Capítulo 17: RODOLPHUS LESTRANGE
"En la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias".
- Robert Green Ingersoll
La luz primaveral de las últimas mañanas de abril entraba con fuerza a través de la ventana, impactando directamente sobre el rostro de Hermione, hasta obligarla a abrir los ojos.
Tres semanas habían transcurrido ya desde el interrogatorio, y este era el primer amanecer, desde entonces, que despertaba entre sábanas de florecitas rosa, mucho más ásperas que las de él, y una almohada mucho menos cómoda.
De a poco fue tomando cuenta de la tibieza de un cuerpo que la envolvía por la espalda y un largo brazo enganchado a su cintura, que se remeció con molestia, cuando ella intentó acomodarse para escapar del sol.
¡Durmió aquí!, recordó de pronto, terminando de moverse sobre la cama hasta quedar frente a él, para descubrirlo girado sobre su estómago con la cabeza hundida en una almohada demasiado blanda, según había reclamado la noche previa. Y Hermione contuvo la respiración.
El antebrazo le cubría la mitad de la cara, pero aún así podía apreciar las pestañas acariciando sus mejillas, sus labios rectos y su nariz perfecta, con el rubio cabello cayendo en mechones de seda sobre su frente. Se sintió tentada a extender su mano y acariciarlo, pero se abstuvo por miedo a interrumpir su sueño. No quería desaprovechar ese instante para estudiar cada rasgo de su rostro, sin perder ningún detalle, y guardarlo en su memoria para siempre.
Pero su cerebro no podía quedarse así por mucho tiempo, claro que no. Tenía que interrumpir aquel instante de pacífica contemplación, con las preocupaciones más inoportunas.
Si bien después de aquella tarde de confesiones dolorosas, su relación con Draco había adquirido una profundidad distinta, seguía existiendo en sus conversaciones un límite infranqueable que ella no se atrevía a tocar, porque sabía que nada obtendría intentando convencerlo.
"Lo quiero muerto", resonaba la aseveración una y otra vez en su cabeza.
Pero aún hay tiempo para evitarlo, se recordó.
Con los interrogatorios aplazados a solicitud de Viola Buttercup, y Hestia buscando nueva evidencia a su favor, Hermione confiaba en que el testimonio de Ignatius Crane, programado para una semana más, abría para ellos la oportunidad de hacer las preguntas correctas para traer a Hemlock al estrado.
Y una vez ahí, jugar la carta para enviarlo a Azkaban.
Hermione sabía que una pronta sentencia para el hombre era el único modo de evitar que Draco acabara condenándose a sí mismo.
Y luego, esperar que me perdone, por tomar la justicia de sus manos, pensó, mordiendo su labio en un vano intento de controlar el miedo que la invadía ante aquel pensamiento, mientras sus dedos viajaban en forma casi inconsciente a correr un mechón de cabello de la frente de él, y dibujar el contorno de su mandíbula, haciendo que los párpados de Draco temblaran, anunciando su pronto despertar.
Necesito que entiendas que es lo mejor…, rogó mentalmente, apretando sus labios para que las palabras no la delataran. Aunque no lo veas ahora, aunque te pierda en el intento de salvarte, sé que es lo mejor, siguió, con sus dedos dibujando las letras tatuadas en su cuello.
"Una declaración suya en el juicio lo pudo haber librado de Azkaban".
La parte más racional de Hermione podía comprender que era ilógico sentirse culpable por no ceder a una solicitud de la que nunca estuvo al tanto, pero eso no dejaba de generar un punzante dolor en su corazón, cada vez que pensaba en que esa cicatriz no existiría si Harry hubiese preguntado, y ella hubiese accedido.
Y si…
La mano de Draco sujetando su muñeca para detener el avance de sus dedos sobre su cuello, le impidió seguir el curso de sus pensamientos. Sus ojos grises la contemplaban con curiosidad, antes de atraerla hacia él y besarla.
- Esa es la marca que más odio.- dijo de pronto, y ella no necesitó más aclaraciones para saber que se refería a su número de Azkaban.
- ¿Incluso más que la marca tenebrosa?- preguntó con incredulidad, sorprendiendose un poco cuando él asintió, al tiempo que con su pulgar dibujaba los labios de ella.
- Puede sonar incomprensible, pero mi padre llevaba la marca en su brazo desde siempre. Incluso cuando todo era perfecto.- mordió sus labios, mientras Hermione permitía el acceso de su pulgar a su boca y lo acariciaba con su lengua, hasta lograr que el negro de sus ojos invadieran el contorno gris. Pero contrario a lo que ella esperaba, ni siquiera se inclinó a besar sus labios, antes de seguir su relato.- Cuando preguntaba por la calavera, él solía decir que era el tatuaje que usaban los piratas, para asustar a niños que preguntaban demasiado. No se avergonzaba de ella, y a mi me parecía fea, pero forma parte de relatos de la época previa a que todo se fuera a la mierda.- Hermione lo sintió retirar su pulgar lentamente de su boca, y luego volver a dibujar sus labios, con una mirada que transparentaba una mezcla de sentimientos difíciles de interpretar.- La del cuello, en cambio,- siguió de pronto- es la que mi padre traía al regresar de Azkaban. Cada vez que la veo, me recuerda el miedo en sus ojos. El miedo envolviendolo todo, y me recuerda también el cómo lo odiaba por eso.
