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Capítulo 11: EL CORTEJO

"El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo,

tan indispensable como la poesía."

- ANAÏS NIN

La fama que precedía a Viola Buttercup no era inmerecida. De eso tomó perfecta cuenta Hermione, cuando Dean le explicó cómo la Defensora había cuestionado e invalidado una buena parte de las declaraciones presentadas a prueba, incluidas las opiniones de los dos Medimagos que señalaban la improbabilidad de la Viruela de Dragón como causa de muerte, así como el testimonio de Amos Dogwood, apelando en este último caso, que su enemistad con los demás guardias generaba imparcialidad en su declaración.

- No cuestionó los testimonios de Malfoy ni de Flint, ni de los ex prisioneros que más miedo teníamos que dejara fuera.- terminó de explicar Dean, con la confusión clara en su rostro, mientras Hermione y Harry lo oían con atención en la sala de interrogatorios.

- Está dejando a los que puede invalidar.- expuso Hermione, llamando la atención de ambos.

- Pero Laughalot…- alegó Harry.

- Algo debió encontrar en su expediente, como para querer dejarlo.- siguió Hermione, apoyando su cadera sobre la mesa, con los brazos cruzados sobre su pecho.- Piénsalo. Por un lado tiene a una serie de ex prisioneros, todos con motivos para estar en Azkaban, dos de ellos ex mortífagos, y por el otro, a varios funcionarios, con un expediente intachable, a los que hará lucir como blancas palomas frente a los jueces.

- Eso invalidará cualquier testimonio que haga sospechar un maltrato como la causa de muerte de Nott.- concluyó Dean.- Todo lo que tendríamos son los registros de depósitos, que según las declaraciones de los guardias, son donaciones hechas para mejorar las condiciones del lugar.

- ¡Ja! Si así fuera, podrían haber hecho el esfuerzo de poner calefacción.- Bufó Hermione, recordando el frío que sentía en sus visitas a Azkaban.

- Da igual si lo usaron o no. Con el solo discurso de que necesitaban el dinero, y que no querían que saliera de los impuestos de nadie más, ya tendrán varios jueces simpatizando con ellos, si consideramos el cuestionamiento que se hace constantemente al gasto que produce Azkaban en la mantención de los mortífagos.

- ¿Y el registro de las cuentas de los aurores?- siguió Harry- Solicitamos hace semanas el acceso a…

- Y la autorización, que requiere la firma de tu jefe, tardó dos semanas completas en ser firmada,- aclaró Dean- tiempo suficiente para que esos registros desaparecieran, mágicamente, por un error administrativo.

Harry entrecerró los ojos y abrió la boca. Claramente no estaba al tanto de esa información.

Por un largo instante, los tres permanecieron en silencio.

- Sigue existiendo un relato que tiene respaldo en los registros.- Hermione mordió su labio antes de seguir, atrayendo la atención de Harry y ganando una mirada de comprensión por parte de Dean, que seguramente pensaba lo mismo.- La llamada que se hizo desde Azkaban a San Mungo. Si Draco…- Harry abrió los ojos exageradamente.- Es decir, si Malfoy declara durante el juicio, lo que Dogwood nos contó, podríamos presentar los registros del envío de un medimago a atenderlo, como prueba.

- Dogwood dijo que su novia no declararía.

- Incluso si no declara, los registros de la llamada, del envío de un Medimago a Azkaban, y la denuncia que la chica hizo y que fue desestimada, igualmente sentará la duda en los jueces.

- Malfoy debe declarar de los últimos.- agregó Dean, y Hermione asintió.

- ¿Por qué?- preguntó Harry, confundido.

- No quedó registro de lo que dijo Dogwood respecto a ese evento, por lo que Viola no se espera que sepamos de ello. Y si es al final del juicio, no tendrá tiempo de hacer mucho por rebatirlo.

- Entonces… -siguió Harry.- rascándose la barbilla, mientras miraba fijamente a Hermione.- Solo tenemos que hacer que "Draco" se digne en declarar ese episodio.

Hermione apretó los labios para evitar responder.

