Capítulo 22: CANTANKERUS NOTT

"¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si tuviese que explicárselo a alguien, no sabría cómo hacerlo".

- SAN AGUSTÍN

Hermione había leído alguna vez, en algún lugar, que es en el momento en que las palabras quedan grabadas en piedra, cuando dejamos el mundo de la esperanza, el de los espejismos, y nos vemos obligados a hacer un pacto con lo real, aunque ello implique el dolor de la ausencia.

Pero al ver el nombre de Draco en la lápida que exponía la gris fotografía de "El Profeta", Hermione pensó que ella no sabía cómo hacer un pacto con la realidad. No realmente.

- Hermione- le llegó la voz de Hestia, trayéndola de regreso a un lugar donde ya no quería estar.

Había vuelto a la oficina esa mañana, intentando encontrar en el trabajo algún refugio para los pensamientos que la consumían, pero pronto comprendió que hacer algo por los elfos domésticos, o por cualquier otra criatura indefensa en el mundo, había perdido todo sentido para ella.

- Hermione,- repitió Hestia.-¿estás bien?

"Draco, ¿estás bien?".

La estúpida pregunta que ella había hecho resonó en sus oídos. Él tampoco había estado bien entonces.

La mirada de Hermione viajó a los azules ojos de la rubia. Su preocupación era clara por detrás del cristal de sus lentes. Y aún así, no hizo nada por responder.

Sintió a la mujer abandonar la oficina, dejándola rodeada del silencio.

Silencio. Como el agonizante silencio que siguió a su muerte y que se extendió por lo que pareció una eternidad, antes que Harry, notificado del escape de Hemlock, llegara ahí en busca de una pista, sin esperar encontrarse con el cadáver del hombre y su amiga aferrada a una pálida figura, en medio de un charco de sangre.

Harry…

Lo reconoció en su mente al tenerlo ante ella, pero sus labios eran incapaces de traducir aquel nombre en palabras.

- Hermione.- la llamó. Hestia, detrás de él, la observaba con expresión preocupada.- Iremos a casa, ¿está bien?

"Iremos a casa", como esa noche, cuando Harry la sacó de una sala de San Mungo donde la trataban como si estuviera loca.

No tuvo fuerzas para oponer resistencia mientras la cargaba y se dejó llevar. Estar ahí ya no tenía sentido. Nada lo tenía.

-HP-

- ¿No me dejará ver su tumba entonces?- fue la pregunta que salió por sus labios, cuando Harry la puso al tanto del privado entierro que Narcissa Malfoy preparó para su hijo.

Descansaría en el Mausoleo Familiar, junto a su padre, en la tierra de una Mansión que él había declarado odiar.

- Tal vez más adelante, Hermione.- explicó Harry, apretando su mano. Ginny, junto a ellos, había preparado un tazón de té que ella no había probado aún. La pelirroja llevaba ya tres días cuidándola y ella esperaba que se aburriera pronto.- Debes entender que para Narcissa, permitir el ingreso a la Mansión es riesgoso. Tenemos informes de que los mortífagos están esperando que ella haga alguna aparición pública por la muerte de su hijo, para darle alcance. No es recomendable que deje entrar a nadie.

- Dejó entrar a Astoria.- reclamó. Lo había leído en alguna parte.

Astoria, la chica de ojos azules e inocentes que le había pedido que cuidara de Draco.

"Él no merecía Azkaban".

- Astoria está con ella para cuidarla, Hermione. Narcissa no está bien.

- Te dejó entrar a ti.

- Soy un auror. No podía negarme la entrada.- intentó explicar, pero Hermione sabía que era una excusa.

No me dejará entrar porque cree que es mi culpa.

¿No lo es?

- Tampoco dejó entrar a Zabini.- siguió Harry, como si eso debiera hacerla sentir mejor y Hermione resopló.

Blaise Zabini había buscado a Hermione en San Mungo.

