Disclaimer: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama.
Conversaciones
Febrero 879
Región Rose
Las frías temperaturas de la región sur hacían que la gente se resguardara en sus casas, o bien, que salieran bien abrigados. El primer pueblo cercano a Ehrmich estaba cubierto por una una fina capa de nieve, por tanto, no era extraño que un jinete encapuchado anduviera cruzando las calles casi vacías. El misterioso jinete llegó a la casa cercana al bosque, aquella delimitada por una cerca blanca y de macetas florales en cada ventana; con delicadeza llamó a la puerta, la cual fue abierta por una mujer rubia que al no reconocer al visitante, casi le amenaza con lo primero que tuvo a la mano, una escoba.
–¡S-soy yo! Louise –el hombre enseguida bajó su gorro y alzó las manos en señal de rendición
–¡Subcomandante! –cuestionó la rubia con incredulidad –¡¿Qué hace aquí?!
–Estamos en Febrero ¿no? –aclaró Armin Arlert
–Ah, cierto –dijo Louise con una sonrisa cómplice y permitió al visitante instalarse –enseguida le traigo té, acomódese en el sofá
–Gracias –Armin colocó su abrigo en el perchero y escaneo la casa rápidamente, no parecía haber cambiado mucho
–¿Quien llegó? –se escuchó otra voz femenina y con ello, las ruedas de una silla móvil que se acercaba
Armin volteó en dirección de donde provenía la voz, se mantuvo quieto aunque su corazón saltaba de emoción y a la vez moría de nervios. Había pasado mucho tiempo, más del que él hubiese querido.
–¿Louise... –la mujer se acercaba en su silla de ruedas, pero se quedó inmóvil al ver al inesperado visitante. Mantuvo la boca abierta tratando de comprender la razón por la que su mejor amigo por fin la visitaba después de varios años.– Armin –pronunció con lentitud, tratando de procesar que eso no era un sueño
–Hola –saludó el rubio un tanto torpe –ha pasado tiempo, yo... lo siento –las palabras le estaban fallando al subcomandante
–¡Armin! –los ojos grises de la mujer comenzaban a cristalizarse, sentía una calidez que no podía describir, formó una sonrisa agradable
–¡Feliz cumpleaños! –mencionó el rubio, mostrando una caja bellamente decorada y un ramo de flores – ...un poco atrasado
La mujer se acercó a su amigo y le tomó de la mano con fuerza, Armin enseguida le abrazó con efusividad, habían pasado tantas cosas juntos que ahora se sentían como si fuesen hermanos de sangre.
–Armin, ¡estoy tan feliz de verte! –la mujer de negros cabellos lo soltó poco a poco mientras le inspeccionaba, el rubio había dejado completamente atrás esa imagen de niño temeroso, ahora era un hombre apuesto, valiente e inteligente
–Yo también estoy feliz de verte –dijo Arlert, si bien, su amiga seguía en condiciones que la ataban a una silla de ruedas, al menos no se veía apagada –Mika... –Armin calló
La mujer se tensó por un momento, sin embargo, pasó a relajarse –Creo que ya es ridículo negarlo –se refirió a su verdadero nombre
–Jean me contó que Murakumo ya lo sabe –confesó el rubio mientras acomodaba con delicadeza a su amiga en el sofá y luego el mismo tomaba asiento
–No lo tomó bien
–No fue buena idea enviarlo a Marley –confesó Arlert
–Tarde o temprano se enteraría, no te culpes por eso
–¿Ya le explicaste porque tomaste esa decisión? –cuestionó el rubio, Mikasa bajo la cabeza avergonzada y negó
–No... no sé si sea buena idea –dijo la morena insegura –no quiero contarle todo lo que tenga que ver con él
Armin comprendió de inmediato. Louise llegó con el té y los aperitivos, entonces Armin decidió hablar francamente con su amiga sobre esa persona.
–Louise puedes retirarte –ordenó el subcomandante para sorpresa de la rubia –tienes el día libre
–¿Señor?
