-Recuerdos y textos en cursiva-

CAP 20 Jaque

Inhalo con fuerza, contrayendo su caja torácica todo lo que podía, haciendo presión en el cierre, para que subiera hasta la parte baja de su esternón, apretando sus pechos y dándole un sugerente escote.

Se permitió respirar cuando finalizó la tarea, recorrió la tela ajustada a su cuerpo con sus manos, confirmando que se amoldaba a este como un guante. Caminó hacia el espejo, con el sonido del tacón de las botas negras que usaba golpeando la madera de su habitación.

Era difícil ser humilde cuando te veías así en un traje de látex negro de cuerpo entero. La tela apretaba y acentuaba su cintura, marcando aún más sus curvas, y sus pechos blancos rebosaban entre su escote. El látex casi impedía ver por completo el nuevo dibujo en su piel. Diminuto y sobre su clavícula. Una media luna. Por él. Por Sasuke.

La fina arena se pegó en la piel de sus pies húmedos, mientras salía del agua del mar. Encaminándose hacia la silla playera, donde el pelinegro estaba recostado. Con los ojos cerrados y completamente relajado.

Le molestó que no abriese los ojos para observar la pasarela con la que planeaba deleitarlo, caminando sensualmente, mojada y fuera del agua. En venganza se sentó sobre su cuerpo seco, estando ella completamente empapada. Meneo sus caderas hasta que el chico le hizo espacio entre sus piernas, gruñendo, más no la aparto. Le permitió recostarse en su pecho, mientras tomaba de nuevo la revista que había dejado anteriormente en la mesa de la playa privada en la que estaban.

Y le daba un sorbo a la bebida que el chico tenía en una de sus manos.

Exhaló relajada.

Sasuke permaneció en silencio, volviendo a cerrar los ojos, intentando no recordarle que había una silla en perfecto estado al lado de la suya, y que no necesitaba venir a mojarlo, que si él quisiese mojarse, habría ido a la playa con ella cuando le insistió como cincuenta veces. Tsk, molestia.

Al pasar otra página se quedó helada. Volvió la cabeza para mirarlo por encima del hombro. Su nariz era respingada en la punta, y podía ver algunas de sus pecas a la luz.

-Estás... ¿te estás poniendo duro en este momento? - ella preguntó, empezando a emocionarse con la idea - ¿quieres hacerlo aquí?

Él levantó una ceja en respuesta y miró hacia otro lado. No. No quería hacerlo ahí. Si bien era una playa privada, había casas a los alrededores con sus propias playas privadas y estaba seguro de que serían capaces de verlos. De verla. Sentía la ira bullir en su interior con la idea de otros hombres viendo a Sakura desnuda, o fantaseando con ella.

Sakura miró hacia adelante. Respirando hondo. Y dejó caer su revista en la mesa auxiliar, parecía que tendría que seducirlo.

Ella comenzó a moverse molestamente contra su entrepierna y él movió su mano desde su muslo hasta su cadera para detenerla.

-No hagas eso - gruñó.

Ella suspiró, viéndolo con diversión - ¿Por qué no?-

Permaneció en silencio. No quería decirle que quería ser el único que viese su cuerpo.

-¿No quieres?- Preguntó ella con una pizca de incertidumbre, Sasuke siempre siempre quería.

El chico cerró los ojos, tratando de desviar la atención del movimiento sobre su entrepierna. ¿Cómo había terminado cediendo a todo lo que esa molesta y pequeña niña de cabello rosado quería? Por qué, por qué, por qué. Odiaba tener sentimientos.

Dejó caer la frente sobre su hombro con frustración, rendido, luego estiró la otra mano hacia atrás para mover la silla de la piscina a una posición plana.

Sakura se animó y movió sus piernas a horcajadas mientras él se acostaba. El chico miró su espalda desde abajo y pasó una mano desde los hoyuelos de su espalda baja hasta su cintura y mantuvo la otra apoyada en su cadera. Sasuke se sentó abruptamente, rodeando su cintura con su brazo y sacándose su pantaloneta negra por las piernas. Luego la volvió a poner en su lugar y volvió a acostarse.

-¿Qué esperas? - pregunto con voz ronca y agitada. Ya había logrado calentarlo, ahora tenía que terminar el trabajo. Ella se rió de nuevo y se agachó para mover la parte inferior de su bikini hacia un lado antes de dejarse caer sobre su longitud.

Él gimió ronco debajo de ella. Sus piernas estaban extendidas y rectas, sus pies colgando del borde de la silla. Ella jadeó ligeramente, mientras miraba hacia adelante, observando el brillo del agua del océano bajo el sol del atardecer y luego comenzó a moverse hacia arriba y hacia abajo. Apretando y aflojando sus paredes internas, para darle más placer.

Miro su miembro desapareciendo dentro de ella. Miró sus glúteos llenos y tensos, con la parte inferior del biquini abultándose a un lado de su trasero. Pero principalmente, Sasuke simplemente se quedó allí, dejándola guiar y moviendo sus manos por todo su cuerpo escasamente vestido. Tiro los nudos en la cadera de la parte inferior de su bikini y tiró de la prenda, para poder tener una mejor vista.

Sakura siguió moviéndose, lento, luego rápido.

-Jala mi cabello - le pidio, absorta en el placer.

Estaba concentrado. Mirándola, pero también mirando el cielo y el mar, era una muy buena vista. Y como el sol daba paso a la luna, iluminando el cuerpo de la mujer del un tono naranja. Sus ojos se deslizaron una vez más hacia su espalda, y levantó la mano de su cadera para envolverla en sus largos mechones.

Ella dejó escapar un sonido de aprobación y continuó girando sus caderas sobre él, con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás. El sombrero en su cabeza se había caído al suelo hacía mucho tiempo.

Podía decir que se estaba cansando, Sakura había estado varias horas en el agua. Así que tiró de ella hacia atrás por el pelo, ahora con la espalda plana contra su pecho.

-Recuéstate - ordenó cuando ella soltó un gemido de sorpresa ante el movimiento.

El pelinegro dobló las rodillas, con los pies apoyados en la tumbona, dejando sus piernas ahorcadas de las suyas, desplegándolas. Su cabeza ahora descansaba sobre su hombro, mientras envolvía un brazo sobre su pecho, y luego usaba el otro para reposicionar su longitud en su sexo. Deslizó esa mano hacia su clítoris y procedió a penetrarla rítmicamente desde abajo.

