Advertencia: Violencia física.

Agradecimientos: A todos los que dejaron comentarios, muchas gracias! Me sirven para mejorar.

Capítulo 3: THEODORE NOTT

"Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello,

que arrepentirse de no haber hecho nada".

- Giovanni Boccaccio

- Algo me dice que no estamos aquí para programar la fiesta sorpresa de Ron…- comenzó Harry, alzando el tazón de té que Hermione había colocado sobre la mesa.

- ¿Qué te hace pensar eso?- dijo ella, sentándose sobre el cómodo sillón de su pequeño y confortable departamento.

- Que su cumpleaños no es hasta dentro de cuatro meses.

Hermione sonrió de lado, mientras se quitaba los zapatos y acomodaba sus pies bajo una manta, con la atenta mirada de Harry siguiendo sus movimientos. Conocía suficiente a su amigo para saber que no tenía sentido mantener la mentira.

- Está bien… no es por eso que te hice venir.- confesó, llevando su propio tazón de té a los labios.

- Lo sabía.- Harry sonrió de lado, observándola con atención.- ¿Es por Azkaban?- ella asintió.

- ¿Qué es lo que sabes?

- No mucho.- el muchacho apretó sus labios, como solía hacer cuando requería dar análisis a una respuesta.- Hace unos meses, se levantaron sospechas sobre el uso de un potente hechizo desmemorizador sobre uno de los guardias. Fue poco después de que otro desapareciera de un día para otro sin dejar rastro, justo después de haber ofrecido entregarnos información importante respecto a un antiguo prisionero. Kingsley pensó que podía ser alguna información relacionada con las denuncias que ha estado recibiendo por maltratos, por lo que dedujimos que alguien dentro de la prisión estaba haciendo desaparecer evidencia.

- ¿No lograron recuperar los recuerdos del guardia?- Harry negó con la cabeza.

- No fue por no intentarlo, pero quien quiera que hizo el Obliviate, cuidó de no dejar vestigios de lo que borró.

- ¿Y no intentaron buscar al otro funcionario? ¿Al que desapareció?- Harry asintió.

- Como Auror en práctica, suelen dejarme los casos menos interesantes. Pero este me parecía un caso complejo, así que me encargué de investigar su casa, sus rutinas, sus amigos y su cuenta en Gringotts.- Harry bebió de su tazón antes de continuar.- Cuando se autoriza ese tipo de reporte desde el Departamento de Aurores, siempre te entregan los últimos tres años de movimientos, así que pude ver que lo llamativo no estaba en los meses previos a su desaparición, sino en los meses después de que iniciara sus funciones en Azkaban. La mayoría eran depósitos que no habrían llamado la atención, de no ser porque excedían el sueldo habitual de un funcionario, pero había un traspaso de dinero recibido a finales de ese mismo año que no era sólo inhabitual, sino que enorme.

Hermione recordó a Hestia haciendo notar que era un monto "muy" importante.

- Cuando levanté mis dudas al respecto con los demás aurores- siguió Harry-, me dijeron que los guardias a veces recibían premios, y que algunos de ellos tenían otros trabajos, de dónde podía explicarse lo del dinero extra. Así que pedí que me hicieran llegar el registro completo de depósitos de todos los funcionario de Azkaban, para ver si todos recibían esos "premios".- bebió un nuevo sorbo de su taza de té y torció los labios.

- ¿Y qué encontraste?

- Nada, porque me negaron la solicitud.

- ¿Por qué?

- Ninguna explicación al respecto. Solo me informaron que entregarían el caso a alguien con más experiencia. Pienso que me lo habían dejado sin pensar que le daría muchas vueltas y luego se arrepintieron.

- ¿Y qué hiciste?

- Fui a Gringotts y pedí el registro para el cual no necesitaba autorización, y me dieron el detalle de transferencias de todos los prisioneros de Azkaban.

- Y encontraste movimientos inusuales en la cuenta de Malfoy.

- No solo de él, pero los de su cuenta fueron los más notorios, y las fechas coincidían con las que yo había visto en nuestro guardia perdido. Excepto el traspaso más grande. Lo otro llamativo, es que prácticamente todas las transferencias de dinero que hacían los prisioneros, iban a un mismo nombre.

- Emet Hemlock- Harry amplió su sonrisa, sin mostrar asombro.

- Fui a ver a Malfoy para entender el motivo de los depósitos, y salió con una respuesta estúpida respecto a agradecimiento por los buenos tratos recibidos. ¡JA! Como si yo no hubiera visto su expediente. Pero cuando lo confronté, me echó a Zabini encima, y salí escoltado por guardias con prohibición de volver a acercarme.

- ¿Y qué hiciste entonces?

