Disclaimer: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama.
Advertencia: Algo de OoC y más OC
Kruger
~ La casa de adoquines rojos se llenaba de calor y de vida con el sol matutino, a pesar de ser una de las tantas casas del gueto exclusivo para eldianos, en su interior se sentía alegría y tranquilidad, y eso se debía a la inocencia de los niños de la casa.
―Es hora del desayuno ―exclamó una mujer, e inmediatamente dos chiquillos aparecieron velozmente en el comedor
―¡Yo primero! ―mencionó un niño de unos diez años, mientras le extendía su plato a su madre
―¡Pero yo llegué primero! ―exclamó un niño más pequeño frunciendo el ceño
―Tranquilos, no peleen en la mesa ―ordenó el jefe de familia, un hombre adulto de castaños cabellos
Eren infló las mejillas en claro reproche, mientras su hermano mayor sonreía burlón. Escenas como aquella, eran comunes en el hogar de los Kruger, una sencilla familia formada por los padres y dos pequeños. Todo era ordinario en esa familia, al menos hasta llegar la noche, hora en que el señor Kruger se contactaba con un pequeño grupo de civiles eldianos que ansiaban su independencia de Marley.
Lo que empezó como una simple reunión entre vecinos para quejarse sobre los abusos de los marleyanos, se fue convirtiendo en sesiones donde presentaban ideas para concientizar al resto de eldianos, para ayudar a los más necesitados y para vivir en libertad y no encerrados en guetos. Eso mismo llamó la atención de los últimos Fritz de aquellas regiones y los invitaron a unirse a su ejercito revolucionario, Kruger y demás afiliados no dudaron en participar en aquella revuelta, aunque desgraciadamente, cometieron el error de confiar en todos aquellos que se acercaban interesados, y eso les trajo el fracaso de la rebelión y horrorosas consecuencias a los participantes.
Aquel día de verano, los chiquillos Kruger jugaban animadamente al escondite, Eren, el menor, se había escondido perfectamente en un armario que daba a la sala, cuando su madre comenzó a llamar a su padre y a sus hijos. El niño Kruger no salió de su escondite pero escuchó como sus padres gritaban nerviosos y corrían de un lado a otro, estaba por salir del armario cuando escuchó la voz de su padre.
―¡Eren, donde quiera que estés, no salgas! ―le ordenó el hombre, dejando paralizado al niño ―¡No importa lo que escuches o veas! ¡Por favor no salgas! ¡Sigue escondido hasta que ganes el juego!
El pequeño Kruger no supo que decir o hacer, pues aquello no sonaba como un juego, más bien era como una orden, y viniendo de su padre era más bien castigo, pues ese tono no lo usaba a menos que estuviese molesto con él. Luego escuchó unos golpes provenientes de la puerta, seguido de gritos y pasos, Eren prefirió obedecer las ordenes paternas.
―¿Ustedes son los Kruger? ―habló un intimidante hombre de uniforme color marino, claramente era un soldado marleyano
―¿Se puede saber porque entraron así en mi casa? ―cuestionó imperturbable el señor Kruger, poniéndose frente a su esposa e hijo ―solo somos una familia común
―¿Común? ―repitió el hombre y saco unos papeles de su uniforme ―eso no dicen los informes
―¿Qué informes? ―preguntó Kruger asombrado, no recibió respuesta, al menos no en palabras, pero si un porrazo de unos de los oficiales que lo hizo caer al suelo
―¡¿Pero qué... ―el señor Kruger se limpió la mandíbula, mientras su esposa e hijo mayor lo ayudaban a sentarse
―Estos informes indican que usted, participó en el ejercito revolucionario de los Fritz que se oponían a Marley ―mencionó el oficial con molestia ―¿Lo va a negar? ―otro de los oficiales apuntó su fusil a la mujer y al niño, que comenzaron a sollozar
―¡Espere! ―clamó el señor Kruger asustado ―¡Si participe! ¡Yo aceptaré mi castigo! ¡Pero deje en paz a mi familia!
El oficial encargado le miro con seriedad, se acercó al hombre castaño y le sonrió con mofa ―Es una lástima, nosotros recibimos ordenes claras y no podemos desobedecerlas ―luego le hizo una señal a un tercer oficial que llevaba una aceitera
―¡¿Qué van a hacer... ―dijo Kruger con desesperación ―¡Llévenme a mí!
Eren seguía quieto, pero buscaba una forma de saber que ocurría afuera, con el mayor sigilo posible se movió y encontró una pequeña fisura en el armario, con mucha atención enfocó a su familia acorralada en el piso y a tres soldados frente a ellos. Comenzó a temblar, su instinto le decía que aquello no era nada bueno.
―¡Cierra la boca demonio! ―exclamó el oficial encargado, tomando la aceitera y rociándole a la familia el contenido ―¡Nadie va a venir a ayudar a malditos rebeldes como tú! ―enseguida encendió un fósforo para terror de los Kruger ―Desaparezcan
―¡No por favor! ¡Esper... ―gritó despavorido el señor Kruger
El oficial inmisericorde tiró el fósforo cerca de sus víctimas, deleitándose con las caras de terror de éstas, cuando Eren quiso entender que sucedía, notó que su padre comenzaba a encenderse, le siguió su madre y su hermano. Sus agonizantes lamentos le congelaron la sangre, quería llorar, gritar que pararan y a la vez despertar, pensar que estaba teniendo una pesadilla, una muy aterradora en la que veía retorcerse entre las llamas a sus seres queridos, su cabeza daba vueltas a medida que el humo se hacía más denso.
