Capítulo 20: EL OTRO JUICIO

"Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz:

¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió."

JUAN 11:43-44

- ¿Un trato?- preguntó Hermione, intentando aparentar tranquilidad, ante la atenta mirada de Viola Buttercup.

La bruja se había presentado esa mañana en su oficina, pidiendo unos minutos a solas con ella, lo que generó la renuente salida de Hestia. Hermione pensaba que muy probablemente la rubia se mantendría con el oído pegado a la puerta, pero se guardó de advertir de esto a la Defensora.

Viola extendió su varita hasta la taza de café que Hermione le había ofrecido, para revolverla mágicamente. Sentada frente a ella, en una postura tan rígida como la expresión de sus labios, no dejaba de resultar intimidante.

- A estas alturas, ya debe saber que Hemlock ha asumido la culpa por los chantajes y los maltratos, pero no por la muerte de Theodore Nott.

Hermione intentó no transparentar su molestia. Ya estaba al tanto de la noticia publicada en "El Profeta", dando cuenta de que el hombre exculpaba de toda responsabilidad al Departamento de Aurores o a cualquier otro miembro del Ministerio.

"Fue idea mía, y obligué a participar a los otros guardias", se leía en la declaración. Y si bien Hermione pensó que celebraría el día en que Emet Hemlock fuera condenado, la idea de que los otros responsables quedaran impunes, imposibilitaba en ella cualquier sensación de victoria.

Solo espero que sea suficiente para Draco, pensó.

- Estoy al tanto de que ha aceptado la culpa.- expuso Hermione.- Con demasiada facilidad, en mi opinión.- Los labios de Viola se curvaron, dando muestras de una suerte de complicidad inesperada.- Está encubriendo a otros, ¿verdad?- Viola llevó el café a sus labios y bebió de él con ceremoniosa lentitud.- ¿A quiénes?

- Me gustaría saberlo tanto como a usted.- respondió al fin la bruja, clavando en ella sus ojos verdes y confirmando a Hermione lo que ya sospechaba.

- La nota durante el interrogatorio fue usted, ¿verdad?- La sonrisa en el rostro de la bruja se amplió y Hermione se inclinó hacia ella sobre la mesa, bajando el volumen de su voz. Quería que la bruja supiera que mantendría aquello como un secreto.- ¿Cómo supo que eso haría hablar a Crane?

- El miedo es un motivador poderoso.- La bruja bebió otro sorbo de café antes de volver a hablar.- Crane temía que Hemlock lo traicionara, y Hemlock era el único que sabía de esa bóveda.- Y usted, quiso agregar Hermione, recordando que la bruja era legeremante.- Bastaba con mencionarla y soltarle un poco la lengua.

- ¿El brebaje bocazas?- preguntó, a sabiendas de que pequeñas dosis podían generar un efecto atenuado, perfecto para que un guardia hablara más de la cuenta, con el estímulo correcto.

La bruja no respondió, limitándose a recorrer la oficina de Hermione con la mirada, ignorando su pregunta.

- ¿Le acomoda trabajar para Shacklebolt, señorita Granger?- había una clara mofa en su pregunta.

- No trabajo para Kingsley.- expuso Hermione.- Trabajo para el Ministerio.

- Trabaja para el Ministro.- insistió la mujer, con sus verdes ojos clavados en ella.- Una chica brillante, con un cargo menor, intentando hacer el trabajo que el Ministro debería hacer.

- Kingsley confió en mí para…

- Shacklebolt delegó en usted la tarea de exponer a aquellos que él debió sacar del Ministerio hace mucho.- Viola inclinó la cabeza levemente, como si indagara su reacción.- No confía en usted. La utiliza para que haga su trabajo, a sabiendas de que será usted quien deba pagar el precio por hacer las cosas bien.- Esta vez fue Buttercup quien se inclinó sobre el escritorio, para acercarse a ella.- ¿No le molesta desperdiciar su talento haciendo la tarea sucia de otros?

- Es mi trabajo.- expuso Hermione, pero no había en sus palabras la convicción que quería transmitir y la sonrisa en labios de la mujer dió cuenta de que Viola también lo había notado.

- Usted habría sido una defensora magnífica, señorita Granger.- sonrió.

- Lástima que no lo soy.- Hermione apretó los labios.- Pero usted sí.- Los ojos de Viola se entrecerraron.- Ayúdeme a exponer a los responsables. A hacer que todos vean la verdadera razón por la cual Theodore Nott fue llevado a Azkaban.

Viola resopló burlona.

- El único que puede probar eso es Theodore Nott.- Hermione intentó mantener su rostro inexpresivo.- Así que, a menos que tenga la extraña capacidad de hablar con los muertos, le sugiero tomar el trato que ofreceré en representación de mis defendidos mañana.

- ¿Cuál es ese trato?