- No seguí indagando. No valía la pena perder mi trabajo por ese hurón desagradecido.- Harry se llevó la mano a masajear el puerte de su nariz, seguramente recordando que el rubio la había roto alguna vez-. Pero entonces Nott fue llevado a Azkaban, y cumplía el patrón de alguien que seguramente tendría que hacer grandes transferencias de dinero. Así que decidí investigar quién había generado la denuncia por el Giratiempos que encontraron en Gringotts. Y ¿adivina qué descubrí?

- Que no había denuncia.- adivinó Hermione, recordando el relato de Malfoy.

- ¡Exacto! De un día para otro, a los aurores se les ocurrió que era buena idea ir en busca de un giratiempo no autorizado, que curiosamente encontraron ahí.

- ¿Piensas que lo colocaron ellos?

- ¿Sabes cuán difícil es que nos autoricen una orden para ingresar a una bóveda en Gringotts? Esa orden no sólo apareció autorizada antes de que siquiera la pidieran, sino que nadie la pidió. De modo que sí… pienso que el giratiempos fue colocado ahí. Pero los únicos que podrían haberlo hecho, son los aurores que ingresaron, así que no parecía buena idea ir a mencionar mis sospechas a mis jefaturas. Por eso le expuse la situación a Shacklebolt, y él pidió el registro de transferencias de todos los guardias de Azkaban. Ahí vimos una interesante suma, que aparecía ingresada a la cuenta de Hemlock desde las bóvedas del mejor amigo de Malfoy, justo antes de que modificaran su condena.

Harry torció el labio. La sola mención del rubio parecía molestarlo, pero siguió hablando.

- No había que sumar dos y dos para saber quién ordenó el depósito. Pero el dinero no permanecía en la cuenta de Hemlock, sino que se repartía en varias cuentas, y aún así la suma no daba. Lo que significa que el reparto no es solo entre los guardias de Azkaban. Quise pedir los movimientos de los jefes de cada departamento del ministerio, pero Kingsley sabía que eso los alertaría respecto a nuestras sospechas, y entonces pensó en ti.

- ¿Y por qué no me lo dijiste?

- Porque creí que yo podía estar algo paranoico, y quería ver si tu llegabas a una conclusión distinta. Pero ahora que llegaste a la misma conclusión… Tenemos que hablar con Malfoy.

- No.

- ¿Por qué no?

- Ya hablé con él.

- ¿No te lanzó a Zabini encima?

- La primera vez sí, pero luego entendí que no es que no quiera hablar. Tiene miedo que ocurra algo a Nott si lo ven hablando con el Ministerio. Así que la segunda vez fui disfrazada, y fue bastante más colaborador.

- ¿Colaborador? No me imagino cómo sería eso. ¡Maldito imbécil!

- No es precisamente un estandarte a la amabilidad, te doy eso, pero pienso que tiene buenos motivos para ayudarnos a desbaratar lo que sea que esté en marcha entre Azkaban y el Ministerio. Su única condición, es no colocar en riesgo a Nott, e idealmente sacarlo rápido de ahí.

- ¿Es por eso que no han presentado una apelación?- preguntó pensativo, como si la duda le diera vueltas hace mucho tiempo. Hermione asintió.- Pienso que en esto al menos los muggles tienen sus ventajas, pues el sistema de justicia no está concentrado en una única instancia de viejos corruptos.

- Igualmente tiene sus corrupciones, Harry.

- Supongo.

- Pero nos tienen ventaja, es cierto…- y entrecerró los ojos por lo que parecieron varios minutos, hasta incomodar a Harry.

- ¿En qué estás pensando?

- ¿Crees que Kingsley nos ayude a reformar un poco el sistema de justicia mágico?

- Hasta donde sé, le gustan las reformas.- Y cuando la sonrisa de Harry se amplió, Hermione pensó que podía resultar.

Si el Ministerio, incluído el Wisengamot, formaba parte de lo que ocurría en Azkaban, era hora de hacer algo por mejorar el mundo.

-HP-

La tercera visita que hizo Hermione a Theodore Nott fue especialmente desastrosa para su agenda, pues la hicieron esperar una larga hora, antes de traer al prisionero, pese a que estaba agendada. Si la espera había sido premeditada o no, Hermione no tenía como confirmarlo, por lo que se mordió la rabia y tomó asiento.

Theodore Nott no parecía físicamente maltratado. Su rostro lucía algo más pálido por la falta de sol, y unas ojeras notorias bajo sus ojos, pero ambos podrían ser efectos esperables del encierro.

- ¿Cómo sigue todo, Nott?

- Bien.- Respondió en un hilo de voz. Hermione notó que sus ojos estaban fijos en la mesa y sus manos esposadas frente a él se entretenían quitando las cutículas de las uñas, donde se apreciaban bordes notoriamente rojos.

