Nota de la Autora: Estamos a solo dos capítulos de una escena que adoré escribir y que estoy segura que van a disfrutar… pero los capítulo son igualmente importantes para llegar ahí. Un abrazo a todos los que leen y agradecimientos a quienes me dejan sus comentarios, pues me ayudan a mejorar, Alex.

Capítulo 7: DEAN THOMAS

"No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho,

los peligros desconocidos son los que inspiran más temor."

- ALEXANDRE DUMAS

Dean y Seamus habían sido grandes amigos desde Hogwarts, por lo que no fue una sorpresa para Hermione enterarse que seguían siéndolo al extremo de compartir apartamento, y haber entrelazado sus vidas en más de una forma, pese a la diferencia que había en la mayoría de sus intereses. Seamus se dedicaba a la importación de licores, mientras Dean, acababa de terminar la Escuela de Derecho Mágico.

Tampoco fue una sorpresa que, cuando Dean aceptara apoyarlos, representando a la parte acusadora en las apelaciones, Seamus quisiera estar involucrado colocando el alcohol y la diversión en las reuniones que tenían en el apartamento de ambos, para planificar las presentaciones que estaban por venir.

- Entonces,- siguió Hermione- ¿es el Wizengamot el que tendrá que decidir la identidad del Defensor?- Dean asintió.

- Y todo apunta a que ya escogieron a Viola Buttercup… Sólo está pendiente que lo oficialicen.

- ¿Y quién es Viola Buttercup?- preguntó Harry, ganándose un encogimiento de hombros por parte de Ron, quien había llegado a acompañarlos, movido más por el licor importado de Seamus, que por algún interés real en los avances del "nuevo proyecto de Hermione", como llamaba en forma despectiva a lo que estaban haciendo.

- Es una de las Defensoras más eficientes y despiadadas conque te podrías topar jamás.- explicó Hermione, quien la había visto en suficientes portadas para saber de su especial interés en defensoría corporativa. También había sido tristemente famosa cuando su marido, hijo de muggles fue apresado y muerto por los seguidores de Lord Voldemort. Motivos no le faltaban para tomar la defensa de los guardias y el sistema que se encargaba de cobrarse de los mortífagos que odiaba.

- Pero nosotros tendremos de nuestro lado a Dean…- expuso Seamus alzando la copa- Ninguna defensora podrá dejar libres a esos mortífagos, mientras Dean represente la parte acusadora.

- Seamus…- intentó aclarar Dean- Ya te expliqué que en realidad, nosotros estamos contra Azkaban… Puede que algunos de esos mortífagos sean nuestros mejores aliados en esto.

- ¿En serio?- expuso Seamus.

- Ya te lo había dicho. Hay abusos en Azkaban, en contra de los prisioneros… Muchos de ellos son mortífagos.- siguió Dean, tomando la mano de Seamus.- Usaremos sus declaraciones para demostrar que Theodore Nott murió por culpa de los guardias.

- ¡Diablos! Creí que estaba tan ebrio que había entendido mal…- expuso Seamus con el ceño fruncido, pero apretando de vuelta la mano de Dean.- Como sea… Si tenemos de nuestro lado a Dean, seguro que le daremos batalla a esa bruja…- y extendió su vaso para celebrar, mientras Dean besaba la mano que le tenía sostenida en un modo afectuoso que hizo abrir mucho los ojos a Ron.

-HP-

Los domingos eran para Hermione el día que dedicaba a compartir con sus padres y agradecer a San Mungo por haber recuperado sus memorias. Todo el proceso había tomado varias semanas, y tanto Rose como Henry Granger, ya con sus identidades y recuerdos recobrados, habían aceptado la situación con mayor comprensión de la que ella esperaba, pero sin necesariamente perdonarla del todo.

Su padre había mencionado en más de una ocasión, que solo cuando Hermione fuera madre entendería por qué había sido tan egoísta de su parte su acción.

