para separarme de mi grupo sin que sospecharan." Vali ingresó al salón dando la razón de su tardanza, viendo que ya todos se encontraban en la reunión.

Bueno, en realidad, solo faltaba cierta Diosa.

El albino caminó en silencio, su mirada se desvió por unos segundos a esa escultura que representaba a la profecía. Finalmente se sentó, cruzándose de brazos y manteniéndose serio como era habitual en él.

Un silencio un tanto incomodo se presentó entre todos los presentes, quienes se miraban entre sí sin mediar palabras.

"¿Cuándo va a llegar? Fue ella la que citó esta reunión." Declaró Michael un tanto nervioso, y el motivo era obvio.

Tener a tantas personas tan poderosas dentro de tu territorio pondría nervioso a cualquiera.

"Ella hizo algunas reuniones en la Brigada del Khaos, aunque nunca llegaba…" Antes de que Vali pudiera seguir hablando, una brecha muy extraña se abrió justo detrás suyo, haciendo que todos miraran hacia allí por la gran presión que esta emitía.

"No me gusta que me difamen, Vali." Ophis fijó su mirada en el albino con cierto recelo, para luego volver a su expresión vacía habitual. "¿Qué hacen en este lugar?" Todos se miraron un tanto confundidos tras esas palabras.

"Bueno, usted dijo que debíamos reunirnos. Creo que el Elysium es un buen lugar para mantener en secreto…"

"Si, es un buen lugar. Y veo que has dispersado a tus esbirros para que no estén merodeando por esta zona. De todas formas, este es un lugar muy fácil de invadir, como pueden ver." Ophis le interrumpió, mostrando interés nulo en las palabras de Michael.

"Entonces, ¿qué sugiere?" La que habló fue Yasaka, ganándose el interés de Ophis, o más bien, su desinterés.

"Aquí." Fue lo único que ella dijo, haciendo algunas señas un tanto graciosas con sus manos.

Todos se miraron entre si una vez más, demostrando incluso más dudas que antes. Los únicos que no parecieron dudar fueron sus 4 amigos y Vali, quienes fueron los primeros en levantarse para ir junto a la Diosa.

Ophis miró a los primeros en acercarse, aunque su mirada se enfocó más en Issei que cualquier otra persona, y eso era fácil de notar, ya que ella no le quitaba los ojos de encima. Se veía algo linda a los ojos de Issei, ya que no dejaba de mirarlo con su típica expresión, o más bien, falta de expresión tan tierna que tiene.

"¿En donde nos lleva este lugar?" Rossweisse observó con cuidado, viendo que apenas se podía ver desde el otro lado de la brecha.

"Iremos a mi casa." Esa palabra desconcertó a todos, ya que siempre se había creído que la Diosa del Infinito no tenía un hogar predeterminado.

"Muy bien…" El que respondió fue Azazel. Su tono demostraba algo de duda, pero aun así no tardó mucho en levantarse para acompañarlos.

El primero en meterse fue Vali, quien no mostró ningún tipo de problema. Lo siguieron Penemue, Tiamat, Rossweisse y Azazel. Los siguientes entraron un poco más tarde, hasta que solo quedaron Issei y Ophis.

Justo cuando el joven se quería introducir en la extraña brecha, pudo sentir como la Diosa lo jaló de la manga con cuidado. Issei se volteó con cierta confusión para mirarla, una confusión que se profundizó aun más al ver como lo miraba Ophis.

Ella aún seguía con su típica expresión sin emociones, aunque se podía ver un brillo delicado en sus ojos que indicaba lo contrario.

"No podía decirte, lo siento." Ophis bajó un poco su cabeza al darse cuenta que no podía hacer contacto visual con Issei por alguna razón que no comprendía.

Issei se percató de esto, y de la razón por la que ella se estaba disculpando.

"No te preocupes, lo entiendo." Ophis parpadeó con mucha ternura al sentir como Issei colocaba una mano sobre su cabeza. "Era algo que debía hacerse, ¿no es así?" Issei le revolvió un poco el cabello, entregándole una sonrisa dentuda.