–No te preocupes, yo la cuidaré –mencionó Arlert sabiendo la lealtad de la rubia hacia Mikasa
–¿Eso esta bien señora? –cuestionó Louise
–Ve Louise, necesitas relajarte –Mikasa le sonrió para despreocuparla
–Bien –la rubia tomó sus cosas y se retiró de la casa, dejando a los dos amigos a solas
–Ahora si, hablemos sin tapujos –dijo el subcomandante –¿que es lo que no quieres contarle a Murakumo? ¿te avergüenza tu lazo con él?... o ¿aún te duele su ausencia?
Mikasa apretó sus labios amargamente.
–Aún... aún no puedo quitármelo de la cabeza –dijo la mujer emitiendo un gran suspiro –aún no comprendo porque tomó esas decisiones y no entiendo porque me esta persiguiendo. Él esta muerto... entonces... ¿por qué siento que me vigila y señala con rencor?
–Cuando regresaste a Paradis no parecías tan afectada ¿por qué no nos dijiste como te sentías? –Armin cuestionó preocupado
–Cuando estuve en Hizuru, las pesadillas me atormentaban –reveló la Ackerman –por eso cuando tuve la oportunidad, regresé a aquí. Cuando los volví a ver, sentí una enorme paz y un cariño incondicional a pesar de que no me recordaban, por eso decidí quedarme. Sin embargo, todos mis pesares regresaron ese día... –Mikasa colocó implícitamente sus manos sobre sus piernas
–La Tragedia de Mitras
–Al ver a ese gigante blanco recordé al Titán Colosal que destruyó nuestros hogares. Cuando esos escombros me cayeron encima, recordé a Carla, e inmediatamente sentí como si yo tomara su lugar –la mujer comenzaba a derramar lágrimas –cuando le pedí a Murakumo huir, fue cuando lo volví a ver –la voz de Mikasa se hizo más queda –ahí estaba él, señalándome con sus ojos acusadores, murmurando: "No puedes esperar un final feliz en una historia de terror"
Armin estaba sorprendido por aquella revelación tan importante.
–Desde ahí, sé que no tendré esa vida tranquila que tanto anhelaba –finalizó Mikasa con profunda tristeza
–¡No digas eso! –reprochó el rubio –Eren nunca te desearía la desgracia. ¡Aún con todos sus errores, no sería capaz de guardarte rencor!
–Pero... entonces... ¿por qué provocó el Retumbar? ¿por qué hizo eso sin decirnos?. Eramos sus amigos ¿cierto? –Mikasa seguía llorando, su voz denotaba mucho dolor y coraje
–Sí, lo eramos –contestó Armin. Él también se cuestionaba las acciones de Eren
El subcomandante recordó aquel suceso que creyó lo acercaría fuertemente a Eren Jaeger: la pelea de ambos enfrentando al titán Colosal de Berthold. Esa vez, Armin había logrado encontrar una debilidad en aquel monstruoso titán y por tanto, creó un plan detenerlo.
~ –Te prometí que iríamos a ver el océano juntos ¿te he mentido alguna vez? –le mencionó Armin con determinación– no importa que, ¡apegate al plan! ¿de acuerdo? –el rubio estaba por poner sus pies sobre la muralla, pero fue el propio Eren quien lo encerró entre sus manos, antes de caer desde lo alto
"¡¿Qué haces Eren?!" se preguntó el rubio, habían acordado que él sería el cebo para desgastar al titán Colosal y Eren usaría esa distracción para atacarlo por detrás.
–¡No lo acepto! ¡No puedo dejar que hagas eso! –rugió Jaeger una vez que salió del titán, estaban al pie de la muralla –¡Dame tu capa, yo seré el cebo!
–¡Si tu vas, seras descubierto y devorado!
–Estoy seguro que me querrán llevar al lugar de donde vienen, antes de devorarme
–Pero Eren... –murmuró Armin desanimado
–¡Tú debes ver el océano! Si debo hacer esto, ¡no me importa! ¡no arriesgaré tu vida! –Jaeger logró quitarle la capa a Armin, cubriéndose la cabeza– No te considero un cobarde –dijo el castaño como leyendo los pensamientos de su amigo– al contrario, eres un héroe y ¡yo no puedo dejar que un héroe muera!