"Puedo comprender lo que hiciste", le dijo una tarde, "pero eso no cambia el hecho de que soy tu padre, y tú no tenías derecho a tomar esa decisión por mi".

Su madre nunca lo había expuesto con palabras, pero ella sabía que no pensaba muy distinto. Aún así, Hermione estaba convencida de que había sido la decisión correcta, y cada vez que podía compartir con ellos de una tarde de películas muggles, o la discusión de un libro, concluía que sus silenciosas recriminaciones, eran un precio que pagaría mil veces, si con ello había logrado mantenerlos a salvo.

- Hermione, ¿está todo bien?- preguntó su madre en un momento, trayendo su atención de regreso a la conversación que tenían durante la cena.- Llevas semanas muy distraída, cariño.

- Lo siento, mamá. Todo está en orden.- sonrió.

- ¿Segura que no hay ninguna nueva guerra mágica en curso?- intentó bromear su padre.- Me gustaría estar sobre aviso esta vez.

- ¡Henry!- le llamó la atención su madre, pero por el modo en que sonreía, medio en broma, medio en serio, Hermione sabía que la duda estaba ahí, y que siempre tendrían ese miedo.

- Ninguna guerra en curso por ahora.- los tranquilizó sonriendo.

- ¿Problemas con tu trabajo?- preguntó su padre, alzando una ceja.

- No realmente.- pensó Hermione. Si debía ser sincera los mayores problemas se habían resuelto.- Desde que Malfoy solucionó lo del dinero, todo está avanzando bien.- Los ojos de Rose y Henry se encontraron, en una significativa mirada ante el nombre- No sé que se están imaginando, pero créanme que se equivocan.

- No hemos dicho nada, querida.- masculló su padre, sobre su copa de vino.

- Pero nos encantaría poder conocer a ese chico.

- ¿A Malfoy?

Hermione abrió los ojos muy grandes. Sabía que llevaba unas cuantas semanas mencionando su nombre en las conversaciones con sus padres, principalmente hablando de él como un rubio pomposo que no colaboraba demasiado. También les comentó algo sobre su sorpresa al descubrir cuánto le importaba Nott al rubio, y puede que hubiera mencionado- unas cuantas veces- el mal rato vivido en su apartamento cuando Ron lo había insultado. Pero más allá de eso, no entendía por qué sus padres podrían querer conocer a alguien como Malfoy.

Claramente nunca les mencionó nada sobre los prejuicios que el chico tenía con los muggles, ni el cómo la había tratado en sus años de Hogwarts. Ni aún de niña les había hablado nunca del rubio pomposo que la molestaba, ni de las razones por las cuales lo hacía, pensando que ellos pudieran sentirse tan mal como ella, por la condición de inferioridad en que la colocaba su sangre. Había sido una niña bastante insegura y estúpida, si lo pensaba ahora.

Por un instante, pensó en confesarles lo que durante años había callado, a fin de que dejaran de esbozar media sonrisa cada vez que hablaban de él, pero luego recordó que transparentar con ellos lo que había de oscuro en su historia con Malfoy, la exponía a entrar en detalles de los que nunca había querido hablar.

Como la palabra tatuada a punta de cuchillo en mi antebrazo.

- Créeme, mamá, que no hay ninguna razón como para que quieran conocerlo…- expuso.- No es precisamente un amigo.

- Pero pasas bastante tiempo con él como para que en algún momento se transforme en un amigo, ¿no crees?- preguntó su padre, y Hermione debió pasar la lengua por sus labios al sentirlos repentinamente secos, recordando la revisión de tatuajes que había tenido lugar la última vez que estuvieron juntos.

- Y de lo que hemos oído, parece estar siendo de ayuda en lo que estás haciendo.- agregó su madre.

Solo hizo un viaje desde Marsella a París, para conseguirnos un puto financista.- pensó Hermione.- Y se comprometió a algo de lo cual aún ni me entero para conseguirlo.