Ophis lo miró con los ojos ligeramente ensanchados, para luego tomar la mano que estaba sobre su cabeza con delicadeza.

"Gracias." Fue lo único que ella dijo, esbozando una leve pero visible sonrisa, algo que sorprendió un poco a Issei.

"¿Van a venir o qué?" La cabeza de Azazel emergió de la brecha, viendo a ambos con una ceja alzada.

"Ahora vamos." Ophis se montó sobre la espalda de Issei prácticamente al instante tras decir esas palabras, algo que le pareció un tanto gracioso a los dos hombres presentes.

"Por cierto, puede que te sorprendas un poco, mocoso." Concluyó Azazel, volviendo a la brecha.

La curiosidad de Issei fue tocada con facilidad, por lo que no tardó en encaminarse hacia la brecha.

El entorno cambió casi al instante y fue tan drástico que le costó un segundo darse cuenta de ello. El ambiente verde y las nebulosas de color verde cubiertas de magia hicieron que sus ojos se ensancharan un poco.

Era la Brecha Dimensional, eso era obvio.

Aunque sin duda, lo que más le impresionó fue lo que vio cuando miró hacia abajo, ya que había un enorme pedazo de tierra flotante que tenía un sinfín de cosas muy interesantes, aunque la que más destacaba de todas ellas era la pequeña mansión que había en el centro y esa enorme burbuja que probablemente servía para mantener una circulación de oxígeno permanente.

"Bienvenidos a mi casa." Ophis no dio ninguna explicación, lo único que hizo es comenzar a bajar la burbuja que trasportaba a todos para aterrizar en su hogar.

"¿No se supone que estabas en disputa con Great Red por este territorio? Y más importante, ¿cómo es que pudiste crear o mover una masa de tierra tan grande sin que nadie se diera cuenta?" Preguntó Tiamat con mucha curiosidad.

"Nunca tuve una disputa con Great Red. Fue un escenario que montamos para que pudiera crear la Brigada del Khaos sin alzar sospechas. Y para responder tu segunda pregunta, solo sé que Dios hizo esto, no recuerdo cómo, pero lo hizo." Respondió la Diosa, haciendo que todos se sorprendieran mucho por sus respuestas, en especial por la primera afirmación.

"Estuve viajando por la Brecha Dimensional tanto tiempo, y nunca vi esto…" Pensó Vali en voz alta, sin poder evitar ocultar lo impresionado que estaba ante lo que presenciaba.

"Llegamos." Ophis quitó la burbuja que los rodeaba una vez que tocaron suelo, y todos se sorprendieron que de hecho allí si había gravedad. "Acompáñenme." La Diosa se bajó de la espalda de Issei para comenzar a caminar, y como siempre, las instrucciones de la Diosa eran poco claras y concisas, pero nadie rechistó y la siguieron sin problemas.

Issei y los demás observaron ciertas decoraciones, viendo que el sitio era un lugar que rebosaba de una vida vegetal impresionante gracias a las diversas fuentes de agua ilimitada que rodeaban todo el terreno. Sin duda alguna, era una vista bastante singular, pero no se distrajeron mucho con las trivialidades ya que llegaron rápido a la puerta principal, que se abrió lentamente cuando Ophis se posó frente a ella.

Una vez dentro, todos tuvieron que impresionarse de nuevo ante la decoración blanca y pura que representaba cada rincón del establecimiento. Aunque si te detenías a pensarlo, no era muy raro que sea así, debido a que Dios fue el que se encargó de construirla.

Después de transitar el largo y ancho pasillo que tenía una gran cantidad de cuadros y decoraciones, Ophis se detuvo en frente de una de las tantas puertas del lugar, aunque la curiosidad de dicha puerta es que era la que se encontraba en el centro de todas.

"Tomen asiento." Ophis abrió la puerta, revelando un gran salón con una mesa redonda de un tamaño considerable que abarcaba más de 30 asientos.