Ella jadeó. Enterró sus unas con fuerza en sus brazos mientras él tomaba el control - Ah ah - sus gemidos se hacían presentes cada vez que se enterraba en ella con fuerza. Sintió como mordió su oreja y seguía el mismo ritmo certero, acelerando cuando ella comenzó a retorcerse ante la sensación.

Sintió que su cuerpo se tensaba. En algún momento, sus piernas se habían abierto alrededor de las de él por su propia voluntad. Ambas manos estaban agarrando el brazo en su pecho con fuerza ahora cuando comenzó a jadear.

-Voy a... voy a correrme - Le aviso, queriendo que llegara con ella. Él gruñó, acelerando y empujando con más fuerza mientras ella trataba de recuperar el aliento. Tensándose juntos y dejándose llevar por el orgasmo.

Ella se acostó sobre él un momento más, luego deslizó su cuerpo a su lado, arropándose y arrojó un brazo sobre su pecho - Buscaré un lugar para tatuarme mañana - le dijo a la chica, que mantenía su cabeza en su pecho. Para ese momento, un tono violáceo y azulado tomaba casi la totalidad del cielo.

-¿Que te vas a tatuar? -

-Hmp, un sol -

-¿Un sol? ¿Por qué?

-Me gusto algo que vi - Sakura era brillo. A pesar de todas sus planes retorcidos que había llevado a cabo con Ino, Karin y la chica esa con la que Hyuga la engañaba, para estar con él, como le había confesado hace un par de noches. Era inteligente y brillante, tal vez utilizaba eso para sus boberías de chica rosa y popular, pero para él, ella seguía siendo luz. Era luz en las tinieblas, y el sí que sabía de oscuridad.

La chica sintió sus mejillas calientes - Fue un lindo atardecer - sabía a qué se refería. Ella también había estado perdida en el mientras se daban placer - Yo también me tatuaré - acordó.

-¿Hmp?-

-Una luna-

-¿Una luna?-

-Me gusto algo que vi - levanto su rostro de su pecho, para verlo a los ojos. Sí, Sasuke representaba la luna y la noche. La oscuridad, la profundidad y el misterio.

El besó la parte superior de su cabeza y se desconectó de nuevo, con los ojos enfocados en el cielo estrellado.

El tatuaje no había despertado sospechas en nadie. Después de todo era bastante popular. Y ya que el equipo había ganado el campeonato, su siguiente tarea como porrista era pasar la antorcha a la nueva generación.

Giró sobre su eje, asegurándose que su parte posterior se viese tan bien como el frente. Su trasero firme y alzado se marcaba bajo la tela ajustada. Perfecto. La cola que colgaba del pantalón, terminaba con un triángulo en la punta, dejando en claro que era un disfraz. Si eso no bastaba, sus labios rojos, y ojos maquillados de negro, en conjunto con los cuernos rojos en su cabeza, lo dejaban más que claro. Una diabla.

Sonrió pícara - Ven aquí Haru-chan - Tomo a la gatita, ya no tan diminuta, entre sus brazos para pararse frente al espejo y tomarse una selfie, que iría directamente a sus historias - Para nuestros fans - guiñó el ojo mientras sacaba su lengua y dejaba que la app hiciera lo suyo. En cuestión de segundos las reacciones empezaron a hacer vibrar su celular. Sonrió mientras deslizaba su dedo sobre la lista de "me gusta"

TheYamanakaIno: Deja de tomarte fotos y mueve tu culo a mi casa, Frentona

TheYamanakaIno: La fiesta ya va a comenzar!

SakuraBlossom: ¡Entonces tomate un trago, reina del drama!

HyugaNeji: ¿Creí que serias una princesa? Me hiciste vestirme de príncipe.

SakuraBlossom: Ooops. ¿Sorpresa?

Oh sí. Había olvidado informarle a Neji su cambio de planes. Últimamente lo olvidaba mucho.

¿Pero, podían culparla? Hace cerca de dos meses había regresado de su viaje con Sasuke. Había pasado las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, por tres meses entre sus brazos. Disfrutando el uno del otro, sin tener que esconderse. Y eso… eso había afectado su conexión con el Hyuga en proporciones mayores. Más de lo que querría aceptar. Más de lo que se podía permitir.

-Quiero viajar este verano- soltó entre sus brazos, dándole la espalda, mientras estaban recostados en su cama, y él dejaba suaves besos a lo largo de su cuello, después de haberse corrido entre sus sabanas y haber disfrutado de la química que aún existía entre ellos. Ella aún no olvidaba sus deberes como su novia.

-¿A dónde quieres ir? - susurro en su oído - Compraré los tiquetes.

-No… Yo- No sabía por donde empezar, pero no le iba a fallar a Sasuke en lo que había prometido - Quiero viajar… Sola.

El hombre detuvo sus movimientos abruptamente al escucharla.

-¿Sola? - buscó su mirada por encima del hombro de la mujer, incrédulo. Ella asintió mientras se giraba entre sus brazos para encararlo.

Asintió suave, afirmando que había escuchado correctamente.

-¿Tú? - volvió a preguntar incrédulo - ¿sola? - Ella asintió.

-Sí - dijo firme, a pesar de que por dentro temblaba como gelatina. Tal vez era el hecho de estar mintiendo. U ocultando quien realmente sería quien la acompañara o que no habían llegado al momento en la conversación en la que confesaba cuanto tiempo planeaba ausentarse.

El chico frunció él ceño, extrañado - ¿Por qué? - preguntó, mientras ella llevaba sus dedos al lugar entre sus cejas, para acariciar la zona, pidiéndole mudamente que se relajara.

-Solo quiero probarme a mí misma - encogió uno de sus hombros, esperando sonar lo suficientemente convincente.

-¿Probar que, Saku?

-Que puedo valerme por mí misma

-¿Y no puedes hacer eso conmigo?-

Río con ternura - Contigo tomando el mando en cada viaje, no - el chico para ese entonces ya se había sentado en la cama, ella lo siguió, cubriendo su pecho desnudo con la sabana - Eres un líder nato, Neji - beso su hombro - Y te gusta controlar todo -rio

-No es seguro, Sakura - Sabía que el chico no estaba complacido cuando la llamaba por su nombre completo.

-Miles de chicas lo hacen- siguió acariciándolo, buscando que liberara un poco de la tensión en sus hombros y espalda.

-Sakura, esas chicas no son multimillonarias, herederas de un imperio.

-Porque soy multimillonaria dueña de un imperio, es que puedo permitirme pagar la mejor seguridad Neji - se defendió - Sé que… sé que tenemos planes después de la graduación y quiero algo de espacio antes de… Unir nuestras vidas - ese nudo en el estómago de nuevo

-Es extraño que no quieras ir conmigo, cuando planeamos pasar el resto de nuestras vidas juntos -

-Porque pasaré el resto de mi vida contigo, es que quiero hacer esto sola, ahora que puedo - recalco.