- Quiero que sepas que hablé con el hurón.- el movimiento de los dedos de Nott se detuvo, pero no alzó la mirada a ella. Aunque parecía más alerta.- Nos tomamos unas copas para recordar viejos tiempos, y hasta decidimos inventarnos un proyecto para trabajar juntos.

El guardia que estaba tras de ellos hizo un tosido exagerado y Nott entrecerró los ojos en forma espontánea.

¿Te están torturando, Nott?, quiso preguntar, pero sabía que no podía.

Hermione volvió a las preguntas rutinarias, pero las respuestas no eran más que monosílabos, hasta que de pronto, el joven dejó de responder.

No sobrevivirá un mes, había dicho el hombre en el ascensor, y mientras se llevaban a Theodore Nott de regreso a su celda, Hermione pensó que el idiota tenía razón.

Esa tarde no visitó a ningún otro prisionero.

-HP-

Al día siguiente, los ojos de Kingsley la observaban con serenidad, mientras Hermione presentaba distintos ejemplos de sistemas de justicia muggles, mostrando ventajas y desventajas de cada uno, para llegar finalmente a proponer la creación de una instancia de apelación por fuera del Wisengamott, con una conformación más democrática y una estructura distinta.

- Esto permitiría desconcentrar el poder, y podríamos plantear que su administración dependa del Ministerio, pero con independencia jurídica.

El Ministro de Magia sonrió ante las palabras de Hermione, pero parecía más una expresión complaciente que una que mostrara convencimiento.

- No hay nadie más aquí, Kingsley, por lo que puedes expresarte con sinceridad.- expuso- ¿Qué es lo que no te gusta?

El hombre tomó aire por sus amplias fosas nasales y se apoyó en el respaldo de la silla, con los dedos de sus manos entrelazados en su regazo.

- Se nota que hiciste un gran análisis, Hermione, y yo soy el más grande admirador de muchas de las ideas del mundo muggle, pero ¿sabes cuánto dinero se requirió para montar un sistema de guardias y funcionarios en Azkaban? Hasta el día de hoy me llegan Cartas Vociferadoras reclamándome que los Dementores no cobraban sueldo.

- Eso puede ser un problema, pero…

- El Wizengamott está conformado por los mismos funcionarios del Ministerio y otros magos y brujas destacados, que hacen esto en forma voluntaria, o por turnos, pero sin cobrar extra. ¿Te imaginas si les digo que a partir de ahora tendremos que pagar por un grupo de Defensores y administrativos, solo para que hagan lo mismo que hoy en día se hace gratis?

- Podríamos decir que es en respuesta a los reclamos que llegan por lo que ocurre en Azkaban. Que esta es la medida que…

- Los reclamos son para que evitemos maltratos y extorsiones al interior de la prisión…- aclaró- y tu tarea era hacer algún protocolo de buenas prácticas que evite eso.

- ¿Un protocolo?- de algún modo, recordó la irónica sugerencia de Malfoy, y pensó que ahora que ella lo oía, la idea le resultaba igualmente ridícula.- Un protocolo no va a solucionar el problema de funcionarios corruptos que están encarcelando selectivamente y luego extorsionando a los prisioneros. Partieron con motífagos, pero no pararon ahí. Theodore Nott nunca tomó parte en la guerra, le inventaron un crimen para poder obtener dinero bajo amenaza de tortura. ¿De verdad quieres que me ponga a escribir un protocolo?

Kingsley Shacklebolt se llevó ambas manos a restregar el rostro y su cabeza calva, mientras dejaba claro su conflicto interno. Y Hermione podía entender que un nuevo gasto fiscal comprometería no solo el puesto de Kingsley, sino todas las reformas que querían implementar con su apoyo.

Debe haber una forma de…

- ¿Y si consigo el dinero?- dijo de pronto, con una seguridad que en verdad no tenía.

- No estamos hablando de donar parte de tu sueldo, Hermione… Estamos hablando de…

- Una pequeña fortuna. Lo sé. Pero, ¿y si hubiera alguien dispuesto a donar el presupuesto para partir, a cambio de que mejoremos las condiciones de un amigo suyo?.

Los intensos ojos de Kingsley se posaron sobre ella por lo que pareció una eternidad, observando, indagando, mientras con una de sus manos acariciaba su barbilla.

