N/A: Hola!
Muchas gracias a todos los que le han dado una oportunidad a esta historia, leyéndola, comentando o dando fav o follow! :)
Aquí les traigo el capítulo 2. Es uno tranquilo donde básicamente presenciaremos algo de conversación entre Ed y Rose ya que Ed tiene que ponerse al día de algunas de las cosas que han sucedido en su ausencia. Pero no se preocupen, pronto tendremos a alguien más por ahí.
Espero que lo disfruten y muchas gracias por leer!
Golden.
Mientras que Ed parecía asimilar el hecho de estar de vuelta en Amestris, Rose permaneció a su lado en silencio y sin soltar su mano en ningún momento, deleitándose con el simple hecho de tenerlo junto a ella. La expresión de Ed, a pesar de estar semi oculta con su propio cabello, se había relajado considerablemente y, tratando de no ser indiscreta, desde su posición Rose se pudo percatar de que un par de lágrimas silenciosas se habían deslizado por sus mejillas en algún punto del silencio mutuo.
Sintiendo que la mano de Ed comenzaba a perder la presión que había ejercido inicialmente, Rose recordó que, aunque ya era un gran avance que el joven se hubiera despertado, aún necesitaba recuperar sus fuerzas con los cuidados adecuados.
"Ed." Dijo con voz suave. "Es mejor que guardes reposo, tu cuerpo aún está muy debilitado."
Ed suspiró. "Quizás." Lentamente se levantó procurando pasarse la mano por el rostro para borrar cualquier rastro de lágrimas. Después de hacerlo, sonrió antes de volver a hablar. "Sólo espero que todo esto esté pasando de verdad y que no se trate de un simple sueño."
"No estás soñando, Ed." Le dijo Rose con una amplia sonrisa. "Es más, para que te convenzas, iré a prepararte algo de comer. Los sueños no pueden replicar el sabor de la comida ¿cierto?"
Ed rió ligeramente. "Creo que te tomaré la oferta. Ya después me encargaré de encontrar la manera de pagarte."
"Nada de eso. Estoy feliz de ayudarte y, sobre todo, estoy increíblemente feliz de que estés de vuelta." Dijo con un ligero sonrojo en sus mejillas.
Ed le sonrió. "Gracias, Rose."
"Bien, recuéstate un poco más y en unos minutos volveré ¿de acuerdo?"
Ed asintió y le tomó la palabra pues estaba comenzando a sentir pesados los párpados.
Rose salió de la habitación y se quedó unos momentos viendo a Ed a través del pequeño espacio que dejó al no cerrar la puerta por completo. Las últimas semanas de fiebre e inconsciencia no le habían ayudado pero Rose había notado desde el primer día que Ed se notaba visiblemente delgado y, de acuerdo a los exámenes que había realizado el doctor, el joven estaba pasando por una etapa severa de desnutrición. Los medicamentos y suplementos que el doctor le habían recetado aparentemente estaban ayudando a que su organismo se recuperara pero el estado en el que Ed había aparecido de vuelta en Amestris la preocupada de sobremanera. ¿Qué estilo de vida estaba llevando en el lugar donde se encontraba antes?
Tras un suspiro Rose sonrió y cerró la puerta por completo. Lo que importa es que está vivo y de vuelta con nosotros. Así que ahora lo importante será ayudarlo a recuperarse por completo.
Con esa resolución en mente se dirigió a la cocina y comenzó a preparar un rápido caldo de pollo con verduras. Al estar su hijo en casa de un amigo no tenía distracciones por lo que el proceso fue rápido y, tras limpiar un poco la cocina y la sala en lo que el caldo hervía, un tiempo después sirvió una porción en un plato y llenó un vaso con agua para después dirigirse a la habitación en la que se encontraba su invitado.
Con sumo cuidado para no regar nada, Rose empujó la puerta que había dejado entrecerrada, con su cuerpo para entrar en la habitación pero, antes de entrar por completo, se detuvo al darse cuenta de que Ed estaba profundamente dormido. Sabía que el joven necesitaba alimentarse bien ahora que estaba reaccionando pero era la primera vez desde que lo encontró que Ed dormía con un rostro tan apacible que no tuvo el corazón para despertarlo.
Al fin y al cabo el descanso le hará bien.