-Tsk, no lo entiendo - admitió - Pero si es lo que quieres - cedió - Tendrás que convencer a tus padres.

-Lo se-

-Y quiero que me escribas que estás bien todos los días -

-Lo haré - aseguró - Solo serán tres meses - Se alejó del chico sabiendo que ahora venía la verdadera pelea.

-¿Tres meses?- Eso sí que había desatado una discusión.

-Señorita Haruno- la empleada toco la puerta de su habitación un par de veces - El chofer está listo cuando lo necesite.

-Gracias - gritó del otro lado, antes de tomar su celular en la mano y encaminarse a la puerta - Pórtate bien - acarició a la minina antes de salir, encaminándose a la casa de los Yamanaka.

Desde que tenían edad para beber, Ino se había tomado la tarea de organizar la fiesta de Halloween. Habitualmente era en su casa. Siempre era extravagante y terminaba en un desastre, con la rubia y sus amigos bebiendo más de la cuenta. La rubia tenía habitaciones de sobra para hospedarlos a todos, y todos parecían muy contentos de tomar provecho de ello. La rubia se proponía superar las fiestas anteriores cada año.

Y ahí estaba, frente a sus ojos, su mansión decorada desde la entrada hasta el interior, con telarañas, estatuas escalofriantes. ¿El tema de este año? El infierno. Oscuro, lleno de decoración asemejando llamas y fuego, con luces que daban el efecto de que la mansión sí estaba ardiendo. Por eso había decidido cambiar su traje en el último instante.

En cuanto entró supo que la rubia había gastado una buena tajada de dinero. Había meseros por todo el lugar, caminando con bandejas llenas de bebidas y comidas inspiradas en el tema de la fiesta. El rojo y el negro predominaban en la decoración. Y ella parecía encajar por completo con esta.

La cerda había contratado incluso acróbatas, disfrazados de demonios, que usaban el fuego para su actuación. Negó con una sonrisa divertida. Varias personas ya estaban reunidas en el lugar, con disfraces, por supuesto. Un par de ellos la habían detenido para saludarla y halagar su vestuario.

-¡Frente de marquesina! - La voz de la rubia se alzó sobre la música, las risas y las conversaciones, levantando un brazo y agitándolo, para que la ubicara. La rubia tenía un vestido de un rosa chillón, que combinaba con unas botas del mismo color, al igual que sus pendientes y el marco de las gafas de sol que tenía puestas sobre su rubia cabellera como una diadema. Su coleta alta. Se veía cómo lo que era, una Barbie.

A su lado, Sai, evidentemente influenciado por la rubia, vestía una pantalonera corta, del mismo tono del vestido de su novia. Una camisa de colores, totalmente abierta y una pañoleta rosa atada al rededor de su cuello.

-Hola, Saku- saludó dulce la ojiperla en cuanto se acercó al grupo. La chica también había elegido un traje muy acorde a su personalidad. Tenía un vestido blanco, ceñido en el busto, que caía suelto hasta la mitad de sus muslos y unas alas blancas que se ataban a sus hombros y desplegaban en su espalda. Un ángel.

-Ya veo que no te gusta llegar tarde solo a prácticas, sino a todo - la regaño burlona la rubia de coletas. Que vestía un traje de policía, sensual y con poca tela cubriendo su cuerpo escultural. Todos había elegido trajes acordé a su personalidad. De eso no cabía duda. Shikamaru era su prisionero. Por supuesto. Vestido con un traje de rayas, que si no fuese por el traje de la rubia, estaría segura de que era una pijama.

-No he llegado y ya me estás regañando - hizo un puchero.

-Sí, deja a Saku tranquila, que aún no se ha tomado ni un trago - Kiba le pasaba un brazo por los hombros, mientras con la otra mano le acercaba la copa de la que él anteriormente estaba bebiendo. Una bebida roja y humeante. El chico vestía brazaletes felpudos, no vestía camisa y tenía un pantalón grisáceo. Junto con unas orejas puntiagudas y un maquillaje que afilaba aún más sus facciones. Un hombre lobo.

Le dio un trago gimiendo con satisfacción ante el sabor dulzón, que rápidamente fue reemplazado por el picante.

-¡Es picante! - se quejó mientras todos reían. Todos habían pasado por allí.

-¡Dah! Estás en el infierno, ¿que esperabas? - dijo con obviedad la organizadora del evento. Había puesto un esfuerzo extra este año. No importaba el costo, Inoichi le había dado su tarjeta de crédito a su princesa.

-¡Neji!- gritó el castaño a su lado, llamando la atención del chico que entraba a la mansión.

La pelirrosa se acercó disimuladamente a la rubia, aprovechando la distracción mientras el ojiperla se hacía camino entre las personas que ya bailaban en el lugar, empezando a sentir el alcohol.

-¿Invitaste a Sasuke? - susurró cerca a su oído, la rubia asintió- ¿Naruto?- asintió- ¿Karin y Suigetsu? - Asintió- ¿a andrajosa de Tenten? - Asintió de nuevo, ahora con la pelirrosa, que sonreía en aprobación. Tenten seguía siendo su enemiga número uno, pero no podía ignorar el hecho de que la chica era la razón por la que se había podido salir con la suya durante los últimos seis meses, así que poco a poco, la estaba dejando hacer la caminata de la vergüenza de regreso al grupo. Después del fin de año, procuraduría no verla jamás.

Terminado su interrogatorio, se giró rápidamente a calmar a Neji. Sabía que estaría molesto por su cambio de vestimenta sin previo aviso.

Lo comprobó cuando el chico se acercó y saludó a los demás primero. Para después darle un escueto beso en la mejilla. Antes que se alejara lo tomó del cuello, halándolo hacia su rostro, para poder darle un beso más apasionado. El chico correspondió, sin ser consciente de ello, lo había tomado por sorpresa.

-Si así son sobrios como serán borrachos - se quejó Kiba abochornado.

-Kiba tiene razón, están muy sobrios - concordó la ojiceleste, buscó con la mirada a uno de los meseros, para hacerle señas de que se acercara, le pidió que repartiera los cócteles a lo largo del grupo - quiero proponer un brindis, por la última fiesta de halloween como estudiantes de Konoha High School - levantó su copa, haciendo que todos la imitaran, sonriendo con nostalgia - Hemos pasado por tanto, juntos, y los amo chicos - la pequeña nariz de la rubia se puso roja, mientras sus ojos se tornaban triste - Abrázame Sai - le ordeno al chico en voz baja, dramática, a lo cual el acato de inmediato, con todos riendo por lo bajo.

