ADVERTENCIA: ALUSIÓN A TEMAS SENSIBLES. CAPÍTULO LARGO. SE ACONSEJA TENER A MANO CAFÉ Y GALLETAS.

Capítulo 14: IGNATUS BADGER

"Todo el mundo tiene secretos. La cuestión es encontrar donde están".

-STIEG LARSSON

Hacer frente a Ron tomó a Hermione más coraje del que ella esperaba. Afortunadamente, la presencia de Harry en su reunión del viernes por la tarde, hizo todo más fácil. Sin el moreno, aquello habría sido un enfrentamiento entre ex novios. Con él presente, su relación con Draco pasó a ser una discusión de amigos.

Ron no había esperado demasiado para hacerle ver que su elección le parecía incomprensible, que Draco no la merecía, que ya había advertido a Harry que debían asegurarse de que el rubio no la tuviera bebiendo amortentia o alguna otra poción similar, ahora que la Maldición Imperius estaba descartada, y que cuando lo viera le dejaría claro que, si llegaba a hacerle daño, tendría que vérselas con él, con todos sus hermanos, y también con Harry.

- ¿Verdad Harry?

El aludido apretó el marco de sus anteojos contra su nariz y sonrió incómodo, lo que el pelirrojo pareció tomar como un gesto afirmativo, pues retomó su discurso, describiendo los múltiples castigos que tenía reservados para Draco.

Fue recién con la cuarta ronda de cervezas que pareció calmarse, y terminó anunciando a Hermione que él también había iniciado una relación hacía unas semanas, con Susan Bones, y que estaban aguardando a las fiestas de Pascua para hacerlo oficial ante los demás Weasley.

- Si para entonces, sigues pensando que Malfoy lo vale…- indicó Ron, torciendo el labio, pero claramente buscando complacerla.- Tú sabes que mamá no pondrá objeción en que lo lleves a la Madriguera.

Hermione no pudo evitar envolverlo en un abrazo, agradeciendo que el pelirrojo pudiera anteponer su amistad a los sentimientos que tenía hacia el rubio. Era una lástima que Draco no pareciera dispuesto a hacer lo mismo, pues, claramente, le era difícil perdonar.

"¿Qué opinas de Edmond Dantés?", recordaba bien como sus ojos habían brillado ante la mención de uno de los personajes más vengativos de la literatura muggle.

Aunque pareció perdonar a Harry, pensó. Pero la relación de esos dos era una mezcla tan intrincada entre gestos que salvan la vida e intentos de asesinato, voluntarios o no, que era difícil extrapolarlo a nada más.

- Me alegra que Ron se lo tomara de esa forma,- confesó a Harry, cuando caminaban de regreso a su casa, con su amigo escoltándola, como solía hacerlo.- Pensé que dejaría de hablarme o, no sé, que se lo tomaría peor.

- Ron ha madurado, Hermione.- masculló Harry.- Todos lo hemos hecho, en cierto modo.

Y era cierto. Todo lucía distinto después de sobrevivir una guerra.

- ¿Ginny te ha mencionado algo respecto a Draco?

Harry inclinó la cabeza y sonrió, dando cuenta de que esperaba la pregunta.

- Dijo que aguardará a la reunión de chicas para decírtelo en persona.

- ¿No me adelantarás nada?

- Tú sabes que me mataría si se entera que he hablado por ella.

- Lo sé.- sonrió, recordando la naturaleza del carácter de la más pequeña de los Weasley.

- Pero parecía esperarlo.- soltó Harry de pronto.- Más que yo, al menos.

Y Hermione se mordió los labios para no hacer más preguntas, y evitar que la conversación derivara en una advertencia que ya había sido dicha, y que podía leerse en la intensa mirada de su amigo.

"Intenta no sacrificarte por él, porque él no lo hará por ti".

-HP-

La segunda vez que Draco Malfoy la acompañó a casa de sus padres, la velada terminó sin huidas ni incomodidades, con Henry Granger agradeciendo al rubio el haberlo liberado de veinte años de esclavitud lavando platos.

- Me diste la excusa perfecta para que Rose me permitiera finalmente comprar un lavavajillas.- sonrió el hombre, cambiando el tema al instante siguiente, para evitar mencionar las razones por las cuales Draco le había dado esa excusa.

A la prudencia de su padre, debió sumar la delicadeza de su madre, que se cuidó de no tocar el tema de la naturaleza de su relación. Pero cuando la mano de Hermione buscó la de Draco por encima de la mesa, y este respondió entrelazando sus dedos con los suyos, la sonrisa que compartieron sus padres evidenció la poca necesidad que tenían de aclarar nada.

Caminaron de regreso, en una de las primeras noches de primavera, que seguían siendo frías, y luego que Hermione asegurara que Harry ya no guardaba copia de la llave de su apartamento, Draco aceptó pasar la noche ahí, por primera vez, algo de lo que ella se arrepentiría reiteradas veces, cuando el sexo fuese interrumpido por sus reclamos ante el tamaño de la cama, la estrechez de la habitación, y lo bajo de la regadera en la ducha. Pero eso no le impidió al rubio arrodillarse frente a ella, con el agua corriendo tibia por sus cuerpos, y apoyar el muslo de una de las piernas de la joven sobre su hombro, mientras devoraba su tibia intimidad con la boca.

Pero lo mejor vino al despertar, en su propia habitación, con las sábanas de florecillas rosas impregnadas del olor a cítrico y madera que era propio de él, mientras el ruido de una serie de maldiciones, al otro lado de la puerta, le hacía adivinar alguna batalla entre el rubio y los cubiertos.

Hermione se apresuró en colocar una holgada polera para cubrir su cuerpo, antes de hacer su salida de la habitación, solo para verse obligada a contener el aliento ante el espectáculo que era Draco Malfoy, en nada más que sus boxer negros y de espaldas a ella, intentando desentrañar el intrincado mecanismo de una cafetera eléctrica, pese a tratarse de un modelo básico con un solo botón.

Ella se apoyó en el marco de la puerta de su cuarto, mordiendo sus labios y ahogando un suspiro, ante la injusticia que le parecía la repartición desigual de belleza en el mundo. Contempló sus hombros anchos, con la espalda larga estrechándose hacia la cintura, y los músculos delineados bajo su piel blanca, interrumpida solo por la tela negra que cubría sus tentadores glúteos, haciendo que Hermione quisiera arrodillarse ahí mismo y morderlos. Y sus piernas…

- ¿Te gusta lo que ves?- su voz grave resonó en el estrecho espacio que hacía las veces de cocina. Con sus ojos fijos en ella por encima de su hombro. Los mechones rubios y desordenados surcando su frente, y una sonrisa posada en sus labios.

