Antes que todo: Gracias a quienes dejan comentarios... Me ayudan a mejorar!
Capítulo 4: GRIMMAULD PLACE
"Si quieres hacer las paces con tu enemigo,
tienes que trabajar con tu enemigo.
Entonces se vuelve tu compañero".
- NELSON MANDELA.
.
.
El cadencioso respirar de Theodore Nott sobre la cama, con los párpados cerrados en su pálido rostro girado a un lado, los rizos castaños invadiendo la almohada, y las blancas vendas cubriendo sus muñecas, ofrecían un espectáculo tranquilizador, mientras Hermione lo observaba desde la vieja poltrona que había dispuesto cerca de él para velar su sueño.
Sin más ruido que los lejanos chillidos del retrato de Walpurga Black traspasando los muros de cuando en cuando, ella rememoraba las agitadas horas previas, cuando apenas habían tenido tiempo de renovar encantamientos protectores, junto a un Blaise Zabini que parecía controlar el pánico maldiciendo, cuando los gritos de la bruja del retrato anunciaron la llegada de "invasores".
Blaise y ella habían intercambiado una mirada de espanto, desde sus ubicaciones en el piso superior, antes de bajar las escaleras corriendo, solo para encontrarse con un espectáculo sacado de una película de horror, con dos figuras ensangrentadas, y una elfa confundida, como protagonistas.
Parte del cabello, rostro, y vestimenta de Malfoy, estaban cubiertos del oscuro rojo de la sangre oxidada, dando apoyo al lánguido cuerpo de Nott, que en su uniforme amarillo ahora teñido de marrón, parecía al borde la muerte. El terror invadió a Hermione cuando su cerebro se preguntó qué había generado esas heridas, pero como la sangre comenzó a correr por la alfombra, Hermione se concentró en buscar la fuente de ella y contener la hemorragia.
Lo que ocurrió después, no tenía un orden claro en sus recuerdos, pero en medio de los gritos de Malfoy dando instrucciones, las maldiciones e improperios proferidos por Zabini, y los chillidos del retrato inundandolo todo, ella comprendió que la sangre era toda de Nott, que la elfa había regresado con pociones reabastecedoras de sangre, y que Malfoy parecía conocer el hechizo adecuado para frenar la sangre que brotaba de las muñecas de su amigo, aunque no para cerrar las heridas por completo, pues no era magia lo que las había provocado.
Recordaba el hechizo de Zabini rebotar contra el cuadro de la anciana que no dejaba de chillar, la llegada de Harry y su pronta partida en busca de coartadas, y la expresión aliviada de Malfoy cuando Nott esgrimió media sonrisa en su rostro pálido, y apretó su mano.
Y en algún punto en medio de aquello, cuando los ojos de Malfoy encontraron los de ella, Hermione sintió que pese a la sangre, y al caos y al miedo, en su mirada gris se alcanzaba a reconocer algo similar al agradecimiento.
Debía haber transcurrido ya una larga hora desde que trasladaran a Nott a aquel cuarto, y que Malfoy se retirara en busca de pociones, mientras ella se quedaba a solas con Zabini, velando el sueño del muchacho.
- Esas sábanas son ridículas…- masculló el moreno de pronto. Al parecer a él también lo incomodaba el silencio.
Hermione observó las sábanas rosa con florecillas pálidas que había traído de su casa, y que ahora cubrían el torso de Nott, ocultando las horrendas cicatrices que había alcanzado a ver ahí cuando lo desvestían, y que Zabini se había apresurado en cubrir, como si le enfadara que ella invadiera la privacidad de su amigo. Estaba claro para ella que Zabini reconocía aquellas marcas. No eran nuevas. Sabía, por lo mismo, que si preguntaba por ellas, no obtendría respuesta, de modo que intentó con otro cuestionamiento que hacía rato molestaba en su cabeza.
- ¿Quién crees que envió la nota?- los ojos de Zabini no mostraron asombro ante su pregunta. Solo molestia.
- Alguien con mucho odio y poca inteligencia.
- ¿Por qué?
- Cualquiera con algo de lógica, tendría claro a estas alturas que Draco no iba a hacerlo… matarte, me refiero. Así que, o de todos modos estaba previsto que Theo no sobreviviera la noche, o es alguien que realmente espera lo peor de Draco… En el primer caso, el único objetivo de enviar la nota era hacer daño. En el segundo, denota la búsqueda de un beneficio, pero con más odio que cálculo. Y que usaran tu foto da a entender que fue una decisión improvisada, por tanto, de alguien que se deja gobernar por el impulso.
- O sea que, no crees que lo hiciera nadie del Ministerio.
- El Ministerio está lleno de idiotas, Granger. Pero en esto no hubo una decisión calculada, ni un intento de deshacerse estratégicamente de una funcionaria molesta. Esa nota vino de los mismos que tomaron tu foto.