-Sé que cuando este año termine no nos separaremos y estaremos juntos en Tokio, pero quiero que me recuerden siempre como la rubia inalcanzable de la que todos estaban enamorados - le dio un trago a su bebida, aun entre los brazos de su novio.

-¿Cuántos te has tomado? - le preguntó su novio, intentando ser discreto, pero… Era Sai. Todos rieron mientras la rubia le daba una mala mirada por cortarle su escena de drama.

Más era inevitable ignorar lo dicho por la rubia, era su último año, quedaban poco menos de un mes para el final de las clases, y con ello la graduación y … Su nueva vida. Ya no estaría rodeada todo el tiempo de sus amigas para darle apoyo moral cuando su relación su volviese abrumadora… Ya no vería a Sasuke todos los días. Ni a Ino.

Y a Neji… a Neji lo vería cada minuto de sus días. Y ahora… ahora ella no podía verlo de la misma manera después de conocer la verdad, o bueno, al menos la versión de los Uchiha.

Sasuke no había escatimado en gastos, y eso le encantaba, jamás estaría con un hombre poco generoso, no después de tener a su padre despilfarrando ante cualquier deseo de su princesa. Neji se había probado merecedor y ahora Sasuke hacia lo mismo.

Cuando el pelinegro compró tiquetes a Bali, creyó que se quedarían allí durante los tres meses, más los planes del Uchiha eran menos predecibles que con el Hyuga. Su plan era recorrer islas exóticas y explorar el mundo con ella. Bueno, lo había dicho en palabra menos románticas, pero así había decidido ella guardarlo en sus recuerdos.

No había rentado una habitación de hotel, había rentado toda una villa. No sabía en qué momento había planeado todo. Pero el chico tenía un gran sentido de la orientación, sabía a donde ir, donde estar y a ella le encantaba sentarse, relajarse y dejar que la llevara a donde quisiera. Cada destino había probado ser mejor que el anterior.

En ese momento estaba enfundada en un bikini negro, mientras disfrutaban del agua en la piscina privada, con vista al océano que tenía. Estaba entre sus brazos, acunando su rostro, acariciando su piel, perdiéndose en sus ojos. No había ninguna expresión sexual, a pesar de estar con poca ropa. Solo disfrutaban de la presencia del otro con tranquilidad. Conectando en niveles que pasaban lo meramente físico.

-Dijiste que podía preguntar por tu mamá- recordó. Finalmente encontrando un momento de intimidad apropiado.

-Mikoto - nombró, haciéndole saber su nombre.

-Mikoto - la llamó ella, memorizándolo - Es un lindo nombre - halagó - ¿cómo era ella? - Analizaba sus facciones, esperando ver algún cambio en su expresión.

-Era una mujer dulce y… sonriente - la comisura de su labio se elevó levemente, casi imperceptible si no estuviera atenta a los cambios en su rostro.

-Ella…¿hmm?- Por un momento su mente se enredó al preguntar lo que quería saber.

-Cáncer- respondió, sabiendo exactamente por donde ella había querido llevar la conversación.

-Lo siento - Movió los pulgares de sus mejillas. Su expresión permanencia intacta, pero a ella le dolía por él.

Él solo se encogió de hombros - Fue hace mucho tiempo -

-Y tu padre, Fugaku-san… - Esta vez el chico si dejo salir sus expresiones, chasqueando la lengua, le había dicho que podía preguntar por su madre, no por su padre. Pero lo mejor era salir del tema de una vez por todas.

-Papa quería vivir su vida, hacer música, buscar inspiración - contó - Itachi… ha sido el que ha estado ahí - admitió.

-Itachi parece…

-... Un idiota entrometido - la interrumpió, haciéndola reír, ella no tenía hermanos, sabía que Sasuke quería su hermano, solo le molestaba que la figura fuese mitad hermano, fuese mitad padre. Una parte más infantil del pelinegro siempre emergía cuando se trataba de Itachi y a ella le gustaba verlo así.

-Dicen que siempre somos más duros con quienes están presentes, que con quienes están ausentes - dijo con precaución. Le encantaría que Sasuke dejase entrar a Itachi en su vida, el pelinegro de coleta parecía muy feliz con la invitación que le habían hecho hace un par de meses. Incluso aguantando a Ino, que estaba loca por sus huesos. La rubia había aceptado que eso ya nunca pasaría y por lo que Sasuke le había dicho, el mayor de los Uchiha salía con la castaña que había visto en su casa un par de veces, ya, Izumi, recordaba que se la había presentado.

El minuto de silencio le hizo pensar que se había molestado hasta que una señal de afirmación salió de sus labios.

-Cuando Fugaku-san sedujo a la mamá de Neji creí que…

-¿Qué? - la interrumpió incrédulo para después reír irónicamente - ¿Eso te dijo?

-¿Eso no fue lo que paso? - pregunto sorprendida

-Tsk, esa mujer se presentó en casa todos los días después de la muerte de mamá, con la intención de "asegurarse de que estuviéramos bien" - remarco las comillas con sus dedos - hasta que papá termino… cediendo- el leve tono de resentimiento le dio a entender que Sasuke tampoco aprobaba las acciones de su padre.

-¿Q-qué? - frunció el ceño - eso no fue lo que Neji me dijo, él… - estaba tan confundida, ¿Neji había inventado esa patraña para mantenerla alejada de Sasuke? - ¿Crees que me mintió? - pregunto incrédula.

El chico encogió los hombros -creo que le mintieron - admitió - No me sorprendería que su padre también crea lo que esa mujer inventó para evitar la culpa.

Regresó a la realidad cuando el ojiperla arqueo una ceja en su dirección, había estado viéndolo sin ser consciente de ello, perdida en los recuerdos.

-Te ves muy apuesto - le dijo mientras rodeaba su cuello con uno de sus brazos, y pegaba sus cuerpos - Lo siento, ¿vale? Lo olvidé - le dio su mejor mirada inocente, contrastando con el maquillaje afilado de sus ojos, y los cuernos en su cabeza. Neji sabía que esa visión era probablemente lo más cerca que estaría de un reflejo del alma de la chica. Era una diabla con cara de ángel. Resopló, rendido, haciendo que ella sonriera, acercándose a darle un roce en los labios.

-También estas prec… - Su frase quedo en el aire cuando vio a la chica de cabello marrón entrar a la casa.