- Los guardias aceptarán la culpa por participar de las torturas y extorsiones, a cambio de que se reconozca que la muerte de Theodore Nott fue secundaria a viruela de Dragón.

- Usted sabe que no fue así.

- Lo único que vale en un juicio, es lo que se puede probar.- Por la expresión que transparentaban los ojos de la mujer, mientras se colocaba de pie, parecía tan molesta como Hermione por eso.- Agradezco el café y su tiempo, señorita Granger.- Una sonrisa se posó en sus labios.- Espero que algún día pueda ver que merece mucho más que esto.- Sus ojos recorrieron el lugar por última vez, antes de avanzar en dirección a la puerta.

- Señora Buttercup.- la mujer se giró a ella.- ¿Por qué?

¿Por qué nos ayudó?, era la pregunta que quería hacer y Viola pareció entenderlo.

- Porque contrario a lo que su mortífago cree, yo sí persigo la monstruosidad, señorita Granger, sin importar su origen.

"La dejé ver…", le llegaron las palabras de Draco, mientras Viola retomaba su camino a la salida. ¿Sería posible confiar en ella?

- Y si…- las palabras salieron por sus labios antes de pensar en decirlas, llamando la atención de la bruja, que la contemplaba ahora con curiosidad.- ¿Y si pudiéramos hablar con los muertos?

Viola Buttercup retiró su mano de la manilla de la puerta y sonrió.

-HP-

Un completísimo análisis describiendo la mecánica de los giratiempos, y la necesidad que tenían estos artefactos para funcionar, de contar con un núcleo con polvo de Obcasus Fumus, apareció en la primera plana de "El Profeta".

Describía también cómo el último giratiempos del que se tenía noticia, sin contar con ninguna validación de su autenticidad, había sido la causa de la condena de un hombre inocente.

Y hablaba, finalmente, de cómo, dicho hombre inocente, había encontrado el modo de escapar de Azkaban gracias a una inesperada e inexplicable aparición con magia sin varita, en un momento en que se encontraba amenazado de muerte por los guardias que tenían instrucción de no dejarlo salir.

Pero lo que realmente generó la sorpresa de los lectores, no fue el engaño expuesto en sus párrafos, ni la abierta acusación en contra de Azkaban, sino el autor, que no era otro que el difunto Theodore Nott.

- ¿Realmente no sabías nada de esto?- preguntó Shacklebolt, con sus oscuros ojos fijos en Hermione y la duda plasmada en su rostro.

- Ya te lo dije, Kingsley.- expuso ella, bebiendo tranquilamente de su taza de café.- Hasta que me contactara esta mañana para exponerme su deseo de llegar a un trato, estaba tan engañada como tú.

- Pero, ¿cómo es posible que…?

- Nott dice que temía por su vida y con la declaración que nos hizo, es fácil entender sus motivos para mantenerse oculto entre los muggles todo este tiempo.

- Y ¿por qué volver ahora?

- Porque supo que desenmascaramos a Hemlock. Pensó que era su oportunidad de limpiar su nombre.

Shacklebolt masajeó sus sienes, como si buscara con ello pensar mejor o calmar su dolor de cabeza. Hermione no habría podido decirlo. Desde su conversación con Viola Buttercup, le era difícil leer al Ministro, sin pensar que la bruja bien podía tener razón.

"Será usted quien deba pagar el precio por hacer las cosas bien".

- Kingsley.- lo interrumpió, haciendo que el hombre girara hacia ella sus oscuros ojos.- La declaración de Nott no da nombres, pero sólo alguien dentro del Ministerio tiene poder para colocar un giratiempos falso en una bóveda de Gringotts.- El hombre cerró los ojos con cansancio y los mantuvo así un par de segundos, antes de inspirar hondo y volver a mirarla.- ¿Quién es?

- No es "quién", Hermione, sino "quiénes".

Hermione sintió su estómago revolverse.

- ¿Quiénes?

- Si no tenemos pruebas contra ellos,- expuso el hombre.- No tiene sentido que lo sepas. Sería exponerte en vano.

- Pero estoy cerca.

- No lo estás. Dices que ni siquiera Nott sabe quienes son.

- Pero si me dejas abrir su caso, podemos…- el hombre negó con la cabeza, colocándose de pie para caminar hacia la ventana, de espaldas a ella.

- Si lo reabrimos sabrán que vamos tras ellos y harán lo posible por desacreditarnos.

- Tú eres el Ministro, Kingsley.- insistió, caminando hasta él.- Debes usar ese poder para…

- Para mejorar las cosas, Hermione.- la interrumpió, con cierta desesperación en su voz. Sus ojos se giraron a encontrar los suyos.- Y por eso quiero seguir siéndolo. ¿No lo entiendes? Aún hay mucho por hacer y si sienten que soy una amenaza, ellos buscarán el modo de frenar lo que estamos haciendo.

- Theodore Nott merece que se reabra su caso, Kingsley. - El hombre negó con la cabeza, con la desesperación clara en su rostro.