Hermione habría querido preguntar nombres o alguna pista a seguir, pero el ruido de la puerta al abrirse atrajo las miradas de ambos, antes de que Malfoy ingresara a la habitación.
Traía el cabello húmedo propio de un lavado reciente, y había cambiado su ropa, por una camisa y pantalón negros, que hacía destellar su piel con el contraste. Sus ojos denotaban cansancio, pero lucía menos tenso que antes, y su mirada con una tranquilidad inusual, que no le había visto nunca.
Aunque no es mucho lo que has visto de Malfoy, le recordó su cerebro.
Y Hermione se detuvo ahí, apreciando el gris de sus iris, mientras él intercambiaba palabras con Zabini. La forma almendrada de sus contornos, coronados de densas pestañas, y el expresivo ángulo de sus cejas, siempre habían sido llamativos, pero había algo en ellos ahora que no estaba ahí en sus años de Hogwarts, algo que Hermione no se atrevía a describir, y que hacía que sus ojos fueran particularmente bellos.
El moreno asintió a lo que fuera que Malfoy le dijera, y dejó la habitación, sin siquiera despedirse de ella, pese a que estaba claro que dejaría la casa en ese momento.
Draco fue el primero en interrumpir el silencio.
- ¿Qué dijo Potter?
Hermione pestañeó un par de veces, intentando discriminar qué podía compartir y qué no con Malfoy. Por mucho que rescatar a Theodore Nott, los había transformado en inesperados compañeros de hazaña, en el instante en que ella y Harry decidieron ayudarlos, eran sus trabajos y sus libertades las que pendían de un hilo, y no tenía motivos reales para confiar en Malfoy, guapo o no.
Jodidamente guapo.
Hermione inspiró hondo, mientras pensaba que los años le habían hecho bien al rubio. Aunque con su cuerpo y su rostro pasaba lo que con sus ojos: no era solo que había ganado media cabeza en altura, o algunos centímetros de espalda, tampoco la armonía masculina que había cobrado su mentón, dejando atrás el infantil rasgo puntiagudo. Ni el cabello, que incluso mojado caía en ondas desordenadas de hebras rubias, que instaban a ser acariciadas al punto que ella apretó los dedos hasta hacer un puño cuando el pensamiento cruzó por su cabeza. No era nada de eso lo que había generado el cambio que ella notaba ahora. Había algo más, que aunque ella no lograba identificar, estaba ahí, presente, palpable.
- Granger…- Hermione volvió a pestañear, cuando notó que Malfoy se había girado hacia ella, aún esperando una respuesta.- ¿Qué dijo Potter?- repitió la pregunta.
- Se encargó de no dejar rastros de su visita, ni una memoria con que se le pueda acusar.- giró su rostro hacia Nott, intentando escapar a la mirada de él.- Nadie supo tampoco de tu paso por ahí, y Harry piensa que no se percatarán de la ausencia de Nott hasta mañana.
- Es probable…
- Habría muerto para entonces, ¿no?- no pudo evitar mirarlo al plantear su pregunta. De algún modo presentía que los guardias no habían tenido mucho que ver con la pérdida de sangre que lo tuvo a un paso de la muerte.
Malfoy se limitó a asentir sin mirarla.
- ¿Me dirás qué fué lo que ocurrió?
- ¿No deberías regresar a tu casa?
- Arruinaría mi coartada.- una mirada curiosa por parte de él la hizo explicarse.- Se supone que he pasado la noche con Ron.
- ¿Y a tu novio no le complica que te quedes aquí con los "terribles" y "malvados" Slytherins?- planteó con mofa. Hermione pensó que en realidad ella misma había tenido esa preocupación en un momento.
- Tengo mi varita al lado, Malfoy. No necesito protección extra. Aunque…- no estaba de más dejar la advertencia- Si llegara a necesitar ayuda tengo mis medios.- No veía necesidad de aclarar que, luego que ella se negara a irse, alegando que era su oportunidad de obtener algunas respuestas, Harry había dicho que enviaría a Kreacher a vigilarlos de cerca, y que muy probablemente el elfo ya estuviera ahí, escondido de ellos.- ¿Y cuál es tu coartada?
- Astoria.
- ¿Vienes de estar con ella?- preguntó disimulando mal su molestia. No porque él se hubiese escabullido a estar con su novia, sino por mentirle unos días antes diciendo que no lo era. Malfoy torció el labio, como si la pregunta no mereciera respuesta, por lo que ella intentó indagar algo más importante.- Malfoy- el rubio giró hacia ella sus ojos.- ¿Qué fue lo que ocurrió?- él apretó sus labios. Parecía triste- La nota que enviaron, y luego esto… hay algo que no cuadra con…
- ¿Podemos bajar?- dijo de pronto.- Puse suficiente poción adormecedora a Theo como para que no despierte hasta mañana, por lo que no habrá problema en que lo dejemos. Te explicaré lo que sé, y luego podrás irte a pasar el resto de la noche con tu novio.