Sus irises jade siguieron la dirección en que los perla dirigen su atención. Era Tenten. Abrió la boca indignada. Era Tenten vestida de princesa.

-Te juro que es una coincidencia, Saku - se apresuró a decir, sabiendo que la chica pondría el grito en el cielo en cuestión de segundos. Alejó su brazo y su cuerpo de el rápidamente. Dándole una mirada iracunda y bufando. Su cara de ángel se había ido, pensó el chico, nervioso por su reacción.

-No quiero que me hables en toda la noche - sentencio empezando a caminar, lejos de él.

-Saku, yo no tenía idea…- la detuvo, tomando su mano. Haciendo que un par de personas al rededor los voltearan a mirar. Una mirada de advertencia de la chica basto para que él entendiera que tenía mejores chances de que se calmara si la dejaba tranquila. Permitió que ella se safara de su agarre y se encaminara hacia otro lugar de la mansión.

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-¡Saku, espera! - Grito la rubia de coleta, corriendo detrás de su amiga después de presenciar la interacción. La rubia de coletas y la Hyuga las siguieron.

-¿Cómo se le ocurre hacerme esto? - Empezó a despotricar la pelirrosa en cuanto sintió que los rápidos pasos de su mejor amiga la alcanzaban - Es tan humillante - chilló.

-Totalmente, te hizo quedar como una idiota - la pelirrosa le dio una mirada furibunda. No se iba a enojar con la rubia por decir la verdad, pero no tenía que echarle sal a la herida. Pero después de cinco cocteles, ya no podía pedirle tacto a la rubia.

-Odio darle la razón a Shikamaru, pero esto sí que es problemático - las alcanzaron las otras dos chicas.

-Lo-lo siento Saku-chan - dijo Hinata con voz dulce - tal vez si fue una coincidencia - Tsk, Hinata era muy ingenua, pensó la pelirrosa.

-¡Sakura! ¡Ino! - los gritos femeninos llamaron la atención del grupo de chicas, viendo a Karin y a Suigetsu acercarse. El chico tenía un gorro azul en forma de aleta, pintura en las mejillas, simulando las branquias de un tiburón y estaba vestido con un pantalón y una camiseta entre azul y gris. La chica, por el otro lado… -No digan nada - ordeno cuando las vio a punta de comentar su disfraz.

-Eso…eso - la rubia la señala de piel a cabeza. La chica tenía un vestido y unos zapatos naranja, y en su cabeza una arreglo de matas verdes.

-¡Es una zanahoria! - grito el peliblanco, soltando una carcajada, contagiando a todas las chicas.

-Deja de reírte, imbécil - le ordeno, mientras lo golpeaba - Perdí una apuesta con este - bufo molesta.

-¿Qué clase de apuesta? - pregunto Temari divertida.

-Dijo que sería capaz de metérselo hasta la garg-

-¡Eso no se dice imbécil! -lo calló con un fuerte golpe en la boca.

-Ouch, ¡eres un animal! - se quejó el chico - Casi me tumbas los dientes -

-Para que aprendas a no decir idioteces - amenazo - Y si vuelves a … Oh por Kami… - la pelirroja inhalo y contuvo el aliento de repente, viendo en dirección a la entrada.

Todos siguieron la dirección de su mirada.

Oh. Por. Dios.

Sasuke Uchiha entraba por la puerta principal como si no estuviese consciente que había logrado detener el tiempo para la mayoría de asistentes. Tenía un pantalón con camuflado militar, y una camisa manga larga con el mismo patrón, completamente abierta, dejando ver su torso y abdomen trabajado, al igual que los tatuajes en la mitad de su pecho. Tenía unas botas militares negras y una bandana roja al rededor de su frente.

-Oh por Dios - Dijeron Sakura, Temari, Ino, Karin y Suigetsu al mismo tiempo. Las chicas giraron inmediatamente a ver al chico que veía sonrojado al Uchiha.

¿Era el Uchiha consciente de que sus pasos se sincronizaban con el bajo de la canción que estaba sonando y que estaba haciendo la entrada del siglo? No, probablemente no, se dijo la pelirrosa. Conociéndolo, estaba totalmente indiferente a la presencia de otros seres humanos, excepto por ella. Lo supo cuando sus ojos negros recorrieron el lugar, hasta encontrar los suyos.

Suspiro solo con verlo. Jamás lo había visto más apuesto. Y eso era mucho decir. Él también la recorrió con la mirada, y deseo que él estuviera pensando lo mismo que estaba pensando ella de su apariencia. Por su sonrisa lasciva, supo que así era.

Solo en ese momento notaba que Naruto estaba con el Uchiha. También vestido de militar, y muy apuesto. La única que parecía haberlo notado era Hinata que empezaba a hiperventilar a su lado.

-¡Hinata! - corrió el chico hacia la ojiperla, emocionado, como siempre - ¡Eres un ángel! - Le sonrió con ternura - ¡Sakura-chan! Tú… Eres un demonio - el chico sonrió mecánicamente, nervioso. No había un cumplido que le pudiese hacer sin que Sasuke lo matara.

-Sasukito, hasta me quitaste el aliento a mí - confeso Suigetsu, ante la mirada despectiva del ojinegro, que ni siquiera se había molestado en saludarlas.

-¡Uzumaki, Uchiha, Hozuki! - escucharon el grito a través del salón- Shikamaru y yo contra ustedes - levantó el taco de billar, señalando la mesa. La pelirrosa vio con ojos entrecerrados como el Hyuga no estaba por ninguna parte. Imbécil. No había que ser un genio para saber con quién estaría.

Los chicos asintieron - ¡te patearé el trasero, Inuzuka! - grito el rubio. Empezando a caminar en su dirección.

Intercambio una mirada con Sasuke, antes de regresar con sus amigas.

-Necesito un trago urgente - Tenia la boca seca, las demas chicas asintieron, empezando a buscar a los meseros. Hora de emborracharse.

Los chicos jugaban alrededor de la mesa, Kiba aprovecho que Naruto estaba parloteando mientras Shikamaru lo veía hastiado.

-Uchiha - nombró, viendo al mencionado tomar un trago de cerveza, enarcando una ceja - he querido preguntarte algo… ¿Sakura y tú?