―Escuché algo ―dijo el oficial que sostenía el fusil ―proviene de allí ―señaló al fondo de la sala, donde estaba un armario
El oficial encargado arrugó las cejas, pero prefirió darse la media vuelta ―El trabajo esta hecho ―soltó la aceitera y se dirigió a la puerta ―aquí sucedió un accidente, y toda la familia falleció intentando salir ¿de acuerdo?
Los otros dos oficiales asintieron y salieron después del hombre, para ese momento los Kruger ya no se movían, el único que aún estaba vivo era el más pequeño, pero debido a que estaba en el armario y las llamas ya estaban consumiendo parte de la casa, parecía que su fin también estaba cerca. Por suerte, un hombre rubio entró por la ventana y viendo que solo habían tres cuerpos entre las llamas, buscó tan rápido como pudo por los alrededores, encontró a Eren y salió justo a tiempo, antes de que la casa se consumiera en su totalidad.
...
―¡Eren! ―escuchó lejanamente, su mente le hizo creer que su padre lo llamaba a levantarse de la cama
―¡Hey! ¡Vamos pequeño! ―de pronto unas manos le tocaron el rostro, sacándolo de su sopor
―¿Estas bien? ―preguntó un hombre mayor de barba blanca ―¡Vamos muchacho, responde!
Hasta ese momento, Eren Kruger volvió a tener consciencia de su alrededor, sintió como si hubiese tenido una horrible pesadilla. Para su desgracia, la pesadilla era tan real, que el olor a chamusquina seguía en el ambiente.
―Creo que en definitiva enfrenta un shock por lo que presenció ―explicó el hombre rubio ―sus padres y su hermano fueron... ―el rubio se pasó una mano por el cabello, frustrado
―Debe descansar y hay que revisar si no aspiró mucho humo―habló un joven de negros cabellos y anteojos, notaba al niño bastante pasmado
Kruger alzó la mirada atemorizado, se encontraba en un lugar desconocido con hombres también desconocidos, temió porque "aquello" se repitiera.
―No te preocupes, estas en buenas manos ―el hombre barbado le acarició los cabellos, tratando de calmarlo―no te dejaremos solo
―Tu padre fue nuestro compañero, es lo mínimo que podemos hacer por él ―explicó el rubio al ver tan asustado al niño
Pero esas palabras de aliento y muestras de apoyo no sirvieron para hacer sentir mejor a Eren, incluso lo sintió tan vacío.
―Es mejor irnos de aquí, podrían regresar ―mencionó el de cabellos negros, los demás le siguieron, sacaron a Eren cubierto con una manta
Kruger no tuvo otro remedio que ir con aquellos hombres, después de subir al auto buscó con la mirada la que había sido su casa, que aún desprendía humo, entonces comprendió que a partir de ese momento no tenía a nadie más, su corazón se fue llenando de una furia indescriptible, y un único pensamiento colmó su cabeza infantil: Venganza.
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Eren recibió ayuda de los compañeros sobrevivientes de su padre y fue creciendo como un chico con ideas simpatizantes a la restauración de Eldia y en contra de la opresión marleyana, su idea de venganza seguía avivándose cada vez más, especialmente al ver como los soldados de Marley abusaban de los eldianos y los humillaban constantemente. Ese día no era tan diferente, cuando en su camino a casa, Kruger notó como una joven eldiana era acosada por un trío de soldados, que se divertían costa de la pobre chica. Eren solo pudo apretar los puños y rechinar los dientes de impotencia.
―Es terrible ―Kruger escuchó una voz a sus espaldas, volteó lentamente esperando encontrarse con otro de esos cerdos marleyanos, pero solo estaba un hombre de largos cabellos negros, ajustándose las gafas ―lamentablemente no podemos hacer nada
Eren le miró detenidamente, no lo reconoció como un habitante del gueto, sin embargo estaba seguro que era eldiano, por el brazalete marrón que portaba en el brazo izquierdo.
―¿Quien eres? ―soltó inmediatamente Kruger ―no te he visto por aquí
―Me trasladaron nuevamente aquí ―respondió el hombre, sin atemorizarse por la hostilidad del adolescente castaño ―soy Nolan Miller, un gusto chico
―Eren Kruger ―dijo el joven seriamente, su acompañante entrecerró los ojos
―Kruger... ¿entonces eres de los revolucionarios?
El castaño no le respondió, comenzó a prepararse para pelear, o huir.
―No te preocupes, yo también pertenezco a ese grupo ―el hombre moreno nuevamente vio de reojo a los soldados y a la indefensa joven ―¿y quien no?, con tipos como esos
―Son una escoria ―escupió Eren, y Nolan vio en sus ojos una furia abrasadora
―Así es, por eso debemos buscar una forma de recuperar nuestra libertad ―mencionó el hombre de largos cabellos ―para eso debemos pelear a nuestra manera
―Ojala hubiera una manera de adentrarnos en sus filas ―sugirió Kruger ―entonces, así podríamos tener una oportunidad ―apretó su puño derecho con determinación
―No es tan fácil, ellos hacen exámenes para comprobar si tu sangre pertenece a la raza de Ymir
―Eso lo sé, aún así... ―Kruger recordó nuevamente a su familia siendo consumida por las llamas
―¿Estarías dispuesto a arriesgarte? ―preguntó Nolan ―tendrías que ser bastante cuidadoso para que no te descubran
―Yo solo... quiero seguir avanzando, no podemos independizar a Eldia si solo seguimos escondidos
―Si tan seguro estas, puedo llevarte con un médico que puede falsificar tu registro
―¿Hablas en serio?