Hermione se sintió incapaz de responder a ello y Draco aprovechó de girarse hasta enfrentarla, cruzando sus brazos sobre el pecho, con su cabeza parcialmente inclinada, divertido del espectáculo que debía ser su melena alborotada, su polera ancha, y la almohada probablemente aún marcada en la cara.

- ¿Problemas con la cafetera?- preguntó, cuando logró recobrar el habla, caminando hacia él.

- Los aparatos muggles me odian.- escupió, sin dejar de recorrer su figura con los ojos.

- ¿La encendiste?- preguntó, concentrándose en revisar el café ya molido y correctamente colocado sobre el filtro, y la jarra de agua repleta.

- Apreté el único botón que tiene muchas veces. Y créeme, no funciona.

- ¿La conectaste a la corriente?

Fue conmovedor para ella verlo alzar una ceja, presa de la incomprensión, mientras Hermione colocaba el enchufe en el tomacorrientes. Sus ojos grises se abrieron sorprendidos cuando la luz del aparato se encendió.

Poco a poco, el sonido del vapor fue abriéndose paso en el silencio, y el olor a café comenzó a dispersarse en el ambiente. Los ojos de Draco parecían fascinados en la contemplación de la caída de las primeras gotas, mientras Hermione mordía sus labios para contener un suspiro ante el bello espectáculo que ofrecía su perfil.

- ¿Cómo sabías utilizarla?- preguntó de pronto, para distraer sus pensamientos. Él se giró a ella, curvando una ceja, sin comprender.- No sabías lo del enchufe, pero claramente sabías dónde colocar el café y que necesitabas rellenar el agua.

- Theo encantó una de estas en la cocina de mi casa para tener café sin necesidad de molestar a la Elfa.

- ¿Nott se preocupaba por el descanso de un elfo doméstico?- cuestionó Hermione, con los brazos cruzados en su pecho, ladeando la cabeza, en expresión incrédula.

- No era el bienestar de la elfa lo que lo motivó a hacerlo.- explicó, asiéndola por la cintura y atrayéndola a él para besarla.

Fue un beso tierno, principalmente de labios, del que se separó rápido, y colocó su frente pegada a la de ella, para seguir hablando.

- Dardey cometió el error de ordenar el cuarto de Theo, pasando a llevar las piezas de alguno de sus inventos.- la besó otra vez, mientras sus manos viajaban de su cintura hasta su cadera, y luego más abajo de su sudadera.- Theo la reprendió en un modo no muy amable.- Sus dedos la cogieron por debajo de sus muslos, alzándola del piso, hasta sentarla sobre el endeble mesón de la cocina. Hermione se preguntó mentalmente si la superficie podría soportar su peso, mientras él se posicionaba en medio de sus piernas abiertas.- Y desde entonces temía que la pobre criatura cobrara venganza, envenenando sus comidas o lo que bebía.- volvió a unir sus labios a los de ella, esta vez con una mano en su rostro y otra enredándose en el cabello por detrás de su nuca.- Por eso hechizó la cafetera y aprendió a cocinar, para evitar cualquier cosa preparada por Dardey.- Su boca profundizó el beso en un modo demandante, mientras sus dedos intensificaron el agarre sobre su cabello, hasta hacerlo doler, y el gemido que escapó de su boca, amortiguado por la de él, lo hizo ceder el agarre y separar los labios otra vez, sin dejar de mirarla, con sus pupilas dilatadas al extremo de transformar sus iris en un halo gris.

- ¿Por qué Nott tiene un cuarto en tu casa?- preguntó de pronto, arrepintiéndose al instante en que notó el cambio en la expresión de él.

No se alejó de donde estaba, ni cambió la posición de sus manos, pero parecía que sus pensamientos habían viajado nuevamente lejos de ella, al punto que Hermione pensó que no tendría una respuesta, y por lo mismo se sorprendió cuando Draco comenzó a hablar.

- La vida en cautiverio es…- se detuvo, buscando las palabras.- No es fácil. Theo y Blaise lo hacían tolerable.

Se mantuvo pensativo por unos segundos más, hasta que el sonido que hacía el vapor escapando a presión de la cafetera, lo trajo de vuelta, separándose de ella para girar en busca de su tazón.

Hermione descendió lentamente del mesón, acomodando su cabello sobre su hombro, solo para ser sorprendida con una taza de té levitando frente a ella.

- Puse un hechizo para que mantuviera el calor mientras te resolvías a dejar la cama.- sonrió el rubio, alzando su propio tazón hasta sus labios, sin dejar de mirarla en un modo intenso.- Por cierto, Theo manda saludos.

- ¿Nott?

- En realidad dijo sentirse utilizado.- Hermione abrió los ojos sorprendida.- Que ahora que conseguiste ponerme en tu cama, no necesitas sacarle a él información de mi pasado para engatusarme.- Sonreía, pero algo en su mirada contradecía esa sonrisa. Su siguiente pregunta sonó con una voz más fría.- ¿Qué te dijo de mí?

- No mucho.- Bebió de su té antes de elaborar una respuesta, que más bien parecía un reclamo- Aunque más de lo que tú mismo me has dicho de ti.

Esta vez fue él quien llevó el tazón a sus labios, evitando su mirada, y Hermione pudo sentir el cambio en el ambiente. Que Draco no recurriera a la Oclumancia en ese momento, ya era un avance, y sabía que no obtendría nada con presionar con su pasado, por lo que decidió probar con su presente.

- ¿Y cómo estuvo tu semana?

Draco entrecerró los ojos, con el tazón suspendido cerca de sus labios, e inclinó el rostro hacia el lado derecho, observándola. Parecía tomado por sorpresa.

- Nunca me habías preguntado.- soltó al fin.

- No me dejas mucho tiempo para hablar.- al instante en que lo dijo sintió sus mejillas tornarse rojas, y por el modo en que se curvaban sus labios, supo que a él le resultaba cómico que reclamara del poco espacio que dejaba el sexo para algo más.- No tienes que responderme si no quieres.