Con una sonrisa en su rostro, Rose cuidadosamente y con un par de maniobras para no tirar nada, recogió la bandeja y el suero que había dejado caer en su visita anterior y, junto con la comida que había llevado, salió de la habitación para dejar dormir a Ed pacíficamente.
Ed volvió a comenzar a tomar consciencia del mundo a su alrededor cuando sintió que algo suave y húmedo recorría su rostro y la parte superior de su cuerpo. La sensación era agradable pero, al no saber su origen, era a su vez extraña por lo que comenzó a abrir los ojos al mismo tiempo que intentó pronunciar palabras pero, por la extrema resequedad de su garganta, esa simple acción le provocó un ataque de tos que lo hizo sentarse en la cama.
"Shhh tranquilo, Ed." El joven siguió tosiendo mientras una delicada mano se colocaba en su espalda y el borde de un vaso era llevado a sus labios. "Bebe un poco. Te ayudará, sólo procura beber lentamente."
Ed cumplió con las indicaciones y un par de minutos después el ataque de tos había cedido por lo que el joven se atrevió a volver a abrir sus ojos. Al darse cuenta de quien estaba con él, preguntó con voz insegura y aún un tanto rasposa. "¿Rose?"
"¿Sí, Ed?"
Ed suspiró aliviado. "No puedo creerlo. Esto de verdad está pasando." Dijo con una sonrisa mientras se recargaba contra la cabecera de la cama.
"¿Estás listo para comer algo?" Preguntó Rose con una sonrisa.
"Creo que sí pero primero quiero saber cómo están todos. ¿Al? ¿Winry? ¿La abuela Pinako?"
"Tranquilo, ya habrá tiempo para hablar. Primero tienes que comer algo ¿sí? Los nutrientes te han estado ayudando pero necesitas comenzar a comer para ayudar a tu cuerpo." Dijo Rose mientras colocaba una mano sobre la de Ed.
"Pero-"
"Déjame traerte algo y mientras comes podemos hablar." Sin esperar respuesta, Rose le dirigió una sonrisa y salió de la habitación, regresando unos minutos después con un humeante plato de caldo de pollo y una pequeña mesa de madera que colocó sobre las piernas de Ed.
Una vez que puso el plato sobre la mesita, Rose rápidamente tomó una cucharada del caldo y le sopló un par de veces para después acercarlo a la boca de Ed provocando un ligero sonrojo en el rubio.
"P-puedo hacerlo solo."
Rose sonrió. "Lo siento, sólo quiero ayudarte." Dicho esto devolvió la cuchara al plato.
Ed tomó la cuchara y la llenó de caldo pero al levantarla unos centímetros por encima del plato, su brazo hizo notable el temblor que se había iniciado cuando comenzó a mover su brazo haciendo que el líquido se derramara casi por completo. Resoplando repitió el proceso un par de veces más obteniendo los mismos resultados.
Dándose cuenta de la debilidad de su brazo, Rose tomó su mano y la apartó cuidadosamente. "Déjame ayudarte, ¿sí?"
Ed frunció un poco el ceño, frustrado consigo mismo. "No soy un niño chiquito que no es capaz de alimentarse solo."
"No te pongas así, Ed. Es normal que tu cuerpo esté debilitado considerando el estado en el que has estado estas últimas semanas." Dicho esto volvió a acercar una cucharada de caldo a Ed quien, después de una mueca de disgusto, suspiró y abrió la boca.
Una vez que hubo tragado, habló. "¿Semanas? Rose, ¿cuánto tiempo llevo aquí?"
Rose llevó otra cucharada a la boca de Ed mientras le respondía. "Ya son tres semanas. No estoy completamente segura si llevabas más tiempo en Amestris pero, por el estado en el que estabas, es probable que hayas llegado el mismo día que te encontré. No creo que hayas podido viajar con las heridas que tenías ¿no?" Concluyó con tono preocupado al recordar lo mal que había estado Ed.
"¿Dónde me encontraste?"
"En el centro del parque."
"No recordaba que hubiera un parque en Lior."
"Actualmente hay uno en construcción pero ahora estamos en Central."
"¿Central? ¿Estás viviendo en Central?"
Con una sonrisa, Rose respondió. "Sí, hace casi dos años, gracias a la recomendación del señor Armstrong y de la señorita Riza, me dieron la oportunidad de ocupar una plaza como maestra en una escuela en el área de primaria. De hecho estoy trabajando en la misma escuela a la que asiste mi hijo."
