Disclaimer: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama. Shingeki no Kyojin: Kakuzetsu Toshi no Joō fue escrito por Ryō Kawakami
Advertencia: Ligeros spoilers de Shingeki no Kyojin: Kakuzetsu Toshi no Joō
Secretos y sentimientos
Enero 879
Ehrmich
El invierno mostraba su lado feroz al norte de la isla Paradis, los vientos recios y la interminable nieve, obstaculizaban el trabajo de Gabi Braun y sus dos acompañantes, el informe más reciente, decía que no habían podido internarse más al norte, ni siquiera la ayuda del titán Acorazado había marcado la diferencia.
El subcomandante del Cuerpo de Investigación se hallaba encerrado en el laboratorio probando todas las opciones formuladas gracias a los resultados recolectados del caso de Dante Blanchett. En cambio el Comandante se encargaba de las cuestiones administrativas y legales, en compañía de Klaus Anders y Olivia Macke. El escuadrón de élite, o mejor dicho Sara, Thiago y Rania estaban a cargo del cuartel, que aunque no habían misiones, no podían bajar la guardia, así que aprovechando el tiempo, comenzaron a enseñar el uso de las nuevas herramientas y armas que se estaban produciendo y que pronto llegarían.
Los únicos cadetes que estaban absueltos de las practicas eran tres jóvenes de los cuales dependía en gran medida encontrar la solución al problema principal de Paradis.
–¿Aún no? –cuestionó Bruno Auttenberg un vez que entró a la sencilla habitación, en ésta se encontraban Irina y Eren tratando de ver las memorias de los antiguos portadores mediante el toque de sus manos, en el fondo, con actitud impasible, se hallaba Derek recargado contra la pared y cruzado de brazos
–No –respondió con frustración Irina, mientras abría sus ojos y soltaba las manos del príncipe –lo hemos intentado todo el día –suspiró visiblemente cansada
–Tal vez en otra ocasión –mencionó el sublíder del escuadrón médico –es hora de que descansen
–Todavía no –declaró Eren –no me he concentrado lo suficiente –dijo con tono fuerte, como una orden, a la que Irina titubeó
–Espera –intervino Derek acercándose a su hermana –Irina ya tuvo suficiente
–Derek, yo aún puedo... –clamó la melliza, sintiéndose inútil por no ayudar más al príncipe
–No –el joven de ojos zafiro se interpuso entre el pelirrojo y la chica –comprendo tu prisa por ver esas memorias, pero Irina esta cansada –le espetó a Reiss
Eren le mantuvo la mirada fría al mellizo.
–Tiene razón Derek –opinó Auttenberg –mañana retomaran la sesión, ahora mismo están sin energías
–Bien –respondió Eren resignado
–Lo lamento Alteza –pronunció Irina avergonzada por estar al límite, aunque recibió de Eren un gesto de compresión
El pelirrojo no se movió de su lugar, lo que llamó la atención del mellizo, quien le dijo a su hermana que se adelantara al dormitorio. Derek Merian permaneció de pie silenciosamente frente a Reiss, lo que incomodo al príncipe.
–¿Buscas algo? –cuestionó el pelirrojo
Derek negó con la cabeza –Tu eres quien estas buscando... y lo haces mal
–¿Disculpa? –Reiss arqueó una ceja incrédulo, Derek casi nunca buscaba conversación
–Si realmente quieres acceder a esas memorias –dijo el mellizo con total seguridad –¿por qué no retrocedes a los momentos previos donde viste las memorias? –Eren estaba por hablar, pero Derek continuo como si nada –¿Qué sentiste? ¿en donde estabas? ¿qué sucedía en ese momento? ¿qué pensabas?
Eren abrió de más sus ojos verdes, nunca lo había pensado de esa manera y ahora que lo notaba con mayor claridad, muchas de las memorias llegaron en momentos fatídicos: cuando casi muere en el bosque gigante, cuando se hallaba pasmado en la cuchara de Ciudad Industrial, cuando fue secuestrado por la Fraternidad Fritz, cuando notó el rencor que aún tenían los de Marley o cuando contempló la destrucción causada por los nuevos titanes cambiantes, así como en Utopía cuando vio nuevamente al titán Gélido. Todo eso había traído sentimientos generalmente negativos y acciones desesperadas.
–¿Ya lo comprendes? –cuestionó Derek al ver tan ensimismado al pelirrojo
–¿Cómo vuelvo a sentir aquello? –respondió el príncipe entristecido –esas ocasiones fueron de vida o muerte
Derek se encogió de hombros.
–Escucha, te propongo algo –mencionó el mellizo, después de unos minutos de silencio –yo puedo ayudarte a manejar esas emociones –Eren le miró sorprendido –sin embargo...
–¿Qué vas a pedir a cambio? –cuestionó Reiss con simpleza
Derek emitió una corta risa irónica que asombro al príncipe, nunca lo había visto reír.
–No creas que pediré dinero o que me otorgues el perdón por mis actos –mencionó orgulloso –solo quiero que Irina este bien. La han traído con este tema desde que regresó de Marley, y la esta fatigando mucho
–Yo... lo siento –mencionó el pelirrojo reprochándose internamente su actitud egoísta –ella es la única con ese poder
Merian enarcó una ceja. –Yo también soy un Zwilling, aunque debo admitir que ahora mismo soy inútil y no puedo tomar el lugar de Irina. Lo que si puedo hacer, es enseñarte un método para controlar tus impulsos en momentos críticos
–¿No me volveré apático como tú? –bromeó el príncipe
–Jaja –respondió de forma sarcástica –tómalo o déjalo, no voy a rogarte –dicho esto, Derek se dio media vuelta para salir
–Acepto –el mellizo lo alcanzó a escuchar justo cuando estaba en el marco de la puerta
–Comenzamos mañana al amanecer –dijo Merian como despedida –te advierto que no soy paciente
Eren mostró una mueca de resignación.
...
Ciudad Frieda
Elisa Blanchett cabalgaba a toda prisa a la ciudad costera, la razón es que en ese lugar un extraño acontecimiento se había suscitado, apenas el primer día del año. En principio solo lo sabían los líderes, pero después de que lo hablaron, le solicitaron para que contribuyera con su inteligencia e intuición.
~ –Elisa, tenemos una misión de suma importancia para ti –había mencionado el comandante Kirstein –nos ha llegado la notificación de que un soldado de tu misma generación ha aparecido
–¿De mi generación? –se cuestionó la pelirroja extrañada, muy pocos compañeros seguían con vida
–De hecho, es una persona que consideramos muerta –explicó Jean con una evidente mueca de molestia
–¿Cómo?