- No es eso.- se mordió parcialmente el extremo derecho de su labio inferior, soltándolo tan lentamente, que los ojos de Hermione viajaron a ese punto.- Se siente bien que preguntes por ello.- Hermione sabía que la sorpresa debía invadir su rostro, y Draco se inclinó hacia uno de los pisos por debajo del mesón que separaba la cocina del estar, y tomó asiento frente a ella, colocando el tazón sobre la mesa. Hermione se sintió obligada a sentarse en el otro piso, tirando de la polera por detrás de sus glúteos, para compensar la falta de ropa interior.- Cuando era niño, mi madre... - mordió sus labios, girándose a la mesa y colocando los puños apretados, a cada lado del tazón.- Lo siento, la comparación es horrible.

- Prefiero ser yo quien juzgue eso.- Hermione extendió su mano a tomar el puño más cercano de él, hasta entrelazar sus dedos con los de ella. La expresión de Draco pareció suavizarse con el contacto.

- Cuando era niño y mi padre llegaba a cenar con nosotros, mi madre le preguntaba cómo había sido su día.- sus ojos estaban fijos en sus manos, y comenzó a acariciar la de ella con su pulgar.- A veces tomaba su mano. En otras le masajeaba los hombros. Me parecía tan... íntimo.- negó con la cabeza, sonriendo de medio lado, como si la confesión fuera ridícula.

- ¿Es algo que querías para tí?

Draco volvió a morder sus labios antes de responder, con los ojos fijos en lo que quedaba de su café.

- Supongo que sí.

Hermione se puso de pie y caminó detrás de él, colocando sus manos en los hombros, Draco comenzó a reír, negando con la cabeza, pero ella no dejó de apretar, masajeando. Sus músculos se sentían tensos bajo su toque.

- Y entonces…- dijo.- ¿Cómo estuvo tu semana?

Draco aún se tomó unos segundos antes de responder.

- Bien.- fue lo que dijo al fin, y bebió de su taza de café, sin que hubieran más palabras tras ello.

- ¿Eso es todo lo que dirás?- preguntó, dejando de mover sus manos.

- Fue una buena semana… Sigue masajeando, Granger.- agregó.- Se siente bien.

Hermione volvió a mover sus manos, pero apretando con más fuerza de la necesaria.

- No soy precisamente fan de tu padre, pero estoy segura que él respondía con algo mucho más elaborado, cuando Narcissa preguntaba.- apretó tan fuerte, que Draco retiró su hombro de su agarre y se giró hacia ella, pero Hermione retrocedió hasta alcanzar el otro mesón, apoyando su cadera en él y cruzando sus brazos sobre su pecho. No quería parecer enojada, pero lo estaba.

- Granger…- empezó él, lo que solo la molestó más.

- Ni siquiera me llamas por mi nombre.- reclamó.

Draco se colocó de pie, y caminó hacia ella, con el rostro ladeado y expresión penitente.

- No es un nombre fácil.- murmuró, colocando sus manos a cada lado de sus caderas, en el mesón tras de ella.

- Dice el hombre que habla cinco idiomas.

- Estoy ensayando la pronunciación…- inclinó su rostro al de ella y rozó su nariz con la suya, haciendo que sus ojos viajaran a él.

- ¿Dejarás de ensayar algún día?

- El día que muera.- sonrió. Hermione sintió deseos de abofetearlo, pero la expresión inocente de su rostro la contuvo. Podía golpearlo cuando se comportaba como un niño mimado y cruel, pero era distinto hacerlo cuando le dirigía una expresión así.

- ¿O sea que tendré que matarte para oírlo?

Él ni siquiera respondió, limitándose a besarla. Impidiéndole decir nada más, mientras sus manos jalaban de su polera hacia arriba, hasta terminar de quitarla por sobre su cabeza, y luego la alzaba sobre el mesón, en medio de caricias y besos, y toques que la hacían temblar, hasta olvidar por qué estaba enojada.

Buena forma de callarme, pensó, dejándose consumir por él.

-HP-

Comenzar el día lunes con la imagen de Cormac McLaggen y su tío Tiberius, dirigiendo sus miradas a ella a través del pasillo, acabó con cualquier intención que Hermione tuviera de detenerse en la cafetería.

Avanzó hasta el ascensor con paso rápido, advirtiendo cómo Cormac asentía a algo que su tío murmuraba a su oído, y torcía el labio al mirarla.

Un pretendiente menos, se dijo Hermione, insistiendo con el botón para que las puertas del elevador se cerraran.

El resto de la mañana transcurrió con Dean colocándolos al tanto de los interrogatorios que tendrían lugar esa tarde, y lo que esperaban conseguir con ellos.

Si bien Hermione se había abstenido voluntariamente de asistir, ni aún como oyente, para evitar comentarios innecesarios por parte de los demás, agradecía que sus amigos la informaran. En el único interrogatorio que pensaba estar presente, para cuando ocurriera, era el de Draco.

Grande fue su sorpresa cuando Hestia le informó que Zacharias Spinnet, el guardia de la entrada de Azkaban que ella recordaba como un hombre delgado y tembloroso, con cara de ratón, declararía ese día para dar fe de la entrega de dinero por parte de Zabini a Emet Hemlock.

- ¿Verdad que es un acto muy valiente?- preguntó Hestia, interrumpiendo el relato de Dean. En su expresión había un brillo que no era habitual en ella.- Él sabe las consecuencias que puede tener para él, pero aún así…- una mueca preocupada se posó en su cara, ganando una mirada compartida entre los dos muchachos presentes, que hizo a Hermione comprender que no se trataba de la simple celebración de un acto valiente, y que ellos estaban al tanto.

- Hestia…- los azules ojos de la rubia se giraron hacia ella- ¿Se trata de un amigo tuyo?

Un mar de llanto fue su respuesta.

-HP-

- Al parecer no fue ella quien le pidió testificar.- explicó Dean. Habían buscado refugio en la sala de interrogatorios, con Hermione terminando lo que quedaba de su almuerzo, consistente en un sandwich de pollo excesivamente cocido, y Dean bebiendo su zumo de frutas y espinaca.- Fue el mismo Spinnet quien se ofreció a hacerlo, diciendo que lo hacía por ella.

- Supongo que eso hace que Hestia se sienta aún peor.

La confesión de la rubia, de que aquel guardia era su pretendiente secreto, y el causante de sus múltiples salidas misteriosas a mitad de la tarde, sorprendió a Hermione. Nunca había preguntado a Hestia más de lo necesario para que el trabajo resultara ameno, y siempre había asumido que tenía un hombre esperando por ella en casa para ayudarla con los niños. La comprensión de que su compañera de trabajo era en realidad una viuda enamorada de un guardia de Azkaban, fue para ella casi tan sorpresiva como su anterior descubrimiento, de que Hestia había odiado cada instante de trabajo dedicado a la liberación de los elfos domésticos.