Definitivamente Malfoy sí se había involucrado con lo que hacían y sí estaba siendo un apoyo, aunque, como había dejado claro la última vez que hablaron, sus motivos estaban puestos en conseguir la libertad de Theodore Nott, más que en apoyar el concepto de justicia de ella.

- ¿Quién viajó a París?- preguntó su padre de pronto, y solo entonces Hermione se percató de que había expresado parte de sus pensamientos en voz alta.

- Definitivamente creo que quiero conocerlo.- insistió su madre, con una sonrisa amable, pero que dejaba en claro sus pensamientos.

Si supieras, mamá… Si solo supieras que no existe ninguna posibilidad de conseguir que Draco Malfoy coloque un pie en esta casa. ¿O si?. Curiosamente, ya no estaba tan segura de aquello como antes.

-HP-

Llegar a Grimmauld Place para encontrar a Croockshanks acomodado sobre el regazo de Theodore Nott, ya era llamativo, pero percatarse de que éste a su vez acariciaba al gato, mientras contemplaba un televisor apagado, acabó por descolocarla.

- Nott.

- Granger.- masculló él, con aparente aburrimiento, sin dejar de acariciar a Croockshanks.

- ¿Te das cuenta de que el televisor está apagado, verdad?

- Si, Granger. Lo tengo claro.

- Y debes saber también, que todo el sentido de un televisor muggle, está en ver algo a través de él.

- ¿No me digas, Granger?- exclamó en forma exagerada, colocando una mano sobre su pecho.- Comenzaba a pensar que los muggles eran verdaderamente idiotas al considerar que esto era divertido…- la ironía estaba tan clara en sus palabras, que Hermione cruzó los brazos por delante de su pecho y frunció el ceño con molestia.

- Lo que quiero decir…

- Sé perfectamente que estos aparatos transmiten imágenes, Granger. Me tomé la molestia de leer el manual cuando llegó.

- ¿El manual?

- Claro. Los muggles tienen por costumbre incluir manuales en sus aparatos.- sonrió de oreja a oreja, y Hermione se percató de que sus rizos castaños amenazaban con cubrir buena parte de su rostro si no recibían un corte prontamente.

- La pregunta es ¿por qué estás sentado frente a un aparato muggle, sin hacerlo funcionar?

- Porque estoy pensando, Granger.

- ¿Pensando?

- Si. Pensando. Algunos usamos nuestro cerebro para eso. Y antes de que vuelvas a hacer otra de tus molestas preguntas poco claras, responderé lo que quieres saber desde que te apareciste aquí.- Se inclinó levemente hacia ella, como para dar más énfasis a su respuesta- No me interesa ver los ridículos programas muggles. Si compré este aparato, es porque pienso entender cómo funciona para adaptarlo al mundo mágico, del mismo modo que otros han adaptado los teléfonos. Haré que todo mago quiera tener uno de estos en su casa, aunque solo sea para revisar ahí las noticias.

- ¡Vaya!- sonrió Hermione, ganándose una nueva sonrisa de oreja a oreja por parte de Nott, como si ese "vaya" fuera una felicitación que reafirmara su genialidad.- No creí que fueras del tipo que busca hacer algo bueno por el mundo mágico, Nott.

- ¿Algo bueno por el mundo mágico?- Nott se giró a ella alzando una ceja- ¡Los cuernos si me importa hacer algo bueno por el mundo mágico, Granger! A mí solo me importa el dinero que puedo ganar con esto.

- ¿El dinero? Nott, te recuerdo que ya eres rico.

- Quiero ser más rico- respondió como si fuera obvio- Pienso aprovechar los meses que sea que tenga que estar aquí encerrado, Granger, porque cuando salga de aquí seré inmensamente rico. Incluso más rico que Draco.

- ¿Puedo preguntar algo?