Enseguida Eren subió para mostrarse ante Berthold, quien primero, obviamente dudo, aunque después hizo uso de su energía calorífica, mientras Armin esperaba el momento indicado, aunque le dolía ver a su amigo siendo abrasado por el calor. Luego, el cuerpo quemado de Eren cayó, y Hoover notó que el titán de Ataque seguía inmóvil al pie de la muralla, se confió demasiado en el resultado favorable, hasta que logró apreciar que no era el Atacante, sino su réplica cristalizada, para su desgracia, lo notó demasiado tarde, pues Arlert había salido a toda velocidad y apuntaba con coraje y fuerza a la nuca del Colosal.
Así fue como Armin logró sacar a Berthold del titán y llevárselo como prisionero. Eren estaba muy herido, aunque por fortuna, gracias a sus poderes regeneradores no era de gravedad, él se quedó a su lado para protegerlo. Después llegaría el Capitán Levi y detrás de él, el Comandante Erwin casi muerto. Las condiciones fueron aprovechadas para su causa, y así, Erwin Smith devoraba al titán Colosal. ~
–A veces me pregunto, si hubiésemos tenido otro resultado en Shiganshina –mencionó Armin –¿él hubiese hecho lo mismo?
Tanto el rubio como Mikasa se quedaron en silencio, cuestionándose internamente la razón detonante para que Eren provocara un Retumbar parcial, Jaeger nunca dio muestras de hacer algo tan radical.
–En principio creí que Floch le había arrastrado a sus nefastas ideas –expresó Ackerman, aún le disgustaba el pelirrojo de su generación –pero él y su grupo se revelaron hasta que Eren despertó a los colosales
Armin suspiró, por desgracia había aparecido Floch en la conversación. Apretó los puños, era hora de notificarle a su amiga su descubrimiento.
–Hablando de Floch –el rubio suspiro una vez más –hay algo que tienes que saber, y es un asunto muy serio
–¿Qué es? –cuestionó la mujer secándose las lágrimas y esperando lo peor
–El príncipe... en su último acceso a las memorias descubrió algo... ¿espeluznante?
–¿Vio las memorias de Eren?
Armin negó –Vio las memorias de Florian Reiss y ahí se enteró que es hijo de Floch
–¿Eh? –Mikasa había entornado al máximo sus ojos grises
–En un principio lo descartamos, pero hay varios indicios de que el príncipe dice la verdad
–¿C-como? ¿Floch? ¿C-cuando? –Ackerman comenzó a hacer preguntas así como las pensaba –¿Cómo llegó el niño a la reina?
–No sé –respondió Arlert apenado –aunque es una coincidencia muy extraña
–El hijo de Floch sobrevivió a la Rebelión de los Muros y fue adoptado por la reina, y ahora es quien tiene el poder de los titanes –Mikasa habló mucho, muy pocas cosas la sorprendían –¿es una especie de plan elaborado?
Armin bajó la cabeza, el príncipe Reiss también le había externado sus sospechas. Y es que el destino del joven pelirrojo estaba marcado con muchas conveniencias, tan precisas, que le causaba escalofrío pensar que fuesen obra de Forster o Jaeger, o ¿había un tercero involucrado?.
–Historia –se escuchó la voz Mikasa –¿qué hay de Historia? ¿sabía sobre esto?
Arlert levantó su mirada, el rostro de Mikasa mostraba preocupación, a ella también le había dolido mucho la muerte de la anterior reina, pese a que la rubia nunca los recordó.
–No parece que estuviese enterada –respondió el de ojos azules
–No creo que ella permitiera algo así –dijo Mikasa con nostalgia
Armin cerró los ojos con pesadez, en su interior deseaba que las palabras de su amiga fueran ciertas, él tenía sus dudas, especialmente porque la reina nunca reveló los motivos de su repentino embarazo, aunque todo apuntaba a que le estaba dando tiempo a Zeke.
–No, al menos de manera consciente –admitió el subcomandante –pero si lo hizo, seguramente fue bajo presión o amenaza –Armin recordó que la decisión de sofocar la Rebelión de los Muros fue debido a la inmensa presión de los altos mandos y a Hizuru
–Historia, ella realmente sufrió tanto como nosotros –admitió Mikasa –ahora entiendo porque él se oponía a que ella devorara a Zeke
Armin respingó y tuvo un mal presentimiento, el cual enseguida quiso corroborar.
–Mikasa, tú... tú ¿aún sientes algo por él? –preguntó Armin con delicadeza, sabiendo de que era un tema doloroso para su amiga
La de cabellos negros negó con serenidad, algo que asombró al rubio y a la vez le hizo sentirse aliviado.