"Fue tu culpa", le dijo, con sus oscuros ojos transparentando el rojo propio de un llanto prolongado. "¿Te dijo lo qué le pidieron a cambio de anular el contrato con Francia? ¿Te dijo que estaba dispuesto a ceder su hogar ancestral por ti?".

"¿Qué sentido tiene que me digas esto ahora?", había preguntado ella, con las lágrimas corriendo por su rostro.

"Quiero que lo sepas, porque sólo así entenderás cuánto estaba él dispuesto a dar por ti, y puede que eso te haga sufrir como quiero que sufras". El odio era tan palpable y real en el rostro del moreno, que Hermione sintió que las fuerzas le faltaban. "Quiero que sufras, porque todo esto fue tu culpa. Primero Azkaban, y después… esto".

Hermione no se atrevió a pedir el regreso de Crookshanks por miedo a su respuesta, y porque sabía que Blaise necesitaba esa compañía ahora más que nunca.

- Narcissa odia a Blaise.- explicó Hermione en un murmullo.- Igual que me odia a mí.

Pero Blaise no merece su odio. Yo sí.

- Hermione,- esta vez fue Ginny quien tomó su mano sobre la mesa.- No puedes seguir así. Esto no lo traerá de vuelta. Nada lo hará.

"Nada lo hará", repitió en su cabeza.

"Lo único definitivo es la muerte", solía decir su padre.

Hermione no había podido hablar con ellos. Pidió a Harry que los pusiera al tanto de la muerte de Draco y les hiciera saber que necesitaba tiempo. No se atrevía a enfrentar sus preguntas, ni su consuelo.

Ella no merecía ese consuelo.

- Hermione,- Harry ajustó el marco de sus lentes a la nariz e inspiró hondo, como hacía previo a alguna pregunta incómoda.- Sé que no es el mejor momento, pero para entender cómo logró escapar Hemlock, necesitamos saber si te dijo algo.

"Ellos solo pidieron que cerrara la boca y me perdiera entre los muggles."

Hermione apretó los labios para no hablar. Si hablaba, Harry seguiría preguntando y ella solo quería estar sola.

- O ¿qué fue lo que pasó antes de eso?- siguió Harry.- Estábamos en casa de Seamus y lo último que supimos es que te fuiste. ¿Qué fue lo que pasó?

"Iré a casa a preparar mi maleta", le había dicho, besando su mejilla y dejándolo con Theo.

- Theo…- susurró.- ¿Dónde está Theo?

Harry compartió una mirada confundida con Ginny.

- Esperábamos que tú pudieras decírnoslo. - dijo la pelirroja y Hermione giró sus ojos a Harry.

- Intenté ir por él para conseguir respuestas, pero no lo encontré por ninguna parte.- dijo su amigo.- Las cámaras de Gringotts registran que hizo un retiro de su bóveda mientras tú estabas en San Mungo. Luego de eso, no tenemos rastros de él. Lleva una semana desaparecido.

- ¿Qué retiró de su bóveda?

- No lo sabemos, Hermione. Pensé que tú podrías ayudarnos a aclarar si había retirado dinero para desaparecer entre muggles, pero veo que tampoco lo sabes.

Hermione se limitó a negar con la cabeza.

¿Dónde estás Theo?, preguntó mentalmente.

- Hermione…- siguió Harry, pero el estridente ruido del timbre lo interrumpió. Los tres compartieron una mirada de confusión, antes de que Ginny caminara hasta la puerta.

- Busco a Hermione Granger.- sonó una voz ronca, llamando la atención de Harry, que caminó con expresión preocupada hacia la puerta.

- Donovan.- le oyó saludar al recién llegado, dando cuenta de que lo conocía. Un auror.

- Potter.

- ¿A qué se debe tu visita?- preguntó Harry. Hermione no quería ni aún girarse a mirar, pero ya lo presentía.

- No te metas en esto, Potter. Tengo la instrucción de llevar a la señorita Granger al cuartel. Debe ser interrogada por su participación en el escape de Azkaban de Theodoro Nott.

