Antes de Empezar: Agradecimientos a quienes dejaron comentarios y puedo asegurarles que actualizaré rápidamente, al menos al principio. Realmente estoy disfrutando escribir esta historia, pues tiene temas que no siempre tuve oportunidad de abordar antes, y de los que tengo bastante más experiencia que 10 años atrás :-)

Espero que disfruten este capítulo!

Capítulo 2: DRACO MALFOY

"El encuentro entre dos personas es como el contacto

entre dos sustancias químicas. Si hay alguna reacción,

ambas serán transformadas".

-C.G. Jung

Hermione recordaba bien a su antiguo compañero de Hogwarts. El cabello rubio blanquecino, los ojos grises y fríos, las facciones angulosas, y la actitud arrogante, que dieron paso en sexto año a un joven conflictuado y ojeroso, en quien el miedo era palpable.

Pero la figura frente a ella, si bien mantenía la mayoría de los rasgos del niño que conoció, dejaba traslucir ahora lo que en ese entonces solo se podía adivinar: la elegancia casual y la belleza aristocrática de los Black, aunque templados por las circunstancias de su propia vida y el dolor de la pérdida. Ya no era un niño, era un hombre.

- Granger…- dijo él, con el tono de asco que siempre había reservado para ella, y Hermione sintió que el hechizo provocado por lo que había de novedoso en él, se rompía.

Guapo, pensó, pero el mismo imbécil de siempre.

- Malfoy.- respondió, recordándose que debía ser amable. Necesitaba información que sólo él podía entregar.

- Lamento interrumpir lo que sea que tenían aquí.- Dijo el rubio, girando a mirar a Zabini con el reclamo claro en su rostro.- Blaise olvidó colocar la alerta para indicarme que estaba ocupado.

- Yo no diría "ocupado", realmente.- alegó Zabini, rascando la parte posterior de su nuca, con el rostro reflejando cierto nivel de culpabilidad.- Y además, Granger ya se iba.

- No… no me iba.- alegó ella,- De hecho, me alegra muchísimo que llegaras, pues como explicaba a Zabini, Nott me indicó que debía hablar contigo.

Malfoy sonrió, y sus hombros se alzaron, como si su comentario fuera ridículo.

- Theo jamás sugeriría algo tan absurdo.- y sus ojos viajaron a Zabini. Pero pareció contrariado al encontrar en el rostro del moreno algo similar a la duda.

- Sí lo hizo.- Siguió Hermione, tomando cuenta de que el rubio estaba mucho más alto de lo que ella recordaba, casi tanto como Cormac McLaggen. Tal vez ser rubios y altos era un patrón común en los imbéciles.- Estuve con él en representación del Ministerio y…

- ¡Es verdad!- exclamó Malfoy, con una sonrisa irónica- Algo supe de que ahora te las das de Defensora.

- No soy Defensora.- Hermione intentó controlar su respuesta, pero le estaba molestando cada vez más la confusión.- Soy representante del Departamento de Defensoría de Derechos Mágicos, y necesito que me ayudes a entender cómo hacen los guardias de Azkaban para tener a Theodore Nott temeroso de hablar frente a ellos, o si tuvieron alguna participación en los golpes que recibiste estando ahí. Quiero saber qué está pasando dentro de esos muros, para poder detenerlo, y si tengo que hablar contigo para saber qué es, eso haré.

Hermione sentía los latidos de su propio corazón pulsar en sus oídos, en una mezcla de miedo y rabia, mientras Draco Malfoy la observaba en silencio, con los ojos abiertos, pero inexpresivos.

- ¿Qué es lo que dijo Theo exactamente?- preguntó al fin, con su voz arrastrada y fría.

- Me preguntó si había hablado con el "hurón", y dijo que de seguro "el hurón", tenía muchas ganas de hablar conmigo.- sabía que su rostro debía mostrar el regocijo que le provocaba restregarle el apodo en la cara, por lo que estaba preparada para el insulto que llegaría en cualquier momento por parte de Malfoy, pero este no llegó.

Tanto Zabini como Malfoy se limitaron a sonreír ante sus palabras, pero no era una sonrisa que causara gracia. La preocupación estaba ahí, patente en sus expresiones.