- No es tan fácil. No cuando sabemos que eso los hará actuar. No podemos…

- No podemos mantener la culpa en un inocente, sólo para conservar el poder.

- Ese poder nos permite hacer bien las cosas.- insistió el hombre y Hermione retrocedió por instinto, presa de una profunda decepción.- ¿Es que no querías mejorar el mundo?

- No a costa de un inocente.

- Hermione.

- Si para mejorar el mundo sacrificamos a Theodore Nott, no somos tan distintos de ellos.

- Hermione.

- Necesito que reabras el caso.

- Aunque lo haga. ¿Quién garantiza que eso le devuelva la libertad? Todo lo que tenemos es su declaración de que el giratiempos era falso. ¿Por qué los jueces habrían de creerle?

- Porque tendrá una Defensora que sabe cómo probarlo.

- ¿Tú?- resopló con mofa. Hermione intentó ocultar el dolor que le provocaba aquello. Hasta entonces, siempre había creído contar con el respeto del hombre. Ahora veía que no.

- No soy Defensora.- se limitó a decir, entre labios apretados.- Pero necesito que firmes la reapertura del caso y nos des la posibilidad de hacer esto bien.

- Hermione, no solo me harán la guerra a mí. También es peligroso para tí.- la sinceridad en sus palabras casi la conmovió. Casi.

- Lo sé.- colocó la orden de reapertura sobre la mesa y extendió a él la pluma.- Pero yo no tengo miedo.

Para todo lo corpulento que siempre le había parecido Kingsley Shacklebolt, en ese momento Hermione se sorprendió al descubrirlo como un hombre débil, incluso pequeño. Y sintió lástima por él mientras se inclinaba, abatido, a estampar su firma sobre el papel.

Ella se apresuró a tomar el documento y caminar a la salida sin decir nada más.

- Hermione, - la llamó, cuando ya había alcanzado la puerta.- ¿quién es la defensora?

- Viola Buttercup.

La visión de los sorprendidos ojos de Kingsley, antes de dejar la oficina, fueron todo lo que ella necesitó para reafirmar que pedir a la bruja que tomara la defensa de Theo había sido una buena decisión.

-HP-

Theo golpeaba su cabeza contra la pared, con su larga figura recogida sobre la banca de la sala de espera, y las manos esposadas sobre su regazo. Un auror a cada lado de él.

- Lo odio, lo odio, lo odio. Odio cada parte de este plan. Lo odio. Lo odio tanto que no hay palabras para describirlo.- seguía diciendo, con los castaños rizos rebotando en su rostro.- Y los odio a ustedes por someterme a esto.- Se giró a Draco y Zabini, que aguardaban junto a él, la solicitud de libertad provisoria que Viola Buttercup discutía con los jueces al interior de la sala, mientras Hermione se restregaba las manos con igual ansiedad.- Si me vuelven a colocar en la oscuridad, Draco, te juro que…

-¿Alguien quiere café?- interrumpió Hestia, al parecer suficiente hastiada de los reclamos del chico, como para usar de excusa el ir en busca de un brebaje que ni siquiera la gustaba, y desaparecer rápidamente por el pasillo. Harry se rascaba la nuca a pocos pasos de ella.

- Odio esto. Lo odio, lo odio, lo odio…

Hermione podía entender su frustración, pero fue tanto o más feliz que los aurores que custodiaban a Theodore, cuando Viola apareció finalmente a través de la puerta, con media sonrisa dibujada en su rostro, mientras exponía la orden de libertad provisional a los aurores.

- Señores, ruego a ustedes tener la amabilidad de liberar a mi cliente.

Los oscuros ojos de Theodore se detuvieron en ella por el tiempo suficiente para comprender sus palabras, antes de esbozar una bella sonrisa y extender sus manos a los hombres, que, tras examinar rápidamente el documento, liberaron al prisionero de las esposas mágicas. En opinión de Hermione, parecían tanto o más aliviados que Theo al dejar de custodiarlo.

- ¿Y mi varita?- preguntó el muchacho, con una clara ansiedad en el rostro, pero sin dejar de lado su sonrisa.

- Es una libertad provisoria, señor Nott, no definitiva.- aclaró Viola, con un tono severo.- Recuperará su varita cuando termine el juicio. En el intertanto tenemos mucho de qué hablar.- Theodore asintió, pero ya no parecía tan sonriente. Los ojos de la bruja viajaron a Hermione.- La primera sesión será programada prontamente. Confío en que podamos hablar antes de eso.

Hermione asintió, intentando transmitir su gratitud, mientras veía a la bruja seguir su camino, sólo deteniéndose un instante frente a Draco, en quien posó sus ojos.

"La dejé ver…".

Por un momento, pareció que la bruja estaba dispuesta a decir algo, pero la clara hostilidad en la expresión del rubio, hizo imposible cualquier conversación y la alta figura de Viola Buttercup se terminó de perder al final del pasillo.