–No siento más que infinito agradecimiento por haberme salvado de esos tratantes, y por haber sido parte de su familia. Él fue mi primer amor y por eso siempre lo llevaré en mi corazón –confesó la de cabellos negros ligeramente sonrojada y llevándose una mano a la altura del pecho, entonces recordó...
~ Después de que hubiesen hecho contacto con los soldados voluntarios y de que comenzaran a modernizar la isla. La joven Ackerman, tan apegada a Jaeger, empezó a notar que éste tenía cambios de ánimo repentinos y algunas acciones eran cuestionables. Debido a las memorias de sus antecesores, Mikasa veía como su amigo y amor platónico se iba consumiendo por la presión, la desesperación y la ira, y aunque ella estuviese dispuesta a seguirlo hasta el mismísimo infierno, no sabía como declararle ese sentimiento tan encantador y doloroso a la vez.
–Estaba preocupado por Historia –había declarado el portador del titán de Ataque sorpresivamente en aquella reunión– me preocupaba que por esta información sin confirmar, ella pudiese acabar convertida en un titán por la fuerza
Esa fue la primera vez que Eren escondía información, sin embargo, después se volvió impaciente en cuanto al tiempo de Zeke y veía como única alternativa el Retumbar, aunque tanto ella como Armin pensaban que solo lo proponía como una amenaza. El comandante Smith fue lo bastante astuto para tenerlo controlado, pero eso no le evitaba acercarse a Yelena y a otros sujetos sospechosos.
La ausencia de Sasha y el modo de negociar con Marley y el resto del mundo, fue agotador física y mentalmente, prácticamente no tenia tiempo para buscar un momento a solas con él. De hecho, podía jurar que incluso la evitaba, aunque nunca entendió el porque. Fue, durante su viaje a Marley, que Eren y ella coincidieron, y él le cuestionó un asunto importante.
–¿Por qué te preocupas tanto por mí? ¿es por qué te salve cuando eramos niños o por qué soy tu familia? –cuestionó el joven castaño con angustiada expresión –¿Que soy yo... para ti?
Ese momento es el que estuvo esperando desde hace mucho tiempo, sin embargo, a pesar de que su corazón latía violentamente y su rostro estaba sonrojado, sus palabras la acabaron por traicionar. Después, nunca mas hubo una conversación entre ellos, nunca le confesó sus sentimientos y nunca se enteró si él le correspondía, aunque una rara sensación en su pecho le indicaba que Eren nunca le querría de la misma manera que ella lo hacía.
Todos los motivos de Jaeger para provocar el Retumbar jamás los conoció y para mayor desgracia, intentó borrar de la memoria de los habitantes de la isla, su existencia. Siendo ella, la única que aún lo recordaba con nostalgia y soledad. ~
–... pero... él esta muerto... y yo... no podía quedarme estancada... –lo decía con sinceridad, pues ni la estadía en Hizuru fue lo suficiente efectiva para sepultar sus sentimientos por él. Al regresar a Paradis, comprendió que todos avanzaban sin él, y cansada de seguir así, decidió darse la oportunidad de sanar su corazón y poco a poco volver a amar.
~ –¡Que nombre tan extraño! –mencionó Jean mientras hacía malabares, pues con una mano sostenía el periódico a una distancia considerable para leerlo, y con la otra mano cargaba a su hijo, que curioso, quería tocar el papel
–Eso mismo dijiste de Murakumo –declaró la morena en forma de divertido reproche, mientras preparaba la comida
–Pero Murakumo suena bien ¿no es así? –hizo la pregunta viendo al bebé que aún ansiaba el periódico –yo hablo del nombre que le puso la reina al niño que adoptó
–¿La reina ha adoptado? –preguntó curiosa la ahora señora Kirstein
–Es la noticia del día –le mostró el periódico, donde, con letras grandes anunciaban la nueva –es un huérfano sobreviviente de la Rebelión de los Muros, si no mal recuerdo, es aquel que salvó Gabi
–¿Y como se llamará el principito? –preguntó la mujer con inocencia, estaba por servir la mesa
–Eren... Eren Reiss
Mikasa en su identidad de Ryoko se paralizó del tal manera que ni siquiera fue consciente de que soltó el plato de comida y éste cayó estruendosamente, asustando al pequeño Murakumo y poniendo en alerta a Jean.