- Tú estuviste en Azkaban, Malfoy- siguió Hermione- Claramente, Nott quiere que le pregunte a alguien que sepa lo que ocurre ahí dentro, pero que pueda hablar sin un guardia a su lado.- Por un largo instante, la mirada de Malfoy seguía fija en ella, pero sin dejar adivinar sus pensamientos- Yo…- siguió ella.- leí tu expediente.- Draco alzó ambas cejas en actitud burlona.- Sé que no la pasaste bien, pero si quieres que evitemos eso a Nott, o a otros prisioneros que puedan estar sufriendo el mismo tipo de trato, necesito que me expliques por qué deben depositar grandes sumas de dinero a uno de los guardias y quienes son los implicados.

Zabini pareció removerse cerca de ellos, pero Hermione siguió con sus ojos fijos en Malfoy, que ahora la observaba con expresión curiosa.

- Muy bien…- dijo el rubio de pronto.- digamos que te cuento lo que ocurre en Azkaban, y te doy nombres. ¿Qué harás con esa información?

- Presentar una denuncia contra los responsables.

- ¿Mientras Theo está ahí dentro?- alzó una ceja en actitud burlona inicialmente, pero poco a poco, su expresión dejaba traslucir su indignación.- ¿Por qué no me llamas a testificar ante el Wizengamot también, para que tomen medidas contra esos malvados guardias?- la ironía era patente en su tono, pero Hermione no le prestó atención.

- Puede que sea necesario.- Al decirlo, Malfoy abrió los ojos de forma exagerada, y la expresión de su rostro se agravó.

- Perdóname, Granger,- dijo el rubio.- pero estoy intentando definir si algo le pasó a tu cerebro que te volviste idiota, o si simplemente eres ingenua.- Hermione separó los labios para decir algo, pero Malfoy la interrumpió antes de formar alguna palabra.- ¡Theodore está ahí dentro! ¿Sabes lo que son capaces de hacerle si saben que dije algo, o que siquiera estoy hablando con…?

Hermione vió como la expresión del rostro de Malfoy se transformaba ante sus propias palabras, y como algo similar al pánico parecía hacer presa de él. Cerró de pronto los ojos y respiró profundamente, como si buscara calmarse. Cuando volvió a abrirlos, su expresión había cambiado. Sus ojos parecían extrañamente oscuros, como si una nube se hubiera colocado sobre ellos.

¿Estará usando Oclumancia?

- Blaise… haz que salga de aquí.- En un momento, sus inexpresivos ojos estaban fijos en ella, y al siguiente, su figura caminaba a zancadas de regreso a la chimenea, donde desapareció en medio del humo verde.

Hermione había gritado su nombre intentando detenerlo, pero sin lograr nada.

- Zabini…- comenzó ella, girándose al moreno, que la observaba con molestia.- Si Nott quería que hablara con él es porque…

- Ya oíste a Draco.- expuso él.- O te vas por tu cuenta o te hago sacar. Tú eliges.

Y en la negrura de sus ojos, Hermione comprendió que nada que hiciera o dijera lo convencerían de desobedecer al rubio.

-HP-

La segunda visita de Hermione a Theodore Nott, transcurrió prácticamente sin imprevistos, y del mismo modo que la primera vez. Excepto porque no hubo nuevas alusiones a hablar con ningún hurón, y porque el joven parecía presa de alguna poción adormecedora, que le impedía responder más que síes o noes, y le dificultaba seguir el hilo de las preguntas.

Ese día, Hermione aprovechó de entrevistar a otros dos prisioneros, tanto o menos colaboradores que Nott a la hora de hablar.

- Te dije que pasaría esto…- le expuso Hestia, cuando Hermione llegó a la oficina, colocando sobre su escritorio una carta en que se indicaba al Ministerio que debían desistir de atosigar a cualquier socio de MyR Asociados, o tomarían medidas legales.

Hermione no estaba realmente sorprendida. Había visto venir algo así, pues en la expresión de Malfoy, el miedo a las consecuencias que pudiera tener su interacción con una representante del ministerio, era notorio. Y aunque Hermione no sabía cuáles eran esas consecuencias, o a quién temía Malfoy realmente, quedaba claro que temía por Theodore Nott.

Debía volver a hablar con el rubio, pero cuidando de hacerlo en secreto. ¿Le daría eso más libertad para decir algo? Y mientras miraba nuevamente el expediente del rubio, la aparición de un nombre que antes había pasado casi por alto, trajo a su mente una idea que podría resultar. Se exponía a romper unas cuantas reglas, pero ¿no lo había hecho siempre?