Tan sumida estaba Hermione en estos pensamientos, que el repentino ingreso de Harry la hizo saltar sobre su asiento.

- Hablé con Shacklebolt.- expuso apenas entrar, cerrado la puerta tras de él.- Entiende el riesgo que podría ser para Spinnet volver a Azkaban luego de la declaración de esta tarde, por lo que autorizará su traslado a alguna otra dependencia del Ministerio.

- Eso es una excelente noticia, Harry.- Celebró ella. El muchacho asintió sonriendo.- Apenas Hestia regrese la informaré de ello, si es que su novio no la informa antes.- sonrió, terminando lo que quedaba de su emparedado, y limpiando un resto de salsa de su boca con una servilleta.

- Lo triste es que pese al riesgo que el señor Spinnet está tomando al hablar en contra de los otro guardias,- expuso Dean de pronto.- es poco lo que su testimonio cambiará nada.

- Pero puede que tengamos algo mejor muy pronto.- sonrió Harry- ¿Recuerdan a Ignatus Badger?- Hermione y Dean asintieron al mismo tiempo.- Hace poco encontramos su varita partida en dos entre los objetos destruidos de su apartamento. Puede que lo hiciera como parte de su plan de no dejar rastro, pero me contacté con un especialista que dice que si efectivamente es su varita, puede tomar el rastro de magia que quede en ella y darnos la ubicación de Budger con bastante precisión.

- Aunque des con él, Harry.- preguntó Dean.- ¿Tú crees que esté dispuesto a declarar? Con el empeño que puso en desaparecer de Londres, puede que tenga demasiado miedo para hablar.

- Es cierto. Pero precisamente porque tiene miedo, es que sospecho que lo que nos puede decir es importante.- sonrió el joven, y Hermione sintió que podía confiar en que Harry daría con el guardia perdido. Su amigo rara vez dejaba de conseguir aquello que se proponía.

-HP-

Cuando Hermione llegó a Grimmauld Place, fue a Blaise Zabini al primero que se topó en el salón, con Crookshanks enroscado en su regazo, mientras contemplaba las imágenes que iban apareciendo en el televisor encantado por Nott.

Hermione dudó si era buena idea distraerlo de su empeño de ignorarla, pero no quería dar al moreno alguna razón para culparla de la tensa relación entre ambos.

- Parece que Crooks realmente se ha encariñado contigo.- expuso a modo de saludo.

El moreno giró hacia ella sus ojos oscuros con clara molestia, y luego alzó su varita con la mano izquierda para conjurar un botón en el aire, que levitó lentamente hasta Hermione.

Ella lo contempló por unos segundos, extendiendo sus dedos hasta cogerlo, sin entender el mensaje.

- ¿Qué es esto?- preguntó confundida.

Zabini había dejado de mirarla, regresando su mirada hacia el televisor.

- ¿Realmente quieres que responda eso?- masculló con un claro hasco en su voz. Hermione seguía sin comprender.- Mejor respóndeme tú, Granger, ¿será necesario cambiar la silla de mi escritorio, o tuvieron la consideración de hacerlo en otro lado?

Recién entonces, Hermione recordó los botones que había perdido su blusa, la última tarde que compartió con Draco en su oficina. Tan rojas debieron colocarse sus mejillas ante la comprensión, que a Zabini le bastó mirarla de reojo para confirmar sus dudas.

- Eso pensé.- masculló el moreno, e incluso su traidora ex mascota parecía acusarla con la mirada.

Tras unos segundos de incomodidad, Hermione finalmente pareció recuperar el habla, e indicó con voz entrecortada que iría en busca de Nott, sin que Zabini diera muestra alguna de haberla oído.

Mientras oía sus pisadas retumbar contra el piso, pensó que aquello debía ser lo más parecido a lo que llamaban "la marcha de la vergüenza", pero en el mismo instante en que asomó a la cocina, y advirtió la figura de Theodore Nott trabajando sobre múltiples piezas repartidas sobre la mesa, y de espaldas a ella, la imagen la hizo olvidar todo pensamiento previo, mientras un recuerdo se iba abriendo paso en su cabeza, al percatarse de los rizos castaños del joven, atrapados en una coleta.

- Nott…- le llamó de pronto, haciendo que el rostro del muchacho se girara a ella por encima del hombro. - ¿Habías usado el cabello así antes?

- Es un placer volver a verte a tí también, Granger.- exclamó Nott, alzando una ceja en expresión molesta.- Y no. Esta es la primera vez en mi vida que he dejado pasar tanto tiempo sin un buen corte. ¿Alguna experiencia cortando el cabello?- sonrió esta vez, descubriendo los dientes, a la espera de su respuesta

- ¿Estás seguro?- Nott torció el labio. Parecía ofendido por su desconfianza.- Es que juraría que…- Y la imagen finalmente hizo sentido en su cabeza, al recordar la interrupción de un beso, entre Ron y ella, en una sala de San Mungo, y la figura de un muchacho alto de rizos castaños contenidos en una coleta, corriendo lejos de ellos- ¡Ya lo recuerdo!- exclamó.- Eras el fisgón en San Mungo.

- ¿El fisgón?- Si Hermione hubiera expuesto a Nott que creía en los nargles, su expresión no habría parecido tan confusa.

- Fue algunos meses después de la guerra.- explicó ella, aún confundida ante su negativa. Nunca antes había imaginado a Nott con el cabello tomado, por lo que no había hecho la conexión, pero el parecido ahora era evidente. Más que parecido, incluso. Le resultaba poco probable que el protagonista de ese recuerdo, pudiera ser alguien más que el chico que tenía enfrente.- Estaba con Ron en San Mungo.- intentó explicar.- Él me fue a visitar mientras hice mis pasantías voluntarias, y recuerdo que nos estábamos besando cuando sentimos un golpe muy fuerte en la puerta.- Nott alzó una ceja escéptico.- Y cuando la abrí, alguien que se veía exactamente igual a tí ahora, iba corriendo lejos de mí.

- ¿Viste mi cara?

- No, pero…

- ¿Solo me viste de espaldas?

- Sí, pero esos rizos en una coleta no son fáciles de imitar, Theodore Nott. Eras tu.

- Lamento tener que contradecirte, Granger, pero yo jamás en mi vida había llevado el cabello así.- la miraba como si estuviera loca.- Además, en los meses después de la guerra no tenía mucho tiempo para salvarte del martirio que debió ser para ti besar a Weasley, pues me encontraba lidiando con mis propios fantasmas y apoyando a Draco con lo del juicio.- se giró de vuelta a la mesa frente a él, como si el tema le resultara repentinamente aburrido.