–Ya lo debes intuir –externo Armin, sabiendo la astucia de la pelirroja –aquella persona que un día desapareció y que parecía haber sido devorada por un titán
–¡! –Blanchett entornó sus azules ojos, no podía creer que se tratara de él
–¿No me digan que es... –Elisa mostró una pronunciación extrañamente lenta
–Es sobre Chad Aaltonen –escupió Gabi Braun, la teniente contuvo la respiración por unos segundos
–¿Están seguros de que es él? –cuestionó la pelirroja, tratando de mantenerse con la cabeza fría
–No –respondió Jean –es por eso mismo que necesitamos que vayas a Ciudad Frieda –el comandante comenzó a explicar pacientemente –Nos llegó un reporte de que fue encontrado en las playas en un mal estado, fue llevado a la enfermería y estabilizado, sin embargo, debido a que pidió comunicarse con nosotros y por su negativa a dar más detalles hasta que nosotros nos presentemos, fue tomado en calidad de sospechoso y esta encerrado
–Eso significa...
–Es como lo supones –habló la capitana –tú eres quien mejor lo conoce y podrás determinar si es el verdadero Chad o si es solo un imitador
–Eso lo comprendo –dijo la pelirroja con algo de molestia –lo que no comprendo es como él sigue vivo
Jean suspiró y Armin desvió la mirada de la joven, ésta se dio cuenta y pidió explicaciones –¿hay algo de lo que no este enterada?
–¿Recuerdas los enfrentamientos en Dirk del año 872? –Elisa asintió a la pregunta del subcomandante –recién se había descubierto el punto débil de los titanes modificados y en uno de esos ataques, Chad lideró un contingente que los persiguió hasta las costas. El resultado fue catastrófico para ese contingente, pues fueron aniquilados. En ese momento creímos que fue obra de los titanes anormales, sin embargo ahora que lo analizamos bien, pudo haber sido obra de uno de los titanes cambiantes que habían llegado, el Copiador o el Marino –Elisa sintió un ligero escalofrío –y eso lo deducimos porque todos los cuerpos de los soldados se encontraron en horribles condiciones –Armin bajó la cabeza, recordando con horror el macabro campo de cadáveres y viseras –pero nunca encontramos el cuerpo de Chad
–Supusimos lo peor –admitió Kirstein –no obstante, nunca se nos vino a la cabeza que él pudiese haber sobrevivido, además no recibimos noticias suyas –el castaño entrecerró los ojos –el que ahora quiera comunicarse con nosotros, lo hace bastante sospechoso
–Entonces yo debo de comprobar su identidad y sus verdaderas intenciones –mencionó Elisa con determinación
–Así es –respondió el comandante –contamos contigo, teniente Blanchett ~
La joven pelirroja vio la entrada a la ciudad costera y su corazón comenzó a latir más rápido, en al menos un año, había tenido grandes sorpresas: primero, la muerte de su amigo desde la Academia, Matthew Cohn; la aparición de los nuevos titanes cambiantes; luego, la noticia de que el príncipe Eren poseía los legendarios nueve poderes titanes; siguió el descubrimiento del núcleo y todo lo que ocultaba la Fraternidad Fritz; continuando con el verdadero lazo que compartía con la familia Blanchett, y la revelación de la identidad del titán Gélido. Todo eso ya lo había superado, o al menos se había resignado, pero ahora aparecía aquel chico que junto con Matt y Valerie, se habían convertido en sus primeros amigos –literalmente, porque nunca había salido de la finca, y menos socializado–, también Chad fue el primer y –hasta ahora– único chico con el que había tenido un flechazo, aunque esos sentimientos los desechó, cuando notó que él se enfocaba totalmente en la venganza contra los titanes por quitarle a su adorada hermana Corina.
Al entrar a la ciudad, se dirigió de inmediato hacia el cuartel de las Tropas Fronterizas, donde entregó la carta del Comandante al encargado y éste aceptó guiarla hacia la celda del sospechoso. Cuando llegó se sintió nerviosa, pero gracias a su experiencia pudo mostrarse segura y hacer que la dejaran sola con el hombre. Se acercó a la celda y por fin contempló al hombre que vestía unos simples pantalones oscuros y camisa blanca, su cabello negro le cubría los ojos y parecía algo pálido.
–Chad Aaltonen –llamó la mujer –soy el representante del Cuerpo de Investigación que pediste ver
El hombre volteó hacia donde estaba, aunque Elisa no podía verle a los ojos, sentía que éste le inspeccionaba atentamente.– ¿Elisa?
–¿Cómo sabes mi nombre? –cuestionó la mujer imperturbable
–¿No es obvio? –el hombre contestó con cierta mofa – fuimos compañeros de generación
–De mis compañeros de generación quedan pocos, y de mis valiosos camaradas, solo queda Valerie Dok –comentó Blanchett con seriedad –primero murió Chad y luego Matthew
–¿Matt? –preguntó el hombre de negros cabellos –¿él esta muerto?
–Por desgracia, no ha revivido como tú –comentó la pelirroja inconscientemente mordaz
–Lo siento –el sospechoso se afligió –Sobre mí, puedo explicarlo, aunque admito que ahora mismo estoy muy avergonzado
–Primero responde algo –ordenó Blanchett –si eres el verdadero Chad Aaltonen, dime ¿cómo lograste descubrir el punto débil de los titanes modificados?
El moreno levantó la comisura de su labio, orgulloso.– Siempre tan precavida –halagó –pero si insistes, te lo diré: sucedió aquella vez en Dirk, cuando un titán estaba por devorar a Matt y yo lo puse a salvo. El titán me "comió" a mí, pero logré esquivar su dentadura y fui a caer directo a su estomago, fue ahí que desesperado, intenté abrir la piel del titán desde adentro. Luego se me ocurrió usar el pedernal de cristal que llevaba como recuerdo de mi hermana, noté que empezó a rasgar la piel y comencé a cortar con mayor fuerza. Antes de salir, divisé una esfera metálica que estaba incrustada en su cráneo y traté de tomarla, pero el titán comenzó a moverse errático, así que decidí salir por completo y volarle la cabeza. –el joven se encogió de hombros –Aún recuerdo sus rostros asombrados cuando me vieron salir bañado de sangre putrefacta
–De acuerdo, estoy segura que eres Chad –admitió la pelirroja, solo ella y los altos mandos sabían como fue la primera victoria contra los titanes modificados –pero no estoy segura de tus intenciones, comenzando porque no sabemos la razón de tu huida
Chad suspiró resignado –Lo hice por Corina. Estaba tan atrapado en mi búsqueda de venganza, que no pensé en el dolor que les causaría
–¿A donde fuiste? ¿por qué no te comunicaste con los líderes? –cuestionó la pelirroja, en su tono se notaba un poco el reproche
–Porque creí que si iba a Marley, debía ser lo más discreto posible
–¿A Marley? –preguntó Blanchett –¿ahí estuviste estos años? –el moreno asintió
–Me infiltré en el ejército marleyano, más específicamente en el Departamento de Inteligencia –su voz se tornó mas grave –y por eso mismo vine... hay información urgente que deben saber
Elisa tembló ligeramente, y creyó ver que tras la cortina de negros cabellos, un brillo especial se encendió en los ojos verdes.