- Y ese amigo, ¿sería Theodore Nott?- Hermione asintió, y el Ministro se dejó caer sobre el respaldo de su silla negando con la cabeza.- Liberar a un prisionero de Azkaban no es una decisión que dependa de mí, es del…

- No sobrevivirá mucho más, Kingsley. Ayer lo vi, y estaba claro que…

- No depende de mí. Es una decisión del Wizengamot y este requiere una apelación para partir. Nadie ha generado siquiera…

- Porque tienen miedo de empeorar las cosas.- intentó mantener el volumen de su voz, pero por el modo en que el hombre giró a mirarla, supo que estaba gritando.- Kingsley, nadie puede saberlo, pero hablé con Malfoy.- las cejas del hombre se fruncieron en su moreno rostro, más por incredulidad que otra cosa.- Me confirmó que los maltratos existen, y no solo golpes. Estamos hablando de imperdonables.- los oscuros ojos no parecían sorprendidos- Tú sabes que existen formas de tortura que no son necesariamente visibles, y también sabes que hay personas que no resisten tanto como otras. Estoy convencida de que Nott no sobrevivirá lo que sea que esté soportando ahí dentro.

Shacklebolt seguía con los ojos fijos en ella, pero más que analizar sus palabras, parecía en busca de alternativas, y tras unos instantes, se acomodó sobre su silla con una expresión preocupada, pero decidida.

- Como Ministro, puedo ordenar que un prisionero sea trasladado a San Mungo temporalmente, si se sospecha riesgo de muerte.

- Lo sé.

- Claro que lo sabes- alzó las cejas y torció el labio, aunque no parecía enojado.- Necesitaré que elabores un informe dando cuenta de que adviertes el riesgo, en base a tus visitas.- Hermione atrajo su carpeta con un movimiento de varita y comenzó a hurgar en esta.- Con eso, yo solicitaré que se emita una orden para…

Los ojos de Kingsley no parecían sorprendidos cuando Hermione colocó frente a él dos documentos: uno, era el informe que había elaborado el día previo, a nombre de su Departamento, indicando que se sospechaba riesgo de muerte para un prisionero. El segundo, era una Orden Ministerial, fechada ese mismo día, donde Kingsley instruía a Azkaban entregar la custodia de Theodore Nott, en forma inmediata, para su traslado a San Mungo.

- No confío en que nadie más redacte estos documentos, para no dar tiempo de poner sobre aviso a otros.- explicó Hermione- Debemos actuar rápido.

Shacklebolt no dejó de mirarla. En sus ojos había algo de sorpresa, pero también una cierta satisfacción, y sonrió mientras estampaba su firma en la Orden frente a él.

- ¿Y qué ocurrirá si San Mungo no constata riesgo de muerte, Hermione?.- preguntó.- ¿Tienes un plan para eso?

- Estará fuera de Azkaban… Eso me dará tiempo y libertad para elaborar algo.- Kingsley asintió.

- Debes ir en compañía de un auror.

- Necesito que sea Harry. No confío en nadie más.

- Podemos hacer que sea Potter.- Y Kingsley Shaklebolt sonrió.

De algún modo, Hermione comprendió que el hombre sabía que no obtendría un Protocolo de buenas prácticas de su parte. Y que él siempre había esperado más. Ella deseaba poder cumplir las expectativas.

-HP-

Si la espera de una hora del día previo había parecido a Hermione una larga pérdida de tiempo, las casi dos horas que llevaba de pie, junto a Harry, aguardando a que trajeran a Theodore Nott, le resultaron una eternidad, no tanto por alterar su agenda, como por la creciente preocupación que nacía en ella.

Dos horas era un tiempo excesivo para que lo esposaran y trasladaran, y era más que suficiente para hacer desaparecer evidencia, e incluso, para deshacerse de algún modo del prisionero, por miedo de que hablara. ¿Se atreverían a tanto?

Sus ojos chocaron con los de Harry en un momento, y supo que su amigo, ahora investido en su traje de auror, y con el sello del Ministro de Magia estampado en su capa, tenía los mismos temores.

Hermione emitió un bufido molesto cuando el reloj volvió a dar una campanada, indicando que los minutos seguían pasando, y caminó dando zancadas a la ventanilla tras la cual estaba el guardia que los tenía a la espera de novedades. Golpeó el vidrio con rabia, casi amenazando con romperlo, para obtener una asustada mirada del hombrecillo al otro lado de la ventana, que acabó por colgar el teléfono y corrió el vidrio.

- Llevamos dos horas esperando.- expuso Hermione entre dientes.- Y las ocho veces que he preguntado antes me ha dicho que ya lo traen. La Orden que presentamos es una Orden directa del Ministro de Magia, y conozco suficientemente bien la Ley para saber que su ejecución es inmediata.- El hombrecillo pestañeó un par de veces, y se encogió de hombros como disculpándose. Hermione tenía claro que la culpa no era de él, que no había nada que pudiera hacer, pero decidió hablar de todos modos.- Dígale a los funcionarios que están allá adentro, que si no traen a Theodore Nott en los próximos cinco minutos, me veré obligada a informar al Ministerio de su desacato y tomar las medidas que correspondan.

- Hermione…-le llegó la voz de Harry, apuntando a la entrada.