-HP-

- ¿Segura que no quieres que te espere?- preguntó Hestia, colocándose el abrigo.- Podrías venir con Zacharias y yo, y así nos aparecemos todos juntos.

Hermione negó con la cabeza, mientras terminaba de revisar las solicitudes de contratación de Elfos domésticos que acababan de llegar y que, por una instrucción de la que ahora se arrepentía, tenían que ser validadas personalmente por ella.

- No es necesario, Hestia.- expuso, sonriendo a la rubia.- Terminaré con esto y me apareceré en casa de Draco. Él y Theo esperan por mí para que los lleve a la fiesta de Dean.- la rubia asintió comprensiva, antes de salir, señalándole que estaría atenta a su llegada al lugar.

Luego de que Dean y Viola acordaran un trato en que los guardias reconocían maltratos y extorsiones dentro de Azkaban, y que se conociera la noticia del encarcelamiento del jefe de guardias, Seamus envió a todos invitaciones para celebrar la victoria de Dean, y Hermione extendió esta a Theodore y Draco, exponiéndoles que lo menos que podían hacer en agradecimiento a todos los esfuerzos de Dean Thomas, era asistir, y debió gruñir en dirección al rubio cuando éste expuso que no había sido precisamente por el aporte de Thomas que Theo estaba libre.

Finalmente, habían cedido a acompañarla.

Pero lo que tenía a Hermione pensativa y sonriente, fue lo que vino después, cuando Theodore dejó su oficina indicando que intentaría convencer a Blaise de unirse a ellos, y ella quedó a solas con Draco, quien no tardó en envolver su rostro entre sus manos y besarla, aprisionando su cuerpo contra la puerta, sólo para luego separarse y decirle, sin mayor preámbulo, que luego de la fiesta hiciera sus maletas, pues tenía trasladores esperando para retomar su postergado viaje a Venecia.

A esas alturas, ya no se trataba sólo de una escapada romántica junto al hombre que amaba. Se sentía más bien como la culminación de un largo viaje que habían emprendido meses atrás, cuando Hestia colocara la carpeta de Draco sobre su escritorio, o tal vez, cuando se apareció convertida en Astoria Greengrass, o cuando compartieron un primer beso en una calle muggle.

Con Emet Hemlock en Azkaban, Theodore recuperando su vida, y Viola Buttercup es busca de las pruebas para demostrar su inocencia e indagar sobre los culpables de su apresamiento, Hermione sentía que finalmente esta nueva batalla que habían emprendido, estaba llegando a su final, y comenzaría a escribir una historia distinta junto a Draco, la que iniciaría en Venecia, una ciudad de la que él hablaba maravillas y que ella anhelaba conocer.

"Nadie me conoce ahí", había dicho, y ella podía entender lo liberador que debía ser eso para él.

Estando en ese pensamiento, el ingreso de Cormac McLaggen, y la forma en que conjuró el mágico cierre de la puerta tras él, la trajo de regreso a la realidad en un modo violento.

- ¿Algo en lo que te pueda ayudar, Cormac?- preguntó Hermione, sintiéndose extrañamente vulnerable. Una sensación que no recordaba haber tenido frente a él.

- Hermione,- comenzó el muchacho, con sus rizos rubios impecablemente peinados, mientras la observaba con una extraña expresión.- ¿por qué lo hiciste?

- ¿Hacer qué, exactamente?

- ¿Fue por él?- "Por Malfoy", parecía decir.

- No, Cormac. Lo hice porque era mi trabajo. Uno que Kingsley me encargó.

McLaggen negó con la cabeza, mirando el piso. La angustia en su rostro era contagiosa, aunque Hermione no supiera el motivo.- Ahora, si me disculpas,- dijo, colocándose de pie, en dirección a la puerta. Necesitaba salir de ahí.- debo llevar esto a la sala de archivos.

Al principio, el rubio no hizo nada, pero cuando Hermione pasó por su lado, sus gruesos dedos se enredaron en el brazo de ella, con más fuerza de la necesaria. El primer impulso fue agarrar su varita, pero algo había en la mirada de McLaggen que la contuvo.

- Cormac.- le llamó, sin que la expresión de este cambiara y sin que la soltara.- Te dije que no me volvieras a tocar.

- No lo entiendes, ¿verdad?- la angustia en su expresión, comenzaba a dar paso a la rabia, y esta vez Hermione sí intentó agarrar su varita, pero un rápido movimiento de Cormac, la dejó sin esta, con las carpetas tiradas en el piso, y McLaggen presionándola por los hombros contra la pared. Su rostro demasiado cerca del de ella.

- Cormac…- susurró Hermione, como advertencia, pero él no se movió.

- Ellos no van a permitir que sigas, Hermione.- Ellos. La implicancia tomó forma en su cabeza.

