Capítulo 11: El Diario

"Si, comenzaré de inmediato diciendo que ésta es una de las cosas más clichés que pudieron haber ocurrido, y aún no entiendo cómo es que decidí aceptar hacer esto. Me imagino que sólo fue porque Rosita me lo pidió, de haber sido de alguien más definitivamente no hubiera querido intentarlo, pero ya lo dije, solo porque Rosita me lo pidió.

La idea de tener mi propio diario para poder escribir lo que siento y las cosas que pasan por mi cabeza se deben principalmente a que supuestamente ésta es una buena manera para poder liberar todo lo que siento en mi interior y buscar alguna manera despejarme y sentirme mucho mejor conmigo misma. Sé que tardaré un tiempo en poder perdonarme por haberle gritado a Johnny, algo que me atormentará por un tiempo más, y muy merecido me lo tengo si es que de esa manera acababa de mostrar cierta desconfianza hacia mi novio, el único chico que me había amado con todo su corazón en toda mi vida.

Tal vez este diario pronto esté en la basura, y en caso de que sea así y tú lo acabas de encontrar, sólo te diré que me llamo Ashley, o Ash como me dicen todos, y en vez de estar componiendo más canciones o más letras, me encuentro escribiendo estas líneas, las cuales espero que me ayuden a desahogarme y sea como Rosita me dijo."

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La cerdita pudo haber entendido lo que había ocurrido esa noche en el cumpleaños de Meena. La manera en que Ash se había acercado a Johnny de manera tan inesperada y había quitado la mano de Yazmín que casualmente había quedado sobre la pierna del joven gorila fue el detonante de esa reacción. Recordó la manera en que Ash había reaccionado cuando Gunter comentó sobre la salida de Johnny y Yazmín la primera vez que la antílope invitó a salir a alguien, y durante el transcurso de esas semanas la situación había disminuido, pero al ver lo que pasó ese sábado en la noche, Rosita entendió que Ash aún sentía esa inseguridad y ese temor al pensar en la terrible posibilidad de que Johnny se fuera con ella. Si, entendía que Ash pensara que la hermosura y belleza juvenil de Yazmín pudiese causar atracción a Johnny, y más por el inusual vestido que había decidido utilizar en el cumpleaños, pero ella en ningún momento de la noche sintió como es que realmente Johnny se viera atraído a ella. Aunque lo que también le llamó enormemente la atención, Yazmín tampoco había querido intentar coquetear con Johnny, la antílope se la había pasado más disfrutando los sándwiches y pasteles de la mesa de cumpleaños, compartiendo con el resto de los miembros del grupo y riendo mucho conversando con varios de ellos, pero a Johnny no había parecido que lo miraba de una manera especial, tan solo parecía querer disfrutar el cumpleaños como todos los demás.

El cumpleaños no había durado mucho más después de la repentina salida de Ash y Johnny, poco después de eso ya habían comenzado a despedirse, la madre de Meena había comenzado a repartir el trozo de pastel entre los presentes y repartió los sándwiches de igual manera, para entonces aún se sentía un buen ambiente, aunque ya todo de manera mucho más silenciosa. Norman había ido a buscar a Rosita poco después, y en el viaje de regreso a su casa, y mientras se iba comiendo los trozos de merengue de su trozo de pastel casi por una necesidad urgente – temas de antojo tal vez – se puso a pensar nuevamente en Ash. Comprendía perfectamente que Ash fuese muy reservada en sus pensamientos y no querría compartirlos con ella de manera tan profunda para poder ayudarla. Fue ahí que recordó sus años de juventud.

Hacía un par de décadas atrás y mientras ella aún era una estudiante universitaria de arquitectura, Rosita también había pasado por un período complicado: Había llegado a ese periodo en que no sabía como continuar su vida, dudas con respecto a si quería realmente seguir estudiando eso y discusiones que a veces tenía con sus padres por su reciente noviazgo con Norman, el entonces joven estudiante que estudiaba administración de empresas y que había conocido hacía ya un tiempo. La cabeza de Rosita parecía que estaba a punto de explotar por todas las cosas que pasaban por su cabeza en esos momentos más la horrible sensación de que no tenía con quien hablarlas. A sugerencia de la psicóloga de la universidad, una felina pero no recordaba exactamente que tipo de felina, o tal vez una canina, no recordaba bien, fue que comenzó a escribir todo en un diario, pero no solo para desahogarse, sino que al verlo y releerlo podría intentar reorganizar todo lo que sentía que en su cabeza era un caos. El pequeño cuaderno con una portada de un cielo estrellado fue lo que terminó adoptando como diario, en él había logrado escribir todo aquello que había pasado por su cabeza y fue así como es que había logrado sobrellevar y superar varios de los pensamientos que sentía en su cabeza y fue un gran factor en la manera en que logró salir adelante y terminar su carrera y casarse con Norman, aunque luego de casarse nunca desarrollo su carrera profesionalmente. Aún sonreía al recordar que su mejor trabajo de arquitecta fue ayudar a reconstruir el escenario del teatro Moon luego de su destrucción, siendo ella quien había dado las indicaciones y dirigido a sus amigos para lograrlo.