- Ya lo estás haciendo. De hecho, nunca dejas de hacerlo. ¿Para qué diablos pides permiso si igualmente no hay como parar tus preguntas?- Y alzó a Crookshanks desde su regazo hasta la altura de sus ojos- ¿Verdad que es insoportable, Gato?- le dijo a su antigua mascota- No es una sorpresa que te quedaras tan felizmente conmigo.

- ¿Para qué quieres el dinero?

El muchacho devolvió el animal a su regazo, antes de girarse a ella, retirando un rizo oscuro de su rostro.

- ¡Qué pregunta tan cínica, Granger! No me la esperaba de ti. Todos queremos dinero. Tú trabajas por él, ¿o no?

- No había cinismo en mi pregunta, Nott. Realmente quiero saber qué piensas hacer con él. Alguna vez dijiste que tenías planes.

Nott la observó por unos segundos, como si esa aclaración le agradara, y sonrió.

- Así es. Tengo planes. Crearé la "Fundación Theodore Nott", para magos genios incomprendidos- sonrió nuevamente en el modo amplio que él lo hacía.- Así, esas pobres almas no estarán obligados a vivir con padres de mierda, si no quieren.- Entrecerró sus ojos, y debió apretar con demasiada fuerza al felino en su regazo, pues Croockshanks hizo un maullido extraño antes de volver a acomodarse.- ¡Ah! Y tendrán putas.- volvió a sonreír.

- ¿Putas?

- Claro. No necesitarán rogar a ex compañeras de colegio para que se acuesten con ellos, siendo desatendidos solo porque hay un rubio más guapo al lado.

Esta vez, sus ojos negros se clavaron en ella con una expresión difícil de pasar por alto, y Hermione sintió el rojo subir a sus mejillas, sin saber cómo o qué responder a eso. ¿De verdad Nott creía que ella se sentía atraída por Malfoy?

¿No es así?, susurró la vocecita en su cabeza.

Pero antes de que ella pudiera discutir con su consciencia, o desmentir a Theodore Nott, el ruido de pasos acercándose rápidamente le hizo recordar que a través de los galeones mágicos, había quedado con Malfoy de reunirse ahí esa tarde.

- Lamento la demora,- masculló con su voz grave, llegando junto a ella, aunque su expresión no daba muestras de que en verdad lo lamentara- Zabini necesitaba un discurso bonito con los Buckthorn.- Y se dejó caer en el sillón junto a Nott, estirando sus largas piernas sobre la alfombra, cruzándolas en los tobillos, mientras pasaba su mirada entre Nott y ella.- ¿Pasó algo?

- ¿Un discurso bonito?- preguntó ella, alzando una ceja. No tanto porque tuviera interés en la aclaración, como por distraerse de lo bien que le quedaba la camisa gris de rayas negras que llevaba ese día.

- Ya te lo dije.- respondió- Zabini pone su ingenio y yo coloco el discurso.- Y le guiñó un ojo.

Hermione estaba segura que Malfoy lo hacía adrede, a sabiendas del efecto que eso tenía en ella.

- Lo que me recuerda, Granger- interrumpió Nott- ¿Sabías que Gato es francés?

- ¿Gato?

- Gato.- Aclaró Nott, apuntando a Croockshanks.

- Su nombre es Croockshanks.

- No existe modo de que yo vaya a utilizar un nombre tan ofensivo con esta criatura, Granger.- su expresión era seria, y para sorpresa de Hermione, la mirada de su propia mascota, parecía acusadora.- Realmente no termino de imaginar la tortura que fue para Gato tener que responder todo este tiempo a un nombre que alude a sus piernas torcidas. ¿Te gustaría acaso que en lugar de Granger, te llamara "Culo Grande" y que tú no pudieras decir nada al respecto?

- No soy precisamente un defensor de criaturas mágicas, Granger- interrumpió Malfoy- pero Theo tiene un punto. ¿"Piernas torcidas"? Y se suponía que ustedes los Griffindors eran los buenos.

- Yo creo que solo el ser francés lo ayudó a sobrevivir el trauma.- siguió Nott.- ¿Verdad que sí, Gato?