Hermione había oído suficiente respecto al dolor que provocaba en Draco la culpa por ese sentimiento. Tener motivos para odiar a su padre, y haber cedido a ese odio en más de una ocasión, cada vez que buscaba culpables, o que ese lazo le impedía huir de todo, era una dura carga para él. Como también lo era la muerte del hombre, de la que ella presentía, por el modo en que Draco se empeñaba en evitar el tema, que él también había tomado la culpa.
- Dime algo que no sepa de ti.- pidió él de pronto, con su intensa mirada sobre ella.
- Me parecías guapo en Hogwarts.- Draco bufó con burla.
- Algo que no sepa.- la soberbia estaba clara en su expresión.
- Estuve a punto de postularme a la Escuela de Derecho Mágico.- una rubia ceja se fue alzando con curiosidad, instándola a seguir.- Siempre me pareció una injusticia que Sirius Black debiera pasar tantos años en Azkaban, solo por no tener una investigación justa. Quería ser una Defensora que luchara en contra de ese tipo de injusticias.
- ¿Y qué te detuvo?
- No quería darle en el gusto a Rufus Scrimgeour.- Draco alzó una ceja sin comprender, por lo que ella procedió a aclarar.- Él sugirió que yo estaba buscando hacer carrera dentro del derecho mágico, y yo lo negué. Le dije que mi esperanza estaba puesta en hacer algo bueno por el mundo.
- ¿Y qué te hace pensar que como Defensora no podrías hacerlo?
- No lo sé.- expuso, pensando que, visto en retrospectiva, no había una verdadera razón. Y cada vez que la confundían con una Defensora, la molestia era en parte porque recordaba que había renunciado a la posibilidad de hacer algo que pudo disfrutar más que la burocracia ministerial en que se veía detenida a veces.- Dime algo que no sepa de tí.- devolvió la pregunta, a fin de cambiar el tema.
- Me asustan las serpientes.
- ¿Tú? ¿Miedo a las serpientes?- habría reído, de no ser por la seriedad en el rostro de Draco.- Encuentro eso difícil de creer.
- Contempla a una serpiente engullir a una persona viva en la mesa de tu hogar, y luego vemos si no te dan miedo también.
Nagini… Hermione había oído de la horrenda muerte de Charity Burbage.
- Otra cosa.- Draco estrechó los ojos sin comprender.- Dime otra cosa que no sepa. Algo menos terrorífico.
- La noche que bailaste con Krum…- detuvo sus palabras para morder su labio inferior, como si temiera arrepentirse de lo que diría.- Tuve sueños contigo.
- ¿Qué tipo de sueños?
- Los que tiene un adolescente a esa edad, Granger.
Ella abrió muy grande los ojos, sintiendo sus mejillas colorearse, y él sonrió con burla. Pero no dijo que se tratara de una broma.
- O sea que, ¿tenías sentimientos por mí?- intentó burlarse.
- No. Te odiaba demasiado como para admitir que fueras guapa.- aclaró él.- Eras tan patéticamente perfecta, que daba ganas de… no sé.
- ¿Soñar conmigo?- sonrió Hermione, incrédula.- No sé si esa es una forma muy adecuada de demostrar tu odio.
- Podía odiarte, pero las hormonas te obligan a pasar por alto imbecilidades como la pureza de sangre o tu desagradable hábito de ser la mejor en todo… Y esa noche tenía ganas de hacerte cosas realmente indecentes.
¿Cómo cuáles?, se imaginó preguntando, pero eso solo generó que la sangre se agolpara en sus mejillas, y prefirió evitar seguir esa línea de conversación.
- Fueron hormonas, entonces.- expuso, antes de agregar la pregunta que pujaba en su cabeza, constantemente- ¿Y ahora?
- Más que hormonas, definitivamente.- expuso él, con tal facilidad, que la franqueza en su declaración era patente, y la instó a avanzar en esa línea.
- ¿Más que hormonas?
Él se giró sobre la cama, hasta quedar sobre ella.
- Más que hormonas.- susurró contra la piel de su cuello.- Es más parecido a un hechizo.- besó la comisura izquierda de su boca.- Amortentia, quizá.- sus labios le hicieron cosquillas al moverse hasta la comisura derecha y besarla ahí también.- O algo más poderoso incluso.- con su nariz rozaba la de ella, mientras sus ojos grises la contemplaban de un modo en que parecían consumirla por completo.- Y me aterra saber que no hay un contrahechizo para esto.
- ¿No le darás un nombre?- murmuró Hermione, lamentando sonar a algo tan parecido a una súplica. Y él se mantuvo ahí, sostenido en sus brazos sobre la cama, presionando el cuerpo de ella bajo su peso, sonriendo sobre su boca.
- Prefiero demostrártelo…
El siguiente beso fue sobre su cuello, y luego sobre su pecho, y su vientre, y más abajo, y ella separó las piernas para darle acceso, mientras su cuerpo se concentraba en traducir su lenguaje.
