MUGEN
Experiencia
.
A medida que me acerco a la cabaña que compartimos voy comprobando que no te encuentras en ella. Tu aroma está en el lugar, permanece, sin embargo no contiene la intensidad de tu presencia. Doy un paso al interior, con unos cuántos peces para la comida, y me encuentro con el lugar vacío y el fuego del hogar a punto de apagarse. Dejo los peces dentro de un recipiente de barro y pongo un leño junto a la brasa que aún se mantiene encendida.
Salgo al descansillo de la entrada y observo el bosque mientras huelo el aire en tu busca. El atardecer comenzará pronto y aunque intento no invadir demasiado tus espacios en solitario, no quiero que estés sola cuando la luz comience a morir.
Cierro los ojos y me centro, percibiendo los aromas como ondas de humo invisible que me cuentan historias.
Ahí —expreso en el momento en que una de esas ondas trae consigo tu esencia.
Me adentro en el bosque y estoy cerca de ti al paso de un instante. Te encuentro en medio de los árboles y llevas contigo una canasta colgada del brazo, mientras remueves las hojas caídas con una larga rama. La luz que se filtra por entre las ramas semidesnudas por la estación, me deja ver tonos arrebolados en la piel de tus mejillas que me recuerdan a los tonos en los que te veía brillar hace unas noches atrás. Me sonrío al recordar aquello.
—Se ha hecho tarde —digo con suavidad, no quiero asustarte, me lo has advertido unas cuántas veces.
Te giras y me miras con la sorpresa convirtiéndose en alegría en tus ojos. Probablemente nunca llegue a expresar de forma correcta todo lo que siento cuando tu luz se posa en mí.
—¡Mira! ¡He cogido setas para la cena! —la alegría que desbordas al extender la canasta con tu botín me atrapa, embelesándome un poco más.
Sin embargo, me centro.
—Estás no serán como las de la otra noche ¿Verdad? —pregunto, en tanto me acerco para oler lo que has reunido.
—Espero que no —miras el contenido de tu canasta.
—Creo que no —confirmo, una vez las he identificado por el olor; no es lo mismo una seta fresca que una cocinada.
Vuelvo a mirarte y tu ceño se ha apretado levemente.
—¿Qué pasa? —intento saber.
Te encoges de hombros y me miras, rehuyendo el mantener tus ojos en mis ojos. No puedo evitar el sentirme tenso ante cualquier acción que parezca alejarte de mí.
—No te he dicho que lo siento por eso —dices—, porque no estoy segura de lamentarlo.
Entonces vuelves a mirarme y te quedas.
Me acerco medio paso hacia ti y luego un paso entero, para descansar mis manos en tu cintura. Vuelves a bajar la mirada.
—Eh, Kagome, mírame —te pido, con suavidad. No se me da muy bien el romance, no obstante te necesito cerca—. No hay que lamentarlo, nos pasó, sin más —me encojo de hombros y te sonrió cuando me miras—. Además, nos pasó juntos y aunque no lo necesitemos, fue… ¿Divertido?
Reconozco que las setas mágicas fueron toda una experiencia.
Te veo sonreír y reír y de nuevo me pareces luminosa como esa noche.
—Me gusta cuando brillas —te digo. Tú abres los ojos con asombro.
—No habrás olido una seta alucinógena ¿Verdad? —suenas alarmada y tu expresión es maravillosa.
Libero una carcajada que te arrastra a reír conmigo.
.
N/A
Una nueva visión de MUGEN!
Este drabble hace alusión a un relato que escribí para un concurso y que está disponible en español en mi cuenta de . Espero poder subirla en inglés en algún momento.
Gracias por acompañarme en esta aventura de crear.
Anyara