- No es mi novio.- aclaró como por reflejo, arrepintiéndose al instante siguiente de hacerlo.- Pero es una coartada confiable.
- Entonces bajemos y luego haces lo que te venga en gana…- había un cierto tono de mofa en sus palabras, que acabó por molestarla, pero no dijo nada, y se incorporó para seguirlo.
El descenso por las escaleras fue en silencio. Ni siquiera los chillidos de Walpurga se oían, y Hermione descubrió pronto que alguien había corrido las cortinas que ocultaban el retrato, y agradeció mentalmente por ello.
La cocina no había cambiado mucho y la ausencia de polvo alrededor daba cuenta de que Kreacher no había descuidado del todo su antiguo hogar. Sobre el mesón del centro, estaba su bolso expandido mágicamente, y Hermione se acercó a él buscando una caja de té, y casi por inercia ofreció uno a Malfoy, quien negó con un movimiento de cabeza. Hermione mordió su labio inferior sintiéndose tonta por pensar que el rubio habría aceptado algo ofrecido por ella.
Igualmente puso el agua a hervir y preparó su té en silencio. Sabía que él la observaba a pocos pasos, pero no iba a dejarse afectar por él. Y necesitaba el té, para paliar en algo el dolor de cabeza que hacía rato había notado y que cada vez parecía cobrar mayor intensidad.
Al girarse, con el tazón entre sus manos, lo encontró a menos de un metro, apenas apoyado en el borde de uno de los muebles. Los brazos cruzados sobre su pecho y la mirada recorriendo el lugar. Hermione prefirió no tomar asiento para evitar tener que mirar hacia arriba y terminar con tortícolis, y apoyó su cadera contra el mesón del centro, enfrentando sus ojos.
- Mi madre solía hablar de este lugar, cuando era niño.- Dijo de pronto. Y ella recordó que Narcisa era una Black. Como Sirius.- Solía jugar aquí con su primo pequeño.
- Regulus.- Él asintió, girando a mirarla. Pero no era de Regulus de quien ella quería hablar ahora.- ¿Me dirás qué fue lo que ocurrió?
En el silencio que siguió a su pregunta, pudo advertir que no era desconfianza lo que impedía a Malfoy hablar, sino un sentimiento mucho más básico: la lealtad. Tenía miedo de traicionar a Nott al decir demasiado. Pero debió entender que ella necesitaba saber, o tal vez pensó que se lo debía, pues al cabo de unos instantes, sin dejar de mirarla, las palabras salieron por sus labios.
- Sé que viste las marcas cuando estábamos en la habitación, por lo que ya debes adivinar que Theo no tuvo una infancia fácil…-Hermione asintió, sin saber qué decir.- Su madre murió cuando era pequeño, y su padre… era un hombre cruel. No necesitarás detalles para entender que eso deja marcas, Granger… y no solo las que están en su piel.- los ojos del rubio la observaban con particular intensidad, como examinando su reacción, antes de seguir, y ella comprendió que no era fácil para él confiarle aquello.- En Hogwarts fueron pocos los que interactuamos con él… incluso en nuestra casa. Pero quienes lo hicimos, sabemos que aunque tiene un lado divertido y brillante, al extremo de ser "extraño", hay una cierta vulnerabilidad en él que lo hace inestable. Y hay situaciones que exacerban esa vulnerabilidad… Estar a oscuras es una de ellas.
- Lo pusieron en aislamiento…- expuso ella comprendiendo que la oscuridad debía ser parte del castigo. Draco asintió.
- El hechizo diagnóstico que hice sobre él, no muestra evidencias de daño reciente, por lo que pienso que descubrieron que aislarlo era un castigo efectivo y no necesitaban recurrir a nada más. Supongo que cuando ustedes llegaron con una orden para trasladarlo, para mantener la farsa de una viruela, lo dejaron más tiempo del que Theo podía soportar.
- Pero… ¿cómo consiguió un cuchillo para…?
- Es muy hábil cuando se trata de inventar cosas. No me extrañaría que hubiera resuelto eso él mismo. No sería la primera vez.
- ¿Y la nota?
- No entiendo bien cómo se relaciona la nota con lo demás… Sólo puedo decir que cuando encontré a Theo, no parecía estar siendo especialmente vigilado, como para pensar que querían matarlo. Ni aún sé si se percataron de que estaba desangrándose a unos metros de ellos.