"Cielos… cómo ha pasado el tiempo. Había olvidado que tu hijo ya tiene la edad suficiente para ir a la escuela."
Tras darle otra cucharada, Rose se mordió el labio inferior antes de preguntar. "Oye, Ed, ¿cómo fue que llegaste al parque? Estabas muy mal herido y, aparentemente, pasaste toda la noche en ese lugar."
Ed sonrió un poco. "¿Me creerías si te dijera que no tengo la menor idea?" Rose lo miró con expresión confundida. "Ciertamente estaba en Hungría buscando la manera de regresar pero… todo se complicó." Suspiró pesadamente. "No sé si lo recuerdes, pero el homúnculo Gluttony terminó cruzando el Portal y me lo encontré justo cuando estaba llevando a cabo mi plan. Por su intervención creí que todo había fallado pero supongo que sus piedras rojas terminaron siendo suficientes para destruirlo y, de paso, traerme de vuelta aquí."
"¿Portal?" Preguntó Rose confundida. A pesar del tiempo que había pasado al lado de Dante, su mente no había estado en el mejor de sus estados por lo que realmente no había aprendido mucho acerca de su plan ni de conceptos alquímicos como tal. Sacudió su cabeza ligeramente antes de continuar. "Olvídalo, lo importante es que estás aquí." Le dio otra cucharada. "Aunque… has sido muy descuidado contigo mismo, Ed. El doctor dice que tu desnutrición es un problema que seguramente viene arrastrándose desde hace unos meses por lo menos."
La mirada de Ed se ensombreció un poco. "Pasaron cosas…"
Rose se arrepintió de haber sacado el tema al notar el abatimiento que ahora estaba comenzando a llenar a Ed pero antes de que pudiera cambiar de tema, el rubio le ganó en hacerlo.
"¿Cómo está Al?"
Rose le acercó otra cucharada y suspiró internamente de alivio ante el cambio en la conversación. "Al está bien. Ha crecido mucho y sigue siendo tan amable como siempre." Dijo con una sonrisa.
Ed sonrió enormemente. "Me da gusto saberlo. ¿Dónde está?"
"En Xing." Ed se quedó con la boca abierta, ocasión que Rose aprovechó para darle un poco más de comida. "Al ha estado bien pero obviamente te sigue extrañando como no tienes una idea. Después de la invasión, se quedó un tiempo aquí en Central para ayudar a reparar los daños y para acceder a la mayor información posible de alquimia ya que la señorita Hawkeye logró darle los permisos necesarios para consultar la biblioteca nacional. Hace como dos años conoció a una chica xingés que llevaba un tiempo en el país tratando de aprender la alquimia de Amestris porque parece ser que en Xing se practica una alquimia diferente. Ella y Al se hicieron amigos y poco después Al decidió regresar con ella a Xing porque tiene la esperanza de que la alquimia de ese país le brinde la forma de traerte de vuelta. Bueno… eso ya no es necesario." Concluyó con una sonrisa.
Ed suspiró y una sonrisa cariñosa apareció en su rostro. "Ese Al… debió olvidarse de mí y enfocarse en vivir su propia vida."
"Eres su hermano, es obvio que haría hasta lo imposible por verte de nuevo."
La sonrisa de Ed se aligeró al mismo tiempo que agachaba un poco su cabeza. "¿Y Winry?"
Rose se desconcertó por el sutil cambio en la expresión de Ed pero decidió no comentar al respecto y mejor responder su pregunta. "Llena de trabajo." Dijo con una pequeña risa. "En los últimos años estuvo trabajando a tiempo parcial en una de las tiendas más reconocidas de Rush Valley. Se hizo tan conocida que se mudó a Ciudad del Este y ahora atiende a sus propios clientes en su departamento además de trabajar a medio tiempo en una tienda de la ciudad. Tengo entendido que está ahorrando para comprarse su propio local y, con lo buena que es, estoy segura que no tardará en juntar el dinero necesario."
Ed se quedó callado unos segundos hasta que su sonrisa se volvió más natural y sus hombros parecían liberar cierta tensión. "Ya veo… es genial que le esté yendo bien. Sabía que llegaría lejos."