-HP-
- Ginny está convencida de que llevarás a Malfoy contigo.- Expuso Harry, a su lado. Hermione sabía bien que aludía a la retrasada fiesta de Pascua de Resurrección de los Weasley.
La agenda de Charlie había hecho imposible su presencia en las semanas previas por lo que Molly decidió que debían esperar tres semanas, a fin de no celebrar en su ausencia.
- Así es.- respondió Hermione, sin despegar sus ojos de la solicitud que llenaba para pedir el registro de elfos domésticos liberados al departamento de censos.
Hestia, desde su puesto en la oficina que compartían, disimulaba una sonrisa burlona, por lo que Hermione ni aún debió mirar a su amigo, para saber que la incredulidad y el espanto debían estar plasmados en su rostro.
- ¿Es broma?- le oyó preguntar al fin, y Hermione se limitó a negar con la cabeza.- ¿Llevarás a Malfoy a la madriguera?
- Ginny me sugirió que lo hiciera.- explicó, aunque sin mirarlo.- Teme que si no lo incluyo en las instancias importantes, ella y yo tendremos cada vez menos oportunidades para vernos. Y Molly está de acuerdo en que Draco puede ir. Así que, ¿por qué no?
- Y espera a que te enteres de la "condición" que puso Lord Malfoy para acompañarla.- exclamó Hestia, ignorando la incomodidad de Hermione ante el título conque trataba al rubio. Una sonrisa asomaba en sus labios, mientras atravesaba la oficina para salir tras la puerta, sin quedarse a presenciar lo que había gatillado su comentario. Hermione lamentó mentalmente haber cedido a compartir ese detalle con la mujer, durante el café de la mañana.
- ¿Qué condición puso?- preguntó Harry finalmente, cuando no eran más que ellos en la habitación, y Hermione alzó sus ojos hacia él.
- Que lo acompañe a una fiesta de beneficencia.
- Ah.- murmuró, al parecer decepcionado con la respuesta.-¿No acaban de estar la semana pasada en una?
- Esta es otra. Una a la que quiere ir.- explicó, esperando no tener que dar más detalles. Una verdad parcial era mejor que una mentira, y de todos modos, no podía mentir a Harry. Pero él no parecía dispuesto a dejar las cosas a medias.
- ¿Por qué quiere ir a esta?
- Porque es en Venecia.
- ¿Venecia?- Harry parpadeó un par de veces y abrió y cerró la boca, antes de seguir.- Irás a Italia, ¿con Malfoy?
- Era eso o aceptar un vuelo en la escoba.- aclaró ella, como si fuera lo más normal del mundo- Según Draco, no hay nada más fascinante que volar.- sonrió con sarcasmo- Claramente preferí Venecia.
- Hermione. ¿Esto es serio, no?
- ¿A qué te refieres?
- A que él y tú… ¿Es algo serio?- La expectación en el rostro de Harry transparentaba su preocupación, y Hermione no supo si sentirse agradecida de su cariño, o molesta porque su amigo no confiara en su buen juicio.
- Todo lo serio que te puedas imaginar, Harry.- respondió al fin, y vió cómo el inflaba los pulmones y acomodaba los anteojos sobre el puente de su nariz, pero las palabras que dejaron sus labios no eran nada de lo que ella esperaba.
- Podrías aprovechar eso entonces y pedirle que declare el episodio de su última semana en Azkaban.
- No.- la respuesta fue automática, y tras unos segundos en que Harry la analizaba en silencio, y ella evitaba su mirada, Hermione rogaba que no pudiera detectar su ansiedad.
- Hermione, ¿qué fue lo que pasó?
- Lo torturaron, Harry.- expuso, con la voz convertida en un hilo.- Y él no quiere hablar de eso, del mismo modo que yo no quiero hablar de lo que pasó con Bellatrix.- Giró hasta encontrar sus ojos verdes.- Lo entiendes, ¿verdad?
Harry se limitó a asentir. Y por un largo instante, Hermione pensó que podrían cambiar el tema, hasta que oyó una nueva pregunta.
- ¿Y si convencemos a la Sanadora de declarar? No tendríamos el relato completo, pero al menos demostrar que…
" Katie encontró evidencias de distintos tipos de tortura..."
" La bruja se hizo una idea de lo que había pasado…"
- No.- lo detuvo Hermione.- Buttercup invalidó el relato de Dogwood aludiendo a su enemistad con los otros guardias.- intentó hacerle ver.- Ella correrá la misma suerte, por ser su novia.
- ¿Y entonces?
- Crane es nuestra mejor opción.
- ¿Simeon Crane?- El escepticismo estaba claro en su pregunta.- Pero es un testigo de la parte defensora, ¿qué te hace pensar que…?
- Que sea testigo de Buttercup es lo que hace que sea ideal. Solo tenemos que hacer las preguntas correctas, Harry.
- Y puede que tengamos aquí lo que necesitamos para ello.- sonrió Hestia, reingresando a la oficina y colocando sobre el escritorio una carpeta.