- Hestia…- la rubia la observó desde su escritorio, a través de sus anteojos de marcos verdes pastel- ¿Crees que puedas conseguirme el itinerario de Astoria Greengrass?

Y la rubia sonrió.

-HP-

Para lo bella que lucía en las fotografías de revistas, la menor de las hermanas Greengrass, parecía a Hermione mucho más baja y menos glamorosa de lo que había imaginado. Al ingresar a la tienda, llevaba una capa de tela notoriamente costosa, pero asomaban por debajo de esta unos zapatos bajos, que parecían más hechos para ser cómodos que para sorprender a nadie.

El cabello rubio iba correctamente ordenado, cayendo en ondas casi perfectas por detrás de su espalda, y su rostro en forma de corazón, con labios rojos y ojos azules, era bello, con una expresión infantil que bordeaba la inocencia.

- Llevaré este.- Dijo la rubia, extendiendo a la dependienta un vestido corto de seda azul, que en opinión de Hermione, no valía la cantidad de galeones que indicaba como precio la etiqueta.

- ¿A la cuenta de Lord Malfoy?- preguntó al vendedora. Astoria se limitó a asentir, mientras, con expresión aburrida, daba vuelta a las páginas de una revista de moda colocada en el mesón.

Hermione, transformada en un rostro tan desconocido para ella como para cualquiera que la viera, gracias a la poción multijugos, la observaba desde el otro extremo de la mesa, pensando que hacía sentido que Draco Malfoy tuviera por novia a una muchacha sangre pura, parecida a Narcisa Malfoy. Astoria era más baja, y no tenía una expresión de estar comiendo limón, pero los colores y las aristocráticas formas, encajaban con el estereotipo.

- ¿Llevarás eso, querida?- preguntó la dependienta, esta vez dirigiendo su mirada recelosa a Hermione, que se limitó a negar con la cabeza.

La mujer la observó exploratoriamente y pareció concluir que Hermione no cumplía el prototipo de sus clientas, pues torció los labios con desprecio y se giró a Astoria, haciendo entrega del vestido en una empaquetadura perfecta y recordó a esta que esperaba tenerla pronto de regreso. La rubia asintió educada y se retiró.

Cuando Hermione salió tras Astoria, la dependienta ni siquiera se giró a mirarla, y Hermione se preguntó si tanto desprecio sería por los efectos de la poción multijugos, o por como iba vestida, y esperaba que fuera lo primero.

Hermione vio a la rubia ingresar a una librería, y se introdujo a su lado. Era un local pequeño, por lo que no le extrañaría a nadie que estuviera tan cerca de ella.

Vio como la rubia pasaba sus dedos sobre las portadas de los libros, aunque sin sacar ninguno, mientras sus ojos se alzaban reiteradamente hacia el joven bibliotecario, que terminaba de entregar un paquete a otro cliente. A Hermione le pareció de pronto que el joven devolvía las miradas a la rubia con más insistencia de la que debía mostrarse por una posible compradora, pero pensó que Greengrass, hermosa como era, debía provocar ese efecto en muchos hombres.

¿Lo sabrá Malfoy?, se preguntó, mientras se acercaba a la muchacha, a fin de no perder más tiempo.

- ¿Astoria Greengrass?- dijo, llamando la atención de la joven, que se giró a mirarla. En verdad su expresión era la de una niña, y Hermione sintió algo de culpa al pensar en lo que estaba a punto de hacer.- Soy Imelda Jones, funcionaria del Departamento de Colaboración Internacional del Ministerio de Magia. Necesito que me acompañe, pues hay un par de preguntas que le queremos hacer respecto a su hermana Daphne.

La joven pestañeó unos segundos, y Hermione comenzaba a preparar el resto de su ensayado discurso para hacer que la historia fuera creíble y convencerla, pero no fue necesario.

- Claro.- dijo Astoria, y Hermione supo que su conciencia nunca volvería a ser la misma tras engañar a la pobre chica.

-HP-

El vestido de seda azul tenía una textura realmente maravillosa, que hizo a Hermione pensar que quizá sí valía la cantidad de galeones que Malfoy había pagado por él.

Si tan solo no fuera tan corto, pensó, mientras se acomodaba este frente a un espejo, pronta a hacer ingreso al salón donde se llevaba a cabo la subasta en beneficio de alguna causa que no había logrado memorizar.