El recordar aquella historia fue lo que terminó causando que el lunes a mediodía y cuando la hora de descanso se acercaba, Rosita salió un momento de su cabina de ensayos. Su embarazo ya se notaba más que hacía una semana y era debido a eso que cada día salía con más frecuencia de la cabina para ir a entregar algunos informes o formularios que Buster le pedía ayuda para llenarlo en vez de ayudar a Yazmín y Gunter con su rutina de baile, aunque incluso eso ya tenía el tiempo contado, ya que sería cuestión de semanas cuando incluso el subir escaleras ya se le haría imposible, pronto alguien tendría que ir a llevar los formularios por ella. Pero en esta ocasión no estaba subiendo a la oficina de Buster, sino que se dirigió hacia la cabina que estaba al fondo del pasillo, la cabina de Ash.

Absolutamente nadie del grupo le había dicho o comentado algo sobre esa reacción que tuvo en el cumpleaños, aunque por otra parte se notó como todos parecían querer mantenerse algo distantes a ella para intentar evitar producir un momento tenso. Hubo saludos como siempre esa mañana, aunque para el caso de Ash fue casi un saludo y una esforzada sonrisa de parte de la pequeña puercoespín antes de irse a su cabina de ensayos. Aún se sentía avergonzada y lo que menos quería era responder preguntas a sus amigos sobre lo que pasó. Al acercarse a la cabina vio como es que Ash se encontraba silenciosamente tocando la guitarra sin haberla conectado al amplificador. Se dio cuenta también del par de pañuelos de papel arrugados sobre la mesa y como es que sus ojos parecía que hacía poco habían estado lagrimeando un poco. No se percató de la presencia de Rosita hasta que comenzó a golpear el vidrio de su puerta con una de sus pezuñas.

- Pasa – respondió débilmente mientras le hacía el gesto con la mano

- ¿Cómo te sientes, Ash? – le preguntó la cerdita luego de abrir la puerta y acercarse a la pequeña puercoespín

- Si… me siento bien – respondió ella mientras dejaba su guitarra sobre la mesa – todo bien por aquí

E intentó sonreírle lo mejor que pudo, aunque no hubo manera de ocultar sus ojos que habían lagrimeado hacía poco.

- Ash – intentó decir Rosita – me gustaría hablarte de algo, y quiero que sepas que lo que sea que hablemos, nada saldrá de aquí

- Si te refieres a lo que pasó en el cumpleaños de Meena – intentó rápidamente excusarse, tal vez con algún pretexto que había ensayado en caso de que se lo preguntaran – no me sentía muy bien, creo que algo que comí me cayó mal y solo quería acostarme

- No te preocupes – le dijo serenamente – no quiero que intentes excusarte sobre lo que pasó ese día, tan solo quiero que estés tranquila y que escuches lo que quiero decirte

Ash la miró con un gesto de sorpresa, entendió perfectamente que Rosita no le había creído ni una palabra, pero al mismo tiempo sentía que no le importaba el que fuese así. Sea lo que sea que quisiera decirle, sabía que la escucharía sabiendo que quería ayudarla en lo que aún se encontraba sintiendo en esos momentos y que no quería abrirse con nadie aún. Cerró la puerta de la cabina y se sentó en la silla frente a ella para comenzar a hablarle.

- Me imagino que lo que estás sintiendo y lo que pasó esa noche tiene que ver con Yazmín – le dijo directamente – pero por lo que he visto puedo asegurarte que ella no tiene ningún interés en Johnny

De haber sido cualquier otro miembro del grupo lo más probable era que Ash no hubiera querido seguir hablando de eso, pero muchas veces sentía a Rosita casi como si fuera su madre, y cualquier cosa que ella dijera la escucharía con total atención. Solo continuó escuchando.