Aún sin saber qué había encontrado, por el modo en que Hestia sonreía, Hermione sonrió también.
-HP-
El rostro de Theo no dejaba traslucir gran cosa, mientras Hermione le explicaba que tenían una carta escrita por Simeon Crane, dirigida al Ministerio y reclamando en contra de Hemlock por obligarlo a realizar una tarea que no estaba estipulada en su contrato: remover la sangre que impregnaba una de las celdas de aislamiento, y que, como Crane alegaba en su carta, había sido ocupada la noche previa por el "difunto" Theodore Nott.
- Está fechada al día siguiente de tu muerte, y te menciona directamente a tí, y a Hemlock.- explicaba Hermione.- Es la mejor prueba que hemos tenido nunca para demostrar no solo que nunca existió una Viruela de Dragón, sino que además, Hemlock dio la orden.
Theodore pestañeó un par de veces, acariciando su barbilla. Un castaño riso escapaba de la coleta que ataba el resto de su cabello en la nuca.
- ¿Y por qué apareció recién ahora?
- Es una denuncia por maltrato laboral.- expuso ella como si fuera obvio, pero como Nott alzara una ceja sin entender, procedió a explicar.- Siempre tardan meses en ser revisadas, y recién ayer el nombre de Crane apareció en el registro.
- Entiendo entonces que…
Pero Theo no alcanzó a terminar su análisis, cuando un alterado Harry Potter apareció en medio de la sala, primero apuntando con su dedo al castaño, y luego caminando en largas zancadas, que daban cuenta de su enojo, hasta quedar a solo unos centímetros de su rostro. La diferencia de estaturas hacía que Harry debiera mirar a Theo hacia arriba.
Theo inclinó su rostro hacia él, alzando una ceja, como si observara a un bicho molesto.
- ¿Acaso crees que esto es un juego?- le reclamó Harry, haciendo que el rostro de Theodore pasara del desprecio a la sorpresa.
- Si me explicas de qué estás hablando, tal vez podría responder.
- ¡Se supone que estás muerto!- gritó Harry. Nott parpadeó con lentitud.- No puedes dejar este lugar hasta que todo esté aclarado.
- Harry,- le llamó Hermione.- ¿qué es lo que…?
- ¡Acabo de verlo paseando en mitad del Ministerio de Magia!- gritó su amigo, girándose a ella y apuntando a Nott, quien lo observaba como si de un loco se tratase.
- Harry…
- No tengo idea a qué estás jugando, Nott, pero parece que no entiendes lo que Hermione y yo estamos arriesgando al…
- ¡Harry!- gritó ella finalmente, para atraer su atención.- No pudo ser Theo, pues él no ha salido de aquí.- El muchacho giró sus ojos verdes a ella, acomodando los anteojos sobre su nariz.- Llevo por lo menos dos horas aquí. Si dices que acabas de verlo, no pudo ser él.
- Pero si… llevaba incluso el cabello tomado del mismo modo. Y me hacía señas para que saliera…
- ¿Y lo seguiste?- preguntó Theodore, con una expresión burlona en los labios.
- Sí, pero al salir ya no estabas.
- Potter…- le llamó Theodore.- ¿Con qué te estás drogando?
- No estoy… Eras tú.- de algún modo, la aseveración no parecía tan convincente como antes.- O alguien muy parecido a ti.
Si bien Harry pareció terminar por convencerse de que no podía tratarse de Nott, y regresó al Ministerio, Hermione siguió pensando en lo extraño de la situación, y su cerebro habría comenzado a elaborar distintas explicaciones, de no ser interrumpida por la llegada de Draco y la teoría que le compartió Nott al rubio, respecto a algún sentimiento reprimido de Harry Potter hacia él.
- Siempre supe que su eterno amor no consumado con la pelirroja era solo una fachada.- declaró Theodore en actitud pensativa.
La risotada que dió el rubio tras ello, debió despertar a varios vecinos del lugar.
-HP-
- ¿Estás segura de que esto es buena idea?- insistió Draco, en su último intento de convencerla de dejarlo huir, mientras aparecían a la entrada de La Madriguera.- Ya ni siquiera es fecha para celebrar Pascua de Resurrección.
Por toda respuesta, Hermione entornó los ojos y jaló del brazo de él, arrastrándolo consigo, y no pudo menos que agradecer que fuera Luna Lovegood, con unos extraños aros que llegaban hasta sus hombros, quien los recibiera en la puerta, alentándolos, con su cordialidad habitual, a entrar y unirse a los otros. También les comunicó que era una suerte que pudieran estar ahí, pues así podría despedirse antes de emprender su viaje a Bulgaria con "Rolf".
- ¿Rolf?- preguntó Hermione, sin comprender.
- Rolf Scamander- dijo Ginny, llegando por detrás de ellos y abrazándose a Luna.- ¿No sabías que nuestra Luna se casa?
Hermione pestañeó un par de veces, antes de sobreponerse a la sorpresa y felicitar a la joven. Luna se limitó a sonreír de un modo que a Hermione no le pareció reflejar un gran entusiasmo.
- Nos puso al tanto en la última reunión de chicas a la que no fuiste.- explicó Ginny, girando sus ojos a Draco, al parecer insinuando que él era el causante de esa falta.