- ¿Crees que miento?

- No, pero pienso que este engaño de tus recuerdos bien puede ser efecto de pasar tanto tiempo sin verme. Una jugarreta de aquella parte de tu subconsciente que me extraña.- Sonrió, cerrando un ojo coquetamente en dirección a ella, y Hermione debió reconocer que Nott era guapo. Extraño, pero guapo. Aunque no lograba provocar en ella nada ni comparado a lo que Draco conseguía con ese mismo gesto.- Me pregunto qué te tuvo tan ocupada como para no acordarte de mí.

- Nott, ¿estás admitiendo que me extrañaste?- preguntó Hermione, sonriendo.- Puedo esperar esto de Ginny, y hasta de Luna, pero de ti…

De un momento a otro, la expresión juguetona de Nott cambió.

- ¿Luna Lovegood?.- dijo, en un modo que Hermione no supo si debía interpretar como burla. No parecía eso, sino algo muy distinto- La última vez que la vi fue cuando llegué a buscar a Draco al Wizengamot.

- ¿Fuiste por Draco?

- Alguien debía ir por él en caso de que lo dejaran libre.- masculló con una clara molestia en su rostro, que Hermione sintió iba dirigida a ella.- No le devolverían su varita hasta días después, por lo que no tenía cómo aparecerse. Con Blaise escondido en Italia para no llamar la atención y Narcissa imposibilitada de dejar la Mansión, quedé a cargo.

- Pero no quedó en libertad.

- No.- sus ojos se clavaron en ella.- Supongo que fuimos demasiado optimistas al pensar que tú declararías ese día.

Si una bofetada hubiese impactado contra la mejilla de Hermione, no la habría sorprendido tanto como el claro reclamo de Theodore Nott.

"Una declaración suya en el juicio lo pudo haber librado de Azkaban", las palabras de Viola Buttercup resonaron en su cabeza.

- ¿Por qué pensaban eso?- preguntó de pronto- Draco y yo éramos cualquier cosa, menos amigos en ese entonces, no entiendo por qué podían creer que yo iba a declarar a su favor, o siquiera pensar en que mi declaración podía ayudarlo en algo.

- Potter declaró por él.- expuso el muchacho, analizándola con expresión curiosa.

- Porque su madre se lo pidió. Harry se sentía en deuda con ella.

- Narcissa también pidió que tú declararas.- agregó Nott.

- ¿Qué?

- ¿Potter no te lo dijo?

- ¿Qué cosa?

Theodore la observó un largo instante en silencio. Parecía estar armando las piezas de un puzzle que no encajaba del todo en su cabeza.

- El Defensor de Draco dijo que la declaración de "El Elegido" no serviría, porque todos sabían que tenía una deuda con Narcissa por salvarle la vida. Por eso necesitaban otra declaración que diera cuenta de que Draco no participó activamente como mortífago.- El joven retiró los rizos de sus ojos, para examinar mejor la expresión de Hermione. Parecía no creer que no estuviera al tanto de lo que él decía.- Tú eras la testigo ideal, porque representabas todo lo que los mortífagos odiaban, y además tenías ya tu prestigio ganado.

- Pero nunca nadie me dijo que…

- Narcissa pidió a Potter que te convenciera de declarar. Él dijo que tú no…

- Que yo no qué…

Theodore entrecerró los ojos e inclinó la cabeza de lado, como si tomara cuenta de un detalle que había pasado por alto.

- Que era complicado para tí hacerlo.- pestañeó- Asumimos que te habías negado.

Hermione tomó asiento en la silla junto a Nott, comprendiendo al fin las palabras de la Defensora.

"¿Es por Culpa?".

- Nunca lo supe.- expuso, no tanto para el moreno como para ella misma.- Y Draco nunca me dijo que…

- Draco no lo sabe.- su mirada regresó a los oscuros ojos de Nott.- Tiene su orgullo. No le habría gustado saber que su madre rogó a una hija de muggles para que lo ayudara. Ya detestaba suficiente la idea de Potter declarando a su favor.

Hermione se mordió los labios mientras se preguntaba por qué Harry nunca había dicho nada, aunque podía entender que lo hiciera. Durante el tiempo posterior a la guerra, ella había repetido una y otra a sus más cercanos, su deseo de no saber nada de los juicios que se estaban realizando. Quería concentrarse en recuperar los recuerdos de sus padres, y en su recién descubierta relación con Ron. Incluso después de eso, se comprometió de voluntaria en San Mungo, para mantener su mente alejada de todo lo demás.

Y aunque Harry le hubiera pedido que testificara, no estaba segura de que lo hubiera hecho, porque, ¿quién era Draco Malfoy para ella entonces?, aparte del matón mimado que la había llamado "sangre sucia" por primera vez.

Durante un largo tiempo ninguno de los dos dijo nada, hasta que el silencio pareció incomodar a Nott.

- Si te hace sentir mejor, al menos ahora estás haciendo algo.- torció el labio, fingiendo una sonrisa.

- Eso no me hace sentir mejor, Nott.

- En realidad no esperaba que lo hiciera.- apretó los labios.- Pero deberías decírselo a Blaise.

- ¿Por qué?

- Hará que te odie un poco menos.

- ¿Es por eso que me odia?

- ¿Qué esperabas?- se encogió de hombros.- Realmente creímos que te habías negado. Y si bien tu declaración podría no haber cambiado nada, Blaise está convencido de que lo habría hecho.

Hermione inspiró profundamente, antes de volver a hablar, dando tiempo a Nott de retomar su trabajo con las piezas de un giratiempo que comenzaba a tomar forma.

- ¿Intentarás hacer que funcione?- preguntó ella, con clara intención de desviar el tema de conversación, y Nott pareció entenderlo así.

- No.- dijo con tranquilidad.- Para funcionar, necesita elementos que están guardados bajo mil conjuros y secretos, y repartidos por el mundo, precisamente para que nadie pueda volver a crear un giratiempos. Ya te dije que mi única intención es entender el mecanismo.

- Una lástima…- las palabras escaparon por entre sus labios, a modo de susurro, pero fue suficiente para que el chico alzara una ceja curiosa por debajo de sus rizos y se girara a mirarla.

- ¿Qué es lo que cambiarías si pudieras, Granger?

