II. Un motor
Pese a ser excelentes amigas, había grandes diferencias entre ellas que a veces Musa no podía simplemente pasar por alto. También había grandes similitudes, claro, pero en ese momento Musa solo podía ver y pensar en las diferencias.
Stella agitó la mano y de la ventana de su habitación salieron alrededor de diez maletas repletas de ropa, Brandon levantó una ceja, aunque realmente no estaba impresionado con la cantidad de ropa.
A diferencia de Stella, Bloom cargaba ella misma una sola maleta y miraba nerviosa el horizonte.
Aisha y Nabu no llevaban maletas, no tenían necesidad de ello pues todo lo que necesitaran ya estaría en su palacio.
—¿En serio no quieres venir, Musa? —preguntó Aisha con una sonrisa—. A mis padres no les molestaría.
Musa negó con la cabeza—. No gracias, prefiero quedarme aquí… visitaré a mi padre en unos días —mintió, ese verano tampoco tenía intención de visitar a su padre.
Aisha se encogió de hombros y la abrazó fuertemente, luego se despidió del resto de las chicas y volvió junto a Nabu.
—Si necesitan algo, no duden en llamarme —gritó antes de cruzar el portal que Nabu había invocado.
—¡Lo haremos! —gritó Tecna agitando la mano para despedirse de su amiga.
—¿Nos vamos, princesa? —preguntó Brandon a Stella ofreciéndole el brazo elegantemente.
Stella volteó a sus amigas y abrazó a todas en una despedida rápida, Stella odiaba las despedidas sentimentales, luego se enganchó al brazo de Brandon y convocó el portal que la llevaría de vuelta a Solaria.
—¡Nos vemos después de vacaciones! —gritó antes de cruzar el portal. Sus diez maletas las siguieron de cerca y después de la última maleta el portal se cerró.
—Tranquila Bloom —dijo de pronto Flora, Musa giró para mirar a su amiga pelirroja quien, en definitiva, se veía nerviosa—, lo harás muy bien.
Bloom intentó sonreír—. Pero yo no sé ser una princesa. No soy como Stella o Aisha.
Musa sonrió—. Oh, Bloom, serás una buena princesa y más que nada podrás pasar tiempo con tus padres.
Bloom asintió—. Tienes razón, Musa. Este tiempo con mis padres es muy importante.
—Lo buscaste por mucho tiempo, lo mereces —dijo Tecna.
—¡Oh, chicas! —dijo abrazando a sus tres amigas—. Realmente no lo hubiera logrado sin ustedes.
Tras decir esto, detrás de ellas un portal se abrió hacia Dominó y dos guardias del palacio asomaron la cabeza para invitarla a entrar.
Flora abrazó a Bloom con mucha fuerza una vez más—. Lo harás excelente, tienes que contarnos todo.
Bloom asintió—. Les mandaré miles de mensajes —dijo antes de cruzar el portal.
Cuando el portal de la princesa de Dominó se cerró, Musa intentó no pensar en sus diferencias, pero existían y le era imposible no reconocerlas. Ellas eran princesas y ella no.
¿Acaso eso le molestaba? Quizá sí. Muy en su interior envidiaba sus vidas, llena de lujos y amor. Flora tenía una feliz familia e incluso Tecna tenía una relación hermosa con Timmy. Envidiaba todo ello, añoraba todo eso, deseaba todo eso… sin embargo había nacido en una familia pobre, había crecido sin una madre y su novio, si aún podía llamarlo así, no era ideal. Musa suspiró.
Flora estiró los brazos—. ¿Qué tal si vamos a Magix? —dijo con una enorme sonrisa que a Musa le hizo olvidar su creciente envidia y malestar—. Podemos ir por helados.
Tecna asintió—. Esto de tener días libres es extraño.
—Bueno, al menos tu tendrás cosas que hacer estas vacaciones —dijo Musa sonriendo traviesamente—. ¿Vas a casa de Timmy, he?
Tecna enrojeció—. Hey, solo voy a conocer a su familia.
Flora rio—. Musa, no la molestes… serán unas vacaciones agitadas.
—¡Basta! —gritó Tecna cruzándose de brazos, lo que solo hizo a Musa reír más.
.
.
.
La almohada le impactó de lleno en la cara, Riven levantó la mirada asesina hacia Helio pero el chico de cabello largo le regaló una sonrisa inocente.
—Deja ese pedazo de papel en paz —dijo Helio—, deberías ir a hablar con Musa.
Riven guardó la carta en el bolsillo del pantalón—. No metas las narices donde no te llaman, Helio.
Su compañero de habitación se encogió de hombros—. No lo hagas tan difícil. Ve —suspiró—. Flora me llamó, están volviendo a Alfea, pasaron la tarde en Magix, así que seguro está de buen humor.