- Nott ya declaró respecto de eso, Donovan.- siguió Harry.- Hermione no tuvo nada que ver con eso.

Que bien mientes, Harry, pensó, recordando cuán implicados estaban los dos con ese escape. ¿Lo sabría Ginny?

- Esto no depende de mí, Potter. Tú sabes que yo sólo recibo instrucción. Si tienes tus reparos, debes verlo con ellos.

Ellos.

"Ellos no están contentos con usted, señorita".

"Ellos no van a permitir que sigas, Hermione".

- Este no es el mejor momento, Donovan.- oyó decir a Harry, en el preciso instante en que sintió el galeón vibrar en su bolsillo.

Desde su regreso a casa, había llevado la moneda consigo, como el único recuerdo que tenía de él. El galeón que les había permitido en otro tiempo comunicarse y que se había mantenido silencioso desde aquel día horrendo.

Había pedido a Harry recuperar el Galeón de Draco, pero el muchacho le aseguró que no lo llevaba ese día.

Y sin embargo, ahora vibraba por segunda vez.

¿Cómo es posible?

Los dedos de Hermione viajaron a tocarlo por encima de la tela.

- Iré yo mismo a hablar con Robards, si es necesario.- siguió Harry.- Sólo te pido que esperes hasta hacerlo entrar en razón. Hermione no está en condiciones de…

- Harry.- lo llamó, incorporándose sobre la silla. Su amigo la miró por encima del hombro con expresión confusa. Ginny, a su lado tenía la indignación coloreando su rostro.

- Tú no estás bien, Hermione.- dijo la pelirroja.- Es mejor que Harry…

- No Ginny. Es una instrucción directa del Departamento de Aurores. Me imagino que hay una orden ministerial detrás, ¿verdad?- preguntó en dirección al Auror, que asentía apático. El galeón volvió a vibrar y Hermione sintió su corazón palpitar con más fuerza.- Iré a ponerme presentable y lo acompañaré al cuartel, si tiene la amabilidad de esperarme unos minutos.- expuso hacia el hombre, que se encogió de hombros, como si aquello le bastara.

- Hermione, puedo hablar con Kingsley, seguro que él…- intentó alegar Harry, pero Hermione ya había comenzado a caminar hasta su cuarto, cerrando la puerta tras ella, para tomar el dorado galeón de su bolsillo.

Kingsley no hará nada, Harry.

"La utiliza para que haga su trabajo…".

"Será usted quien deba pagar el precio por hacer las cosas bien".

Respiró profundo, apoyando su espalda contra la puerta, antes de alzar el galeón a sus ojos.

"Grimmauld Place", aparecía escrito en letras de fuego.

-HP-

Era iluso pensar que Draco pudiera esperar por ella en el antiguo hogar de los Black. Ella lo había visto morir entre sus brazos, después de todo.

"Lo único definitivo es la muerte".

Y, aun así, cuando tomó su varita y apareció en el lugar, escapando del auror, una parte de Hermione anhelaba que fuera su rubio cabello lo primero que encontrara al llegar a la cocina, tal cual lo había hecho tantas otras veces, esperando por ella.

Pero el joven que alzó su rostro al verla llegar no era Draco.

Era Theodore Nott, con sus ojos enrojecidos, oscuras ojeras, y el castaño cabello escapando desordenado de su coleta. Debió dar un buen par de pasos antes de notar la hinchada nariz, y la sangre seca manchando su camisa.

- ¡Theo!- exclamó, alarmada ante lo que veía, solo para que el muchacho bajara la vista y le indicara con un gesto de su mano tomar asiento frente a él. Y Hermione obedeció, porque algo había en su silencio y en su expresión, que le transmitía que la seriedad de Theodore tenía una razón importante.

- No soy quien esperabas, ¿no?- sonrió con tristeza, sus dedos deslizando el dorado galeón por la superficie de la mesa, en dirección a ella.

El galeón de Draco.

- ¿Cómo es que tenías el galeón?- preguntó, sorprendida.