El espejo le devolvía la imagen de la rubia en toda su gloriosa figura, y Hermione sacó de su bolso de mano la botella para tomar un sorbo de poción multijugos antes de hacer su aparición. Debía asegurarse que durara lo suficiente para hablar con Malfoy.

Acomodó el cabello una última vez y entró, explorando el lugar en busca del rubio, al que no fue difícil ubicar. Sus rasgos sobresalían, incluso desde el rincón donde se encontraba, alejado de todos los demás. Curiosa ubicación para ser quien financiaba la celebración de esa noche.

Hermione caminó hasta quedar frente a él y le sonrió, intentando imitar la sonrisa ingenua de Astoria, y los ojos de Malfoy viajaron hacia ella, aunque curiosamente no a su cuerpo como ella habría esperado, sino a su rostro, y en sus ojos grises se posó una expresión de extrañeza.

¿Esperará que lo bese?, se preguntó Hermione, y una vocecita se encargó de recordarle que, siendo su novia, claramente estaba extrañado de que no lo besara. Así que Hermione se acercó a él y depositó un beso en la mejilla, esperando que eso fuese suficiente.

Curiosamente, la expresión contrariada de Malfoy se intensificó.

- ¿Ocurre algo?- preguntó de pronto, con el ceño fruncido, pero la preocupación era evidente en su rostro.

- Me preguntaba si… podríamos ir a un lugar más privado.- sonrió, intentando sonar seductora.

¿A quién engañas? Ni con tus mejores intentos lograste sonar seductora para Ron…

La expresión de Malfoy se endureció.

Claramente, tampoco le has sonado seductora a Malfoy.

Hermione estaba pensando qué más podía intentar sin exponerse, cuando sintió una de las manos de Malfoy enredarse en su brazo y atraerla hacia sí. Sus ojos se posaron en los de ella, analizandola, con su rostro reflejando algo parecido al miedo.

Ella contuvo su mirada. Tal vez, si alegaba dolor de cabeza…

Algo se posó de pronto en los ojos de Malfoy, una suerte de reconocimiento, y Hermione pensó que de algún modo la había descubierto.

- Si es lo que quieres, Tory.

A Hermione le hizo gracia el apodo, por lo que sonrió, pero la sonrisa no pareció ser bien tomada por el rubio.

- Déjame ir por mi capa.- murmuró ella. Lo que fuera por escapar a esa mirada. Y Malfoy soltó el agarre de su brazo, dejó la copa que sostenía en su otra mano en una de las mesas, y la siguió, hasta colocarse a su lado. Hermione podía sentir la mirada de reojo de Malfoy, intensa sobre ella. ¿Sería este el concepto de romanticismo de Draco Malfoy? ¿Mirar a su novia como si fuera a saltar sobre ella en cualquier momento? Apretó el bolso de mano encantado que contenía su varita dentro, para recordarse a sí misma que, en caso de complicaciones con el rubio, la tenía cerca.

Una vez que sus piernas quedaron más cubiertas con la tela de la toga, Draco extendió a ella su brazo, y poco después, la sensación vertiginosa que le provocaba aparecerse, la embargó, obligándola a poner toda su concentración solo en contener las náuseas.

Malfoy soltó su brazo al instante siguiente, y Hermione exploró el lugar con la vista. Era una habitación de grandes dimensiones, de ventanas altas, una mesa pequeña con dos sillas, un sofá de dos cuerpos, un amplio escritorio con libros, y en el fondo, una amplia cama de cuatro postes. Era su habitación. Y ella sintió su estómago revolverse al tomar cuenta de ello.

- ¿No debimos avisar que nos retiraríamos tan abruptamente?- preguntó, ya arrepentida del giro que estaban tomando las cosas. Cuando ella había sugerido hablar en privado, se refería a alguna sala de estar, lejos, muy lejos, de una cama.

- Ya hicimos el acto de presencia requerido y la gala está cubierta.- El rubio le extendía un vaso con algún líquido ambarino, mientras él sostenía otro que llevaba a sus labios, sin quitarle los ojos de encima.- Créeme que no nos extrañarán, Tory.- Era curioso el modo en que parecía poner una inflexión en su voz, cada vez que pronunciaba su apodo.- ¿No beberás?- dijo, apuntando al vaso que le extendía, el que Hermione recibió intentando contener el temblor de sus dedos.

- ¿Y si te buscan?