El gran portón que marcaba el ingreso a la prisión estaba entreabierto, y por él asomaba la figura de un hombre de mediana edad, con pequeños ojos oscuros y frente estrecha. Llevaba su grasiento cabello corto peinado hacia el lado, y asomaba sobre el cinturón una panza abultada. La ropa era la misma que usaban los demás guardias, pero con una insignia en el lado izquierdo que impresionaba como una distinción.

- ¿Señorita Granger?- preguntó, con cierta fascinación en su voz, mientras su sonrisa se ampliaba y sus ojos brillaban con emoción contenida.- ¿Hermione Granger?- dijo el hombre, caminando hacia ella y para tomar sus manos, sacudiendolas con algo similar a la devoción.- Me dijeron que estaba usted aquí y yo no podía creerlo, y tenía que venir a confirmarlo por mí mismo, ¿sabe?- el hombre parecía querer contener las lágrimas, y Hermione no sabía muy bien qué decir. No estaba acostumbrada a ser el centro de atención, menos estando al lado de Harry.

- Hola.

- Soy un gran admirador suyo, ¿sabe?. Soy hijo de muggles igual que usted, y quiero que sepa que estamos orgullosos de usted.- Hermione presionó sus manos. Estaba halagada sin duda, pero no podía dejar de pensar en que los minutos pasaban para Nott.

- Es un placer conocerlo, Señor…

- Jefe de Guardias Hemlock, Emet Hemlock.- se presentó el hombre, al parecer orgulloso se su cargo, y Hermione giró a mirar a Harry.

Es un distractor, había dicho Malfoy. El que hace llegar el dinero a los otros.

Y Hermione pensó que en verdad Emet Hemlock no cumplía el patrón de un guardia sediento de codicia y capaz de torturar a nadie. De hecho, al mirarla a ella, se parecía más a Dobby, mirando a Harry.

- El placer es mío, Señor Hemlock.- Hermione notó que su voz sonaba más alegre de lo que ella misma esperaba. No todos los días se encontraba con un admirador, y sólo lamentaba que fuera bajo estas circunstancias.- Seguro que conoce a mi amigo, Harry Potter.- Hermione apuntó hacia Harry, esperando que el hombre comprendiera que tenía ante él dos héroes del mundo mágico y que esto lo convenciera a ayudarlos.

Que de algo sirva tanta cicatriz y el año de juventud perdida…

- Ah, si, si…- sonrió Hemlock hacia Harry.- Harry Potter. El amigo de la señorita Granger.

Hermione debió abrir los ojos muy grandes ante aquel comentario. En general era "la amiga de Harry Potter", así, sin siquiera el nombre, y no al revés. La joven comenzaba a convencerse que tendría que buscar un día para volver a hablar con este hombre, ojalá con más tiempo. Se sentía bien el reconocimiento de vez en cuando.

- Señor Hemlock,- le llamó Hermione, y los pequeños ojos del hombre tornaron a mirarla con la devoción plasmada en su rostro.- Tal vez usted pueda ayudarnos.

- Lo que sea por nuestra heroína, ¿sabe?

- Verá, hace dos horas estamos esperando, con una Orden Ministerial, a que nos entreguen la custodia de uno de los prisioneros.

- ¿Dos horas? Pero eso es mucho tiempo, ¿sabe?- frunció el ceño- ¡Veré qué puedo hacer, señorita Granger! ¿Quién es el prisionero?

- Theodore Nott.

- ¿Nott?- preguntó, arrugando la estrecha frente y acariciando su barbilla, como si buscara el nombre en sus recuerdos, y Hermione se preguntó si el hombre siquiera sabía por qué lo estaban haciendo recibir dinero. ¿Será que no está al tanto de nada? .- Ah, si, uno alto, con rizos castaños… Llegó hace poco, ¿verdad?

- El mismo.

- Pero ese chico no puede llevárselo, ¿sabe?- dijo el hombre, como si cayera en la cuenta de quién era.

- ¿Por qué no?

- Porque está en aislamiento por la Viruela de Dragón, ¿sabe?

Viruela de…, y Hermione sintió que quería maldecir a alguien.

-HP-

Harry caminaba a su lado, estaba segura, pero apenas y lograba darle alcance, por lo rápido que ella avanzaba en dirección a su casa. Podrían haberse aparecido, pero la indignación y la rabia eran tan grandes, que necesitaba caminar. ¿De verdad pensaban que era tan estúpida como para creerse un espontáneo brote de Viruela de Dragón, que solo afectaba al único prisionero que no querían dejar escapar?

Debía admitir que no eran tontos. Se habían tomado dos horas de espera buscando una forma de no entregar a Nott y claramente encontraron la solución perfecta, pues lo único que podía revocar una orden del Ministro de Magia, era un potencial peligro para la salud o la seguridad del mundo mágico.