...
Mitras
La mañana era bastante fría, por lo que la rubia salió bien abrigada rumbo hacia el despacho privado y bastante discreto que tenía reservado para reuniones secretas, sin embargo, esta vez se sentía algo nerviosa. Muy pocas veces se había preocupado por su imagen personal, y es que siendo parte de la familia real, tenía todo tipo de ropa, maquillaje y accesorios a su alcance; aún así se sintió tonta cuando horas antes se decidía y luego cambiaba de opinión sobre que ropa llevar a esa reunión, sí, reunión, se repetía mentalmente en camino al encuentro escondido con Ludwig Kramer.
Cuando el parlamentario le había pedido un reunión secreta, Ymir no pudo evitar sonrojarse y asentir mecánicamente. Ya en sus aposentos, pensó en frío y supuso que esa platica sería por pura conveniencia política, así que debía evitar hacerse ilusiones. Movió su cabeza sacando ese tipo de pensamientos, ¿por qué habría de hacerse ilusiones?, ¿acaso veía en Kramer algo que en los demás hombre no?. No, jamás.
La monarca previo a su encuentro había pensado mucho en esos "nuevos" sentimientos por el joven parlamentario. Como princesa, conoció a varios candidatos a pretendientes, pero ninguno le hizo sentir mariposas en el estomago, y ya como reina, sus múltiples labores la tenían bastante ocupada como para fijarse en algún buen caballero. No obstante, él había ido a rescatarla de su secuestro, exponiéndose a la muerte. Suspiró, calmándose al ver la puerta del despacho. Dándose ánimos, abrió la puerta y vio al motivo de sus preocupaciones recientes.
–Su Majestad –reverenció el joven de negros cabellos –gracias por venir
–Buen día –saludó la mujer tratando de mantenerse serena –¿a que se debe tu solicitud? –pasó directo a sentarse y evitar la mirada de Kramer
–Claro –Ludwig carraspeó y continuo –la cite aquí, porque hay algo importante que debo confesarle
Ymir se mantuvo quieta aunque su corazón latía más rápido –¿Muy importante? –hablo con prisa para evitar que se notará su nerviosismo
–Sí –el joven también se notaba tenso –debido a los recientes hechos que involucran a Florian Reiss –el parlamentario bajo la voz al pronunciar el nombre de aquella mujer
–¿Qué tiene que ver ella? –cuestionó con dureza la monarca, sintió coraje al recordar a su tía
–Bueno, el hecho de que esta viva, incrementa las posibilidades de que aparezcan otros miembros de la familia Reiss o de otras familias nobles
–¿Qué estas intentado decirme? –Ymir ahora se hallaba confundida, no comprendía a que se refería Ludwig
–Ahhhh –suspiró el moreno –¿ha escuchado hablar de las familias nobles que poseían el poder de los titanes cambiantes? –preguntó el joven, antes de dar su declaración quería estar seguro que la rubia entendía del tema
–Sí –parpadeó la monarca sorprendida –¿es sobre Eren? –preguntó por inercia
–En parte –el joven se tensó al escuchar el nombre del príncipe –podría decirse que tiene que ver con el titán Martillo de Guerra
–¿Hay algo malo con eso? –Reiss se mantuvo a la expectativa
–No del todo, porque al igual que todos en esta isla, no recuerdo bien que sucedió en la Guerra de Paradis, solo puedo asegurarle que el Martillo de Guerra pertenecía a un miembro de mi familia
–¿De tu familia? –Ymir entornó sus ojos ámbar –¿de los Tybur?
–Así es –Kramer se mantuvo quieto y al ver que la reina lo seguía viendo aturdida, le explicó –soy el menor de los hijos de Willy Tybur y el único sobreviviente de aquella familia. Mi verdadero nombre es Ludwig Tybur
–¡¿Qué?! –exclamó la monarca levantándose de su asiento, Ludwig no se movió y solo observo paciente a la reina
–Le contare todo –el parlamentario invitó a la rubia a sentarse, sería una larga conversación
–¿Cómo llegaste aquí? ¿Cuando? ¿Por qué? –Ymir se sentía asombrada, hasta pensó que hubiese sido mejor que el joven la hubiese citado por motivos políticos
–Primero, quiero decirle que si se lo confieso a usted en estos momentos, es porque temo que si me descubren, me linchen socialmente o realmente quieran matarme –el moreno también se sentó y comenzó a mostrar una faceta que la monarca no había visto en Ludwig, uno temeroso, frágil
–Entonces cuéntame todo –el joven asintió agradecido
–Como sabrá, antes de la Guerra de Paradis, mi padre estaba planeando convencer a todo el mundo para atacar esta isla. Sin embargo, la intromisión de la Legión de Reconocimiento y el robo del titán Martillo de Guerra, arruinaron sus planes –la mirada de Ludwig se mantenía en el piso, se notaba nostálgico –fue ahí cuando también perdí a mi familia. Lo último que recuerdo fue que desperté en medio de una Liberio inundada y que unos partidarios de mi padre me pusieron a salvo. Luego con la Guerra de Paradis y el pánico de que llegaran los colosales, me enviaron hacia aquí –el moreno junto sus manos en un gesto de fortaleza –estuve entre los inmigrantes ganándome el pan trabajando día a día, hasta el día que cambió mi destino.