- O sea que, quienes no lo querían dejar salir, no son los mismos que quienes escribieron la nota.- Una rubia ceja se alzó con curiosidad.- Quien escribió la nota, estaba desesperado por hacer que tú volvieras a Azkaban… Tal vez pensó que había un gran riesgo de perder a Nott esa noche. Pero el Ministerio no habría enviado a McLaggen a revocar una orden del Ministro, solo para seguir extorsionándote. Si se movieron así de rápido es porque no querían que Nott saliera de ahí… pero debe ser por algo más importante que el dinero. ¿Qué es lo que hizo para molestarlos tanto?- Malfoy apretó los labios. No había certeza en su rostro, pero algo más sabía que no quería decir.- Supongo que tendremos que esperar a que despierte para saberlo.
Intentó indagar la reacción del rubio ante sus palabras, pero su rostro no decía mucho, hasta que el dolor de cabeza que la había venido molestando desde que llegaran, se intensificó y Hermione llevó una de sus manos a masajear su nuca y un quejido escapó por sus labios, ganándose una expresión de extrañeza por parte de Malfoy.
- ¿Estás bien?- no parecía preocupado, sino más bien molesto, lo que terminó por enojar a Hermione.
- Bastante bien, considerando que hace poco azotaste mi cabeza contra un muro.- se arrepintió del reclamo apenas dejó sus labios, por lo que bajó la vista, pero sin dejar de masajear su dolorida cabeza en el punto donde más dolía.
No se percató de que él había avanzado hacia ella hasta que lo tuvo demasiado cerca y le llegó su olor. Un aroma a limpio, a madera de cedro, vetiver y algo cítrico. ¿Desde cuándo Malfoy olía tan bien?, se preguntó, justo antes de sentir la mano de él alzar su mentón, mientras con la otra sostenía su varita en su frente. Una tibia sensación la embargó, no sabía bien si efecto de la varita o de su cercanía, mientras se percataba de que el rubio la aventajaba por mucho más que una cabeza de altura.
Tendría que usar tacones altos para besarlo…, susurró la vocecita en su cabeza y sus mejillas debieron teñirse de rojo, aunque Malfoy no parecía percatarse de nada de eso. Tan concentrado lucía en su inspección de ella, mientras su lengua asomaba por su labio inferior, deslizándose sobre este, lentamente, hasta mojarlo, en el mismo gesto ridículamente sensual que le había visto unos días antes.
- Es solo una contusión…- dijo al fin el rubio, sin retroceder, clavando sus ojos en ella con una expresión desapasionada que molestó un poco a Hermione.- Según el hechizo diagnóstico debiera resolverse en dos días, pero puedo prepararte alguna poción que ayude con esto.- Su aliento cálido impactaba en el rostro de ella, y la joven no pudo evitar preguntarse si él se había percatado de lo cerca que estaban, y de lo bizarro que era aquello.- ¿Quieres que la prepare?
- Preferiría que te disculparas.- Hermione frunció el ceño.
- ¿No deberías disculparte tú primero?
- ¿Yo?
- Fuiste tú quien corrió a Azkaban a sacar a Theo en una misión suicida, sabiendo que era peligroso. Y me encantaría saber por qué lo hiciste.
- ¿Que por qué lo hice?
Hermione intentó armar el discurso en su cabeza, pero no creía que Malfoy fuera a entenderla, no con la rabia pintada en su rostro mientras la miraba con reproche, por lo que en lugar de usar palabras, retiró la manga de su suéter, hasta el codo, y expuso su antebrazo ante él. La cicatriz, en letras blanquecinas, parecía brillar en la penumbrosa luz de la cocina, y los ojos de Malfoy se quedaron ahí, con una mezcla de sentimientos recorriendo sus facciones, pasando de la confusión al entendimiento, y luego a una expresión difícil de interpretar, como si mirar aquella marca fuera un castigo que se obligaba voluntariamente a soportar.
- Esta es la razón, Malfoy… Por ésto lo hice.- En algún momento el rubio separó los labios, para decir algo, sin despegar sus ojos de las cicatrices, pero ninguna palabra salió por ellos.- Ya no duele realmente, ¿sabes? Cuando la miro ahora, ni siquiera veo a una horrible bruja haciéndome daño… Ya no tengo sueños con ella. ¿Sabes qué es lo que veo?- los ojos del rubio buscaron sus ojos. Apenas respiraba.- Que esto me podría haber destruido, pero no lo hizo. Que de algún modo milagroso sobreviví. Y me prometí a mí misma ocupar esta segunda oportunidad en hacer todo lo que esté en mis manos, para que ningún otro mago o bruja quede a merced de un monstruo. Y en este momento, eso es lo que está pasando en Azkaban… ¿No es así?
El rubio no respondió, pero en su rostro había una mezcla de sentimientos que Hermione no supo interpretar. ¿Rabia, remordimiento, vergüenza, dolor? Quizá todos a la vez o ninguno de ellos, y ella pensó que era muy difícil ver más allá de sus ojos grises.