- ¿Quienes son "ellos", Cormac?- la curiosidad la hizo lanzar la pregunta, pese al miedo, pero su respuesta fue una risa nerviosa por parte de él.

- ¿Por qué haces esto?- sus manos presionaron los hombros de ella con tal fuerza, que Hermione estaba segura dejaría marcas. A Draco no le va a gustar esto, Cormac, habría querido advertir, pero la inestabilidad del muchacho parecía ser la amenaza más inmediata, por lo que no dijo nada.- ¿No ves que todo este tiempo te he estado protegiendo?- Hermione pestañeó confusa.

- ¿De quiénes?

- Eso no importa.- la expresión en el rostro de Cormac pareció suavizarse, pero sus ojos estaban peligrosamente puestos en los labios de ella, y la sensación no le gustó nada.- Sólo… deja todo esto, Hermione. No puedes seguir con esto, o ellos van a tomar medidas. ¿Entiendes?, y yo no quiero que te pase nada malo. Lo sabes, ¿verdad?- Su rostro comenzó a acercarse peligrosamente.

- ¡Cormac!.- le llamó Hermione, haciendo al rubio detenerse a escasos milímetros de su boca. La respiración de él impactando molestamente en su rostro.

Poco a poco, la expresión de McLaggen se fue endureciendo otra vez.

- Incluso hueles a él.- reclamó, con los labios apretados.- ¡Maldita sea!- apretó el agarre que tenía sobre sus hombros nuevamente y esta vez, Hermione no pudo contener un quejido.- ¿No te das cuenta de cómo me enferma esto? Si es un juego para ti, ya debes parar, Hermione.

- No es un juego, Cormac.

El hombre resopló.

- Claro que lo es. Debe serlo.- siguió él con una risa burlona.- No eres tan idiota para estar con un imbécil que se burlaba de ti. Puedo entender lo de Weasley, pero ¿Malfoy? No lo entiendo, Hermione. ¿Es por el dinero? Yo no soy tan rico como ese imbécil, pero, Hermione, es un mortífago. Prefieres a un Mortífago antes que a mí.- escupió la palabra con asco, con resentimiento, con rabia.- ¿Por qué?

- No es algo que pueda explicar, Cormac.- intentó sonar tranquila, esperando con ello calmarlo a él.- Simplemente ocurrió.

- ¡Pero debía ser yo!.- reclamó en un grito que pareció asustarlo también a él, pues suavizó el agarre que tenía sobre Hermione.- Tú me escogiste, Hermione. Siempre pensé que… Que solo te hacías la dificil.- expuso, con la angustia clara en su rostro. Hermione se limitó a negar con la cabeza y él retrocedió. Parecía confundido.- Entonces, ¿tú nunca me quisiste?

- No, Cormac.- Hermione se alejó lentamente de él, aprovechando su confusión.- No de esa forma.- agregó, intentando suavizar el golpe de lo que parecía una inaceptable revelación para él.

- ¡Diablos!- el rubio se dejó caer sobre el escritorio, con los hombros caídos y la cabeza inclinada hacia delante. Había decepción en su rostro y tal vez algo de vergüenza.- O sea que he hecho el ridículo todo este tiempo.

- No, Cormac.- Mintió, intentando con ello evitar que volviera a enfurecerse.- No ha sido así.

- Un triste consuelo, supongo.- sus ojos se clavaron en ella.- Pero aún así, no quiero que te hagan daño.

- ¿Quienes?

Cormac negó con la cabeza.

- No puedo decirlo.- apretó sus labios.- Pero aléjate de Nott. No sigas apoyando lo que sea que estén investigando en el caso de él, porque no dejarán que eso siga, ¿lo entiendes?- Hermione asintió.

Cormac inspiró hondo y se levantó abatido, en dirección a la puerta, girándose antes de alcanzar el pomo de esta.

- Hermione.- ella contuvo la respiración.- ¿Por qué Malfoy?

- No lo se…

Cormac terminó de abrir la puerta.

- Solo espero que él lo valga.

-HP-

Cuando Seamus habló de una fiesta en honor de Dean, Hermione imaginó una larga mesa dispuesta con alcohol y comida, además de un número limitado de comensales. Pero al llegar al lugar, se toparon con un salón mágicamente ampliado, quien sabía cómo, una pista de baile, y mesas alrededor con gran variedad de licores, además de fuentes repletas de comida.

La música, al mejor estilo irlandés sonaba de fondo, y en el centro, Ginny, Parvati, Hestia con su pareja, y varios rostros desconocidos para Hermione, habían comenzado a bailar.

- Insisto en que mi presencia aquí está de más.- expuso Theo, con expresión adusta.

- Dímelo a mí.- complementó Draco.

- Tú estás aquí porque gracias a Dean estás libre.- expuso Hermione en dirección a Nott, quien acomodó un castaño rizo que escapaba de su coleta por detrás de su oreja y torció el labio con escaso convencimiento.- Y tú,- dijo en dirección a Draco.- porque eres mi acompañante.- Y por qué después nos iremos juntos a Venecia, quiso agregar.