―Él lo hizo, después de todo, ¿Quién pone en duda a un médico? ―respondió el hombre de anteojos ―¿qué dices?
―¿Puedo confiar en ti? ―cuestionó Kruger
―Parezco sospechoso ¿eh? ―Nolan Miller sonrió divertido ―pero, honestamente concuerdo con tu pensar. Si no hacemos algo más que estar entre las sombras, no avanzaremos, aunque ¿realmente quieres ser tú el que dé ese paso?
―¿Hay otra opción?
Miller sonrió, ésta vez resignado, ese chico era un obstinado. Sin embargo, cumplió su palabra y esa misma semana, los papales falsos de Eren Kruger, demostraban que era 100% marleyano, y por tanto, no hubo problema en ser aceptado al reclutamiento de Seguridad Pública.
El primer paso, ya se había dado.
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Eren Kruger había sido aceptado en la División de Seguridad Pública, pese a eso, aún no podía moverse libremente y mucho menos, podía contactar a los sus compañeros revolucionarios. Incluso temía que llegaran a realizar más pruebas de sangre ahí mismo, así que inteligentemente comenzó a ganarse el favor de los instructores, especialmente de aquel perezoso encargado de impartir Logística, al que ayudaba con su papeleo hasta tarde.
Aquel día, por fin había terminado con esos deberes "extra" y se dirigía cansado hacia su dormitorio, cuando algo chocó contra su espalda. Por un momento, sintió el alma escapársele del cuerpo, inhaló y exhaló con lentitud, buscando tranquilizarse.
―Lo siento
Escuchó una voz masculina a sus espaldas, al darse la media vuelta, se encontró sentado en el suelo, a un joven de su edad aproximada, de cabellos castaños, sus ojos eran del mismo color.
―Descuida―Kruger se mostró amable, aunque ese hombre le daba una sensación misteriosa―fue un accidente
―De verdad lo siento ―el joven se reincorporó y recogió sus cosas que habían caído al suelo ―soy nuevo aquí, así que no conozco las instalaciones
―Supongo que vas al laboratorio ―dedujo Eren, al ver entre sus cosas una bata blanca ―esa área esta en aquel edificio ―señaló las instalaciones que estaban al frente
―¡Oh vaya! Si que me desvié ―comentó apenado el joven ―agradezco tu ayuda, soy Surt Weldon y estaré en la Sociedad de Investigación en Biología Titán
―Eren Kruger, de la Autoridad de Seguridad Pública
―Un placer conocerte, espero que nos llevemos bien ―dijo el joven científico―después de todo, ambos departamentos nos necesitamos mutuamente
―Tienes razón
―Espero verte nuevamente, Kruger ―se despidió el castaño
Sin embargo cuando pasó al lado de Eren, éste sintió como un escalofrío paralizante lo inundaba, se quedó totalmente quieto mientras su mente batallaba para mover su cuerpo, una vez que se recuperó, respiró abruptamente.
―¿Quien es ese tipo? ―se cuestionó ante la rara sensación que el científico causaba, esperaba no volver a encontrárselo.
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Era el año 817, Eren Kruger había logrado ganarse la confianza de sus compañeros y superiores, así que ya comenzaba a moverse como espía, lamentablemente también sabía que pronto tendría que comenzar a realizar la pesada labor de perseguir y castigar a sus compatriotas. Temía el día en que tuviera que hacerse de la vista ciega, o incluso, participar en la desgracia de alguna desafortunada victima.
Ese día llegó, justo cuando tomaba un descanso junto a su compañero de patrullaje, un rechoncho y arrogante hombre de apellido Gross. La causa fue un par de niños eldianos que se habían escapado del gueto, todo por ir persiguiendo un dirigible. Gross inmediatamente los atemorizó al saber que no tenían autorización de salida, él no quiso quedarse atrás y golpeó fuertemente al niño (para después dejarlo ir) como reprimenda, mientras su compañero se llevaba a la niña. Aún no conocía lo suficiente a su camarada, así que nunca imagino lo que éste iba a realizar.
Recordaba, la mirada aturdida del hermano de la niña, los sollozos de la madre y la cara acongojada del padre, aunque éste, cobardemente defendió a Gross de las acusaciones del niño, que ahora sabía se llamaba Grisha Jaeger. Gross había tenido la osadía de asesinar a la niña, de una forma realmente brutal y desechar su cadáver como si fuese basura. Él no hizo ni dijo nada, pero eso no evitó que sintiera un desagrado repulsivo por su compañero, y también, que inconscientemente se sintiera identificado con Grisha.
Ese fue el primer acto, en el que, si bien no participó, si fue cómplice en ocultar la verdad, a favor de los marleyanos. Sintió una gran frustración ante ese abominable acto, pero no podía echarse para atrás, tarde o temprano, le haría pagar a Gross por ese crimen.
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Dos años mas tarde, ya participaba en atroces actos contra sus compatriotas, desde un interrogatorio intimidante hasta brutales torturas. Sabía como esconder perfectamente sus emociones tras esa máscara de seriedad e indiferencia, aunque desde aquella vez que su familia murió, había desarrollado ese habito de esconderse ―como en aquel armario― y solamente mirar como varios eldianos eran torturados y llevados hasta Paradis para convertirse en hambrientos gigantes errantes.