- ¿De dónde sacaste que es francés?

- Lo descubrimos por casualidad.- sonrió Nott.- Draco, haz tu magia.

El aludido alzó ambas cejas torciendo el labio, como si no le agradara del todo la idea de que Nott le ordenara ofrecer un espectáculo. Pero ya fuera porque le era difícil negarle nada al chico que había ido a parar a Azkaban por su culpa, o bien porque quería molestar a Hermione, se colocó de pie, a pocos pasos de Hermione, y giró a mirar al animal.

- Tu veux manger, minou?- Crookshanks alzó el rostro en forma casi instantánea, en respuesta a lo que fuera que Malfoy quisiera decir con aquellas palabras impregnadas de una sonoridad armónica y profunda, difícil de pasar por alto.- Miaou si tu veux manger un bon morceau de saumon- el maullido de su mascota hizo que el rubio sonriera divertido, mientras ella se percataba de que la escena la había hecho quedar con la boca abierta, aunque no precisamente por la reacción de su mascota.- Bon minou!

Si bien Hermione algo entendía del idioma como para adivinar que el rubio no había hecho más que ofrecer comida a Crooks, fue la fluidez de su pronunciación, la cadencia aguda de las palabras y la delicadeza silábica propia del idioma, lo que hizo que aquello sonara en la voz grave de Malfoy, como una melodía sensual y hechizante.

- ¿Lo ves?- siguió Nott, con uno de sus rizos negros cubriendo parcialmente su ojo derecho- Tu gato es francés.

Hermione se obligó a juntar los labios, a fin de cerrar su boca, y llevó un mechón de cabello por detrás de su oreja, luego que Malfoy le guiñara el ojo, antes de echar a andar en dirección a la cocina, seguido de cerca por el gato.

Ella lo siguió con los ojos, rogando porque sus mejillas no estuvieran todo lo rojas que las sentía en ese momento, cuando su cerebro imaginaba una frases muy distintas, pero en ese mismo idioma, susurradas por el rubio… A su oído.

- ¿Algún avance con las investigaciones por mi muerte?- la interrumpió Nott, con una ceja alzada, y una expresión intrigada en su rostro. Si se debía a su interés por los avances con su caso, o por lo que acababa de presenciar, Hermione no podía saberlo.

- De hecho las hay. Pero no son buenas… No del todo.

- Te escucho- Nott inclinó el rostro hacia el lado izquierdo, con sus ojos negros fijos en ella, y su brazo derecho extendido sobre el respaldo del sofá.

- Prefiero que llegue Malfoy, dado que fue para explicarle esto a él que he venido acá.- el rostro de Nott se rigidizó, y la nube oscura que se posaba intermitentemente en sus ojos, había vuelto a ellos.

- Es mi pellejo el que está en juego, Granger- Odiaba el modo en que Theodore Nott podía cambiar su estado de ánimo, y aborrecía el miedo que generaba en ella cada vez que lo hacía.- Lo mínimo que merezco por ello, es que me pongas al tanto de qué mierda está pasando, antes que a nadie.

Sus párpados estaban entrecerrados, y sus labios apretados, en una expresión que, aunque seguía pareciendo atractiva, gritaba peligro. Hermione agradeció mentalmente que Nott nunca tomara la marca, pues un mortífago con esa expresión, habría sido verdaderamente atemorizante.

- Contactamos a un ex guardia de Azkaban que podría ser clave en el relato. Un tal Amos Dogwood- Hermione caminó hacia la silla frente al sillón, para quedar frente a Nott, y tomó asiento ahí.- Tener a uno de ellos exponiendo lo que otros guardias hacían, y saber el tipo de tratos que tenían, nos podría dar grandes ventajas, y de lo que Harry alcanzó a hablar con él, sabe incluso quién es el contacto en el Ministerio.

- ¿Y eso por qué sería malo?

- Porque mientras estaba exponiendo parte de lo que sabía, se enteró de que Malfoy se niega a declarar.