- Si, al principio pude también haber pensado en eso – le dijo – y cuando llegó ese primer gesto de preocupación de parte tuya cuando volvimos de la entrevista y supimos que Johnny salió con Yazmín. Lo pude haber considerado también, pero en realidad eso fue algo que comencé a descartar de a poco. No he notado que Yazmín se comporte de manera diferente con Johnny que con el resto del grupo, y últimamente he visto que le ha puesto mucho esfuerzo a los ensayos. Más de alguna vez se ha golpeado alguna parte de su cuerpo al intentar algún paso complicado, pero igual sigue haciéndolo.

- ¿Ya? – preguntó Ash, tal vez con algo de incredulidad

- En estos momentos hay tres cosas de las que estoy completamente segura – dijo ella firmemente – la primera es que Yazmín no está enamorada de Johnny y no te lo querrá quitar

Vio entonces como es que Ash instintivamente trataba de tomar uno de los pañuelos arrugados que estaban sobre la mesa y se lo volvía a acercar a sus ojos para intentar secarse las nuevas lágrimas que sintió que comenzaban a salir. Rosita se puso de pie y acercó a Ash para darle un abrazo. Ella inmediatamente se lo correspondió. Al igual que Johnny, Rosita ya sabía como abrazar a Ash sin clavarse ninguna de sus púas así que el abrazo entre ambas fue uno muy afectivo y uno que Ash realmente necesitaba. Salían lágrimas de sus ojos, pero aún no sentía que se podía desahogar completamente.

- Lo segundo de lo que estoy completamente segura es que Johnny te ama, y no tiene ojos para ninguna otra chica – le susurró en su oído

El rostro de Ash se encontraba junto al pecho de Rosita, y en ese momento fue como la cerdita sentía que la puercoespín comenzaba a gimotear y a abrazarla más fuerte. Fue ahí que Ash ya se dio cuenta como comenzaba a desahogarse, y el llanto que había tenido reprimido durante todos esos días había por fin comenzado a liberarse.

- Ya, Ash… desahógate – le susurró al oído – desahógate todo lo que necesites

Ese era precisamente el momento, era lo que más necesitaba sentir Ash mientras sentía como es que se aferraba a la cerdita en un abrazo. Un llanto que podía por fin liberar eso que aún sentía que tenía fuertemente apretado en su corazón, su tristeza y su miedo a perder a Johnny la hacían sentir así y no esperaba que se derrumbara tan fácil a pesar de la normalidad que había intentado aparentar apenas había regresado al teatro aquella mañana. Una normalidad que había intentado continuar desde el domingo, el día siguiente del cumpleaños. Ash y Johnny no habían hablado nada sobre el tema durante ese día, de hecho no hablaron casi nada. Johnny sentía que Ash podía volver a tener una reacción volátil si le preguntaba algo, así que prefirió no hacerlo, mientras que Ash sentía que el preguntarle cualquier cosa podría traer de vuelta el tema de Yazmín y la manera en que se fueron del cumpleaños, así que para evitar cualquier situación así es que involuntariamente se mantuvieron muy distantes ese incómodo domingo. Ambos habían despertado ese domingo cada uno ubicado en el extremo opuesto de la cama, luego no habían dicho casi nada en el desayuno, solamente Johnny que había comentado que pensaba ir a ver a su padre al taller ese día, algo a lo que Ash no se opuso. Ningún otro tema salió de sus bocas ese día. Un día que para Ash habría tratado de que fuera lo más normal posible. Pero en esos momentos, sintiendo como es que su llanto y la enorme paciencia de Rosita hacia ella le aclaraban la mente, se daba cuenta de que el domingo con Johnny no tuvo nada de normal.

Tal vez permanecieron en ese estado unos 5 minutos más, que fue cuando Ash ya sentía que no le quedaban más lágrimas y su corazón latía con más tranquilidad, se alejó un poco de Rosita para poder limpiarse un poco su nariz con el dorso de su mano.

- Gracias Rosita – le dijo – gracias por todo tu tiempo… y lamento haber mojado tu camisa con mis lágrimas

Se miró hacia abajo, y vio como es que había quedado una notoria marca de lágrimas justo donde había colocado su cara. Rosita solo sonrió.