Una vez que todos tomaron asiento, ya se encontraban preparados para escuchar a la Diosa, quien se sentó sobre el regazo de Issei ante la mirada confundida de algunos presentes. Algunos de ellos comenzaron a sentirse algo incomodos, ya que la Diosa no había dicho ninguna palabra más. Viendo como se encontraba toda la situación, Azazel decidió romper el silencio.

"¿Podemos empezar a hacer las preguntas?" Preguntó el Cadre con una sonrisa relajada al mismo tiempo que colocaba sus piernas sobre la mesa.

"Aun no. Todavía falta alguien." La respuesta de Ophis hizo que todos la miraran con atención, ya que no sabían de quien se trataba.

Antes de que alguien pudiera preguntar, se escucharon unos pasos provenientes de la escalera que conducía al segundo piso, haciendo que todos se quedaran en completo silencio ante la impaciencia.

Las expresiones de cada uno comenzaron a transformarse de una manera impresionante, a excepción de Ophis, quien veía con su típica mirada carente de emociones como es que la figura del hombre se hacia más y más presente cada vez que bajaba un escalón.

Great Red continuó a paso lento, hasta que finalmente bajó las escaleras. El hombre de cabello rojo y mirada penetrante observó a todos los presentes con cuidado, viendo que todos estaban muy asombrados e incluso temerosos ante su presencia. Él simplemente cerró los ojos ante esas miradas estupefactas, caminando sin decir una palabra hasta que se sentó en uno de los extremos de la enorme mesa redonda, en donde no había nadie más.

"Es momento de comenzar con esta reunión." Great Red rompió el silencio, haciendo que varios se miraran entre sí.

Al ver que casi todos parecían muy inseguros y aterrados ante su presencia, el Dios Dragón dio un pequeño suspiro de cansancio.

"Escuchen, todos estamos reunidos aquí bajo el mismo objetivo." Aclaró Great Red, haciendo que todos los presentes lo miraran con atención. "No deben tener miedo, estamos del mismo lado." El hombre agregó al final, cruzándose de brazos y dejando un par de segundos para que todos absorbieran sus palabras. "En una alianza como esta, la confianza y la verdad es lo primero. Por eso es que primero contestaré cada una de sus preguntas y les explicaré todo lo necesario para después decir por qué los necesitamos." Las palabras finales de Great Red condujeron a que nuevamente se miraran entre sí, pero en esta ocasión demostraban más seguridad en sí mismos.

"Señor Dios Todopoderoso de las Constelaciones del Sueño y las Ilusiones, el Dragón de Dragones …"

"Solo dime Red." El dragón interrumpió a Yasaka, aclarando que las formalidades solo estorbaban.

"De acuerdo, Red." Yasaka asintió con cuidado, para luego continuar. "¿Por qué está viviendo junto a la Diosa Dragón Ouroboros?"

"Supongo que esa pregunta va dirigida a nuestro supuesto conflicto que inició hace más de un milenio." Comentó el dragón, recibiendo un asentimiento por parte de Yasaka y mucho de los presentes. "Como ya se los debe haber dicho Ophis, ese conflicto es solo una ilusión que creamos para que ella pudiera crear la Brigada del Khaos sin levantar sospechas."

"Ella nos lo explicó, pero, ¿Cuál fue el motivo para hacer algo como eso?" En esta ocasión le preguntó Michael, quien estaba muy interesado en encontrar la respuesta.

"Para contestar a sus preguntas necesito comenzar desde el principio de la historia. De esa forma me aseguraré que no haya dudas o respuestas incongruentes." Great Red miró a todos por un corto segundo, para luego cerrar sus ojos.

"Además, estoy seguro que lo que más quieren saber es acerca de los secretos de la Profecía."

Tras escuchar eso, todos se quedaron en completo silencio, dando a entender que Great Red tenía razón.