- ¿Cómo no lo vimos venir, Harry?- gritó casi, mientras su amigo intentaba darle alcance.- ¡Sabíamos que estaban haciendo tiempo para salir con algo! ¿Cómo no se me ocurrió que saldrían con esto? De haber sabido, habría traído un medimago, o alguien con nosotros, en lugar de tener que quedarme ahí parada como idiota, escuchando una mentira, sin poder hacer nada.

Aún recordaba el rostro avergonzado de Hemlock, cuando ella comenzó a gritar que no se iba a tragar el engaño, y cómo el hombre temblaba indicando que solo era el mensajero, que iría por alguien que le pudiera explicar mejor la situación. Claramente el pobre guardia no tenía la culpa del engaño, pero Hermione solo quería gritar, contra todo lo que él representaba.

- Y el maldito de Cormac, me las va a pagar. Te juro que me las va a pagar.

- Venía en representación de su tío, Hermione.- murmuró Harry- Dudo que McLaggen siquiera sepa que todo era un invento. Él solo cumplía el protocolo al revocar la orden de Kingsley. Ni siquiera Kingsley puede hacer nada en un caso así.

- Tenemos que hacer algo, Harry… - dijo Hermione, con la voz dolida, alcanzando finalmente la entrada al edificio. Tras cruzar el portón, apoyó la espalda en la puerta que cerraba tras ella.- ¿Y si le han hecho daño?

- ¿A Nott?

- ¿Por qué otro motivo movilizar al Ministerio para no entregar a un prisionero?- dijo ella, entrecerrando los ojos. Harry comenzó a avanzar por la escalera junto a ella. El segundo piso, era el de Hermione.- Temo que pudieran haber hecho algo que querían ocultar, o que esté en tan mal estado que…

- Hermione.- La voz de Harry le llegó en un susurro, justo en el momento en que ella daba vuelta a la manilla de la puerta de entrada a su apartamento.

Harry parecía alerta, concentrado en oír algo, y mirando de un lado a otro.

- ¿Qué ocurre?- Harry aún siguió inspeccionando todo unos segundos más antes de parecer convencerse de que todo estaba en orden.

- Me pareció oír algo…- frunció el ceño, pero luego negó con la cabeza.- Supongo que no era nada.- y ambos atravesaron la puerta.

No fue hasta que Hermione encendió el interruptor de la luz, que sintió el sorpresivo agarre de su brazo y luego su cabeza golpeando contra la pared tras ella, tan fuerte, que un par de cuadros colgados en la entrada fueron a parar al piso.

- ¿QUÉ FUE LO QUE HICISTE?- sintió el grito, y no necesitó ni aún abrir los ojos para reconocer su voz.

Draco Malfoy la tenía apretada contra el muro, con la varita apuntando a su cuello. Unos metros más allá, un hechizo Expelliarmus emitido por Blase Zabini había dejado a Harry sin varita.

- ¡Déjala, Malfoy!

- ¿Qué fue lo que hiciste?- volvió a gritar Draco. Harry iba a decir algo, pero un nuevo hechizo lo dejó mudo e inmovilizado. Hermione podía ver sus verdes ojos moverse con insistencia, luchando contra el conjuro, mientras Malfoy apretaba la varita en el cuello de ella con más fuerza.- No tienes idea de lo que has hecho, ¿verdad?- siguió el rubio, y cuando Hermione giró a mirarlo, se dió cuenta de la desesperación reflejada ahí.

- Íbamos a sacar a Nott de Azkaban…- se atrevió a decir. No sabía bien de dónde había tomado valor, pero algo en el rostros de Malfoy le decía que no era un hombre peligroso, solo uno desesperado.

Aunque eso lo hace peligroso…

- Bruja estúpida.- dijo Zabini a unos pasos, mientras Malfoy se mordía el labio inferior y la analizaba con la vista en un modo intenso, como queriendo entender, queriendo comprender qué había ocurrido.

Y luego, algo en su rostro cambió, y retrocedió, soltando de golpe el brazo de ella, aunque con la varita aún apuntándola.

- ¿Y ahora?- respiró hondo- ¿Qué hacemos ahora?

Si bien seguía con sus ojos fijos en Hermione, ella entendió que la pregunta no era para ella, sino para Zabini, quien se rascaba la nuca, intercalando su mirada entre Potter y ella.