-HP-

La idea de pedir al rubio que declarara un evento que mostraba claro empeño en mantener oculto, generaba una desagradable ansiedad en Hermione. A esto se sumaba que el martes había debido rechazar la oferta de Draco de cenar juntos, por su compromiso con su padre de ayudarlo a instalar un lavavajillas. No podía decir que no a una acción que, claramente, era un gesto positivo por parte de Henry Granger, a su relación con el chico que acababan de conocer.

El miércoles fue Draco quien no pudo aceptar su invitación, exponiendo, a través del galeón encantado, que una "entretenida gala por la reparación de las familias afectadas durante la guerra", tenía tomada su agenda.

Para el jueves, Hermione solo esperaba que ese día no existieran nuevos contratiempos, para retomar lo que fuera que habían dejado inconcluso.

Tú sabes muy bien qué fue lo que quedó inconcluso, le recordó su consciencia.

Por eso, cuando frente a la fila del café se topó con una nueva portada del rubio sosteniendo la cintura de la bellísima Astoria Greengrass, la molesta sensación de celos, fue casi inmediata. Pero no tuvo tiempo de pensar en cómo abordar lo que sentía, cuando otro rubio interrumpió sus pensamientos.

- Granger- los dedos de Cormac McLaggen se agitaban entre sus ojos y la portada del periódico, intentando atraer su atención.- ¿Ocurre algo? Por un momento pensé que te habían hecho llegar un hechizo Petrificus.

- No, no ha sido eso, Cormac. Solo, -buscó una excusa rápida- no he dormido bien estos días.

Hermione intentó avanzar en dirección al ascensor, pero McLaggen le obstaculizaba deliberadamente el paso, recorriéndola con su mirada de pies a cabeza, en un modo que seguramente buscaba ponerla nerviosa. ¿Le dará resultado esto con otras chicas?, se preguntó Hermione.

- Imagino que por lo de los juicios.-expuso el hombre al fin, y ella se limitó a asentir, para esquivar finalmente su alta figura.

El café en su mano hizo olas en el vaso con la brusquedad del movimiento, lo que le recordó que debía aplicar un hechizo antiderrames, mientras caminaba todo lo rápido que podía, en dirección al ascensor, que logró abordar en el preciso instante en que sus puertas se cerraban.

Por un momento, la expresión derrotada de McLaggen, casi le provocó lástima. Casi.

-HP-

- Parece que Granger no está de humor hoy.- expuso Theodore Nott, recuperando la compostura y limpiándose una lágrima secundaria al ataque de risa que parecía haberlos atacado a él y Zabini, por alguna broma de la que ella no tenía intención de ser informada.

Intentó inclinarse a acariciar a Crookshanks, que se paseaba en dirección al sofá, solo para que el traidor felino le dirigiera una mirada despectiva antes de seguir su camino, y posicionarse sobre las piernas de Zabini.

- ¿Te ha tomado cariño?- expuso con rabia, sus ojos fijos en los del moreno. Blaise Zabini inclinó la cabeza hacia el lado y torció el labio, como evaluando la necesidad de responderle, antes de suspirar y dignarse a hablarle.

- Suelo gustar a los animales más que a las personas.- dijo, acariciando el rojizo pelaje.- Especialmente a los que saben lo que es no gustarle mucho a los demás.

En cualquier otro momento, Hermione habría querido indagar en los traumas que Blaise Zabini dejaba traslucir con su comentario, pero en ese instante, su objetivo era encontrar al rubio.

- ¿Han visto a Malfoy?- dijo, con más rabia de la necesaria, lo que pareció llamar la atención de los hombres frente a ella, pues compartieron una mirada de entendimiento.

- ¿Estás enfadada?- preguntó Nott.

- No.

- ¿Esto tiene algo que ver con lo del cortejo? ¿No me digas que Draco no cuenta con la aprobación de tus padres?

- ¿Qué diablos es eso del cortejo?

Nott sonrió, y se inclinó hacia delante en su asiento, para iniciar su explicación.

- Cuando un mago y una bruja tienen alguna intención seria de matrimonio, el pretendiente es invitado a conocer a los padres de la bruja. Si el pretendiente recibe la aprobación de los padres, se inician las conversaciones.

- Dime, Granger, ¿debemos iniciar las conversaciones?- preguntó Zabini, con una sonrisa burlona- Como representante de Draco ante todo efecto, debes avisarme con tiempo, para preparar los papeles y ponerlos al tanto a ti y a tus padres, de las condiciones.