"Sin duda alguna. Hoy en día casi todos en Ciudad del Este han escuchado del apellido Rockbell."
La mirada de Ed se volvió nostálgica aunque su sonrisa se mantuvo al mismo tiempo que suspiraba y se recargaba contra la cabecera de la cama. "Supongo que no tendrá tiempo para echarme una mano con mis automail."
"Seguramente encontrará tiempo para ti. Eres su amigo al final de cuentas."
Amigo…
"No quisiera molestarla."
"Nada de eso, seguramente se alegrará de saber que estás de vuelta. De hecho…" Rose agachó su mirada ligeramente. "Discúlpame por no haberles avisado a ella ni a Al que estabas conmigo." Se mordió el labio inferior unos segundos antes de continuar. "Estuviste tan delicado que temí que… no sobrevivieras." Confesó en un murmullo.
Ed soltó un breve silbido. "Así de cerca, eh."
Consternada por su tono despreocupada, Rose levantó su rostro para mirarlo fijamente a los ojos. "¿Cómo puedes estar tan tranquilo? ¡Pudiste haber muerto!"
"Pero no lo hice ¿no?" Una sonrisa se asomó a los labios del rubio. "Tal vez mi cuerpo no esté al 100 pero me esforzaré para recuperarme. Ahora que tengo la oportunidad de estar otra vez en Amestris tengo que aprovecharla."
La sincera alegría reflejada en los ojos dorados de Ed, hicieron que Rose dejara de enfocarse en lo delicado que el rubio había estado hasta hace poco y que sonriera, contagiada por la sonrisa del joven. "En eso tienes razón."
"Aunque eso no significa que me voy a olvidar de lo que hiciste por mí, Rose." Dijo poniéndose serio. "Te pagaré por todo lo que has gastado conmigo. Las medicinas, el doctor, tus cuidados, todo. Probablemente mi cuenta estatal ya no está activa pero pronto encontraré un trabajo y no descansaré hasta que te pague hasta el último cenz."
Rose negó con la cabeza mientras le daba otra cucharada a Ed. "No te preocupes por eso. No te estoy cobrando."
Una vez que hubo tragado, Ed respondió. "Pero es lo justo. Intercambio equivalente."
"Si aplicáramos el intercambio equivalente entre tú y yo, jamás terminaría de pagarte por todo lo que has hecho por mí."
"Pero, Rose-"
"Shhh." Lo interrumpió Rose con una sonrisa mientras le daba la última cucharada del caldo. Mientras Ed terminaba de comer, ella tomó la pequeña mesa y la colocó sobre una cómoda que se encontraba al lado de la puerta. Hecho esto regresó a su lugar al lado de Ed.
"Rose, hablo en serio. No puedo aprovecharme de ti de esta manera."
"No te estás aprovechando de mí."
"Pero te he estado quitando mucho tiempo. Hasta es probable que haya interferido con tu trabajo en la escuela."
"No te preocupes por eso. Hasta llegaste en buen tiempo porque ahora son las vacaciones de verano." Dijo ella con una ligera risa al final tratando de quitarle importancia al asunto.
"Al menos…" Dijo Ed un poco aliviado. "Pero aún así has estado cuidando de mí y eso ha estado quitándote tiempo."
"Lo hice y lo seguiré haciendo con gusto." Dijo con una sonrisa. "Además no fue algo complicado. No te voy a decir que soy muy buena pero tengo algo de experiencia como enfermera, así que tus cuidados no fueron nada nuevo para mí."
"¿Eso hacías en Lior?" Preguntó el rubio con curiosidad.
"En realidad fue aquí en Central. Fui voluntaria para atender a los heridos que hubieron tras la invasión."
"Oh." Dejó escapar Ed, sintiendo algo de culpa.
"Si tú, Al y el señor Mustang no hubieran intervenido ninguna de las personas que atendimos se hubiera salvado." Dijo Rose con una sonrisa tranquilizadora al darse cuenta de que Ed estaba culpándose por lo sucedido.
Ed dejó escapar un suspiro y volvió a hablar cuando recordó algo. "Por cierto, ¿tenía fiebre cuando me diste el agua hace rato?"
"No, afortunadamente desde esta mañana no has tenido. Finalmente te estás recuperando." Dijo ella con una sonrisa.
