Oscuridad
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Es fácil mirar la luz desde la oscuridad. Es fácil ver su perfección, su magnífica estela, es fácil anhelarla. Sin embargo, la luz es la huella que deja la humanidad cuando se quema. Nada es cierto, nada está vivo o muerto cuando se está en medio de la oscuridad, porque ésta no sé ve a sí misma, sólo puede poner su deseo en la luz que parece hacerla existir.
Entonces la oscuridad se asemeja a la nada.
Así me sentí la primera noche, y todas las demás, de ese modo irrelevante y triste cuando vi que la luz que significabas se apagaba delante de mis ojos, dejando para mí sólo el tenebroso negro. Durante un tiempo, un maravilloso tiempo, fui la sombra que viajó junto a la estela de luz cálida que eras. Quizás sea por ese sentimiento arraigado en el abismo que ahora es mi alma, que no consigo olvidar esa luz que eras y que busco en todo aquello que aparece ante mí, persona o cosa, y me atrae de nuevo al mundo, porque el día en que el pozo se cerró la luz se apagó con él.
Cada noche me pierdo en la inmensidad del cielo que me muestra un sin número de brillantes destellos y ninguno tiene el resplandor que me daba tu mirada. Cada noche pasa y al paso de éstas le siguen las estaciones y en algunas de ellas las estrellas se esconden y entonces busco tu brillo en las llamas de un fuego. Alguna vez lo encuentro en sueños y me miras, sonríes y tu nombre surca el espacio entre ambos.
Sigo el movimiento de las estrellas que se deslizan siguiendo una corriente que fluye a través del oscuro cielo que las contiene y me pregunto si la oscuridad que soy podría contener a tu luz y volver a verte brillar esta vez en mí, dentro de mí, sin miedo y sin el destierro en que me siento. A veces me pregunto si la voluntad me podría hacer tan longevo como para verte una vez más, allá a lo lejos, cruzando los tiempos hasta volver a verte. Me lo pregunto porque en medio de la soledad que me rodea ¡¿Qué espacio puede habitar un hanyou como yo que cegado por tu virtud no ve más luz posible?!
Suspiro y me agoto y vago errante por los caminos que hicimos juntos. Recorro nuestros pasos como un tributo a tu existencia, recogiendo los recuerdos luminosos de tu estela.
Es de noche, la noche más oscura en que incluso la luna me abandona, y he vuelto al pozo que se apagó hace casi tres ciclos. Descanso las manos sobre la madera y olfateo el aire en busca de tu aroma aunque sé que ha desaparecido hace mucho. Sin embargo lo recreo en mis recuerdos que lo mantienen intacto y otra vez extiendo la mano en medio del total vacío que me has dejado, anhelo a que tu luz dance en torno a ella, la enlace y que transfieras vida a este pozo yermo y regreses, Kagome.
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N/A
No me pidan coherencia, pidan emoción y eso encontrarán en esta pequeña narración.
Gracias por leer
Anyara