- ¿Qué condiciones? Te juro que no tengo idea de qué están hablando. Fui novia de Ronald durante varios meses, Nott, y nunca me dijeron algo respecto a…

- ¿De qué fortuna es heredero Ronald Weasley?

- ¿Cómo?

- En el hipotético caso de que la docena de hermanos nacidos antes que él hubieran querido cederle lo que sea que tengan en herencia, al hermano menor, créeme que estarías al tanto de lo que es un cortejo. Pero como tu ex no recibe nada, no había mucho sentido en ponerte al tanto de las complejidades del proceso.- Sonrió.- Con Draco Malfoy, no solo único heredero, sino que dueño de una cuantiosa fortuna ¿en verdad piensas que es llegar y casarse? Hay una infinidad de condiciones legales que deben ser establecidas antes, para evitar la pérdida del patrimonio en caso de cualquier inconveniente posterior.

- Eso es retrógrado.

- No… Eso es práctico. Es lo que permite mantener las fortunas. Así que te advierto que si Draco y tú siguen adelante con "esto",- hizo un gesto despectivo con el dedo el el aire, que Hermione no supo cómo interpretar- muy pronto tendrás a Zabini haciendo una visita a tus padres.

- Lo que me estás diciendo no tiene ninguna lógica. Draco tuvo varias novias antes de…

- Pero ninguna de ellas lo presentó a sus padres…- sonrió Nott, mostrando sus dientes perfectos.- Solo tú…

- Seguro que Astoria Greengrass estaría encantada de hacerlo.

El silencio que se produjo fue inmediato, y las miradas de entendimiento que Zabini y Nott compartieron, dejó claro a Hermione que había dejado transparentar sus celos.

- Eso explica el ánimo de mierda…- murmuró Nott, y Hermione desvió la conversación con una pregunta, que no era la mejor para cambiar el tema.

- ¿Dónde está Malfoy?

- Debe estar por llegar, considerando que lo citaste a reunirse contigo hoy.

- ¿Y cómo sabes tú eso?- comenzaba a molestarse. ¿Cuánto de su interacción con Draco era tema de conversación entre él y sus amigos?

- Fue la excusa que me dio para no acompañarme a la fiesta de Pansy.- expuso el moreno, en una voz lenta y fría, claramente irritada.

- Fiesta a la que yo no puedo ir,- siguió Nott- porque estoy muerto.

Zabini lo miró de lado con una ceja alzada.

- Pansy nunca te simpatizó mucho.

- Ese no es el punto, Blaise.- Nott corrió con sus dedos el rizo más rebelde que le tapaba la vista.- Debería tener la elección de ir, para decirle a esa arpía cuanto detesto sus fiestas, y no la estoy teniendo. Sigo a la espera de que, lo que sea que están haciendo "Granger y amigos", me devuelva mi buen nombre. Eso, si no termina peleada con Draco, y mandando todo a la mierda.

Hermione separó los labios para decir algo, pero una voz a sus espaldas lo impidió.

- De todos modos no habrías tenido la opción, Theo,- interrumpió Draco.- Dudo que Pansy te hubiese invitado después de lo que hiciste.

- Arpía rencorosa.- Nott se cruzó de brazos, estirando las piernas, y los rizos volvieron a cubrir sus ojos.

Hermione estuvo tentada a preguntar qué había hecho Nott a Pansy, pero el solo saber que le había hecho algo ya le generaba regocijo suficiente para sonreír, por lo que prefirió aclarar otra duda que había quedado en el aire.

- Ya está fijada la fecha de las primeras presentaciones.- dijo, mirando a Nott, quien volvió a despejar sus ojos para mirarla con escepticismo.- La Defensa nos quitó algunos testigos, pero confiamos en que los más importantes permanecen, y tenemos ya un plan de cómo respaldar los maltratos y la extorsión. Incluso hay un portero dispuesto a confirmar la visita de Zabini a Hemlock.

La tensa mirada compartida entre Zabini y Draco, no pasó desapercibida para Hermione.

- ¿Y cuándo sería la primera presentación?- preguntó Nott.

- Mediados de marzo.

- ¿Dos semanas más?- no parecía molesto por la fecha.- A ese paso, para cuando salga de aquí, tendré implementados varios inventos.