–¿Estas bien Ryoko? –cuestionó Kirstein preocupado y poniéndose de pie rápidamente –¿te hiciste daño?
–E-estoy bien, no pasa nada –contestó torpemente, agachándose para recoger el desastre y en parte para esconder su rostro, probablemente confundido
–Espera, traeré la escoba –dijo Jean, quien colocó al bebé en su silla y fue por los utensilios de limpieza
–Eren –pronunció con lentitud, hacia tanto tiempo que no escuchaba ni pronunciaba ese nombre
Desde que decidió quedarse en la isla se había prometido sepultar su nombre, agradecía que ninguno de sus compatriotas lo mencionará más que como Jaeger o el Demonio de Paradis. Eren, era un nombre prohibido en su corazón, incluso nunca lo propuso como nombre para su hijo, irónicamente, la reina ahora usaba ese nombre en un niño que había adoptado.
En ese momento, con los ojos bien abiertos, por fin sus dudas se aclararon. Levantó la vista al nene que le veía curioso y también comprendió que en su camino, ya no estaría él.
–Yo también quiero ser libre ~
Mikasa sonrió ligeramente y completó con voz dulce –Pese a todo, nunca cambiaría este destino
Armin también sonrió tiernamente.
–Yo tampoco lo cambiaría –admitió el rubio –solo queda seguir avanzando
–Es verdad –aceptó Mikasa, haciéndole gracia que el rubio usara la frase emblemática de su difunto amigo
–Ahora que te he puesto al tanto, te pido que cooperes para encontrarle solución a esto –pidió el subcomandante
–Pero ¿como puedo ayudarte en este estado? –se lamentó la morena
–Estoy cerca de dar con el antídoto –confesó el hombre– y puede que la clave este en el linaje Ackerman. Después de todo, ellos tienen el poder de los titanes manteniendo su cuerpo humano
–¿Acaso quieres experimentar... –La morena pronunció algo asustada, Armin le interrumpió antes de que tuviera una idea equivocada
–Solo necesito una muestra – el rubio le miró fijamente –de preferencia que sea pura
–Armin, tu sabes que solo quedamos Murakumo y yo, y ambos somos mestizos
–Lo sé, y tu bien sabes que Murakumo es "diferente"
Mikasa comprendió de inmediato a lo que se refería Arlert, así que después de pensarlo por un rato, se decidió.
–Bien, haré lo que pueda –mencionó con tono seguro
–Mikasa, todo esto lo hago porque quiero que los chicos vivan en paz. Que ellos no repitan nuestro ciclo, todavía tienen una larga vida por delante, merecen ser libres de esta carga. No puedo rendirme ahora
–Estoy contigo en esto, Armin –la morena le tomó de las manos y le apoyó como aquella primera vez que creían que Eren había muerto en Trost
–Gracias –Armin apretó el agarre entre sus manos y así se quedaron un rato, en aquel confortante momento que no se había podido lograr en muchos años
Ambos amigos seguirían, pese a las dudas y heridas que había dejado aquel quien los unió para siempre.
...
Ehrmich
El príncipe Eren seguía en sus intentos de visualizar las memorias de sus antecesores, aunque hasta ahora no había obtenido ningún resultado. Irina ya se estaba acostumbrando a usar su poder, aunque aún no sabía como elegir a que memoria acceder, pues, una vez entrando a esa especie de trance, era llevada hacia un espacio vacío donde solo podía ver imágenes móviles, sin poder detenerlas, analizarlas o tocarlas. En cambio, el príncipe pelirrojo ya mantenía la concentración, gracias a que Derek le enseño como meditar y por tanto calmar sus impulsos.
Ese día, Eren se adentro bastante a sus pensamientos que incluso Irina no pudo sacarlo de ese estado, le movió suavemente del hombro y de pronto sintió un toque eléctrico, pero no vio ningún cambio que le indicara que su compañero había accedido a las memorias. Así que salió de la habitación para reunirse con su mellizo.