- Alguien inventará alguna excusa.- Malfoy llevó el vaso por segunda vez a sus labios y volvió a beber de él, sin dejar de mirarla.

Este es un buen momento para decirle quién eres, murmuró la vocecita en su cabeza.

Pero Hermione no sabía por dónde empezar, y por primera vez, desde que había ideado su plan, pensó que no había evaluado adecuadamente, el curso que podían tomar las cosas. Tan sumida estaba en sus recriminaciones, que no se percató de lo cerca que Malfoy estaba de ella, hasta que el rubio colocó un mechón del rubio cabello de Astoria por detrás de su oreja y comenzó a descender peligrosamente a sus labios.

- A menos que quieras que te bese,- susurró él, y su aliento enfriado por el alcohol impactó en la nariz y labios de Hermione, paralizándola por completo.- Este es el momento de pedirme que pare… Granger.

Hermione dio un salto espantada, sin saber realmente si por evitar el beso o por saberse descubierta. Pero sus manos volaron a su bolso, cuando la varita de Malfoy apuntó a ella.

- FINITE POTIO- exclamó el rubio, y Hermione sintió inmediatamente el vestido apretar sobre sus caderas, bastante más amplias que las de Greengrass, y llevó sus manos al borde inferior de este para intentar cubrir sus piernas. Los efectos de la poción multijugos habían desaparecido.- Astoria odia que la llamen "Tory".- dijo, con su voz grave y arrastrada.- Y contrario a lo que pareces creer, no es mi novia, por lo que difícilmente va a poner empeño en sonar seductora.

Bueno… al menos sí soné seductora para él…, pensó, aunque se reprendió mentalmente al instante siguiente.

- Pensaba aclararlo en el momento adecuado…- murmuró ella.

- ¿Antes o después de besarme?- sonrió con suficiencia, aún apuntando con la varita, y Hermione prefirió guardar silencio, mientras el rostro de Malfoy se ponía serio- ¿Dónde está Astoria?

- Dormida en su cuarto. Mañana despertará pensando que te ha hecho llegar una nota para avisarte que estaba colaborando con el Ministerio y que no ha podido acompañarte a la gala.

La varita de Draco comenzó a descender, lentamente, mientras algo en su rostro se suavizaba.

- ¿Y a qué debo el "placer" de esta farsa?- preguntó. Hermione pasó la lengua por sus labios.

- Tenemos una conversación pendiente.- la mirada de él siguió fija en ella, ilegible,- Esta vez sin testigos que puedan exponerte a lo que sea que temes.- Malfoy soltó un bufido difícil de interpretar.

- ¿Qué me impide denunciarte al Ministerio por el secuestro de Astoria y su suplantación?- Si bien parecía una amenaza, Hermione no sintió que realmente estuviera pensando en hacerlo.

- Si lo haces, sabrán que estuvimos juntos, y si he montado toda esta farsa, es porque entendía que eso es precisamente lo que querías evitar.

Malfoy torció su sonrisa y pestañeó, mientras llevaba el vaso con licor nuevamente a sus labios y terminaba el contenido de un solo trago. Su lengua asomó sobre su labio inferior, retirándose lentamente, mientras dejaba una brillante humedad a su paso.

Sexy… pensó Hermione, arrepintiéndose al instante y esperando que sus mejillas no la delataran. Por el modo en que Malfoy sonrió, sí lo habían hecho.

- Malfoy, sé que tú y yo no tenemos una historia que… que haga esto ameno.- comenzó Hermione.- Pero si los guardias de Azkaban están abusando de su poder, y extorsionando a los prisioneros en el proceso, el Ministerio debe hacer algo al respecto.

Malfoy la observó por unos largos segundos en silencio, al cabo de los cuales formuló su pregunta, mientras depositaba el vaso vacío sobre la mesa y tomaba asiento en una de las sillas.

- ¿Qué es lo que quieres saber exactamente?- Hermione avanzó hacia él, hasta depositar el vaso con su contenido intacto sobre la mesa y girarse a mirarlo. Él no le ofreció tomar asiento, así que ella se mantuvo de pie.

- Nott parecía temer a los guardias, y tú claramente piensas que si se enteran que hablaste conmigo, podrían hacerle daño en Azkaban. ¿Por qué? ¿Cómo podrían enterarse que hablaste conmigo, y por qué eso implicaría que le hicieran daño a Nott?