- Draco me lo entregó antes de ir por ti.- el muchacho inspiró profundamente y cerró los ojos, como si se dispusiera a iniciar un largo relato.- Yo estaba con él cuando llegó la nota de Hemlock.- dijo de pronto, abriendo los ojos.

Hermione dejó caer su espalda sobre la silla, dispuesta a escuchar.

- La nota advertía que debía ir solo, indicaba el lugar, la hora, el monto de dinero que quería, y que cualquier acto estúpido acabaría contigo muerta.

- ¿Por qué no dio aviso a Harry?

- Por miedo. - expuso, como si fuera algo obvio.- Temía que Potter recurriera a los aurores y que estos dieran aviso a Hemlock. Después de todo, fueron ellos los que lo pusieron en libertad, ¿no es así? - El silencio de Hermione pareció suficiente confirmación antes de seguir. - Draco tenía tanto miedo, que ni siquiera quiso llamar a Blaise. Tampoco me dejó acompañarlo por más que intenté convencerlo.- mordió sus labios con rabia.- Me dijo que era de más ayuda si esperaba aquí y me entregó el galeón. Su plan era alejar a Hemlock de ti y que cuando tú estuvieras libre e intentaras contactarlo, yo estuviera ahí para ir por ti. Esa era mi parte… Esperar por ti.

- Iba dispuesto a morir, ¿verdad? - Nott asintió.

- Yo creí que… Que de algún modo mágico lo contagiarías con tu suerte. Que de alguna manera lograrías salvarlo. Seguí esperando como un idiota a que me contactaras para ir por ambos, pensando que todo saldría bien. Y como no tuvo la puta decencia de decirme cómo funcionaba la moneda, yo esperé y esperé, y esperé como un imbécil, sin saber que… -su voz se quebró de pronto.- No fue hasta que Blaise llegó a decirme que los habían encontrado que dejé de mirar el puto galeón.- Se limpió la inflamada nariz con el dorso de la mano, como si eso sirviera de algo para evitar el llanto.

- No habrías podido hacer mucho, Theo.

- Lo sé…- la convicción en sus palabras era terminante, como si no fuera una teoría, sino un hecho confirmado.- Y aun así, no he dejado de preguntarme "¿qué habría pasado si…?". Y llevo días confirmando una y otra vez, que, sin importar lo que haga, no logro cambiar gran cosa. Cada vez que lo intento, de uno u otro modo, todo termina yéndose al carajo igualmente, y lo peor es que ya no sé si esto es resultado de lo que de todos modos tenía que pasar o de alguno de mis ridículos intentos por mejorar las cosas.

El muchacho tomó la cabeza entre sus manos y comenzó a masajear sus cabellos con insistencia, una expresión dolorosa en su rostro. Hermione no encontraba sentido en sus palabras, pero pensó que aquello debía ser efecto del dolor. Era el dolor hablando por él.

- Así que debes ser tú quien se haga la pregunta, Hermione.- dijo al fin, ganándose una expresión confusa por parte de ella.

- ¿Qué pregunta?

- Tú sabes que si él no hubiera pasado por todo lo que pasó, muy probablemente nunca se habría enamorado de ti, ¿verdad? Se habría casado con Astoria o… no sé, incluso con Parkinson.- una expresión de asco se posó en su rostro.- Jamás te habría mirado siquiera.

- ¿Se supone que me quieres hacer sentir mejor?

- Solo quiero que convengamos que, si él no hubiera atravesado toda esa mierda, tú y él…

- Nunca nos habríamos enamorado. Lo sé. - la confesión salió por sus labios con más brusquedad de la que hubiera querido.

- Bien… ¿Y estarías dispuesta a renunciar a eso?

- Theo, no entiendo a qué van tus preguntas.

- Si evitamos que lo envíen a Azkaban, no tendrá que soportar a esos monstruos, yo no me ganaré un pase al infierno, Blaise no se convertirá en un puto asesino, y Astoria no tendrá que estar evitando que Narcissa se termine de quitar la vida. ¿Es que no lo ves? Es Azkaban.