- ¿Cómo se enteró?

- Puede que Harry lo haya dejado escapar por error.

- ¿Potter?

- Como sea. Luego que Harry soltara que no habíamos conseguido que Malfoy declarara, dijo que él no iba a arriesgarse a declarar si Malfoy no lo hacía. Que él tenía mucho más que perder, y que ya había perdido un empleo por defenderlo sin recibir ni las gracias.

- No fue precisamente una defensa lo que hizo.- la voz del rubio a sus espaldas la hizo girar de golpe.- No había mucho que agradecer.

- Si pudieras aclararme qué fue exactamente lo que hizo o dejó de hacer, Malfoy, tal vez podría tener mejores argumentos para defender tu negativa a declarar. Pero lo cierto es que para todos es una incógnita el por qué debamos estar pidiendo a otros que declaren, cuando la fuente más obvia de información eres tú, y no estás dispuesto a hacerlo ni siquiera por Nott.

- No me metas a mí en esto, Granger.- Nott alzó ambas manos, en el gesto universal para mostrar inocencia, pero Hermione seguía con los ojos fijos en Malfoy, que la observaba con ojos inexpresivos y labios entreabiertos. Apoyaba la espalda contra el muro tras él con los brazos cruzados sobre el pecho y el rostro parcialmente inclinado hacia el lado. Parecía sopesar sus palabras.

- Estás metido en esto hasta el cuello, Nott.- se giró a él, quien curiosamente no parecía contento con su preocupación, sino molesto por su objetivo.- Es por ti que lo estamos haciendo. Pero el único modo que tenemos de demostrar que te condenaron en forma injusta, es tener pruebas tan contundentes contra los guardias, que ellos estén dispuestos a decirnos quién dio la orden para que te retuvieran sin opción de salida. Solo si los colocamos en una situación en que arriesguen ir a prisión, podremos saber quienes están detrás de tu encarcelamiento. ¿Lo entiendes? No me sirven declaraciones de excesos de castigo, ni de amenazas no cumplidas. Ni siquiera lo del dedo de Flint es creíble, si no tenemos alguna otra víctima que lo corrobore, y la mayoría de las verdaderas víctimas siguen en Azkaban o están en San Mungo. Así que agradecería muchísimo tener algo más de claridad respecto a lo que pasó o…

- Lo haré.- Hermione se giró de golpe ante las palabras de Malfoy. No pensó que su aceptación la sorprendería tanto.

- Lo que Draco quiere decir, es que podemos darte más detalles- intervino Nott- pero no va a participar directamente del juicio como…

- Theo.- su voz grave sonó arrastrada, pero firme.-Lo haré. Declararé en el juicio.- tenía los ojos fijos en el piso, y mordía su labio inferior, transfiriendo más preocupación que seguridad.

- No es necesario, Draco. Seguro que Granger aquí puede escuchar tu relato y transmitirlo a quienes corresponda.

- Podríamos intentar hacer una declaración solo escrita- expuso Hermione, aunque poco convencida- y esperar que…

- ¿Que la defensa no me llame a declarar? Si mi declaración escrita se presenta como prueba, pueden llamarme a declarar. Y lo harán, porque invalidando mi relato están más cerca de ganar el puto juicio.- sus ojos se clavaron en ella, con algo más de desición que antes- Así que será mejor ir ensayando como testigo de nuestro lado, antes que me llamen ellos.

- Draco, podemos ver otro modo de…

- No. Granger tiene razón. Si el mejor exponente que tenemos hasta el momento es Marcus Flint, estamos perdidos. Era bueno como capitán del equipo, pero las palabras no son lo suyo. Les bastará presionarlo un poco para que diga cosas que nos jugarían en contra, o que no diga nada, lo que es peor. Además… Tú estás fuera de Azkaban, Theo. No hay mucho más con lo que puedan amenazarnos ahora.- sus ojos descendieron al piso, pero no pasó desapercibido a Hermione el modo en que su voz bajó de volumen con la última frase o la insistencia con que mordía un extremo de su labio inferior, en un modo que no tenía la sensualidad de otras veces, sino que transmitía su miedo.