Al mismo tiempo que apresaba y hacia de verdugo con varios compatriotas, también brindaba información, armas y nuevos integrantes a los revolucionarios, en donde lo empezaron a conocer como "el Búho" por sus constantes mensajes nocturnos. Siempre se las arreglaba para no ser descubierto enviando mensajeros o dejando pistas sin que nadie lo descubriera. Así fue, hasta cierta noche, mientras colocaba un mensaje cifrado en las ruinas cercanas a una playa; una voz le llamó por su nuevo alias, y él asustado, tuvo que volver a ensuciarse las manos clavándole un cuchillo en el cuello a la misteriosa persona que lo descubrió.
―Esto es algo doloroso ¿sabes? ―Eren Kruger se pasmó al escuchar tan normal al sujeto. Se decidió a rematarlo ―aunque lo intentes no podrás ―dijo el hombre que llevaba anteojos
―Te volaré los sesos entonces ―declaró Kruger con aquella seriedad característica de él, mientras le apuntaba a la cabeza con una pistola
―Eso no suena bien ―dijo simplón el hombre ―el Búho no querrá matar a un viejo conocido ¿o sí? ―sonrió amistosamente, aún cubierto de sangre
Kruger se mantuvo firme, inspeccionando al hombre, ese rostro se le hacía conocido, al igual que los largos cabellos negros, entonces recordó a una persona que tenía esas características.
―Miller ―pronunció Eren, sorprendido de ver a aquel hombre que le ayudó a entrar en la Seguridad Pública de Marley ―¿Qué haces aquí?
―Algo me decía que tú eras el Búho, y no fallé ―Nolan Miller entonces tomó asiento en lo que había sido un muro
Kruger entonces recordó que lo había herido de muerte ―¿Tú? ¿Cómo? ―Miller le mostró como la herida se cerraba humeante
―Es por esto que estoy aquí ―Nolan buscó entre su ropa un estuche rectangular y se lo mostró a Kruger ―¿Sabes que es esto?
Eren asintió, ahora comprendía porque no reconoció de inmediato a Miller, éste parecía haber envejecido repentinamente ―¿Robaste alguno de los titanes cambiantes?
―¿Robar? ―Nolan se indignó ante el comentario ―¡Nunca lo he hecho!. Además si eso fuese cierto, Marley ya hubiese armado un alboroto por eso
―Entonces...
―Kruger ―la voz de Miller sonó fuerte ―¿De cual de todos los titanes hasta ahora se desconoce su paradero y su portador?
El oficial de Seguridad Pública abrió de más sus ojos, asombrado de que pudiese tener frente a él, al titán desaparecido.
―El Atacante
El hombre de largos cabellos suspiró y alzó la mirada hacia la noche estrellada ―Estoy por cumplir los 13 años
―¡¿Eso significa... ―Kruger perdió por un momento su seriedad
―Tú eres el más indicado ―le dijo Nolan ―para convertirte en el próximo portador
Eren Kruger sintió un nudo formarse en su garganta, sabía lo que eso implicaba. Miller comprendió sus expresiones.
―No te obligaré, pero primero quiero que escuches un poco sobre este titán ―el hombre de anteojos le pidió al Búho sentarse a su lado
Kruger en principio dudo, aunque al cabo de un par de minutos de indecisión, acabó sentándose junto al hombre moreno.
―Este titán al igual que los otros ocho proviene de Ymir Fritz, y por su excelente poder de combate, fue llamado el Titán Atacante. Como sabes, es un titán considerado ausente desde hace mucho tiempo
―¿Tú sabes por qué el Atacante se ha mantenido escondido? ―cuestionó el Búho, sacando un cigarrillo para calmar su estrés
―Hace varios años, el rey Fritz de esa época, hizo algo que modificó el destino de Eldia, "ese suceso" marcó el inicio de la Gran Guerra Titán ―Nolan se notaba melancólico, Kruger sintió como si el moreno cargara con un gran peso. ―Y también hizo que el Titán Atacante, que se había mantenido cerca del rey, se rebelará, huyera y se mantuviera escondido hasta hoy
―¿El titán de Ataque se rebeló contra el Rey? ―interrogó Kruger ―entonces ¿por qué no se alió con el bando de los Tybur?
―El titán de Ataque en realidad desobedeció al rey y decidió autoexiliarse, y la razón de eso, fue porque descubrió que el mismo Rey dio la orden de asesinar a los Zwilling
―¡¿El Rey dio la orden?! ―exclamó Eren impresionado, conocía algunos registros de esa familia
Nolan Miller asintió y continuó con su relato ―Desde aquel día, el Atacante actúa en solitario, aunque siempre busca la libertad, avanza y lucha por ella, no importando el tiempo ni las condiciones
―Justo ahora estaría bien aplicar su poder ―expresó Kruger, sin embargo, Miller le detuvo con la palma de la mano
―No es tan fácil como parece, hay un poder más que debes aprender a manejar
―¿De qué se trata?
―No te lo puedo decir ―dijo Nolan con seriedad ―es un secreto que solo los portadores sabemos, tú aún no lo eres
―¿Entonces cómo aprenderé a manejar ese poder?