- Me alegra que lo veas así.

- Solo recuerda que la fecha límite es noviembre.- la expresión contrariada de Hermione debió ser evidente, pues el muchacho procedió a explicar- Un años después de mi muerte oficial, el Ministerio puede tomar posesión de mi herencia. Y si hay algo que no tengo intención de ceder al Ministerio, Granger, es mi herencia.

- Lo tenemos más que claro, Theo.- interrumpió Draco, tomando la mano de Hermione y tirando de ella, no sin ganarse unas miradas por parte de sus amigos, que, extrañamente, guardaron silencio, mientras Draco y ella se dirigían al punto de aparición.- ¿Algún lugar en mente donde ir?- preguntó el rubio, su mirada fija en ella y una sonrisa plagando sus labios, que hizo olvidar a Hermione las preguntas y peticiones que tenía para él. Aún tenía varias semanas para convencerlo.

- Sorpréndeme.- lo retó, mordiendo su labio para atraer la mirada de él hacia ellos.

- Me temo qué no te sorprenderá demasiado,- los dedos de Draco se posicionaron en su espalda, atrayéndola a él, hasta que no existía espacio entre sus cuerpos.- pero haré que valga la pena.

No tuvo ni aún que abrir los ojos, tras la sensación vertiginosa de la aparición, cuando llegaron a su destino, para saber donde habían sido trasladados.

Los amplios ventanales y la cama de cuatro postes estaban ahí, frente a ella, como la noche en que fingió ser Astoria Greengrass.

Astoria…

Por un momento, Hermione se sintió tentada a mencionar la portada de ese día, pero los dedos de Draco enredándose en su cabello y desarmando su moño, mientras su boca contactaba la suya, le hicieron desechar la idea.

¿Cuántas veces más debe aclararte que son sólo amigos?

El beso fue dulce, intenso y prolongado, haciendo que Hermione sintiera que le temblaban las rodillas y uno que otro quejido escapara por su boca, mientras él jugueteaba con su lengua y envolvía su cintura.

¿Segura que quieres esto?, preguntó la vocecita en su cabeza, tomando cuenta, incluso antes que ella lo admitiera, del motivo para estar ahí.- Si te trajo a su habitación, esto solo puede acabar de una forma. ¿Qué clase de mujer piensa él que eres?

La clase de mujer que quiere sexo con un hombre guapo.- respondió ella en su cabeza.

Pero ese hombre guapo te odiaba hasta hace poco. Y tú lo odiabas a él, ¿o no?.

Hermione sabía que la voz de su subconsciente no quería más que advertirla. Era un acto de defensa de una personalidad acostumbrada a pensar bien las cosas, pero Hermione no quería pensar bien las cosas en ese minuto.

Ohhh…. ¡Sólo cállate!, gritó mentalmente, y besó a Draco con más fuerza.

Hermione podía sentir su sonrisa mientras la besaba, mientras se inclinaba sobre ella y aseguraba el agarre que hacía Hermione de su cuello y luego descendía por su espalda y su trasero, hasta alcanzar sus muslos y alzarlos, obligándola a envolverlo alrededor de sus caderas, y caminando con ella, sin trastabillar, como si ella fuese una pluma que no pesara nada, y sin dejar de besarla, hasta el borde de la cama.

Antes de que ella pudiera dejarse caer de espaldas sobre el cómodo colchón, Draco había agarrado el borde inferior de su suéter, y en un rápido tirón lo hizo salir por su cabeza y brazos, devolviendo sus labios a los de ella al instante siguiente, manteniendo la danza frenética de sus lenguas, al punto que poco pudo hacer Hermione por notar que su sostén se deslizaba por su cuerpo hasta desaparecer en algún punto.

Y su cálida boca descendía por su cuello, besándola, lamiendo, succionando, mientras una de sus manos la sostenía por la nuca y la otra por la espalda, envolviéndola con su cuerpo en un modo intenso y abrumador, que hacía imposible pensar en nada más, ni siquiera notar como su pantalón descendía por sus piernas, arrastrando consigo lo que quedaba de su ropa interior.