- No es nada, cariño, no te preocupes – le dijo – y ahora, aunque estés un poco más tranquila, hay algo que pienso que podría ayudarte

Volviendo a limpiarse las lágrimas de sus ojos con esos mismos pañuelos que había usado varias veces en ese rato, Ash se dio cuenta que Rosita tenía en sus manos una pequeña libreta. La había llevado consigo y la había colocado sobre la mesa, pero de eso no se dio cuenta hasta que volvió a tomarla.

Era una libreta color verde claro y sus hojas lucían de un color ligeramente amarillo, tenía un tamaño compacto y perfectamente podía guardarse en cualquier lugar pequeño. Esa libreta fue la que Rosita le estaba acercando a Ash y que con curiosidad acababa de recibir.

- Está linda – le comentó Ash al verla por ambos lados y mientras la hojeaba - ¿Para qué me la das?

- A partir de ahora – dijo Rosita – quiero que le digas tu "diario"

Lo primero que pensó Ash fue el imaginarse a sí misma como una adolescente de 13 o 14 años, teniendo su propio diario de vida de color rosa en forma de corazón y cerrado con un pequeño candado dorado, igual a los que se veía en todas las series de adolescentes o películas donde en ellas confiesan sus amores y secretos más profundos sobre los chicos que le gustan, aunque entendía bien que ésa no era la intención que tenía Rosita.

- Sé que en estos momentos no tienes a nadie a quien poderle contar todos tus secretos ni las cosas de las que quisieras desahogarte. Agradezco que conmigo intentes hacerlo pero sé que hay cosas que ni siquiera a mí te animarías a decir. El objetivo de este diario es que sea donde te puedas desahogar al máximo, expresar lo que sientes y que es lo que te causa tus angustias. Verás que el hacerlo te servirá mucho para despejar tu mente y aclarar tus ideas. Fue gracias a este sistema que yo también superé muchas dificultades en mis años de adulta joven

Ash jamás había tenido un diario en su vida, los que varias chicas de su escuela tenían y que varias veces llevaban a clases para presumir el color o la forma que tenían no les interesaba en lo absoluto. Eran diarios cursis y no le interesaba para nada que supieran que tuviera uno, aparte nunca le vio el objetivo a tener un diario, solo escribir sus cosas y que nadie más las viera no le parecía que cumpliera ningún objetivo. Pero ahora, y por la manera en que Rosita le explicaba lo que quería que hiciera con ese diario que le estaba entregando, es que tal vez sería una muy buena manera de poder despejar todo eso que aún la hacía sentir culpable luego del cumpleaños de Meena.

- Gracias, Rosita – le dijo con una sonrisa. Una sonrisa muy sincera

- No hay problema, querida – le dijo con una sonrisa y acariciaba su cabeza – ahí escribe todo lo que quieras y lo que necesites para poderte sentir mejor

- Así lo haré – respondió obedientemente

- Pero bueno, ya es momento de irme un rato – dijo ella mientras se enderezaba y comenzaba a dirigirse a la puerta – espero que te sientas mejor, y cuenta conmigo cuando necesites cualquier cosa

- Muchas gracias, Rosita – le dijo mientras dejaba el diario sobre la mesa nuevamente

Y comenzó a abrir la puerta, cuando entonces Ash recordó:

- Rosita…

La cerdita se volteó y miró nuevamente a la puercoespín.

- Habías dicho que estabas segura de tres cosas, y me dijiste dos – le comenzó a decir – ¿Cuál era la tercera?

Rosita rió suavemente y apoyó una de sus manos en su vientre.

- … que será una niña – le respondió suavemente justo antes de cerrar la puerta

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Para el momento en que comenzó la hora oficial de descanso, Ash continuaba escribiendo en el diario, no se había dado cuenta pero realmente en ese poco rato había llenado ya tres hojas completas en donde explicaba lo que sentía. Estaba utilizando el mismo lápiz grafito que estaba utilizando para las letras de sus canciones, aunque durante ese día había vuelto a quedarse sin ideas y los papeles donde intentaba apuntar cualquier cosa que le llegara a la cabeza reposaban sin utilizarse.