―No hay fórmula de aprendizaje, lo haces de manera empírica ―argumentó Nolan ―porque de esa manera todos los portadores lo hemos aprendido, lo llamamos el "Secreto de Loge", y nadie más lo sabe, ni siquiera el rey
―En resumen, tendré 13 años para averiguar el poder oculto del titán de Ataque
―Así es
―Y después de ese tiempo ¿Qué sucederá? ―cuestionó Eren
―Otra de las características del titán Atacante, es que él elige cuidadosamente a su sucesor ―Kruger entornó los ojos recordando aquella vez en que le ayudó a falsificar su registro ―es como supones, desde aquel día, puse mis esperanzas en ti
―¿Por qué yo? ―cuestionó el castaño
―El poseedor del titán Atacante debe ser alguien dispuesto a arriesgarse, capaz de seguir adelante pese a todo ―Nolan le miró compasivo ―y tú tenías esa mirada de venganza, incluso siendo tan joven
―¡¿Acaso tú... ―Eren recordó la fatídica noche donde su familia fue asesinada, a pesar de no estar completamente atento, rememoró que Nolan había sido de los hombres que fueron por él ―fuiste quien lo ocasionó?!
―No ―respondió Miller ―en ese momento aún no había heredado al Atacante. No obstante, fui capaz de reconocer tu furia interna. Y cuando decidiste entrar a la seguridad marleyana y aceptaste castigar a tus compatriotas para evitar sospechas, fue cuando entendí, que solo alguien con una voluntad férrea como la tuya era capaz de poseer al titán de Ataque
―¿Podría yo usar ese poder para mi venganza?
―Claro, pero no olvides que la libertad siempre se antepondrá ante todo ―respondió Nolan, agitado de tanto hablar ―¿Qué dices?, ¿Aceptas ser el portador del titán de Ataque?
Eren Kruger observó con detenimiento el mar sereno y la noche extinguiéndose para darle paso al día, sintió la brisa fresca acariciarle el rostro y escuchó atentamente el sonido del agua, de las hojas y del viento. Su destino estaba por cambiar, al igual que el de toda Eldia.
―Aceptó ―dijo Kruger con tono calmo, haciendo que Nolan surcara una sonrisa
―Sé fuerte Kruger ―aconsejó el hombre de anteojos, mientras le entregaba la caja que contenía una jeringa y un frasco con suero―desde ahora el destino esta en tus manos
La transformación fue tan aturdidora que no recordaba nada, despertó en el suelo lleno de tierra, aunque algo se sentía diferente en él. Nolan Miller había desaparecido, y con él, los temores sobre su labor. Acomodándose la ropa, tomó dirección hacia las instalaciones de Seguridad Pública, el Búho aún tenía mucho que hacer.
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Al año siguiente, Eren Kruger tuvo un episodio de debilidad, en donde estuvo a punto de cometer una locura. Y curiosamente todo se debía a aquel extraño científico que le causaba escalofríos.
Aquel día, había decidido investigar un poco sobre el paradero de unos eldianos desaparecidos, más específicamente se trataba de un par de jóvenes enamorados, que se habían fugado de sus casas. Ambos chicos eran hijos de miembros Restauradores de Eldia ―que era el nombre que habían tomado los revolucionarios―, por lo que temía que hubiesen corrido la misma suerte que Faye Jaeger; así que, fingiendo que buscaba a rebeldes eldianos, se internó a un pantano boscoso el cual era considerado peligroso.
Recorrió sigilosamente los accesos seguros, pensando que tal vez ahí estarían los fugitivos, sin embargo, lo que percibió, fue algo más sorprendente. En medio de la nada, se alzaba una cabaña leñosa, que si se veía de lejos podía camuflarse perfectamente con los arboles. Se dirigió hacia ahí, preguntándose quien podía ser el sujeto audaz que se atrevió a morar allí, cuando abrió la puerta de una patada, sus ojos no podían procesar lo que veían: dándole la espalda, una persona cubierta con una bata blanca manchada de sangre, abría un cadáver, y alrededor había más cuerpos, todos en fila, de espaldas y con la columna expuesta.
―¡¿Qué demonios?! ―exclamó Eren bastante aturdido, apuntó al sujeto de la bata blanca ―¡¿Quién eres?! ¡¿Y qué diablos estas haciendo?! ―gritó con nerviosismo interno
La persona de la bata se paralizó y luego alzó las manos en señal de rendición, para posteriormente darle la cara lentamente.
―¡¿Tú eres... ―Kruger reconoció al hombre de bata, y su nerviosismo aumento al grado de que le temblaran las manos
―¿Kruger? ―cuestionó el hombre de bata, en su rostro no había rastro de sorpresa, miedo o alguna emoción
―¿Qué haces aquí Weldon, con estos cadáveres? ―cuestionó Eren, intentando controlarse
―¿No es obvio? ―respondió Surt ―realizó mis investigaciones ―Kruger se mantuvo apuntándolo con el arma
―¿Qué tipo de investigación realizas en medio de un pantano y con "ese material"?
―Pertenezco a la Sociedad de Investigación en Biología Titán ―dijo Surt con calma ―y estudio a estos individuos, porque de ahí provienen los titanes ―señaló a los cadáveres
―¿Tienes autorización de los altos mandos para realizar esto? ―interrogó Kruger, todo eso le parecía tan sospechoso
Surt Weldon entrecerró los ojos―que ahora Eren notaba― apagados como si estuviera muerto, y sonrió con burla.
―¿Es necesario tener autorización?, ¿acaso no ustedes hacen lo mismo?, ¿a cuantos han dado de comer a los perros, o a cuantos han quemados vivos?