- ¿Blaise?

- Puede que Narcissa no te agrade, Hermione, pero fue la única imagen de algo similar a una madre que tuve de niño, por lo que…

- Dijiste que Blaise…- repitió, interrumpiendo el discurso de Theodore, que pareció tomar cuenta recién entonces de lo que había dejado escapar.

- Hay partes de la historia que aún no conoces…- expuso.

- Tal vez sea momento de que me pongas al tanto. – dijo con seriedad. Estaba harta de las verdades a medias.

Theodore demudó su expresión a una de frialdad absoluta.

La agresividad es su máscara ante el miedo, comprendió Hermione y se inclinó sobre la mesa a tomar su mano, haciéndolo pestañear confundido.

- Theodore.- le gritó, a fin de transmitir que compartía su desesperación.- Acabo de escapar de un auror que espera por mí en casa. Algo me dice que vendrán por ti también, así que, a como lo veo, ni tú ni yo tenemos nada que perder.- El rostro de Theo se suavizó. Él también debía saberlo.- Si quieres mi ayuda para hacer lo que sea que estés planeando, la tendrás, pero es hora de que me pongas al tanto de lo que sabes.

Los ojos de Theodore viajaron al lugar donde su mano se posaba sobre la suya, antes de cerrar los ojos e inspirar profundo. Al volver a abrirlos, las palabras salieron como un discurso doloroso, largamente guardado, por entre sus labios.

- A estas alturas, debes saber que lo que le hicieron a Draco, fue más que solo golpes, ¿verdad?- Hermione apretó los labios.

- ¿Él te lo dijo?

- No fue necesario. - negó con la cabeza.- Fuimos Blaise y yo quienes nos turnábamos por las noches para despertarlo cuando comenzaba a gritar o cuando lloraba pidiendo que nos detuviéramos. No había forma de que no nos hiciéramos una idea de lo que había pasado.

Theo resopló, negando con la cabeza, presa de un recuerdo.

- Draco siempre me defendió en Hogwarts, ¿sabes? Incluso de antes.

"En Hogwarts lo dejaban en paz solo porque Malfoy estaba convencido de que raro o no, era un sangre pura", había dicho Flint.

- Por eso sentí que se lo debía. Y Blaise… no podía con la culpa.

" Fue mi Lucius quien murió, por culpa de ese chico.", había dicho Narcissa, "y mi hijo decidió enfrentar la justicia".

- Hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos, Hermione. Y en algún momento parecía que todo estaba bien, ¿sabes? De verdad creímos que podría rehacer su vida. No completo, quizá, porque ya no era el mismo Draco, pero ya no despertaba gritando y comenzaba a sonreír más que antes.

La triste expresión de Theodore fue transformándose poco a poco en una de odio.

- Y entonces llegó esa puta carta pidiendo dinero por callar lo de Rabastan, y él… Toda esa mierda regresó y parecía no ver más allá de su deseo de vengarse. Intentamos convencerlo de olvidarlo, pero cuando me pidió ayuda yo, sabiendo lo que había pasado, habiendo oído llorar de un modo que no quiero volver a oír llorar a nadie, yo simplemente no pude negarme. Le dije a Blaise que tenía que ayudarlo y no le quedó más que acompañarme a casa de Budger.

- ¿Por qué Budget?- preguntó Hermione.

- Draco quería partir por Crane, pero nosotros teníamos información que nos hizo pensar que Budger era un blanco más fácil. Y lo fue, pero…- Negó con la cabeza, presa del recuerdo.- Lo que encontramos ahí, fue peor de lo que esperábamos. El maldito no tenía cómo saber que fuimos nosotros los que nos llevamos su puta colección de fotos y pensó que habían sido los del Ministerio. En ese entonces no sabíamos por qué.

- Y pidió una audiencia con Kingsley.- expuso Hermione.

- Seguramente quería delatar a los otros, antes de que lo inculparan a él.

- Pero nunca llegó.