"Entonces, ¿por qué sentí algo húmedo?" Preguntó Ed mientras se tocaba la frente y bajaba su mirada al mismo tiempo que Rose se sonrojaba.
Justo cuando se daba cuenta de que, bajo las sábanas, sólo tenía sus bóxers, Rose respondió.
"Eh… te estaba dando un baño de esponja." Confesó ella avergonzada.
Ed se sonrojó e instintivamente subió las sábanas hasta su pecho tratando de cubrirse lo mejor posible. "Creo que ahora yo me encargaré de eso."
"Pero aún estás débil." Dándose cuenta de que su tono podría malinterpretarse como que aún deseaba bañarlo, ella añadió. "N-no tienes que avergonzarte." Se sonrojó aún más ante su propio tartamudeo. "Es algo a lo que me acostumbré cuando estaba de voluntaria."
"Rose, de verdad te lo agradezco pero será mejor que ahora lo haga yo. Al fin y al cabo tengo que comenzar a moverme y ejercitarme para ir recuperando mi fuerza." Dijo mientras desviaba su mirada a un lado, aún sonrojado por el reciente descubrimiento.
"De acuerdo." Dijo Rose agachando su rostro esperando que el sonrojo pasara pronto.
Después de unos minutos de incómodo silencio, Ed carraspeó y retomó la conversación, devolviendo su mirada a Rose, quien había logrado controlar su sonrojo casi por completo. "Rose, ¿hay alguna manera de contactar a Al?"
"La comunicación hacia Xing aún es un poco complicada pero, aunque tarde un poco, Winry puede contactarse con él."
Ed asintió. "Entonces, ¿puedes llamar a Winry y pedirle que venga a verme cuando tenga oportunidad? Si va a tardar unos días, creo que será mejor que le pida yo mismo en persona que se contacte con Al."
"Claro, Ed. Así pronto podrás tener automails nuevos." Dijo con una sonrisa. "Pero ¿no sería mejor que dejáramos pasar al menos una semana para llamar a Winry? Sé que estará muy contenta de verte pero… es un poco impactante ver el estado en el que estás." Confesó. "Podemos esforzarnos esta semana para que tu piel tome algo de color y recuperes un par de kilos. Creo que tu cuerpo lo agradecerá."
Ed se quedó callado unos segundos mientras miraba su mano al mismo tiempo que la abría y cerraba un par de veces con cierto esfuerzo. Después, suspiró y respondió. "Puede que tengas razón. Supongo que con Al tendré algo de tiempo para terminar de sanar pero con Winry… no quisiera que ella me viera así."
Rose tomó su mano y le dio un apretón. "Esta semana daremos lo mejor de nosotros y pronto estarás como nuevo. Ya lo verás." Le dijo con una sonrisa.
Ed le devolvió el apretón y la sonrisa. "Gracias, Rose. De verdad muchas gracias."
Tras unos segundos, Rose apartó su mano y se levantó. "Bien, entonces será mejor que nos pongamos a trabajar. Hay que comenzar con una buena noche de descanso y mañana alimentaremos tu cuerpo como es debido y, dependiendo de cómo amanezcas, podríamos considerar empezar con una serie de ejercicios para devolverle la fuerza a tus miembros."
"Estoy más que listo para comenzar con esos ejercicios. Mañana a primera hora comenzaremos con ellos."
"Seguramente." Concedió ella manteniendo su sonrisa. Se acercó a la cómoda para tomar la bandeja con los trastes y, antes de salir de la habitación, volteó a ver otra vez al joven. "Buenas noches, Ed. Descansa."
"Gracias, Rose. También tú." Respondió Ed con una sonrisa de agradecimiento.
Rose salió de la habitación y delicadamente recargó su espalda en la puerta mientras dejaba escapar un suspiro. Ed necesita tiempo para recuperarse así que lo que le pedí no está mal ¿cierto? Sólo es una semana… Se mordió el labio inferior. Una semana más aquí solo conmigo… no tiene nada de malo ¿verdad?
Soltó otro suspiro mientras comenzaba a encaminarse en dirección a la cocina con una sonrisa en su rostro. Parece un milagro que Ed esté de vuelta. ¡Qué bueno que lo encontré esa mañana! Con ese pensamiento en mente fue a la cocina para lavar los trastes para después ir a darle otro beso en la frente a su durmiente hijo antes de retirarse a su habitación para dormir.