- Weasley.- la saludó Draco, sin mucha emoción.
- Malfoy.- respondió la pelirroja. Hermione agradeció mentalmente que ninguna alusión a comadrejas y hurones, arruinara el encuentro.
- Ha sido reciente...- expuso Luna, volviendo al tema de su novio.- Rolf me recuerda a alguien.
- ¿Te gusta porque te recuerda a alguien?- preguntó Hermione- ¿No deberías entonces casarte con ese alguien? .- Al instante en que la pregunta dejó sus labios, Hermione recordó por qué le costaba tanto hacer amistades o conservarlas. Ella y su estúpido cerebro lógico.
- Es difícil hacer eso cuando ese alguien está muerto.- sonrió Luna, pero sus ojos contradecían esa sonrisa, y Hermione deseó que la tierra se abriera y la tragara.
Por suerte, Ginny pareció entender lo incómodo de la situación, pues cogió a Luna de la mano y le pidió la ayudara con las decoraciones.
- A veces pienso que ella y Theo se habrían entendido perfectamente.- expuso Draco en voz baja y actitud pensativa.- En quinto año él estaba loco por ella.- La novedad de la confesión hizo que Hermione se girara de golpe.- Se escabullía a alimentar a los thestrals, buscando la oportunidad de hablarla. Todos lo molestábamos por las horas que pasaba en la biblioteca a la espera de esa oportunidad. Pero nunca se atrevió a hacerlo.
- ¿Por qué?
- Theo tiene sus propios demonios.
Hermione habría querido indagar más en el interés que pudiera tener alguien como Theodore Nott hacia Luna, o en qué hacía creer a Draco que la pareja se habría entendido bien, pero la llegada de Molly Weasley, saludando al rubio con una familiaridad que lo hizo tensarse durante los cuatro segundos en que la mujer lo apretó contra su pecho, la descolocó a ella también.
- Mamá nos hizo prometer a todos que seríamos amables con él.- le susurró Ginny, regresando junto a ellos, y acompañándola camino al comedor.
- ¿Incluso Ron?- preguntó Hermione con escepticismo, siguiendo muy de cerca a Draco, que era empujado por Molly hacia la mesa.
- Especialmente Ron.- Ginny le dirigió una sonrisa significativa, y Hermione comprendió que aquello debió implicar más de una pelea.
Si bien Ronald se había comprometido con ella a aceptar a Draco, Hermione sabía, porque lo conocía bien, que el pelirrojo nunca esperó ser puesto en una situación en que debiera cumplir su promesa, y eso haría todo más difícil para él.
Durante lo que duró la cena, y tras las palabras iniciales de Molly, Harry buscó conversación con el rubio, y Hermione se prometió a sí misma comprarse una polera con la frase "Yo Amo el Quidditch", en agradecimiento a que ese ridículo juego tuviera a su mejor amigo y a Draco en un entretenido intercambio de opiniones, respecto al mejor equipo del mundo.
Por un momento, Hermione pensó que incluso Ron tomaría parte en la discusión, pero en lugar de eso, cuando el pelirrojo dirigió su palabra a Draco, desde el otro lado de la mesa, fue para hacer un comentario que generó la primera situación incómoda de la noche.
- Ey, Malfoy.- le llamó.- Supe que llevarás a Mione a pasear a Italia.
De un momento a otro se dejó de oír a nadie más hablando, como si todos estuvieran atentos a la respuesta el rubio, que se tomó unos segundos para apretar sus labios, antes de sonreír con frialdad.
- Prefiero decir que Granger me acompañará, en lugar de decir que la "llevaré", como si fuera un objeto.
Ron no pareció percatarse de la hostilidad en su respuesta, pues siguió con lo que parecía la segunda parte de un interrogatorio largamente ensayado.
- Debes saber que ella no es una chica a la que puedas comprar ostentando dinero, Malfoy. - Siguió Ron, levantando la cerveza de la mesa.- Tendrás que esforzarte y buscar algo más para ofrecer. Si es que tienes algo más.
Hermione sabía, por el modo en que la mandíbula de Draco se había tensado, que debía estar conteniendo alguna respuesta con qué responder a su provocación, pero fue Ginny quien intervino.
- Con la fama que tenía Malfoy en Hogwarts, te aseguro que está ofreciendo algo mucho más tentador que el dinero.
- ¡Ginevra Weasley!- exclamó Molly, dirigiendo una mirada ceñuda a su hija, pero no parecía del todo enojada, mientras una serie de risas, incluída la de Harry, recorrían la mesa. Ginny se limitó a encogerse de hombros y seguir bebiendo de su copa, ante la contrariada mirada de Draco, a quien Hermione cogió la mano sobre la mesa.
Ron seguía pestañeando confundido. Parecía no querer entender la alusión de Ginny. Susan, sentada a su lado, aprovechó el silencio para intervenir, con expresión de haber hecho un gran descubrimiento.
- ¿No es gracioso?- La jovialidad en su voz daba cuenta de que debía haber bebido de más, pues apenas hizo la pregunta, comenzó a reír, sin que nadie entendiera si se refería a la respuesta de Ginny o a algo más. Incluso Ron parecía confundido.