- No. Porque cuando tuvimos tiempo de analizar las fotografías que tomamos de su casa, encontramos imágenes que…- Theo giró la mirada hacia el lado y mordió sus labios.- Blaise no soportó la rabia. Así que fue por Budger.

- ¿Fue Blaise quien lo obligó a desaparecer?

Theo resopló con mofa, clavando en ella sus ojos.

- Blaise lo mató. - Hermione sintió su rostro tensarse ante la confesión, pero se sorprendió al darse cuenta de que el hecho no la horrorizaba como debía, no realmente. Theo debió sensarlo también, pues continuó su relato. - No fue algo fácil de presenciar, Hermione, y no fue precisamente rápido. Yo no tengo el estómago para esas cosas, ¿sabes? - hablaba apresuradamente, como solía hacerlo cuando estaba nervioso. - Pero lo ayudé a deshacerse del cuerpo y si no fuera porque Potter, en su jodida perseverancia, sigue tras esa pista, habría sido un crimen perfecto.

"Encontramos la varita de Budger partida en dos…", Hermione sabía que Harry no desistiría hasta encontrar al testigo perdido. Pero, ¿cómo lo sabía Theodore?

- Nunca le contamos a Draco e hicimos creer a todos que Budger había huído. Él no quedó contento así que se encargó de Crane por su cuenta. Pero sabía que para llegar a Hemlock necesitaba ayuda. Y me la pidió a mí.- Theo sonrió triste.- Fue entonces que todo se fue a la mierda.

- ¿Qué descubriste, Theo?

- Pensé que la evidencia de Budger podía tener algo que incriminara a Hemlock y estaba en lo cierto. Pero también había fotos que involucraban a personas importantes. Una de ellas vinculaba a Tiberius Mclaggen con el accidente de Lucinda Farley.

"Nos pagaron para silenciar a los que hacían ruido".

- Farley había puesto una denuncia, no solo por maltratos, sino por los chantajes. - siguió Theodore.- La denuncia llegó al Jefe del Departamento de Aurores.

- Gawain Robards- Theo asintió.

- Al parecer, Robards no es precisamente fanático de las políticas del Ministro y nunca apoyó la idea de sacar a los Dementores de Azkaban. Cuando la denuncia llegó, vio su oportunidad de desacreditar a Shacklebolt y acudió a Tiberius para hacerlo. Pero McLaggen vio otra oportunidad, la de conseguir dinero, y terminó convenciendo a Robards de mantenerlo así y sacar partido. Pronto llegaron a un trato con los guardias y los maltratos se convirtieron en extorsiones sistemáticas. De algún modo Farley consiguió pruebas de eso y cuando una segunda carta de ella llegó a Robards, comprendieron el peligro que representaba para su recién descubierta fuente de ingresos, por lo que dieron instrucción de callarla. Budger tenía una foto de la carta que contenía esa instrucción, firmada por McLaggen. Y un mensaje en que Hemlock comunicaba que ya estaba hecho.

"La muy bruja dio resistencia hasta el final, ¿sabe?"

- No podía explicar cómo esas fotos habían llegado a mí, sin exponer a Blaise, por lo que pedí el expediente de Lucinda Farley en San Mungo, pensando que podría encontrar algo en él con qué respaldar lo que sabía. Supongo que Robards y McLaggen se enteraron apenas lo hice y ataron cabos, porque fue después de eso que los aurores llegaron por mí, diciendo que habían encontrado el giratiempos. No fue hasta que me mostraron la fotografía del objeto por el que se me acusaba, que comprendí que se trataba de un engaño.

"Hasta que me mostraron la fotografía…", las palabras se repitieron en su cabeza.

- Theo, ¿Por qué debiste esperar a ver la foto para…?

- El día que apareciste en Azkaban, fue el primero en que me llevaron a la sala de aislamiento.- siguió él, con sus oscuros ojos fijos en ella, ignorando su pregunta.- Dijeron que tal vez ahí aprendería sobre el valor del silencio, en una clara alusión a que debía mantener mi boca cerrada contigo. Repetían el castigo cada vez que me visitabas y el día que tú y Potter fueron por mí con una orden del Ministro, los guardias dijeron que solo podían entregarme a McLaggen.