- ¡Theodore Nott!- gritó una voz femenina, cerca de ellos. Hermione se sorprendió al descubrir a una risueña Parvati, seguida de cerca por Ginny, que entornó los ojos en una expresión que Hermione no supo interpretar.- Debo decir que los periódicos no te hacen honor,- expuso, incómodamente cerca de Theo, quien alzó una ceja y retrocedió un par de pasos.- Estás realmente guapo.- Ginny, volvió a entornar los ojos.- ¿Quieres bailar?- La pelirroja cruzó los brazos por delante de su pecho y negó con la cabeza, pero Theo no pareció percatarse de ello y antes de que pudiera responder, Parvati jalaba de él en dirección a la pista.

- ¿Es por el alcohol?- preguntó Hermione a la pelirroja. Draco, a su lado, parecía aprontándose para ir en rescate de su amigo.

- Un poco eso, y otro poco que Padma acaba de comprometerse. Parvati insistió en venir a encontrar novio.- se encogió de hombros.- Supongo que Nott es el primer soltero en llegar.

- Suerte para Theo.- sonrió Hermione.- Se la pasó varios meses pidiendo una novia, supongo que esta es su oportunidad.- Intentó sonreír, pero los ojos de Draco, aún puestos en Theodore y Parvati, reflejaban una inexplicable preocupación.

- Si tú lo dices.- expuso Ginny, mirando esta vez por encima del hombro de Draco y ampliando su sonrisa. Hermione no necesitó girarse para saber que se trataba de Harry.

- Potter.

- Malfoy.- Ambos hombres se sostuvieron la mirada unos segundos en silencio.- Asumo que al fin recuperaré Privet Drive.- Draco alzó una ceja, como si no hubiera siquiera considerado aquello.- No espero un agradecimiento por parte de ustedes, por cierto.

- Bien. Porque no pensaba darlo.- Hermione le golpeó con el codo, haciéndolo torcer el labio.- Pero como Granger me atosigará hasta que lo haga… Gracias.

Harry pestañeó un par de veces confundido. Ginny a su lado, sonreía, enviando una mirada significativa a Hermione.

- De nada, supongo.- murmuró Harry, antes de respirar profundamente, y extender su mano en dirección a Draco.- ¿Amigos?

La mirada que el rubio dió a su mano extendida, hizo titubear a Harry y a Hermione rogar mentalmente porque la aceptara. Aún así, no dejó de sorprenderle que tras una pausa, Draco extendiera la suya y apretara de vuelta. El alivio en el rostro de Harry fue inmediato.

- Por un momento pensé que te cobrarías de primer año.- sonrió su amigo, ajustando el marco de sus anteojos contra su nariz.

- A diferencia de algunos,- sonrió Draco.- a mi me enseñaron modales.

- Creo que me merecía eso.

- Si. Te lo merecías.- y sonrió. Esta vez con mayor sinceridad que antes, lo que hizo a Hermione sentirse tentada a besarlo, pero un atisbo de preocupación en el rostro de él la contuvo.- Iré por Theo.- dijo, muy cerca de su oído, a fin de que los demás no lo oyeran, y Hermione se limitó a asentir y soltar su mano.

- Y, ¿qué sigue ahora?- preguntó Ginny, acomodando su cabeza en el hombro de su novio, mientras Hermione veía a Draco perderse en la pista de baile.

- En dos semanas se resolverá la condena para Hemlock.- dijo Dean, llegando junto a ellos. - Es el único de los guardias con prisión preventiva, dado que asumió la culpa de todo.

- ¿Por qué lo hizo?- preguntó Ginny.

- Eso es lo que todos quisiéramos saber.- Dean torció los labios.- Pero puede que tengamos luces cuando avancemos en la nueva investigación.

- ¿Avancemos?.

- Me ofrecí a apoyar a Buttercup con el juicio de Nott, y aceptó.- sonrió el moreno, ante la sorprendida mirada de los demás.- Los dos casos están interconectados, por lo que puedo ser un aporte para ella y aprovecho de aprender de la mejor, ¿no?

- Me parece espléndido, Dean.- sonrió Hermione.

Fue mientras los demás felicitaban al moreno, que Hermione advirtió a Parvati, apoyada en una de las mesas, conversando con alguien demasiado bajo para ser Theo, por lo que se excusó de sus amigos y avanzó hacia ella.

- Parvati.- le llamó.- ¿Dónde está Theo?

- ¡Ah!- exclamó la morena, dejando de sonreír al muchacho que tenía en frente, para girarse a ella, sin disimular su hastío.- Está en el primer cuarto a la derecha.- expuso.- Y debo decir, Hermione, que lo menos que esperaba de ti era una advertencia.