"Yazmín es una chica hermosa y eso es algo que tengo completamente claro, la belleza que tiene es superior a la mía, tengo claro que cualquier otro chico se inclinaría más por una chica de cuerpo alto y esbelto con lindos atributos, el que Johnny se haya enamorado de mí a pesar de que mi apariencia no cumple esos parámetros de belleza me mantienen aún sorprendida, aunque igual me siento contenta de que haya querido como su novia a pesar de eso. No quiero ser insegura, sé que Johnny me ama al igual como yo lo amo a él, pero la manera en que vio a Yazmín la primera vez, luego cuando la vio en la sesión de fotos o en el cumpleaños de Meena son cosas que no puedo fingir que no pasaron.

Johnny nunca se vio interesada en ella más que en esas primeras impresiones, algo natural para cualquier chico de nuestra edad al ver a una chica hermosa, pero debo recordarme constantemente que él no la quiso. Si Yazmín quisiera quitarme a Johnny la tendría muy difícil, especialmente porque Johnny ya me demostró que no la quiere, pero aún debo convencerme a mí misma de que es así."

Antes de la hora de descanso, el único momento en que se detuvo en la escritura del libro había sido cuando la señorita Crawly ingresó a su cabina para dejarle su merienda, en este caso una caja de leche con un muffin de chocolate, pero luego de eso había escrito casi de manera obsesiva todo lo que estaba sintiendo. Se dio cuenta rápidamente que lo que decía Rosita era verdad y se sentía bastante liberador el poder expresar lo que sentía para poder dejarlo plasmado ahí. Ya para ese momento llevaba escritas unas 4 hojas, hubiera comenzado a escribir la quinta cuando:

¡TOC! ¡TOC! ¡TOC!

Ash levantó la vista mientras aún tenía el lápiz contra el papel. De haber sido Johnny habría golpeado y entrado, pero no era él. Sintió algo de inquietud al ver que detrás de la puerta y esperando su respuesta se encontraba la chica aludida en su diario tantas veces. La antílope sonrió al verla y le hizo un saludo con su mano.

- … ¿puedo? – escuchó Ash que estaba diciendo desde afuera

Ash dudó durante un instante, pero asintió con la cabeza, lo que provocó que Yazmín abriera la puerta e ingresara a la cabina de ensayos. Para Ash igual eso resultaba algo nuevo, durante las semanas que la antílope llevaba con ellos jamás había ingresado a su cabina y apenas se habían dirigido la palabra. ¿Sería acaso el momento que le preguntaría si quería salir? Cerró el diario y lo cubrió con su brazo sobre la mesa.

- Hola, Ash – le dijo Yazmín al ingresar - ¿Tienes un momento?

"Colocaste tu mano sobre mi Johnny" escuchó como una parte de su mente le decía "Si lo vuelves a tocar te las verás conmigo"

Ese pensamiento pasó por su cabeza de manera fugaz, y tal vez se habría sentido mucho más fuerte si es que lo hubiera pensado un par de horas atrás, antes del diario, pero ya al haber expresado esa parte sintió como es que ese pensamiento apenas se sintió.

- Si, claro – respondió lo más tranquila posible

- Que bien, gracias – respondió

Se notaba que había terminado de ensayar hacía muy poco rato, aún tenía su toalla color cielo alrededor de su cuello y su botella de agua en una de sus manos, aún se veía un poco acalorada.

- Espero que estés teniendo un buen día de ensayos – dijo la antílope con un sorpresivo tono de amabilidad

Se sentó en la silla frente a la de Ash, la misma en la que se había sentado Rosita antes.

- Se hace lo que se puede – respondió secamente

- Ash, tal vez esto sea repentino – dijo Yazmín, yendo directamente al punto – pero quería saber si es que ahora quisieras que saliéramos… el otro día no pude porque… bueno, ya sabes… muchos ensayos

"Si, claro" pensó Ash rápidamente "Ensayos"

- Si, lo recuerdo – dijo en su lugar

- Lo siento por eso – dijo Yazmín con ese mismo tono de amabilidad, uno que Ash intentaba detectar si tenía cierto grado de ironía – pero esta vez si quería preguntarte. Estoy un poco cansada pero siento que esto es algo que tenemos pendiente, podemos hablar de muchas cosas en este rato. Me imagino que también tienes cosas que hacer o querías descansar de otra manera, así que entenderé si es que no quieres

Yazmín podía entender que aquella chica más pequeña que ella la mirara con cierta sospecha. Tal vez no esperaba que fuese tan directa, o tal vez no esperaba siquiera que le hablaría.