- ¿Por qué no lo dijiste cuando…?

- Porque tendría que haber explicado cómo conseguí esa evidencia. Y eso dejaba al descubierto tanto los motivos de Draco, como las acciones de Blaise. No quería involucrar a ninguno. A estas alturas debes haber notado que aunque no seamos amistosos Gryffindors, sí nos cuidamos entre nosotros, y haría lo que fuera por ellos. Lo entiendes, ¿verdad?

Hermione asintió, presintiendo que el discurso de Theodoro no terminaba ahí, que de algún modo todo aquello no había sido más que el preámbulo del chico, para llegar a lo verdaderamente importante.

- ¿Estarías tú dispuesta a hacer lo que fuera, Hermione?- Hermione pestañeó, asintiendo tímidamente, con la expectación clara en su rostro.- ¿Estarías dispuesta a evitar que Draco pise Azkaban, aunque eso signifique perder lo que había entre ustedes?

- Theo…- Hermione inspiró profundamente.

- ¿Lo estarías?

- Si. Lo estaría. Tú sabes que lo estaría, Theo, pero la pregunta es, ¿puedo evitarlo?

Una tenue sonrisa se dibujó en los labios de Theodore Nott, antes de que buscara algo en su bolsillo y luego extendiera a ella un objeto redondo, muy similar a un reloj antiguo, pero distinto.

- Es…- sus ojos viajaron a Theodore. La sorpresa y la incredulidad le impedían hablar.- ¿Lo terminaste?

El chico torció el labio y entrecerró los ojos, en un gesto que transmitía lo ridícula que le parecía por plantear algo así.

- Soy talentoso, Hermione, pero me falta tiempo para desarrollar.- expuso.- El que me viste armar es un prototipo en base a este original.- apoyó su espalda contra el respaldo de la silla, mientras los temblorosos dedos de Hermione recorrían el objeto.- Cantankerus Nott no solo escribía libros ridículos para preservar el legado de los sangrepura. También era un genio inventando aparatos, aunque uno no muy dado a declarar sus inventos al Ministerio. Claramente la genialidad se saltó un par de generaciones hasta llegar a mí.- sonrió.

"Hizo un retiro de su bóveda mientras tú estabas en San Mungo".

- ¿Estuvo en Gringotts todo el tiempo?

- Fue una de las razones por las cuales no me sorprendí cuando me acusaron de ello, aunque no lograba explicarme cómo habían llegado a él, pues el conocimiento de su existencia pasa mágicamente de un Lord a otro. Ni siquiera yo supe de él, ni de su historia, hasta que mi padre murió y no tuve mucho tiempo después de eso para probarlo.

- Y tu padre… ¿nunca lo usó?

- Mi padre era un imbécil. Probablemente temía lo que pudiera pasar… Las personas estúpidas suelen temer a aquello que no comprenden.

- ¿Podemos evitar que Draco muera?

- Yo no. Ya lo intenté… Y no sirvió de nada.

Los rizos en la escalera.

- ¿Fuiste tú en la escalera, antes de que apareciera Hemlock?

- Una de las versiones de mí mismo, intentando detener a las anteriores. No pude cambiar nada, porque no soy yo quien lo cambia. Debes ser tú.

- ¿Por qué?

- Porque debes evitar Azkaban. El día en que Draco pisó Azkaban, es el día en que se condenó a morir, de una u otra forma. Si quieres evitar que muera, debes evitarle Azkaban.

- Son tres años, Theo.

- Créeme que sé contar, Granger.

"Una de las versiones de mí mismo, intentando detener a las anteriores."

- Theo. - Hermione entrecerró los ojos. - ¿Fuiste tú el que fue por Harry al Ministerio?

- Creí poder alejarlo de las pistas que terminan conduciéndolo a Blaise.