Riven asintió, su orgullo no le permitiría darle las gracias, pero salió de la habitación calmadamente. El director le había dado un día más para responder la carta así que si quería arreglar las cosas con Musa, esa era la noche.
.
.
.
Como guardiana de la música, Musa lo escuchaba todo, todo en verdad, aún no controlaba sus nuevos poderes para poder bloquear sonidos indeseados y eso la estaba abrumando.
Sus poderes no eran como los de sus amigas, no estaban permanentemente rodeadas de sonidos incapaces de filtrar. Podía escuchar los pasos fuertes de Griselda haciendo su usual rutina de vigilancia, podía escuchar los cuchicheos de las otras estudiantes que pasaban el resto de sus vacaciones en Alfea, podía escuchar el último canto de los pájaros antes de la puesta de sol, podía escuchar las alas de las pixies revolotear por el castillo, podía escucharlo todo y estaba harta de ello.
Musa cerró los ojos e intentó alejar todos esos molestos sonidos para concentrarse solo en las familiares tonadas de sus queridas amigas.
Flora tarareaba una canción alegre, Musa se había dado cuenta que esa tonada era recurrente en ella después de hablar con Helio. Tecna nunca cantaba para sí misma, pero acompañaba la melodía de Flora moviendo el pie al ritmo de la música.
Pero la familiaridad que le proporcionaba la melodía de sus amigas se vio interrumpida por un sonido que ella reconocería en cualquier parte del mundo. La motocicleta de Riven.
Musa abrió los ojos, sabía que el momento había llegado y que era inevitable, aunque admitía que había llegado más pronto de lo esperado pues no esperaba que Riven se presentara en Alfea sino hasta una semana después.
Sus amigas, por supuesto, no escucharon la llegada de Riven, pero notaron cuando Musa se levantó de golpe y caminó hacia le enorme ventana que daba al balcón de la sala común.
—Parece que volveré tarde —anunció Musa abriendo las puertas francés del balcón.
—¿Por qué lo dices….? —pero antes de que Flora pudiera terminar la frase, un casco de motocicleta entró volando por el balcón y Musa lo tomó en el aire sin dificultad.
Se colocó el casco y sin agregar palabra subió a la motocicleta en el instante exacto en el que Riven elevó la moto a la altura del balcón, y así, simplemente los dos se alejaron de Alfea.
Flora abriendo los ojos con sorpresa y miro a Tecna—. Y dicen que no se parecen —acotó Tecna encogiéndose de hombros y volviendo la vista a la computadora.
.
.
.
Ese era su lugar favorito en todo Magix… y ella no sabía por qué, jamás se lo había preguntado. Una montaña al este de Fontana Roja desde donde se podían ver las tres escuelas.
Riven bajó primero de la motocicleta y Musa lo imitó, rechazando su ayuda. El chico frunció el ceño, pero decidió no decir nada del gesto despectivo de su novia. Ambos estaban molestos, pero habían ido al único lugar que habían firmado "neutral", un espacio que solo ellos conocían y que se habían negado rotundamente a compartir con sus amigos.
Cuando sus amigas preguntaban a donde había salido con Riven, Musa solo respondía "al bosque" pero jamás les había dicho la ubicación exacta de aquel bello mirador donde habían tenido su primera cita oficial. Sin embargo, aquel día ninguno estaba en especial humor para "una cita".
Y tal como esperaba Musa, la conversación no fluyó hacia ningún lado. Habían pasado más de veinte minutos en silencio y sin mirarse.
Sabían que el primero en hablar comenzaría la guerra y pese a lo molestos que estaban, en realidad ninguno nunca tenía el corazón para comenzar el ataque.
Musa miró de reojo a Riven, detrás del velo de su enojo y desconfianza se dio cuenta que él miraba al cabizbajo al piso, no estaba tan molesto, estaba triste. Esa revelación logró que Musa acortara la distancia entre ellos y diera unos pasos inseguros hacia él.
Al verla caminar, Riven se resignó a soltar un suspiro—. Es una carta de mi padre —susurró.
Musa se detuvo a pocos de él—. Ya veo —respondió, sin saber del todo como responder ante la notable aflicción de Riven.
—Es una carta de mi padre, me invita, de nuevo, a pasar estas vacaciones con la familia… —suspiró—, hace años no voy a casa.
Musa aguardó un momento, esperando que él dijera más pero como no lo hizo comenzó el interrogatorio con el que había soñado la noche anterior. Quería preguntarle tantas cosas, pero se sentía incapaz de hacerlo— ¿Tienes hermanos? —fue lo primero que se le ocurrió.
Riven asintió—. Dos, una hermana y un hermano… mayores.