Malfoy inclinó el cuerpo hacia delante e indicó a Hermione el asiento frente a él, al parecer dispuesto a responder. Ella caminó lentamente hasta ahí y se cuidó de mantener el borde del vestido bien sostenido con sus manos, mientras se sentaba. A Malfoy pareció hacerle gracia la incomodidad de ella, pues sonrió.

- Dijiste haber leído mi expediente.- expuso de pronto, ladeando su cabeza, como si inspeccionara la reacción de ella- Sabes por tanto que mi estancia ahí no fue… placentera.- pestañeó un par de veces y volvió a mirarla. Su expresión era triste.- Al principio solo dejaban que otros prisioneros me golpearan. Pensé que era normal, considerando que la mayoría eran mortífagos decepcionados de la caída del Señor Oscuro, y que culpaban a mi madre por su derrota. La misma razón que le costó la vida a mi padre.

Hermione advirtió como su voz se había quebrado, en forma casi tan imperceptible, que podría haber sido fruto de su imaginación, y los largos segundos de silencio que siguieron la hicieron pensar en lo doloroso que debía ser el recuerdo para él.

- Que Potter apareciera defendiendo públicamente a mi madre, y hablando a mi favor por una supuesta "colaboración" en la guerra, no fue precisamente de ayuda con eso.- Hermione se mordió los labios, comprendiendo que nunca consideraron las consecuencias que podrían tener las declaraciones de Harry para Malfoy, durante su estancia en Azkaban. Siempre pensaron que le hacían un favor- A los pocos meses, algo cambió en el tipo de maltrato. Golpes de otros prisioneros son una cosa, pero cuando te despiertas en mitad de la noche a causa de un cruciatus, o cuando los periodos de aislamiento van más allá de los castigos normales, empiezas a entender que no podían ser producto de la animadversión de otros mortífagos. Los prisioneros no tienen varitas, ni control sobre los castigos.

Malfoy inspiró hondo antes de continuar su relato.

- Al cuarto mes, cuando ya estaba suficientemente convencido de que no saldría vivo de Azkaban, uno de los guardias me dijo que podíamos hacer un trato.

- Emet Hemlock.- puntualizó Hermione, y notó como los ojos de Malfoy parpadearon como por reflejo ante el nombre, pero se contuvo antes de expresar gran cosa y negó con la cabeza. Sus ojos habían vuelto a oscurecerse.

- Hemlock es un distractor. Es quien recibe el dinero y lo hace llegar a los otros. Si revisas las transferencias verás que poco después del depósito, el dinero desaparece de su cuenta. Y no son sumas fáciles de hacer desaparecer, Granger.

- Y entonces, ¿quién es?

- No es quién, sino quienes.- expuso con voz seria.- Y no puedo darte nombres, pero sí te puedo adelantar que no están solo en Azkaban.

- ¿Piensas que están en el Ministerio?

- Lo expondré de este modo.- dijo, apoyando ambos brazos en sus rodillas e inclinando su cuerpo hacia adelante.- Hace unos meses, me hicieron llegar recado de que debía hacer un nuevo depósito. Pensé estúpidamente que era mejor no entregar el dinero y así evitaba que siguieran extorcionándome. Ya no estaba en Azkaban, por lo que no podían hacer algo que me hiriera realmente.- Malfoy la observó por unos momentos, como si evaluara su reacción, antes de seguir.- Poco tiempo después, el Ministerio incautaba un giratiempos no registrado entre las pertenencias de Theodore y definían una rápida condena de seis meses en Azkaban.- sus ojos se giraron a ella, como si indagara en su rostro si había comprendido la relación.- Hace poco me hicieron saber que cuán bien o mal la pasara Theodore en su celda, dependería exclusivamente de cuán rápido pague por su protección.

- ¿Piensas entonces que la condena de Nott es para poder tener algo con qué extorsionarte?

- ¡Diez puntos para Gryffindors!- sonrió, apuntando a Hermione con uno de sus dedos.- Si comparas las condenas por posesión de giratiempos que puedan tener otros magos, verás que ninguna incluye Azkaban.

- Pero… Eso implicaría que…

- Que no se trata de una situación que el Departamento de Defensoría de los Derechos Mágicos pueda controlar, porque el problema yace en más de un departamento del mismo Ministerio…

- Pero…- Hermione sabía que debía lucir particularmente graciosa con la boca abierta y la expresión de asombro en su rostro, al no saber qué decir para contradecir a Malfoy.