Recién cuando la había desnudado por completo, Draco, aún de pie junto a la cama, con sus rodillas apoyadas en el borde de esta y las piernas de Hermione cayendo a cada lado, se quitó su propio suéter, desordenando en el proceso su cabello, más allá de lo que Hermione creía posible, con sus ojos aún fijos en ella, contemplándola en la penumbra de la habitación, con tal intensidad, que Hermione se apoyó en sus codos, y luego en sus manos, hasta quedar sentada frente a él, y llevó sus dedos a la hebilla de su pantalón.

Lo vio humedecer sus labios con la lengua, y luego morder una parte de ellos, observándola, mientras los dedos de ella se deshacían del pantalón, tirando de él hasta bajarlo. Y él permaneció de pie, estático, mirándola en silencio, con los brazos inmóviles a cada lado de su cuerpo. Pero cuando las manos de Hermione se introdujeron por el borde de su ropa interior, él detuvo su avance, mientras una sonrisa se posaba en su rostro y negaba lentamente con su cabeza, indicando que no era el momento.

Sus fríos dedos envolvieron las muñecas de ella, obligándola a inclinarse hacia atrás, hasta que la espalda de Hermione tocó el colchón, con él posicionándose sobre ella. Sus ojos parecían mercurio líquido contenido en sus iris, explorándola, observando, queriendo ir más allá de su rostro, devorándola- si algo así era posible- con su mirada, para luego descender, lentamente, hasta su boca, y succionar el labio inferior de ella entre los suyos, sonriendo ante el jadeo que escapó de ella al percatarse de una parte claramente erecta de su anatomía presionando sobre ella, solo separados en ese momento por la tela de su ropa interior.

Draco fue profundizando el beso, mientras ella se liberaba del agarre de sus manos, para ir hasta su cabello y jugar con sus hebras pálidas, y él ocupaba una de sus manos para alzarla hacia él por la nuca, y con la otra retorcía su pezón. Sus dedos siguieron descendiendo, hasta alcanzar la tibia humedad de ella, haciendo a Hermione detener el beso y tragar la saliva acumulada en su boca.

Lo sintió sonreír por encima de sus labios, antes de descender por su cuello, juguetear con sus pezones con su boca, rozando y besando todo a su paso, deteniéndose largos y tormentosos segundos en la parte más baja de su vientre. Respirando, soplando, lamiendo y succionando cada espacio de su piel, mientras ella movía su cabeza de un lado para otro, mordiendo su labio, y tensando su abdomen.

El primer beso sobre su zona más húmeda, la hizo arquear la espalda. Fue inesperado, cálido, eléctrico, excitante, y duró más allá de lo que nunca pensó podía durar un beso ahí.

Siendo Ron su única experiencia previa en el sexo oral, y no siendo esa forma de placer un favorito para el pelirrojo, apenas y recordaba que un beso ahí pudiera ser tan estimulante. Pero el modo en que Draco la besaba, no podía compararse con nada que Ron hubiera hecho por ella, de eso Hermione estaba segura, porque la besaba con la misma intensa sensualidad con que besaba el resto de su cuerpo, rozando el punto exacto, presionando, succionando, lamiendo, masajeando y dibujando círculos y hasta letras con su boca.

Hermione no supo si reír o sentirse ofendida, cuando sintió su lengua hacer un trazo hacia arriba, abajo, arriba y abajo otra vez, plasmando ahí la inequívoca forma de una letra eme, como si quisiera marcarla. Pero cuando intentó juntar sus piernas para detenerlo, se topó con las manos de él separando sus rodillas, y al instante siguiente, cuando su lengua se introdujo dentro de ella, Hermione creyó que su cuerpo había saltado sobre la cama, lo que sólo lo alentó a aumentar la intensidad con que masajeaba su punto más sensible, mientras un dedo se introducía en ella.

Un segundo dedo fue sumado pronto, y Hermione dejó de cubrir su boca, y sintió que no era del todo malo dejar escapar sus quejidos, pues era él el culpable de ellos, con el modo en que sus dedos se introducían en ella, mientras su pulgar acariciaba un poco más arriba, sus labios besaban la cara interna de su muslo, mordiendo suavemente, y Hermione sentía algo crecer dentro de ella, como una oleada de sensaciones increíbles de las que no se había percatado antes, que se juntaban en su vientre, queriendo explotar. Y fue cuando la boca de Draco regresó a su centro, con sus dedos presionando dentro de ella, y una mano apretando suavemente contra su vientre, que las sensaciones se multiplicaron, buscando un escape, algún modo de explotar en un destello de formas y colores y sensaciones y magia, que finalmente encontró su libertad en un grito ahogado escapando por su boca, mientras sus piernas se juntaban y torcían, amenazando con romper el cuello del rubio.