- ¿Fue él quien te rompió la nariz?

Theo se llevó la mano a la nariz por reflejo.

- Tu amigo el pelirrojo. En uno de mis viajes, me acerqué a ti en San Mungo, el día que creímos que llegarías a declarar. Esperaba convencerte, pero me miraste como si estuviera loco y Weasley pareció considerarme un peligro.- se encogió de hombros.- Apenas y logré escapar cuando mandó por los guardias.

- Pero… no recuerdo nada de eso.

- Claro que no. Cuando volví a este tiempo, esa intervención había generado una acusación por asalto en mi contra y consecuencias nefastas para todos los demás. Al parecer soy bastante más importante de lo que yo esperaba en el desenlace de los hechos. - sonrió con poca convicción.- Apenas pude, volví a ese momento y me detuve a mí mismo. Si mucho me viste correr lejos de ustedes.

El fisgón de San Mungo.

- ¿Qué más cambiaste?

- Querrás decir qué intenté cambiar. Nada de lo que hice resultó. Siempre volvía a lo mismo, o peor. Intenté detener a Draco de ir por ti y de todos modos consiguió terminar muerto. Luego intenté llegar a ti antes de que Hemlock te sacara del apartamento, pero entonces Potter terminó de unir los cabos sueltos y Blaise terminó en Azkaban y Draco… el final tampoco fue bonito.

- O sea que, todo este tiempo…

- Llevo días intentando cambiar el pasado, Hermione. Y luego regresando para detenerme a mí mismo, porque ninguna versión tuvo un mejor final. ¿Sabes por qué? Porque no soy yo el que puede cambiar las cosas. Eres tú.

- ¿Cómo?

- Todos sabemos que, si tú hubieras declarado, él no habría ido a Azkaban.

"Una declaración suya en el juicio lo pudo haber librado de Azkaban"

- ¿Cómo puedes estar seguro de que eso evitaría Azkaban?

Una triste sonrisa se posó en los labios de Theodore. Sus negros ojos fijos en ella.

- La única razón que puedo darte, es que ya no nos quedan más opciones, Hermione. Tenemos que creer que eso cambiará las cosas o darnos por vencidos. Y no creo que tú seas de las que se dan por vencidas.

Por un largo instante, Hermione no supo qué responder, mientras sus dedos examinaban el giratiempos.

- El uso reiterado de un giratiempos puede generar problemas.- susurró.

- Lo sé. Va dejando rastros. Sensaciones de lo que ocurrió en la versión anterior. Sueños con vestigios de esas versiones. Y en el caso del viajero, no solo la sensación, sino los putos recuerdos de múltiples versiones. Te juro que estoy por volverme loco.

- ¿Crees que Draco…? ¿Que él pueda…?

- ¿Realmente crees que él quiera eso?- los ojos de Theodore se entrecerraron.- Hermione, lo que Draco vivió terminó por destruirlo. Lo que tuvo contigo pudo ser algo bueno dentro de todo, pero… A veces el amor no es suficiente.

Por largos minutos, Hermione se concentró en aguantar las lágrimas agolpadas en sus ojos, hasta que la voz de Theo volvió a sonar en el lugar.

- Te repito mi pregunta, Hermione. ¿Estás dispuesta a evitarle Azkaban?

Y Hermione tomó el giratiempos entre sus manos y asintió.

"Lo único definitivo es la muerte", decía su padre.

Pero su padre era un muggle. No sabía de Buckbeak.

"Lo único definitivo es la muerte".

Tampoco sabía de los Horrocruxes.

"Lo único definitivo es la muerte".

Ni de la piedra de la resurrección de Harry.

"Lo único definitivo es la muerte"

¿Lo es?

- Fin del Capítulo 22-

PS: Solo pasaba por aquí a dar una luz de esperanza. Mil gracias a todos aquellos que han votado y/o comentado esta historia. No saben lo importante que es para mi. Especialmente ahora, que estamos cada vez más cerca del final.

Alex.