–¿Qué significa eso? –cuestionó la monarca
–El día en que conocí al hombre que cambió mi vida, y de quien tomé el apellido –Ludwig sonrió levemente –permítame relatarle como llegué hasta este puesto
~ Era un año bastante agitado. Las noticias sobre las negociaciones mundiales bombardeaban diariamente a la población, desde artículos fantasiosos de paz hasta rumores de invasión, caos y muerte; por lo que era común que en unos días hubiese tranquilidad y a los pocos días hubiese desorden y miedo. En los campamentos de refugiados, el problema era aún mayor, pues temían que fuesen tomados como mano de obra barata, o que simplemente se deshicieran de ellos. Por lo que, usando la misma manera que tanto temían, dejaban a su suerte a enfermos, ancianos, niños y extranjeros, entre los cuales estaba él.
Ese día tenía bastante fiebre, y siendo un niño marleyano, le fue completamente fácil a su grupo dejarlo solo, mientras ellos buscaban otro lugar para asentarse. Ludwig estaba seguro que no sobreviviría esa noche, primero sintió un profundo pesar de terminar así, solo y en la intemperie, aunque por otro lado, ansiaba poder volver a ver a su familia. Cerró fuertemente los ojos para no derramar lagrimas y esperó que la muerte fuese indolora.
–Por fin despertaste –escuchó la voz suave de una mujer, no estaba completamente consciente, por lo que no logró ubicar donde estaba –toma un poco de agua, pareces deshidratado –la adulta le acercó un vaso con agua y le ayudó a sentarse
El infante Luwdig bebió lento mientras trataba de restablecer todos sus sentidos. Cuando estuvo más tranquilo, por fin pudo hablar –Gracias –miró atento a la mujer frente a él, no parecía sospechosa –¿Dónde estoy?
–Estamos en un pueblo del ahora distrito Ulklin –respondió la mujer mientras le sentía la frente y revisaba su aspecto –parece que la fiebre por fin cedió ¿Cómo te sientes?
–Bien –dijo el chico que aún conservaba sus rubios cabellos –¿Quién eres tu? y ¿Por qué me salvaste?
La mujer sonrió tiernamente –Soy Jodi y pertenezco a la Asociación Kramer, donde apoyamos a los refugiados
"¿Asociación Kramer?" se cuestionó Ludwig, no había escuchado hablar de eso.
–¿Cómo te llamas? –preguntó Jodi con amabilidad
–Ludwig –la mujer enarcó una ceja –Ludwig, a secas
–Entiendo –dijo Jodi intuyendo la razón de no tener apellido –¿quieres algo de comida?
–Sí –exclamó el rubio ya más animado
–Bien, ahora lo traigo. Y cuando estés mejor, acompáñame a conocer a todo el grupo –mencionó Jodi antes de ir por los aperitivos
Ludwig asintió algo nervioso, estaba agradecido de que lo salvaran, pero también temía, porque una vez más lo fuesen a abandonar. No tuvo que esperar mucho tiempo, pues en un par de días tuvo la suficiente fuerza como para conocer su entorno.
–¿Pero que tenemos aquí? –cuestionó una mujer menuda que lo veía divertida –¿no eres el chico moribundo que encontramos de camino aquí?
–Si lo es –contestó un hombre que se acercaba a ellos, él lo analizaba minuciosamente
–Jodi nos contó de ti –la mujer sonrió –"Ludwig a secas"
–Solo Ludwig –contestó el chico con algo de timidez
–¿Cuál es tu habilidad? –cuestionó el hombre tosco –si vas a estar aquí debes contribuir con algo valioso
–Yo... bueno...
–Nikki es experta para abrir todo tipo de cerraduras –la mujer se encogió de hombros
–Tu no pareces tener alguna habilidad física –la llamada Nikki, invadió el espacio personal de Ludwig, mientras lo miraba con los ojos entrecerrados –parece que provienes de familia adinerada
–¿Ah? ¡No!
–Es cierto, pareces muy frágil –acuso el hombre malhumorado
–¡No! –exclamó el rubio –¡Puedo hacer encargos! ¡He trabajado como ayudante de comerciantes, herreros y hasta campesinos!
–¿Eh? –Nikki no parecía convencida, mucho menos el hombre a su lado –¿deberíamos ponerlo a prueba?
–Claro –dijo el hombre
Ludwig estaba angustiado, aunque por suerte una voz salvadora llegó a tiempo.
–¡Nikki! ¡Klaus! ¡dejen en paz al chico nuevo!
–Solo lo evaluábamos –Klaus respondió con su clásica rudeza
–Se parece a ti cuando te conocimos "Jefe" –pronunció Nikki burlona
–Vayan a apoyar a nuestra nueva socia –ordenó el hombre recién llegado, los dos sujetos obedecieron, aunque rechistando
–Tu eres Ludwig ¿cierto? –preguntó el hombre una vez que se quedó solo con el joven
–¡Si! –dijo el rubio cuadrándose robóticamente, el "Jefe" sonrió
–Relájate, esto no es el ejercito –mencionó el hombre, un joven a finales de sus veinte, de cabellos castaños y barba incipiente, sus ojos profundos parecían guardar una gran sabiduría y mostraba una sonrisa relajada, daba la impresión de ser un líder respetado –soy Mathias Kramer, el presidente de esta asociación –se presentó el hombre –¡Bienvenido a bordo!
–Yo... realmente quiero agradecerle –mencionó Ludwig en voz bajita –por salvarme, aunque no lo merezco –esto último lo pronunció casi en un susurro
–¿Eh? –preguntó Mathias sorprendido –¿Por qué no lo mereces?
–No dije eso
–Si lo hiciste –Kramer observó atento al chico, parecía desconfiado y a la vez apenado. También se percató de la manos callosas del niño, eso no iba acorde a sus elegantes movimientos –¿de donde eres Ludwig? ¿lo recuerdas?
Ludwig enmudeció, por lo que Mathias tuvo que darle ánimos.
–No te discriminaremos, aquí hay gente de varias partes del mundo. Nadie tiene el derecho a juzgarte
Esas palabras calmaron al chico, quien mas confiado, declaró: –Vengo de Marley, me enviaron durante la Guerra de Paradis, aunque no recuerdo porque
"¿Un eldiano de los guetos?" se preguntó Kramer, más luego deshecho la idea, ningún eldiano de buena posición vivía en esos lugares. "Tal y como lo dice Nikki, parece que proviene de una buena familia".