Por un instante, los labios de él se despegaron para decir algo, pero antes de que alguna palabra saliera por ellos, volvió a cerrarlos, y se dió un tiempo antes de hablar.
- Debo ir con Theo… - dijo al fin, y aunque la miraba, era poco lo que transmitía su expresión.
Siente culpa, pensó Hermione, y antes de que pudiera evitarlo, las palabras salieron por sus labios.
- ¡Malfoy! No te culpo a tí por esto.- el joven ya había comenzado a caminar lejos de ella, pero detuvo su marcha, sin girarse a mirarla.- No había nada que pudieras hacer.
- Te equivocas, Granger. Sí lo había.- y la certeza en su voz grave heló la sangre de Hermione, justo antes de que él desapareciera por la puerta.
-HP-
Las escasas horas de sueño que Hermione logró tener en el sofá de Grimmauld Place, antes de poder regresar a su casa, tomar una ducha, y llegar a tiempo al Ministerio, no fueron suficientes para borrar las sendas ojeras de sus ojos, y tal vez por lo mismo, cuando su primera parada fue en la cafetería, no se percató de que justo delante de ella, estaba Cormac McLaggen esperando por su bebida. No había nadie a quien ella tuviera menos deseos de enfrentar esa mañana.
- Granger.- le dijo, con una ceja alzada en su rostro y los labios curvados. Parecía fingir enojo, pero lejos de buscar la causa de esa expresión, Hermione se quedó mirando fijamente su rostro, advirtiendo que aquellos ojos verdes y cabello dorado, debían ser en parte lo que hacía que la mitad de las chicas del Ministerio lo consideraran guapo, incluida la dependienta de la cafetería, que lo observaba ahora con ojos lánguidos.
Guapo, como Malfoy.
Pero, a diferencia del slytherin, McLaggen era de constitución gruesa, postura tosca, y músculos exageradamente desarrollados en su opinión. Tan exagerados como su perfume, pensó, recordando sin querer el atractivo aroma que había percibido la noche previa. De haber tenido que describir la diferencia entre los dos chicos, Hermione habría dicho que Malfoy tenía un estilo elegante, mientras que Cormac no. Y, aunque ambos le parecían tan guapos como imbéciles, había algo en los ojos de Malfoy que le hacía particularmente atractivo. Algo de lo que McLaggen carecía. Aunque Hermione no podría decir qué era.
- McLaggen…- bufó a modo de respuesta, esquivándolo para llegar al mesón, donde la chica le dirigió su habitual expresión de animosidad. Hermione la ignoró y pidió un café alto, cargado.
- ¿No vas a disculparte?- le llegó la voz del rubio. Hermione giró la cabeza por encima de su hombro para comprobar que Cormac seguía ahí. El dolor de cabeza se intensificó.- Ayer me dijiste cosas realmente feas, que yo no me merecía.
La chica del café claramente había oído al rubio, pues sus ojos se empequeñecieron, dirigiendo a ella aún más odio del habitual. Hermione cuidó de no despegar la vista de su café mientras la joven lo preparaba, temiendo que agregara veneno, o algo peor.
- Mis disculpas, McLaggen.- profirió irritada, y tras agradecer de mala gana a la joven que le entregaba el vaso, se giró en dirección contraria al rubio.
Lamentablemente, al llegar al ascensor, recordó que trabajaban en el mismo piso, y por mucho que apretó el botón para que las puertas se cerraran pronto, el rubio le dió alcance.
- Gracias por sostener la puerta, Granger.- masculló a su lado, y Hermione descubrió con horror que estaban solos en el estrecho espacio, con el perfume de McLaggen inundando todo. Un olor a cuero, tabaco y musgo, no del todo desagradable, pero excesivo en intensidad.- Aunque esto no compensa todos los insultos.
- Ya te pedí disculpas.
- Me llamaste "Parásito despreciable", eso amerita más que unas disculpas.- Hermione no pudo evitar una sonrisa en sus labios, de la que Cormac claramente no se percató- Puede que una invitación a cenar…
- En tus sueños, McLaggen.
- Créeme que en mis sueños hacemos más que cenar…- sonrió socarronamente, y ella se giró a mirarlo espantada. ¿Realmente estaba insinuando lo que ella creía? Tan anonadada estada que prefirió ni aún responder, y regresó sus ojos a la puerta, concentrándose en contar los segundos.- Pero aceptaré tus disculpas… esta vez. De todos modos, ya debe ser un duro golpe para tí que todo lo que hiciste fuera por nada.
Si bien las palabras encendieron una alarma en Hermione, el percatarse de que los dedos de Cormac jugueteaban con un mechón del cabello de ella, la hizo ver rojo, y terminó de girarse a enfrentarlo.