-No sé de qué hablas -

-Tsk, si lo sabes - el Uchiha lo miro analíticamente - Los vi en Hokkaido, Saku dijo que solo había sido algo de una noche y yo…

-No te tomaba por una cotilla -

-Tsk, ¡no lo soy! - se defendió- pero quería advertirte - trago saliva sonoramente - Saku es una buena chica, solo ya sabes, es un poco… traviesa - lo siguió viendo - Y si la lastimas…

-Si la lastimó, ¿qué? - Pregunto desafiante, no contento con lo que sonaba como una amenaza

-Si la lastimas me va a mandar a mí y a Shika a golpearte y ¡ese vago no me ayudará!- no sonaba como una amenaza,, sino como un lloriqueo - y… Y te ves algo grande, no sería justo, solo no la lastimes, ¿sí?

-Hmp… No pasará- se fue, era su turno

Kiba respiro más tranquilo, tomando un trago más de su bebida.

El pelinegro veía de reojo los tragos que pasaban por las manos de la pelirrosa. La vio bailar con sus amigas. Preguntando donde estaría el imbécil de Hyuga. No lo había visto en toda la noche, para su fortuna.

Habían jugado cinco rondas ya, turnándose la victoria, y teniendo a los ruidosos de Suigetsu, Kiba y Naruto pidiendo la revancha al otro equipo. Varias latas de cerveza se acumulaban al rededor de la mesa. Con todos sintiendo los efectos del alcohol.

No lo suficiente para perder la atención de lo que ella estaba haciendo. Ella se había quedado en el mismo lugar por el par de horas que habían pasado. Queriendo estar en su rango de visión. Queriendo asegurarse de que la estuviese viendo en ese traje que parecía estar a punto de explotar y dejar sus pechos a la vista. Queriendo que recorriera la curvatura de su trasero cada vez que lo meneaba en su dirección al ritmo de la música. Creía que era muy sigilosa, pero él la conocía bien.

Y después de todo el alcohol que había ingerido, estaba borracho, al igual que todos en la fiesta, pero no lo suficiente para notar que se dirigía a la cocina. Era la oportunidad perfecta.

-¡Oye, teme! ¿A donde vas? - grito el rubio entre la multitud, al ver que el pelinegro solo dejaba su taco contra la pared y se iba.

La pelirrosa buscaba en la cocina un vaso, para poder servirse agua, el alcohol ya la tenía muy mareada. Sabía que su mirada la seguía, y no le sorprendió cuando su olor invadió sus fosas nasales.

Sintió sus manos envolverse al rededor de su cintura, por la espalda - Es una fiesta de disfraces, ¿no te lo dijeron? - se giró entre sus brazos, dando una rápida mirada alrededor, para asegurarse que nadie los veía, golpeándolo en el pecho cuando lo tuvo de frente. Con esa sonrisa arrogante que tanto le encantaba.

-He recibido muchos cumplidos - lo picó, escuchándolo chasquear la lengua, mientas se aferraba más a su cintura. Movimiento que trajo a la pelirrosa de regreso a la realidad. Estaban en una fiesta. Con todos los estudiantes populares del instituto. Neji estaba en el salón enseguida. Lo empujó suavemente con sus manos en el pecho -Nos pueden ver- susurró, y eso era un gran error. Por qué a él le gustaba. Le gustaba la adrenalina de verse descubiertos. Se lo hizo saber con la mirada lasciva con la que recorrió su cuerpo.

Se mordió un labio sin poder evitarlo. No podía darle esa mirada y esperar que nada se removiera en su interior. Llevó su mano a sus abdominales expuestos. Sasuke tenía un cuerpo para morirse. Sus abdominales marcados… los recorrió con las yemas de sus dedos. Su piel estaba caliente. Se detuvo cuando llego a la parte inferior, al borde de sus pantalones. Su miembro ya estaba hinchado, descifró cuando vio el bulto marcado a través de la tela. Su labio ya estaba irritado por la presión que hacía sus dientes al mantenerlo apresado, conteniéndose.

-No juegues conmigo- le advirtió, sobresaltándola con su voz ronca. No era normal que esa amenaza la calentara más.

-O sí no, ¿qué? - lo desafió, con una mirada cargada de deseo.

-Te voy a coger frente a tu novio - sonrió socarrón. Haciéndola sonreír pícara.

-Estás loco- rio, alejando sus manos y cuerpo de el del chico.

Antes de que pudiese alejarse por completo, el chico ya la halaba, haciendo que se estrellara a su cuerpo e invadiendo su boca con su lengua antes de que pudiese siquiera reaccionar. La besó con lujuria, acariciando su lengua. Sosteniéndoselas su rostro, mientras ella intentaba apartarse, con los ojos bien abiertos y el corazón latiéndole a mil.

Soltó un gemido de sorpresa cuando apresó sus dos senos entre sus manos. Sus pezones reaccionaron al instante irguiéndose y revelando su ubicación, para ser víctimas de sus dedos índices y pulgares que no dudaron en pellizcarlos -Sas-Sasuke-kun es-espera- intentó decir entre besos. Más los labios masculinos no le dieron tregua -A-aquí no-

-¿en donde? - preguntó dejando de besarla, pero sin permitir que apartara su rostro.

-Vamos a una de las habitaciones de huéspedes- propuso.

Obvió decirle a la chica que ya era muy tarde y que sus labios rojos se habían arruinado. Su antes perfecta pintura roja ahora estaba esparcida por los bordes de sus labios y su mentón. Asumió que sus labios también estarían llenos de la marca. No había forma de que pudiesen salir de allí sin que alguien fuese capaz de saber qué estaban haciendo.

-No- negó rotundamente, recorriendo el lugar y analizando sus posibilidades, la arrastró a la única puerta que parecía llevar a un lugar espacioso. Cerró la puerta detrás de ella, mientras buscaba el interruptor.

La luz se encendió, tenue, sobre lo que parecía ser una bodega de vinos y licores. Sakura conocía la casa al derecho y al revés, especialmente la bodega de licores y dónde estaba el interruptor. La luz era muy tenue, y las paredes estaban llenas de estantes con botellas. Era una habitación pequeña, pero suficiente para hacerle lo que Sasuke tenía pensado hacerle.

Ese traje de látex lo había estado tentando toda la noche.

Se acercó a ella, amenazante. Ella no estaba segura si era el traje militar, pero la estaba poniendo a mil solo con verlo. No lo pensó dos veces cuando él se lanzó a sus labios, atrapándolos en un ardiente beso. Un beso descuidado y pasional, ladeando su rostro, recorriendo su lengua, respirando agitadamente, recorriendo los cuerpos del otro con sus manos desesperadas

Volvió a buscar sus pechos con ansias. Sakura tenía unos senos preciosos, llenos y con unos pezones rosas, como pétalos de cerezo. Los apretó entre sus dedos, sacándole un gemido sonoro, sabiendo que la música no permitiría que nadie escuchara.