- ¿Estás seguro?- se atrevió a preguntar Hermione, sin querer mirar a Nott. El rubio inspiró hondo y asintió.- Bien. Tendremos que partir por ensayar la declaración. Pero esta vez tendrás que decirme todo. Tengo claro que hay muchas cosas que omitiste la última vez.- El rubio no asintió, pero tampoco negó lo expuesto. Se limitó a mirarla con una expresión difícil de interpretar.- Tendrás que ir al Ministerio para firmar la declaración. Puedo tomarla aquí, junto a Harry, pero debes firmar allá o no es válida.

Malfoy asintió levemente y luego su rostro se curvó en una sonrisa, al percatarse del modo en que Croockshanks ronroneaba entre sus piernas.

- Tu l'as encore fini?- sonrió. Si lo hizo para huir de lo que acababa de ser pactado, o porque de verdad quería satisfacer al animal, era difícil saberlo- Criatura insaciable… - masculló, sin volver a mirar a Hermione, mientras salía nuevamente en dirección a la cocina, seguido por el gato.

A través del pasillo se seguían oyendo frases en francés, pero Hermione ya no las disfrutaba como antes. De algún modo presentía que la decisión de Malfoy no había sido fácil para él.

- ¿No hay otra opción?- le llegó la voz de Theodore Nott, con una expresión preocupada en su rostro.- Yo solo alcancé a estar ahí un mes, Granger y mi mayor enemigo fue una sala oscura. Pero si llegara a tener que volver a oír la voz o las risas de esos sádicos, no creo que pudiera evitar quebrarme. ¿Lo entiendes?

- Lo entiendo Nott. Yo tuve mi propio Azkaban, créeme.

- Si… lo de Bellatrix.- Hermione abrió los ojos muy grandes ante la sorpresa. Los detalles de lo ocurrido en la Mansión Malfoy no eran conocidos por todos. ¿Sería que Malfoy se lo había dicho?- ¿Cuánto fue eso? ¿Tres horas? ¿Una tarde?- Hermione comprendió lo que Nott quería exponer- Draco estuvo con esos sádicos todo un año, Granger.

- ¿No crees que lo hace precisamente por eso? ¿Por lo que tú y él tuvieron que pasar ahí?

- La verdad, es que me temo que no tiene tanto que ver con eso, como con darle en el gusto a cierta bruja insufrible.

Theodore Nott la miraba con una ceja alzada, atento a su reacción. De haberse tratado de cualquier otra persona, Hermione habría pensado que sus palabras aludían a algún sentimiento por parte de Malfoy hacia ella. Pero Nott conocía bien su historia, por lo que no podía ser ese el motivo.

- ¿Crees que lo he presionado demasiado?- Hermione cruzó los brazos sobre su pecho, para dar más intensidad a su reclamo- No es como que lo esté apuntando con un arma.- Nott entornó los ojos y giró el rostro de regreso al televisor apagado, haciendo un gesto despectivo con la mano, como si ella fuera un caso perdido.- Además, pienso que lo estás menospreciando, Nott.- El muchacho echó su cabeza hacia atrás, dirigiendo a ella una expresión expectante.- Malfoy sobrevivió una marca a los dieciséis, a un monstruo compartiendo su hogar, a una tía sádica, y una serie de torturas en Azkaban, y sigue en pie. ¿No te parece que hasta ahora ha demostrado bastante más fortaleza que muchos en su lugar?

- Admirable, sin duda.- susurró Nott. Sus ojos negros entrecerrados, fijos en ella.- Y por mucho que me hace gracia que le estés encontrando más de una cualidad a Draco, mi preocupación se mantiene.- Hermione estrechó los ojos, incitandolo a elaborar su respuesta.- Ha soportado un montón de mierda, Granger. Mucha de la cual algunos creen que se merece, pero todo tiene su límite. ¿Hasta cuándo crees que podrá recurrir a la oclumancia o a esa fortaleza que le celebras, antes de quebrarse?