"Primero debemos remontarnos a una época muy antigua, incluso muchos milenios antes de que la Gran Guerra Santa comenzara." Aclaró el Dios, asegurándose de que todos se acoplaran a las fechas remotas donde transcurría el primer acontecimiento. "Como sabrán, antes de la Segunda Profecía, estuvo la primera. Elohim tenía esa rara habilidad de poder ver el futuro desde muy joven. En aquel momento llamó a todos los seres sobrenaturales más importantes para que se trasmitiera un importante mensaje entre todas las razas. La razón era simple, ya que el Apocalipsis daría inicio dentro de 38.347 años. La causa del fin del mundo sería Trihexa, quien perdería la cordura en el momento que el Basilisco, a quien había criado como su hijo, muriera asesinado por un grupo de humanos que eran sus amigos, hasta que descubrieron quien o más bien, que era en realidad." Great Red se detuvo, viendo que nadie hacia ninguna pregunta. Era algo natural, ya que esta parte de la historia era conocida por todos.

"El objetivo de la Profecía era evitar esa muerte, y de esa manera evitar el Apocalipsis. Desafortunadamente, la Profecía se expandió a personas que veían esa posibilidad con ojos maliciosos. Uno de ellos fue el Rey Demonio de aquella época, quien esperó pacientemente desde las sombras hasta que creó un artefacto muy poderoso capaz de controlar la mente. Por esa misma razón inventó una gran guerra entre las facciones para que todas las atenciones no estuvieran enfocadas en él cuando fuera a matar al Basilisco. Esta serie de acontecimientos evidentemente no fueron pronosticadas por Elohim, y poco después el Trihexa perdió la cordura varios años antes de lo que se estaba previsto."

"Hay algo que no termino de entender en esta historia. Los comunicados reales fueron completamente diferentes, diciendo que la Profecía de mi Padre podía haber tenido ciertos fallos y por eso los acontecimientos sucedieron antes, además de que se decía que el Rey Demonio había dejado las disputas a un lado con el fin de unir fuerzas y desterrar al Trihexa." Declaró Michael, aclarando las dudas que todo el mundo tenía.

"Haber falsificado la historia fue un plan de tu padre para que la atención no estuviera sujeta sobre la grave traición que habían cometido los Demonios. De esa manera, ellos podrían actuar de una manera mucho más relajada y libre, eso era lo que necesitábamos." Aclaró Great Red, para luego reclinarse sobre su asiento. "Pero, ¿por qué necesitábamos esto?" Luego de hacer esa pregunta, Great Red enfocó su mirada en Issei.

"Porque necesitábamos a Hyoudou." Todos lo miraran tras escuchar esa afirmación, haciendo que Issei se pusiera un poco nervioso.

"Con respecto a la otra parte de la pregunta…" Todos volvieron a enfocar su atención en Great Red tras sus palabras. "De seguro la idea de que la Profecía no era 100% precisa logre llevarse la atención de una pregunta que es mucho más clave en todo esto." Nadie pareció entender a lo que se refería el dragón, a excepción de cierta Cadre.

"¿Si el poder de la Profecía no era tan preciso, por qué simplemente no abusaron de ella para saber todos los posibles destinos?" La pregunta de Penemue hizo que todos ensancharan los ojos ante tal revelación.

"Por lo visto, tú eres la más inteligente del grupo." Aclaró Great Red, para luego apoyar la mano sobre su mentón. "Para estas alturas todos deben estar al tanto de que la imprecisión podría ser la debilidad fatal de esta técnica. De hecho, Ophis y yo también lo creíamos antes de que lo conociéramos en persona. Después de todo, él mismo fue quien nos aclaró que esa debilidad era una mentira." Hasta la misma Penemue parpadeó con bastante incredulidad ante lo escuchado.

"¿Entonces como se explica todo esto? ¿Y por qué no usó la técnica más veces antes de crear la Segunda Profecía?" Odín le preguntó con muchas dudas mientras se frotaba la barba con rapidez, dejando ver la impaciencia que contenía.

"Porque la verdadera debilidad era mucho más fatal." Fue la respuesta de Great Red, una respuesta que llamó el interés de todos.