–Bien, no te preocupes, esta asociación ayuda a los todos los refugiados –aclaró Mathias sonriéndole –una vez que podamos hablar con la reina, tal vez, les dé un lugar en donde asentarse
–Si
–Entonces, ven conmigo, te explicaré como funcionamos en esta asociación –Ludwig caminó junto a Mathias, mientras éste le explicaba las normas y deberes en ese gran grupo de gente
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Habían pasado rápidamente 7 meses desde que Ludwig se unió a la asociación Kramer, donde servía como ayudante de abastecimiento, cosa que sorprendió a sus compañeros, pues un niño –casi adolescente– era más responsable que otros veteranos. Aún así, Mathias confiaba en él, tanto que le pedía que le apartará sus raciones cada que salía de viaje, Luwdig nunca le cuestionó sobre estas salidas, hasta que Kramer le leyó la mirada curiosa y amablemente le confeso sus razones para irse.
–Tengo que ir a hablar con el gobierno, más bien, a exigir una solución para estos refugiados –declaró el hombre, mientras junto al niño disfrutaban de una puesta del sol desde un tejado inclinado –llevo bastante tiempo en esto
–¿Bastante tiempo? –cuestionó el niño rubio –¿desde la guerra de Paradis?
Mathias lanzó una risa abierta –No, desde antes –luego su voz se suavizó –desde la caída del muro María
Ludwig abrió los ojos de sorpresa y Mathias aprovechó para contarle la aventura que lo llevó a cambiar su vida, a conocer a sus camaradas y que le mostró su camino a seguir, y todo, por una chica.
–¿Una chica? –repitió Ludwig haciendo una mueca de disgusto, a su edad, aún creía que las niñas eran fastidiosas
–Lo entenderás cuando crezcas –respondió Mathias con un ligero suspiro –cuando conozcas a una chica especial –el niño frunció el ceño pero no dijo nada, pensó que para él no había mujer mas importante que su madre y su hermana
–¿Y al menos salvó a esa chica?
–De cierta manera –dijo Kramer con cierto nerviosismo –ambos cometimos errores y lo estamos pagando. Yo ayudo a los refugiados y ella cumple su deber en las Tropas Estacionarias, aunque... hay otra razón que nos motiva a ser mejores y a no repetir nuestros errores –los ojos del hombre brillaron con cierta ternura
–¿Entonces va a visitarla? –intuyó el rubio con perspicacia
Mathias carraspeo incomodo, pero de inmediato se echo a reír –¡Que deducción tan rápida! –felicitó a su modo al niño –la razón que nos une tiene dos años, no puedo evadir mi responsabilidad
Ludwig por fin comprendió a lo que Mathias se refería y no pudo evitar sonreír ante la dulzura escondida del hombre. Estaba por preguntarle como se llamaba el bebé, pero justo llegó Klaus con un recado.
–Ha llegado y esta insoportable –fueron las únicas palabras que pronunció, aunque Mathias comprendió el mensaje
–Vamos Ludwig –dijo el hombre castaño, Luwdig lo siguió sin rechistar
Cuando llegaron al lugar indicado –un salón de juegos que aún no abría y que era usado como sala de juntas– se encontraron con una dama muy hermosa acompañada de algunos tipos tan grandes como un poste. Ninguno tenía una cara amigable.
–Madame Vinsonneau ¡que gusto verla! –saludó Kramer con cortesía
–Monsieur Kramer –dijo la mujer con un acento ajeno al de Paradis –la visita será mas agradable si nos da buenas noticias –la dama fue directa al asunto
–¡Oh vaya! –mencionó Mathias –sé que su difunto marido invirtió tanto en esto, pero el gobierno parece estar paralizado por los nuevos acuerdos y no parece que el rescate de los negocios extranjeros sea un tema primordial para ellos
–Merde! –pronunció enojada la dama, incluso azotó su fino abanico en la mesa –¡¿como vamos a progresar en esta isla?! ¡Vinimos con la esperanza de mejorar nuestra vida y ahora todo esta colapsando! –se limpió una lagrimilla discreta
–Sé como se siente Madame –respondió Kramer –yo también pasé por lo mismo hace años –Ludwig advirtió que se refería a su adolescencia –por eso tengo una propuesta para usted
–¿De que trata? –preguntó la dama con interés
–Podemos ayudarla a comercializar sus productos, incluso podemos abarcar nuevas áreas, podemos disponer como mano de obra a los refugiados, así ellos tendrán un empleo y usted abarcará más terreno y liquidará sus deudas. Además demostramos que los migrantes son importantes para el comercio y por tanto para la economía
–No estoy muy segura, no soy muy hábil en los negocios –admitió Chloé Vinsonneau –aunque... el hecho de que usted nos este apoyando en momentos de crisis cuando ningún otro socio de mi difunto marido nos quiso ayudar, me alivia mucho
–¿Entonces aceptará la propuesta? –cuestionó Mathias
–Puede anunciar sus productos como lo mas novedoso y elegante que hay en Marley –Ludwig se pronunció inconscientemente, haciendo que los adultos lo miraran atentos
–¿Quién es l´enfant? –preguntó Madame Vinsonneau
–Ah Ludwig, ¿a que te refieres? –dijo Mathias con curiosidad
–Lamento entrometerme –pronunció con cierta timidez, aunque luego se repuso –pero tengo entendido que Madame proviene de la región de Nargia y puede usar eso a su favor –los demás le miraron inseguros, Ludwig retomó su seguridad –el lugar de la elegancia, la moda, el romanticismo y el arte. Incluso usted misma puede aprovechar su belleza para promocionar sus productos
–¿Eh? –Chloé se asombró, nunca había pensado en esa táctica
–Me parece buena idea, los de Mitras estarán encantados –recomendó Mathias
–¿Cree que realmente funcionará? –mencionó la mujer un tanto insegura
Kramer esbozó una sonrisa confiada –Vale la pena intentarlo, o prefiere quedarse a llorar su viudez
Eso avivó la llama en la mujer, así que asintió y escuchó atenta el plan de Mathias Kramer. Si los Tratados se pactaban, habían más posibilidades de éxito, mientras Ludwig aprendía atenta y silenciosamente sobre como negociar.
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Había pasado nuevamente un año y Ludwig, ya conocía a todos sus compañeros de la Asociación y por tanto, sus habilidades; estaba a gusto con ellos aunque no tuviesen un lugar establecido, por ahora estaban de paso en Fuerth. Los Tratados que se estaban llevando en Hizuru parecían cada vez más cercanos, esa noticia elevaba la esperanza de los refugiados, pero la cara de Mathias no parecía muy contenta, y a menudo se reunía por las noches con sus colaboradores más confiables. Ludwig se preparó por días para averiguar que es lo que pasaba con Kramer y los demás, hasta que una noche de luna nueva se decidió a seguirlo.