- Dímelo tú, Draco. - dijo el moreno.- Yo te dije que no tenía idea de qué hacer. Fuiste tú quien quiso venir aquí… Aunque ya que estamos, podríamos… borrarles la memoria… Así al menos evitamos caer en Azkaban por atacar a dos funcionarios del Ministerio, que además son unos putos héroes de guerra…- Los ojos de Harry se abrieron muy grandes, mientras Hermione pensaba en qué decir para frenar lo que fuera que estuvieran planeando, sin que la hechizaran a ella también. Malfoy había tomado su varita, pero ella seguía con leve ventaja respecto de Harry. Debía pensar bien en cómo aprovechar eso.

Inspeccionando al rubio frente a ella, se percató de que seguía observándola. Parecía pronto a vomitar en cualquier momento, con el rostro pálido y la respiración agitada.

- Eso no cambia nada…- dijo el rubio al fin.

- ¿Y qué vamos a hacer? - siguió Zabini.- La quieren muerta, Draco.- Hermione giró a mirar al moreno por reflejo.- Ya no es dinero, es asesinato. ¿Sabes lo que pasará si regresas a Azkaban por asesinato?

- ¿Y Theo?- los ojos de Malfoy seguían fijos en ella, mientras el cerebro de Hermione daba vueltas buscando una salida, conectando lo que oía, elaborando una forma de…

- Podemos sacarlo de ahí…-dijo ella al fin. La expresión de Draco se mantuvo inmutable.- No entiendo bien qué es lo que ha ocurrido, Malfoy, pero de lo que puedo oír, están pidiendo que me mates para mantener con vida a Nott.- los ojos de Draco se estrecharon, pero no hubo otra señal de nada.- Pero, tanto tú como yo sabemos, que eso no asegura nada para Nott. Parece más una forma de asegurarse de que tú regreses a Azkaban.

- ¡Ahí lo tienes!- exclamó Zabini a su lado.-¡Hasta ella se dio cuenta!- Y se acercó a Malfoy, colocando su mano sobre el hombro de él. - No te están dando una alternativa para Theo, Draco. Si así fuera yo mismo conseguiría un sicario para que lo hiciera por ti,- Hermione hizo nota mental de cuidarse del moreno- pero lo que buscan es llevarte de vuelta.

- Puede haber una alternativa.- dijo Hermione, y Malfoy pareció reaccionar ante eso.- Pero necesito saber, qué es exactamente lo que te pidieron.-Malfoy volvió a entrecerrar los ojos. No parecía dispuesto a hablar.

- Llegó un mensaje de unos amigos de Azkaban,- fue Zabini quien habló- con una foto de Potter y tú en la entrada de la prisión, diciendo algo así como "O te deshaces de la…- Blaise titubeó.- de la "Mmm" del ministerio,- dijo, apretando los dientes al reemplazar la palabra. A Hermione le hizo gracia que no quisiera decir "sangre sucia"-, o tu amigo no sobrevive la noche."

- ¿No les dieron un plazo?

- "No sobrevive la noche", Granger.- Dijo el rubio, con la voz mortalmente fría- ¿Eso no suena a un plazo para tí?

- Muy bien… Necesito que liberen a Harry.- Zabini miró a Draco, poco convencido, y luego a Harry, que seguía en el piso.

- Pero conservaremos las varitas.- amenazó el moreno. Hermione asintió. Aún así, Zabini esperó hasta que Draco hiciera la señal con la cabeza antes de quitar el encantamiento de Harry, que se incorporó de golpe, respirando agitado.

- ¡Malfoy, esto no…!- comenzó Harry.

- ¡HARRY!- le gritó Hermione, haciendo seña de guardar silencio.- Muy bien. Solo tenemos esta noche, para sacar a Nott de ahí, por lo que no quedará más que romper un par de reglas…- y miró a Harry- Solo hay un tipo de magia que puede ingresar por esas paredes y traerlo con nosotros sin ser detectado.

- ¡Dobby!- exclamó Harry, recordando a su antiguo amigo.

- ¿Un elfo muerto?- preguntó Zabini, frunciendo el ceño.

- ¿Ese es tu plan?- escupió Malfoy.- ¿Tú crees que no se nos había ocurrido utilizar un elfo doméstico?- se mordió los labios.- Tienen protecciones para evitar que…

- Las protecciones contra la magia de los elfos se renuevan todas las noches a la misma hora.- siguió Hermione.- Es parte del itinerario de los aurores.

- Es cierto- dijo Harry, como si recién recordara algo importante.- Es tarea del auror en práctica, a mí mismo me tocó un par de veces…- Harry miró su reloj de mano- y las barreras caen en media hora.

- ¿Media hora?-repitió Zabini. Draco observaba todo con los ojos entrecerrados, pensando.

- Veinticinco minutos, para ser exacto.- puntualizó Harry- Puedo distraer al practicante que lo tenga a cargo hoy, y retrasarlo lo suficiente para…

- ¿Y qué elfo enviarán? - preguntó Zabini- ¿Tienen un amigo elfo que conozca el plano de Azkaban por aquí?