Great Red se cruzó de brazos, para luego entrecerrar los ojos con mucha seriedad por lo que estaba a punto de decir.

"Cada vez que Elohim usaba esa habilidad, su vitalidad se reducía a la mitad."

Todos se quedaron perplejos ante semejante declaración.

Great Red se detuvo por unos momentos, dejando que todos pudieran comprender bien lo que acababan de escuchar.

"Pero, aun así, ¿por qué todo salió tan mal?" Odín volvió a preguntar, aun visiblemente afectado por la nueva información.

"Red te lo dijo." Ophis habló por primera vez desde que comenzó la reunión, llamando la atención de todos. "Elohim comunicó la Profecía a todo el mundo. Había mucha gente malvada que nunca debió saber nada."

"El futuro cambió por culpa de las acciones de ese Rey Demonio…" Tiamat culminó la idea de Ophis, recibiendo un asentimiento por parte de esta.

"La bondad de mi Padre casi nos condena a todos…" Azazel no pudo evitar chasquear la lengua tras decir esas palabras.

"Eso es cierto, pero aprendió la lección." Aclaró Great Red, ganándose una sonrisa un tanto agobiada por parte del Cadre.

"¿En serio lo crees? Es cierto que en esta ocasión quiso mantener la Profecía solo entre los lideres de facción, ¿pero de que sirve eso si piensas comunicárselo otra vez al Rey Demonio? Es decir, si él podía ver el futuro, debía saber que Sirzechs y los Demonios actuales no eran de confianza." Declaró Azazel con cierto fastidio en sus palabras.

"¿Y cómo estás tan seguro que la Profecía es verdadera?" Esa pregunta descolocó a todos por completo, quienes miraron a Ophis con una sorpresa sin igual.

"… ¿Qué quieres decir con eso?" Rossweisse rompió el silencio, viendo a su amiga con los ojos bien abiertos.

"Ella no se explicó correctamente." Great Red volvió a hablar. "La Profecía no es una mentira, pero tampoco es verdad. Es una realidad a medias." Issei enfocó toda su atención a esas palabras, ya que había sacado una deducción muy similar hace varios días.

"La guerra contra Trihexa duró 2 años. Elohim se enfocó primero en encontrar una manera de ganar, por eso nos llamó. Sabía que esto se trataba de una victoria que solo retrasaría lo inevitable hasta que pasaran tres mil años, pero era lo mejor que podía hacerse debido a la situación tan desesperada. También buscó la manera de prevenir cualquier tipo de accidente sabiendo que el futuro aún seguía en juego, así que decidió viajar al futuro para saber que deparaba." Great Red continuó narrando la historia, aunque esa parte era algo que todo el mundo conocía. "Supongo que nadie de ustedes sabe que el mundo se acabaría irremediablemente cuando el Trihexa pudiera escapar de su Prisión Dimensional. Es natural, ya que muchos exponentes son muy diferentes a esa vez que viajó al futuro. Los puntos más esenciales es que la liberación del Trihexa se aceleró como ahora, solo que fue Rizevim quien lo hizo. Como no había profecía, los Demonios no supieron acerca del valor que podría tener Issei, así que su ama lo aniquiló una vez que perdieron en el Juego de Exhibición contra Raiser. Después de eso, la historia se ramifica mucho, pero creo que no hay muchos puntos interesantes que destacar. Solo queda decir que el plan de los Demonios de la Antigua Casta funcionó, y pudieron dominar sobre todas las razas como siempre habían esperado, aniquilando a todas las demás."

"¿Yo hubiera muerto apenas cuando reencarne…?" Issei no lo podía creer, aunque las más afectadas al escuchar eso fueron Tiamat, Penemue y Rossweisse. Después de todo, la Cadre y la Valquiria nunca hubieran tenido la posibilidad de conocerlo, mientras que la dragona apenas hubiera podido estar junto a él unos pocos días.

"Por eso es que Issei es tan importante. Gracias a él es que las cosas cambiaron tanto…" Comentó Yasaka con cuidado, recibiendo un lento asentimiento por parte de casi todos los presentes.