- ¿Advertencia?

- Nott está loco.-expuso, abriendo mucho los ojos, como si fuera obvio.- Ni por todo el dinero del mundo, vuelvo a intentar algo con él.

Dicho esto, la morena se giró de regreso a su nuevo compañero, dando por terminada la conversación, mientras Hermione buscaba con la vista a Draco, sin encontrarlo. ¿Estaría con Theo?

Sin saber qué más hacer, caminó hasta la habitación señalada por Parvati.

- ¿Theo?- lo llamó, ingresando a una estrecha habitación, con un ventanal en el fondo y una cama en el centro. Bastó dar un par de pasos para advertir los castaños rizos de Theodore Nott, más desordenados de lo que los había visto nunca, asomar por detrás de la cama, por lo que Hermione cerró la puerta tras ella y caminó hasta colocarse junto a él.- ¿Estás bien?

No hubo respuesta, por lo que Hermione lo inspeccionó con la vista. Además del desorden de su cabello, llamaba la atención que no llevaba chaleco, y su camisa parecía sacada de su posición habitual, quedando encima de su pantalón. Tenía las rodillas pegadas al pecho, los brazos envolviendo sus piernas y sus ojos abiertos fijos en la cama frente a él.

Hermione se inclinó lentamente, hasta tomar asiento a su lado, intentando adivinar lo ocurrido.

- Ella…- comenzó Theo de pronto, con voz quebrada.- quería apagar la luz.

Parvati.

- ¿Por qué no le explicaste que prefieres la luz encendida?- preguntó en un susurro, intentando comprender.

- Porque entonces vería cosas que no quiero que vea.- susurró, y Hermione recordó las marcas en su pecho.- ¡Diablos! Un mes en Azkaban y un evento cercano a la muerte me hicieron olvidar por qué nunca había estado con una chica.- rió nervioso.- ¿Sabes que por mucho tiempo estuve loco por Luna Lovegood?- expuso girándose a Hermione, pero sin mirarla.- Soñaba con tener el valor de ir con ella e invitarla a salir. Pero el miedo me lo impedía. Pensaba constantemente en lo que pasaría cuando quisiera besarme más allá de la boca. Cuando desabotonara mi camisa y me viera. O peor…- apretó los labios antes de seguir- Cuando quisiera apagar las luces, para no ver.

- Theo…

- Una vez intenté darme esa oportunidad con Daphne, ¿sabes?. Ella… ella me encontraba atractivo.

- Porque lo eres, Theo.- el joven se sonrió de medio lado, pero continuó su relato.

- La última noche de sexto año, hubo una especie de celebración en la sala común y de algún modo que ni recuerdo terminé besándome con Daphne detrás de unos libreros.- sonrió.- Cuando comenzó a desabotonar mi ropa, yo,- hizo una pausa.- salí corriendo. Y la jodida de Pansy Parkinson hizo desaparecer mi camisa de golpe, en frente de todos.- la expresión de su rostro era asesina, pero al instante siguiente el dolor volvió a hacer presa de él.- Aún recuerdo el asco en el rostro de algunos. La preocupación de otros, pero en el rostro de Daphne, solo había lástima.

- Theo…

- Después de eso, no me atreví a volver al séptimo año. Y cuando supe que Daphne estaba con Draco, yo simplemente acepté que nunca tendría eso. Ni con Daphne ni con nadie. No quiero que nadie me vuelva a mirar de ese modo.

- ¿Por las marcas?- El modo espantado con que Theodore giró a mirarla reflejaba su sorpresa.- La noche en que Draco te rescato, ayude a curarte.

Theodore pestañeó un par de veces pensativo, antes de volver a hablar.

- Eso explica muchas cosas.

- Esas marcas no te hacen menos guapo de lo que eres Theo.

- Pero me recuerdan mi culpa.

- ¿Culpa? Esas marcas no son tu culpa, Theo.

- Si lo son. Cada vez que se acordaba de ella, de que ella murió por mi culpa, él… Él hacía una marca, para que yo también recordara.

- Theo…

- Y para que los demás supieran.

- Theo…

- ¿Quién va a querer a alguien que…?

- Yo te quiero.- Los oscuros ojos de Theo se posaron en ella.- Draco te quiere, Blaise te quiere. Y los tres sabemos de tus marcas y los tres sabemos que no son tu maldita culpa.

Theo resopló.

- ¿Tu crees que Lovegood pudo haberme querido?

- ¡Si!- Hermione misma se sorprendió con la sinceridad de su respuesta.- Estoy segura de que lo habría hecho, Theo.

- Demasiado tarde para saberlo, ¿no?- murmuró, mordiéndose el labio. El compromiso del nieto de Newton Scamander y Luna Lovegood había plagado las páginas de "El Profeta" unas semanas atrás. No había forma de que Theo no estuviera al tanto de ello.