- ¿Qué cosa, Susan?- preguntó Luna, con su habitual cortesía, ante el silencio incómodo de los demás.
- Que Malfoy siempre menospreció a Ron por llevar ropa usada por otros,- exponía como si se tratara de algo muy inteligente.- y ahora es él quien se queda con una novia usada por Ron.
Hermione supo que incluso ella debía mostrarse atónita ante un comentario que no sabía si tomar como ofensivo o como prueba del rumor que circulaba de la poca capacidad intelectual de algunos Hufflepuff.
Alrededor de la mesa, todos parecían tan perplejos como ella. Incluso Ron, que observaba a su novia atónito.
- ¿Qué? ¿No se habían dado cuenta?- agregó Susan, girándose a Ron.
- Eres una chica muy perspicaz, Bones.- fue la fría voz de Draco la siguiente en oírse. Pero en lugar del sarcasmo o molestia que Hermione esperaba oír en su respuesta, usaba el tono que se reserva habitualmente para explicar a un niño ingenuo algo demasiado obvio.- Pero lo que estás planteando sólo aplicaría si la novia en cuestión fuera un objeto desechable, como lo es una prenda de vestir.- tomó su copa desde la mesa bajo la atenta mirada de los de los presentes.- En el caso de Granger, la comparación más adecuada sería con una joya preciosa. No importa quien la llevaba antes, sino quien se la queda.- Giró su rostro hacia Hermione, con media sonrisa dibujada en sus labios, obligándola a contener el aliento.- Y yo pretendo que se quede conmigo.
Hermione no supo si fue por como Draco le guiñó el ojo, o por el modo en que Susan asentía bobamente mientras sus ojos vagaban intentando comprender la respuesta, pero de un momento a otro le pareció que era mucho más fácil respirar.
- Wow...- exclamó Luna con expresión soñadora, observándolos.
- Si que habla bonito.- expuso Ginny, con sus ojos fijos en Draco, ganándose una nueva mirada perpleja por parte de Harry.
-HP-
No era la primera vez que caminaban de la mano de regreso a casa, pero ya fuera por el esfuerzo que Draco había puesto en controlarse aquella tarde, o por lo que implicaban sus palabras en respuesta a Susan, Hermione sentía más que nunca la necesidad de sostener su mano.
"Pretendo que se quede conmigo."
Si bien para él podía no ser más que una forma ingeniosa de responder a una pregunta ofensiva, para ella traía implícito el concepto de un futuro.
"Pretendo que se quede conmigo."... La frase seguía dando vueltas en su cabeza, y aumentando la frecuencia de los latidos de su corazón.
- Debo decir que la pelirroja salió de mi lista de Weasleys odiosos esta noche.
- Creo que Harry comienza a pensar que le gustas a Ginny.
- No me extrañaría.- dijo con una petulancia que hizo a Hermione entornar los ojos.- ¿Celosa?
- ¿Debo estarlo?
Draco detuvo el paso atrayéndola por la cintura, hasta que su pecho presionaba el de él, e inclinó su cabeza dejando sus ojos a una misma altura.
- ¿De la pelirroja?- preguntó, sonriendo sobre su boca.- En lo absoluto.- agregó, atrapando su labio inferior suavemente entre sus dientes mientras deslizaba una mano por la espalda de ella, presionándola con fuerza.
- ¿Y de otras?- reclamó Hermione, apenas separándose del beso, mientras le tocaba la mandíbula con la yema de su dedo. Pudo apreciar la comisura de la boca de Draco alzarse muy levemente y sus ojos recorrer su rostro.
- Ninguna.- Se inclinó para besarla suavemente, solo para rozar sus labios con los suyos, y Hermione se sorprendió de su propia fiereza al agarrarlo por el cuello, atrayéndolo hacia ella, para profundizar el beso, sin separarse de él hasta varios segundos después, apenas consciente de la oscuridad de la noche, y de la tenue luz de las farolas que iluminaban las vacías calles, en su regreso a casa.
Cuando se miraron de nuevo. Él respiró hondo y ella pensó que estaba a punto de hablar, pero una fría risa rompió el silencio que los rodeaba, y Draco giró su cuerpo hasta quedar de espaldas a ella, sin soltar su mano, y de cara al origen de aquella voz.
- ¿Qué pensaría el pobre Lucius si pudiera ver a su único hijo pervirtiéndose de este modo?- el rostro del hombre seguía oculto en la oscuridad, pero su imponente figura podía advertirse en las sombras.
- Supongo que nunca lo sabremos.- respondió Draco con voz grave.- Gracias a ti.
- Culpa a la traidora de tu madre por ello.- el hombre dio un paso hacia delante, y esta vez la farola iluminó su rostro hasta hacer reconocible a Rodolphus Lestrange.- Supongo que tú lo heredaste de ella.
Todo ocurrió muy rápido, y luego que Draco la empujara hacia atrás, escapando del haz de luz que llegaba de la varita de otro mago en dirección a ellos, Hermione reaccionó frenando la maldición enviada por Rodolphus hacia Draco.