–¿Han obtenido más información? –Mathias presidía la junta, eso logró apreciar Ludwig, quien se había colado a la cabaña privada del presidente de la Asociación y miraba atento por una pequeña abertura en la madera
–El gobierno ha sido bastante precavido, no se ha filtrado ninguna noticia –respondió Klaus –pero por los ánimos de los altos mandos, parece que Marley por fin aceptará los Tratados
–Quelle chance! –exclamó madame Vinsonneau con alegría –¡por fin podremos reponernos por completo! –celebró la mujer
–Por fin dejaremos de andar de aquí para allá –dijo Nikki
–Es una buena noticia –mencionó Jodi –¿no es así presidente?
Kramer se mantenía serio a pesar de que todos a su alrededor se veían satisfechos.
–Hay algo que me preocupa –confesó con amargura –esos grupos radicales que se hacen llamar Jaegeristas
–¿Los Jaegeristas dices? –cuestionó Klaus brusco –ellos ya no tienen poder, y en caso de que hicieran movimientos raros, la Policía intervendría de inmediato
–Además ese Jeager esta tieso –proclamó Nikki burlona –no tienen a ningún líder al cual seguir
–Eso es precisamente el problema –dijo el presidente –no tienen a un líder, pero tienen esa imagen retorcida de Jaeger como estandarte. No recuerdo que sucedió con ese hombre durante la Guerra, pero estoy seguro que han tomado su imagen para justificar sus ideales peligrosos. Y lo peor es que no sabemos cuando pueden actuar
–¿Crees que ellos vengan por nosotros? –preguntó la mujer extranjera con cierto temor
–Los migrantes y los más débiles serán su blanco –respondió Mathias –tenemos que estar preparados para eso. Iremos a Quinta
–¿A Quinta? –preguntó Jodi –¿quieres llevar a toda esta gente a tu hogar?
–Solo quiero ponerlos a salvo –sonrió melancólico –Rita me ha comunicado que han tomado precauciones
–¿Precauciones? –cuestionó Klaus arqueando una ceja, a su lado, Nikki sintió un ligero escalofrío al escuchar el nombre de la mujer –¿no serán esos métodos tiránicos de nuevo?
–Claro que no –Kramer sonrió nervioso –comiencen los preparativos, nos repartiremos en grupos y saldremos en intervalos pausados para no levantar sospechas
–¡Bien! –acordaron los demás
Ludwig se escabullía rápidamente, aunque eso no evitó que Mathias percibiera que alguien los había espiado.
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Habían pasado 15 días desde que el primer contingente partió hacia Quinta, ya era Noviembre y el último grupo se preparaba para salir de Fuerth. Las ideas radicales iban tomando forma en protestas agresivas y saqueos, aunque ninguno de gran escala, los miedos de Mathias ya no eran tan descabellados. Ludwig estaba pensando en todos los cambios que estaba viviendo la isla y en los que faltaban, cuando un quejido lo sacó de su reflexión.
–¿Necesita ayuda? –cuestionó el muchacho a un hombre que intentaba subir unas cajas grandes a su galera, la razón por la que el hombre se quejaba era porque tenía heridas en la cabeza cubiertas por vendas y solo podía usar un brazo porque el otro estaba enyesado
–¡Oh! No quiero darte molestias chico –respondió cantarín el hombre, aunque estaba haciendo un gran esfuerzo
–No es ninguna molestia –dijo el rubio y enseguida acomodo las pesadas cajas del hombre dentro de la galera
–¡Muchas gracias muchacho!
–Tal vez debería acompañarlo, señor... –ahora que lo pensaba, no había visto a ese sujeto antes, "Tal vez es nuevo"
–Soy Gilles –pronunció el hombre –no es necesario, de seguro tienes cosas mas importantes que ayudar a este inútil hombre
–No creo que tenga problemas con el presidente –dijo Ludwig y entonces el hombre aceptó la compañía.
Salieron en la mañana para que el sol no fuese abrasador, Chloé Vinsonneau iba al frente del grupo mientras Mathias se encargaba de la retaguardia. Ludwig y su acompañante iban justo en medio. Casi llegaban a su destino, ya se podían ver las murallas que rodeaban el distrito, no tan imponentes como la extinta muralla María.
–Estamos llegando –informó Ludwig a su compañero
–Sí, ¿puedes revisar que toda la carga venga bien? –dijo Gilles mientras él conducía a los caballos
–De acuerdo –Ludwig se metió a la galera y revisó que ninguna caja estuviera rota o mal posicionada, aunque se percato del sonido metálico del contenido de las cajas al trotar "¿Qué contendrán? No se puede tratar de metal, ¿para qué traería tanto?, o ¿acaso?... " sus pensamientos se desvanecieron al escuchar una detonación extraña
–¿Señor Gilles... –llamó el rubio
–Perdón, se me escapó una bengala –dijo el hombre sonriendo inocentemente
–¿Qué contienen las cajas? –preguntó Ludwig con valor –¡contésteme!
El hombre bajo la cabeza y rio macabro –Su aniquilación
Tras pronunciar eso, se escuchó levemente otra detonación. Ludwig milagrosamente se había tirado en el carro esquivando la bala dirigida a él, con horror veía que el herido Gilles se quitaba las vendas y el supuesto yeso, traía consigo una pistola con silenciador.
–Muere mocoso –sentenció apuntando al muchacho, quien solo cerró los ojos con coraje
–¡Aghhh! –se escuchó el grito de Gilles, mientras caía con una pierna lastimada
–¡¿Que?! –exclamó Ludwig impactado, a su espalda emergía la silueta de Mathias Kramer apuntando con un arma igual a la del enemigo –¡Señor Kramer!
–¡Salta Ludwig! –el rubio cumplió la orden saltando al caballo del presidente –ahora sigue adelante hasta llegar a Quinta
–¿Qué hará usted? –cuestionó el muchacho al ver como Kramer le entregaba la rienda y se levantaba
–¡Los confrontaré! –Mathias saltó hacia la galera, enseguida vio al hombre ahora realmente herido. Éste también le miro arrogante
–Hace tiempo que no te veía Mathias, veo que ya no te dejas engañar tan fácil –sonrió cínicamente
–¿Qué quieres ahora Gabriele? –preguntó Kramer, identificando al hombrecillo astuto y cobarde que también conoció a los quince años
–Mis ideas no han cambiado, solo tomaron fuerza –pronunció Gabriele alias "Gilles" –¡No permitiré que ningún extranjero venga a esta isla! ¡No les permitiré quedarse!