Kruger sintió su sangre hervir, él hacía eso a sus propios compatriotas, sin embargo, escucharlo de parte de Surt, fue algo que le produjo una ira inmensa. Apretó fuertemente la pistola y estaba a nada de apretar el gatillo.
―Hazlo ―mencionó Weldon señalando su frente con el dedo índice―Justo aquí
En ese momento, Kruger pensó que sería mejor devorarlo en su forma titán, al menos así le temería, además no había testigos que lo evidenciarán. "¡Te mataré!". Bajo el arma y sacó su daga oculta, estaba por hacerse un corte en la palma de la mano...
―¿Qué harás? ―preguntó Surt acercándose de golpe a Kruger ―¿Me reportaras?, ¿me asesinaras? ―Eren sintió de pronto aquella aura macabra e intimidante que le helaba la sangre proveniente del científico, y nuevamente se paralizó, aunque esta vez fue por sentir una especie de recuerdo agridulce, no sabía como explicarlo, pero detuvo cualquier pensamiento asesino
―Solo no involucres a marleyanos en tu trabajo ―habló Eren mecánicamente ―No te reportaré
Weldon sonrió amablemente y dio unos pasos hacia atrás ―Agradezco tu comprensión, Kruger
Eren tragó saliva discretamente, no sabía que sentir al respecto a que usaran a sus compatriotas en ese tipo de experimentos, al menos no sentían el dolor que él mismo aplicaba en sus torturas. Se dio media vuelta para retirarse.
―Pronto terminaremos con este juego ―la voz de Surt le erizó los vellos ― sigue avanzando como siempre, Loge
Kruger inconscientemente dio unos pasos y luego salió veloz del pantano, no sabía porque, pero no quería voltear ni volver a mirar a ese hombre. Aunque, lo único que aseguraba, es que esas últimas palabras, no estaban dedicadas a él.
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Durante su estancia en la Autoridad de Seguridad Pública, Eren Kruger siguió acotando las órdenes de sus superiores incluso si eso involucraba seguir manchándose las manos con sangre eldiana inocente, pero no podía dejarse descubrir. Cualquier sospecha, por mínima que fuese, sería su perdición, y el titán de Ataque quedaría a merced de Marley.
Trabajó bastante como doble agente, en principio fue algo frustrante que los Restauradores de Eldia fuesen un grupo muy pequeño, aunque tampoco podía culparlos, pues eran perseguidos frecuentemente y castigados, además su líder era un sujeto que no daba la cara y del que solo se conocía su apodo, lo que hacía que muchos desconfiaran.
Estaba sumergido en sus preocupaciones, cuando le llegaron los reportes de los nuevos integrantes, de entre todos, le llamó la atención uno que correspondía al nombre de Grisha Jaeger y lo único que se le vino a la mente fue la trágica muerte de una chiquilla y el profundo rencor en los ojos de su hermano; esa mirada que estaba seguro, él mismo tenía cuando perdió a su familia. También, presentándose como una extraña casualidad, se enteró que uno de los descendientes de los Fritz que se quedaron en Marley, estaba interesado en unirse al grupo.
Hasta ese momento aún no había descifrado el Secreto de Loge, aunque a menudo veía memorias, que sumadas a la información importante a la que tenía acceso, lograba formar buenas investigaciones que enviaba a los Restauradores. El hecho de que un Fritz estuviese interesado en la restauración de Eldia le daba cierta ventaja, pues si ese descendiente quería conseguir la corona, lo apoyaría. Pero mientras planeaba los próximos pasos, decidió que Dina ―así se llamaba la joven― se integrase a sus compañeros.
Así pasó el tiempo, y mientras él seguía con su ardua labor, los reportes de sus compañeros Restauradores le informaban que Grisha Jaeger era bastante inspirador, y que había tomado el liderazgo sin realmente proponérselo, Kruger supuso que el detonador motivante de Grisha fue enterarse de como asesinaron a su hermana, y entonces pidió a sus informantes que le prestaran especial atención a Jaeger, pues esperaba mucho de él. Tal vez, ahora entendía el lazo de admiración que tuvo con Miller.
De nuevo pasaron los años, y Grisha nuevamente sorprendía al Búho, el joven doctor había contraído matrimonio con Dina Fritz y habían sido bendecidos con un niño, un niño en el que ponían sus esperanzas. Algo no comenzó a agradarle a Kruger cuando le informaron que Zeke ―el hijo de Grisha y Dina― buscaría ser candidato a guerrero y obtener uno de los seis titanes cambiantes disponibles. Pensó en intervenir y evitar que un infante fuese usado para ese fin, aunque por un momento pensó que tal vez, el mismo niño lo había pedido, tal y como sucedió con él mismo.
Y debido a sus pesadas tareas y a que los Jaeger eran bastante confiables, no los investigó, y mucho menos sospechó, que el fanatismo de Grisha sería el motivo de su propia desgracia.
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Llegaba el año 832, y si las cuentas no le fallaban, cumplía 13 años en posesión del titán Atacante, debía suponerlo porque cada vez se sentía más cansado y nostálgico, como si la muerte estuviera a la vuelta de la esquina, la edad tampoco le ayudaba. Debía de ponerse en contacto con su sucesor, aunque aún dudaba de si "ese hombre" podría con semejante carga. La respuesta le llegó de una forma imprevista y difícil de creer: el mismo Zeke había denunciado a sus padres.