-Ah Sasuke-kun - gimió cuando él deslizó sus labios a su cuello, besando y mordisqueando su piel. Ella lo alentó a seguir, acariciando las hebras de la parte trasera de su cabeza. Sintió como él empezaba a deslizar la cremallera de su traje hacia abajo - tardé horas en ponerme esto - se quejó, sintiendo como el cierre cedía, pero el chico tendría que trabajar si quería acceso a su piel.

-Tsk… ¿como te pusiste esto? - se quejó el mientras intentaba apartar la tela con ayuda de la chica, que tuvo que retorcerse para poder sacar sus brazos, deslizándola por debajo de sus pechos. Estaba tentado a besarlos, pero quería asegurarse que después tendría acceso al resto de su cuerpo.

-Sasuke-kun- lloriqueó la chica mientras le ayudaba a quitárselo,

-¿Cómo pensabas quitártelo?

-sabía que tú me lo quitarías - admitió- pero no pensé que dolería tanto - se quejó -Shannarooo - gruñó meneando sus caderas, mientras el chico seguía intentándolo, deslizando la tela, que estaba pegada a su piel, por debajo de sus caderas. Aprovechó para besar su abdomen, haciéndola inhalar agudamente.

-Ya casi- la había despojado de sus botas con esfuerzo, mientras la chica se apoyaba en sus hombros, y terminaba de sacar la molesta tela por sus pies. Los dos respiraban agitados, pero no por la razón que querían. Había sido toda una tarea para los dos -Tsk - protestó el chico, cuando llevó su mano a su entrepierna, notando que su erección se había ido.

-¿Te ayudo? - le preguntó la chica, ya desnuda. Sí, el hecho de que estuviese desnuda ayudaba. Sus labios hambrientos y su mano traviesa que se empezaba a restregar sobre su pene por encima de la tela también ayudaba. La dejo que jugara, se lo debía después de ponerlo a trabajar por ello - Tócame- le pidió la chica. Bien, hasta ahí llegaban sus intenciones de quererla hacer trabajar. No podía evitarlo, ella lo atraía como un imán.

Llevo sus manos a su cintura estrecha, inclinándose para poder mamar de sus pechos, sintiendo la tersa piel endurecerse bajo su lengua. Los repaso suavemente, con su lengua cálida, de arriba a abajo. Sus gemidos y las caricias en su miembro ya tenían su hombría lista, pero ahora necesitaba encontrar la fuerza para dejar de chupar sus pezones.

-Hmm ya estoy mojada, Sasuke-kun - avisó la chica, creyendo que era la razón por la que aún no la tomaba.

Llevo sus dedos para comprobarlo, ganando un poco más de tiempo para disfrutar de sus pechos. Sus dedos encontraron la humedad en cuanto se adentraron en sus pliegues. Estaba más que mojada. Estaba empapada. La pelirrosa gimió cuando sus dedos se deslizaron sobre su clítoris, lleno de sus jugos. Movió sus dígitos desde su botón, hasta su entrada, deslizándose fácilmente por sus líquidos.

La mano de la mujer se había adentrado en sus pantalones, atrapando su dureza, rodeándola con su palma y dedos, sacándole un jadeo cuando empezó a moverla de arriba hacia abajo, apretando la base, haciendo una moción circular cuando volvía a arriba, sintiendo las gotas de semen manchar sus bóxer.

Estuvieron en los brazos del otro infinidad de veces. Por tres meses se devoraron hasta el alma en cualquier lugar, y aun así no estaban saciados del otro, ¿cómo era eso posible? No lo sabían. Pero sus cuerpo solo los llamaban a unirse cada vez que se veían.

Detuvo la mano de la chica cuando el placer se volvió demasiado abrumador, quería estar en su interior. Quería sus paredes húmedas envolviendo su pene. Quería su apretada cavidad presionar su hombría mientras salía y entraba. Solo con pensarlo se le nublaba la mente.

La atrapó de la cintura para poder elevarla, haciendo que enredara sus piernas en su cadera. Ubicó la cabeza de su pene en la entrada de su vagina. Con la calidez y la humedad impregnando su glande. Sus líquidos entremezclándose, las gotas en la punta restregándose contra sus pliegues. El hombre dejó caer su peso, entrando en su cuerpo. Gimiendo juntos.

La sostuvo por la espalda cuando ella dejó caer su cabeza hacia atrás -No me dejes caer- pidió con los ojos oscurecidos por el placer.

-¿crees que te dejaría caer? - afirmo sus brazos al rededor de sus glúteos para empezarla a mover, al ritmo de sus caderas. Haciendo que el choque entre sus pieles resonara en la habitación, que su entrada fuese profunda y placentera. Sus gritos se lo confirmaron, mientras ella apoyaba sus talones en su espalda e intentaba moverse a su ritmo.

La profundidad de las embestidas le hizo poner los ojos en blanco. Mientras enterraba los talones en la espalda masculina para impulsarse y seguir el ritmo de sus caderas. Mordió el lóbulo de la oreja del pelinegro cuando sus pene alcanzó un punto más profundo - ah Sakura - lo escuchó gemir y protestar ante la brusquedad con que había atrapado la piel entre sus dientes. Chupó y pasó la lengua por la piel irritada a modo de disculpa.

-Ah voy a llegar - anunció, para que él la siguiera. El chico aferró sus nalgas para poder impulsar su cuerpo y embestirla hasta que la sintió apretar su erección, corriéndose en su interior sin poder contenerse.

El chico busco una superficie en la que apoyar su peso, jadeante y tembloroso por la fuerza del orgasmo. Espero a que la chica estabilizara su respiración para dejarla deslizarse por su cuerpo y pararse por sí misma. Ella se quedó pegada a su cuerpo, abrazándolo por unos minutos. Antes de apartarse, dándole un beso casto en el pecho y empezando a buscar su ropa.

El chico hizo lo mismo, escuchándola protestar y batallar con la

-Mierda, no entra - La chica se encontraba mal diciendo más últimamente. Al chico le gustaba creer que se sentía más cómoda mostrando quien era realmente con él, en vez de seguir fingiendo que era una princesa perfecta - Sasuke-kun - su voz de pánico le hizo soltar un bufido, porque tenía que ser tan dramática, acercó a ayudarla dándose cuenta de que el látex de la tela no cedía para subirla por sus piernas.