- Dardey irá.- dijo Malfoy. Hermione apretó los labios. ¡Por supuesto que el rubio tenía un elfo doméstico esclavizado! Pero eran momentos desesperados, y reprimió los deseos de discutir una situación que ofrecía una ventaja en ese momento.

- ¡Tu elfa no conoce Azkaban!-exclamó Zabini- E irá contra el tiempo… ¿Cómo se supone que…?

- Yo iré con ella. O está en la enfermería o en aislamiento, sé donde buscar- fue cuando el rubio quitó sus ojos de ella y los giró a Zabini, que comprendió lo terrible que debía ser esa decisión para él, pues la mirada del moreno reflejaba todo el miedo que los ojos grises de él no dejaban traslucir.

- Si te atrapan…

- Se lo debo a Theo. Es por mi culpa que está ahí.-el moreno parecía dispuesto a decir algo más, pero Malfoy lo interrumpió.- ¿En cuantos minutos, Potter?

- Veintidós minutos, a partir de ahora. Tendrás diez minutos para sacarlo, no creo que pueda retrasarlo más que eso. ¡Zabini! Mi varita.

- ¡Harry!- gritó Hermione, recordando de pronto el resto del plan.- Dale la dirección a Malfoy.- Harry no tardó mucho en entender e hizo a ella una señal de asentimiento. Ya con la varita en mano, escribió sobre un mágico papel. Malfoy tenía sus ojos puestos en Hermione.- Necesitarás un lugar donde llevar a Nott, y no puede ser tu casa.- el rubio leyó el papel que le extendía Harry, apreciando con sorpresa cómo desaparecía entre sus manos.

- Fidelio…- murmuró el rubio.

- Estará seguro ahí.

- ¡Malfoy!-le llamó Harry.- Veinte minutos.- y su amigo desapareció con un puff.

El rubio se giró a Hermione para extenderle su varita y luego asentir en dirección a Zabini justo antes de desaparecer.

- ¿En verdad me vas a seguir apuntando, Zabini?- gritó Hermione, sorprendida de encontrar al moreno con la varita dirigida a ella.

- Por todo lo que sé esta podría ser una treta para mandarnos a Azkaban.- explicó el moreno.- Esperaremos aquí hasta que regresen.

- No seas ridículo.- le dijo, impaciente.- Ayúdame a poner comida en este bolso.- Hermione caminó hasta su cocina, que estaba a solo unos metros, y sin más separación del resto de su departamento que un mesón. Tras lanzar una bolsa hechizada con un fondo expandido mágicamente a Zabini, apuntó hacia los gabinetes, donde latas y cajas de alimento quedaban a la vista.

- ¿Comida?

- Si logramos sacar a Nott, llegará a una casa que no ha sido habitada en mucho tiempo. Tenemos que llevar alimentos.- dijo mientras abría el closet en mitad de la habitación, sacando sábanas y toallas, y colocándolas junto al bolso.- Por cierto, ¿Qué era exactamente lo que decía la nota? ¿Me llamaban "sangre sucia"?- preguntó. Nada la molestaba más que quedarse con la duda.

- ¡Oh, no!- exclamó él, mientras leía la etiqueta de unos ravioles enlatados que debieron parecerle atractivos, pues tras sonreír, agregó al bolso las ocho latas que encontró.- No usaban esa palabra tan horrenda.-Se giró hacia ella.- Solo te llamaban "Puta"- dijo, colocando especial placer en la palabra.- "Esa puta del ministerio", fueron las palabras exactas- amplió su sonrisa, y luego devolvió su vista a la alacena.- Por cierto, Granger, tienes suficiente para un regimiento aquí…- murmuró Blaise, terminando de agregar tomates triturados a la bolsa.

- Créeme, nunca es suficiente.- dijo Hermione, tras percatarse de que en el basurero estaban al menos diez latas de frijoles, que al parecer no habían pasado el filtro de los gustos del moreno. Hermione se contuvo de comentar nada, mientras colocaba algo de comida en el plato de Crookshanks, que como detectando que lo peor había pasado, salió estirando las patas desde abajo del sofá.

- ¿Aún tienes a ese gato feo?-preguntó Zabini, alzando una ceja, y Hermione decidió que no valía la pena responder, mientras escribía la dirección en un papel y la entregaba a él.- ¿Grimmauld Place?- leyó el joven, con una desconfianza remanente, antes de que ambos desaparecieran con un puff.

-Fin del capítulo 3-

A todos los que siguen este fic, dejo una advertencia importante:

Este es un fic que trata temas sensibles que irán apareciendo en capítulos posteriores, con mucho de oscuridad psicológica, aunque con final feliz. Culpen a Boris Cyrulnic, que dejó su huella en todo lo que escribo. Alex.