–Tal y como lo intentaste con los refugiados de Quinta. Solo eres un pobre diablo –le apuntó el presidente
–Puedes matarme, mi misión esta cumplida
–Eso lo sé –dijo Kramer –los Jaegeristas actúan en conjunto como los cobardes que son
–¡Señor Kramer! –gritó Ludwig, se acercaba un grupo de hombres armados a caballo del lado derecho
–¡Tranquilo Ludwig! Tenemos todo bajo control
Enseguida el joven rubio pudo ver como un pequeño grupo se desprendía del contingente y se dirigían hacia esos maleantes, quien iba al frente era nada más ni nada menos que el rudo Klaus. "¿Acaso piensan combatirlos?" se cuestionó Ludwig sorprendido y a la vez temeroso.
–Solo irán a morir –dijo Gabriele con desdén
–Lo sé –mencionó Mathias con amargura, sabía que aquel movimiento era mortal para Klaus y sus hombres, incluidos algunos gigantones de madame Vinsonneau, pero era necesario para proteger a la gente
–Aún puedes rendirte y darnos a esta gentuza –Gabriele intentó negociar –piénsalo, heredaste mucho dinero, tienes talento en los negocios y te espera una familia en Quinta. No mueras de esta forma tan denigrante
–Creo que no te lo dije aquella vez –habló Mathias con un tono severo –¡No estoy dispuesto a permitir este tipo de abusos! ¡No importa a quien tenga que enfrentarme o si muero! ¡Este es el camino que elegí!
–Tu... idiota –refunfuño Gabriele irritado por la determinación del hombre –sería una lástima que no pudiesen pasar a Quinta –sonrió satisfecho
Mathias iba a cuestionar el porque decía eso, cuando Nikki le advirtió. –¡Llegan mas enemigos por el lado izquierdo! ¡Se dirigen al frente, van a bloquear a Vinsonneau!
Kramer no tuvo tiempo de interrogar a Gabriele, debía actuar ya. Agarró al hombre del cuello de la camisa y lo aventó fuera. –¡Nikki, lleva a este bastardo contigo y sígueme! –enseguida Mathias volvió a montar con Ludwig y aceleraron para alcanzar a madame Vinsonneau
–¡¿Que sucede señor Kramer?! –preguntó Chloé asustada, cuando vio al presidente llegar junto a ella
–Jaegeristas, nos quieren bloquear el paso a Quinta –confesó Mathias, miraba a su alrededor e ideo un plan para ganar tiempo –Madame, deme una galera repleta con aceite
–¡¿Que planea hacer con eso?!
–Ganar algo de tiempo
–Es un suicidio –comentó Nikki con visible tristeza
Kramer emitió una sonrisa burlona –Así es, pero confío en que al menos les dará tiempo para cruzar la puerta –alzó su mirada hacia las murallas de Quinta –además... no solo los jaegeristas fueron advertidos con esa bengala
Ludwig no entendía nada, excepto que debían cruzar las puertas de Quinta antes de quedar atrapados en la emboscada jaegerista. Luego mantuvo su mirada en Mathias quien se preparaba rápidamente para salir al encuentro con los atacantes.
–Señor Kramer –murmuró el rubio, Mathias le dio una mirada de agradecimiento
–No temas Ludwig, tienes talento, me hubiese encantando tomarte de aprendiz –comentó el hombre un tanto melancólico
–Pero... –en los ojos azules del chico se formaban unas lagrimillas
–Escucha Ludwig, tal vez pienses que no mereces vivir por alguna razón desconocida para mi. Aún así, tienes un futuro por delante, yo cometí un error fatal cuando tenía quince, ese error nunca lo podré borrar o reparar, pero si puedo elegir que camino quiero tomar. Ahora mismo quiero protegerlos, así me cueste la vida
Nikki apretó los labios, Jodi comenzó a sollozar y Chloé trago amargamente, Ludwig tenía los ojos bien abiertos y su corazón latía desbocado.
–Ahora, conduzcan a los refugiados a Quinta, manténganlos quietos –ordenó y tomo las riendas de la galera que transportaba aceite
–Yo voy contigo –dijo Nikki y aventó dentro de la galera al traidor maniatado –él también quiere divertirse
–¡Espera Nikki! –exclamó Jodi
–¡Recuérdenme como una glotona! –sonrió abiertamente y arreó a los caballos
–Dejo todo en sus manos –dijo Mathias solemne –¡Suerte!
–¡Señor Kramer! –gritó Ludwig e intentó alcanzarlo, sin embargo, fue detenido por Jodi, quien le pidió que cumpliera esa última petición
Mathias y Nikki derramaron el aceite y le prendieron fuego de manera que bloqueaba el paso de los Jaegeristas, se escucharon algunas detonaciones y el humo se volvió más denso, impidiendo la visibilidad. El contingente estaba por llegar, cuando algunos radicales rodearon la barrera de fuego y se dirigieron directo a los civiles, causando un horrible pánico, por fortuna, las Tropas Estacionarias abrieron fuego desde arriba de la muralla protegiendo a los civiles. Con el liderazgo de madame Vinsonneau, los refugiados se mantuvieron en grupo y lograron entrar a Quinta, aunque gracias en mayor parte al sacrificio de Mathias y los demás.
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Pasaron tres años desde la pérdida del presidente de la Asociación Kramer, los refugiados se enteraron después, que en toda la isla hubieron enfrentamientos similares y que todos esos ataques en conjunto serían conocidos como la Rebelión de los Muros, el precio a pagar por el tan anhelado Tratado de Paz.
Quinta seguía su vida normal y tratando de aclimatarse a los nuevos retos. Chloé Vinsonneau había logrado pagar sus deudas y ahora su negocio era prospero y reconocido. La Asociación Kramer pasaba a manos de Jodi y otros que seguían fieles a los ideales de Mathias. Y la administración estaba a manos de una oficial de las Tropas Estacionarias, algo extraña pero apta para liderar.
Jürgen Dix, delegado de Mitras junto a sus asistentes, visitaba Quinta para averiguar como marchaban las cosas después de tantos cambios. Fue recibido por la administradora del lugar, una alta mujer morena de rostro relajado.