- ¿Tú qué crees que cambiaría si pudiera retroceder el tiempo y evitar que Draco pisara Azkaban?

Nott la observó fijamente por unos segundos, pero terminó negando con la cabeza.

- No lo harías.- sonrió con burla.

- ¿Por qué no?

- Porque sabes, tan bien como yo, que si Draco no hubiese pisado Azkaban, jamás se habría interesado de ti. No creo que estés dispuesta a renunciar a lo que sea que hay entre ustedes, Granger.

- Supongo que nunca lo sabremos.- murmuró, y Nott entornó los ojos.- Lo bueno es que nos estamos acercando igualmente a solucionar las cosas ahora.

- ¿El Wizengamot revocará mi condena, finalmente?.

- No. Pero las declaraciones de hoy ayudaron a reafirmar la existencia de extorsiones, y Harry tiene esperanzas de que pronto encontrará a Ignatus Badger, que puede ser un testigo clave en todo esto.

- ¡Ja!- exclamó el muchacho con burla.- Buena suerte con eso.

- ¿A qué te refieres?

Theodore Nott parecía de pronto extrañamente concentrado en el análisis de las piezas dispersas sobre la mesa, al punto que Hermione pensó que tal vez no la había oído. Pero al repetir la pregunta, el muchacho mantuvo su indiferencia.

Está aparentando.

- Nott…

- Hum…

- Dijiste "buena suerte con eso".¿A qué te referías?

- Nunca dije tal cosa.- negó con una expresión seria en el rostro.

- Sí.- insistió Hermione.- Lo dijiste.

- No te estaba oyendo en realidad, así que pude haberlo dicho por un tema que nada tenía que ver con tu conversación.

- Nott, estabas más que atento a lo que yo…

- La verdad, Granger, es que rara vez estoy realmente atento a lo que dices,- parecía extrañamente verborreico, casi nervioso, por el modo en que las palabras salían por su boca.- por lo que no tengo idea de qué es lo que estabas diciendo, y no recuerdo qué es lo que se supone que dije respecto a eso, así que no le des muchas vueltas, ¿quieres?- y volvió a aparentar que las piezas de su giratiempo eran lo más interesante del mundo.

- Nott.- le llamó, tomando una de las manos de él. El muchacho escapó de su agarre como por reflejo, con una expresión de pánico en su rostro, de la que le tomó unos segundos recuperarse. "No le gusta ser tocado", recordó Hermione haberle oído decir a Draco alguna vez, pero alejó el pensamiento rápidamente, para insistir con su pregunta- ¿Qué es lo que sabes de Ignatus Badger?

Theodore restregaba sus manos por debajo de la mesa, y se mantuvo así por largos segundos antes de girar a mirarla. Sus ojos negros dejaban clara su molestia, aunque Hermione no sabía bien por qué.

- Que no desapareció por las razones que ustedes creen.

-¿Y por qué huyó entonces?- siguió Hermione, sin que él pareciera dispuesto a responder- Theodore…

- Que me llames por mi nombre no me hará decirte lo que sé.

- ¿Qué lo haría?

- ¿Puedo pedir lo que quiera?- alzó una ceja sugestiva, haciendo a Hermione preguntarse cómo podía bromear ante una pregunta así.

- Nott…

- Me gustó más que me llamaras Theodore.

- Theo.- insistió ella, ganándose una sonrisa de parte de él.- Necesito que entiendas que estamos haciendo lo que podemos por limpiar tu nombre y demostrar que esos hombres horribles tienen una red macabra que fue la que te llevó a Azkaban en primer lugar. No podemos estar perdiendo tiempo en pistas falsas sólo porque tú no…

- Era un cerdo, ¿está bien?- expuso con una rabia mal contenida.- Un maldito cerdo chantajista, Granger.

"Me estaban extorsionando."

- Draco dijo que intentaron chantajearlo después de Azkaban.- siguió ella.- ¿Se refería a Budger?

Nott apretó los labios y la contempló por largos segundos en silencio. A diferencia de Draco, el muchacho no necesitaba recurrir a la oclumancia. En los momentos en que no era presa de una ansiedad exagerada, o no pretendía ser gracioso, su rostro transmitía una seriedad brutal. Por un momento, Hermione se preguntó si este sería el verdadero Theodore Nott.

- No solo a él. Pero era Budger quien tenía las fotos.

- ¿Qué fotos?- Hermione sintió algo apretarse en su estómago.- ¿Las de su expediente?

- En el expediente solo hay imágenes de enfermería, que evitan mostrar más allá de las lesiones, Granger.- los ojos negros de Nott nunca le habían parecido tan oscuros como entonces.- Budger tomó fotografías de las torturas, y no solo de Draco.

"Le pedí que investigara a algunas personas."

- Draco te pidió que recuperaras las fotos.

- No. A él no le importaban las fotos.- giró los ojos de regreso a la mesa, pero con las manos empuñadas sobre esta, y la espalda apoyada en la silla - Sabía que los guardias no serían tan idiotas de hacerlas públicas, porque eso era admitir las torturas. Sólo quería algo con que extorsionarlos de vuelta.- lentamente, su rostro giró a ella otra vez.- Pero todo se fue a la mierda.

- ¿Por qué?

- Porque Budger se asustó.- aclaró.- Se dio cuenta de que habían estado en su casa y que alguien tenía las fotos, aunque no sabía que era yo. Él pensó que eran los otros guardias.

- Por eso fue a Kingsley.- comprendió Hermione.- Creyó que los otros guardias utilizarían las fotos para culparlo y prefirió culparlos antes.

- Es probable.- Theodore torció el labio, sin dejar de mirarla.

- Pero, ¿por qué huyó?.

- No importa por qué huyó- expuso, con la voz fría y controlada.- Puede que su huida no tuviera nada que ver con esto. Lo importante es que digas a tus amigos que no tiene sentido buscarlo. No es un testigo que pueda ayudar en este caso.

- ¿Y las fotos?

- Destruidas.- su voz seguía fría. Demasiado fría.- Blaise y yo nos encargamos de eso.

- Pero si encontramos a Budger, podemos convencerlo de…

- ¿No oíste nada de lo que dije?- sus ojos negros no transparentaban nada, pero la tensión de su mandíbula daba cuenta de su irritación.- No es alguien que fuera a hacer ningún bien por nadie.- su expresión cambió de pronto a una de asco- Las fotos que tenía, las cosas que vi…- mordió sus labios y pestañeó.- No eran sólo prisioneros de Azkaban, ¿entiendes? Había niños en esas fotos, Granger. Era un maldito pervertido.- la última afirmación transmitía cierto descontrol en su voz.