- ¡No me vuelvas a tocar! ¡Nunca!- por el modo en que McLaggen sonrió de lado, no pareció comprender el mensaje, pero por suerte para Hermione las puertas se abrieron a su espalda y ella aprovechó de salir disparada, tan lejos como pudiera del cretino que tenía enfrente, y una vez en su oficina, cerró la puerta con fuerza.
Los azules ojos de Hestia se posaron en ella, con la preocupación plasmada, mientras leía lo que parecía un ejemplar de El Profeta.
¡Nos descubrieron!, pensó Hermione. Pero cuando la mujer giró hacia ella la primera plana, el vaso de café que llevaba en la mano terminó de caer al piso de golpe, y recordó que no había puesto sobre él ningún hechizo antiderrame, mientras sus ojos repasaban el titular:
"Hijo de Mortífago muere por Viruela de Dragón".
-HP-
Cuando Hermione apareció en Grimmauld Place, el ruido que llegaba de la cocina fue lo primero que atrajo su atención, solo para encontrar ahí a Malfoy y Nott riendo a carcajadas, quien sabía de qué.
Para alguien que había perdido gran parte de su sangre el día previo, Nott lucía extrañamente recuperado, con vendas limpias en sus muñecas, rizos castaños recién lavados y una sonrisa contorsionando maravillosamente su rostro blanco.
- ¡Mi salvadora!- exclamó, girando a ella con brazos extendidos cuando se percató de su presencia. Malfoy, en cambio, dejó de reír de golpe y se dirigió al lavaplatos a depositar un tazón vacío. Aún vestía de negro, y por el desorden de su cabello y las ojeras de sus ojos, parecía haber dormido menos que ella.- Siempre dije que si el Señor Oscuro te hubiese tenido de su lado, otro habría sido el resultado de la guerra.
Hermione pestañeó un par de veces, sin saber bien si debía reír o llorar frente al comentario, por lo que prefirió ignorarlo y exponer la primera plana del periódico a los ojos de ellos.
Poco a poco, la comprensión fue haciéndose evidente en el rostro de Nott.
- ¡Lo sabía!- exclamó al fin, tomándose la cabeza con ambas manos, el espanto dibujado en su cara.- ¡Sabía que moriría virgen!
Hermione volvió a pestañear, sin alcanzar a entender lo que acababa de ser dicho.
- No estás muerto, Theo- Aclaró Malfoy, con desafección. Sus ojos fijos en Hermione.
- ¿Cómo que no?- siguió Nott.- El puto periódico lo declara. ¿Sabes lo que dirá mi tumba? "Theodore Nott: guapo y virgen".
Hermione los observaba discutir sin entender del todo el hilo de la conversación. De algún modo se sentía transportada al teatro del absurdo, cuando Malfoy siguió.
- Ayer no pareció importante morir, cuando te rebanaste las muñecas con quién sabe qué.
- Ayer era ayer… ¡Y tú sabes mejor que nadie que mis razones tuve! Pero cuando desperté esta mañana pensaba aprovechar la segunda oportunidad.
- Cuarta…-masculló Malfoy, y Nott abrió los ojos muy grandes, haciendo señas hacia Hermione.- ¿Te importa que lo diga frente a ella? Acabas de confesarle que eres virgen. ¿Realmente te complica que sepa que además eres suicida?
- La confesión de mi virginidad cumplía un objetivo. Lo otro no.
- Y, ¿cuál era el objetivo?
- Ver si se apiadaba de mi.- y se giró a Hermione, sonriendo de un modo extraño- Granger, ¿qué opinas del sexo por compasión?
- Debe saber de eso, - sonrió Malfoy, con sus ojos clavados en ella.- Estuvo con Weasley…
Y ambos comenzaron a reír en un modo ridículo, que hizo a Hermione respirar hondo antes de volver a hablar.
- ¿A ninguno de ustedes dos le llama la atención el titular?- exclamó, apuntando al periódico.- ¡Te están dando por muerto, Nott! ¿No te parece extraño que el Ministerio te esté dando por muerto?
Si bien ambos dejaron de reír ante su reclamo, Hermione sentía la ira bullir dentro de ella, y un deseo ardiente de decirles muchas cosas más que habrían explotado por su boca, de no ser porque la voz de Harry a sus espaldas la interrumpió.
- No fue el Ministerio el que lo dio por muerto, fueron los guardias, Hermione.
- ¿Cómo lo sabes?
- Muchos miembros de mi honorable Departamento de Aurores parecían particularmente felices hoy, luego que una nota llegara de Azkaban con la noticia.- Harry lucía serio, mientras su mirada pasaba de Malfoy a Nott.