"De verdad que me ha atrapado muy desprevenida" pensó de inmediato la puercoespín "Ir a salir con ella justo hoy, el primer día luego de lo que pasó en el cumpleaños de Meena ¿Acaso querrá restregarme sobre la manera en que arruiné el cumpleaños"

Yazmín le sonreía a Ash, aunque aún no podía ver que Ash le reciprocara esa sonrisa, a pesar de ello intentaba no dejar aquella sonrisa que, siendo muy sincera, le resultaba muy incómoda mantener, sobre todo sabiendo o al menos suponiendo lo que podía estar pasando por la cabeza de Ash.

"Solo una oportunidad" finalmente escuchó Ash en su mente, dándose cuenta como es que terminó concediendo la petición de la antílope. Tal vez sería complicado o incómodo, pero por lo menos saldría de aquella situación y vería realmente si es que lo que pensaba era cierto o no. Sabía en el fondo que Yazmín no quería llevarse a Johnny luego de todas las pistas que había logrado obtener durante esos días. Además, si Rosita decía eso, debía al menos darle una oportunidad y confiar en lo que decía, tenía que tomar en cuenta que la cerdita era quien más la veía y se fijaba en su actitud al tener que estar con ella durante todos los ensayos.

- Está bien – finalmente concedió – vayamos

- ¡Maravilloso! – exclamó Yazmín logrando sonreírle más y juntando sus manos – entonces nos veremos afuera en 5 minutos. Déjame arreglarme un poco para ir

Y salió raudamente de la cabina en dirección a su cabina para arreglarse un poco para salir.

Ash permaneció tal vez un minuto completo sentada en esa misma silla, aún algo incrédula por todo lo que había ocurrido solo en esa mañana. Rosita que entró para hablarle e intentar calmarla, y luego, casi por una enorme coincidencia, la chica a quien se refería constantemente en el diario que le obsequió Rosita la había invitado a salir para poder terminar de una vez lo que se había propuesto desde que comenzó a invitar a cada uno. Era hora de poner a prueba si realmente era para conocer a cada uno o si solo era una tapadera, pero debía confiar.

Abrió una última vez el diario. Llegó a la página donde había escrito hasta antes que llegara Yazmín, e inmediatamente escribió un corto párrafo.

"Yazmín y yo saldremos, las próximas líneas que escriba tendrán que ver con lo que percibí y lo que sentí durante esa salida"

Cerró el diario y lo dejó sobre la mesa, pero casi inmediatamente luego de eso decidió esconderlo para evitar que algún curioso se pusiera a hojearlo. Dejó la guitarra sobre el soporte, apagó el amplificador que ni siquiera había utilizado y salió de la cabina, dejando su muffin y su caja de leche junto a las hojas en blanco y su lápiz. Se reunió con Yazmín en la entrada del teatro, la puercoespín había salido con sus lentes de sol y la chaqueta roja con la que había llegado, Yazmín se había colocado su sudadera y un par de pantalones más sueltos para ir.

"Solo espero que sea una buena idea" pensó Ash cuando ambas asintieron y comenzaron a caminar por la calle en dirección al restaurante de Harry.

Rosita salió por un instante para ver la manera en que la antílope y la puercoespín caminaban juntas mientras se comenzaban a perder de vista al alejarse del teatro. El día se encontraba despejado y había una temperatura agradable.

Gunter también se acercó a la cerdita. Era él quien originalmente iba a salir con Yazmín ese día, pero a petición de Rosita le pidió si podía dejar que ese día salieran las dos chicas, de esa manera sentía que podrían aclara muchas cosas.

- Ya verás que todo saldrá bien cuando regresen – le dijo ella – hay muchas cosas que tienen que hablar

Le dio una suave palmada a su compañero de elenco.

- Confío que sí

- Emmm… disculpen… ¿Han visto a Yazmín?

Esas palabras no vinieron de ninguno de los dos, ambos la sintieron a sus espaldas y se voltearon a ver a quien les había hablado. Gunter y Rosita se sorprendieron al ver que inesperadamente detrás de ellos se encontraba una pequeña gata color marrón, a pesar del pequeño tamaño que tenía, llegaba apenas a la altura del cuello de Rosita, se notaba que tenía una edad avanzada debido a que en su cabellera rubia se notaban varias canas y por el bastón que estaba utilizando para sostenerse junto a ellos.

- Hola – preguntó Rosita con amabilidad - ¿Quién es usted?

La anciana gata respondió con una sonrisa y una plena amabilidad.

- Soy la tía de Yazmín… Quise venir a verla

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(… continuará)