Los pasos aproximándose dejaron la pregunta suspendida en el aire. Pero aunque la aparición de Malfoy no los hubiese interrumpido, Hermione sabía que no habría tenido como responder, porque de algún modo, muy en lo profundo, temía que Nott tuviera razón. Si las cicatrices en el cuerpo del muchacho significaban algo, Theodore Nott sabía de dolor y de límites a resistir antes de quebrarse. Probablemente mucho más que ella.

El cabello rubio asomando por el rabillo de su ojo distrajo a Hermione lo suficiente para despegar su vista de Nott y percatarse de que Malfoy estaba de pie frente a ella, extendiendo un tazón con algún líquido humeante. Ella debió pestañear un par de veces antes de procesar la idea de que Malfoy le había preparado un té. Su expresión perpleja debió hacerle gracia al rubio.

- No está envenenado.- aclaró, acercándolo tanto a ella, que Hermione se vio obligada a recibirlo, y al hacerlo, sus dedos rozaron los de Malfoy.

Hermione había tenido experiencias en las cuales sentía el tiempo y la respiración detenerse. En la mayoría de ellas, su vida o la de otros estaba en riesgo, o era una situación de vida o muerte. La sensación que aquel roce provocó en ella era parecida, pero distinta, porque no era miedo realmente. Era el frío recorriendo su cuerpo, la aceleración de sus pulsaciones sonando fuerte en sus oídos, una especie de tremor eléctrico cosquilleando en sus dedos y extendiéndose hasta algún espacio oculto en su vientre. No era miedo. Era algo más terrible que el miedo, a lo que ella no sabía colocar un nombre.

Y cuando él terminó de retirar sus dedos del tazón y los apretó hasta hacer un puño con la mano, dando cuenta de que el contacto también había tenido un efecto en él, Hermione recordó lo que ella era para él. ¿Pensaría que había ensuciado sus dedos al tocarla? ¿Se arrepentiría de haberlo hecho? Intentó buscar sus ojos, en busca de respuestas, pero Malfoy ya había girado hacia Nott, extendiendo el otro tazón a él.

- ¿Tú no beberás?- preguntó Hermione, sintiendo como su voz denotaba más hostilidad de la que él había esperado, por el modo en que estrechó su mirada y la observó con cierta sorpresa.

- He aprendido a disfrutar más el café,- respondió con tranquilidad, tomando asiento junto a Nott.- pero es un poco tarde para uno.

Hermione aún se tomó unos segundos antes de llevar el tazón a sus labios. El olor era delicioso, y lo que alcanzó a saborear del líquido caliente, le confirmó que lo que sea que Malfoy había preparado no tenía nada que ver con el té en bolsitas que ella había llevado cuando llegaron ahí. Sabía a algo caro y exclusivo. Como todo en él.

Con el rabillo del ojo, advirtió como Crookshanks venía de regreso, al parecer saciado ya de lo que sea que había recibido, y Hermione le hizo seña de que se ubicara en su regazo, pero para su sorpresa, el traidor animal fue a colocarse sobre las piernas de Nott, lo que ganó una sonrisa por parte de Malfoy

- Creo que tu gato está disfrutando demasiado la compañía de Theo.- susurró el rubio, con el pulgar acariciando su mentón, en actitud observadora.

Hermione no dijo nada ante la traición de su mascota. Pero en verdad dolía que, hasta su gato había comenzado a caer por ellos… Al igual que ella por Malfoy.

Y mientras lo observaba sonreír en respuesta a una nueva broma, a expensas de ella, Hermione recordó las palabras de Nott, que resonaron una y otra vez en su cabeza,

"¿Hasta cuándo… antes de quebrarse?".

- Fin del Capítulo 7-