- Entiendo.- expuso al fin, lo que pareció calmarlo.

- Te he dicho más de lo que debía, Granger.- murmuró más tranquilo.- Sólo te pido a cambio que detengas a tus amigos. No sigan buscando a Budger.

- Haré lo que pueda, Theo.

De algún modo, eso no pareció tranquilizar a Theodore Nott.

-HP-

Camino a casa de Luna, Hermione agradeció internamente que la conversación con Nott derivara en temas más amenos, al punto que cuando se retiró alegando que la noche lucía más fría de lo que ella había esperado, Theodore tuvo la amabilidad de prestarle su bufanda.

"No es como si yo llegue a tener ocasión de usarla en el corto plazo", le expuso al extenderla a ella.

Y Hermione no podía menos que agradecer el gesto, mientras la frialdad de la noche calaba sus huesos y ella tocaba el timbre con insistencia a la espera de que abrieran la puerta.

Fue el rostro sonriente de Luna el primero en recibirla, envolviéndola en un cálido abrazo. Lo extraño fue que la rubia se detuvo ahí, por largos segundos, hasta que Hermione sintió que era el abrazo más largo que habían compartido nunca, pero evitó separarse de ella.

- Luna… ¿estás bien?- preguntó. Y la rubia pareció de pronto sacada de un trance.

- Lo siento, Hermione.- sonrió amable, inclinando su cabeza mientras la observaba con curiosidad.- Tu olor me es conocido.

- No he cambiado perfume en el último tiempo, Luna.

- No.- sonrió.- No me refiero a tu olor habitual. Sino al que tiene hoy. Había un chico en Hogwarts que olía así.

Theodore, adivinó Hermione, recordando que llevaba puesta una prenda de él, pero no tenía modo de explicar a Luna cómo esa prenda había llegado a ella, sin que esta preguntara más de lo que ella podía responder.

- La última vez que lo vi fue cuando acompañé a Ginny al Wizzengamot.- siguió Luna, pensativa.- Quiero creer que me reconoció pero, es difícil saberlo ahora que está muerto, ¿no?

Hermione no se atrevió a seguir el curso de la conversación, y sonrió nerviosa, mientras avanzaba lejos de la rubia, que parecía extrañamente sumida en los recuerdos.

El grupo de chicas ya se encontraba reunido alrededor de la mesa, con varios tragos frente a ellas, y Hermione respiró hondo, a sabiendas de cuál sería el tema de conversación de esa noche.

Tras un par de distracciones con la preparación de tragos, y comentarios sin mucho peso, Parvati fue la primera en preguntar.

- Y entonces, Hermione…- clavó sus ojos en ella.- ¿Es verdad lo que se decía de Malfoy?

Hermione pestañeó un par de veces, intentando contener el rubor de sus mejillas, a sabiendas de que seis seis pares de ojos estaban puestos en ella: Luna, Ginny, Lisa Turpin, Hannah Abbott y Padma y Parvati Patil.

- Decían muchas cosas de él, hasta donde recuerdo.- murmuró ella, llevando su copa a los labios, en un vano intento por desviar la conversación.

- ¡Vamos, Hermione! Tú sabes de qué hablo.- Siguió Parvati, con una expresión sugestiva en la cara.

- Una vez oí a Daphne Greengrass decir que para lo egoísta que todos lo creían, Malfoy siempre cuidaba de satisfacer a sus mujeres en la cama.- siguió Padma, en complicidad con su hermana.

Hermione buscó alguna respuesta que le permitiera acabar rápidamente con el tema, pero fue Luna Lovegood quien desvió la conversación.

- No sé cómo habrá sido en la cama.- expuso la rubia, con su particular inocencia.- pero yo guardo buenos recuerdos de él.

Los seis pares de ojos, incluida Hermione, se giraron a ella.

- Luna, estuviste prisionera en su mansión.- indicó Padma.- ¿Cómo podrías tener buenos recuerdos de él?

La rubia giró su mirada a ella, pero parecía ver más allá de Padma.

- Es curioso, pero mientras estuve en su casa no vi a Draco Malfoy antes de que Harry y Ron llegaran a rescatarnos.- Expuso, como si hablara de algo sin importancia. - Pero antes de eso, él se ganó una infestación de nargles por haberse negado a hacer la Maldición Cruciatus sobre mí- dijo Luna, colocando la cabeza hacia atrás, con los ojos en algún punto inexistente.

Todos la miraron como si estuviera loca, excepto Ginny, que apretaba los labios, en actitud pensativa.

- No creo que lo hiciera por la bondad de su corazón, pero algo de bueno debía tener,- dijo Parvati, con expresión pícara.- Myrtle la llorona estaba loca por él.

Las risotadas que se generaron ante este recuerdo inundaron el ambiente.

- "¿Han visto a Draco?"- exclamó Padma, enrollando la mitad de su cabello a cada lado para emular las coletas de la fantasma mientras la imitaba con cara de enamorada- "¡Hace mucho que no viene a verme!".

- "¡Tenemos tantas cosas en común!"- siguió Lisa, moviendo mucho las pestañas, con voz soñadora.

- Ustedes son malvadas.- siguió Hannah, negando con la cabeza.- La pobre Myrtle sufrió mucho cuando se enteró de que Malfoy estaba con Daphne Greengrass. Decían que lloró por una semana.

- ¿Por qué terminó con Greengrass?- preguntó Hermione de pronto, atrayendo los ojos de las jóvenes. Padma limpiaba las lágrimas que le había provocado el exceso de risa, pero ante la pregunta de Hermione, compartió una mirada con las demás, antes de encogerse de hombros.

- Tal vez no quiso competir con los encantos de Myrtle…- señaló Padma, y volvieron a inundar la habitación con sus risas.

Las carcajadas eran contagiosas, por lo que incluso Hermione se sintió tentada a reír. Sólo Ginny mantenía una expresión seria, mientras Luna las observaba con una leve sonrisa contemplativa.

- Luna…- preguntó Hermione. Algo había en sus palabras previas que la dejaron intranquila.- ¿Quién ordenó a Draco que te lanzara el Cruciatus?- Luna la observó por unos segundos, con su media sonrisa, antes de separar los labios, pero Ginny respondió por ella.

- Alecto Carrow.- la pelirroja lo dijo como si escupiera el nombre.