Cuando tuvieron que someter a los Restauradores a "interrogatorios", él pidió ser el verdugo de Grisha, no tuvo piedad en torturarlo hasta donde podía quebrarse, pero Jaeger se mantuvo firme a sus ideales pese al dolor y tristeza. Entonces Kruger, decidió que sería él, el futuro titán de Ataque. Además podía aprovechar el hecho de que los Restauradores habían sido condenados a convertirse en titanes y vagar en Paradis, para que Grisha se internara en la isla y les arrebatara el poder del Fundador, a los Guerreros que pronto enviarían.
―Te... he visto antes ―escuchó de Grisha Jaeger una vez que los condenados fueron enfilados en la frontera de Paradis
―Así que recuerdas ―le había respondido
―Como si pudiera olvidar ese día ―se lamentó Grisha, Kruger sabía que tenía que actuar ahí mismo
Eren Kruger se mantuvo estoico durante toda la "ejecución" de sus compañeros Restauradores, era aterrador, pero era la única opción para evitar que Marley se hiciera del control total de los titanes.
―Oye Kruger, hazlo ya con éste, eso lo callará ―ordenó Gross, quien ahora tenía el puesto de Sargento Primero y era el encargado de esa ejecución
―Aún no, aún tengo preguntas que hacerle ―respondió el Búho, aguardando el momento adecuado para realizar su movimiento, aunque fue nuevamente Grisha quien casi lo arruina
―¡Ella puede serle útil a Marley! ¡Tiene sangre rea... ―Kruger tuvo que someter a Jaeger rápidamente y calificar de insignificante su escándalo, pues si Gross se enteraba sobre la sangre real de Dina, la someterían a crueles experimentos y probablemente a fecundación forzada
Dina fue convertida en titán ante la mirada iracunda de Jaeger, quien comenzó a insultar a Gross y éste lo recordó de inmediato, por lo que pidiendo a los demás soldados regresar al barco, le mostró a Grisha lo que el consideraba monstruoso en la raza de Ymir.
―Todo ser humano de este planeta, desea que desaparezcan los humanos ―aquella frase de Gross, le caló en lo profundo a Kruger
Así Gross y Jaeger continuaron debatiendo sobre las diferencias entre Marley y Eldia, hasta llegar al forcejeo, donde Gross intentaba aventar a Grisha para que fuese devorado por el último Restaurador transformado. Fue en ese momento que Kruger decidió intervenir y lograr su cometido. Sujetó a Jaeger y empujó al vacío a Gross, para sorpresa de ambos.
Gross era devorado por el titán que él mismo había convertido, y Grisha atónito le volteó a ver ―¿Tú eres...
―Soy el Búho ―confesó, dejando por fin, su finta de soldado marleyano, los demás soldados se comenzaron a movilizar al escuchar el alboroto, así que decidió revelar su "otro" secreto ―Recuerda Grisha, así es como usas el poder de los titanes ―cortó la palma de su mano para convertirse en un titán de 15 metros que de inmediato acabó con el barco de vapor y con sus ocupantes
Al eliminar a todos los testigos y lanzar la evidencia de su crimen al mar, salió de su titán completamente exhausto y sangrando de la nariz, estaba al límite de su poder. Grisha seguía en el mismo lugar, sorprendido, así que se acercó a él y cortó sus ataduras.
―Asumo que tienes dudas
Así comenzó a explicarle sobre su vida, sus ideales, el poder de los titanes, el ciclo de odio, la sucesión de su titán, sin embargo, Grisha se mostraba inseguro, se culpaba por quedar solamente él con vida; así que le enseñó el retrato familiar que logró recuperar de su casa.
―Te elegí porque ese día saliste del muro... ―reveló Kruger, después de todo, el titán Atacante necesitaba un portador valiente, capaz de seguir adelante sobre todos los sacrificios, incluso si debían pagar después de la muerte, y Jaeger era ese hombre ―Esta es la historia, que tú comenzaste
Entonces Grisha tomó entre sus manos heridas la foto familiar, y se incorporó orgulloso, Kruger emitió una leve sonrisa, lo había convencido.
―Todos los nueve titanes tienen un nombre, y el que te voy a dar también lo tiene... ―el sol emitía sus agonizantes rayos sobre el mar de Paradis, Nolan le había heredado el poder titán en el amanecer, ahora él lo haría al atardecer. ―Este titán siempre ha buscado la libertad en todas las generaciones, siempre ha luchado en nombre de la libertad, su nombre... el titán de Ataque
Kruger sacó el suero y preparó la jeringa ―Tienes que conseguir una nueva identidad una vez que entres a los muros ―recomendó Kruger, después de todo, era inevitable que enviarían a los Guerreros ―Ama a todos dentro de los muros, si no puedes hacer eso, sucederá todo una y otra vez... ―pero Grisha se negaba a olvidar a Dina y Zeke ―Si quieres salvar a Mikasa y Armin, y a todos, cumple con tu misión
―¿De qué hablas? ―preguntó Jaeger confundido
Eren no había caído en cuenta que había dicho algo completamente desconocido para él, por lo que debía de tratarse de una memoria ―No lo sé... ―se respondió, hasta ahora nunca había visto una memoria futura, el secreto de Loge se le presentó, justo antes de partir ―¿Me preguntó de quien serán estas memorias?
Sin decir más, inyectó el suero en Grisha y se alejó unos pasos para contemplar la transformación. "Creo que cada vez estamos más cerca del fin..." presintió Kruger mientras Grisha se transformaba en un gigante de apetito voraz que se le acercaba torpemente.