Los gritos de dolor de la otra figura, que se removía en el suelo, hizo a Hermione comprender que Draco había logrado inmovilizar al segundo oponente, pero esto no pareció atemorizar a Lestrange.
- Siempre hay una bruja para salvarte, ¿no?- sonrió el hombre.- Aunque debo decir que has bajado tu estándar, Draco. La chica Greengrass al menos tenía una sangre decente.
- ¿Qué es lo que quieres?- preguntó Draco al fin, haciendo eco en la inmensidad de la noche.
- Tú lo sabes, Draco.- dio otro paso hacia ellos.- Es a la traidora de tu madre a la que quiero. Llévanos a ella, y prometo que no dolerá tanto cuando te arranque el ojo de su cuenca. Puede que hasta dejemos viva a la sangresucia luego que tengamos nuestro turno con ella. ¿O es que tu padre no te enseñó para qué sirven las de su clase?
- Aunque le hubiera enseñado.- Una tercera figura emergió de las sombras, apuntando directamente a Hermione.- Fue poco lo que este pusilánime aprendió de él.- Hermione no podía recordar su nombre, pero lo había visto en la batalla de Hogwarts peleando junto a Thorfinn Rowle- Una lástima que el pobre Lucius se sacrificara por ustedes.
- Sé que llevas un traslador en tu bolsillo, Draco,- siguió Rodolphus.- y sé también que da directo a la mansión, por lo que te sugiero que lo saques lentamente, para que podamos hacer una visita a tu madre.
- La mansión no le permitirá el acceso a ningún desconocido.- expuso Draco, aparentando una tranquilidad que ella sabía no tenía, mientras el mortífago caído comenzaba a incorporarse.
- Es por eso que irás con nosotros.- sonrió Rodolphus.
- Y la sangresucia también.- los ojos del segundo mortífago brillaron en la oscuridad, mientras daba otro paso hacia ellos, y Hermione notó como los dedos de Draco apretaron la varita con más fuerza, y de algún modo, supo lo que iba a ocurrir, y apretó su varita también, invocando una bandada de murciélagos que hizo trastabillar y caer al hombre desconocido, mientras Draco creaba un escudo de luz entre ellos y Rodolphus.
- ¡Incarcerous!- gritó Hermione, sin dar tiempo al mortífago abatido de incorporarse, y luego se giró al otro, que logró esquivar su hechizo solo una vez, mientras Draco seguía sosteniendo el escudo ante los insistentes rayos de Rodolphus.
Fue cuando el rubio se giró hacia ella y asintió levemente, que Hermione comprendió que bajaría el escudo y que solo tendrían milésimas de segundos para atacar, por lo que Hermione se preparó apuntando a su objetivo.
Todo pasó demasiado rápido. El primer hechizo que lanzó al hombre, se desvió de Rodolphus por alguna fuerza invisible, mientras la varita de este apuntaba a ella y el brazo de Draco la empujaba con fuerza hacia atrás, lejos del haz de luz, y con su otro brazo, invocaba un hechizo que Hermione no había oído jamás, haciendo a Rodolphus quedar suspendido sobre el piso, llevando ambas manos a su cuello y abriendo la boca horriblemente, como si una cuerda invisible lo estrangulara en el aire.
- Draco...- le llamó Hermione, colocando una mano sobre el brazo extendido conque mantenía el hechizo, y aunque se giró a ella, aún le costó unos segundos dejar caer al hombre, que por el modo en que tosía en busca de aire, debía seguir vivo.- ¡Incarcerous!- volvió a gritar ella, al tiempo que sendas cuerdas envolvían a Rodolphus Lestrange.
- ¡Vamonos!- gritó Draco, cogiéndola por la mano, pero ella lo detuvo.
- ¡No!- debemos llamar a Harry, para que traiga a los aurores.
- ¿A los aurores?- el rubio parecía no entender- Granger, te das cuenta que acabo de usar un hechizo que...
- Magia oscura.- expuso ella.- Lo sé. Pero nada irreversible pasó.
- Granger...- intentó explicar.
- Por favor, confía en mí.- Los espantados ojos de Draco seguían dudando, cuando ella se giró a los otros dos magos atados, conjurando un hechizo que los llevó a la inconsciencia, y luego caminó hasta Rodolphus, alzando su varita a la altura de la frente del hombre.- Obliviate.- el conjuro dejó sus labios haciendo que este quedara en mitad de un insulto antes de que sus ojos pestañearan con fuerza.- Al caer el escudo,- comenzó a susurrar cerca del hombre, a fin de implantar un nuevo recuerdo- mi hechizo expelliarmus te pegó con fuerza, golpeando la cabeza y quedando inconsciente unos segundos, hasta despertar envuelto en cuerdas.
- Granger...- le susurró Draco, sin terminar de comprender lo que ella estaba haciendo, como si aquello le resultara del todo inverosímil. Pero Hermione no se detuvo a analizar la expresión de sus ojos grises, sino que caminó hasta él para extraer la varita de entre sus dedos, sin que él colocara resistencia, para partirla en dos.