"Por eso se necesitó una Profecía que todo el mundo creyera, en especial los Demonios. Después de todo, era obvio que iban a intentar manipularla, pero la realidad es que Elohim dio los detalles justos para que ellos terminaran siendo los manipulados." El comentario de Great Red asombró a todos, ya que comenzaron a entender que había un plan muy elaborado detrás de todo esto. "En esos dos 2 años continuó viajando al futuro todas las veces que pudo, creando diferentes planes y estudiando todas las posibilidades, incluso volviendo al futuro para asegurarse que sus nuevos planes planteados no perjudicaran a los anteriores. Todo ese esfuerzo que hizo, y todo lo que tuvo que construir y tejer con sumo cuidado, los únicos que estuvimos al tanto fuimos nosotros dos. Por eso es que ahora están todos reunidos aquí."

"¿Y que se supone que debemos hacer?" El que preguntó fue Michael, más que dispuesto en ayudar todo lo posible a la causa.

"Como dije, la Profecía es una realidad a medias. Yo y Ophis somos los únicos que sabíamos lo que sucedería en el futuro. Por lo menos, era así hasta este punto, ya que él nos dijo que debíamos decirles algo muy importante." Todos se quedaron en completo silencio, esperando lo que Great Red debía decir. "La última vez que viajó al futuro, se aseguró de presenciar lo que sucedería aquí a un mes. Lo importante es la batalla final, como nos debemos planificar y cual es la tarea de cada uno. Desafortunadamente, él no pudo volver al futuro una última vez para saber si su plan había salido como esperaba." Esas últimas palabras tensaron a todos los presentes.

"¿Elohim se quedó sin tiempo para confirmarlo?" Odín se encargó de hacer la pregunta que estaba atormentando a todos.

"No fue problema de tiempo. Pero en lo personal creo que es nuestra única y más sensata opción." Respondió Great Red, una respuesta que no dejó muy conforme a los invitados.

"Entonces, ¿Cuál fue el motivo detrás para no hacerlo una última vez?" Yasaka insistió, y Great Red la miró en silencio.

"Muy bien, dije que respondería todas sus preguntas." Declaró el Dios Dragon, para luego materializar un libro bastante grueso que llamó la atención de todos. "Este es el libro en el cual Elohim registró todos sus movimientos y todos los planes que se debían realizar en el futuro, incluyendo el numero de veces que tuvo que volver para confirmar los hechos. Teniendo esto en cuenta, sumando la primera vez que viajó al futuro…" Great Red pasó las paginas a toda velocidad, hasta llegar a la última.

"Tuvo que reducir su esperanza de vida a la mitad unas 9249 veces en total."

Los jadeos no se hicieron esperar, y era algo natural, ya que todos habían quedado completamente conmocionados ante la cifra tan abismal.

"¡¿Redujo su vitalidad a la mitad 9249 veces?! ¡Eso es una maldita locura!" Azazel fue el primero en hablar, y sus palabras se acoplaron a la perfección con lo que todos pensaban.

"Si no hubiera usado su habilidad tantas veces, entonces durante el sellado…" Pensó Michael en voz alta, sintiéndose realmente mal por no saber todo lo que había sufrido su padre en sus últimos años de vida.

"Probablemente nunca le importó, ya que sabia que moriría durante el sellado, y no había forma de escapar de eso…" Declaró Penemue con cierta tristeza e impotencia, siendo reconfortada por Tiamat y Ross cuando colocaron una mano sobre su hombro.

"En conclusión, era imposible que volviera a usar su habilidad una vez más." El comentario de Ophis hizo que todos llevaran su atención a ella. "Su vitalidad se había reducido tanto que ya no era capaz de usarla."