- Pero los guardias saben que no estaba…
- Los guardias prefieren inventar un muerto que confesar que se escapó un prisionero.-intervino Malfoy, sin ningún rastro de la jocosidad previa en su rostro.- Siendo Viruela la causa de muerte, pueden ocultar el cadáver con facilidad. Nadie esperará verlo por el riesgo de contagio. Es la excusa perfecta para mentir.
- Y aprovechan de hacer feliz a los Aurores…- agregó Hermione- ¿Por qué te quieren muerto, Nott?
El rostro del muchacho había adquirido una seriedad que contrastaba horriblemente con su ánimo de los minutos previos. Se parecía más al Nott que ella recordaba de Hogwarts. Alto, delgado, serio… desconfiado.
- Fue mi culpa.- Dijo Malfoy de pronto, atrayendo las miradas a él.- Le pedí que investigara a algunas personas.
- ¿Por qué?- aquello no lo había dicho antes, y Hermione comprendió que había muchas cosas que estaban ocultando. La sensación era molesta.
- Me estaban extorsionando. Quería tener algo con qué extorsionarlos de vuelta.
- ¿Y qué descubriste?- Harry dirigió la pregunta a Nott, quien lanzó una breve mirada al rubio antes de responder.
- No lo sé realmente. Hice muchas preguntas, a muchas personas… Alguno de ellos debe creer que di con algo importante.
- ¿Quién?
- No lo sé…- Nott se encogió de hombros. Parecía sincero.- Pero antes de meterme en la sala oscura ayer, uno de los guardias planteó que no podían desobedecer una orden del Ministro, que tenían que entregarme a… - giró a mirar a Hermione- al Ministerio.
- Dijo "la puta", ¿no?- Hermione cruzó ambos brazos sobre su pecho, mostrando que no le importaba el insulto, lo que pareció causar gracia a Nott, que asintió sonriendo de oreja a oreja, haciendo que sus rizos castaños rebotaran contra su frente.- ¿Y qué más dijo?
- Alguien le respondió que no podían dejarme salir, porque no les convenía a "los de arriba". Que había que llamarlos para que resolvieran "su" problema.
- ¿Quiénes eran?- preguntó Malfoy.
- No lo sé, Draco… No me daban muchas ganas de andar preguntando nombres y haciendo amigos ahí dentro.- reclamó- ¡Cada vez que hablaba me mandaban a la sala oscura!
Hermione habría querido preguntar qué otras cosas hacían aparte de ponerlo en aislamiento. ¿Lo habían torturado como a Malfoy? Pero Harry interrumpió el curso de sus pensamientos al hablar.
- Lo bueno de que seas declarado muerto, es que nadie estará buscándote.- su amigo ajustó los lentes sobre el puente de su nariz, con media sonrisa- Podríamos dejar pasar un tiempo y luego, darte otra identidad, o… no sé.
- Pero no quiero dejar de ser Theodore Nott…- Alegó el muchacho.
- Ayer si querías…
- Quería morir, Draco, pero incluso muerto seguía siendo Theodore Nott…
- ¡Ni siquiera te gusta el nombre!- alegó Malfoy masajeandose las sienes.
- He aprendido a tomarle aprecio.
- Puede que haya una mejor solución…- intervino Hermione, haciendo a todos girar a mirarla.
- No me digas que Hermione Granger tiene un plan brillante.- masculló Malfoy, con expresión burlona, pero no pasó desapercibida para Hermione una cierta expectación en sus ojos.
- Puede que sí lo tenga…- Hermione se mordió los labios mirando fijamente al rubio.- Pero necesitaré tu ayuda…
-HP-
Draco Malfoy no pareció del todo sorprendido de que el tipo de ayuda que requerían de él fuera dinero. Necesitaban suficiente para financiar una instancia de apelación distinta al Wizengamot, donde pudieran presentar una denuncia por la muerte de Nott. Según el plan de Hermione, esa denuncia sería el punto de partida para dejar al descubierto la inocencia del muchacho, los maltratos y extorsiones de Azkaban, y su relación con los distintos departamentos del Ministerio.
- Si hacemos bien esto, podemos limpiar tu nombre, además de desenmascarar a quienes estén participando en las torturas.- expuso Hermione, bajo la atenta mirada de los tres muchachos.
- O sea que,- habló Theodore, con poca convicción- tengo que esperar oculto un tiempo a que toda esta idea funcione y luego… ¿Resucito?
- Algo así.
- ¿Y cómo se van a tomar todos mi resurrección? Yo sé que hay precedentes- hizo un gesto despectivo hacia Harry, que le ganó un bufido por parte de este- Pero eso fue solo unos minutos, y con una jodida piedra mágica. Aquí estamos hablando de meses, según entiendo.
- Una vez que tu inocencia esté aclarada, podemos justificar tu rescate exponiendo que era un tema de vida o muerte- siguió Hermione.