El crujido de la madera fue de pronto el único ruido entre ambos, y Draco abrió los ojos atónito.
- No pueden examinar una varita con el núcleo roto.- explicó ella.- Y sé que esta no es tu varita. No la que usabas en Hogwarts, así que no será la primera vez que debas buscar otra.
- Potter me devolvió la mía.
- Lo sé.- susurró.
- Pero no se sentía bien usarla después de él.- sonrió de medio lado, aunque la extraña expresión de sus ojos grises seguía ahí, contemplándola como si lo hiciera por primera vez.- Es la que usa Theo ahora.- agregó, sacando media sonrisa a Hermione, que se giró para invocar una luminosa nutria y pedirle que trajera a Harry Potter.
- Esperaremos a que llegue Harry antes de...¡Ah!- la sensación de una fría hoja introduciéndose en su espalda ocurrió un instante antes de descubrir los aterrados ojos del elfo cobrar forma a su lado, mientras los brazos de Draco la envolvían impidiéndole caer.
- Borpy lo siente...- oyó decir al elfo, con voz temblorosa, mientras sendas cuerdas conjuradas por su varita en los dedos de Draco, envolvían a la criatura, que cayó sentado sobre el piso, con su larga nariz aguileña tomando aire entrecortadamente, y los ojos cubiertos de lágrimas.- Borpy sigue órdenes, señorita, Borpy no quería matar a la señorita sangresucia, pero Borpy tenía orden de esperar la oportunidad de hacerlo, y Borpy...
- ¿Qué veneno usaste?- gritó Draco hacia el elfo, haciéndolo temblar entre las cuerdas. La risa desquiciada de Rodolphus le llegaba a la distancia.- Dime qué puto veneno es o te juro que...
- ¡Malfoy!- gritó Harry, apareciendo frente a ellos, y Hermione intentó decir algo, lo que fuera, pero las palabras no salían por su boca, y sentía su cuerpo temblar con fuerza, y algo tibio correr por su espalda y avanzar hacia el resto de su cuerpo.- ¿Qué diablos...? ¡Hermione!- el rostro aterrado de Harry apareció suspendido sobre ella, mientras veía a Draco contemplarla con horror.- ¿Qué es lo que...?
- No hay tiempo.- Dijo Draco de pronto, y sintió sus brazos alzarla del piso, haciendo que una oleada de dolor la recorriera ahí donde la contactaba, pero era incapaz de gritar.
- Malfoy, ¿qué es lo que...?
- No hay tiempo, Potter... -volvió a sonar la voz grave, pero esta vez como un eco que se mezclaba con el llanto lastimoso del elfo, las carcajadas histéricas de Lestrange, y las exclamaciones de Harry. Un eco que se perdía en la inmensidad de la noche.
Y luego, todo fue oscuridad.
- Fin del Capítulo-
Perdón por la demora. Tema inesperado me tuvo más ocupada de lo que quería en mi vida real, pero feliz.
A todos aquellos que me dieron sus elogios, felicitaciones, palabras de apoyo y comentarios; a los que dejaron "kudos" y a los que dejaron "estrellas", a los que me agregaron a favoritos o comenzaron a seguirme, y a los que simplemente me pidieron apurar el próximo chap, muuuuuuchas gracias! Son los mejores y llenaron mi corazón de inquietudes que me ayudan a mejorar y ánimo para seguir avanzando con este fic, y con mis propios escritos.
Pero también quiero agradecer a quienes me odiaron en el capítulo anterior, a aquellos que me enviaron mensajes pidiendo explicaciones, a los que tuvieron ganas de matarme, y a los que levantaron la sospecha de que soy un poco sádica… Ustedes también me ayudan a mejorar, así que no dejen nunca de enviar sus maldiciones… todos me ayudan a mejorar y se agradecen.
Además quiero aclarar que aunque a veces me tardo, siempre intento contestar a sus comentarios, tanto en fanfiction, como en AO3, en Wattpad y en mi página web. En algunos casos no he podido cuando son comentarios anónimos, o porque tienen deshabilitada la opción de respuesta. A todos los demás, busquen mi respuesta porque siempre la envío, y me encanta que pregunten y comenten… son mi alimento.
Muchas gracias, y sigamos avanzando hacia la luz… pero cumplo con advertir que no todo puede ser luz… Aún nos quedan bastantes caídas en la oscuridad.
PS: Y recuerden que en mi página WEB Alexiariddle punt (todo junto), estaré actualizando avances de capítulos por venir y alertando de novedades y actualizaciones a quienes se suscriban.
COMO SIEMPRE, SUS COMENTARIOS, SUGERENCIAS, TEORÍAS Y PREGUNTAS ME ALEGRAN EL DÍA, Y ME AYUDAN A MEJORAR, ASÍ QUE NO OLVIDEN ENVIARLOS, YA SEA POR A3O, WATTPAD, , O MENSAJE DIRECTO EN MI PAGINA WEB.
UN ABRAZO A TOD S, Y AGRADECIMIENTOS A QUIENES COMENTAN Y MÁS A QUIENES ME SIGUEN HACE TANTO TIEMPO YA! SON LAS MEJORES!