- Fue nuestra maestra de Estudios Muggles el último año.- Siguió Padma- Ustedes no tuvieron que sufrir eso, Hermione, pero le gustaba hacer representaciones sobre cómo se debía castigar a los muggles con imperdonables. Ella y Amycus.

Hermione sabía, por el estado en que habían encontrado a Neville y sus demás compañeros de Hogwarts, que aquel año en manos de los Carrow, no había sido fácil para ellos. Podía adivinar, de lo oído, que las torturas y malos trazos fueron habituales, pero en su empeño de superar sus propios fantasmas, evitaba siempre mantener conversaciones que le dieran algún detalle de esa época, por lo que una sensación incómoda se apoderó de ella ante las palabras de Padma.

- Cada vez que recuerdo esas clases, te juro que se me revuelve el estómago.- agregó Lisa, apretando su vientre. Hannah, a su lado, hizo ademán de tiritar, abrazándose a sí misma.

- Y siempre usaban a los Slytherins para que ensayaran los hechizos en los demás.- Siguió Parvati, llenando su copa de un licor verdoso.- Blaise Zabini era de los que más disfrutaban participando de eso.

- No sé si "disfrutar" es la palabra.- agregó Hannah- Para ser justos, hay que decir que si no ejecutaban la maldición sobre otros, los Carrow se encargaban de maldecirlos a ellos.

- Pero Draco se negó…- Hermione giró a mirar a Luna, esperando su respuesta, haciendo caso omiso del modo en que Padma y Parvati compartían una mueca difícil de interpretar.

- Y eso le ganó una detención con Alecto.- siguió Luna.- Cuando salió de su oficina venía infestado con los nargles de ella.- Lisa entornó los ojos ante la mención de las criaturas mágicas.- Le ofrecí quitárselos, pero Draco no es bueno aceptando ayuda.

Hermione sintió las risotadas de las chicas cuando Luna Lovegood terminó de hablar, sin que a la rubia pareciera afectarle. Todas se reían de sus locuras, excepto Ginny, cuyo rostro expresaba una seriedad inusual.

No fue hasta que estuvieron a solas, cuando la pelirroja se ofreció a acompañarla a casa, indicando que Harry pasaría por ella ahí, que Hermione se atrevió a preguntarle el origen de sus silencios esa tarde.

- ¿Es porque no apruebas mi relación con él?- Ginny la llevaba asida del brazo, mientras caminaban juntas, con Hermione aún envuelta en la bufanda de Theodore.

- Harry ya me confesó que dejó escapar algo,- sonrió la muchacha.- por lo que estoy al tanto de que sabes que me lo temía. Siempre has tenido debilidad por las causas perdidas.

- Ginny…

- No me malinterpretes, Hermione. Malfoy no es de mi gusto y ciertamente nunca ha hecho nada por ganarse mi simpatía, pero no por eso soy ciega a lo evidente.

- ¿Y qué es lo evidente?- el agarre en su brazo pareció tensarse.

- Malfoy ha pasado por cosas malas.- siguió la pelirroja, mirando hacia delante, con su rostro parcialmente iluminado por la luz de las farolas.- Quienes sabemos de su historia, comprendemos que se merecía algunas cosas, pero no todas, y eso claramente genera una sensación de injusticia.- giró hacia ella sus ojos.- Y a ti te encanta luchar contra las injusticias. Eso es suficiente para que quieras alzar tu voz en su defensa.- torció sus labios en expresión condescendiente.- Y además,- siguió, con un tono que bordeaba lo obsceno.- el hurón se ha convertido en un tipo atractivo. Si te gustan así de pálidos, claro. Así que nadie puede culparte por llevártelo a la cama.- sonrió al advertir los colores subir al rostro de ella.

- ¿O sea que lo apruebas?

- Digamos que me he resignado a que tendré que soportarlo un tiempo.- la pelirroja apoyó su cabeza en el hombro de Hermione.

- ¿Un tiempo?

- Te tomó seis meses darte cuenta de tu incompatibilidad con el idiota previo, y no era ni la mitad de guapo.- expuso Ginny sonriendo.- Calculo que con Malfoy te tomará un año.

- El "idiota previo" era tu hermano.- clarificó Hermione sin poder evitar sonreír.

- El parentesco no me impide admitir que es un idiota.

Hermione sintió el alivio recorrer su cuerpo, cuando Ginny rió sobre su hombro. Pero una duda hizo que la sensación muriera pronto.

- Entonces, ¿por qué estabas tan seria hoy?- la pelirroja alzó su cabeza. En el perfil de su rostro se advertía una sonrisa torcida.- Realmente temía que me fueras a maldecir en cualquier momento, de tanto que…

- Alecto.- interrumpió la pelirroja, esta vez con el asco claramente reflejado en su expresión.

- ¿Fue tan horrible, Ginny?

- Lo fue, pero para algunos fue peor que para otros. En el caso de Malfoy…

- ¿Lo castigaba por negarse a maldecir?

- Más que castigarlo, lo suyo eran las detenciones. A todos los demás, Alecto los maldecía, pero a él, le imponía detención tras detención. Y cuando salía de ellas, no parecía haber recibido ninguna maldición cruciatus, aunque eso no lo hacía lucir menos miserable.

- ¿Usaba otros castigos?

- Hermione…- Ginny detuvo su paso bruscamente y se giró a mirarla.- No soy yo quien debiera decirte esto, pero no soy la única al tanto de los rumores, por lo que tarde o temprano te enterarás.- Apretó los labios, mirándola fijamente antes de seguir.- Alecto Carrow tenía debilidad por los chicos guapos.- sus ojos estaban fijos en ella, transmitiendo algo que hizo al estómago de Hermione revolverse.- Especialmente por Malfoy.

Una maestra…, volvió el recuerdo a su memoria. Alecto Carrow.

-Fin del Capítulo 14-

NOTA IMPORTANTE: QUERIDOS TODOS, LES COMENTO QUE POR DIVERSOS TEMAS, ESTOY PENSANDO EN HACER UNA PAUSA DE DOS SEMANAS ANTES DE LA PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN. MI INTENCIÓN ESTÁ LEJOS DE DEJAR ESTE FIC INCONCLUSO, PUES LOS CAPÍTULOS YA ESTÁN ESCRITOS EN LO MEDULAR, Y SOLO ESTOY COMPLETANDO Y CORRIGIENDO. PERO NOS ACERCAMOS A ALGUNAS PARTES QUE LLEVAN CONSIGO UN GRAN DESGASTE EMOCIONAL, PARA EL QUE NECESITO PREPARACIÓN Y TIEMPO.

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