Significados de un beso

Disclaimer: Nada me pertenece.

Esta historia participa en el Multifandom 4.0 del foro Alas negras, palabras negras con la tabla de emociones y el prompt aceptación.

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Milenios después de haberse conocido, Crowley y Azirafel se besan. Sus labios se juntan y sus lenguas chocan entre sí. No se para el tiempo. No hay fuegos artificiales ni una luz celestial que los ilumine. No suenan las trompetas ni cae confeti del cielo. Es solo un beso, un simple y mundano beso, pero para ellos dos ese beso lo significa todo.

Es Crowley quien lo inicia. No es un acto de amor, aunque sí que está enamorado. Tampoco es un intento de convencer a Azirafel de que se quede con él. El ángel ha elegido su camino y Crowley sabe que no ppuede hacer nada para que cambie de opinión. Lo que le motiva es la más pura desesperación del que sabe que está a punto de perder algo que nunca ha llegado a tener del todo y se aferra a ello antes de que se lo terminen de arrebatar.

Para Crowley es un beso que dice a la vez un te quiero sentido desde lo más hondo y un me estás destrozando y quiero destrozarte de la misma manera. Es una declaración de amor y de despecho al mismo tiempo, un primer beso que será el último y que sabe que nunca podrá olvidar. Es la aceptación de su destino y la demostración de lo inconforme que está con él.

Azirafel sabe que no debería corresponder el beso, pero aun así lo hace. Se permite esa pequeña indulgencia, que no es tan pequeña en realidad. Lo hace porque lo necesita. Necesita esa despedida, esa última probada de lo que está a punto de perder.

En ese beso intenta concentrar todas sus emociones, todo lo que Crowley significa para él. Intenta reunir seis mil años de recuerdos y revivirlos todos en un segundo para olvidarlos después, o al menos hacer como que los olvida al empezar su nueva vida. Es un beso de despedida, y como tal es dulce y amargo a la vez: dulce por todo lo que deja atrás y amargo precisamente porque lo está dejando.

Todo lo que empieza ha de acabar y su beso no es una excepción. No vuelve a ponerse en marcha el tiempo que nunca se detuvo. No hay luz celestial que se pueda apagar ni confeti que deba dejar de caer ni música que vaya a dejar de sonar. Solo ha sido un beso y el mundo sigue exactamente igual, o casi, porque para Crowley y Azirafel el mundo sí que ha cambiado.

Ambos se marchan de la librería, su librería, de los dos. Crowley conduce su coche, de los dos también, lleno de dolor y rabia. Azirafel sube en ascensor al cielo con mil dudas en su interior y una tristeza que no sabe si algún día va a desaparecer.

Azirafel va a empezar de cero. Crowley no sabe cómo va a continuar. Ambos querrían que las cosas fueran diferentes, pero han aceptado la decisión del otro, en parte porque no tienen más remedio y en parte porque son ellos dos y llevan aceptándose mutuamente desde siempre incluso cuando no se comprenden. Están demasiado acostumbrados a estar juntos, pero ahora están solos. Al menos tienen el consuelo de un beso que no ha sido largo y que ni siquiera fue bonito, pero que al menos ha podido ser.