—¿Son buenos hermanos? —preguntó, Riven asintió. Musa no supo por qué, pero aquella respuesta le sorprendió demasiado, no podía imaginarse a Riven siendo un hermano menor. ¡Es que simplemente no podía imaginarse nada de su vida fuera de Fontana Roja! Como si fuera de aquella escuela, no existiera.
—Responderé que no —dijo.
Musa levantó una ceja— ¿Por qué no? —quiso saber.
De nuevo, Riven suspiró—. No me llevo bien con ellos.
Musa sonrió con ironía—. ¿Me tengo que creer esa respuesta tan estúpida y simple?
—Es una respuesta verdadera —respondió él.
—Es una respuesta mentirosa, no me estas diciendo todo —dijo ella. El silencio de él fue la confirmación de su sospecha—. ¿Cómo haces magia? ¿Tus padres también pueden?
Riven asintió—. No sé hacer nada más que lo que viste, no soy Nabu… ni siquiera tengo pequeños dotes como Helio, nunca aprendí.
—¿Aprender? —Musa abrió los ojos y se inclinó hacia él, Riven entendió su error en ese momento—. ¿Vienes de una familia mágica, cierto?
Riven se mordió el labio inferior por dentro, había caído en la trampa de la chica—. No —respondió firmemente.
Musa no pudo ocultar la sorpresa en la expresión de su propio rostro, había descubierto en sus poderes algo nuevo. Riven le mentía, lo había escuchado en la vibración de su voz. ¡Riven mentía!
—Mientes —susurró, Riven estaba por replicar, pero ella se lo impidió—. Mientes, lo escuché en tu voz… no le puedes mentir así al hada guardiana de la música.
Riven le regaló una media sonrisa, orgulloso del enorme poder de ella y a la vez molesto de haber sido descubierto, se encogió de hombros—. Vengo de una familia mágica —admitió.
—¿No me dirás porque no quieres verlos, cierto? —en su pregunta estaba la respuesta, Musa lo conocía bien, sabía que no obtendría más respuestas de él, al menos no más detalles por el momento.
Riven negó—. No ahora, me gustaría solo responder la carta y olvidarme del asunto —dijo mirando hacia el valle, en dirección a Fontana Roja.
—¿Responder? —preguntó Musa—. ¿Irás? ¿Aceptarás la invitación?
—Hace 10 años que no lo veos así que no, no quiero ir —respondió tajantemente pero antes de que ella pudiera replicar, Riven le regalo una amplia sonrisa que la confundió por completo—, pero no importa lo que yo quiera ¿verdad Musa? —amplió su sonrisa, como si pudiera leerle el pensamiento a la chica—. Quieres ir, así que iremos ¿verdad?
Musa asintió fuertemente y alzó la barbilla hacia él—. Claro que iremos —sentenció, ganando una discusión que ni siquiera había comenzado.
Riven suspiró y asintió solemnemente—. Esta bien, pero con una condición —la miro fijamente así que Musa comprendió que él hablaba complementa en serio. Si él había cedido a su petición ella tendría que ceder a su condición—. Primero, debes ir con el profesor Saladino, necesitas aprender a ocultar tu rastro mágico. No iremos con mi familia a menos que puedas hacerlo.
—¿Ocultar mi rastro mágico? —preguntó ella, confundida.
Riven asintió—. Eres un hada muy poderosa, se puede sentir tu magia a kilómetros de distancia.
—¿Quieres que oculte mi poder? ¿Eso es posible? —preguntó la chica.
Riven volvió a mover la cabeza afirmativamente—. ¿Cómo crees que no pudiste descubrirme durante todos estos años?
Musa miró a Riven, el chico le sonreía, como si se hubiera divertido con la revelación de haber escondido su magia por tantos años. Sin embargo, eso también significa que Riven era mucho más interesante de lo que jamás hubiera pensado y a su espíritu aventurero eso le emocionaba.
Musa torció una sonrisa, aún estaba molesta y había perdido mucha confianza en él, pero estaba dispuesto a intentarlo—. Está bien, lo haré.
La sonrisa de Riven despareció de pronto y el chico sacó del bolsillo de su pantalón la carta de su padre—. Toma, es toda tuya —susurro.
Musa tomó el pedazo de papel y mientras leía miró a Riven por la periferia de su visión, por alguna razón que ella aún no lograba comprender, él parecía muy asustado.
.
.
¡Hey, hola! Esto es WINX'S WEDNESDAY!
Me tomé unas semanas para hacer un borrador más completo de esta historia, mi objetivo es publicar todos los miércoles un nuevo cap, jajaja dejen comentarios para inspirarme y lograrlo xD
Espero les haya gustado este cap y vamos arrancando, a descubrir el pasado de Riven.
Nos leemos el próximo Winx's Wednesday.