- Para generar pruebas por tenencia no autorizada de giratiempos, hacer que la denuncia sea gestionada con mayor celeridad de la que se da a muchos crímenes, y que el Wizengamot condene en forma inusualmente terrible a alguien, por un crimen menor, se requieren contactos que van más allá de Azkaban. Ni siquiera nos atrevemos a presentar una apelación a la resolución porque sabemos que sufrirá algún extravío, y que Theodore pagará las consecuencias.

Hermione mordió la parte interior de su mejilla con preocupación, mientras se preguntaba si Shacklebolt estaría al tanto de algo así, o si, como ella, pensaba que el problema a controlar se localizaba en un par de guardias en Azkaban.

- ¿Nunca nadie preguntó por los movimientos de dinero inusuales?- preguntó Hermione.- Draco entrecerró los ojos ante su pregunta.

- Potter.

- ¿Harry?- hasta donde ella sabía, su amigo no tenía ninguna relación con el tema.- ¿Y qué le dijiste?

- Que estaba agradeciendo a Hemlock por su amabilidad durante mi estadía en Azkaban.

- Es mucho dinero.

- Soy muy generoso en mis agradecimientos…- dijo, colocando especial empeño en arrastrar las palabras.- ¿Sigues pensando que esto se resuelve con un par de denuncias y declaraciones ante el Wizengamot? ¿Algún protocolo de buenas prácticas entre guardias, quizá?- sonrió Malfoy. Claramente se estaba burlando de su ingenuidad.

- No… está claro que una denuncia no resolverá nada.- dijo, buscando expresar seriedad en sus palabras.- Pero es un problema como cualquier otro, y todo problema tiene una solución. Solo debemos buscar cuál es la más efectiva.

- Ni Blaise ni yo diremos nada hasta que Theo esté fuera de Azkaban. No podemos tomar ese riesgo- Hermione habría querido rebatir, pero comprendía el miedo que había detrás de sus palabras, por lo que se limitó a asentir.

Draco examinó su mirada por largos segundos antes de colocarse de pie, dando por terminada la conversación, y Hermione supo que debía irse.

Fue cuando se inclinó hacia delante, para quedar sobre sus tacones, que el sonido de tela rasgándose se escuchó, haciendo eco en la habitación. Malfoy ni siquiera intentó contener la sonrisa burlona, mientras ella sentía agolparse la sangre en sus mejillas.

Curiosamente, fue él quien usó su varita para acercar la capa a sus manos y la extendió con más galantería de la que Hermione habría esperado.

Cuando terminó de colocarse la capa y cuidar de no dejar nada importante a la vista, tomó cuenta de la mirada de Malfoy, clavada sobre su rostro, con una expresión difícil de interpretar.

- ¿Por qué haces esto?- le preguntó de pronto.

- Porque Nott dijo que debía hablar contigo…- respondió, pero él negó con la cabeza.

- Me refiero a, ¿por qué te preocupa lo que está ocurriendo en Azkaban? Tú misma sufriste a manos de mortífagos. ¿No crees que merecemos lo que nos pasa?

Hermione fue consciente del modo en que Malfoy se había incluído a sí mismo como mortífago en aquella última frase, y consideró que debía dar una respuesta sincera.

- Merecen una condena justa. Y las víctimas merecen que esa condena se cumpla. Pero los abusos de poder deben ser sancionados vengan de quien vengan, y sin importar a quién se apliquen.- Malfoy la observaba atento, pero sin que su expresión trasluciera su pensamiento- Nadie tiene derecho a tratar a otro ser como inferior o a causarle dolor, por el solo hecho de no tener la sangre correcta, o carecer de una varita, o por haber estado del lado incorrecto en la guerra. ¿No crees?

Malfoy no dijo nada, pero sus ojos parecían más oscuros que antes. Definitivamente estaba utilizando Oclumancia.

- Malfoy…-Hermione sabía que debía irse, pero no quería dejar de preguntar.- ¿Cómo supiste que era yo?

El rubio se limitó a sonreír.

- Adiós, Granger.- sus ojos no transmitían nada, y Hermione supo que no obtendría la explicación que quería, por lo que resolvió sacar su varita del bolso de mano encantado.

Pero justo antes de desaparecer de la habitación, creyó adivinar una tenue sonrisa posarse en los labios de Malfoy. ¿Sería posible?

- Fin del Capítulo 2-

Los comentarios son bienvenidos.

Alex.