El Búho suspiró satisfecho, y finalmente se despidió con una ligera sonrisa, "Sr. Nolan, elegí bien a mi sucesor".
―Dejo esto en tus manos, Jaeger ~
. . .
―¡Ahhhh! ―exclamó Anya Arlert incorporándose de golpe
―¡¿Eh?! ―inmediatamente Murakumo y Eren también se sobresaltaron. El mestizo rápidamente tomó una de sus espadas, Eren en cambio se mostró preocupado por la reacción de la castaña, además de mostrarse algo confundido a causa de que sus amigos estuviesen en su habitación
―¿Qué sucede? ―preguntó el pelirrojo, la chica se había quedado dormida sobre la cama del príncipe ―¿una pesadilla?
―Algo así ―respondió la chica, notando que su mano derecha estaba sobre la del pelirrojo, la apartó rápidamente ―oye Eren... ¿Cómo son las memorias?
―Pues... son como un sueño, solo que puedes percibir los sentimientos y a veces hasta los pensamientos del antiguo portador
―¿Y puedes compartirlas? Es decir, ¿puedes lograr que alguien más vea esas memorias? ―preguntó la castaña
―Solo Irina ―el pelirrojo notó la actitud temerosa de su amiga ―¿Sucede algo? ―intuyó el joven, Anya se había colocado en una silla para vigilarlo de cerca, pero el sueño la había vencido con medio cuerpo en la cama ―¿por qué están aquí, en primer lugar?
―Te vigilamos ―Murakumo soltó la espada y bostezo ―has estado bastante inquieto últimamente
―Pero...
―Desde que has accedido a las memorias con ayuda de Irina, no duermes bien ―explicó Anya, quien se estiraba en su silla ―realmente nos preocupas y decidimos quedarnos
―Chicos, no tenían porque ―murmuró Reiss, viendo que sus amigos tampoco habían descansado lo suficiente
Murakumo se había acomodado en un sofá cerca de la puerta y por lo visto se había quedado dormido con la cabeza pegada a la pared, pues los cabellos de su coronilla habían quedado levantados. Arlert presentaba ojeras y por lo visto, había tenido pesadillas.
―Es como una pijamada ―contestó Arlert con una sonrisa despreocupada
―¿Y qué es lo que te despertó? ―cuestionó Murakumo, mientras se pasaba las manos por su cabeza, en un intento de aplacar sus rebeldes cabellos
―¡Es cierto! ―dijo Anya ―necesito una hoja y un lápiz
―¿Viste algo importante? ―preguntó Eren interesado ―¡¿Acaso pudiste ver las memorias?!
―Sí ―la castaña comenzó a anotar lo más importante de su sueño ―de un portador anterior, un tal Kruger, y él conoció a ese tal Surt
―Ahora que recuerdo, también vi algo raro, aquella vez que me atraparon los de Marley ―pronunció Kirstein
Los otros dos chicos se sorprendieron ante esa nueva información, iban a seguir cuestionando a su amigo, pero el llamado de un soldado los sacó de sus asuntos.
―El comandante nos quiere a todos en el patio, en 5 minutos ¡apresúrense!
Una vez en el patio central, los cadetes curiosos se cuestionaban el porque del repentino llamado, aunque la razón llegó más rápido de lo esperado. Jean, con todo el tacto del mundo, explicó varias cosas, pero la que más les sorprendió, incluso a los veteranos, fue:
―Desde ahora haremos prácticas del campo de batalla, simularemos una invasión a la isla
"¿Una invasión?" se preguntó Eren, y junto con él, la mayoría de sus compañeros.
―Entonces los rumores podrían ser ciertos... ―murmuró Gretel, ganándose la atención de sus compañeros de generación
―¿Otra vez Marley? ―cuestionó Achim entre incrédulo y sarcástico.
Gretel Frank asintió suavemente, poniendo nerviosos a los demás cadetes.
"Se esta repitiendo" se dijo Eren con un escalofrío estremecedor.
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...
***Notas***
*Aquí esta un capítulo sobre el pasado de uno de los personajes que muchos en el fandom (incluida yo) querían ver: Eren Kruger. No sé si lo maneje bien, pero hice lo que pude con la información que hay.
*Para que entiendan la sensación que provoca Surt, es algo así como la parálisis del sueño, o como dicen en mi pueblo "se le subió el muerto".
*El contexto del antiguo portador del Atacante (Nolan) es que también andaba de revolucionario y pasaba información confidencial. Su físico esta inspirado en un personaje de Trinity Blood llamado Isaak Fernand von Kämpfer
*El rey mandó a matar a los Zwilling, así como después lo haría con los Ackerman. Este tema lo pondré capítulos más adelante.
*El Secreto de Loge es básicamente el poder de ver las memorias futuras.
*La pequeña alteración que supuestamente tendría con respecto al material original, es que aquí Kruger dejo VIVO a Surt, y de ahí todo se torció.
*Lo de Surt pidiendo que le disparen, es una clara referencia a Johan Liebehart de Monster.
*Anexé eso de que el titán de Ataque elige a su portador, porque suena creíble que los portadores sean weyes bien radicales.
*¿Por qué fue Anya quien vio las memorias?, pues digamos que la conexión de los caminos de la raza de Ymir fue el causante.
*Murakumo con almohadazo XD, como su mamá.