- Aparecerán otras Lunas, Theo.- el joven sonrió triste.- Y esta vez, aprovecharás la oportunidad.

- ¿Como con Patil?- bufó.

- Parvati no es el mejor ejemplo, créeme. Y es bueno que no conectaras con ella.

- Besa horrible.- se quejó, provocando la risa de Hermione.- En serio. No sé cómo, pero te juro que sentí su lengua llegar hasta mi amígdala.

Hermione cubrió su boca con la mano para frenar su risa, lo que hizo que Theodore también riera, hasta que ambos quedaron en silencio por un largo instante.

- Theo…

- ¿Hum?

- ¿Qué fue lo que hiciste a Pansy que la enfadó tanto?- la sonrisa que se formó en los labios de Theodore fue maquiavélica.

- Para el último cumpleaños de Draco, hice unas mejoras a la nariz de Pansy.- giró sus ojos a ella.- La muy perra tardó horas en darse cuenta que todos reían de su nariz de cerdo, y le tomó varios días quitar el hechizo. No me ha vuelto a invitar a sus putas fiestas desde entonces.- sonrió.

Y aunque Hermione sabía que no debía hacerlo, porque transformar las narices de las personas para ridiculizarlas no era algo que ella debiese celebrar, al recordar que se trataba de Pansy Parkinson, y de que probablemente merecía bastante más que eso, sonrió también.

- Theo…- sonó la voz de Draco, entrando por la puerta, lo que hizo a Hermione ponerse de pie y caminar hasta él. De algún modo, sabía que aunque el ánimo de Theodore había mejorado, Draco entendería mucho mejor que ella lo que sea que estuviera pasando por la cabeza de Theodore Nott.

- Iré a casa a preparar mi maleta.- dijo, colocando su mano en la mejilla de Draco, y transmitiéndole en silencio que le daría el tiempo que necesitara con su amigo.- Te espero allá.

Draco le devolvió la sonrisa.

-HP-

Mientras terminaba de hechizar su bolso para cargarlo de todo lo necesario para el viaje, Hermione no podía dejar de pensar en lo ocurrido con Cormac y en la inesperada preocupación que parecía transmitirle. Durante la tarde había evitado pensar en ello, a fin de que Draco no pudiera sensar en ella lo ocurrido, pero lo cierto es que sospechaba que McLaggen debía estar al tanto de alguna treta de parte de aquellos que habían maquinado el apresamiento de Theodore, y no podía dejar de pensar que era extraño que éste siguiera alegando desconocimiento, cuando todo indicaba que debía conocer la identidad de esas personas o no habrían colocado tanto empeño en silenciarlo.

El timbre de su puerta sonó, trayéndola de regreso al presente, y Hermione alzó la mirada hasta el reloj. Debía ser Draco.

Terminó de cerrar el bolso, a fin de que la encontrara lista, y caminó a la puerta. Pero al abrirla, no había nadie ahí.

- ¿Draco?- preguntó, asomándose al pasillo, para advertir el ruido de pasos bajando los escalones, por lo que caminó rápido en dirección a ellos, y alcanzó a advertir una figura alta y delgada, de espaldas a ella, desapareciendo al doblar la escalera. Pero sus rizos castaños tomados en un moño eran inconfundibles.- ¿Theo? ¡Theo!- volvió a llamar, pero sin respuesta.

Para cuando terminó de bajar la escalera y abrir la puerta del edificio, la imagen había desaparecido, por lo que Hermione rehizo el camino en silencio, y entró a su apartamento, cerrando la puerta tras ella y cogiendo el galeón.

"¿Todo bien?", escribió en él.

El galeón no tardó en vibrar.

"Aún con Theo".

Hermione dejó escapar el aire de sus pulmones con alivio y retomó su tarea de empacar los últimos faltantes, pensando que pudo ser alguna coincidencia. Después de todo, no había visto el rostro del bromista que tocó a su puerta.

A los pocos minutos, el timbre volvió a sonar.

- ¿Draco?- preguntó, antes de abrir, pero ninguna respuesta le llegó del otro lado.

El bromista otra vez, pensó, apretando su varita entre los dedos, para enfrentar a quien fuera que estuviera del otro lado, pero nuevamente no encontró a nadie.

- ¡Qué clase de…!- Antes de terminar sus maldiciones, un ruido amortiguado cruzó el aire a sus espaldas, pero Hermione no alcanzó a girarse para enfrentarlo.

De un momento a otro, todo lo que vio fue oscuridad.

- Fin del Capitulo 20-

Y seguimos acercándonos…

INFORMACIÓN IMPORTANTE: Próximo capítulo en dos semanas (14 de Julio 2023), pues son los capítulos finales y me está costando bastante más atar los cabos sueltos. Espero su comprensión.

Recuerden que en mi página WEB Alexiariddle punt (todo junto), estaré actualizando avances de capítulos por venir y alertando de novedades y actualizaciones a quienes se suscriban.

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