–¿Lo ha logrado? –cuestionó el muchacho apenas visualizó a su hermana
–No –le contestó –creo que tu técnica lo ha hecho quedarse en trance. No se si eso sirva de algo –confesó la melliza
Derek levantó su mirada al cielo nuboso, donde se abría paso el primer rayo de sol, la nieve por fin se detendría. –Servirá –sonrío satisfecho.
En ese momento Reiss por fin pudo visualizar algo.
~ Caminaba somnoliento por los pasillos del castillo, el día había sido duro y no podía dormir tranquilo, por lo que se le ocurrió ir con su hermana y pedirle –por muy vergonzoso que sonara– dormir con ella. Ignorante de la hora y de la ausencia de guardias, siguió su camino hasta la habitación de la princesa, en la cual, la puerta estaba semiabierta y se lograba apreciar la luz titilante procedente de una vela.
–Ymir –murmuró con voz queda, se acercó más para llamar nuevamente, pero lo que logró apreciar, le mantuvo en su lugar
La princesa estaba de pie frente a una persona desconocida que estaba encapuchada y vestida de negro, sus sombras se reflejaban espeluznantemente en la pared.
–Princesa Ymir, si quieres vengarte, no tienes más opción que luchar –decía aquel ser misterioso, su tono era grave e incitador –¿vas a dejar que la muerte de tu madre sea en vano?
Ymir respingó pero no dijo nada. Negó con la cabeza.
–Yo puedo darte el poder de los titanes y con este poder incluso puedes destruir el mundo –el sujetó alzo su mano y la cerró con fuerza, como si estuviese exprimiendo bruscamente algún fruto
–¡¿Destruirlo?! ¡Yo no haría eso! –exclamó horrorizada la rubia –¡no se quien sea usted, pero por favor pare de decir esas cosas! ¡Mi madre nunca estaría de acuerdo!
El sujeto sonrío con mofa –En eso tienes razón
–¡No es un buen momento! ¡Respete mi luto! ¡Por favor retírese! –gritó Ymir indignada –¡o llamaré a mi Guardia!
El hombre sonrió nuevamente –No te culpo por no saber quien soy, pero nadie puede detenerme, ni tus guardias ni el mundo
La princesa sintió un horrible escalofrío que la hizo retroceder, hasta pegarse a una mesita, el sujeto misterioso se acercó a ella a pasos lentos.
–Tu serás la próxima reina y tendrás varios enemigos. Si obtienes el poder de la Fundadora podrás defenderte y defender a tu nación –el pequeño príncipe veía esto por la abertura de la puerta, el aura de aquel sujeto le calaba los huesos y más en ese momento en el que las sombras dibujaban un extraño parecido: la primigenia Ymir haciendo un pacto con el Demonio de la Tierra –Decide Ymir, serás la protectora de esta isla o la que se quedará de brazos cruzados esperando nuestra extinción
–¿P-por que? –fue lo único que pudo formular la princesa
–Para ser libres –anunció el hombre extendiendo su mano hacia la muchacha rubia
–¡Alto! –se escuchó un grito agudo, Ymir entornó los ojos asombrada, mientras el sujeto misterioso se quedo paralizado –¡No dejaré que dañes a mi hermana! –el pequeño príncipe había saltado interponiéndose entre la princesa y el desconocido
–¿Hermana? –preguntó el hombre secamente
–¡V-vete! –ordenó el niño, sus piernas temblaban, aún así mostraba una gran determinación
–¡No lo confrontes Eren! ¡Mejor ve por los guardias! –exclamó Ymir temiendo por su hermano
–¿Eren? –cuestionó el hombre, esta vez su voz tenía un extraño matiz, como si estuviera confundido –¿Ese es tu nombre? –le cuestionó al niño, mientras lo examinaba minuciosamente en silencio
–¡Guardias! –gritaba Ymir, una y otra vez –¡¿donde están!?
Después de un par de minutos de tensión, el hombre bufó y rio con acidez. –Esto es tan inesperado –se llevó su mano a su rostro aún cubierto –en ese caso...
El hombre nuevamente dio unos pasos al frente, hasta quedar cerca del pequeño pelirrojo, que comenzó a respirar pesadamente ante esa sensación de terror.
–Dime Eren –mencionó su nombre con énfasis –¿quieres mucho a tu hermana?
–¿Eh? –el niño no podía procesar a que se refería
–Supongo que ahora ella es tu única familia –dedujo el sujeto –¿harías todo por ella?