"Volviendo al tema principal, todos han hecho lo que debían hacer para que el mundo no se convierta en un lugar caótico y sin sentido. Sé que muchos se sienten muy molestos e incluso se culpan a si mismos por lo que hicieron los Demonios, pero ahora saben exactamente que esto siempre fue parte del plan de Elohim, y ustedes lo llevaron a cabo sin darse cuenta. Gracias a todos, ahora solo estamos un paso de completar la Profecía." Great Red se detuvo para entregarle una mirada a Issei, quien lo noto de inmediato. "Aunque quizás haya algunos que no estén muy contentos con esto."

"Lo entiendo." Issei respondió al instante, ganándose la atención de todos. "Es cierto que me molestó saber que Dios estuvo manipulando gran parte de mi destino, y que en ningún momento les dijo a sus dos manos derechas que me dijeran toda la verdad así podría afrontar el futuro de otra manera, o no lo sé…" Issei se inclinó de hombros, para luego sonreír. "Eso es lo que pensé en su momento. Pero puedo entenderlo, puedo entender que lo mejor era no decirme nada para que todo ocurriera correctamente." Una sonrisa dentuda apareció en el rostro del castaño cuando posó ambas manos detrás de su cuello. "De hecho, ahora me siento agradecido con él, ya que, si todo seguía la línea original, yo hubiera muerto hace varios meses."

"De seguro a él le encantaría escuchar esas palabras." Declaró Great Red, demostrando una leve sonrisa por primera vez en toda la conversación.

"Perdón por interrumpir, pero aun hay algo que no está del todo claro." Rossweisse levantó su mano cuando habló, llamando la atención del Dios Dragón, quien la miró con detenimiento, algo que la puso aun más nerviosa. "Quiero decir, si la Profecía era una media verdad, ¿dónde se encuentra la otra media verdad?"

"Eso me recuerda que aun debo contarles una cosa más." Aclaró Great Red, quien se acomodó en su asiento al mismo tiempo que dirigió su mirada hacia el techo. "Para responder esta última duda, tenemos que remontarnos a los nacimientos de los Dioses Dragones, y al supuesto mito que aun podría generarse un Cuarto Dios Dragón."

"Para empezar, creo que primero es necesario explicar el pequeño mal entendido que surgió hacia varios milenios respecto a nuestros títulos." Todos miraron a Ophis tras sus palabras, y Great Red demostró que ella tenía razón cuando asintió.

"Como saben, cada Dios Dragón tiene sus respectivos títulos. Yo soy el Dios Dragón de las Ilusiones y los Sueños, Ophis es la Diosa Dragona del Infinito y el Vacío. Estos títulos provienen debido al origen que nos crea, ya que no solo se basa en magia bruta, si no también en los deseos que inundan nuestro mundo en las respectivas épocas en las cuales nacemos." De momento todos comprendieron este punto, y no veían la razón del porqué aclarar estas cosas.

"Por ejemplo, Trihexa es la Diosa Dragona de la Furia y el Desorden."

Todos se quedaron completamente perplejos ante lo escuchado. No solamente por el hecho de que los títulos de Trihexa estaban completamente errados, sino que "él" en realidad era "ella".

"Como…?" Vali hizo la pregunta por todos, logrando que Great Red se cruzara de brazos.

"Es algo natural que estén tan desconcertados, después de todo son extremadamente jóvenes respecto al origen de esta información errónea. Hace casi 40.000 años que todos escucharon la primera Profecía, y lentamente el significado y los títulos de Trihexa fueron cambiando de boca en boca hasta la actualidad, en donde todo el mundo piensa que es el Dios Dragón del Odio y el Apocalipsis." La explicación de Great Red no pareció saciar las dudas por completo, ya que faltaba un punto bastante importante.

"Como Trihexa tenia una voz extraña y siempre usaba su forma de dragón, todos se olvidaron que en realidad es una mujer." Ophis aclaró la última duda que había quedado en el aire.

"La otra media verdad se encuentra en llamar al Trihexa como el Apocalipsis, siendo que ella realmente no lo es." Great Red volvió a hablar, haciendo que todos se confundieran.

"¿Y eso que tiene que ver? De todas formas, ella nos acabará si no hacemos algo." Yasaka dio su punto, haciendo que todos asintieran de acuerdo.