-Yo halaré hacia arriba, intenta aplicar presión hacia abajo con el peso de tu cuerpo - explico el plan, con la chica asintiendo. Alcanzo a subir hasta sus caderas, con la chica recostada sobre su pecho, mientras brincaba de arriba a abajo en su cuerpo. La fricción terminó por causar efecto.

-¿eh? ¿Quieres más?- Pregunto, cuando sintió su miembro firme, presionar su abdomen. No era una queja, pero últimamente Sasuke quería hacerlo más seguido. Tal vez porque en su viaje lo habían hecho casi todos los días.

-Tsk, tú eres la que se está restregando -

Tomó los extremos de la tela que ahora medio cubría sus nalgas, empezando a bajarlo de nuevo.

-¿Qué haces? Lo estás bajando de nuevo, Sasuke-kun - protesto, sintiendo como él enterraba sus dedos en la carne de sus glúteos.

La respiración errática en su oído la empezó a calentar, la movía tomándola por la carne desnuda de sus glúteos, restregándola contra su erección

-No-chilló- No lo bajes de nuevo - pidió.

-Gírate- dijo con voz ronca, habiendo liberado su cuerpo de la tela hasta debajo de sus caderas.

Lo intento. Intento resistirse, bueno, realmente le había obedecido, mientras le ofrecía su intimidad de nueva cuenta, inclinándose sobre uno de los muebles del lugar y recibiéndolo gustosa de nuevo.

-¿No que no querías?- le pregunto burlón.

-Mou- Musito con pesar, su cuerpo no podía resistirse a el - Yo no quería - aseguró.

-Entonces porque estás tan mojada - sus embestidas causaban un ruido lujurioso con los líquidos extra que se movían en el interior de su cavidad, hasta que el chico volvió a llenarla.

Se habían terminado rindiendo con el traje de látex, que ahora descansaba en un rincón de la bodega. Ella tenía puesta su camisa militar y sus botas. Su cabello estaba desordenado y su maquillaje corrido por todo su rostro. No había forma de que pudiesen salir.

La fiesta parecía estar próxima a llegar a su final, pues las voces eran cada vez menos estridentes.

-Tsk, hay una salida en la cocina hacia el patio de atrás, ¿no? - le preguntó el pelinegro, después de haber estado encerrados por más de una hora sin saber qué hacer.

La chica asintió.

-Toma las llaves de mi auto, está en el parqueadero, cerca a la puerta del jardín trasero, entra y espérame allí, saldré unos minutos después - La chica asintió. A estas alturas no había forma de que pudiese hacer algo más.

-Ya te veo - le dijo, tomando las llaves y besando sus labios, antes de abrir la puerta con lentitud, asegurándose que nadie estuviese alrededor. Corrió hasta la puerta de la cocina y de allí hasta el lugar que el pelinegro le había indicado.

Pudo respirar tranquila cuando el pelinegro se unió a ellos diez minutos más tarde.

Pero no por mucho tiempo.

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-¿Qué?- Chilló la pelirrosa, haciendo que la gata, que antes descansaba en la espalda del Uchiha mientras este descansaba boca abajo en la cama, saltara del susto - ¿Qué dijiste?

Le dio un último sorbo a la lata de cerveza que tenía en su mano, para después apretarla, destrozándola y arrojándola a la basura. Le había logrado quitar el sabor a jabón, después de quitarse el pintalabios de Sakura del rostro. Ahora se disponía a caminar hacia el auto, a encontrarse con Sakura, tal como había acordado.

-Sasuke Uchiha - La voz a sus espaldas lo hizo girarse - ¿Por qué he escuchado tanto tu nombre últimamente? - arqueo una ceja en dirección a la chica frente a él. La había visto alguna vez, pero no sabía realmente de quien se trataba -Tal vez tenga que ver con todo el tiempo que pasas con Sakura Haruno -

-No sé de qué hablas - empezaba a caminar, cuando unos gemidos conocidos detuvieron su camino - la chica tenía la pantalla de su celular girada hacia su dirección, el video del club

-Pobre Neji - rio - Moriría si viera este video, ¿no lo crees? ¿Te imaginas que toda escuela lo viese? Sería el fin de Sakura - observaba sus movimientos con cautela, su cabellera rubia, meciéndose al ritmo de sus pasos, acercándose a él. A él no le podría importar menos su reputación, pero sabía que era importante para la pelirrosa - Me he preguntado todo este tiempo ¿por qué un chico como tú se conformaría con ser el segundo plato?

-¿Qué quieres?- corto su ridículo discurso, para que fuese al grano. No lo estaba chantajeando por nada.

-Quiero saber por qué Sakura lo arriesgaría todo por ti - dijo con una sonrisa, encogiéndose de hombros - quiero una… probada - rio - ¿tengo que ser explícita? - sonrió coqueta.

Permaneció en silencio.

-Una cita y borraré el video, si eso no te convence - El silencio del chico le indico que lo estaba pensando, hah, como si tuviese una opción - también tengo otras fotos que podrían ayudarte a decidir - Sus dedos se deslizaron por la pantalla del móvil, mostrándole que efectivamente, lo había estado siguiendo y tomando fotos de sus múltiples interacciones. Había una foto de Sakura dándole una mamada en la biblioteca, Sakura saliendo de su auto en el lavado, despeinada y acomodando el bikini y de Sakura, con su camisa militar, sin pantalones, caminando por el patio trasero.

El pelinegro se había quedado sin palabras.

-Pasa por mí el viernes, a las 8 - le tendió un papel con la información - Por cierto - rio coqueta, descifrando su mirada - me llamo Hotaru - él solo la miro, sin decir nada, mientras emprendía camino hacia el auto, para llevar a Sakura a su casa. La chica eventualmente lo terminaría invitando a seguir, y aprovecho para contarle lo que había pasado.

-¿Qué?-

Hotaru… esa pequeña perra. Como se atrevía a desafiarla.

Y lo peor, sus manos estaban completamente atadas.

La reina, finalmente, estaba en jaque.

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¡Aquí esta el nuevo cap de hoy!

Jajaja me matan de risa con los apodos a Sasu y Saku, acabo de ver "Rubi y cubito de hielo"

Les confieso que estaba muy emocionada y nerviosa por subir el nuevo capítulo de la historia, no solo por la aparición de nuestra nueva antagonista, sino porque he estado volando las últimas 30 horas entre conexiones y varias horas en el avión, escribiendo y corrigiendo desde mi celular, así que espero que esto no sea un desastre y que puedan disfrutar del cap.

Gracias gracias gracias por todos los comentarios que alimentan mis delirios jaja significan todo para mí y siempre corro a leer cuando recibo la notificación.

Nos leemos pronto :)

-Laura