–Buen día Oficial –Dix se mantuvo en silencio debido a que desconocía el nombre del administrador de Quinta
–Puede llamarme Amanda –dijo la mujer con tranquilidad
–¿Amanda? –Jürgen arqueó una ceja –honestamente, pensé que esa mujer que impuso una tiranía hace años trataría de hacerlo de nuevo
Amanda rio divertida –Ella no quiere saber de eso, prefiere enfocarse en su trabajo y en su familia. Aunque tiene mi autorización para quitarme si llego a volverme autoritaria –Dix y compañía se miraron entre sí, incrédulos –vengan, les daré un tour maravilloso
–Me parece que Quinta esta en buenas manos –admitió Jürgen después de verificar toda la ciudad –solo tengo la duda, ¿Quién se encarga de las disputas ciudadanas?, si no hay juez o personal del gobierno
–Mmmmm –Amanda se encogió de hombros y comentó –realmente no me gusta presidir esas situaciones, pero, si contamos con alguien capaz en el puesto –entonces los dirigió a una habitación amplia donde dos hombres discutían acaloradamente
–Señores ¡basta! –sonó una voz clara en medio de los declarantes –he escuchado lo suficiente y daré mi veredicto
–¿Pueden verlo? –cuestionó Amanda a sus invitados. Dix estaba perplejo, si no era porque lo estaba viendo con sus propios ojos, no lo creería. Aquel adolescente estaba dando una solución que parecía complacer a ambos hombres
–¿Alguna apelación? –preguntó el joven de cabellos rubios que mediaba la disputa, los hombres negaron y se fueron con mayor tranquilidad
Dix caminó directamente hacia el adolescente, con una propuesta en mente, pues el joven tenía talento y con su ayuda lo podía convertir en algo más grande.
–Excelente labor joven –felicitó Jürgen fascinado –¿Cuál es tu nombre?
El joven rubio, esta vez, sonrió confiado –Soy Ludwig... Ludwig Kramer ~
Al terminar el relato, Ymir estaba conmovida y en sus ojos ámbar se asomaron unas lagrimillas –Ha sido muy dura su vida –dijo la rubia con cierta ternura, nunca creyó que aquel elegante hombre tenía un pasado trágico
–Creo que todos los que quedamos marcados por la Guerra de Paradis, hemos pasado por mucho sufrimiento, incluida usted –el joven ahora posó su mirada en la reina y con seguridad argumentó –es por eso que no quiero que existan nuevamente roces entre los Reiss y los Tybur, es decir entre usted y yo
–No hay motivos para tal comportamiento
–Sé, que usted es misericordiosa Majestad –dijo el moreno –pero la demás gente no, especialmente el gobierno y el ejercito me tendrán en la mira si les confieso mi verdadera identidad
–Comprendo –soltó Ymir, si el joven era descubierto, habían muchas posibilidades de que fuera a parar al Laberinto. –Por cierto, déjeme hacerle una pregunta personal y espero su sincera respuesta
–Adelante
–¿Odia a Eren? ¿desea vengarse porque robamos el Martillo de guerra y porque causamos la muerte de su familia? –preguntó Reiss con seriedad
Ludwig entornó los ojos sorpresivamente –No –luego aclaró su garganta incomodo –quiero decir, obviamente me entristece que mi familia muriera y que yo haya pasado por muchas penurias. Pero... también comprendo que ya no tiene caso tomar venganza, cuando los que causaron eso están muertos
Ymir mantuvo su mirada firme en el parlamentario, buscando la sinceridad en sus palabras, Ludwig lo notó y habló nuevamente –Tampoco estoy interesado en recuperar el Martillo de guerra
Esa declaración calmó a la reina.
–En ese caso –pronunció la soberana con tranquilidad –no revelaremos su identidad hasta el momento adecuado. Puede que el apellido Tybur aún sea respetado en el mundo y pueda ayudarnos con su influencia
–¡Muchas gracias Majestad! –exclamó el hombre arrodillándose ante la rubia con la cara casi pegada al suelo –¡Estoy para servirle en lo que necesite! ¡En lo que sea!
–Esta bien –Ymir sonrió ligeramente y le pidió al hombre incorporarse junto a ella –por ahora solo manténgase discreto
–Lo haré –respondió el moreno con un rostro sereno que se ganó la atención de la reina, quien en un acto inconsciente e inesperado, pasmó de forma torpe y algo brusca, sus labios en la mejilla del joven, tocando por escasos milímetros la comisura labial.
Ludwig se quedó pasmado por el repentino y osado acto, la reina en cambio se puso roja cual tomate, pidió disculpas en voz muy baja y salió casi corriendo de ahí. El último de los Tybur palpo la parte donde había recibido el beso y soltó una risa irónica.
–¿Qué me dirías de esto señor Kramer? –preguntó en soledad, recordando al hombre que lo había apoyado de niño
"El amor es una mentira" le respondió su subconsciente. Generándole un terror indescriptible que lo hizo recargarse en la pared debido a la pesadez de su cuerpo. Retomó una respiración tranquila después de unos minutos, mientras se cuestionaba la razón de ese sentimiento horrible, el cual había creído superado desde hace varios años.
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***Notas***
*Regrese! Si voy a continuar, PERO... admito que la vida adulta consume mucho, pero mucho tiempo, así que no sé cada cuanto soltare un capítulo (tampoco es que sea muy solicitada la historia), así que por favor comprendan mi lentitud. Gracias
*A Eren se le va a hacer pesado entrenar con Derek.
*Apareció el Chad (literalmente) de esta historia.
*Mathias Kramer, Rita Iglehaut, Jodi, Gabriele, Nikki, Klaus y Amanda aparecen en el spin-off Kakuzetsu Toshi no Joō (la Reina de la Ciudad Aislada). Si no lo han leído, les estoy dando algunos spoilers.
*Sobre el apellido Cramer debo admitir que lo encontré así, fue hasta después que leí el spin-off y vi que se escribía Kramer, y pues decidí entrelazar la historia de Ludwig con Mathias para que tuviesen eso en común. Por eso apenas corregí eso.
*Nargia es el equivalente a Francia.
*Se me hizo interesante agregar también el trasfondo de Vinnsoneau y otro punto de vista de la Rebelión de los Muros.
*Quiero aclarar este punto, cuando se da la amnesia, nadie en Paradis recordaba a Eren Jaeger, fue por Marley que se enteraron de su existencia y debido a esto lo veían como un demonio (porque así lo mostraban los de Marley). Los Jaegeristas (incluyendo Floch) tampoco lo recordaban, pero tomaron su imagen para imponer su ideología, haciéndolo ver como un mesías.
*Ya dije que no me voy a enfocar en ships, pero eso no significa que no pueda shipear a los personajes o poner escenas melosas de vez en cuando. Viva el amorsh.
*Feliz comienzo de año y que cumplan sus metas o se encaminen en ellas.