"Eso no es del todo cierto. El control mental que tienen sobre Trihexa hará que no destruya los Reinos, pero nos convertirá a todos en esclavos de los Demonios, lo cual no es mejor." Respondió el Dios Dragón, para luego ponerse bastante serio. "La realidad es que ese mito del Cuarto Dios Dragon es real, y él es el verdadero Dragón del Apocalipsis. Él nació a través del miedo y la desesperación que se generó tras todo el estrés que se atravesó durante los últimos milenios a causa de la Profecía del fin de los tiempos, y él es el que nos ayudará a detener al Trihexa, además de exterminar a todos los que representen un peligro potencial. Es la ficha clave para que salgamos ganadores."

Todos se quedaron en silencio tras semejante declaración. No sabían que decir acerca de esto, simplemente mirarse con gran asombro, confusión, e incluso algo de miedo.

"Lo siento, pero, ¿no se supone que ya nos hubiéramos percatado de la presencia de un Cuarto Dios Dragón?" La pregunta principal la planteó Azazel, haciendo que Great Red apoyara la mano sobre su mejilla.

"Entiendo tus dudas, pero lo cierto es que este Cuarto Dios Dragón tuvo una anomalía a la hora de su nacimiento, ya que hubo una malformación en su genética y terminó formándose con el cuerpo de otra especie. Su cuerpo no podía soportar todo el poder que contenía, por lo que su alma terminó sellándose a si misma y por ese motivo nadie supo de él durante todos estos años." Esa última declaración hizo que todos se quedaran con una gran incógnita.

Una incógnita que debía resolverse ahora mismo por el bien de todos.

"Entonces, ¿dónde se encuentra ese Dios Dragón ahora mismo?" Michael hizo la pregunta que todos tenían en la cabeza.

Great Red no respondió, lo único que hizo fue mirar a Issei.

Un silencio un tanto incomodo se presentó sobre el castaño al notar como todos lentamente dirigían su mirada hacia él.

"¿Tú sabes algo, mocoso?" Azazel le preguntó con una ceja alzada, dejando en claro que ninguno de ellos sospechaban que estaban frente a ese Dios Dragón que estaban buscando.

De hecho, si había alguien que comenzó a encontrar esa respuesta.

Los ojos de Tiamat comenzaron a ensancharse con gran lentitud, hasta el punto de que sus ojos parecían estar a punto de salir de sus cuencas ante la revelación que la estaba golpeando ahora mismo.

Antes de que Issei pudiera responder que no sabia nada al respecto, la risa de Albión resonó sobre todo el salón, llamando la atención de todos.

"¿Qué es tan gracioso?" Su portador indagó con una ceja alzada, viendo como las alas de Albión brillaban con mucha intensidad, demostrando que estaba muy emocionado por algo.

"Nada, es solo que todo esto me parece muy gracioso." Aclaró el dragón, y en ese momento, Vali comenzó a comprender ciertas cosas.

"Su aura…" Fue lo único que dijo Vali cuando miró a Issei, recordando que su presencia había cambiado desde que volvió de las Doce Puertas del Infierno.

"¿No te parece gracioso, Vali?" Albión volvió a hablar, para luego arrojar la bomba:

"¿Quién se hubiera imaginado que el portador de Ddraig es un Dios Dragón?"

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

¡Espero que lo hayan disfrutado!

Es cierto que aun faltan algunas preguntas que responder. Lo cierto es que el capítulo se me hizo mucho más largo de lo que esperaba, así que esas preguntas finales se responderán en el próximo capítulo cuando culmine la reunión. Aunque debo decir que ninguna de las preguntas que restan deben ser muy importantes (es decir, no deberían).

Una vez que finalicé toda esta presentación y que Great Red le dé las instrucciones a cada uno sobre lo que deben hacer, se vendrá una de las peleas y escenas más esperadas.

Eso es todo lo que tengo para decir.

¡Muchas gracias por leer!