Eren Reiss tragó grueso y logró asentir.
–Entonces, si tanto quieres a tu hermana, no te molestaría tomar su lugar ¿cierto? –el hombre se agachó para quedar al nivel del niño, y ahí el príncipe logró apreciar parte del rostro de aquel tipo, no entendía como un simple humano poseía esa aura tan pesada
–¡No se que quieras, pero no intentes dañar a Eren! –exclamó la princesa que había logrado ubicar una daga y ahora le apuntaba temblorosa al hombre
–No puedes detenerme, a menos que yo decida a quien entregarle el poder de los titanes y solo estoy dispuesto a entregarlo a uno de ustedes –explicó el encapuchado con seriedad –elijan, ¿quien de ustedes será el nuevo poseedor?
–N-no quiero que Ymir sea un t-titan –se escuchó la vocecita de Eren –Ymir será la reina y yo la ayudaré a cuidar de Paradis, esa es mi tarea –la princesa quedó impactada ante esa tierna confesión, en tanto, el hombre se incorporó y soltó un bufido, se dio la media vuelta ignorando por un momento a ambos chicos
Ymir llegó hasta su hermano y le abrazó con fuerza. El hombre se volteó para mirarlos una vez más.
–Comprendo su lazo fraterno –comentó el encapuchado con tono nostálgico –les daré el poco tiempo que me queda, luego regresaré –su mirada se posó en el pelirrojo –entonces te entregaré este poder
–¡No lo harás! ¡No lo permitiré! –gritó Ymir irritada, pero el hombre le ignoró
–Inscribite al ejercito para que te vayas preparando, luego, te buscaré en el momento indicado –el sujeto le ordenó al pequeño –sé fuerte hasta ese día
Eren sintió como su corazón latía con fuerza, a su cabeza por fin le llegó la sospecha sobre quien era ese sujeto misterioso.
–¿Tú eres... –preguntó el niño con cierto temor
El hombre asintió. –Así es, soy Jaeger, el llamado demonio de Paradis
Los hermanos se quedaron asombrados ante la revelación. Jaeger se acercó a ellos quienes estaban paralizados.
–Sera mejor que no recuerden esta conversación –Eren Reiss pudo notar como los ojos del hombre brillaron en un tono violáceo, mientras acercaba sus manos a sus cabezas –Príncipe Eren, te vigilaré y si de verdad demuestras que puedes proteger a tu hermana y a Paradis, entonces, definitivamente te ayudaré
Jaeger tocó las cabezas de los Reiss y ellos sintieron un fuerte choque eléctrico, cayendo dormidos ante los pies del demonio de Paradis. ~
–¡Eren! –la voz de Vera lo hizo respingar y abrió los ojos de repente, respiró agitadamente
–¿Estas bien? –la poseedora del titán Acorazado le veía preocupada, detrás de ella, Irina y Derek se mostraban curiosos
–Lo he conseguido –dijo Eren después de calmar su respiración
–¿Qué fue lo que viste? –cuestionó Vera con apuro –¿por fin accediste a las memorias de tus antecesores?
–No –los presentes mostraron una cara de decepción –pero desbloqueé una memoria interesante
–¿Desbloquear? –cuestionó Irina interesada –¿no lo recordabas?
–Así es –y ahí Eren entendió porque esa noche tuvo unas visiones extrañas, además de despertar junto a Ymir sin que recordaran como llegaron a la cama –por fin recuerdo... como conocí a Jaeger.
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***Notas***
*Considero este, uno de los mejores capítulos por el simple hecho de ver a Michozita y Armin interactuar.
*Este capítulo prácticamente gira entorno a los recuerdos con Ereh.
*El arco de Shiganshina en este fic, sucedió completamente igual al manga con la ligera excepción de que Eren no dejo que Armin fuera chamuscado, y por tanto, no se tuvieron que pelear por el suero.
*¿Alguien recuerda en que capitulo Ymir y Eren 3.0 conocieron al Tatakae?
*¿Que creen que haya pensado el Tatakae al saber que el príncipe se llama igual que el?
*Por cierto, aqui ni en AO3 he subido los capitulos anteriores corregidos, así que esperenme un poco para que ya quede bien. O bien vayan a Wattpad.