- ¿Y los meses que demore esto?- Nott había entrecerrado los ojos, con poco convencimiento.
- Te mantuviste oculto por miedo a volver a Azkaban siendo inocente. Es completamente entendible.
- ¿Y cuál sería la pena por fingir mi muerte y ocultarme?
- Luego de demostrar tu inocencia, podríamos conseguir que no sea más que una multa.
- ¿Una multa?
- Cuantiosa, pero solo una multa.- siguió Hermione, ganándose una mirada pensativa de Nott.
- ¿Qué tan cuantiosa?
- Theo… Te recuerdo que eres inmensamente rico.- intervino el rubio.
- ¡Y quiero seguir siéndolo!
- Theo…- Malfoy puso los dedos sobre las sienes.
- ¡Yo sabré en que quiero ocupar el puto dinero que me gané siendo hijo de un malnacido! Tengo planes con ese dinero…
- Ayer no parecían importarte esos planes…
- ¡Vuelve a mencionar lo de ayer, Draco, y te juro que…!
- Yo pagaré la multa…- dijo el rubio al fin.
- ¡Más te vale! Fue a ti a quien se le ocurrió que me las diera de detective.
Malfoy parecía dispuesto a responder algo más, pero la atenta mirada de Harry y ella sobre ellos, le hizo hacer una seña a Nott y ambos guardaron silencio.
- Bien…- siguió Hermione- Hablaré con Kingsley para avanzar con el proyecto, y luego necesitamos que alguien cercano tuyo presente la denuncia buscando responsables por tu muerte.
- ¿Alguien cercano?- bufó Nott- ¿El fantasma de mi madre o el de mi padre? ¿O tal vez la novia que no tengo?
- Blaise la hará- dijo Malfoy.
- ¿Y por qué no tu?
- Porque soy un jodido mortífago y ex convicto… ¿Cómo crees que eso ayudaría tu caso?
- Malfoy tiene razón…- dijo Hermione, ganándose una expresión de puro odio del rubio.- No es conveniente que lo haga él. Blaise sería una mejor alternativa, si no tienes otra.
- ¡Pensarán que soy gay! ¿Cómo diablos conseguiré novia tras resucitar si creen eso?
- ¿Por qué pensarían eso?- preguntó Harry de pronto, sin comprender.
- ¡Porque Blaise es gay!
- Bisexual.- corrigió Malfoy.
- ¡Es lo mismo!
- No… Si solo fuera gay, no me habría tenido veinte minutos completos oyendo cuánto le excita el trasero de Granger.
Hermione casi saltó de su asiento ante el inesperado comentario, sin saber muy bien cómo responder. Grande fue su sorpresa cuando Malfoy se giró hacia ella, con su sonrisa torcida, y le guiñó un ojo. Ella le respondió frunciendo el ceño.
- ¿Y no podemos pedir a Astoria que la presente?
- No involucremos a Astoria en esto.- fue la fría respuesta de Malfoy.
¡Claro! No involucremos a la inocente Astoria…, susurró una voz dentro de la cabeza de Hermione. Aunque no habría sabido explicar por qué.
Theodore terminó de refunfuñar algo, antes de salir dando zancadas de la cocina, mientras Harry indicaba que tenía que volver al Ministerio. Hermione le dijo que lo seguiría apenas se asegurara de dar acceso al fidelio a Malfoy y Zabini. Si Nott tendría que quedarse ahí unos meses, había que velar porque tuviera compañía.
Para cuando giró a buscarlo, notó que el rubio no se había movido de su posición, con los brazos cruzados sobre su pecho, y el rostro inclinado hacia un lado. Sus ojos grises fijos en ella, analizándola.
- Tú realmente quieres mejorar el mundo- No era una pregunta, pero Hermione igualmente asintió.- Tienes claro que eso no les va a gustar, verdad?
- Solo quien no hace nada nunca es criticado.
- No serán solo críticas, Granger. Te van a odiar.
- Tengo experiencia siendo la indeseable número dos.- dijo ella, llevando un mechón de cabello detrás de la oreja, y alzando su mentón en dirección a él.- Tal vez con esto logre ganar el primer lugar.
Inesperadamente, los labios de Malfoy esgrimieron una sonrisa… Y esta vez, la sonrisa alcanzó sus ojos.
- Fin del capítulo 4-
Solo quiero compartir que ayer terminé de escribir una escena puntual que viene en los últimos capítulos de la historia... Y quedé mal, pero necesitaba escribirlo... Así que repito la advertencia: Fic Oscuro... Con harto contenido para mayores de edad, pero creo que a veces, leer oscuridad nos ayuda a buscar nuestra propia luz... Escribir de ella y transformarla, al menos me ayuda a mi.
Gracias por leer.
Alex.