Tras el primer orgasmo, Hermione sintió su cuerpo languidecer sobre la cama y le tomó varios segundos recobrar su respiración, antes de poder usar la fuerza que le restaba, para apoyarse sobre sus antebrazos, buscando el rostro de él, que apenas alzado entre sus piernas, la observaba con una expresión de orgullo, y una ceja levantada que parecía desafiarla a decir que aquel no había sido el mejor sexo oral de su vida. Y todo lo que Hermione pudo hacer, fue dejar caer su cabeza y cerrar los ojos, pues no le quedaba fuerza para nada.

Pero Draco claramente no había terminado con ella, por el modo en que se removió entre sus piernas, y gateó sobre la cama, arrastrándola con él hasta la cabecera, para luego envolverla con su cuerpo, haciendo que Hermione tomara clara cuenta de que ya no había ninguna tela que los separara.

- ¿Te gustó?- preguntó, con su boca sobre la suya, y ella asintió, antes de que sus labios cubrieran su boca, y Hermione sintiera su propio sabor, ácido y un poco áspero, y se preguntara si a él no le había molestado aquella sensación. Aunque por el modo en que la besaba, no parecía ser un problema.

Y mientras los dedos de él jugueteaban con sus pezones, y su boca invadía su cuello, buscando revivir lo que quedaba de vida en su cuerpo muerto, las piernas de ella se separaron, invitándolo a avanzar, y él no esperó mucho antes de posicionarse sobre su entrada, presionando suavemente, antes de empujar, y empujar, y retroceder, y empujar, recorriendo su humedad, y avanzando dentro de ella, hasta hacerla sentirse completa.

Los ojos de él se abrieron para mirarla, y ella observó los rubios mechones que cubrían su frente, las pestañas que coronaban sus bellos ojos, sus párpados entrecerrados, su boca ligeramente entreabierta, su lengua humedeciendo su labio, y se deleitó en la contemplación de sus facciones, tomando nota de cada perfección y cada defecto, queriendo perpetuar ese momento en su memoria. Y entonces, Draco comenzó a moverse.

Hermione podía evocar detalladamente su primera vez con Ron. Había sido días después de terminar la guerra, con el pelirrojo preguntando a cada momento si estaba segura, que si no se iba a arrepentir, que si no debían esperar, como si ella fuera una niña que no pudiera tomar sus propias decisiones. Recordaba a Ron temblar, mientras ella le quitaba la ropa, y recordaba haberse preguntado si él lo habría hecho antes. Su respuesta la tuvo sólo minutos después, cuando todo acabó en una mezcla de miembros que se enredaban, besos que asfixiaban, una incómoda humedad corriendo por sus piernas, y la insatisfacción quemándola por dentro. Aún así, le dijo que había sido maravilloso, y él se había dormido a su lado, mientras ella pensaba que seguro aquello mejoraría con el tiempo. Y aunque sí mejoró, nunca, en los seis meses de su corta relación con Ronald Weasley, había sentido algo similar al vaivén de emociones que era Draco Malfoy moviéndose dentro de ella.

Podía compararse con la sensación que generaba el mar sobre sus piernas, en las tardes de playa de su infancia, avanzando y retrocediendo, con el frío del agua apagando el calor del sol que la quemaba, con las olas quebrándose en la orilla, y ella intentando adivinar si la siguiente la cubriría más arriba que la previa, o si sería más pequeña. Y de pronto, siendo devorada por aquella ola inesperada que la botaba y daba vueltas, y la arrastraba con ella de regreso al mar, hasta que lograba incorporarse y salir corriendo. Solo que en ese momento, siendo devorada por las olas que Draco generaba en ella, no quería salir corriendo.

- ¿En qué piensas?- le llegó la voz de Draco obligándola a abrir los ojos. La observaba intensamente, con sus ojos de mercurio pasando de un ojo al otro, enlenteciendo las embestidas, pero sin parar. En sus labios se dibujaba el inicio de una sonrisa.

- En nada.- fue todo lo que pudo decir, pero esto hizo a Draco entrecerrar los ojos.

- Mentirosa.- Incluso esa acusación, parecía sensual en sus labios, y Hermione alzó su cabeza en busca de su boca.

Cuando sus labios se unieron, el rubio tomó los brazos de ella para ubicarlos detrás de su cabeza, y en una serie de movimientos gráciles y coordinados, cambió la posición, quedando él sentado y ella a horcajadas sobre él, haciendo que el roce que se producía en su interior, tomara una intensidad exquisita.

- ¿Mejor así?- preguntó sonriendo, con una ceja alzada, y mechones de su rubio cabello pegados en su frente. Hermione se limitó a asentir, abrumada por la intensidad que adquiría la sensación con el nuevo ángulo.

Sus manos recorrieron sus hombros, con los músculos de él tensándose bajo su toque. Y cuando los dedos de Draco se ubicaron sobre la unión de sus cuerpos, y masajearon su punto más sensible, Hermione sintió deseos de explotar, y sus caderas tomaron un ritmo propio. Él sonrió sobre su boca, y usó su mano libre para presionar su cadera contra él, con sus largos dedos apretando su piel, en un modo que de seguro dejaría marca, pero era poco lo que eso le importaba a ella, mientras se removía contrayendo su vientre, y sus piernas, y tiraba del cabello de él y besaba su boca, hasta que todo fue demasiado y la danza entre ambos se hizo frenética y él impuso su propio ritmo y los gritos se ahogaron en sus bocas, hasta que les faltó el aire y todo explotó.

Ella se dejó caer, y él cayó a su lado, boca arriba, sonriendo y respirando con fuerza.

- Sabía que sería así…- le oyó decir de pronto, sin encontrar aún las fuerzas necesarias para girar su cabeza hacia el hombre maravilloso que hablaba a su lado.

- ¿Así cómo?- preguntó al fin, mojando sus labios e inhalando el olor de ambos entremezclándose con el aroma cítrico que lo rodeaba a él.

- Sublime… Intenso… Excepcional…- Hermione entornó los ojos, sintiendo que él se giraba sobre la cama, hasta quedar de lado, con su mirada clavada en ella.-Sabía que seríamos compatibles.

-¿Compatibles?

- Sí, Granger… Compatibles.- Hermione no encontraba palabras para responder a eso.- ¿No dirás nada?

- ¿Qué quieres que diga?

- ¿Te gustó?- la cabeza de Hermione pareció encontrar las fuerzas para girarse a mirarlo, y descubrir ahí su ceja alzada, coronando sus ojos brillantes, su labio parcialmente mordido, y su actitud de niño expectante, aguardando su respuesta.

- ¿Realmente quieres reafirmar un ego que ya tienes bastante grande?- Volvió a cerrar los ojos.

- Solo tienes que decir si fue o no el mejor de tu vida.

¿El mejor de mi vida? Nada puede ser mejor que esto… ni en mil vidas.

- Estuvo…- no le daría el gusto.- bien.

- ¿Solo bien?- Hermione abrió un ojo, para ver su reacción, pero Draco seguía sonriendo.- Mentirosa.

- De verdad crees que debería estarte halagando ¿no?- a duras penas, logró girarse de lado para quedar frente a él, con su cabeza aferrada a la almohada donde sábanas extremadamente suaves, invitaban al sueño. La idea de sus cuerpos desnudos sobre la cama, con él contemplándola de aquella forma intensa, comenzaba a generar nuevamente mariposas en su estómago.

- Hay tres habilidades de las que me enorgullezco, Granger. Esta es una de ellas.

- ¿Y cuáles son las otras dos?

- Oclumancia, por supuesto. Y volar. - Sonrió mordiendo su labio.- Carezco claramente del arrojo suicida de Potter, pero me siento realmente seguro en mis habilidades con la escoba.

- Fue realmente bueno…

El modo en que alzó una rubia ceja sonriendo, la impulsó a un arrojo de sinceridad del que esperaba no arrepentirse.

- El mejor que he tenido.- aclaró, apretando los labios, para ver el rostro de él asentir con suficiencia.

- Y solo estamos comenzando.

Hermione lo volvió a besar, parcialmente excitada ante esa promesa.

- HP-

Cuando a mitad de la noche sus ojos se abrieron para encontrar el rostro dormido de Draco Malfoy, apoyado parcialmente en la almohada que abrazaba, con los rubios cabellos esparcidos por su frente y los labios entreabiertos, Hermione se preguntó si lo que sea que el rubio sentía por ella, sería al menos similar a lo que ella comenzaba a sentir por él.

Y no es solo por el sexo, aclaró su consciencia, recordándole el peligro en que se encontraba.

Su parte racional le decía que era mejor avanzar con precaución, esconder sus sentimientos, disfrutar de la experiencia de él en la cama y no ilusionarse demasiado, pues claramente no era la primera mujer a la que había dado buen sexo en su vida, ni sería la última. Cada toque hablaba de experiencia, de técnica, de una confianza que no se conseguía con un par de relaciones románticas, y Hermione sentía tanto curiosidad como celos, por saber cómo había aprendido aquello.

"Los hombres guapos no necesitan ser buenos en la cama", había oído alguna vez decir a Parvati, justificando su predilección por los chicos feos. Claramente, Draco era la excepción, y eso hacía más difícil evitar los celos que nacían en ella constantemente.

- Draco…- le llamó en un susurro, para confirmar si dormía.- Draco…- el rubio frunció el ceño y humedeció los labios, pero sin abrir los ojos.

- Hummm…

- ¿Estás despierto?

- ¿Si digo que no, me dejarás dormir?- masculló.

- No.

- Te recuerdo que los hombres necesitamos un periodo de recuperación más prolongado que las mujeres.

- ¿Qué?

- Que si quieres seguir, debes dejarme descansar primero.- sonrió, abriendo tentativamente un ojo y manteniendo el otro cerrado.

- No era eso lo que quería.

- Si respondo tu pregunta, ¿volveremos a dormir?- siguió, cerrando nuevamente los ojos- Solo funciono bien cuando descanso, y a ti te conviene que funcione bien.- volvió a sonreír, y Hermione le dio una palmada juguetona en el hombro, lo que él aprovechó para asirla por la muñeca, girarla hasta hacer que la espalda de ella contactara su pecho, y envolverla por la cintura, con una de sus piernas entrelazadas a las de ella. El contacto era excitante, pero a la vez íntimo y tierno.- ¿Qué es lo que quieres preguntar?- le llegó su voz ronca por el sueño al oído.

Si hay algo entre Astoria y tú.

Si le dirás de mí a Narcissa.

Si sientes que esto es más que sexo.

Si declararás en el juicio ese episodio que hasta ahora te has guardado.

- ¿Quieres que te acompañe a la próxima gala de beneficencia?- esperaba que él no se percatara de cómo le temblaba la voz al hacer la pregunta, por miedo a su negativa.- En lugar de Astoria, quiero decir.- el silencio que siguió podía interpretarse de muchas formas, pero no había dejado de apretarla a su cuerpo.- A menos que…

- Astoria te lo agradecería, pero,- Oh, no, aquí viene la excusa.- ¿no te molestará aparecer en alguna revista con un titular insidioso?

- Hoy aparecieron en el Profeta.- El resoplido de Draco impactó en su oído.

- Con algún titular ridículo, sin duda.

Está desviando la conversación para no responder, pensó. Pero ella no lo iba a dejar.

- ¿Cuándo es la próxima gala?- insistió.

- En dos semanas…- había cierta excitación en su voz.

- Bien. Buscaré un vestido para dentro de dos semanas.

- Granger…- Ahora intentará hacerte desistir.- ¿Sabes que no lo van a dejar pasar, verdad?- ella no respondió. De algún modo sabía a qué se refería con eso.- Una cosa es defender mortífagos como parte de tu trabajo, otra es aparecer públicamente con uno. No te lo harán fácil.

- ¿Quién dijo que tiene que ser fácil?

- Empiezo a sospechar que te atrae lo complicado.

Hermione giró su cabeza hasta encontrar sus ojos, por encima de su hombro.

- Puede que sí.- expuso, mordiendo su labio.- Puede que me atraiga lo complicado.- "Como tú", habría querido agregar, pero por el modo en que él sonrió antes de besarla, pareció entender el mensaje.

-Fin del capítulo-